FE Y RAZÓN
"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"
Esperando
con Zaqueo al Señor (Lc 19,1-10)
Diác.
Jorge Novoa
Habiendo
entrado en Jericó, atravesaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era
jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero
no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. Se adelantó
corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí.
Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: «Zaqueo,
baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa.» Se apresuró a bajar y le recibió
con alegría. Al
verlo, todos murmuraban diciendo: «Ha ido a hospedarse a casa de un hombre
pecador.» Zaqueo, puesto
en pie, dijo al Señor: «Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si
en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo.» 9
Jesús
le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es
hijo de Abraham, pues el
Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.»
Todos
los pasajes evangélicos son fascinantes, atrapantes y cautivantes, llegan para
revitalizar nuestra existencia árida, como
el agua a calmar la sed de
un hombre del desierto. A medida
que peregrina por todo su ser, lo va nutriendo de vitalidad, reanimando además
de su cuerpo cansado y su mente embotada, sus anhelos, ilusiones y sueños. Nutre
su cuerpo débil y su alma desolada, elevándolo por encima de tanta mediocridad
para anunciarle una tierra donde" mana leche y miel".
La
Palabra de Dios refresca nuestra existencia árida y polvorienta, manifestándonos
toda su belleza, "tu Palabra Señor, es la Verdad y la luz de mis ojos".
Esta belleza cautivante, nos atrae irresistiblemente al encuentro con el Señor,
la Palabra Eterna.
El
Concilio Vaticano II ha puesto en el corazón del pueblo sediento, la Palabra, el
"agua viva" que revitaliza la vida del cristiano. La Palabra está en medio del
Pueblo de Dios y habla al oído del hombre creyente. Nos ha recordado el Salmo:
"ojalá escuchen hoy la voz del Señor, no endurezcan el corazón"(Sal
95,8-9).
Le necedad del corazón humano cuando no escucha a Dios, es escandalosa. Vaga
desconcertado de un lugar a otro, como un alma en pena, buscando una respuesta a
sus interrogantes, a pesar de ello Dios no lo abandona.
La
falta de sentido todo lo convierte en rutina
Zaqueo
ha cobrado impuestos durante largas horas, ha visto pasar ante sí, a muchos
hombres y mujeres desgastados y cansados. Todo mantiene ese ritmo rutinario, en
el cual se podría ir prediciendo lo que ocurrirá a cada instante. La rutina
juega ese triste papel de ser un elemento embotante. El aire nuevo que reanima
nuestra vida, llega por la rutina contaminado, sofocando el corazón que quiere
volar, y le interroga para desalentarlo- ¿"por qué miras tanto el
cielo"?.
La
cultura actual le propone al hombre vivir de forma extraordinaria (desprecia lo
ordinario) o extrema(los famosos deportes x), solamente gustando de esas
experiencias únicas se puede ser feliz. ¿Si la felicidad está tan al alcance de
la mano, cuál será la causa de que hoy, sea la depresión uno de los peores
males?.
Los
medios de comunicación infunden permanentemente en los hogares los grandes
paradigmas. Si eres mujer; debes ser "modelo publicitario", es "lo máximo". Si
eres hombre; "deportista", futbolista. En ambos casos, el dinero funciona como
marco atractivo para tomar por uno de estos caminos, anunciando permanentemente
un ingrediente de su decálogo, "tanto tienes tanto vales".
Todos
opinan sobre las riquezas del Vaticano, condenando a la Iglesia, pero a ninguno
se le ocurre juzgar como un disparate, que se paguen 20, 30, 40 y 50 millones de
dólares por un deportista. Una pocas voces se oyeron, censurando los miles de
millones de dólares que se gastaron en la última Olimpíada. El mundial del 2002
realizado conjuntamente en Corea-Japón gastó más de 2000 millones de dólares en
construir y refaccionar estadios. ¿Qué bueno hubiera sido destinar ese dinero
para alimentar a grandes poblaciones de Africa? En su lugar, le ofrecieron
participar de la Olimpíada a un nadador de Nueva Guinea, que declaró la
inexistencia de piscinas en su país. Este hecho, al ser escuchado por una de las
grande empresas multinacionales de prendas deportivas, motivó la decisión de
construir piletas en Nueva Guinea. No escuelas, pues la educación podría
ocasionar la infeliz posibilidad de que alguno de sus futuros usuarios,
pensando, quisiera oponerse a este tipo de ayudas
esclavizantes.
