El camino de María,
el camino de la Familia

Por Drs. Gerrardo
y Mónica Cilintano

María madre de Jesús, criatura sublime, modelo de la Iglesia, que en ella vemos nuestro modelo de perfección.
Los distintos momentos de la vida de María que el Evangelio nos narra son etapas de un camino espiritual, el Camino de María que todos podemos recorrer.
Quisiéramos recordar sintéticamente las etapas más significativas: El primer acontecimiento de la vida de María es la Anunciación (Lc 1,25 ss) cuando el Verbo se encarna en su seno. Cristo nace en nosotros.
El segundo episodio es la visita de María a su prima Isabel. María va para ayudarla y, encontrando a su prima abierta a Dios, le comunica su experiencia a través del Magnificat.
Del mismo modo elegimos a Dios como el Ideal de nuestra vida y nos ponemos a amar a los demás.
El tercer acontecimiento de la vida de María es el nacimiento de Jesús (Lc 2,7; Mt 1,25). Es nuestra experiencia de todos los días, cuando el amor se vuelve mutuo fructifica en la presencia espiritual de Jesús en medio de la comunidad.
Luego, María presenta a su Hijo al Templo y se encuentra con Simeón, éste le confirma que su niño es Hijo de Dios. Pero también le dice “una espada le atravesará el corazón” (Lc 2,35). Quien se esfuerza en profundizar su espiritualidad y vivirla pasa por un momento semejante.
María, luego, experimenta el dolor cuando debe huir forzadamente a Egipto (Mt 2,13 ss), sufriendo esa persecución. El ideal cristiano cuando se vive, va contracorriente.
.Jesús, a los 12 años, en Jerusalén habla a los doctores del Templo.
María, al encontrarlo, le dice: “Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? (Lc 2,48). Estamos en una nueva etapa de la vida de María: la pérdida de Jesús le significó un momento de oscuridad.
Después, María vivió un largo período de intimidad familiar con Jesús. Los que aceptan con humildad y superan las etapas precedentes, a menudo encuentran una unión con Jesús nueva y más profunda.
Luego llegan los años de la vida pública de Jesús y María lo sigue en su misión. Es el período de la vida espiritual en que ya estamos entrenados a escuchar la voz de Jesús, la sentimos como propia y queremos seguirla.
Después le llega a María la hora de la inmolación: es la Dolorosa, nos recuerda la soledad en su vida, especialmente a los pies de la Cruz.
Pero después de la desolación se contempla a María en el Cenáculo, con toda su maternidad hacia los Apóstoles.
Y en el momento culminante, la Asunción al cielo de María.
Sólo quien ha dejando esta tierra, podría decir algo de esta etapa. Santa Clara, antes de morir, pronunció estas palabras:
“Ve segura, alma mía, porque tienes una buena guía en tu viaje. Ve, porque Aquel que te ha creado, te ha santificado”