-
que confiamos en nuestros
legisladores: sabemos que las grandes mayorías parlamentarias, son
conscientes de que no pueden disponer de la vida de
nadie;
-
que en Uruguay,
nunca valió más la vida de unos que de otros: todos somos iguales
ante la ley;
-
que el derecho de cada persona
termina donde comienza el derecho de los demás; por tanto, el derecho de
la madre a decidir, termina donde empieza el derecho de su hijo o hija a
nacer;
-
que no queremos para
nuestro país, un sistema de castas, con ciudadanos y ciudadanas de
primera y segunda categoría según su estado de
desarrollo;
-
que hace ya muchos años, nos
comprometimos a construir un Uruguay sin exclusiones;
-
que ahora
estamos en una DEMOCRACIA, donde a todo ser humano se le deben
respetar sus derechos fundamentales; la DEMOCRACIA está,
precisamente, para custodiar los derechos de todos, no para
decidir quien tiene derecho a vivir y quien no;
-
que las fuertes presiones de organismos internacionales para
legalizar el aborto en toda América Latina, son parte de una estrategia para
controlar la población de nuestro continente; pero... ¿acaso Uruguay no es un
país subpoblado, con una bajísima tasa de natalidad y fuertes corrientes
emigratorias?
-
que somos una
nación soberana, capaz de decidir lo que más le conviene
independientemente de las presiones
internacionales;
-
que quienes promueven políticas de control
demográfico, opinan -como el ex-presidente norteamericano Lyndon
Johnson-, que "U$S 5.- invertidos en control
natal equivalen a U$S 100.- invertidos en crecimiento
económico…" ; nos oponemos a ello con firmeza, porque es
eugenésico y discriminatorio eliminar la
pobreza eliminando a los pobres;
-
que las leyes deben
respetar la constitución, y este proyecto, es claramente
inconstitucional;
-
que los legisladores no
pueden arrogarse la facultad de obligar a TODAS las instituciones de
asistencia médica, ni a los médicos y médicas, a abortar contra sus principios
y contra su conciencia; esta ley olvida el "derecho a decidir" de los
médicos y médicas, así como el de las instituciones de asistencia médica (Art.
11);
-
que tal obligación,
es claramente discriminatoria tanto para las instituciones como para
los médicos, ya que da pie a la elaboración de "listas
negras";
-
que si bien se menciona la
posibilidad de plantear objeción de conciencia, hay
excepciones basadas en trámites burocráticos en que el
médico queda OBLIGADO A ABORTAR (Art. 12);
-
que a los
médicos y médicas que desean ser fieles al Juramento de Hipócrates,
jamás, y bajo ninguna circunstancia, el Estado puede obligarlos a
abortar; sería una grave injusticia que los médicos
respetuosos de la vida marchasen tras las rejas por "omisión de asistencia",
mientras los aborteros ocupan sus puestos en las clínicas
ginecológicas;
-
que para legislar temas de bioética, es
importante tener en cuenta los últimos conocimientos científicos (por
ej.: Pearson H., “Your destiny
from day one” - 4 de Julio de 2002 - Nature 418 14-15 -
www.nature.com/nature) para
determinar cuando comienza la vida, y no argumentos que sólo sirven para
justificar posturas subjetivas o interesadas, con frecuencia carentes de
rigor y seriedad;
-
que si los
legisladores se equivocan en su juicio sobre el inicio de la vida,
desatendiendo la evidencia científica, corren el riesgo de ser juzgados
por la historia de la misma forma que quienes, en su momento, equivocaron
su juicio sobre las teorías heliocéntricas de Copérnico
y Galileo;
-
que si alguno tuviera dudas acerca
de cuando comienza la vida, debe -prudentemente- asegurarse de no
atropellar los derechos humanos fundamentales, considerando su
inicio en el momento de la concepción;
-
que en la Cámara de
Senadores ya se aprobó en general un Proyecto de Ley que afirma que
la vida humana comienza el día 14; por tanto, parece absurdo que la
Cámara de Diputados apruebe un Proyecto de Ley donde se afirma que la vida
comienza en el día 90;
-
que el hijo o la hija nunca puede
ser una simple "parte de la madre", porque la mitad de su ADN proviene
del padre, con lo cual, su mapa genético es distinto al de la madre, al
del padre y al de todos sus congéneres;
-
que nos
preocupan de igual forma:
-
las vidas
de las 5 madres que murieron el último año como consecuencia
del aborto provocado en condiciones de riesgo;
-
las vidas
de las 7.000 hijas y los 7.000 hijos que mueren abortados
cada año;
-
la salud física y
mental de las casi 14.000 madres que por distintas circunstancias,
abortan a sus hijos e hijas: es sabido que después de un aborto, la gran
mayoría de las mujeres padece un síndrome post-aborto, se
incrementa el riesgo de padecer cáncer de cuello uterino y se
incrementa el número de suicidios;
-
que una mujer que aborta es igual
a una mujer abandonada;
-
que la solución para
reducir el número de abortos y de muertes maternas por aborto, nunca es el
aborto, sino la ayuda a la mujer sola, a la mujer necesitada, a la mujer que
con toda su alma querría tener a su hijo, pero que lo aborta porque se
siente desesperada;
-
que los legisladores y las ONGs,
debemos trabajar juntos en la búsqueda de alternativas para que
toda mujer pueda traer sus hijos al mundo con dignidad y
seguridad, rodeada de cariño y comprensión;
-
que quienes -con
toda razón- se preocupan por la muerte del 33% de las madres que
abortaron el último año en situación de riesgo en el Pereira Rossell (5
de 15), deberían preocuparse también por el 100% de los niños
y niñas que anualmente mueren abortados (14.000);
-
que bajo ninguna circunstancia,
puede un político o una persona cualquiera, hacer un mal para obtener un
bien;
-
que quienes van a
decidir sobre la suerte de las niñas y los niños por nacer, están en el
Parlamento porque alguien les permitió nacer.