Fe y Razón

Revista virtual gratuita

Desde Montevideo (Uruguay), al servicio de la evangelización de la cultura

Nº 13 – Abril de 2007

Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est

“Toda verdad, dígala quien la diga, procede del Espíritu Santo” (Santo Tomás de Aquino)

 

 

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Equipo de Dirección: Diác. Jorge Novoa, Lic. Néstor Martínez, Ing. Daniel Iglesias.

Colaboradores: Dr. Carlos Alvarez Cozzi, Pbro. Dr. Miguel Antonio Barriola, R. P. Lic. Horacio Bojorge, Pbro. Eliomar Carrara, Dr. Eduardo Casanova, Ing. Agr. Álvaro Fernández, Pbro. Dr. Jaime Fuentes, Dr. Pedro Gaudiano, Dra. María Lourdes González, Cr. Rafael Menéndez, Dr. Gustavo Ordoqui Castilla, Sr. Miguel Pastorino, Sr. Juan Carlos Riojas Alvarez, Dra. Dolores Torrado.

 

 

Tabla de Contenidos

 

Sección

Título

Autor o Fuente

Editorial

Hacia una nueva misión continental

Equipo de Dirección

Tema central

Diagnóstico y perspectivas para la nueva evangelización en América Latina

Cardenal Juan Luis Cipriani

Tema central

Congreso-Seminario “Diagnóstico y Perspectivas para la Nueva Evangelización en América Latina

Dr. Pedro Gaudiano

Tema central

Pedro nos visita en Aparecida

Diác. Jorge Novoa

Tema central

Discípulos de Jesucristo

Ing. Daniel Iglesias

Teología

¿Es teología el pensamiento de Juan Luis Segundo?

R.P. Lic. Horacio Bojorge SJ

Documentos

Notificación sobre las obras del P. Jon Sobrino S.J.

Congregación para la Doctrina de la Fe

Apologética

"La tumba perdida de Jesús" y otras fábulas

Padre Jordi Rivero

Familia y Vida

Benedicto XVI llama a la movilización en defensa del orden natural

Instituto Pastoral de Bioética – Arquidiócesis de Montevideo

Libros

Como ovejas entre lobos

R.P. Lic. Horacio Bojorge SJ

Oración

Oración para la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe

S.S. Benedicto XVI

 

 

Hacia una nueva misión continental

 

Equipo de Dirección

 

1.      La Conferencia de Aparecida.

En el próximo mes de mayo tendrá lugar en Aparecida (Brasil) la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, en continuidad con las Conferencias Generales anteriores: Rio de Janeiro (1955), Medellín (1968), Puebla (1979) y Santo Domingo (1992).

La Conferencia de Aparecida fue convocada por el Papa Benedicto XVI, quien también eligió el lema de la misma (el cual expresa su tema principal): “Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida. “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6).” El mismo Sumo Pontífice, en su primer viaje al continente americano, se hará presente en la apertura de la Conferencia, presidiendo la Misa inaugural y pronunciando un discurso inaugural que seguramente será escuchado con suma atención por los Obispos participantes.

El recordado Papa Juan Pablo II solía llamar a América Latina “el continente de la esperanza”, por su gran potencial espiritual. Posiblemente, entre las razones que motivaron este apelativo figuran en primer plano las siguientes: Latinoamérica comparte con Europa y Norteamérica la herencia de la civilización cristiana; reúne hoy a casi la mitad de los fieles católicos del mundo entero; tiene una población más juvenil que Europa y Norteamérica; y ha sido menos afectada que las otras regiones de Occidente por el proceso de descristianización secularista. 

Sin embargo, la situación actual de la Iglesia en este “continente de la esperanza” no está exenta de sombras y dificultades. Basta pensar en la gran extensión de la pobreza y la injusticia social, en el rápido crecimiento de las sectas y los nuevos movimientos religiosos (muchos de ellos no cristianos), en la difusión de mentalidades y estilos de vida relativistas, hedonistas y consumistas, en la creciente presión de las iniciativas políticas y legislativas contrarias al matrimonio, la familia, la vida y la libertad de educación, y en la existencia de un sector de católicos disidentes, que rechazan muchas enseñanzas del Magisterio y están bajo la influencia de ideologías incompatibles con la fe cristiana, para hacerse una idea de la magnitud de los desafíos que deberá enfrentar la Conferencia de Aparecida para afianzar la misión evangelizadora de la Iglesia Católica en nuestra región. 

Teniendo todo esto en cuenta el tema central del Nº 13 de “Fe y Razón” se refiere a la Conferencia de Aparecida. En esta oportunidad nuestra sección central cuenta con cuatro artículos:

·        En primer lugar reproducimos un artículo de Zenit que contiene el discurso inaugural del Cardenal Cipriani, Arzobispo de Lima, en el Congreso-Seminario «Diagnóstico y perspectivas para la nueva evangelización en América Latina», que tuvo lugar en Lima (Perú) en marzo de este año, constituyéndose en un aporte a la preparación de la Conferencia de Aparecida. Cabe destacar que a este Congreso-Seminario fueron invitados tres uruguayos: El R.P. Horacio Bojorge, el Dr. Pedro Gaudiano y el Pbro. Miguel Antonio Barriola, quien no pudo asistir. No sin legítimo orgullo, destacamos que entre los menores de sus muchos méritos figura el hecho de que los tres son colaboradores de “Fe y Razón”.

·        En segundo lugar publicamos un artículo del Dr. Pedro Gaudiano que describe sintéticamente el desarrollo y los resultados del mismo Congreso-Seminario.

·        En tercer lugar incluimos un artículo del Diác. Jorge Novoa, que plantea una reflexión sobre la relevancia religiosa de la próxima visita del Sucesor de Pedro a la Iglesia que peregrina en América Latina.

·        En cuarto y último lugar incluimos una crítica del Ing. Daniel Iglesias a un artículo del P. José Comblin, pionero de la llamada “teología de la liberación”, acerca del tema principal de la Conferencia de Aparecida: el discipulado.

Además, en la sección final publicamos la Oración de S.S. Benedicto XVI para la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Nos unimos a esa oración, esperando que la Conferencia de Aparecida sea un hito fundamental en el camino de renovación de la Iglesia en América Latina y un acicate para que ésta reavive su impulso misionero, procurando una vez más llevar el mensaje salvífico del Evangelio a todos los habitantes de nuestra región. 

 

2.      Un nuevo colaborador de “Fe y Razón”.

A partir de este número se incorpora al equipo de colaboradores de “Fe y Razón” el Pbro. Dr. Jaime Fuentes, sacerdote de la Prelatura del Opus Dei, Doctor en Teología, Capellán de la Universidad de Montevideo, autor de varios libros y destacado periodista. Damos una cálida bienvenida al Padre Jaime y agradecemos su disponibilidad para contribuir con nuestra humilde obra de apostolado en Internet.

 

Concluimos este mensaje deseando a todos nuestros lectores unas muy felices Pascuas de Resurrección.

 

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Diagnóstico y perspectivas para la

nueva evangelización en América Latina

Según el cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, arzobispo de Lima


LIMA, lunes, 5 marzo 2007 (ZENIT - www.zenit.org).

Publicamos el discurso que pronunció este lunes el cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, arzobispo de Lima, al inaugurar el Congreso-Seminario «Diagnóstico y perspectivas para la nueva evangelización en América Latina», organizado por la institución «Vida y Espiritualidad» en Lima.


El evento fue inaugurado con una misa solemne presidida por el cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y uno de los presidentes de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano de Aparecida.


* * *


Me alegra mucho darles la más cordial bienvenida a este evento de singular trascendencia organizado por la institución «Vida y espiritualidad». Se reúnen en este Congreso-Seminario para aproximarse a un diagnóstico y proponer unas perspectivas para la Nueva Evangelización en América Latina, y lo hacen precisamente estando muy cercana la celebración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Aparecida, Brasil.


I. Introducción


Esta V Conferencia General, «en continuidad con las cuatro anteriores, está llamada a dar un renovado impulso a la Evangelización en esa vasta región del mundo eminentemente católica, en la que vive una gran parte de la comunidad de creyentes» (1).


Nos encontramos pues ante una nueva etapa del camino en la aplicación del Vaticano II a la Iglesia en Latinoamérica. Camino de la continuidad, no de la ruptura. Camino de comunión ante todo con Dios Padre, y con su Hijo Jesucristo en el Espíritu Santo y, por consiguiente, de comunión entre nosotros, en la unidad del único Cuerpo de Cristo (2); un camino orientado también por el Sínodo de la Iglesia en América, para mantener viva y firme el don de la fe en el pueblo latinoamericano.


La Iglesia en esta parte del mundo ha vivido estas etapas siempre en estrecha y constante unión con el Sucesor de Pedro. Esta fidelidad a la persona del Santo Padre y al Magisterio de la Iglesia han sido características esenciales de nuestro andar.


El tema de la V Conferencia General, elegido muy acertadamente, «Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida», «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14,6) pone en el centro a Jesucristo, único Salvador. La Iglesia está llamada, a través de la vida y el testimonio de todos sus miembros, a constituir la primicia de la presencia viva de Cristo, es decir sus discípulos. Esta vida de Jesucristo llega a nosotros por iniciativa de Dios y no nuestra. «En primer lugar, no dudo en decir que la perspectiva en la que debe situarse el camino pastoral es la de la santidad» (3). Con profunda gratitud recordamos al siervo de Dios Juan Pablo II que tanto amor desplegó a toda la Iglesia y particularmente a Latinoamérica a la que gustaba considerar con profética mirada como «el Continente de la esperanza».

