Fe
y Razón
Revista virtual gratuita de
teología
Publicación del Centro Cultural Católico “Fe y
Razón”
Desde Montevideo (Uruguay), al servicio de la
evangelización de la cultura
Nº 66 – Marzo de 2012
“Omne
verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est”
“Toda verdad, dígala quien la diga,
procede del Espíritu Santo”
(Santo Tomás de Aquino)
“Hoy se hace necesario
rehabilitar la auténtica apologética que hacían los Padres de la Iglesia como
explicación de la fe. La apologética no tiene por qué ser negativa o meramente
defensiva per
se. Implica, más bien, la
capacidad de decir lo que está en nuestras mentes y corazones de forma clara y
convincente, como dice San Pablo "haciendo la verdad en la caridad"
(Ef 4,15). Los discípulos y misioneros de Cristo de hoy necesitan, más que
nunca, una apologética renovada para que todos puedan tener vida en Él.”
(Documento de Aparecida, n. 229).
Publicaciones del
Centro Cultural Católico Fe y Razón
|
Sitio Fe y Razón |
|
|
Revista Virtual Fe y Razón |
|
|
Colección de Libros Fe y Razón |
|
|
Grupo Fe y
Razón en Facebook |
|
|
Presentaciones de Fe y Razón |
Contacto: feyrazon@gmail.com - Por favor
envíenos sus comentarios o sugerencias a esta dirección. Si el mensaje está
referido a una suscripción, por favor indique “Crear suscripción”,
“Modificar suscripción” o “Suprimir suscripción” en el “Asunto” e incluya los
siguientes datos en el cuerpo del mensaje: nombre completo, ciudad o localidad,
país, e-mail.
Venta de libros de la Colección “Fe y Razón” – Títulos disponibles:
1.
Miguel
Antonio Barriola, “En tu palabra echaré
la red” (Lc 5,5). Reflexiones sobre Dios en la historia.
2.
Daniel
Iglesias Grèzes, Razones para nuestra
esperanza. Escritos de apologética católica.
3.
Néstor
Martínez Valls, Baúl apologético.
Selección de trabajos filosóficos y teológicos publicados en “Fe y Razón”.
4.
Guzmán
Carriquiry Lecour, Realidad y
perspectivas del laicado católico en nuestro tiempo.
5.
Miguel Antonio
Barriola, “Cristo amó a la Iglesia” (Ef
5,25). Reflexiones sobre la cristología de J. L. Segundo y la eclesiología de
H. Küng.
6.
Horacio Bojorge, Teologías deicidas. El pensamiento de Juan
Luis Segundo en su contexto, Segunda edición.
7.
Daniel Iglesias
Grèzes, En el principio era el Logos.
Apologética católica en diálogo con los no creyentes.
8.
Daniel
Iglesias Grèzes, Vosotros sois la sal de
la tierra. El choque entre la civilización cristiana y la cultura de la muerte.
9.
Daniel
Iglesias Grèzes, Soy amado, luego existo.
Reflexiones sobre el darwinismo, el diseño inteligente y la fe cristiana.
Estos libros están disponibles en Lulu,
en: www.lulu.com/spotlight/feyrazon,
en dos formatos: la versión impresa y la versión electrónica.
Donaciones al Centro Cultural Católico “Fe y Razón” a través de PayPal (para esto se requiere tener una cuenta en PayPal):
· Entre a: www.revistafeyrazon.blogspot.com
· En la parte derecha de esa página, presione el botón Donaciones a “Fe y Razón”.
· Ingrese sus datos: cuenta de PayPal (dirección de correo electrónico) e importe de la donación (en dólares estadounidenses).
· Presione el botón correspondiente para finalizar la transacción.
Equipo de
Dirección de la Revista: Ing. Daniel Iglesias Grèzes, Lic. Néstor Martínez, Diác. Jorge Novoa.
Colaboradores: Mons. Dr. Miguel Antonio Barriola, R.P. Lic. Horacio Bojorge, Pbro.
Dr. Antonio Bonzani, Pbro. Eliomar Carrara, Dr. Eduardo Casanova, Carlos Caso-Rosendi, Ing. Agr.
Álvaro Fernández, Mons. Dr. Jaime Fuentes, Dr. Pedro Gaudiano, Ec. Rafael Menéndez, Dr.
Gustavo Ordoqui Castilla, Pbro. Miguel Pastorino, Santiago Raffo, Juan Carlos
Riojas Álvarez, Dra. Dolores Torrado.
LUNES 26 DE MARZO
GRAN ACTO
POR EL
DÍA
INTERNACIONAL DEL NIÑO POR NACER
EN LA PLAZA LIBERTAD A LAS 19:00 HS.
ÉSTA ES LA DECISIVA
¡VAMOS QUE SE PUEDE!
¡SOLIDARIDAD Y JUSTICIA PARA CON EL NO
NACIDO
EN EL URUGUAY!
¡NO A LA LEY DE ABORTO!
MESA COORDINADORA NACIONAL
POR LA VIDA
|
Sección |
Título |
Autor o Fuente |
|
Editorial |
Equipo de Dirección |
|
|
Magisterio |
Papa Benedicto XVI |
|
|
Centro Cultural Católico “Fe y Razón” |
Cursillo
sobre “Darwinismo, Diseño Inteligente y Fe Cristiana” |
Equipo de Dirección |
|
Centro Cultural Católico “Fe y Razón” |
Equipo de Dirección |
|
|
Apologética |
Ing. Daniel Iglesias Grèzes |
|
|
Familia y Vida |
Lic. Néstor Martínez |
|
|
Iglesia |
InfoCatólica |
|
|
Conversiones |
Carlos Caso-Rosendi |
|
|
Oración |
El Libro del Pueblo de Dios |
Conviértanse
y crean en el Evangelio
Equipo de
Dirección
Este número de Fe y Razón contiene dos noticias “de la casa”. En primer lugar
recordamos que en abril y mayo el Ing. Daniel Iglesias Grèzes y el Lic. Néstor
Martínez Valls dictarán un cursillo sobre “Darwinismo, Diseño Inteligente y Fe
Cristiana”. Los detalles del cursillo (días, horas, lugar, etc.) figuran en la
noticia correspondiente.
En segundo lugar
anunciamos la publicación del título Nº 9 de la Colección “Fe y Razón”: el
nuevo libro de Daniel Iglesias Grèzes, Soy
amado, luego existo. Reflexiones sobre el darwinismo, el diseño inteligente y
la fe cristiana. En la noticia correspondiente se explica cómo se puede
adquirir este libro.
En este número incluimos
también una conferencia de Daniel Iglesias titulada “Escatología y
Apologética”, dictada el 2/12/2011 en Buenos Aires, en el XIV Encuentro de
Formación Católica, organizado por el Círculo de Formación San Bernardo de
Claraval.
En la sección “Familia y
Vida” incluimos el artículo “¿MYSU o Briozzo?” del Lic. Néstor Martínez, que
aborda un tema de mucha actualidad en la lucha pro-vida en el Uruguay.
En la sección Iglesia
incluimos una notable entrevista que InfoCatólica realizó en 2011 a Monseñor Xavier Novell,
Obispo de Solsona (Cataluña, España). Destacamos la gran lucidez y franqueza con que
este Obispo plantea varios de los principales problemas que sufre hoy la
Iglesia Católica, no sólo en España, sino también en muchos otros países.
En la sección
Conversiones, tema que quizás hemos descuidado demasiado, publicamos un aporte
de Carlos Caso-Rosendi, colaborador de nuestra revista que reside en los
Estados Unidos.
En la sección dedicada al
Magisterio de la Iglesia incluimos una reciente lectio divina del Papa Benedicto XVI, dirigida a los seminaristas
de Roma. Comentando un texto de la Carta de San Pablo a los Romanos, el Papa
nos da un mensaje muy apropiado para el tiempo litúrgico de Cuaresma, que es un
tiempo de conversión. Ante todo debemos dejar que la Palabra y el Espíritu de
Dios transformen nuestras mentes y renueven nuestra manera de pensar, para transformar
todo nuestro ser, cuerpo y alma, en un sacrificio vivo, una liturgia espiritual
agradable de Dios. Así rendiremos culto a Dios en espíritu y en verdad.
Por
último, el Salmo 129 nos enseña a esperar con confianza el perdón de nuestras
culpas y la redención de parte de Dios, Padre rico en misericordia.
Vuelve a la Tabla de
Contenidos
Visita al Pontificio Seminario Romano Mayor
con ocasión de la fiesta de la Virgen de la Confianza
Lectio divina del
Santo Padre Benedicto XVI
Capilla del Seminario, miércoles 15 de febrero de 2012
Eminencia, queridos hermanos en el
episcopado y en el sacerdocio, queridos seminaristas, queridos hermanos y
hermanas:
Para mí siempre es una gran alegría ver, en el día de la Virgen de la Confianza, a mis seminaristas, los seminaristas de Roma, en camino hacia el sacerdocio, y ver de este modo a la Iglesia del mañana, la Iglesia que vive siempre.
Hoy hemos
escuchado un texto –lo escuchamos y lo meditamos– de la Carta a los Romanos:
San Pablo habla a los Romanos y, por lo tanto, nos habla a nosotros, porque
habla a los romanos de todos los tiempos. Esta Carta no es sólo la más grande
de san Pablo, sino que es también extraordinaria por su peso doctrinal y
espiritual. Es extraordinaria también porque se trata de una carta escrita a
una comunidad que él no había fundado y tampoco había visitado. Escribe para
anunciar su visita y expresar el deseo de visitar Roma, y anuncia los
contenidos esenciales de su kerygma; de este modo prepara a la ciudad
para su visita. Escribe a esta comunidad, a la que no conoce personalmente,
porque es el Apóstol de los paganos –del paso del Evangelio de los judíos a los
paganos– y Roma es la capital de los paganos y, por tanto, también el centro,
en definitiva, de su mensaje. Aquí debe llegar su Evangelio, para que llegue
realmente al mundo pagano. Llegará, pero de modo diverso de como lo había
pensado. San Pablo llegará encadenado por Cristo y precisamente encadenado se
sentirá libre de anunciar el Evangelio.
En el primer
capítulo de la Carta a los Romanos, dice también: de vuestra fe, de la
fe de la Iglesia de Roma, se habla en todo el mundo (cf. 1, 8). Lo memorable de
la fe de esta Iglesia es que se habla de ella en el mundo entero, y podemos
reflexionar cómo está hoy. También hoy se habla mucho de la Iglesia de Roma, de
muchas cosas, pero esperamos que se hable también de nuestra fe, de la fe
ejemplar de esta Iglesia, y pidamos al Señor que logremos que no se hable de
tantas cosas, sino de la fe de la Iglesia de Roma.
El texto leído (Rm 12, 1-2) es el principio de la cuarta y última parte de la Carta a los Romanos y comienza con las palabras «Os exhorto» (v. 1). Normalmente se dice que se trata de la parte moral, que sigue a la parte dogmática, pero en el pensamiento de San Pablo, y también en su lenguaje, no se pueden dividir así las cosas: esta palabra, «exhorto», en griego parakalo, contiene en sí la palabra paraklesis-parakletos; tiene una profundidad que va mucho más allá de la moralidad; es una palabra que ciertamente implica amonestación, pero también consuelo, atención al otro, ternura paterna, más aún, materna. La palabra «misericordia» –en griego oiktirmon y en hebreo rachamim, seno materno– expresa la misericordia, la bondad, la ternura de una madre. Y cuando San Pablo exhorta, todo esto está implícito: habla con el corazón, habla con la ternura del amor de un padre y no sólo habla él. San Pablo dice «por la misericordia de Dios» (v. 1): se hace instrumento del hablar de Dios, se hace instrumento del hablar de Cristo; Cristo nos habla a nosotros con esta ternura, con este amor paterno, con esta atención a nosotros. Y así no sólo apela a nuestra moralidad y a nuestra voluntad, sino también a la Gracia que está en nosotros, para que dejemos actuar a la Gracia. Es casi un acto en el que la Gracia dada en el Bautismo se hace operante en nosotros, debería ser operante en nosotros; así la Gracia, el don de Dios, y nuestra cooperación van juntos.
¿A qué exhorta, en este sentido, San Pablo? «Ofreced vuestros cuerpos como sparaklesis – parakletos» (v. 1). «Ofreced vuestros cuerpos»: habla de la liturgia, habla de Dios, de la prioridad de Dios, pero no habla de liturgia como ceremonia, habla de liturgia como vida. Nosotros mismos, nuestro cuerpo; nosotros en nuestro cuerpo y como cuerpo debemos ser liturgia. Ésta es la novedad del Nuevo Testamento, y lo veremos también después: Cristo se ofrece a Sí mismo y así sustituye todos los demás sacrificios. Y quiere «atraernos» a nosotros mismos a la comunión de su Cuerpo: nuestro cuerpo juntamente con el suyo se convierte en gloria de Dios, se transforma en liturgia. Así la palabra «ofrecer» –en griego parastesai– no es sólo una alegoría; alegóricamente también nuestra vida sería una liturgia, sino al contrario, la verdadera liturgia es la de nuestro cuerpo, de nuestro ser en el Cuerpo de Cristo, como Cristo mismo hizo la liturgia del mundo, la liturgia cósmica, que tiende a atraer a todos hacia Sí.
«En vuestro cuerpo, ofrecer el cuerpo»: esta palabra indica al hombre en su totalidad indivisible –al final– entre alma y cuerpo, entre espíritu y cuerpo; en el cuerpo somos nosotros mismos, y el cuerpo animado por el alma, el cuerpo mismo, debe ser la realización de nuestra adoración. Y pensemos –tal vez yo diría que cada uno de nosotros después reflexione sobre esta palabra– que nuestro vivir diario en nuestro cuerpo, en las cosas pequeñas, debería estar inspirado, impregnado, inmerso en la realidad divina, debería convertirse en acción juntamente con Dios. Esto no quiere decir que debemos pensar siempre en Dios, sino que debemos estar realmente penetrados por la realidad de Dios, de forma que toda nuestra vida –y no sólo algunos pensamientos– sea liturgia, sea adoración. San Pablo dice luego: «Ofreced vuestros cuerpos como sacrificio vivo» (v. 1): la palabra griega es logike latreia y así aparece en el Canon Romano, en la primera plegaria eucarística, «rationabile obsequium». Es una definición nueva del culto, pero preparada tanto en el Antiguo Testamento como en la filosofía griega. Por así decir, son dos ríos que llevan hacia este punto y se unen en la nueva liturgia de los cristianos y de Cristo. Antiguo Testamento: desde el inicio comprendieron que Dios no tiene necesidad de toros, de cabritos, de estas cosas. En el Salmo 50 (49), Dios dice: ¿Comeré Yo carne de toros? ¿Beberé sangre de cabritos? Yo no necesito estas cosas, no me agradan. Yo no bebo y no como estas cosas. No son sacrificio para Mí. Sacrificio es la alabanza de Dios; si vosotros venís a Mí, es alabanza de Dios (cf. vv. 13-15.23). Así el camino del Antiguo Testamento va hacia un punto en el que estas cosas exteriores, símbolos, sustituciones, desaparecen y el hombre mismo se transforma en alabanza de Dios.
