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Montevideo - Uruguay
La cultura de la vida, un empeño afirmativo
Actualidad:
Para Reflexionar
"La fertilidad es la bendición original dada por Dios al hombre y a la mujer... Es un don divino. Los dones están pensados para ser dados y recibidos gratuitamente; nunca rechazados por una parte, y nunca reclamados por otra... La anticoncepción rechaza el don de la fertilidad. Las tecnologías reproductivas lo reclaman".
Mons. Charles Chaput, Arzobispo de
Denver, USA
Editorial
LA
FIESTA DE LA VIDA
El 25 de marzo
próximo pasado, los hombres y mujeres de buena voluntad festejamos en Uruguay,
el Día del Niño por Nacer. La tradicional fiesta de la Anunciación del Ángel
Gabriel a María, del "¡Fiat!" de la Virgen, y de la Encarnación de Nuestro Señor
Jesucristo en su seno, sirvieron de marco para recordar a los niños no nacidos
-abortados-, y a los niños por nacer. Con motivo de esta festividad, el Padre
Antonio Bonzani, Vicario para la Familia de la Arquidiócesis de Montevideo,
celebró la Santa Misa en la Capilla de las Esclavas del Sagrado Corazón.
Se adirhieron a
la conmemoración de esta fecha, numerosos grupos Provida de varios países, así
como legisladores locales. El diputado Jorge Barrera (Partido Colorado, Lista
15) envió un mensaje de adhesión, disculpándose por no estar presente, mientras
que la diputada Beatriz Argimón, (Partido Nacional, Lista 400) participó de la
misa, donde pidió "por nuestra Patria y por sus gobernantes, para
que sin poner trabas a la procreación humana, promuevan el desarrollo
del pueblo oriental, y para que -de acuerdo con el Santo Padre-
podamos invitar a muchos al banquete de la vida".
Un grupo
folcklórico familiar integrado por jóvenes -"Los Fossati"-, dio la nota
musical. Sus cantos salidos del corazón, sus voces varoniles, y la
frescura típica de la edad, sumados a la profesionalidad y perfección con
que se desenvolvieron, sorprendieron gratamente a los presentes.
La celebración tuvo su punto más emotivo cuando una mamá embarazada, leyó casi entre lágrimas y con la voz entrecortada, la Oración de la Mujer Embarazada, del Padre Michel Schooyans (1).
En síntesis, el 25 de marzo fue para los provida uruguayos, una verdadera fiesta, que debería prolongarse durante todos los días del año. Porque la lucha provida, es eso: más PRO - VIDA que anti - aborto. Que se sientan "anti" los que están en contra de la vida y de la verdad. Nosotros no tenemos por qué estar "contra": somos "pro", porque estamos a favor de la vida y la verdad. Y al servicio de la Verdad. Por eso celebramos, por eso nos reunimos y festejamos, por eso cantamos y nos alegramos. Si alguna vez hemos sido hirientes con personas de conciencia oscurecida o deformada, si hemos dado mal ejemplo en nuestra lucha, pedimos perdón; al tiempo que nos mantenemos firmes, absolutamente intransigentes en el combate de las ideas, y volvemos a la lucha con toda la energía -y caridad- que demanda la afirmación de la cultura de la vida.
Es muy aleccionador sobre este punto, el mensaje que el Dr. Gonzalo Herranz nos deja en el artículo que sigue: pensamos que todos los que luchamos por la vida, lo deberíamos leer y acoger con humildad. Pues somos conscientes -en lo que nos es personal- de que a veces hemos caído, sino en el desánimo, en la dureza de corazón para con aquellos que están equivocados, o en la exaltación de lo negativo, cuando tanto de positivo hay por decir.