 

II. Tarea de servicio de la Iglesia hoy en Latinoamérica. Luces y sombras.


América Latina tiene ante sí importantes desafíos, incluso situaciones difíciles, ante el asedio de ideologías, de erradas concepciones teológicas, insuficiencia de sacerdotes y religiosos que puedan atender debidamente a la multitud de fieles y la presencia agresiva de las sectas. El relativismo y el utilitarismo ya han llegado a nuestras tierras, es verdad que, todavía no con la agresividad que vemos en Europa y los países desarrollados económicamente. Ideologías que excluyen cualquier principio moral que sea válido y vinculante por sí mismo. Una verdadera campaña que promueve un constante ataque contra la vida, desde su concepción hasta su muerte natural; contra la institución del matrimonio de un hombre con una mujer para toda la vida; contra la familia como célula fundamental de la sociedad; contra la mujer en nombre de un feminismo ideológico; situaciones sumamente dañinas que desconocen la ley natural.


Pese a esta realidad, América Latina también presenta un panorama esperanzador al contemplar su honda tradición cristiana arraigada en sus costumbres y expresiones de piedad popular tan extendidas en todos los países. La identidad católica de nuestros pueblos, debilitada en algunas zonas más que en otras, es una realidad que reclama nuestra responsabilidad en la hora actual. La presencia de la Iglesia en la educación es un hecho positivo, aunque ciertamente se ha debilitado su propuesta notablemente cediendo a la presión de una falsa apertura relativista. La credibilidad de la Iglesia en su función de maestra de la fe y su acompañamiento a nuestros pueblos todavía genera confianza, especialmente entre los más necesitados.


Debemos pues preguntarnos ahora, sobre qué bases y en qué aspectos debemos cumplir nuestra tarea de manera prioritaria. Para ello, tengamos presente las palabras del Santo Padre en Verona: «Quisiera poner de relieve cómo, a través del testimonio multiforme, debe brotar sobre todo el gran «sí» que en Jesucristo Dios dijo al hombre, al amor humano, a nuestra libertad y a nuestra inteligencia; y, por tanto, cómo la fe en el Dios que tiene rostro humano trae la alegría al mundo» (4).


El «Diagnóstico y Perspectivas para la Nueva Evangelización» que sirve de título a este Congreso-Seminario en Lima, por un lado les permite buscar comprender los desafíos que hoy se presentan a la evangelización en tierras latinoamericanas, y al mismo tiempo los anima a buscar iluminar cómo se puede desarrollar mejor la nueva evangelización de cara al futuro. Teniendo presentes las palabras con las que Juan Pablo II describió a la «nueva evangelización»: nueva en su ardor, en sus métodos y en sus expresiones (5).


Para dar este renovado impulso a la nueva evangelización, pienso que se deben contemplar las cuatro Conferencias Generales anteriores y sus respectivos documentos como hitos del andar de la Iglesia en América Latina. Así podemos proponer una «renovación dentro de la continuidad» que es la clave hermenéutica que el Papa Benedicto XVI nos señala para seguir profundizando en las enseñanzas del Concilio Vaticano II.


III. Formación, Educación y Cultura


Estoy convencido que uno de los grandes desafíos de la Iglesia en América Latina tiene mucha relación con la identidad católica de la propuesta para mejorar notablemente la formación y educación de las personas en todos los niveles; ya sea en el ámbito de la catequesis sacramental, la enseñanza en las escuelas, colegios y universidades, la preparación para el matrimonio y otras dimensiones de la formación doctrinal; como también y de modo profundo y consistente en la propuesta cultural que permita el diálogo serio con el desarrollo actual para encaminarlo por sendas más razonables y éticamente válidas. En esta importante tarea es preciso «proclamar íntegro el Mensaje de Salvación, que llegue a impregnar las raíces de la cultura y se encarne en el momento histórico latinoamericano actual» (6). Dejemos atrás complejos de inferioridad frente a las ideologías relativistas, materialistas y los respetos humanos por querer estar «de moda».


IV. La comunicación y los medios


La crisis planetaria, de la que no se escapa Latinoamérica, tiene mucho que ver con la orientación de los contenidos de los medios de comunicación, no sólo la prensa escrita y hablada sino, especialmente, con las modernas técnicas que se difunden a través del Internet, la TV y cada vez más el celular de usos múltiples. Aquí tenemos un verdadero desafío urgente que reclama, no sólo una cruzada de promoción de valores cristianos, sino principalmente la participación de fieles laicos debidamente preparados que trabajen en estos medios profesionalmente con responsabilidad personal.


V. Las metas de una Nueva Cristianización


La gravedad de la enfermedad actual exige una proporcionalidad en la medicina con la que se cure y la dosis adecuada.


A mi entender se debe promover una gran cruzada que tenga como objetivo crear donde no existe, fortalecer donde es débil, un hondo sentido de pertenencia a la Iglesia católica.


Esta misión se debe apoyar en la difusión del Catecismo de la Iglesia Católica y de su Compendio, documentos ambos que no se han incorporado con profundidad a la tarea evangelizadora después de su publicación.


Movilicemos todas las fuerzas de la Iglesia, especialmente a los fieles laicos, utilizando los modernos medios de comunicación y las nuevas técnicas de enseñanza. El testimonio y la coherencia de vida son básicos para que esta gran misión tenga resultados trascendentes y estables para América Latina. Estamos a tiempo.


V. El rol de los fieles laicos y la Doctrina Social


La Jerarquía de la Iglesia tiene, de manera especial, la obligación de dar a conocer la Doctrina social de su riquísimo Magisterio. Sin embargo no es su papel actuar, o dar la impresión de que actúa, como un agente político. Son los laicos los llamados a dedicarse con generosidad y valentía, iluminados por la fe y por el Magisterio de la Iglesia, y animados por la Caridad de Cristo, a esta urgente tarea (7).


Les auguro un trabajo intenso y fructífero con la seguridad que encontrarán propuestas que nos permitan seguir mirando el futuro de la Iglesia en estas latitudes con esperanza, con fortaleza y con la seguridad de que Jesucristo está con nosotros en esta tarea fascinante que los tiempos actuales nos demandan.


El testimonio abierto y valiente que la Iglesia solicita especialmente a sus hijos los fieles laicos es prioritario. Ha llegado la hora de los fieles laicos quienes, llamados a la santidad en su propio trabajo y condición, deben considerar la urgente necesidad de su participación en los ámbitos político, económico, social, cultural y artístico, entre otros.


La señal inequívoca de esta Nueva Evangelización es la profunda piedad mariana. Ella quiere estar presente de modo más intenso en esta mueva etapa. Sabemos que precisamente las sectas la atacan porque nos falta más valentía en defenderla con hechos. El arma sigue siendo el rezo del Santo Rosario. Nuestra Madre Nuestra Señora de la Evangelización acompañe estas Jornadas y bendiga sus esfuerzos.


1) Discurso del Papa Benedicto XVI a la Asamblea Plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina, enero de 2007.


2) Cfr. 1Jn 1,3; 1Co 12, 12-13.


3) Cfr. Juan Pablo II, Carta Apostólica Novo Millenio Ineunte, n. 30.


4) Benedicto XVI, Discurso en la IV Asamblea Eclesial Nacional Italiana, Verona, 19 de octubre de 2006.

 

5) Discurso de Apertura del Papa Juan Pablo II a la XIX Asamblea del Consejo del Episcopado Latinoamericano, Puerto Príncipe, Haití, 9 de marzo de 1983.


6) Cfr. Benedicto XVI, Discurso a la Asamblea Plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina, enero de 2007.


7) Benedicto XVI, Discurso en la IV Asamblea Eclesial Nacional Italiana, Verona, 19 de octubre de 2006.


ZS07030513

 

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Congreso-Seminario “Diagnóstico y Perspectivas para

la Nueva Evangelización en América Latina

 

Pedro Gaudiano

p_gaudiano@yahoo.es

 

Del 5 al 8 de marzo se realizó en la ciudad de Lima (Perú) el Congreso-Seminario titulado "Diagnóstico y Perspectivas para la Nueva Evangelización en América Latina", organizado por el Instituto Vida y Espiritualidad, con el propósito de reflexionar en torno a la realidad eclesial de América Latina. Al evento fueron invitados dos uruguayos: el Rvdo. P. Lic. Horacio Bojorge SJ, y el laico Doctor en Teología Pedro Gaudiano, ambos colaboradores de “Fe y Razón”. Se tuvo como horizonte inmediato la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano a celebrarse del 13 al 31 de mayo de este año en el famoso santuario de Aparecida, la más importante devoción mariana del Brasil.

 

Organizadores: Vida y Espiritualidad

La convocatoria, auspicio y organización del Congreso-Seminario de Lima fue realizada por el Instituto Vida y Espiritualidad, que integra la así llamada “Familia Sodálite”, es decir, el conjunto de personas y de obras que comparten la espiritualidad del “Sodalicio de Vida Cristiana” (ver http://www.familiasodalite.org). El fundador y Superior General del Sodalicio de Vida Cristiana, así como del Movimiento de Vida Cristiana y de las otras asociaciones eclesiales que conforman la “Familia Sodálite”, es el consagrado Luis Fernando Figari, nacido en Lima en 1947, quien participó activamente durante los días del Congreso.

