FE Y RAZÓN
"Omne verum, a
quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"
Toda verdad, dígala quien la
diga, viene del Espíritu Santo
(Santo
Tomás de Aquino)
San Ignacio de Antioquía
Carta a los Magnesios
Magnesia del Meandro, ciudad comercial de Lidia, rival de
Éfeso. Había sido antiguamente residencia de Artajerjes. Tenía un templo
famoso de Artemisa Leucofena. Sus ruinas están en Inek- Bazar.
Sumario
- Enterado de su amor divinamente formado se decide a escribirles, y les desea
unión perfecta con Cristo y el Padre.
- Satisfacción por la concordia en el clero.
- La actitud del clero para con el joven obispo debe servir de ejemplo a
todos. Obedecer al obispo es obedecer al Padre de Jesucristo.
- Es menester ser cristiano, no sólo tener el nombre de tal.
- Los dos caminos.-La moneda de doble cuño.
- Exhorta a la perfecta unidad con obispo, presbiterio y diáconos.
- Al igual que Cristo no hizo nada sin el Padre, tampoco ellos deben hacer
nada sin el obispo y los presbíteros.
- No se dejen engañar por doctrinas judaizantes.
- Hasta los profetas consiguieron su salvación por Cristo.
- El Antiguo Testamento fue preparación del Nuevo y no al revés.
- Escribe esto no para reprender, sino para prevenir.
- Se sabe indigno de los destinatarios de la carta.
- ¡Que la Iglesia de Magnesia se fortalezca en la fe y en la unidad y
- que recen por él y la Iglesia de Siria!
- Saludos de parte de los Efesios y de las demás Iglesias.
Carta a los Magnesios
Ignacio, llamado Teóforo, a la Iglesia de Magnesia sobre el
Meandro,
bendecida en la gracia de Dios Padre,
y en Jesucristo, nuestro salvador,
en el cual la saludo, y le deseo muchísima alegría,
en Dios Padre, y en Jesucristo.
- Conociendo vuestro amor perfectamente ordenado para con Dios, regocijado
me propuse hablaros en la fe de Jesucristo. Porque, honrado con el nombre de
divina dignidad, (Ignacio parece referirse a su sobre nombre de
Teóforo: "Portador de Dios". Otras interpretaciones, son que el
santo habla de su dignidad episcopal, otros piensan en sus sufrimientos por
amor a Cristo) en las cadenas que llevo canto a las Iglesias, y hago votos
por su unión con la carne y el Espíritu de Jesucristo, nuestra vida para
siempre, y unión en la fe y en la caridad ( a la que nada aventaja), y -lo
que es más soberano- unión con Jesús y el Padre, en el cual soportaremos y
esquivaremos la audacia del príncipe de este mundo, y llegaremos ala
participación de Dios.
- Después de haber tenido la dicha de veros en la persona de Damas, vuestro
obispo, varón digno de Dios, de los dignos presbíteros Baso y Apolonio, y
en la persona de mi consiervo, el diácono Sotión, mi alegría por su
subordinación al obispo como a la gracia de Dios, y al presbiterio como a
la ley de Jesucristo (sigue con c.6).
- En cuanto a vosotros, conviene que no abuseis de la juventud del Obispo
(cfr.
1 Tim 4,12), sino que conforme a la potestad de Dios Padre, le prestéis
todo acatamiento; como he sabido que lo hacen los santos presbíteros,
quienes, no menoscabando su aparente juventud, con divina inteligencia
reconocen su autoridad, mejor dicho no la suya, sino la del Padre de
Jesucristo, Obispo Universal. En honra, pues, de Aquel (Dios, el
"obispo invisible y espiritual") que nos ha querido, es menester
obedecer sin falsedad alguna: porque no engaña uno a este obispo visible,
sino que embauca al invisible. Lo cual no es un asunto según la carne, sino
según Dios, que ve lo escondido.
- Es congruente, pues, no sólo llamarse cristiano, sino también serlo: no
como algunos, que honran al obispo con la boca, pero hacen todo fuera de su
autoridad. Los tales no me parecen de una conciencia bien formada, porque no
se reúnen legítimamente y conforme al mandamiento.
- Mas como todo tiene su fin, dos cosas se nos proponen juntamente: la
muerte y la vida. Y cada uno ha de ir a su propio lugar. Pues como hay dos
clases de monedas, una de Dios y otra del mundo, y cada una tiene su propio
cuño grabado, así los no creyentes son de este mundo, mas los creyentes
tienen en la caridad el cuño de Dios Padre por Jesucristo, cuya vida no
tenemos en nosotros, si espontáneamente no estamos dispuestos a morir a
imitación de su pasión.
- Pues, bien, después de haber visto y abrazado en las personas antes
mencionadas a vuestra comunidad entera en la fe, os exhorto a hacerlo todo
con tesón e inteligencia con Dios, bajo la presidencia del Obispo en lugar
de Dios, de los presbíteros en lugar del consejo de los apóstoles, y de
los diáconos mis delicias, encargados del servicio de Jesucristo, El que
antes de los siglos estaba al lado del Padre, y al fin apareció (en el
mundo).
Todos, pues, tomando por modelo la concordia divina,
respetaos mutuamente; nadie mire al prójimo según la carne, ¡más bien
amaos siempre en Jesucristo. ¡Nada hay entre vosotros que pueda dividiros,
sino estad unidos al Obispo y a los superiores como ejemplo y enseñanza de
inmortalidad!.
