"Porque creemos en la vida, la vamos a defender hasta las últimas consecuencias, inclusive, respaldando, como se ha dicho públicamente, el veto presidencial, si hay necesidad de usarlo."
Senador Walter Riesgo
"Lo único que no está acá -a veces hay que sentirlo así, pienso que es lo que nos tiene que golpear-, lo que no está acá son los niños que matan todos los días. No alcanza el Palacio de Peñarol para los niños que abortan, no digamos en Estados Unidos, un país con más de 250 millones de habitantes. Los que abortan en una hora en todos lados del mundo, no caben en el Palacio de Peñarol.
¡Son personas!
Senador Guillermo García Costa
Cuando venía para aquí, estábamos discutiendo en la Cámara de Diputados el orden del día de la sesión de mañana. (...) entre los proyectos a discutir estaba el Convenio Marco sobre el Cuidado del Medio Ambiente. Y todos los diputados de todos los partidos en la coordinación nos decían: “Hay que votar este proyecto en forma urgente, porque en el convenio sobre el cuidado del medio ambiente, nos va la vida a todos los uruguayos y a todos los habitantes del Mercosur”. (...)
¿Pero será posible que los uruguayos nos preocupemos por las ballenas, por los lobos y no por la gente? ¿Será posible que en el Parlamento le demos más valor a un lobo que a una vida humana?
Diputado Jorge Barrera
Norma McCorvey se alejó de Dios a los 10 años de edad como consecuencia del mal ejemplo que le dio un adulto. Fue hippie -aunque ahora es muy coqueta, todavía se le nota un poco-, fue drogadicta, fue alcohólica, trabajó en un diario clandestino que promovía el consumo de drogas. No abortó a su primer hija sólo porque la clínica a la que acudió había sido clausurada. Fue la "Jane Roe" de Roe vs. Wade, el caso que determinó la legalización del aborto en los Estados Unidos. Pensó suicidarse en varias ocasiones. Trabajó en cuatro clínicas de aborto. Pero de alguna manera, siempre mantuvo en lo más profundo de su corazón, la convicción de que lo que estaba haciendo, estaba mal. Muy mal. Por eso durante años, cuando se acercaba el 22 de enero (1), tapaba con cartón los vidrios de las ventanas de su casa, y así pasaba encerrada, sin saber si era de día o de noche, durante varias semanas.
Hoy ha cambiado. Ha dejado atrás esa triste etapa de su vida, se ha convertido al catolicismo y está luchando para revertir el fallo “Roe vs. Wade”. He aquí algunas de las impresiones que nos dejó durante su visita a Uruguay.
"Yo mentí"
Con
estas emblemáticas palabras, se presentó Norma McCorvey ante los
televidentes uruguayos. En un popular programa televisivo, el conductor le
preguntó si todo comenzó cuando ella se presentó ante la justicia
norteamericana diciendo que la habían violado. A lo cual McCorvey contestó:
"Si, yo mentí".
En realidad, ella no mintió directamente: fueron sus abogadas quienes lo hicieron. Pero ella calló, dejó hacer. Omitió por muchos años su responsabilidad. Como bien explica la propia Norma en su página web (www.roenomore.org): "Honestamente, pude decir no, y no lo hice". Le llevó bastante tiempo reunir el valor necesario para admitir su error, pero finalmente lo logró.
Hoy, al igual que el Dr. Bernard Nathanson -el ex-abortero más famoso de la historia- Norma afirma que todo el proceso que llevó a la legalización del aborto en los Estados Unidos, se basó en mentiras, en cifras y argumentos falsos. Se decía entonces allá -como se dice aquí y ahora- que las mujeres morían en masa como consecuencia del aborto provocado en condiciones de riesgo. Que la mujer tenía derecho a decidir sobre su propio cuerpo. Que la legalización del aborto iba a reducir el número de abortos en los Estados Unidos. Que el aborto era beneficioso para la salud de la mujer. Que la legalización del aborto iba a reducir el número de muertes maternas. Que iban a desaparecer las clínicas clandestinas...
30 años de experiencia avalan el NO al aborto
Todas las previsiones fallaron. No es de extrañar, cuando el "edificio" de la legalización del aborto en EEUU se construyó sobre mentiras, errores y falsedades. La realidad actual echa por tierra los sueños idílicos de los proabortistas norteamericanos. Quizá algunas cosas no se sabían, o no se tenían muy claras en aquel entonces. Pero hoy, luego de 30 años, la realidad rompe los ojos.
