Fe y Razón
Revista virtual gratuita
Desde Montevideo (Uruguay), al servicio de la
evangelización de la cultura
Nº 8 – Septiembre de 2006
“Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu
Sancto est”
“Toda
verdad, dígala quien la diga, procede del Espíritu Santo” (Santo Tomás de
Aquino)
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Equipo de Dirección: Diác.
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Editorial |
Equipo
de Dirección |
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Tema
central |
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Tema
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Catecismo
de la Iglesia Católica - Compendio |
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Tema
central |
Dr.
Pedro Gaudiano |
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Familia
y Vida |
Proyecto
de Ley de Promoción Solidaria de la Mujer, el Niño y la Familia |
Dr. Esc. Pedro Montano |
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Familia
y Vida |
Dr. Mariano Brito |
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Historia
de la Iglesia |
Juan Carlos Riojas Alvarez |
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Doctrina
Social |
Dr. Ricardo Rovira |
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Teología
de la historia |
Arq.
Horacio Terra Arocena |
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Libros |
Miguel
Argaya |
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Oración |
Catecismo
de la Iglesia Católica - Compendio |
Equipo de Dirección
El día 30 de septiembre de cada año la Iglesia Católica conmemora a San Jerónimo.
San Jerónimo
vivió entre los siglos IV y V. Desde su juventud dedicó su vida a la oración y el
estudio de
Por esta razón la Iglesia Católica celebra en septiembre el mes de la Biblia.
En sintonía con esta celebración
eclesial, el tema central del Nº 8 de la revista “Fe y Razón” es
Presentamos pues cuatro artículos sobre este tema:
·
En el primer artículo,
·
En el segundo artículo,
·
El tercer artículo reproduce el párrafo del
Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica que resume todo lo que la
Iglesia cree acerca de
· En el cuarto artículo, el Dr. Pedro Gaudiano presenta los libros sagrados de las tres grandes religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e islamismo), desde el punto de vista de la fenomenología de la religión.
Por otra parte, continuamos
publicando los documentos relacionados con
· El proyecto de Ley de Promoción Solidaria de la Mujer, el Niño y la Familia presentado por el Dr. Pedro Montano.
· La ponencia del Dr. Mariano Brito, Rector de la Universidad de Montevideo, acerca de la relación entre la familia y el Estado.
Por último destacamos que, por
gentileza de
Que a lo largo de este mes el
Señor nos conceda encontrar y gustar en
Vuelve a la Tabla de Contenidos
Los principios fundamentales en los cuales se basó la Reforma protestante son dos: sola fide (sola fe) y sola Scriptura (sola Escritura):
· El principio protestante de la sola fe dice que el hombre no es justificado por la fe y las obras (como enseña la Iglesia católica), sino sólo por la fe.
·
El principio protestante de
Con ejemplos y argumentos tomados
del estupendo libro Roma, dulce hogar
de Scott y Kimberly Hahn, veremos que muchas doctrinas protestantes contradicen
el principio protestante de
1. El bautismo de los niños.
Dentro del protestantismo hay una fuerte corriente (cuyo origen histórico se encuentra en el movimiento anabaptista del siglo XVI) que niega la validez del bautismo de los niños.
A modo de introducción, diremos que Scott Hahn nació y fue criado en un hogar presbiteriano, pero la religión significó poco para él hasta que, durante su juventud, se convirtió gracias al testimonio de la organización protestante Young Life. Luego estudió teología en una universidad protestante, el Grove City College, donde conoció a Kimberly, con quien luego se casó. Escuchemos ahora cómo Scott Hahn llegó a descubrir que la doctrina de la invalidez del bautismo de los niños no es bíblica:
“En la residencia, algunos de mis amigos empezaron a hablar de ser
“rebautizados”. Todos estábamos creciendo juntos en la fe y asistíamos a la
congregación local. El ministro –un orador fantástico- estaba enseñando que
aquellos que fuimos bautizados de niños nunca fuimos verdaderamente bautizados, y mis amigos parecían seguirle en todo
cuanto decía. Al día siguiente nos reunimos para acordar la fecha en que nos
“sumergiríamos de verdad”. Pero antes yo les di mi opinión:
-¿No creéis que deberíamos estudiar la Biblia nosotros mismos para
asegurarnos de que él está en lo cierto?
Parecía que no me escuchaban.
-¿Cuál es el problema con lo que dice el ministro, Scott? Después de
todo, ¿te acuerdas de tu Bautismo? ¿De qué les vale el Bautismo a los bebés si
aún no pueden creer?
Yo no estaba seguro, pero sabía que la respuesta no era jugar a “seguir
al líder” y basar las creencias sólo en sentimientos, como parecían hacer
ellos. De modo que les dije:
-No sé lo que haréis vosotros, pero yo voy a estudiar la Biblia
detenidamente antes de lanzarme a bautizarme de nuevo.
A la semana siguiente, ellos se “rebautizaron”. Mientras tanto, yo fui
a ver a uno de mis profesores de Biblia y le expliqué lo que estaba sucediendo,
pero no quiso darme su opinión. En cambio, me instó a que estudiara el tema más
a fondo:
-Scott, ¿por qué no tratas el tema del bautismo de los niños en tu
trabajo de investigación escrito?
Me vi en un aprieto. Para ser honesto, no quería estudiar el tema tan a fondo, pero supongo que el Señor
sabía que necesitaba un pequeño empujón. Así que durante los meses siguientes
leí todo lo que pude encontrar al respecto.
Por aquel entonces, ya había leído la Biblia tres o cuatro veces y
estaba convencido de que la clave para comprenderla era el concepto de Alianza. Está en cada página y Dios
establece una en cada época. Estudiar la Alianza me dejó clara una cuestión:
durante dos mil años, desde el tiempo de Abraham hasta la venida de Cristo,
Dios había mostrado a su pueblo que quería que los niños estuvieran en alianza
con Él. El modo era sencillo: bastaba darles el signo de la alianza.
En el Antiguo Testamento el signo de entrada a la alianza con Dios era
También hallé a los Apóstoles imitándole. Por ejemplo, en Pentecostés,
cuando Pedro acabó su primer sermón, llamó a todos a aceptar a Cristo, entrando
en
En otras palabras, Dios quería que los niños estuvieran en alianza con
Él y puesto que en el Nuevo Testamento sólo figura el bautismo como signo para
entrar en
Mostré a mis amigos los resultados de mi investigación bíblica, pero no
quisieron escucharme y mucho menos discutirlo. De hecho, percibí que el solo
hecho de que yo estudiara el tema no les había gustado nada.
Ese día hice dos descubrimientos: Por un lado, comprobé que muchos de
los llamados “cristianos de la Biblia” prefieren basar sus creencias en
sentimientos, sin rezar ni leer detenidamente
2. La anticoncepción.
En la actualidad todas las denominaciones protestantes admiten la anticoncepción.
Escuchemos el testimonio de Kimberly Hahn al respecto:
“Como protestante, no conocía a nadie que no practicara el control de
Cuando Kimberly estudió el tema a
fondo, descubrió que la doctrina moral protestante sobre la anticoncepción no
tiene ningún fundamento válido en
“le pregunté qué era eso tan interesante que había descubierto sobre
Mi argumento fue:
-Tal vez les llevó todo ese tiempo desprenderse de los últimos
vestigios del catolicismo.
Kimberly avanzó un poco más:
-Pero ¿sabes qué razones dan ellos para oponerse al control de la natalidad?
Tienen argumentos de más peso de lo que tú crees.
Tuve que admitir que no conocía sus razones. Kimberly me preguntó si
estaba dispuesto a leer un libro sobre el tema y me dio El control de la natalidad y la alianza matrimonial, de John
Kippley […] Mi especialidad era la
teología de la alianza y creía tener todos los libros en los que figuraba la
palabra “alianza” en su portada; así que el hecho de descubrir uno que no
conocía picó mi curiosidad.
Lo vi y pensé: “¿Editorial Litúrgica? ¡Este tipo es un católico! ¡Un papista! ¿Qué hace plagiando la noción protestante de la alianza?” Sentí aún más curiosidad por saber lo que decía. Me senté a leer el libro y, al cabo de un rato, empecé a pensar: “Algo está mal aquí. No puede ser… ¡Lo que dice este hombre es muy sensato!” Estaba demostrando cómo el matrimonio no es un mero contrato que implica un intercambio de bienes y servicios. El matrimonio es una alianza que lleva consigo una interrelación de personas. La tesis principal de Kippley era que toda alianza tiene un acto por el cual se lleva a cabo y se renueva; y que el acto sexual de los cónyuges es un acto de alianza. Cuando la alianza matrimonial se renueva, Dios la utiliza para dar vida. Renovar la alianza matrimonial y usar anticonceptivos equivalía a recibir la Eucaristía para luego escupirla en el suelo. […]
Comencé a comprender que cada vez que Kimberley y yo realizábamos el acto conyugal, realizábamos algo sagrado; y que cada vez que frustrábamos con los anticonceptivos el poder de dar vida del amor, hacíamos una profanación […]
La Iglesia católica romana era la única iglesia cristiana en todo el
mundo que tenía el valor y la integridad para enseñar esta verdad tan
impopular. Yo no sabía qué pensar, así que recurrí a un viejo dicho de familia:
“Hasta un cerdo ciego puede encontrar una bellota”. Es decir, después de dos
mil años, hasta la Iglesia católica por fin daba en el clavo en algo.
Católica o no, era verdad; así que Kimberley y yo nos deshicimos de los anticonceptivos que estábamos usando y empezamos a confiar en el Señor de un modo nuevo en lo que concernía a nuestro proyecto familiar.” (Ídem, pp. 42-44).
3. “Sola fe”.
Tiempo después, Scott Hahn realizó otro importante descubrimiento:
“descubrí que en ningún lugar enseñó San Pablo que nos salvamos sólo
por
Para muchos, este hecho no parecería capaz de provocar una gran crisis,
pero para alguien empapado de protestantismo y convencido de que el
cristianismo dependía de la doctrina de sólo por la fe (sola fide), esto significaba que el mundo se venía abajo.
Recordaba lo que uno de mis teólogos favoritos, el Dr. Gerstner, había dicho una vez en clase: que si los protestantes estaban errados en lo de sola fide y la Iglesia católica tenía razón al sostener que nos salvamos por la fe y las obras, “yo estaría mañana mismo de rodillas delante del Vaticano para hacer penitencia”. […]
En efecto, toda la Reforma protestante nacía de esa diferencia. Lutero
y Calvino habían afirmado frecuentemente que éste era el artículo sobre el cual
la Iglesia de Roma se levantaba o se caía; para ellos, ése era el motivo por el
cual la Iglesia católica había caído y el protestantismo se levantó de sus
cenizas. Sola fide fue el principio
esencial de la Reforma y yo estaba llegando ahora al convencimiento de que San
Pablo nunca lo enseñó.
En la Carta de Santiago 2, 24, la Biblia enseña que “el hombre se
justifica por las obras, y no sólo por la fe”. Además, San Pablo dice en I
Corintios 13, 2: “Aunque tenga una fe capaz de mover montañas, si no tengo
caridad, no soy nada”.
Para mí supuso una transformación traumática tener que reconocer que en este punto Lutero estaba fundamentalmente equivocado.” (Ídem, pp. 46-48).
