Este artículo es un resumen de la conferencia dictada en Montevideo en el año 2000 por el Profesor Gary Becker, prestigioso economista y sociólogo estadounidense, Premio Nobel de Economía.
Gracias a la Universidad de Montevideo obtuvimos la transcripción íntegra de la exposición del Prof. Becker, traducida al español.

La familia es la institución más importante de cualquier sociedad conocida, pasada o presente. La estructura familiar, que solía cambiar lentamente, ha experimentado durante los últimos 50 años cambios sin precedentes en magnitud y rapidez:

• La cantidad de divorcios ha crecido muy rápidamente en muchos países.
• Las tasas de natalidad han caído en todo el mundo.
• La participación de las mujeres en la actividad laboral ha aumentado mucho.
• Muchas personas ancianas han alcanzado la independencia económica.

A pesar de esto, la familia sigue siendo crucial para que la economía y la sociedad funcionen bien. A partir del nacimiento, la familia tiene la principal responsabilidad del cuidado y la educación de los niños; los padres son responsables de su adaptación a la sociedad, de su aprendizaje del idioma, destrezas y valores éticos. La familia tiene un rol fundamental en la formación de actitudes como la confiabilidad, la honestidad, la responsabilidad, la laboriosidad, la auto-confianza. Éstas son las virtudes fundamentales de la economía. Sin estas actitudes, que son principalmente generadas en el ámbito familiar, no se puede tener una economía exitosa ni tampoco una vida exitosa.

El capital humano es lo más esencial en el crecimiento de la economía mundial. En casi todos los países la inversión en las personas es el ingrediente esencial del progreso económico. El concepto de capital humano coloca a la persona en el centro de la economía, donde debe estar. Esto significa que lo que determina el nivel de vida de un país es la forma cómo logra desarrollar y utilizar, a través de la estructura económica del mercado, el conocimiento y las destrezas de la gente. El desafío que tienen los gobiernos es cómo construir una familia más fuerte, cómo establecer políticas correctas que permitan que los talentos básicos que se encuentran en las personas puedan ser utilizados en forma productiva.
A menudo se objeta que, aunque la familia es importante, han habido problemas y cambios en la familia. Hay cambios en la estructura familiar que son inevitables, pero otros no lo son. Tenemos la esperanza de poder cambiar las políticas que producen efectos dañinos sobre la familia. Voy a mencionar dos ejemplos:

• Un programa de seguridad social de los EE.UU. solamente paga pensión a las madres cuando los padres las han abandonado. Esta medida actúa como un factor desestabilizador del matrimonio, especialmente en aquellas familias que necesitan mayor apoyo para mantener juntos a los padres.
• Hoy en día en casi todos los estados de los Estados Unidos la ley permite que el esposo o la esposa, sin dar ningún tipo de explicación, solicite y obtenga el divorcio en un plazo máximo de seis meses. Las madres divorciadas que tienen que criar a sus niños están en una situación muy difícil, sobre todo cuando tienen ingresos bajos. En muchos casos les es difícil obtener ayuda de sus ex-esposos, por lo que deben ser el sostén financiero principal de la familia. Las madres tienen que ir a trabajar, los niños se quedan solos y éste es un problema social importante.

Esto es un resultado de las leyes de divorcio; no existe ninguna razón por la cual deba seguir así. El sistema actual debería ser reformado porque ocasiona daños tanto a los padres como a los niños. El movimiento feminista de los EE.UU. inicialmente apoyaba estas leyes de divorcio; pero ahora que se han visto sus resultados, muchas agrupaciones feministas han cambiado su política, puesto que este tipo de divorcio perjudica a la mujer. Yo propongo que haya matrimonios más contractuales, por ejemplo que la pareja pueda acordar libremente que no tendrá posibilidad de divorcio.
La familia es crucial, pero no es el único factor que afecta al capital humano. También las escuelas son sumamente importantes. El problema es que en la mayor parte de los países la educación para los niños de familias pobres es de calidad inadecuada. En EE.UU. el sistema de escuelas públicas es malo para la franja del 25% más pobre de la población. El mismo problema se da en muchos otros países. El gobierno y la familia tienen la gran responsabilidad de tomar medidas para mejorar esta situación. Yo propongo dos enfoques esenciales:

• El primero es aproximarnos al nivel de competencia del sistema de educación superior. La competencia da muy buenos resultados en el nivel universitario. Yo creo que también debe haber competencia en los niveles más bajos. La competencia puede tener distintas formas, por ejemplo entre las escuelas públicas y también entre las escuelas privadas. Para que esta competencia sea más justa, es necesario que haya apoyo del gobierno. Existe por ejemplo el sistema de los vouchers. El gobierno emite vouchers para las familias pobres. Sirven solamente para pagar el costo de la escuela, pública o privada. Esto permite que los padres elijan la escuela y que las escuelas compitan entre sí para captar al alumno. Esto hace que las mejores escuelas prosperen. Las peores escuelas públicas son impulsadas a mejorar y modernizarse para poder competir y cuentan para ello con apoyo del gobierno. Este sistema está funcionando en los EE.UU., no es algo teórico. Las escuelas públicas y privadas están mejorando y los niños más pobres se están beneficiando.
• En las familias muy pobres, a menudo los niños no van a la escuela porque tienen que trabajar. Ganan muy poco, pero lo poco que ganan contribuye bastante al ingreso de sus familias. Muchos piensan que la solución al trabajo infantil es la educación obligatoria, pero esto es inefectivo para las familias más pobres. Yo promuevo una política que en varios países (incluso Uruguay) se está implementando: Dar una contribución mensual a los padres muy pobres condicionada a que sus hijos asistan a la escuela, tengan un buen rendimiento escolar y tengan chequeos de salud regulares. Se han realizado evaluaciones del sistema mexicano y los resultados de los últimos dos años han demostrado un crecimiento dramático en los logros académicos de los niños de este sector.