FE Y RAZÓN

"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"

Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo

(Santo Tomás de Aquino)


SAN GREGORIO MAGNO (540-604)

San Gregorio fue un Pontífice de una personalidad muy completa, ya sea como pastor de almas, como escritor, predicador, misionero y hombre de profunda espiritualidad.

Toda la orientación de su vida se puede sintetizar en esta frase que compuso en una de sus homilías:

" El hombre ha sido creado para contemplar a su Creador, para buscar siempre su rostro y habitar en la solemnidad de su amor". Desde aquí ya podemos intuir el amor y la dedicación que habría de tener hacia la liturgia, puesto que ésta tiende, precisamente, a la alabanza y a la contemplación de las cosas divinas, como antesala de la Jerusalén celeste que nos aguarda.

Pertenecía a una familia de senadores civiles y fue educado especialmente en las artes y en el derecho. Fue prefecto de Roma, pero a los 35 años entró en el monasterio benedictino de monte Celio de esa ciudad, donde vivió cinco años, pletóricos de felicidad. Pero tuvo que dejar el monasterio, pues el Papa Pelagio II le consagró diácono y nuncio en Constantinopla, en donde permaneció durante cinco años, hasta que en el 590, con motivo de la muerte de Pelagio II, fue elegido Papa por aclamación del clero y del pueblo y consagrado obispo el 3 de setiembre de ese año.

Como obispo de Roma, dotado de una sensibilidad pastoral, tuvo muy en cuanta en su tarea evangelizadora, la psicología y las necesidades de su comunidad diocesana y así, teniendo en cuenta la veneración del pueblo por las basílicas, dado que la mayoría de ellas están dedicadas a los mártires, San Gregorio le dio mucho impulso al culto estacional, de modo que verdaderas multitudes desde los distintos barrios de la ciudad, acudían a las iglesias designadas para ese día con el fin de participar de la eucaristía presidida por el Papa.

En las homilías pronunciadas en esas ocasiones, muchas de las cuales se conservan el Papa se esmeraba en catequizar a un pueblo sencillo, el cual disfrutaba de las celebraciones litúrgicas como los grandes festejos de toda la ciudad de Roma.

( Mons. Dr. Julio.C. Delpiazzo)

 

CRONOLOGÍA

540- Nació en Roma, de familia patricia.

572-73- Es prefecto de Roma

  1. Muere su padre, Gordiano, y abraza la vida monacal.

  1. Ha abandonado su retiro en el claustro al ser enviado a Constantinopla, en calidad de Nuncio apostólico, por el papa Pelagio II.

  1. Regresa de su misión en Constantinopla y se reincorpora al monasterio. Desde este tiempo el Papa lo tiene como consejero.

  1. A la muerte de Pelagio II es elegido Papa, a pesar de su tenaz resistencia.
  2. 591- Predica probablemente sus homilías.

  3. Prepara probablemente la redacción de sus homilías para su publicación.

  1. Muere, tras catorce años de fecundo y sabio gobierno de la Iglesia y de toda una vida santa y ejemplar.

 

HOMILÍA SOBRE LA RESURRECCIÓN

(Mc 16, 1-17)

Habéis oído, carísimos hermanos, que las santas mujeres que fueron en busca del señor con aromas al sepulcro, querían tributar con humanidad los últimos honores al difunto, que tanto habían amado en vida.

Más este suceso nos indica qué es lo que debe hacerse en la santa Iglesia. Es preciso que de tal modo oigamos las cosas que han sucedido, que pensemos en lo que nosotros debemos hacer para su imitación. Pues creyendo nosotros en aquel que murió, si empapados en el aroma de las virtudes buscamos al Señor con la opinión de las buenas obras, vamos también con aromas al sepulcro. Aquellas mujeres que vinieron con los aromas, vieron a los ángeles; porque las almas que caminan en busca del señor por los santos deseos con el aroma de las virtudes, ven a los habitantes de la patria celestial. Es de notar lo que se significa cuando se dice que el ángel estaba sentado a la derecha. ¿Qué significa por el lado izquierdo sino la vida presente, y por el lado derecho la vida eterna?. De aquí que se diga en el Cantar de los Cantares: "Su izquierda debajo de mi cabeza y su derecha me abrazará" (Cant 2,6). Por consiguiente, como nuestro Redentor había ya dejado la vida presente, con mucha razón estaba sentado a la derecha del ángel que había venido a anunciar su vida perpetua. Y apareció vestido de blanco, porque anunció los gozos de nuestra festividad. La blancura del vestido significa el esplendor de nuestra solemnidad. ¿De la nuestra o de la suya?. Hablando con verdad, podemos decir de la suya y de la nuestra. La resurrección de nuestro Redentor fue y es nuestra fiesta, porque nos concedió la gracia de volver a la inmortalidad; y es la fiesta de los ángeles, porque con nosotros se completa su número. El ángel se apareció vestido de blanco en la fiesta nuestra y suya; porque siendo nosotros llevados a la patria celestial por la resurrección del Señor, se reparan los daños de la patria celestial.

