Instituto de Antropología y Ética
Universidad de Navarra (Pamplona, España)
Primeros sentidos del término
Los campos semánticos a
los que se aplica la palabra dolor
son muy variados. El más evidente es el llamado dolor físico: un golpe, una quemadura,
un resfriado, causan la reacción de rechazo en el cuerpo, una molestia. Desde
esta perspectiva el dolor es maravilloso: por él se retira la mano del fuego y
uno va a visitar al médico. La misma ausencia de dolor en el hombre causa
sospechas: “el día en que no me duela nada estaré muerto” se dice con negro
humor a partir de cierta edad; si uno deja de sentir hambre (ese dolor
fundamental que hace que los bebés aprendan a llorar mucho antes de saber nada
de sí, y que los hombres se muevan hasta la desesperación en los campos de
refugiados) va a visitar al médico en busca de una motivación que resulta
perentoria: el dolor es un aviso y su ausencia también. El dolor es un medio de
adaptación por el que el ser humano facilita su supervivencia.
Pero hay
muchos más dolores. El dolor de la separación, el dolor que produce el paso del tiempo, el del final de una
fiesta cuando se pierden los zapatos de cristal, el de que sea lunes y por la
mañana y que haya llovido el sábado y por la noche, el cansancio ante los libros o ante las
obligaciones, la fatiga del hacer y la
fatiga del vivir un día tras otro, como si estuviéramos en una cárcel
calculada para causar nuestro disgusto bajo la vigilante mirada de la rutina, de
la monotonía, del «como ayer, así otra vez hoy y mañana». Y convivimos con el
dolor del escándalo de la pobreza, de
la soledad, de la indiferencia o de la envidia.
Hay un dolor en la
existencia subjetiva de cada uno: el hecho de ser finitos, limitados, de tener fecha
de caducidad, de no saber por dónde nos da el aire, de sentirse inseguro, de
tener que enfrentarse a lo desconocido en un mundo bastante complicado que nadie
sabe a fondo cómo funciona, pero que bien cierto que aunque no se sepan sus
«instrucciones de uso» va a pedir lucha y esfuerzo (y eso no se parece nada a la
seguridad de la que disfrutábamos siendo niños, con un padre capaz de
defendernos de todo, cuando dominaba en nuestro mundo la ley y el orden).
Hay también el
dolor de ser un extraño, y de estar
extrañado, fuera de la corriente de
normalidad en que la gente se conoce y parece que es feliz. Cuando tú no puedes
entrar a ese juego y nadie habla contigo, ya por maldad (xenofobia, prejuicios,
ideologías, grupos sanguíneos), ya porque no te conocen, ya porque te calculan
feliz y no te dedican su tiempo porque piensan que no te hace falta, y los ves
riendo a tu lado y no sabes por qué no puedes hacerlo tú con ellos mientras se
alejan por la calle y te quedas mirándoles y nadie da explicaciones. Y el dolor
de aquellos a los que uno mismo ignora, y que ni siquiera sabe que les ignora
porque todos somos conscientes del carácter inevitable e involuntario de tantas
de nuestras debilidades: «el hombre no es capaz de demasiada realidad», y por
eso debe ser perdonado también de sus olvidos. Y el dolor de quien no encuentra
qué comer, o no sabe en qué trabajar y su única manera de mostrar su utilidad, su valor, es ofrecer mecheros por veinte
duritos, periódicos que nada dicen, pequeños paquetes de pañuelos, molestando
por la calle a los bienpensantes, con el único objetivo de pedir sin sentir
tanta vergüenza (y los demás apartan la mirada, para no sentirse
interpelados).
La huida y la
dificultad de la vida
Y no podemos hacer como el protagonista del Novecento de Alessandro Baricco, que
decide no bajarse del barco en el que vive aunque vuelen éste con dinamita,
porque él sabe tocar un piano de 88 teclas, pero el mundo de ahí fuera tiene
infinitas, y eso le supera. Nosotros no podemos dar la espalda a la realidad: no
porque no queramos, sino porque carecemos de la capacidad de hacerlo. Estamos
fuera del barco, metidos en el mar de la vida, en el medio de la complicación,
en ese dolor tan curioso que produce la mezcla entre el miedo a la novedad y el hastío de la rutina: lo puramente nuevo asusta (es
como el pasillo oscuro de la casa cuando eres niño: ¿qué monstruos habrá
detrás?), y lo repetitivo aburre.
