La
superstición
2111 La superstición es la desviación del sentimiento religioso
y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto
que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia,
de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte,
legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de
las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones
interiores que exigen, es caer en la superstición (cf Mt 23, 16-22).
Adivinación y magia
2115 Dios puede revelar el porvenir a sus profetas o a otros santos. Sin embargo,
la actitud cristiana justa consiste en entregarse con confianza en las manos
de la providencia en lo que se refiere al futuro y en abandonar toda curiosidad
malsana al respecto. Sin embargo, la imprevisión puede constituir una
falta de responsabilidad.
2116 Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán
o a los demonios, la evocación de los muertos y otras prácticas
que equivocadamente se supone desvelan el porvenir (cf Dt 18, 10;
Jr 29, 8). La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia,
la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de
visión, el recurso a mediums encierran una voluntad de poder
sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo
de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción
con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente
a Dios.
2117 Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo -aunque sea para procurar la salud-, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible. El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legitima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo.
Resumen
2138 La superstición es una desviación del culto que debemos al
verdadero Dios, la cual conduce a la idolatría y a distintas formas de
adivinación y de magia.