El iniciador y director del Instituto Vida y Espiritualidad, así como también de la editorial y de la revista VE, fue el peruano Germán Doig Klinge (1957-2001). Fue Vicario General del Sodalicio de Vida Cristiana, Coordinador General del Movimiento de Vida Cristiana, Miembro del Pontificio Consejo para los Laicos, Miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Laical. Fue ante todo un fiel hijo de la Iglesia. Así lo testimoniaban sus labores evangelizadoras, su fidelidad al Santo Padre y su Magisterio, su colaboración con los Obispos, su trabajo con los movimientos eclesiales, su apostolado y su labor al servicio de la comunión eclesial. Ha sido un promotor de los movimientos eclesiales y ha publicado varios libros recogiendo las enseñanzas del Papa. Sobre la vida y la obra de Germán Doig Klinge, que ha sido llamado “Padre laico” y “Apóstol laico de nuestro tiempo”, ver http://www.aciprensa.com/vejemplares/gdk.htm.

Actualmente el director de Vida y Espiritualidad es Klaus Berckholtz quien, a pedido de la asamblea plenaria del Congreso-Seminario de Lima, elaboró una presentación del Documento Final, presentación que –con la debida autorización– hemos utilizado ampliamente para la elaboración del presente artículo. El texto impreso del Documento Final, desde los primeros días de abril comenzó a ser puesto “a disposición de la Santa Sede, del CELAM, del Episcopado latinoamericano y del Pueblo de Dios en general como un humilde aporte para la Nueva Evangelización y como una sencilla contribución para la próxima Conferencia de Aparecida”.

 

Los participantes

El Congreso-Seminario de Lima fue una experiencia eclesial muy enriquecedora, gracias a cuatro factores que confluyeron al mismo tiempo: fue un evento internacional, interdisciplinar, intergeneracional e intervocacional.

Los casi 50 participantes provenían de los siguientes países de América Latina y el Caribe: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, México, Perú y Uruguay. Entre ellos hubo Pastores, teólogos, filósofos, sociólogos, historiadores, catedráticos, educadores, psicólogos, economistas, empresarios, políticos, diplomáticos, juristas, médicos y periodistas, entre otros. Hubo también una inmensa riqueza en la diferencia de edades y de estados de vida de los participantes: laicos, religiosos y miembros de la jerarquía de distintas generaciones intercambiaron sus dones y talentos al servicio de la Iglesia.

Todos los participantes del Congreso de una u otra manera estaban vinculados en mayor o menor medida a la Familia Sodálite. Pudimos experimentar una profunda comunión espiritual entre todos: un inmenso amor por Jesús, por María, y por la Iglesia. Fue una verdadera gracia haber podido participar y aportar cada uno su granito de arena en la redacción de las conclusiones finales.

En mi caso particular, tuve contacto por primera vez con este carisma en junio de 1999 cuando, invitado por la Pontificia Comisión para América Latina, participé en el simposio vaticano que conmemoró los cien años del Concilio Plenario de América Latina. En aquella oportunidad conocí al sacerdote sodálite Luis Ferroggiaro, integrante de la PCAL y secretario de aquel simposio. En julio de 2006, invitado por el Pontificio Consejo de la Cultura, participé en el primer Congreso Continental de Historia Cultural de la Iglesia en América Latina, que se celebró en Lima, y que tuvo el objetivo de lanzar el proyecto de la elaboración de un diccionario-enciclopédico de la Historia Cultural de la Iglesia en América Latina. En dicho Congreso conocí al Prof. Alfredo García Quesada, laico consultor del Pontificio Consejo de la Cultura, que dio una de las mejores conferencias de aquel congreso, y que también pertenece a la Familia Sodálite.

En este Congreso-Seminario de Lima de marzo de 2007, tuve la oportunidad de conocer un poco más a fondo este carisma en su cuna peruana, y constatar con alegría el inmenso servicio que la Familia Sodálite está prestando a la Iglesia en América Latina.

 

Jornada inaugural

El Congreso-Seminario se celebró en la casa de retiros de los padres pasionistas en Lima. Se inició con una celebración eucarística presidida por el Cardenal Francisco Javier Errázuriz, Arzobispo de Santiago de Chile, Presidente del CELAM y uno de los tres Presidentes nombrados por el Papa Benedicto XVI para la V Conferencia General.

Luego de la Misa, y ya en el auditorio, el discurso inaugural estuvo a cargo del Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, quien pasó revista a algunos importantes temas como la evangelización y la “nueva cristianización” en América Latina, la formación, educación y cultura; y el rol de los fieles laicos, entre otros. En una parte de su discurso, el Cardenal se refirió a los principales desafíos que se presentan en el camino de la Nueva Evangelización:

América Latina tiene ante sí importantes desafíos, incluso situaciones difíciles, ante el asedio de ideologías, de erradas concepciones teológicas, insuficiencia de sacerdotes y religiosos que puedan atender debidamente a la multitud de fieles y la presencia agresiva de las sectas. El relativismo y el utilitarismo ya han llegado a nuestras tierras, es verdad que, todavía no con la agresividad que vemos en Europa y los países desarrollados económicamente. Ideologías que excluyen cualquier principio moral que sea válido y vinculante por sí mismo. Una verdadera campaña que promueve un constante ataque contra la vida, desde su concepción hasta su muerte natural; contra la institución del matrimonio de un hombre con una mujer para toda la vida; contra la familia como célula fundamental de la sociedad; contra la mujer en nombre de un feminismo ideológico; situaciones sumamente dañinas que desconocen la ley natural” (Ver el texto completo, en: ZENIT.org, 5 marzo 2007).

 

La metodología de trabajo

La intervención del Cardenal Cipriani fue seguida por la exposición de la novedosa metodología de este Congreso-Seminario, que planteó una asimilación de las modernas técnicas de diálogo a través de grupos que respondían de una manera precisa.

La primera etapa del Congreso-Seminario de Lima se desarrolló durante las tres primeras sesiones, en las cuales se analizó la realidad actual de América Latina en tres grandes ámbitos: socio-cultural, político-económico y pastoral. Cada sesión se inició con un breve informe de tipo estadístico elaborado por un especialista. Luego de cada sesión se desarrolló un diálogo abierto en forma de plenario y, a continuación, siguió la deliberación y trabajo en cuatro grupos, de cupón fijo, integrados alternadamente por los asistentes según su libre inscripción. Estos grupos tenían el objetivo de perfilar el diagnóstico de la realidad y elaborar un elenco de los desafíos que se le presentan a la misión de la Iglesia en cada uno de los ámbitos mencionados.

La segunda etapa del Congreso se inició el 7 de marzo, cuando el profesor Gustavo Sánchez Rojas presentó una síntesis del tema de “La Nueva Evangelización en el Magisterio Pontificio reciente”, ofreciendo iluminadoras orientaciones sobre la misión evangelizadora de la Iglesia según el pensamiento de los Santos Padres Juan Pablo II y Benedicto XVI.

La tercera y última etapa del Congreso consistió en un trabajo en tres grupos, de libre inscripción, según los referidos ámbitos socio-cultural, político-económico y pastoral. Cada grupo trabajó intensamente en la sugerencia de iniciativas de acción pastoral que respondieran de manera práctica y concreta a los desafíos señalados. Recopilado el material de los grupos, los resultados de todos los grupos fueron entregados a cada participante, a los efectos de que los revisaran detenidamente y pudieran presentar modos y aportes para enriquecer el documento final del Congreso, tarea encomendada a un equipo de redacción que procuró acoger todas las propuestas.

 

El Documento Final

El Documento Final del Congreso-Seminario de Lima se inicia con una breve Presentación a cargo de Klaus Berckholtz, Director de Vida y Espiritualidad. A continuación, en dos columnas figuran los principales “desafíos” y las “propuestas” concretas de acción pastoral en cada uno de los tres ámbitos analizados. Los diferentes asuntos tratados en cada uno de dichos ámbitos se reunieron bajo los siguientes títulos:

1. Realidad socio-cultural

Cultura contemporánea, familia y vida, fe y vida, formación, medios de comunicación social, realidad eclesial, educación.

2. Realidad político-económica

Derechos de la persona, política, economía y desarrollo, pobreza, justicia social, trabajo, enseñanza social de la Iglesia, evangelización, laicos, familia y vida, educación.

3. Realidad pastoral

Evangelización, fe y vida, crisis de la razón, hostilidad y persecución contra la Iglesia, catequesis-educación en la fe, sacramentos, Santa María, Santo Padre y Magisterio de la Iglesia, Obispos, clero, seminarios, vida consagrada, pastoral vocacional, movimientos eclesiales y nuevas comunidades, laicos, familia, jóvenes, piedad popular, instituciones educativas católicas, medios de comunicación social, pobreza, salud y sufrimiento, política, teología marxista de la liberación, sectas, “Nueva Era” y otros.

 

Estos desafíos y propuestas no pretendieron ser exhaustivos ni agotar la realidad. Como puede observarse, algunos asuntos fueron tratados en más de un apartado, pero se juzgó conveniente no integrarlos en un acápite común para que no se perdieran los matices y de esa manera se empobrecieran las perspectivas presentadas.

Para ejemplificar el tenor de todo el documento, a continuación se presentan los desafíos y propuestas referidas a uno de los asuntos concretos de la realidad pastoral, al que he dedicado especial atención durante el Congreso-Seminario: el tema de las instituciones educativas católicas.

 

DESAFÍOS

PROPUESTAS

INSTITUCIONES EDUCATIVAS CATÓLICAS

1. Falta de identidad de las instituciones educativas católicas.

 

a. Reforzar la identidad católica de las instituciones educativas católicas (universidades, colegios e institutos).

b. Difundir y aplicar las orientaciones ofrecidas por la Congregación para la Educación Católica en documentos como La escuela católica y por el Papa Juan Pablo II en la constitución apostólica Ex corde Ecclesiae.

c. Implementar en todas las carreras de las universidades católicas cursos sistemáticos de filosofía y teología.