Este
selecto círculo que ha sido propuesto para todos, es alcanzado únicamente por
unos pocos. El resto se siente frustrado, ha hecho grandes esfuerzos presentando
su cuerpo de manera cadavérica (dando origen a la bulimia y la anorexia), o
sometiéndose a todo tipo de sacrificios, y al final, solamente queda la
insatisfacción. Y todo esto, para desviar la atención del hombre de las cosas
esenciales, ciertamente, ellas no le generan riquezas a las grandes
multinacionales. La vorágine del mundo contemporáneo está destinada a evitar que
el hombre se adueñe de su vida. ¿De que te sirve ganar el mundo, y todo lo que
se encuentre en él, si pierdes la eternidad?
La
rutina y la mentira no pueden con el Señor, es el único capaz de sacudirnos de
la modorra que nos paraliza, e invitarnos a buscar la Verdad. Su voz potente se
posa sobre nuestra realidad llenándola de sentido.
En
la cabeza de Zaqueo ha comenzado a recorrer un nombre: Jesús. Ha oído que
algunos lo han visitado por la noche, otros, que lo escucharon en la Sinagoga,
declaran que su Palabra es portadora de una autoridad que ha impresionado a la
mayoría. ¿Quién es éste?. Esa pregunta ha turbado la tarde serena y monótona en
la vida de Zaqueo.
El
texto describe a Zaqueo, diciéndonos que es jefe de publicanos y rico, observada
su posición desde el poder, se la
podría catalogar de acomodada. Pero vista desde sus compatriotas su situación es
denigrante, los judíos que colaboraban con el Imperio Romano eran considerados
pecadores. Nada detiene la acción de Jesús, en sus comportamientos y palabras,
él manifiesta que Dios no hace acepción de personas.
Una
y otra vez emerge la pregunta ¿Quién es Jesús?
Este
es el cordero de Dios que quita el pecado del
mundo
Zaqueo,
sabe que Jesús va a pasar por un lugar determinado, un espacio físico sin mayor
sentido, uno de esos tantos lugares que no guardan nada importante para
nosotros. No es el pozo de Jacob, ni el monte Carmelo, es un lugar de tantos.
Uno de esos lugares a los que estamos totalmente habituados, nunca se nos
ocurriría pensar que allí, se nos va a manifestar el
Señor.
Zaqueo
quiere verlo(Lc 19,3), se acerca como tanta gente para ver a Jesús. Esto que se
ha propuesto, choca con dos dificultades. Una que proviene de él; es de baja
estatura, y la otra que está fuera de él; hay mucha gente. Ambas realidades
entran en una suerte de sociedad, se unen como Pilatos y Caifás para alejarlo de
la realización del deseo que anima su búsqueda de la verdad. Estas dificultades
buscan desalentarlo.
El
encuentro con Jesús es de tal intensidad que siempre aparecerán en el horizonte
propuestas que quieran evitarlo. Tú, no puedes verlo - susurra suavemente el
enemigo en los oídos de Zaqueo - no pierdas el tiempo, vuelve a tus cosas. ¿Y si
toma por otro camino?.
Zaqueo
está en apariencia enfrentado a una serie de preguntas que se suceden para
desalentarlo, todo parece estar en un nivel muy superficial, pero, no es
así.
C.S.Lewis,
en su libro "Cartas del diablo a su sobrino", narra una historia que ejemplifica
esta realidad. El diálogo se desarrolla entre dos Diablos; Orugario (un diablo
aprendiz) y su instructor, llamado Escrutopo. Hay que recordar que en dicho
diálogo, el "Enemigo" es Dios.
"Tuve
un paciente, ateo convencido, que solía leer en la Biblioteca del Museo
Británico. Un día, mientras estaba leyendo, vi que sus pensamientos empezaban a
tomar el mal camino. El enemigo estuvo a su lado al instante, por supuesto, y
antes de saber a ciencia cierta dónde estaba, vi que mi labor de veinte años
empezaba a tambalearse. Si llego a perder la cabeza, y empiezo a tratar de
defenderme con razonamientos, hubiese estado perdido, pero no fui tan necio.
Dirigí mi ataque, inmediatamente, a aquella parte del hombre que había
controlado mejor, y le sugerí que ya era hora de comer. Presumiblemente -¿sabes
que nunca se puede oír exactamente lo que dice?-, el Enemigo contraatacó
diciendo que aquello era mucho más importante que la comida; por lo menos, creo
que esa debería ser la línea de su argumentación, porque cuando yo dije:
"Exacto: de hecho, demasiado importante como para abordarlo a última hora de la
mañana", la cara del paciente se iluminó perceptiblemente, y cuando pude
agregar: "Mucho mejor volver después del almuerzo, y estudiarlo a fondo, con la
mente despejada", iba ya camino de la puerta."