Acerca de este punto, Kimberley añade lo siguiente:
“Poco a poco llegamos a convencernos de que Martín Lutero había dejado
que sus convicciones teológicas personales contradijeran
De nuevo, y por mucho que nos extrañara, la Iglesia católica tenía razón en un punto fundamental de la doctrina” (Ídem, p. 57).
4. La Eucaristía.
Acerca del sacramento de la
Eucaristía, Martín Lutero rechazó el dogma católico de la transubstanciación y
enseñó la doctrina de
Veamos qué sucedió cuando el pastor Scott Hahn estudió a fondo el discurso de Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm sobre el pan de vida:
“me habían contratado como formador a tiempo parcial en el seminario presbiteriano local. El tema de mi primera clase era el Evangelio de San Juan, sobre el cual estaba predicando también una serie de sermones en la iglesia. […] Cuando llegué al capítulo sexto en mi preparación tuve que dedicar semanas de cuidadosa investigación a los siguientes versículos (Jn 6, 52-68): […]
Inmediatamente empecé a cuestionar lo que mis profesores me habían
enseñado, y lo que yo mismo estaba predicando a mi congregación, acerca de la
Eucaristía como un mero símbolo –un profundo símbolo, es cierto, pero sólo un
símbolo-. Después de mucha oración y mucho estudio, vine a darme cuenta de que
Jesús no podía hablar simbólicamente cuando nos invitó a comer su carne y beber
su sangre; los judíos que le escuchaban no se hubieran ofendido ni escandalizado
por un mero símbolo. Además, si ellos hubieran malinterpretado a Jesús tomando
sus palabras de forma literal –mientras Él sólo hablaba en sentido metafórico-,
le hubiera sido fácil al Señor aclarar ese punto. De hecho, ya que muchos de
sus discípulos dejaron de seguirle por causa de esta enseñanza (vers. 60),
Jesús hubiera estado moralmente obligado a explicar que sólo hablaba
simbólicamente.
Pero Él no lo dijo. Y ningún cristiano, a lo largo de más de mil años,
negó la Presencia real de Cristo en
Así que hice lo que cualquier pastor o profesor de seminario hubiera hecho si quería conservar su trabajo: terminé lo antes que pude mis sermones sobre el Evangelio de San Juan al final del capítulo cinco y prácticamente me salté el seis en mis clases.” (Ídem, pp. 65-66).
5. “Sola Escritura”.
Tiempo después, un alumno hizo al profesor Scott Hahn una pregunta embarazosa que él nunca había escuchado: ¿dónde enseña la Biblia que la Escritura es nuestra única autoridad en materia de fe? Scott dio una respuesta débil que no dejó satisfecho al alumno y luego cambió de tema. Veamos lo que sucedió luego:
“Mientras volvía a casa aquella noche, miré las estrellas y murmuré:
“Señor, ¿qué está pasando? ¿Dónde enseña la Escritura sola Scriptura?”
Eran dos las columnas sobre las que sus protestantes basaban su
revolución contra Roma. Una ya había caído y la otra se estaba tambaleando.
Sentí miedo.
Estudié durante toda la semana sin llegar a ninguna conclusión. Llamé
incluso a varios amigos, pero no hice ningún progreso. Finalmente hablé con dos
de los mejores teólogos de América y también con algunos de mis ex profesores.
Todos aquellos a los que consultaba se sorprendían de que yo les hiciera esa
pregunta y se sentían aún más trastornados cuando yo no quedaba satisfecho con
sus respuestas. A un profesor le dije:
-Tal vez sufro de amnesia, pero he olvidado las simples razones por las
que los protestantes creemos que la Biblia es nuestra única autoridad.
-Scott, qué pregunta tan tonta.
-Pues déme una respuesta tonta.
-Scott –replicó-, en realidad tú no puedes demostrar la doctrina de sola scriptura con
-Scott, mira lo que enseña la Iglesia católica. Es obvio que la
Tradición está equivocada.
-Obviamente está equivocada –asentí-. Pero ¿dónde se condena el
concepto de Tradición? Y por otro lado, ¿qué quiso decir Pablo cuando pedía a
los Tesalonicenses que se ajustaran a la Tradición tanto escrita como oral?
–seguí presionando-. ¿No es irónico? Nosotros insistimos en que los cristianos
sólo pueden creer lo que la Biblia enseña; pero
6. El canon de la Biblia.
Durante su investigación acerca
del principio de sola Scriptura, Scott
Hahn percibió otras dos gravísimas debilidades de la doctrina protestante: se
trata del problema del canon de la Biblia y del problema de la interpretación
auténtica de
El principio protestante de sola Scriptura no está en la Escritura, pero podría haberlo estado si Dios lo hubiera querido así. El problema del canon bíblico, en cambio, es metafísicamente insoluble desde el punto de vista protestante.
Citaremos a continuación parte del diálogo de Scott Hahn con uno de los teólogos protestantes que consultó en su intento de resolver sus dudas:
“Un día me invitó a ir con él a un encuentro con uno de nuestros más brillantes maestros, el doctor John Gerstner, un teólogo calvinista formado en Harvard y de fuertes convicciones anti-católicas. […]
-¿cómo podemos estar seguros de que los veintisiete libros del Nuevo Testamento
son en sí mismos la infalible palabra de Dios si fueron falibles Papas y
falibles concilios los que nos dieron la lista?
Nunca olvidaré su respuesta:
-Scott, eso sencillamente significa que todo lo que podemos tener es
una falible colección de documentos infalibles.
-¿Es eso realmente lo mejor que el cristianismo protestante histórico
puede aportar?
-Sí, Scott, todo lo que podemos hacer son juicios probables basados en
la evidencia histórica. No tenemos ninguna otra autoridad infalible más que la
Escritura.
-Pero, doctor Gerstner, ¿cómo puedo yo saber que realmente es la
palabra de Dios infalible la que estoy leyendo cuando abro a Mateo o a Romanos o a Gálatas?
-Como te he dicho, Scott, todo lo que tenemos es una colección falible
de documentos infalibles.
De nuevo me sentí muy disconforme con sus respuestas, a pesar de que
sabía que él estaba presentando con toda honestidad las tesis protestantes. Mi
única respuesta fue:
-Entonces, si las cosas son así, doctor Gerstner, creo que debemos tener la Biblia y la Iglesia. ¡O las dos o ninguna!” (Ídem, pp. 86 y 92).
La simple evidencia histórica es incapaz por sí misma de garantizar la verdad de una doctrina de fe sobrenatural: que determinados escritos transmiten sin error la Palabra de Dios revelada por Cristo.
7. El “libre examen” de la Biblia.
Según la doctrina católica, el cristiano debe interpretar la Biblia en sintonía con la Tradición de la Iglesia y bajo la guía de su Magisterio.
Según la doctrina protestante, cada cristiano debe interpretar la Biblia contando para ello con la asistencia del Espíritu Santo. Ésta es la doctrina conocida como “libre examen”.
Veamos ahora otra parte del diálogo de Scott Hahn con el Dr. John Gerstner, a quien Scott estaba consultando (como último recurso) en busca de ayuda para resolver sus serias dudas teológicas:
“-Scott, si estás de acuerdo en que ahora poseemos la inspirada e
inerrante Palabra de Dios en la Escritura, ¿qué más necesitamos entonces?
Le contesté:
-[…] Desde la época de la
Reforma, han ido surgiendo más de veinticinco mil diferentes denominaciones
protestantes y los expertos dicen que en la actualidad nacen cinco nuevas a
Lo que quiero decir, doctor Gerstner, es que cuando los fundadores de
nuestra nación nos dieron la Constitución, no se contentaron sólo con eso. ¿Se
imagina lo que tendríamos hoy si lo único que nos hubieran dejado fuera un
documento, por muy bueno que sea, junto con la recomendación “Que el espíritu
de George Washington guíe a cada ciudadano”? Tendríamos una anarquía, que es
precisamente lo que los protestantes tenemos en lo que se refiere a la unidad
de la Iglesia… En lugar de eso, nuestros padres fundadores nos dieron algo más
que la Constitución; nos dieron un gobierno formado
por un presidente, un congreso y una corte suprema, todos ellos necesarios para
aplicar e interpretar
Por eso, doctor Gerstner, yo estoy empezando a creer que Cristo no nos dejó sólo con su Espíritu y un libro. Es más, en ninguna parte del Evangelio dice nada a los apóstoles acerca de escribir y apenas la mitad de ellos escribieron libros que fueran incluidos en el Nuevo Testamento. Lo que Cristo sí le dijo a Pedro fue: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”. Por eso me parece más lógico que Jesús nos haya dejado su Iglesia, constituida por el Papa, los obispos y los Concilios, todos ellos necesarios para aplicar e interpretar la Escritura.” (Ídem, pp. 89-90).
Scott Hahn fue recibido en la
Iglesia católica en
Kimberly Hahn fue recibida en la
Iglesia católica en
Vuelve a la Tabla de Contenidos
Cuatro objeciones contra la
inspiración bíblica
Presentaremos y refutaremos sucesivamente
cuatro objeciones corrientes contra la inspiración bíblica.
1. La objeción acerca
de la veracidad de la Biblia.
Los críticos anticristianos manejan una gran
cantidad de objeciones contra la veracidad de
Las objeciones mencionadas se inscriben
típicamente dentro de un conjunto de problemas bien conocido, que dio en
llamarse “la cuestión bíblica” y fue muy debatido entre los estudiosos de la
Biblia desde el siglo XVII hasta mediados del siglo XX. Después de un tiempo de
maduración, los principios generales de la solución de la cuestión bíblica
fueron aceptados oficialmente por la Iglesia católica en 1943, por medio de
La gran mayoría de los argumentos contrarios
a la veracidad de la Biblia pueden ser esquematizados así en forma de
silogismo:
·
Premisa mayor: Si la Biblia es Palabra de
Dios, entonces no puede enseñar ningún error.
·
Premisa menor: Pero la Biblia contiene muchos
textos que enseñan cosas contradictorias entre sí o con verdades demostradas
por las ciencias naturales o históricas.
·
Conclusión: Por lo tanto, la Biblia no es
Palabra de Dios.
La premisa mayor es verdadera, pero la
premisa menor es falsa; por lo tanto, la conclusión es inválida.
Analicemos más de cerca la premisa menor.
Ella supone implícitamente una interpretación fundamentalista de la Biblia, es
decir algo muy diferente de la interpretación católica de
Ilustremos esto con un ejemplo. El capítulo 1
del Génesis relata la creación del universo por obra de Dios. Según este
relato, Dios empleó seis días para crear todo lo visible y lo invisible; en el
sexto día Dios creó al ser humano y en el séptimo día descansó. Una
interpretación fundamentalista de este capítulo lleva a rechazar todos los
descubrimientos científicos que suponen una evolución cósmica y biológica de
miles de millones de años previa a la aparición del
hombre sobre
·
"Como todo lo que afirman
los hagiógrafos, o autores inspirados, lo afirma el Espíritu Santo, se sigue
que los Libros sagrados enseñan sólidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos
libros para salvación nuestra." (Concilio Vaticano II,
constitución dogmática Dei Verbum, n.
11).
