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"Queda tranquilo si asentaste una opinión
ortodoxa, aunque la malicia del que te escuchó le lleve a escandalizarse.
—Porque su escándalo es farisaico"
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San Josemaría Escrivá de
Balaguer
"Dios no es indiferente al bien y al mal; entra misteriosamente en
escena en la historia de la humanidad con su juicio, que antes o después
descubre el mal, defiende a las víctimas e indica el camino de la
justicia"
Juan Pablo II
(10/09/2003)
Recomendamos ver la sinopsis de la película The Passion, de Mel
Gibson, en el siguiente sitio web:
CONTENIDO
-
Editorial
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Verdades a medias... ¿o
mentiras?
-
Matrimonio y Familia
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Respuesta del Dr. Gustavo Ordoqui a un intemperante
artículo del Dr. Antonio Mercader (ex-Ministro de Educación y
Cultura)
-
La Iglesia y los homosexuales - Opina
un no
creyente
-
La heterosexualidad no
existe
-
Una declaración
deplorable
-
10 puntualizaciones sobre la
declaración del SMU acerca de la
homosexualidad
-
-
Defensa
de la Vida
-
Confesiones de una
ginecóloga
-
En cariñosa memoria de
Mary Elizabeth Karg (Septiembre 3, 1998 - Septiembre 4,
1998+)
-
Para
Reflexionar
-
Para
Sonreír
-
Hablando de verdades y
mentiras...
- Correo del
Lector
Publicación N°
17/03
EDITORIAL
VERDADES A MEDIAS...
¿O MENTIRAS?
El martes 2 de setiembre, en
el Paraninfo de la Universidad de la República, los estudiantes de la Facultad
de Derecho organizaron una serie de presentaciones sobre el tema
"Sustentabilidad del Proyecto de Ley de Salud Reproductiva
(Aborto)".
Antes de entrar en los
comentarios sobre algunos aspectos particulares de este evento, queremos
destacar un hecho que nos pareció sumamente positivo, y que -en nuestra opinión-
demuestra la pureza de ideales de esa juventud a la que algunos critican
tanto. Nos referimos al equilibrio perfecto que
existió entre las posiciones a favor y en contra del aborto: tres
panelistas estaban claramente decididos a favor y tres en contra del proyecto
de ley de aborto. ¿Por qué nos llamó
la atención este hecho? Sucede que hemos presenciado otros
eventos relacionados con el tema aborto en dicha casa de estudios, y
lamentablemente, en ninguno de ellos pudimos advertir un equilibrio tan claro y
justo como este caso. En tales oportunidades, pudimos
apreciar -por ejemplo- que tres que estban claramente a favor del
aborto, dos a medio camino entre la aceptación y el rechazo, y uno -con suerte-
que se oponía, pero que por una u otra causa, era un mal defensor de sus
convicciones. Con lo cual el mensaje final, era claramente
favorable al aborto. Esta vez se hizo justicia,
y nobleza obliga a destacar el hecho.
Los equívocos mapas
de la senadora Xavier
La primera en exponer fue la
senadora Mónica Xavier, quien entre otros argumentos a favor de la
legalización del aborto, mostró un mapa en el que
estaban representadas las zonas del mundo en las cuales el aborto
está legalizado y las zonas donde esta práctica no está legalizada. Luego mostró
otro mapa con la distribución geográfica de la mortalidad materna por todo
tipo de causas -no necesariamente aborto-. La conclusión que sacó la senadora
Xavier al cruzar estos dos mapas, fue que en las regiones del mundo donde
el aborto no está legalizado, hay más muertes maternas que en aquellas zonas
donde el aborto sí está legalizado. Su conclusión fue que para reducir la
mortalidad materna, habría que legalizar el aborto.
Lo que
probablemente pasó desapercibido a muchos de los presentes -de lejos sólo
se podían percibir grandes tendencias continentales en las cuales Uruguay,
por su tamaño, pasa desapercibido-, fue que las regiones del mundo donde el
aborto está legalizado, son aquellas ocupadas por los países del Primer
Mundo. Por su parte, aquellas zonas donde el aborto no está legalizado -al
menos totalmente- corresponden mayoritariamente a los países del Tercer Mundo.
¿Acaso no se le ocurrió pensar a la senadora Xavier, que si en el Norte
rico hay menos muertes maternas que en el Sur pobre, ello no se debe a que
el aborto está legalizado, sino a las tremendas diferencias en el
desarrollo económico y tecnológico entre dichas regiones? ¿Debemos pensar acaso
que el progreso material de los pueblos y el avance tecnológico son
efecto de la legalización del aborto?
Cabe destacar que
encontramos en Internet el mapa de muertes maternas presentado por
la senadora Xavier (1). ¿Y saben qué? Es
de 1990. En esa época, Uruguay se ubicaba en el rango de
países que tenían entre 30 y 99 muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos.
Este rango, era el inmediatamente superior al de los países desarrollados
(de 0 a 29). Para 1997, ya nos ubicábamos en el rango inferior, con
25 muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos (2). Hoy, en base a datos tomados de la página web de la
Organización Panamericana de la Salud (3), podemos
afirmar que en Uruguay, a noviembre de 2002, la tasa de muertes maternas
por cada 100.000 nacidos vivos, es de 11,1. Por tanto Uruguay, sin legalizar el
aborto, ostenta la tasa de muertes
maternas más baja de toda América
Latina (desde México a Tierra del
Fuego), y está -según el mapa presentado por la senadora
Xavier- en el mismo rango de
muertes maternas que los países desarrollados (de 0 a 29).
Podemos concluir entonces que ni la mortalidad
materna -que viene disminuyendo en forma consistente (4)-, ni el aborto provocado en
condiciones de riego, son en Uruguay problemas de salud pública que
ameriten la legalización de esta práctica. Agradecemos a la
senadora Xavier el haber despertado nuestra curiosidad luego de su
exposición: de otra
forma, quizá nunca hubiéramos dado con las cifras verdaderas.
Las medias "verdades"
de la Prof. Dra. Graciela Duffau
Uno de los puntos fuertes del
encuentro -luego de las brillantes disertaciones del diputado Jorge Barrera
y de la Dra. María Lourdes González Bernardi-, fue la exposición del Dr. Gurtavo
Ordoqui. Con claridad y energía se refirió al eufemístico proyecto de ley
de "salud reproductiva", a las mentiras que se dicen sobre las cifras de
muertes maternas, y a la posibilidad de que este proyecto figure en el
libro Guiness, quedando para la posteridad como el peor proyecto de
ley de aborto en el mundo, puesto que considera al aborto como
"acto médico" y no respeta la objeción de conciencia institucional, pues
obliga a todas las instituciones -incluso católicas- a realizar abortos.
El Dr. Ordoqui se refirió
además, al hecho incontestable de que el proyecto de ley de aborto viola la
Constitución de la República, en virtud del Pacto de San José de Costa Rica que
obliga a respetar la vida "en general" desde la concepción. Estas palabras -"en
general", se han interpretado de diferente manera: algunos -como el Dr.
Ordoqui- dicen que se refiere al caso de los condenados a la pena de
muerte, y otros, al caso de los niños no nacidos. He aquí el punto central del
debate sobre la constitucionalidad o inconstitucionalidad de la
ley.
A continuación, la Dr.
Graciela Duffau, dejó de lado lo que tenía pensado decir, y dedicó buena parte
del tiempo asignado para rebatir las afirmaciones del Dr. Ordoqui sobre el
significado de estas palabras. La Dra. Duffau sacó a relucir las opiniones
vertidas por los Dres. Cassinelli Muñoz, Gonzalo Aguirre y Gros Espiell, todos
ellos profesores grado 5 de la Facultad de Derecho. En términos generales, hizo
referencia a la opinión favorable de todos estos catedráticos hacia el
proyecto de ley "en general"... Y comentó finalmente la convicción del Dr.
Cassinelli Muñoz, acerca de la constitucionalidad de el proyecto de ley de
aborto.
Pero, lo que no dijo respecto
de las declaraciones del Dr. Aguirre y del Dr. Gros Espiell, fue que ambos
cuestionaron seriamente puntos centrales de la ley. A modo de ejemplo citamos
extractos de las declaraciones de ambos:
"El profesor Cassinelli Muñoz dice que
la expresión "en general", de acuerdo con los antecedentes y con la discusión
que se dio en la Conferencia en la que se aprobó la Convención Interamericana de
Derechos Humanos, comúnmente conocida como Pacto de San José de Costa Rica,
avala la interpretación de que la intención fue dejar una puerta abierta para
que hubiera excepciones. Realmente, yo no lo puedo decir porque no he consultado
esos antecedentes, pero respetando el texto parecería que no se puede
interrumpir la vida humana desde el momento en que hay
concepción." Si bien a continuación el Dr. Aguirre comente el
error de afirmar que la defensa de un derecho humano fundamental e
inherente a la naturaleza humana es una cuestión opinable, culmina su analisis
afirmando que "en lo estrictamente jurídico no
comparto el punto de vista del doctor Cassinelli Muñoz sobre la interpretación
del artículo 72 y del Pacto de San José de Costa
Rica."
Es muy cierto que antes y
después de esta afirmación, el Dr. Aguirre se deshace en elogios hacia
este proyecto de ley -proyecto que nosotros consideramos lamentable-. Pero
no es menos cierto que desde el punto de vista estricamente jurídico,
Aguirre afirma que la ley es inconstitucional. Esto fue ocultado
por la Prof. Dra. Graciela Duffau a los estudiantes de la Facultad de Derecho y
al resto del público que asistió al encuentro en el Paraninfo de la
Unviersidad.
Y como si esto fuera
poco...
También ocultó la Prof.
Dra. Duffau, las discrepancias del Dr. Gros Espiell con el proyecto de ley de
aborto. En efecto, el eximio constitucionalista adimitió que:
"si bien me complazco en elogiar el proyecto de ley y la
línea que sigue, con toda sinceridad debo decir que discrepo radicalmente, de
una manera absoluta, con su artículo 4º. Entiendo -y lo digo con sinceridad
y convicción- que constituye un profundo error jurídico y humano el hecho de
señalar que la mujer tiene derecho a decidir sobre la interrupción de su
embarazo. Esta es una primera
cuestión con la que estoy en desacuerdo. No debemos olvidar que para
considerar el tema hay que tener en cuenta la Constitución de la República.
A mi juicio el gran error en todo el análisis de este proyecto de ley, a
nivel de la Cámara de Representantes, radica en que nadie citó el
artículo 7º de la Carta -no lo podemos obviar- que dice que toda persona
tiene derecho a la protección de su vida. O sea que la protección de la
vida es un derecho de raíz constitucional que ninguna ley puede violar.
Si hay vida antes del nacimiento -luego vamos a abordar el problema de
cuándo comienza la vida- ninguna mujer puede violar ese derecho a la
vida. Se trata de un mandato constitucional ineludible." (...)
"Según el artículo 7º de la Convención
Americana, el derecho a la vida tiene una garantía constitucional directa, y
según el artículo 4º, una garantía constitucional indirecta." (...)
"deseo agregar un último argumento que creo es
importante. Las últimas interpretaciones del artículo 4º de la Convención
Americana han dado un paso más que hacen reflexionar mucho, por lo menos a
mí. Dicho artículo prohíbe que una mujer embarazada sea ejecutada. ¿Por qué?
Porque si se la ejecuta, se estaría poniendo fin a dos vidas: la de la mujer y
la otra que lleva dentro de sí, que es autónoma de la mujer. Lo que me
eriza y me subleva es que pueda decirse que el problema de una vida humana que
está dentro de una mujer es casi de propiedad de la mujer sobre su cuerpo.
