Fe
y Razón
Revista virtual gratuita
Desde Montevideo (Uruguay), al servicio de la
evangelización de la cultura
Nº 26 – Septiembre de 2008
“Omne
verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est”
“Toda verdad, dígala quien la diga,
procede del Espíritu Santo” (Santo Tomás de Aquino)
“Hoy se hace necesario
rehabilitar la auténtica apologética que hacían los Padres de la Iglesia como
explicación de
Sitio web original: Fe y Razón – www.feyrazon.org
Lo invitamos a visitar Fe y Razón con frecuencia.
Blog: Revista Virtual Fe y Razón – www.revistafeyrazon.blogspot.com
Aquí podrá encontrar los números
anteriores de la revista.
Nueva dirección de contacto: feyrazon@gmail.com
Por favor envíenos sus comentarios o
sugerencias a esta dirección.
Si el mensaje está referido a una
suscripción, por favor indique “Crear suscripción”, “Modificar suscripción” o
“Suprimir suscripción” en el “Asunto” e incluya los siguientes datos en el
cuerpo del mensaje: nombre completo, ciudad o localidad, país, e-mail.
Equipo de Dirección:
·
Diác.
·
Lic. Néstor Martínez
·
Ing.
Colaboradores: Dr. Carlos Álvarez Cozzi, Pbro. Dr. Miguel Antonio Barriola, R.P. Lic.
Horacio Bojorge, Pbro. Dr.
|
Sección |
Título |
Autor o Fuente |
|
Editorial |
Equipo
de Dirección |
|
|
Documentos |
Celebración Eucarística de la XXIII Jornada Mundial de la
Juventud - Homilía |
Papa Benedicto XVI |
|
Familia
y Vida |
La CNBB divulga la Declaración de Aparecida en Defensa de la Vida |
Instituto Arquidiocesano de Bioética “Juan Pablo II” |
|
Familia
y Vida |
Pbro. Eliomar Carrara |
|
|
Filosofía |
Juan Carlos Riojas Álvarez |
|
|
Teología |
Ing. |
|
|
Iglesia |
Estadísticas sobre el clero católico en América Latina (2000-2005) |
Ing. |
|
Oración |
Biblia
de Jerusalén |
El primer principio de la teología cristiana
Equipo de Dirección
El excelente sitio web de Sandro Magister informa sobre el importante debate teológico que tuvo lugar en Brasil entre Clodovis y Leonardo Boff, hermanos entre sí y dos de los principales exponentes de la “teología de la liberación”. En este artículo de la sección italiana de ese sitio se pueden leer, en portugués, los sendos textos completos de ambos hermanos teólogos.
En octubre de 2007 Clodovis Boff publicó un artículo en el que sostuvo que la “teología de la liberación” ha incurrido en el grave error de poner a los pobres como primer principio de la teología, lugar que sólo corresponde a Jesucristo y a la fe apostólica. Allí C. Boff apoyó el documento vaticano que critica la cristología de Jon Sobrino (otro de los principales teólogos de la liberación) precisamente por esa razón. Además, C. Boff afirmó, con toda exactitud, que ese error de principio conduce a la teología de la liberación a ser instrumentalizada políticamente a favor de determinadas ideologías. Por último, C. Boff se adhirió al Magisterio de los Obispos de América Latina expresado en el Documento de Aparecida y afirmó que ese Documento ofrece el correctivo que la teología de la liberación necesita.
El artículo de C. Boff alcanzó mucha mayor difusión sólo después que, en mayo de 2008, recibió una réplica tajante de Leonardo Boff, quien llegó incluso a insinuar que su hermano ha dado una puñalada al corazón de la teología de la liberación, diciéndole a la vez que lo hace para salvarla. En su artículo, L. Boff pretendió demostrar que es correcto que la teología de la liberación convierta a los pobres en el principio fundamental de la teología cristiana. Sus argumentos principales son dos:
· Por la Encarnación, el Hijo de Dios se ha hecho no sólo hombre, sino también hombre-pobre. De ahí que la pobreza haya quedado unida para siempre a su divinidad, sin confusión ni separación, como dice el dogma cristológico del Concilio de Calcedonia.
· El mismo Jesucristo, en la parábola del juicio final (en Mateo 25) se ha identificado con los pobres y ha dicho que la salvación depende en última instancia de la actitud tomada frente a los pobres.
Además, L. Boff acusó a C. Boff de “cristomonismo”, un error teológico que consistiría en agrandar el papel de Cristo hasta olvidar los papeles del Padre y el Espíritu Santo. Al decir de L. Boff, el “cristomonismo” sería una especie de “dictadura de Cristo”.
A nuestro juicio es fácil refutar estos argumentos de L. Boff:
·
El primer punto se refuta por el absurdo. En la
Encarnación, además de hacerse hombre-pobre, el Hijo de Dios se hizo también
(por ejemplo) hombre-varón y hombre-judío, pero no por eso debe convertirse a
la masculinidad o al judaísmo en el primer principio de
· Como ha demostrado el R.P. Horacio Bojorge SJ en su artículo El juicio de las naciones en Mateo 25,31-46, publicado en nuestro sitio web “Fe y Razón”, en la parabola del juicio final de Mateo 25, según su sentido literal, “estos hermanos míos más pequeños” (v. 40; cf. v. 45) no son los pobres, sino los discípulos de Jesús. Allí y en otros textos evangélicos, Jesús se identifica con sus discípulos, lo cual no quita en absoluto que el cristiano deba amar también a los pobres. Es importante subrayar, sin embargo, que la caridad cristiana, incluso cuando se refiere a los hombres, es teocéntrica. El amor a Dios es el primer mandamiento. El amor al prójimo es el segundo mandamiento, semejante al primero (cf. Mateo 22,36-40). Por otra parte, no se debe confundir una unidad moral con una identidad metafísica.
· Reconocer, como Jesús antes de la Ascensión, que a Él se le ha dado “todo poder en el cielo y en la tierra” (Mateo 28,18), no es “cristomonismo”, sino cristianismo a secas. El poder absoluto de Cristo es legítimo, no dictatorial. Jesús ha dicho de Sí mismo: “Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin.” (Apocalipsis 22,13). Probablemente L. Boff podría acusar de “cristomonismo” al mismo Jesús (Juan 15,5: “separados de mí no podéis hacer nada”) y a San Pablo (Filipenses 4,13: “Todo lo puedo en Aquel que me conforta”).
Hasta ahora, en su enfrentamiento
con el Magisterio de la Iglesia, los “liberacionistas” (como mucho antes los
jansenistas, los ontologistas y los modernistas) han seguido preferentemente la
táctica de la “cuestión de facto”.
Por ejemplo, solían decir que la instrucción vaticana de 1984 sobre la teología
de la liberación hacía bien al condenar determinados errores, pero que de hecho
su teología de la liberación no incurría en esos errores condenados. Esto
equivalía a decir que
Demos gracias a Dios por el regreso del R.P. Clodovis Boff al redil de la ortodoxia católica y roguemos que su palabra y su ejemplo ayuden a muchos otros hermanos extraviados a hacer otro tanto.
Vuelve a la Tabla de Contenidos
VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI A
SYDNEY (AUSTRALIA)
CON OCASIÓN
DE
CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA PARA
HOMILÍA DEL SANTO PADRE BENEDICTO
XVI
Hipódromo
de Randwick, Domingo 20 de julio de 2008
Queridos amigos:
«Cuando el Espíritu Santo descienda sobre
vosotros, recibiréis fuerza» (Hch 1,8). Hemos visto cumplida esta
promesa. En el día de Pentecostés, como hemos escuchado en la primera lectura,
el Señor resucitado, sentado a la derecha del Padre, envió el Espíritu Santo a
sus discípulos reunidos en el cenáculo. Por la fuerza de este Espíritu, Pedro y
los Apóstoles fueron a predicar el Evangelio hasta los confines de
En estos días, también yo he venido, como Sucesor de san Pedro, a esta estupenda tierra de Australia. He venido a confirmaros en vuestra fe, jóvenes hermanas y hermanos míos, y a abrir vuestros corazones al poder del Espíritu de Cristo y a la riqueza de sus dones. Oro para que esta gran asamblea, que congrega a jóvenes de «todas las naciones de la tierra» (Hch 2,5), se transforme en un nuevo cenáculo. Que el fuego del amor de Dios descienda y llene vuestros corazones para uniros cada vez más al Señor y a su Iglesia y enviaros, como nueva generación de Apóstoles, a llevar a Cristo al mundo.
«Cuando el Espíritu Santo descienda sobre
vosotros, recibiréis fuerza». Estas palabras del Señor resucitado tienen un
significado especial para los jóvenes que serán confirmados, sellados con el
don del Espíritu Santo, durante esta Santa Misa. Pero estas palabras están
dirigidas también a cada uno de nosotros, es decir, a todos los que han
recibido el don del Espíritu de reconciliación y de la vida nueva en el
Bautismo, que lo han acogido en sus corazones como su ayuda y guía en la
Confirmación, y que crecen cotidianamente en sus dones de gracia mediante
Pero, ¿qué es
este «poder» del Espíritu Santo? Es el poder de la vida de Dios. Es el poder
del mismo Espíritu que se cernía sobre las aguas en el alba de la creación y
que, en la plenitud de los tiempos, levantó a Jesús de
Aquí en Australia,
esta «gran tierra meridional del Espíritu Santo», todos nosotros hemos tenido
una experiencia inolvidable de la presencia y del poder del Espíritu en la
belleza de
La fuerza del
Espíritu Santo jamás cesa de llenar de vida a
Sin embargo, esta fuerza, la gracia del Espíritu Santo, no es algo que podamos merecer o conquistar; podemos sólo recibirla como puro don. El amor de Dios puede derramar su fuerza sólo cuando le permitimos cambiarnos por dentro. Debemos permitirle penetrar en la dura costra de nuestra indiferencia, de nuestro cansancio espiritual, de nuestro ciego conformismo con el espíritu de nuestro tiempo. Sólo entonces podemos permitirle encender nuestra imaginación y modelar nuestros deseos más profundos. Por esto es tan importante la oración: la plegaria cotidiana, la privada en la quietud de nuestros corazones y ante el Santísimo Sacramento, y la oración litúrgica en el corazón de la Iglesia. Ésta es pura receptividad de la gracia de Dios, amor en acción, comunión con el Espíritu que habita en nosotros y nos lleva, por Jesús y en la Iglesia, a nuestro Padre celestial. En la potencia de su Espíritu, Jesús está siempre presente en nuestros corazones, esperando serenamente que nos dispongamos en el silencio junto a Él para sentir su voz, permanecer en su amor y recibir «la fuerza que proviene de lo alto», una fuerza que nos permite ser sal y luz para nuestro mundo.