Por eso, desde este número, queremos celebrar, festejar, afirmar y alentar. Queremos gritar muy fuerte: ¡qué maravilloso es el don de la vida!; y cargar menos las tintas lamentando: ¡que horroroso es el crimen del aborto! Es horroroso, sin duda: es un crímen nefando; pero ¿a cuántos convencemos hablando así? ¿No estará la gente más dispuesta a escuchar mensajes positivos? En otras palabras, nos comprometemos desde ahora, a combatir el mal, promoviendo el bien, a combatir la mentira, afirmando la verdad, a combatir la muerte, exaltando la vida; y siempre, con espíritu positivo: ¡con alegría! Ya lo dijo San Alfonso María de Ligorio: "ha de practicarse la mansedumbre con los enemigos. "Vence el mal a fuerza de bien" (Rom. 12, 21), el odio con el amor, las persecusiones con la mansedumbre, como hicieron los santos, granjeándose de esta suerte el afecto de sus más obstinados perseguidores" (2).
(1) Vida Humana Internacional - Oraciones provida - Oración de la mujer embarazada, por el Padre Michael Schooyans: http://www.vidahumana.org/vidafam/iglesia/embarazada.html
(2) Práctica del amor a Jesucristo, Capítulo 6.
AVE FAMILIA
Aceprensa 37/01
Reflexiones ante los riesgos del desaliento
La cultura de la vida, un empeño afirmativo
La acción de los movimientos “pro vida” no está exenta del desgaste que produce una lucha que aparentemente da pocos frutos. El profesor Gonzalo Herranz, del Departamento de Humanidades Biomédicas de la Universidad de Navarra, señala algunos de esos riesgos, subraya los aspectos propositivos y pone de relieve que se trata de un empeño permanente. Ofrecemos una síntesis de su intervención en la VII Asamblea de la Academia Pontificia para la Vida, celebrada en Roma del 1 al 4 de marzo.
Cuando se analiza lo
que la encíclica Evangelium vitae dice sobre la cultura de la vida, se echa de
ver que el Santo Padre se está refiriendo a una doble realidad. De un lado, la
cultura de la vida nos es mostrada por el Papa como algo que tiene su razón de
ser en su enfrentamiento a la cultura de la muerte. De otro lado, la cultura de
la vida aparece en la encíclica como una realidad afirmativa y dinámica,
autosuficiente y verdadera, que existe y se tiene en pie por sí misma, que no
necesita ser entendida como reacción.
Una batalla
desigual
Es lógico que a la
primera dimensión, bélica y antagónica, de la “cultura de la vida” se haya
dedicado en el mundo entero un esfuerzo intenso y prioritario, tan rico en
frutos como pobre en medios (1). La batalla a favor de la vida es muy dura y sin
pausa, se hace contra un enemigo que dispone de medios y recursos enormes: es,
como dice el Papa, una guerra de los fuertes contra los débiles (Evangelium
vitae, 100). Dada tal desproporción de fuerzas entre uno y otro bando, no es de
extrañar que, con el paso del tiempo, entre muchos luchadores por la vida se
aprecien acentos de dureza y resentimiento, de aspereza y amargura, fruto de la
fatiga, de las heridas inevitables, de las aparentes derrotas, propias de toda
guerra prolongada. Se genera así una ideología más negadora que afirmativa, se
pierden facultades para la amistad. Sucede, paradójicamente, que lo que empezó
siendo un movimiento a favor de la vida se ha ido transformando insensiblemente en un
generador de acciones “anti-”: contra el aborto o la eutanasia, pero también
contra personas singulares y, especialmente, contra las poderosas organizaciones
que promueven la “cultura de la muerte”. Es fácilmente comprensible que, dada la
violencia de esta guerra y la cercanía del frente de batalla, se haya dedicado
menos atención a desentrañar los contenidos positivos de la nueva cultura de la
vida que a la tarea, aparentemente más urgente, de combatir los errores y
estrategias de la “cultura de la muerte”. Y, sin embargo, a mi parecer, nada es
más esencial que estudiar las cuestiones y problemas que podrían llamarse
aspectos afirmativos de la cultura de la vida. Me limitaré a ofrecer algunos
barruntos sobre dos puntos: uno se refiere al compromiso insobornable con la verdad que han de
tener todas las acciones que se encuadran en la cultura de la vida; el otro
consiste en algunas consideraciones sobre el menos atendido, y quizá el más
difícil, de los proyectos de la nueva cultura de la vida humana que el Papa nos
señala: el de celebrar el Evangelio de la vida.
