Publicación Nº
06/02
EDITORIAL
EN EL DÍA DEL
NIÑO POR NACER
El 25 de
marzo, se celebró el Día del Niño por Nacer. En algunas naciones, este
día es oficialmente reconocido por decreto del gobierno o por decisión
parlamentaria. En nuestro país -y en muchos otros- ni el gobierno ni el
parlamento han oficializado esta fiesta. Pero igual
la celebramos, entre amigos, en
silencio, en la intimidad de nuestros hogares y de nuestros corazones.
Porque la vida, no necesita decretos para
celebrarse.
El tema del
aborto está en el tapete en muchas naciones, incluida la nuestra. Algunos buenos
amigos nos han dicho que debemos ejercer una labor docente, dar argumentos a
favor de defensa de la vida. Aquí vamos, en el entendido de que no
son argumentos para debatir -porque los derechos
humanos no se plebiscitan-, sino que son la
verdad. No nuestra verdad, sino la verdad a
secas, sin componendas, sin maquillaje, sin alteraciones. Decía
Santo Tomás de Aquino que "la verdad
es la adecuación de la inteligencia a la realidad". Pues de eso se
trata: de ver la realidad tal como es y de adecuar humildemente, nuestra
inteligencia a ella, en lugar de pretender adaptar la realidad a nuestra
ideología.
La
procreación
El comienzo de la vida,
tiene lugar en la fecundación. Un espermatozoide penetra en un óvulo y lo
fecunda. El ADN haploide de los gametos -el óvulo y el espermatozoide
cuentan con la mitad de los cromosomas que el individuo original- se recombina y
da lugar a un ADN original, irrepetible. Lo que antes eran gametos sueltos,
ahora se unen, se fusionan y constituyen una nueva vida, un nuevo ser
humano con un mapa genético original y distinto: se ha producido lo que en
filosofía clásica se conoce como un "cambio sustancial".
El individuo en
desarrollo
Desde la concepción
hasta la muerte natural del individuo, no se produce en la persona ningún otro
cambio sustancial: se puede desarrollar más o menos rápido, puede ser más grande
o más chico, puede vivir en el útero materno o fuera de él, puede ser
alimentado por la sangre o por la leche de la madre, pero en nada
cambia: la sustancia "hombre" o la sustancia "mujer" que fue
concebida dentro de la madre. El embrión es un ser humano, y no porque lo
haya reconocido así el Senado de los Estados Unidos, sino porque tiene un mapa
genético propio, distinto del de los padres.
Alguno podrá
objetar que esa vida no puede valerse por si sola, que depende en todo de
la madre. Pues el bebé recién nacido también. Y
cuando crecemos, también dependemos de los demás: nadie es Robinson Crusoe, al
que dicho sea de paso, le vino muy bien encontrarse con Viernes... Cerca de
la muerte, volvemos a depender casi exclusivamente de los otros; pero esta
dependencia, es accidental, contingente, y no implica cambio sustancial
alguno.
Otros dirán que sólo
somos personas cuando tenemos conciencia de ello. Si esto fuera así, no
deberíamos proteger a los niños recién nacidos, a una buena cantidad
de enfermos psiquiátricos, a quienes están en estado de coma, a los que
duermen, a quienes sufren desmayos o ataques de epilepsia, etc. Y sin
embargo, los médicos ayudan a quienes padecen distintas enfermedades que
implican pérdida de conciencia, a restablecerse. Porque digan lo que
digan, el ser humano es persona siempre, no hay lugar para paños tibios,
nadie es persona hoy sí y mañana no -a menos que muera, por
supuesto-.
La madre lo
sabe
Toda madre, sabe que
lleva una vida en su vientre. No es una mera "construcción cultural", como sí lo
es suponer que el embrión es una masa de células. En mi país, a este tipo
de "construcciones culturales", solemos llamarles "invento
chino"...
La madre sabe que
"espera un hijo", que no se va a crear como por arte de magia luego del parto, o
a partir del tercer mes, sino que se está desarrollando en su seno. Por eso va
al ginecólogo, por eso cuando se le hace una ecografía al bebé -luego de unos
meses- los amigos preguntan: "¿Ya saben qué es?" "¿Es nena o varón?" A la
noticia de que en el vientre de una madre existe -y se desarrolla- un nuevo ser
humano, sigue la noticia de qué es, en relación a su sexo. Y como nadie puede
dar lo que no tiene, se deduce que el sexo venía determinado en los genes, y por
tanto, el varón o nena no es a partir de la ecografía donde se vieron -o no- los
genitales, sino a partir del momento de la concepción.
Hace unos años,
en un debate, una militante provida se encontró con una de las más
recalcitrantes feministas-proabortistas de nuestro medio. Estaba embarazada de
mellizos. A la pregunta sobre qué eran, la feminista respondió que todavía no
sabía de qué sexo eran, que debía hacerse la amniocintesis. De haber sido
coherente con la línea de pensamiento que las feministas defienden, debió haber
dicho que en su vientre tenía un par de informes masas de células; porque según
se sabe, sexo tienen los seres vivos, no el hígado, el riñón o el tejido
adiposo; y como no es posible -al menos hasta ahora- que un ser humano conciba
un ser de otra especie, se sigue que en el vientre de la feminista, como en el
de cualquier otra mujer, existían dos seres humanos de los que aún no se conocía
el sexo. En resumidas cuentas, al momento de la verdad, y cuando se trata de los
hijos propios, hasta las feministas a ultranza dejan de lado los "inventos
chinos" -léase "construcciones culturales" y reconocen la
realidad.
La
desesperación, madre de todos los abortos
En la mayor parte de
los casos, la desesperación, fruto de las presiones del ambiente, de la falta de
apoyo para llevar adelante un embarazo sorpresivo en medio de una situación
difícil, hace que algunas madres -y algunos padres- piensen que el aborto puede
ser la solución a sus problemas. Por eso es necesaria -mucho más que las
declaraciones oficiales en reconocimiento del Día del Niño por Nacer, cuyo
valor no negamos- la creación de centros de ayuda para mujeres y/o parejas
en situación desesperada. La labor que se puede hacer con estas personas,
generalmente desorientadas, confundidas, náufragas en un mar de
incertidumbres, es imponente.
Aprovechamos la
oportunidad para hacer un llamado a las conciencias sobre la necesidad de este
tipo de servicios en todos los países del mundo. Estas iniciativas sólo pueden
llevarse a cabo con la generosa colaboración de quienes, comprometidos con la
defensa de la vida, decidan apoyar con su dinero y con su esfuerzo centros donde
no sólo se ayude a las madres a recapacitar sobre la vida incipiente que llevan
dentro, sino también a salir adelante, a decir la verdad a los
padres -dificultad que a muchos les parece insalvable y que conduce
a no pocos abortos-, a conseguir un trabajo, a tener lo mínimo
indispensable durante los primeros meses de vida del bebé,
etc. Toda actividad tendiente a eliminar la desesperación, a
allanar los caminos, a dar fuerza, coraje, apoyo y sobre todo cariño a una
madre que ha pensado en abortar, es un paso hacia la vida. Del hijo,
y de la madre.
Los riesgos
para la madre
Es bastante común
entre los cirujanos que van a realizar una operación, advertir a sus
pacientes que toda operación implica un riesgo. Lo mismo sucede
con el aborto: antes de entrar a juzgar su
moralidad, podemos concluir que todo aborto -desde el más pulcro y aséptico
hasta el que se realiza en peores condiciones- es una operación que
implica un riesgo.
Ciertamente, el parto
puede tener sus complicaciones. Pero salvo en caso de cesárea, debemos
admitir que no es una operación, por lo que el riesgo para la madre es menor.
Sería bueno poder comparar el número de muertes maternas por parto o
cesárea en sanatorios y hospitales habilitados con el número de muertes
maternas en clínicas abortivas, para tener una idea del riesgo que enfrenta la
madre ante distintas circunstacias: un aborto, o un parto. Claro que sin
"truchar" las cifras, como habitualmente sucede.
Si de lo que se
trata con algunas leyes de despenalización del aborto, es reducir el riesgo
de muerte de la madre, pues optemos por la alternativa menos riesgosa entre
todas las que existen: evitemos el aborto -educando desde la infancia- y
apoyemos a las madres necesitadas de ayuda para que tengan a sus hijos en
condiciones dignas. Estas medidas parecen ser mucho más sensatas que
despenalizar el aborto y establecer "controles de calidad" para las clínicas abortistas.
Un problema
ideológico
No seguimos abundando
en detalles, porque sobre este tema se han escrito ríos de tinta. Quien tenga
interés real en encontrar argumentos a favor de la vida, no tiene más que
buscarlos en Internet, en distintos sitios web dedicados parcial o totalmente a
la defensa de la vida.
Pero antes de
terminar, queremos señalar que, a la luz de lo expuesto, quienes promueven
el aborto no hacen otra cosa que esconder la cabeza en un pozo para no
ver la realidad; lo único que terminan viendo -además de gusanos y
otras alimañas que pueblan el subsuelo-, son sus propias "construcciones
culturales", sus "inventos chinos". Es lo que tienen las ideologías
fundamentalistas, como la del género: impiden la adecuación del entendimiento a
la realidad. Claro que esto tiene sus consecuencias. Al decir del cantor
argentino José Larralde:
"Cuando no
se quiere ver,
no hay más
que cerrar los ojos,
pero no es
bueno a mi antojo,
ser ciego
por voluntad,
castiga más
la verdad,
en rancho
que usa cerrojo"
AVE
FAMILIA
MATRIMONIO
Y FAMILIA
SAN JOSÉ, UN EJEMPLO PARA TODO PADRE
Palabras
del pontífice antes de rezar la oración del «Angelus» el domingo. Ciudad del
Vaticano, 17 marzo 2002.
¡Queridos
hermanos y hermanas!
1. Pasado
mañana, 19 de marzo, celebraremos la solemnidad de san José, esposo de la Virgen
María, y patrón de la Iglesia universal. La extremada discreción con que José
desempeñó el papel confiado por Dios subraya aún más su fe, que consistió en
ponerse siempre a la escucha del Señor, tratando de comprender su voluntad, para
obedecerla con todo el corazón y con todas sus fuerzas. Por este motivo, el
Evangelio lo define como hombre «justo» (Mateo 1, 19). El justo, de hecho, es
una persona que reza, vive de fe, y trata de hacer el bien en toda circunstancia
concreta de la vida.