En su Ascensión,
el Señor resucitado dijo a sus discípulos: «Seréis
mis testigos… hasta los confines del mundo» (Hch 1,8). Aquí, en
Australia, damos gracias al Señor por el don de la fe, que ha llegado hasta
nosotros como un tesoro transmitido de generación en generación en la comunión
de
Queridos jóvenes, permitidme que os haga una pregunta. ¿Qué dejaréis vosotros a la próxima generación? ¿Estáis construyendo vuestras vidas sobre bases sólidas? ¿Estáis construyendo algo que durará? ¿Estáis viviendo vuestras vidas de modo que dejéis espacio al Espíritu en un mundo que quiere olvidar a Dios, rechazarlo incluso en nombre de un falso concepto de libertad? ¿Cómo estáis usando los dones que se os han dado, la «fuerza» que el Espíritu Santo está ahora dispuesto a derramar sobre vosotros? ¿Qué herencia dejaréis a los jóvenes que os sucederán? ¿Qué os distinguirá?
La fuerza del Espíritu Santo no sólo nos ilumina y nos consuela. Nos encamina hacia el futuro, hacia la venida del Reino de Dios. ¡Qué visión magnífica de una humanidad redimida y renovada descubrimos en la nueva era prometida por el Evangelio de hoy! San Lucas nos dice que Jesucristo es el cumplimiento de todas las promesas de Dios, el Mesías que posee en plenitud el Espíritu Santo para comunicarlo a la humanidad entera. La efusión del Espíritu de Cristo sobre la humanidad es prenda de esperanza y de liberación contra todo aquello que nos empobrece. Dicha efusión ofrece de nuevo la vista al ciego, libera a los oprimidos y genera unidad en y con la diversidad (cf. Lc 4,18-19; Is 61,1-2). Esta fuerza puede crear un mundo nuevo: puede «renovar la faz de la tierra» (cf. Sal 104,30).
Fortalecida por el Espíritu y provista de una rica visión de fe, una nueva generación de cristianos está invitada a contribuir a la edificación de un mundo en el que la vida sea acogida, respetada y cuidada amorosamente, no rechazada o temida como una amenaza y por ello destruida. Una nueva era en la que el amor no sea ambicioso ni egoísta, sino puro, fiel y sinceramente libre, abierto a los otros, respetuoso de su dignidad, un amor que promueva su bien e irradie gozo y belleza. Una nueva era en la cual la esperanza nos libere de la superficialidad, de la apatía y el egoísmo que degrada nuestras almas y envenena las relaciones humanas. Queridos jóvenes amigos, el Señor os está pidiendo ser profetas de esta nueva era, mensajeros de su amor, capaces de atraer a la gente hacia el Padre y de construir un futuro de esperanza para toda la humanidad.
El mundo tiene necesidad de esta renovación. En muchas de nuestras sociedades, junto a la prosperidad material, se está expandiendo el desierto espiritual: un vacío interior, un miedo indefinible, un larvado sentido de desesperación. ¿Cuántos de nuestros semejantes han cavado aljibes agrietados y vacíos (cf. Jr 2,13) en una búsqueda desesperada de significado, de ese significado último que sólo puede ofrecer el amor? Éste es el don grande y liberador que el Evangelio lleva consigo: él revela nuestra dignidad de hombres y mujeres creados a imagen y semejanza de Dios. Revela la llamada sublime de la humanidad, que es la de encontrar la propia plenitud en el amor. Él revela la verdad sobre el hombre, la verdad sobre la vida.
También la Iglesia tiene necesidad de renovación. Tiene necesidad de vuestra fe, vuestro idealismo y vuestra generosidad, para poder ser siempre joven en el Espíritu (cf. Lumen gentium, 4). En la segunda lectura de hoy, el apóstol Pablo nos recuerda que cada cristiano ha recibido un don que debe ser usado para edificar el Cuerpo de Cristo. La Iglesia tiene especialmente necesidad del don de los jóvenes, de todos los jóvenes. Tiene necesidad de crecer en la fuerza del Espíritu que también ahora os infunde gozo a vosotros, jóvenes, y os anima a servir al Señor con alegría. Abrid vuestro corazón a esta fuerza. Dirijo esta invitación de modo especial a los que el Señor llama a la vida sacerdotal y consagrada. No tengáis miedo de decir vuestro «sí» a Jesús, de encontrar vuestra alegría en hacer su voluntad, entregándoos completamente para llegar a la santidad y haciendo uso de vuestros talentos al servicio de los otros.
Dentro de poco
celebraremos el sacramento de
Al elevar nuestra oración por los confirmandos, pedimos también que la fuerza del Espíritu Santo reavive la gracia de la Confirmación de cada uno de nosotros. Que el Espíritu derrame sus dones abundantemente sobre todos los presentes, sobre la ciudad de Sydney, sobre esta tierra de Australia y sobre todas sus gentes. Que cada uno de nosotros sea renovado en el espíritu de sabiduría e inteligencia, el espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y piedad, espíritu de admiración y santo temor de Dios.
Que por la amorosa intercesión de María, Madre de la Iglesia, esta XXIII Jornada Mundial de la Juventud sea vivida como un nuevo cenáculo, de forma que todos nosotros, enardecidos con el fuego del amor del Espíritu Santo, continuemos proclamando al Señor resucitado y atrayendo a cada corazón hacia Él. Amén.
El Santo
Padre, después de la homilía, dirigió saludos a los jóvenes en italiano,
francés, alemán, español y portugués.
Saludo de corazón a los jóvenes de lengua italiana y extiendo mi saludo afectuoso a todos los que son originarios de Italia y viven en Australia. Al final de esta extraordinaria experiencia de Iglesia, que nos ha hecho vivir un renovado Pentecostés, volved a casa robustecidos con la fuerza del Espíritu Santo. Sed testigos de Cristo resucitado, esperanza de los jóvenes y de toda la familia humana.
Queridos jóvenes de lengua francesa, el Espíritu Santo es la fuente del mensaje de Jesucristo y de su acción salvífica. Habla al corazón con un lenguaje que cada uno comprende. La variedad de dones del Espíritu Santo os hace comprender la riqueza de gracias que hay en Dios. Ojalá que os abráis a su soplo. Permitid su acción en vosotros y en vuestro entorno. Así viviréis en Dios y testimoniaréis que Cristo es el Salvador que espera el mundo.
Queridos jóvenes de lengua alemana, también a vosotros os saludo con afecto. El Espíritu Santo es Espíritu de comunión y fuente de comprensión y comunicación. Hablad a los demás de vuestras esperanzas y de vuestros ideales; hablad de Dios y con Dios. El hombre que vive en el amor a Dios y en el amor al prójimo es feliz. Que el Espíritu de Dios os guíe por la senda de la paz.
Queridos jóvenes de lengua española, en Cristo se cumplen todas las promesas de salvación verdadera para la humanidad. Él tiene para cada uno de vosotros un proyecto de amor en el que se encuentra el sentido y la plenitud de la vida, y espera de todos vosotros que hagáis fructificar los dones que os ha dado, siendo sus testigos de palabra y con el propio ejemplo. No lo defraudéis.
Queridos jóvenes
de lengua portuguesa, queridos amigos en Cristo, ya sabéis que Jesús no os deja
solos. Dijo: "Yo pediré al Padre y
os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de
la verdad (...) Vosotros lo conocéis, porque mora con vosotros y en vosotros
está" (Jn 14,
16-17). Es verdad. Sobre vosotros ha bajado una lengua de fuego de Pentecostés:
es vuestro sello de cristianos. Pero no debéis guardarlo sólo para vosotros,
pues "a cada cual se le otorga la
manifestación del Espíritu para provecho común" (1 Co 12, 7). Llevad este fuego santo
a todos los rincones de
Vuelve a la Tabla de
Contenidos
La CNBB divulga la Declaración de
Aparecida en Defensa de la Vida
Instituto
Arquidiocesano de Bioética “Juan Pablo II”
El día 10 de febrero de 2008 culminó el Primer Congreso Internacional en
Defensa de
Como conclusión del Congreso, fue presentada
*******
Declaración de Aparecida en Defensa de
«María, a Vos confiamos la causa de la vida» (Juan Pablo II, Evangelium Vitae, n. 105).
Nosotros,
reunidos en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de
Realizamos un
intenso y profundo intercambio cultural y de experiencias en lo que se refiere
al respeto a la vida y a la dignidad de la persona humana. Estuvieron presentes
especialistas de las más diversas ciencias y renombradas personalidades del
área de la Bioética, con expresivos liderazgos nacionales e internacionales,
unidos en el esfuerzo de ampliar la concientización respecto a las innumerables
amenazas y ataques sin precedentes contra la familia y la dignidad de la
persona humana, las que contrarían
Sentimos
también como uno de los primeros frutos de
Por eso, de hecho, la legislación no puede basarse solamente en el consenso político, sino también en la moral que se fundamenta en un orden natural objetivo. La economía debe destinarse al ser humano como portador de intrínseca dignidad. No puede haber economía sin población, y no puede haber población sin hijos. Además, la sexualidad participa de los derechos y de la dignidad del ser humano y se destina a la construcción de una familia como su fin natural.
Después de haber estudiado y reflexionado sobre tales principios, sobre sus consecuencias y sobre hechos fuertemente documentados de la historia reciente, DESTACAMOS que:
El aborto, químico o quirúrgico, ha sido utilizado por los
países desarrollados como la principal herramienta para sustentar una política
global de control de
Desde los años ´80, el consenso estratégico elaborado por las grandes fundaciones que promueven el aborto, las políticas de control poblacional han sido camufladas a propósito, bajo la apariencia de una falsa emancipación de la mujer y de la defensa de los pretendidos derechos sexuales y reproductivos, difundidos a través de la creación y del financiamiento de una red internacional de organizaciones no-gubernamentales (ONG) que promueven el feminismo, la educación sexual liberal y el homosexualismo.
Desde la década de
1980,
Los organismos de crédito como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, entre otros, otorgan créditos para el desarrollo de nuestras naciones, condicionándolos a las metas políticas de control poblacional.