Pero oigamos qué es lo que dice a las mujeres cuando se acerca al sepulcro: "No temáis", como si dijera: teman todos aquellos que no aman, ni desean la venida de los habitantes de la patria celestial; teman todos aquellos que, siendo víctimas de los deseos carnales, desesperan de poder llegar a ser compañeros suyos. Vosotros, ¿por qué teméis al ver a vuestros conciudadanos? De aquí que san Mateo, al describir la aparición del ángel, dice: "Era su rostro como el relámpago y sus vestidos como nieve". En el relámpago está representado el terror del temor, y en la nieve la suavidad del candor, y como Dios todopoderoso es terrible para los pecadores y afable para los justos, con razón se manifiesta el ángel testigo de su resurrección, con el rostro semejante al relámpago y el vestido blanco como la nieve, para atemorizar con su misma presencia a los réprobos y acariciar a los piadosos. Así también iba delante del pueblo de Israel una columna de fuego que alumbrándole por la noche, y una nube que mitigaba los rayos del sol por el día. En el fuego está representado el terror y en la nube la suavidad de la visión; el día representa la vida de justo y la noche la vida del pecador. De aquí que diga S. Pablo a los pecadores convertidos: "Fuisteis algún tiempo tinieblas, ahora sois luz en el señor". Por consiguiente, durante el día se manifestaba la columna por la nube y durante la noche por el fuego, porque Dios todopoderoso se aparecerá muy afable con los justos y terrible con los injustos; a unos recibirá con blanda mansedumbre, cuando aparezca en el día del juicio; y a los otros los aterrará con el rigor de su justicia. Escuchemos ya qué es lo que el ángel añade": Buscáis a Jesús Nazareno". La palabra "Jesús" significa la salud, y se interpreta Salvador; mas como muchos podían llamarse Jesús, no sustancial, sino apelativamente, indica inmediatamente que habla de Jesús, diciendo nazareno; y añade enseguida la causa: "que fue crucificado". Y, añade; "Resucitó, no está aquí." Se dice no está aquí, por la presencia de su carne, pero está en todas partes por su divinidad". "Mas id, decid a sus discípulos y a Pedro que os precederá en Galilea". Debemos considerar por qué el ángel, al hacer mención de todos los discípulos la hace de una manera muy especial de Pedro. Si el ángel no hubiera hecho mención de él de una manera especial, él, que había negado a su maestro, no se hubiera atrevido a ir con losa demás discípulos. Le cita, pues, por su nombre, para que no desesperase por su negación. En todo esto, debemos considerar porque Dios todopoderoso permitió que aquel a quien tenía preparado para cabeza visible de toda la Iglesia tuviera miedo de las palabras de una criada y lo negase. Sabemos que sucedió esto por especial providencia de su alta piedad, para que el que había de ser Pastor de la Iglesia aprendiese en su culpa a ser misericordioso con los demás. Esto es, primeramente le hizo conocerse a sí mismo, y después le puso al frente de los demás, para que aprendiera por su flaqueza con cuánta misericordia había de tolerar las flaquezas ajenas.

Y si bien de nuestro Redentor": Os precederá en galilea, allí le veréis, como os lo indicó". Galilea significa la transmigración hecha. Porque ya nuestro Redentor había pasado de la pasión a la resurrección; de la muerte a la vida; de la pena a la gloria; de la corrupción a la incorrupción. Y es visto por sus discípulos primeramente en galilea, porque veremos después con mayor alegría la gloria de su resurrección, si ahora pasamos de la vida viciosa que llevamos a la práctica de las virtudes. El que es anunciado en el sepulcro es manifestado en la transmigración, porque el que es conocido por medio de la mortificación de la carne, es visto en la transmigración del alma. Hemos tocado, carísimos hermanos, muy a la ligera los puntos del Evangelio de este día en su exposición, más queremos profundizar algo más cerca de la solemnidad de ese día.