Al parecer, a algunos les costaba creer que el niño por nacer fuera un ser distinto de la madre y necesitaron realizar pruebas de ADN para admitirlo. Otros, teniendo las pruebas de ADN al alcance de la mano, siguieron ajustándose a la ley americana, según la cual uno es persona cuando está fuera del seno materno. Con este pretexto, continuaron realizando el aborto por parto parcial -desde otro punto de vista, infanticidio por parto parcial-, que consiste en extraer el cuerpo del bebé del vientre materno desde el cuello para abajo, succionarle el cerebro cuando la cabeza del niño está aún dentro de la madre, aplastarle el cráneo, y luego sacarlo fuera. Civilización y progreso, que le dicen... (2)
No se podía saber tampoco, que el número de abortos iba a aumentar. Pero las cifras son claras. En 30 años, se cuadruplicó el número de abortos en los Estados Unidos.
Tampoco se tenía demasiado claro el problema del síndrome posaborto. Pero hoy se tienen datos más que suficientes sobre este mal. Incluso algunos partidarios del aborto han llegado a reconocer su existencia.
Se decía también que el aborto era beneficioso para la salud de la mujer. Mas no se sabía entonces la relación directa que existe entre aborto y cáncer de útero, entre aborto y cáncer de mama, etc.
Las clínicas clandestinas, por su parte, jamás desaparecieron. Siempre las hubo y siempre las habrá mientras los que saben donde se encuentran no las denuncien, y mientras haya mujeres que sean conscientes de la maldad del aborto. Sólo una mujer con la conciencia muy adormecida, muy oscurecida, es capaz de declarar alegremente en la institución sanitaria donde se atiende regularmente, que abortó a su hijo...
Ganada por el amor
Así se titula uno de los libros escritos por Norma McCorvey. Luego de conocerla personalmente, de hablar con ella durante largo rato, uno llega a la convicción de que Norma no teoriza sobre el drama del aborto. Si bien ella nunca se llegó a hacerse un aborto, vivió muy de cerca esta realidad cuando trabajó sucesivamente, en cuatro clínicas de aborto. Aunque cumplía tareas como recepcionista, un día le pidieron que "armara" los pedazos de un bebé abortado, para saber si no había quedado algo dentro del vientre de la madre. En otra ocasión, soñó que el abortero para el que trabajaba, se estaba haciendo una casa, y que los "ladrillos" que usaba, eran los cuerpecitos de los bebés abortados. Terribles experiencias para una mujer que hasta ese entonces, no se había distinguido precisamente, por la solidez de su carácter.
También conoció, mientras trabajaba en la última de las cuatro clínicas, a dos niñas que le cambiaron la vida. Eran hijas de un matrimonio que colaboraba en tareas de voluntariado en "Operación Rescate", un grupo provida evangélico que se había mudado al lado de la clínica en la que McCorvey trabajaba.
Estas niñas, solían jugar con Norma. Iban corriendo a abrazarla cada vez que la veían y le llenaban el corazón de alegría, en medio de su triste y lúgubre actividad. Durante más de tres meses, la invitaron a ir a su iglesia, sin suerte. Hasta que un día, venció el amor. Y allí comenzó Norma su proceso de conversión. Primero como evangélica, más tarde como católica. Hoy hace oración, reza el Rosario, y lleva una vida normal, como la de cualquier cristiano.
Todo lo puedo en Aquel que me conforta...
Aquella débil mujer
que se dejó manipular, intimidada por sus abogadas, dejó atrás el miedo. Le
llevo años decidirse, pero al final, fue valiente. ¡Muy
valiente! Volvió a Dios, y por Él, volvió a respetar la
naturaleza humana. Tuvo el coraje de admitir que se había
equivocado y que había mentido. Alzó
su voz arrepentida en medio de una sociedad relativista para decir: "Lo que hice
estuvo mal". Y tuvo la osadía políticamente incorrecta de
pedir perdón. Desde que fue ganada por el amor, asumió
el compromiso de sembrar amor y verdad. Y empezó a trabajar para revertir
la sentencia que en 1973 dio lugar a la legalización del aborto en su país. Hoy
está abocada a "desfacer entuertos" -diría Don Quijote- que
ella misma contribuyó a forjar. La que ayer en su
flaqueza, permitió que usaran su nombre para
cometer perjurio, hoy se levanta con bravura en busca
de justicia.
El abogado
de McCorvey ha presentado 5.665 paginas de evidencia para avalar
la apelación de la decisión que se tomo en el caso “Roe vs. Wade” y que ahora se
pretende revertir. El deseo de Norma es que nunca más
la mentira y la muerte se apoderen de la debilidad de las
mujeres que dudan, que ignoran, que desesperan. Dedica
todo su esfuerzo para que nadie más viva el calvario que ella
vivió. Pone los medios para que los hijos no esperados, sean
deseados, aceptados y queridos por sus madres. Y da su testimonio -a
veces entre lágrimas, pero sin temor al que dirán- allí donde haya alguien
dispuesto a escucharla; quizá sin ser plenamente consciente -por
humilde- de que su sencillez, su honestidad y su coraje, remueven
los corazones más que mil argumentos "racionales".