No; la mujer tiene derecho sobre su cuerpo pero no sobre una vida que está
dentro de ella y que tiene un estatuto jurídico autónomo que debe ser
respetado". Este último comentario lo realizó también el Dr.
Ordoqui durante su exposición, y no fue refutado por la Dra. Duffau.
Es también muy cierto, que el Dr. Gros Espiell
opina que el término "en general" abre las puertas a ciertas excepciones en
el respeto del derecho a la vida -opinión que naturalmente no
compratimos-, y que entiende que el aborto debería
admitirse siguiendo criterios causales y no cronológicos -criterios
que, curiosamente, sí admite para determinar el momento a partir del
cual existe vida humana...-.
Pero lo grave del caso, es que
la Dra. Duffau ocultó en el Paraninfo de la Universidad, la parte
positiva de las declaraciones de los Catedráticos Grado 5 de la Facultad de
Derecho, por ser contrarias a los intereses que estaba
defendiendo.
Los erróneos cálculos
del Dr. Briozzo
Dicen por ahí que una mentira
repetida muchas veces, pasa a ser considerada verdad por los incautos.
Es preocupante constatar como una senadora de la República y una profestora
de la Facultad de Derecho, se andan con vueltas y medias verdades al momento de
exponer sus opiniones acerca de un proyecto de ley que trata de la vida
humana, por no estar la verdad completa, al servicio de los intereses que
dicen defender.
El mismo camino parece seguir
el Dr. Leonel Briozzo, aquel que olvidando el principio del tercero excluído, el
año pasado en el mismo Paraninfo de la Universidad recurrió al viejo y
gastado argumento de la "mola" para negar que existe vida desde el momento de la
concepción. En efecto, de acuerdo con el Diario La República del 5 de setiembre
del corriente, el Dr. Briozzo dijo en la Comisión de Salud de la Cámara
de Senadores, que en Uruguay hay 150.000 muertes maternas por año, mientras que
la Sra. Lilián Abracinskas, una de las principales dirigentes feministas y
proabortistas de nuestro medio, declaraba un par de años atrás, que en el
Uruguay se realizan 15.000 abortos por año... ¿En que quedamos? ¿Son 15.000 o
son 150.000? ¿Acaso hubo error de digitación nunca aclarado? No parece,
puesto que el único estudio serio realizado en Uruguay sobre el tema -data de
fines de la década del ´80- descubrió que en aquella época el número
de abortos en Uruguay estaba en el entorno del 10% de los nacimientos (en
Uruguay nacen entre 55.000 y 60.000 niños por año).
Para estar cierto de lo
erróneo de los cálculos del Dr. Briozzo, basta considerar que con su
criterio, por cada hijo vivo habrían en nuestro país, tres
hermanos abortados. Una madre de 10 hijos -cosa común en
el Pereira Rossell- tendría, siguiendo este criterio, unos 30 abortos
encima... Si estos abortos se practicaron en condiciones de riesgo, entonces el
número de muertes maternas en relación al número de abortos practicado
es aún menos relevante (7 mujeres murieron por aborto provocado en
condciones de riesgo entre 1996 y 2001).
No obstante, el Dr. Briozzo parece ser
bastante más honesto, pues no oculta
información: "Tenemos una tasa de mortalidad materna
de 2,3 cada 100.000, que es comparable con la de los países
desarrollados -dice- pero, en la contracara, lo que queda
excluido es la primera causa de muerte materna y, probablemente, nos ubica entre
los primeros países del mundo. Desde el punto de vista numérico, está bastante
claro que, si no hay cambios integrales de las políticas de salud, no se va a
lograr el objetivo de reducir esa cifra". Este dato es sustancialmente
menor al que nos brinda la Organización Panamericana de la
Salud.
El problema de Briozzo es que saca conclusiones
equivocadas, pues sus cálculos se basan en porcentajes de muertes
maternas por aborto provocado en relación a otras causas de muertes maternas,
y no relaciona tales muertes ni con el número de nacidos
vivos, ni con el número de mujeres que mueren por otras causas en el
país. Por eso concluye erróneamente, que
"el Pereira
Rosell presenta cifras asemejables a Etiopía y Nigeria en casos de muerte
materna por aborto".
No dudamos que el
Dr. Briozzo debe ser un excelente ginecólogo. Pero es un pésimo
estadístico. Las cifras absolutas de muertes maternas en el estudio
que el mismo Briozzo coordinó, y el índice de mortalidad materna por cada
100.000 nacidos vivos -que es como debe considerarse el asunto- son bien
claros en cuanto a que la mortalidad materna -incluida
aquella que es consecuencia del aborto provocado en condiciones de riesgo-,
está al nivel de los países desarrollados que tienen
legalizado el aborto. Es un grave error afirmar que las
muertes maternas por aborto provocado constituyen un flagelo en Uruguay,
simplemente porque en porcentaje, están menos
controladas que otro tipo de muertes durante el embarazo, parto y
puerperio. Es evidente que cuando la medicina mejora, las relaciones
entre causas de muertes
maternas cambian.
En consecuencia:
¿Cómo legalizar el aborto cuando -aparte de
que es un homicidio especialmente agravado- éste ni
siquiera constituye un problema de salud
pública?
¿Cómo votar una ley que es a todas luces
inconstitucional?
En cierto modo comprendemos la actitud
de quienes, carentes de argumentos serios en los que basar
su postura, recurren al engaño, a la simulación, a las medias
verdades.... O, lisa y llanamente, a la mentira...
ASOCIACIÓN VIVIR EN FAMILIA
(4) La existencia
de "años atípicos" -como el 2001-, debe considerarse en el contexto de las
tendencias generales.
MATRIMONIO Y
FAMILIA
RESPUESTA DEL DR. GUSTAVO ORDOQUI A UN INTEMPERANTE
ARTÍCULO DEL DR. ANTONIO MERCADER (EX-MINISTRO DE EDUCACIÓN Y CULTURA)
5 de setiembre de 2003
Sr. Director del Diario El
País
Don Martín
Aguirre
Presente.-
De nuestra mayor
consideración:
Motiva esta nota,
la necesidad de efectuar algunas precisiones sobre un artículo periodístico
titulado “Homosexuales y la iglesia: de mal en peor”, publicado en vuestro
prestigioso diario el viernes 5 de setiembre del corriente. En el mismo se
critica el folleto “La Iglesia y la homosexualidad”, incurriéndose en
importantes errores que pasamos a enumerar:
En la nota introductoria, firmada por Mons. Nicolás Cotugno, se
presenta el contenido del folleto, donde se aclara perfectamente que consta de
dos documentos del Magisterio de la Iglesia Católica (el documento de la
Congregación para la Doctrina de la Fe “Consideraciones acerca de los proyectos
de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales” y las citas
del Catecismo de la Iglesia Católica referentes a la homosexualidad). Además, se
incluye un documento titulado “Homosexualidad”, extractado del Volumen I del
Tomo II de la obra “Derecho Médico” (Montevideo, 2002) de nuestra autoría. En esta introducción, el Arzobispo
aclara que dicho documento, se propone “para facilitar la comprensión del
Documento de la Iglesia”.
El articulista, en un error inexcusable le atribuye este
documento nuestro a la Comisión de Doctrina de la Conferencia Episcopal, lo que
constituye un grave error, máxime teniendo en cuenta la cita que con toda
claridad aparece en la página 11 del folleto.
Entrando al fondo
del asunto, y dado que las críticas que se realizan refieren a un artículo
escrito por nosotros, entendemos que se hace imprescindible responder a
ellas:
1. El periodista dice: “La Comisión
reincide en catalogar la homosexualidad como enfermedad, en contra de la opinión
científica mayoritaria”....... Fuimos nosotros y no la Comisión,
quienes afirmamos -y lo reiteramos una vez más- que la homosexualidad, es en
nuestra opinión, una enfermedad. Esta postura no es sólo nuestra, sino que se
funda en la experiencia de un elevado número de especialistas de primera línea
que se han pronunciado sobre el particular y a cuyas citas -contenidas en el
documento- nos remitimos (ver n. 3).
2. El articulista se pregunta: “¿Hay
o no hay según la Iglesia un condicionamiento biológico en el que basar la tesis
de la enfermedad”. pues según él, habrían afirmaciones contradictorias
respecto a la incidencia o no de factores biológicos en la homosexualidad. A
dicha pregunta contestamos:
a) La cita textual del documento
escrito por nosotros afirma lo siguiente: “Desde un punto de vista
científico no existen pruebas concluyentes en el sentido de que el homosexual
tenga una constitución biológica diferente al heterosexual, de manera que no hay
ningún factor que determine per se las tendencias homosexuales.”
(pág. 12) No se niega la posibilidad de que ciertos factores biológicos
puedan condicionar las conductas homosexuales: sólo se afirma que
ningún factor biológico puede determinar por sí mismo estas
conductas. Entendemos por “condicionar”, influir de alguna manera, y por
“determinar”, conducir inexorablemente a la realización de un acto. En este
sentido, lo que se afirma es que el hombre es libre, y que no puede ser
determinado por ciertas inclinaciones biológicas, por fuertes que ellas
sean.
b) Cuando se afirma que no hay
pruebas concluyentes sobre el origen biológico de la enfermedad, es
porque no las hay en forma tajante ni a favor ni en contra. No es
contradictorio por tanto, afirmar que pueden confluir en la manifestación
de la homosexualidad, causas biológicas junto a causas socioculturales,
educativas, etc. En algunos
casos, ciertos condicionamientos biológicos pueden favorecer las inclinaciones
homosexuales, lo cual es muy distinto de afirmar -como se dijo- que las
determinan per se.
3. Más adelante, el periodista intenta
desautorizar el documento porque según él, no se citan para “confirmar
asuntos tan espinosos” a “enjundiosos investigadores”.
a) El articulista -quizá como producto
de una lectura desatenta- olvida inexplicablemente más de 40 citas
que avalan nuestras afirmaciones: incluimos, por ejemplo, las citas de los Dres.
Socarides (pág. 13); Van der
Aardweg, Eckert, Friedman, Green, Heston, McConaghy, Rainer, Zuger y Parker
(pág. 14); Apperson, Bene, Bieber, Fisher, Pillard, Sipova, Snortum,
Fitzgibbons, Bradley, Eisenbud, Zucker, Hadden, Hockenberry, Whitman, Thompson,
Newman, Beitchman, Engel, Finkelhor, Gundlach, Golwyn, Fergusson, Herrell,
Parris, Zubenko, Gonsiorek, Bychowski, Kaplan, Berger, y de Beauvoir (pág. 16,
nota 6); Ovesey, y Lief (pág. 18, nota 9).
b)
Se podrá estar
o no de acuerdo con la experta opinión de estos
científicos que han estudiado y
tratado durante décadas el problema de la
homosexualidad.
Pero es absolutamente falso afirmar que
no se cita a
"enjundiosos investigadores". Las citas existen, aunque el articulista no les de
importancia por estar, dichas autorizadas opiniones, en contra de sus
creencias.
c) Como si esto fuera poco, el
periodista ignoró al parecer, una de las citas más importantes: la que recuerda
cómo se excluyó la homosexualidad del manual DSM-IV de la Asociación Americana
de Psiquiatría (APA). En la pág. 13 se afirma que esa decisión fue tomada por el
30% de los miembros de la APA. De acuerdo con el Dr. Socarides, psiquiatra,
“la APA desconoció los conocimientos científicos y por razones meramente
políticas, curó la homosexualidad por decreto.”
