Muertes maternas por aborto provocado en condiciones de riesgo:
Realidad Distorsionada
Álvaro Fernández

Mientras los senadores uruguayos se enfrenta a una decisión crucial respecto al aborto, ciertos trabajos “científicos” y numerosos medios de información insisten en afirmar que Uruguay va a la cabeza en muertes maternas por aborto provocado en América Latina. ¿Cuánto hay de verdad en estas afirmaciones? 

En busca de argumentos...
Como toda iniciativa parlamentaria, la legalización del aborto requiere de una fundamentación. Quienes promueven el denominado proyecto de ley de “Defensa de la Salud Reproductiva” no niegan -salvo casos excepcionales- que exista vida humana en las doce semanas que siguen a la concepción. Es tal la evidencia científica en este sentido, que se vuelve casi imposible argumentar en contra sin hacer el ridículo.

Se han buscado, pues, otros argumentos en los cuales basar la defensa del proyecto.
Algunos han dicho que se está ante un conflicto de intereses: por un lado los derechos del niño y por el otro los “derechos” de la madre... Quienes sostienen que deben prevalecer los derechos de la madre sobre los del niño han olvidado tal vez el principio jurídico “in dubio pro homine”, que se puede traducir libremente como “en la duda, hay que optar por el más débil”. No es extraño, pues el nivel de conocimientos jurídicos de los parlamentarios uruguayos ha decaído bastante en los últimos años.
El otro gran argumento que se ha presentado -y que se basa en definitiva, en la “necesaria” elección entre los derechos del niño y el presunto “derecho” de la madre a abortarlo, es que en Uruguay mueren muchas mujeres como consecuencia del aborto provocado en condiciones de riesgo. 

Algunos estudios “científicos” han manejado cifras del 27% de mortalidad materna a nivel del país, del 47% a nivel del Pereira Rossell, y del 71% para el año 2001 en el mismo Hospital Pereira Rossell(1). Se ha insistido, por parte de ciertos médicos y legisladores, en que esos porcentajes son escandalosamente altos. En el Informe en Mayoría presentado por el Diputado Gallo en la Cámara Baja, se ha hecho gran hincapié en el “recrudecimiento” de las cifras para el año 2001, en que Uruguay padece un “escenario dramático”, etc. Según veremos, todo esto es incorrecto.


DÉCADA
MM/100.000 NV
1901-1910
1911-1920
1921-1930
1931-1940
1941-1950
1951-1960
1961-1970
1971-1980
1981-1990
1991-2000
239,3
262,0
263,0
229,7
178,5
77,2
46,4
32,3
35,1
23,5

El problema de los porcentajes
El error se debe a que el 71% de muertes maternas en el Pereira Rossell para el año 2001 fue calculado a partir de 5 mujeres que murieron como consecuencia de un aborto provocado, en un total de 7 mujeres que murieron ese año en dicho nosocomio. Si las muertes por otras causas hubieran sido mayores, el porcentaje no habría sido tan “escandalosamente” alto.

Calcule el lector cuál es el porcentaje de muertes maternas por aborto en un país en el que mueren 10.000 mujeres al año por todas las causas y 200 a causa de abortos mal practicados. ¿Le dio 2%? Es correcto.

Ahora calcule cuál es el porcentaje de muertes maternas por aborto en un país en el que mueren 50 mujeres por año por todas las causas y 10 por abortos mal practicados. ¿Le dio 20%? También es correcto.

A juicio del lector ¿cuál de los dos países está peor en términos de mortalidad materna por todas las causas y por aborto?; ¿el porcentaje de muertes maternas por aborto le parece a Ud. un indicador confiable para medir la incidencia de este problema en un país? ¿O habrá que buscar otro...?

El más usado
El indicador que más se usa a nivel internacional para evaluar cómo está un país en términos de muertes maternas -ya sea por aborto provocado o por todas las causas- es la tasa de muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos. Esta tasa es la que utiliza a nivel nacional el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En los países desarrollados, el índice de muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos es inferior a 29; este índice aumenta progresivamente en los países menos desarrollados.

En Uruguay, según cálculos realizados en base a datos del INE, la mortalidad materna por cada 100.000 nacidos vivos ha descendido en aproximadamente un 90% desde principios de siglo. Entre 1900 y 1940, la mortalidad materna por cada 100.000 nacidos vivos se ubicó aproximadamente, entre 230 y 270. A partir de ese entonces comenzó a descender -probablemente debido a la popularización del uso de la penicilina- hasta niveles que, a partir de la década del ´70, no pasan de 50 m.m./100.000 n.v.

En la última década esta tasa ha descendido incluso a niveles inferiores a 30 m.m./100.000 n.v., lo cual concuerda con cálculos realizados a partir de datos presentes en el estudio citado: en Uruguay, en el último lustro de la década del ´90, las muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos se ubicaron entre 22 y 26. Incluso hay datos de la Organización Panamericana de la Salud que afirman que esta tasa sería para nuestro país a noviembre de 2002, de sólo 11 m.m./100.000 n.v.(2)

En los siguientes cuadros y gráficas, se puede observar la evolución de las muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos en los últimos 100 años.

Conclusión
La conclusión necesaria es que los datos que se han manejado son erróneos. Es incorrecto afirmar que la mortalidad materna por aborto provocado y otras causas es alta. Por tanto, aunque fuera cierta la existencia de un conflicto de intereses entre la salud de la madre y la salud del hijo, al estar controlada la mortalidad materna en Uruguay, siempre habría que decidir a favor del hijo. Cuya tasa de mortalidad cuando es abortado es siempre del 100%...

1 El aborto provocado en condiciones de riesgo emergente sanitario en la mortalidad materna en Uruguay. Situación actual e iniciativas médicas de protección materna. Rev Med Uruguay 2002; 18: 4-13 Dres. Leonel Briozzo, Gonzalo Vidiella, Beatriz Vidarte, Gustavo Ferreiro, José Enrique Pons, José Carlos Cuadro.
2 http://www.paho.org/spanish/clap/05mort.htm