La fe,
alimentada por la oración: este es el tesoro más precioso que nos transmite san
José. En su senda se han puesto generaciones de padres que, con el ejemplo de
una vida sencilla y laboriosa, han impreso en el espíritu de sus hijos el valor
inestimable de la fe, sin el cual cualquier otro bien corre el riesgo de ser
vano. Ya desde ahora quiero asegurar una oración especial a todos los papás, en
su día: pido a Dios que sean hombres de robusta vida interior para cumplir de
manera ejemplar su misión en la familia y en la sociedad.
2. En la tarde
del jueves próximo, 21 de marzo, primer día de primavera, tendré la alegría de
encontrarme con los jóvenes de Roma, que se reunirán en la plaza de san Pedro
del Vaticano en preparación del Domingo de Ramos y de la Jornada Mundial de la
Juventud. Invito a los chicos y chicas de todas las parroquias de la diócesis a
esta cita. Juntos reflexionaremos sobre el mandato que Jesús confía a todo
bautizado: «Vosotros sois la sal de la tierra... Vosotros sois la luz del mundo»
(Mateo 5, 13-14).
3. Mientras
pensamos en estas próximas citas eclesiales, la mirada se proyecta ya hacia la
Semana Santa, y hacia los solemnes ritos del Triduo Pascual.
Que la Virgen María
nos acompañe en estos últimos días de Cuaresma y nos haga experimentar su
consoladora protección. Que todo creyente encuentre en ella una guía dulce y
fuerte para encontrarse con renovado fervor con Cristo, en el misterio de su
muerte y resurrección.
¿SEXO
EN LAS AULAS?
Marta
Rodríguez
Para acabar
con la discriminación sexual, algunos proponen que los niños y las niñas no reciban una educación idéntica…
¿educación paralela o
mixta?
Evelyn Voshege,
directora de los servicios suplementarios de la escuela secundaria Mooroolbark
Heights, se ha convertido en una heroína de la educación en Australia. Ante una
situación desesperante (8 de cada 10 chicos suspendían la materia de
literatura), Voshege decidió comenzar su gran experimento: dividir la asignatura
en clases por sexos. Para sorpresa de la comunidad educativa, los resultados de
los alumnos mejoraron notablemente.
Australia no es
el único país que está convenciéndose de la eficacia de la educación separada.
Este verano, David Blunkett, Secretario para la educación en Inglaterra, anunció
que los planes piloto de educación estatal dividirían en clases de chicos y
chicas algunas asignaturas básicas. Algo semejante puede decirse de Estados
Unidos.
Resulta una
tendencia curiosa si se tiene en cuenta cuántos esfuerzos han sido necesarios
para garantizar el derecho de las mujeres a recibir la misma educación que los
hombres.
La educación
mixta o coeducación se presentaba como el camino más adecuado para alcanzar la
igualdad entre los sexos y eliminar el así llamado “gender gap”. De hecho, los
argumentos que la apoyan tienen un peso considerable. Se dice, entre otras
cosas, que prepara mejor a los alumnos para integrarse e interrelacionarse en
una sociedad formada por hombres y mujeres. También contribuye a la eliminación
de estereotipos sexuales, y a la ruptura de esquemas por parte de los
estudiantes a la hora de elegir una profesión.
Sin embargo,
continúan abriéndose paso los argumentos contrarios. Muchos expertos consideran
que los niños y las niñas necesitan distintos estilos de enseñanza para alcanzar
un rendimiento pleno, y que la enseñanza mixta dificulta la labor de los
profesores. Los resultados de los estudios al respecto son elocuentes: por
ejemplo, Lee y Bryk descubrieron efectos positivos de la educación separada en
los dos sexos, a partir de una muestra de 1.807 alumnos de 75 escuelas de High
School en Estados Unidos (1). Los estudiantes que recibían una educación
paralela demostraban un mayor rendimiento académico y aspiraciones más altas,
siendo el efecto mayor aún en el caso de las niñas. Ellas dedicaban más tiempo a
su tarea escolar, y mostraban más entusiasmo en la literatura y en las
matemáticas.
También Graham
Able, director del Duilwich College de Londres, halló que los estudiantes
obtenían mejores calificaciones en el caso de la enseñanza paralela. Los
resultados de las niñas eran entre un 3.3 y un 5% mejores en este caso.
¿A qué se debe
esto? Tanto niños como niñas reducen su atención y participación, y aumentan su
indisciplina cuando se encuentran en clases mixtas. ¿Por qué? Seguramente, por
una confluencia de factores.
Es sabido que
la maduración física y psicológica de hombres y mujeres sigue un ritmo muy
distinto. Esto supone que en ciertas edades se dé un verdadero desequilibrio en
el grado de madurez de los dos sexos, que hace necesaria un trato y un modo de
enseñanza distintos (2).
Además del
desarrollo madurativo, existen diferencias psicológicas (personalidad,
afectividad, voluntad, etc.) y psíquicas (forma de pensar) permanentes en ambos
géneros. El estudio de Kraemer antes citado es original en este sentido: expone
cómo muchas de las diferencias entre hombre y mujer tienen una base genética,
que se manifiesta morfológica y fisiológicamente desde las etapas más tempranas
del desarrollo embrionario.
Tanto la
coeducación como la educación paralela tienen sus pros y sus contras. De ahí que
se estén sugiriendo planes que pretenden combinar lo mejor de ambas, presentando
la modalidad mixta para ciertas asignaturas y la paralela para otras. Sea cual
sea el tipo de educación por el cual se decante cada uno, todos debemos tener
presente que niños y niñas no son iguales, y que no pueden ser enseñados de la
misma manera. Una educación será verdadera si atiende a cada una de las facetas
de la persona humana, respetando sus particularidades propias, potenciando sus
capacidades y completando sus deficiencias.
NOTAS
(1) Lee and Bryk,
A.S. (1986) Effects of single-sex secondary schools on student achievement and
attitudes. Journal of Educational Psychology, 78, 381 – 195
(2) A este respecto puede consultarse el estudio del
psiquiatra infantil Sebastián Kraemer: “The Fragile Male”, publicado en el
British Medical Journal 1609-1612, 23.12.2000.
LONGEVIDAD Y FAMILIA
NUMEROSA
José Luis Olaizola
(*)
Cada
día me cuesta más envejecer. Nos cuesta porque no nos deja nuestra numerosa
prole.
Cada día me
cuesta más envejecer, y a mi mujer no digamos. Nos cuesta porque no nos deja
nuestra numerosa prole. A nosotros nos encantaría ser un matrimonio que, llegada
la edad senatorial, se pasea al sol en invierno y a la sombra en verano, y que
en la temporada baja se permite el lujo de pasarse quince días en las islas
Canarias. Pero con una familia tan numerosa no queda más remedio que retrasar el
envejecimiento todo lo que se pueda.
No se trata de una peculiaridad
nuestra; según leo en una de esas revistas que cuentan cosas raras, las tres
personas más ancianas del mundo son tres mujeres que han tenido de doce hijos
para arriba y una infinidad de nietos. La más anciana de todas parece ser que es
una mexicana, a la que se le calculan unos ciento veinte años, que en cada
cumpleaños es entrevistada por la prensa para que cuente la impresión que le ha
producido el cumplir un año más. Este año, un periodista, supongo que aburrido
de preguntarle siempre lo mismo, le dijo: «Oiga, ¿pero es que usted no piensa
morirse nunca?» « No puedo -se excusó la mujer humildemente-; ahora tengo un
bisnieto con problemas que me necesita mucho.»
Es sobradamente conocido que
la vida media de la mujer supera a la del hombre en media docena de años. Hasta
hace poco, los malpensados lo atribuían a que las mujeres se dan mejor vida y
por eso les dura más; pero la sociología moderna ha demostrado que duran más
porque son más necesarias. El hombre resulta de cierta utilidad durante un
determinado período de su vida; la mujer, siempre.
Ciñéndonos al caso que
nos ocupa, que es el nuestro, la situación es la siguiente: mis hijos varones,
ya hombres hechos y derechos, hace un montón de años que no me consultan sobre
lo que deben hacer en su trabajo profesional. Por contra, es impensable que mis
hijas tomen decisiones sin consultarlas previamente con su madre. Excepto
preguntarle con quién deben de casarse, que eso lo hacen con quien les da la
gana, el resto pasa por el tamiz materno: desde si van a dar a luz con epidural,
hasta el color de los baldosines del nuevo cuarto de baño.
Cuando digo todo,
es todo y con carácter exclusivo. Por ejemplo, telefonea una de mis hijas
casadas y tomo yo la llamada: «Hola, papá, ¿está mamá?» « No, hija, ha salido.
¿Querías algo?» Respuesta: «Sí, quería consultarle una cosa.» «¿Y no puedo
ayudar yo?», me ofrezco amablemente. La voz al otro lado de la línea vacila,
para acabar diciendo: «No, tú no lo vas a saber. Llamaré más tarde.» Reconocerán
ustedes que es duro llegar a mi edad sin que se me conceda la oportunidad de
poder evacuar una consulta a mis hijas. Con la cantidad de cosas que sé, nunca
sé lo que ellas necesitan saber. También es mala suerte.
Una recientísima
llamada telefónica de una lectora de Telva me confirma la teoría que estoy
formulando sobre que la longevidad de las personas está en relación directa con
su imprescindibilidad. Se trata de una señora de Dos Hermanas, Sevilla, que me
llama para decirme que ha hablado con mi hija Lourdes -la que ha adoptado un
niño colombiano- y que había iniciado la tramitación para adoptar tres niñas de
la India. « ¿Tres de una vez?», no puedo por menos de asombrarme. «Sí -me
contesta-; es preferible tenerlos seguidos. Es mi experiencia; he tenido doce
hijos, pero ya están todos criados.» Como es natural, me hago repetir la cifra,
y confirmado lo de los doce hijos, no me queda más remedio que descararme un
tanto y preguntarle: «Perdóname, ¿pero es que tú eres rica por tu casa?» « ¡En
absoluto! -se franquea la encantadora criatura-. Mi marido es ingeniero
agrónomo, funcionario del Ministerio, y siempre hemos vivido de su sueldo. Bien
es cierto que cada hijo vino con un pan debajo del brazo, excepto el último, que
llegó con una panadería.» « ¿Qué clase de panadería?», pregunto cauteloso. «Se
murió una tía que nos dejó herederos. Por eso me he decidido a adoptar esas tres
niñas.» Tardo en reaccionar y termino por descararme del todo: «Por favor,
¿cuántos años tienes?» «Cincuenta -me contesta-, pero por la calle no me echan
más de treinta y cinco.» ¿Qué se puede hacer ante un caso así? Pues lo que yo
hice: pedirle una foto, a ser posible dedicada.