2. Existencia de un acentuado relativismo y de una fuerte crisis de la razón.

a. Comprender y valorar el papel estratégico que tiene la universidad católica en la Nueva Evangelización.

b. Fomentar en las instituciones educativas católicas el amor a la Verdad.

3. Propagación de un “agnosticismo funcional” en muchos educadores católicos, que se expresa en un divorcio entre fe y actividad académica.

a. Implementar entre los educadores católicos instancias que contribuyan a fomentar su identidad católica.

4. Difusión en muchos de un pesimismo existencial que tiende a la desesperanza y a lo negativo, así como una falta de valoración de lo propio, actitudes que algunos juzgan consecuencia de lo que llaman “complejo de inferioridad” que impacta a los latinoamericanos ante el mundo desarrollado.

a. Promover una educación que destaque los valores culturales e históricos de América Latina y que, sin caer en falaces optimismos, presente una sólida dimensión de esperanza.

b. Impulsar campañas que den a conocer y lleven a valorar las inmensas riquezas propias de nuestros países y de nuestro patrimonio cultural.

5. Carencia de evaluaciones y estudios sobre la posibilidad de “enseñanza en línea” en América Latina, cuando en países desarrollados ya se habla de una educación por medios electrónicos.

a. Evaluar proyectos educativos por medios electrónicos y diferentes formas de “escuelas virtuales”, así como ver su viabilidad en una aplicación a la educación católica.

b. Cuidar que no se produzca una brecha por el analfabetismo cibernético o tecnológico, ya que según diversas predicciones, sería una nueva forma de pobreza de graves implicancias en el futuro

 

Los participantes del Congreso-Seminario de Lima fuimos cada uno “con lo puesto”, pero dispuestos a aportar lo mejor de cada uno. Todos salimos enriquecidos y a la vez contentos de haber podido experimentar, en un espíritu de fe, una profunda comunión eclesial y un filial amor por la Santísima Virgen María, la más perfecta discípula y la primera evangelizadora. Quiera Ella que el Documento Final con el “Diagnóstico y perspectivas para la Nueva Evangelización en América Latina” pueda ser un instrumento útil durante la V Conferencia General en Aparecida.

 

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Pedro nos visita en Aparecida

 

Diác. Jorge Novoa

 

La Quinta Conferencia del Episcopado Latinoamericano, que se realizará del 13 al 31 de mayo en la ciudad de Aparecida, será, como acontecimiento eclesial, un tiempo de gracia. El Señor, a través de nuestros pastores, nos hará escuchar su voz invitándonos a la conversión. Ha habido una amplia participación en la preparación de este acontecimiento de fe: consultas, reflexiones, eventos preparatorios y oración.

 

La presencia de Benedicto XVI es una maravillosa oportunidad que el Señor nos brinda, para que escuchemos al pastor universal de la Iglesia. Como Iglesia del continente de la esperanza, debemos en primer lugar escuchar al sucesor de Pedro, cuya palabra es eco de la voz del Pastor Eterno; para lo cual debemos disponernos para acoger con humildad y obediencia sus enseñanzas.

 

Algunos analistas han destacado el deseo que despertaba Juan Pablo II, en las multitudes, por ser visto. Los hombres y mujeres que acudían a sus encuentros querían verlo. Él era un ícono del Dios cercano y misericordioso. Benedicto XVI es un Papa que ha recibido de Dios el don de la sabiduría, "es un sabio hombre de Dios" y, por lo tanto, alguien para ser escuchado con suma atención. Precisamente hoy más que nunca necesitamos, para transitar por estos senderos tan intrincados de América Latina, con todas las complejidades de la globalización y el secularismo, la palabra sabia y profética de Benedicto XVI, que iluminará cual faro potente los senderos de la misión continental. Es un hecho providencial que, en estos tiempos de tanta confusión, Dios nos regale un sucesor de San Pedro con tanta sabiduría, sembrador de paz y unidad.

 

Recordemos aquellas palabras, el 24 de abril de 2005, en la homilía que daba inicio a su pontificado: "Mi verdadero programa de gobierno es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas, sino ponerme, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme conducir por Él, de tal modo que sea él mismo quien conduzca a la Iglesia en esta hora de nuestra historia" (1).

 

Benedicto XVI nos ha dado señales claras sobre el modo de encarnar estas palabras en su labor pastoral y, seguramente, ésta será su motivación profunda en esta conferencia del episcopado latinoamericano: el sucesor de Pedro y los sucesores de los apóstoles, se pondrán a la escucha de la Palabra y de la voluntad del Señor, para dejarse conducir por Él, en esta hora de la historia de la Iglesia que peregrina en América Latina.

 

"Precisamente la familia merece una atención prioritaria, pues muestra síntomas de debilitamiento bajo las presiones de lobbies capaces de influir negativamente en los procesos legislativos. Los divorcios y las uniones libres están aumentando, mientras que el adulterio se contempla con injustificable tolerancia. Es necesario reafirmar que el matrimonio y la familia tienen su fundamento en el núcleo más íntimo de la verdad sobre el hombre y sobre su destino; una comunidad digna del ser humano sólo se puede edificar sobre la roca del amor conyugal, fiel y estable, entre un hombre y una mujer." (2)

Hay muchas realidades emergentes que es preciso abordar con cuidado y urgencia y en este sentido aparecen como prioritarias las palabras de los pastores de la Iglesia en relación con la familia y la vida. Ésta es una hora crucial para la comunidad eclesial de América Latina. Nuestros gobiernos con ideologías de perfil ateo someten a los pueblos latinoamericanos, en su mayoría integrados por creyentes, a leyes que atentan contra la vida y la familia. Se necesitan, hoy más que nunca, palabras claras y firmes en defensa de la vida y la familia. Tal vez el Señor nos regale como opción preferencial de esta Conferencia de Aparecida, la defensa de la vida y la familia. Seguramente sobre esta clara y firme opción, el Espíritu Santo y nosotros, construiremos las bases sólidas de la Iglesia del siglo XXI que peregrinará en América Latina. No es éste un tema más, es el lugar en donde se desata la batalla más cruel de los tiempos modernos. En esta hora crucial, la defensa de la vida y la familia fortalecerá en estas tierras los cimientos de la identidad católica al inicio del siglo XXI. Si permanecemos en silencio o al margen, comprometemos seriamente el futuro de la Iglesia en América Latina.

 

1) Benedicto XVI, Homilía en la misa de inauguración de su Pontificado, 24 de abril de 2005.

 

2) Benedicto XVI, Discurso durante la audiencia con los Nuncios Pontificios en América Latina, 17 de febrero de 2007.

 

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Discípulos de Jesucristo

 

Daniel Iglesias Grèzes

 

“Me maravillo de que abandonando al que os llamó por la gracia de Cristo, os paséis tan pronto a otro evangelio ‑no que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren deformar el Evangelio de Cristo‑. Pero aun cuando nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado, ¡sea anatema! Como lo tenemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os anuncia un evangelio distinto del que habéis recibido, ¡sea anatema!” (Gálatas 1, 6-9).

 

En noviembre del año pasado recibí por correo electrónico un artículo titulado “Discípulos”, firmado por el P. José Comblin, uno de los pioneros de la “Teología de la Liberación”. El artículo, fechado el día 1/09/2006, fue enviado por el autor al movimiento “También Somos Iglesia – Chile”. Su encabezamiento hace pensar que la publicación del artículo ha sido obra de dicho movimiento disidente.

 

El artículo en cuestión se refiere a la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, que tendrá lugar en mayo de 2007 en Aparecida (Brasil), convocada por el Papa Benedicto XVI. A continuación reproduciré íntegramente dicho artículo y luego daré una apreciación crítica sobre el mismo y proporcionaré información adicional sobre las posturas del autor y sobre el Movimiento Internacional Somos Iglesia.

 

 

CUADERNOS MOVIMIENTO TAMBIEN SOMOS IGLESIA-CHILE

 

DISCÍPULOS

Tema central de la V Conferencia Episcopal Latinoamericana

en Aparecida. Brasil 2007.

Enviada por P. José Comblin al Movimiento También Somos Iglesia-Chile,

el 1º de Septiembre de 2006.

 

Teólogo P. José Comblin

 

El texto enviado por el CELAM como preparación a la V Asamblea que se reunirá en 2007 en Aparecida presenta el tema de discipulado o de discípulos como tema principal de la Asamblea. El texto contiene un capítulo que quiere dar una exposición teológica del tema del discípulo. Este tema es muy importante y abre muchas puertas. Sin embargo la teología del capítulo necesitaría algunos complementos porque es bastante insuficiente.

 

Los teólogos que prepararon ese texto lograron escribir un capítulo entero sobre el discipulado sin mencionar nunca la actividad de Jesús. Ahora bien, ser discípulo es aprender de otra persona. Sin embargo, en el texto no se ve en absoluto que es lo que los discípulos aprenden de la vida de Jesús. No se ve el mensaje del maestro, ni su pedagogía, ni su referencia a la cultura de su tiempo.

 

El evangelio de Juan dice que la Palabra se hizo carne. Es decir que la Palabra de Dios no es una doctrina, no es un discurso, no es una exposición de verdades teóricas, no es una teología. La palabra de Dios es la vida de Jesús, todo lo que hizo en esta tierra en la debilidad de la carne, del cuerpo y del ser humano en general. Jesús supo usar el cuerpo humano, el tiempo humano, la situación humana en esta tierra para expresar la Palabra de Dios. Por consiguiente el discípulo está llamado a observar, mirar, entender y acompañar a Jesús, a descubrir su modo de actuar, lo que busca, la manera de expresarse, los gestos que hace, las palabras que pronuncia en determinadas circunstancias. Los mismos evangelios muestran que los discípulos tuvieron grandes dificultades para aceptar el modo de vivir de Jesús. Lo más difícil era entender el camino del no-poder, de la pobreza. Es la dificultad que los discípulos de todos los tiempos encontrarán porque tantas veces estarán fascinados por el poder, la riqueza, el prestigio, el status social.

