A continuación publicamos un resumen del informe que la delegación de la pastoral familiar uruguaya presentó en el pasado mes de mayo en Toluca (México), en una reunión del CELAM dedicada al tema de la defensa de la vida.

Antecedentes.

Los problemas económicos de los últimos años han llevado al Estado uruguayo a incrementar la solicitud de préstamos internacionales. Éstos vienen muchas veces condicionados a la incorporación de políticas de “salud reproductiva”, que incluyen aborto, contracepción y programas de educación sexual que promueven el denominado “sexo seguro”. Cabe destacar que el Banco Interamericano de Desarrollo aprobó un préstamo de 45 millones de dólares, parte de los cuales serán destinados a “prevenir el embarazo adolescente” mediante la distribución gratuita de anticonceptivos, DIUs, etc. Los principales beneficiarios directos de estos fondos son con frecuencia ONGs dirigidas por grupos feministas radicales que promueven a su vez políticas que tienen como objetivo el reconocimiento de los supuestos “derechos sexuales y reproductivos”.

En el ámbito político, desde el regreso de la democracia en 1984, se presentaron sin mayor éxito en Uruguay varios proyectos de ley de aborto –uno por legislatura-. A partir de mediados de la década del ´90, se empezaron a presentar proyectos de reproducción asistida, eutanasia, testamento vital y derechos homosexuales. En mayo de 2001 se ratificó el Protocolo de CEDAW “a puertas cerradas”, con lo cual fue imposible hacer oír voces discrepantes con el mismo antes de la ratificación.

Los cambios apuntados en las corrientes de opinión, sumados a las presiones de movimientos feministas radicales y de organismos internacionales llevaron a que en los primeros años del nuevo milenio recrudeciera la presentación de proyectos de ley claramente contrarios al respeto de la vida y la familia en el Uruguay.

Iniciativas.

En forma paralela a las actividades que realiza la Pastoral Familiar, diversos grupos provida y profamilia vienen trabajando desde hace años en Uruguay.

Una iniciativa en este sentido partió del Arzobispo de Montevideo, Mons. Nicolás Cotugno, quien estableció en 2001 la Comisión de Bioética Médica del Círculo Católico de Obreros del Uruguay (CCOU). Dicha Comisión inició sus actividades con el objetivo de redactar un Código de Ética Médica para los médicos de dicha institución. El Código está prácticamente terminado, restando solamente su revisión final. Sin embargo, los múltiples proyectos parlamentarios presentados obligaron a la Comisión de Bioética Médica del CCOU a dedicar la mayor parte de su tiempo a contestar los argumentos de quienes promovieron durante 2002 el Proyecto de Ley de Reproducción Asistida y el Proyecto de Ley de Defensa de la Salud Reproductiva, con el que se pretende legalizar el aborto.

En este sentido, caben destacar las siguientes acciones llevadas a cabo por la Comisión en general y por algunos de sus integrantes en particular:

1. II Tomo de la obra “Derecho Médico”, del Dr. Gustavo Ordoqui (Presidente de la Comisión), en la que se trata del “Derecho del paciente a ser concebido, nacer, vivir y morir con dignidad de persona”.

2. Elaboración de proyectos alternativos: Proyecto de Ley sobre el Estatuto Jurídico del Embrión Humano y Proyecto de Ley de Promoción y Protección Solidaria de la Mujer, el Niño y la Familia Uruguaya.

3. Campañas vía correo electrónico contra la Ley de Reproducción Asistida y contra la Ley de Defensa de la Salud Reproductiva organizadas por la Asociación Vivir en Familia a través de su Revista Virtual. Ambas campañas llegaron a unos

3.000 suscriptores directos de la revista. Los propios legisladores llegaron a comentar que recibían entre 200 y 500 mails por día sobre el tema. Fuentes del Parlamento revelaron que la campaña incidió positivamente para que muchos legisladores cambiaran de opinión a la hora de votar la ley.

4. La Pastoral de la Salud y la Asociación Esperanza Uruguay, organizaron unas Jornadas sobre Aborto, a las que tituló: “Matar no es la solución. Busquemos alternativas”. En las mismas participaron prestigiosos panelistas uruguayos y extranjeros.

5. Lanzamiento del video “Salvemos a los dos”, editado por la iglesia evangélica “Misión Vida para las Naciones” con base en videos preexistentes, pero con el agregado de testimonios personales de uruguayas que abortaron y que no abortaron (estas últimas, acompañadas por sus propios hijos). En este sentido, debemos destacar la importancia que le ha dado la Comisión de Bioética del CCOU al trabajo con personas e instituciones de otras religiones que comparten con nosotros una sana preocupación por la vida y la familia.

6. Se destacan dos visitas al Parlamento, una a la Comisión de Salud de la Cámara de Senadores y otra a la Cámara de Diputados, en las que acompañamos a Mons. Cotugno, con ocasión del tratamiento de los proyectos de ley de reproducción asistida y aborto respectivamente.

Resultados.

1. Proyecto de Ley de Reproducción Asistida: Luego de su aprobación “en general” en el Senado de la República, quedó “congelada”; la reacción contraria provocó que la Ley volviera a Comisión y que no se pasara a la votación artículo por artículo.

2. Proyecto de Ley de Defensa de la Salud Reproductiva: Luego de empezar el debate perdiendo por aproximadamente 75 votos contra 24, si bien no se logró revertir totalmente la situación, se llegó a una votación bastante pareja, en la que se perdió en Diputados por 47 votos contra 40. La ley fue votada “en general” y artículo por artículo en forma inmediata, pasando al Senado. Es de destacar que si bien no se esperaba que fuera aprobada artículo por artículo, es tan mala -incluso en términos jurídicos- que difícilmente podrá ser defendida en la Cámara Alta.

3. Se cuenta con un libro que puede ser considerado como el más moderno “manual de bioética” existente en América Latina, y que bien puede ser utilizado para capacitar y formar a agentes de pastoral familiar de toda Iberoamérica.

4. También se cuenta con una Revista Virtual que desde hace ya más de tres años, promueve la vida y la familia a nivel nacional e internacional. Esta publicación se ha consolidado a tal punto que han surgido nuevos emprendimientos e iniciativas que siguen el mismo camino.

5. Finalmente, a raíz de todos estos problemas, el Arzobispo de Montevideo, Mons. Nicolás Cotugno, nos ha encomendado la tarea de sacar adelante una Comisión Arquidiocesana de Bioética, que tiene como objetivo velar por el fiel cumplimiento del Magisterio en todo lo relacionado con la “Cultura de la Vida y la Familia”.

El futuro.

Todavía queda mucho por hacer. Pero parece claro que paralelamente a los ataques a la vida y la familia desde diversos ámbitos, las iniciativas en favor de la vida la familia se están multiplicando en Uruguay. Es necesario continuar consolidando las iniciativas ya existentes; en algunos casos, las redes virtuales de información y apoyo mutuo entre las pastorales familiares de los distintos países de Iberoamérica pueden ser muy fructíferas. El relacionamiento personal e institucional con personas de otras religiones que comparten con nosotros una misma visión antropológica y metafísica parece ser también un elemento importante a consolidar y fortalecer. Somos firmes partidarios de un ecumenismo provida y profamilia.

Finalmente, pensamos que tanto en Uruguay como en los distintos países de nuestro continente es necesario seguir acudiendo a la oración y al trabajo permanente en defensa de la Cultura de la Vida y la Familia con todos los medios a nuestro alcance.