Fe y Razón

Revista virtual gratuita de teología católica

Publicación del Centro Cultural Católico “Fe y Razón”

Desde Montevideo (Uruguay), al servicio de la evangelización de la cultura

Nº 53 – Noviembre de 2010

 

Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est

“Toda verdad, dígala quien la diga, procede del Espíritu Santo”

(Santo Tomás de Aquino)

 

 

“Hoy se hace necesario rehabilitar la auténtica apologética que hacían los Padres de la Iglesia como explicación de la fe. La apologética no tiene por qué ser negativa o meramente defensiva per se. Implica, más bien, la capacidad de decir lo que está en nuestras mentes y corazones de forma clara y convincente, como dice San Pablo "haciendo la verdad en la caridad" (Ef 4,15). Los discípulos y misioneros de Cristo de hoy necesitan, más que nunca, una apologética renovada para que todos puedan tener vida en Él.” (Documento de Aparecida, n. 229).

 

 

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Equipo de Dirección: Diác. Jorge Novoa, Lic. Néstor Martínez, Ing. Daniel Iglesias Grèzes.

 

Colaboradores: Mons. Dr. Miguel Antonio Barriola, R.P. Lic. Horacio Bojorge, Pbro. Dr. Antonio Bonzani, Pbro. Eliomar Carrara, Dr. Eduardo Casanova, Ing. Agr. Álvaro Fernández, Mons. Dr. Jaime Fuentes, Dr. Pedro Gaudiano, Ec. Rafael Menéndez, Dr. Gustavo Ordoqui Castilla, Pbro. Miguel Pastorino, Sr. Juan Carlos Riojas Álvarez, Dra. Dolores Torrado.

 

 

Tabla de Contenidos

 

Sección

Título

Autor o Fuente

Editorial

¡Ven, Señor Jesús!

Equipo de Dirección

Eventos

Primer Ciclo de Charlas de “Fe y Razón”

Equipo de Dirección

Magisterio

Es la fe de los sencillos la que derriba a los falsos dioses

Papa Benedicto XVI

Doctrina Social

El derecho a la vida en la Encíclica “Caritas in Veritate” de S.S. Benedicto XVI

Lic. Néstor Martínez

Doctrina Social

Los desafíos de la técnica según la Encíclica “Caritas in Veritate

Ing. Daniel Iglesias Grèzes

Apologética

Sábana Santa: fe y razón (Nota 7)

Dr. Eduardo Casanova

Oración

Salmo 99

Biblia de Jerusalén

 

 

¡Ven, Señor Jesús!

 

Equipo de Dirección

 

·        El pasado 14 de octubre, en el Aula Magna de la Facultad de Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler”, celebramos la Segunda Jornada Académica de “Fe y Razón”, bajo el lema “La caridad en la verdad y su dimensión social”. En este número publicamos las dos ponencias principales de esa Jornada, que tratan sobre dos aspectos diferentes de la carta encíclica “Caritas in Veritate” del Papa Benedicto XVI. Más adelante publicaremos las palabras de bienvenida del Pbro. Dr. Antonio Bonzani, Rector de dicha Facultad. Por otra parte, la presentación de Daniel Iglesias sobre el Centro Cultural Católico “Fe y Razón” se puede ver aquí: http://www.slideshare.net/diglesias/el-centro-cultural-catlico-fe-y-razn

·        Este número contiene también:

·    una bella y consoladora homilía que el Papa Benedicto XVI pronunció recientemente, en la primera sesión del Sínodo de los Obispos para el Medio Oriente;

·    la séptima nota de la interesente serie del Dr. Eduardo Casanova sobre el Santo Sudario, ese venerable objeto que nos remite directamente al acontecimiento central de la historia.

·        En estos días la cantidad total de suscriptores de esta revista superó por primera vez los 900. Solicitamos su colaboración para llegar a 1.000 suscriptores. Por favor difundan la revista entre sus familiares y amigos e invítenlos a suscribirse enviando sus datos a: feyrazon@gmail.com. 