El aburrimiento es otro modo de miedo: el
miedo a convertirse en un ser banal, sin importancia, un engranaje que se repite
dentro de una estructura anónima, con la posibilidad de que ni siquiera ella
tenga valor, porque no existe un alguien a quien le importe.
Parece
que no es sencillo sobrevivir, encontrar el equilibrio, lograr un punto medio, y
eso asusta, y el miedo es un aviso de que algo no marcha, de que algo está roto.
Y no sólo en el cuerpo, o en quienes nos rodean, sino también dentro de cada uno
de nosotros, en esa historia que creíamos que constituía nuestra vida y que tan
a menudo acaba pareciéndonos improvisada y ridícula, “una sombra tan solo que
transcurre; un pobre actor que, orgulloso, consume su turno sobre el escenario
para jamás volver a ser oído. Es una historia contada por un necio, llena de
ruido y furia, que nada significa”.
De este modo el dolor viene entendido
como miedo a lo que pueda pasarle a
cada quién. Y es que siempre puede ocurrir algo, porque la vida corre,
transcurre, y nunca ha ocurrido antes lo que ahora puede acaecerle al personaje
que cada una de las personas es dentro de su propia historia. Porque nadie ha
sido yo, o tú, y porque jamás hasta hoy había tenido lugar el día de hoy, y
donde se encuentre el lector, y en esa determinada compañía, y con los
desconocidos con los que se ha cruzado por la calle, y con sus intenciones
indiferentes o aviesas, y con las contingencias de las lluvias y de las olas que
permanecen en fila, esperando a estrellarse ordenadamente contra la
arena.
La maldad y la culpa
Hay dolores quizás más hondos. Uno de
ellos, hablando desde la perspectiva del yo, es el del conocimiento de la propia maldad. Tema
que no está de moda: hoy parece que todos somos inocentes mientras que no se
demuestre lo contrario. Ya nadie declara el “yo pecador”, tan tranquilamente
asumido por nuestros antepasados, que reconocían sin miedo sus faltas pues ese
reconocimiento era la condición de posibilidad de la reconciliación. Hoy nadie
es malo. Quizás las estructuras sean malas, quizás la clase política (pero
entendida como clase, no como ‘cada uno de ellos’), o Microsoft, o lo que fuera:
el ellos, incluso un cierto nosotros, pero nunca yo.
El mal se ha convertido en una
fuente que tiene un origen anónimo. Los alumnos siempre aprueban, y siempre son suspendidos: lo malo que les pasa no
es por ellos, sino por la confabulación de la manía de un profesor o de la
oscuridad anónima de un destino cruel. Incluso a los terroristas los
despersonalizamos, y decimos que quien mata es ETA, como si allí no hubiera
manos que aprietan el gatillo o mentes calculando la dispensación de la muerte,
como si una organización funcionara sin personas, con conceptos. Pero ocurre que
hay gente que vigila, nombres propios
que colocan una bomba o insultan, cada
uno que mata. Cuando la fuente del dolor es la maldad, nunca se habla de un
origen anónimo.
Y, a pesar de eso, nosotros, que somos demócratas, que
sonreímos en las fotos de los anuncios de ropa o de comida rápida, y confundimos
la solidaridad con la posibilidad que todos tenemos de comprar los mismos
productos, y llamamos libertad a
poder acceder desde el móvil a la
información deportiva o a la cuenta corriente, nosotros no hacemos mal a nadie,
no tenemos mala conciencia de nada: pagamos nuestros impuestos; hablamos desde
lugares comunes; pensamos siempre de modo similar y correcto; vestimos ropa
cómoda, siempre suave, como nuestras existencias que desean la seguridad sin
altibajos, las salidas profesionales, la ausencia de sufrimiento, los amores
fieles pero sin esfuerzo, la carencia de compromiso para evitar los grandes
fracasos, y así ser felices, y sanos, y bellos.