Lo mismo sucede en el mundo de la filosofía griega. También aquí se comprende cada vez más que no se puede glorificar a Dios con estas cosas –con animales y ofrendas–, sino que sólo el «logos» del hombre, su razón convertida en gloria de Dios, es realmente adoración, y la idea es que el hombre debería salir de sí mismo y unirse al «Logos», a la gran Razón del mundo y así ser verdaderamente adoración. Pero aquí falta algo: el hombre, según esta filosofía, debería dejar –por decirlo así– el cuerpo, espiritualizarse; sólo el espíritu sería adoración. El cristianismo, en cambio, no es simplemente espiritualización o moralización: es encarnación; o sea, Cristo es el «Logos», es la Palabra encarnada, y Él nos recoge a todos, de forma que en Él y con Él, en su Cuerpo, como miembros de este Cuerpo nos convertimos realmente en glorificación de Dios. Tengamos presente esto: por una parte ciertamente salir de estas cosas materiales por un concepto más espiritual de adoración de Dios, pero llegar a la encarnación del espíritu, llegar al punto en que nuestro cuerpo sea reasumido en el Cuerpo de Cristo y nuestra alabanza de Dios no sea pura palabra, pura actividad, sino que sea realidad de toda nuestra vida. Creo que debemos reflexionar sobre esto y pedir a Dios que nos ayude para que el espíritu se convierta en carne también en nosotros, y la carne se llene del Espíritu de Dios.
Encontramos la
misma realidad también en el capítulo cuarto del Evangelio de san Juan,
donde el Señor dice a la samaritana: En el futuro no se adorará en esa colina o
en aquella otra, con estos u otros ritos; se adorará en espíritu y en verdad
(cf. Jn 4, 21-23). Ciertamente, es espiritualización, salir de estos
ritos carnales, pero este espíritu, esta verdad no es cualquier espíritu
abstracto: el espíritu es el Espíritu Santo, y la verdad es Cristo. Adorar en
espíritu y en verdad quiere decir realmente entrar a través del Espíritu Santo
en el Cuerpo de Cristo, en la verdad del ser. Y así llegamos a ser verdad y nos
transformamos en glorificación de Dios. Llegar a ser verdad en Cristo exige
nuestra implicación total.
Y luego continuamos: «Santo, agradable a Dios; éste es vuestro culto espiritual» (Rm 12, 1). Segundo versículo: después de esta definición fundamental de nuestra vida como liturgia de Dios, encarnación de la Palabra en nosotros, cada día, con Cristo –la Palabra encarnada–, San Pablo prosigue: «No os amoldéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente» (v. 2). «No os amoldéis a este mundo». Existe un no conformismo del cristiano, que no se deja conformar. Esto no quiere decir que nosotros queramos huir del mundo, que a nosotros no nos interese el mundo; al contrario, queremos transformarnos nosotros mismos y dejarnos transformar, transformando así el mundo. Y debemos tener presente que en el Nuevo Testamento, sobre todo en el Evangelio de San Juan, la palabra «mundo» tiene dos significados e indica por tanto el problema y la realidad de la que se trata. Por una parte, el «mundo» creado por Dios, amado por Dios, hasta el punto de darse a Sí mismo y dar su Hijo por este mundo; el mundo es criatura de Dios, Dios lo ama y quiere darse a Sí mismo para que el mundo sea realmente creación y respuesta a su amor. Pero está también el otro concepto de «mundo», kosmos houtos: el mundo que está en el mal, que está bajo el poder del mal, que refleja el pecado original. Hoy vemos este poder del mal, por ejemplo, en dos grandes poderes, que por sí mismos son útiles y buenos, pero de los que se puede abusar fácilmente: el poder de las finanzas y el poder de los medios de comunicación social. Ambos son necesarios, porque pueden ser útiles, pero se puede abusar de ellos tan fácilmente que a menudo se convierten en lo contrario de sus verdaderas intenciones.
Vemos cómo el mundo de las finanzas puede dominar al hombre, cómo el tener y el aparentar dominan el mundo y lo esclavizan. El mundo de las finanzas no representa ya un instrumento para favorecer el bienestar, para favorecer la vida del hombre, sino que se transforma en un poder que lo oprime, que debe ser casi adorado: «Mammona», la verdadera divinidad falsa que domina el mundo. Contra este conformismo de la sumisión a este poder debemos ser no conformistas: no cuenta el tener; lo que cuenta es el ser. No nos sometamos a este poder, más bien utilicémoslo como medio, pero con la libertad de los hijos de Dios.
Luego está el
otro poder, el de la opinión pública. Ciertamente, tenemos necesidad de
informaciones, de conocimientos de la realidad del mundo, pero puede ser
también un poder de la apariencia; al final, cuanto se ha dicho cuenta más que
la realidad misma. Una apariencia se superpone a la realidad, llega a ser más
importante, y el hombre ya no sigue la verdad de su ser, sino que quiere sobre
todo aparentar, ser conforme a estas realidades. Y también contra esto está el
no conformismo cristiano: no queremos siempre «ser conformados», alabados; no
queremos la apariencia, sino la verdad, y esto nos da libertad, la verdadera
libertad cristiana: el librarse de esta necesidad de agradar, de hablar como la
masa cree que debería ser, y tener la libertad de la verdad, y así recrear el
mundo de una manera que no se vea oprimido por la opinión, por la apariencia
que ya no deja aflorar la realidad misma; el mundo virtual se vuelve más
verdadero, más fuerte, y ya no se ve el mundo real de la creación de Dios. El
no conformismo del cristiano nos redime, nos restituye a la verdad. Pidamos al
Señor que nos ayude a ser hombres libres en este no conformismo, que no está
contra el mundo, sino que es el verdadero amor al mundo.
Y san Pablo
continúa: «Transformaos por la renovación de vuestra mente» (v. 2). Dos
palabras muy importantes: «transformar», del griego metamorphon, y
«renovar», en griego anakainosis. Transformarnos a nosotros mismos,
dejarnos transformar por el Señor en la forma de la imagen de Dios, transformarnos
cada día de nuevo, a través de su realidad, en la verdad de nuestro ser. Y
«renovación»; ésta es la verdadera novedad: que no nos sometamos a las
opiniones, a las apariencias, sino a la Gracia de Dios, a su revelación.
Dejémonos formar, plasmar para que aparezca realmente en el hombre la imagen de
Dios.
«Por la renovación –dice San Pablo de modo sorprendente para mí– de vuestra mente». Así pues, esta renovación, esta transformación comienza con la renovación de la mente. San Pablo dice «o nous»: es necesario renovar todo nuestro modo de razonar, la razón misma. Es necesario renovarla no según las categorías de lo acostumbrado; renovar quiere decir realmente dejarnos iluminar por la Verdad que nos habla en la Palabra de Dios. Así, finalmente, aprender el nuevo modo de pensar, que es el modo que no obedece al poder y al tener, al aparentar, etc., sino que obedece a la verdad de nuestro ser que habita profundamente en nosotros y que se nos da nuevamente en el Bautismo.
«Renovación de la mente»: cada día es una tarea precisamente en el camino del estudio de la teología, de la preparación para el sacerdocio. Estudiar bien la teología, espiritualmente, pensarla a fondo, meditar la Escritura cada día; este modo de estudiar la teología con la escucha de Dios mismo que nos habla es el camino de renovación de la mente, de transformación de nuestro ser y del mundo.
Y, por último, dice San Pablo: «para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto» (v. 2). Discernir la voluntad de Dios: esto sólo lo podemos aprender en un camino obediente, humilde, con la Palabra de Dios, con la Iglesia, con los sacramentos, con la meditación de la Sagrada Escritura. Conocer y discernir la voluntad de Dios, lo que es bueno. Esto es fundamental en nuestra vida.
Y, en el día de la Virgen de la Confianza, vemos en ella precisamente la realidad de todo esto, la persona que es realmente nueva, que es realmente transformada, que es realmente sacrificio vivo. La Virgen ve la voluntad de Dios, vive en la voluntad de Dios, dice «sí», y este «sí» de la Virgen es todo su ser, y así nos muestra el camino, nos ayuda.
Por lo tanto, en
este día oremos a la Virgen, que es el icono vivo del hombre nuevo. Que ella
nos ayude a transformar, a dejar transformar nuestro ser, a ser realmente
hombres nuevos, y a ser también después, si Dios quiere, pastores de su
Iglesia. Gracias.
Vuelve a la Tabla de Contenidos
Cursillo
sobre “Darwinismo, Diseño Inteligente y Fe Cristiana”
Equipo de
Dirección
El Centro Cultural Católico “Fe y Razón” tiene el agrado de
informar que próximamente llevará a cabo un cursillo sobre un tema muy
importante y de candente actualidad: “Darwinismo, Diseño Inteligente y Fe
Cristiana”. En este cursillo, que será dictado por el Ing. Daniel Iglesias y el
Lic. Néstor Martínez, se analizarán los aspectos científicos del darwinismo y
el diseño inteligente, y sus implicaciones filosóficas y teológicas.
El cursillo tendrá lugar en la Facultad de
Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler” (San Fructuoso 1019 esquina San
Juan, Primer Piso, Montevideo; teléfono 2200 0289) a partir del 10 de abril,
durante seis martes consecutivos (exceptuando el 1º de mayo), de 19:00 a 20:30
horas, según el cronograma que se indica a continuación.
|
Fecha |
Horario |
Tema |
Expositor |
|
Martes 10/04/2012 |
19:00-20:30 |
Introducción |
Ing. |
|
Martes 17/04/2012 |
19:00-20:30 |
El
darwinismo, una teoría científica en crisis |
Ing. |
|
Martes 24/04/2012 |
19:00-20:30 |
Creación,
evolución y diseño inteligente |
Lic. Néstor Martínez |
|
Martes 08/05/2012 |
19:00-20:30 |
El
diseño inteligente y el principio copernicano |
Ing. |
|
Martes 15/05/2012 |
19:00-20:30 |
El darwinismo social |
Lic. Néstor Martínez |
|
Martes 22/05/2012 |
19:00-20:30 |
Conclusiones |
Lic. Néstor Martínez |
Agradecemos una vez más el muy valioso apoyo de la Facultad de Teología del Uruguay y especialmente de su Rector (Pbro. Dr. Antonio Bonzani) y su responsable de Relaciones Públicas (Santiago Raffo).
El cursillo será gratuito. Quienes lo deseen podrán colaborar con nuestro Centro Cultural Católico, comprando libros de la Colección “Fe y Razón” o haciendo una donación. Aunque no se requiere inscripción previa, recomendamos a los interesados en el cursillo que manifiesten su interés escribiendo a feyrazon@gmail.com.
Vuelve a la Tabla de Contenidos
Nuevo libro de
Reflexiones sobre el darwinismo, el diseño inteligente y la
fe cristiana
Equipo de Dirección
El Centro Cultural Católico “Fe y Razón” se complace en anunciar la
publicación del noveno título de su Colección “Fe y Razón”. Se trata de una
obra del Ing.
Este libro de
166 páginas, cuya edición estuvo a cargo del propio autor, contiene un prólogo,
diez capítulos y un epílogo. A continuación reproducimos los títulos de los
capítulos:
1. Introducción al darwinismo – 2.
Introducción a la crítica científica del darwinismo – 3. Críticas científicas
al darwinismo. Proceso a Darwin – 4.
Críticas científicas al darwinismo. La
caja negra de Darwin – 5. Introducción a la teoría del diseño inteligente –
6. El debate sobre el diseño inteligente – 7. La doctrina católica sobre la
creación y la evolución – 8. El debate teológico sobre la evolución – 9. El Big Bang y la creación del universo –
10. El diseño inteligente del universo. El
planeta privilegiado
*****
El libro puede ser adquirido, usando una tarjeta internacional, en Lulu, el mayor sitio de auto-publicación del mundo, en las siguientes direcciones:
Como libro electrónico:
http://www.lulu.com/product/ebook/soy-amado-luego-existo/18921025
Como libro impreso:
http://www.lulu.com/product/paperback/soy-amado-luego-existo/18920997
Allí se permite ver la tapa y algunas páginas del libro.
El libro electrónico cuesta US$
5. Es descargado inmediatamente por el comprador en formato Adobe Digital Editions. Bajar ese
programa excelente y gratuito, siguiendo las instrucciones de Lulu, es fácil y rápido.
El libro impreso cuesta US$ 10
más el costo de envío desde Estados Unidos. Lulu
ofrece varios modos de envío, que difieren entre sí por su costo, rapidez y
grado de seguridad. Es recomendable utilizar una forma de envío “rastreable”
(garantizada por Lulu). Se puede
comprar cualquier cantidad de ejemplares (de uno en adelante). Lulu imprime la cantidad de ejemplares
pedida y los envía al comprador.
*****
Texto de la contratapa
Charles Darwin
fue no sólo un gran científico, sino también uno de los padres del ateísmo
contemporáneo. En la actualidad el darwinismo conserva un gran prestigio en el
ámbito científico, pero además está íntimamente ligado al pensamiento ateo,
siendo su principal sostén intelectual.
La ideología
darwinista, de gran influencia en nuestra cultura, considera al ser humano como
un mero animal, algo más evolucionado e inteligente que los demás animales; y
además como un animal que, al igual que todos los otros animales, es un hijo no
deseado de la Madre Naturaleza, un simple producto del azar, surgido sin ningún
propósito, y destinado a desaparecer totalmente en la muerte.
Hace unos veinte
años, en los Estados Unidos de América, se alzó el pequeño David del Movimiento
del Diseño Inteligente (MDI) para enfrentarse enérgicamente contra el gigante
Goliat de las filosofías materialistas y naturalistas que predominan en el
ámbito científico.