 

Los discípulos de Jesús no son como los estudiantes de los doctores de la ley. No estudian una ley. No son como los alumnos de los filósofos, porque los discipulos de Jesús aprenden su actuar y no aprenden ideas, doctrinas, juegos intelectuales. Los discípulos no son como los que estudian las ciencias modernas, porque en las ciencias modernas el modo de vivir del profesor no importa, sino más bien la objetividad de la observación y de la experimentación como el rigor matemático para definir las relaciones. Los discípulos aprenden una manera de vivir, una orientación para la vida toda. Ser discípulo no es estudiar la teología, y la misma teología puede ser muy peligrosa: la teología puede engendrar poder, capacidad de imponerse a otros, sentimiento de superioridad, cualificación para una promoción social. La teología es uno de los factores principales que sustentan la dominación clerical, dominación paternalista, pero dominación que todos los laicos perciben aunque los sacerdotes lo nieguen. Ser discípulo es cambiar de vida, recibir una iluminación que lleva a abandonar todo lo que era, para dedicarse al reino de Dios. Asi como Pedro y Andrés y Juan y Santiago que dejan sus redes, dejan su familia, dejan su casa para seguir al maestro.

 

Para aprender como ser discípulo, debemos recordar, hacer memoria de aquello que Jesús hizo. Ahora bien, en forma muy breve podemos condensar la acción de Jesús, el mensaje de su vida, que está en la elección de su modo de vivir, en pocos puntos, que expresan lo más importante. ¿Qué hizo Jesús para ser maestro? ¿Qué fue lo que enseñó?

 

1. En primer lugar Jesús vivió en Galilea, la región pobre, menospreciada, oprimida del pueblo de Israel. Fue a meterse y a vivir, a realizar su misión en medio de los más pobres de su pueblo. Vivió como ellos pobremente. Visitó los pueblitos pobres de la Galilea, y nunca estuvo en las ciudades de civilización griega, ni siquiera las más cercanas: había una a 6 km de Nazaret. Toda su vida fue dedicada a los pobres, porque para él en medio de los pobres estaría el verdadero Israel, el verdadero pueblo deDios. Una gran lección para todos los que quieren ser discípulos.

 

2. En segundo lugar, Jesús anuncia la llegada inminente y la presencia actual del reino de Dios que será el reino de los pobres. Su misión consiste en anunciar esta buena nueva, la buena nueva de que empieza una vida nueva para los pobres. El verdadero Israel estará en medio de ellos, hecho por ellos y para ellos. Así dice Jesús para inaugurar su ministerio: en su declaración en la sinagoga de Nazaret según Lucas, en el monte de las bienaventuranzas según Mateo. Jesús viene a anunciar felicidad, salvación, libertad: el mundo va a pertenecer a los pobres. Será el gran cambio en la historia de la humanidad. Jesús no viene a publicar una Ley dura como la de los doctores de Israel, sino vino a anunciar una felicidad. Felicidad para la samaritana, la mujer siro-fenicia, la mujer adúltera, los pecadores públicos. Buena lección para todos los que imponen a los pobres una ley dura, implacable, reglas de derecho o de costumbres que humillan a los pobres en lugar de hacerlos felices. Los discípulos de Jesús siempre estarán dando felicidad.

 

3. Jesús muestra las señales del cambio y de la felicidad: Cura a los enfermos, expulsa los demonios, da de comer a los hambrientos, restituye la vida. Nosotros nos preguntamos si podremos imitar a Jesús en eso. A lo mejor no podremos hacer los milagros más espectaculares, aunque en la historia fueron atribuídos milagros semejantes a los santos, sean ellos oficializados o no. Pero sí podemos hacer mucho: los enfermos necesitan esperanza, paciencia, cariño. El mensaje de felicidad mejora la salud. Los demonios son los que provocan todos los males: tristeza, miedo, rencor, desesperación, egoísmo, etc. Podemos expulsar esos demonios. Es probable que la tradición oral aumentó lo espectacular de los milagros de Jesús, lo que es una tendencia natural de todos los pueblos cuando se encuentran con personalidades fuera de lo común.

 

4. Jesús denuncia la falsa religión de los sacerdotes, de los doctores, de los fariseos, es decir de todas las autoridades religiosas que tienen la pretensión de ser representantes de Dios y se consideran maestros, aunque sean solo falsos maestros que enseñan el error. Por eso, Jesus, desde el principio de su misión entró en conflicto con todas esas autoridades. No se quedó callado. Ha venido a salvar a su pueblo de la falsa religión que quieren imponerle, Pues los dirigentes religiosos de Israel son impositivos, y trasmiten miedo y tristeza en lugar de felicidad.

 

5. Jesús enseña que Dios no quiere sacrificios, asi como no quiere templos ni sacerdotes. Quiere justicia y misericordia, o sea amor mutuo, fraternidad entre todos. Es un laico y quiere que su pueblo vuelva a ser un pueblo de laicos sin clase superior. Los que mandan tendrán que portarse como servidores, como inferiores y no como “autoridades”.

 

6. Jesús será condenado por revolucionario, que quiere destruir el reino de Roma. Aunque los evangelios no refieran actos propiamente políticos en la misión de Jesús, está claro que el ideal de Jesús no era compatible con el imperio romano y la autoridad romana, que no podía no ver en él un peligro. No hace actos políticos pero Jesús lanza en el mundo un mensaje que cuestiona y condena todo el sistema social romano. Él bien lo sabe y sabe que el poder de Roma desaparecerá a la hora que Dios decida.

 

7. Jesús no huye cuando descubre que van a matarlo. Continúa hablando y actuando y acepta el martirio para no traicionar su mensaje. Muere por fidelidad a la misión recibida aún frente a la muerte. Huir sería quitarle toda credibilidad a su mensaje. Así hacen tantas autoridades humanas a la hora del peligro. De esta manera muestran que su discurso era falso y mentiroso.

 

Lo que sucede, es que la cristología que se desarrolla después del Concilio de Calcedonia, solo se interesa por la unión de las dos naturalezas en Jesucristo. Lo que le interesa es lo que Jesús es. Dice que Jesús fue Dios y hombre y expresa esa afirmación por la expresión de dos naturalezas: la divina y la humana. Sucede que estas dos naturalezas no son comparables.. La naturaleza divina no tiene historia y es totalmente sencilla. Pero la naturaleza humana no existe en un momento siempre igual a sí misma. El ser humano no existe en un momento fuera del tiempo y del espacio. El ser humano es una historia, una sucesión de actos organizados en virtud de un proyecto de vida. La cristología tradicional se limitó a comentar lo que Jesús es según el Concílio de Calcedonia y no se interesó por lo que hizo como ser humano, como fue su humanidad. Tomó la humanidad como algo abstracto, no histórico. Lo interesante era solamente que fuera un ser humano. O sea que tuviera la naturaleza humana. El problema es: ¿cómo ser discípulo de una pura naturaleza humana, de una humanidad abstracta igual para todos? La consecuencia fue que no hubo reflexión sobre el contenido de la vida de Jesús a partir de los evangelios en la teología oficial.

 

El capítulo del texto de preparación a Aparecida no contiene ninguna orientación para la vida humana concreta. Permanece en la línea de la teología escolástica tradicional sin incorporar todo lo que se estudió y se escribió en los últimos 50 años. Por eso el capítulo sobre el discipulado no contiene ninguna orientación para la vida en este mundo. Ofrece solamente orientaciones religiosas, como si ser discípulo fuera hacer actos religiosos. La vida del discípulo deja de ser una vida humana laical, vivida en este mundo, para ser una vida fuera del mundo, una vida hecha de actos religiosos, sin historia, sin proyecto, sin lucha, sin desafios, sin enemigos, sin obstáculos. Se vuelve a la manera del libro famoso De la Imitación de Cristo de Tomás Kempis, en el que se habla de todo salvo de la imitación de Jesús. Pues no se hace ninguna referencia a la vida real de Jesús. Solo hay interés por sus virtudes consideradas en forma abstracta fuera de su contexto histórico, como si las virtudes estuvieran actuando solas, en el aire, fuera de la historia humana.

 

En realidad no existe la prudencia en sí, ni la fortaleza en sí, ni las demás virtudes en sí, si no son aplicadas en circunstancias muy determinadas Sin refererencia a situaciones concretas, esas virtudes no dicen nada y no hacen nada, son entes de razón, entidades ideales que no existen salvo en el pensamiento, y por eso nada producen.

 

La teología escolástica ha eliminado la historia de la visión del cristianismo. Hizo del cristianismo una doctrina, un equivalente de la filosofía, que sigue las mismas normas de comprensión. Para los filósofos griegos la historia no es objeto de ciencia. La historia no tiene significado, no tiene sentido, es un sucesión arbitraria de hechos sin conexión. En la escolástica también el cristianismo es presentado como una doctrina universal válida para todos en todos los tiempos, igual para todos. Es un esquema de vida igual para todos, salvo que no todos logran aplicarlo en el mismo porcentaje. En ese esquema escolástico todas las generaciones son iguales, todas tienen los mismos problemas y todas tienen ante los ojos un programa de vida hecho de actos religiosos iguales para todos los pueblos en todos los tiempos.

