FE Y RAZÓN
"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"
Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo
Dios
visita a su Pueblo
Diác. Jorge Novoa
Navidad
significa compromiso de Dios con el hombre y respuesta agradecida del hombre a
Dios. Este axioma fundamental ilumina lo que celebramos en la Navidad. Dios
visita a su pueblo. No permanece al margen de la historia, muy por el
contrario, se introduce en la historia humana para sanarla llenándola de
sentido. La Navidad tiene su
espíritu propio, es decir, una forma adecuada de celebrar y ella debe
estar en consonancia con el misterio que revela la Encarnación del Verbo. Este
hecho posee una secreta verdad, que
debemos buscar en el mismo acontecimiento, para descubrir la forma propicia de
celebrar la Navidad.
El
centro del acontecimiento es un hecho histórico, una verdad que ahora anida en
el corazón del mundo sustentándolo. Una verdad que cambia definitivamente la
historia humana. Dios, tras el largo camino de diálogo, del que nos da cuenta la Antigua
Alianza, irrumpe en el mundo pidiendo permiso para entrar, como dicen en
nuestros pueblos del campo, golpea las manos para ser recibido. Qué maravilloso
misterio!!!
María
es quien sale al encuentro de este Dios que viene, ella cobija en su seno al
Dios que pide ser recibido, ella y José. Si no cabe la posibilidad de
imaginar Belén sin el Niño, tampoco
se puede pensar a María, en esta hora de tanta generosidad, sin José. El "fiat"
que María deposita en Dios, como el más excelso tesoro que criatura humana
ofreció, ha sido rubricado por el silencio lleno de amor de
José.
Si
hoy, tantas veces, al tratar de firmar una encomienda que recibimos en la puerta
de nuestra casa, no encontrando
donde apoyarnos, recibimos con tanta generosidad la espalda de nuestro esposo o
esposa que sirve de sostén a esa firma. María en el plano humano apoya su firma
en la espalda amorosa de José y al verla, como Moisés, reconoce en ella el paso
de Dios.
Lejos
está de su verdad, la dolorosa comercialización que esta cruel sociedad de
consumo nos propone, ella vive
rematando lo más preciado y sublime
en el mercado cultural que ha engendrado. ¡Qué triste espectáculo!
Frente
a este triste espectáculo, está el camino que conduce a Belén. Ellos, también hoy, golpean
muchas posadas para poder encontrar alojamiento e igualmente son rechazados,
muchos son los corazones ingratos que demasiado apresurados en preparar los
regalos y el banquete, no se detienen a recibirlos. De allí que debemos
preguntarnos : ¿Qué celebro en la
Navidad? y ¿Cómo celebro la Navidad?
Jesús
quiere nacer en tu vida, quiere invitarte a recorrer con María y José el camino
de Nazaret a Belén. Un camino sinuoso pero seguro, únete a los que caminan en
dirección de Belén en esta Navidad. Dios quiere visitar tu casa, ábrele la
puerta de tu corazón…