4. El articulista afirma a continuación
que “uno de los autores más citados por la Comisión, es un tal Michael
Medved quien lejos de ser una
autoridad en temas de homosexualidad es un periodista de espectáculos del diario
"The Washington Post".”
a) Como ya se dijo, fuimos
nosotros y no la Comisión quien incluyó las citas del periodista
judeo-americano Michael Medved, pero en otro contexto: las mismas no se toman como
referencia científica para probar el origen de la homosexualidad ni para
establecer si esta es o no una enfermedad. Antes bien, las citas de
Medved se incluyen para aclarar a los fieles católicos y a la población en
general, que existe una “agenda homosexual” y que hay quienes pretender
imponer en todo el mundo una “cultura gay” (págs. 11 y
12).
b) Hasta donde sabemos, citar a un
periodista cuando habla de investigaciones sobre la realidad cultural de nuestro
tiempo, no es un error de método científico. Cabe destacar además, que
las citas
de Medved fueron extractadas de una intervención suya en el simposio
“Homosexuality and American Public Life”, organizado nada menos que por
el American Public Philosophy Institute.
5. El periodista, en su cúmulo de
errores, dice: “al barrer, nuestra uruguayísima Comisión de Doctrina arremete
contra el mundo” involucrando a la Fundación Rockefeller, Fundación Ford, el
Banco Mundial y las Naciones Unidas con la “cultura gay”.
a) Fuimos nosotros y no la
Comisión quienes
afirmamos -y reiteramos hoy- que estas organizaciones se utilizan para difundir
en todo el mundo el homosexualismo como ideología.
b) Es por todos conocido que en los
organismos mencionados trabajan numerosos activistas homosexuales que promueven
políticas favorables a la cultura gay y consiguen fondos para tales fines de
fundaciones como las citadas.
6. En otro párrafo del artículo se
afirma que “con oronda ignorancia de la historia” se piensa que “la
homosexualidad, lejos de ser aceptada, en realidad fue siempre
condenada...”. Pero no provee de prueba alguna que contradiga nuestras
afirmaciones y funden su acusación de ignorancia.
7. Tampoco da citas científicas que
contradigan nuestra afirmación acerca de que “cuando existe amistad sincera
entre homosexuales, no tienen normalmente relaciones sexuales”.
a) A esto contestamos con una cita
de un trabajo titulado "SEXO, GENERO, IDENTIDAD SEXUAL Y SUS
PATOLOGIAS", realizado por dos autoras españolas que no se caracterizan
precisamente por escribir “manuales de bolsillo”-, “la conducta homosexual supone una
menor relación personal y una mayor dependencia del sexo dada la tendencia a
obtener una gratificación sexual inmediata: la consecuencia es que el número de
compañeros sexuales se multiplica y que el intento de presentar a una pareja
homosexual como el equivalente a un matrimonio feliz no pasa de ser una
pretensión sencillamente imposible. El sociólogo alemán Dannecker, que se
autodefine homosexual, declaró explícitamente que "la fiel amistad homosexual es
un mito".”
b) Con lo cual, parece quedar claro
-lo dice un homosexual en contra de la opinión del periodista- que las
relaciones homosexuales no conducen a amistades muy profundas. Y
viceversa.
8. El periodista afirma luego que los
autores del trabajo “pudieron ahorrarse (...) alguna descripción
brutal de los actos homosexuales, más propia de otro tipo de publicaciones que
de un texto de origen eclesiástico”. A lo cual contestamos
que:
a) Como ya dijimos,
el
folleto publicado por la Iglesia uruguaya, incluye documentos eclesiásticos -que
forman parte del Magisterio de la Iglesia universal- y documentos no
eclesiásticos -el nuestro- que sólo pretenden contribuir a esclarecer la
problemática de la homosexualidad.
b) No nos sorprende por otra parte, que
el articulista se escandalice ante citas que describen con toda crudeza en
qué consiste una relación homosexual: es la misma actitud que adoptan
quienes promueven el aborto, cuando califican de “terrorismo psicológico” a los
videos que permiten conocer esta tremenda realidad...
9. Decimos para concluir que nos llama
poderosamente la atención como en un diario de prestigio como El País, se
difunda un artículo como el comentado, que se caracterizó no sólo por el agravio
infundado, los comentarios que partieron de frases sacadas de contexto y la
tergiversación de información, sino que se llegó al extremo de confundir quien
era el autor del texto que se criticaba.
Agradecemos al Sr. Director tenga la amabilidad de difundir esta nota de
respuesta.
Prof. Dr. Gustavo
Ordoqui Castilla
LA IGLESIA Y LOS
HOMOSEXUALES
Roberto Fuentes
No soy católico (me cuento entre el 37% de
uruguayos no creyentes) pero no me sorprendieron las declaraciones del
posible futuro cardenal uruguayo Cotugno sobre la homosexualidad pues están de
acuerdo con el pensamiento bíblico (y de muchas otras antiguas culturas) sobre
el tema, aunque se distorsionaron aviesamente con titulares sesgados para
hacerlas parecer ridículas o absurdas.
Nadie ha podido determinar si los homosexuales nacen o se
hacen (hasta es posible que haya un poco de ambas cosas).
Pero aunque esa gente procura exagerar su número, los
estudios científicos han mostrado que lejos de ser un 10% de la población, como
proclaman, no llegan a ser un 2% de la misma en todos los países. Se han
informado casos de homosexuales que querían dejar de serlo, "curados" o
reasignados en su sexualidad por tratamiento por psicólogos, pero Cotugno jamás
afirmó que tal desviación fuera en sí una enfermedad, sino que los católicos
deberían tratarla como si lo fuera, por razones espirituales.
El poder del lobby homosexual ha llevado hasta que todos
los años se realicen coloridas y bullangueras marchas de orgullo gay, que me
parecen absurdas por ser similares a marchas de orgullo tuerto o de orgullo
rengo, si las hubiera.
Pienso que los homosexuales deben poder vivir con total
libertad sus inclinaciones sexuales anormales en tanto lo hagan con discreción y
buen gusto, sin pretender hacer pasar su orientación sexual desviada como algo
normal o biológicamente justificable.
Por ser una ínfima minoría, pienso también que los
homosexuales militantes le están haciendo un muy flaco favor a los otros
homosexuales al tratar por todos los medios, con pretensiones exageradas y
absurdas como la de poder casarse legalmente o adoptar niños, de provocar una
reacción popular que pueda anular muchas de las conquistas legítimas que han
logrado en los últimos años.
La homosexualidad ha sido generalmente mal vista por casi
todos los pueblos durante miles de años por muy buenas razones. Parece increíble
que algunos de ellos piensen que pueden imponer la aceptación general de su
desviación mediante la intimidación y el agravio.
LA
HETEROSEXUALIDAD NO EXISTE
Néstor
Martínez
No existe, porque así,
al lado de la homosexualidad, parece que son dos opciones al mismo nivel, cuando
en realidad lo que existe es la normalidad sexual, y la homosexualidad, que es
una anormalidad.
No se es heterosexual,
se es normal. De "heterosexualidad" se habla solamente desde que se habla más de
la homosexualidad. La heterosexualidad es la normalidad vista desde el punto de
vista del homosexual, o sea, desde el punto de vista de la anormalidad. Hablar
de "heterosexuales" es como hablar de "no daltónicos", o de "no
vegetarianos".
El vocablo
"heterosexual" es un de esos típicos inventos "no valorativos" de la supuesta
tolerancia y objetividad modernas, que al final terminan siendo
"antivalorativos", porque terminan equiparando lo normal con lo anormal, el bien
con el mal y la verdad con el error.
Al decir
"heterosexual", se está dando la impresión de que hay una materia prima amorfa,
la sexualidad, que puede recibir tanto la "forma sustancial" de la "heteridad" o
la de la "homoidad". Es un gran logro de la "cultura homosexual" (otra
palabra...) el haber introducido estos usos lingüísticos que de entrada marcan
la cancha con pintura de su color favorito.
No es así, por
supuesto. La sexualidad humana es bipolar, es masculina o femenina. No hay
heterosexualidad y homosexualidad; lo que hay es sexualidad masculina y
sexualidad femenina, y además, desviaciones.
Todo este alboroto
actual acerca de la homosexualidad es en buena medida cuestión de palabras, de
prestidigitación verbal. Pensemos por ejemplo en la "homofobia".
Etimológicamente parecería ser "rechazo a las semejanzas" o "a lo mismo". Sin
embargo, se la usa más bien en el sentido contrario, de rechazo a los que son
"diferentes".
"Diferentes" es otra
cuestión parecida. Diferentes somos todos, de alguien o de algo. Por eso, si hay
"homofobia" ¿no habrá también "heterofobia"? Pero ahí ya caemos en la trampa
lingüística señalada arriba. Hablemos mejor de "androfobia" y "ginofobia", o si
no queremos ser tan griegos y cultos, de "machofobia" y "hembrofobia" (seguimos
algo griegos, igual). ¿No sufren de esta patología muchos defensores del
"orgullo gay"?
Por otra parte, es
curioso que se utilice la expresión de "rechazo a la diferencia" a propósito del
rechazo a la homosexualidad, la cual consiste justamente en la incapacidad de
asumir la diferencia de los sexos. Es el homosexual, y no el hetero...perdón, el
normal, el que apuesta por la uniformidad y se opone a la diversidad.
El ataque lingüístico
alcanza cotas altas con lo de los cinco o seis sexos. O mejor, opciones
sexuales. Otra palabra más. Las "opciones" serían: masculino, femenino,
homosexual masculino, homosexual femenino y bisexual, que a su vez podría
subdividirse en masculino y femenino.
Lo primero que llama la
atención es que "masculino" y "femenino" aparezcan también fuera de su casilla
propia. Al parecer, todas las "opciones" que no son ni masculinas ni femeninas
son o masculinas o femeninas...
Es interesante también
que una de las "opciones sexuales" sea la bisexualidad. Algo así como la "doble
opción". O "la opción que es dos opciones". Pero lo central aquí es que esas dos
que integran el "bi" son, otra vez, lo masculino y lo femenino. A nadie se le
ocurre, y sería muy complicado, que el bisexual fuese el que se relaciona tanto
como homosexuales masculinos como con homosexuales femeninos. Además, que de
todos modos aparecerían lo masculino y lo femenino al final. Y más complicado
aún si el bisexual, en vez de ser solamente,.él o ella mismo o misma, masculino
o femenino, fuese también homosexual masculino u homosexual femenino. Entonces
tendríamos ocho "opciones", en vez de solamente seis.
Y en realidad,
así sería necesariamente en esta hipótesis, porque el bisexual, siendo
necesariamente masculino o femenino, siempre va a ser homosexual, masculino o
femenino. O sea, que será a la vez homosexual y "heterosexual", por lo que vemos
un argumento más para no llamar "heterosexualidad" a la normalidad.
Se nos puede objetar
que no hemos entendido nada, que en realidad hay dos opciones básicas: la
heterosexualidad y la homosexualidad, y seis derivadas: la heterosexualidad
masculina, la femenina, la homosexualidad masculina, la femenina, y la
bisexualidad, masculina o femenina.
Pero si éstas son
básicas, y las otras derivadas, no se ve que las derivadas sean combinaciones de
las básicas. La combinación sería algo así como la "hetero-homosexualidad", que
se cumpliría solamente en el caso del bisexual, así nomás,.a secas. Pero serían
el hetero, el homo y el bisexual abstractos, geométricos, ideales, sin cuerpo.
Falta algo de orden concreto, aquí, para lograr todo el exhuberante
despliegue de "opciones". ¿"Hetero" de qué, y "homo" de qué?
Lo que falta, claro, es
lo masculino y lo femenino. Pero entonces, son primitivos, y no derivados.