 

Sin embargo, lo que la Biblia nos enseña es una historia: la historia del combate entre vida y muerte, entre las fuerzas de vida y las fuerzas de muerte en este mundo, en la humanidad. La salvación cristiana no es una cuestíon individual, sino la transformación de la humanidad entera. Es toda la humanidad que está sometida a fuerzas de muerte y toda la humanidad que está convocada para que pueda vencer la vida. Jesús vino a mostrar el camino de la humanidad. Ahora bien la humanidad no está hecha de una colección de seres humanos todos iguales con la misma misión. Cada persona humana está inserta en una historia global en la que ocupa un lugar único, o que le confiere una vocación única: buscar en esta situación única lo que Jesús haría. Las fuerzas de muerte y de vida cambian, porque la humanidad cambia; los retos cambian. Por eso cada generación tiene una tarea nueva, específica, única y cada individuo ocupa un lugar en su generación. Los pobres están construyendo una historia y siguen el modelo de Jesús. No pueden repetir literalmente lo que Jesús hizo, porque el mundo cambia. No estamos más en la Galilea de aquel tiempo y el imperio romano ha sido reemplazado por otro imperio diferente. Todos tenemos que buscar lo equivalente de la vida de Jesús, cada uno en su situación única. Hay que hacer actual el contenido de la vida de Jesús para ser verdaderamente discípulo.

 

Transcriptor-Editor: Enrique A. Orellana F.

 

LA PAZ ES OBRA DE LA JUSTICIA

Otra Iglesia es posible 

 

 

Apreciación crítica e información adicional

 

Daniel Iglesias Grèzes

 

I. Apreciación crítica.

Es bueno que dentro de la Iglesia Católica haya oportunidades de debate y controversia entre representantes de distintas corrientes de pensamiento. En este sentido la difusión del precedente artículo del P. José Comblin ofrece una ocasión bienvenida para el sereno intercambio de ideas. 

   

Comienzo dando mi impresión global sobre ese artículo: discrepo casi totalmente con él y creo que se ubica fuera del ancho campo de la ortodoxia católica y del legítimo pluralismo teológico. Fundamentar esto detalladamente requeriría escribir un libro. Afortunadamente eso es innecesario, porque la teología del P. Comblin ya fue juzgada y rechazada por el Magisterio de la Iglesia. Para convencerse de esto basta releer la instrucción Libertatis nuntius de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre algunos aspectos de la «Teología de la liberación», fechada el día 6/08/1984. El texto completo de esta importante instrucción se encuentra en:

http://www.multimedios.org/docs2/d000256/index.html

 

Por consiguiente me limitaré a resaltar y comentar brevemente algunas afirmaciones sintomáticas del autor, que considero muy equivocadas y tendenciosas:

 

1.      Los discípulos de Jesús no son como los estudiantes de los doctores de la ley. No estudian una ley... Ser discípulo no es estudiar la teología.

 

Los discípulos de Jesús no son como los estudiantes de los doctores de la ley: vale. Pero ¿los discípulos de Jesús no estudian una ley? No es que ésta sea su principal actividad, pero ¿acaso no existe una Ley de Cristo que los discípulos deben estudiar, comprender y practicar? Ser discípulo no equivale a estudiar teología: cierto. Pero ¿acaso el discípulo no debe estudiar la doctrina cristiana?

 

2.      La teología es uno de los factores principales que sustentan la dominación clerical, dominación paternalista, pero dominación que todos los laicos perciben aunque los sacerdotes lo nieguen.

 

Se nota aquí un síntoma claro de una visión neomarxista, que aplica el viejo esquema de la lucha de clases al interior de la Iglesia. Aquí la clase dominante es el clero y la clase oprimida el laicado. Esto tiene muy poco que ver con la realidad y mucho de visión ideologizada y deformante.

 

3.       “Jesús viene a anunciar felicidad, salvación, libertad: el mundo va a pertenecer a los pobres.” (n. 2).

 

He aquí una excelente forma de traicionar la esencia del Evangelio en muy pocas palabras. El verdadero mensaje de Jesús es muy diferente a una utopía política puramente inmanentista: "Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos" (Mateo 5,3). "Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí" (Juan 18,36).

 

4.      “Jesús no viene a publicar una Ley dura como la de los doctores de Israel, sino vino a anunciar una felicidad.” (n. 2).

 

Es verdad que el Evangelio de Jesucristo es un mensaje de alegría, pero también es cierto que comporta la promulgación de una Ley nueva, superior a la antigua y más exigente que ella:

"No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.” (Mateo 5,17-19).

 

Por otra parte, ¿habrá que recordar al P. Comblin las numerosas "palabras duras" de Jesús en los Evangelios? Por ejemplo:

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que lo encuentran.” (Mateo 7,13-14).

 

La caridad cristiana es dulce, pero no es blanda. Puede traer consigo consecuencias duras, como el martirio: “El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí.” (Mateo 10,38).

 

5.      “Jesús enseña que Dios no quiere sacrificios, asi como no quiere templos ni sacerdotes. Quiere justicia y misericordia, o sea amor mutuo, fraternidad entre todos. Es un laico y quiere que su pueblo vuelva a ser un pueblo de laicos sin clase superior.” (n. 5).

 

Contrariamente al esquemático Jesús de la teología del P. Comblin, el verdadero Jesús era un judío piadoso que amaba y veneraba el Templo de Jerusalén. Después que Jesús purificó el Templo expulsando a los mercaderes, “sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: El celo por tu casa me devorará” (Juan 2,17). Esta cita de Salmos 68,10 es aplicada por los discípulos al mismo Jesucristo.

 

¿Dios no quiere sacerdotes? ¿Jesús es un laico y quiere fundar un "pueblo de laicos"? Esto no es catolicismo y ni siquiera protestantismo, ya que también nuestros hermanos protestantes reconocen a Cristo como Sumo Sacerdote de la Iglesia, según lo expresa la Sagrada Escritura: “Por tanto, hermanos santos, partícipes de una vocación celestial, considerad al apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra fe, a Jesús” (Hebreos 3,1).

 

El Concilio Vaticano II enseña al respecto lo siguiente: “El ministerio eclesiástico, instituido por Dios, es ejercido en diversos órdenes que ya desde antiguo reciben los nombres de obispos, presbíteros y diáconos” (Constitución dogmática Lumen Gentium sobre la Iglesia, n. 28). El sacramento del Orden fue instituido por el mismo Jesús en la Última Cena, junto con el sacramento de la Eucaristía. El Nuevo Testamento da testimonio de cómo, pocos años después de Pentecostés y aún dentro de la época apostólica, el ministerio ordenado tomó la forma de los tres órdenes o grados actualmente existentes: obispos, presbíteros y diáconos. 

 

6.      La consecuencia fue que no hubo reflexión sobre el contenido de la vida de Jesús a partir de los evangelios en la teología oficial.

 

¿Acaso no se reflexiona en la teología tradicional sobre los misterios de la vida de Jesús: su Nacimiento, su Bautismo, sus milagros, su predicación, su Transfiguración, su Última Cena, su Pasión, Muerte y Resurrección, etc., etc? Asombra la falta de honestidad o de rigor intelectual de ciertos críticos de la teología tradicional.

 

7.      En realidad no existe la prudencia en sí, ni la fortaleza en sí, ni las demás virtudes en sí, si no son aplicadas en circunstancias muy determinadas.

 

¿Y quién dice que las virtudes existen por separado, en el mundo de las ideas? ¿Puede el P. Comblin citar un solo texto escolástico que diga algo tan completamente anti-escolástico? Por supuesto que la prudencia existe en el hombre prudente y se manifiesta en actos de prudencia. No hay prudencia en el hombre que siempre actúa en forma imprudente. Y lo mismo vale para las demás virtudes.

 

8.      La teología escolástica ha eliminado la historia de la visión del cristianismo. Hizo del cristianismo una doctrina, un equivalente de la filosofía, que sigue las mismas normas de comprensión.

 

Es verdad que recién en el siglo XIX (con John Henry Newman) la teología comenzó a reflexionar sistemáticamente sobre la evolución (o, mejor dicho, el desarrollo) de la doctrina cristiana a lo largo del tiempo. Sin embargo esto no equivale a la afirmación del P. Comblin, por las siguientes razones:

 

   i.      La teología escolástica no ignoró la importancia de la historia: durante toda la Edad Media se reflexionó sobre “La ciudad de Dios”, obra de San Agustín que presenta una visión cristiana de la historia; y en el siglo XII las grandes controversias sobre la doctrina herética de Joaquín de Fiore trataron precisamente sobre la teología de la historia.

 ii.      El cristianismo incluye una doctrina desde su misma aparición, aunque dicha doctrina haya tenido naturalmente un desarrollo histórico.

iii.      Ningún teólogo cristiano ha dicho jamás que el cristianismo sea sólo una doctrina, sin una moral y un culto; ni que la salvación se alcance por el mero conocimiento.

iv.      La teología escolástica utiliza el auxilio de la filosofía, pero tiene un método propio, distinto del método filosófico.

 

9.      En la escolástica también el cristianismo es presentado como una doctrina universal válida para todos en todos los tiempos, igual para todos.

 

Sospecho que aquí está la principal clave de interpretación del artículo considerado: el P. Comblin sostiene una forma de relativismo historicista y quiere que la Iglesia renuncie a la filosofía cristiana, que siempre ha afirmado la capacidad del hombre de llegar a conocer la verdad de lo real. No hay mejor forma de destruir la fe cristiana que renegar del realismo filosófico intrínsecamente ligado a esa fe.

 

El mismo Concilio Vaticano II nos recuerda que el cristianismo es la religión verdadera:

“Así, pues, profesa en primer término el sagrado Concilio que Dios mismo manifestó al género humano el camino por el cual los hombres, sirviéndole a Él, pueden salvarse y llegar a ser bienaventurados en Cristo. Creemos que esta única religión verdadera subsiste en la Iglesia católica y apostólica, a la cual el Señor Jesús confió la obligación de difundirla a todos los hombres” (Declaración Dignitatis humanae sobre la libertad religiosa, n. 1).