Sin embargo es mentira: el dolor aparece cuando caemos
en la cuenta de nuestra capacidad de hacer –voluntariamente– el mal: mentir,
pegar, odiar, ignorar, dejar de lado, criticar, copiar, robar, pensar mal, ser
injusto, ser egoísta, buscar un placer solitario que reduce al otro a medio. Nos
vamos dando cuenta de con cuánta frecuencia nuestro vivir se reduce a mero
sobrevivir, ir tirando. Y abandonamos ideales, que quedan encerrados en los
sueños de los jóvenes que, a falta de experiencia, todavía no saben de
desengaños, aunque se pueda dar uno cuenta de que una vida que no es magnánima
no tiene otro interés que la duración, y eso parece muy egoísta, una victoria
del reino de lo cutre.
El mal
realizado voluntariamente –o el bien omitido por las mismas razones–, en el
fondo del sagrario de la conciencia, se vive como culpa. Ésta resulta más problemática en
la medida en que no se sabe qué medidas tomar para superarla, redimirla, obtener
su perdón. Del mismo modo en que hay
una renuncia a reconocer la capacidad de ofender, también está la reticencia
para pedir excusas: para el perdón es necesario que alguien lo done, pero
también se hace preciso pedirlo, a no ser que se llegue a un extremo generoso en
el que alguien sea perdonado “porque no sabe lo que hace”, es decir, porque es
un ignorante e irresponsable cuando no debería serlo, y porque quien perdona
tiene en sus manos la potestad de hacerlo. La conciencia de culpa está presente
en esa existencia incómoda en la que la dichosa conciencia va pidiendo cuentas
(como un gusano dentro de una manzana), y va amargando la cara, la mirada y la
vida.
El malestar del corazón culpable, y la decepción que a uno le causa su
capacidad de fallar a sus expectativas, son también fuente de dolor. En ese
terreno el dolor se instala en el lugar de la intimidad. Si se radicaliza se
acabará hablando de corrupción. Así
se hace en el imaginario protestante. Si nuestra situación es de corruptio, ya no podemos encontrar
motivos para la mejora, sólo cabe el desaliento o la actitud estoica de quien
contempla lo que hace y lo que le pasa con la indiferencia de un testigo
irresponsable, que no tiene la culpa de nada, porque todo le viene dado de esa
forma. Quizás no sea necesario llegar a tanto: es verdad que nuestro interior se
encuentra herido; sin embargo casi todo el mundo experimenta también su
intencionalidad hacia el amor. Negar eso es no aceptar la experiencia común. Y
esa presencia del amor, y el deseo de superar la culpa, cuando es movido por las
ganas de no seguir haciendo sufrir a los que se ama o a los que se quisiera
amar, son motivo suficiente para guardar un talante optimista en torno al hombre
que sufre.
La razón del mal moral
Motivos para tanta
mentira, para tanto dolor, los hay variados: a veces la mala idea (como cuando
se chinchaba al hermano pequeño, aunque uno ya no se encontrara a gusto
haciéndole llorar y se empezara a sentir el vértigo de cierta desazón); más a
menudo el origen del mal que hacemos se debe a la aparición de unas pasiones que
no somos capaces de controlar. No las controlamos porque no hemos querido
aprender a hacerlo. Tal vez no lo hacemos porque nos es más fácil seguir las
pasiones sin importarnos a dónde nos lleven, antes de esforzarnos por ser
nuestros propios señores. Más tarde, en el caso de que la pasión tuviera que ver
con el campo de la afectividad, puede que nos duela no haber sabido querer, o
ser capaces de dañar a esa misma persona que se dice que se quiere, que
proporciona la razón de ser de la propia vida, que lleva nuestro nombre propio,
o a la que le hemos propuesto que por favor lo lleve.
De análoga manera, nos
resulta más fácil seguir a esas pasiones aunque más tarde nos atormente no
habernos comportado de un modo acorde con nuestros compromisos. De este modo
produce dolor haber afirmado ‘haré una carrera’ y luego suspender por no tener
fuerza de voluntad para ir a clase o
al estudio, dándose cuenta de que no se ha hecho no por una decisión personal
sino –precisamente– por la incapacidad responsable para el compromiso con las
propias decisiones, compromisos que estructuran lo que es verdad de nuestra vida. Y lo mismo
sucede con la fidelidad a una decisión en la que las palabras pusieron en juego
la dirección de la vida, y que se quiere mantener, pero que a la vez parece que
no preocupa especialmente dejar que se pervierta un tanto con componendas, con
silencios, con vuelos de la imaginación o con la renuncia a la pasión por que el
amor repetido tenga siempre presente la semilla de lo nuevo. Y la flor se
marchita, y la convivencia se hace mustia, y la ilusión se encajona al fondo de
un armario de aislamiento disimulado por el activismo.