·
"El intérprete indagará lo
que el autor sagrado dice e intenta decir, según
su tiempo y cultura, por medio de los géneros literarios propios de su época."
(Concilio Vaticano II, constitución dogmática Dei Verbum, n. 12).
Vale decir que la interpretación católica de
la Biblia distingue la verdad salvífica transmitida por la Biblia del
"ropaje literario" utilizado como medio de transmisión de dicha
verdad. En el ejemplo citado, es claro que las verdades salvíficas que Dios nos
transmite por medio de Génesis 1 son cosas muy diferentes de una cosmología
arcaica; o sea, Génesis 1 nos transmite verdades tales como las siguientes:
·
Todo lo que existe ha sido creado por Dios.
·
Todo lo que Dios ha creado es bueno.
·
El ser humano es la cumbre del universo material.
·
El hombre y la mujer han sido creados a imagen y semejanza de Dios.
·
etc.
La necesidad de tomar en cuenta el género
literario de un texto para darle una interpretación racional es muy clara. No
se puede interpretar una narración épica del mismo modo que un poema, un drama
o un ensayo filosófico. Es obvio que sería absurdo rechazar la verdad de la
parábola del hijo pródigo con base en que históricamente no existió aquel
"padre que tenía dos hijos".
Este error es semejante al cometido en la clase de argumentos críticos que
estamos comentando.
Es muy importante comprender bien el sentido de
la doctrina católica sobre la inerrancia de
La Biblia no es un manual de ciencia y ni
siquiera, hablando estrictamente, un libro de historia, sino un libro que nos transmite
verdades religiosas importantes para nuestra salvación por medio de géneros
literarios propios de una cultura de
Como escribió San Agustín a principios del
siglo V, "la Biblia no enseña cómo
va el cielo, sino cómo se va al cielo". Si los críticos quieren emitir
un juicio sobre la veracidad de la Biblia, deben elevar su mirada y apuntar al
verdadero objeto de la enseñanza bíblica, una verdad propiamente religiosa.
Al leer la Biblia desde esta perspectiva (la
única correcta) se desvanece la falsa impresión de que la Biblia enseña cosas
contradictorias. Las afirmaciones aparentemente contradictorias (referidas a
cuestiones científicas, históricas etc.) son medios literarios que los autores
sagrados utilizan para transmitir verdades religiosas que son siempre verdaderas
y coherentes entre sí.
2.
La objeción acerca de la autoría
humana de la Biblia.
Esta objeción tiene la siguiente forma:
·
Premisa mayor: Si la Biblia es Palabra de Dios,
entonces no puede tener autores humanos.
·
Premisa menor: Pero la Biblia tiene autores
humanos (como se demuestra por ejemplo por medio de las influencias de los
mitos babilónicos en los relatos bíblicos de la creación y el diluvio).
·
Conclusión: Por lo tanto, la Biblia no es
Palabra de Dios.
La premisa mayor es falsa; por lo tanto, a
pesar de que la premisa menor sea verdadera, la conclusión es inválida.
La Biblia es un conjunto de libros escritos
por autores humanos inspirados por Dios. Dios es el autor principal de la
Biblia; no obstante, los hagiógrafos o escritores sagrados, aunque escribieron
todo y sólo lo que Dios quiso que escribieran, son también verdaderos autores.
Los cristianos no creemos que nuestra Sagrada
Escritura haya sido escrita en el cielo, como lo creen los musulmanes respecto
del Corán y los mormones respecto del Libro del Mormón. Tampoco imaginamos la
inspiración bíblica como una especie de trance espiritista. Si bien Dios es la
causa principal de la Biblia y los hagiógrafos son sus causas instrumentales, éstos
no fueron utilizados por Dios del mismo modo que un músico usa su instrumento
musical. Los hagiógrafos obraron como instrumentos de Dios, pero conscientes y
libres. Cada autor sagrado escribió siguiendo un plan determinado, conforme a
su propio estilo de pensamiento y de escritura, utilizando unos géneros
literarios escogidos por él dentro del marco de la cultura de su época y de su
ambiente. La inspiración bíblica consiste en que el Espíritu Santo iluminó las
mentes de los hagiógrafos y los asistió para que transmitieran por escrito y
sin error
3.
La objeción acerca de la
santidad de la Biblia.
Esta objeción tiene la siguiente forma:
·
Premisa mayor: Si la Biblia es Palabra de
Dios, entonces no puede aprobar el pecado.
·
Premisa menor: Pero la Biblia aprueba el
pecado (como por ejemplo en el relato del incesto de las dos hijas de Lot, en
Génesis 19).
·
Conclusión: Por lo tanto, la Biblia no es
Palabra de Dios.
La premisa mayor es verdadera, pero la
premisa menor es falsa; por lo tanto, la conclusión es inválida.
La falsedad de la premisa menor es evidente.
El hecho de que la Biblia narre un pecado no implica que lo apruebe. A lo largo
de toda la Biblia se advierte claramente un rechazo radical del pecado. Esto no
es obstáculo para reconocer que la revelación bíblica fue gradual,
particularmente en lo que se refiere a la doctrina moral del Antiguo
Testamento.
4.
La objeción acerca de la historicidad
de los Evangelios.
Esta objeción tiene la siguiente forma:
·
Premisa mayor: Si la Biblia es Palabra de
Dios, entonces los Evangelios deben ser biografías exactas de Jesús.
·
Premisa menor: Pero los Evangelios no son
biografías exactas de Jesús (como se demuestra por ejemplo por medio de las
diferencias entre los relatos evangélicos de la pasión, muerte y resurrección
de Jesús).
·
Conclusión: Por lo tanto, la Biblia no es
Palabra de Dios.
La premisa mayor es falsa; por lo tanto, a
pesar de que la premisa menor es verdadera, la conclusión es inválida.
La Iglesia católica ha afirmado siempre con
firmeza la historicidad de los Evangelios. Sin embargo, esto no equivale a
afirmar que los Evangelios son biografías exactas de Jesús en el sentido
moderno de esta expresión. Conocer la crónica periodísticamente completa y exacta
de la vida y las obras de Jesús de Nazaret no es necesario para nuestra
salvación. Por eso no debe preocuparnos el hecho de que los Evangelios no nos
permitan reconstruir con plena certeza la cronología y la topografía de las
andanzas de Jesús.
Los Evangelios narran la historia de una
persona determinada en un lugar y una época determinados. La concordancia de
las narraciones evangélicas con la geografía, la historia, la lengua y la
cultura de la Palestina de comienzos del siglo I es tan perfecta y completa que
sitúa a los Evangelios a una distancia abismal de cualquier mitología. Aunque a
veces no podamos saber con total seguridad si unas palabras determinadas son
las mismísimas palabras originarias de Jesús, los Evangelios nos transmiten la
doctrina de Jesús sin deformaciones. La imagen que nos ofrecen de Jesús es la
de un personaje singularísimo, inmediatamente reconocible.
Los Evangelios nos ofrecen un testimonio de
fe sobre Jesús de Nazaret. Fueron escritos por cristianos con la intención de
transmitir a otros el Evangelio o Buena Noticia de Jesucristo, el Hijo de Dios.
Pero esto no quita valor histórico a dicho testimonio. Los Evangelios en
general y los relatos de la pasión, muerte y resurrección de Cristo en particular
deben ser considerados testimonios sustancialmente fidedignos desde el punto de
vista histórico. Esto se puede demostrar aplicándoles los mismos criterios de
historicidad que son utilizados para juzgar los documentos de la historia
profana.
Vuelve a la Tabla de Contenidos
Catecismo de la Iglesia Católica
- Compendio, nn. 18-24.
18. ¿Por qué decimos que
Decimos que
19. ¿Cómo se debe leer
20. ¿Qué es el canon de las Escrituras?
El canon de las Escrituras es el
elenco completo de todos los escritos que
21. ¿Qué importancia tiene el Antiguo Testamento para los cristianos?
Los cristianos veneran el Antiguo Testamento como verdadera Palabra de Dios: todos sus libros están divinamente inspirados y conservan un valor permanente, dan testimonio de la pedagogía divina del amor salvífico de Dios y han sido escritos sobre todo para preparar la venida de Cristo Salvador del mundo.
22. ¿Qué importancia tiene el Nuevo Testamento para los cristianos?
El Nuevo Testamento, cuyo centro es Jesucristo, nos transmite la verdad definitiva de la Revelación divina. En él, los cuatro Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, siendo el principal testimonio de la vida y doctrina de Jesús, constituyen el corazón de todas las Escrituras y ocupan un puesto único en la Iglesia.
23. ¿Qué unidad existe entre el Antiguo y el Nuevo Testamento?
La Escritura es una porque es única la Palabra de Dios, único el proyecto salvífico de Dios y única la inspiración divina de ambos Testamentos. El Antiguo Testamento prepara el Nuevo, mientras que éste da cumplimiento al Antiguo: ambos se iluminan recíprocamente.
24. ¿Qué función tiene
Vuelve a la Tabla de Contenidos
Los libros sagrados de las religiones monoteístas
Pedro Gaudiano (*)
Después de haber
analizado “¿Qué es la religión?” (Boletín CIEF N° 29, abril 2004, pp. 10-11) y
“La concepción de Dios en las religiones monoteístas” (Boletín CIEF Nº 31,
agosto 2004, pp. 12-13), ahora nos vamos a centrar en otro de los elementos
básicos para el análisis de cualquier religión –en este caso las monoteístas–,
es decir, sus libros sagrados.
La Biblia hebrea o Tanak está compuesta por libros inspirados por Dios que contienen
lo que Él ha revelado. Consta de los libros del Antiguo Testamento (excepto Judit,
Tobías, 1 y 2 Macabeos, Sabiduría, Baruc y Eclesiástico, no considerados por
los judíos –ni por los protestantes– como inspirados por Dios), escritos en
hebreo y arameo desde el siglo XVI hasta el siglo II a.C. El nombre “Tanak”
proviene de las tres divisiones de la Biblia judía en hebreo:
Ø
La Torá (Ley): comprende los cinco libros del
llamado “Pentateuco”: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Sin embargo, el término
“Torá” puede usarse con referencia a la Biblia judía en su totalidad, así como
a la ley oral y el Talmud.
Ø
Los Nebi’im (Profetas):
recogen la historia y enseñanzas de los profetas de Israel. Incluye los
profetas mayores –Isaías, Jeremías y Ezequiel– y los doce profetas menores –desde Oseas hasta Malaquías–.
Ø
Los Ketubim (Escritos):
incluyen el resto de los libros del Antiguo Testamento: las obras poéticas (Salmos, Proverbios, Job, Cantar de los Cantares y Lamentaciones) y además los libros de Rut, Eclesiastés,
Ester, Daniel, Esdras, Nehemías y Primero y Segundo de Crónicas.
Desde el punto de vista gentil, el “Tanak” es
el más importante de los escritos sagrados judíos. Sin embargo, el punto de
vista judío es diferente. Muchos judíos concordarían con el comentario del
rabino Adin Steinsaltz: “Si la Biblia es
la piedra angular del judaísmo, entonces el Talmud es la columna central, que
se eleva desde los cimientos y sostiene todo el edificio espiritual e
intelectual. [...] Ninguna otra obra ha tenido igual influencia en la teoría y
práctica de la vida judía” (The
essential Talmud).