Por razones como ésta muchos “teólogos progresistas” que tanto usaron al Concilio Vaticano II en otros tiempos para sus intereses, hoy ya no saben más qué hacer con ese Concilio y prefieren desentenderse de él. Sería parte de un pasado que hay que superar...

 

Providencialmente leí el texto del P. Comblin el día de la fiesta de Jesucristo Rey del Universo. ¡Cómo contrastan en los oídos y en el alma el Evangelio de ese día y las palabras de Comblin!

·        El reino predicado por Cristo sería un reino de este mundo, el reino de los pobres. ¡Qué huecas y vacías suenan estas promesas de mesianismo político ante la perspectiva cierta de la muerte! Pero Jesús nos dice: "Mi Reino no es de este mundo" (Juan 18,36).

·        La teología escolástica habría cometido el error de presentar la doctrina cristiana como verdadera. Pero Jesús dice a Pilato: "Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz" (Juan 18,37). Y Pilato (con los antiguos escépticos y los modernos relativistas) pregunta, desganado: "¿Qué es la verdad?” (Juan 18,38).

 

Desestimemos a los falsos profetas y pongamos toda nuestra confianza en la Palabra de Dios hecha carne, Jesucristo, quien nos prometió entre otras cosas lo siguiente: "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán." (Mateo 24,35).

 

"Cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?" (Lucas 18,8).

 

II. Información adicional.

 

A quien esté interesado en hacerse una idea más completa acerca del pensamiento del P. Comblin le recomendamos la lectura de la entrevista de Carlos Peresa y Evaristo Villar a José Comblin en la revista Exodo, disponible en:

http://www.comitesromero.org/prensa/EntrevistaComblin.html

 

De esa entrevista destacamos las siguientes preguntas (P) y respuestas (R):

 

P. Acabamos de terminar el I Foro Mundial de Teología y Liberación. ¿Qué valoración haces de esta forma de teología en la situación actual?

R. Hace 30 ó 40 años, cuando se fundó la Teología de la Liberación, la idea era suscitar todas las fuerzas del pueblo cristiano para entrar en el movimiento revolucionario, que existía en aquel tiempo. Desde entonces se han producido grandes transformaciones.

 

¡Es muy notable la sinceridad del viejo teólogo! Por fin uno de los principales responsables de aquellos hechos ya lejanos reconoce que el objetivo de las formas más difundidas e influyentes de la Teología de la Liberación no era de orden religioso, sino de orden político: lograr que el caballo de la Iglesia Católica tirara del carro de la Revolución marxista, que parecía tener buenas perspectivas de éxito en los años sesenta y setenta del siglo XX en América Latina.

 

P. Volviendo al viejo teólogo de la liberación, ¿cuál es tu mensaje central en el último libro «El Camino»?

R. El propósito del libro es separar claramente lo que es cristiano de lo que es religioso. «Lo cristiano» es el mensaje de Jesucristo, que no es religioso, no funda una nueva religión, no crea ninguna actividad religiosa, sino al revés, destruye toda la religión de su pueblo. Es cierto que la gente necesita religión, dar expresión pública a un sentimiento religioso, pero eso no es el cristianismo todavía. La Iglesia ha pasado a lo largo de la historia por varias fases: reintrodujo el Antiguo Testamento creando los sacerdotes y reinterpretando la Eucaristía como el sacrificio; después integró también gran parte del sistema romano, la religión pública al servicio del Estado y legitimadora del mismo; introdujo también buena parte de la religión de los pueblos germánicos, de los que cambió poca cosa. El programa del Papa Gregorio venía a recomendar a los misioneros, que mandaba a Inglaterra, la siguiente misión: «Ustedes irán a los santuarios de los paganos, sacarán los ídolos que veneran y en su lugar coloquen las imágenes de los santos». Y de hecho continuaron su religión tradicional con un revestimiento cristiano.

Durante siglos, desde la alta Edad Media, se hizo ese convenio, que naturalmente facilitó la conquista de los estados europeos. El episcopado cierra los ojos y le basta con que la gente vaya a misa, se bautice y reciba la señal exterior de la Iglesia; pero la religión, que se practica, es la de los santos, una nueva expresión de sus espíritus tradicionales, y no el mensaje de Jesús. Eso no es el cristianismo.

 

Creo que estos últimos párrafos no necesitan mayores comentarios, dado que revelan con absoluta claridad que la teología del P. José Comblin no es católica.

 

A quien esté interesado en informarse acerca del Movimiento Internacional Somos Iglesia, le recomendamos la lectura del artículo “El Movimiento Internacional Somos Iglesia: Lobos disfrazados de ovejas”, de Magaly Llaguno, Directora Ejecutiva de Vida Humana Internacional, disponible en:

http://www.vidahumana.org/vidafam/anticath/resumen-somos-iglesia.html

 

Magaly Llaguno destaca que dicho movimiento es apoyado por el grupo pro-abortista “Católicas por el Derecho a Decidir” y que se manifiesta a favor de la legalización del aborto y del así llamado “matrimonio homosexual”.

 

Del artículo citado destacamos el siguiente párrafo:

“Los obispos españoles expresaron su oposición a la Corriente Somos Iglesia, mediante un comunicado de la Conferencia Episcopal Española, el 10 de julio del 2002. En él afirmaron que dicho grupo de disidentes "no es un grupo eclesial y no ha recibido ninguna aprobación ni reconocimiento canónico" y "propone afirmaciones y reinvindicaciones que se apartan claramente de las enseñanzas de la Iglesia Católica, hieren y van en detrimento de la comunión eclesial".”

 

Antes de concluir, deseo llamar la atención sobre el lema “Otra Iglesia es posible”, que figura al pie del artículo analizado. Este lema es utilizado por el Movimiento Internacional Somos Iglesia y alude obviamente al lema del Foro Social Mundial: “Otro mundo es posible”. Creo que, a la luz de lo expuesto aquí, resulta claro que el objetivo pretendido por este movimiento no es una Iglesia mejor, más santa o más fecunda, sino literalmente “otra Iglesia”, substancialmente distinta de la Iglesia Católica, en la que desde hace veinte siglos subsiste la única Iglesia de Cristo.

 

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¿Es teología el pensamiento de Juan Luis Segundo? (Horacio Bojorge)

 

[Para acceder a este artículo, por favor haga click sobre el título]

 

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Documentos

 

Congregación para la Doctrina de la Fe, Notificación sobre las obras del P. Jon Sobrino S.J.: Jesucristo liberador. Lectura histórico-teológica de Jesús de Nazaret (Madrid, 1991) y La fe en Jesucristo. Ensayo desde las víctimas (San Salvador, 1999).

http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20061126_notification-sobrino_sp.html

 

Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota explicativa a la notificación sobre las obras del P. Jon Sobrino S.J.  

http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20061126_nota-sobrino_sp.html

 

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Apologética

 

Padre Jordi Rivero, "La tumba perdida de Jesús" y otras fábulas.

http://www.corazones.org/apologetica/tumba_jesus.htm

 

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Benedicto XVI llama a la movilización en defensa del orden natural

Comunicado Nº 3/07

 

Instituto Pastoral de Bioética “Juan Pablo II”

Arquidiócesis de Montevideo

 

Ante la gran trascendencia bioética del discurso que el 24 de febrero ppdo. el Santo Padre Benedicto XVI dirigió a los participantes de la Asamblea anual de la Pontificia Academia para la Vida, y por ser aplicable a la realidad uruguaya, ofrecemos una síntesis para el conocimiento de la opinión pública nacional.

1) El orden natural

“El tema que habéis propuesto a la atención de los participantes, y por tanto también de la comunidad eclesial y de la opinión pública, es de gran importancia, pues la conciencia cristiana tiene necesidad interna de alimentarse y fortalecerse con las múltiples y profundas motivaciones que militan en favor del derecho a la vida. Es un derecho que debe ser reconocido por todos, porque es el derecho fundamental con respecto a los demás derechos humanos. Lo afirma con fuerza la encíclica Evangelium vitae: "Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón (cf. Rm 2, 14-15) el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término, y afirmar el derecho de cada ser humano a ver respetado totalmente este bien primario suyo. En el reconocimiento de este derecho se fundamenta la convivencia humana y la misma comunidad política” (n. 2).

La misma encíclica recuerda que "los creyentes en Cristo deben, de modo particular, defender y promover este derecho, conscientes de la maravillosa verdad recordada por el concilio Vaticano II: "El Hijo de Dios, con su encarnación, se ha unido, en cierto modo, con todo hombre" (Gaudium et spes, 22). En efecto, en este acontecimiento salvífico se revela a la humanidad no sólo el amor infinito de Dios, que "tanto amó al mundo que dio a su Hijo único" (Jn 3, 16), sino también el valor incomparable de cada persona humana" (ib.).”

2) Llamado a la movilización.

“Por eso, el cristiano está continuamente llamado a movilizarse para afrontar los múltiples ataques a que está expuesto el derecho a la vida. Sabe que en eso puede contar con motivaciones que tienen raíces profundas en la ley natural y que por consiguiente pueden ser compartidas por todas las personas de recta conciencia.

Desde esta perspectiva, sobre todo después de la publicación de la encíclica Evangelium vitae, se ha hecho mucho para que los contenidos de esas motivaciones pudieran ser mejor conocidos en la comunidad cristiana y en la sociedad civil, pero hay que admitir que los ataques contra el derecho a la vida en todo el mundo se han extendido y multiplicado, asumiendo nuevas formas.”