El compromiso con la
verdad
Una búsqueda
sistemática, en el texto de Evangelium vitae, de la palabra "verdad" y de los
términos emparentados nos muestra de modo palmario que el Santo Padre coloca la
verdad como un elemento esencial de la teoría y la práctica de la cultura de la
vida. Nos habla del valor capital de la verdad en la difusión del Evangelio de
la vida, pues sólo en un profundo compromiso con la verdad puede el hombre
descubrir y difundir el respeto por la humanidad de todo ser humano. Y, por
contraste, los mensajes de algunos de los que militan en el campo de la cultura
de la vida parecen contaminados de diferentes formas de faltas a la verdad: no
en el sentido de que sus autores usen deliberadamente de la mentira o el engaño,
sino en el de que han sucumbido a la tentación de la eficiencia estratégica. Y,
entonces, exageran la verdad y la deforman, con la pretensión de hacerla más
dura y convincente. O la torturan para hacerle revelar aspectos que no están
contenidos en ella; o la revelan en parte y, a la vez, en parte la ocultan, para
eludir la inevitable complejidad que no pocas veces la realidad presenta.
En otras ocasiones,
por la urgencia de la situación o por falta de veneración por la verdad, se
difunden escritos inmaduros, fruto de la improvisación, creados en la irritación
o en la ira, que dañan a la causa de la cultura de la vida y provocan el
regocijo de los que la combaten.
Honestidad
intelectual
Las publicaciones
escritas o las manifestaciones verbales de los seguidores de la cultura de la
vida habrían de atenerse, en lo que les sea de aplicación, a las normas de
calidad que rigen en el mundo de la comunicación científica y cultural. Esas
normas, que inicialmente se referían de modo casi exclusivo a cuestiones de
estilo y etiqueta, han ido incorporando, con el paso de los años y con
intensidad creciente, ciertos requisitos éticos (2). En la guerra a favor de la
cultura de la vida no vale el principio perverso del "todo vale". La ética común
de la publicación (3) nos impone ciertos deberes, entre los que se pueden
señalar los siguientes:
— el de adquirir y
practicar una actitud recta acerca de la autoría intelectual, que nos obliga a
no apropiarnos méritos ajenos, mediante el plagio o la imitación, sino a
conceder, por justicia, el crédito de originalidad a los creadores de ideas
nuevas;
— el de comprobar la
veracidad y exactitud de los datos que usamos en nuestras argumentaciones,
gracias a una evaluación diligente y a una selección crítica de fuentes de
información fidedignas, y a indicar explícitamente tales
fuentes;
— el de rechazar toda
tentación de fabricar datos, falsificar testimonios, u omitir información
significativa;
— el de expresar con
racionalidad, mesura y prudencia las conclusiones de nuestros discursos, para no
dar como real lo que sólo es deseable, para no señalar como cierto lo dudoso,
para no dar por comprobado lo simplemente hipotético;
— a asumir
personalmente la responsabilidad moral de cuanto comunicamos y difundimos en el
contexto de la cultura de la vida, en la cual no hay cabida para el libelo
anónimo;
— a pedir consejo a
quien pueda darlo con competencia y generosidad. Del mismo modo que la revisión
por árbitros ha supuesto un salto de calidad en la publicación científica, pedir
consejo antes de publicar es, en el contexto de la cultura de la vida, la mejor
garantía contra la precipitación y el subjetivismo.
Celebrar la
vida
Ha llegado el momento
de preguntarnos qué es eso de celebrar el Evangelio de la vida y qué papel
desempeña en la construcción de la nueva cultura. Yo puedo hablar, con algo de
conocimiento, del papel que la celebración del Evangelio de la vida puede jugar
en dos áreas: en la docencia de la Medicina y en las acciones sociales
promovidas en favor de la vida. Paradójicamente, no parece muy aguda esa mirada
contemplativa de que habla el Papa Juan Pablo II entre muchos universitarios.
Para empezar, ¡qué pobremente inspirados y escritos parecen la mayoría de los
libros que estudian nuestros alumnos! Son libros fríamente descriptivos,
escritos sin entusiasmo por la vida, con una objetividad envarada,
unidimensional, aburridamente formalista. Habría que reescribir los tratados de
Biología y Patología del hombre con una actitud nueva, una actitud que uniera,
al mismo tiempo, el rigor de la observación científica y la evaluación crítica
de hechos e hipótesis y el rasgo definitivamente humano de la admiración. Muchas
veces bastaría introducir en libros y explicaciones pequeñas pausas para dar
tiempo y lugar al asombro y a sus innumerables motivos.