Dos vidas existían, de las cuales conocíamos una e ignorábamos la otra; la una es mortal, la otra inmortal; la una corruptible y la otra incorruptible; la una de muerte y la otra de resurrección. Mas vino el medidor entre Dios y los hombres, Jesucristo, tomó la una y nos enseño la otra. Sufrió la una muriendo y nos manifestó la otra resucitando. Si nos hubiera prometido la resurrección de la carne a los que vivíamos en esta vida mortal, y no nos hubiera manifestado, ¿quién habría que diera crédito a sus promesas? Hecho hombre, apareció en este mundo en la carne, se dignó morir por su propia voluntad, resucitó en virtud de su poder, y nos manifestó con el ejemplo lo que nos había prometido como premio. Tal vez haya alguno que diga: naturalmente resucitó aquel que, siendo Dios, no pudo ser cautivo de la muerte. Pues bien, no quiso que bastase el ejemplo de su resurrección para instruir nuestra ignorancia y fortalecer nuestra flaqueza. Murió solo, pero no resucitó solo; pues está escrito: "Resucitaron muchos cuerpos de santos que dormían". están destruidos, por consiguiente, todos los argumentos de la perfidia humana. Así, para que nadie diga: el hombre no debe esperar para sí lo que Dios le manifestó en su carne, sabemos que resucitaron algunos hombres con Dios y no dudamos que fueron puros hombres. Luego si somos miembros de Jesucristo, tengamos confianza de que pasará con nosotros lo que consta se verificó en la cabeza. Si no humillamos mucho, debemos esperar nosotros, últimos miembros suyos, lo que hemos oído de los miembros superiores.

Recordemos lo que decían los judíos cuando insultaban al Hijo de Dios enclavado en la cruz: "Si es el rey de Israel, que baje de la cruz y creeremos en él". Si Jesucristo hubiera bajado entonces de la cruz, cediendo a los insultos de los judíos, no hubiera dado pruebas de paciencia; pero esperó un poco, toleró los oprobios y las burlas, conservó la paciencia y dilató la ocasión de que le admirasen; y el que no quiso bajar de la cruz, resucitó del sepulcro. Más fue resucitar del sepulcro que bajar de la cruz; más fue destruir la muerte resucitando que conservar su vida desobedeciendo: Pero como viesen los judíos que no bajaban de la cruz, cediendo a sus insultos, creyeron al verle morir que le habían vencido, y se gozaron de que habían extinguido su nombre; mas he aquí que su nombre creció en el mundo por la muerte, con la cual creía esta turba infiel que le había borrado; y el mundo se complace al contemplar muerto a Aquel a quien los judíos se gozaban de haber dado muerte, porque conoce que ha llegado por la pena al esplendor de su gloria.

Bien significado estaba todo en el libro de los Jueces en los hechos de aquel Sansón, el cual, habiendo entrado en Gaza, ciudad de los filisteos, y conociendo éstos luego su entrada, cercáronla por todas partes, pusieron guardias, y ya se gozaban de tener aprisionado al fortísimo Sansón. Pero sabemos lo que Sansón hizo; a media noche arrancó las puertas de la ciudad y se las llevó a la cúspide del monte. ¿A quién representaba Sansón, carísimos hermanos, sino a nuestro Redentor? ¿Qué es lo que significa con la ciudad de Gaza sino el infierno? ¿Qué es lo que se designa con la conducta de los filisteos sino la perfidia de los judíos? Estos al ver muerto al Señor, y colocado su cuerpo en el sepulcro, pusieron guardias junto a él, y se gozaron de tener preso en el sepulcro, como a Sansón en Gaza, a Aquel que había brillado como el autor de la vida. Pero Sansón no sólo salió a media noche, sino que también se llevó consigo las puertas de la ciudad; porque nuestro Redentor, al resucitar a la hora del amanecer, no solo salió libre del infierno, sino que también destruyó sus pasiones. Llevó las puertas y subió a la cúspide del monte, porque resucitando quitó los cerrojos del infierno, y subiendo penetró en el reino de los cielos.

Hermanos carísimos, amemos con toda nuestra alma la gloria de su resurrección, que primero se nos manifestó por señales y después se nos hizo patente con el hecho: muramos por su amor. En la resurrección de nuestro criador hemos reconocido a los ángeles, sus ministros, como conciudadanos nuestros. Démonos prisa a celebrar cuanto antes la solemnidad de este día con nuestros compañeros en la patria celestial: no pudiendo unirnos a ellos por la visión, unámonos por la intención. Transmigremos de los vicios a las virtudes para que merezcamos ver en Galilea a nuestro Redentor. El Todopoderoso, que dio por nosotros a su Unigénito Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, auxilie nuestro deseo, para vivir y reinar con El, por los siglos de los siglos.


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