FE Y RAZÓN

"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"

Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo

(Santo Tomás de Aquino)


Santo Tomás de Aquino:

DE AETERNITATE MUNDI CONTRA MURMURANTES.

SOBRE LA ETERNIDAD DEL MUNDO, CONTRA LOS QUE MURMURAN.

(Trad.: Lic. Néstor Martínez)

Esta traducción al castellano se ha llevado a cabo teniendo a mano la traducción inglesa que figura al final de esta página, pero no se ha traducido del inglés, sino del latín. Presentamos la traducción española, el original latino, y la versión inglesa. El original latino ha sido tomado de la edición de los "Opuscula Omnia" realizada en París por el editor Lethielleux en 1927, a cuidado del R.P. Pierre Mandonnet O.P.. La separación en párrafos es nuestra. En caso de utilizar este material, favor citar la fuente. Nos encomendamos a la indulgencia de los que conocen el dicho: "traduttore, traditore". 

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Supuesto, según la fe católica, que el mundo no ha existido desde siempre, como afirmaron equivocadamente algunos filósofos, sino que el mundo ha tenido un comienzo en su duración, como atestigua la Sagrada Escritura, que no puede errar, se plantea la duda de si podría haber existido desde siempre.

Para explicar esta cuestión según verdad, hay que distinguir primero en qué convenimos con los que opinan lo contrario, y en qué diferimos de ellos.

Si se entiende que algo además de Dios pudiese existir siempre, como si pudiese haber algo eterno además de Él, y no hecho por Él, eso es un error abominable no solamente en la fe, sino también entre los filósofos, que confiesan y prueban que todo lo que es de cualquier modo, no puede ser si no es causado por Aquel que máxima y verdaderísimamente tiene ser.

Si por el contrario se entiende que algo existiese siempre, y sin embargo fuese causado por Dios según todo lo que hay en ello, hay que inquirir si esta tesis puede mantenerse. Si se dice que es imposible, o se dice porque Dios no puede hacer algo que exista siempre, o porque no puede ser hecho en sí mismo, aún si Dios de suyo puede hacerlo.

En la primer parte todos están de acuerdo, es decir, que Dios puede hacer algo que exista siempre, considerando su poder infinito. Queda por tanto averiguar si es posible que sea hecho algo que exista siempre.

Si se dice que algo así no puede ser hecho, no puede entenderse sino de dos modos, o tener dos causas de su verdad, es decir, por falta de potencia pasiva, o porque repugna a la razón.

En el primer sentido se puede decir que, antes de que el ángel fuese hecho, no podía ser hecho, porque no fue precedido por alguna potencia pasiva, ya que no fue hecho de materia previa, sin embargo, Dios podía hacer al ángel, y podía hacer que el ángel fuese hecho, porque lo hizo, y fue hecho.

Así entendido, por tanto, hay que conceder simplemente, según la fe, que no puede ser siempre lo que es causado por Dios: porque afirmar esto sería afirmar que la potencia pasiva siempre ha existido, lo que es herético. Pero de esto no se sigue que Dios no pueda hacer que algún ente sea hecho desde siempre.

En el segundo sentido, se dice que algo no puede hacerse por repugnar a la razón, como no puede hacerse que la afirmación y la negación sean verdaderas al mismo tiempo, si bien Dios puede hacerlo, como algunos dicen. Pero otros dicen que ni Dios puede hacer estas cosas, porque no son nada.

Sin embargo, es manifiesto que no puede hacer que estas cosas sean hechas, porque la afirmación que tal cosa afirma, se destruye a sí misma.

Pero si se afirma que Dios puede hacer que estas cosas sean hechas, la afirmación no es herética, aunque sea, como creo, falsa, del mismo modo en que el que el pasado no haya sido incluye en sí mismo una contradicción.

Por lo que dice Agustín en el libro "Contra Fausto": "Alguno dice así: "Si Dios es omnipotente, que haga que lo que fue no haya sido". Éste no ve que está diciendo: "Si es omnipotente, que haga que lo que es verdadero, por lo mismo que es verdadero, sea falso"".

Y sin embargo, algunos grandes dijeron piadosamente que Dios puede hacer que el pasado no haya sucedido, y no fue reputado herético.

Es necesario investigar entonces si en la afirmación conjunta de estas dos tesis hay repugnancia para la razón: que algo sea causado por Dios, y sin embargo, sea siempre. Y cualquiera sea la verdad de esto, no será herético decirlo, porque Dios puede hacer que algo causado por Dios sea siempre.

Sin embargo creo que si hubiese repugnancia para la razón, sería falso. Pero si no repugna a la razón, no solamente no es falso, sino que también es imposible que sea lo contrario, y es erróneo, si esto se afirma. Pues como a la omnipotencia de Dios pertenece el exceder toda inteligencia y poder, deroga expresamente la omnipotencia el que dice que algo puede ser entendido en las creaturas, que no puede ser hecho por Dios. Y no vale instar con el caso de los pecados, que en cuanto tales, nada son.

Por tanto, toda la cuestión consiste en esto: Si ser creado por Dios según toda la sustancia, y no tener principio de duración, se oponen entre sí, o no . Y que no se oponen, se muestra de esta manera:

Si se oponen, no puede ser sino por uno de dos, o por ambos: o porque es necesario que la causa agente preceda en duración a su efecto, o porque es necesario que el no ser preceda en la duración al ser, porque la creatura de Dios ha sido hecha de la nada. En primer lugar, por tanto, hay que mostrar que no es necesario que la causa agente, es decir Dios, preceda en la duracion a su efecto, si Él así lo quiere.

En primer lugar, así: Ninguna causa que produce su efecto en forma instantánea, precede necesariamente a su efecto en duración. Pero Dios es una causa que produce a su efecto no por un cambio, sino instantáneamente. Por tanto, no es necesario que preceda en duración a su efecto.

Lo primero es claro por inducción en todos los cambios instantáneos, como la iluminación y cosas así. Y también puede ser probado por razones de este modo: En cualquier instante en que se afirme que la cosa existe, puede ponerse el principio de su acción, como se ve en todos las cosas generables, porque en el mismo instante en que comienza el fuego, comienza la calefacción.