Sin embargo,
muchos cristianos de hoy ven al darwinismo como una teoría científica
verdadera, muy valiosa o admirable, que sólo accidentalmente (y quizás sobre
todo por culpa de la incomprensión de los cristianos) está unida a una
filosofía atea o agnóstica; y esos mismos cristianos suelen despreciar los
aportes del MDI, considerándolos como pseudocientíficos.
El primer
objetivo de este libro es refutar esa visión, mostrando que el darwinismo es
una teoría científica fracasada, sustancialmente ligada a una filosofía
naturalista, incompatible con la fe cristiana.
El segundo
objetivo de este libro es mostrar que la teoría del diseño inteligente tiene un
alto valor científico y es la mejor opción disponible hoy para los cristianos
que, en fructuoso diálogo con la ciencia, buscan una nueva síntesis armónica de
la fe y la razón, especialmente en lo referente a la actualización de la
“quinta vía” de Santo Tomás de Aquino, o sea la prueba de la existencia de Dios
por el orden del mundo.
*****
Es socio
fundador de la Obra Social Pablo VI, de
En 1999, junto
con el Lic. Néstor Martínez y el Diác.
*****
Para ver los nueve títulos de la Colección “Fe y Razón” (incluyendo cuatro de Daniel Iglesias Grèzes), por favor ingrese a: www.lulu.com/spotlight/feyrazon
Vuelve a la Tabla de Contenidos
Daniel Iglesias Grèzes
1.
Tres escatologías en conflicto
La escatología es la parte de la
teología que trata acerca de las realidades últimas: la muerte, el juicio
particular, el purgatorio, la resurrección de los muertos, el juicio final, el
infierno y el cielo.
Mi primera tesis es que, en
nuestra actual civilización occidental, tres doctrinas principales sobre las
realidades últimas se disputan las adhesiones de las mentes y los corazones:
las escatologías correspondientes al ateísmo materialista, el panteísmo
reencarnacionista y el cristianismo ortodoxo, o sea el catolicismo.
De entre las muchas encuestas
que podría citar en apoyo de esta tesis, elegí la Encuesta Mundial de Valores (World Values Survey) (1), un proyecto de
investigación global que explora los valores y creencias de las personas. Esta
Encuesta se ha realizado ya cinco veces en muchos países del mundo. Incluye
preguntas referidas a temas religiosos y morales, entre otros muchos temas.
A continuación indicaré algunos
de los resultados de la encuesta realizada en Argentina en 2006:
·
El 54% de los encuestados cree en la vida después de la muerte.
·
El 39% cree en la reencarnación.
·
El 71% cree en el cielo.
·
El 49% cree en el infierno.
·
El 79% cree que las personas tienen un alma.
Además, el 44% de los
encuestados en Argentina en 1991 creía en la resurrección de los muertos.
Veamos ahora algunos de los
resultados de la encuesta realizada en Uruguay en 1996:
·
El 42% de los encuestados cree en la vida después de la muerte.
·
El 48% cree en el cielo.
·
El 23% cree en el infierno.
·
El 58% cree que las personas tienen un alma.
Complementaré
esta información con algunos datos extraídos de dos estudios sociológicos sobre
la religiosidad de los montevideanos (2). En 2001 el 24% de los montevideanos
creía en
De todos estos datos podemos deducir las siguientes conclusiones:
· El sector que se adhiere a la ideología materialista es muy importante, aunque en términos relativos es bastante menor en Argentina que en Uruguay.
· El sector que se adhiere a la creencia en la reencarnación es muy significativo, y parece haber crecido mucho en las dos últimas décadas.
·
El número de quienes se adhieren a la doctrina
católica sobre las realidades últimas (y sobre todo al dogma del infierno) es
bastante menor que el número de católicos, ya sea que para calcular este último
se utilice la definición canónica de “católico” o la auto-definición religiosa
de las personas.
Terminaré esta
primera parte con un breve análisis sobre el auge de la creencia en la
reencarnación. Esa creencia, propia de religiones orientales como el hinduismo
y el budismo, era casi inexistente en Occidente hasta hace 50 años. Sin
embargo, últimamente ha ganado muchos adeptos en Occidente en el marco de la nueva
corriente religiosa llamada “New Age” o Nueva Era. Dicha corriente,
con base en la superstición astrológica, afirma que estamos viviendo el fin de
la era de Piscis (la era cristiana) y el comienzo de la era de Acuario, una
nueva era de paz y armonía. La influencia de
2.
Crítica de la escatología del
ateísmo materialista
La apologética es la ciencia que
trata acerca de los fundamentos racionales de la fe cristiana y católica. Una
de las funciones de la apologética es la crítica de las doctrinas contrarias a
la fe católica. En esa línea, plantearé ahora una crítica de la escatología del
ateísmo materialista. Esa escatología se puede resumir en una simple
afirmación: el ser humano cesa de
existir totalmente en la muerte. No hay juicio, ni infierno, ni cielo.
Como ejemplo notable de
escatología materialista, citaré un párrafo de Richard Dawkins, célebre
darwinista ortodoxo y principal representante del llamado “nuevo ateísmo”,
marcadamente hostil a toda religión: “Moviéndonos
entonces de la moral a las cosas últimas, a la escatología, sabemos por la
segunda ley de la termodinámica que toda complejidad, toda vida, toda risa y
toda pena están condenadas a nivelarse al final en la fría nada. Ellas –y nosotros–
nunca podemos ser más que rizos temporales y locales del gran resbalón
universal hacia el abismo de la uniformidad.” (3)
Observo cómo Dawkins se desliza subrepticiamente desde un principio científico válido hacia un cientificismo ilegítimo. El hecho de que las leyes naturales aparenten condenar al universo material a una "muerte total" no autoriza a la ciencia a negar que la persona humana, que no es sólo materia, esté llamada a un destino trascendente.
La escatología materialista puede
ser criticada de forma directa y de forma indirecta.
La crítica directa de la escatología materialista consiste principalmente en la
demostración filosófica de la espiritualidad e inmortalidad del alma humana
(uno de los “preámbulos de la fe”). La espiritualidad del alma humana se
demuestra a partir de la espiritualidad de la inteligencia y de la voluntad,
pues de ella se sigue la del sujeto. La inteligencia y la voluntad son
facultades del alma, principios próximos de su operación. Si son espirituales,
también el ser en el que existen debe ser espiritual. A partir de allí se puede
demostrar que el alma es físicamente simple, es decir indivisible, por no tener
partes físicas. Por último la filosofía cristiana demuestra que el alma es
inmortal, porque no puede corromperse ni ser aniquilada. No puede corromperse
en sí misma, porque es simple, ni en razón de la corrupción del cuerpo, puesto
que no depende de él para existir. En cuanto a la aniquilación, ésta es la
cesación del acto creador, por lo que el alma no puede ser aniquilada por
ninguna criatura. Dios, considerando su omnipotencia en términos absolutos,
aparte de sus demás atributos, podría sin duda aniquilar el alma; pero
considerando la omnipotencia de Dios en relación con sus demás atributos, dicha
aniquilación no es posible, porque estaría en contradicción con su sabiduría y
su bondad (4).
La crítica indirecta de la escatología materialista consiste en la refutación del
materialismo y del positivismo, una ideología muy afín al materialismo.
La afirmación básica del materialismo es que "todo es material". En la ideología materialista esta proposición funciona como un axioma o postulado que se supone verdadero, a menudo acríticamente. A partir de este falso principio, el materialista deduce correctamente otras proposiciones, tan falsas como su principio. Por ejemplo, si todo es material, también lo es el ser humano. Y si el cuerpo material del ser humano se descompone en la muerte, entonces ésta supone el fin absoluto de la existencia del hombre.
El axioma básico
del materialismo (es decir, que “todo es material”) debe ser rechazado, al
menos por las siguientes dos razones. En primer lugar, esa afirmación del materialista acerca del
"todo" es completamente infundada, por lo que se debe aplicar aquí la
conocida regla dialéctica de los escolásticos: “Gratis asseritur, gratis negatur” (lo que se afirma sin prueba, se
puede rechazar sin prueba). En segundo lugar, hay muchas realidades (por
ejemplo, el conocimiento humano, la libertad humana, la información, las leyes
naturales, etc.) acerca de las que no se puede alegar con algún sentido que
sean materiales. Es decir, no existe ninguna noción válida de
"materia" que abarque esa clase de realidades.
El materialismo
se presenta bajo dos formas principales: el materialismo riguroso y el
materialismo moderado (5).
El materialismo riguroso consiste en negar
que haya en el hombre algo más que cuerpo material y movimientos corporales
mecánicos. Hoy es poco defendido, entre otras razones por el argumento que le
opuso Leibniz. Éste proponía imaginar el cerebro tan agrandado que pudiéramos
movernos dentro de él. Allí sólo veríamos movimientos de distintos cuerpos,
pero nunca un pensamiento. Luego el pensamiento ha de ser algo completamente
distinto de los cuerpos y sus movimientos. Puede contestarse que no hay en
absoluto pensamiento ni conciencia, pero esto es evidentemente falso.
El materialismo moderado admite que el ser
humano tiene una conciencia, pero sostiene que ésta es una función del cuerpo;
una función que sólo por su grado se diferencia de la de los otros animales. Contra
esto podemos objetar que no tiene sentido asignar las funciones espirituales al
cuerpo. El hombre es un todo, y este todo tiene diversas funciones: puramente
físicas, vegetativas, animales y, finalmente, también espirituales. Todas éstas
son funciones, no del cuerpo, sino del hombre, del todo. Además, es fácil
demostrar que en las funciones espirituales del hombre hay algo completamente
particular, que no se da en absoluto en los otros animales.
Consideremos ahora la ideología positivista o cientificista. Según ésta, todo lo que existe
es susceptible de verificación por medio del método científico. La supervivencia
del alma humana después de la muerte no es científicamente verificable. Por lo
tanto, no existe. El hombre deja de existir en la muerte.
De la premisa mayor de este
silogismo se deduce fácilmente esta otra afirmación: "Sólo el conocimiento
científico es verdadero conocimiento". Ahora bien, esta afirmación conduce
inevitablemente a una contradicción. El concepto de "ciencia"
utilizado por el cientificista incluye sólo las ciencias particulares
(matemática, física, química, biología, etc.) y excluye las ciencias
universales (filosofía y teología). Al negar la existencia de afirmaciones verdaderas no fundadas en la
ciencia, se está haciendo una afirmación (supuestamente verdadera) no fundada
en la ciencia, sino en una falsa filosofía. Ninguna ciencia particular
demuestra ni puede demostrar que el único conocimiento válido es el
conocimiento que surge de las ciencias particulares. La falsedad del
positivismo se deduce pues de la reducción al absurdo de su premisa básica.
Acerca de la cuestión del
sentido último de la existencia humana, los materialistas se dividen en dos
corrientes de pensamiento: el utopismo (6) y el nihilismo (7). Para explicar este
punto, citaré un texto un poco largo pero muy ilustrativo de Bochenski:
“Hemos… considerado distintas particularidades del hombre que le dan cierta
dignidad y por las que descuella por encima de todos los animales. Pero el
hombre no es sólo eso. Es también –y, por cierto, merced a tales cualidades
particulares– algo incompleto, inquieto y, en el fondo, miserable. Un perro o
un caballo come, duerme y es feliz…
No necesita nada más allá de la satisfacción de sus instintos. En el hombre no
es así. El hombre se crea constantemente nuevas necesidades y jamás está
satisfecho… Parece como si, por
esencia, estuviera destinado a un progreso infinito y como si sólo lo infinito
pudiera satisfacerlo.
Pero a la vez el hombre, y… sólo el hombre,
tiene conciencia de su finitud y, sobre todo, de su mortalidad. Estas dos
cualidades juntas dan por resultado una tensión por la que el hombre se nos
aparece como un enigma trágico. Parece como destinado a algo que no puede en
absoluto alcanzar. ¿Cuál es, pues, su sentido? ¿Cuál es el fin de su vida?
Desde Platón, los mejores de entre nuestros grandes pensadores se han esforzado
en hallar la solución a este enigma. Esencialmente, nos han propuesto tres
grandes soluciones.
La primera, muy difundida en el siglo XIX,
afirma que la necesidad de infinito se satisface identificándose el hombre con
algo más amplio que él mismo, sobre todo la sociedad o
La segunda solución, muy difundida
actualmente…, afirma radicalmente que el hombre no tiene sentido alguno. Es un
error de la naturaleza, una criatura mal hecha, una pasión inútil, como ha
escrito alguna vez Sartre. El enigma no puede ser resuelto. Nosotros seremos
eternamente una cuestión trágica para nosotros mismos.
Pero hay también filósofos que, siguiendo a
Platón, no quieren sacar esa conclusión. No pueden creer en algo tan sin
sentido en
Agrego que la
filosofía cristiana demuestra la inmortalidad del alma humana y que Dios es el fin último del hombre
y del mundo.
3.
Crítica de la escatología del
panteísmo reencarnacionista
Siguiendo el plan trazado, me corresponde
ahora plantear una crítica de la escatología del panteísmo reencarnacionista.
Expondré esa escatología siguiendo un análisis
del documento de
1) Las
existencias terrestres son numerosas. Nuestra vida actual no es nuestra primera
existencia corporal ni será
2) Existe
en la naturaleza una ley que empuja hacia un continuo progreso encaminado a
3) Es
por méritos propios que se llega a la meta final. En toda nueva existencia el
alma progresa en relación con sus esfuerzos. Todo el daño cometido será
reparado por expiaciones que el espíritu padecerá a lo largo de nuevas y
difíciles encarnaciones. Se niega la realidad de la redención.
4) En la
medida en que el alma progresa hacia la perfección final, tomará en sus nuevas
encarnaciones un cuerpo cada vez menos material. En ese sentido el alma tiene
una tendencia hacia una independencia definitiva del cuerpo. A través de la
sucesión de las reencarnaciones, el alma logrará un estado definitivo en el
cual vivirá finalmente liberada por siempre jamás de su cuerpo e independiente
de
El reencarnacionismo contradice
radicalmente a la fe cristiana en la resurrección de la carne; pero además
contradice a muchos otros dogmas cristianos: el carácter indeleble del
Bautismo, el juicio particular inmediatamente después de la muerte, el juicio
final en el fin de los tiempos, la existencia del Infierno, el Purgatorio y el
Cielo, etc. No hay en él lugar alguno para la doctrina cristiana sobre la
Encarnación, la Redención, la Gracia, la Iglesia, los sacramentos, la oración,
etc. Más aún, en general la creencia en
la reencarnación supone el panteísmo, que contradice al monoteísmo bíblico.