Varios países de
POR TODO ELLO:
Denunciamos la implantación de una cultura de la muerte que nos lleva a la pérdida del sentido de la vida, de los valores éticos y de los derechos naturales, de los que deriva todo el derecho positivo.
Denunciamos el intento de descriminalizar y legalizar el aborto en América Latina.
Denunciamos el fraude en el campo científico, la manipulación del lenguaje y las autorizaciones estatales que permiten que en nuestros países se fabriquen y se distribuyan fármacos aptos para matar seres humanos a partir de sus primeras horas de vida, tal como ocurre con la «píldora del día siguiente».
Denunciamos los programas estatales para liberar el aborto por vía indirecta, como las Normas Técnicas del Ministerio de Salud, que «autorizan» el aborto por mera declaración de la interesada.
Denunciamos la implantación de una educación sexual escolar hedonista, disociada de la idea del matrimonio y de la conformación de una familia como su fin natural, y en vez de esto centrada en la genitalidad, en la ideología de género y promoviendo el homosexualismo en las criaturas y en los jóvenes.
Denunciamos los intentos de implantar la eutanasia en el país por medio de resoluciones de los consejos profesionales.
Finalmente PROPONEMOS:
Difundir el conocimiento de
Promover una opción decisiva por la vida humana y por su plena dignidad, implementada por medio de diversas pastorales, movimientos y otras iniciativas.
Mantener observadores permanentes en el Congreso Nacional y en otras instancias legislativas, para efectuar un acompañamiento eficaz de las propuestas referidas a los auténticos derechos humanos, a la vida y a la familia.
Patrocinar acciones legales para que cesen las violaciones a los derechos humanos aquí denunciadas, sin excepción alguna.
Exigir el cumplimiento de una acción efectiva en defensa de
la vida por parte de todas las instituciones, organismos y niveles de poder
competentes, el respeto integral de la vida y de la dignidad humana,
requiriendo en particular y en primer lugar a
Que esta Declaración sea un solemne compromiso con la cultura de la vida, para que todos tengan vida y la tengan en abundancia.
Santuário de Nossa Senhora da Conceição Aparecida, 9
de febrero de 2008.
Fuente: http://www.cnbb.org.br/index.php?op=noticia&subop=17312
Vuelve a la Tabla de Contenidos
**********************************************************************************************
Exaltación de
Aporte testimonial
Pbro. Eliomar Carrara
Tel. (02) 222 3046
Las hospitalarias y pujantes
monjas benedictinas encargadas del CLAM han podido más, y aquí estamos
compartiendo algunas líneas a manera de testimonio -según ellas me sugirieron-,
en este 14 de septiembre, día de
1. San Pablo, Mel Gibson y San Ireneo de Lyon
A poco de buscar, me he encontrado con un texto de San Pablo en Gálatas 6, 14-16 que, en la traducción de la lectura del oficio propio, alude -se nos ocurre- a esta doble cuestión. “En cuanto a mí, líbreme Dios de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo; por él el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo. Lo que vale no es estar o no estar circuncidado, sino la nueva criatura que surge”. ¡Qué bello texto: la cruz gloriosa y la nueva criatura juntas!
Me viene a la mente
Recuerdo, también, aquella otra
intuición de San Ireneo de Lyon: “La
gloria de Dios consiste en que el hombre viva”. Señala además el mártir: “Vivir sin vida es algo imposible, y la subsistencia
de esta vida proviene de la participación de Dios, que consiste en ver a Dios y
gozar de su bondad”. Lo que Ireneo señala de la causa eficiente y de la
meta final de la existencia humana creo que bien se puede decir a propósito del
admirable inicio temporal y del transcurso histórico de
La defensa de la vida tiene, pues, para los cristianos una escala motivacional. Nos reconocemos humanamente asemejados, pero más aún divinamente hermanados con todo ser humano. Percibirnos semejantes es inmenso, pero sabernos hermanos es así infinito. Como bien dice una canción sobre la amistad: comienza en este mundo, culmina junto a Cristo.
2. Ecumenismo provida
Resulta que a mediados del 2004, yo vivía tan inquieto y ocupado con mis quehaceres parroquiales –cuatro capillas-, tanto que ni sabía que en el Senado de nuestro país se trataría la legalización del aborto. Había escuchado que había sido aprobada en Diputados dos años antes, pero pensaba que difícilmente se llegaría a tales extremos, por lo tanto el tema socialmente no me preocupaba. Al enterarme de la noticia, conversamos con un buen hermano y amigo entrañable de años, docente de filosofía, Néstor Martínez. Nos sentíamos como probablemente muchos uruguayos: consternados y perplejos.
Comenzamos a preguntarnos cómo era posible que en nuestro Uruguay se hubiera llegado a ese estado de cosas. No podía haber razonamiento alguno que justificara el atentado contra la vida humana más indefensa y frágil del mundo. ¿Qué bien mayor podría haber que admitiera un mal tan horrendo? Además, nos era claro que un fin bueno nunca justifica un medio malo. ¿Cómo se podía ser tan insensible? ¿El Estado no protegiendo sino ejecutando vidas indefensas? ¿El más grande eliminando al más chico? ¿Puede imaginarse una violencia mayor? ¿Y en un país despoblado y envejecido?
Sabíamos, sí, que nuestros obispos se habían pronunciado como cuerpo varias veces, y algunos en lo personal, pero el resto de los católicos ciegos y mudos. En las reuniones de sacerdotes y en las de los consejos zonales con laicos tocábamos diversos temas sociales pero de éste no se hablaba nada. Estábamos totalmente ausentes del drama. Si el ojo no ve (o no quiere ver), ¿cómo hablará la boca? Nos dijimos entonces: si como católicos uruguayos no nos mueve el aborto, no nos mueve nada; cerramos y nos vamos. La clandestinidad ya es mala, pero la legalización sería mucho peor, caer muy bajo en la conciencia moral política y social, con repercusiones a todo nivel. Una nueva estructura de pecado, y una nueva categoría de pobre indefenso: el aún nonato, el ser humano en el vientre materno.
Total que, con una veintena de laicos
de mi parroquia concluimos: si somos católicos de verdad nunca podremos dejar
de sentirnos uruguayos; la levadura fuera del pan ¿de qué sirve? Hicimos unos
carteles y, venciendo la pereza y algunos temores, nos fuimos al Palacio
Legislativo el día de
Estuvimos los cristianos con un solo corazón, unidos en las barras, y otros afuera manifestando. La sesión duró unas seis horas, hasta la media noche. Había que ver aquellas caritas lozanas de jóvenes para nada universitarios, ni acomodados, sino bien pobres –cabecitas negras, diría Borges-, ciudadanos al fin y cristianos comprometidos, silenciosos y muy atentos al debate. Aquella vez festejamos. No se me borrará del corazón el grito espontáneo que arrancaron aquellos jóvenes evangélicos en las barras levantando los brazos al culminar la sesión: ¡Viva la vida, viva la vida! Los legisladores levantaron la cabeza, miraron y sonrieron con una mezcla de extrañeza y satisfacción. Yo pensé que nunca se habría escuchado un grito así en ese recinto. Y también sentí extrañeza, ¿dónde están los jóvenes católicos de nuestras parroquias, de nuestros movimientos, los universitarios?
3. Dos culturas antagónicas: vida o muerte
Aquella experiencia nos parió a
la militancia provida. Con Martínez nos integramos a
Poco a poco fuimos comprendiendo
las raíces, las ramificaciones y los frutos de amarga esterilidad de esta
cultura de
Asistimos, pues, a un neodarwinismo elitista: razas y pueblos superiores con derecho a dominar y exterminar razas o clases sociales menos aptas que compiten por el espacio vital. Las agendas políticas de los países está diseñada y controlada desde fuera. Entregada por la clase política nuestra soberanía poblacional, nuestra supervivencia como nación estaría herida de muerte.
Todos podemos ver cómo un enorme tsunami de la cultura de la muerte expande sus oleadas por todo el mundo, y especialmente hacia América Latina. Promoción del aborto, eutanasia, anticoncepción, esterilización, homosexualidad y autonomía sexual de niños y adolescentes son sus expresiones. Los medios de comunicación repiten ingenua y servilmente lo “políticamente correcto” sin saber de dónde procede ni a dónde conduce, abonando la pendiente resbaladiza hacia la jungla humana. Y lo peor es que lo que hoy satura la televisión, eso se viene como el pan y la leche a la escuela, a la policlínica barrial y al juzgado. Una inflación de derechos falaces que dejará sin derechos a los padres, sangrías al alma de las familias, de las instituciones y de las naciones pobres. Con pocos hijos habrá soledad en la familia, y no sólo desequilibrio en la relación activos-pasivos. Y no se avisora oposición fuera de algunas instituciones religiosas. Nos tachan de fundamentalistas y dogmáticos, cuando en realidad somos principistas y críticos del sistema. Así a los cristianos católicos y evangélicos, y también a los musulmanes. Pretenden reducirnos a instituciones de pura beneficencia, y dicen que la evangelización y todo discurso sobre la verdad del hombre y de Dios es proselitismo inspirador de violencia religiosa. Lo dicen los mismos que promueven la mayor de las violencias contra el ser humano más indefenso.