¿Lo primitivo,
entonces, sería la masculinidad, la femineidad, la heterosexualidad, y la
homosexualidad?.
Ahora bien, la
masculinidad y la femineidad ¿son homosexuales, o heterosexuales, o ni una cosa
ni la otra?
La ideología de
"género" viene a decir, entre otras cosas, que no son ni una cosa ni la otra,
sino que culturamente se configuran por una u otra "opción".
Pero eso no es lo
interesante. Lo interesante es que la diferencia varón-mujer es necesaria
incluso para caracterizar las nuevas "opciones". Todo ese despliegue de
"opciones", además, surge solamente porque se ha admitido el par
"heterosexualidad-homosexualidad". Es decir, porque se ha admitido la
homosexualidad, puesto que la heterosexualidad, como decíamos al comienzo,
no existe.
¿O sea, que al final lo
que tenemos como básico es varón, mujer, y homosexual ?
Pero no hay paridad,
tampoco. "Varón" y "mujer" tienen una configuración psicofísica completa. No así
"homosexual", que debe pedir prestada, por así decir, parte de su configuración
psicofísica a alguno de los otros dos. Tan es así esto, que debemos hablar de
"homosexual masculino" o "femenino".
Pero entonces, no es
tampoco primitivo. Es derivado. Lo primitivo es "varón" y "mujer". Y sólo lo
primitivo es normal. Lo derivado es desviado.
UNA DECLARACIÓN
DEPLORABLE
Bonifacio Rey
Con fecha 21 de agosto de 2003 el Comité Ejecutivo del Sindicato
Médico del Uruguay (SMU) emitió una "Declaración sobre la homosexualidad a
propósito de declaraciones públicas del Arzobispo de Montevideo". A continuación
transcribimos dicha declaración (en cursiva) y la comentamos casi punto por
punto (en letra normal):
1. En la edición de “Búsqueda” del 14 de agosto de 2003, se
difunde una entrevista al arzobispo de Montevideo, monseñor Nicolás Cotugno,
donde se afirma que, “en cierto sentido”, la homosexualidad es una “enfermedad
de quien sufre en el propio ser y en la propia carne los desvíos y la
desvirtuación de lo que llamamos naturaleza humana”. Más adelante afirma: “Sería
como -es peligrosa la comparación- cuando uno tiene una enfermedad contagiosa,
que hay que ponerlo en cuarentena para que no contagie a otro. Pero no se trata
de echarlo, de condenarlo, de que se muera. Se trata de aislarlo para curarlo. Y
una vez curado, vuelve a la
comunidad”.
La doctrina de la Iglesia
Católica:
-
distingue cuidadosamente entre la tendencia homosexual
(atracción sexual por personas del mismo sexo) y los actos homosexuales
(relaciones sexuales con personas del mismo
sexo);
-
considera a la primera como un trastorno psíquico y a los
segundos como pecados, es decir como actos humanos contrarios a la voluntad de
Dios y a la dignidad del hombre;
-
sostiene que la tendencia homosexual, aunque inclina hacia el
pecado a la persona que la sufre, es un factor que sólo la condiciona pero no
la determina, manteniendo ésta siempre su libertad esencial y por ende la
responsabilidad moral por sus actos conscientes y
voluntarios;
-
reconoce la autonomía de la ciencia, por lo cual no pretende
suplantar a ésta en la determinación de las causas de orden biológico,
psicológico o social de la tendencia homosexual y de las terapias más
adecuadas para contrarrestar dichas causas en los órdenes
citados.
Con respecto a las dos citas de Mons.
Cotugno:
-
La primera se refiere a la tendencia homosexual, la cual, en cuanto
anomalía instintiva involuntaria, puede ser considerada como una enfermedad.
En cambio la conducta homosexual sólo puede ser llamada "enfermedad" en un
sentido analógico. Dado el nivel cultural de los dirigentes del SMU, cabría
suponer que saben que en el lenguaje cristiano es muy frecuente referirse al
pecado como "enfermedad espiritual".
-
La segunda no se refiere a la homosexualidad, sino a la
excomunión, como puede comprobarse fácilmente leyendo el texto completo de la
entrevista en cuestión. Probablemente los dirigentes del SMU leyeron sólo el
titular respectivo, una frase construida por "Búsqueda" que distorsiona
totalmente el pensamiento del Arzobispo. No obstante, la grave falta de
competencia o de ética periodística de "Búsqueda" no exime de responsabilidad
a los dirigentes del SMU, quienes deberían haberse informado concienzudamente
sobre los hechos antes de emitir esta durísima declaración contra supuestas
afirmaciones de Mons. Cotugno.
2. La homosexualidad es
una opción de la persona humana, dentro del libre ejercicio de los derechos
humanos esenciales. No es una enfermedad. Ésta es la concepción actual que hace
la Medicina y la Psiquiatría en el mundo de hoy, desde hace
décadas.
Estas afirmaciones de los dirigentes del SMU contienen varios
errores, ambigüedades y omisiones graves:
-
La tendencia homosexual no es ninguna opción de la persona humana, sino
una condición que en cierto modo es recibida pasivamente.
-
El comportamiento homosexual sí es el resultado de una libre opción de
la persona, pero no constituye de ninguna manera un derecho humano esencial
(del mismo modo que la mentira, por ejemplo, es una opción libre pero no un
derecho, aunque no siempre sea un delito). Desde el alto pedestal de su
profesión, los dirigentes del SMU se pronuncian aquí a favor del
homosexualismo, la ideología que pretende presentar a la homosexualidad como
una alternativa a la heterosexualidad con el mismo valor moral que ésta. Es
evidente que al hacerlo rebasan el ámbito de competencia del SMU, que no
abarca el campo de la filosofía moral.
-
Hasta hace 30 años la homosexualidad era generalmente
considerada como un trastorno psiquiátrico. En las últimas décadas esta
situación ha cambiado, pero por razones ideológicas, no científicas. De todos
modos muchos psiquiatras siguen considerando a la homosexualidad como un
trastorno y siguen tratándolo como tal, logrando en muchos casos la curación
del paciente.
3. Declaraciones del tenor de las del Arzobispo Cotugno, así como
todas las expresiones de homofobia (nota 1: HOMOFOBIA: Aversión obsesiva hacia
las personas homosexuales. Diccionario RAE, 22ª. Edición, 2001, pág. 1225, Tomo
II.), discriminación, abuso y agresión, son responsables de innumerables
patologías en las personas que sufren dicha exclusión social, tanto psicológicas
como físicas, terminando algunas de ellas en
suicidios.
-
En este punto la declaración del Comité Ejecutivo del SMU se
hunde en el pozo de la calumnia y la
infamia:
-
A los dirigentes del SMU no parece importarles que el Evangelio de
Jesucristo, cuyo anuncio es la razón de ser de la Iglesia Católica, sea un
mensaje de amor, perdón y salvación destinado a todos los hombres sin
excepción; ni parece importarles que sea una fuente inagotable de esperanza y
de alegría para innumerables personas (incluyendo muchos homosexuales); ni
tampoco les importa, al parecer, que la Iglesia se esfuerce de muchas maneras
por ayudar a las personas homosexuales a alcanzar la plenitud humana y
cristiana. Se insinúa aquí que la Iglesia Católica, en cuanto sigue condenando
la conducta homosexual por ser gravemente inmoral, es culpable de homofobia y
de excluir a los homosexuales, hasta el punto de que éstos se ven impulsados
al suicidio.
-
Para cualquiera que quiera ver las cosas tal como son, es evidente que
la profunda infelicidad que afecta a la mayoría de las personas activamente
homosexuales brota del propio estilo de vida homosexual, no de la doctrina
católica, a la que la gran mayoría de ellos no se adhiere. No se viola
impunemente la naturaleza humana. Pero siempre es bueno tener un chivo
expiatorio a mano y la Iglesia Católica es generalmente un buen candidato para
ese rol. Sin embargo los dirigentes del SMU ignoran u olvidan cosas demasiadas
obvias. Cualquier niño que haya leído el Catecismo podrá explicarles que la
Iglesia Católica:
-
enseña a amar a las personas homosexuales, no a sentir aversión
obsesiva por ellos.
-
condena el suicidio con tanta o más energía que la conducta
homosexual.
-
enseña que Dios está siempre dispuesto a perdonar a cualquier
pecador arrepentido, por graves que hayan sido sus pecados y que mientras
hay vida hay esperanza de
conversión.
4. Las leyes y nuestra sociedad toda, tienen una gran deuda
con las personas con opciones sexuales diferentes ya que son objeto de
discriminación y crueldad constante sin contar con un ámbito de defensa de sus
derechos claramente definido, sin contar con espacios de expresión de sus
derechos como personas, individuos productivos de la sociedad y ciudadanos de
nuestro país.
-
Esta afirmación puede ser compartida por los católicos en la medida en
que se refiera a la discriminación injusta y a verdaderos derechos humanos;
pero debe ser rechazada en la medida en que suponga la condena de toda
discriminación justa (cf. Artículo 8º de la Constitución de la República) o la
existencia de un supuesto "derecho humano" a la homosexualidad, la
bisexualidad, la transexualidad o cualquier otra "orientación
sexual".
-
Inversamente, se puede decir que las personas "con opciones
sexuales diferentes" al matrimonio monogámico heterosexual fiel, indisoluble y
abierto a la vida tienen una gran deuda con la sociedad en razón del daño que
se hacen a sí mismos y a su
entorno.
5. Durante siglos la homosexualidad se consideró como
enfermedad, en Occidente, hasta que la evolución social, el conocimiento
científico y las concepciones más actualizadas han puesto en su debido lugar a
esta opción, despojándola de la carga que soportó por siglos de atraso,
prejuicios y confusión.
6. Modernamente, y
sobre todo a partir de la primera mitad de los años 80 (en el pasado siglo XX)
la comunidad científica médica y psiquiátrica internacionales han mudado de
opinión, como elemento fundamental de la evolución del pensamiento.
7. La American
Psychiatric Association (APA) ha eliminado en la última clasificación de
enfermedades mentales a la homosexualidad, como consecuencia de este proceso de
revisión. (APA, DSM-IV
Sourcebook, 1996).
-
La APA dejó de definir a la homosexualidad como una enfermedad
en 1973 ("curándola por decreto") pero, como ya hemos dicho antes, esto no se
debió a ningún avance científico, sino a la presión del lobby pro-homosexual.
Todavía en 1977 un 69% de los psiquiatras estadounidenses discrepaba con esa
decisión de la APA.
8. Las opiniones que el
máximo representante de la Iglesia Católica Apostólica Romana en Uruguay expone,
quedan claramente en oposición a lo que el avance de la ciencia
determina.
9. Es lamentable que a esta
altura del siglo XXI existan estos prejuicios, recubiertos de moral, o del
prestigio y jerarquía intelectual que supone una investidura
religiosa.
-
El Consejo Directivo del SMU falsea la situación real: No es "la
ciencia" la que se opone a la doctrina moral sexual católica, sino un sector
de la comunidad científica, en general bastante influido por el relativismo
filosófico, moral y cultural.
-
Dicha doctrina no proviene de ningún prejuicio, sino que puede
ser alcanzada tanto por medio de la fe en la Divina Revelación como por medio
del recto ejercicio de la razón. De hecho son muchos los no católicos, no
cristianos y aún no creyentes que reconocen la misma ley moral natural
predicada por la Iglesia
Católica.
10. En todas las comunidades existen ciudadanos y ciudadanas
que han realizado libremente esta opción sexual, sin que por ello deban ser
aislados, castigados o discriminados de manera
alguna.