Estas llamadas, que yo
califico de gozosas, las suelo comentar en familia, y alguna de mis hijas, de
las que todavía andan peleando para que el niño se tome todo el biberón, me
dice:
-¿No estará un poco loca esa señora?
-A Dios gracias, hija; a Dios
gracias.
Porque son locuras que le reconcilian a uno con la vida, máxime
cuando esa vida puede ser larga como consecuencia de mi condición de marido
consorte, de una mujer que tiene que estar evacuando constantemente consultas de
sus hijas y nietas.
José
Luis Olaizola, premio Planeta, colaborador de Arvo.
El
grupo ministerial del gobierno inglés especializado en temas de familia ha sido
suprimido. David Blunkett, presidente del subcomité que lo reemplaza, ha
reconocido que no se reabrirá el debate sobre el matrimonio y la estructura
familiar. Estos temas se han convertido en una “zona prohibida” para los
políticos.
Y sin embargo, existen pruebas de peso que muestran que esta
materia debe ser discutida: los niños que crecen en familias en que falta uno de
los padres están en constante desventaja y, por otra parte, las parejas casadas
permanecen unidas durante más tiempo.
Parece que el gobierno británico desea
evitar la discusión de estos temas, pues ello exigiría una declaración explícita
sobre la importancia del matrimonio, algo que causaría divisiones en el
gabinete. Pero el problema no se prevé que vaya a desaparecer. El número de
niños nacidos fuera del matrimonio crece continuamente, y corresponde ahora al
40% de los nacimientos en Gran Bretaña. Y quienes aducen que la vida familiar
simplemente está cambiando, y no declinando, o que la cohabitación es “el nuevo
matrimonio”, están ignorando los hechos.
La cohabitación es una condición
transitoria. En los cinco años posteriores al nacimiento de un bebé, el 52% de
estas parejas se ha separado, comparado con el 8% de las parejas casadas. Se
estima que uno de cada cuatro niños británicos está viviendo en familia
monoparental, el doble que en países como Francia o Alemania. Es, por tanto,
cada vez más urgente que se discuta el futuro de estos niños.
Por otra parte,
la mortalidad infantil es sustancialmente mayor en niños de familias
monoparentales o de parejas de hecho que entre los nacidos en el matrimonio.
También tienen más posibilidades de nacer con bajo peso, sufrir problemas
psicológicos y accidentes infantiles, e incluso mayor riesgo de abuso
infantil.
Una serie de estudios realizados durante mucho tiempo, ha
demostrado una conexión estable entre familias rotas y delincuencia, así como
una mayor propensión al crimen juvenil entre niños nacidos de madres
adolescentes y parejas separadas.
Según un informe de 1998 de la Fundación
Joseph Rowntree, los niños de familias separadas demuestran un menor rendimiento
académico, tienen mayor propensión a comportamientos problemáticos y depresión,
comienzan su vida sexual a una edad más temprana y caen con mayor facilidad en
el consumo de tabaco, drogas y alcohol.
El estudio también concluyó que la
muerte de uno de los padres, a largo plazo, llega a causar menos daño en un niño
que el divorcio o la separación de sus padres.
La Sociedad de la Infancia
reveló el año pasado que los niños que viven en familias “reconstruidas” se
escapan de casa tres veces más que los niños que viven con sus padres naturales;
por su parte, los hijos de familias monoparentales lo hacen el doble de veces.
Muchos de estos niños terminan en la calle. Y como cada vez son más los niños
que no pueden crecer junto a sus dos padres, carecen de un modelo sobre el que
construir sus propias vidas. De este modo, las niñas de familias rotas tienen el
doble de posibilidades de convertirse en madres adolescentes, y en general, los
hijos que han vivido la separación de sus padres son mucho más propensos a que
sus propias relaciones de adulto terminen rompiéndose.
Los costes emocionales
y de comportamiento que ocasiona en los niños la ruptura familiar, deberían ser
razón suficiente para una nueva política familiar, y también, por qué no, las
enormes implicaciones económicas.
Al mismo tiempo que la familia basada en el
matrimonio sigue declinando, el presupuesto destinado a servicios sociales sigue
aumentando. Los últimos datos muestran que el 73% de las familias monoparentales
se sostiene públicamente, frente al 11% de parejas con niños. Así pues, en la
medida en que las familias monoparentales aumenten, el deseo del gobierno de
terminar con la pobreza infantil seguirá siendo un sueño. Además, mientras el
Estado sigue apoyando económicamente las alternativas al matrimonio, aumentan
las rupturas familiares y, por tanto, las demandas de beneficios
estatales.
En conclusión, es urgentemente necesario un programa de reformas
que restaure la estabilidad familiar. Se podría empezar educando a los niños
sobre el valor del matrimonio y revalorizando la paternidad. Necesitamos cambiar
la estructura de seguridad social que desincentiva el matrimonio y la paternidad
responsable. El sistema fiscal debe reconocer el valor del matrimonio, siguiendo
el ejemplo de Francia o Alemania, que combina un sistema de ayudas familiares
con la reducción de impuestos para declaraciones conjuntas.
En América, ante
la evidente relación entre familias rotas, ausencia de la figura paterna e
índices de criminalidad, se ha producido un cambio de actitud que ha inspirado
un apoyo de todos los partidos a las iniciativas a favor del matrimonio. Las
estadísticas recientes muestran que estas medidas han comenzado a evitar el
declive de la familia. Y sin embargo, en Gran Bretaña, parece existir un
consenso de todos los partidos para silenciar la “palabra M”.
Jill Kirby,
Centre for Policy Studies, autora del libro “Broken Hearts: Family Decline and
the Consequences for Society”
Fuente: The Telegraph, Reino Unido
ONU: CHILE ACEPTA EXCLUIR A
LOS PADRES EN LOS PROGRAMAS DE SALUD PARA MENORES.
Juan C. Sanahuja
La ONU insiste en conculcar la patria potestad e
imponer a todos los países el aborto para las adolescentes. Estados Unidos
parecería que no apoyará estos planes; los países de América Latina insisten en
impulsarlos.
Como informó la agencia ACI, (15-03-02), Thomas Jacobson, representante
para América Latina de Focus on the Family (organización evangélica pro-vida)
advirtió al gobierno chileno que sus representantes en las reuniones
preparatorias para la sesión especial de la Asamblea General de la ONU sobre la
Infancia (Niño+10-mayo), organizada por la UNICEF, apoyan el reconocimiento del
supuesto derecho al aborto para las adolescentes y la exclusión de
los padres de los planes de salud para jóvenes.
Jacobson, que se entrevistó con importantes funcionarios del gobierno del
presidente Lagos, advirtió que el Grupo Río, en el que se encuadran todos los
países latinoamericanos, la Unión Europea y Canadá, siguen insistiendo en el
acceso de los menores a los “servicios de salud sexual y reproductiva” y “a los
cuidados obstétricos de emergencia”, términos que se usan para evitar la palabra
aborto. La administración Bush ha manifestado su oposición a los planes de la
UNICEF.
El representante evangélico, declaró además, que esos países insisten en
el reconocimiento universal del derecho al aborto lo que obligaría a los
gobiernos a liberalizar las leyes que lo prohíben o lo limitan, con el agravante
que en este caso se trata del acceso de las adolescentes excluyendo a sus
progenitores, con la excusa del “derecho a la confidencialidad de los servicios
médicos”.
Lo cierto es que, además, el 23 de enero pasado, Chile presentó ante el
Comité de seguimiento de la Convención de Derechos del Niño su segundo informe
periódico dando cuenta del su cumplimiento de los compromisos asumidos al
ratificar la Convención. Adelantándose a las recomendaciones del Comité los
representantes chilenos aclararon que, aunque en su país se hicieron grandes
progresos en la implementación de los derechos de los niños, aún se podría
mejorar en varias áreas.
El informe fue presentado, por Cecilia Pérez, Ministro de Cooperación y
Planeamiento de Chile y una numerosa
delegación.
El Informe
En el informe se refleja no sólo la postura del gobierno chileno, sino
también los intereses del Comité sobre la situación en Chile, por ejemplo, la
edad mínima establecida legalmente para asesoramiento médico o jurídico sin
consentimiento de los padres; y sobre el modo de encararse en el país el
tratamiento médico o las intervenciones quirúrgicas sin el consentimiento de los
padres; etc.
A lo que el informe contesta: “199. Respecto del asesoramiento médico, no
existe en nuestro país ninguna regla especial que regule esta materia. No
obstante, en la práctica toda persona puede ser objeto de asesoramiento médico,
sin que se exija con carácter obligatorio el asentimiento de sus padres o
representantes legales”.
El informe chileno es quizás, de todos los informes que hemos leído de
distintos países, el más complaciente con el Comité, y se esfuerza por demostrar
que ese país acata los dictados del Comité.
“692. Hay que recordar que en Chile el aborto está prohibido por ley, por
lo tanto los abortos que se producen son clandestinos o disimulados en otra
dolencia, situación que no siempre permite actuar en forma
oportuna”.
“700. Las actividades de planificación familiar se integraron al Programa
de Salud Materno Perinatal en 1967 con el objeto de combatir las complicaciones
del aborto provocado. Esta actividad la desarrollan principalmente las matronas,
dedicándose aproximadamente un 40% de los recursos disponibles de la atención
primaria del programa a esta actividad. El método preferido por la población es
el DIU (Tcu 380), ya que lo usa el 80% de las usuarias controladas. El sistema
mantiene bajo control de planificación familiar a un 16% de las mujeres en edad
fértil que atiende el SNSS, pero se estima que alrededor de un 57% de la
población de Mujeres en Edad Fértil (MEF), usa algún método, aunque no estén
bajo control en el sistema sanitario”.
“705. La conducta reproductiva de las mujeres ha variado: ha habido una
reducción de la fecundidad de 4,9 hijos promedio por mujer en 1965 a 2,5 en
1995. La concentración de nacimientos de orden uno y dos es del 71% y se
constata una acumulación de la fecundidad en mujeres jóvenes (60% de los nacidos
vivos provienen de mujeres entre los 20 y 29
años)”.
“707. El descenso de la natalidad ocurrido en los últimos 25 años en
Chile es atribuible en gran parte a la educación alcanzada en paternidad
responsable por parte de la población y a la accesibilidad a los servicios de
planificación familiar que están incorporados al Programa de Salud Materno y
Perinatal del Ministerio de Salud desde 1976, actual Programa de Salud de la
Mujer desde 1995”.
