CIUDAD DEL VATICANO, 24 julio 2003 (ZENIT.org).
¿Cuáles son los desafíos que tiene que afrontar la Iglesia católica en estos inicios de siglo? Juan Pablo II ha respondido a esta pregunta al recibir a los obispos de América Latina entre marzo de 2001 y febrero de 2003. Presentamos a continuación los desafíos expuestos por el Santo Padre, según la síntesis realizada por el arzobispo Leonardo Sandri.

1. Anuncio de Jesucristo
El primer desafío es «anunciar a Jesucristo para acrecentar la fe de los fieles, transmitiendo el mensaje de Cristo en toda su integridad y belleza, sin dejar de lado sus exigencias». Esta misión debe llevarse «a cabo mediante la predicación de la Palabra de Dios, la celebración de los sacramentos y el fomento de la caridad».

2. Comunión
«Sólo si es perceptible una profunda unidad de los pastores entre sí y con el sucesor de Pedro se podrá dar una respuesta creíble a los desafíos que provienen del actual contexto social». Esto implica «la conservación del depósito de la fe en su pureza y la unidad de todo el Colegio de los obispos bajo la autoridad del sucesor de Pedro».

3. Sacerdotes
Es «urgente [promover] una figura de pastor que no sólo atiende a los fieles cercanos, sino que incansablemente va en busca de los desorientados y alejados». El Papa insistió en la «formación permanente» espiritual e intelectual de los sacerdotes.

4. Personas consagradas
«Los pastores de la Iglesia han de promover las vocaciones a la vida consagrada, así como velar para que se respete la identidad de cada instituto». Por su parte, los religiosos deben «mantener la comunión y el diálogo con los otros componentes del Pueblo de Dios. Deben, además, distinguirse por un especial acatamiento a los pastores de la Iglesia».

5. Seminarios
Los seminaristas «deben ser convenientemente atendidos en los seminarios mediante un proceso que ayude a desarrollar la vocación». Esto exige una adecuada «selección de los formadores» de los seminarios. Al mismo tiempo, «la escasez de sacerdotes no justifica que no se haga una debida selección de los candidatos, ni que disminuya el nivel intelectual que se les ha de exigir».

6. Pastoral vocacional
«La promoción de las vocaciones sacerdotales es tarea de todo el pueblo de Dios». Para alcanzar este objetivo, el Papa propone tres estrategias decisivas: «contar con familias sanas, fundadas en los verdaderos valores»; «servirse de organizaciones que sean capaces de ofrecer una educación basada en la fe»; «el testimonio de los sacerdotes y de las personas consagradas».

7. Laicos
«Es necesaria una renovada invitación a los seglares a participar en la inspiración cristiana del orden temporal, la defensa y promoción de los bienes de la familia y la vida, la cultura, la economía, la política, de modo que, como ciudadanos y como hijos de Dios, asuman sus responsabilidades según la doctrina de la Iglesia». El «florecer de movimientos y nuevas comunidades eclesiales» debe ser considerado «como un fenómeno esperanzador».

8. Familia
El Papa constata «una crisis generalizada y radical de esta institución fundamental». Por lo que pide afrontar varios retos:
-«La necesidad de una sólida preparación de los que van a contraer matrimonio».
-«Impulsar las condiciones sociales, económicas y legales que mejor salvaguarden la unidad y la estabilidad de los hogares».
-Servir a la familia como «el lugar privilegiado donde se vive y transmite la fe».
-«Hacer un discernimiento pastoral sobre las formas alternativas de unión que hoy afectan a la institución de la familia, desconociendo el auténtico concepto del amor conyugal».
-«Promover los movimientos y asociaciones de espiritualidad matrimonial».

9. Misa dominical
«No se construye ninguna comunidad cristiana si ésta no tiene su raíz y centro en la celebración de la sagrada Eucaristía». «Entre las numerosas actividades que desarrolla una parroquia ninguna es tan vital o formativa para la comunidad como la celebración dominical del día del Señor y su Eucaristía».

10. El mundo de la cultura (universidades y escuelas católicas)
«En ocasiones, la cultura que nos envuelve ni siquiera se plantea la existencia de Dios, simplemente prescinde de Él». «Para insertar la savia nueva del Evangelio en la sociedad contemporánea la Iglesia debe servirse también de las Universidades y escuelas católicas». Para ello, «es necesario que las escuelas y universidades católicas mantenga bien definida su propia identidad».

11. Situación social
La Iglesia «ha de participar en el análisis de los logros y expectativas de la sociedad, tratando de interpretar a la luz del Evangelio los asuntos temporales y sociales para orientar a la misma sociedad, no rehuyendo cuando sea el caso la denuncia de la injusticia y proponiendo principios de carácter moral que han de orientar también la actuación de la vida civil».

12. La atención a los pobres, a los necesitados, a los indígenas...
«Amando a los pobres el cristiano imita las actitudes del Señor». «La Iglesia no puede conformarse con la búsqueda de un simple bienestar, sino que ha de promover el bien integral de la persona, el respeto de la verdadera dignidad de cada ser humano, lo cual implica el respeto de los derechos humanos fundamentales y del sentido de responsabilidad, solidaridad y cooperación para construir un mundo mejor para todos».