FE Y RAZÓN

"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"

Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo

(Santo Tomás de Aquino)


Los hijos: PRIMAVERA DE LA FAMILIA Y LA SOCIEDAD

Monseñor RENATO R. MARITNO

Ponencia de monseñor Renato Martino nuncio apostólico, observador permanente de la santa sede ante naciones unidas en el Congreso Internacional Teológico Pastoral: Los hijos: primavera de la familia y la sociedad .

Roma, 11-13 DE OCTUBRE DE 2000

 

Estimados amigos:

Durante los primeros siglos de la Iglesia Católica, los legados Papales eran enviados por los Papas en representación, primero a la corte imperial de Constantinopla y luego a varios consejos y otras reuniones importantes. Esta es la fundación del servicio diplomático más antiguo del mundo.

A pesar de que la misión de dichos representantes papales era principalmente espiritual, ocurrieron cambios durante los siglos quinto y octavo cuando los Papas enviaban emisarios temporales a ceremonias civiles especiales y a eventos religiosos.

En la mitad del siglo XV comenzó a aparecer la representación papal permanente y para el año 1500, ya se había establecido la primera nunciatura apostólica (embajada) en la República de Venecia, que fue seguida en otros estados. Esto trajo como consecuencia que los líderes de dichos países empezaran a enviar embajadores para que los representen ante el Papa.

Este legado de recibir y enviar representantes fue reconocido y elogiado por primera vez en el Congreso de Viena en 1815 y luego en la Convención Diplomática de Viena de 1961, que afirmó que, en los lugares donde se practicaba dicha costumbre, el Nuncio Apostólico (embajador) sería considerado "decano del cuerpo diplomático" del país ante el cual era acreditado.

Como miembro permanente de la comunidad internacional y dado su naturaleza espiritual, la Santa Sede se encuentra en una situación muy especial. Su autoridad, que es religiosa y no política, se extiende sobre más de mil millones de personas dispersas por todo el mundo y pertenecientes a los más diversos grupos étnicos y regiones geográficas. Su fuerza no se basa en ejércitos, armas, tecnología ni medios económicos de persuasión y presión. Se basa en el respeto que sus palabras, sus enseñanzas y políticas generan en la conciencia del mundo católico, un respeto que es compartido por muchas personas que no pertenecen a la Iglesia. El verdadero reino de la Santa Sede es el reino de la conciencia.

 

EL TRABAJO DE LA MISIÓN PERMANENTE DE LA SANTA SEDE ANTE LA ONU

Una consecuencia natural del concepto de la Santa Sede sobre participación activa en la vida de la comunidad internacional, es su firme apoyo a la Organización de las Naciones Unidas, que, como subrayó el Papa Pablo VI en su célebre discurso ante la Asamblea General el 4 de octubre de 1964, "Representa el camino obligatorio de la civilización y de la paz mundial". En las Naciones Unidas la Santa Sede se integra a la comunidad de naciones para combatir eficazmente las razones de la fuerza con la fuerza de la razón.

La Misión de la Santa Sede como Observador Permanente ante Naciones Unidas fue oficialmente establecida en 1964.

Durante estos treinta y seis años, la Delegación de la Santa Sede se ha pronunciado en defensa de los refugiados y peregrinos, por el cuidado y la protección de los niños, y por los derechos y dignidad de la unidad básica de la sociedad, la familia.

Además de su presencia diaria en los diversos comités, comisiones y consejos de las Naciones Unidas, la Misión de la Santa Sede obtuvo sus logros más visibles con relación a asuntos económicos y sociales durante una serie de conferencias internacionales de las Naciones Unidas dictadas con el objetivo de establecer políticas.

Durante su participación en dichas conferencias, la Santa Sede se ha preocupado siempre de las enseñanzas de la Iglesia, sin casarse de proclamar que el derecho a la vida era el derecho humano más importante.