“708. (...) se estima que la relación entre la población urbana y rural
se mantendrá. Para lograr lo anterior, se confía en la política de planificación
familiar recién revisada, que aumentará el acceso de la población a los
servicios y a una política de población que espera la migración interna en
ciudades de tamaño intermedio”.
“709. En relación con la atención sanitaria preventiva, no existe
atención diferenciada por sexo. Los(as) adolescentes son atendidos(as) en los
consultorios del Ministerio de Salud sin diferenciación con respecto a los niños
y niñas, salvo en aquellos lugares donde se está implementando el Programa de
Salud Integral del Adolescente, creado en 1996, el que ha tenido una lenta
instalación”.
“710. En relación con los servicios de planificación de la familia, éste
sigue siendo un tema controvertido. Legalmente sólo existen normas antiguas que
no tienen ninguna operatividad. Las normas son anteriores a 1973 y dicen que los
adolescentes tienen derecho a pedir métodos de anticoncepción y planificación de
la fecundidad siempre que vayan acompañados de sus padres. Como es fácil
comprender, en la práctica esto no se da porque un adolescente que pide
anticonceptivos no quiere, normalmente, que los padres se enteren. El servicio
está sujeto actualmente al criterio del médico o matrona que los
atiende”.
“712. Sin embargo, el Gobierno desde 1995 está implementando un programa
intersectorial de prevención del embarazo adolescente, a través de jornadas de
conversación de afectividad y sexualidad (JOCAS), en diversos establecimientos
educacionales del país. En éstas, el tema de la planificación de la fecundidad
suele emerger en la conversación, y los agentes educativos dan la información
orientadora requerida por los adolescentes. Las JOCAS, en el nivel escolar, son
una propuesta que los liceos asumen voluntariamente con el acuerdo de la
Dirección y el Centro de Padres. No son una imposición. Si el liceo no quiere
implementarlas, no se hacen”.
“714. Paralelamente, el Ministerio de Educación está proponiendo en los
objetivos fundamentales y contenidos mínimos de la educación, que los liceos y
colegios implementen programas de educación
sexual”.
“719. Con respecto a los niños, se participó en la formulación
intersectorial de la política de sexualidad del Ministerio de Educación, en cuyo
marco se efectúan programas de educación sexual adaptados a las características
de los establecimientos escolares. Desde el nivel ministerial se proponen las
jornadas de conversación sobre afectividad y sexualidad (JOCAS),
intersectoriales, que promueven la discusión sobre el tema en la comunidad
escolar”.
“720. Se han elaborado materiales educativos sobre afectividad,
sexualidad y VIH/SIDA específicos para niños, adolescentes y jóvenes
(...)”.
“773. También ha propendido a que se elimine la discriminación de las
adolescentes embarazadas y/o madres en el sistema escolar
(...)”.
Como respuesta al informe, el Comité publicó el 1 de febrero, un informe
sobre Chile, con sus conclusiones formales escritas. Concluding Observations of the Committee on the
Rights of the Child: Chile 01/02/2002.CRC/C/15/Add.173. Dice entre otras
cosas:
40.-El Comité recomienda al Estado parte: “(a).-Disponga de los recursos
apropiados y desarrolle políticas y programas comprehensivos para mejorar la
situación de la salud de todos los niños sin discriminación, en particular
centrándose más en el cuidado médico primario y descentralizando el sistema de
cuidado de la salud. (b).-En orden de prevenir la morbi-mortalidad de los niños
y la tasa de mortalidad materna, proveer adecuados servicios de cuidado de la
salud, prenatales y postnatales, y, desarrollar campañas de información para
padres acerca de la salud y la nutrición básicas del niño, las ventajas de la
lactancia materna, la higiene y el saneamiento ambiental, la planificación
familiar y la salud reproductiva, especialmente en áreas
rurales”.
Salud Adolescente: “41.-Mientras que observa el desarrollo de una
política nacional para la salud adolescente desde 1999, el Comité está
preocupado por la disponibilidad limitada de los programas y servicios en el
campo de la salud adolescente, incluyendo la salud mental, especialmente en las
áreas rurales y la carencia de suficientes programas de prevención e información
en las escuelas. Además expresa su preocupación por los altos índices de
embarazos tempranos y la falta de información, asesoramiento y programas
preventivos sobre salud reproductiva, incluyendo la carencia al acceso adecuado
a los contraceptivos, en particular en la áreas rurales. También señala el
creciente número de niños y adolescentes que usan drogas y el creciente número
de casos de HIV/SIDA entre la juventud”.
“42.- El Comité recomienda al Estado parte: (a).-Implementar en una forma
efectiva la Política Nacional para la Salud Adolescente, especialmente en áreas
rurales, e incrementar los esfuerzos para promover la salud adolescente,
incluyendo la salud mental, las políticas y, en particular con respecto a la
salud reproductiva y al abuso de sustancias y fortalecer el programa de
educación para la salud en las escuelas. (b).-Emprenda un estudio comprensivo y
multidisciplinario para evaluar el alcance y la naturaleza de los problemas de
la salud adolescente, incluyendo el impacto negativo de las ETS y del HIV/SIDA,
y la continuación del desarrollo de políticas y programas adecuados a ello.
(c).-Emprenda otras medidas, incluyendo la asignación de recursos humanos y
financieros adecuados para evaluar la eficacia de los programas de entrenamiento
en la educación para la salud, en particular al cuidado de la salud reproductiva
y al desarrollo de consejo y asesoramiento sensible y confidencial para los
jóvenes; facilidades para el cuidado y la rehabilitación sin el consentimiento
paterno cuando esto es para el mejor interés del niño y; (d).-Buscar la
cooperación técnica entre otros del Fondo para la Población de las Naciones
Unidas, UNICEF, OMS y el UNAIDS”. (...) FIN,
21-03-02
Fuentes:
Propias; UN Wire 4-02-02; UN Press Release, 23-01-02, 01-02-02; Concluding
Observations of the Committee on the Rights of the Child: Chile. 01/02/2002.
CRC/C/15/Add.173. Vid. Noticias Globales 404, 444,
459.
LA DEFENSA DEL MÁS
DÉBIL
María del Carmen
Barrera
Battaíni
El 25 de
marzo se celebra el Día Internacional del Niño por
Nacer. Día de profunda reflexión sobre la defensa de la vida del
ser concebido, que aún no ha abandonado el vientre materno y que merece el
respeto y la protección de todo ser humano y toda la sociedad. Esta fecha ya ha
sido declarada oficialmente por las autoridades de otros países latinoamericanos
(Argentina, Costa Rica, Nicaragua) y esperamos que a la brevedad nuestro país se
sume a tal justa iniciativa.
Para los cristianos, el
25 de marzo es una jornada de singular relevancia, pues recordamos la
Anunciación del Ángel Gabriel a la Virgen María y aquel Sí pronunciado por la joven que
cambiaría el curso de la historia de la humanidad.
Es necesario tener
presente, sin embargo, que la defensa de la vida humana desde sus inicios (la
concepción) hasta la muerte natural no es patrimonio exclusivo de los
cristianos, ni se trata de una cuestión religiosa o meramente ética o
filosófica. La defensa de la vida constituye un principio de humanidad, que está
por encima de credos o convicciones espirituales, políticas, o morales. No
defendemos al más débil o inocente sólo porque somos cristianos, sino por
justicia e igualdad. Nadie tiene el derecho a decidir sobre la eliminación de la
vida del otro, ni el Estado puede propiciar , incentivar o llevar a cabo medidas
que atenten contra la vida humana en cualquier etapa de la
misma.
En la actualidad, la
“cultura de la muerte” ha cobrado tanta difusión y naturalidad en todos los
campos de la actividad humana, que la vida del ser más inocente como lo es un
bebé provoca rechazo, incomodidad, cuando no ironía. No son pocas las
mujeres que se sienten
discriminadas y excluídas por su condición de madres. En nuestro mundo
globalizado de hoy , pareciera que algunos quisieran transformar el gran don de
la maternidad en un estorbo, una patología. Resulta extraño que con vehemencia y
determinación se reivindique la igualdad de derechos y oportunidades, salud,
vivienda y salario dignos, libertad de expresión etc., que son absolutamente
compartibles y elementales, pero a la hora de defender el derecho por
excelencia, el derecho primario, sin el cual los demás son irrelevantes: el
derecho a la vida, algunos prefieran usar eufemismos (tales como
“interrupción voluntaria de la gravidez” , “poner fin al embarazo”) o elijan el
silencio.
La ciencia ha comprobado
y demostrado que el embrión es un ser humano único e irrepetible (distinto
genéticamente de su padre y madre) que sólo requiere de tiempo y cuidado para completar su
desarrollo. En el embrión se encuentra ya todo el código genético completo del
individuo, que permite detectar su carácter, psicología, emotividad, afectividad
y enfermedades futuras. Las exitosas intervenciones quirúrgicas efectuadas en el
útero materno para sanar anomalías graves del embrión son contundentes al
respecto. Si no se trata de vidas humanas, entonces ¿qué son? ¿Cuándo, en qué
momento el embrión deja de ser cosa para transformarse en persona humana? ¿Es
cuestión de días, meses? ¿Quién o qué determina aquí hay un objeto y a partir de ahora
se transforma en persona? ¿Por qué entonces proteger al bebé a partir de una
fecha arbitraria y no desde el inicio de su existencia?
Jerôme Lejeune, uno de
los más prestigiosos genetistas a
nivel mundial, así como tantos otros, lo expresó claramente: “Cada uno de
nosotros comienza a existir en un momento preciso en el que toda la información
genética necesaria y suficiente la recoge una sola célula : el óvulo fecundado,
y éste es el momento de la fecundación. No hay la menor duda de ello y sabemos
que esta información está inscrita en un tipo de listón que llamamos ADN” .
“No veo ninguna diferencia entre la persona inicial que usted era en el
momento de la concepción y la persona que usted es ahora. Usted era y es un ser
humano”.
Si consideramos erróneamente que el embrión es una
“cosa” (así como lo es un libro o un disco de nuestra propiedad) nos sería
lícito enajenarlo, destruirlo, mutilarlo, tirarlo, experimentar con el,
congelarlo, etc. Pero como ninguna vida humana es en esencia un “objeto”, ni en
sus inicios ni en sus últimas fases, su eliminación, interrupción o destrucción
(con técnicas más o menos sofisticadas) siempre fue es y será un homicidio
(revestido con la agravante situación de indefensión de la
víctima).