7. Y así como el Señor nada hizo sin el Padre, siendo uno
con Él, ni por sí mismo ni por los apóstoles: así vosotros nada hagais sin
el Obispo y los presbíteros. Tampoco os parezcan encomiables reuniones por
separado y particulares: sino en la asamblea común haya una oración, una
súplica, una mente, una esperanza en caridad, en irreprochable alegría.
¡Uno solo es Jesucristo; nada mejor que Él!. Todos, pues,
concurrid como a un solo templo de Dios, como a un solo altar, a un solo
Jesucristo, salido del único Padre, con quien coexiste y a quien volvió.
- No os engañeis con doctrinas extrañas ni con mitologías antiguas e
inútiles. Porque, si hasta ahora seguimos viviendo según el judaísmo,
cofesamos no haber recibido la gracia. Porque los divinísimos profetas
vivieron conforme a Jesucristo. Por eso también fueron perseguidos,
inspirados como estaban de su gracia para convencer a los infieles de que
existe un solo Dios, el cual se hizo manifiesto en Jesucristo, su Hijo, que
en su Verbo Eterno, no salido del "Silencio"(Sigé)1
, que en todo fue la complacencia del que le envió.
- Pues bien, si los que siguieron el orden antiguo llegaron a la esperanza
nueva, no ya observando el sábado2 ,sino el día
del señor, en el cual también surgió nuestra vida por él y por su
muerte, lo que algunos niegan, -por ese misterio recibimos la fe y por él
resistimos para ser hallados discípulos de Jesucristo, nuestro único
Maestro- ¿cómo podríamos nosotros vivir fuera de Él, a quien hasta los
profetas, sus discípulos en espíritu, esperaban como a su Maestro?. Por
eso Él, después de su venida -por ellos justamente esperada- los resucitó
de entre los muertos.
- ¡No seamos, pues, insensibles a su benignidad!. Porque si él va a
imitarnos a nosotros según lo que obramos, ya no existimos.¡ Por eso,
siendo sus discípulos, aprendamos a vivir conforme al cristianismo!3
. Porque quien sea llamado por otro nombre que éste, no es de Dios. Tirad,
pues, la levadura mala, la añeja y ácida, y transformaos en levadura
nueva, que es Jesucristo. Sed salados en Él, para que ninguno de vosotros
se corrompa; porque por el olor seréis convencidos. Esta fuera de lugar
hablar de Jesucristo, y judaizar. Porque no acató el cristianismo la fe del
judaísmo, sino el judaísmo la del cristianismo, en el cual se reunió toda
lengua que cree en Dios.
- Esto, empero, mis queridos, os escribo no porque haya sabido que algunos
de vosotros se portan así; mas, como el menor de vosotros, quiero
precaveros para que no caigáis en los anzuelos de doctrinas vanas, antes
bien tengais la perfecta convicción del verdadero nacimiento, de la Pasión
y de la resurrección realizada en el tiempo del gobierno de Poncio Pilatos:
todo lo cual fue cumplido verdadera y seguramente por Jesucristo, nuestra
esperanza, de la cual a nadie de vosotros suceda que se aparte.
- ¡Ojalá que yo goce de vosotros en todo! Con tal que sea digno de ello.
Porque, aunque encadenado, no soy nada en comparación con cualquiera de
vosotros, que estáis libres. Estoy persuadido de que (por lo que os digo)
no os envanecereis teniendo el espíritu de Jesucristo en vosotros. Más,
aún, sé que, cuando os elogio, os ruborizáis, según está escrito:
"Es justo es su propio acusador" (Prov. 18,17)
- Esforzaos, pues, por asentaros firmemente en la doctrina del Señor y de
los Apóstoles, para que todo cuanto hagáis sea bien encaminado en carne y
espíritu, en fe y caridad, en el Hijo y el Padre y el Espíritu,4
en el comienzo y el fin, a una con vuestro dignísimo obispo y la dignamente
tejida corona espiritual de vuestro presbiterio y vuestros piadosos
diáconos. Subordinaos al obispo, y los uso a los otros, como Jesucristo al
Padre, según la carne, y los apóstoles a Cristo y al Padre y al espíritu,
a fin de que exista unidad carnal y espiritual.
- Persuadido de que estáis llenos de Dios, os he exhortado brevemente.
Acordaos de mí en vuestra oraciones, para que alcance a Dios, y de la
Iglesia de Siria, - de la que no soy digno de llamarme miembro- porque
necesito de vuestras oraciones, unidas en Dios, y de vuestra caridad, para
que la Iglesia de Siria merezca ser regada por vuestra Iglesia.
- Os saludan los Efesios desde Esmirna, de donde estoy escribiéndoos, los
cuales están presentes para la gloria de Dios -y al igual que vosotros, me
fortalecieron en todo- junto con Policarpo, obispo de los Esmirnenses.
Igualmente os saludan las demás Iglesias en honor de
Jesucristo. ¡Sed fuertes en la concordia de Dios, en posesión del espíritu
indivisible: Jesucristo!
[ Arriba ]
[ IGNACIO ] [ PADRES DE LA IGLESIA ]
[ SAN GREGORIO ]