Cambio de
paradigma
Así podríamos proteger
a los estudiantes y a los profesionales de las ciencias biomédicas de la
tentación terrible del simplismo mecanicista, del riesgo de la visión rutinaria
de la vida, de la trivialización de lo asombroso, de la desertización de lo
afectivo. Es, pues, necesario echarle vida a la vida. Sólo así podremos
protegernos frente a la sutil narcotización del cientifismo. La obsesión
mecanicista –no el análisis científico de los mecanismos y procesos biológicos y
de su adaptación a las condiciones anormales inducidas por la enfermedad– tiende
a grabar en la mente del estudiante y del investigador que sólo lo
mecanísticamente explicable tiene realidad. En tal contexto, la enseñanza de las
ciencias biomédicas pierde aliento intelectual y se cierra a lo propiamente
humano y a la consideración ética. Se cae en la barbarie de la insensibilidad,
de la ceguera para lo humano. El embrión humano deviene un mero complejo celular
en el que se expresan genes y moléculas moduladoras, conforme a una mecánica del
desarrollo, que no difiere en absoluto con la que rige el desarrollo de otras
especies más o menos próximas. Hablar, en un curso de Embriología médica, del
embrión humano como de un ser humano que ha de ser respetado es tenido por una
excentricidad. Admitir que en el embrión se expresa la naturaleza humana parece
una traición a la ciencia.
El asombro por
la vida
La ausencia de
referencia a lo humano viviente en la enseñanza de las ciencias biomédicas
básicas deja desarmados a los estudiantes para el encuentro con los pacientes en
el comienzo de los cursos clínicos: no se les ha familiarizado con las
realidades humanas de la enfermedad y el sufrimiento. Es frecuente hoy que el
estudiante experimente una reacción de extrañeza al entrar en el hospital. Hemos
de decir a nuestros estudiantes, futuros médicos, que la vocación médica tiene
que ver tanto o más con hombres vivos que con moléculas muertas, que han de
aprender a reconocer y a apreciar a los enfermos en su singularidad personal y
en su integridad humana, pues sólo así les será posible tratarlos de un modo
verdaderamente profesional, que sea a la vez científico y humano. Me gusta citar
algunos escritos de Lewis Thomas, un hombre cuya vida no estuvo iluminada por la
luz de la fe, sino que discurrió en la penumbra de la nostalgia de Dios. Thomas,
además de patólogo de mirada original y de escritor fascinante, fue un hombre
enamorado de la vida, un testigo de las maravillas del vivir. Escribió sobre los
seres vivos como muy pocos lo han hecho hasta ahora. De un artículo titulado
Sobre la Embriología tomo esta muestra, en la que Thomas nos relata lo que
sucede en los días primeros de nuestra vida. "Tú partes de una sola célula que
proviene de la fusión de un esperma y un ovocito. La célula se divide en dos,
después en cuatro, en ocho, y así sigue. Y, muy pronto, en un determinado
momento, resulta que, de entre ellas, aparece una que va a ser la precursora del
cerebro humano. La mera existencia de esa célula es la primera de las maravillas
del mundo. Deberíamos pasarnos las horas del día comentando ese hecho.
Tendríamos que pasarnos el santo día llamándonos unos a otros por teléfono, en
inagotable asombro, y citarnos para charlar sólo de esa célula. Es algo
increíble. Pero ahí está ella, encaramándose a su sitio en cada uno de los miles
de millones de embriones humanos de toda la historia, de todas las partes del
mundo, como si fuera la cosa más fácil y ordinaria de la vida (...)" (4).
Deberíamos esforzarnos por poner parejo entusiasmo, asombro y amor en nuestras
lecciones y discusiones académicas sobre la vida humana, al argüir a favor de
ella. Pienso que el respeto ético se incuba, no sólo en el fundamento
metafísico, sino también en el asombro biológico, en la mirada
contemplativa.