Este 25 de marzo es una
fecha especial para reflexionar y agradecer el don de la vida (aun en las
situaciones difíciles y a veces angustiosas) y nadie puede permanecer
indiferente. Nadie es producto de la casualidad.
Toda vida humana tiene un
valor incalculable, sin importar las circunstancias en que fue concebida.
“Matar” nunca fue ni será la “solución” (fácil y rápida) aun en situaciones de
extrema carencia.
Busquemos “soluciones
humanas” de ayuda y solidaridad verdaderas, materializadas en actos
concretos: más guarderías, más comedores infantiles, más ayuda a las
familias numerosas, rebaja de la canasta familiar, más facilidades para las
jefas de familia, más centros de ayuda a niños discapacitados, flexibilización
(en lo que sea posible) de la adopción, creación de fuentes de trabajo, apoyo
afectivo y espiritual a la mujer embarazada, respeto a la maternidad, y
dignificación de la mujer entre
otras tantas. Y no sólo es indispensable el apoyo institucional, también defendemos la vida con actitudes
y pequeños gestos cotidianos de servicio
y generosidad.
Debatir sobre quién tiene
derecho a vivir (porque fue “deseado”, “esperado” o es “sano”, “inteligente”, “rubio” o
“legítimo) y quién no tiene ese derecho porque carece del “grado óptimo de
certificación”, no sólo es discriminatorio, arbitrario e injusto , sino que
constituye el signo más evidente de primitivismo y decadencia
humana.
¿Por qué no debatir y
concentrar nuestros esfuerzos en la implementación de medidas que mejoren la
existencia de la mujer embarazada y de su hijo o hija?
El 25 de marzo también es
el día de la mujer, creada por Dios, con la misma dignidad, inteligencia y
raciocinio que el hombre. La mujer, que siempre será madre (aunque su fecundidad
no depende de si tuvo o no partos ni de cuántos). La mujer, que a la par del
hombre (pero sin perder su
individualidad, riqueza, profundidad y autoridad) está también llamada a
desarrollar todas sus potencialidades y a crear una nueva humanidad, una
civilización de justicia y respeto por los más débiles y olvidados.
EL NIÑO
POR NACER
Hugo O.M.
Obiglio
La familia, célula de nuestra sociedad, entra en este
tercer milenio fragmentada y con una pérdida de identidad inquietante. Al reparo
de una dialéctica alarmante, las conferencias internacionales han introducido el
concepto de género, para desarticular al de familia. Se olvida que la “familia,
comunidad de padres e hijos, surge normalmente por la fecundidad del matrimonio
y está fundada, como éste, en la naturaleza creada por Dios (diferencia y
ordenamiento de los sexos, mandato de fecundidad, moralidad
sexual).” El resultado de ese mandato de fecundar se expresa en una nueva
vida humana.
Fiel al objetivo de preservar la vida humana desde
sus inicios, nos hemos propuesto últimamente abordar el tema, en ocasiones, de
una manera insólita. La enumeración de nuestras múltiples tentativas resultaría
tediosa, pero también poco práctica porque hasta el presente vivo la sensación
de no haber logrado alcanzar formalmente mi objetivo. Quizás hoy esté más
cercano a él.
Alguien dijo en esta última década que ningún
lugar en el mundo era menos seguro que el útero de una madre gestante.
Analizando con detención esta sorprendente observación llegamos a la conclusión
de que debemos hacerla nuestra como una triste realidad del mundo que hoy nos
toca vivir. Meditando sobre las razones que llevaron a hacer tan angustiante
afirmación para la humanidad, no podemos separar la misma de una respuesta que
se centra en la transformación cultural a que nos ha llevado el sustituir el
curso natural de la naturaleza por la libre e irresponsable intervención técnica
del hombre.
Surgen entonces dos
interrogantes:
El primero es: ¿qué hombre quiere llegar a ser el
hombre? La respuesta a este interrogante de ninguna manera es clara, tampoco
precisa, puesto que, y esta es la segunda pregunta, pareciera que el hombre no
sabe ya más quién es. ¿Cómo podemos pensar en lo que quiere el hombre, si ni
siquiera sabe quién es?
Si no tratamos de precisar por todos los medios esta
problemática existencial, se agregarán a la inseguridad de la vida del no
nacido, la que acompaña a la del minusválido, al discapacitado mental, del que
se encuentra en la etapa final de su vida, y la de aquel a quien la sociedad o
él mismo considera como indigna su calidad de vida presente o
futura.
Días atrás leí unas líneas que escribiera el Cardenal
Paul Poupard (Presidente del Pontificio Consejo de la Cultura) en el periódico
francés “Le Figaró”. El artículo
comenta una anécdota vivida con motivo de la Conferencia que S.S. Juan Pablo II
pronunciara en la UNESCO en junio de 1980. A raíz de la misma el Cardenal Poupard
relata emocionado: “En la UNESCO,
el poeta Pierre Emmanuel me toma fuertemente del brazo durante el extraordinario
discurso que escuchamos junto a los representantes de la cultura del mundo
entero: ‘Se debe afirmar al hombre por él mismo. Se debe amar al hombre porque
es hombre’ ”.
Esta afirmación, de ser comprendida en profundidad,
pienso que será el argumento de mayor valor para soportar esta dura prédica que
hace a la dignidad de la vida humana
naciente.
Desde el punto de vista antropológico, el Magisterio
de la Iglesia ha hablado en múltiples oportunidades sobre la absolutez del
principio de la dignidad suprema y de la intangibilidad de toda vida humana, por
ser la vida de una persona.
Este principio humano supone que el hombre, por su
propia naturaleza, es un ser singularmente vinculado con el
Creador. El
alma humana, por su espiritualidad e inmortalidad postula una intervención
directa de Dios, y este postulado claro y terminante para la teología católica
orienta la ética y la bioética. Para nosotros “el hombre es la única creatura en
la tierra que Dios ha ‘querido por sí misma’, y el alma espiritual de cada
hombre es ‘inmediatamente creada’ por Dios; todo su ser lleva grabada la imagen
del Creador. La vida humana es sagrada porque desde su inicio comporta la
‘acción creadora de Dios’ y permanece siempre en una especial relación con el
Creador, su único fin; sólo Dios es Señor de la vida humana desde su comienzo
hasta su término; nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho
de matar de modo directo a un ser humano inocente”.
Resulta indiscutible en la actualidad que el cuerpo
se inicia en el momento de la fusión de los gametos, uno del padre y otro de la
madre, dando como resultado un nuevo ser, es decir un hijo. Reiterando estos
hechos la vida comienza en el momento de la concepción. En el momento en que el
espermatozoide penetra el óvulo, produciendo una nueva unidad como lo es el
huevo fecundado, llamado cigoto.
El embrión unicelular es el ovocito
activado por
acción del espermatozoide. Esta irrupción de vida que se genera por interacción
de las gametas masculina y femenina marca el inicio
del desarrollo del cuerpo humano y se evidencia por las sucesivas divisiones,
organizadas y asimétricas, guiadas por el mismo embrión unicelular que se
desarrolla independiente en el cuerpo de su madre. Contiene y
conserva a la vez como en su memoria un diseño-proyecto bien definido con la
información esencial y permanente para la gradual y autónoma realización de
dicho proyecto.
La inseguridad que vive el nascituro en su habitat
natural, que es el útero de su madre, es consecuencia del sentir de una sociedad
liberal, democrática y pluralista en la mayoría de los casos, o en su defecto de
una sociedad autocrática, que soportan las conductas de sus conciudadanos en una
moral hedonista que opera dentro de una ley positiva que en oportunidades va más
allá de lo que nos ordena la ley moral.
En este sentido viene a mi memoria lo dicho en la
Encíclica Veritatis Splendor : “En algunas
corrientes del pensamiento moderno se ha llegado a exaltar la libertad hasta el
extremo de considerarla como un absoluto, que sería la fuente de los valores. En
esta dirección se orientan las doctrinas que desconocen el sentido de lo
trascendente o las que son explícitamente ateas. Se han atribuido a la
conciencia individual las prerrogativas de una instancia suprema de juicio
moral, que decide categórica e infaliblemente sobre el bien y el mal. Al
presupuesto de que se debe seguir la propia conciencia se ha añadido
indebidamente la afirmación de que el juicio moral es verdadero por el hecho
mismo de que proviene de la conciencia. Pero, de este modo, ha desaparecido la
necesaria exigencia de verdad en aras de un criterio de sinceridad, de
autenticidad, de “acuerdo con uno mismo”, de tal forma que se ha llegado a una
concepción radicalmente subjetivista del juicio
moral”.
Una forma de indefensión del nascituro es el silencio
natural que lo acompaña en toda su vida intrauterina. Al hablar de silencio me
refiero al que no puede expresarse por medio de la
voz.
Al silencio lo acompaña la soledad del nascituro,
soledad relativa puesto que la interacción madre-hijo, el sentir de la
embarazada, que es portadora de una nueva vida, hace que esta soledad sea
aparente, puesto que en realidad se convierte en un particular diálogo de
amor.
La cultura de la muerte, que se ha hecho carne en la
conducta de nuestra sociedad, lleva a través de esa trilogía que es el silencio,
la soledad y la indefensión, a la muerte del nascituro. Sabemos hoy que los
abortos directos en el mundo son más de 70 millones por año, y que los químicos
- algunos de ellos calificados displicentemente como la “píldora del día
después”- , elevan el número de muertes anuales a más de 200 millones. Debemos
agregar a estas cifras las que surgen como consecuencia de la aplicación de una
nueva tecnología biomédica, me refiero a la FIVET (Fecundación in Vitro y
transferencia de embrión). A veinte años de la aparición en Inglaterra de Louise
Brown, quien fuera el primer bebé de probeta, y luego en 1982 con el nacimiento
en Francia de Amandine, el ajuste de esta tecnología ha llevado a aumentar en
muchos miles el número de muertes inocentes provocadas con otro fin, como es el
de querer tener un hijo a cualquier costo. No sólo este kabuki de vida y muerte acompaña a la
procreación artificial sino que debemos también considerar las muertes que en
soledad pero no en el útero materno ocurren cuando se criopreserva un
embrión. Resulta entonces difícil admitir que el mundo olvide su pasado
histórico reciente y asuma pasivamente este genocidio que año a año tiene un
perfil creciente y sin parangón en
la historia de la humanidad.