¿No se viven a menudo
innumerables vidas falsas? Es cierto: produce dolor el no ser señor de la propia
existencia, la dependencia del impulso oscuro de una pulsión no dominada sino
dominante. El tema de la inmadurez, y
la conciencia de estar atrapado en ésta (no querer crecer, no querer ser
responsable, encerrarse en el complejo de Peter Pan) es otra fuente de dolor:
dolor contra el propio orgullo, pero quizás también dolor por no saber hacerse
cargo de las cosas y sobre todo de las personas, quienes a fin de cuentas son lo
que en realidad tiene importancia. O nos daña por no querer reconocer que la
realidad es como es, que el fuego quema, que el egoísmo aísla, que convivir
cuesta mucho esfuerzo, que todos pasamos por «noches oscuras», que somos siempre
«hombres en tiempos de oscuridad», cargados de oportunidades al tiempo que de
obstáculos.
No somos protagonistas de ningún feliz cuento de Andersen, sino
que lo que nos va es el realismo sucio de las narraciones de lo ordinario, y no
está tan claro que todo vaya a acabar bien, sino que la miel a menudo deviene en
amargo sabor a hiel. Se suceden las
jornadas, lo que antes era amor deviene en aburrimiento, y muchos no son capaces
de darse cuenta de que quizás es justo ahí –en la repetición– donde ese amor,
por fuerza del dolor, podría empezar a acrisolarse, podría ser algo más que una
imprevista sensación de bienestar que, del mismo modo en que viene, siempre se
acaba yendo y que –de modo lamentable– se centra más en quien se da el nombre de
amante que en la persona supuestamente amada.
El hombre precisa echar raíces.
Pero roturar un terreno exige sudor, aguantar la lluvia, rasgar la tierra,
convertirla en mundo: la casa no se improvisa. Solamente se puede habitar en
aquello con lo que uno se compromete. Y eso implica entrega: el compromiso sin
esfuerzo es una farsa que decae. Sin dolor nunca podrá decirse «Estoy donde debo
estar». Pero no pasa nada: lo realmente triste resultaría no contar con un lugar
al que volver, no haber preparado una habitación donde habitar la propia existencia. Se puede
disminuir el dolor si se prescinde del amor pero –como se insistirá más
adelante– tal tipo de existencia sería un fracaso, algo estéril. El dolor,
entonces, es condición de posibilidad de ser feliz. La felicidad tiene raíces en
forma de renuncia, de esfuerzo, de compromiso, de cruz. Quien es capaz de
descubrir tal horizonte de sentido está en condiciones de comportarse de corazón
de un modo alegremente
triste.
EMPLEO VACANTE: SE SOLICITA AMA
DE CASA
Para el puesto se requiere que la solicitante
afortunada realice y coordine las siguientes funciones: acompañante,consejera,
directora, administradora, agente de compras, maestra, enfermera, cocinera,
nutricionista, decoradora, limpiadora, chofer, supervisora del cuidado de los
niños, trabajadora social, psicóloga y organizadora de
recreaciones.
Requisitos:
La solicitante debe tener una
automotivación ilimitada y el más fuerte sentido de responsabilidad si quiere
tener éxito en este trabajo.
Debe ser independiente y con iniciativa, capaz
de trabajar aisladamente y sin supervisión. Ser eficiente en el manejo de
personas de todas las edades y apta para trabajar en condiciones de estrés
durante largos períodos, si fuera necesario. También debe contar con la
flexibilidad suficiente para hacer un gran número de tareas conflictivas al
mismo tiempo sin cansarse y con la adaptabilidad para manejarse sin problemas en
los distintos cambios del desarrollo de la vida del grupo, incluyendo
emergencias y crisis serias. Debe ser capaz de comunicarse acerca de un
sinnúmero de asuntos con gente de todo tipo, incluyendo: burócratas, maestros de
escuela, médicos, dentistas, trabajadores, comerciantes, adolescentes y
niños.