Formación del
carácter
La cultura de la vida
requiere generosidad y servicio, vencer el egoísmo, tener capacidad de aventura.
El Papa nos dice que hace falta una paciente y valiente obra educativa que
apremie a todos y a cada uno a hacerse cargo del peso de los demás, que se
necesita una continua promoción de vocaciones de servicio, particularmente entre
los jóvenes. Ese esfuerzo educativo es imprescindible y urgente en el contexto
social de hoy, tan frío y egoísta (Evangelium vitae, 88). En un análisis de la
crisis de humanidad que está atravesando la práctica de la Medicina, un médico
judío, el Prof. Shimon Glick, afirma que tal crisis es el resultado directo del
empobrecimiento en valores morales y éticos que muchas sociedades democráticas
occidentales han introducido en sus sistemas educativos. Basta calcular la
calidad humana y moral que tendrán los jóvenes, hombres y mujeres, candidatos a
la profesión médica que han sido criados y educados como niños o adolescentes en
un ambiente acomodado y abiertamente permisivo, acostumbrados a obtener sin
esfuerzo e inmediatamente lo que quieren y siempre que lo desean; a los que se
les enseña que el objeto último de la vida es aspirar, con el costo moral más
bajo posible, al bienestar y a la autosatisfacción (5). En el estilo educativo
de hoy falta casi por completo la educación para la generosidad, para la alegría
de dar y darse.
Un empeño para
toda la vida
El activismo en favor
de la vida ha de estar informado de alegría. El Evangelio de la vida, lo mismo
que la nueva cultura que le es anexa, no es una convicción política, o un modo
de juzgar sobre demografía, o de evaluar las relaciones sociales. Lo que ha de
impelernos a defender la vida es la gratitud que sentimos por la incomparable
dignidad del hombre. Esa es la razón que nos ha de impulsar a hacer partícipes
de nuestro mensaje a los demás hombres y mujeres. Muchas veces, al leer
publicaciones de movimientos pro-vida, echo de menos el espíritu afirmativo,
alentador, alegre, celebrativo, que debe dar energía a las acciones pro-vida.
Hay en esas publicaciones demasiada política de partido, excesivas referencias
personales a los fautores del mal, sobrado localismo, exhibicionismo de virtudes
musculares, toques de mani queísmo. No son muy inspiradoras muchas de esas
publicaciones. Les falta generosidad intelectual. Pero esa generosidad nos es
necesaria. Y también un poco de visión universal. Y la alegría por las muchas
maravillas que se obran cada día, en forma de conversión y arrepentimiento. Una
cosa está clara en el mensaje del Papa. Después de Evangelium vitae, el
activismo pro-vida no puede dejar de ser afirmativo y revelador de su riqueza
evangélica. No puede caer ya nunca más en el juego triste de hacer la contra, de
aceptar el reto de competir en el odio o en la altanería, como quieren sus
enemigos. Pienso que la celebración del Evangelio de la vida se ha de basar en
dos apoyos fundamentales. El primero, muy fácil de expresar y, con la ayuda de
Dios, de poner en práctica, consiste en una gozosa y fiel aceptación de las
enseñanzas del Magisterio de la Iglesia. El segundo ha de ser la firme
convicción de que este es un trabajo para mucho tiempo, un punto fijo en la
agenda de trabajo de todos nosotros. Nos corresponde cooperar de por vida, cada
uno con su propio carisma y vocación, en la divulgación, celebración y servicio
de este evangelio.
Autor: Marta Rodríguez
Fuente: Mujer Nueva
| Si se debate la admisión de un fármaco, exijamos claridad diáfana en la explicación de sus mecanismos de acción y sus consecuencias. Sólo si llamamos al pan, pan y al vino, vino, podremos ejercer pleno uso de nuestra libertad |
CHILE: DECLARACIÓN DEL CARDENAL ERRÁZURIZ SOBRE LA "PÍLDORA DEL DÍA DESPUÉS
". Noticias Globales 22/01, Buenos Aires, 31 de marzo 2001Alteraciones
en el lenguaje
En nuestro país, como en muchos
otros países del mundo en estos mismos meses, ha surgido la polémica acerca de
la así llamada "píldora del día después". El problema puede ser analizado desde
diferentes puntos de vista, tales como el daño que puede producir a la
mujer, la igualdad de oportunidades, las distintas posturas valóricas en una
sociedad plural, etc. Sin embargo, la pregunta más relevante es otra: ¿elimina o
no elimina una vida humana? Si la elimina, poco importa la relativa ausencia de
contraindicaciones para la salud de la mujer y la igualdad de oportunidades...,
para eliminar seres humanos con fondos del Estado; ni el respeto a
consideraciones valóricas que exaltan la libertad individual hasta el extremo de
aceptar lo inaceptable: el presunto "derecho" a suprimir vidas
humanas.