Decía Bécquer en uno de sus versos: “la soledad es el
imperio de la conciencia” y con
sorpresa me encuentro que el título de esta poesía es: “El caudillo de las manos
rojas”. Aquí sí podríamos preguntarnos: ¿rojas de sangre, y de sangre
inocente?
El afirmar que existen tantas bioéticas como
antropologías uno maneje, se ha convertido casi en el estribillo con que inicio
todo curso vinculado a esta disciplina, y no puede ser de otra manera, ya que
“un pequeño error en los principios se hace grande al final”, expresión
aristotélica mencionada en el excelente trabajo “Los tres (o cuatro) ‘principios
de la bioética’ ¿son válidos?“ de Camilo
Tale.
Dice Sgreccia al referirse a los modelos de Bioética,
que para aquél que observa el panorama de la Bioética actual “no le es difícil
comprobar que nos encontramos ante una pluralidad de criterios irreconciliables
entre sí. El pluralismo se refiere tanto a la antropología de referencia como a
las teorías de fundamentación del juicio ético”. Es por ello que
resulta de capital importancia el que por encima del análisis de los problemas
de la bioética en particular precisemos con antelación en qué valores y sobre
qué principios soportamos el juicio ético caracterizándolo con el “es lícito” o
“ilícito”.
La existencia de varios modelos de bioética no debe
ser pretexto para aplicar el que resulte más conveniente a la particularísima
circunstancia que nos toque vivir, sino que ha de ser un desafío a la razón en
la búsqueda de la verdad, es decir, que es obligación nuestra ir al encuentro de
aquel modelo que consideremos como el más apropiado para respetar, fundamentado objetivamente en el valor
de la vida humana y la dignidad de su persona. Nuestra adhesión a este modelo
llamado personalista, nos hace dejar de lado al modelo socio-biológico, al
subjetivista y al pragmático-utilitarista, cuyas vivencias son las que dominan
hoy el mundo de la Etica Biomédica.
Finalizamos estas líneas con una propuesta concreta
en defensa de una vida que se inicia. Me refiero a la necesidad de contar con un
estatuto del embrión humano. En el mismo, como comentara Colombo, el deber de
respetar la vida y la integridad de ese solitario nascituro compromete una
tutela jurídica que se funda en dos presupuestos: el primero la completa
inocencia del embrión y su pertenencia a la categoría de ser dotado de una vida
humana personal, y el segundo de naturaleza probabilística se encuentra en la
“incontestable” observación de S.S. Juan Pablo II, cuando afirma: “basta la sola
probabilidad de encontrarse de frente a una persona para justificar la total
prohibición de cualquier intervención tendiente a suprimir el embrión
humano”.
No es el momento para desarrollar esta doble afirmación que nos lleva a asegurar
que nuestra bioética personalista es una bioética de la verdad.
Recordemos que “desde siempre el derecho ha
custodiado con predilección al indefenso, al débil, a quien está de alguna forma
en una situación desfavorable”. Inspirado en esta exigencia de justicia se han
elaborado tres principios que pertenecen al derecho penal, al derecho laboral, y
al derecho de las obligaciones respectivamente. Me refiero a los principios in dubio pro reo, in dubio pro operario, y
favor debitoris. En virtud del primero, in dubio pro reo, y tal como lo expresa
el art. 3 del Código Procesal Penal de la Nación, “en caso de duda deberá
estarse a lo que sea más favorable al imputado”. En aplicación del segundo, in dubio pro operario, la Ley de
Contrato de Trabajo expresa en su art. 9 que “en caso de duda sobre la
aplicación de normas legales o convencionales prevalecerá la más favorable al
trabajador”. Y el Código de Comercio Argentino, en su art. 218 inc. 7, reza que
“en los casos dudosos (...) las cláusulas ambiguas deben interpretarse siempre
en favor del deudor”. La exigencia de justicia que subyace debajo de estos
principios debe ser llevada también al terreno de la bioética. Por eso, y como
una de las aplicaciones del mismo, creo que es necesario admitir la existencia
del principio in dubio pro nasciturus,
“en caso de duda, debe estarse a lo que sea más favorable al por
nacer”.
Quisiera finalizar mi exposición haciendo mención a
dos afirmaciones vinculadas con el tema, una de orden espiritual y la otra
poética.
La de orden espiritual, tiene que ver una vez más con
lo que nos dice S.S. Juan Pablo II en su carta encíclica Veritatis Splendor
: “La relación
que hay entre libertad del hombre y ley de Dios tiene su base en el ‘corazón’ de
la persona, o sea, en su conciencia moral: ‘En lo profundo de su conciencia -
afirma el Concilio Vaticano II -, el hombre descubre una ley que él no se da a
sí mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario,
en los oídos de su corazón, llamándolo siempre a amar y hacer el bien y a evitar
el mal: haz esto, evita aquello. Porque el hombre tiene una ley escrita por Dios
en su corazón, en cuya obediencia está la dignidad humana y según la cual será
juzgado’ (cf. Rom 2, 14-16)”.
Y por último la de orden poético, donde citaremos a
Jacinto Benavente en aquel texto que dice: “el entendimiento es la conciencia de
la verdad, el que llega a perderla entre las mentiras de su vida es como si se
perdiera a sí mismo, porque ya nunca volverá a encontrarse ni a conocerse, y él
mismo vendrá a ser otra mentira”.
(Enviado
por Jorge Scala)
"CUM LAUDE" EN
TENACIDAD
Jacques Stein (New
York Times)
Brooke Ellison, con una tesis sobre la capacidad de
superación,es la primera tetrapléjica que se licencia en Harvard
EL PAIS, 15 de
Mayo, 2000. La tesis que Brooke Ellison presentó esta primavera en la
Universidad de Harvard, The element of hope in resilient adolescents (El factor
esperanza en adolescentes con gran capacidad de recuperación), es un análisis
científico rico en datos. Pero la historia de la propia autora podría haber
servido de caso práctico.
Atropellada por un coche
el día que comenzaba el séptimo curso y con pocas esperanzas de sobrevivir,
Ellison se despertó tetrapléjica tras 36 horas en coma, y entre sus primeras
palabras incluyó dos preguntas: "¿Cuándo puedo volver al colegio?" y "¿Tendré
que repetir?". Aunque no recuperó la sensibilidad de cuello para abajo, Ellison
no perdió ningún curso, y el próximo mes culminará su increíble odisea educativa
licenciándose en Psicología y Biología por Harvard con una media de
sobresaliente.
Ellison, una alegre joven
de 21 años, con una voz fuerte y a veces áspera, afirma que no hay nada de
extraordinario en sus logros, ya sean éstos manejar su silla de ruedas y el
cursor de la pantalla de su ordenador tocando con la lengua un teclado numérico
situado en un soporte en el velo del paladar, o ser seleccionada por sus
compañeros para dar el discurso de licenciatura.
Además, según casi todas
las autoridades universitarias, es la primera tetrapléjica que obtiene un título
de Harvard. "Simplemente así es mi vida", explica con el ruido de fondo de un
ventilador que introduce aire en su tráquea hasta los pulmones 13 veces por
minuto. "Siempre he pensado que, sean cuales sean las circunstancias a las que
me enfrento, es simplemente cuestión de seguir viviendo y no dejar que lo que no
puedo hacer defina lo que puedo hacer".
A quienes busquen un
héroe en esta historia Ellison les sugiere centrarse en su madre, Jean Marie, de
48 años, que ha estado sentada en todas las clases al lado de su hija desde el
octavo curso. Jean Marie Ellison dejó a su esposo y a su hijo adolescente en
Stony Brook, Nueva York, y se trasladó a la habitación de su hija, en una
residencia de Harvard, el primer día del primer curso; no se han separado
prácticamente ni un minuto desde entonces. La señora Ellison ha sido mucho más
que una enfermera las 24 horas del día. Aunque su hija dictaba sus trabajos
trimestrales en un ordenador activado por la voz y hacía toda la investigación
posible en Internet, la madre pasaba las páginas de libros como El corazón de
las tinieblas. "No tengo una señal especial", explicó Brooke Ellison,
"simplemente digo: mamá, pasa la página". También ha servido a su hija de mano,
levantando la suya bien alto cuando Brooke tenía algo que decir en clase. "Yo
soy sus músculos", dice J.M. Ellison; "ella es el cerebro".
Aunque fue una estudiante
formidable en el instituto, Brooke no esperaba llegar a Harvard, que fue la
única universidad a la que se presentó, además de la universidad del Estado de
Nueva York en Stony Brook. "Pensé que si me aceptaban enmarcaría la carta",
dijo. Ellison vivió en el campus los cuatro años, estudió con profesores de
renombre, fundó un grupo de defensa de los discapacitados y asistió a la fiesta
de final de carrera de su residencia. Pero es la primera en decir que su madre y
sus hermanos son sólo la primera línea de un equipo de gran talento que hizo
posible su graduación.
Una vez admitida, dice,
Harvard hizo esfuerzos hercúleos para garantizar su asistencia, proporcionándole
becas no sólo para apoyar el salario de su padre como administrativo en una
oficina de la Seguridad Social, sino también para pagar sus costosas necesidades
médicas. Los técnicos equiparon su habitación con una cama de hospital, un
pequeño ascensor hidráulico, un timbre y una puerta con apertura electrónica.
Cuando se matriculó en una clase de historia de la ópera, hubo que trasladarla,
porque el edificio no tenía acceso para sillas de ruedas.
Como uno de sus ídolos,
el actor Christopher Reeve, Brooke Ellison reconoce que tiene momentos de
tristeza, especialmente cuando sueña con clases de baile, que en la niñez eran
su pasión. Cuenta que nunca ha querido conocer al hombre que la atropelló con su
coche cuando volvía caminando a casa desde el colegio, el accidente que le
fracturó el cráneo, la columna vertebral y casi todos los huesos grandes del
cuerpo. Pero dice que no le guarda rencor. "Si tuviese que guardar rencor
durante 10 años", explica, "sería extenuante".
ONU: LA PERVERSIÓN DEL LENGUAJE (PREPARANDO RÍO+10
VII)
Juan C. Sanahuja
El lenguaje
de los documentos de las Naciones Unidas, a medida que pasa el tiempo, es menos
claro. Sus funcionarios oscurecen intencionalmente el modo de expresar algunos
conceptos, para conseguir llevar a cabo los planes de “reingeniería social
global” sin oposición.
Muchísimo
más importantes que las conferencias y reuniones internacionales, son las mesas
redondas, las reuniones de expertos, los acuerdos entre los miembros de los
comités de los tratados internacionales, en los que se decide arbitrariamente el
contenido de los términos que después se volcarán en los documentos presentados
para el acuerdo de los países miembros.