Así como el siglo pasado estuvo
marcado por la cuestión social, este siglo lo está por la cuestión bioética. La
ciencia y la técnica mal usadas por unos pocos ricos amenaza
la vida de los pobres de
|
MI CRISTO DE BRONCE Un rechazo he sentido al verte, confusión se agitó en mi interior, tu color no lo tiene mi carne, ni sangrante veo tu corazón. Tentación tuve luego al mirarte, rebelión me brotó -falsa luz-, por borrar de tu tez ese ocre, por pulirte o pintarte en tu cruz. -“Si
me pules, ya no habré de limpiarte; si me
pintas, muerto a ti seguiré. ¿No
descubres mi ser en mi ocre? Mira bien, y has de verte en mi piel”. Dale ojos, Señor, a mi alma, encarnado yo te quiero ver, redimido sentirme en tus yagas, si estoy ciego yo nunca podré. -“De
mi ocre, el dorado y lo opaco, a quien
busque yo le mostraré que
ellos gritan por todos mis poros el sentido de mi rigidez. ¡Oh mi Cristo de bronce, ya puedo contemplarte y ver, por tu don, que en tu sombra asumiste el pecado, que tu brillo pregona tu amor! Eres tú, -¡oh Jesús!-, en cruz fijo te veo, mar de lodo inunda tu ser, río ardiente te surca y ya siento: nos lavaste en Jerusalén. ¡Resurrexit! ¡Gloria al Emmanuel! |
IMPULSO DE ALAS Una gota de
rocío... es, y luz tiene. Un retoño de la
rosa... es, perfumado. Una perla
escondida... es, con su brillo. Un retoño
entrañable... es, y muy arcano. Un capullo de
inocencia... es, un
latido sutil... un
cáliz de luz... un
impulso de alas... Hoy es chispa, será un sol, hoy tibieza, será abrazo; un varón o una mujer, de celeste o de rosado... Será juego, será canto, será llanto, risa y besos; niña chispa, hoy destello, niño brisa, hoy milagro. Y si no, ¿dónde habrá melodía? Y si no, ¿cómo habrá poesía? Si digo no, ¿qué cantar, alma mía? Si digo no, ¿soñará la niña? ------------ Un espejo, carne
y alma... es, un suspiro. Un reflejo del
buen Dios... es, en su nido. Una alhaja en su
cofre... es, recién tallada. Un arpegio de
guitarra... es, iluminada. Un capullo de
inocencia... es, un
latido sutil... un
cáliz de luz.... un
impulso de alas... ¡Bienvenida, bienvenida la vida! Aunque pobre, con un pan... la vida; aunque frágil, con dulzor... la vida. Con sudor, dile sí a la vida; Por amor, dile sí a la vida. |
Vuelve a la Tabla de Contenidos
El universo de la nada, por nada y
para nada
Juan Carlos Riojas Álvarez
¿Puede la ciencia demostrarnos tales cosas?
Obviamente no, pero no falta quien insista:
"Los eventos cuánticos
tienen una forma de simplemente suceder, sin ninguna causa, como cuando un
átomo radioactivo se desintegra en un momento aleatorio. Aun el vacío cuántico
no es un vacío inerte, sino que hierve de fluctuaciones cuánticas. En nuestro
mundo macroscópico, estamos acostumbrados a la conservación de la energía, pero
en el reino de lo cuántico esto sólo ocurre en promedio. Fluctuaciones
energéticas crean de la nada pares efímeros de partícula y antipartícula, por
lo que el vacío no es vacuidad sino un mar de partículas transitorias. Un
comienzo incausado del espacio-tiempo, incluso de la nada, no es un gran salto
para la imaginación." [Taner Edis, "Is Anybody Out There?"].
Con cierta frecuencia nos
hallamos, tanto en libros
de divulgación científica como de texto, con afirmaciones que se prestan a
confusión. Al respecto, Mariano Artigas (1938–2006), Doctor en Ciencias Físicas
y en Filosofía, ha advertido certeramente:
“Una cosa es
hablar de construcciones teóricas muy abstractas, y otra distinta hablar de
representar imaginativamente lo que se estudia. En la Física de partículas, por
ejemplo, se han introducido términos tomados de la vida ordinaria que de ningún
modo pueden corresponder a propiedades reales de las partículas subatómicas,
tales como color, encanto o extrañeza… Así también, el vacío (clásico o cuántico)
que estudia la Física no tiene relación alguna con
Lo cierto es que la realidad localizada en el
espacio-tiempo no puede existir sin cadenas
causales, o antecedentes causales al menos.
Percibir la causalidad no significa
comprenderla exhaustivamente; conocemos que hay causas y qué significa causar,
pero no por eso tenemos una ciencia perfecta de la causa.
Los intentos por explicar una
supuesta ausencia de causación o de reemplazarla con alguna forma de
regularidad puramente estadística (complementada o no con algún decorado
psicologísta) han mostrado tener grandes fallas, generando paradojas y
contradicciones más rápidamente que las soluciones ad hoc que pueden ser inventadas para ellas.
Sólo un marco conceptual en el que cada
evento localizado en la realidad espacio-tiempo es parte de una o varias
cadenas causales y cada cadena causal está restringida
a cadenas contiguas de acontecimientos, puede dar respuesta a las paradojas e
inconsistencias de la mecánica cuántica, respetando además principios de
simetría y simplicidad.
Así ocurre cuando se busca una comprensión
plausible de la esencia de los llamados estados
estacionarios mecánico-cuánticos y de su contraste con la de los estados no estacionarios, de las propiedades de esos estados y
su conexión con los datos experimentales en el proceso de medición
mecánico-cuántico, y la de éste último en relación con el fenómeno de la
no-localidad de los eventos cuánticos, compatible con la teoría de la
relatividad especial.
Ahora bien, como se ha señalado, en el ámbito científico recurrir al concepto de la nada absoluta resulta falso y superfluo, pues al fin y al cabo, el objetivo de la ciencia es desarrollar una teoría de algo, no de nada. Podrá decirse aún:
“La condición de contorno del universo es que no tiene ninguna
frontera. El universo estaría autocontenido y no se vería afectado por nada que
estuviese fuera de él. No sería ni creado ni destruido. Simplemente sería.” [Stephen
Hawking, “Historia del tiempo”].
Aquí
primeramente habría que evitar confundir comienzo con creación, de manera que
un universo sin comienzo sería un universo no creado, un universo sin causa.
Pero un universo sin comienzo no es lo mismo que un universo sin causa.
Se
podría esgrimir que en tal modelo fisico del universo de Hawking (que introduce
el concepto de un tiempo
imaginario) no podemos preguntar con
sentido por un comienzo, esto es, qué había antes del tiempo sin fronteras, porque al tiempo descrito por coordenadas imaginarias uno no puede
aplicarle el concepto mismo de precedencia cronológica en su acepción clásica.
Y hasta ahí no habría mucho problema, pero luego, pretendiendo establecer que
un universo sin comienzo sería un universo sin causa, Hawking se pregunta
entonces si el llamado tiempo
imaginario es realmente el tiempo real,
y que si lo que nosotros llamamos tiempo real es solamente una quimera. Pero esta postura, que no se deriva de la ciencia misma sino de una
filosofía positivista, más que presentar una solución a los problemas, parece
que simplemente intenta decretar que los problemas no existen; que más que
buscar resolver los problemas, parece buscar no planteárselos. Lo cual
contradice el hecho de que la cosmología física tiene tanto éxito precisamente
en describir acontecimientos y leyes cósmicas, y no simplemente realidades
propias sólo de nuestras
mentes. Lo cierto es que el artificio
matemático de un tiempo
imaginario no corresponde a una
propiedad real del universo. En palabras del Dr. Henry Schaeffer, Profesor de
Química Cuántica de la Universidad de Georgia en “la propuesta sin fronteras de Hawking y Hartle, la noción de que el
universo no tiene ni comienzo ni fin es algo que existe solamente en términos
matemáticos. En el tiempo real, que es a lo que estamos confinados los seres
humanos, más que en el tiempo imaginario como lo usa Hawking, siempre habrá una
singularidad, es decir, un comienzo del tiempo”.
A
fin de cuentas, Hawking no puede dar respuesta a la pregunta: ¿Qué es lo que insufla fuego en las
ecuaciones y crea un universo que puede ser descrito por ellas? Después de todo, si la ciencia puede hacer
predicciones no es porque las leyes de la naturaleza gobiernan el mundo. Las
leyes de la naturaleza no pueden gobernar nada. No son más que nuestros
falibles intentos de describir el funcionamiento que observamos. El campo de la
ciencia abarca la conducta, no el gobierno. La postura realmente científica es
que la ciencia no puede decir qué gobierna el universo.
“El hombre sabe que está finalmente solo en la inmensidad indiferente del
universo, de donde ha emergido por azar” [Jacques Monod, “El azar y la necesidad”].
La ciencia, por sí sola, no puede decir nada
sobre un plan divino como explicación última
de la naturaleza, pero no dice nada ni a favor ni en contra. Cae fuera de su
método. Así que la imagen del hombre como ser existencialmente solitario cuya vida,
congruentemente, carece de sentido, no puede derivarse de la propia ciencia.
El azar, que no es sino la
confluencia de líneas causales independientes, expresa un efecto y no una
causa. El fin es la causa del orden y regularidad de las actuaciones naturales,
que son un dato de experiencia.
En cualquier sistema dinámicamente ordenado
de elementos activos, como el de nuestro propio universo, los diferentes
elementos activos se ordenan a la interacción recíproca regular, explotando
activamente por la condición esencial de su dinamismo interno incluso las
oportunidades que se les ofrecen por casualidad. Y esto se aplica para toda
organización, por más básica que sea, de elementos activos en un sistema de mutua
interacción.
La dinámica de lo vivo combina determinación y azar para alcanzar su fin
de vivir y de innovar. Cuando la finalidad converge con el azar, lo nuevo no es
cualquier tipo de “cosa nueva”; no es fruto de un proceso “ciego” sino de un
proceso, que aún sin estar absolutamente especificado, sí está orientado y
tiene una dirección.
Existe un orden que combina
indeterminación, comportamiento irregular, con la armonización, ordenación
regulada, de los ritmos de los diversos sistemas funcionales en la unidad de un
organismo vivo.
El estudio de los sistemas cooperativos, en los que no sólo se dan
acciones entre las partes de un sistema, sino una cooperación unitaria de las
partes respecto a una totalidad organizada, se aplica también para la comprensión
de los fenómenos biológicos.
En conclusión:
La ciencia experimental, en razón de su
método, no nos dice que hombre y mundo sean por sí mismos la razón suficiente
de su existencia y de su propia finalidad.
Pero la ciencia no es una especie de tribunal de última instancia capaz de juzgar cualquier otro conocimiento; no es un saber autónomo, independiente del conocimiento ordinario y de la reflexión filosófica. Todos ellos pueden compaginarse, complementándose mutuamente, y de hecho inevitablemente lo hacen, para llegar así a descubrir aspectos más profundos de la realidad y de nosotros mismos.
La Iglesia Católica y sus dogmas
Ing.
Como
modesto aporte al debate teológico, lamentablemente muy escaso en nuestro
ámbito, en este artículo reproduciré (en letra itálica) parte de una entrevista
realizada al R. P. José Aguerre SJ en 2004 por Jacinto Muxí Muñoz (JMM) y Lizardo Valdez Muñoz (LV),
intercalando mis comentarios en letra normal. La entrevista completa se
encuentra publicada en:
http://www.exalumnosjesuitas.org.uy/revista/Entrevista_Aguerre.rtf
El R. P. José Aguerre, reconocido docente del prestigioso Colegio de los Padres Jesuitas en Montevideo, es también un notable predicador. Por si acaso, aunque debería ser obvio, aclaro que en estas páginas no juzgo su persona, sino algunas de las ideas expresadas por él en la citada entrevista.