Como sabrán, los documentos aprobados en dichas conferencias no son obligatorios para los Estados que en ellas participan; más precisamente, establecen por consenso, los principios generales que sirven como directivas generales o de lo que ha sido llamado en inglés "soft law". Una vez que estas directivas generales son adoptadas pueden influir en la política de decisiones de países individuales. Se transforman en los principios en los que se fundan las decisiones, y estos principios pueden convertirse en condiciones preliminares y obligatorias para la asistencia multilateral o bilateral a países pobres. En una palabra, son de vital importancia.

Me gustaría limitar mis comentarios a la conferencia internacional más polémica de este decenio.

 

LA CONFERENCIA INTERNACIONAL SOBRE POBLACIÓN Y DESARROLLO

'La conferencia del cairo'

En 1994 las Naciones Unidas iniciaron un trabajo de evaluación de los resultados de la conferencia sobre población que había tenido lugar diez años antes en Ciudad de México. Desde el comienzo de los preparativos, fue evidente que la base sobre la cual se había desarrollado el trabajo sería dejada de lado para ser sustituida por una nueva "agenda".

Inmediatamente quedó claro que el entendimiento y respeto por los derechos humanos y por las libertades fundamentales, reconocidos por casi todo el mundo, y que incluyen el derecho a la vida y a la responsabilidad humana habrían de sufrir un duro ataque.

Hubo muchos factores que agravaron la situación, posiblemente provocados por el pánico generalizado por el fantasma de la así llamada explosión demográfica". Muchas personas, incluyendo los planificadores de la anti-población se tomaron la ocasión al vuelo.

Al mismo tiempo, todos los frutos malignos de la revolución sexual de los años 60' comenzaron a destacarse. Los grupos radicales se unieron a los representantes de los grupos de control de la población con experiencia en la manipulación de asuntos, actitudes y estadísticas.

Como eventualmente quedó claro que el miedo a la superpoblación era infundado, surgieron demandas más radicales de los gobiernos por los "derechos de las mujeres a la procreación ", y más adelante, durante las negociaciones sobre el borrador del Programa de Acción de la asamblea, algunas delegaciones atacaron la idea de la familia tradicional. Muchos de dichos delegados presionaron para que se declarara el "derecho internacional a abortar."

 

Como respuesta a esto, la delegación de la Santa Sede, con el apoyo de pocos valientes países, comenzó una intensa serie de difíciles tratativas sobre el contenido del documento que la Conferencia debía adoptar e incluir en el documento. Al final, ningún derecho internacional al aborto fue reconocido, y un párrafo del documento aprobado en el Cairo condena el aborto como medio de "planificación familiar". Sin embargo, no pudieron evitar que la Conferencia decidiera destinar miles de millones de dólares para la "salud reproductiva" y la "planificación familiar" contribuyendo de tal manera al control de la población, mientras que unos escasos "fondos adicionales" fueran destinados para el desarrollo de las naciones pobres.

 

LA CUARTA CONFERENCIA SOBRE MUJERES

'LA CONFERENCIA DE Pekín'

Al año siguiente, los preparativos para la Cuarta Conferencia Mundial sobre Mujeres se intensificaron en las Naciones Unidas, y muchos de los temas que se trataron en el Cairo surgieron nuevamente en Pekín. Los delegados, principalmente de los países occidentales, lucharon para poner el máximo énfasis en los llamados "derechos sexuales y a la procreación de las mujeres y niñas". Se dejó de lado el apoyo a asuntos legítimos como la protección de las niñas, el fomento del desarrollo y la lucha contra la violencia y la discriminación contra las mujeres y frases como "Los derechos de las mujeres son derechos humanos" adquirieron un significado siniestro ya que los grupos extremistas trabajaban por los "derechos" de los adolescentes a la información sobre sexo y salud reproductiva y a la asistencia médica sin la "interferencia" de los padres, y la declaración del acceso al aborto como un derecho humano.