El pecado es considerado como un simple error, no como una ofensa a Dios. Esto
es natural, ya que en un sistema panteísta no hay seres distintos de Dios que
puedan ofenderlo.
La teoría
de la reencarnación también está en total contradicción con los principios
fundamentales de la moral cristiana. En efecto, en dicha teoría no existe
perdón, ni arrepentimiento, ni conversión, ni siquiera opciones definitivas:
toda culpa puede ser expiada en las vidas futuras. Todos tienen una eternidad
feliz asegurada, hagan lo que hagan. Se trata de una simple cuestión de tiempo:
algunos evolucionan más rápidamente y otros más lentamente. En este esquema la decisión
moral puede ser sustituida por un cálculo o intercambio mecánico entre culpa y
tiempo de purificación.
Todos los sufrimientos,
fracasos, enfermedades y discapacidades son considerados como castigos merecidos
por faltas cometidas en vidas anteriores. Por otra parte, todo poder, toda fama
y toda gloria mundana son considerados como premios merecidos por las buenas
obras realizadas en vidas anteriores. Obviamente esta ideología favorece a los
poderosos. Justifica, por ejemplo, el sistema racista de las castas en
En el
reencarnacionismo tampoco puede arraigarse una verdadera preocupación por el
servicio a los demás ni por la justicia social, ya que todas las realidades de
este mundo, incluyendo los individuos humanos, son consideradas como pura
apariencia o ilusión. Paradójicamente, el panteísmo da pie a una espiritualidad
individualista, puesto que en realidad los otros no existen en cuanto otros. Si
existe una sola persona, no puede existir el verdadero amor.
La creencia en la reencarnación está generalmente enmarcada dentro de un sistema gnóstico. No se considera la salvación como un don de Dios que el hombre recibe en la fe, la esperanza y el amor, sino como una auto-redención o conquista individual que se alcanza a través de una iluminación, o sea a través del conocimiento de que uno mismo es Dios, el Uno del panteísmo. La gnosis sostiene que esta iluminación conduce a la liberación de la existencia individual y de la sucesión de las reencarnaciones.
Antes de
entrar en la crítica propiamente dicha de la doctrina reencarnacionista,
preguntémonos qué es lo que lleva a tanta gente a creer en la reencarnación.
Pienso que su impulso inicial proviene de algunas intuiciones verdaderas, que
luego resultan desvirtuadas por malos razonamientos. Dicho de otro modo, la creencia en la reencarnación da
respuestas equivocadas a problemas reales. Desarrollaré esta idea en tres
momentos.
En primer lugar,
los reencarnacionistas tienen razón al pensar que una sola vida terrena es
insuficiente para alcanzar la plenitud a la que el ser humano está destinado.
Sin embargo, la solución a este problema no está en la reencarnación, sino en
la fe cristiana en el Cielo. Por la gracia de Dios, no por sus propias fuerzas,
las almas de los santos llegan inmediatamente después de la muerte al Paraíso,
donde son partícipes de la naturaleza divina, mientras esperan la resurrección
de la carne en el último día.
En segundo
lugar, los reencarnacionistas también tienen razón al pensar que una sola vida
terrena es insuficiente para que el ser humano se purifique de todas sus
faltas. Sin embargo, la solución a este problema no está en la reencarnación,
sino en la fe cristiana en el Purgatorio. El Purgatorio es un misterio de amor,
una antesala del Cielo, no un infierno temporal. Las almas de los justos que
mueren sin haber expiado totalmente sus pecados no quedan excluidas para
siempre de la gloria celestial sino que, después de haberse preparado
debidamente en el Purgatorio, acceden a la visión de Dios en el Cielo.
Por último, los
reencarnacionistas también tienen razón al pensar que una sola vida terrena es
insuficiente para que el ser humano experimente la justicia perfecta. En este
mundo a menudo les va mal a los buenos y bien a los malos. Es necesario que
exista algún tipo de justicia de ultratumba. Sin embargo, la solución a este
problema no está en la reencarnación, sino en la fe cristiana en la vida
eterna. Después de la muerte, Dios juzga a cada ser humano y le retribuye según
sus obras.
Pasemos ahora a la crítica de la
escatología reencarnacionista. También en este caso nuestra crítica puede recorrer dos vías
diferentes, una directa y otra indirecta.
La crítica directa de la escatología reencarnacionista consiste en mostrar que la creencia en la reencarnación carece de fundamentos filosóficos o científicos válidos (10).
En cuanto a los argumentos teológicos contra la reencarnación, éstos no pertenecen a la apologética propiamente dicha, ya que, contrariando el método apologético, suponen en el punto de partida la verdad de la Divina Revelación y de la fe cristiana. No obstante, afirmo que el testimonio de la Sagrada Escritura, de la Sagrada Tradición y del Magisterio vivo de la Iglesia no deja espacio alguno para la creencia en la reencarnación dentro de la fe cristiana. Por otra parte, las religiones de origen oriental que incluyen la creencia en la reencarnación no están basadas en una revelación divina. No hay pues en ellas verdadera teología sobrenatural. Su creencia en la reencarnación es más bien un postulado asumido acríticamente desde el inicio.
A continuación aportaré cuatro argumentos
filosóficos en contra de la reencarnación.
En primer lugar,
objeto la falta de fundamento racional de la ley del Karma, garante de la
sanción moral en el sistema reencarnacionista. El Karma es una ley en virtud de
la cual se produce infaliblemente
En segundo
lugar, objeto el carácter absurdo del sistema reencarnacionista de purificación
de las almas. La inmensa mayoría de los seres humanos no recuerda absolutamente
nada de sus supuestas vidas pasadas. Además, la mayoría de los que dicen
recordar algo de ellas no hacen referencia a más de una de esas vidas, que
conforman una serie casi interminable. Por lo tanto, si cada reencarnación
busca que nos purifiquemos de las faltas cometidas en vidas anteriores, cabe
concluir que se nos castiga sin que conozcamos actualmente nuestras faltas.
Pero entonces, ¿cómo podremos corregirnos?
En tercer lugar,
subrayo que en el reencarnacionismo, como en el platonismo, el conocimiento es
sólo reminiscencia. En este sistema dualista, que supone la preexistencia de
las almas, no hay verdadera novedad, sino sólo recuerdos y olvidos de verdades
conocidas desde siempre. Esta triste concepción de la vida humana tiene muchas consecuencias
empobrecedoras, que no me detendré a describir.
En cuarto y
último lugar, analizaré un punto que los defensores de la reencarnación suelen
dejar sumido en la ambigüedad: ¿La sucesión de reencarnaciones es finita o
infinita? Y si es infinita, ¿lo es sólo hacia atrás (hacia el pasado), sólo
hacia adelante (hacia el futuro) o en ambos sentidos?
Supongamos primero que la imaginaria sucesión de reencarnaciones es finita. Si esa sucesión tuviera un principio, para evitar las consecuencias absurdas de la regresión infinita, y también un final, como postulan el hinduismo y el budismo, entonces un conjunto de vidas de duración total finita determinaría el destino eterno del ser humano. En ese caso se vuelve incoherente uno de los argumentos principales de los partidarios de la reencarnación, según el cual una sola vida terrena, por su finitud, es insuficiente para alcanzar el infinito por medio de la “iluminación” gnóstica. Un conjunto finito de vidas terrenas sería tan insuficiente para ese fin como una sola vida.
Supongamos ahora
que la sucesión de las reencarnaciones es infinita hacia atrás. Para comenzar
dejo constancia de que este concepto es sumamente cuestionable y problemático. Una
sucesión de reencarnaciones sin principio implica un mundo en el que cada
estado actual depende de una regresión infinita de causas sucesivas. En esta
hipótesis no se puede evitar consecuencias absurdas, como por ejemplo la
posible existencia de libros transmitidos de generación en generación, pero no
escritos por nadie. Sin embargo, dejo de lado la discusión sobre el carácter
absurdo de esa forma de infinito y objeto lo siguiente: ¿Cómo una pobre alma
que lleva ya un tiempo infinito purificándose en una interminable cadena de
reencarnaciones podrá alcanzar la iluminación de aquí en adelante, en un tiempo
finito? Habiendo “transcurrido ya” un tiempo infinito, ¿no deberían haberse
purificado ya todas las almas? Y si aún no lo han logrado, ¿no cabría esperar
que sigan infinitamente encadenadas a este mundo también en el futuro? Además, la ciencia moderna nos enseña que
la vida en general y la vida humana en particular tuvieron comienzos en el
tiempo. Una sucesión de reencarnaciones sin principio supone arbitraria y
falsamente lo contrario.
Por
último, supongamos que la sucesión de las reencarnaciones es infinita hacia
adelante. En este caso simplemente la salvación no llega nunca y la supuesta
purificación no alcanza su objeto, lo que manifiesta más claramente aún su
carácter absurdo. El mito del eterno retorno es mucho menos razonable que la fe
en la vida eterna. La "rueda" del eterno retorno mantendría al hombre
prisionero de su finitud y de su culpa, impidiéndole alcanzar su meta, la unión
perfecta con Dios. En esta cosmovisión pesadillesca, cada vida individual es
insignificante, pues no es más que un eslabón de la infinita cadena de
reencarnaciones.
Ahora consideraré desde el punto de vista
científico tres argumentos que han sido esgrimidos a favor de la creencia en la
reencarnación.
En primer lugar,
los parecidos físicos entre parientes, uno de los cuales ha venido al mundo
después de la muerte del otro, se explican hoy por las leyes de
En segundo
lugar, la impresión de déjà vu se debe a que la persona realmente vio
antes la misma cosa o algo parecido o bien se debe a un fenómeno
psico-patológico llamado “paramnesia”.
En tercer lugar,
ni el hombre que duerme, ni el sujeto en estado de hipnosis, ni el niño nos
pueden inspirar confianza cuando dan testimonio de supuestas vidas pasadas. Los
tres “sueñan”, cada uno a su manera. Tampoco son convincentes los testimonios
de los iniciados (como Madame Blavatsky, Annie Besant o Alejandro Dumas hijo):
o son simples mentiras o están relacionados con serias psicopatologías. En esos
testimonios se puede comprobar una fuerte tendencia a la megalomanía: muy a
menudo esas personas afirman ser la reencarnación de grandes personajes de la historia.
Daniel Douglas Home encontró en su época doce personas diferentes que decían
ser María Antonieta reencarnada, seis que decían ser María Estuardo, una
veintena que decían ser Alejandro Magno o Julio César, etc.
La crítica indirecta del reencarnacionismo consiste en la refutación
del panteísmo. La
noción de Dios del panteísmo es absurda, porque implica la existencia simultánea
de atributos divinos contradictorios. El Uno del panteísmo es el conjunto de
todos los entes, por lo que es a la vez (por ejemplo) sabio e ignorante,
misericordioso y cruel, poderoso y débil, etc. Se trata de un dios alienado
que, a partir de una caída primordial incomprensible, sufre la ilusión de la
multiplicidad y la pérdida de la conciencia de sí mismo. En cambio la noción cristiana
de Dios es infinitamente más elevada y resiste bien todas las objeciones
lógicas.
4.
Defensa de la escatología
católica
La apologética tiene también otras dos funciones, que podríamos llamar “positiva” y “negativa”: promover y defender la fe cristiana y católica.
Consideremos en
primer lugar la función positiva o afirmativa de la apologética con respecto a
los dogmas de la fe católica en general, y de la escatología en particular. En
el diálogo entre católicos y no creyentes, es un error discutir sobre los
dogmas de fe sin haber alcanzado antes una base de acuerdo mínima que haga
posible y fructuoso ese diálogo. Sin principios comunes, dos interlocutores no
llegarán a coincidir jamás, excepto por accidente. En nuestro caso, sucede que,
antes de discutir sobre la verdad de los dogmas de la Iglesia Católica, es
preciso ponerse de acuerdo acerca de si esa Iglesia es realmente lo que ella
dice ser: el Cuerpo Místico de Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre. Por lo
tanto, si el católico quiere mostrar a un no creyente la verdad de un dogma de
fe, antes debe hacer todo el recorrido apologético, demostrando la razonabilidad
y la credibilidad de la fe católica en Dios, en Cristo y en la Iglesia. Sólo después
de la conversión del no creyente (si ésta ocurre) el católico podrá proponerle
directamente las verdades de la teológica dogmática.
En cambio la función negativa o defensiva de la apologética permite que el católico y el no creyente discutan sobre temas dogmáticos (por ejemplo los referidos a la escatología). Pero en este caso el católico se limita a refutar racionalmente los argumentos en contra de la fe católica, sin apelar a los datos de la teología, ciencia que presupone la fe, ausente en el interlocutor.
A continuación trataré de refutar algunas de las objeciones más comunes contra la escatología cristiana.
Una primera objeción frecuente sostiene que la fe cristiana en la vida eterna sería deshumanizante, porque llevaría al cristiano a despreciar la vida terrena y este mundo, y lo apartaría así de sus obligaciones mundanas (11).
A esta objeción respondo que la fe cristiana en la vida eterna de ningún modo se opone al aprecio del cristiano por su vida mortal. Al contrario, el valor inmenso que el cristiano atribuye a esta vida está basado en que, durante el transcurso de la misma, el hombre, bajo el influjo de la gracia, va dando respuesta a la oferta divina de salvación eterna. Cuando el hombre muere, esa respuesta asume un carácter definitivo. Dios, respetando la libre respuesta del hombre, da a éste aquello que a lo largo de su vida ha elegido de hecho: la unión plena de amor con Dios y sus hermanos o la soledad completa del egoísmo.
En cambio el no creyente está mucho más expuesto que el cristiano a la tentación del nihilismo. Si nada tiene sentido y la existencia humana es absurda, no se ve claro por qué el hombre debería trabajar con entusiasmo, ni amar de todo corazón, hasta el extremo del sacrificio heroico, ni soportar el sufrimiento. Y si todo acaba con la muerte, ¿para qué esforzarse tanto en pos de un progreso social que, visto a escala cósmica, será tan efímero como la vida de cualquier individuo?
Una segunda objeción frecuente contra la escatología cristiana se basa en una falsa interpretación de nuestras experiencias del bien y del mal. Así se nos dice o insinúa que el bien es aburrido y el mal es divertido, o que el Cielo terminaría por hartarnos, convirtiéndose así en otro tipo de Infierno. O se nos dice o insinúa que el Cielo es un lugar de esclavitud, mientras que el Infierno sería un ámbito de libertad.
En esta objeción, que a menudo no se formula explícitamente, pero tiene una existencia soterrada en muchas expresiones de nuestra cultura, confluyen varios factores. Por eso mi respuesta tendrá cuatro momentos.