Entonces, ¿qué es el Talmud? Los judíos ortodoxos no sólo creen que Dios dio a Moisés la
ley escrita, o Torá, en el monte Sinaí, sino que también Dios le reveló
explicaciones específicas de cómo observar aquella Ley, y que éstas habían de
trasmitirse oralmente. Esto se llamó la ley oral. El Talmud es el resumen
escrito, con comentarios y explicaciones posteriores, de esa ley oral,
compilada por distintos rabinos. El Talmud por lo general se divide en dos
secciones principales:
Ø
La Misná: una colección de
comentarios que complementan la Ley de las Escrituras, basada en las
explicaciones de los rabinos llamados Tannaim
(maestros). Fue puesta por escrito a fines del siglo II y principios del siglo
III d.C.
Ø
La Guemará (originalmente
llamada el Talmud): una colección de comentarios sobre la Misná por rabinos de
un período posterior (del siglo III al VI d.C.).
Además de estas dos divisiones principales,
el Talmud también puede incluir comentarios sobre la Guemará hechos por rabinos
hasta ya entrada
La Biblia recoge casi 2.000 años de historia. Comienza con la figura
de Abraham (hacia el año
La palabra “biblia” viene del griego. Es el plural de la palabra “biblion”, que significa “libro”. Así
pues, la palabra “biblia” significa “libros”.
La Biblia que utilizan los católicos, aunque sea un solo libro, en realidad es
como una pequeña biblioteca. Contiene 73
libros diferentes que se han escrito a lo largo de cientos de años.
Originariamente se han escrito en dos lenguas: hebreo y griego, aunque existen
algunos fragmentos en arameo.
Todas las biblias que se utilizan hoy son una traducción. Por eso hay algunas diferencias entre ellas, porque cada una matiza de forma distinta la traducción del original.
Los records de la Biblia
Ø Fue el primer libro que se imprimió. Lo hizo Gutenberg en 1456.
Ø Es el libro más traducido. Desde la invención de la imprenta, ha sido publicada en unas 1.800 lenguas y dialectos diferentes.
Ø Es el libro más difundido. Entre 1815 y 1975 se distribuyeron 2.500 millones de Biblias.
La Biblia políglota. La palabra viene del griego y se compone a su
vez de dos palabras: polys (muchos) y
glotta (lengua). Así pues, las
Biblias políglotas son Biblias en muchas lenguas. La más antigua es
La Biblia católica actual se compone de dos partes:
Ø El Antiguo Testamento, con 46 libros, recoge la historia del pueblo de Israel desde sus orígenes hasta el nacimiento de Jesús. Está constituido por la Biblia judía o Tanak, a la que se agregaron los siete libros que hemos mencionado al comienzo de este artículo.
Ø El Nuevo Testamento, con 27 libros, contiene cuatro Evangelios que narran la vida y enseñanzas de Jesús; los Hechos de los Apóstoles y las Cartas, que describen la vida de los primeros cristianos; y el Apocalipsis, último libro de la Biblia.
Los libros que componen la Biblia fueron escritos en épocas muy distintas y con diversos géneros literarios. Se llama géneros literarios a las diferentes maneras de expresión de los autores, según la intención que tuvieron. Los más utilizados en la Biblia son los siguientes: histórico, jurídico, profético, lírico, sapiencial, epistolar y apocalíptico.
Lo más importante de la Biblia es el mensaje religioso que trasmite; por eso no debe considerarse como un libro de historia o un libro científico. La intención de sus autores era muy diferente: querían trasmitir un mensaje religioso. De ahí que, a veces, a la Biblia se le llame Sagradas Escrituras. Dios, que es el autor principal de la Biblia, se ha servido de distintos autores humanos para comunicarse con las personas. Por eso se dice que la Biblia es la Palabra de Dios. En ella se encuentran mensajes para la vida personal, como por ejemplo, para qué vivo, cómo tengo que actuar, qué hay después de la muerte, etc.
El más importante es el “Corán”, palabra árabe que significa “recitación”. Es [Nota del editor: según el islamismo] la
palabra de Alá recogida por Mahoma, su profeta, que la ha transmitido a sus
compañeros. En el Corán, Dios habla en primera persona. La tradición musulmana
considera el Corán como la obra misma de Dios. Según la tradición, el ángel
Gabriel dictó el Corán a Mahoma tal como estaba previamente escrito en el
cielo. Le fue dictado en árabe, por lo que esta lengua se convierte en el idioma
de Dios. Todo musulmán, sea cual fuere su lengua materna, ha de leerlo y
recitarlo en árabe. Para los musulmanes, cualquier traducción del Corán a otra
lengua desfigura el texto. Algunos eruditos islámicos se rehúsan a traducirlo
para no traicionarlo.
Se cree que las revelaciones le vinieron a
Mahoma durante un período de
El Corán consta de 6.266 versículos o aleyas, agrupados en 114 capítulos (suras
o azoras). Su estilo literario es una
mezcla de prosa y poesía sin métrica. Constituye para el creyente no sólo una
referencia religiosa que le dice lo que hay que creer, sino también un código
donde se describe todo lo que debe hacer en su comportamiento social. Por eso,
en muchos países musulmanes, el Corán es adoptado también como la ley que rige
en el país.
En el Corán se
mencionan personajes del Antiguo Testamento: Adán, Noé, Abraham, Ismael, Lot,
José, Moisés, Saúl, David, Salomón, Elías, Job y Jonás; y también del Nuevo
Testamento: Zacarías, Juan el Bautista, Jesús, que es considerado como un
profeta nacido milagrosamente de María, la Virgen, que es considerada la mujer
más pura de la creación.
Otro de los libros sagrados del Islam es el
llamado Hadiz o Sunna que, aunque no se
considera un libro revelado por Dios, contiene información sobre
comportamientos que la tradición atribuye a Mahoma. Así, la forma de obrar de
Mahoma pasó a ser la de todos los musulmanes.
La tercera fuente de enseñanza y guía para el
Islam es la Sharia o derecho
canónico. Se basa en principios del Corán y reglamenta religiosa, política y
socialmente toda la vida del musulmán.
* Pedro Gaudiano es Doctor en Teología, profesor de
Antropología y de Fenomenología de la Religión en
Nota: Este artículo fue publicado originalmente en: Boletín CIEF, N° 32, diciembre 2004, pp. 10-12.
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Proyecto de Ley de Promoción
Solidaria de la Mujer, el Niño y la Familia
Dr. Pedro J. Montano
Exposición de Motivos
"La
familia es la base de nuestra sociedad. El Estado velará por su estabilidad moral y material, para la
mejor formación de los hijos dentro de la sociedad" (art. 40).
"El
cuidado y educación de los hijos, para que éstos alcancen su plena capacidad corporal, intelectual y
social, es un deber y un derecho de los padres. Quienes tengan a su cargo
numerosa prole tienen derecho a auxilios compensatorios, siempre que los
necesiten.
La ley
dispondrá las medidas necesarias para que la infancia y juventud sean protegidas contra el abandono corporal, intelectual
o moral de sus padres o tutores, así como contra la explotación y el
abuso" (art. 41).
La familia es, como señala nuestra Constitución,
la célula básica de
Esta promoción tiene que hacerse a través de
medios concretos que alienten la acogida de nuevas vidas en el seno familiar,
en condiciones adecuadas a la dignidad humana. Es así que, por este proyecto,
se proponen medidas a través de las cuales se intenta instaurar un real apoyo y
nuevas formas de adopción más ágiles en su trámite que las actuales.
Es de singular importancia hacer notar que
nuestro pueblo mantiene su aprecio por la familia y siempre considera al núcleo
familiar como la base y célula vital de la sociedad.
La unión y el vínculo afectivo son los elementos
que desde el punto de vista de nuestros ciudadanos dan el verdadero sentido a
la familia, identificándose su figura con una modalidad de relación, más que
con una estructura legal determinada. De la compulsa de los datos demográficos
existentes, se pueden extraer varios indicadores de la gravedad de la situación
en que se encuentra la familia y, en especial, la mujer y
El Uruguay no tiene problemas de superpoblación;
más bien, todo lo contrario. A su vez, la distribución etárea de nuestro pueblo
se corresponde con una pirámide invertida, lo cual revela un envejecimiento
progresivo de la población, con la evidente consecuencia de una desproporción
entre la población activa y
A nadie escapa el importante papel que desempeña
la mujer en el seno de la sociedad actual. Ella afronta una doble tarea: por un
lado, es la principal e insustituible protagonista de la vida familiar; por
otro lado, su aporte es esencial en el ámbito social, laboral y político. Sin
embargo, muchas veces la sociedad no le brinda las condiciones mínimas
necesarias para cumplir su importante rol. Por el contrario, se dan situaciones
de discriminación y desamparo que no sólo son injustas para ella personalmente,
sino contraproducentes para los intereses de la comunidad toda.
La Constitución reconoce la importancia de la
maternidad en la sociedad actual: "La
maternidad, cualquiera sea la condición o estado de la mujer, tiene derecho a la protección de la sociedad
y a su asistencia en caso de desamparo"
(inciso 2o. del artículo 42).
Son las mujeres las que, a pesar de las nuevas
tendencias, continúan siendo los actores esenciales en la procreación familiar
cotidiana y en la socialización de las nuevas generaciones.
También son las madres las que sienten una mayor
responsabilidad en contraposición con los padres, tanto en relación al cuidado
de los hijos, como con cualquier problemática familiar, sintiendo que su rol no
es correctamente desempeñado por tener que dividir su tiempo entre el hogar y
el trabajo. Incluso pueden llegar a posponer proyectos personales por
considerar que entran en contradicción con los roles de madre y esposa.
El presente proyecto procura atacar también las
verdaderas causas del aborto en nuestro país, que surgen de nuestra realidad
socio-económica. Existe un gran número de mujeres, particularmente de los
sectores más carenciados de la población, que soportan la carga del hogar solas. Para ello, el proyecto pretende rodear a la
mujer desamparada de la indispensable protección solidaria, en vez de
abandonarla a su propia individualidad. En
los proyectos que favorecen el aborto, a una mujer con el problema de un
embarazo no querido se le agrega el trauma que supone la realización del mismo,
abandonándola a su propia situación y conciencia. En su lugar, se propone
acompañarla, y ayudarla a que dicho embarazo sirva para la formación de una
familia.
Se entiende que el Estado, que participa en forma
tan amplia en la actividad de los particulares, ha padecido una prolongada
desatención hacia los sectores más desfavorecidos, invirtiendo el orden de sus
prioridades.
En este sentido, en el presente proyecto se
regulan la ayuda familiar y la
asignación familiar de emergencia, la legitimación adoptiva por entrega
voluntaria y la adopción internacional, como formas de cumplir debidamente
-con efectividad- con el mandato constitucional.
El proyecto establece la posibilidad de que
terceros puedan ayudar directamente con aportes económicos a familias
carenciadas con el especial destino de ser aplicadas a la manutención y
educación de los hijos menores. Se trata de que los hijos no sean desvinculados
de su hogar natural, pero que puedan recibir una asistencia eficaz cuando la
necesiten.
Se establece un mecanismo de fiscalización para
verificar que la ayuda sea aplicada para el destino previsto.