En Pekín, con el apoyo de un pequeño grupo de valientes países, la Santa Sede una vez más, pudo evitar la proclamación del aborto como un "derecho humano" y pudo asegurar que se incluyeran referencias a "la familia" y a la "maternidad" en el documento de la Conferencia. Al mismo tiempo, la Santa Sede no recibió apoyo por el lenguaje propuesto que reconocía la dignidad humana de las mujeres.

 

Cairo + 5 -- 1999

En 1999, la Santa Sede sólo obtuvo logros parciales con relación a la defensa de la vida humana en el Comité Preparatorio para la Sesión Especial de la Asamblea General de la Conferencia sobre Población CAIRO + 5. Este Documento que examinó la implementación del plan de acción adoptado en 1994.

Durante las reuniones informales y formales del Comité Preparatorio de la Sesión que tuvieron lugar entre marzo y junio, la Santa Sede contó con el apoyo del Grupo de los 77 (G77) países en desarrollo y en especial de estados arábicos y latinoamericanos con relación a diferentes asuntos.

La Santa Sede logró que en el borrador del plan de acción se pusiera énfasis en el desarrollo y en la exhortación para obtener los servicios sociales básicos y el cuidado de la salud. La Santa Sede sometió a discusión las propiedades abortivas de "la píldora de la mañana siguiente" y logró que la frase "anticoncepción de emergencia" fuera suprimida del texto.

En el debate sobre la salud reproductiva y sexual de los adolescentes -- un asunto de extrema importancia porque incluye "servicios para la salud sexual" a jóvenes y el control gubernamental de la educación sexual de los niños -- los países del Grupo de los 77, quienes habían apoyado a la Santa Sede en el tema del aborto desde la primer Conferencia del Cairo, comenzaron a mostrar signos de tensión. Un grupo disidente de los miembros del Grupo de los 77 enfrento en forma tan vehemente contra los derechos de los padres que el Grupo de los 77 no pudo llegar a un consenso acerca del lenguaje. Un párrafo sobre "aborto peligroso" también trajo dificultades, porque intentaba ingresar nuevos y peligrosos cambios al famoso párrafo 8.25 del documento del Cairo que establecía que "En ningún caso se promoverá el aborto como método de planificación familiar."

Esto se prolongó hasta las últimas horas de las deliberaciones, cuando el grupo disidente propuso nuevos párrafos aún más radicales. Un conjunto de párrafos que proclamaban el "derecho a la privacidad" de los adolescentes y otros que proclamaban la educación sexual aún a nivel de primaria fueron aprobados, a pesar de que la Santa Sede logró incorporar una salvedad que defendía el derecho de los padres sobre la educación de sus hijos. Un párrafo sobre el llamado "aborto inseguro" no solo ratificaba el derecho de las mujeres al "acceso a servicios de aborto de calidad... siempre que el aborto no sea ilegal" sino que incluso estimuló la formación de personal de salud para realizar abortos sin tener en cuenta sus derechos de conciencia.

A esta altura, la Santa Sede se encontraba prácticamente sola en su posición contra las nuevas propuestas. Sólo Argentina, Nicaragua y Libia apoyaron con fuerza a la Santa Sede en esta instancia. Luego, cuando la sesión terminó, Guatemala se unió al manifestar reservas al documento.

 

Pekín + 5

Actualmente, en el año 2000 nos encontramos ante el último eslabón de la cadena de Conferencias mundiales sobre la vida.

El trabajo preparatorio para Pekín+5 - los cinco años de revisión sobre la implementación del Plan de Acción de Pekín - comenzó en marzo de 1999 cuando las Naciones Unidas realizaron una serie de reuniones dedicadas a la salud de las mujeres. Cuando los delegados comenzaron las negociaciones durante las reuniones informales celebradas en el pasado mes de noviembre, a primera vista, el documento preliminar parecía prometedor, apoyaba objetivos tan valiosos como la protección de las mujeres frente a la violencia y la discriminación, proclamaba el poder político y económico de las mujeres y convocaba a los gobiernos a tener en cuenta el valor económico del trabajo impago de las mujeres.