·        Les recordamos que a partir del martes 9 de noviembre, y durante cinco martes consecutivos, en el primer piso de la misma Facultad, tendrá lugar el Primer Ciclo de Charlas de “Fe y Razón”. Invitamos a este ciclo de charlas a los lectores que puedan concurrir. Más abajo publicamos el cronograma correspondiente, que sufrió un pequeño cambio con respecto al publicado en el Nº 52 de esta revista (se intercambió el orden de las charlas cuarta y quinta).

·        Corrigiendo un dato indicado en el Nº 52, informamos que el pasado 27 de octubre asumió el cargo de Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica del Uruguay el Dr. Carlos Barbé, miembro de la Comisión Directiva del Centro Cultural Católico “Fe y Razón”. Nuevamente felicitamos al Dr. Barbé y rogamos al Señor que le conceda una fructífera gestión como Decano.

·        Además tenemos el agrado de informar que el Pbro. Dr. Jaime Fuentes, sacerdote del clero de la Prelatura del Opus Dei, y colaborador de esta revista, ha sido nombrado Obispo de Minas por el Papa Benedicto XVI. El Padre Jaime será ordenado Obispo el domingo 28 de noviembre a las 18:00 horas en la Catedral de Minas. Pedimos al Señor que le conceda ser un sabio y santo Pastor de la Iglesia que peregrina en la Diócesis de Minas. También pedimos a nuestros lectores que recen por él y por su labor apostólica. Pueden seguir el último blog del Obispo electo en: http://www.elclerooriental.blogspot.com.

 

El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra” (Salmos 120,2). Por la intercesión de Todos los Santos, rogamos a Dios todopoderoso que, en el presente mes de noviembre, guíe a cada uno de nosotros (escritores y lectores de esta revista) en el camino de la santidad, hacia el encuentro definitivo con Jesucristo, Rey del Universo. ¡Ven, Señor Jesús!  

 

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Primer Ciclo de Charlas de “Fe y Razón”

 

Lugar: Facultad de Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler”

San Fructuoso 1019 (esq. San Juan), Primer Piso - Montevideo – Uruguay (tel. 2200 0289)

 

Organiza: Centro Cultural Católico “Fe y Razón” (CCCFR)

 

Auspicia: Facultad de Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler” (FTUMMS)

 

Cronograma

 

Fecha

Horario

Tema

Expositor

Martes 09/11/2010

19:00-20:30

Introducción a la filosofía cristiana

Lic. Néstor Martínez

Martes 16/11/2010

19:00-20:30

Las raíces subjetivistas de la actual crisis religiosa y moral

Lic. Néstor Martínez

Martes 23/11/2010

19:00-20:30

Amenazas contra la familia y la vida en el Uruguay de hoy

Ing. Daniel Iglesias Grèzes

Martes 30/11/2010

19:00-20:30

El Santo Sudario: punto de encuentro entre fe y razón

Dr. Eduardo Casanova

Martes 7/12/2010

19:00-20:30

Nuevos datos de la ciencia que apuntan hacia el Creador

Ing. Daniel Iglesias Grèzes

 

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Es la fe de los sencillos la que derriba a los falsos dioses

 

Benedicto XVI

 

La trascripción completa de la homilía improvisada del Papa en la primera sesión del Sínodo especial sobre Medio Oriente. Capitales financieros, terrorismo, droga, ideologías dominantes.

El ascenso y la caída de los poderes de este mundo, interpretados a la luz del Apocalipsis.

 
Queridos hermanos y hermanas, el 11 de octubre de 1962, hace cuarenta y ocho años, el Papa Juan XXIII inauguraba el Concilio Vaticano II. Se celebraba entonces el 11 de octubre la fiesta de la Maternidad divina de María, y con este gesto, con esta fecha, el Papa Juan quería confiar todo el Concilio a las manos maternas, al corazón materno de la Madre. También nosotros comenzamos el 11 de octubre, también nosotros queremos confiar este sínodo, con todos los problemas, con todos los desafíos, con todas las esperanzas, al corazón materno de la Virgen, la Madre de Dios.