Ser competente en los oficios arriba mencionados, sana, creativa y
extrovertida; para alentar y ayudar al desarrollo físico y emocional de los
miembros del grupo. Tener imaginación, sensibilidad, calor, amor y comprensión,
ya que será la responsable del bienestar mental y emocional del grupo
mencionado.
Hora de trabajo:
Todo el tiempo en que
permanezca despierta, así como turnos de veinticuatro horas cuando sea
necesario.
Remuneración:
Ningún salario o sueldo. El
gasto será negociado de vez en cuando. Se le puede requerir a la solicitante
afortunada que consiga un segundo trabajo además del que se anuncia ahora, para
ayudar al sostenimiento del grupo.
Beneficios:
Ninguna
vacación garantizada, ni siquiera por enfermedad, maternidad o largo servicio.
Ningún seguro de vida o por accidentes. Tampoco se ofrece compensación alguna
para la solicitante contratada...
Solo una madre con su infinito amor,
tomaría el empleo, pues solo ella puede pasar por todo lo anterior y mucho más
con tal de que su familia se encuentre bien. Con toda mi admiración y cariño
para cada una de ustedes que tiene la fortuna de ser madre, gracias por el
inmenso cariño depositado en sus hijos. Mi felicitación para cada uno de
ustedes (hijos) que aún cuentan con la dicha de tenerla a su lado. Cuídenla
muchísimo, pues es el regalo más hermoso que nos ha dado Dios. Y para aquellos
que su mamá ya está en cielo, solo quiero recordarles que tienen el mejor ángel
de la guarda que siempre los cuida, los protege, los guía y los
acompaña.
ES TAN GRANDE EL AMOR DE MADRE... QUE
HASTA DIOS QUISO TENER UNA
Autor desconocido.
(Enviado
por Ignacio Álvarez Islas, Veracruz,
México)
CORREO DEL LECTOR
----- Original
Message -----
Sent: Saturday,
July 14, 2001 2:34 PM
Subject: Jornada Mundial del
Rosario 2001, favor de difundir
-
Amigos:
-
Pido apoyo para que nos ayuden a difundir el que se organicen
rosarios multitudinarios, lo que requiere meses de preparación, para unirse a
la Jornada Mundial del Rosario, que se lleva simultáneamente en mas de 100
países y que el Papa guió el año 2000 desde el Vaticano. El evento sede este
año es en Basílica de Guadalupe, en México. Veo que tienen un gran numero de enlistados en sus mailing/list,
pues a mi me llegan cantidad de mails de iglesia-catolica@yahoogroups. He
tratado de mandar por varios medios mails para que se difunda la invitación
pero no he visto que se haya difundido. Mucho les agradecería que me orienten a quien debo dirigirme
para poder mandar el anuncio a todo su mailing-list si es que lo aprueban.
Atentamente,
-
Guillermo Estévez - Organizador
-
-
-
-
JORNADA MUNDIAL DEL ROSARIO - 6
DE OCTUBRE DEL 2001 - BASÍLICA DE GUADALUPE,
MÉXICO
-
-
El primer sábado de octubre se organizarán rosarios
multitudinarios en cantidad de localidades de mas de 140 países a lo largo del
día. No organizarás un rosario multitudinario en tu comunidad? Estas muy en
tiempo para hacerlo en grande. Puede agradar enormemente a Jesucristo y a
María y ayudarnos a vivir en un mundo mejor. El Papa dijo en Nigeria: "Alabo a todas las familias que rezan
juntas". "Familias cristianas, el Papa os pide hoy que fomentéis la oración en
familia, la oración diaria en familia. Maridos y mujeres juntos, los padres
con sus hijos. Tened especial devoción al Rosario. Rogad a María, madre de
Cristo y madre de la iglesia, la madre de las familias católicas. Dios no
dejará de bendecir a la familia que rece unida en el nombre de su hijo,
nuestro Señor Jesucristo" En respuesta a esta petición del Papa a las familias
cristianas del mundo, les invitamos a organizar rosarios multitudinarios para
unirse a esta gran Jornada Mundial del Rosario para el 6 de octubre que por
sexto año se llevará a cabo. En años anteriores se ha llevado a cabo en estadios, plazas,
parques, iglesias, oficinas o en familia de mas de 100 países. El año pasado
el Papa Juan Pablo II lo guió desde el Vaticano y se enlazó vía televisión con
la Basílica de Guadalupe y muchos países.
