FE Y RAZÓN
"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"
Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo
La
"primera pareja"
Daniel Iglesias Grèzes
"Sea vuestro lenguaje: "Sí, sí";
"no, no": que lo que pasa de aquí viene del Maligno." (Mt
5,37).
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Nº |
Cuando una persona forma pareja por primera vez: |
Respuestas |
|
1 |
Es para casarse para toda la vida, sin divorciarse pase lo que pase. |
14% |
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2 |
Es mejor casarse con la intención de hacerlo para toda la vida. |
30% |
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3 |
Es mejor probar la pareja estando casados, si fracasa existe el divorcio. |
14% |
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4 |
Es mejor formar una pareja libre, sin casamiento, como prueba, y si funciona casarse. |
24% |
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5 |
Lo mejor es formar pareja libre. |
11% |
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6 |
No hay que formar pareja. |
2% |
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7 |
No opina |
5% |
Fuente:
Encuesta Nacional Factum de octubre de 2000,
publicada en "El Observador" del día 18/11/2000.
1. Comentario metodológico.
El propósito de esta encuesta fue investigar
las preferencias de los uruguayos con respecto a la "primera pareja".
Se da por supuesta la cohabitación, por lo cual el concepto empleado de
"pareja" excluye el noviazgo tradicional e incluye el matrimonio y la
mal llamada "unión libre". La pregunta planteada es muy compleja, ya
que abarca de una sola vez cuatro cuestiones diferentes (se sobreentiende que
todas ellas se refieren al género humano, no al individuo encuestado):
A.
¿Hay que formar pareja o no?
B.
Si hay que formar pareja, ¿es mejor que la primera pareja sea un
matrimonio o una unión libre?
C.
Si se opta por el matrimonio, ¿es mejor casarse para toda la vida o
contar con la posibilidad del divorcio?
D.
Si se opta por la unión libre, ¿es mejor considerarla como preparación
al matrimonio o no?
Aunque los hacedores de encuestas suelen
olvidarlo, las respuestas alternativas presentadas en la encuesta deberían
cumplir las siguientes tres condiciones:
Como veremos, la encuesta citada no cumple las
condiciones b) y c).
Factum pidió a los encuestados que eligieran
una de entre siete respuestas posibles. Dejemos de lado la alternativa 7 ("no
opina"), por ser en realidad es una no-respuesta, que tiene también su
propia complejidad, por tratarse de una respuesta combinada a cuatro cuestiones
diferentes. Considerando sólo las opiniones definidas, la pregunta planteada
admite cinco y sólo cinco respuestas:
·
El matrimonio sin posibilidad de
divorcio (alternativa 1).
·
El matrimonio con posibilidad de
divorcio (alternativa 3).
·
La unión libre considerada como
etapa previa al matrimonio (alternativa 4).
·
La unión libre considerada como
situación definitiva (alternativa 5).
·
El rechazo de toda forma de pareja
(alternativa 6).
Sin embargo, contrariando el principio del
"tercero excluido" del viejo Aristóteles, Factum agrega otra posible
respuesta (la alternativa 2), supuestamente intermedia a las alternativas 1 y 3,
de redacción bastante ambigua: "Es mejor casarse con la intención de
hacerlo para toda la vida". Consideremos sus dos interpretaciones
posibles:
I.
Tomada a la letra, la intención de casarse para toda la vida, si es
seria y sincera, implica una opción por el matrimonio indisoluble, lo cual haría
coincidir la alternativa 2 con la alternativa 1. A lo sumo entre ambas
alternativas habría una diferencia de énfasis, que tal vez podría representar
una adhesión más o menos firme a la mentalidad antidivorcista.
II.
No obstante, se podría sospechar que en la alternativa 2 existe un
"pero" implícito: "Es mejor casarse con la intención de
hacerlo para toda la vida" pero, por si acaso, conviene no descartar
la posibilidad del divorcio. En esta hipótesis se optaría por el
matrimonio con posibilidad de divorcio, por lo cual la alternativa 2 coincidiría
con la alternativa 3. A lo sumo entre ambas alternativas habría una diferencia
de énfasis, que podría representar una adhesión más o menos firme a la
mentalidad divorcista.