En
nuestra vida, hay momentos que los juzgamos como aparentemente menores y no lo
son, veladamente encierran una cadena de decisiones que afectarán profundamente
nuestra vida. Son momentos de decisión.
Sígueme,
escuchó aquella tarde Mateo mientras estaba sentado cobrando los impuestos (Mt
9,9),…. y Pedro, Andrés, Santiago y Juan (Lc 5,1-11) dejaron las redes, los
botes y lo siguieron.
Estas
dos dimensiones siempre están presentes en nuestras vidas cuando nos aproximamos
al encuentro con Jesús; por un lado, esta lo que viene de mí, es
decir, mi historia personal, mi carácter, mis inclinaciones, mis debilidades,
mis virtudes, etc….y por otro lado, esas realidades externas que las
llamaríamos, lo que está fuera de mí, la familia, los amigos, el
lugar de trabajo, el colegio, la cultura imperante, etc…
Zaqueo
es de baja estatura, eso viene de él, en nosotros habrá orgullo, deseos
de no perder los privilegios, soberbia, excesiva comodidad, evitar
comprometernos, estos y otros muchos ejemplos más, son los que aparecen ante
nosotros presentándonos dificultades que muchas veces nos paralizan con un falso
sentimiento de indignidad. Hay que enfrentarlos confiando en la gracia de Dios y
obedeciendo a su Palabra.
La
TV, la cultura de la "muerte", el consumismo, el hedonismo, el materialismo, el
indiferentismo, las ideologías ateas, el secularismo; son tan sólo, algunas de
las muchas propuestas que se respiran en el aire de nuestras
culturas.
Esto
viene de fuera, lamentablemente organizado sistemáticamente. Es lo que S.
Pablo llama el misterio de la iniquidad, una fuerza que se opone al proyecto de
Dios. En ella y por ella se manifiesta el "enemigo".
Para
ver a Jesús, Zaqueo debe vencer esas realidades, por cuanto son un obstáculo, un
impedimento que lo paraliza en su deseo de ver a Jesús.
El
Señor ha vencido al mundo y con su resurrección ha vencido al último enemigo, la
muerte. Esta es la prenda de nuestra victoria, Cristo ha resucitado, y ya nada
tiene poder sobre él.
El
lugar del Encuentro
Las
dificultades en la vida espiritual no son invencibles, "el Señor no deja que
seamos tentados por encima de nuestras fuerzas".
Zaqueo
enfrenta sus miedos, obstáculos y privilegios y con la ayuda de Dios los vence,
se eleva por encima de ellos. El sicómoro, le ha ayudado para levantarse por
encima de todo lo que le impide ver a Jesús. Ahora solamente hace falta esperar.
El sicómoro es un pequeño árbol de la familia de las higueras, él bendice los
deseos de Zaqueo, es una higuera bendita por el Señor de la cuelga Zaqueo como
su mejor ofrenda.
Este
pequeño arbusto, nos permite meditar sobre una realidad muy importante de la
vida cristiana; el instrumento. Nosotros podemos pedir al Señor ser sus
instrumentos, al igual que esta pequeña higuera, podemos ofrecernos para ayudar
a que otros "vean a Jesús". Nosotros podemos comprometernos para tratar de
despejar los distintos obstáculos que impiden a otros "ver a Jesús". El Señor se
sirve de higueras pequeñas,
frágiles y sencillas que sirven de instrumento para su
plan.
Al
verlo a Zaqueo sobre ese pequeño arbusto, pensemos en nuestras dificultades, y
debilidades, en las parálisis que en sus múltiples formas nos han amenazado.
También recordemos todas las bendiciones que Dios ha pronunciado sobre nosotros,
cuanta paz descansa en nuestro corazón de creyentes, cuando reconocemos y
rechazamos las sugestiones del enemigo. Que gozo embarga nuestra
espera.
Tal
vez Zaqueo, en alguna otra oportunidad, regresó para ver nuevamente el lugar del
encuentro, cuantas cosas le agradecería a Dios. El Señor ha llenado de sentido
la existencia de Zaqueo. Esperar al Señor junto a Zaqueo en la higuera, nos
exige volver sobre nuestra vida y fundamentalmente sobre el lugar (o los
lugares) del Encuentro para nutrir nuestro seguimiento, poniéndonos delante de
Jesús humildemente.