Pero en la operación instantánea, al mismo tiempo, más aún, el mismo es el principio y el fin de la misma, como en todas las cosas indivisibles. Por tanto, en cualquier instante en que se dé el agente produciendo su efecto instantáneamente, puede darse el término de su acción. Pero el término de su acción es simultáneo con la misma cosa hecha. Por tanto no repugna a la razón que se afirme que la causa que produce su efecto instantáneamente no precede en duración a ese efecto suyo.

Sí repugnaría en el caso de las causas que producen sus efectos mediante un movimiento, porque es necesario que el principio del movimiento preceda a su fin. Y porque los hombres están acostumbrados a considerar estas causaciones que son mediante movimiento, por ello no captan fácilmente el que la causa agente no preceda en duración a su efecto. Y por eso es que muchos inexpertos que no consideran todos los aspectos de la cuestión afirman con demasiada facilidad.

No puede objetarse contra esta razón que Dios es causa agente voluntaria, porque no es necesario que la voluntad preceda en duración a su efecto, ni tampoco el agente voluntario, a no ser que obre mediante deliberación, lo cual líbrenos Dios de afirmar en Él.

Además. La causa que produce toda la sustancia de la cosa no puede menos en producir toda la sustancia, que la causa que produce la forma en la producción de la forma; más bien, mucho más, porque no produce educiendo de la potencia de la materia, como sucede en aquel que produce la forma.

Pero algún agente que produce sólo la forma, puede hacer que la forma por él producida exista tanto tiempo como él mismo, como se ve claro en el caso del Sol al iluminar las cosas. Por tanto, con mucha más razón Dios, que produce toda la sustancia de la cosa, puede hace que su efecto sea en todo momento en que Él es.

Además. Si existe alguna causa, que dada en algún instante no pueda darse su efecto procedente de ella, en el mismo instante, esto no es sino porque a esa causa le falta algún complemento. Porque la causa completa y su efecto son simultáneos. Pero a Dios nunca le falta ningún complemento. Por tanto su efecto siempre puede darse, dado Dios, y así, no es necesario que preceda en duración a su efecto.

Además. La voluntad del que quiere no disminuye nada de su poder, y sobre todo en Dios. Pero todos los que refutan las razones de Aristóteles, por las cuales se prueba que las cosas han sido siempre hechas por Dios por el hecho de que el mismo siempre hace lo mismo, dicen que esto sería así, si no fuese Dios un agente voluntario. Por tanto, aún tratándose de un agente voluntario, no por ello se sigue que no pueda hacer que su efecto exista siempre.

Y así es claro que no repugna a la razón que se diga que la causa agente no precede a su efecto en duración, porque Dios no puede hacer que sean aquellas cosas que repugnan a la razón.

Queda por ver si repugna a la razón que algo hecho exista siempre, por el hecho de que es necesario que su no ser preceda en duración a su ser, dado que se afirma que ha sido hecho de la nada.

Pero que esto en nada repugna, se muestra por el dicho de Anselmo en el Monologio, cap. 8, cuando expone cómo la creatura se dice hecha de la nada. Dice que "la tercera interpretación, por la que se dice algo ser hecho de la nada, es cuando entendemos que algo es hecho, pero que no hay algo de donde sea hecho."

En un sentido semejante parece que se dice que el que se entristece sin causa, se entristece de nada. Según este significado, por tanto, si se entiende lo que arriba se ha dicho, que ademas de la suma esencia toda las cosas que proceden de ella son hechas de la nada, es decir, no de algo, no se sigue nada inconveniente.

Por lo que es claro que según esta interpretación no se afirma ningún orden de lo que es hecho a la nada, como si fuese necesario que antes de ser hecho, nada fuese, y posteriormente fuese algo.

Pero supongamos además que el orden a la nada significado en la proposición permanezca afirmado, de modo que el sentido sea que la creatura es hecha de la nada, es decir, después de la nada: esta expresión "después" importa un orden absolutamente hablando.

Pero el orden es de muchas maneras, a saber, de duración y de naturaleza. Si pues de lo común y universal no se sigue lo propio y particular, no será necesario que, por el hecho de que la creatura se dice ser después de la nada, la nada sea anterior en la duración temporal, y luego haya algo, sino que basta con que la nada sea naturalmente anterior al ser, puesto que por naturaleza siempre le pertenece a cualquier cosa lo que le conviene en sí misma, con anterioridad a lo que tiene solamente por otro.

Ahora bien, el ser no lo tiene la creatura sino por otro, dejada a sí misma, por tanto, y considerada en sí misma, nada es, por lo cual naturalmente la nada le conviene primero que el ser. Ni es necesario que por ello sea al mismo tiempo nada y ser, por el hecho de que  no precede según la duración: si la creatura ha sido siempre, no se afirma que alguna vez nada haya sido, sino que se afirma que su naturaleza es tal, que no sería nada si fuera dejada a sí misma, como si supusiésemos que el aire siempre fuese iluminado por el sol, sería necesario decir que el aire es hecho luminoso por el sol.

Y como todo lo que se hace, se hace de lo incontingente, es decir, de aquello  que no puede existir al mismo tiempo con aquello que se dice hacerse, hay que decir que [el aire] es hecho lúcido de lo no - lúcido, o de lo tenebroso: no en el sentido de que alguna vez hubiese sido no - lúcido o tenebroso, sino porque sería así, si fuese dejado a sí mismo por el sol.

Y esto aparece más claramente en las estrellas y los mundos que siempre son iluminados por el Sol.

Así por tanto es claro que no hay ninguna repugnancia para la razón en el hecho de decir que algo es hecho por Dios y que siempre ha existido.

Si hubiese alguna repugnancia, es asombroso cómo Agustín no la vió, pues hubiese sido una vía eficacísima para refutar la eternidad del mundo; siendo así que él impugna la eternidad del mundo con muchas razones en los libros 11 y 12 de la "Ciudad de Dios". ¿Cómo dejó pasar totalmente ésta?

