FE Y RAZÓN
"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"
Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo
Soy
católico "a mi manera"
Diác.
Jorge Novoa
Soy
católico, pero no voy a misa. En realidad creo en Dios, pero no en la Iglesia.
Las respuestas que seguramente recibirás, con algunas variantes, irán en esta
dirección. ¿Que encierra este "soy católico"? Probablemente un sentimiento de
pertenencia, que vendrá por el Bautismo o la primera Comunión, o por el vínculo
con algún colegio católico, nunca falta tampoco, quien guarda un grato recuerdo
de su paso en la niñez o juventud, por ser como lo llama, un "ayudante en la
misa".
Soy
católico a mi manera. Esta frase, no solo no tiene ningún fundamento, sino que
en sí misma es contradictoria. Utilizarla es afirmar y negar una realidad al
mismo tiempo, lo que resulta imposible. Quien hace esta afirmación, desconoce
el carácter de revelación que tiene la religión cristiana. Las verdades
reveladas no son realidades que se nos presentan "a la carta", para que
cada uno, como en un restaurante, vaya eligiendo, por un lado las que más le
agradan y por el otro, rechazando las que le desagradan. La fe católica tiene su
fundamento en la revelación de Dios.
Y
aquí tenemos, unas características muy concretas:
Dios
se manifiesta dándose a conocer. Esto supone un marco posible de comprensión por
parte del hombre. El hombre puede entrar en esta relación con Dios por ser
criatura suya, y haber sido dotado por Él, de la potencialidad necesaria para
vivir esta comunicación. También esta afirmación supone una comprensión de Dios,
muy concreta, que manifiesta su voluntad de darse a conocer. Por otra parte, se
desprende que el hombre no puede alcanzar el conocimiento de lo que Dios es en
sí, si éste no se lo revela. Podemos por la razón afirmar la existencia de Dios
y sus atributos. Como dice san Pablo a los romanos: podemos elevarnos por medio
de las criaturas al Creador. Ellas manifiestan al hombre una acción superior.
Pero, quién es Él en sí, únicamente podemos alcanzarlo por la Revelación.
Una acción que tiene su iniciativa en Dios.
Dios
nos da a conocer quién es Él y cual es su plan de salvación. Esta acción de
Dios, se realiza progresivamente y alcanza su "plenitud" en Jesucristo,
verdadero Dios y verdadero hombre. Con Él,
Dios lleva a término su Revelación. Jesucristo es la Palabra
definitiva de Dios a los hombres. Ya no es un mensaje que envía a través de un
mensajero, sea ángel, profeta o un rey, ahora el mensaje y su emisario son uno y
el mismo. Este es Evangelio, es decir, buena noticia de Jesucristo el Hijo de
Dios. Toda su existencia es Palabra de Dios, que concreta en la "carne humana"
el misterio más insondable que se denomina "Dios con nosotros". A los pastores,
se les anuncia un signo y se les comunica una "gran alegría", ha nacido el
salvador. Se concreta en la carne el anuncio esperado, y de modo inaudito la
realidad limitada ahora es habitada
por Dios.
La
vida de Jesús es la clave que abre las puertas de la existencia humana. Sus
palabras y obras, son y siempre serán, sobre la existencia humana la Verdad
¿Quiénes conservaron el tesoro de sus enseñanzas y las verdades encerradas en
los acontecimientos de su vida?¿Quiso Él guardar, de algún modo concreto, el
tesoro de su paso en medio nuestro?
Sí,
la Iglesia nace de este deseo de Jesús por comunicar esas verdades a todas las
generaciones, y no solo intelectualmente, sino celebrándolas en la fe. Luego de
la Pascua, el testimonio ocular de los testigos, es iluminado por la acción del
Espíritu Santo que los conduce a la verdad plena. De allí, que el Espíritu
Santo y los obispos, como sucesores
de los apóstoles, garantizan en una única acción, la proclamación de esta verdad
plena a todos los hombres de todos los tiempos. Esta acción ininterrumpida,
fruto de la fidelidad de Dios, es obra del Espíritu Santo en la Iglesia. Como
dice san Pablo: Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al
conocimiento de la Verdad.
Soy
católico a mi manera. Una afirmación tan sencilla, encierra errores muy
importantes que no debemos soslayar. No somos un grupo de amigos que con el
transcurso del tiempo, interpretamos lo que Jesús nos enseñó, y le vamos dando
un toque más liberal o pragmático. Tampoco nuestro credo debe ser considerado,
como la "carta de un restaurante", que nos permite seleccionar lo que más no
apetece. No hay católicos a su manera. Hay católicos prácticos, y otros
que no lo son. Han recibido el Bautismo, y esto tiene gran importancia, pero
lamentablemente ha quedado en una foto o en alguna filmación…