Cuenta el Padre
Frank Pavone, de "Priests for Life", que cuando la conoció, le dijo:
"Entonces, tú eres la "Jane Roe" de Roe vs. Wade". Y ella
le contestó: "No, Padre, yo era
la "Jane Roe" de Roe vs. Wade". Quizá por eso la obra que hoy
lleva adelante, se llama "Roe no more": Roe, nunca
más.
(1) El 22 de enero de
1973, se legalizo el aborto en los Estados Unidos, precisamente como
consecuencia del fallo Roe vs. Wade dictado por la Suprema Corte de
Justicia.
(2) Durante el gobierno del presidente Bill Clinton, el poder legislativo americano decidió por dos veces, prohibir este tipo de abortos, pero en ambas ocasiones, Clinton vetó el proyecto de ley de prohibición del aborto por parto parcial. El presidente Bush ha promulgado recientemente la decisión del legislativo de prohibir este tipo de abortos, aunque aún quedan algunos pasos por dar para que se elimine definitivamente esta salvaje práctica.
Álvaro Fernández
El lunes 17 de noviembre de 2003, llegó al Uruguay Norma McCorvey, protagonista del famoso caso Roe vs. Wade, que hace 30 años determinó la legalización del aborto en los Estados Unidos. McCorvey se retracto de sus dichos en 1987, y admitió que no había sido violada por una pandilla, como declaró originalmente: su hija fue el fruto de una relación con un compañero, al que conocía perfectamente. En la actualidad, Mc Corvey ha vuelto a la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos con el objetivo de revertir el histórico fallo.
Norma
McCorvey estuvo durante una semana en Montevideo, donde
mantuvo entrevistas con legisladores y numerosos medios de prensa. El
martes 18, a las 19:00, Mc Corvey se encontró con el pueblo uruguayo en
el Palacio Peñarol. En dicho acto McCorvey, su abogado el Dr.
Trotter, y tres legisladores uruguayos (el Sen. Walter Riesgo, el
Sen. Guillermo García Costa y el Dip. Jorge Barrera), se manifestaron claramente
a favor de la vida.
La visita de McCorvey a Uruguay, se realizó en lo que se pensaba, eran las vísperas del tratamiento del proyecto de ley de aborto en el Plenario de la Cámara de Senadores. Este proyecto fue aprobado por la Camara de Representantes en diciembre de 2002 por 47 votos contra 40. Sin embargo, conicidentemente con la estancia de McCorvey en Uruguay, la Comisión de Salud del Senado decidió pasar el tratarmiento de este polémico proyecto de ley para el mes de marzo de 2004.
Uno de los principales argumentos que se esgrimen a favor de la ley de aborto, es que al parecer, han recrudecido dramáticamente las muertes maternas en Uruguay como consecuencia del aborto provocado en condiciones de riesgo. Entre otros, un prestigioso ginecólogo ha afirmado ante la Comisión de Salud del Senado, que la mortalidad materna en Uruguay por causa del aborto provocado en condiciones de riesgo, ubica al Uruguay al mismo nivel que Nigeria y Etiopía. No obstante, la Organización Panamericana de la Salud afirma que a noviembre de 2002, Uruguay era el país con menor mortalidad materna del continente (11,1 muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos).
A continuacion, Vivir en Familia publica la transcripción sin corregir por los autores, de algunas de las presentaciones realizadas en el evento del Palacio Peñarol.
Mi nombre es Norma Mc Corvey, y soy la
anteriormente conocida como Jane Roe, del caso Roe vs. Wade. Mi historia de vida
comenzó en 1969, cuando trataba de realizarme un aborto ilegal en Norteamérica.
Finalmente encontré un lugar para ir, sólo para descubrir que quienes allí
estaban asesinando niños, habían sido arrestados la semana anterior. Al principio estaba muy triste. Cuando
empecé a mirar a mi alrededor, al ver las condiciones en que las mujeres se
realizaban abortos, eso me hizo poner muy triste. Alguien me preguntó por qué yo
estaba allí, y le dije que había ido a quitarme a mi bebé. Y esa persona me
explicó que los carniceros no estaban más allí. Y luego me fui a casa. Tomé el
ómnibus, y me fui a la casa de mi padre. Y lloré por los siguientes tres días.
Podía sentir movimiento, yo sabía que mi bebé estaba vivo, y estaba triste
porque ella estaba allí. Algo me decía que el aborto estaba mal, pero aún no
estaba convencida. Mi padre me dijo que si quería conservar el bebé, siempre
podríamos encontrar la forma de hacerlo. Yo le dije que no, que quería dar al
bebé en adopción. El estuvo de acuerdo, y me apoyó durante el resto de mi
embarazo.
Yo me encontré con Sarah Weddington y
Linda Coffe, en una cafetería de Dallas, Texas. Y ellas empezaron a decirme:
“Norma, ¿tú no piensas que las mujeres deberían tener control de su propio
sistema reproductivo?” Me decían, “Norma, tu no sabes que las mujeres pueden
manejar, que pueden fumar en público?” Y yo les decía que no era estúpida. Ellas
me intimidaban mucho.