Más bien parece insinuar que no hay en ello repugnancia alguna para la razón, cuando dice en el cap. 31 de la "Ciudad de Dios", hablando de los Platónicos: "Encontraron cómo entenderlo, que no es de un inicio del tiempo, sino de la creación. Así como, dicen, si el pie siempre, desde la eternidad, estuviese en el polvo, siempre estaría bajo él la huella, y nadie dudaría que esa huella es hecha por el que pisa; y sin embargo ninguno de ellos sería anterior al otro, si bien uno sería hecho por el otro: así, dicen, por un lado el mundo y los dioses creados en él siempre fueron, pues siempre existió Aquel, que los hizo, y sin embargo, son hechos".

Y nunca dice que esto no pueda concebirse, sino que procede de otro modo contra ellos. También  dice en el libro 11, cap. 4: " Aquellos que confiesan que el mundo ha sido hecho por Dios, pero niegan que haya tenido inicio de tiempo, sino sólo de creación, de modo tal que por manera apenas inteligible siempre haya sido hecho, por aquello que dicen parecen defender a Dios de una fortuita temeridad."

La causa por la que es apenas inteligible, ya se dijo en el primer argumento.

También es asombroso cómo tan nobilísimos filósofos no vieron la supuesta repugnancia. Dice en efecto Agustín en el mismo libro, cap. 5, hablando contra aquellos que se ha mencionado en la cita anterior: "Tratamos pues de aquellos que también afirman, con nosotros, a Dios incorpóreo y creador de  todas las naturalezas que no son lo que Él mismo", de los cuales más abajo añade: "Estos filósofos vencieron a los demás en nobleza y autoridad".

Y esto es evidente para el que considera con diligencia la tesis de aquellos que dijeron que el mundo siempre existió: pues sin embargo lo afirman hecho por Dios, sin percibir en ello ninguna repugnancia para la razón. Por tanto, solamente aquellos que tan sutilmente la perciben son hombres, y con ellos comienza la sabiduría.

Pero como algunas autoridades parecen favorecerlos, es necesario mostrar que les proporcionan un débil apoyo.

Dice pues el Damasceno en el libro 1, cap. 8: "Aquello que es sacado del no ser al ser, no es apto por naturaleza para ser coeterno con Aquel que es sin principio y siempre". También Hugo de San Víctor en el principio de su libro sobre los Sacramentos dice: "La virtud inefable de la omnipotencia no pudo tener junto a sí algo coeterno, de lo que se ayudase para crear."

Pero la explicación de estas autoridades y otras semejantes es clara por lo que Boecio dice en el último libro de la "Consolación": "No piensan rectamente algunos que, oyendo el dicho de Platón de que el mundo éste ni tuvo inicio temporal, ni tendrá fin, piensan que de este modo se hace al mundo creado coeterno al  Creador . Una cosa es ser llevado por una vida interminable, que es lo que Platón atribuyó al mundo, otra cosa es ser la presencia de una vida interminable toda igualmente junta, que es claro que es propio de la mente divina."

De donde es claro que tampoco se sigue lo que algunos objetan, que la creatura se igualaría a Dios en duración, y que por ello dicen, que  de ningún modo puede algo ser coeterno con Dios, porque nada puede ser inmutable sino sólo Dios;  lo que es claro por lo que dice Agustín, en el libro 12 de la "Ciudad de Dios", cap. 15: "El tiempo, por cuanto transcurre mudablemente, no puede ser coeterno con la eternidad inmutable. Y por esto, aún si la inmortalidad de los ángeles no transcurre en el tiempo, ni es pasada como si ya no fuese, ni futura como si aún no fuese, sin embargo, sus movimientos, de donde proceden los tiempos, pasan de ser futuros a ser pretéritos. Y por ello, no pueden ser coeternos con el Creador, en cuyo movimiento hay que decir que no hay ni "fue" que ya no sea, ni "habrá" que aún no sea."

De modo semejante dice en el libro 8 del comentario al Génesis: "Porque aquella naturaleza de la Trinidad es totalmente inmutable, por ello mismo es de tal modo eterna, que no puede haber nada coeterno a ella." Y dice palabras semejantes en el libro 11 de las "Confesiones".

Agregan también a su favor argumentos que también los filósofos trataron y resolvieron, entre los cuales el más difícil es el de la infinidad de almas: porque si el mundo siempre fue, es necesario que ahora haya infinitas almas. Pero esto no viene al tema, porque Dios pudo hacer el mundo sin hombres y sin almas, o bien, pudo hacer al hombre cuando lo hizo, aún cuando todo el resto del mundo lo hubiese hecho desde siempre; y así no quedarían tras los cuerpos almas infinitas. Y además aún no se ha demostrado que Dios no pueda hacer que existan infinitos entes en acto.

Hay también otras razones a cuya respuesta declino al presente, ya porque han sido respondidas en otra parte, ya porque algunas de ellas son tan débiles, que con su debilidad parecen aportar probabilidad a la parte contraria.

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Supposito, secundum fidem catholicam, mundum ab aeterno non fuisse, sicut quidam philosophi errantes posuerunt, sed quod mundus durationis initium habuerit, sicut Scriptura sacra, quae falli non potest, testatur; dubitatio mota est, utram potuerit semper fuisse.

Cujus dubitationis ut veritas explicetur, primo distinguendum est quid est in quo cum dicentibus contrarium convenimus, et quid est illud in quo ab eis differimus.

Si enim intelligatur quod aliquid praeter Deum potuerit semper fuisse, quasi possit esse aliquid aeternum praeter eum, ab eo non factum: error abominabilis est non solum in fide, sed etiam apud philosophos, qui confitentur et probant quod omne quod est quoquo modo, esse non possit nisi causatum ab eo qui maxime et verissime habet esse.

Si autem intelligatur aliquid semper fuisse, et tamen causatum a Deo secundum totum quod in eo est : videndum est utrum hoc possit stare. Si autem dicatur hoc impossibile; vel hoc dicetur quia Deus non potuit facere aliquid quod semper fuerit, aut quia non potuit fieri, etiam si Deus posset facere.

ln prima autem parte omnes consentiunt : scilicet in hoc quod Deus potiut facere aliquid quod semper fuerit, considerando potentiam ipsius infinitam. Restat igitur videre, utrum possibile sit aliquid fieri quod semper fuerit.