En primer lugar, haré una breve consideración teológica. Se puede ver aquí una manifestación de aquel que es “mentiroso y padre de la mentira” (Juan 8,44). Este llamar bien al mal y mal al bien procede del Maligno.
En segundo lugar, subrayo que no se debe confundir la eternidad con un tiempo infinito. Según la clásica definición de Boecio, la eternidad es la posesión total y simultánea de una vida interminable. De por sí, sólo Dios es eterno. Pero Él, el Eterno, ha querido encarnarse en el tiempo para liberar y consumar el tiempo en su eternidad. El hombre, consciente o inconscientemente, anhela liberarse de la finitud que lo oprime y consumar su vida en la unión con el Ser perfectísimo. Durante su vida terrena el hombre puede vivir en unión con Dios, pero de un modo imperfecto, por causa de su finitud y de su pecado. Sólo en la eternidad podrá alcanzar la felicidad perfecta en la visión beatífica: la contemplación del rostro de Dios. Al parecer Descartes temía aburrirse en el Cielo después de algunos millones de años. Con certero sentido del humor, André Frossard comentó que a Descartes no se le ocurrió la “idea clara y distinta” de que, mucho antes de que él se aburriera de Dios, Dios podría aburrirse de él.
En tercer lugar, subrayo que el bien hace crecer a la persona en cuanto tal, mientras que el mal la hace decrecer. León Tolstoi comienza su novela Anna Karenina así: “Todas las familias felices se parecen entre sí; cada familia infeliz lo es a su manera”. Se trata de una frase impresionante; sin embargo me parece que estuvo mucho más cerca de la verdad Vladimir Nabokov, quien invirtió esa frase, diciendo: "Todas las familias infelices se parecen entre sí; cada familia feliz lo es a su manera". La verdadera alegría, la alegría cristiana, proviene de la santidad; y la santidad no masifica, sino que personaliza. Esto se puede apreciar contemplando la enorme variedad de tipos humanos que integran el santoral de la Iglesia. Todos los santos fueron muy felices, pese a sus sufrimientos; pero también fueron sumamente diferentes entre sí. Extrapolando esta ley al más allá, podemos comprender que el Cielo no disolverá nuestras respectivas personalidades, sino que las exaltará a la vez que hará plena nuestra unión con Dios y entre nosotros.
En cuarto y último lugar, enfatizo que el Cielo será un estado de plenitud, donde no nos faltará nada de lo realmente bueno. Siendo un niño pequeño, me preocupaba pensar que en el Cielo, por ser éste un lugar tan grande y lleno de gente, quizás no volvería a encontrarme con mis seres queridos. En realidad, no puede ser así. En el Cielo no sólo gozaremos de la perfecta alegría de la contemplación de Dios, sino también de la alegría de una perfecta sociedad de hermanos. Evidentemente esa sociedad incluye a nuestros seres queridos bienaventurados.
No quiero eludir el aspecto más difícil de esta cuestión, que se resume en esta pregunta: ¿Cómo podríamos ser felices en el Cielo si alguno de nuestros seres queridos se condenara eternamente? Santo Tomás de Aquino enseña que los bienaventurados se alegran por las penas infernales de los condenados, aunque no por las penas en sí mismas, sino en cuanto éstas manifiestan la justicia divina (cf. Suma Teológica, Suplemento, Cuestión 94, Artículo 3: Si los bienaventurados se alegran del castigo de los condenados). Aun aceptando esta doctrina tomista, podemos reconocer que la cuestión nos sigue resultando misteriosa. En un intento de respuesta complementaria a la de la Suma Teológica, traigo aquí a colación una frase de un pensador con quien discrepo mucho, pero que en este caso ofrece, a mi juicio, una pista válida. Dice Teilhard de Chardin que el Pleroma (es decir, la plenitud del Cielo) se pierde para el condenado, pero éste no se pierde para el Pleroma.
No debemos dejarnos engañar por dilemas absurdos, como el de un personaje de ficción que prefiriera condenarse antes que separarse de su amante pecadora. Si esta última se ha condenado es porque no amó de verdad a nadie, ni siquiera a nuestro hipotético personaje. Y si éste elige el Infierno para estar con su amada, en ese mismo acto de elección deja de amar de verdad, también a aquella que fue su ser más querido. De modo que no tendría ninguna lógica una rebelión colectiva contra Dios, al estilo de un motín, como si se dijera: “Al Cielo entramos todos o no entra nadie”. No es culpa de Dios que alguien se condene; y la verdadera solidaridad es incompatible con el egoísmo que conduce al Infierno. Tampoco tendría posibilidad alguna de éxito un intento de chantaje emocional contra Dios, como si alguien dijera: “O me dejan entrar al Cielo así como soy, en pecado mortal, o me voy al Infierno y así les arruino la fiesta, destruyendo la felicidad del Cielo”. La infinita felicidad del Cielo no depende de la decisión contingente de un ser finito. Nadie puede destruirla. Y esto es perfectamente justo.
La tercera y última objeción frecuente contra la escatología cristiana que analizaré es la afirmación de que Dios y el Infierno no pueden coexistir, puesto que Dios sería injusto y cruel si hubiera creado el Infierno.
A esta objeción respondo con la clásica respuesta cristiana al problema del mal. Dios no es el autor del mal. Él no lo causa, sino que lo permite, por razones que Él, por su infinita sabiduría, comprende mucho mejor que nosotros. Dios creó al mundo para el hombre y se ha complacido en crear al hombre a su imagen y semejanza. Por eso el hombre es un ser espiritual, inteligente y libre. A la vez que atrae constantemente al hombre al Sumo Bien, Dios respeta la libertad humana. Y la libertad es un arma de doble filo, por así decir. Ser libres es nuestra grandeza y nuestro riesgo. En nuestra posibilidad de elegir y hacer el mal hay una especie de necesidad metafísica. Para poder amar a Dios libremente es necesario que podamos aceptarlo o rechazarlo libremente; pero entonces también el pecado es para nosotros una posibilidad real. Dios podría haberla evitado negándonos la libertad, pero no ha querido crear robots, sino seres semejantes a Él, destinados a ser sus hijos, partícipes de su naturaleza divina. El Cielo no es un campo de concentración al que todos seremos llevados a la fuerza, queramos o no queramos. Por otra parte subrayo que Dios no sólo es misericordioso, sino también justo, y que, al condenar al Infierno a quienes lo han rechazado hasta el fin, Dios no comete ninguna injusticia, sino que manifiesta su justicia. No debemos imaginar que Dios rechaza a los condenados pese a que éstos se arrepienten en medio de las penas infernales. En el Infierno no hay verdadero arrepentimiento.
5.
Crítica de las desviaciones heterodoxas
con respecto a la escatología católica
Históricamente,
las principales desviaciones doctrinales en la escatología cristiana fueron las
siguientes:
·
El platonismo negó la resurrección.
·
El origenismo enseñó la apocatástasis, el
infierno medicinal, la preexistencia de las almas y la reencarnación.
·
La reforma protestante negó la existencia del
purgatorio y las indulgencias. La constitución Benedictus Deus del Papa Benedicto XII (en 1336) había definido el
dogma de la retribución inmediata: visión beatífica, purgatorio o penas
infernales. El Concilio de Trento supuso que la existencia del purgatorio es
una doctrina de fe definida.
·
Algunos protestantes del siglo XX enseñaron la
doctrina de la muerte total y la recreación. (12)
En la última parte de esta ponencia haré una breve referencia a tres tendencias erróneas en materia de escatología dentro de la teología católica contemporánea.
El primero de esos errores se refiere a la
escatología colectiva, o sea la parte de
la teología que trata acerca de la Parusía, el fin de los tiempos, el juicio
final, la resurrección de los muertos, los cielos nuevos y la tierra nueva.
Creemos que todo será recapitulado en Cristo (13).
La fe católica sobre la relación del mundo presente con el mundo futuro integra
dos aspectos complementarios: por una parte, el mundo futuro surgirá a partir
de una transformación del mundo presente; por otra parte, el mundo futuro será
un mundo renovado, fruto de la acción transfiguradora de Dios. La tensión entre
estos dos aspectos complementarios de nuestra fe ha dado lugar a dos corrientes
de pensamiento en la escatología católica, corrientes que suelen designarse
como encarnacionismo y escatologismo. El encarnacionismo subraya más la
continuidad entre el mundo presente y el mundo futuro, mientras que el
escatologismo subraya más la discontinuidad entre ambos mundos. Estas dos
corrientes se dan tanto en formas moderadas, que permanecen dentro de la
ortodoxia, como en formas radicales, heterodoxas. Hoy en día el encarnacionismo
radical es más común que el escatologismo radical.
Opino que Pierre Teilhard de Chardin es el
principal exponente del encarnacionismo radical. Aunque no es fácil dar un
juicio definitivo sobre su pensamiento, debido a la oscuridad y ambigüedad de
su forma de expresión, pienso que es justo decir que en Teilhard se puede
apreciar una escatología de sabor naturalista e incluso panteísta. Casi podría
decirse que, según Teilhard, la evolución cósmica, biológica y antropológica,
converge finalmente en Cristo, el Punto Omega de la evolución, por su propia
fuerza intrínseca. En cambio, según la Divina Revelación, la Jerusalén
celestial desciende de lo alto, como un don de Dios (cf. Apocalipsis 21,2).
(14)
El segundo error que mencionaré se refiere
a la escatología intermedia, o sea la parte de la teología que trata acerca
del período entre el juicio particular y el juicio final. En ese período
existen las almas separadas y el purgatorio. Los que mueren en la gracia de
Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su salvación
eterna, sufren una purificación después de su muerte, a fin de obtener la
santidad necesaria para entrar en el gozo de Dios. En virtud de la “comunión de
los santos”, la Iglesia encomienda los difuntos a la misericordia de Dios y
ofrece sufragios en su favor, en particular el santo sacrificio eucarístico.
El error en cuestión es la doctrina de la resurrección en la muerte, impulsada principalmente por Karl Rahner (15). Esta doctrina, que no parece dejar lugar para la fe católica en el Purgatorio, fue rechazada por la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe en la carta Recentiores, de 1979 (16). Este error es una de las principales consecuencias de la corriente de pensamiento que ha dado en llamarse “deshelenización” o “desplatonización” del cristianismo. Esa corriente considera erróneamente que la antropología unitaria de la Biblia es incompatible con la antropología hilemorfista de Aristóteles y Santo Tomás de Aquino, a la que acusa falsamente de “dualismo”, equiparándola con la muy diferente antropología platónica. Por esa razón, la misma corriente sostiene erróneamente que la doctrina bíblica sobre la resurrección de los muertos es incompatible con la doctrina “griega” de la inmortalidad del alma.
El
tercer y último error que señalaré se refiere a la escatología individual, o sea la parte de la teología que trata acerca
de la muerte, el juicio particular, el infierno, el purgatorio y la gloria del
cielo.
El error en cuestión es la negación de la
existencia del Infierno, negación que hoy en día se ha difundido mucho, en una
especie de rebrote de la apocatástasis origenista. (17)
Siguiendo las enseñanzas de Cristo, la Iglesia
advierte a los fieles de la “triste y
lamentable realidad de la muerte eterna”, llamada también
"Infierno". La pena principal del Infierno consiste en la separación
eterna de Dios, en quien solamente puede tener el hombre la vida y la felicidad
para las que ha sido creado y a las que aspira. La Iglesia ruega para que nadie
se pierda: “Jamás permitas, Señor, que me
separe de ti.” Si bien nadie puede salvarse a sí mismo, también es cierto
que “Dios quiere que todos los hombres se
salven” (1 Timoteo 2,4) y que para Él "todo es posible” (Mateo 19,26).
Buenos Aires, 2 de diciembre de
2011.
XIV Encuentro de Formación
Católica.
Notas
1) Véase: www.worldvaluessurvey.org.
2) Néstor Da
Costa - Guillermo Kerber -
La
traducción, de Rolón Ríos, ha sido revisada por mí.
4) Cf. Roger Verneaux, Filosofía del Hombre, Curso de Filosofía Tomista 5, Editorial
Herder, Barcelona 1988, pp. 215-221. Acerca de la espiritualidad de la
inteligencia humana, véase: Ídem, pp. 113-118. Acerca de la espiritualidad de
la voluntad humana, véase: Ídem, pp. 161-162.
5) Los siguientes dos párrafos están basados en: J. M.
Bochenski, Introducción al pensamiento
filosófico, Editorial Herder, Barcelona 1986, pp. 82-83.
6) Acerca de las utopías intrahistóricas, recomiendo
este texto del Card. Joseph Ratzinger: “Si
la fe cristiana no conoce utopías intrahistóricas, sí conoce una promesa: la
resurrección de los muertos, el juicio y el Reino de Dios. Es verdad que todo
esto le suena al hombre actual como algo mitológico, pero es mucho más
razonable que la mezcla de política y escatología que se produce en una utopía
intrahistórica. Es más lógica y apropiada una separación entre las dos
dimensiones en una tarea histórica; esta tarea, por su parte, asume, a la luz
de la fe, nuevas dimensiones y posibilidades en orden a un mundo nuevo que será
obra del mismo Dios. Ninguna revolución puede crear un hombre nuevo; el intentarlo
supone violencia y coacción. Dios es quien lo puede crear partiendo de la
propia interioridad humana. La esperanza de ese futuro confiere al
comportamiento intrahistórico una nueva esperanza.
No se da ninguna respuesta suficiente a las
exigencias de justicia y de libertad cuando se deja de lado el problema de
Por eso la fe en la resurrección de los
muertos es el punto a partir del cual se puede pensar en una justicia para la
historia y puede llegar a ser razonable una lucha por
La certeza de un juicio universal del mundo
tiene también un sentido práctico; la convicción de que habrá un juicio ha sido
siempre, a lo largo de los siglos, una fuerza de continua renovación que ha
mantenido a los poderosos dentro de sus límites. Todos y cada uno de nosotros
tendremos que pasar por este juicio, y esto establece una igualdad entre los
hombres a la que ninguno podrá nunca sustraerse. El juicio no nos exime del
esfuerzo por promover la justicia de la historia; por el contrario, da a este
esfuerzo su sentido y sustrae su obligación a cualquier arbitrariedad.
De este modo, el Reino de Dios no es un
mero futuro indefinible; sólo en la medida en que nosotros ya en esta vida
pertenecemos al Reino, le perteneceremos también en aquel día. No es la fe
escatológica la que transfiere el Reino al futuro, sino la utopía, porque su
futuro no tiene ningún presente y su hora no llega nunca.” (Card. Joseph Ratzinger, Iglesia, Ecumenismo y Política. Nuevos ensayos de eclesiología,
Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1987, pp. 298-300).