Son tales los intereses económicos y políticos
que están en juego a nivel internacional, que en esta materia se han introducido
alteraciones en el lenguaje, en todas las latitudes, para hacer aceptable lo que
no lo es. El concepto de embarazo fue alterado: ya no es definido como el
proceso que comienza con la concepción de un nuevo ser, sino con la anidación en
el útero de su madre del óvulo fecundado. Además no faltan quienes sostienen que
la vida comienza recién con dicha anidación. Por otra parte, se llega
al
extremo de que ciertos Estados resuelven negarle todo derecho a la vida al
niño en gestación, mientras no haya nacido. Son palabras y conceptos que tienen
una finalidad: lograr que la cultura y los legisladores le abran las puertas al
aborto.
Precisamente la disparidad de pareceres y estudios
en una materia tan delicada y grave como es la vida humana requería proceder con
mucha prudencia y sin precipitaciones, confrontando las investigaciones,
pidiendo el parecer del mayor número de instancias de relevancia científica y
ética.
La pregunta más relevante y decisiva, acerca del inicio de la vida
humana, no podía ser dejada para más tarde. También este procedimiento cuestiona
el ordenamiento jurídico, al dejar una pregunta de tal gravitación sobre el
derecho a la vida y sobre la cultura de un país en manos de una sola persona,
por capaz y bien intencionada que ella sea.
Defensa de los
Derechos Humanos
La Iglesia Católica no tiene
sobre estas materias una doctrina arbitraria. Las investigaciones científicas
más serias, también la indicación del protocolo del mismo fármaco conocido como
la "píldora del día después" (Levonorgelstrel), concluyen que uno de los
mecanismos por los cuales actúa esta píldora es impidiendo la anidación del
óvulo ya fecundado, produciendo la pérdida de una vida humana ya iniciada. En
este sentido afirma que uno de los efectos de la "píldora del día después" es
abortivo. El respeto irrestricto a la vida humana la lleva a confiar en la
conciencia de cada uno, que lo impulsará a cumplir el mandamiento de Dios, que
es camino hacia la vida y la felicidad, que prohíbe matar. Con la misma energía
con que intervino en favor de las víctimas de los derechos humanos en el pasado,
hoy señala que es hora de abolir la pena de muerte, por ser innecesaria e
inhumana, como también la necesidad de defender el derecho a la vida de todo ser
humano, desde sus inicios.
Quisiera concluir esta
reflexión con unas palabras del Santo Padre sobre un fenómeno que acompaña a la
globalización, ante el cual debemos ser vigilantes: "Con el tiempo, las amenazas
contra la vida no disminuyen. No se trata sólo de amenazas procedentes del
exterior, de las fuerzas de la naturaleza o de los 'Caínes' que asesinan a los
'Abeles'; no, se trata de amenazas programadas de manera científica y
sistemática. El siglo XX será considerado una época de ataques masivos contra la
vida, una serie interminable de guerras y una destrucción permanente de vidas
humanas inocentes. Más allá de las intenciones, que pueden ser diversas y
presentar tal vez aspectos convincentes incluso en nombre de la solidaridad,
estamos en realidad ante una objetiva 'conjura contra la vida', que ve
implicadas incluso a Instituciones internacionales, dedicadas a alentar y
programar auténticas campañas de difusión de la anticoncepción, la
esterilización y el aborto". El problema "está también en el plano cultural,
social y político, donde presenta su aspecto más subversivo e inquietante en la
tendencia, cada vez más frecuente, a interpretar estos delitos contra la vida
como legítimas expresiones de la libertad individual, que deben reconocerse y
ser protegidos como verdaderos y propios derechos". (Evangelium Vitae
17s).