Pío XI, en 1930, había introducido esta fiesta, mil quinientos años después del Concilio de Éfeso, el cual había legitimado, para María, el título de "Theotókos", "Dei Genitrix" [Madre de Dios]. En esta gran palabra, "Dei Genitrix", "Theotókos", el Concilio de Éfeso había resumido toda la doctrina de Cristo, de María, toda la doctrina de la redención. Y entonces vale la pena reflexionar un poco, un momento, sobre lo que dice el Concilio de Éfeso, lo que dice este día.


En realidad, "Theotókos" es un título audaz. Una mujer es Madre de Dios. Se podría decir: ¿cómo es posible? Dios es eterno, es el Creador. Nosotros somos creaturas, estamos en el tiempo: ¿cómo podría una persona humana ser Madre de Dios, del Eterno, dado que estamos todos en el tiempo, dado que somos todos creaturas? Por ello se entiende que hubiera fuerte oposición, en parte, contra estas palabras. Los nestorianos decían: se puede hablar de "Chistotókos" [Madre de Cristo], sí, pero de "Theotókos" no: "Theós", Dios, está más allá, por encima de los acontecimientos de la historia. Pero el Concilio decidió esto, y precisamente así puso en evidencia la aventura de Dios, la grandeza de cuanto ha hecho por nosotros. Dios no se quedó en Él: salió de Sí, se unió de tal modo, tan radicalmente con este hombre, Jesús, que este hombre Jesús es Dios y, si hablamos de Él, podemos siempre también hablar de Dios. No nació sólo un hombre que tenía que ver con Dios, sino que en Él nació Dios en la tierra. Dios salió de Sí. Pero podemos decir también lo contrario: Dios nos ha atraído a Sí mismo, de modo tal que ya no estamos más fuera de Dios, sino que estamos en su intimidad, en la intimidad de Dios mismo.


La filosofía aristotélica, lo sabemos bien, nos dice que entre Dios y el hombre existe sólo una relación no recíproca. El hombre se refiere a Dios, pero Dios, el Eterno, es en Sí, no cambia: no puede tener hoy esta y mañana otra relación. Está en Sí, no tiene relación "ad extra", no tiene relación conmigo. Es una palabra muy lógica, pero es una palabra que nos causa desesperanza. Con la encarnación, con el advenimiento de la "Theotókos", esto ha cambiado radicalmente, porque Dios nos ha atraído hacia Sí mismo y Dios en Sí mismo es relación y nos hace participar en su relación interior. Así estamos en su ser Padre, Hijo y Espíritu Santo, estamos dentro de su ser en relación, estamos en relación con Él y Él realmente ha creado relación con nosotros. En aquel momento Dios quería nacer de una mujer y ser siempre Sí mismo: éste es el gran acontecimiento. Y así podemos entender la profundidad del acto del Papa Juan, que confió la cumbre conciliar, sinodal, al misterio central, a la Madre de Dios que es atraída por el Señor hacia Sí mismo, y así nosotros todos con ella.

El Concilio ha comenzado con el ícono de la "Theotókos". Al final el Papa Pablo VI reconoció a la misma Madre el título de "Mater Ecclesiae" [Madre de la Iglesia]. Y estos dos íconos, que inician y concluyen el Concilio, están intrínsecamente vinculados, son al final un solo ícono. Porque Cristo no nació como un individuo entre otros. Ha nacido para crearse un cuerpo: ha nacido –como dice Juan en el capítulo 12 de su Evangelio– para atraer a todos hacia Él y en Él. Ha nacido –como dicen las Cartas a los Colosenses y a los Efesios– para recapitular todo el mundo, ha nacido como primogénito de muchos hermanos, ha nacido para reunir el cosmos en Él, de modo tal que Él es la cabeza de un gran cuerpo. Donde nace Cristo, inicia el movimiento de la recapitulación, inicia el momento de la llamada, de la construcción de su cuerpo, la Santa Iglesia. La Madre de "Theós", la Madre de Dios, es Madre de la Iglesia, porque es Madre de aquel que ha venido para reunir a todos en su cuerpo resucitado.