7) Acerca del nihilismo, recomiendo este texto del
Papa Juan Pablo II: “Las tesis examinadas
hasta aquí llevan, a su vez, a una concepción más general, que actualmente
parece constituir el horizonte común para muchas filosofías que se han alejado
del sentido del ser. Me estoy refiriendo a la postura nihilista, que rechaza
todo fundamento a la vez que niega toda verdad objetiva. El nihilismo, aun antes de estar en
contraste con las exigencias y los contenidos de la palabra de Dios, niega la
humanidad del hombre y su misma identidad. En efecto, se ha de tener en cuenta
que la negación del ser comporta inevitablemente la pérdida de contacto con la
verdad objetiva y, por consiguiente, con el fundamento de la dignidad humana.
De este modo se hace posible borrar del rostro del hombre los rasgos que
manifiestan su semejanza con Dios, para llevarlo progresivamente o a una
destructiva voluntad de poder o a la desesperación de la soledad. Una vez que
se ha quitado la verdad al hombre, es pura ilusión pretender hacerlo libre. En
efecto, verdad y libertad, o bien van juntas o juntas perecen miserablemente.
Al
comentar las corrientes de pensamiento apenas mencionadas no ha sido mi
intención presentar un cuadro completo de la situación actual de la filosofía,
que, por otra parte, sería difícil de englobar en una visión unitaria. Quiero
subrayar, de hecho, que la herencia del saber y de la sabiduría se ha
enriquecido en diversos campos. Basta citar la lógica, la filosofía del
lenguaje, la epistemología, la filosofía de la naturaleza, la antropología, el
análisis profundo de las vías afectivas del conocimiento, el acercamiento
existencial al análisis de la libertad. Por otra parte, la afirmación del
principio de inmanencia, que es el centro de la postura racionalista, suscitó,
a partir del siglo pasado, reacciones que han llevado a un planteamiento
radical de los postulados considerados indiscutibles. Nacieron así corrientes irracionalistas,
mientras la crítica ponía de manifiesto la inutilidad de la exigencia de
autofundación absoluta de la razón.
Nuestra época ha sido calificada por
ciertos pensadores como la época de la «postmodernidad». Este término,
utilizado frecuentemente en contextos muy diferentes unos de otros, designa la
aparición de un conjunto de factores nuevos, que por su difusión y eficacia han
sido capaces de determinar cambios significativos y duraderos. Así, el término
se ha empleado primero a propósito de fenómenos de orden estético, social y
tecnológico. Sucesivamente ha pasado al ámbito filosófico, quedando
caracterizado no obstante por una cierta ambigüedad, tanto porque el juicio
sobre lo que se llama «postmoderno» es unas veces positivo y otras negativo,
como porque falta consenso sobre el delicado problema de la delimitación de las
diferentes épocas históricas. Sin embargo, no hay duda de que las corrientes de
pensamiento relacionadas con la postmodernidad merecen una adecuada atención.
En efecto, según algunas de ellas el tiempo de las certezas ha pasado
irremediablemente; el hombre debería ya aprender a vivir en una perspectiva de
carencia total de sentido, caracterizada por lo provisional y fugaz. Muchos
autores, en su crítica demoledora de toda certeza e ignorando las distinciones
necesarias, contestan incluso la certeza de la fe.
Este nihilismo encuentra una cierta
confirmación en la terrible experiencia del mal que ha marcado nuestra época.
Ante esta experiencia dramática, el optimismo racionalista que veía en la
historia el avance victorioso de la razón, fuente de felicidad y de libertad,
no ha podido mantenerse en pie, hasta el punto de que una de las mayores
amenazas en este fin de siglo es la tentación de la desesperación.
Sin embargo es verdad que una cierta
mentalidad positivista sigue alimentando la ilusión de que, gracias a las
conquistas científicas y técnicas, el hombre, como demiurgo, pueda llegar por
sí solo a conseguir el pleno dominio de su destino.” (Juan Pablo II, carta encíclica Fides et Ratio, nn. 90-91).
8) J. M. Bochenski,
o.c., pp. 83-85.
9) Cf. Comisión Teológica Internacional, Algunas cuestiones actuales de escatología,
1990, en:
http://www.unav.es/tdogmatica/escat/CTI90.html
10) En este punto, mis reflexiones se basan principalmente en: Paul Siwek SJ, La
réincarnation des esprits, Desclée, De Brouwer et
Cie, Rio de Janeiro 1942.
11) Esta
acusación es típica de los marxistas, que, siguiendo a Karl Marx, ven en la
religión a un “opio de los pueblos”. Curiosamente, el gran escritor argentino
Borges hace a los cristianos la acusación inversa: el amor de los cristianos a
esta vida revelaría su falta de fe en la vida eterna. Véase: Jorge Luis Borges,
El inmortal, en: El Aleph, Alianza Editorial, Madrid 1987, pp. 21-22. La respuesta a
ambas acusaciones (la de Marx y la de Borges) es la misma: el “y” católico (al
decir de Hans Urs von Balthasar). El cristiano no tiene que elegir entre el
amor a los hombres y el amor a Dios, entre sus deberes civiles y sus deberes
religiosos, entre el aprecio a su vida terrena y su fe en la vida eterna. En
estos y otros temas semejantes, el cristiano no se encuentra en un dilema entre
dos alternativas excluyentes: o lo uno o lo otro. En cambio, por su fe él
aspira a ambas cosas: lo uno y lo otro; dentro de un orden en el que rige el
primado de lo divino.
12) Lo dicho hasta aquí en el
numeral 5 está basado en: Justo Collantes,
La Fe de
13) Cf. 1 Corintios 15,16-28;
Concilio Vaticano II, constitución dogmática Lumen Gentium, n. 51b.
14) Véase, por ejemplo, este texto de Teilhard: “… imagino que nuestra Noosfera está destinada
a cerrarse aislada en sí misma, y que debe ser sobre una dirección no espacial,
sino psíquica, por donde ha de hallar, sin necesidad de abandonar ni de
desbordar la Tierra, la línea de su evasión.
Es aquí ahora en donde reaparece de una
manera perfectamente natural la noción de cambio de estado.
La Noogénesis va ascendiendo de una manera
constante en nosotros y a través de nosotros. Hemos reconocido ya las
características principales de este movimiento: acercamiento de los granos de
Pensamiento, síntesis de individuos y síntesis de naciones o de razas,
necesidad de un Foco personal autónomo y supremo para coaligar, sin
deformarlas, dentro de una atmósfera de simpatía activa, las personalidades
elementales. Todo ello, de nuevo, bajo el combinado efecto de las curvaturas:
la esfericidad de la Tierra y la convergencia cósmica del Espíritu, de acuerdo
con la Ley de Complejidad y Consciencia.
Pues bien: una vez que, gracias a la
aglomeración suficiente de un número también suficiente de elementos, este
movimiento de naturaleza esencialmente convergente, haya alcanzado una tal
intensidad y una tal cualidad para unificarse aún más, la Humanidad, considerada en su conjunto, deberá, tal
como había sucedido ya en las fuerzas individuales del instinto, reflejarse a
su vez “puntualmente” sobre sí misma (es decir, en este caso, abandonar su
soporte órgano-planetario para excentrarse hacia el Centro trascendental de su
concentración creciente), y entonces llegará para el Espíritu de la Tierra el
fin y la coronación.” (Pierre
Teilhard de Chardin, El fenómeno humano,
Ediciones Orbis S.A., Historia del pensamiento 14, Barcelona 1984, pp.
289-290).
Para una
buena síntesis del pensamiento de Teilhard, véase la Gran Enciclopedia Rialp,
voz “Teilhard de Chardin, Pierre”,
en: http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=3102&cat=biografiasuelta
El
Magisterio de la Iglesia rechazó sustancialmente la obra de Teilhard en los siguientes documentos: Sagrada Congregación del
Santo Oficio, Advertencia acerca de los
escritos del Padre Teilhard de Chardin, 30/06/1962; Comunicado de la
Oficina de Prensa de la Santa Sede (publicado en la edición inglesa de L´Osservatore Romano del 20/07/1981).
Ambos documentos pueden ser consultados en http://www.ewtn.com/library/CURIA/CDFTEILH.HTM.
15) La enorme producción teológica de Karl Rahner
incluye muchos escritos acerca de la escatología. Para obtener una visión
sintética de la escatología de Rahner, véase: Karl Rahner, Curso fundamental sobre la fe. Introducción al concepto de cristianismo,
Editorial Herder, Barcelona 1979, Grado
noveno: La escatología, pp. 495-513. Allí la tesis de la resurrección en la
muerte está presente de un modo implícito y matizado (¿o disimulado?). Varios
discípulos de Rahner (entre ellos Leonardo Boff) propusieron la misma tesis de
un modo más radical.
16) “Esta Congregación, que tiene la
responsabilidad de promover y de salvaguardar la doctrina de la fe, se propone
recoger aquí lo que, en nombre de Cristo, enseña la Iglesia, especialmente
sobre lo que acaece entre la muerte del cristiano y la resurrección universal.
1)
La Iglesia cree (cfr. el Credo) en la resurrección de los muertos.
2)
La Iglesia entiende que la resurrección se refiere a todo el hombre:
para los elegidos no es sino la extensión de la misma Resurrección de Cristo a
los hombres.
3)
La Iglesia afirma la supervivencia y la subsistencia, después de la muerte, de
un elemento espiritual que está dotado de conciencia y de voluntad, de manera
que subsiste el mismo «yo» humano. Para designar este elemento, la Iglesia
emplea la palabra «alma», consagrada por el uso de la Sagrada Escritura y de la
Tradición. Aunque ella no ignora que este término tiene en la Biblia diversas
acepciones, opina, sin embargo, que no se da razón alguna válida para
rechazarlo, y considera al mismo tiempo que un término verbal es absolutamente
indispensable para sostener la fe de los cristianos.
4)
La Iglesia excluye toda forma de pensamiento o de expresión que haga absurda e
ininteligible su oración, sus ritos fúnebres, su culto a los muertos;
realidades que constituyen substancialmente verdaderos lugares teológicos.
5)
La Iglesia, en conformidad con la Sagrada Escritura, espera «la gloriosa
manifestación de Jesucristo nuestro Señor» (Dei Verbum I, 4)
considerada, por lo demás, como distinta y aplazada con respecto a la condición
de los hombres inmediatamente después de la muerte.
6)
La Iglesia, en su enseñanza sobre la condición del hombre después de la muerte,
excluye toda explicación que quite sentido a la Asunción de la Virgen María en
lo que tiene de único, o sea, el hecho de que la glorificación corpórea de la
Virgen es la anticipación de la glorificación reservada a todos los elegidos.
7) La Iglesia, en una línea de fidelidad al Nuevo Testamento y a la Tradición, cree en la felicidad de los justos que estarán un día con Cristo. Ella cree en el castigo eterno que espera al pecador, que será privado de la visión de Dios, y en la repercusión de esta pena en todo su ser. Cree, por último, para los elegidos, en una eventual purificación, previa a la visión divina; del todo diversa, sin embargo, del castigo de los condenados. Esto es lo que entiende la Iglesia, cuando habla del infierno y del purgatorio.”
(Sagrada
Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta Recentiores sobre algunas cuestiones referentes a la escatología,
17/05/1979).
17) La existencia y la eternidad del infierno es un
dogma de la fe católica. La doctrina de la apocatástasis niega la eternidad de
las penas infernales para los hombres pecadores y para los demonios y postula
la salvación definitiva de todos los seres racionales. Esa doctrina fue
rechazada por todos los Padres de la Iglesia, salvo Orígenes y San Gregorio de
Nisa. Además fue rechazada por el Magisterio de la Iglesia en numerosas
oportunidades: en el Sínodo provincial de Constantinopla (del año 543), en el
símbolo Quicumque, en el credo Firmiter del Concilio Ecuménico de
Letrán IV (de 1215), en la constitución Benedictus
Deus del Papa Benedicto XVI (de 1336), en el Credo del Pueblo de Dios del
Papa Pablo VI (de 1968), etc.
En el siglo
XX, quien más influyó para replantear la cuestión de la apocatástasis dentro de
la teología católica fue Hans Urs von Balthasar. Von Balthasar niega explícita
y reiteradamente que él esté proponiendo la teoría de la apocatástasis. Sin
embargo, es tan categórico al negar que nosotros sabemos que hay o habrá seres
humanos eternamente condenados, y tan enérgico en su defensa de una esperanza
de la salvación de todos que parece decir que, de hecho, nadie se condenará
eternamente. Su tesis puede expresarse así: aunque la condenación eterna sea
una posibilidad real, podemos esperar que todos se salven, y es muy improbable
que alguien se condene. Von Balthasar repite a menudo que no es posible
alcanzar la certeza en esta materia, pero parece afirmar que en la práctica podemos
considerar que de hecho no hay condenados. Es casi innecesario agregar que la
Sagrada Escritura, la Sagrada Tradición y el Magisterio de la Iglesia se oponen
masivamente a esta tesis de von Balthasar.
Vuelve a la Tabla de Contenidos
Lic. Néstor Martínez
“Iniciativas Sanitarias” se
publicitó como una forma totalmente segura de asesorar a las mujeres sobre cómo
abortar a domicilio usando Misoprostol, con asistencia médica antes y después
del aborto.
Se hizo propaganda de la supuesta
disminución a cero de las muertes maternas por abortos una vez instauradas
dichas “Iniciativas”.
Se usó eso también como forma de
tapar el hecho de que se estaba violando la ley al asesorar a las mujeres sobre
cómo cometer el delito de aborto.
Ahora otra organización que promueve la legalización del aborto, MYSU, dice en su sitio web que ha muerto una mujer por intentar hacerse en su casa un aborto con Misoprostol.
http://www.mysu.org.uy/UNA-MUJER-MUERTA-POR-ABORTO
Dice textualmente:
“Hoy tomamos conocimiento que en el Hospital de Clínicas hace unos días,
murió una mujer a causa de un aborto clandestino. No fue posible salvar su vida
a pesar de los esfuerzos que realizó el cuerpo médico que la asistió cuando
llegó con una infección severa. La muerte de una mujer joven por haberse
practicado un aborto con misoprostol en la clandestinidad es una nueva y triste
evidencia de la problemática que el país aún no ha resuelto.