Hay que recorrer un largo camino que atañe sobre
todo a la educación al amor, a la sexualidad, a la familia, a la paternidad y
maternidad responsables, a la cultura de la vida. La disociación de la
sexualidad del amor conyugal y de la apertura a la vida va generando una
mentalidad anticonceptiva y abortista, que inclina a considerar la vida recién
concebida como una amenaza a la felicidad, y no como un maravilloso
don.
Que el Señor nos dé su sabiduría y su gracia para
valorar el asombroso don de la vida. Así se lo pido por intercesión de María
Santísima, Madre de Jesús, que es nuestro Camino, nuestra Verdad y nuestra
Vida". FIN, 31-03-01.
“La televisión está perdiendo público”,
según un título del periódico La Nación,
de Buenos Aires, con fecha 5 de noviembre de 2000. Y sigue: “Desenchufados:
descenso
significativo en las mediciones. Hay medio millón de espectadores menos entre las 19 y
las
24.”
Esto sin duda no es casualidad. Desde el año 1998, TV La Familia ha llevado a los países de Latinoamérica y España, lo que en Estados Unidos viene organizando la Red de los que Apagan el Televisor (TV Turn Off Network) desde 1994. Se trata de una idea muy osada: apagar los televisores por una semana, para disfrutar de la vida real. En esta semana no se plantea la calidad de la programación (aunque sí lo hace TV La Familia en el resto de año), sino se concentra exclusivamente en llamar la atención en la cantidad de horas que se mira TV, reflexionar sobre la pérdida que significa para una vida y se propone actividades creativas, que se transformaron en "alternativas".
Según un estudio de la
Asociación de Televisión por Cable de Estados
Unidos, un
estudiante estadounidense de 16 años ha pasado
en su vida, como mínimo, 11.000 horas en el aula del colegio y 15.000 frente a
un televisor.
Cuando uno se detiene a reflexionar sobre las implicancias de este desfasaje, puede tomar una determinación: porponer a la familia
cortar con la adicción, para estar libre para la creatividad, abrirse
a las relaciones interpersonales y a los
juegos
“reales”.
En una palabra: a la vida real.
Los niños necesitan más que nunca de educadores de carne y hueso, que les transmitan valores. Es evidente que estando expuesto a la pantalla por más
tiempo del que pasa en la escuela, el niño,
evidencia una
carencia muy importante. Llenarla con televisión,
aparece al menos como una penitencia inmerecida. Se debe ir a
las causas y trabajar en ellas. Y la solución base infalible de todas las carencias son los afectos, el contacto personal,
la valoración,
el desarrollo creativo de la personalidad, todo
esto, imposible
mientras esté prendido el
televisor, competencia principal del diálogo,
junto a la
computadora y los juegos
electrónicos.
“La gente está apagando el
televisor”,
afirma el mismo artículo de La Nación. “Si se compara el consumo de septiembre de 1999 con el del
mismo mes del año 2000, 160.000 personas que
miraban la tele
de lunes a viernes, tiraron por la
ventana el control remoto. En octubre, los
televidentes perdidos fueron 140.000. La cifra
no es escalofriante, pero todo puede ser
peor.”
Extraño mundo. Lo que es mejor para los niños y las familias,
es considerado como "peor". Es evidente que los
patrones sociales tienden a regirse por el rendimiento económico y no por
los valores.
Pero
¿no será acaso posible pensar
en un bien común? Sabemos que los dueños de los medios no pierden el sueño en el afán de transmitir valores. Aunque no dudamos que sería ideal trabajar en conjunto,
ellos y nosotros, para lograr una mejor
calidad de
vida.
Por lo pronto, la
propuesta es potenciar al máximo la Semana
sin Tele a nivel
mundial.