En ese entonces yo era una hippie, vivía
en la calle y vendía flores. En las noches, trabajaba para un periódico
clandestino, en el que le informábamos a la gente donde podía conseguir drogas
en la ciudad. Pero la mayor parte del tiempo, la pasaba muy alcoholizada,
inestable, y no me importaba. Cuando uno toma suficientes píldoras y suficiente
licor, uno se vuelve muy malvado y eso era lo que yo estaba haciendo. Me
establecí en el departamento de mi padre, y me preguntaba que era lo que iba yo
a hacer. Finalmente, tomé la resolución de dar mi bebé en
adopción.
Tuve a mi bebé, una pequeña niña. Pesó 8
libras y medía 21 pulgadas. La enfermera la trajo a mi cuarto y me dio a la bebé
para que la sostuviera, y luego se dio cuenta que yo había dado a mi bebé en
adopción y se la llevó. Estaba muy molesta con ella, traté de seguirla pero no
la alcancé. Me desmayé y quedé tirada en el piso por las siguientes dos horas.
Una noche fui a la nursery a ver a mi
bebé, y las enfermeras me dijeron
que no podía verla porque la había dado en adopción. Traté de convencerlas de
que sólo quería tenerla en mis brazos por unos minutos, pero me dijeron que no y
me llevaron a mi habitación. Estaba muy molesta con las enfermeras, así que me
fui del hospital y nunca regresé.
Yo me enteré del caso Roe vs. Wade como
todo el mundo en Estados Unidos. Un día regresé a casa del trabajo y lo leí en
el periódico.
Cada año, alrededor del 22 de enero,
cortaba pedazos de cartón y los pegaba en las ventanas de mi dormitorio, donde
me encerraba. No me importaba si era de día o de noche. No me importaba si había
alguien más conmigo en casa. Y así permanecía alrededor de dos meses después de
que enero terminaba. Finalmente,
llegué a la conclusión de que iba a estar muy triste por el resto de mi vida,
aunque sabiendo que había hecho feliz a una pareja al entregarles a mi bebé.
Mantuve esa reclusión por 16 años, como consecuencia de haber estado involucrada
en el caso Roe vs. Wade. Estaba muy, muy avergonzada. Tenía un estilo de vida
terrible, y he hecho muchas cosas contra mi Creador.
No fue hasta 1980, en que di mi primer
entrevista en Dallas, Texas. Me tomó alrededor de cuatro horas y media hablar
con el reportero, porque me yo me levantaba, iba hasta el baño y tomaba vodka.
Pude quedar limpia y sobria recién en 1990, y tenía una pequeña empresa de
construcción. Los años pasaron y yo anhelaba a mi hija. Yo no sabía si ella
habría sido bien cuidada, o si la habían tratado mal, así que sólo me abandoné a
la vida.
En 1991 entre a trabajar en clínicas de
aborto en Dallas, Texas. En las primeras dos clínicas, trabajé como consejera
telefónica. En la tercer y cuarta clínicas, trabajé como colaboradora, cuando
algún problema se presentaba, cuando las mujeres se sentían tristes en la
clínica abortista, me enviaban a hablar con ellas.
El 31 de marzo de 1995, un grupo llamado
Operación Rescate, se mudó a la casa vecina de la clínica abortista. El jueves
de mañana Recibí una llamada, y me preguntaron si sabía quien se había mudado a
la casa de al lado, y dije que no. Conduje a hasta la clínica abortista, miré
alrededor, pero no vi a ninguno de los rescatistas. Estuve esperando por un par
de horas, y cuando estaba volviendo a casa, ellos regresaron. Empecé a hacerme
amiga de estos activistas provida.
Sinceramente, sentía curiosidad acerca
de la causa que los movía. El pastor Manon vino a mi un día y me dijo que Dios
estaba a favor de la vida. Y yo le pregunté: “¿Qué significa eso?” El me dijo:
“Está claramente establecido en Deuteronomio 30, versículo 19.” A los cielos y a
la tierra llamo hoy como testigos contra vosotros, que os he puesto delante de
la vida y de la muerte, la bendición y la maldición. Así pues, escoge la vida,
para que tu vivas. Tú y tu descendencia”. Yo no tenía una Biblia, y este pastor
me compró una.
Habían dos niños allí de los que yo me
enamoré. Y sus nombres son Emily y Chelsea Macki. Chelsea tenía 4 y Emily tenía
7. Ellas solían venir a mí y me daban unos abrazos de niño pequeño que me hacían
sentir muy bien.
Antes de continuar, , cuando mi hija se
casó, después de un año y medio me llamó y me dijo que quería hablar conmigo.