Esta cruda realidad se
agrega a la de tantas otras mujeres que llegan a los centros asistenciales con
situaciones delicadas de salud producto del desamparo que implica transitar por
un aborto en la ilegalidad. La muerte de esta mujer y el impacto irremediable
que ello genera podría y debería haberse evitado si se contara con una ley que
garantice el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo y los servicios
seguros y legales adecuados para ello.”
Al parecer, entonces, las mujeres asesoradas
para abortar con Misoprostol en el Hospital Pereira Rossell “llegan a los centros asistenciales con
situaciones delicadas de salud producto del desamparo que implica transitar por
un aborto en la ilegalidad”.
Parece entonces que las “Iniciativas” no son
tan seguras como se decía. Dice, en efecto, MYSU:
“Si alguien considera
que el ingreso del misoprostol en el mercado clandestino para la realización de
abortos con medicamentos ha resuelto la situación, está lejos de conocer la
realidad cotidiana de quienes toman la decisión de interrumpir un embarazo que
no desean o no pueden continuar.”
Y de hecho, lo que piden no es una mejor
aplicación de las “Iniciativas”, sino la legalización del aborto, como se ve.
¿Cómo? ¿No es entonces un procedimiento
“totalmente seguro” el abortar en el baño de la propia casa usando Misoprostol,
como sostienen el Dr. Briozzo y sus colaboradores?
¿Fue el personal del Pereira
Rossell, en cumplimiento de las “Iniciativas Sanitarias”, el que asesoró a la
mujer fallecida acerca del modo de abortar con Misoprostol?
Ahora resulta que se quiere
utilizar la muerte de esta mujer, justo en momentos en que se está por discutir
el proyecto de legalización del aborto en Diputados, como argumento para
aprobar la ley.
Hace falta solamente memoria para
acordarse de que de un tiempo a esta parte siempre, de forma sistemática, salen
a la prensa noticias dramáticas justo antes de la discusión de alguno de estos
“polémicos” proyectos de ley.
Por tanto, por un lado, el éxito
de las “Iniciativas Sanitarias” se prueba porque desde que se aprobaron hay
cero mujeres muertas por aborto, y la necesidad de legalizar el aborto se
prueba porque las “Iniciativas” tampoco son seguras, ya que han costado la
muerte de una mujer.
¿A quién hay que creerle? ¿A MYSU
o al Dr. Briozzo?
Lo que más llama la atención es
la frescura con que se cambia de viento, y lo que ayer era un logro hoy se
presenta como un mal a remediar mediante la legalización del aborto.
Todo sirve con tal de despenalizar y legalizar el homicidio del no nacido.
Pero además, ¿no estuvo MYSU
entre las organizaciones que festejaron la sanción de la ley llamada “de Salud Sexual
y Reproductiva”, donde se da alcance nacional a las “Iniciativas Sanitarias”
del Dr. Briozzo?
En efecto, parece que el título de esta nota debería ser “¿MYSU o
MYSU?” Véase lo que las responsables de MYSU dicen en una colaboración a la
obra colectiva que el Dr. Briozzo publicó celebrando sus “Iniciativas
Sanitarias”, que de “sanitarias” no tienen nada (los subrayados son nuestros):
“La experiencia en escenarios locales para la implementación y difusión
de la normativa sanitaria “Asesoramiento para una maternidad segura. Medidas de
protección materna frente al aborto provocado en condiciones de riesgo” (MSP,
Ordenanza Nº 369, 2004), que se está desarrollando en el marco del proyecto
“Proteger la vida y la salud de las mujeres mediante la reducción de abortos en
condiciones de riesgo” es un excelente ejemplo de articulación de esfuerzos
con base en la participación comunitaria.
Esta
experiencia ilustra y enseña sobre la importancia que tiene intervenir al mismo
tiempo en el centro de salud (mediante la sensibilización y la capacitación del
personal) y en la comunidad (mediante el
involucramiento de los actores locales y de la población en general) para el
logro de servicios de atención y de orientación
integrales que satisfagan las necesidades y demandas específicas de mujeres en situación de embarazo no deseado y aborto.”
(ABRACINSKAS, Lilián, y LÓPEZ, Alejandra, “Problemas
complejos, intervenciones integrales. Aborto inseguro, mortalidad de mujeres,
reducción de incidencia y ejercicio de derechos”, en: BRIOZZO, Leonel, (ed.), Iniciativas
Sanitarias contra el aborto provocado en condiciones de riesgo, Montevideo,
2007).
¿No sería entonces más bien ocasión para un mea culpa por haber promovido métodos
que ahora resulta que conllevan peligro de muerte para las mujeres?
Vuelve a la Tabla
de Contenidos
El obispo de Solsona concede una
entrevista a InfoCatólica
En una entrevista con ocasión de la presentación de su
libro «Carta a los jóvenes», Monseñor Xavier Novell, obispo de Solsona, ha
tenido la amabilidad de responder a las preguntas de InfoCatólica. El obispo de
Solsona habla sin miedo sobre temas tan interesantes como las reformas que
necesita la Iglesia, la fragilidad afectiva de los jóvenes de hoy, los medios
de comunicación y los obispos catalanes, Germinans
Germinabit, la atención espiritual a los inmigrantes o la importancia de
medios digitales católicos como InfoCatólica.
06/06/11
11:57 PM. Ver también:
·
«Por
fin un obispo dice las cosas como son sobre este tema», por Bruno
Moreno
·
«Mons.
Novell es un obispo germinante aunque no lo sepa», por Luis Fernando Pérez
(Bruno
Moreno/InfoCatólica) –Monseñor, este libro, Carta
a los Jóvenes, está firmado por Xavier Novell, que es el obispo de
Solsona. Al igual que ha pasado con los dos últimos libros del Papa, ¿habría
que distinguir al obispo del autor del libro o eso no es necesario en este
caso?
Quizás
un poco sí. Es verdad que digo lo que pienso y no vivo dividido, como si una
cosa fuera lo que piensa Xavier Novell y otra lo que piensa el obispo de
Solsona, ni mucho menos. Es cierto, sin embargo, que, queriendo hablar a los
jóvenes, he compartido con ellos en un formato de carta visiones y teorías
pastorales que no tengo pretensión de presentar como enseñanza de la Iglesia.
Son el fruto de veinte años de experiencia con jóvenes. En la
introducción del libro menciono que incluyo un conjunto de ideas no doctrinales
y que se pueden discutir, que provienen de mi experiencia. Así pues, en ese
sentido, no tengo pretensión de magisterio, sino más bien de establecer con los
jóvenes una conversación.
–¿Por qué
ese género epistolar?
Fue una propuesta de la editorial. Me propusieron escribir una carta a los jóvenes y pensé en escribir cinco o seis páginas. Entonces me dijeron que era un libro de cien páginas y pensé “bueno, esto no es una carta” [risas]. También es verdad que hay una larga tradición de que, cuando un obispo quiere dirigirse a sus fieles, les envía una carta pastoral. Esto no es una carta pastoral en sentido estricto, ya que no la he escrito para mis fieles de la diócesis de Solsona, sino para todos los jóvenes que quieran leerla, pero es cierto que la carta es un género propio del obispo cuando se dirige por escrito a los fieles.
–¿Tienen los
jóvenes de hoy una cierta fragilidad afectiva?
No es un tema fundamental del libro. En la última parte, sobre cómo construir una vida moral en Cristo, aparece este aspecto. Con todo, es verdad que la generación de jóvenes de hoy vive una afectividad y una construcción de la personalidad con más signos de fragilidad que quizás otras generaciones. Por varios motivos. Uno, por la fragilidad de sus propias familias. Muchísimos jóvenes han visto y sufrido la separación de sus padres. Todos han vivido en un contexto en el que una relación de amor para siempre no es el modelo único, sino una débil posibilidad en un contexto de disolución de la estructura familiar. Por otro lado, hay una iniciación al amor muy superficial, muy sexual y por tanto las experiencias en la adolescencia de algunos jóvenes, muchos más de lo que nos gustaría, son de una falsedad amorosa y afectiva de tales dimensiones que genera una gran fragilidad afectiva, entre otras muchas cosas.
–¿Qué busca
con este libro?
Reproducir en él las conversaciones de acompañamiento espiritual que he mantenido con jóvenes a lo largo de estos veinte años. Para mí, el corazón de una pastoral de juventud es un conjunto de medios, de encuentros y de actividades que persiguen que el joven, a través del diálogo personal con un adulto en la fe, llegue a plantearse, buscar y encontrarse con Cristo y que eso cambie su vida.
Creo
que hay un medio que no es el único, pero sí es importantísimo: es el
acompañamiento espiritual, la dirección espiritual… con los diferentes
nombres que ha recibido a lo largo de la historia. En el libro, no hablo de
experiencias pastorales, movimientos, tipos de encuentros, tipos de formación,
sino de qué conversación yo establecería con un joven con el que un día te
cruzas y descubres una cierta sintonía. Y él piensa: “Este sacerdote, este
joven mayor que yo… tengo ganas de hablar con él”. De ahí, hasta la
santidad. Ése es el itinerario, en formato diálogo.
–Su libro es
una Carta a los Jóvenes, dentro de poco celebraremos la Jornada Mundial de la
Juventud. ¿Corremos un cierto peligro en la Iglesia de idolatrar a los jóvenes,
como hace el mundo?
En
el penúltimo capítulo del libro, hago un análisis de la situación de
los jóvenes en España que es deletéreo [risas]. Idolatría a los
jóvenes en mi libro, en absoluto. Ese capítulo creo que va a provocar chispas,
en el sentido de que mucha gente va a pensar que soy un apocalíptico o que soy
una persona que mira a la sociedad actual con una negatividad pasmosa, sólo
propia de un principiante, de un ingenuo o de alguien que no es políticamente
correcto. Por lo tanto, nada de idolatría. Con un gran realismo, a mi parecer,
pero al mismo tiempo los jóvenes son la futura generación y, por lo tanto, hay
que ofrecerles una propuesta de futuro radical. Para que no puedan
decir: “Los que nos tuvieron que pasar el testigo, nos escondieron un tesoro y
no lo pudimos descubrir y así nos va”.
Por
lo tanto, un joven que quiera aceptar la propuesta que yo le hago para
descubrir la felicidad, y para ello, tendrá que examinar y reconocer los
profundos errores, las equivocaciones y las contradicciones que está viviendo. Va
a pedir conversión, eso sin duda.
–Cada vez
más la juventud es inmigrante, por las tasas de natalidad que tenemos. Da la
impresión de que los inmigrantes vienen a perder la fe aquí. ¿En Solsona, se
hace algo especial para ayudar en la fe a esos inmigrantes?
Hay parroquias que hacen algunas experiencias, por ejemplo aceptar colocar alguna Virgen patrona de algún país. Hicimos una convocatoria de una Eucaristía de inmigrantes con sus cantos y para crear un grupo de acompañamiento en la fe. Muchos de ellos vienen con una fe muy inmadura, porque en casa su madre era muy devota de una advocación de la Virgen, pero con un gran desorden en la vida moral… Hemos encontrado que para nosotros Latinoamérica es como una comunidad autónoma, pero luego entre Perú y Venezuela, por ejemplo, no se juntan ni por arte de magia. No es fácil una pastoral de todos los latinoamericanos.
Hay algunos que son unos cristianos firmes. Vienen allí a Solsona, que es todo catalanohablante, no entienden nada en la Misa y allí están, de rodillas y comulgando como Dios manda. Muchos otros vienen desestructurados y con una experiencia eclesial más débil, sólo acuden a pedir ayuda en un momento difícil. No es fácil.
–¿Habla
también de la vocación o eso sólo es para nota, para el que está ya muy
evangelizado?
Hice una opción, que es discutible. Hay cuatro partes en el libro: el primer capítulo trata el encuentro con Cristo, el segundo cómo trabar una amistad con Él (Eucaristía, confesión, oración) y el tercero no es la moral cristiana, sino la llamada la vocación, dejando el cuarto para la moral. Es una opción que puede sorprender. Parece que uno, antes de sentir una llamada, tiene que ordenar un poco su vida moral. Y es cierto, pero creo que en este contexto actual, salvo casos aislados de grupos en los que se ha hecho un trabajo pastoral desde niños, muchos jóvenes tienen una experiencia eclesial muy puntual y, en plena juventud, conocen a un amigo, se apuntan a un grupo, participan en una Jornada Mundial de la Juventud, hacen el Camino de Santiago y allí, con un encuentro con Cristo que transforma, surge la pregunta “¿Qué quieres de mí, Señor?”. El joven tiene muy presente esa cuestión de qué puede hacer con su vida. Por eso, muchos jóvenes sienten o huyen de esa llamada antes de haber llegado a articular una vida moral. Hay un capítulo genérico, la llamada a la santidad, y luego tres capítulos específicos: primero el matrimonio, luego el sacerdocio y finalmente la vida consagrada.
–¿Las
carencias propias de los jóvenes de hoy afectan también a los seminaristas?
Es verdad que son chicos a los que les asustan las decisiones fuertes y definitivas. Decidir entrar al seminario siempre ha sido difícil: a mí también me costó. Cuento en el libro una anécdota del último seminarista que ha entrado en el seminario en Solsona. Hizo un proceso de discernimiento, vio claramente que el Señor lo llamaba, vino a hablar conmigo para comunicármelo, pero seguían las dudas. Estábamos en la puerta de un restaurante muy barato en el que solíamos comer cuando hablábamos, junto a la facultad y le dije: “Abel, ¿qué hacemos? Si tenemos que celebrar algo vamos a otro restaurante mejor”. Y estuvimos un buen rato en silencio ante la puerta del restaurante [risas] y al final dijo: “Al bueno”. Yo le abracé y nos fuimos al bueno. Es verdad, los jóvenes tienen una cierta fragilidad para tomar decisiones determinantes en su vida. Y también después, deciden pero siempre hay una duda, un temor. Por eso, es importante que en los procesos de formación haya una ayuda para la formación afectiva, humana, espiritual. Además, todos los casos de pederastia que han salido a la luz nos exigen claramente un discernimiento sobre los que han de ser pastores en la Iglesia muy delicado.
–Nosotros,
como diario electrónico, hemos sido testigos de los cambios que ha supuesto
Internet. Por ejemplo, un mayor escrutinio público de lo que sucede en la
Iglesia. ¿Eso es algo bueno?