Es notorio que la prestación de seguridad social
denominada asignación familiar,
orgullo de nuestro sistema solidario, se ha visto desvirtuada en su
planteamiento original, como consecuencia de la desvalorización monetaria, y la
despreocupación de los sucesivos gobiernos al respecto. Es evidente que el
proceso de pauperización de esta prestación, ha desvirtuado el principio de
suficiencia que debe regir a todas las prestaciones de la seguridad social. Por
esta razón la sociedad, en momentos en que se ha reformulado la viabilidad de
nuestro sistema de seguridad social, debe introducir mecanismos de verdadera
justicia social y solidaridad con los más desamparados. Para ello, el proyecto
propone el aumento de esta prestación, y su financiación. Considerando el deterioro
de las prestaciones de seguridad social, se opta por introducir un mecanismo
que asegure los fines de justicia social y solidaridad que se persiguen con la
asignación familiar. El proyecto establece un monto que responda a las
necesidades económicas para la manutención de un menor en la actual coyuntura.
Por todo esto, el proyecto regula además, un beneficio de vivienda destinado
especialmente a la mujer embarazada carente de recursos, un sistema de suplencias por licencia maternal que
crea un estímulo a los empleadores que contraten mujeres, y una red de centros de acogida en los cuales las
madres reciban el apoyo integral que necesitan.
Se establece en la Constitución, y con carácter
general, el derecho a la vivienda
decorosa, en su artículo 45.
El tema de la vivienda es uno de los principales
problemas que deben resolverse para lograr un adecuado desarrollo de la
institución familiar. Este proyecto busca dar preferencia a la mujer embarazada
para el acceso a viviendas sociales.
La referencia a las dificultades económicas es
reiterada entre las mujeres de nivel socio-económico bajo, e incluso, entre las
de nivel medio. Estas dificultades son de diversa índole, pero entre ellas cabe
destacar la carencia de vivienda como una preocupación clave, en tanto la
necesidad de un espacio físico estable y propio es sentida como fundamental
para el desarrollo.
Respecto de las adopciones en el país, los organismos que trabajan en el tema, han
sido contestes en afirmar que el número
de parejas que buscan adoptar, es entre cuatro a seis veces superior al de los
niños que esperan ser adoptados.
También parece existir un círculo vicioso que hace que los trámites sean desesperadamente lentos en virtud de que la demanda de los adoptantes es imposible de cubrir. Existe, no obstante, una tendencia creciente año a año en los procesos de adopción.
Con la adopción
internacional se busca promocionar y dar cauce legal a una situación de
ayuda solidaria privada, fomentando la generosidad de quienes están dispuestos
a colaborar en la financiación de la crianza de menores de familias más pobres,
conociendo en forma directa los
beneficios que proporcionan a personas
concretas.
Ello se logra con una solución que pretende
conjuntar la dignidad de la familia beneficiaria, el contralor por parte del
benefactor del destino de su ayuda y el interés del menor, que se mantiene en
el seno de su núcleo de vida original, sin ningún cambio que altere su
estabilidad afectiva.
Se recoge también una solución exitosa de la
experiencia de otros países, donde se ha logrado cambiar situaciones de
eventual riesgo de aborto, por nacimientos en un ambiente adecuado. El
propósito de los centros de acogida
es que brinden alojamiento y asistencia médica y psicológica a las mujeres
embarazadas en situaciones de desamparo, facilitando posteriormente la crianza
de sus hijos, con un apoyo que continúa luego del nacimiento, así como la
inserción laboral de las madres necesitadas.
Estos centros se financiarían en parte con un
fondo público creado a tales efectos. Deberán cumplir con ciertas exigencias
que aseguren el logro de los cometidos explicitados.
Las suplencias
por licencia maternal suponen una modificación que coadyuva a proteger a la
trabajadora grávida sin causar un perjuicio económico para la empresa donde
trabaja. Esta propuesta evitaría la discriminación hacia la mujer, evitando el
"handicap" que supone la posibilidad de un embarazo, instrumentando de
este modo compromisos internacionales que obligan al país (Convención sobre la
eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, ONU, 1979,
Resoluciones de El Cairo y documentos emanados de la Conferencia de Pekín).
A raíz de la aprobación del Pacto de San José de
Costa Rica (art. 2 y 4 del mismo) y de la Convención de los Derechos del Niño
(Preámbulo), por nuestro país, se impone un especial cuidado para el
tratamiento de los embriones humanos. Para ello, se ha establecido la prohibición
de investigación científica en ellos, con la salvedad de la investigación
terapéutica en su propio beneficio, dado que un ser humano no puede ser nunca
instrumentalizado.
Se prohibe asimismo las formas de asistencia a la
procreación humana que admiten gametos heterólogos (ajenos a la pareja). Esos
sistemas que funcionan en algunos otros países no se conjugan con nuestra
tradición tuitiva de los derechos fundamentales del ser humano en los cuales
debe considerarse, obviamente, el de conocer a sus progenitores biológicos.
Además, tratándose de fortalecer la familia se
busca evitar la irrupción de terceros en la intimidad de la procreación y que
el niño nazca en el seno de una pareja compuesta de hombre y mujer,
comprobadamente estable. Los supuestos de madres solteras o solas son
situaciones a evitar en lo posible, para permitir que los niños nazcan en una
familia donde no se desdibujen ni la figura paterna, ni
Texto del Proyecto de Ley
Artículo 1°. De la ayuda familiar. En los casos en que los padres comprobadamente no puedan atender a la manutención y educación de sus hijos menores por razones económicas, podrán recibir de terceros las ayudas necesarias para mantenerlos y educarlos, sin que esto suponga el desarraigo de su ambiente natural. El destino de dichas ayudas estará fiscalizado por las instituciones referidas en el artículo 8º.
Dichos importes están exonerados de todo tributo.
Cuando la colaboración económica la provea una familia o persona física, éstas tendrán derecho a visitar la familia beneficiaria, en las condiciones acordadas con las instituciones que fiscalizan el destino de los fondos.
La familia beneficiaria deberá rendir cuentas trimestralmente a la institución intermediaria y ésta, en el mismo plazo, a quien proporcione la ayuda.
Estas instituciones no podrán financiar su funcionamiento con los fondos que reciban para las ayudas familiares.
Artículo 2°. Centros de Acogida a
Estos Centros prestarán ayuda a las mujeres beneficiarias, para que el niño nazca y se desarrolle, y para que la madre acceda a una posición digna dentro de la sociedad.
El Ministerio de Salud Pública explicitará en su presupuesto un programa tendente a crear un fondo para brindar apoyo económico a estas instituciones.
Los Centros de Acogida a la Vida estarán sujetos a los mismos requisitos previstos en el artículo 8°, a excepción del literal "c".
Una Comisión Honoraria, formada por un representante del MSP, un representante del INAU y otro designado por las instituciones referidas en el inciso anterior, fiscalizará a las organizaciones que canalicen este beneficio y el destino de los fondos.
Artículo 3°. Beneficio de Vivienda. El Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente otorgará preferencia en la adjudicación de viviendas sociales a las mujeres amparadas en el beneficio del artículo anterior que carezcan de recursos económicos.
Artículo 4°. Asignación Familiar de Emergencia. Las mujeres embarazadas cuyo núcleo familiar perciba un ingreso mensual inferior al importe de una canasta familiar básica, serán beneficiarias de una asignación familiar de emergencia de un monto equivalente a 10 UR, acumulable a la asignación familiar común. Este beneficio se percibirá desde el momento de constatarse el embarazo hasta los dos años del hijo.
A estos efectos créase un adicional del 1% al [COFIS o IMESI, u otro impuesto que pueda crearse para gravar la venta de cigarrillos y bebidas, o al juego]. De existir excedentes éstos serán volcados al fondo previsto en el artículo 2°. Estos excedentes no podrán ser afectados a la gestión administrativa del fondo.
Artículo 5°. Suplencias por licencia maternal. El trabajo de los suplentes de las trabajadoras en uso de la licencia maternal estará exonerado de la contribución patronal a la seguridad social.
Artículo 6°. Premio fomento a la familia
uruguaya. Créase el premio fomento a la familia uruguaya, que será otorgado
para distinguir a aquella empresa que haya introducido en beneficio de su
personal las mejores medidas para favorecer la relación entre su trabajo y su
familia. El premio será conferido por el Ministerio de Trabajo y Seguridad
Social, en las condiciones que determine la reglamentación, y consistirá en una
reducción sustancial en los aportes que deba a
Artículo 7°. Intervenciones sobre el embrión humano. Las intervenciones sobre el embrión humano sólo serán permitidas con la finalidad de ejercer una acción médica cuyo objeto sea evaluar, proteger o restablecer su salud.
Las intervenciones no constituyen delito si tienen finalidad terapéutica que beneficie directa y objetivamente, según una adecuada ponderación de riesgos y beneficios, al embrión humano, y se cuente con el consentimiento informado, previo y escrito de sus progenitores o de juez competente, en su caso.
El
transplante de órganos y tejidos del embrión humano se regula por las
disposiciones de
Se entiende por embrión el óvulo humano fecundado, esto es a partir de la mezcla de los núcleos del óvulo y del espermatozoide, y también, toda célula totipotente tomada de un embrión, la cual por su existencia sumada a los supuestos ulteriores necesarios, es capaz de multiplicarse hasta desarrollar, al menos, un ser humano.
Artículo 8°. Legitimación adoptiva por
entrega voluntaria. La mujer puede entregar al hijo al INAU o a las
instituciones privadas que se ajusten a las condiciones que se establecen en el
artículo siguiente, en el plazo de 6 meses contados a partir del nacimiento. Si
la entrega es posterior a los 6 meses, regirá el procedimiento previsto en
La entrega producirá la pérdida de la patria potestad respecto a los padres en caso de haberla adquirido (art. 275 del Código Civil), sin necesidad de trámite judicial alguno. Esta circunstancia deberá hacérsele saber fehacientemente a quien hace entrega del menor, quien deberá firmar la documentación que la reglamentación fijará.
Si el padre reconoció a la criatura, se requerirá su consentimiento, produciéndose con respecto a él las mismas consecuencias.
En caso de mujer casada, se requerirá el consentimiento de ambos cónyuges.
La entrega del menor por parte de la institución receptora a los padres adoptantes producirá los efectos plenos previstos en el art. 4° de la Ley 10.674 de 20.XI.45 y sus modificativas.
Podrán solicitar la adopción de niños las parejas que cumplan con los requisitos establecidos en el art. 1° inc. 3° y 4° de la ley citada. No se requerirá la guarda o tenencia previa del niño por parte de los padres adoptantes.
No se aplicarán a esta causal de legitimación adoptiva las disposiciones de la referida ley que se opongan a la presente.
Artículo 9°. Condiciones de las instituciones
receptoras de menores. El INAU llevará un registro en el que inscribirá a
las instituciones que soliciten ser receptoras de menores, siempre que cumplan
con los siguientes requisitos:
a) deberán ser personas jurídicas sin fines de lucro;
b) sus autoridades deberán gozar de reconocida solvencia moral.
c) deberán acreditar respaldo patrimonial suficiente.
El INAU fiscalizará la actividad de estas instituciones.