Voló desde el Oeste de Texas y yo la recogí en el Aeropuerto, y le pregunté que
sucedía. Y mi hija me dijo que estaba embarazada. Le dije: “¡Eso es
maravilloso!”. Y ella me dijo: “Bueno, pero ¿quieres que aborte a mi niño?”. Y
le contesté: “¡No! ¿Por qué querría yo eso?”. Ella me dijo: “Bueno, eso es lo
que tu haces, decirle a las mujeres que se hagan abortos.” Yo le dije: “¿Por qué
querría yo que tu mataras a mi primer nieto?”. Ahora tengo dos nietos, George y
Floyd, y son el amor de mi vida.
(Aplausos)
Mientras, el tiempo pasaba, y yo solía
acercarme a la gente de Operación Rescate para ver que hacían. Pero entonces
venían estas niñas y me decían que las acompañara a la
i
iglesia. Y yo les decía: “Bueno,
veremos, hablaremos la semana que viene”. Luego, un día, Emily estaba en mi
oficina, y yo había estado hablando con una mujer desesperada prácticamente toda
la mañana. Ella me preguntó cuanto costaría un aborto en esta clínica. Y yo le
dije U$S 25.000. Ella me dijo: “Pero eso es muy caro, ¿verdad?”. Y yo le dije:
“Bien, pero tenemos un muy buen médico”.
Un día, en uno de los últimos intentos,
Emily me dijo que la acompañara a ella y a su familia a la iglesia. Y yo le
pregunté: “Bueno, y cuando es que van a la iglesia?” Ella me dijo: “El sábado a
la noche”. Yo le dije: “No recuerdo haber ido nunca un sábado de noche a la
iglesia.” Yo venía de una familia de testigos de Jehová y de católicos romanos.
Yo me aparté de Dios cuando tenía 10 años de edad. Nunca entendí como Dios no me
permitía usar pantalones en la iglesia. Mi padre era hermano de un ministro de
los testigos de Jehová. Un domingo, él estaba dando una clase, y nos decía que
no debíamos fumar ni tomar cerveza. Y nos preguntó a los niños si teníamos
alguna pregunta que hacerle. Yo levanté la mano y le pregunté: “Padre, eso que
sobresale en el bolsillo de su camisa, ¿no son cigarrillos? ¿Y esas pequeñas
botellas que Ud. y mi padre traen los viernes de noche no son de cerveza?” Y
entonces me dijo que saliera afuera y que esperara a ser llamada.
De acuerdo a lo que él decía, si uno
hacía eso, se iba a quemar en el infierno.
Finalmente, el 24 de julio acepté la
invitación de Emily de ir a la iglesia. En 1995, fui a esa iglesia, y el pastor
habló sobre Juan 3, 16. El pastor estaba haciendo un llamado a pasar al altar, e
invitó a todos a cerrar los ojos y a inclinar sus cabezas, y aquellos que
levantaron sus manos pasaron adelante al altar. Y entonces dijo estas palabras:
“Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito para
que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida
eterna.”
Había algo en esas palabras, que hizo
que mi cabeza y mi corazón empezaran a girar. Me sentía mareada. Y el pastor me
preguntó si quería aceptar al Señor Jesús como mi Señor personal y Salvador. Y
yo dije: “Sí”.
Así que el 24 de julio de 1995, yo salí
de esa iglesia como una nueva creación en Cristo. A esa altura yo conocía muy
bien a la gente de Operación Rescate. Y comencé a amarles. Dejé mi trabajo en la
clínica de abortos, y empecé a trabajar para Operación Rescate. Estaba muy
agradecida a Jesús por amarme tanto, y por darme la nuevamente la bienvenida a
su rebaño.
Yo nunca pensé merecerlo. Pero sé,
después de ocho años de vivir como cristiana, que lo estoy conociendo.
Ahora tengo mi propio ministerio, al que
he llamado “Roe no more”. Cuando alguien llama a nuestra oficina y nos pide que
le hablemos sobre el aborto o le demos información, le enviamos o le
recomendamos a alguno de nuestros colaboradores para que les explique o les de
una conferencia.
Tengo un ministerio “casero” que toma
casi todo mi tiempo. Estuve en Ciudad de México, en Vancouver, Canadá, a Irlanda
un par de veces, y esto es lo que hago. Voy a dar mi testimonio a personas como
Uds. ¡Y a veces me toca comer mucho pollo! Antes de venir aquí estuve en Ohio, y
en esa gira, las tres noches que estuvimos comimos pollo. Yo le dije a mi
sacerdote, Frank Pavone de Human Life Internacional: “Padre Frank, mire
alrededor, hay tres mil personas en el salón, y todos esos pollos han dado sus
vidas por nosotros” Y el dijo “Si...”.