Si autem dicatur quod hoc non potest fieri; hoc non potest intelligi nisi duobus modis, vel duas causas veritatis habere : scilicet vel propter remotionem potentiae passivae, vel propter repugnantiam intellectum.

Primo modo posset dici quod, antequam angelus sit factus, non poterat angelus fieri, quia non praecessit ad ejus esse aliqua potentia passiva, cum non sit factus ex materia praejacenti; tamen Deus poterat facere angelum, et poterat facere ut angelus fieret, quia fecit, et factus est.

Sic ergo intelligendo, simpliciter concedendum est, secundum fidem, quod non potest causatum a Deo semper esse: quia hoc ponere esset ponere potentiam passivam semper fuisse: quod haereticum est.

Tamen ex hoc non sequitur quod Deus non possit facere ut fiat semper aliquod ens. Secundo modo dicitur per repugnantiam intellectuum aliquid non posse fieri, sicut non potest fieri ut affirmatio et negatio sint simul vera; quamvis Deus hoc possit facere, ut quidam dicunt.

Quidam vero dicunt quod nec Deus potest hujusmodi facere, quia hoc nihil est. Tamen manifestum est quod non potest facere ut hoc fiat, quia positio qua ponitur esse, destruit se ipsam.

Si tamen ponatur quod Deus hujusmodi potest facere ut fiat; positio non est haeretica, quamvis, ut credo, sit falsa, sicut quod praeteritum non fuerit, includit in se contradictionem.

Unde Augustinus in libro contra Faustum : « Quisque ita dicit : Si omnipotens est Deus, faciat ut quae facta sunt, facta non fuerint; non videt hoc se dicere : Si omnipotens est, faciat ut ea quae vera sunt, eo ipso quod vera sunt, falsa sint. »

Et tamen quidam magni pie dixerunt Deum posse facere de praeterito quod non fuerit praeteritum; nec fuit reputatum haereticum. Videndum est ergo utrum in his duobus sit repugnantia intellectuum, quod aliquid sit causatum a Deo, et tamen semper fuerit. Et quidquid de hoc verum sit, non erit haereticum dicere : quia hoc potest fieri a Deo ut aliquid causatum a Deo semper fuerit.

Tamen credo quod si esset repugnantia intellectuum, esset falsum. Si autem non est repugnantia intellectuum, non solum non est falsum, sed etiam est impossibile aliter esse, et erroneum, si aliter dicatur. Cum enim ad omnipotentiam Dei pertineat ut omnem intellectum et virtutem excedat, expresse omnipotentiae derogat qui dicit aliquid posse intelligi in creaturis, quod a Deo fieri non possit. Nec est instantia de peccatis, quae in quantum hujusmodi, nihil sunt.

In hoc ergo tota consistit quaestio, utrum esse creatum a Deo secundum totam substantiam, et non habere durationis principium, repugnent ad invicem, vel non. Quod autem non repugnent, sic ostenditur.

Si enim repugnant, hoc non est nisi propter alterum duorum, vel propter utrumque: aut quia oportet ut causa agens praecedat duratione; aut quia oportet quod non esse praecedat esse duratione, propter hoc dicitur creatum a Deo ex nihilo fieri. Primo ergo ostendendum quod non est necesse ut causa agens, scilicet Deus, praecedat duratione suum causatum, si ipse voluisset.

Primo sic. Nulla causa producens effectum suum subito, necesario praecedit effectum suum duratione. Sed Deus est causa producens effectum suum non per motum, sed subito. Ergo non est necessarium quod duratione praecedat effectum suum.

Primum patet per inductionem in omnibus mutationibus subitis, sicut est illuminatio et hujusmodi. Nihilominus potest probari per rationem sic. ln quocumque instanti ponitur res esse, potest poni principium actionis ejus, ut patet in omnibus generabilibus: quia in illo instanti in quo incipit ignis, incipit esse calefactio.

Sed in operatione subita, simul, immo idem est principium et finis ejus, sicut in omnibus indivisibilibus. Ergo in quocumque instanti ponitur agens producens effectum suum subito, potest poni terminus actionis suae. Sed terminus actionis est simul cum ipso facto. Ergo non repugnat intellectui, si ponatur causa producens effectum suum subito non praecedere duratione causatum suum.

Repugnaret autem in causis producentibus effectus suos per motum : quia oportet quod principium motus praecedat finem ejus. Et quia homines consueti sunt considerare hujusmodi factiones quae sunt per rnotum; ideo non facile capiunt quod causa agens duratione effectum suum non praecedat. Et inde est quod multorum inexperti ad pauca respicientes enuntiant facile.

Nec potest huic rationi obviari, quia Deus est causa agens per voluntatem: quia non est necessarium quod voluntas praecedat duratione effectum suum, nec agens per voluntatem, nisi per hoc quod agit ex deliberatione; quod absit ut in Deo ponamus.

Praterea. Causa producens totam rei substantiam non minus potest in producendo totam substantiam, quam causa producens formam in productione formae : immo multo magis; quia non producit educendo de potentia materiae, sicut est in eo qui producit formam.

Sed aliquod agens quod producit solum formam, potest in hoc ut forma ab eo producta sit quandocumque ipsum est, ut patet in sole illuminante. Ergo multo fortius Deus, qui producit totam rei substantiam, potest facere ut causatum suum sit quandocumque ipse est.

Praeterea. Si aliqua sit causa, qua posita in aliquo instanti non possit poni effectus ejus ab ea procedens in eodem instanti, hoc non est, nisi quia illi causae deest aliquid de complemento: causa enim completa et causatum sunt simul. Sed Deo nuoquam defuit aliquid de complemento. Ergo causatum ejus semper potest poni, eo posito; et ita non est necessarium quod duratione praecedat.

