FE Y RAZÓN
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Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo
ABORTO Y SOBERANÍA
NOTICIAS GLOBALES. Año V. Número 388; 37/02. Gacetilla nº 509; Buenos Aires, 11 de Junio de 2002
ONU: EMPUJAN EL PROTOCOLO OPCIONAL DE LA CONVENCIÓN
CONTRA LA DISCRIMINACIÓN DE LA MUJER. La situación en Argentina.
Fuentes: Propias; UN Wire, 30-05-02; Division for Advance of Women, Background
Release, WOM/1337, 30-05-02; Recomendaciones Generales del Comité del CEDAW.
Por Juan Bacigaluppi
De
los 169 Estados que han ratificado la Convención, al 24 de mayo de 2002,
solamente 40 Estados partes han ratificado el Protocolo Opcional de los 74 países
cuyos gobiernos lo han firmado, debido a las graves objeciones que suscita el
Protocolo porque ratificarlo implica una incontrolable cesión de soberanía por
parte de los países a favor de la ONU. (Los países aceptan los documentos
internacionales, por lo general, en dos pasos; primero, la firma por parte del
gobierno, y, segundo, la ratificación por el Parlamento).
Por
eso, la sesión 27ª del Comité de seguimiento de la Convención, que se
desarrolla en New York entre 3 al 21 de junio, tiene como uno de sus objetivos
presionar a los países que han ratificado la Convención para que ratifiquen el
Protocolo Opcional.
Recordamos
que de ratificarse el Protocolo, los países quedan obligadamente sujetos a las
decisiones del Comité, las que dejan de ser recomendaciones para transformarse
en mandatos, según la interpretación que hace el mismo Comité del texto de la
Convención. Entre esos “mandatos” del Comité a los Estados se encuentran,
entre otras cosas, los de cambiar la legislación para liberalizar el aborto. De
ahí que en el Senado de los Estados Unidos el Protocolo haya sido calificado de
“un instrumento internacional para la globalización del aborto”.
El
Protocolo no admite reservas, y por lo tanto, tampoco declaraciones
interpretativas. Han ratificado el Protocolo: Austria, Azerbaijan, Bangladesh,
Bolivia, Costa Rica, Croacia, Chipre, República Checa, Dinamarca, República
Dominicana, Ecuador, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Guatemala, Hungría,
Islandia, Irlanda, Italia, Kazakhstan, Liechtenstein, Malí, México, Mongolia,
Namibia, Holanda, Nueva Zelanda, Noruega, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal,
Senegal, Eslovaquia, Islas Salomón, España, Tailandia, Uruguay y Venezuela.
¿Qué
pretende el Comité con el Protocolo?
El
Protocolo instituye un sistema de denuncias -por parte de las ONG’s o de
individuos locales-, y de investigaciones por parte del Comité que sometería a
los antojos de ese mismo Comité a instituciones y personas opuestas al aborto,
a la anticoncepción compulsiva, a la enseñanza obligatoria de temas sexuales
desprovista de contenidos éticos, etc.
El
Comité, interpretando la Convención, ya emitió 24 recomendaciones generales
(General Comments). La Recomendación General nº 24, “La mujer y la salud”,
sobre el art. 12 de la Convención, (20º período de sesiones, 02/02/99), es en
la que expresamente se interpreta la Convención en orden a imponer los
servicios de salud reproductiva (que incluyen el aborto) como supuesto
“derecho” de las mujeres, e imponer éstos y otros servicios a las niñas y
a las adolescentes, sin intervención de sus padres. Más tarde, el Comité en
su continua perversión del lenguaje, incluyó los conceptos “niña” y
“adolescente” en el término “mujer”, porque así pretende extender y
disimular los alcances de sus resoluciones.
El
colonialismo cultural emboscado de la ONU y sus Comités del sistema de derechos
humanos, en concreto el Comité del CEDAW, también se manifiesta, como
informamos, en que las palabras “salud reproductiva”, han sido englobadas en
el término “salud”, y, en concreto “aborto”, ha sido incluido en el término
“salud de la mujer”. Algo que hay que tener muy en cuenta cuando se leen los
documentos oficiales y los medios de prensa.
El
Comité entre otras cosas, no esconde su menosprecio por la maternidad. En la
Recomendación General nº 21, se lee, “las obligaciones de la mujer
vinculadas a la crianza y educación de los hijos afectan a su derecho de acceso
a la educación, al empleo y a otras actividades referentes a su desarrollo
personal, además de imponerle una carga de trabajo injusta”,
(apartado 21, Recomendación General nº 21, 04-02-1994, comentario al art. 16
de la Convención).