LV: ¿Qué pasa con los dogmas?
Aguerre: En la cuestión del dogmatismo hay que
distinguir etapas. La actitud de la Iglesia no ha sido siempre la misma. (…)
En esencia, la actitud de la Iglesia Católica
hacia el dogma ha sido siempre
Aguerre: Si tú calculas que en los primeros cincuenta años de la Iglesia se
escribieron 65 evangelios, de los cuales la Iglesia fue depurando de algunas
cosas que eran puramente fantasiosas…
El proceso histórico que llevó a la redacción de los cuatro Evangelios canónicos fue el contrario al descrito por el P. Aguerre. Pocos años después de la Ascensión de Jesús al Cielo, con base en los recuerdos de testigos oculares, se empezaron a escribir los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Hacia el año 90 (en el peor de los casos), los cuatro Evangelios canónicos estaban completos, salvo quizás el final actual de Marcos. En los siglos II y III surgieron muchos otros evangelios, que la Iglesia llamó “apócrifos” para destacar su inautenticidad. La mayoría de los evangelios apócrifos corresponden a diversas formas de la herejía gnóstica. La definición del canon del Nuevo Testamento no fue la construcción artificial y tardía de un orden a partir de un caos originario, sino la conservación fiel de testimonios fidedignos sobre el “acontecimiento Jesús”.
Aguerre: … y luego de tres siglos, se llegó más o menos al primer Concilio de
Nicea, a una serie de formulaciones que ya empezaba a tener como finalidad
aclarar el caos, los dogmas cristológicos, la distinción entre naturaleza y
persona en Cristo y
La tarea teológica, es decir el esfuerzo orgánico
de la comunidad de los creyentes por comprender cada vez más y mejor
Aguerre: Otro dato que a la Iglesia Católica la ha hecho particularmente
antipática para el intelectual es que esas formulaciones cuando se están
tocando las cosas de Dios, pretenden ser exactas y fueron bautizadas con el
nombre de dogmas, que en griego significan certezas, eso no se discute, esto
está claro, esto está puesto para ser aceptado. Entonces comienzan las
catequesis: vamos a proponerle a la gente estas cosas digeridas.
La Iglesia
Católica ha sabido y enseñado siempre que nuestro conocimiento de Dios es
imperfecto y que nunca llegamos a abarcar totalmente en nuestra mente el
infinito misterio de Dios. Sin embargo, el lenguaje cristiano acerca de Dios,
aunque analógico, no es falso. Expresa, dentro de la limitación propia de la
palabra humana, la verdad acerca de Dios revelada por el mismo Dios en Cristo a
nosotros los hombres para nuestra salvación, o sea para que lleguemos a la
comunión eterna de amor con Dios para la que fuimos creados. No tendría ningún
sentido que Dios hubiera revelado a los hombres la verdad acerca de Sí mismo si
los hombres fueran totalmente incapaces de comprenderla. La antropología
cristiana dice que el hombre es “capaz de Dios”, es decir capaz de conocer y
amar a Dios, porque ha sido creado por Dios a Su imagen y semejanza. Por eso,
según la concepción cristiana, la fe es certeza; es la firme adhesión a la
verdad revelada por Dios, quien no puede ni engañarse ni engañarnos cuando nos
dirige una Palabra de salvación. El conocimiento cierto que proviene de la fe
sobrenatural del cristiano causa alergia a los intelectuales racionalistas, es
decir a aquellos que endiosan su inteligencia finita y rechazan todo aquello
que
LV: ¿Qué pasó con los concilios?
Aguerre: A pesar de que aparece como un elemento
democrático, los concilios fueron reuniones de los Obispos, que se llaman
ecuménicos porque lo ecumene es la totalidad del universo, que para ese momento
era muy fácil porque era la cuenca del Mediterráneo; entonces venían obispos de
todos lados, se proponían las cosas, se discutían y eventualmente, ahí comienza
la historia del autoritarismo, la figura de Pedro, como cabeza del cuerpo
apostólico…
La Iglesia es una sociedad de orden religioso, no político; de ahí que su estructura esencial no sea democrática, sino jerárquica. Los Concilios no son un “elemento democrático”, sino una instancia extraordinaria del oficio magisterial y pastoral del Colegio de los Obispos, sucesores de los Apóstoles, columnas de la Iglesia de Cristo. La Cabeza de ese Colegio es el Papa, Sucesor del Apóstol San Pedro. La historia del Papado y de su relación con los Concilios ecuménicos no se identifica con “la historia del autoritarismo”. Esencialmente es la historia del ejercicio legítimo y conveniente del primado, un poder otorgado por el mismo Jesucristo a Pedro y transmitido a sus sucesores.
Aguerre: (Pedro) es la figura del
apóstol mejor descrita en los evangelios, tiene una enorme cantidad de
intervenciones, reproches y de contradicciones vivientes de Pedro, parece ser
como el que después en el Evangelio de San Mateo, que se escribe como en los
años 90, aparece como el punto de referencia de los apóstoles, los textos se
van seleccionando y la figura de Pedro quedó predominante. (…)
El P. Aguerre no toma en cuenta recientes estudios exegéticos y papirológicos que inducen a reconsiderar la cronología convencional de la formación de los escritos del Nuevo Testamento. Por caminos muy distintos entre sí, grandes exegetas como Robinson, Carmignac y Tresmontant y notables papirólogos como O’ Callaghan y Thiede han llegado a una conclusión convergente: los evangelios canónicos fueron redactados pocas décadas después de la Pascua de Cristo, en fechas mucho más tempranas que las que hasta ahora se solía manejar.
Consideremos, por ejemplo, el caso del papiro P64
o "Papiro Magdalen", llamado así porque es
conservado en el Magdalen College de
Oxford. En 1901 el Rev. Charles Huleatt dató a P64 como del siglo III. En
Este descubrimiento es muy importante porque
según la mayoría de los exégetas actuales el Evangelio de Mateo habría sido
escrito hacia el año 80. Como además una mayoría todavía más contundente de los
expertos atribuye la mayor antigüedad al Evangelio de Marcos, resulta que la
redacción de Mateo y de Marcos habría tenido lugar al menos veinte o treinta años antes de lo generalmente admitido en
medios académicos. Este descubrimiento tiene grandes consecuencias, que apenas
han comenzado a ser evaluadas, en la cuestión de la historicidad de los
Evangelios. Es un duro golpe a las teorías sobre el supuesto origen mitológico
del cristianismo, porque la formación de un mito requiere, entre otras cosas,
bastante tiempo, un tiempo que no puede haber existido si, como sostiene la
tradición católica desde siempre, los Evangelios sinópticos fueron compuestos
mientras aún vivían San Pedro y los demás apóstoles, testigos oculares de los
acontecimientos de la vida de Jesús.
En cuanto a la cuestión particular del
primado de Pedro, estos nuevos descubrimientos refuerzan la tesis tradicional,
según la cual este primado se origina en una elección del mismo Jesús de
Nazaret, no en opciones posteriores y contingentes de la primitiva comunidad
cristiana.
Aguerre:… Y después se elige, cosa que no pasó con ningún otro apóstol, su
sucesor en la Catedral de Roma, que parecía privilegiar el oficio de vicario de
Pedro. (…)
No resulta claro el sentido de esta frase. En los primeros tiempos de la Iglesia, los cristianos no tenían catedrales, porque eran un grupo pequeño y perseguido por la autoridad pública. Se reunían en casas o en catacumbas. Las catedrales se construyeron sobre todo a partir del siglo IV, cuando cesaron las persecuciones. A partir de esa época, todos los Obispos, no sólo el de Roma, fueron ordenados en catedrales.
Quizás el P. Aguerre dijo “cátedra”, no “catedral”. Pero no sólo Pedro, sino todos los Apóstoles tuvieron sucesores en sus “cátedras”. Por ejemplo, San Pablo ordenó Obispos a Timoteo y a Tito. Es verdad que sólo en Roma, por la importancia capital de esta Sede Apostólica para la Iglesia universal, se conservó un registro histórico completo de la sucesión apostólica. Se conoce toda la serie de los Papas: Pedro, Lino, Cleto, Clemente, etc., hasta llegar al Papa actual, Benedicto XVI.
Aguerre:… Pero comenzó la
concepción monárquica de la Iglesia y después se complicó por los problemas de
carácter político, identificándose con Roma porque era capital del Imperio;
cayó Roma y surge Constantinopla, que reclama para sí las potestades que tenía
el Imperio. Los Patriarcas se excomulgan mutuamente: el cisma de occidente. (…)
Seguramente el P. Aguerre se refiere al “Cisma de Oriente”, que comenzó con la excomunión mutua entre el Papa (que no es un simple Patriarca más) y el Patriarca de Constantinopla.
Aguerre:… Pero los concilios seguían siendo la reunión de los obispos pero con
la presencia del Papa cada vez más imperativa, entonces ¿hay dos cabezas en la
Iglesia? ¿El Concilio es una institución democrática y el Papa es la
autocrática?, y si están las dos en conflicto ¿quién gana? Las querellas del
papado fueron célebres.
Hubo un
desarrollo histórico del ejercicio del poder del primado de Pedro. Este poder,
sin embargo, no fue ejercido de modo esencialmente autocrático, sino al
servicio de toda la Iglesia, en fidelidad a Cristo. En el siglo XV se produjo
un conflicto entre el Papado y los Concilios debido al surgimiento de la
doctrina “conciliarista”, según la cual el Concilio ecuménico tenía una
autoridad mayor que
LV: Me acuerdo que el P. Montes decía que la
mejor prueba que la Iglesia es verdadera es estudiar la historia de los Papas.
Aguerre: Eso no lo inventó Montes, eso lo dijo Ludwig
Pastor que es el autor de los 37 volúmenes de la Historia de los Papas, que era
luterano y en el siglo XIX pidió permiso a Roma para investigar los archivos. Y
cuando terminó de escribir la Historia de los Papas se convirtió al
catolicismo; entonces le preguntaron si se había sentido profundamente
conmovido por la verdad de la Fe: “No, una institución que ha aguantado tanta
basura a lo largo de los siglos no puede menos que tener la asistencia del
Espíritu Santo”.