Una vez iniciadas las negociaciones formales, los países occidentales, entre ellos Europa y los Estados Unidos, junto con el grupo disidente del Grupo de los 77, iniciaron un fervoroso ataque a favor del aborto y en contra de la familia.

Luego de negar constantemente que estaban intentado re-escribir la Plataforma de Acciones de Pekín, dichos Estados intentaron reafirmar y consolidar los logros que habían obtenido el año anterior en el Cairo + 5.

-- Al igual que en el Cario + 5, reclamaban el aborto mediante propuestas para "el acceso libre y completo a los servicios de salud", una frase que podía ser utilizada para incluir el aborto. Al hacer eso, no estaban dispuestos a incluir ninguna disposición para proteger el derecho de conciencia del personal de salud como doctores, enfermeras y parteras quienes son requeridos para efectuar abortos. (Dicho derecho de conciencia está proclamado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y está protegido por las garantías constitucionales y legislativas de algunos de dichos países.)

-- Con relación al objetivo anunciado de promover los derechos humanos, propusieron el reconocimiento de la "orientación sexual" y de la "necesidad de cambiar los roles e identidades estereotípicos de los hombres y las mujeres", y atacaron "los roles tradicionalmente asignados por el género... que eran la causa por la que las mujeres asumían la carga de las responsabilidades del hogar". Siguiendo la costumbre de la ONU de hacer una lista de los factores en virtud de los cuales las personas eran discriminadas, como el sexo, raza, edad, lenguaje y religión, agregaron un término indefinido y peligroso: "orientación sexual".

-- Los delegados de estos países intentaron repetidamente proclamar los "derechos sexuales" como nuevos derechos humanos. Esta expresión no se encuentra definida en ninguno de los documentos de la ONU y podría ser interpretada de forma muy amplia, incluyendo cualquier clase de perversión sexual, pornografía, prostitución y el acceso universal al aborto.

-- Nuevamente reclamaron la protección del derecho de "confidencialidad" de las niñas adolescentes, en busca de los llamados "servicios e información sobre salud reproductiva", y se opusieron a los derechos de los padres sobre la educación sexual de sus hijos.

-- Pusieron mucho énfasis en "los servicios de salud reproductiva", y no estuvieron dispuestos a discutir un entendimiento holístico sobre la salud y el cuidado de la salud ni a establecer ninguna disposición para "los servicios sociales básicos, educación, saneamiento, agua pura y nutrición".

-- Le prestaron escasa atención a los refugiados, personas desplazadas y inmigrantes.

-- En diversos párrafos, intentaron incluir un lenguaje favorable de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra Mujeres (conocido como CEDAW), que es la única convención de la ONU que afirma "los derechos reproductivos de las mujeres" de modo que los proponentes pueden utilizarlo como un mandato legal para promover el derecho al aborto.

Durante las últimas horas de la Sesión Especial (que terminó luego de sesenta horas consecutivas de negociaciones) los miembros de la Delegación de la Santa Sede se dieron cuenta que muchos de los puntos que habían defendido iban a ser incluidos en el texto, mientras que mucho de los asuntos contra los cuales habían luchado iban a ser suprimidos.

Las referencias al aborto se limitaron al lenguaje utilizado durante la Conferencia del Cairo de 1994, lo que llevó a que varias delegaciones hicieran referencia a la Sesión Especial como "Pekín menos cinco".

Se conservaron seis referencias a la importancia de la familia y la dignidad de la maternidad

Se conservaron los derechos de los padres a intervenir en la educación de sus hijos

Se suprimieron referencias a los "derechos sexuales" y a la "orientación sexual"

Los servicios sociales básicos fueron definidos como el acceso al agua pura, al saneamiento y cuidados básicos de la salud, sin referencia al cuidado de la salud reproductiva.

 

Parecía que algunos países no estaban dispuestos a tolerar la imposición de políticas que no cumplieran con sus estándares morales y éticos, rechazando una especie de "neocolonialismo" de los países poderosos que intentaban imponer su posición a los países en vías de desarrollo.