Se trata de
un modo premeditado, totalitario, de engañar, para que los estados no sepan a
ciencia cierta cuáles son los verdaderos compromisos que contraen en las
conferencias internacionales. Recordamos las mesas redondas de Glen Cove y de
Kampala, en las que se decidió que los tratados de derechos humanos, incluían el
“derecho a la salud reproductiva”, es decir “el derecho al aborto”. (Vid.
Noticias Globales 478 y 479).
Así ahora,
se ha reforzado la decisión de no hablar explícitamente de “salud reproductiva”
y de “educación sexual”, sino solamente de salud y educación, englobando en esas
palabras, los términos “salud reproductiva”, “servicios de aborto”, “servicios
de salud reproductiva para jóvenes”, sin tener en cuenta a sus padres, etc. La
decisión de generalizar este modo de decir, que no es nuevo, se tomó hace pocos
días en un encuentro organizado por la OMS.
El pasado 5
de febrero, se realizó una reunión conjunta de la Organización Mundial de la
Salud con el Consejo Económico Social de las Naciones Unidas (ECOSOC), bajo el
nombre genérico de “mesa redonda sobre salud”, en preparación para la reunión
“de alto nivel” que el ECOSOC celebrará del 1 al 3 de julio de este año, cuyo
tema será: “La contribución del desarrollo de los recursos humanos al desarrollo
sustentable, particularmente en las áreas de la salud y la
educación”.
La
reconocida abortista Gro Harlem Brundtland, Directora Ejecutiva de la OMS,
lideró la mesa redonda. Participaron 55 funcionarios, entre ellos representantes
de diversas agencias de la ONU, miembros de misiones diplomáticas y
representantes de ONG’s. Algunos de los asistentes fueron: el Ministro de Salud
de Sudán, Dr. Ahmed Bilan Osman; el Ministro de Salud de Alemania, Dr. Els Borst
Eilers; el Director General de Salud de Sud África, Dr. A. Ntsaluba; Carol
Bellamy, Directora Ejecutiva de UNICEF; el Dr. Peter Piot, Director Ejecutivo
del Programa HIV/SIDA (UNAIDS); Thoraya Obaid, Directora Ejecutiva del Fondo de
las Naciones Unidas para la Población (FNUAP); la Dra. Myriam Abel, Presidente
del Comité Ejecutivo de la OMS; la Dra. Eve Slater, Asistente del Secretario
General de Salud del Departamento de Salud de los Estados Unidos; el Dr. Gordon
Conway, Presidente de la Rockefeller Foundation; el Dr. Charles MacCormack,
Presidente de la Fundación Save the Children de USA; la Dra. Jo Ivey Boufford de
la Escuela de Graduados de Servicios Públicos; Dean Robert F. Wagner, de la
Universidad de New York; Nils Daulaire, Presidente del Global Health Council; la
Dra. Victoria Sharp, Presidente de Médicins du Monde (Doctors of the World); Mr.
Ivan Simonoviae, Presidente del ECOSOC y Representante Permanente de Croacia;
Stephen Lewis, Enviado Especial del Secretario General para el HIV/SIDA en
África; Dr.Nils Daulaire, Presidente del Global Health Council; Mrs. Angela
King, Consultora Especial del Secretario General para los Problemas de Género y
el Avance de las Mujeres; Eduardo Dorian, Representante Especial del Banco
Mundial en las Naciones Unidas; Mr. Kunio Waki, Director Ejecutivo Delegado del
Fondo para la Población.
Como
complemento a la decisión de oscurecer el lenguaje, se sumó la de reforzar los
planes y estrategias conjuntas entre el Banco Mundial, la OMS, el Fondo para la
Población, la UNICEF y el UNAIDS.
Para el mes
de marzo se dejó el tratamiento de los temas referidos “a la educación y al
desarrollo” y “de recursos humanos para el proceso para el
desarrollo”.
Los
documentos acordados en estas reuniones se presentarán en julio al Secretario
General, para ser tenidos en cuenta en la redacción de los acuerdos que se
propondrán a las naciones reunidas en la Cumbre de Desarrollo Sustentable
(Río+10), convocada para este año en Sud Africa.
Por otro
lado, el presidente del ECOSOC, remarcó que “(...) la Declaración del Milenio,
adoptada en la Cumbre del Milenio por los Jefes de Estado y Gobierno, nos
impulsa a lograr (...) el mayor compromiso de las metas del Milenio: el logro de
sistemas de salud efectiva y sustentable (...) para lograr poblaciones sanas y
productivas”. Es decir, no interesan las personas enfermas o la salud de la
población en general, sino lograr “poblaciones sanas y productivas” para hacer
rentables las inversiones de capital. Este modo de ver las cosas, parecería
excluir a los enfermos, los pobres, los débiles, de la sociedad global
programada por los funcionarios de la ONU. FIN,
24-03-02.
Fuentes: Propias; UN News,
01-02-02; ECOSOC/5997, 05-02-02; Draft Opening Statement by H.E. Ambassador Ivan
Simonovic, President of the Economic and Social Council, New York, 05-02-02;
WHO/DG/SP/294, Dr. Gro Harlem Brundtland, WHO-ECOSOC, Rountable on Health and
Human Resources Development, 05-02-02.
PARA REFLEXIONAR
-
- SER INSTRUMENTO DE DIOS, SECRETO DE LA
SANTIDAD DE ESCRIVÁ
CIUDAD DEL VATICANO, 15 marzo 2002 (ZENIT.org).-
El secreto de la santidad de Josemaría Escrivá de Balaguer, según el cardenal
Joseph Ratzinger, está en su convicción de que no era más que un instrumento de
Dios.
El prefecto de la
Congregación para la Doctrina de la Fe presentó en la tarde de este jueves, en
Roma, el libro en italiano «Opus Dei - El mensaje, las obras, las personas»
(Opus Dei - il messaggio, le opere, le persone, San Paolo, 2002) de
Giuseppe Romano.
Según Ratzinger,
el beato Escrivá «tenía la intención de fundar algo, pero siempre era consciente
de que no era obra suya, de que no había inventado nada, simplemente el Señor
Dios se sirvió de él. No era por tanto su obra, sino "Opus Dei". Él era sólo
instrumento para que pudiera obrar Dios».
El cardenal
alemán, que pronto cumplirá los 75 años, confesó que al leer el nuevo libro le
impresionó la interpretación del nombre Opus Dei: «Una interpretación biográfica
que permite comprender la fisonomía espiritual del beato
Josemaría».
«Me vino a la
mente -siguió confesando Ratzinger- la misma palabra del Señor en la que dice
"mi Padre actúa siempre". Lo dijo en una discusión con ciertos especialistas de
la religión que no querían reconocer que Dios podría actuar en
sábado».
«Un debate
presente todavía entre los cristianos de nuestro tiempo -añadió-, según el cual,
tras la creación, Dios se retiró. Según este modelo de pensamiento, Dios ya no
podría entrar en el tejido de nuestra vida cotidiana».
Y sin embargo,
reconoció el purpurado, «aquí tenemos la respuesta: el hombre que se abre a la
presencia de Dios se da cuenta de que Dios actúa siempre. Es más, tenemos que
dejarle entrar, dejarle actuar, así nacen las cosas que renuevan a la
humanidad».
«Desde este punto
de vista se entiende lo que quiere decir santidad y vocación común a la santidad
-dijo el cardenal-. Virtud heroica quiere decir que en la vida del hombre se
revela la presencia de Dios, es decir, se revela el hecho de que el hombre por
sí solo no puede hacer nada».
«La santidad es
ese contacto con Dios, hacerse amigo de Dios, para dejarlo actuar, el único que
puede hacer realmente bueno al mundo y llenarlo de luz», afirmó.
Esta constatación,
concluyó Ratzinger, lleva al cristiano a no tener miedo, «pues quien está en las
manos de Dios cae siempre en sus brazos y de este modo nace la valentía para
responder al mundo de hoy».
El encuentro
concluyó con una intervención del autor, Giuseppe Romano, sobre el argumento,
recordando que cuando alguien elogiaba en vida a Escrivá, éste respondía
comparándose a un sobre de cartas.
En este sobre se
puede ver el remitente, Dios, y el destinatario, los hombres. El mensaje del
Opus Dei puede entenderse desde la perspectiva del sobre: «Cada uno de nosotros
lleva algo dentro de sí y en el fondo no ha sido él quien ha escrito la
dirección, ni quien ha pegado el sello, ni quien ha enviado la
carta».
«La carta ha
llegado a su destino, y la canonización del primer sobre podrá alentar a los
demás, usuarios normales, a convertirse también en sobres santos», concluyó
Romano.
ZS0203150
-
LOS CÉLEBRES CONSEJOS QUE DIÓ DON QUIJOTE A SANCHO AL IR ÉSTE A
GOBERNAR SU INSULA
Están presentes advertencias contra todos los vicios que los
gobernantes desarrollan con sus prerrogativas que tienen a costa de los
contribuyentes.
El interés de
Cervantes no queda solo en el ámbito literario.
Cervantes sirve como modelo
por su patriotismo y por su valor militar, demostrado en el amor y conocimento
por España que testimonia en su etapa de soldado y en sus escritos, en su
actuación en Lepanto, o en su discurso de las armas y las letras del capítulo
XXXVIII de la primera parte de El Quijote.
Además, en esta misma obra
observamos el talento y la prudencia política que informaba a Cervantes, y como
ejemplo podemos ver, a través de los consejos públicos, además de los privados,
que dió Don Quijote a Sancho Panza, antes de que éste fuese a gobernar la ínsula
Barataria.
A pesar de la distancia temporal, si los extrapolamos y
actualizamos su forma, son completamente válidos y la mayoría de los gobernantes
debieran de leerlos y sobre todo aplicarlos en su gestión
pública:
"Dispuesto, pues, el corazón a creer lo que te he dicho, está. ¡oh,
hijo!, atento a este tu Catón, que quiere aconsejarte, y ser norte y guía que te
encamine y saque a seguro puerto de este mar proceloso donde vas a engolfarte;
que los oficios y grandes cargos no son otra cosa sino un golfo profundo de
confusiones.
"Primeramente, ¡oh, hijo!, has de temer a Dios; porque en el
temerLe está la sabiduría, y siendo sabio no podrás errar en nada.
"Lo
segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo,
que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el
no hincharte, como la rana que quiso igualarse con el buey; que si esto haces,
vendrá a ser feos pies de la rueda de tu locura la consideración de haber
guardado puercos en tu tierra.