En la Iglesia abunda el pecado, pero sobreabunda
Aguerre: Pero la crisis fundamental vino en el último Concilio Vaticano de
1870, estaba Italia en armas por la unificación italiana, con Giusseppe
Garibaldi, con los Reyes, que sé yo, y el papado impedía la unión de los
distintos reinos en Italia, hay que sacarlo del medio. Regía la Iglesia en
aquel momento Pío Nono, un Papa que fue beatificado últimamente por Juan Pablo
II. Era un autócrata desde todo punto de vista, empezó bien el papado, un
papado larguísimo, (no como este Papa que lleva 27), pero fue largo. (…)
El pontificado del Beato Pío IX fue el más largo de la historia de la Iglesia, después del de San Pedro. Duró 32 años (1846-1878), cinco años más que el de Juan Pablo II (1978-2005).
Al principio de su pontificado, muchos liberales
apreciaron a Pío IX, pero cuando desplegó más claramente su magisterio
anti-liberal lo repudiaron totalmente. Quizás el documento más conocido del
Papa Pío IX es el Syllabus, en el
cual rechaza la posibilidad de llegar a un entendimiento entre el catolicismo y
una cultura moderna caracterizada por el auge del racionalismo, el liberalismo
y
Aguerre: (Pío IX) Reúne el Concilio
Vaticano para pedir que el Concilio legitimara entre otras cosas, las
pretensiones papales de infalibilidad en materia dogmática, es decir, enunciados
como verdades absolutas fuera de discusión. El Concilio dijo: la infalibilidad
la tiene la Iglesia, la Fe de la Iglesia es infalible; el Papa como individuo,
primero, antes de afirmar una cosa tiene que averiguar si la Fe de la Iglesia
es ésa y no simplemente porque se le ocurre, o el Espíritu Santo lo iluminó. Al
final se aprobó un texto de compromiso. El Papa, cuando habla como doctor
universal de la Iglesia, en materia de Fe y costumbres goza por asistencia del
Espíritu Santo, de la misma infalibilidad que goza la Iglesia, es un derivado
de la Iglesia. (…)
No resulta convincente la tesis de que el dogma del Concilio Vaticano I sobre la infalibilidad papal fue el resultado de un “compromiso” entre dos sectores, uno de los cuales respondía al propio Papa Pío IX, quien habría pretendido una definición más amplia o ambiciosa de su infalibilidad. Según testimonios de la época, el Concilio se desarrolló exactamente de acuerdo con las expectativas del Papa. La verdadera discusión ocurrida en el aula conciliar no fue entre “infalibilistas” y “falibilistas”, ni entre una forma radical y una forma moderada de “infalibilismo”, sino entre una mayoría partidaria de la definición dogmática y una minoría “inoportunista”, que aceptaba la doctrina tradicional sobre la infalibilidad papal, pero consideraba inoportuna la definición dogmática, por razones ecuménicas, políticas o de otra clase. Se produjo una clara victoria de la mayoría y la minoría finalmente aceptó la decisión sin mayores problemas, exceptuando el cisma del pequeño grupo de los “viejo-católicos”.
Aguerre:… La prueba está que cuando se muere el Papa la Iglesia sigue
existiendo. Hubo épocas de conflicto, donde el Papa no existió o hubo dos o
tres Papas, uno era Papa en Avignon, el otro en Roma. ¿Cuál era Papa y cuál no,
cuál mandaba? (…)
El P. Aguerre tiene razón al subrayar que la
infalibilidad papal (que es un don de Dios) está al servicio de la
indefectibilidad de la fe de
Aunque naturalmente se dieron y se dan intervalos
mayores o menores entre la muerte de un Papa y la elección del siguiente, el
Papa no es prescindible en
Aguerre:… Y Juan XXIII, citó el Concilio Vaticano II y ahí, en lugar de hacer
declaraciones dogmáticas, textos precisos y concretos de cada cosa, dio otra
visión diferente: textos pastorales, docentes y abiertos. Hubo muchísima
discusión, vinieron los obispos de todo el mundo y se invitaron observadores
protestantes, ortodoxos, judíos para que estuvieran, no en el voto, pero sí en
la observación, para que hicieran sugerencias. De modo que desde ese punto de
vista el dogmatismo de la Iglesia cayó y los catecismos que antes eran
preguntas y respuestas exactas cambiaron de formato. (…)
Este párrafo
parece denotar una interpretación rupturista del Concilio Vaticano II, que no
responde a la visión de Juan XXIII y Pablo VI acerca del Concilio y que ha sido
rechazada recientemente por el Papa Benedicto XVI. El Concilio Vaticano II se
presenta a sí mismo como un Concilio que está en plena comunión y continuidad
doctrinal con los Concilios anteriores (especialmente con los últimos dos: el
de Trento y el Vaticano I). Reafirma explícitamente
sus definiciones dogmáticas y las cita en varias ocasiones. Si bien el Concilio
fue definido como “pastoral”, esto no implica en modo alguno una “caída del
dogmatismo de la Iglesia”. Dos de los documentos conciliares (Lumen Gentium y Dei Verbum) son “constituciones dogmáticas”. Aunque estos y otros
documentos del Vaticano II no definan dogmas nuevos y aunque evidencien un
desarrollo de algunos aspectos de la doctrina católica, su tono general es de
fidelidad a la Tradición, no de “ruptura” o “caída” del “dogmatismo”.
El
Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica volvió a utilizar el formato
tradicional de preguntas y respuestas, lo cual merece ser bienvenido, porque
representa una excelente ayuda pedagógica en tiempos de una gran confusión
doctrinal e ideológica.
Aguerre:… Esa idea que vos dijiste de la certeza es una evolución muy clara
del cartesianismo, ¿qué es verdad? aquello que en mi mente aparece como una
idea clara y distinta. Confundir verdad con certeza ha sido un equívoco de todo
el mundo, inclusive los psiquiatras.
La
filosofía cristiana nunca ha confundido verdad y certeza y no depende del
cartesianismo, que es en cambio un hito fundamental en el proceso de divorcio
entre el pensamiento moderno y la fe católica. La más tradicional
filosofía cristiana enseña que la verdad es "adecuación entre la mente y
la realidad", mientras que la certeza es "afirmación de una parte de
una alternativa sin temor a que la otra sea verdadera.", es decir,
exclusión de duda. Por eso se puede estar cierto de algo falso o estar en duda
respecto de algo verdadero. En el primer caso, no dudo de que la alternativa
verdadera sea A, cuando en realidad es No-A; en el segundo caso, dudo de si
será A, cuando en realidad es A.
LV: Yo creo que en este momento hay una cosa de
oscilaciones, que lo de preguntarte también te crea mucha ansiedad, mucha
angustia. Si me das a elegir prefiero la certeza.
Con mucha sensatez, LV se aferra al punto de
partida de la metafísica de Aristóteles y de la gran tradición del pensamiento
de Occidente: el ser humano desea naturalmente conocer
Aguerre: Pero la certeza tiene un componente
subjetivo enorme. Hay frases, como por ejemplo, “yo siempre digo” que ya está
indicando a dónde vamos a parar; “no estoy de acuerdo contigo pero puedo estar
equivocado”. Es una manera de decir que estás equivocado, que el que tengo la
razón soy yo. El déspota psicológico no se da cuenta de que una cosa es tu
testimonio, (tenés todo el derecho del mundo a ser entusiasta y convincente)
con tal de que simultáneamente estés formando la conciencia y estés formando
Hoy se
tiende a etiquetar fácilmente de “fundamentalista” (una forma eufemística de
decir “fanático”) a quien está firmemente convencido de que su religión es
verdadera. El intento de convencer a otros de la verdad de la propia fe es
considerado comúnmente como un “proselitismo” que falta el respeto a la
libertad ajena. Esta actitud merece ser llamada “dictadura del relativismo”. Se
supone falsamente que el relativismo es una condición necesaria de la
convivencia pacífica en una sociedad democrática. El verdadero creyente es
visto como alguien peligroso, porque la religión divide a los hombres, mientras
que el trabajo colectivo en pos de la prosperidad material los une.
Pero en
verdad sucede lo contrario: la falta de una meta común trascendente desune a
los pueblos, que se asemejan cada vez más a masas anónimas reunidas de un modo
fortuito, que comparten circunstancialmente algún interés concreto. La fe
cristiana, en cambio, busca hermanar a todos los hombres en una sola familia:
la Iglesia, formada por todos aquellos que reconocen como Dios y Padre nuestro
al Padre de Nuestro Señor Jesucristo.
Por su
misma esencia, la fe cristiana excluye la duda e impone la obligación moral de
dar testimonio de Cristo a los no cristianos, a fin de que se conviertan y
crean. El acto de fe es -intrínsecamente- un acto libre. El creyente no impone
su fe a los demás, sino que la propone con respeto y amor. Esto es así, no a
pesar de la certeza que tiene de la verdad de su fe, sino a causa de ella. El
creyente que no anuncia el Evangelio a los demás, o no cree lo suficiente, o no
los ama de verdad. No tomemos como “tolerancia” lo que en el fondo no es más
que indiferencia por los otros. La “tolerancia” (es decir, el respeto al
diferente) no nace de la duda (como piensan los masones), sino del amor.
Tenemos
certeza de determinadas verdades de orden religioso o moral porque Cristo las
enseñó. Por supuesto, la conclusión de que determinada cosa es verdad porque
Cristo la dijo se basa en algunas premisas: la fe en la divinidad de Cristo y
la fe en la Iglesia como sacramento universal de salvación, que prolonga en el
tiempo y en el espacio la obra redentora de Cristo. Cristo ha dado autoridad al
Magisterio de la Iglesia para interpretar con su autoridad
En
definitiva, el verdadero cristiano no es “dogmático” en el sentido de “fanático
intransigente”, pero sí es necesariamente “dogmático” en el sentido de que se
adhiere totalmente a la verdad revelada por Dios en Cristo, transmitida por la
Iglesia y expresada en sus dogmas.
JMM: ¿Cómo evolucionó la catequesis de la Iglesia
hasta el día de hoy?
Aguerre: Como de costumbre, cuando tú niegas un
extremo te vas al otro, cada uno enseña lo que quiere, dice lo que quiere.