Praeterea. Voluntas volenti nihil minuit de virtute ejus, et praecipue in Deo. Sed omnes solventes ad rationes Aristotelis, quibus probatur res semper fuisse a Deo per hoc quod idem semper facit idem, dicunt quod hoc sequeretur, si non esset agens per voluntatem. Ergo et si ponatur agens per voluntatem, nihilominus sequitur quod non potest facere ut causatum ab eo nunquam non sit.

Et ita patet quod non repugnat intellectui quod dicitur causa agens non praecedere effectum suum duratione; quia in illis quae repugnant intellectui Deus non potest facere ut illud sit.

Nunc restat videre an repugnet intellectui aliquid factum nunquam non fuisse propter hoc quod necessarium sit non esse ejus esse duratione praecedere, propter hoc quod dicitur ex nihilo factum esse.

Sed quod hoc in nullo repugnet, ostenditur per dictum Anselmi in Monologio, cap. 8, exponentis quomodo creatura dicatur facta ex nihilo. "Tertia", inquit, " interpretatio, qua dicitur aliquid esse factum ex nihilo, est cum intelligimus esse quidem factum, sed non esse aliquid unde sit factum".

Per similem significationem dici videtur, cum tristatur sine causa, dicitur contristatus de nihilo. Secundum igitur hunc sensum, si intelligatur quod supra conclusum est, quia praeter summam essentiam cuncta quae sunt ab eadem, ex nihilo facta sunt, id est, non ex aliquo: nihil inconveniens sequetur.

Inde patet quod secundum hanc expositionem non ponitur aliquis ordo ejus quod factum est ad nihil, quasi oportuerit prius quod factum est, nihil fuisse, et postmodum aliquid esse.

Praeterea, supponatur quod ordo ad nihil in propositione importatus remaneat affirmatus, ut sit sensus, creatura facta est ex nihilo, id est, facta est post nihil : haec dictio "post" ordinem importat absolute.

Sed ordo multiplex est: scilicet durationis et naturae. Si igitur ex communi et universali non sequitur proprium et particulare, non erit necessarium ut, propter hoc quod creatura esse post nihul dicitur, prius duratione fuerit nihil, et postea fuerit aliquid; sed sufficit, si prius natura sit nihil, quam ens; prius enim inest unicuique naturaliter quod convenit sibi in se, quam quod solum ex alio habet.

Esse autem non habet creatura nisi ab alio; sibi autem relicta in se considerata nihil est: unde prius naturaliter inest sibi nihil, quam esse. Nec oportet quod propter hoc sit simul nihil et ens, quia duratione non praecessit: non enim ponitur, si creatura semper fuit, ut in aliquo tempore nihil sit; sed ponitur quod natura ejus est talis, quod esset nihil, si sibi relinqueretur: ut si dicamus aerem semper fuisse illuminatum a sole, oportebit dicere quod aer est factus lucidus a sole.

Et quia omne quod fit, ex incontingenti fit, id est, ex ea quod non contingit simul esse cum eo quod dicitur fieri; oportebit dicere quod sit factus lucidus ex non lucido, vel tenebroso: non ita quod nunquam fuerit non lucidus vel tenebrosus, sed quia esset talis, si sibi soli relinqueretur.

Et hoc expressius patet in stellis et orbibus qui semper illuminantur a sole. Sic ergo patet quod in hoc quod dicitur aliquid factum esse a Deo et nunquam non fuisse, non est intellectus aliqua repugnantia.

Si enim esset aliqua repugnantia, mirum est quomodo Augustinus eam non vidit; quia haec efficacissima via esset ad improbandum aeternitatem mundi, cum tamen ipse multis rationibus impugnet aeternitatem mundi in 11 et 12 de Civ. Dei. Hanc autem unde omnino praetermittit?

Quinimmo innuere videtur quod non sit ibi repugnantia intellectuum: unde dicit 10 de Civ. Dei, cap. 31 de Platonicis loquens: "Id quomodo intelligant, viderint non esse hoc videlicet temporis, sed substitutionis initium. ((1)) Sicut enim, inquiunt, si pes semper ex aeternitate fuisset in pulvere, semper ei subesset vestigium, quod tamen vestigium ex calcante factum nemo dubitaret; nec alterum altero prius esset, quamvis alterum ab altero factum esset: sic, inquiunt, et mundus et dii in illo creati semper fuerunt, semper existente eo, qui fecit et tamen facti sunt».

Nec unquam dicit hoc non posse intelligi ; sed alio modo procedit contra eos. Item dicit, 11 lib., 4 cap: "Qui autem a Deo quidem factum mundum fatentur, non tamen eum temporis volunt habere, sed suae creationis initium, ut modo quodam vix intelligibili semper sit factus; dicunt quidem aliquid, unde sibi Deum videntur velut a fortuita temeritate defendere".

Causa autem quare vix est intelligibilis, tacta est prima ratione.

Mirum est etiam quomodo nobillissimi philosophorum hanc repugnantiam non viderunt. Dicit enim Augustinus in eodem lib., cap. 5, contra illos loquens de quibus in praecedenti auctoritate facta est mentio. "Cum his enim agimus, qui etiam Deum incorporeum et omnium naturarum quae non sunt quod ipse creatorem nobiscum sentiunt"; de quibus postea subdit: "Isti Philosophi caeteros nobilitate atque auctoritate vicerunt ».

Et hoc etiam patet diligenter consideranti dictum eorum qui posuerunt mundum semper fuisse : quia nihilominus ponunt eum a Deo factum, nihil de hac repugnantia intellectuum sentientes. Ergo illi qui tam subtiliter eam percipiunt, soli sunt homines, et cum eis oritur sapientia.

Sed quia quaedam auctoritates videntur pro eis facere, ideo ostendendum est quod praestant eis debile fundamentum.

Dicit enim Damascenus in lib. 1, cap. 8 : "Non aptum natum est quod ex non ente ad esse deducitur, coeternum esse ei quod sine principio est et semper est". Item Hugo de sancto Victore in principio lib. sui de Sacramentis dicit : "ineffabilis omnipotentiae virtus non potuit aliquid praeter se habere coaeternum, quo in faciendo juvaretur" .