"Haz gala, Sancho, de la humildad de tu
linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores; porque viendo que
no te corres, ninguno se pondrá a correrte; y préciate más de ser humilde
virtuoso, que pecador soberbio. Innumerables son aquellos que de baja estirpe
nacidos han subido a la suma dignidad pontificia o imperatoria; y de esta verdad
te pudiera traer tantos ejemplos, que te cansaran.
"Mira, Sancho, si tomas
por medio a la virtud y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para qué
tener envidia a los que los tienen príncipes y señores; porque la sangre se
hereda, y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no
vale.
"Siendo esto así, como lo es, que si acaso viniere a verte cuando estés
en tu ínsula alguno de tus parientes, no lo deseches ni le afrentes, antes lo
has de acoger, agasajar y regalar, que con esto satisfarás al cielo, que gusta
que nadie le desprecie de lo que él hizo, y corresponderás a lo que debes a la
naturaleza bien concertada.
"Nunca te guíes por la ley del encaje, que suele
tener mucha cabida, con los ignorantes que presumen de agudos.
"Hallen en ti
más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia que las informaciones
del rico.
"Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del
rico, por entre los sollozos e importunidades del pobre.
"Cuando pudiere y
debiere tener lugar la equidad, no cargues todo el rigor de la ley al
delincuente; que no es mejor la fama del juez riguroso que la del
compasivo.
"Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de
la dádiva, sino con el de la misericordia.
"Cuando te sucediere juzgar algún
pleito de algún enemigo tuyo, aparta las mientes de tu injuria, y ponlas en la
verdad del caso.
"No te ciegue la pasión propia en la causa ajena; que los
yerros que en ella hicieres, las más veces serán sin remedio, y si le tuviere,
será a costa de tu crédito y aún de tu hacienda.
"Si alguna mujer hermosa
viniere a pedirte justicia, quita los ojos de sus lágrimas y tus oídos de sus
gemidos, y considera despacio la sustancia de lo que pide, si no quieres que se
anegue tu razón en su llanto y tu bondad en sus suspiros.
"Al que has de
castigar con obras, no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la
pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones,
"Al culpado que
cayere debajo de tu jurisdicción, considérale hombre miserable, sujeto a las
condiciones de la depravada naturaleza nuestra, y, en todo cuanto fuere de tu
parte, sin hacer agravio a la contraria, muéstrate piadoso y clemente; porque
aunque los tributos de Dios todos son iguales, más resplandece y campea, a
nuestro ver, el de la misericordia que el de la justicia.
Si estos preceptos
y estas reglas sigues, Sancho, serán luengos tus días, tu fama será eterna, tus
premios colmados, tu felicidad indecible; casarás tus hijos como quieres;
títulos tendrán ellos y tus nietos; vivirás en paz y beneplácito de las gentes,
y, en los últimos pasos de la vida, te alcanzará el de la muerte en vejez suave
y madura, y cerrarán tus ojos las tiernas y delicadas manos de tus terceros
netezuelos."
Como vemos están presentes advertencias contra todos los vicios
que los gobernantes desarrollan con sus prerrogativas que tienen a costa de los
contribuyentes: el nepotismo, la corrupción, la arbitrariedad, la lujuria, la
prepotencia, etc..
Pero Cervantes no es una excepción. Las grandes obras,
literarias, dramáticas, religiosas, poéticas, etc... de nuestro siglo de oro
están cargadas de sabiduría social. Desde Quevedo a Calderón los textos de
nuestros escritores clásicos desarrollan una gran y positiva carga
filosófico-política.
Es una desgracia para el pueblo español que su clase
dirigente esté compuesta, dentro de su esnobismo acomplejado, por personas
influidas por las alienantes tesis de los filósofos materialistas, relativistas
y afrancesados.
Uno de los factores que pueden ayudar a sacar a España de su
decadencia moral, será sin duda una mayor promoción de la cultura y el espíritu
que alumbro a los clásicos. Clásicos que, por españoles, representan la esencia
de la verdadera cultura occidental, la auténtica, tanto en cuanto ésta mantiene
la concepción del hombre como eje del sistema social y lo considera con una
perspectiva de eternidad.*
"ARBIL,
Anotaciones de Pensamiento y Crítica", Nº 18
CELIBATO EN EL SIGLO XXI
Carlos Vidal
Me decía el otro día un amigo que echaba de menos una explicación
o respuesta de la Iglesia ante el debate sobre el celibato opcional para los
curas. Decía que, en pleno siglo XXI, la Iglesia no puede pedir a los católicos
que creamos las cosas a pies juntillas. Puede que, en parte, tenga razón, y se
pueda
reaccionar con mayor soltura ante este tipo de comentarios. Pero
tampoco es fácil que la Iglesia diga algo y los periodistas, como cauce de
comunicación con la sociedad, entiendan lo que se dice o les interese siquiera
prestar atención.
El lenguaje a través del cual la Iglesia puede explicar el
celibato no es un lenguaje publicitario materialista, al que está acostumbrada
la sociedad del siglo XXI. El celibato sólo puede entenderse desde la fe, desde
el compromiso profundo con unas ideas, y con el servicio a alguien (Dios) y algo
(la salvación de todas las almas) que está muy lejos de los planteamientos
vitales de un redactor de EL PAIS, EL MUNDO o algunos medios que han aireado
este tipo de noticias. Si a ello se une que quienes plantean la polémica son
personas que, supuestamente, estaban de acuerdo con estas reglas del juego (es
decir, sacerdotes que, cuando se ordenaron, sabían a lo que se apuntaban y para
qué), la Iglesia tiene que andar con mucho cuidado, porque de esos sacerdotes
dependen muchas almas. Además, no son curas que hayan dicho que se casan y ya
está, sino que exponen una opinión interna, que pretenden se considere
discrepante, sin decir que se van. Seguramente lo han hecho bien aconsejados por
algún anticatólico, pero con muy mala idea. Jurídicamente, no ha hecho
teóricamente nada malo, y con el Derecho Canónico en la mano probablemente será
difícil tomar medidas. Y si se hace algo, podrán decir que no hay libertad de
expresión. Pero el fondo no es ése. El fondo es que, si se plantean estas cosas,
es porque ya no tienen la fe que tenían cuando se ordenaron, o se están alejando
de la Iglesia católica. O sea, están dejando de ser católicos, con el agravante
de que detrás de ellos hay centenares o miles de almas.
La verdad es que lo
de explicar el celibato no es fácil, ni siquiera si se trata de hacerlo ante
personas con cierta formación religiosa. Y si hay gente que no entiende el
celibato con el tema de los curas, imagínense cuando se trata de otras personas
que, dentro de la Iglesia, consagradas o no, optan por vivir el celibato
apostólico. Es frecuente, en este último caso, escuchar frases como: “bueno, tú
no te has casado porque no has encontrado la mujer (o el hombre) con quien
casarte”; o también “no entiendo que, si te gustan tanto los niños, no eches de
menos tener tus propios hijos”. El planteamiento que mucha gente se hace es el
material, es decir, no te casas para tener más tiempo libre y dedicarte a hacer
apostolado, a rezar, a labores sociales, o (en el caso de los que se casan con
la profesión) para dedicarte en cuerpo y alma al trabajo. Pero el celibato
apostólico tiene otra dimensión. No se trata de no casarse para tener más tiempo
libre (aunque es verdad que no tener cónyuge e hijos en casa te permite
dedicarte a otras cosas con más intensidad, y te ahorra muchos problemas pero
también te comporta otros muchos). Se trata de algo mucho más sobrenatural y,
quizá, difícil de entender. El contenido y significado de la vocación lleva al
que escoge el camino del celibato apostólico a ver como sumamente conveniente
una vida de perfecta continencia, de la que es prototipo y ejemplo la figura del
mismo Cristo en el Evangelio.
Si se considera que Cristo dedicó la
integridad de su naturaleza humana -alma y cuerpo, a lo largo de toda su vida-
al cumplimiento de la misión para la que fue enviado, se comprende que quien
quiere seguir su modelo apostólico vea conveniente adecuar su vida a la de
Cristo.
El celibato sólo tiene sentido si es para ejercer un ministerio, una
misión: sacerdotal, religiosa, apostólica. Lo que no tendría sentido cristiano
es ser célibe para no comprometerse con nadie, para estar más cómodo, y para ser
un solterón. Tampoco es algo pensado para quienes no sienten atracción por las
personas de sexo diferente. Cada uno es como es, y a todos los hombres nos
gustan las mujeres y viceversa (aunque ahora parece que cada vez hay más
excepciones...). Evidentemente, vivir el celibato en este mundo tiene bastantes
complicaciones, porque las barreras en el trato no existen y hay que estar
continuamente luchando por ser fiel a un compromiso, como lo hace quien quiere
ser fiel a su mujer o a su novia.
Viviendo el celibato no se renuncia a algo
malo, porque el amor entre hombre y mujer es lo más bueno y natural del mundo.
Pero Jesucristo evitó cualquier atadura humana, por justa y noble que fuese, que
pudiera en algún momento dificultar o restar plenitud a su total dedicación a la
misión para la cual vino a la Tierra. Se comprende también, de modo análogo, la
conveniencia de que el que quiere comprometerse en una misión similar, sea laico
o sacerdote, haga lo mismo, renunciando libremente -por el celibato- a algo en
sí bueno y santo (el matrimonio, o la vida conyugal), para unirse más fácilmente
a Cristo con todo el corazón, y dedicarse con más libertad al entero servicio de
Dios y los hombres.
Todo esto no convierte a los que viven el celibato
apostólico en mejores ni peores que los demás. Simplemente, elige una opción
vital. Los curas que ahora han salido con este manifiesto han perdido pie. No se
dan cuenta de que deben respetar unas reglas del juego. La Iglesia no es una
institución democrática, sino jerárquica. La democracia no es buena para todos:
tampoco el ejército funciona a base de votaciones. El celibato no es esencial a
la figura del sacerdote, pero desde hace miles de años la Iglesia lo ha previsto
así, y tiene razones más que suficientes para hacerlo. Lo que pasa es que son
razones que deben entenderse desde la fe cristiana y planteamientos
sobrenaturales, no con planteamientos humanos, en el sentido de puramente
materiales.
Carlos Vidal es Profesor de Derecho
Constitucional. Universidad Nacional de Educación a
Distancia.
CONFUSIÓN. ¿ES LO MISMO SEGUIR A CRISTO QUE A
MAHOMA?