El Padre Frank es mi amigo. Llegué a la
iglesia de Cristo y luego me uní a la Iglesia Católica. Y estoy muy feliz, le
rezo y le agradezco a Dios, disfruto de mi fe, me gusta rezar mi Rosario, y me
gusta hablar con la Virgen. Quisiera compartir hoy con Uds., un pasaje de la
Escritura. “Pacientemente espere al Señor, el se inclinó y oyó mi clamor, y me
hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso, puso mi pies sobre
la peña, y enderezó mis pasos. Puso en mi boca un cántico nuevo de alabanza a
nuestro Dios. Muchos verán esto y temerán, y confiarán en el
Señor.
Se me pidió, por “Enfoque a la Familia”,
hacer este viaje hasta Uruguay para ayudarles a entender lo que está pasando en
Norteamérica. Y acepté. ¡Por supuesto que acepté! ¿Estoy aquí,
verdad?
(Aplausos)
De lo que entendí decía anteriormente el
Senador (Riesgo), tenemos que levantarnos contra la legalización del aborto en
Uruguay. Les agradezco su paciencia, y termino, pues tenemos otro disertante.
¡Muchas gracias por
venir!
(Aplausos)
En
los Estados Unidos yo nunca empiezo una conferencia, sin una oración a Dios. Por
tanto, los que quieran, pueden hacer una oración conmigo.
Nuestro Padre del Cielo, en el nombre de
Jesús estoy aquí esta noche con la asistencia del Espíritu Santo, para hablar
sobre una cosa muy importante para la nación de Uruguay. Padre, quiero que las
palabras que yo voy a decir, no sean palabras mías, sino que sean palabras
tuyas. Con tu ayuda, Padre, Jesús. Amén.
Soy abogado. Hay gente que dice:
¿Cristiano y abogado? Hay un chiste que tenemos en los Estados Unidos. En una
tumba dice: “Aquí hay un abogado, y un hombre honesto”. Alguien pasó y dijo:
“¿Por qué hay dos personas en esa tumba?”
Pero esta noche, quiero decirles la
verdad a ustedes. Porque Dios es mi testigo, porque tengo miedo de Dios. También
quiero dar mi agradecimiento profundo a los Senadores de su país,
particularmente al Senador Walter Riesgo. Un hombre de valor, un hombre que
entiende lo que significa la vida. Lo quiero honrar en esta noche por su corta
intervención.
(Aplausos)
También entiendo que hay otros miembros
del Senado aquí, y les pido por favor suban para honrarles también a ellos. Y
pienso que hay miembros del Congreso también.
(Aplausos)
Estoy muy agradecido porque pudieron
venir esta noche. Yo soy miembro de la barra de la Suprema Corte de los Estados
Unidos, que tiene aproximadamente 12.000 miembros.
Estoy personalmente muy avergonzado de
que nuestra justicia haya tomado la decisión que tomó hace 33 años. Yo estaba en
mi primer año de Derecho cuando tuvo lugar la decisión de Roe vs. Wade y Doe vs.
Bolton. Y si pueden imaginarlo, yo era entonces un joven de cabello negro,
“seco”... ja, ja! Es un modismo de Guatemala, “seco”, muy delgado. Viví en
Guatemala cuando era joven, allí aprendí mi Español, disculpen si tengo modismos
guatemaltecos.
Pero ya pasan 30 años y yo estoy aquí
esta noche para decir cual es la experiencia de aborto en Estados Unidos durante
30 años. En Estados Unidos hay entre 1.200.000 y 1.500.000 abortos cada año,
durante en 30 años. El lugar más peligroso para un ser humano en los Estados
Unidos de América, es el vientre de su madre. Hemos abortado muy eficazmente, un
tercio de nuestra generación. Uno de cada tres embarazos en los Estados Unidos
termina en aborto. Es el procedimiento quirúrgico más común en los Estados
Unidos de América. Es una epidemia de muerte. 33 años después de la decisión
original, en la Corte de Distrito, que es la corte de nivel más bajo, Norma
McCorvey, y Sandra Cano, que fue la mujer del otro caso, Doe vs. Bolton,
empiezan otra vez para cambiar la ley en los Estados Unidos. Nosotros hemos
archivado en la Corte 5.665 páginas de evidencia que avala la apelación de la
decisión que se tomó en el caso “Roe vs. Wade”.