Repetimos: no para protestar por las
programaciones, ni por la televisión en sí, sino con el único objetivo de aceptar el desafío de vivir la
vida!!
|
TV La FAMILIa "Los Chicos del Sombrero" promoviendo programas que ayuden a crecer a los niños, leyes de protección al menor en los medios, la semana sin tele, para prender la vida, y la investigación sobre la influencia de los medios en los niños POR UNA RELACION GENIAL ENTRE LOS MEDIOS Y LOS NIÑOS Organizadores de la Semana sin Tele en los Países de Habla Española TV LA FAMILIA Internacional: Presidenta: Lorena Parodi (14), Buenos Aires: 5411-4766-0712 Secretaria Ejecutiva: María del Mar Mascías German (14): 4768-5191 Presidenta Honoraria (17): Agustina Marcenaro 5411-4765 5717 Asesores TV La Familia Internacional: Perú:Cristiane Ramseyer Venezuela:Carlos Lanz México:Alejandro Cortés Colombia:Oliverio Cardona Nicaragua: María Inés Munguía España: Francisco-M. González Sánchez Guatemala: Hugo López Hernández Paraguay: Daniel Calcaterra El Salvador: Vladimir Iglesias Panamá: Lucy Molinar Costa Rica: Edwin Aguiluz Milla Uruguay: Jorge Novoa Chile: Santiago Gilges Brasil: Ismar Soares, Cuba: Mónica Leandres, Bolivia: Abel Reyes, Ecuador: Nidia Carballo, Honduras: María Lochi, República Dominicana: Sergio Andrés, Canadá: Pedro Loarza, Italia: Néstor Iñíguez Enrique Soros Responsable de la Semana en los Países de Habla Española 001-301-951-8100 info@tvlafamilia.org Enviaremos muy pocos boletines. Si no deseas recibirlos, por favor envíanos un email con el título: "quitar de la lista". Muchas gracias. El presente boletín se envía directamente a miles de medios de comunicación, entidades e interesados en general de todos los países de habla española. Llega a unos 65.000 líderes vía email, y a través de ellos, a millones de personas. Por más información en español escríbenos a info@tvlafamilia.org Puedes pedirnos los boletines, o documentos en Word: "Relación causa efecto y datos", o el "Equipo del Organizador", o "Posters." Por datos en inglés conéctate con los fundadores y organizadores a nivel mundial: RED DE LOS QUE APAGAN LA TELE, TV TURN OFF NETWORK: email@tvturnoff.org VISITA LA PAGINA WEB: www.tvturnoff.org con datos sumamente importantes!!! Mucho agradeceremos a los medios el publicar especialmente nuestra dirección de email: info@tvlafamilia.org ¡Muchas gracias! |
Además de las habituales charlas y conferencias que se ofrecen a colegios, parroquias y demás instituciones, la Fundación S.P.E.S. iniciará en mayo del 2001, un curso sobre "El Fenómeno de las Sectas y los Nuevos Movimientos Religiosos", via e-mail. Dicho curso, auspiciado por el Arzobispado de Buenos Aires, está dirigido a toda persona interesada en el tema y, de manera especial, a jóvenes, docentes, padres, profesionales, sacerdotes y religiosas. Los envíos se realizarán con una frecuencia semanal (en archivo adjunto de word), abordándose la presente problemática desde diversas disciplinas, y se proveerá a los cursantes de reseñas bibliográficas, subsidios pastorales (para aquellos que desarrollen tareas de formación), fichas, material documental, etc.
Les rogamos nos ayuden a difundir la presente iniciativa, entre sus allegados.
Inicio: Mayo de 2001 Duración: 4 meses Frecuencia: Semanal Dtor. del Curso: Lic. José María Baamonde
Inscripción: Bolívar 216, 1° "A" - (1066) Buenos Aires Tel: (54 11) 4343-7702 Martes o Jueves, entre 15 y 19 hs., o por E-mail a: spes@sinectis.com.ar
Costo: $ 20.- Forma de Pago: Puede realizar el pago en efectivo, en la sede de nuestra institución, en los días y horarios consignados precedentemente, o mediante un cheque o giro postal a nombre de "Fundación S.P.E.S."
Si Ud. residiera en el extranjero, el costo del curso es de u$s 20 (veinte dólares americanos), y puede efectivizarlo dirigiendo el envío a nombre de José María Baamonde, a través de Western Union, Federal Express o algún otro servicio similar.