Ninguna Institución autorizada por el INAU, ni éste, podrán cobrar las gestiones que realizaren en cumplimiento de lo encomendado por esta ley, excepto para gastos mínimos de funcionamiento. Esta circunstancia será controlada por el INAU. La violación a lo preceptuado en este inciso dará lugar a la cancelación de la personería jurídica y al pago de una multa de entre 500 y 1.000 UR.
Artículo 10°. Revelación de la identidad de
los padres biológicos. Cuando el legitimado según la causal regulada en el
artículo primero de
Artículo 11°. De la adopción internacional.
Artículo 12°. Queda prohibido:
a) La producción de embriones humanos con fin de investigación o experimentación.
b) Toda
forma de selección con fin eugenésico de los embriones o de los gametos, o
procedimientos que puedan alterar el patrimonio genético del embrión.
c) Intervenciones de escisión precoz del embrión o de ectogénesis con finalidad procreativa o de investigación.
d) La fecundación de un gameto humano con un gameto de especie diversa y la producción de híbridos o quimeras.
e) La crioconservación y la supresión de embriones.
f) Los procedimientos de asistencia a la procreación humana que supongan la utilización de gametos de persona ajena a la pareja.
La violación de lo dispuesto en cualquiera de los literales antecedentes acarreará pena privativa de libertad de dos a ocho años, y la clausura del establecimiento donde se lleven a cabo los hechos, así como de la personería jurídica de la institución rectora.
Artículo 13°. De orden. Publíquese, cúmplase, etc.
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Mariano R. Brito (*)
1. La familia contemporánea: su sustantividad se presenta en término y condiciones de reto:
a) de configuración real;
b) de configuración formal;
c) de subsistencia en crisis comprometedora.
2. Diríase de ella también:
· Que participa de una cultura de la muerte, antes y más bien que de una cultura de la vida (ella, que entraña unión de hombre y mujer, “uno con una y para siempre”, y fuente creadora de la vida);
· Con lo cual lleva en sí y consigo una trágica paradoja: ella que es centro y fuente de vida, se encuentra, tropieza y desarticula con múltiples formas de muerte. No nos llame la atención ni dudemos de la crisis. ¿O es que ignoramos nuestra vida en una cultura que se vanaglorió de una “teología de la muerte de Dios”, o de una civilización de la muerte?
Veamos –si subsiste alguna duda en nuestro ánimo- signos tan expresivos como los siguientes:
“… el descenso de las tasas de matrimonios contraídos y de la natalidad, los incrementos de la contraconcepción, del aborto clandestino y legalizado, de las rupturas matrimoniales de hecho y de derecho, del número de niños abandonados y maltratados, del suicidio infantil y juvenil, de la tasa de psicopatías de los niños y adolescentes de etiología familiar, de la delincuencia, degradación y alcoholismo juvenil, del índice de delitos sexuales, de la tasa de envejecimiento de la población, de las soluciones extrafamiliares para la atención de la infancia o de la tercera edad, del auge de la eutanasia…” (Pedro Juan Viladrich, Agonía del matrimonio legal), y éste, aunque a veces revista formas de acogida semi oculta o simulada bajo el enfermismo de “testamento vital”, ... y las formas de asimilación al matrimonio, de uniones multifacéticas como “matrimonio a prueba”, “uniones libres de hecho” y aun las parejas homosexuales (v. g. legislación holandesa, belga, francesa y la española reciente).
3. ¿Qué ante esa cultura de la muerte?
El bien que el matrimonio y la familia son reclama “cuidado”, y con él,
atender, velar, asistir, vigilar y proteger, en su suerte y destino, el
compromiso universal:
a) del hombre (varón y mujer), porque desde el reclamo de su ser creado entraña reclamo de unión para ser una sola carne y con ella abrirse a la trasmisión de la vida;
b) de las organizaciones y comunidades que al servicio del hombre y para su desarrollo en plenitud son y están;
c) del Estado y las organizaciones internacionales.
Y con todo ello el orden de las relaciones y misiones
para cuidar el matrimonio y la familia.
Cuando de tal orden de relaciones se habla no ha de vérselas como exclusivas cuestiones que atañen al derecho regulador; la respuesta no es sólo del derecho, menos aún sólo del derecho positivo público o privado del Estado. No obremos reductoramente para afincar el reclamo de cuidado en un orden normativo exclusivamente o nos quedaremos sólo con normas –lo fenoménico del derecho; tampoco nos ciñamos exclusivamente a la historicidad de las instituciones, porque entonces nos quedaremos solamente subsumidos en lo coyuntural o episódico, por prolongado que sea, y entonces pretenderemos el uso de un calificativo “tradicional” con efecto inmovilizante, que no es propio o peculiar del matrimonio y de la familia, porque ésta es comunidad de vida, que entraña dinamismo y cambio; vayamos sí al cerno de la familia, aquello por lo cual es unión de personas –originalmente hombre y mujer- que en la proyección de la unión sexual hacen vida, son co-creadores de vida. Vayamos sí al cerno de la familia –comunidad de amor de los esposos- que exige, por su misma naturaleza, la unidad y la indisolubilidad de la comunidad de personas que abarca la vida entera de los esposos: de manera que ya no son dos sino una sola carne (cf. Gen 2, 24). Veamos cómo “la unidad del matrimonio aparece ampliamente confirmada por la igual dignidad personal que hay que reconocer a la mujer y al varón en el mutuo y pleno amor” (GS 49,2).
4. Cuando la familia se hace presente –configurada en el amor unitivo y por su prosecución, la creación de la vida- manifestada en la dimensión y rasgos que concitan su fin (fundamento y razón de ser):
Ella es “principium et fundamentum societatis” o conforme al texto constitucional uruguayo: “La familia es la base de nuestra sociedad” (Art. 40). Si tal es, puede afirmarse –sin hipérbole- que la causa de la familia es la causa de la humanidad, y con tal, que “¡el futuro de la humanidad se fragua en la familia!” (Juan Pablo II, Familiaris Consortio, 86).
5. La familia no navega sola en el contexto social y en la sociedad política para la operación de su cuidado. Es parte –en estrecha trabazón- de un sistema en el que anida una concepción antropológica, destacándose otros principios en estrechísima armonía intelectual. Uno y otros responden al orden de la verdad, de lo que es, comprometiéndose recíprocamente. Entrañan siempre la comprensión de la familia a la luz de sus raíces, cuanto ella es en la presencia ineludible del matrimonio cuya fuente, a su vez, se halla en la naturaleza personal del hombre (varón y mujer) (Viladrich).
Se apunta aquí una definición, sin duda piedra de toque para el hallazgo de la misión de cuidado a cargo del Estado:
“La pérdida de la identidad del ser personal
del hombre (en su masculinidad y feminidad), es la causa ideal de la pérdida de
la identidad del matrimonio y ésta, a su vez, es la razón principal de la
pérdida de identidad de la familia, como cédula natural y básica de toda
sociedad auténticamente humana” (Viladrich). Por esto, el cuidado de la familia por el Estado reclama la precisión de la regla
de derecho, definiendo su objeto y fin, y las correspondientes políticas de
Estado, de estímulo y protectoras.
Ese ser personal del hombre, que se abre a la trasmisión de la vida, enfrenta al Estado para que opere su misión aseguradora del derecho de la persona humana a ser protegida en el goce de su bien primario (la vida), asiento de todas sus perfecciones actuales y potenciales.
6. Ante
las elaboraciones científicas contemporáneas es necesario tener presente que “lo relativo a la biotecnología humana tiene
una particularidad y es su especialísima carga ética. Ella supone volver a
enfrentar el tópico de las relaciones entre Moral y Derecho” (
7. Ver Pacto de San José de Costa Rica, Art. 12 (1); Art. 4.1 (2); Art. 5.1 (3);
Convención sobre los Derechos del Niño, de 6.XII.1989, en su Preámbulo, inc. 9.
8. La familia revela por su ser y misiones, el derecho al cuidado estatal y la operación de éste para asegurar su participación en el bien común, así como su concurrencia a él.
9. Matrimonio, vida y persona humana –bienes jurídicos y morales que en la familia se dan- reclaman una doble postura y actitud del derecho estatal regulador y de las políticas estatales respectivas:
a.i El Estado se cuidará de operar, habilitar o facilitar los mecanismos de interrupción de la gravidez (aborto), de esterilización y de concepción o contracepción al margen del orden natural; también de subterfugios desconocedores de las diferencias radicales entre planificación familiar orientada desde el poder y paternidad responsable radicada en el fuero del matrimonio. Todo esto porque no es suyo, del Estado, el orden de la trasmisión de la vida o la aptitud para ello, así como la vida misma. Aquí, con singular vigor, ha de subrayarse la naturaleza instrumental del Estado; él sólo es –en el punto- “cometido” (tarea) para servir a los fines propios de la familia.
a.ii Está en juego la dignidad personal del hombre
(varón y mujer) en quienes radica la aptitud generadora de
Art. 16.3: “La familia es el elemento natural y
fundamental de la sociedad y tiene
derecho a la protección de la sociedad y del Estado”.
a.iii Tampoco puede ser de recibo la injerencia de
la ley con sus prescripciones, de la administración estatal con actuaciones
prestadoras de servicios o de la justicia con sus sentencias protectoras de
conductas, que invocando la voluntad general o un consenso colectivo o aun el
requerimiento personal, obran al margen de aquel “elemento natural” que la
familia es. Si así fuera, el Estado se sustituiría al fuero personal del hombre
–varón y mujer- incurriendo en injerencia arbitraria en su vida privada y
familia (Art. 12 de
a.iv Nuevamente, se llega a la zona del encuentro de Justicia y Derecho. En la problemática en examen este encuentro constituye el cimiento hacedero de toda la elaboración conceptual que siga en torno a las relaciones hombre-familia-Estado.
Es necesario aquí rescatar y repetir una y otra vez que el derecho del Estado no ha de ser mero producto positivo alentado por las variables históricas y coyunturales o fruto exclusivo de ellas, sino que debe responder, antes y más allá de éstas, a unos asentamientos más sólidos y constantes radicados en la justicia.
También aquí se verifica que “no existe, pues, más que un solo derecho al que está sujeta la sociedad humana, establecido por una ley única: ésta es recta razón en cuanto ella manda o prohíbe, ley que escrita o no, quien la ignore es injusto” (Cicerón).
En esta línea de actuación estatal deben mencionarse las normas constitucionales que operan el reconocimiento del derecho a la intimidad familiar y la libertad de conciencia, con una afirmación radical: los bienes indicados son ajenos al derecho positivo en cuanto objeto originario, propio: sólo puede ocuparse de ellos para su tutela.
V. Art. 11 Constitución (4).
B) Por otro lado, el Estado debe
asumir la postura positiva, mediante obligaciones de hacer o de dar en orden al
cuidado de la familia.
V. Pacto de San José de Costa Rica: Art. 17.1.
Constitución uruguaya: Art. 40 (5).
1. Revelado el ser de la familia como organismo natural, cuyas misiones le vienen establecidas por la adecuación a sus referencias ontológicas, al Estado corresponde obrar para su cuidado. Lejos estará así el Estado de aquel “afectado agnosticismo”, que “algunas veces lo conduce a gloriarse maliciosamente de la propia ignorancia, en nombre de la cual fue tirano y pisoteó los derechos más sagrados del hombre justamente cuando se gloriaba de saber todo y poder todo”.