Yo pienso que sí. En estos momentos, quien quiere informarse de lo que ocurre en la Iglesia, no mira la televisión, no lee los periódicos ni escucha la radio, sino que se informa a través de las plataformas como InfoCatólica y otras que existen, que le dan el pulso de la Iglesia de forma directa y constante, casi en tiempo real. Yo creo que es un instrumento muy interesante, porque muchas veces son plataformas muy eclesiales, con lo cual la versión de lo que vive la Iglesia es una versión menos sesgada.
Es verdad que hay alguna plataforma anónima, cuyos objetivos son críticos por sistema contra determinados obispos. En Barcelona está clarísimo, Germinans Germinabit. Yo no leo esta página, pero existe y hay muchísima gente que la lee. Muchas veces la Delegada de Medios me dice “Ha salido en Germinans” y me pasa el papel. Hay como un pacto de silencio y no se puede pronunciar este nombre. Cuando una plataforma no tiene rostro, es anónima, y tiene esa intención a mi juicio tan destructiva de atacar sistemáticamente al Arzobispo de Barcelona y a sus adláteres, entonces creo que no es una fuente de información fidedigna.
–Los obispos
catalanes salen mucho más en la prensa que los del resto de España. ¿Es más
difícil ser obispo en Cataluña?
¿Es
verdad que salimos más en los medios? Yo no tenía esa sensación, ni mucho
menos. Quizás por una cierta tendencia de los medios a ver si los
obispos catalanes se casan o no con el nacionalismo, que puede tener
interés mediático. De eso no nos ocupamos, al menos yo, y creo que el resto
tampoco. En cambio, si uno escribe una carta pastoral…
He escrito una carta pastoral para los niños que se preparan para la primera comunión, mi primera carta pastoral y, como es evidente, ha tenido poca relevancia fuera de los medios locales, pero a mí me parece algo maravilloso. Mi primera carta pastoral es un cuento y les digo a mis feligreses: “Ved qué obispo os ha caído encima, que cuando escribe sólo es capaz de escribir un cuento” [risas]. Hubo un milagro, hace mil años en una pequeña parroquia de la diócesis, la Santa Duda de Iborra. Hemos celebrado un jubileo bellísimo y me pareció que con motivo de un encuentro de niños de catequesis que iban a hacer la primera comunión en Iborra, porque es un milagro eucarístico, yo tenía que darles una catequesis y escribí un cuento. Lo hice entre horas, en la semana de la Conferencia Episcopal y digo, por lo bajo, que es lo mejor que hice esa semana [risas]. Un cura hizo los dibujos, estilo manga, simpático e infantil. Lo hemos repartido entre los niños, quieren publicarlo… A mí me parece que lo que es noticia en la vida de los obispos no es noticia para los medios.
–La Iglesia
es semper reformanda y supongo que eso es algo que un nuevo obispo ve
con especial claridad. ¿Qué cosas están más necesitadas de reforma en la
Iglesia en Solsona?
Está
clarísimo que es necesaria una pastoral juvenil y vocacional que ayude a los
jóvenes a plantearse seriamente la pregunta sobre la vocación. Somos
muy pocos sacerdotes, aunque proporcionalmente somos muchos más que en
otras diócesis. He hecho unos cálculos que hacen temblar, en
veinte años, cuando tenga yo sólo sesenta, habrá en la diócesis cuarenta y
cinco curas si no cambia la dinámica. En este momento, hay ochenta y cinco.
Otra
cosa es implementar instrumentos de nueva evangelización. Tenemos parroquias
que están asistiendo, de forma impasible y pesimista, a la decadencia
inexorable. Cada vez menos, cada vez menos, cada vez menos y el último
que apague la luz. Y eso no se parece en nada a lo que leemos estos días en los
Hechos de los Apóstoles.
En tercer lugar, tolerancia cero con la actitud de contemporizar con personas que permiten e impulsan la secularización interna de la Iglesia. A mi juicio, eso nos ha hecho un daño impresionante. Para no enfrentarnos, para que el obispo sea simpático, para que el sacerdote tal no se ponga en contra, los laicos, quedar bien… La secularización interna en el sentido de gente que está en grupos de Iglesia que no tiene experiencia de encuentro con Cristo, que tiene una versión de fe muy contemporizadora. Hay que tener siempre mucha comprensión, ayudando a estas personas, pero no confiándoles responsabilidades de movimientos, de grupos, de parroquias ni de nada de eso, porque eso, entre otras cosas, es lo que ha hecho que nuestras parroquias decaigan de modo espectacular. Eso es fácil de decir para un obispo, pero mucho más difícil de hacer. Y, para hacerlo, es necesario contar con personas preparadas, con una adhesión eclesial firme, gozosa y alegre. Eso precisa tiempo y, mientras no haya gente preparada, cada uno tiene que arar con los bueyes que le han tocado [risas].
–Una última
pregunta. Si en vez de una carta de cien páginas, tuviera que enviar un SMS, un
breve mensaje de texto a un joven que lea esta entrevista, ¿qué le diría?
No
tengas miedo de encontrarte con Cristo. Es lo mejor que te puede pasar en la
vida.
–Estupendo.
Muchas gracias.
Fuente: http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=9315
Carlos Caso-Rosendi
Esto es algo para leer y pensar.
María está trayendo almas a la Iglesia mientras nosotros muchas veces nos
callamos el Evangelio. Ésta es la historia de la conversión de una pareja hindú
que María misma trajo a morar en
(1) Conocer el tesoro de la fe sobrenatural que nos legaron nuestros antepasados en la fe católica.
(2) Que lo demos a conocer a las miles de personas que Dios ha traído desde tierras lejanas para que sean nuestros vecinos, amigos, compañros de trabajo o de viaje.
El relato se parece bastante a la experiencia de mi amigo Roy Schoeman, el ingeniero judío que tuvo una "entrevista" con María en sus sueños y no descansó hasta que encontró la Iglesia en la que se respeta y honra a María. Esto ocurrió aquí en Virginia, prácticamente a un tiro de piedra de donde yo vivo.
Voy a entrevistar a esta pareja yo mismo, si Dios quiere, y publicaré su historia en Primera Luz. Por el momento, les animo a todos los que tengan un blog, website, periódico parroquial, etc. a que publiquen esta asombrosa e iluminadora historia.
*****
Del hinduismo al catolicismo
Hace tres años Uma Krishnan soñó
con
Tanto Uma como Kumar eran devotos
hindúes y se daban cuenta de que la dama en el sueño de Uma no era ninguno de
los dioses del hinduismo. No sabían casi nada del cristianismo pero pensaron
que quizás esta dama fuera
Más tarde ese mismo año, Kumar consiguió un trabajo que lo llevaría a San Diego. Unos meses más tarde encontró otro trabajo en McLean, Virginia. Uma y Karthi llegaron ese mismo mes de diciembre para estar con él.
Este pasado abril, Uma soñó varias veces con María.
Una noche soñó que entraba en una iglesia que nunca había visto antes. Una vez adentro, se volvió a su derecha y encontró una pequeña sala donde había velas rojas y una estatua de María.
La segunda noche, volvió a ver la misma salita, pero esta vez vio una gran cruz hecha con hojas de palma.
En otra ocasión, soñó que estaba
en un bote. A su derecha estaba una mujer africana de cabello oscuro y a su
izquierda, una señora que llevaba una estola de paño azul y tenía una Biblia en
Uma y Kumar charlaron sobre estos sueños y para la cuarta noche, decidieron visitar una iglesia para ver qué pasaba.
Kumar puso en Google las palabras St. Mary Church y el nombre del pueblo de Virginia donde residían, Fairfax. El primer resultado que salió, lo anotó en su aparato de GPS. La dirección era la de la Iglesia de María Nuestra Señora de Dolores en Fairfax, Virginia.
Cuando llegaron a la iglesia, Uma se asombró. Por fuera se veía igual a la Iglesia con la que ella había soñado. Al entrar miraron a la derecha y allí estaba la capillita con las velas rojas, la estatua de María y la Cruz, tal como en sus sueños. Uma se largó a llorar.
“Fue un momento tan emotivo”, relata Kumar. “Ni siquiera éramos cristianos, ni íbamos a adorar a la iglesia cuando esto ocurrió. Éramos hinduistas y no sabíamos exactamente cómo rezar, pero nos sentamos ahí y dijimos ‘Gracias. Gracias por estas visiones y gracias por traernos aquí. No sabemos qué hacer, dinos qué hacer, guíanos, muéstranos lo que debemos hacer.'”
Después de su primera visita pasaron unos días y Uma no regresó a la Iglesia, en vez de eso continuaron yendo al templo hinduista.
Entonces Uma tuvo otro sueño.
Esta vez vio la estatua de María fuera de
Cuando Uma le contó a Kumar,
ambos decidieron ir esa tarde a
A partir de esa tarde, Uma and Kumar comenzaron a asistir a Misa con el grupo de oración carismático.
Los sueños de Uma continuaron, pero la pareja comenzó a experimentar "disturbios espirituales". Uma tenía pesadillas y durante el día, cuando estaba sola en su casa, escuchaba unas risas extrañas, resoplidos o el sonido de pasos. A veces sentía presión en el cuello y tenía problemas para respirar.
Estos disturbios se incrementaron hasta que Uma tuvo miedo de quedarse sola. Kumar la dejaba en la iglesia de camino a su trabajo en la mañana y allí se quedaba ella todo el día. Asustados, Uma y Kumar hablaron con el Padre Stefan Starzynski, el vicario parroquial.
El Padre Starzynski les explicó que esas experiencias podían ser el resultado de su alejamiento del hinduismo. Les dijo que no se preocuparan y que todo saldría bien si continuaban acercándose al único Dios verdadero. “Aún cuando todavía eran hinduistas venían a los encuentros de oración y a las Misas de sanación, además rezaban el Rosario todos los días, por lo que pienso que algo quería detenerlos para que no entraran de lleno en la fe católica", cuenta el Padre Starzynski.
Kumar y Uma decidieron deshacerse de todas sus pertenencias hinduistas y se dedicaron enteramente al catolicismo.
Considerando sus circunstancias, la parroquia formó un equipo de cuatro catequistas para enseñar a la pareja en una versión acelerada del Rito Católico de Iniciación para Adultos (RCIA). Uma y Kumar asistían a la parroquia cada sábado para aprender sobre los Sacramentos y estudiar la Biblia.
“Parecía como que María los estaba llamando y nos hacía sentir responsables por su educación cristiana”, cuenta el Padre Starzynski. “Me dijeron que querían ser católicos, y su entusiasmo era tan sincero que juzgué adecuado que nos saliéramos un poco de las reglas.”
Para fines de agosto, el grupo
decidió que la familia estaba lista para ser recibida en
En los días anteriores a la ceremonia, Uma y Kumar dicen haber recibido mucha ayuda de María.
Aunque su presupuesto era muy limitado y apenas tenían tiempo de planear el evento, Uma y Kumar querían tener una linda boda. Sólo tenían 400 dólares para gastar en el vestido de novia de Uma, ¡pero su hijo encontró un vestido perfecto por 399 dólares!
Cuando ya habían decidido que no podían pagar por un fotógrafo profesional, un fotógrafo de la parroquia se ocupó de hacer el trabajo gratuitamente.
Antes del día de la boda y bautismo, Uma tuvo otro sueño. Esta vez María estaba parada enfrente de la iglesia con una gran sonrisa en su rostro. Tenía dos sortijas de matrimonio en su mano y tres Rosarios de tres distintos colores –rojo, naranja y amarillo. Decidieron usar esos colores en el bouquet de flores de Uma y en el pastel de bodas, ambos donados por los miembros de la parroquia.
El día de la ceremonia, la parroquia entera estaba ahí para ver cómo Uma y Kumar recibían los Sacramentos. La recepción tuvo lugar en el salón de reuniones, decorado con flores de colores rojo, naranja y amarillo.
“Aunque no teníamos planes, Dios hizo los planes por nosotros”, dijo Kumar. “Dios planeó todo tan perfectamente que se ocupó hasta de conseguirnos un fotógrafo. Fue como si este matrimonio estuviera ya preparado para nosotros. Estamos tan contentos y nos sentimos tan agraciados de estar aquí."
El Padre Starzynski explica que la conversión de Uma y Kumar muestra cómo Dios trabaja en forma misteriosa. Se siente honrado de haber hecho su parte para ayudar a esta familia. “Creo que esto muestra cómo Dios obra y la clase de obra que Él puede hacer. Esto hace que uno piense y nos mueve a preguntarnos: ¿Somos lo suficientemente adaptables para entender los caminos de Dios de manera que Dios pueda obrar en nosotros si salimos de esa coraza protectora en la que muchos de nosotros vivimos?”
Desde que recibieron los Sacramentos, Kumar y Uma nos cuentan que los disturbios y las pesadillas han desaparecido. Uma se siente fortalecida y puede quedarse sola en casa sin ningún problema. “Sentimos que el Espíritu Santo está en ella para darle toda la protección necesaria”, explica Kumar.
La pareja nos cuenta que están gratamente impresionados por el amor de la congregación. “Me siento como si hubiera sido siempre un peregrino y que ahora he llegado a mi hogar”, dice Kumar. “Nunca he conocido tan buena gente, tan buenos católicos.”
Y tras haber pasado todas estas experiencias ¡los sueños de Uma continúan! “Para bien o para mal, quiero compartirlos con todos para que todos sepan”, dice Kumar. “Hay quien pueda tomarlos a mal, pero sentimos que debemos compartir nuestra experiencia. Somos muy agraciados. Me siento afortunado, honrado y bendecido.”
Katie Bahr -- Traducido por
Carlos Caso-Rosendi.
Referencias:
English version here: http://casorosendi.blogspot.com/2009/10/from-hinduism-to-catholicism.html
En español aquí: http://voxfidei.blogspot.com/2009/10/del-hinduismo-al-catolicismo.html
Vuelve a la Tabla de Contenidos
Canto de
peregrinación.
Desde lo más profundo
te invoco, Señor,
¡Señor, oye mi voz!
Estén tus oídos
atentos
al clamor de mi plegaria.
Si tienes en cuenta
las culpas, Señor,
¿quién podrá
subsistir?
Pero en Ti se
encuentra el perdón,
para que seas temido.
Mi alma espera en el
Señor,
y yo confío en su
palabra.
Mi alma espera al
Señor,
más que el centinela la aurora.
Como el centinela
espera la aurora,
espere Israel al
Señor,
porque en Él se
encuentra la misericordia
y la redención en
abundancia:
Él redimirá a Israel
de todos sus pecados.
Fuente: El Libro del Pueblo de
Dios (traducción argentina de la Biblia).
Este mensaje no es SPAM.
Si desea cancelar su suscripción, por favor escríbanos a: feyrazon@gmail.com