Los casos están pendientes en la Corte
de Distrito y en la Corte de Apelación de los Estados Unidos. Hay tres cosas que le estamos
diciendo a la Corte. Y hay tres cosas que queremos decir a los senadores de
vuestro país:
La primera es que ahora sabemos cuando
comienza la vida. En 1973 la Suprema Corte de los Estados Unidos dijo en su
decisión que no sabía “dónde y cuándo comienza la vida, por lo tanto no tenemos
que decidir en cuanto a esa pregunta”. La Suprema Corte de los Estados Unidos no
decidió cuándo comienza la vida en el caso Roe vs. Wade. Pero ahora tenemos el
ADN. Si tomamos un pequeño trozo de piel de un brazo de una mujer y otro trozo
del otro brazo, y lo sometemos a una prueba de ADN, el resultado será que el ADN
es de la misma persona. El mismo ser humano. Y en caso de asesinato, se puede
usar esa evidencia para probar que alguien fue asesinado por determinada
persona. Cuando se toma un trozo de tejido de la madre y un trozo de tejido del
bebé en el vientre materno, y se hace una prueba de ADN, el resultado dirá que
son dos personas diferentes. Sabemos que es un hecho científico hoy en día que
la vida comienza en el momento de la concepción. No hay ninguna duda. Uno puede
decir que la corte suprema tuvo dudas, pero el Senado de Uruguay no tiene
ninguna duda acerca de cuando comienza la vida. La vida comienza en el momento
de la concepción. El ADN lo comprueba sin ningún tipo de dudas. La regla para
los casos criminales en nuestro país es que hay que probar algo que vaya más
allá de cualquier duda razonable. Si hay alguna duda, tiene que estar
razonablemente avalada. Y no hay duda de que la vida comienza con la concepción.
La segunda cosa que queremos decir a la
Suprema Corte de los Estados Unidos y que decimos hoy al Senado de Uruguay, es
que el aborto daña a la mujer. Tenemos 30 años de experiencia con el aborto en
los Estados Unidos. Todo el mundo sabe en mi país que el aborto mata a los
bebés. Pero creen que ayuda a la mujer.
Hay dos grandes mentiras en cuanto al
aborto. La primera es que no hay un bebé. Y la otra es que es bueno para la
mujer. Aparte de un acto violento en contra de un ser indefenso, el aborto trae
depresión. El 60% de las mujeres que abortan experimentan depresión. Actualmente
hay estudios que indican que el cáncer de mama se incrementa entre un 70% y un 270% según diversas fuentes,
entre las mujeres que han abortado a su primer bebé. Una mujer que tiene a su
hijo de manera natural, tiene como un mecanismo de defensa natural contra el
cáncer de mama.
Una mujer que nunca ha tenido niños,
tiene mayor propensión al cáncer de mama que una mujer que ha tenido al menos un
hijo. Pero una mujer que aborta su primer hijo, tiene más alta probabilidad de
desarrollar cáncer de mama que cualquiera de las dos anteriores. Y esa evidencia
científica ha sido presentada a la Suprema Corte de los Estados Unidos.
Además, las mujeres que abortan, tienen
hijos de bajo peso al nacer, por la incontinencia del cérvix que provoca el
aborto. Hay mujeres que luego de abortar, quedan estériles, nunca más pueden
tener hijos. También tienen muchas complicaciones quirúrgicas como resultado del
aborto.
De acuerdo con diversos estudios que
hemos presentado también a la Corte, las mujeres que han tenido abortos tienen 7
veces más probabilidad de suicidarse que las que no han abortado nunca. Y una
mujer que ha tenido abortos tiene 4 veces más probabilidades de morir por
cualquier causa que aquella que no ha tenido
abortos.
La razón por la que muchas mujeres que
abortaron se suicidan, es que se odian a sí mismas. Piensan que porque han
matado a sus propios hijos, no tienen ningún valor. Gran parte de la información
que les estoy dando esta noche, proviene de testimonios de mujeres que se han
presentado en la Corte. Hemos archivado más de 1.000 testimonios de mujeres que
han experimentado el aborto, y ellas detallan el dolor, el sufrimiento y la
pérdida que han experimentado como resultado del aborto.
Es imposible para mí como hombre,
conocer el dolor y el sufrimiento de las mujeres como consecuencia del aborto.
Por eso, gran parte de nuestra evidencia viene desde las propias mujeres.
Hay otras complicaciones mayores por el
aborto, solo he mencionado algunas. Hemos también demandado al Estado de Texas
representando a las mujeres que se han practicado abortos han tenido abortos en
clínicas autorizadas por el Estado, y como resultado de esa demanda, este
folleto (muestra una revista) se le debe dar a todas las mujeres en Texas que
contemplan la posibilidad de realizarse un aborto. Porque los “doctores” no les
decían nada a las mujeres sobre el peligro que hay respecto al aborto. De la
misma manera la legislatura de Texas recientemente promulgó una ley que requiere
que los aborteros esperen 24 hs. después de entregar la información a la mujer,
antes de practicar el aborto. Si la persona es menor de edad, tiene que
identificarse con una fotografía ante el abortero, porque un menor de edad no
puede practicarse un aborto sin el permiso de sus padres o sin el permiso del
juez.
Antes que se promulgara esta ley era más
fácil para una niña menor de 18 años hacerse un aborto que un “piercing”, porque
no había ninguna ley que protegiera la salud de la mujer.
La ley que esencialmente permite el
aborto, sencillamente no protege la salud de la mujer. No es en interés de la
salud de la mujer que se practica un aborto. La salud de la mujer será siempre
mejor si tiene un bebé de forma natural, que si se practica un aborto. ¿Por qué
piensan Uds. que esto es así? ¿Será porque Dios diseñó a la mujer para que
tuviera hijos? Es posible.