Sed harum auctoritatum et similium intellectus per hoc patet quod Boetius dicit ult. de Consolatione: " Non recte quidam, cum audiunt visum Platoni mundum hunc nec habuisse initium temporis, nec habiturum esse defectum, hoc modo conditori conditum mundum fieri coaeternum putant. Aliud enim est per interminabilem duci vitam, quod mundo Plato tribuit; aliud interminabilis vitae totam pariter complexam esse praesentiam, quod divinae mentis proprium esse manifestum est".

Unde patet quod etiam non sequitur quod quidam objiciunt, scilicet quod creatura aequaretur Deo in duratione; et quod per hunc modum dicatur, quod nullo modo potest esse aliquid coaeternum Deo, quia nihil scilicet potest esse immutabile nisi solus Deus; quod patet per hoc quod dicit Augustinus, 12 de Civit. Dei, cap. 15: "Tempus quoniam mutabiliter transcurrit, aeternitati immutabili non potest esse coaeternum. Ac per hoc etiam si immortalitas angelorum non transit in tempore, nec praeterita est quasi jam non sit, nec futura quasi nondum sit; tamen eorum motus, quibus tempora peraguntur in futuro, in praeteritum transeunt ((2)). Et ideo Creatori, in cujus motu dicendum non est vel fuisse quod jam non sit; vel futurum esse quod nondum sit, coaeterni esse non possunt ».

Similiter etiam dicit, 8 super Gen.: Quia omnino immutabilis est illa natura Trinitatis, ob hoc ita aeterna est, ut ei aliquid coaeteruum esse non possit". Et similia verba dicit in 11 lib. Confessionum.

Adducunt etiam pro se rationes quas etiam Philosophi tetigerunt et eas solverunt : inter quas illa est difficilior quae est de infinitate animarum : quia si mundus semper fuit, necesse est modo infinitas animas esse. Sed hoc ratio non est ad propositum : quia Deus mundum facere potuit sine hominibus et animabus ; vel tunc etiam potuit hominem facere quando fecit, si etiam totum alium mundum fecisset ab aeterno; et sic non remanerent post corpora animae infinitae. Et praeterea adhuc non est demonstratum, quod Deus non possit facere ut sint infinita actu.

Aliae etiam rationes sunt a quarum responsione supersedeo ad praesens, tum quia eis alibi responsum est, tum quia quaedam earum sunt ita debiles, quod sua debilitate contrariae parti videntur probabilitatem afferre.

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1- El texto latino de la edición de la B.A.C. de "La Ciudad de Dios" de San Agustín dice: "Id quo modo intelligant, invenerunt, non esse hoc videlicet temporis, sed substitutionis initium." Es el que hemos seguido en la traducción. El texto latino del "De aeternitate" de Santo Tomás probablemente refleje el error de un copista en el manuscrito.

2- En el mismo texto latino de la edición de la B.A.C. se lee: "eorum motus quibus tempora peraguntur, ex futuro in praeteritum transeunt", lo que traducimos: "sus movimientos, por los cuales son hechos los tiempos, pasan del futuro al pasado".

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DE AETERNITATE MUNDI [[1]]
Translation © 1991, 1997 by Robert T. Miller[[2]]

Let us assume, in accordance with the Catholic faith, that the world had a beginning in time. The question still arises whether the world could have always existed, and to explain the truth of this matter, we should first distinguish where we agree with our opponents from where we disagree with them. If someone holds that something besides God could have always existed, in the sense that there could be something always existing and yet not made by God, then we differ with him: such an abominable error is contrary not only to the faith but also to the teachings of the philosophers, who confess and prove that everything that in any way exists cannot exist unless it be caused by him who supremely and most truly has existence. However, someone may hold that there has always existed something that, nevertheless, had been wholly caused by God, and thus we ought to determine whether this position is tenable.

If it be impossible that something caused by God has always existed, it will be so either because God could not make something that has always existed or because such a thing could not be made, regardless of God's ability to make it. [[3]] As to the first, all parties agree that, in view of his infinite power, God could have made something that has always existed. [[4]] It remains to be seen, therefore, whether something that has always existed can be made.

If such a thing cannot be made, the impossibility will arise for one of two reasons: either because of an absence of a passive potentiality or because of some contradiction between the ideas involved. [[5]] In regard to the first, notice that before an angel is made, we may say, in a certain manner of speaking, that the angel cannot be made, [[6]] since no passive potentiality precedes its being, for an angel is not made from pre-existing matter. Nevertheless, God was able to make the angel, and he was able to cause the angel to be made, for God made it, and it was made. Therefore, if we understand "being made" or "being caused" as implying the pre-existence of a passive potentiality, then it should to be conceded, according to faith, that something caused cannot always exist, for it would then follow that a passive potentiality has always existed, and this is heretical. But since a passive potentiality need not precede in time whatever God may make, it does not follow that God could not have made something that has always existed.

In regard to the second, someone may hold that something that has always existed cannot be made because such a thing is self-contradictory, just as an affirmation and a denial cannot be made simultaneously true. Still, some people say that God can even make self-contradictories things, while others say God cannot make such things, for such things are actually nothing. Clearly, God cannot make such things come to be, for the assumption that such a thing exists immediately refutes itself. Nevertheless, if we allow that God can make such things come to be, the position is not heretical, though I believe it is false, just as the proposition that the past did not occur is false, about which Augustine says (XXVI Contra Faustum cap. 5), "Anyone who says, 'If God is omnipotent, let him make what has happened not to have happened,' does not realize that he is saying, 'If God is omnipotent, let him make true things false insofar as they are true.'" [PL 42, 481.] Nevertheless, certain great men have piously maintained that God can make past events not to have happened, and this was not reputed to be heretical.

