|
PrGerardo Cilintano
Casados hace 23 años. |
| El camino de María, el camino de la Familia |
|
|
Por
Drs. Gerrardo
y Mónica Cilintano |
María madre de Jesús, criatura sublime,
modelo de la Iglesia, que en ella vemos nuestro modelo de perfección.
Los distintos momentos de la vida de María que el Evangelio nos narra
son etapas de un camino espiritual, el Camino de María que todos podemos
recorrer.
Quisiéramos recordar sintéticamente las etapas más significativas:
El primer acontecimiento de la vida de María es la Anunciación
(Lc 1,25 ss) cuando el Verbo se encarna en su seno. Cristo nace en nosotros.
El segundo episodio es la visita de María a su prima Isabel. María
va para ayudarla y, encontrando a su prima abierta a Dios, le comunica su experiencia
a través del Magnificat.
Del mismo modo elegimos a Dios como el Ideal de nuestra vida y nos ponemos a
amar a los demás.
El tercer acontecimiento de la vida de María es el nacimiento de Jesús
(Lc 2,7; Mt 1,25). Es nuestra experiencia de todos los días, cuando el
amor se vuelve mutuo fructifica en la presencia espiritual de Jesús en
medio de la comunidad.
Luego, María presenta a su Hijo al Templo y se encuentra con Simeón,
éste le confirma que su niño es Hijo de Dios. Pero también
le dice una espada le atravesará el corazón (Lc 2,35).
Quien se esfuerza en profundizar su espiritualidad y vivirla pasa por un momento
semejante.
María, luego, experimenta el dolor cuando debe huir forzadamente a Egipto
(Mt 2,13 ss), sufriendo esa persecución. El ideal cristiano cuando se
vive, va contracorriente.
.Jesús, a los 12 años, en Jerusalén habla a los doctores
del Templo.
María, al encontrarlo, le dice: Hijo mío, ¿por qué
nos has hecho esto? (Lc 2,48). Estamos en una nueva etapa de la vida de María:
la pérdida de Jesús le significó un momento de oscuridad.
Después, María vivió un largo período de intimidad
familiar con Jesús. Los que aceptan con humildad y superan las etapas
precedentes, a menudo encuentran una unión con Jesús nueva y más
profunda.
Luego llegan los años de la vida pública de Jesús y María
lo sigue en su misión. Es el período de la vida espiritual en
que ya estamos entrenados a escuchar la voz de Jesús, la sentimos como
propia y queremos seguirla.
Después le llega a María la hora de la inmolación: es la
Dolorosa, nos recuerda la soledad en su vida, especialmente a los pies de la
Cruz.
Pero después de la desolación se contempla a María en el
Cenáculo, con toda su maternidad hacia los Apóstoles.
Y en el momento culminante, la Asunción al cielo de María.
Sólo quien ha dejando esta tierra, podría decir algo de esta etapa.
Santa Clara, antes de morir, pronunció estas palabras:
Ve segura, alma mía, porque tienes una buena guía en tu
viaje. Ve, porque Aquel que te ha creado, te ha santificado