Estas dos interpretaciones son no sólo
distintas, sino precisamente opuestas. En el artículo que estamos comentando,
Factum se adhiere explícitamente a la interpretación II. Nos queda sin embargo
la duda acerca de cuál de los dos sentidos contrarios fue el pretendido por los
encuestados que optaron por la respuesta Nº 2 y en qué proporción. Esta
inseguridad proyecta serias dudas sobre los resultados de la encuesta (que por
lo demás es muy interesante), ya que la alternativa 2 reunió nada menos que la
mayoría relativa de las respuestas. Esto confirma mi opinión de que a veces
las encuestas revelan más sobre el encuestador que sobre los encuestados.
Por otra parte, el artículo en cuestión se
titula "El amor con y sin papeles". Noto que este título
adopta el punto de vista de los partidarios del concubinato. Para los
partidarios del matrimonio, el "amor sin papeles" es una contradicción
objetiva, puesto que:
·
O bien en su fuero interno los
concubinos se han entregado totalmente el uno al otro asumiendo un compromiso
absoluto y entonces la falta de "papeles", o sea la falta de voluntad
de expresar dicho compromiso en el fuero externo, jurídico y social, resulta
una incoherencia;
·
O bien no existe entre ellos una
donación mutua total y entonces la "unión libre" no es verdadera unión,
sino un estado de vida inauténtico e irresponsable.
2. Comentario pastoral.
A los efectos de este comentario asumiremos la
hipótesis de que el 30% de respuestas correspondientes a la alternativa 2
refleja una mentalidad divorcista, aunque menos intensa que la de la alternativa
3. En esa hipótesis podemos notar que:
·
Sólo el 14% de los uruguayos (uno
de cada siete) cree en la indisolubilidad matrimonial. Esto confirma que se
necesita con urgencia que la Iglesia utilice a fondo todos sus medios pastorales
para anunciar la verdad cristiana sobre el matrimonio y la familia.
·
Sin embargo, casi la mitad de los
uruguayos (44%) considera la indisolubilidad matrimonial como un ideal, aunque
algo más de dos tercios de éstos (30%) no se adhiere firmemente a este ideal
sino que mantiene abierta la posibilidad del divorcio. La pastoral familiar
debería centrar sus mayores esfuerzos en esta minoría mayor, recordándole que
es necesario optar a favor o en contra de la indisolubilidad matrimonial y que
entre la fe y la incredulidad (como entre el ser y el no ser) no hay términos
medios. Este grupo debería pasar de una veleidad volátil a una voluntad firme
de adhesión a la indisolubilidad matrimonial. A ellos y a los demás
divorcistas se les debe recordar constantemente que así como la confianza
engendra confianza, la desconfianza engendra desconfianza; y que por ello el
triste final de tantos matrimonios a los que los novios llegan con mentalidad
divorcista es como "una profecía que se cumple a sí misma".
·
Casi tres de cada cinco uruguayos
(58%) prefiere el matrimonio como "primera pareja". En cambio, algo más
de un tercio (35%) prefiere el concubinato como "primera pareja". Es
necesario que la Iglesia denuncie el concubinato en todas sus formas (incluso el
que podría malamente denominarse como "concubinato prematrimonial")
como un gravísimo mal que tiende a destruir a las personas y a la sociedad y
que realice un gran esfuerzo para regularizar las uniones de hecho.
·
Algo más de uno de cada ocho
uruguayos (13%) rechaza totalmente el matrimonio. Más aún, un pequeño grupo
(2%) rechaza tanto el matrimonio como la unión libre. La Iglesia debe anunciar
infatigablemente la bondad y la belleza del matrimonio, el cual no sólo
responde a una necesidad natural del género humano (no de cada individuo) sino
que, por la gracia de Cristo, ha sido elevado a la dignidad de sacramento, signo
eficaz de la unión entre Dios y los hombres y de los hombres entre sí.