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Estupefactos y admirados decían:
¿Es que no son galileos todos estos que están
hablando? Pues ¿cómo cada uno de nosotros les oímos
en nuestra propia lengua nativa? (...) todos les oímos hablar
en nuestra lengua las maravillas de Dios. (Hechos 2, 7 - 11).
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Reflexión.
Los medios de comunicación social
(en particular los mass-media) pueden engendrar cierta pasividad en los
usuarios, haciendo de estos consumidores poco vigilantes de los mensajes
o de los espectáculos. Los usuarios deben imponerse moderación
y disciplina respecto a los mass- media. Han de formarse una conciencia
clara y recta para resistir mas fácilmente las influencias menos
honestas. (Catecismo de la Iglesia Católica Nº 2496).
Ecclesia in America
Evangelizar con los medios de comunicación
social
72. Es fundamental para la eficacia de la nueva evangelización
un profundo conocimiento de la cultura actual, en la cual los medios de
comunicación social tienen gran influencia. Es por tanto indispensable
conocer y usar estos medios, tanto en sus formas tradicionales como en
las más recientes introducidas por el progreso tecnológico.
Esta realidad requiere que se domine el lenguaje, naturaleza y características
de dichos medios. Con el uso correcto y competente de los mismos se puede
llevar a cabo una verdadera inculturación del Evangelio. Por otra
parte, los mismos medios contribuyen a modelar la cultura y mentalidad
de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, razón por la cual quienes
trabajan en el campo de los medios de comunicación social han de
ser destinatarios de una especial acción pastoral (277)
Familia y unidad:
La experiencia familiar educa en el sentido de la unidad, ayuda a reconocer
el gran movimiento hacia la unidad que anima la historia humana. La familia
es lugar de unidad que se construye como unidad entre las generaciones:
En primer lugar, unidad de los hijos y los padres entre sí. La
diversidad permite el intercambio de capacidades. Las dificultades de
comprensión permiten buscar las posibilidades de comprometerse
aún en la diversidad. La actitud debe ser de escuchar; el diálogo
exige que no haya juicios preconcebidos, o que los suspenda. Las tensiones
positivas (apertura a la novedad, iniciativas audaces y precoces de los
hijos; responsabilidad, prudencia, equilibrio, protección de los
padres) pero también negativas (opciones opuestas, compromisos
contrastantes) si se las vive bien conducen a un crecimiento de ambos.
Es entre abuelos, hijos y nietos que se realiza la continuidad
de las generaciones: la dimensión histórica de la familia.
Comporta un enriquecimiento recíproco: los jóvenes aprenden
a valorizar al anciano, a comprender el amor magnánimo,
a dar valor al ser de la persona más que a su eficiencia física;
los ancianos en contacto con los jóvenes sienten renacer el deseo
de vivir, descubren su utilidad, ven valorizada la propia vida pasada
y el bagaje de experiencias; el vínculo positivo entre las distintas
generaciones de la familia hace que sobre ella converjan los parientes
(tíos, primos, cuñados, nueras, etc.) componiendo en unidad
relaciones diversas.
Familia y medios de comunicación:
Respecto de los medios de comunicación, es necesario educar a los
hijos al discernimiento y a la confrontación entre las distintas
fuentes de información. Ayuda comentar con ellos los hechos de
la crónica diaria. Las historietas y periódicos para adolescentes
no deben convertirse en trampas de soledad: cada tanto mirarlos juntos.
Conviene ir al cine con los hijos pequeños. También cuando
se trata de programas de evasión, éstos trasmiten al espectador
un mensaje positivo o negativo implícito, y hay que educar a los
hijos a ver críticamente los programas. Es necesario el diálogo
con ellos sobre los espectáculos vistos; ayudarlos a descubrir
el mensaje y a evaluarlo éticamente.
Reflexiones
del sacerdote o del animador.
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