We thus ought to determine whether there is any contradiction between these two ideas, namely, to be made by God and to have always existed. And, whatever may be the truth of this matter, it will not be heretical to say that God can make something created by him to have always existed, though I believe that if there were a contradiction involved in asserting this, the assertion would be false. However, if there is no contradiction involved, then it is neither false nor impossible that God could have made something that has always existed, and it will be an error to say otherwise. For, if there is no contradiction, we ought to admit that God could have made something that has always existed, for it would be clearly derogatory to the divine omnipotence, which exceeds every thought and power, to say that we creatures can conceive of something that God is unable to make. (Nor are sins an instance to the contrary, for, considered in themselves, they are nothing.) In this, therefore, the entire question consists: whether to be wholly created by God and not to have a beginning in time are contradictory terms.

That they are not contradictory can be shown as follows. If they are contradictory, this is for one or both of these two reasons: either because the agent cause must precede the effect in time, or because non-being must precede the effect in time, for we say that what God creates comes to be out of nothing.

First, we should show that it is not necessary that an agent cause, in this case God, precede in time that which he causes, if he should so will. This can be shown in several ways. First, no cause instantaneously producing its effect necessarily precedes the effect in time. God, however, is a cause that produces effects not through motion but instantaneously. Therefore, it is not necessary that he precede his effects in time. The first premise is proved inductively from all instantaneous changes, as, for example, with illumination and other such things. But the premise may be proved by reason as well.

For, at whatever instant a thing exists, at that instant it can begin to act, as is clear in the case of all things that come to be by generation: in the very instant at which there is fire, the fire heats. But in an instantaneous action, the beginning and the end of the action are simultaneous, indeed identical, as is clear in the case of all indivisible things. Hence, at whatever moment an agent instantaneously producing an effect exists, the end of its action can exist as well. The end of the action, however, is simultaneous with the thing made. Therefore, there is no contradiction if we suppose that a cause instantaneously producing an effect does not precede its effect in time. A contradiction does obtain if the cause involved is one that produces its effects through motion, for the beginning of the motion precedes in time the end of the motion. Since people are accustomed to considering the type of cause that produces effects through motion, they do not easily grasp that an agent cause may fail to precede its effect in time, and so, having limited experience, they easily make a false generalization.

Nor can the conclusion be avoided by saying that God is an agent cause that acts voluntarily, for neither the will nor the voluntary agent need precede its effect in time, unless the agent cause acts from deliberation, which we take to be absent in God.

Further, a cause that produces the whole substance of a thing does not, in producing a whole substance, act in a less perfect way than does a cause that produces just a form in producing the form. On the contrary, it acts in a much more perfect way, since it does not act by educing from the potentiality of matter, as do causes that merely produce forms. However, some causes that produce just forms are such that, whenever the cause exists, the form produced by it exists as well, as is clear in the case of illumination by the sun. Therefore, much more can God, who produces the whole substance of things, make something caused by him exist whenever he himself exists.

Further, if, granted a cause, its effect does not immediately exist as well, this can only be because something complementary to that cause is lacking: the complete cause and the thing caused are simultaneous. God, however, never lacks any kind of complementary cause in order to produce an effect. Therefore, at any instant at which God exists, so too can his effects, and thus God need not precede his effects in time.

Further, the will of the voluntary agent in no way diminishes his power, and this is especially true with God. But all those who try to answer the arguments of Aristotle (who held that something caused by God had always existed, since like always makes like) [[7]] say that the conclusion would follow if God were not a voluntary agent. Therefore, allowing that God is a voluntary agent, it still follows that he can make something that he has made never fail to exist. Thus, although God cannot make contradictories true, we have shown that there is no contradiction in saying that an agent cause does not precede its effect in time.

It remains to be seen, then, whether there is a contradiction in saying that something made has always existed, on the grounds that it may be necessary that its non-being precede it in time, for we say that it is made out of nothing. But that there is no contradiction here is shown by Anselm in his explanation of what it means to say that a creature is made out of nothing. He says (Monologion cap. 8), "The third sense in which we can say that something is made out of nothing is this: we understand that something is made, but that there is not something from which it is made. In a similar way, we say that someone who is sad without reason is sad about nothing. We can thus say that all things, except the Supreme Being, are made by him out of nothing in the sense that they are not made out of anything, and no absurdity results." On this understanding of the phrase "out of nothing," therefore, no temporal priority of non-being to being is posited, as there would be if there were first nothing and then later something.

Further, let us even suppose that the preposition "out of" imports some affirmative order of non-being to being, as if the proposition that the creature is made out of nothing meant that the creature is made after nothing. Then this expression "after" certainly implies order, but order is of two kinds: order of time and order of nature. If, therefore, the proper and the particular does not follow from the common and the universal, it will not necessarily follow that, because the creature is made after nothing, non-being is temporally prior to the being of the creature. Rather, it suffices that non-being be prior to being by nature. Now, whatever naturally pertains to something in itself is prior to what that thing only receives from another. A creature does not have being, however, except from another, for, considered in itself, every creature is nothing, and thus, with respect to the creature, non-being is prior to being by nature. Nor does it follow from the creature's always having existed that its being and non-being are ever simultaneous, as if the creature always existed but at some time nothing existed, for the priority is not one of time. Rather, the argument merely requires that the nature of the creature is such that, if the creature were left to itself, it would be nothing. For example, if we should say that the air has always been illuminated by the sun, it would be right to say that the air has always been made lucid by the sun. Thus, since anything that comes to be such-and-such comes to be such-and-such from being not such-and-such, we say that the air is made lucid from being non-lucid, or opaque, not because the air was once non-lucid or opaque, but because the air would be opaque if the sun did not illuminate it. This is clearly the case with the stars and those celestial bodies that are always illuminated by the sun.