La
Recomendación 21 agrega, “el Comité ha observado con alarma el número de
Estados Partes que han formulado reservas respecto del art. 16 (de la Convención)
en su totalidad o en parte, especialmente cuando también han formulado una
reserva respecto del art. 2 (de la Convención) aduciendo que la observancia de
este artículo puede estar en contradicción con una visión comúnmente
percibida de la familia basada, entre otras cosas, en creencias
culturales o religiosas o en las instituciones económicas o políticas del país.
En algunos países en que las creencias fundamentalistas u otras creencias
extremistas, (...) han estimulado un retorno a los valores y las tradiciones
antiguas el lugar de la mujer en la familia ha empeorado notablemente, (...) en
otros (...) estos tabúes e ideas reaccionarias o extremistas se han venido
desalentando progresivamente”.
La
situación en Argentina
En
Argentina, el Senado estudia la ratificación del Protocolo, a pesar de los dos
pedidos del Poder Ejecutivo en orden a retirarlo de la discusión parlamentaria.
Recordamos
que el jueves 3 de enero de 2002, a menos de dos días del tercer reemplazo
presidencial en una quincena, la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado
de la Nación, que preside el senador Eduardo Menem, volvió a tratar el
proyecto de ley de ratificación del Protocolo Opcional de la Convención
sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer
(siglas en inglés CEDAW).
Como
informamos, el Senador Menem, insistió en la solución de compromiso que había
propuesto en noviembre pasado: sancionar el Protocolo con una declaración
interpretativa que manifieste que la legislación argentina siempre respetará
la "vida desde la concepción". El texto del protocolo dice explícitamente
que no admite reservas y, por lo tanto, tampoco declaraciones interpretativas,
por lo que la propuesta de Menem es inútil. Y además, la ONU puede,
sencillamente, aceptar la ratificación rechazando la declaración
interpretativa.
¿Qué
pretende el Senador Alfonsín?
Pero
además, el ex-presidente y actual senador Raúl Alfonsín, el 3 de enero, ni
siquiera aceptó esa solución de compromiso. Alfonsín dijo en esa reunión que
si se hace una declaración interpretativa, deben omitirse las palabras
"desde la concepción, porque la mujer tiene derecho ante todo a su
salud...”. A buen entendedor pocas palabras. En definitiva, ¿lo que Alfonsín
pretende es despenalizar el aborto con la excusa del derecho a la salud de la
mujer?. Además, el ex-presidente dijo que algunos obispos por él consultados
no ven obstáculo en la sanción del protocolo, lo que es imposible, ya que la
Conferencia Episcopal se expidió claramente en contra del protocolo en el mes
de noviembre pasado.
Entre
otras manifestaciones abortistas favorables a la ratificación del Protocolo, la
Defensora Adjunta del Pueblo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Diana
Maffia, el 20 de mayo, hizo llegar a los senadores una carta en la que reclama
la sanción del Protocolo para "subsanar una de las deudas que la
democracia mantiene con nosotras". A su vez, la Directora de la Mujer del
mismo gobierno, María Barbagelatta, el 07-06-02, hizo una presentación por la
Mesa de Entradas del Senado en el mismo sentido. Los antecedentes feministas
(abortistas) de estas dos funcionarias son de sobra conocidos.
Entre
otras cosas, cabe recordar que la despenalización del aborto, bajo el eufemismo
de ampliar las causales de aborto legal, fue recomendado a la Argentina, en
noviembre del 2000, por el Comité de Derechos Humanos de la ONU, y, además téngase
en cuenta las quejas elevadas por diversas ONG’s abortistas de Argentina, al
Comité del CEDAW sobre lo que ellas llaman ingerencia de la Iglesia Católica
en lo que se refiere al Protocolo y a los programas de enseñanza.
La
estrategia es clara. Si bien la Iglesia se opone a la educación sexual
pervertidora y a la despenalización del aborto, no es la única institución
que lo hace, ni la oposición a esta legislación es exclusivamente fruto de una
concepción religiosa, como intentan hacer creer los abortistas a la opinión pública.
Son muchos los padres de familia, creyentes o no, que no quieren que el Estado
destruya humana y moralmente a sus hijos, y son muchas las personas de buena
voluntad que se oponen al aborto porque científicamente está comprobado que la
vida humana comienza en la concepción. FIN , 11-06-02.