Pastoral familiar en las estructuras de comunión y participación.

,

Por P. Ricardo Ramos
Juan Andrés
y Mildred Roballo

(Puebla 565) “...el don maravilloso de la vida nueva se realiza de modo excelente en cada Iglesia particular y también, de manera creciente en la familia”
La familia es “centro” de evangelización, que por el dinamismo del Espíritu va creciendo en gracia y santidad. Porque es “centro” de evangelización, es “centro” de comunión y participación”. La Pastoral Familiar deberá ayudar a la familia a encontrar caminos de “renovación y de comunión con la Iglesia y el mundo” (568). Dado que la familia es a su vez sujeto y objeto de evangelización.
Una mirada a la realidad nos muestra una situación de las familias que más que desafío es una urgencia para la evangelización. Quizás nos encontramos con que la evangelización de las familias se presenta más como objeto que como sujeto dado el deterioro de los componentes básicos familiares. ¿Cómo sería el compromiso con la Iglesia particular de nuestras familias dada su situación de emergencia?
El desafío para la Iglesia particular, desde una nueva “imagen de la caridad” que implicaría una comunión, más que nunca, enraizada en el misterio del Crucificado. Partiendo de la negación del “sí mismo”, reflejado en instancias de comunión que quizás se han desgastado demasiado por las instancias de “reunión”.
Centros de Coordinación dioce-sana, participación de los padres de familia. (616).