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Ficha
Nº 13
La familia, célula de la sociedad |
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| Canto
inicial. Oración del Padre Nuestro. Lectura de la Biblia: |
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Reflexión. El Hijo de Dios, al hacerse hombre, quiso
nacer de una mujer y formar parte de una familia. Siendo el Creador del
cielo y de la tierra, vivió sujeto a sus padres, haciendo en su
naturaleza humana la experiencia de todo niño o niña que
crece y aprende bajo la guía de sus mayores. Progresó así
en sabiduría, estatura y gracia ante Dios y ante los hombres, no
solo, sino en estrecha dependencia de María y José. Al hacerlo
de ese modo, proclamó con su vida misma, antes incluso de comenzar
su predicación pública, el Evangelio de la familia. Ninguna otra institución puede sustituir a la familia en esa tarea, pues sólo la familia afronta y debe afrontar el momento crítico de la formación de la personalidad del nuevo ser humano, que según la psicología se ubica en los primeros años de su existencia. ¡Pensemos cuántos más y más graves y terribles serían los traumas y los problemas de personalidad si los niños fuesen criados en dependencias del Estado por funcionarios públicos! Lo que los padres tienen que trasmitir al hijo es absolutamente todo, es decir, cómo ser humano en general: comparadas con ellos, todas las otras instituciones educativas son en cierto modo especialistas, que necesariamente construyen sobre el cimiento puesto, mejor o peor, por los padres. El Estado supone la existencia de sus miembros,
pero no los engendra. Sólo la familia engendra la vida humana.
Y no solamente la engendra en sentido físico, sino global: moral,
espiritual, humano, en el sentido ya dicho arriba. La familia es por ello
anterior al Estado y por eso el Estado debe respetarla en su naturaleza
y derechos propios. Más aún, debe promoverla y defenderla,
porque la familia es el semillero de los miembros del mismo Estado y dañar
o descuidar a la familia es dañar y descuidar a la Nación
misma. Sería erróneo en ese sentido atribuir al marxismo la exclusividad de esta oposición totalitaria al gran bien natural de la familia. Es de la cuna del «neoliberalismo» que nos ha venido a visitar en los últimos días, por ejemplo, una embajadora de la muerte, que encima ha tenido la frescura de disfrazarse de «católica». Esta llamativa coincidencia da incluso para pensar si habrá tanta distancia y oposición entre ambos «ismos», que en el tema del aborto, por ejemplo, aparecen íntimamente consustanciados y unidos en su lucha contra la vida. Los católicos, lamentablemente, desconocemos muchas veces las enseñanzas de la Iglesia respecto de la familia, así como en general el contenido de la fe que profesamos. Eso lleva consigo el riesgo de que seamos zarandeados para aquí y para allá por toda clase de doctrinas, principios, criterios, que al final están en contraste con las enseñanzas de Jesucristo y de la Iglesia, y por tanto, con el verdadero bien de la persona, la familia y la sociedad. María Santísima, que convivió
cotidianamente con el Verbo Encarnado, «conservaba cuidadosamente
todas las cosas en su corazón». Esa continua meditación
y contemplación de la Palabra encarnada le dio fuerzas para permanecer
al pie de la Cruz cuando muchos otros ya habían huido. La Virgen
nos da ejemplo de cómo debemos aprovechar nuestro tiempo en la
meditación de la verdad cristiana y católica para que podamos
ser de verdad, con la ayuda de la gracia de Dios, testigos del Evangelio
de la familia. Reflexiones del sacerdote o del animador. |
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Compromisos.
Ave María. Canto final. |
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Lic. Néstor Martínez. |
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