Juan Pablo II:
El grito de dolor mudo de los niños debe ser escuchado

CIUDAD DEL VATICANO, 28 marzo 2004 (ZENIT.org).
Publicamos la intervención de Juan Pablo II este domingo antes de rezar la oración mariana del Ángelus:
1. En el Mensaje cuaresmal de este año, he invitado a poner a los niños en el centro de la atención de las comunidades cristianas. Muchos de ellos son víctimas de graves enfermedades, incluidas la tuberculosis y el sida, carecen de instrucción y sufren a causa del hambre. Desnutrición y malnutrición, agravadas por preocupantes carencias sanitarias, siguen siendo causa cotidiana de muerte de muchos de estos pequeños, privados incluso de lo mínimo indispensable para sobrevivir.
2. En algunos rincones de la tierra, especialmente en los países más pobres, hay niños y adolescentes que son víctimas de una horrible forma de violencia: son reclutados para combatir en los así llamados “conflictos olvidados”. Sufren así una doble agresión escandalosa: se hace de ellos víctimas y al mismo tiempo protagonistas de la guerra, involucrándolos en el odio de los adultos. Privados de todo, ven su futuro amenazado por una pesadilla difícil de alejar.
3. Estos hermanos nuestros más pequeños, que sufren por el hambre, la guerra y las enfermedades, lanzan al mundo de los adultos un llamamiento angustiante. ¡Que su grito de dolor mudo no quede sin ser escuchado! Jesús nos recuerda: “El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe” (Mateo 18, 5).

El tiempo de cuaresma invita a los cristianos a una acogida más generosa de estas palabras evangélicas, para traducirlas en obras valientes a favor de la infancia en peligro y abandonada.
Que la Virgen, Madre de Dios, ayude a los niños en dificultad y haga fecundos los esfuerzos de quienes con amor tratan de aliviar sus sufrimientos.


El 18 de mayo se publicará el nuevo libro del Papa

ROMA, 24 marzo 2004 (ZENIT.org).
El próximo 18 de mayo, día en el que cumplirá 84 años, se publicará el nuevo libro de Juan Pablo II, que lleva por título “Levantaos, vamos”. El libro -de 200 páginas- toma su título de Marcos 14, 42. El Papa narra los veinte años de su ministerio como obispo en Polonia, desde su ordenación en 1958 hasta su elección al pontificado en 1978.
El libro, que ha sido escrito en polaco, se traducirá al español, inglés, italiano, francés y alemán. Los beneficios de la obra irán a parar a las obras de caridad que indique el Papa. Éste es el cuarto libro escrito por Juan Pablo II como Papa.


¿Dónde estaba Cristo el día de los atentados?
Responde el cardenal de Madrid

MADRID, 24 marzo 2004 (ZENIT.org).
La fe en la resurrección con Cristo da las fuerzas para amar al enemigo, incluso cuando éste es terrorista, y para rezar por su conversión, afirmó el cardenal de Madrid este miércoles en los funerales de Estado por las víctimas de los atentados del 11 de marzo.

Ante los familiares de los fallecidos, el cardenal planteó una apremiante pregunta: “¿Dónde estaba Jesús, el Hijo del Dios vivo, el hermano y salvador del hombre, el Señor de la vida y de la muerte, en aquella terrible mañana madrileña de las bombas y de los cuerpos destrozados de tantos amigos por los que Él había dado su vida en la Cruz?”
El cardenal, que concelebró junto a treinta obispos en la catedral de La Almudena de Madrid, encontró la respuesta en las mismas palabras que Jesús le dirigió a Marta, la hermana de Lázaro, cuando éste había muerto: “Tu hermano resucitará”.

“Aún más, Jesús precisa el contenido extraordinariamente lacónico de su respuesta, luminosa por lo demás hasta límites insospechados para el hombre, cuando la hermana de Lázaro le replica con la resignada constatación de que el acontecimiento de esa resurrección se dilatará hasta el último día”, añadió el purpurado español.
La respuesta de Jesús, constató, fue enunciada en presente: “Yo soy la Resurrección y la Vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?”.

“Si creemos y oramos por nuestros difuntos, si creemos y revisamos nuestras propias vidas delante de Jesucristo Crucificado y Resucitado por nuestra salvación, conoceremos y sabremos con esperanza indestructible que nuestros seres queridos asesinados por la vesania terrorista han alcanzado las puertas de la vida eterna y bienaventurada y que nosotros, por nuestra parte, «no moriremos para siempre»”, aseguró.

Por eso, añadió, “frente a la estrategia del odio sólo cabe al final una sola respuesta eficaz: la del amor”.

“¿Cuándo y cómo se puede hablar verazmente de amor?”, preguntó. “Cuando se mira a Cristo clavado en la Cruz, dando la vida por nosotros, y cuando unidos a Él, e imitándole, damos la vida por los hermanos”, respondió.

“Éste ha de ser nuestro programa -concluyó-: amor compasivo y entrañable para con vosotros, queridos familiares de las víctimas de los atentados del pasado 11 de marzo”.

“Amor suplicante para que el Señor convierta y traiga a penitencia y conversión a los terroristas -¡que se entreguen a la justicia y abandonen sus siniestros planes!-”. “Y amor esperanzado y orante por los que luchan, justa y denodadamente, en la superación y erradicación del terrorismo”.