-
-
----- Original Message -----
-
From: Fabián Róvere
- To: familias@adinet.com.uy
- Sent: Saturday, July 14, 2001 5:10 PM
- Subject: Suscripción a la revista Vivir en
Familia
-
-
Sres: de la Asociación Vivir en
Familia:
Es de mi interés poder recibir en forma gratuita
vuestra publicación, ya que pude leer un artículo publicado en Cuadernos
Vianney sobre eutanasia y quedé muy comforme con el contenido. Les cuento
que soy de Uruguay, estoy cursando segundo año de Teología, y estoy hace cinco
años en el Seminario Cristo Rey de Montevideo, perteneciente al celro secular,
por la diócesis de Canelones. La publicación cuadernos Vianney es una revista
para los sacerdotes y seminaristas del clero secular y se distribuye para todo
el país, en la misma se recogen artículos, se tratan temas de espiritualidad,
sociedad, formación, etc.
Sin mas y quedando a vuestras
órdenes:
Fabián Róvere
----- Original Message -----
From: Yamandú Sánchez
Sent: Friday, July 13, 2001
11:19 PM
Subject:
Subscripción
"Vivir en
Familia es una publicación que se distribuye en forma gratuita por correo
electrónico". Acabo de enterarme de este
emprendimiento, el cual parece muy interesante y sano, por lo cual quisiera
subscribirme.
Gracias.
----- Original Message -----
From: Vicky Trambauer
Sent: Thursday, July 05, 2001 2:32
PM
Subject: ánimo
Mis felicitaciones por este
número de Vivir en familia. No tiene desperdicio. Todo el esfuerzo que ponen,
les aseguro que VALE LA PENA.
Los invito a buscar alguna
manera que haya más dinamismo en la estructura del mail. Podría ser con títulos
que sean directamente links para ir al texto que se quiere y no tener que
recorrer todo el texto. Un ejemplo es el resumen que te manda Zenit.
Felicitaciones de vuelta y
sigan adelante!
----- Original Message -----
From: Eileen McGarrity
Cc: Magaly Llaguno
Sent: Tuesday, July 10, 2001 4:47
PM
Subject: Re: Vivir en Familia - Nº
10/01
Me da mucho placer
informarles que hemos incluido un enlace en nuestro sitio para su revista
virtual. Puede encontrarla en:
Si tienen alguna pregunta,
pueden escribirme.
En defensa de la
vida,
Eileen
McGarrity
Webmaster, Vida Humana
Internacional
----- Original Message -----
From: Rizzi Suárez
Sent: Tuesday, July 10, 2001 7:09
PM
Subject: AGRADECIMIENTO
Quisiera agradecer por el envío de tan
valioso material para nuestra familia, y la oportunidad de poderlo compartir a
través de este medio con mucha más gente. También felicitarlos por la gran idea
de esta revista y la gran difusión que seguramente tendrá. Felicitaciones
especiales para sus directores.
Flia. Rizzi
PD: Quisieramos permanecer suscriptos en
todas las siguientes ediciones
----- Original Message -----
From: Familia Salementón
Alonso
Sent: Monday, July 09, 2001 10:13
AM
Subject: comentario sobre vida familiar nº 10
En primer lugar
un saludo a todos los responsables de la redación de vida familiar y nuestras
sinceras felicitaciones por lo acertado y oportuno del envío de este
mensaje,desde ya muy agradecidos.
Pensamos hacerlo
llegar a todas aquellas personas que ha nuestro juicio tienen diversas
motivaciones para compenetrarse con la pastoral cristiana. Hace poco yo le
comentaba a mi señora,que leyendo al apostol Pablo resaltaba en su predica, (no
recuerdo en que carta), la importancia de los valores. Hoy estamos leyendo un
libro del autor Anselmo P. Bosello,Escuela y valores.(editorial CCS
).Esperamos seguir recibiendo vida familiar.