-
Es muy claro que Mons. Cotugno no ha propuesto nunca aislar,
castigar o discriminar injustamente a las personas homosexuales. La presunción
contraria de los dirigentes del SMU surge de una lectura superficial o sesgada
de la entrevista en cuestión y de una inexcusable falta de diligencia para
conocer la verdadera opinión del Sr. Arzobispo al
respecto.
11. Justamente, la actitud de monseñor Nicolás Cotugno es
claramente anacrónica (nota 2: ANACRONISMO: Error que consiste en suponer
acaecido un hecho antes o después del tiempo en que sucedió, y, por extensión,
incongruencia que resulta de presentar algo como propio de una época a la que no
corresponde. Diccionario RAE, 22ª. Edición, 2001, pág. 145, Tomo I), porque está
fuera de nuestro tiempo y puede inducir a error a la opinión pública en general
y a sus fieles creyentes en
particular.
-
Ahora los dirigentes del SMU se erigen en intérpretes infalibles
de los signos de los tiempos y hacen gala de un paternalismo insolente,
pretendiendo suplantar a los legítimos pastores de la Iglesia de Cristo. No
parecen recordar que a la Iglesia Católica no le interesa estar a la moda ni
adaptarse indiscriminadamente a la corriente dominante del pensamiento de cada
época, sino sólo permanecer siempre fiel a Aquel que dijo: "Los cielos y la
tierra pasarán, pero mis palabras no
pasarán".
12. No importa aquí involucrar a la Iglesia y sus opiniones
sobre sucesos históricos de los que fue protagonista y expresó décadas o siglos
después su error y arrepentimiento, tales como la Inquisición, la quema de
herejes en la hoguera y otras aberraciones de la fe
religiosa.
-
En primer lugar, nótese la hipocresía desbordante de este pobre recurso
literario (como la de quien escribiese, por ejemplo: "No te voy a decir el
asco que me provocas"). Se les podría contestar en su mismo tono: "No importa
aquí recordar que unos cuantos socios del SMU lucran con el sucio negocio del
aborto y que otros tienen a cientos de seres humanos congelados en las
heladeras de sus clínicas..."
-
En segundo lugar, nótese que se trata de una herramienta retórica muy
conocida: el argumento ad hominem (o mejor, ad populum, porque en este caso su
destinatario es el Pueblo de Dios), que consiste en descalificar la persona
del adversario en lugar de argumentar contra sus ideas. Les faltó mencionar el
"caso Galileo" para que el cliché anticatólico fuese perfecto. Dice la
sabiduría popular que "en todas partes se cuecen habas" y la historia
demuestra que la culpa es algo bastante bien distribuido entre los diversos
grupos humanos; no obstante, si bien es "políticamente incorrecto" enrostrar
públicamente con dureza las faltas pasadas de las diversas comunidades
religiosas, filosóficas o políticas, se suele hacer una única excepción con la
Iglesia Católica. Al parecer, tratándose de ella, no es necesario tomar
ninguna precaución para evitar la crítica unilateral y sin matices, los
juicios anacrónicos y otras faltas de objetividad.
-
En tercer lugar, nótese que se refiere a las "opiniones" de la
Iglesia Católica, como si tuviesen el mismo valor que las opiniones vertidas
por cualquiera en una charla de
café.
13. La homosexualidad ha sido aceptada desde la más remota
antigüedad por diversas culturas. Las civilizaciones griega, romana, sumeria,
diversas etnias africanas, de Asia y Oceanía, las culturas precolombinas y otras
la han practicado corrientemente.
-
Este párrafo es una perla poco corriente de supina ignorancia
histórica. Según el Consejo Directivo del SMU civilizaciones enteras han
practicado la homosexualidad (si eso fuera verdad no habría que buscar mucho
las causas de su extinción). La verdad histórica es muy diferente: La
homosexualidad ha sido rechazada en prácticamente todas las culturas y las
épocas, salvo en unos pocos pequeños ámbitos, hasta la época presente, en la
cual su aceptación va de la mano con la influencia creciente de ideologías
materialistas, relativistas, individualistas y
utilitaristas.
14. No se trata de promoverla como modelo de conducta.
Tampoco de señalarla o condenarla, cualquiera sea el pretexto o circunstancia.
Menos aún, de estigmatizarla como una enfermedad infectocontagiosa, pasible de
cuarentenas y aislamientos, que sólo pueden ser planteadas por espíritus
retrógrados e ignorantes.
-
He aquí una forma muy común de ambigüedad retórica: ¿Qué quiere decir
"no se trata de promoverla, de señalarla o condenarla"? ¿Que el SMU no lo hace
o que entiende que nadie debe hacerlo? No es posible saberlo, pero la frase
suena bien y no compromete demasiado...
-
Los dirigentes del SMU vuelven a la carga con su lectura exenta
de buena voluntad del falso titular de "Búsqueda". ¿Cómo pueden uruguayos
inteligentes creer sinceramente que el Presidente de la Comisión para la Paz
propone poner en cuarentena a los homosexuales (tal vez en algún campo de
concentración)? ¿Y cómo pueden tratar a Mons. Cotugno de retrógado e ignorante
sin temor a ponerse a sí mismos en
ridículo?
15. Sólo los regímenes totalitarios, dogmáticos, los
fundamentalismos de todas las ideologías y religiones, en todas las épocas y
también en la nuestra, han repudiado, aislado y perseguido a los homosexuales,
como a otras comunidades minoritarias (negros, judíos, gitanos o de otras
etnias), desde la antigüedad y particularmente desde la Edad Media en Occidente,
aún hasta nuestros días.
-
Continúa el tono panfletario: ¿Qué necesidad hay de afinar el
análisis y distinguir entre el repudio a las prácticas homosexuales y el
repudio a las personas homosexuales? Ello sería engorroso y haría perder
fuerza a la argumentación. Pero sí es conveniente hacer mucho hincapié en la
Edad Media, esa "edad oscura" en la que todos los males recrudecieron gracias
a la Iglesia Católica.
16. Opiniones
fundamentalistas de este talante han quebrado -lamentable y dolorosamente muchas
veces en la historia- las normas de tolerancia, igualdad, libertad y fraternidad
en que deben convivir los ciudadanos, siendo causantes esas actitudes de guerras
civiles y religiosas en distintas partes del mundo.
-
Si la doctrina moral
católica, que expone la ley moral natural, hubiera sido respetada siempre y en
todo lugar, no sólo no habrían habido homosexuales activos, sino tampoco
guerras u opresión; pero resulta que -como también enseña el dogma católico-
todos los hombres tenemos una inclinación al mal y pecamos con cierta
frecuencia.
17. Con el debido respeto a todas las opiniones e
instituciones, incluyendo los derechos de las minorías, estas manifestaciones
que comentamos y no compartimos, son expresiones que enrarecen innecesariamente
las reglas de convivencia que debemos
respetar.
18. En estos tiempos de crisis es que debemos trabajar todos
unidos, haciendo salir lo mejor de nosotros para poder lograr superar los
obstáculos. No es momento de generar divisiones ni exclusiones, sino de integrar
a todos y cada uno de los habitantes de nuestra Patria, libre y democrática, que
se nutre con el aporte de sus ciudadanos sin hacer distinción de raza, credo,
religión, género o identidad sexual. Insistimos en que la patología no está dada
por la libre expresión de sentimientos, pensamientos u orientaciones, sino por
la represión retrógrada, antidemocrática y anacrónica de personas que, con su
accionar, lesionan a otros seres humanos a los cuales, este Sindicato, les
brinda todo su apoyo y solidaridad.
-
rechazar, sin ninguna fundamentación racional válida, la
caracterización de la conducta homosexual como un vicio
moral;
-
condenar de un modo intolerante a quienes se animan a discrepar con
su afirmación de la moralidad de la actividad
homosexual;
-
insultar de un modo absurdo y grotesco a un alto dignatario de la
Iglesia que congrega a casi dos tercios de los uruguayos. Al hacerlo insulta
a cada uno de los dos millones de católicos uruuguayos. En lo personal nos
sentimos ofendidos y exigimos una retractación
pública.
-
Expresémosle que, si de verdad quiere apoyar a las personas
homosexuales, flaco favor les hace atacando a quienes quieren ayudarlos a
dejar de lado un estilo de vida antinatural que pone gravemente en riesgo su
salud física, psíquica y espiritual y (sí, lo diremos, aunque se oigan risas
impías) su salvación eterna.
Una reflexión final para los
católicos:
-
Es de suponer que entre los socios del SMU hay católicos fieles al
Magiterio de la Iglesia. Cabe esperar que hagan lo posible para hacer ver a
sus directivos el serio error que cometieron al emitir esta deplorable
declaración.
-
No nos hagamos ilusiones: La reciente ola de ataques políticos y
mediáticos sin precedentes a Mons. Cotugno no apunta sólo contra eventuales
excesos verbales del Arzobispo sino contra el núcleo mismo de la doctrina
moral de la Iglesia Católica entera.
-
La Iglesia Católica ha sobrevivido a muy fuertes enemigos a lo largo de
dos milenios; vana pretensión sería la de los dirigentes del SMU si ellos
pensaran que van a hacer mella en la voluntad de la Iglesia de seguir siendo
la fiel Esposa de Cristo.
-
Nuestro Señor Jesucristo nos ha dicho: "Bienaventurados los
perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los
Cielos". Que Él nos conceda valor para no ceder ante la presión de los
poderosos de este mundo cuando éstos intentan apartarnos del seguimiento de
Cristo.
10 PUNTALIZACIONES SOBRE
LA DECLARACIÓN DEL SMU ACERCA DE LA HOMOSEXUALIDAD
Álvaro
Fernández
1. El primer punto de
la declaración del Sindicato Médico del Uruguay (SMU) sobre la
homosexualidad, sigue sosteniendo que el Arzobispo de Montevideo se refirió
al "aislamiento" de los homosexuales para que "no contagien". Esto es
erróneo. Quizá ello este error no sea responsabilidad directa del SMU, en tanto
que fue el periodista del Semanario Búsqueda quien quitó la pregunta
sobre la excomunión y dejó ligada la respuesta a una pregunta anterior sobre los
homosexuales. El periodista descontextualizó la
respuesta, e indujo a error a los lectores. El Sr.
Arzobispo estaba respondiendo cuando habló de "aislamiento", de todos los casos
de excomunión posibles. Y son muchos.
2. En el
segundo punto, se afirma que la homosexualidad es una "opción de la
persona humana", y que no es una enfermedad. En los puntos siguientes
sigue desarrollando la idea de por qué hoy no se considera enfermedad a la
homosexualidad. Sin embargo, se omite aclarar que -como bien dice el documento
de la Iglesia sobre la homosexualidad-, que “sólo el 30% de la
American Psychiatric Association participó de la votación
decisiva que cambió la visión de la homosexualidad” (esto nos
recuerda la forma en que ciertos gremios uruguayos resuelven sus
problemas). En relación a este punto, el psicoanalista Dr. Charles
Socarides, afirma que al haber declarado que la homosexualidad
dejaría de ser considerada como una enfermedad mental “la APA
desconoció los conocimientos científicos y por razones meramente políticas, curó
a la homosexualidad por decreto”. Y cuatro años más tarde, una
encuesta realizada entre los psiquiatras, arrojó que “el 69% discrepaba con
el voto de la APA y todavía consideraba a la homosexualidad como un
trastorno”. Es decir, que la exclusión de la homosexualidad como
enfermedad del DSM-IV se debió mucho más al lobby homosexual que presuntos
descubrimientos científicos de la medicina moderna. Lo mismo sucedió
con el informe Warnock, cuando un grupo de científicos -no "la ciencia"-
tuvo que definirse sobrbe el inicio de la vida humana...