La verdad tras “El Código da Vinci”

Carl Olson analiza el controvertido y confuso best seller
EUGENE, Oregon, 20 marzo 2004 (ZENIT.org).
Es una obra de ficción, pero muchos lectores piensan que han encontrado la “verdad” en “El Código da Vinci” de Dan Brown.
Los cristianos también han sido engañados -muchos piensan que es un libro inofensivo que enriquece su fe-. Es lo que ha movido a Carl Olson, junto con Sandra Miesel, a escribir un libro llamado “The da Vinci Hoax” (El Engaño da Vinci), que saldrá este verano.
Olson, editor de la revista Envoy, compartió con ZENIT la exposición y crítica que hace en su libro de los numerosos errores de “El Código da Vinci”, y analizó lo que el éxito de la novela deja ver del panorama cultural y religioso de América.

¿Cuáles son los problemas teológicos primarios de “El Código da Vinci”?

Olson: La novela se basa en una serie de creencias esotéricas, neo-gnósticas y feministas que están en oposición directa con el cristianismo. Mucho se ha hablado de la mención de la novela de que Jesús y María Magdalena estaban casados, pero eso sólo es la punta de iceberg.

Tras la superficie se encuentran sistemas de creencias que enseñan que el cristianismo es una mentira violenta y sangrienta, que la Iglesia católica es una institución siniestra y misógina, y que la verdad es, en última instancia, creación y producto de cada persona.

La novela es apenas innovadora y no marca ningún antes y después como algunos lectores piensan. Como demuestran nuestros artículos y el libro, Brown ha tomado la mayoría de sus ideas de unos cuantos libros recientes, libros populares que están llenos de teorías de conspiración, de imágenes sesgadas de la teología católica y de extrañas e insustanciales referencias a acontecimientos y personajes históricos.

Al final, lo que Brown ha logrado es la creación de un mito popular que destila y presenta creencias de forma que no exijan sino que entretengan y atraigan.

Este mito funciona en más de un nivel, al ser una novela de misterio, un romance, un thriller, una teoría conspiratoria y manifiesto espiritual, todo a la vez.

Un rasgo de su atracción es que promete una forma de gnosis –o conocimiento secreto- sobre algunos temas y sugiere que es en el individualismo subjetivo, no en la religión tradicional, donde radican las verdaderas respuestas a las grandes cuestiones de la vida.

La triste ironía es que algunos católicos piensan que la novela es un maravilloso trabajo de literatura que puede, de alguna manera, ayudarles a explorar y a entender mejor su fe. Pero la novela se basa en la creencia de que Jesús era un mero hombre, que el cristianismo es un despreciable impostor y que se debe evitar toda referencia a la verdad religiosa objetiva.

La novela presenta una página de entrada titulada “El Hecho”, que establece: “Todas las descripciones de obras de arte, arquitectura, documentos y rituales secretos de esta novela son exactos”. Usted ha encontrado muchas cosas en este libro que de ninguna manera son exactas. ¿En qué se basan estos errores? ¿Cuáles son sus peligros?
Olson: La amplia aceptación de la mayoría de las referencias de Brown es algo asombroso, sobre todo porque muchas de ellas no lograrían pasar lo que llamaríamos “la prueba de la enciclopedia escolar”.

Esto se convierte en un problema mucho más serio cuando hace referencia a que antes del Concilio de Nicea nadie creía que Jesús fuera divino, que la Iglesia Católica quemó a 5 millones de mujeres en la hoguera en el medioevo y que todas las más importantes creencias del cristianismo se han robado de las religiones paganas.

Esta clase de asertos parecen basarse en una sincera aversión a la Iglesia Católica –la novela nunca menciona al protestantismo ni a la ortodoxia oriental– y a un deseo de desafiar los conocimientos aceptados de acontecimientos, personajes y creencias.

El peligro está en que muchos lectores al parecer están tomando las referencias de la novela como hechos verificados y creen que han descubierto el talón de Aquiles de la Iglesia.

Esto llega a ser aún más difícil cuando dichas personas no quieren ni siquiera considerar las refutaciones o respuestas a “El Código da Vinci”. Aquí está otra vez la llamada a un supuesto conocimiento secreto: una vez que la persona lo tiene, no cree que necesite considerar los argumentos o hechos contrarios.

Aunque “El Código da Vinci” es una novela, ha provocado que muchos medios y el público en general ponga en duda la veracidad de los Evangelios y elementos de la enseñanza de la Iglesia. ¿Está perdiendo la sociedad contemporánea la capacidad de distinguir entre cultura pop y realidad?

Olson: Tristemente, para algunas personas, la cultura pop es la realidad, o al menos el único medio por el que interactuará y hará frente a la realidad.

No es que la cultura pop sea mala o que la cultura pop no tenga nada que ofrecer. Pero la cultura pop se basa mucho en proporcionar a la gente lo que quieren escuchar o ver o sentir, sin importar su grado de verdad.
También simplifica y convierte en sensaciones asuntos que son complejos y requieren un cuidadoso estudio. Y puesto que mucha de la cultura pop es una cultura joven y de rock ‘n roll, prospera desafiando a la autoridad y a las ideas aceptadas, a menudo sin razón alguna sino es la emoción de la rebelión.