El tercer punto que estamos presentando
ante la Corte Suprema de los Estados Unidos, es que la ley ha cambiado en 44 de
los 50 estados. Ahora tenemos leyes en 44 estados que permiten a la mujer dejar
a su hijo frente a la estación de policía, la estación de bomberos, una oficina
de trabajo social... Si ningún tipo de penalización ni criminalización por
abandonar a sus hijos.
Los legisladores de los estados de los
Estados Unidos –no a nivel federal- han dicho: “Nosotros nos haremos cargo de
los bebés” “Si las mujeres no quieren a sus hijos, nosotros nos haremos cargo de
los bebés”. Pienso que escuché al Senador Riesgo proponer leyes que no sólo
apoyen a los bebés, sino a la mujer también. Yo los animo a seguir por ese
camino. Por que la primera ley de dejar a los bebés, vino de Texas, y fue
firmada por el Gobernador Bus, quien ahora es el Presidente de los Estados
Unidos. Él es un hombre que teme a Dios y respeta la
vida.
Esta es la manera para proteger a la
mujer: decirle a la mujer que si no puede hacerse cargo de ese bebé, nosotros lo
haremos por ella. Si una mujer tiene un bebé y no puede cuidarlo, como dijo
Madre Teresa alguna vez: “No mates a tu hijo, dámelo a mi”. Yo digo lo mismo
hoy. Danos el bebé a nosotros. Se que Texas está un poco lejos, pero lo
tomaremos en Texas.
Estaría en un error, si no terminara
como empecé. Hablando de Dios Todopoderoso. Creo en Dios Todopoderoso, temo al
Dios Todopoderoso, y quiero que todos Uds. hagan algo para mí esta noche.
Levanten su mano. Levántenla –he hecho esto con estudiantes por mucho tiempo-
ponga esa mano frente a su cara y mire su mano, mueva los dedos, sienta sus
dedos, piense como usa su mano. ¿Ud. hizo es mano? No, Ud. no la hizo. Ud. tal
vez diga que una fuerza la hizo, tal vez Ud. crea que la hizo la evolución, o
tal vez me diga que Dios la hizo. Pero una cosa es segura: Ud. no la hizo.
Yo le temo a Él. Quien nos creó a todos.
Yo he leído en su libro que el odia las manos que derraman sangre inocente
(Prov. 6). Y en su libro también (Lc. 1, 39) dice: “En aquellos días, María se
levantó, y marchó deprisa a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías y
saludó a Isabel. Y en cuanto Isabel oyó el saludo de María, el niño saltó de
gozo en su vientre e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando en voz
alta dijo: Bendita tu entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De
donde a mi tabto bien, que venga la madre de mi Señor a visitarme? Pues en
cuanto llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno; y
bienaventurada tú que has creído, porque se cumplirán las cosas que se te han
dicho de parte del Señor.
María
exclamó:
Mi alma glorifica al
Señor,
Y mi espíritu se alegra en Dios mi
Salvador:
porque ha puesto los ojos en la bajeza
de su esclava;
por eso desde ahora me llamarán
bienaventurada todas las naciones.”
El bebé, en el vientre de Isabel saltó
de alegría, con emoción ante la presencia de María y Jesús en su vientre. Yo
creo que si hubiésemos tenido aborto en la época de María y de José, el primer
candidato para ser abortado hubiese sido el Señor Jesucristo. Una mujer joven,
con un hijo concebido fuera del matrimonio, diciéndole a las personas: “Dios me
dio este niño”.
Yo pienso que mi nación tendrá que
responder a Dios Todopoderoso por el mal que se ha hecho. Y ruego para que
vuestra nación no siga nuestros pasos: derramamiento de sangre, dolor y
sufrimiento de nuestras mujeres, la pérdida de nuestros
hijos...
En mi opinión personal, si el terrorismo
ha sido capaz de golpear en el centro de la nación más poderosa del mundo, en el
centro de la ciudad más grande del mundo - fue una violencia terrible que le
costó la vida a más de 4.000 personas- es porque nuestra nación ha permitido la
violencia en el lugar que debería ser el más seguro para un bebé: el vientre de
su madre.
El desastre del 11 de septiembre, fue
horrible. 4.000 personas murieron. Pero todos los días, día tras día, esa misma
cantidad de personas muere en clínicas de aborto en los Estados Unidos. Debe
detenerse. Yo rezo para que esa plaga no venga a Uruguay. Yo rezo para que no
les llegue acá.
Una vez más, agradezco profundamente la
oportunidad de hablarles a Uds. Muchísimas gracias desde mi corazón al corazón
de Uds.
En él Ud. tendrá la oportunidad de informarse y dialogar acerca de la relación entre la fe cristiana y católica y la razón humana.