2. La acción estatal deberá ser la propia de quien –mediante su régimen jurídico y políticas consecuentes- concurrirá a preservar el ámbito natural de la familia: dimensión personal (varón y mujer, unidos en el matrimonio); reclamo de la indisolubilidad de éste por el fundamento personal apuntado; la trasmisión y cuidado de la vida y educación de los hijos en su seno y concurrencia de la familia al bien común por ser parte y partícipe del mismo.
3. Ante la crisis, que afecta el principium et fundamentum societatis, procede concluir con un reclamo inequívoco de conductas y políticas estatales precisas, claras y concretas en el doble orden de las abstenciones lesivas de la dignidad (naturaleza) de la familia y de actuaciones positivas, protectoras, de apoyo y de estímulo.
Notas:
*) Rector de la Universidad de Montevideo.
1) Libertad de
Conciencia y de Religión.
1. Toda persona
tiene derecho a la libertad de conciencia y de religión. Este derecho implica
la libertad de conservar su religión o sus creencias, o de cambiar de religión
o de creencias, así como la libertad de profesar y divulgar su religión o sus
creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado.
2. Nadie puede
ser objeto de medidas restrictivas que puedan menoscabar la libertad de
conservar su religión o sus creencias o de cambiar de religión o de creencias.
3. La libertad
de manifestar la propia religión y las propias creencias está sujeta únicamente
a las limitaciones
prescritas por la ley y que sean necesarias para
proteger la seguridad, el orden, la salud o la moral públicos o los derechos o
libertades de los demás.
4. Los padres,
y en su caso los tutores, tienen derecho a que sus hijos o pupilos reciban la
educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.
2) Derecho a
3) Derecho a
4) “El hogar es un sagrado
inviolable. De noche nadie podrá entrar en él sin consentimiento de su jefe, y
de día, solo de orden expresa de Juez competente, por escrito y en los casos
determinados por la ley”.
5) “La familia es la base de
nuestra sociedad. El Estado velará por su estabilidad moral y material, para la
mejor formación de los hijos dentro de
la sociedad”.
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La Iglesia Católica y el nazismo
Juan Carlos Riojas Alvarez
No es novedad encontrarnos de cuando en cuando con expresiones de este tipo:
"La Iglesia siempre veló, aunque discretamente, por los intereses
de Hitler. ¿Hasta dónde?, nunca lo sabremos. Hitler fue bautizado por su madre
como católico y
Para responder a esto dejemos que hable el propio Adolf Hitler:
“Yo puedo asegurarte que no hay en Alemania quien con todo su corazón
no apruebe un intento honesto por mejorar las relaciones entre Alemania y
Francia. Mis propios sentimientos me obligan a tomar la misma actitud... El
pueblo alemán tiene la solemne intención de vivir en paz y amistad con todas
las naciones civilizadas... Y yo considero el mantenimiento de la paz en Europa
como algo especialmente deseable y a la vez asegurado, si Francia y Alemania, sobre
las bases de un respeto igualitario a los derechos humanos, llegan a un real
entendimiento...
¿Hemos de creer entonces en Hitler "el pacifista", así como hemos de creer en Hitler "el católico”? No, bajo ninguna forma que tenga sentido.
Hitler fue un apóstata y, como
tal, él ya estaba fuera de
“Yo liberé a Alemania de las estúpidas y degradantes falacias de la conciencia y la moralidad” [Adolf Hitler, citado por Ravi Zacharias en ¿Puede el hombre vivir sin Dios?, Caribe/Betania Editores];
como en sus acciones:
El principal objetivo del
nacionalsocialismo con respecto a las Iglesias era su eliminación y la
sustitución del cristianismo por la ideología del nazismo. La estrategia de
Hitler comportaba el empleo de varias tácticas. En los años de la consolidación
del poder y en los de la guerra, el Führer
no consideró oportuno lanzar un ataque final a las Iglesias. Éstas sólo debían
ser sometidas a una presión constante para acotarles el espacio de actuación.
Al uso de la violencia mediante amenazas, asesinatos, arrestos y reclusiones en
los campos de concentración, se incorporó, a partir de la toma del poder en
1933, una progresiva ofensiva de tipo administrativo. Las exigencias de
política internacional o de politica exterior podían inducir a Hitler a moderar
esta dirección, como fue el caso de la firma del acuerdo con
El Anschluss de Austria, la invasión de Checoslovaquia y, por lo
tanto, el conflicto mundial permitieron a los nazis aplicar sus sistemas en los
territorios anexionados al Reich u
ocupados militarmente. Trágicamente emblemático fue el caso, en Polonia, de la
región de Poznan, que primero fue anexionada al Reich con el nombre de Reichsgau
Polsen y luego con el de Reichsgau
Wartheland o Warthegau (región de
Warta). El gobernador Arthur Greiser, dotado de cierto poder y que dependía
directamente de Hitler, debía ensayar en esta región, como terreno
experimental, la aplicación integral de los principios del nazismo. La
experiencia de Warthegau es
relevante: ése era el modelo de sociedad que el nazismo pretendía construir y
que intentó llevar a cabo en condiciones de aislamiento durante
Ya en
Por lo que se refiere a la
oposición al nazismo, el Vaticano no tenía dudas. De hecho, tras la
publicación, el 14 de marzo de 1937, de
Lo que no estaba ya claro
entonces era si la publicación de otra encíclica favorecería o empeoraría
Si los documentos atestiguan que Pío XI, como persona razonable y buen cristiano, se oponía a las acciones racistas, Pío XII (Eugenio Maria Giovanni Pacelli), su sucesor, también tiene una defensa legítima: la de los propios judíos. Muchos de ellos han contado sus historias y agradecen la labor del vicario de Cristo, que ayudó a que pudieran salvar su vida.
Paolo Mieli, uno de los más
ilustres protagonistas del periodismo italiano, ex corresponsal de La Stampa y ex director del Corriere della Sera y hoy director de
RCS, la casa editorial más grande de Italia, es judío, implacable ante la
terrible tragedia del Holocausto. “Vengo
de una familia de origen judío y he tenido parientes que murieron en los campos
de concentración durante la segunda guerra mundial. Por tanto, hablo de todo
esto con mucha dificultad” dijo al intervenir en Roma en la presentación
del libro Pío XII. El Papa de los judíos,
escrito por Andrea Tornielli, experto en asuntos vaticanos del diario milanés Il Giornale. Y añade: “Durante un largo período de tiempo fueron
precisamente los judíos quienes dieron las gracias a ese pontífice por lo que
había hecho”, pero en los años 70 algunos grupos con intereses políticos
comenzaron a poner en duda la labor de este Papa. Así que finaliza: “Quiero decirlo con la máxima claridad:
poner las responsabilidades sobre las espaldas de Pío XII es una auténtica
sinvergüencería”.
Fueron duros contra el nazismo los discursos del entonces Cardenal Pacelli en Lourdes, Lisieux, París y Budapest, donde viajó como legado papal. El discurso pronunciado en Hungría (citado completo por Ronald J. Rychlak en su libro "Hitler, the War, and the Pope", Columbus, MS, Genesis Press, 2000) inspiraría al eminente historiador judío Jeno Levai a escribir su famosa obra "Pius XII Was Not Silent" (London, Sands and Co., 1968).
Según el cálculo del diplomático
judío Pinchas Lapide, cónsul israelí en Milán, que había participado como
soldado en el ejército británico en la liberación de un campo en Italia, entre
700 y 800 mil judíos fueron salvados por
Y finalizo con el elocuente testimonio de otro judío:
“Siendo un amante de la libertad, cuando llegó la revolución a Alemania
miré con confianza a las universidades sabiendo que siempre se habían
vanagloriado de su devoción por la causa de
Sólo
[Declaración de Albert Einstein, publicada por Time Magazine el 23 de diciembre de 1940, p. 40].
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¿Obligación moral de hacer política?
Dr. Ricardo Rovira Reich
Hace dos días un buen amigo mío -padre de siete
hijos- vio que su niña de tres años salía de
1. Redescubriendo lo obvio.
Todos tenemos derecho a participar en la gestión
de lo que es de todos. No existen círculos restringidos, privilegiados, de
iniciados que tengan más derechos que otros a ocuparse de la administración del
patrimonio común. Es público el poder cuidar del Bien Público. Cuando se fraguó
Lo Común nos afecta a todos. La gestión de lo público puede tener alto efecto multiplicativo. Al incidir en cada uno de los ciudadanos, ninguno de éstos debería desentenderse de lo que le compete e implica. Pero como no podemos participar todos en todo, hay algunos que se ofrecen a prestar este servicio; se especializan y adquieren especial competencia. Algunos incluso harán una profesión de la dedicación a lo general, a lo público.
Quienes administran lo común han recibido una delegación por parte de los demás. Deben ser merecedores de una especial confianza: a) porque nos afecta a todos; b) porque por su amplitud y actual complejidad -dada también la amplia dimensión de lo público- no es fácil la verificación de la fidelidad en ese cometido; y c) porque el daño no lo pagará sólo quien gestiona sino que lo pagaremos -no sólo económicamente- entre todos.
Aunque conceptualmente es una noble actividad -dada también la amplitud de sus fines- todos conocemos bien el desprestigio que esta profesión tiene actualmente aquí y en muchas otras naciones y ha tenido en determinados momentos históricos. Falta de capacidad, aprovechamiento en beneficio propio, falta de veracidad, uso y manipulación de las personas, especulación con las esperanzas y expectativas de los demás, eterno relegamiento de los más débiles o con menor fuerza de negociación... son algunos de los motivos que recurrentemente han alimentado la frustración, el desprecio hacia lo público, un sordo resentimiento en todos los estratos sociales, sin terminar de atisbar un agujero de luz que nos marque una salida. La defensa, el desquite, es volver la espalda, desinteresarse, criticar destempladamente a los políticos, aborrecer esa actividad donde nos parece descubrir mafiosos y aprovechados por todos los rincones. Hasta aquí es un tópico lo que venimos diciendo, como lo es casi el chiste ad hoc, que manifiesta también la abundante picaresca en torno al tema: "la política es algo tan malo, que cuando algo tan bueno como una madre es madre política... ¡se convierte en suegra!"
2. Situación sobre-diagnosticada
Ese desprestigio no perjudica sólo a los políticos profesionales sino que nos vuelve a afectar a todos, ya que provoca el ausentismo de los mejores del quehacer público. Una amplia mayoría de los estudios históricos, sociológicos, económicos que se han volcado en intentar comprender cómo es posible que sobre una base física y humana tan rica como tienen los países de esta región, sin embargo sigan persistiendo estados de postración tan notables, arriban a un primer diagnóstico unánime: una recurrencia histórica en la incapacidad técnica y moral de nuestros dirigentes. Suele ocupar el primer lugar en el ranking de culpables.
Hoy en día hay una nueva y especial perversión: la utilización de lo ético como banderín de enganche político. Pero es un ardid más. No hay voluntad seria de un replanteo en orden a los fines. Se detecta la insatisfacción y se vuelve a manipular a las personas y al “último ideal que quedaba". Se quema esa bandera distintiva de los mejores. Se acaba con el último cartucho que podía hacer ganar la última batalla. Electoralmente todas las promesas están desgastadas.
