Ficha Nº 20
La familia, Iglesia doméstica
Canto inicial.
Oración del Padre Nuestro.
Lectura de la Biblia:

«Sed sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo. Las mujeres a sus maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es Cabeza de la Iglesia, el salvador del Cuerpo. Así como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra, y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada. Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo. Porque nadie aborreció jamás su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia, pues somos miembros de su Cuerpo. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne. Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia. En todo caso, en cuanto a vosotros, que cada uno ame a su mujer como a sí mismo; y la mujer, que respete al marido.» (Efesios 5,21-33).

Reflexión.

A partir de la vida
Sabemos que el ‘matrimonio’ es una realidad sagrada, sacramental, pero ¿qué conciencia cotidiana tenemos de esa realidad? ¿En qué momentos de nuestra vida diaria hacemos explícita la dimensión sagrada del matrimonio?

Sugerencias para el compromiso
Además del amor cotidiano, signo por excelencia del matrimonio, buscar algún modo de poder expresar en familia la dimensión sagrada de la unión conyugal. Tal vez en la oración familiar se pueden volver a entregar las alianzas como signo de la renovación de la bendición sacramental. Ver que ese tipo de gestos pueda ser repetido en diversas ocasiones familiares, para ayudar a tomar conciencia familiar de la presencia de Dios en el mismo vínculo.

¿Cómo podemos, como matrimonio ser testigos de este Dios que nos une, en nuestros ámbitos de relación?

Oración comunitaria
A partir de la reflexión del texto, los participantes pueden hacer su oración espontánea, agradeciendo a Dios por la bendición del sacramento, tomando conciencia y pidiendo perdón por las actitudes que van en contra de esa unión, y pidiendo la fuerza para asemejarse cada día más a la relación de Cristo con su Iglesia.

Se puede culminar rezando detenidamente el Padre Nuestro, como la oración de la Familia de Dios.

Aportes para el animador
Este texto de la carta a los Efesios no es de fácil interpretación por un lado por la distancia que nos separa de la cultura a la que se dirige el apóstol y por la simbología esponsal que utiliza, que a nosotros nos puede parecer extraña. Esta última parte de la carta exhorta a los efesios a vivir la vida del Espíritu: “los exhorto a que vivan de una manera digna de la vocación a la que han sido llamados” (4,1); “Renueven el espíritu de su mente, y revístanse del Hombre Nuevo, creado según Dios, en la justicia y santidad de la verdad” (4,23-24), “Sean imitadores de Dios…” (5,1). En este marco de exhortación a vivir según el Espíritu, Pablo se dirige a la familia, comenzando por el marido y la mujer (5,21-33) y siguiendo por los hijos (6,1-3). El punto de comparación que pone el apóstol es el desposorio Cristo – Iglesia, y el amor de Cristo por ella. Tomando en cuenta este amor y entrega, y la fidelidad que se espera de la Iglesia – Esposa, Pablo lo aplica a la relación del marido con su mujer. La sumisión que Pablo presenta de la mujer respecto del marido, hay que comprenderla en la clave cultural de su época (para los paganos la mujer era posesión del marido, y entre los judíos las diferencias entre el hombre y la mujer también eran enormes). Si bien Pablo es heredero de su cultura, la supera y pone al esposo al servicio de la esposa, amándola y entregándose por ella (5,25). En lo que respecta a la sumisión: “las mujeres sean sumisas a sus maridos” (5,22) hay que entenderlo a la luz del modelo que pone por marido: Cristo que se entregó a si mismo por la esposa. Por otro lado, lo que habla de la sumisión de la mujer al marido está subordinado a la sumisión recíproca, con la que comienza toda la sección (5,21)

Reflexiones del sacerdote o del animador.

 

Diálogo:

  • ¿Qué actitudes se atribuyen al marido y a la mujer en este texto? ¿Hay algo que llame la atención?
  • Con qué se compara a uno y a otro, y cuál es la relación que está de fondo en toda la comparación?
  • ¿Cómo se puede comprender la sumisión que el apóstol presenta de la mujer respecto del marido en los vv. 22-24?
  • ¿Cómo puede iluminar la relación esponsal Cristo-Iglesia al matrimonio cristiano y a las relaciones que se dan entre los cónyuges?
  • ¿Qué actitudes se destacan de Cristo con relación a la Iglesia que pueden iluminar la relación del esposo para con la esposa?
Compromisos.
Ave María.
Canto final.

Fuente: Pastoral Bíblica,
Conferencia Episcopal del Uruguay.