Cuando esto empezó, Pablo VI se asustó del liberalismo emanado del Concilio
Vaticano II, y empezó a poner los frenos por todos lados. (…)
La actual crisis de la Iglesia, que como bien dice el P. Aguerre incluye entre otras cosas cierto grado de anarquía y de pluralismo ilegítimo, no emana del Concilio Vaticano II que, tanto en su letra como en su espíritu, fue un Concilio católico ortodoxo, no liberal. No obstante, fuerzas oscuras y centrífugas, ya insinuadas durante el Concilio, se desataron durante el post-Concilio, causando grandes daños. A partir de 1968, el Papa Pablo VI tomó mayor conciencia de esto y adoptó varias medidas para contrarrestar esas fuerzas. Su pontificado, pese a todas sus limitaciones, tuvo el gran mérito de conservar intacto el depósito de la fe en un tiempo muy turbulento, en medio de una confusión de enormes proporciones.
Aguerre:… Y Juan Pablo II es un dogmático clásico cuya relatividad viene de
haberse formado en el mundo del Este y en una lucha permanente contra el error (…)
El P.
Aguerre califica negativamente al Papa que muchísimos católicos llamamos ya
Juan Pablo II “el Grande”, colocándolo así dentro de la serie de grandes Papas
como San León Magno y San Gregorio Magno. Sin embargo, el sentido exacto de su
crítica es incierto, ya que él no define con precisión qué quiere decir al
llamar “dogmático” a alguien.
Como ya
hemos visto, en función del sentido católico de la palabra “dogma”, el adjetivo
“dogmático” aplicado a una persona (aunque no se usa así en el lenguaje
católico tradicional) debería ser un elogio, ya que el verdadero creyente debe
adherirse firmemente al dogma y, en ese sentido, ser “dogmático”. Es evidente
que el Papa Juan Pablo II fue un gran creyente, pero el P. Aguerre no se
refiere a esto al llamarlo “dogmático”.
Por otra
parte, en el lenguaje corriente actual, influido por prejuicios anticristianos,
“dogmático” significa usualmente “ultra-conservador”, “intransigente”,
“cerrado” o cosas por el estilo. Según abundantísimos y calificados
testimonios, Juan Pablo II estuvo muy lejos de ser “dogmático” en ese sentido.
El P.
Aguerre usa aquí una táctica clásica del “progresismo católico”, la de
relativizar el magisterio de Juan Pablo II en función de su nacionalidad
polaca. Pero el Papa es el Vicario de Cristo aunque sea polaco, alemán,
italiano o de cualquier otra nacionalidad.
Aguerre:… y la única defensa que tenían era la afirmación incuestionable de la
centralidad de la figura del Papa, que era lo que mantenía la identidad de
Polonia. (…)
La identidad de la nación polaca está fuertemente relacionada con la fe católica del pueblo polaco, que va mucho más allá de su firme adhesión al Papa.
Aguerre:… Bueno, la psicología del polaco es así y los años del dominio
comunista fortalecieron tremendamente la fe y nunca tuvieron más vocaciones que
en ese tiempo. Se terminó el yugo comunista de 1989, la fe de Polonia empieza a
flaquear, descienden el número de vocaciones, se proponen leyes a favor del
aborto y el divorcio y las aprueban por mayorías y la Iglesia, en ese tiempo,
no formó conciencias. Simplemente estaba en contra del comunismo. (…)
Esta
crítica del P. Aguerre a
En cuanto
a la actual ley polaca sobre el aborto, si bien es innegablemente mala
como lo son todas las leyes que permiten algunas clases de aborto, cabe subrayar que es muchísimo más
restrictiva que las leyes análogas de otros países de Europa y que la ley que
regía en
Aguerre:… Las tres visitas del Papa a Polonia levantaron millones de personas,
pero en el fondo el Papa se quejó de “ya no me hacen caso”, es una figura
folklórica. Entonces, la dimensión dogmática de la Iglesia actualmente está muy
desmonetizada.
El
alegato anti-dogmático y pro-liberal del P. Aguerre permanece ambiguo hasta el
final. Acoto que, en la medida en que el liberalismo teológico se entienda (en
el sentido clásico) como anti-dogmatismo, todo católico debe ser anti-liberal.
LV: Salvo la figura del Papa.
Aguerre: Bueno, pero como figura carismática del
Papa, que reúne multitudes donde quiera que va, y la muchachada donde quiera
que va. Después si le dan bolilla o no, habría que verlo. Bueno, no hay
precedente en la historia como éste, pero en cuanto al contenido de su gestión
y su estilo, ha ido delegando en figuras tremendamente autoritarias como el
Cardenal Ratzinger (…)
Suponiendo que la opinión del P. Aguerre no haya cambiado, y dado que Joseph Ratzinger no ha cambiado esencialmente su manera de pensar y de actuar, tendríamos aquí otra dura crítica a un Papa (el cuarto, en pocas páginas). Pienso que esta última crítica se basa en una burda tergiversación de la obra providencial del Cardenal Ratzinger como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, sobre todo por su firme defensa de la ortodoxia católica.
Aguerre:… y se sigue mandando documentos sobre “la verdad de las cosas, la
verdad de las cosas...” (…)
Gracias a Dios, la Iglesia Católica, gobernada por el Sucesor de Pedro, sigue anunciando sin miedo y sin dudas la verdad revelada acerca de Dios y del hombre. Este magnífico servicio de la Iglesia a la humanidad le parece lamentable al P. Aguerre.
Aguerre:… Una cosa es la certeza por la fe, que es un juicio de valor, y todo
juicio de valor es un riesgo, (…)
La fe no es un riesgo, ni una apuesta sino una firme certeza. Es confianza en Aquel que merece toda confianza.
Aguerre:… la prueba está que haciendo un balance, el 20% de la humanidad cree
en Cristo resucitado y el 80 no, entonces cómo se va a hacer estadísticamente
una afirmación que arrasa con la mente de toda la gente, cuando el 80% no
presta atención; (…)
Los cristianos somos un tercio de la humanidad, no un 20%. Pero, más allá de este hecho estadístico, debo responder que la verdad no se decide por votación y que el cristiano tiene el derecho y el deber de proclamar su fe en toda circunstancia, sea mayoritaria o minoritaria. Si los primeros cristianos hubieran seguido el absurdo criterio estadístico planteado aquí, el cristianismo jamás se habría difundido.
Aguerre:… y del 20% que dice afirmar que cree en Cristo resucitado, ¿cuántos
hay convencidos? Pero no solamente convencidos. Hay dos clases de catequesis:
1) un llamado a la emoción: aparece Cristo que nos perdonó nuestros pecados,
sufriendo y muriendo, (como pasó con la película de Mel Gibson, que como dijo
Billy Graham vale más que mil sermones porque todo el mundo llora, se
estremece) La emoción dura una semana, después...? y
la otra 2) es la docencia, para lo cual el cura tiene que estudiar, leer, que
no es frecuente, los curas siempre están apurados. Por eso hay un folleto, el
CLAM, donde están las lecturas del mes y que a continuación de las lecturas se
ponen una serie de comentarios, para que el cura los lea.
Los seres
humanos somos seres racionales, pero no somos sólo razón. Tenemos también
voluntad, sentimientos, emociones, etc. La catequesis debe formar al hombre
entero, apelando a la razón, la voluntad, los sentimientos, etc. Esos distintos
aspectos de la catequesis se pueden distinguir, pero sería un serio error
separarlos u oponerlos. El catolicismo se caracteriza por mantener siempre
unidos los distintos elementos que integran una totalidad: fe y vida, palabras
y obras, contemplación y acción, etc. Además, la doctrina del perdón de
los pecados no es simplemente una llamada a
LV: Esto se ve en todos los ámbitos, el estudio
realmente lo termina haciendo muy poca gente, porque también se da en el ámbito
universitario, en el político ni que hablar.
Aguerre: (…)
Acá pasa algo parecido, la gente “piadosa” viene a pedir permiso para pensar,
permiso para actuar, usted dígame si lo que voy a hacer está bien o está mal, y
si tú te dedicas a formarle la conciencia se aburren. Buscan una respuesta
clara: sí o no. Después haré caso o no. Es un poco farra. Y suponen que como el
cura no tiene nada que hacer, la gente viene a conversar. Estos salones están
llenos de ellos, lo que antes se hacía en los confesionarios. Pensá en tipos
como el Padre Barlén que se pasaba 14 horas diarias en el confesionario o el
Padre Doussinague o el Padre Juan Carlos Bazzano. Y ahí venía la gente, y
hablaban, hablaban y hablaban. Y a veces en las misas de alumnos, los alumnos
eran rapiditos, pero a veces había viejas que estaban confesándose, con cola de
alumnos esperando, y no terminaba de hablar. Y uno se preguntaba, qué tendrá
esta vieja que va para tan largo y no entendíamos nada. Es gente que venía a
desahogarse. Si tú le decías a una persona, mire, yo acá en el confesionario no
puedo, concertamos una entrevista, venga a la portería del Colegio, a la sala
de visitas que la atendemos, no venía nunca más. Era un momento, la receta
hecha. Luchar contra esa mentalidad, pedir certeza sin responsabilidad, (si me
voy al infierno la responsabilidad es suya porque me dio mal consejo), es el
gran desafío de la catequesis actual.
Resulta muy penosa la forma despectiva en la que el P. Aguerre se refiere a los fieles católicos militantes comunes y corrientes, caricaturizándolos. Esos fieles confían en la palabra del sacerdote como representante de la Iglesia y confían en la Iglesia como portadora del mensaje de salvación de Cristo. Por eso a menudo les basta que el sacerdote les recuerde las normas de la moral católica. No sienten la necesidad de largas argumentaciones para fundamentar la validez de esas normas, porque intuitivamente captan que tienen mucho sentido y que encajan perfectamente en la trama de todo lo que creen, saben y viven.
Los fieles católicos siguen necesitando, tanto hoy como ayer, recibir el sacramento del perdón, pero en la actualidad pocos sacerdotes dedican un tiempo suficiente a este ministerio fundamental, quizás porque les aburre escuchar las confesiones de pecados que usualmente son bastante parecidos entre sí. Probablemente no valoran en su justa medida el enorme don de la misericordia divina que se canaliza sacramentalmente a través de la absolución.
Estadísticas sobre el clero católico en América Latina (2000-2005)
Ing.
Hace poco publiqué un artículo titulado La Iglesia Católica en Uruguay en números (1950-2004). Allí, a partir de datos extraídos del sitio web Catholic Hierarchy, mostré la evolución de algunos indicadores básicos de la Iglesia Católica en las diez Diócesis del Uruguay a lo largo del período 1950-2004. En el presente artículo, partiendo de datos extraídos de un reciente informe del Observatorio Pastoral del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano), que a su vez se basa en datos del Annuarium Statisticum Ecclesiae (Ciudad del Vaticano, 2006), complementaré lo dicho en mi primer artículo.