3. Se diga lo que se diga, las enfermedades son
enfermedades. Y esto no está sujeto a "opinión": ¿qué sucedería si
mañana el lobby de quienes padecen Mal de
Alzheimer o Prakinson incidiera de tal forma en las asociaciones
psiquiátricas al punto de lograr que dichos males dejaran de
tratarse como enfermedad? ¿Alguien optaría por
padecer Parkinson? Sería muy bueno poder curar todo tipo de
enfermedades por decreto; pero es imposible ir contra la
realidad.
4. Otro error que se comete en el segundo punto
de la declaración del SMU, es achacar a la "homofobia", los suicidios de los
homosexuales. De acuerdo con la opinión de prestigiosos psicólogos, en muchas
ocasiones las tendencias homosexuales de algunas personas se manifiestan
cuando estas padecen graves cuadros depresivos. Por tanto,
es allí donde debe buscarse la causa del suicidio, y no en la presunta
discriminación de los obsesivos homófobos... A
propósito, ¿por qué, si la homofobia es una
enfermedad psiquiátirica -una aversión obsesiva hacia las personas
homosexuales-, se cita como fuente para definirla el Diccionario de la
Real Academia Española y no el DSM-IV publicado por la
APA?
5. Como está claro para todo buen entendedor -para todo
aquel que no tenga prejuicios infundados ideológicamente- la Iglesia Católica no
discrimina ni discriminará injustamente a nadie. Ni a los pecadores
arrepentidos, ni a aquellos que padecen una enfermedad.
6. Por otra
parte, entendemos que si el Sindicato Médico del Uruguay yerra cuando manifiesta
que la homosexualidad no es una enfermedad -o cuando menos una disfunción, una
discapacidad-, ¿qué podemos esperar cuando empieza a hablar de historia,
de inquisiciones y de hogueras? Basta estudiar un poco de esta materia
para darse cuenta el papel positivo que jugó la Inquisición en su tiempo. Entre
otras cosas, cabe destacar que esta institución llevaba a los acusados a juicio
para evitar los linchamientos populares, con lo cual se salvaron muchas vidas
inocentes. En este sentido, el SMU cae en un gravísimo
ancacronismo, que según la definición de la RAE, es un error que
consiste en suponer acaecido un hecho antes o después del tiempo en que sucedió,
y, por extensión, incongruencia que resulta de presentar algo como propio de una
época a la que no corresponde. (Diccionario RAE, 22ª. Edición, 2001,
pág. 145, Tomo I.). Esta cita aparece al pie de la Declaración del SMU.
Es curioso como por un lado, el SMU juzga la
actitud del Arzobispo como atada al pasado, sin relación con el
presente -cuando en realidad se trata de una doctrina incambiada e
inmutable, como toda enseñanza verdadera-; y por otro, el mismo SMU
juzga el pasado desde el punto de vista de quien vive en el presente.
Esto sí es, a todas luces, un
anacronismo..
7. Es cierto que la Iglesia pidió disculpas por sus errores.
¿Qué institución está libre de cometerlos en 2000 años de historia? Por otra
parte ¿qué otra institición, qué otra religión siguió su ejemplo? ¿Es que
nadie más se equivocó? Además, cabe
suponer que si la Iglesia pidió perdón por todos los errores
cometidos por sus fieles, también lo pidió por aquellos que afirmaron y
que afirman, dentro de la Iglesia, doctrinas contrarias a la del Magisterio
respecto de la homosexualidad...
8. Luego, como no podía ser de otra manera, se
invoca el viejo y querido "fundamentalismo". Está maléfica
palabrita se nos endilga a quienes afirmamos que existen verdades
objetivas, y bienes y males objetivos, actos intrínsecamente desordenados. Sobre
este punto, cabe señalar lo que nos comentaba días atrás el prestigioso pensador
uruguayo Alberto Methol Ferré: el bien es
universalizable, esto es, se puede extender a toda la sociedad sin que se pueda
esperar perjuicio alguno. La pregunta entonces es:
¿qué pasaría si se extendiera a toda la raza humana la práctica de
la homosexualidad? Es una mera hipótesis, pero no cabe duda de que
las consecuencias serían desastrosas, puesto que no
sobreviviría la especie por falta de nuevas generaciones. Por
tanto, si la homosexualidad no es universalizable, no es un bien, y
menos aún, un bien social que deba ser amparado por el Estado. Lo
que no quiere decir, obviamente, que las personas homosexuales deban ser
perseguidas, discriminadas o castigadas por el mero hecho de
serlo.
9. Y junto al "fundamentalismo" de unos,
aparecen la tolerancia, la igualdad, la libertad y la fraternidad de otros. Pero
¿quién es el verdadero fundamentalista? ¿Aquel cuyo entendimiento se adapta
a la realidad, y por tanto, habla con fundamento, o el que en nombre de una
ideología afirma lo que le parece, de manera subjetiva? ¿Quién es el
intolerante? El que se atreve a decir la verdad sobre la homosexualidad y
se expone a que tergiversen sus palabras, o el que responde virulentamente sin
preocuparse por averiguar si lo que dice la prensa es verdad? ¿Quién es el
que viola el principio de fraternidad? ¿El que dice que algunos ciudadanos
padecen una enfermedad, o el que nada menos que desde una institución médica
niega que la enfermedad sea tal y omite su asistencia al paciente? Lo que sí es
claro, es que en ayuda esta declaración al entendimiento de los
uruguayos. La temeridad de las afirmaciones y el ensañamiento del
ataque -claramente fundado en razones de orden ideológico, no
científico-, sólo sirven para exaltar los ánimos de uno y otro
lado. No tienen autoridad moral para pregonar la paz
aquellos que pretenden desprestigiar a la Iglesia, precisamente cuando alza
su voz en defensa de la Cultura de la Vida.
-
10.
Finalmente, debemos decir que si es polítca del SMU no intentar curar a los
homosexuales para librarlos del problema que les aqueja, allá ellos con su
versión de la ética médica y su concepto de ayuda al homosexual. Pero que no
olviden que muchos de los socios del Centro Asistencial del SMU (CASMU),
seguramente son católicos, y se sentirán agraviados por la violencia
de este ataque a sus valores morales, a su religión, a su Arzobispo y a su
Iglesia. Más aún: no sería raro que muchos socios católicos y no
católicos del CASMU, se sintieran francamente inseguros dentro de una
institución de asistencia médica que, al parecer, no estaría dispuesta
a considerar la homosexualidad como enfermedad...
En efecto, si la
homosexualidad es una opción sexual, el CASMU -para ser coherente
con la declaración del SMU- no debería
brindar asistencia psicológica o psiquiátrica a aquellos
afiliados que, teniendo tendencias homosexuales, entiendan que padecen una
enfermedad. ¿Acaso no es esto
discriminación en la atención médica? ¿Acaso negará el CASMU la asistencia
debida a los homosexuales? ¿Acaso el objetivo es bajar los costos de
la asistencia médica? ¿Cómo se sentiría un padre si al solicitar ayuda
de un psiquiatra para su hijo con tendencias homosexuales, éste le
dijera: "Déjelo tranquilo, es una opción perfectamente natural, nada
hay de anormal en ello, no tiene de qué
preocuparse..."?
A no
extrañarse entonces, si unos cuantos piden la baja de esa
mutualista.
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DEFENSA DE LA
VIDA
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CONFESIONES DE UNA GINECÓLOGA
Beverly
McMillan
A veces
ser católico y tratar de estar a la altura de las enseñanzas morales de la
Iglesia puede resultar un poco opresivo. Así es como me sentí cuando, en 1990,
regresé a la Iglesia Católica. Había sido una larga ausencia para mi.
Aunque
había crecido en una familia católica tradicional de los años cincuenta (seis
niños, escuela parroquial, misa todos los domingos), yo había dejado la Iglesia
a los 19 años siendo estudiante de pre-medicina, pensando que Dios era
irrelevante a la ciencia que estaba empezando a estudiar y a la generación de
"ahora" de la que yo formaba parte. Por unos cuantos años parecía que todo me
iba muy bien sin Él. Me gradué de la Facultad de Medicina en la Universidad de
Tennesee en 1966, hice el internado en Menphis, y salí a la Clínica Mayo para
especializarme en obstetricia y ginecología. No sólo me sentía útil, sino que me
consideraba una persona buena y dedicada. ¿Quién necesitaba a Dios o a esa
arcaica Iglesia Católica?
En
1969, como residente de segundo año, fui enviada para seis meses de prácticas al
Hospital de Cook County en Chicago. Por seis semanas fui asignada al ala llamada
el ala de "Obstetricia Infecta". Con sorpresa, me encontré con que las 15 a 25
mujeres admitidas cada noche eran clientes recientes de las factorías de abortos
clandestinas de Chicago. Llegaban a nuestra sala de emergencia sangrando, con
fiebre alta, y, bajo examen físico, presentaban úteros ensanchados y
temblorosos. Cada mañana el médico interno y yo teníamos que llevar a cabo otro
procedimiento de dilatación y curetage (DAC) en ellas (dilatando el cérvix y el
útero y luego haciendo vacío) para remover todo el tejido infectado que el
"abortista" había dejado en el interior del útero, para que ellas pudieran
recuperarse y regresar a casa.
Al
final de la rotación de seis semanas, yo estaba indignada. Viendo aquello desde
el punto de vista de una agnóstica, concluí que la legalización del aborto era
la respuesta. Yo quería que la profesión médica empezara a ofrecer
"procedimientos" seguros a las mujeres que los necesitaran. De este modo cuando
en 1973 la decisión Roe vs Wade del Tribunal Supremo legalizando el aborto en
todos los Estados Unidos fue anunciada, me sentí feliz. La celebré saliendo a la
calle y comprando una máquina de succión y empecé a ofrecerme para la
realización de abortos de primer trimestre en mi propio dispensario.
Me
trasladé a Jackson en 1975, sin pensar que Dios estaba poniendo en marcha
aconteceres que no sólo iban a sacarme del negocio del aborto sino que iban a
tomar mi rebelde corazón "feminista" de vuelta a Él y a las maravillosas y no
cambiantes verdades acerca de la vida y el amor preservadas en las enseñanzas
católicas. Mi primer año en Jackson no reflejaba esa Providencia en ningún signo
externo. Estaba casada, tenía tres niños pequeños, operaba en solitario en un
establecimiento médico de obstetricia y ginecología, y estaba tratando de
ajustarme a mi nuevo ambiente, lejos de mi familia y mis amigos. Ese mismo año
se me acercó un grupo de "ciudadanos comprometidos" y clérigos (presumiblemente
protestantes) para que les ayudara a poner en marcha la primera clínica
abortista libre del estado. Acepté, y en el otoño de 1975 me convertí en
directora de "Servicios de Salud para la Familia", clínica abortista que ofrecía
realizar abortos por succión de primer trimestre del embarazo.
En
enero de 1976 me encontraba extrañamente deprimida con mi "éxito" en la vida. Mi
matrimonio parecía estable, a pesar de un procedimiento de esterilización al que
me había sometido contra el deseo de mi marido. Mis hijos, de edades 5, 3, y 1,
eran saludables y ruidosos. Mi práctica privada y la clínica abortista iban
bien. Sin embargo, a pesar de todo ello, me encontré a mi misma debatiéndome
entre pensamientos de suicidio. En busca de una solución fui a la librería local
donde finalmente me decidí por un libro sobre "El poder del pensamiento
positivo", por el Dr Norman Vincent Pale,…, y me agradó la lista de diez cosas
para hacer al final del primer capítulo… Con cierta excitación seguí la lista de
cosas a hacer, una por una hasta que llegué a la número 7, que me pedía recitar
10 veces al día la frase "Yo lo puedo todo en Cristo que me conforta"
(Filipenses 4;13). Disgustada de haber tropezado con aquella "basura" religiosa,
dejé el libro, y no leí más.