No pueden imaginar la alegría y el sentimiento de victoria que compartí con los miembros de la Delegación cuando asistimos al cierre de la reunión de la Sesión. La Santa Sede tuvo la oportunidad de reafirmar su posición en defensa y apoyo de la vida humana, la familia, los derechos de los padres y la necesidad de reconocer el aspecto holístico de la salud, la seguridad, las oportunidades educativas y el desarrollo económico.

Mientras se cerraba la Sesión Especial (veinticuatro horas más tarde de lo previsto) aquellos estados que habían luchado de forma tan valiente para conservar el idioma original de Pekín y por la protección de la vida y la dignidad humana, se felicitaban internamente por haber sostenido esos principios que tanto defendemos.

Quisiera aquí reconocer y aplaudir el trabajo de los miembros de tantas óptimas ONG que han participado y apoyado el trabajo de la Santa Sede.

Durante la última y la más importante de las reuniones preparatorias, que se llevó a cabo en marzo, los miembros de las ONGs "pro-vida" y "pro-familia" superaban a los miembros de otros grupos en una proporción de diez a uno. Estas personas, provenientes de todas partes del mundo, enviaron delegados, brindaron información y durante muchos años mostraron su preocupación por todos y cada uno de los temas.

La cantidad de dichas ONGs participantes fue tan grande que en la apertura de la Sesión Especial durante la última semana de junio, la presencia de las ONGs en las reuniones informales parecía caracterizada solamente por aquellos que contribuían al trabajo de la Santa Sede.

La comunidad de las Naciones Unidas, que intentó darle mayor trascendencia a las Organizaciones No Gubernamentales pues varias de ellas son anti-vida y pro-aborto, lamentó haberles dado una oportunidad debido a la presencia de un número tan grande de ONGs pro-vida y pro-familia.

 

CONCLUSIÓN

Espero que lo que les dije hoy les haya dado una noción del trabajo de la Santa Sede en las Naciones Unidas. Mas allá esta, espero que los inspire para orar por aquellos que trabajan por la defensa de los valores que tanto sostenemos.

Ahora estamos concentrados en la próxima Sesión Especial de la Asamblea General para revisar la implementación de la Cumbre Mundial para Niños que se llevará a cabo en setiembre próximo. Estoy seguro que aquellos partidarios de un entendimiento defectuoso de los derechos de los niños van a realizar los mismos esfuerzos por socavar el papel, los derechos y las responsabilidad de los padres con respecto a sus hijos. También estoy seguro que el llamado al acceso a servicios de educación sexual y programas de educación para niños y adolescentes, sin la influencia, control o consentimiento de sus padres se repetirá.

La tarea consistente en promover una cultura de vida contra lo que el Santo Padre ha llamado "cultura de la muerte" es arduo y angustioso, y es muy fácil de caer en el desaliento. Pero me gustaría recordarles que el Papa Juan Pablo ha alentado a los Cristianos a desempeñar un papel activo y "profético" en la vida pública. En particular, destacó la oportunidad que tienen los Cristianos de ser activos en sociedades democráticas. Aún cuando haya contratiempos en la lucha para defender la Vida, somos conscientes que aquellos que trabajamos en sociedades democráticas tenemos una gran oportunidad.

Por lo tanto, mis queridos amigos, continuamos con nuestro trabajo. En el año del Gran Jubileo, pues celebramos dos mil años de la Encarnación y del nacimiento de nuestro Señor y Salvador, me gustaría decir que la tarea se hace más fácil. Pero, ustedes saben que somos llamados a ser testigos y que no podemos descansar hasta que llegue el día en que cada persona goce de justicia, paz y libertad.

Oremos para que el Señor nos ayude con la confianza de saber que llevamos el mensaje de su Evangelio de amor y felicidad a todo el mundo. Oremos para que algún día, nuestra tarea sea completada.

Gracias y que Dios los bendiga.


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