Cuadro 1 – Sacerdotes, religiosos y seminaristas en Uruguay
|
Año |
Sac. Dioc. |
Sac. Rel. |
Total Sac. |
Relig. Laicos |
Reli-giosos |
Reli- giosas |
Sem. Dioc. |
Sem. Rel. |
Total Sem. |
|
2000 |
221 |
277 |
498 |
96 |
373 |
1.281 |
41 |
45 |
86 |
|
2001 |
208 |
281 |
489 |
94 |
375 |
1.208 |
42 |
58 |
100 |
|
2002 |
205 |
268 |
473 |
92 |
360 |
1.126 |
43 |
35 |
78 |
|
2003 |
222 |
257 |
479 |
95 |
352 |
1.089 |
41 |
39 |
80 |
|
2004 |
210 |
274 |
484 |
103 |
377 |
1.014 |
45 |
45 |
90 |
|
2005 |
220 |
244 |
464 |
98 |
342 |
977 |
41 |
32 |
73 |
|
Variación |
-0,5% |
-11,9% |
-6,8% |
2,1% |
-8,3% |
-23,7% |
0,0% |
-28,9% |
-15,1% |
Los datos tomados del informe del CELAM corresponden a los siguientes campos:
Sacerdotes Diocesanos (Sac. Dioc.), Sacerdotes Religiosos (Sac. Rel.), Religiosos Laicos (Relig. Laicos), Religiosas, Seminaristas Diocesanos (Sem. Dioc.) y Seminaristas Religiosos (Sem. Rel.).
Los demás datos fueron calculados por mí:
· Total de Sacerdotes (Total Sac.) = Sac. Dioc. + Sac. Rel.
· Religiosos = Sac. Rel. + Relig. Laicos
· Total de Seminaristas (Total Sem.) = Sem. Dioc. + Sem. Rel.
· La fila “Variación” muestra la variación porcentual de cada indicador del año 2000 al año 2005.
El informe del CELAM incluye
también las cantidades de ordenaciones, defunciones y abandonos en cada país.
No me queda claro si esas cantidades se refieren sólo a los sacerdotes
diocesanos o a todos los sacerdotes. Según esos datos, Uruguay tiene un
promedio de 5 ordenaciones por año. Las cantidades anuales de defunciones
parecen demasiado bajas, teniendo en cuenta la edad promedio de los sacerdotes.
Además, los valores de
Los datos de este Cuadro 1 provienen de una fuente distinta a los del Cuadro 1 de mi primer artículo. Aunque ambos conjuntos de datos presentan algunas diferencias, son bastante similares entre sí. Esta convergencia refuerza la credibilidad de esos datos y de las consideraciones que, a partir de ellos, hice en mi primer artículo.
Por lo tanto, es posible asegurar que en el Uruguay de la primera década del siglo XXI continúa existiendo una grave crisis de la vida religiosa. Extrapolando estos datos, se deduce que, de mantenerse la actual tendencia, en el año 2020 las religiosas casi se habrán extinguido y los sacerdotes religiosos se habrán reducido a poco más de la mitad de los del año 2000.
En cambio el clero diocesano parece haber superado la crisis: la cantidad de sacerdotes diocesanos disminuyó en una sola unidad y la de seminaristas diocesanos se mantuvo constante.
Extrapolando estos números, resulta que el efecto combinado de ambos fenómenos (estabilidad del clero diocesano y agudo descenso del clero religioso) haría que en la década 2000-2010 la Iglesia uruguaya pierda un 13,6% de sus sacerdotes. Desde este punto de vista, la presente década sería la peor al menos desde 1950 (y probablemente desde mucho antes)..
Cuadro 2 – Clero secular y religioso en los países de América Latina
|
País |
Sac. Dioc. 2000 |
Sac. Rel. 2000 |
Tot. Sac. 2000 |
Sac. Dioc. 2005 |
Sac. Rel. 2005 |
Tot. Sac. 2005 |
Variación |
|
Argentina |
3.608 |
2.260 |
5.868 |
3.817 |
2.028 |
5.845 |
-0,4% |
|
Bolivia |
453 |
603 |
1.056 |
526 |
666 |
1.192 |
12,9% |
|
Brasil |
9.240 |
7.358 |
16.598 |
10.789 |
7.298 |
18.087 |
9,0% |
|
Chile |
1.113 |
1.185 |
2.298 |
1.171 |
1.155 |
2.326 |
1,2% |
|
Colombia |
5.470 |
2.381 |
7.851 |
6.016 |
2.272 |
8.288 |
5,6% |
|
Costa
Rica |
547 |
223 |
770 |
554 |
205 |
759 |
-1,4% |
|
Cuba |
166 |
130 |
296 |
200 |
145 |
345 |
16,6% |
|
Ecuador |
1.019 |
817 |
1.836 |
1.198 |
815 |
2.013 |
9,6% |
|
El
Salvador |
430 |
233 |
663 |
501 |
235 |
736 |
11,0% |
|
Guatemala |
360 |
610 |
970 |
508 |
484 |
992 |
2,3% |
|
Haití |
340 |
271 |
611 |
459 |
286 |
745 |
21,9% |
|
Honduras |
168 |
214 |
382 |
212 |
211 |
423 |
10,7% |
|
México |
10.421 |
3.628 |
14.049 |
11.306 |
3.763 |
15.069 |
7,3% |
|
Nicaragua |
247 |
171 |
418 |
358 |
159 |
517 |
23,7% |
|
Panamá |
181 |
211 |
392 |
214 |
193 |
407 |
3,8% |
|
Paraguay |
355 |
428 |
783 |
353 |
771 |
1.124 |
43,6% |
|
Perú |
1.401 |
1.389 |
2.790 |
1.598 |
1.252 |
2.850 |
2,2% |
|
Puerto
Rico |
374 |
387 |
761 |
359 |
355 |
714 |
-6,2% |
|
Rep.Dominicana |
390 |
427 |
817 |
451 |
442 |
893 |
9,3% |
|
Uruguay |
221 |
277 |
498 |
220 |
244 |
464 |
-6,8% |
|
Venezuela |
1.364 |
956 |
2.320 |
1.578 |
950 |
2.528 |
9,0% |
|
Total |
37.868 |
24.159 |
62.027 |
42.388 |
23.929 |
66.317 |
6,9% |
El Cuadro 2 muestra las cantidades de sacerdotes diocesanos y sacerdotes religiosos en los años 2000 y 2005, según el citado informe del CELAM. He calculado la cantidad total de sacerdotes en 2000 y 2005 y la variación porcentual de esa cantidad de 2000 a 2005 (columna “Variación”).
Dicho informe incluye datos de 22 países de América Latina y el Caribe. Excluyendo a Belice (pequeño país anglo-parlante de América Central), presento aquí datos de 21 países de América Latina, a saber: los 19 países hispanoamericanos más Brasil y Haití.
En general los datos del informe del CELAM parecen razonables, exceptuando la serie histórica correspondiente a la cantidad de sacerdotes religiosos en Paraguay: 428, 442, 764, 766, 769, 771. Es muy improbable que esa cantidad haya crecido tan bruscamente de 2001 a 2002 y luego haya crecido tan lentamente, por lo cual se puede dar por cierto que una de las dos partes de la serie (los dos primeros años o los últimos cuatro años) es errónea.
El análisis de la columna “Variación” muestra lo siguiente:
· En general, la Iglesia Católica en América Latina ha superado la crisis del clero ocurrida sobre todo en las primeras décadas del período post-conciliar.
· Sin embargo, cuatro países (Argentina, Costa Rica, Puerto Rico y Uruguay) continúan perdiendo sacerdotes. Cabe subrayar que se trata de cuatro países más desarrollados que el promedio de América Latina. Una posible explicación de esto es que el actual desarrollo económico y social está (de hecho) siendo acompañado por una secularización creciente de la sociedad.
· De esos cuatro países, Uruguay exhibe la mayor caída porcentual del número de sacerdotes. A mi juicio esto tiene dos causas principales:
o Por una parte, Uruguay es el país más secularizado de América Latina (exceptuando a Cuba). Por ejemplo, es el único país de América Latina en el cual el 25 de diciembre no se celebra oficialmente la Navidad, sino el “Día de la Familia”; también es el único que ha dado reconocimiento legal a las uniones homosexuales.
o Por otra parte, Uruguay es quizás el país de América Latina en el que menos progresos ha hecho la reforma de la Iglesia impulsada por los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI. En buena parte de la Iglesia uruguaya continúan predominando mentalidades y modalidades de acción pastoral que están siendo superadas en otros países, por su notoria esterilidad espiritual y religiosa.
Católicos uruguayos de hoy: ¿qué vamos a hacer para contribuir a
cambiar el momento más desfavorable del lugar más desfavorable para la Iglesia
en América Latina?
Vuelve a la Tabla de Contenidos
En http://stores.lulu.com/diglesias
usted puede descargar gratuitamente en formato PDF los siguientes libros del
Ing.
·
Razones para
nuestra esperanza. Escritos de apologética católica.
·
Id por todo
el mundo y proclamad el Evangelio. Exposición de algunos puntos de la doctrina
católica.
Del maestro de coro. Según la... de Gat. Salmo.
De David.
¡Oh Yahveh, Señor nuestro,
qué glorioso tu nombre por toda la tierra!
Tú que exaltaste tu majestad sobre los cielos,
en boca de los niños, los que aún maman,
dispones baluarte frente a tus adversarios,
para acabar con enemigos y rebeldes.
Al ver tu cielo, hechura de tus dedos,
la luna y las estrellas, que fijaste tú,
¿qué es el hombre para
que de él te acuerdes,
el hijo de Adán para que de él te cuides?
Apenas inferior a un dios le hiciste,
coronándole de gloria y de esplendor;
le hiciste señor de las obras de tus manos,
todo fue puesto por ti bajo sus pies:
ovejas y bueyes, todos juntos,
y aun las bestias del campo,
y las aves del cielo, y los peces del mar,
que surcan las sendas de las aguas.
¡Oh Yahveh, Señor nuestro,
qué glorioso tu nombre por toda la tierra!
Este mensaje no es un SPAM. Si desea cancelar su suscripción, por favor escríbanos a: feyrazon@gmail.com