Quince
años después y tras haber entrado en contacto con "Jackson Right to Life", la
autora de este relato personal, fue recibida de nuevo en la fe de sus padres. Y
su relato continúa:
Con la
alegría y excitación de haber vuelto a los Sacramentos no había prestado
atención a mi vida profesional. La primera semana que estuve de vuelta en mi
despacho después de volver a casa empecé a ver a mis pacientes casados para los
exámenes anuales y recetas de píldora y me di cuenta de que tenía una conversión
final que hacer. Si yo iba a disfrutar de los beneficios del Catolicismo,
también tenía que soportar las cargas. Volví a leer la "Humanae Vitae", con su
llamada a los laicos católicos y a la gente de ciencia a promover la verdad
moral de que hay un lazo inseparable, puesto por el Creador, entre los aspectos
unitivo y procreativo del acto matrimonial. Esto llevaba consigo por mi parte el
no participar de forma alguna en la prescripción de anticonceptivos o
esterilizantes, y sí promover la Planificación Natural de la Familia (PNF).
Afortunadamente recibí extraordinario apoyo del Centro de Planificación Natural
del Hospital de Oales River, y de mis colegas médicos de mi propio despacho. No
vino mal para ello que yo fuera el miembro más veterano del grupo.
¿Cómo resulta esto en una cultura predominantemente
protestante? . Muy bien. Después de treinta años de acceso ilimitado a los
anticonceptivos y a la tecnología abortista, hombres y mujeres se están dando
cuenta de las promesas vacías del "sexo libre" y se están empezando a esperar
que ellos sean capaces de tener relaciones más plenas de sentido, incluso dentro
del matrimonio. Puedo prometer honradamente a mis pacientes un matrimonio mejor
si practican la PNF. Ello les ofrece eficacia, seguridad, y economía, y un
notablemente bajo índice de divorcios. Los métodos modernos de PNF, que no deben
confundirse con los viejos ritmos usando el calendario, tienen un índice de
embarazos imprevistos superior al de la píldora anticonceptiva. En 1994 el
"British Medical Journal" informó de un índice de embarazo imprevisto de 30 por
1000 mujeres para la píldora, y sólo 4 por 1000 mujeres para el método de
PNF-Billings. A diferencia de los anticonceptivos orales, la PNF no produce
coágulos de sangre, ni hipertensión, ni dolores de cabeza (migrañas), ni tumores
de hígado, y es virtualmente gratis. Además el hecho de requerir el mutuo
acuerdo de ambos , marido y mujer, promueve la virtud de la castidad marital,
que es la fuerza de voluntad y el carácter requerido para poner nuestra
capacidad sexual al servicio del amor genuino. Es cierto, la PNF requiere
abstinencia periódica si se quieren espaciar los niños, pero todos sabemos que
la abstinencia es una realidad en cualquier matrimonio. Las dificultades
vendrán, pero también vendrá la gracia, la paz y entereza que experimento como
PNF (y sólo como PNF) ginecóloga y obstetra es mi gracia regalo personal.
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EN CARIÑOSA MEMORIA DE MARY ELIZABETH
KARG (Septiembre 3, 1998 - Septiembre 4,
1998)
Stephen y Patricia Karg
Nuestra historia
Estábamos felices al enterarnos que Patricia estaba embarazada de
nuevo - habíamos tenido una pérdida en un embarazo anterior. Por entonces,
estábamos criando a Joshua, un niño de dos años de fuerte voluntad. Dado que
había habido inconvenientes en el parto de Joshua por una toxemia, y también en
razón de la pérdida, Patricia estaba bajo estricto control médico. Pronto nos
pusimos de acuerdo sobre los nombre del bebé: Christopher Thomas o Mary
Elizabeth.
Esperábamos al bebé para el 9 de septiembre de 1998. Alrededor de
la semana 18, la médica realizó un AFP, que dio un resultado anormal. Nos
explicó que había dos razones para esto: la fecha podría haberse calculado mal,
o el bebé padecer un defecto del tubo neural. Nos mandó a hacer un ultrasonido,
para verificar la fecha.
El ultrasonido tuvo lugar el 15 de abril de 1998. Fui con Patricia
y Joshua, aguardando esos vistazos tempranos de nuestro bebé. Patricia quería
conocer el sexo, yo no. Igualmente, no esperábamos que la médica nos informara
que el bebé padecía anencefalia. Fue un shock.
Preguntamos a la médica qué hacer. Nos respondió que la mayoría de
la gente interrumpe el embarazo, por considerar al bebé inviable. Pero nosotros
sabíamos que allí dentro había una vida, y que le debíamos dar cada chance de
vivir. Lo discutimos con la médica, accedió, y dispuso un nuevo
ultrasonido.
Antes de efectuarlo, empezamos a investigar sobre la anencefalia y
los defectos del tubo neural, rezando que el primer ultrasonido estuviera
equivocado. Internet sirvió como útil herramienta de investigación. Para el
momento del segundo ultrasonido, ya estábamos en tema. Pero no reveló nada
nuevo. El cerebro del debé no estaba formado. Aún orábamos por un milagro.
Supimos que era una niña. Ahora, podíamos rezar por nuestra Mary
Elizabeth.
Tras el segundo ultrasonido, la doctora nos informó nuestras
opciones, y le dijimos que llevaríamos el embarazo adelante. Ella nos hizo saber
que trataría el embarazo como uno normal, y nos daría el mismo cuidado, para que
no nos sintiéramos diferentes.
Pasamos varias noches y fines de semana estudiando sobre la
anencefalia, y hallamos grupos de apoyo y contención. Patricia también encontró,
por Internet, personas que habían tenido un hijo anencefálico, y comenzó a
corresponder con ellas. El sitio con información más útil fue Anencephaly
Support Foundation, que contiene información, historias personales, y artículos
médicos acerca de los defectos del tubo neural y la anencefalia. También nos
ayudó a prepararnos para el día del nacimiento de Mary
Elizabeth.
Preparamos una valija con nuestra cámara, rollos, la filmadora,
ropitas de bebé, una muñeca, un librito infantil y una Biblia. Patricia empacó
otra maleta para ella. Dos veces antes del parto, Patricia empezó a sentirse
mal, y por precaución la médica nos envió a la sala de emergencias en
observación. Nos familiarizamos con el hospital. Tres semanas antes del término,
tras la segunda visita a Emergencias, Patricia debió quedar en reposo. Su madre
vino de la vecina Alabama para ayudar en la casa.
En el siguiente control, en consultorio, dos semanas antes del
término, cuando el bebé fue monitoreado, se descubrió que estaba en presentación
pelviana. Una cesárea fue prevista para la semana siguiente. Dos días antes de
ésta, un nuevo monitoreo no mostró cambios. El jueves 3 de septiembre, por la
mañana, nos presentamos en el hospital para la
cesárea.
Mary Elizabeth nació a las 9:49 a.m., y luchó para respirar.
Acostada en un ambiente tibio, con los médicos sobre ella, lanzó un grito y tomó
su primera bocanada de aire. El neonatólogo no creía que fuera a sobrevivir por
mucho tiempo, así que la alcé y se la entregué a Patricia. Aún estaban
terminando de operarla, pero tomó a la niña contra su cara. G. K. Abner, pastor
de la iglesia de la madre de Patricia, nos dio una bendición conjunta, y sólo
entonces llevamos a Mary Elizabeth a la nursery especial. Tomamos algunas fotos,
mientras empezaban a asearla, y la enfermera me dijo que podría regresar en
media hora, cuando terminasen.
Regresé a la sala de espera, y hallé a Joshua, a la familia de
Patricia, a G. K. Abner, y Fray Gordy. Le hablé a Joshua de su hermanita, y
comenzó a llorar. Le mostré una foto Polaroid de ella, y le expliqué que su
cabecita estaba quebrada. Fue muy difícil. Volví entonces con Patricia, todavía
en el quirófano. Le conté cómo estaban las cosas, y la ayudé a pasar a la sala
de recuperación. Llamé a mi mamá y a mi papá y los puse al
tanto.
Mientras estábamos en Recuperación, la enfermera especializada nos
trajo a Mary Elizabeth. Llevaba una hermosa batita azul, y tenía una venda en su
cabecita. Patricia la tomó en brazos, y Fray Gordy la bautizó en una emotiva
ceremonia. Tomamos una fotografía familiar. Llevamos nuestras cosas a la
habitación, y regresé a la nursery especial, donde permanecí con la bebita casi
todo el día. Apenas pudo dejar Recuperación, Patricia se unió a
mí.
Mary Elizabeth era normal, salvo por la cima de su cabecita.
¡Hasta tenía cabello! Era muy activa, y tomó nuestros dedos de inmediato. Le
gustaba estar en brazos, y abría uno de sus ojitos. Se sobresaltaba con los
ruidos fuertes, y a menudo movía la boquita pidiendo el pecho. La enfermera le
colocó un tubo, por el que se la alimentaba a intervalos. Firmamos una orden de
no resucitar, pero requerimos que fuera mantenida confortable y sin
hambre.
Durante el día, Joshua vino a visitarla, y le cantó una canción:
"Shhh, bebecito, no digas nada. Mamá va a comprarte un ruiseñor". Joshua le
agregó: "Si ese anillo de diamantes no brillara, ¡Mamá te compraría un
trencito!". La había traído una muñeca, y la puso en su cuna. Allí
quedó.
Tuve que irme a las 18:30, por el cambio de turnos, y la dejé en
la cunita. La enfermera me recomendó acostarla boca abajo. Así lo hice, y la
respiración se le hizo muy fuerte. Me alarmé al principio, pero comprendí que
sólo me estaba buscando.
Hicimos un alto para dormir esa noche, pero nos llamaron de
regreso a la una de la mañana, cuando los signos vitales comenzaron a caer.
Apenas la alzamos, el cuadro mejoró. Nos quedamos varias horas, y luego fuimos a
descansar un rato. Volví antes de las 6:30, hora del cambio de turno, y tomé mi
desayuno. Patricia y yo pasamos la mañana con la bebita, pero notamos que ya no
respondía como al primer día. Sobre las 13:00, sus signos vitales empezaron a
oscilar, y la llevamos a una habitación individual, cerca de la
nursery.
Pasamos las seis horas siguientes observando su combate por la
vida. A veces dejaba de respirar, pero cobraba fuerzas y volvía a tomar aire de
nuevo. Lo hizo unas cinco veces, cada una más débil que la anterior. Sobre las
19:30, dejó de respirar, y murió en brazos de Patricia. En todo momento, el
capellán del hospital, un cura local, y un diácono de nuestra parroquia
estuvieron a nuestro lado.
El diácono Jack se quedó con nosotros después del fallecimiento.
La bañamos y la vestimos, mientras esperábamos a los de la funeraria. La
despedimos sobre las 22.00, y regresamos a la pieza. Al día siguiente,
arreglamos el funeral, y avisamos a otros amigos y parientes no convocados la
noche anterior. Patricia fue dada de alta el sábado, y volvimos a casa. Mis
padres habían viajado toda la noche, y ya estaban en casa. Entristecidos, oyeron
las novedades.