Consideramos
oportuno el contar con este material porque no abundan entre toda la letra
impresa que anda circulando y es accesible .Como quien dice, ayuda a separar el
polvo, de la paja.Como todo mensaje cristiano es esclarecedor y perenne y
nos trae un aliento vivificante cuando las situaciones nos son
adversas.Naturalmente que compartimos que la formación de la persona integral
lleva implícito el metasentido de su vida,de lo contrario su libre albedrío
carece de brújula.
Tenemos hijos, y
hacemos lo mejor posible por educarlos, somos hinchas de la escuela pública que
enriquece nuestras vida
y sin duda
oportunidad de confrontación y disernimiento .
Me alegra cuando
se resalta que la religión se induce no se impone, Dios es demasiado sabio y no
nos deja de asombrar cuando se manifiesta de infinitas maneras.
UN saludo a
todos los responsables de la redación y desde ya muy agradecidos:
Flía. Salmentón
Alonso
Amigos de familias:
No sé quién me
suscribió, pero quisiera cambiar la dirección a la que me llegó el informe.
Desearía recibirlo en la dirección de nuestro semanario Yerbamate.
Puede ser?
Muchas gracias.
Liset
Corbo
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Yerbamate: noticias
del Uruguay
www.uruguay.com/yerbamate/
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
----- Original
Message -----
From: Julio Atienza
Sent: Sunday, July 08, 2001 6:31
PM
Subject: revista vivir en familia
Muchas gracias por el envío de
la revista.
Julio Atienza
NOTAS DEL EDITOR:
1) Las feministas de
la Comisión de Equidad y Género del Parlamento, desarchivaron cuatro
proyectos de ley que tienden a despenalizar y aún legalizar el aborto en
Uruguay, y lo pasaron a la Comisión de Salud Pública. Según
información aparecida en El País del 06/07/2001, habría mayoría
para tratar el tema como prioritario en la referida Comisión. Estaremos
informando sobre la marcha de este asunto, y preparándonos para tomar
medidas cuando sea necesario. Contamos desde ya con el apoyo y la
participación activa de nuestros suscriptores.
2) Mientras
tanto, estamos organizando un Ciclo de Conferencias a realizarse el próximo
viernes 27 de julio en el Palladium Best Western Hotel a las 19:30 hs.
(Tomás de Tezanos 1146), titulado "ABORTO Y EUTANASIA, DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA". Los panelistas serán los siguientes:
Dr. Fernando Blois, Dra. Mónica Vega
de del Campo, Dr. Carlos
Salveraglio,
Dr.
Eduardo Casanova y Periodista
Heraclio Labandera.
¡ESPERAMOS CONTAR
CON LA PRESENCIA DE NUESTROS SUSCRIPTORES!
3) Agradecemos vivamente el alto honor que nos hace
Vida Humana Internacional a través de Eileen McGarrity, al poner en su
sitio web un enlace con nuestra revista . A Eileen, muchas gracias. Y a Magaly, ¡mucho ánimo!
¡Que TODO ES PARA BIEN!
Vivir en Familia es una publicación que se
distribuye en forma gratuita por correo electrónico. Sus objetivos
son:
DEFENDER LA VIDA DESDE LA CONCEPCIÓN HASTA LA MUERTE
NATURA
BRINDAR FORMACIÓN E
INFORMACIÓN PARA EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
La Asociación Vivir en Familia es una asociación civil sin fines de lucro, con
personería jurídica en trámite desde el mes de mayo de 2001.
Integran la Directiva de la Asociación Vivir en
Familia:
Lic. Marta Grego, Ing.
Agr. Álvaro Fernández, Sra. Magdalena Olaso y Arq. Alfredo Vaeza
Colaboran
regularmente con la Revista:
Dr. Eduardo
Casanova
Dr. Pedro
Montano
Dra. Liliana Matozzo de
Romualdi
Dra. Adela
González
En este
número:
Sr. José Luis Barrabino
Sr. Ignacio Alvarez
Islas
Pbro. Juan Claudio
Sanahuja
Dr. Jorge
Scala
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