3. ¿Hay solución?
También parece obvia. Se desprende sola del unánime diagnóstico. Todos hablan de ella, pero una observación un poco -no hace falta demasiado- atenta lleva a detectar que nadie hace nada. O casi nadie.
Hemos comenzado hablando del derecho a intervenir. Ahora, vista la situación, ¿puede hablarse de una obligación moral de intervenir? ¿Quiénes tendrían en primer lugar ese deber, en caso de respuesta afirmativa?
Cuando uno se enfrenta con las consecuencias de una omisión y las sufre en carne propia, no hacen falta demasiados razonamientos para captar la urgente responsabilidad de intervenir, sin esperar a que alguien te demuestre la maldad del pecado de omisión. Al padre de Carolina nadie le tiene que explicar ya nada... Descargar nuestra responsabilidad en los otros es hacer una vez más lo del avestruz. Hay que ocupar espacios de responsabilidad: "¡la audacia de los malos es la cobardía de los buenos!"
Si -excluidas las dramatizaciones efectistas- la barca común amenaza hundirse, TODOS tienen obligación moral de salvarse y salvar a los demás. Primero habrían de intentarlo los más aptos, los más fuertes. ¿Quiénes son?
4. Un primer perfil de quien tiene obligación moral de ser dirigente público.
Quien tiene experiencia, quien conoce el oficio. Quien se siente con vocación, con ganas, con condiciones. Quien tiene una situación en la vida de relativo alivio de otras obligaciones morales próximas, inmediatas, urgentes. Quien ha recibido una mejor formación gracias a su familia o al todo social... Ya se va perfilando un tipo humano de quien ante la severidad del diagnóstico debe sentir la urgencia de ponerse al servicio de los demás, entregando lo que es, lo que tiene, lo que sabe y lo que puede; manteniendo a la vez la serenidad, la objetividad, el conocimiento de las propias limitaciones que hacen detestar cualquier idea de mesianismo personal.
Una persona joven, con lo que ello supone de tiempo por delante y de energías para el trabajo. Quien está buscando dar una orientación de dedicación futura a su vida. No teniendo inmediatas y urgentes obligaciones familiares o de otro tipo que cumplir. Con el acceso a los bienes superiores de la cultura y la visión general de la vida que puede ofrecer la formación universitaria. Este tipo de situaciones personales va configurando quién debe sentirse en conciencia comprometido con el servicio a los demás a través de lo público.
La persona joven, además de su propensión a la generosidad, el necesario optimismo y alegría para emprender el bien arduo, tiene más facilidad para poseer el descaro de asumir el riesgo de la actual impopularidad de ese oficio hasta poder demostrar con los hechos su grandeza. Junto a ese desprendimiento del propio prestigio -más difícil para el padre de familia, "más instalado" socialmente- necesita ese fuego sagrado del desprendimiento del propio yo, que le lleve a evitar el riesgo tan frecuente en la vida política de la auto-afirmación; a encarar su existencia con el alto contenido del servicio a los demás de gran efecto multiplicativo. Para ello, contrariando la propia inclinación natural, hace falta una suerte de formación ascética. Emparentado con el ascetismo estará también la sobriedad necesaria: por ejemplaridad social y por necesidad; un joven necesita menos para vivir y los sueldos públicos seguirán siendo magros por mucho tiempo para quien no busca otro tipo de "compensaciones" monetarias.
Luego vendrá la idoneidad técnica, que se consigue con el estudio serio, perseverante, buscando, junto a una visión completa de los problemas, una especialización en algunos de los campos en que se divide el servicio público. Quien tiene un activo profesional propio y específico, accede a un cargo público no solamente teniendo algo bien concreto que aportar, sino con la libertad interior de no tener que aferrarse a ese puesto para sobrevivir dignamente.
Aunque sea hoy moneda manoseada sigue existiendo la necesidad de idoneidad ética. No se logra con declamaciones, ni siquiera con un recto voluntarismo. Supone toda una ardua educación de la mente, del corazón, del propio espíritu. Es ir enderezando todos nuestros actos en orden a los auténticos fines. Será de gran ayuda la familiaridad con la vida y el pensamiento de los clásicos. Incluye mucho estudio personal de temas concretos. Una actitud estructural de rectitud de fondo junto a un enérgico entrenamiento en las virtudes ayuda a resistir el tirón de las pasiones y la seducción de las razonadas sinrazones.
5. Algunas conclusiones
Sin agotar el tema, ya vemos que concurren: vocación; idoneidad personal -hay que tener condiciones y virtudes políticas-; preparación específica: capacidad de gestión, visión general de los problemas, cultura histórica, experiencia... Pero quizás por encima: rectitud de intención y mucha determinación en la propia mente y en la voluntad.
"La Universidad no puede contentarse con
formar personas que luego consuman egoístamente los beneficios alcanzados con
unos años de esfuerzo, sino que continuamente estará intentando transformar
-mejorándola- la sociedad a la que pertenece". Es más o menos el ideal que
intuimos debe resonar continuamente dentro de quienes queremos ser genuinos
universitarios y no hemos acudido a las aulas del Alma Mater simplemente para conseguir después un mejor empleo. La
condición de joven y universitario compromete. Para algunos compromete tanto
que sienten la obligación moral de aportar todos los recursos personales en la
contribución a la solución de los problemas públicos. Para muchos,
desentenderse es un pecado de omisión. Y siguiendo con la terminología
teológica utilizada por el Concilio Vaticano II: "la acción política puede entenderse en ocasiones como un
ejercicio heroico de la virtud de la caridad".
Por eso, atendiendo a las particulares condiciones personales, históricas y a las privilegiadas características locales donde ha surgido CIVILITAS, he insistido tanto a los jóvenes de esa Institución en que deberían pensar, cara a ese compromiso político, en algo que a fuerza de repetirlo algunos ya lo han tomado como un slogan casi jocoso, pero insisto en que una vez más lo piensen:
"Si no somos nosotros, ¿quiénes? Si no es aquí, ¿dónde? Si no es ahora, ¿cuándo?"
Nota: Reflexión del Dr. Ricardo Rovira Reich en un curso de formación de dirigentes de Civilitas.
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Carta a mis
amigos católicos militantes
Horacio Terra Arocena
[Para acceder a este escrito inédito, haga clic en el título].
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Sobre Huntington y “sus” civilizaciones
Miguel Argaya
No es impropio de mí desconfiar de todo aquello que el Sistema promueve y airea sin escatimar esfuerzo. Supongo que se trata de una costumbre que me habrá llevado a veces a suponer más de lo que hay y aun al error; pero no dudo de que muchas más me ha permitido escapar del conformismo bobalicón, ese otro gran enemigo de la verdad.
Me ha pasado últimamente con un libro muy difundido y conocido -pero poco
leído, al parecer-: El choque de
civilizaciones, de Samuel Huntington (Barcelona, Paidós, 2001), del que se
me ha hablado muy bien desde posiciones políticas diversas. Lo que traigo aquí
son ni más ni menos que mis anotaciones, comenzando por un resumen
-forzosamente breve, de sólo siete párrafos, pero espero que riguroso- de las
tesis de Huntington.
1º- Huntington prevé un orden internacional nuevo en que los conflictos no son
ya de clases o ideológicos, sino “entre civilizaciones”. “Las relaciones entre civilizaciones han pasado, de una fase dominada
por la influencia unidireccional de una civilización sobre todas las demás, a
otra de interacciones intensas, sostenidas y multidireccionales entre todas las
civilizaciones” (p. 60). “Las
civilizaciones son las últimas tribus humanas y el choque de civilizaciones es
un conflicto tribal a escala planetaria” (p. 247). “El mundo, o se ordenará de acuerdo a las civilizaciones o no tendrá
orden alguno” (p. 186).
2º- Huntington define la “civilización” como “el agrupamiento cultural humano más elevado y el grado más amplio de
identidad cultural que tienen las personas, si dejamos aparte lo que distingue
a los seres humanos de otras especies. Se define por elementos objetivos
comunes, tales como lengua, historia, religión, costumbres, instituciones, y
por la autoidentificación subjetiva de la gente” (p. 40). Elementos de
entre los cuales, sin embargo, “el más importante
suele ser la religión” (p. 47).
3º- De acuerdo a lo anterior, cataloga un máximo de 8 grandes “civilizaciones”
contemporáneas: Japonesa; Sínica o Confuciana; Hindú; Budista; Musulmana;
Cristiano-Ortodoxa; Africana; Latinoamericana; y Occidental o
Cristiano-Occidental (p. 50-53). A ésta última la llama también, en otros
sitios, Civilización Noratlántica (p. 52-53).
4º- Son características de
5º- Los conflictos importantes a los que debe hacer frente
6º- Las grandes superpotencias de
7º- Ante el nuevo “orden” de civilizaciones, Occidente, según Huntington, debe
esforzarse en tres objetivos: mantener su superioridad militar; promover la
democracia occidental entre las demás civilizaciones; y controlar y restringir
la inmigración en Occidente de los no occidentales (p. 220).
Hasta aquí, Huntington. No cabe duda de que nos encontramos ante un
argumentador brillante... y no poco tramposo. Veamos dónde está la “trampa”.
*1ª trampa: Señalar a las viejas superpotencias de
*2ª trampa: Determinar como objetivos defensivos de Occidente sólo los tres que
recoge el punto 7º, es traicionar la esencia misma del concepto de
“civilización” planteado por Huntington, y cuyo elemento más importante (según
veíamos en el punto 2º) es la “religión”. Al parecer ésta no merece
consideración defensiva alguna; como sí, en cambio, la “democracia occidental”,
que debe ser incluso -según el autor- “exportada” y promovida. Se diría que
para Huntington aquélla -la religión- figura como excusa y ésta -la democracia
liberal- como “fundamento” de
*3ª trampa: ¿No es mucho decir que
*4ª trampa: ¿Por qué, a la hora de definir su “civilización latinoamericana”, minusvalora Huntington el componente
católico? El hecho de que pueda efectivamente estar cambiando hacia una
protestantización no desvirtúa que la razón fundacional de
*5ª trampa: ¿Por qué fijar el inicio de
Es obvio que al señor Huntington “no le salen las cuentas” en cuanto introduce
en su tramposo universo
Si en este siglo XXI ha de haber un “choque de civilizaciones”, cuéntese con
esa “Civilización Católica”, que es evidentemente iberoamericana, pero también
más que iberoamericana en cuanto que nace y se desarrolla en origen como un
imperio oceánico y transcontinental, y hereda vía España
[Texto revisado por el autor el 28 de
febrero de 2006].
Fuente: http://www.hazteoir.org/foro/viewtopic.php?t=10771
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Dios mío, porque eres verdad
infalible, creo firmemente todo aquello que has revelado y
Creo expresamente en Ti, único Dios verdadero en tres Personas iguales y distintas, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Y creo en Jesucristo, Hijo de Dios, que se encarnó, murió y resucitó por nosotros, el cual nos dará a cada uno, según los méritos, el premio o el castigo eterno.
Conforme a esta fe quiero vivir siempre.
Señor, acrecienta mi fe.
[Catecismo de la Iglesia Católica
– Compendio, Apéndice, A) Oraciones comunes].
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