El sábado a la mañana, toqué la guitarra y dirigí el canto en la
misa de las ocho. Fue muy difícil, pero de algún modo me las arreglé. Nuestros
amigos nos compraron comida. Los demás servicios se celebraron por la tarde. El
diácono Jack condujo la liturgia. A la mañana siguiente, asistimos a la misa
fúnebre en San Pío X, y al otro día la enterramos en Alabama. Joshua halló un
par de piedras durante el servicio en el cementerio, y las puso en el ataúd de
su hermanita. Nosotros habíamos colocado un rosario que nos regaló mi madre, una
pequeña Biblia blanca, un prendedor con un ángel guardián, que Patricia había
usado durante el embarazo, un osito
ángel de la tía Denise, un ángel de porcelana de Marie, la tía de Patricia, y
una foto de la familia.
Le dimos la muñeca de Mary Elizabeth a Joshua, y la llamó Mary
Elizabeth. Eso le hizo mucho bien.
Steve ha hecho un gran trabajo contando los recuerdos de nuestra
experiencia con nuestra hermosa Mary Elizabeth. Yo quisiera ahora compartir con
ustedes algunos de mis pensamientos y
sentimientos.
Siento como una bendición el haber sido la madre de Mary
Elizabeth. Siempre supe que mi bebita me necesitaba para protegerla y para ser
su voz, desde el momento en que fuera concebida. Estoy muy agradecida de haber
podido tenerla en mis brazos, y contemplar su hermosa carita. Las 34 horas que
compartimos con ella quedarán para siempre en mi mente como un tiempo muy
especial, con una pequeña muy especial. Sé que mi hija ahora está a salvo en el
cielo. La extraño terriblemente, y todo lo daría para tenerla ahora aquí
conmigo. Tengo consuelo en saber que un día volveré a tomarla entre mis manos en
el cielo. Mary Elizabeth me enseñó mucho acerca del amor, siendo humilde y
agradecida en todo y por todo.
¡Actualización!
Patricia comenzó a tomar ácido fólico después del nacimiento de Mary
Elizabeth, y quedó embarazada en la primavera de 1999. Dio a luz una niña, Anna
Rose Karg, el 23 de diciembre de ese año. Anna es saludable y está bien, y no
tuvo más defectos que un soplo cardíaco suave, que se cerró espontáneamente a
los dos meses de vida.
(Traducido al español por el Dr. Ricardo
Ravinobich-Berkman, en homenaje a Mary Elizabeth y a su hijo Ricky -también en
el Cielo-. En www.anencephaly.net/mary.es.html. Nos
sumanos publicando este relato en homenaje a nuestro querido hijo, que el Señor
se llevó poco antes de nacer. Le hubiéramos llamado Álvaro
Javier).
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PARA REFLEXIONAR
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GRUPOS CATÓLICOS HAN FRENADO
HASTA 16 LEYES CONTRARIAS A LA DOCTRINA SOCIAL DE LA
IGLESIA
La unidad de acción
en los dos últimos años, una de las claves de su éxito - La mayoría de los
políticos españoles y europeos han tomado en consideración alguna de sus
propuestas
La Razón
(España), 03/09/2003.- Siguiendo el camino marcado por la encíclica
promulgada por Juan Pablo II titulada «Christifidelis laici» en la que se
describe la importancia de los laicos católicos en la vida de la Iglesia, dos
plataformas ciudadanas ¬Hazteoir.org y E-cristians.net¬ han logrado detener
algunas iniciativas políticas contrarias a la doctrina Social de la Iglesia. Una
revolución social sin precedentes en la democracia española que defiende la
dignidad de la persona en todos los ámbitos. Ignacio Arsuaga y Josep Miró i
Ardevol son los promotores de un cambio en la mentalidad y actitud de los
católicos.
«Nunca dudes
de que un grupo de ciudadanos reflexivos y comprometidos pueden cambiar el
mundo». «Promover la presencia cristiana en el espacio público
mediante la unidad de acción para conseguir objetivos concretos». Con
estas filosofías de vida, auténticas declaraciones de intenciones de la
Plataforma ciudadana Hazte Oír y E-cristians, no es extraño que tras dos años de
duro trabajo la presión social y mediática que han logrado promover haya
ahogado algunas iniciativas políticas que atacaban directamente a los
principios de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI).
Estos
dos puntales de la realidad católica de España en la escena pública nacieron con
apenas un mes de diferencia hace dos años. Hoy, son una referencia para los
interesados en ir más allá del voto y los propios políticos, que han tomado en
numerosas ocasiones en consideración los mensajes recibidos desde estas
plataformas como se explica en el gráfico. Josep Miró i Ardevol, cabeza visible
de la plataforma E-cristians, estima que su éxito reside en haber acertado con
este diagnóstico: «Hay una desaparición de la concepción cristiana en el
espacio público y si la hay, es suplantada por caricaturas». Ignacio
Arsuaga, impulsor de la plataforma Hazte Oír, radicada en Madrid, entiende que
uno de los puntos fuertes de la eficacia en este campo es que «la mayor
parte de los que sacamos este proyecto adelante lo hacemos de forma voluntaria.
Internet y muchos kilos de ilusión lo han hecho posible».
-
-
Como en toda
gran empresa, la del laico católico que busca que su opinión cuente para los
políticos y los ciudadanos de su país, tiene sus complicaciones. El reto más
difícil es «ser visibles e inteligibles» según explica Miró, ya
que «tanto la Palabra de Dios como el testimonio de los católicos en
nuestra sociedad son difíciles de comprender fuera de contexto». Pero
la unidad de acción supera estos contratiempos.
Los hechos demuestran que el
que no llora no mama, como dice el refrán. «Después de más de dos años
de hablar con políticos y de canalizar las demandas de los ciudadanos, hemos
llegado a varias conclusiones: por encima de ninguna otra consideración, los
políticos entienden el lenguaje del voto», explica Ignacio Arsuaga
que, a pesar de ello, reconoce que «nos ha sorprendido lo receptivos que
se han mostrado algunos, tan poco acostumbrados a recibir las sugerencias de sus
electores».
La voluntad transformadora de la realidad social y
política de estas plataformas trata de abordar problemas concretos pero con la
mirada puesta en el futuro. Pese a los éxitos obtenidos, «queda todo por
hacer porque nuestro objetivo es grande. Es una tarea ingente» expone
Josep Miró. Una tarea que ha llevado al líder de E-cristians ¬ex consejero de la
Generalitat, hoy militante de base de Convergència¬ a no arredarse a la hora de
emprender campañas contra determinadas políticas de sus ex compañeros en el
Ejecutivo autonómico catalán. A pesar de todo están contentos, aunque no
conformes, con lo conseguido hasta el momento. «Nos llena de
satisfacción saber que estamos dando cumplimiento a nuestros fines: facilitar la
comunicación entre los ciudadanos y nuestros representantes en favor de un mundo
más humano y democrático», explica Arsuaga.
Los 1.130.000 de
boletines publicados por E-cristians.net al año y el millón de mensajes enviados
desde Hazteoir.org demuestran que los logros obtenidos en estos dos años
no son casualidad. El apoyo de los suscriptores, más de 16.000 entre
ambas plataformas y el entusiasmo de quienes forman parte de sus equipos, hacen
posible el milagro de la recuperación del espacio social por parte de
los católicos en España, condenados por muchos a una fe sin trascendencia
pública.
Y no queda ahí. Los representantes políticos de
España y Europa van a tener que estar muy atentos a sus correos electrónicos,
pues su expansión internacional ya está en
marcha.
(Enviado por Jaime Fuentes)
-
- PARA
SONREIR
-
HABLANDO DE VERDADES Y
MENTIRAS...
-
-
En una juguetería, un niño escoge un peluche de
canguro.
-
Va a la caja y le entrega un billete de "Monopolio" a
la cajera.
-
Ésta le dice amablemente:
- Amor, esto no es dinero
de verdad.
Y el niño le contesta:
- Este tampoco es un canguro de
verdad.
-
-
-
CORREO DEL LECTOR
-
----- Original Message -----
From:
Marta
Ravasi
-
Sent: Friday, September 12, 2003 10:57
PM
Subject: susdripción
Deseo me suscriban a esta publicación. Desde ya , gracias.
-
-
----- Original Message -----
From:
Raúl Ferrer
Sent: Friday, September 12, 2003 8:38
PM
Subject: favor enviar su revista
-
Deseo recibir vuestra publicacion.
Gracias
Raúl Ferrer -
Argentina
-
----- Original Message -----
From: "CRISTIAN RODRIGUEZ"
-
Sent: Friday, September 05, 2003 1:34 PM
Subject: Pedido de Revista...
Sres.: Vivir en Familia.
Mi
nombre es Cristian y me interesaría mucho poder recibir por este medio, los
numeros de su revista, sobre todo por los mensajes, reflexiones y
otras informaciones muy buenas.
Muchas gracias por tenerme en cuenta.
-
Un fraternal abrazo
Cristian Rodriguez
----- Original Message -----
-
From: "Mariana Muller"
Sent: Thursday, September 04, 2003 10:55 AM
Subject: suscribirme
Hola!: Soy Mariana Romina Müller de Hasenkamp de la provincia
de Entre Rìos y deseo suscribirme a su revista porque de casualidad entre a su
pàgina y me gustò muchìsimo la forma de encarar los temas.Creo que en èste
mundo necesitamos màs revistas de èste tipo, pero aquì en mi pueblo no
tengo ninguna posibilidad de conseguir buena lectura, por eso le pido me envìen
la misma.
Agradecièndole desde ya, los despido en Jesùs y
Marìa.
Mariana
-
-
----- Original Message -----
From:
Familias del Mundo Unidas para la Paz
Sent: Sunday, August 31, 2003 11:10
PM
Subject: Recibir revista
virtual
Estimados amigos del Uruguay, somos la
Asociación Civil familias del Mundo Unidas para la Paz, nos
dedicamos como Uds. a la promoción de la Familia y la defensa de la vida por
medio de:
- El programa de televisión: "Haciendo
familia"
- El programa de radio "Haciendo
familia"
- Desarrollo de cursos,
seminarios, conferencias
- Representamos en Argentina la Fundación "Family of
the Americas", de EE.UU. y distribuimos su material sobre PFN
Nos interesaría que nos envíen la
Revista virtual y les ofrecemos el material de libros y videos que disponemos,
como la posibilidad de emitir el programa de televisión en
Uruguay.
Quedamos abiertos a cualquier
otro intercambio que ayude a nuestros comunes objetivos.
Les adjuntamos información más
detallada.
Atentamente.
-
-
-
-
----- Original Message -----
From: "Miguel Seipel"
-
Sent: Saturday, August 30, 2003 8:44 PM
Subject: solicitud
Si es de
vuestro agrado deseo recibir la revista
FAMILIA.
Atentamente.
-
Miguel Seipel - Santa Elena - Entre
Rios
-
-
Si está Ud. interesado/a en uso de MÉTODOS NATURALES DE
REGULACIÓN DE LA FERTILIDAD, y/o en organizar conferencias sobre los temas que
se tratan en la revista, no dude en consultarnos:
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Si quiere ver la página de la Campaña
por la Vida, puede entrar en:
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Visite "Fe y
Razón", sitio web dirigido por católicos uruguayos: www.feyrazon.org
-
"Fe y Razón" es un sitio dedicado a tratar temas de
religión y filosofía desde una perspectiva católica y a difundir el conocimiento
de las vidas y obras de grandes pensadores cristianos.
En él Ud. tendrá la oportunidad de informarse y
dialogar acerca de la relación entre la fe cristiana y católica y la razón
humana.
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Artículos recientemente
publicados:
Exelencia de la fe sin desmedro de la razón en
Sto. Tomás de Aquino (M. Barriola): Barriolatomas2.htm
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Vivir en Familia es una publicación que se distribuye en forma
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