3) Salud reproductiva. Aborto químico. Eugenesia. Atentados contra el matrimonio.

“Son cada vez más fuertes las presiones para la legalización del aborto en los países de América Latina y en los países en vías de desarrollo, también recurriendo a la liberalización de las nuevas formas de aborto químico bajo el pretexto de la salud reproductiva: se incrementan las políticas del control demográfico, a pesar de que ya se las reconoce como perniciosas incluso en el ámbito económico y social.

Al mismo tiempo, en los países más desarrollados aumenta el interés por la investigación biotecnológica más refinada, para instaurar métodos sutiles y extendidos de eugenesia hasta la búsqueda obsesiva del "hijo perfecto" , con la difusión de la procreación artificial y de diversas formas de diagnóstico encaminadas a garantizar su selección. Una nueva ola de eugenesia discriminatoria consigue consensos en nombre del presunto bienestar de los individuos y, especialmente en los países de mayor bienestar económico, se promueven leyes para legalizar la eutanasia.

Todo esto acontece mientras, en otra vertiente, se multiplican los impulsos para legalizar convivencias alternativas al matrimonio y cerradas a la procreación natural. En estas situaciones la conciencia, a veces arrollada por los medios de presión colectiva, no demuestra suficiente vigilancia sobre la gravedad de los problemas que están en juego, y el poder de los más fuertes debilita y parece paralizar incluso a las personas de buena voluntad”. (…)

4) Formación de la conciencia

“La conciencia moral, para poder guiar rectamente la conducta humana, ante todo debe basarse en el sólido fundamento de la verdad, es decir, debe estar iluminada para reconocer el verdadero valor de las acciones y la consistencia de los criterios de valoración, de forma que sepa distinguir el bien del mal, incluso donde el ambiente social, el pluralismo cultural y los intereses superpuestos no ayuden a ello.

La formación de una conciencia verdadera, por estar fundada en la verdad, y recta, por estar decidida a seguir sus dictámenes, sin contradicciones, sin traiciones y sin componendas, es hoy una empresa difícil y delicada, pero imprescindible. Y es una empresa, por desgracia, obstaculizada por diversos factores. Ante todo, en la actual fase de la secularización llamada post-moderna y marcada por formas discutibles de tolerancia, no sólo aumenta el rechazo de la tradición cristiana, sino que se desconfía incluso de la capacidad de la razón para percibir la verdad, y a las personas se las aleja del gusto de la reflexión.

Según algunos, incluso la conciencia individual, para ser libre, debería renunciar tanto a las referencias a las tradiciones como a las que se fundamentan en la razón. De esta forma la conciencia, que es acto de la razón orientado a la verdad de las cosas, deja de ser luz y se convierte en un simple telón de fondo sobre el que la sociedad de los medios de comunicación lanza las imágenes y los impulsos más contradictorios.”

5) Educar en la verdad. Objeción de conciencia

“Es preciso volver a educar en el deseo del conocimiento de la verdad auténtica, en la defensa de la propia libertad de elección ante los comportamientos de masa y ante las seducciones de la propaganda, para alimentar la pasión de la belleza moral y de la claridad de la conciencia. Esta delicada tarea corresponde a los padres de familia y a los educadores que los apoyan; y también es una tarea de la comunidad cristiana con respecto a sus fieles. (…)

Ciertamente, es necesario hablar de los criterios morales que conciernen a estos temas con profesionales, médicos y juristas, para comprometerlos a elaborar un juicio competente de conciencia y, si fuera el caso, también una valiente objeción de conciencia, pero en un nivel más básico existe esa misma urgencia para las familias y las comunidades parroquiales, en el proceso de formación de la juventud y de los adultos.

Bajo este aspecto, junto con la formación cristiana, que tiene como finalidad el conocimiento de la persona de Cristo, de su palabra y de los sacramentos, en el itinerario de fe de los niños y de los adolescentes es necesario promover coherentemente los valores morales relacionados con la corporeidad, la sexualidad, el amor humano, la procreación, el respeto a la vida en todos los momentos, denunciando a la vez, con motivos válidos y precisos, los comportamientos contrarios a estos valores primarios. En este campo específico, la labor de los sacerdotes deberá ser oportunamente apoyada por el compromiso de educadores laicos, incluyendo especialistas, dedicados a la tarea de orientar las realidades eclesiales con su ciencia iluminada por la fe.”

6) Ciudadanos cristianos

“Por eso, queridos hermanos y hermanas, pido al Señor que os mande a vosotros, y a quienes se dedican a la ciencia, a la medicina, al derecho y a la política, testigos que tengan una conciencia verdadera y recta, para defender y promover el "esplendor de la verdad", en apoyo del don y del misterio de la vida. Confío en vuestra ayuda, queridos profesionales, filósofos, teólogos, científicos y médicos. En una sociedad a veces ruidosa y violenta, con vuestra cualificación cultural, con la enseñanza y con el ejemplo, podéis contribuir a despertar en muchos corazones la voz elocuente y clara de la conciencia.

"El hombre tiene una ley inscrita por Dios en su corazón -nos enseñó el concilio Vaticano II-, en cuya obediencia está la dignidad humana y según la cual será juzgado" (Gaudium et spes, 16). El Concilio dio sabias orientaciones para que "los fieles aprendan a distinguir cuidadosamente entre los derechos y deberes que tienen como miembros de la Iglesia y los que les corresponden como miembros de la sociedad humana" y "se esfuercen por integrarlos en buena armonía, recordando que en cualquier cuestión temporal han de guiarse por la conciencia cristiana, pues ninguna actividad humana, ni siquiera en los asuntos temporales, puede sustraerse a la soberanía de Dios" (Lumen gentium, 36). (…)

Cuando está en juego el valor de la vida humana, esta armonía entre función magisterial y compromiso laical resulta singularmente importante: la vida es el primero de los bienes recibidos de Dios y es el fundamento de todos los demás; garantizar el derecho a la vida a todos y de manera igual para todos es un deber de cuyo cumplimiento depende el futuro de la humanidad. También desde este punto de vista resalta la importancia de vuestro encuentro de estudio.”

 

Montevideo, 17 de marzo de 2007.

 

Nota de “Fe y Razón”: El Dr. Gustavo Ordoqui, Director del Instituto Pastoral de Bioética y colaborador de “Fe y Razón”, participó de la Asamblea citada en la Ciudad del Vaticano, como miembro de la Pontificia Academia pro Vida.

 

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Como ovejas entre lobos

 

Presentación del libro de Horacio Bojorge, Como ovejas entre lobos. Reflexiones sobre la debilidad política de los católicos. Fátima y la civilización de la acedia. Editorial Narnia ( narnia@ciudad.com.ar ), Mendoza (Argentina), 2007, 68 páginas.

 

Horacio Bojorge

 

Este volumen reúne dos conferencias pronunciadas en Rosario, Argentina. Ambas conferencias fueron ocasionales en muchos sentidos. En primer lugar porque el tema político no es un tema que un escriturista y alguien no especializado en ciencias políticas pueda abordar si no es ocasionalmente. Pero también porque fueron pronunciadas en oportunidad de invitaciones ocasionales.

 

Pero para tratar de intereses vitales no se necesita ser especialista. La civilización tecnolátrica en la que vivimos tiende a despojarnos del poder de decisión sobre los asuntos más importantes con el pretexto de que no los entendemos tan bien como los especialistas, a los que confía la decisión sobre las cosas que afectan nuestros destinos. Pero eso ya es objeto de la primera conferencia.

 

La conferencia sobre la intervención histórica de Nuestra Señora en Fátima arroja, sobre las sombras de lo que es aparentemente una gran debilidad de los católicos en política, una luz de esperanza y de ánimo. No estamos solos en la Historia. La presencia de María nos acompaña, nos enseña, nos guía y nos protege.

 

Nuevas ocasiones, providenciales, me han puesto en contacto con fieles interesados vivamente por la acción política de los católicos, en su dimensión más extensa y profunda, que no es la partidaria o estatal, sino la capilar, la tisular, la de la vida cotidiana de una nación. Ellos han leído con interés estas conferencias y las han dado a leer. Como contribución al diálogo y a la inteligente reflexión que mantienen permanentemente sobre estas realidades, me pareció aconsejable reunirlas en un volumen que las hace más manuables y accesibles.

 

Nota: En Montevideo este libro está en venta en Librería Aquileo, Colonia 1191, tel. 908 2513. Precio de venta: $ 130 (ciento treinta pesos uruguayos).

 

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Oración para la V Conferencia General

del Episcopado Latinoamericano y del Caribe

Señor Jesucristo,
Camino, Verdad y Vida,
rostro humano de Dios
y rostro divino del hombre,
enciende en nuestros corazones
el amor al Padre que está en el cielo
y la alegría de ser cristianos.

Ven a nuestro encuentro
y guía nuestros pasos
para seguirte y amarte
en la comunión de tu Iglesia,
celebrando y viviendo
el don de la Eucaristía,
cargando con nuestra cruz
y urgidos por tu envío.

Danos siempre el fuego
de tu Santo Espíritu,
que ilumine nuestras mentes
y despierte entre nosotros
el deseo de contemplarte,
el amor a los hermanos,
sobre todo a los afligidos,
y el ardor por anunciarte
al inicio de este siglo.

Discípulos y misioneros tuyos,
queremos remar mar adentro
para que nuestros pueblos
tengan en Ti vida abundante
y con solidaridad construyan
la fraternidad y la paz.

Señor Jesús, ¡ven y envíanos!

María, Madre de la Iglesia,
ruega por nosotros.
Amén.

 

Benedictus PP XVI

 

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