En
realidad Jesús, al llegar frente a la higuera (el pequeño arbusto), se detiene y
llama a Zaqueo por su nombre. Él toma la iniciativa, anda buscando a Zaqueo,
como busca a tantos hombres y mujeres hoy, saliéndoles al paso en tan variadas
situaciones como tiene la vida. Zaqueo ha sido sorprendido por este llamado de
Jesús que ha pronunciado su nombre. Vibra en su corazón la voz de Cristo que lo
llama.
Los
judíos a quienes consideraban pecadores, no les dirigían la palabra, tal vez
Zaqueo haya sufrido este silencio. La voz de Jesús rompe el silencio que pesa
sobre Zaqueo, este regalo lo recibe con gran alegría (v 6), la misericordia sin
límites del Señor lo llena de gozo, lo ha alcanzado el Evangelio que es " Buena
noticia".
Jesús
lo invita a bajar, esto supone la condición de asumir y enfrentar todas las
faltas cometidas, Zaqueo camina al lado del Señor humildemente, sintiendo el
peso de las miradas que enjuician su existencia descalificándolo. Para los
espectadores del hecho, Zaqueo es un pecador, ¿cómo es que Jesús entra en la
casa de un pecador?. Dado que estos juicios no detienen a Jesús, cae también el
Señor, bajo esta malintencionada afirmación; "éste come con pecadores y
prostitutas".
Al
aceptar la compañía del Señor, acepta el juicio injusto de los hombres y esto lo puede hacer
porque antes ha gustado del juicio de Dios, y luego de gustar de la misericordia
de Dios el juicio de los hombres le parece sumamente
injusto.
¿Cuántos
en nuestra vida han actuado como la pequeña higuera (Sicómoro), ayudándonos a
elevarnos por encima de todo lo que nos impide ver a Jesús? ¿Cuánto temor al
juicio de Dios infundado? ¿Cuánto gozo luego del perdón?. Que bueno es el
Señor.
Una
palabra portadora de Luz
La
presencia de Jesús en la vida de Zaqueo ilumina sus oscuridades, esta dispuesto
a reparar las injusticias que ha cometido, está dispuesto a vivir bajo una luz
nueva. Reconoce que su existencia, como la de la luna, es recibida totalmente
del sol, por eso vive bajo la mirada amorosa del sol.
Con
Jesús ha llegado a la casa de Zaqueo la salvación. Él es la salvación. "Hoy ha
llegado la salvación a tu casa ". Jesús es el único
Salvador.
He
aquí un criterio importante que nos permitirá discernir si verdaderamente nos
hemos encontrado con el Señor. Si al encontrarnos con el Señor, nuestra vida
sigue totalmente igual, sin mayores alteraciones, es decir, "sin cambios". No
nos hemos encontrado con el Señor, hemos encontrado una idea del Señor (una
ideología), un modo de comportarnos(una moral), pero, no al Señor. Si
verdaderamente hay encuentro, a su paso en nuestra vida, nada queda igual.
Zaqueo pone todo delante del Señor, pero fundamentalmente se pone él, ante un
corazón arrepentido que pide a Dios misericordia, Jesús le revela ese amor de
predilección que Dios tiene con los pecadores. "El hijo del hombre (es decir
Jesús) vino a buscar lo que estaba perdido". Vino a buscarlo apasionadamente (he
deseado comer esta Pascua con ustedes), para conducirlo a la casa paterna sobre
sus hombros.
Este
pasaje evangélico está presente permanentemente en el mundo, nuestro Señor no
descansa, sale todos los días a buscar al que está perdido, desorientado o
deprimido. A veces, envía a otros, como lo hizo con Andrés, que nos traen
noticias de Él; un amigo, un familiar e incluso un
desconocido.
El
Señor te ama y te espera. Ha preparado un Banquete y tú eres su invitado. La
mesa está servida y el Señor espera a sus invitados, ellos lentamente van
llegando. Es una mesa enorme, el número de los invitados "es imposible de
contar", la alegría es indescriptible. Cada uno ha vivido una historia
maravillosa, todas dan testimonio de este amor que busca incesantemente
comunicarse. A Zaqueo lo encontró sobre una pequeña
higuera.
Dejemos
a Francisco Bernárdez (católico y poeta argentino) nos exprese la experiencia
íntima del encuentro con Jesús y su efecto salvífico en el alma del
creyente.
"Un
regocijo sin fronteras al obstinado sufrimiento ha
sucedido.
¿Cómo
no estar lleno de gozo cuando se sabe la razón de haber
nacido?.
Por
vez primera en este mundo sé que se puede ver la dicha y estar
vivo.
Dios
ha querido libertarme, Dios ha querido rescatarme del
olvido".