Thus it is clear that there is no contradiction in saying that something made by God has always existed. Indeed, if there were some contradiction, it would be amazing that Augustine failed to see it, for exposing such a contradiction would be a most effective way of proving that the world is not eternal, and although Augustine offers many arguments against the eternity of the world in XI and XII De Civitate Dei, he never argues that his opponents' view is contradictory. On the contrary, Augustine seems to hint that there is no contradiction involved. Thus, speaking of the Platonists, he says (X De Civitate Dei cap. 31), "They somehow contemplate a beginning in causation rather than a beginning in time. Imagine, they say, a foot that has been in dust since eternity: a footprint has always been beneath it, and nobody would doubt that the footprint was made by the pressure of the foot. Though neither is prior in time to the other, yet one is made by the other. Likewise, they say, the world and the gods in it have always existed, just as he who made them always existed; yet nevertheless, they were made." [PL 41, 311] Nor does Augustine ever say that this cannot be understood; rather, he proceeds against the Platonists in a totally different way. He says (XI De Civitate Dei cap. 4), "Those, however, who admit that the world was made by God but nevertheless want to hold that the world has a beginning in creation but not in time, so that, in some scarcely intelligible way, it has always been made by God, think that they are defending God against a charge of casual rashness." [PL 41, 319][[8]] Their position is difficult to understand, however, only for the reason given above in the first argument.

How remarkable it would be that even the most noble of philosophers failed to see a contradiction in the idea that something made by God has always existed. Speaking against the Platonists, Augustine says (XI De Civitate Dei cap. 5), "Here we are contending with those who agree with us that God is the Creator of all bodies and all natures except himself," [PL 41, 320] and then, again about the Platonists, he adds (XI De Civitate Dei cap. 5), "These philosophers surpassed the rest in nobility and authority." [PL 41, 321] Augustine said this even after diligently considering their position that the world has always existed, for they nevertheless thought that it was made by God, and they saw no contradiction between these two ideas. Therefore, those who so subtly perceive the contradiction are solitary men, and with these does wisdom arise. [[9]]

Still, since certain authorities seem to argue on the side of such men, we ought to show that they base themselves on a weak foundation. Damascene says (I De Fide Orthodoxa cap. 8), "What is made out of nothing is by nature not such that it is coeternal to what has no causal principle and always exists." [PG 94, 814B] Likewise, Hugh of St. Victor says (De Sacramentis I-1 cap. 1), "The ineffable omnipotent power could not have anything coeternal beyond itself that would help it in making." [PL 176, 187B]

But the position of these and similar authorities is made clear by Boethius, who says (V De Consolatione prosa 6), "When some people hear that Plato thought this world neither had a beginning in time nor will ever have an end, they mistakenly conclude that the created world is coeternal with the Creator. However, to be led through the endless life Plato attributes to the world is one thing; to embrace simultaneously the whole presence of endless life is quite another, and it is this latter that is proper to the divine mind." [PL 63, 859B] Thus it does not follow, as some people object, that a creature, even if it had always existed, would be equal to God in duration. For, if "eternal" be understood in this sense, nothing can in any way be coeternal with God, for nothing but God is immutable. As Augustine says (XII De Civitate Dei cap. 15), [[10]] "Time, since it passes away by its mutability, cannot be coeternal with immutable eternity. Thus, even if the immortality of the angels does not pass away in time (it is neither past, as if it did not exist now; nor is it future, as if it did not yet exist), nevertheless, the angels' motions, by which moments of time are carried along from the future into the past, pass away. Therefore, angels cannot be coeternal with the Creator, in whose motion there is nothing which has been that is not now, nor anything which will later be that is not already." [PL 41, 364-365] Likewise, Augustine says (VIII Super Genesis ad Litteram cap. 23), "Since the nature of the Trinity is wholly unchangeable, it is eternal in such a way that nothing can be coeternal with it," [PL 34, 389] and he uses words to the same effect in XI Confessionum as well. [[11]]

Those who try to prove that the world could not have always existed even adduce arguments that the philosophers have considered and solved. Chief among these is the argument from the infinity of souls: if the world had always existed, these people argue, there would necessarily be an infinite number of souls. But this argument is not to the point, for God could have made the world without making men or creatures with souls, or he could have made men when in fact he did make them, even if he had made the rest of the world from eternity. In either case, an infinite number of souls would not remain after the bodies had passed away. Furthermore, it has not yet been demonstrated that God cannot cause an infinite number of things to exist simultaneously.

There are other arguments adduced as well, but I refrain from answering them at present, either because they have been suitably answered elsewhere, or because they are so weak that their very weakness lends probability to the opposing view.


NOTES:

[1] This translation follows the Leonine Edition of Aquinas's works, vol. 43 Sancti Thomae De Aquino Opera Omnia 85-89 (Rome 1976).

[2] All persons are licensed to reproduce this translation and the footnotes hereto for personal or educational purposes, provided that the notice of copyright above and this notice are included in their respective entireties in all copies. This license includes reproduction by a commercial entity engaged in the business of providing copying services if such reproduction is made at the behest of a person who would otherwise be licensed under the preceding sentence to reproduce this translation for personal or educational purposes.

[3] Aquinas means that the impossibility may be thought to arise either on the part of God, as if he were unable to make such a thing for lack of power, or on the part of the thing, as if such a thing could not be made because it lacks a pre-existing passive potentiality or because it is self-contradictory.

[4] That is, on the condition that such a thing can be made. In other words, all sides agree that the impossibility of something having always existed, if such there be, does not arise from some lack of power in God.

[5] That is, between "always having existed" and "having been made."

[6] In the sense that there was nothing existing before the angel that would become the angel, as the brass to be made into a statue exists before the statue and becomes the statue.

[7] See II De Generatione et Corruptione cap. 10, 336a 27-28.

[8] PL 41, 319. In the Leonine Edition, Aquinas does not quote the predicate of the independent clause; it does appear in the Parma Edition, and I have chosen to supply it.

[9] Said ironically, the sentence is quite out of character for Aquinas, who courteously conducted the bitterest disputations. Here he is probably alluding to the Vulgate text of Job 12:2, in which Job says, "You are solitary men, and with you wisdom shall die." The difference between "arises" (oritur) and "shall die" (morietur) is small.

[10] So in Aquinas. The chapter divisions in De Civitate Dei are, at this point, somewhat unclear, and, as the editors of the Leonine Edition suggest, the quoted text is probably from cap. 16. In any event, the quoted material appears at PL 41, 364-365.

[11] See XI Confessionum cap. 30. PL 32, 826.


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Paul Halsall May 1997
halsall@murray.fordham.edu


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