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FE Y RAZÓN
"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"
Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo
(Santo Tomás de Aquino)
Mutua donación
P.Pedro Richards C.P
Muchos estudios antropológicos están revelando, contrariamente a lo sostenido por algunas investigaciones tendenciosas del siglo XVIII y XIV, que el matrimonio fue primitivamente monogámico. Lejos de haber promiscuidad sexual, es la pareja la que constituye el núcleo conyugal. Pero esto no significa que se comprendieran todos los alances sexuales, psicológicos y espirituales contenidos en esa íntima asociación de varón y mujer con vistas a la procreación y educación.
Así como comer del pan común no anticipaba el Pan Eucarístico, del mismo modo la convivencia familiar no dejaba traslucir la potencialidad del matrimonio para ser imagen de la unión de Cristo y de la Iglesia.
Mujeres y niños sufrieron las consecuencias del bajo nivel en que se iba desarrollando el matrimonio. Siendo los más débiles miembros de la comunidad, lógico es que- también ellos- gimieran e, implícitamente, añoraran el adviento de "tiempos mejores" (Rom 8,23). Y ese día de redención había de amanecer con la exaltación de la institución conyugal, el ennoblecimiento de la mujer, la importancia del hijo y la proyección social de la familia. Ya no sería la imposición de una de las partes sin la mutua colaboración en una tarea común de dimensiones escatológicas.
Un intercambio
Once veces el documento postrero del Concilio Vaticano II "Gaudium et spes", habla de la mutua donación de la persona con todo su rico contenido físico, síquico y sobrenatural. ¿Qué característica tiene esta mutua donación?. El mismo documento las enumera y ensalza.
Es que "el salvador de los hombres y Esposo de la Iglesia sale al encuentro de los casados cristianos por medio del Sacramento del Matrimonio. Permanece con ellos par que con su mutua entrega se amen con perpetua fidelidad como Él mismo ha amado a la Iglesia y se entregó por ella" (Ibid)
Frutos
¿Qué ha de esperarse de esta vivencia plena del misterio nupcial de Cristo?. "Gaudium et spes" anota dos de capital importancia:
¿De qué manera es que se conoce a la Iglesia a través de la familia?. Las dos constituciones mencionadas se complementan en decirlo:
Esta ayuda mutua no será sólo hacia adentro; los esposos entre sí, éstos con sus hijos, los hijos para con los padres (Nº48). Se extenderán, también, "a otras familias". Si para los miembros del hogar han de ser "los primeros predicadores de la fe" (Lumen Gentium Nº11), para los de afuera "promoverán la justicia y demás obras buenas al servicio de todos los hermanos que padezcan necesidad" (Apostolicam actuositatem, Nº11)..
Más aún: deberán los casados cooperar " con los hombres de buena voluntad para que se conserven inconcusos los derechos familiares… para que se tengan en cuenta sus necesidades…". "Esta misión - se puntualiza- la ha recibido de Dios la familia misma para que sea la célula primera y vital de la sociedad" (ibid).
Se le encomienda asimismo una misión espiritual: "La familia hará partícipes a otras familias, generosamente de sus riquezas espirituales"(ibid). Y para que no haya lugar a dudas sobre qué alcance tiene esta directiva apostólica, el decreto "Apostolicam Actuositatem" lo enumera taxativa, si bien no exhaustivamente, en su Nª 11.
¿Cómo no se creerá en la "Iglesia" grande cuando la "ecclesiola" da estas manifestaciones de amor por el prójimo, signo de los auténticos seguidores de Cristo". No es de extrañar la frase con que termina este párrafo sobre "El apostolado de los laicos".
"Siempre y en todas partes, pero de una manera especial en las regiones en que se esparcen las primeras semillas del Evangelio, o la Iglesia esta en sus principios, o se halla en algún peligro grave, las familias cristianas dan al mundo el testimonio preciosísimo de Cristo uniéndose con toda su vida al Evangelio y dando ejemplo del matrimonio cristiano".
No se podía redondear mejor este planteo de las consecuencias de la mutua donación (que los esposos hacen de todo lo que poseen en aras de un ideal que les supera) con las siguientes palabras:
"El apostolado de los cónyuges y de las familias tiene una importancia trascendental tanto para la Iglesia como para la sociedad civil." (Ibíd).
(Digesto Familiar Nª 229)