San Lucas nos hace entender esto en el paralelismo entre el primer capítulo de su Evangelio y el primer capítulo de los Hechos de los Apóstoles, que repiten en dos niveles el mismo misterio. En el primer capítulo del Evangelio el Espíritu Santo viene sobre María y de esa manera ella da a luz y nos dona el Hijo de Dios. En el primer capítulo de los Hechos de los Apóstoles María está al centro de los discípulos de Jesús que rezan todos juntos, implorando la nube del Espíritu Santo. Y así de la Iglesia creyente, con María al centro, nace la Iglesia, el cuerpo de Cristo. Este doble nacimiento es el único nacimiento del Christus totus, del Cristo que abraza a todo el mundo y a todos nosotros.


Nacimiento en Belén, nacimiento en el Cenáculo. Nacimiento del Niño Jesús, nacimiento del cuerpo de Cristo, de la Iglesia. Son dos acontecimientos o un único acontecimiento. Pero entre los dos están realmente la cruz y la resurrección. Y sólo a través de la cruz se recorre el camino hacia la totalidad del Cristo, hacia su cuerpo resucitado, hacia la universalización de su ser en la unidad de la Iglesia. Y así, teniendo presente que sólo del grano caído en tierra nace después la gran cosecha, por el Señor atravesado en la cruz, viene la universalidad de sus discípulos reunidos en este su cuerpo, muerto y resucitado.


Teniendo en cuenta este nexo entre "Theotókos" y "Mater Ecclesiæ", nuestra mirada va hacia el último libro de la Sagrada Escritura, el Apocalipsis, donde en el capítulo 12 aparece precisamente esta síntesis. La mujer vestida de sol, con doce estrellas sobre su cabeza y la luna bajo sus pies, da a luz. Y da a luz con un grito de dolor, da a luz con gran dolor. Aquí el misterio mariano es el misterio de Belén extendido al misterio cósmico. Cristo nace siempre de nuevo en todas las generaciones y así asume, recoge la humanidad en Sí mismo. Y este nacimiento cósmico se realiza en el grito de la cruz, en el dolor de la pasión. Y a este grito de la cruz pertenece la sangre de los mártires.


Así, en este momento, podemos arrojar una mirada sobre el segundo salmo de esta hora intermedia, el salmo 81, donde se ve una parte de este proceso. Dios está entre los dioses, los que todavía son considerados en Israel como dioses. En este salmo, en una gran concentración, en una visión profética, se ve el despotenciamiento de los dioses. Los que parecían dioses no lo son y pierden el carácter divino, caen a tierra. "Dii estis et moriemini sicut homine" [Dioses sois y como el hombre moriréis] (cfr. Salmo 82 [81], 6-7): el despotenciamiento, la caída de las divinidades.


Este proceso que se realiza en el largo camino de la fe de Israel, y que aquí se resume en una única visión, es un verdadero proceso de la historia de la religión: la caída de los dioses. Así, la transformación del mundo, el conocimiento del verdadero Dios, el despotenciamiento de las fuerzas que dominan la tierra, es un proceso doloroso. En la historia de Israel, vemos como este liberarse del politeísmo, este reconocimiento –"sólo Él es Dios"– se realiza en medio de tantos dolores, comenzando por el camino de Abraham, el exilio, los Macabeos, hasta Cristo. Y en la historia continúa este proceso de despotenciamiento, del que habla el Apocalipsis en el capítulo 12; habla de la caída de los ángeles, que son ángeles, no son divinidades en la tierra. Y se realiza en realidad precisamente en el tiempo de la Iglesia naciente, donde vemos cómo con la sangre de los mártires se despotencian las divinidades, todas estas divinidades, comenzando por el emperador divino. Es la sangre de los mártires, el dolor, el grito de la Madre Iglesia que los hace caer y transforma así el mundo.


Esta caída no es sólo el conocimiento de que ellos no son Dios. Es el proceso de transformación del mundo, que cuesta la sangre y que cuesta el sufrimiento de los testigos de Cristo. Y, si observamos bien, vemos que este proceso no ha terminado nunca. Se realiza en los distintos períodos de la historia en modos siempre nuevos. También hoy, en este momento, en el que Cristo, el Hijo único de Dios, debe nacer para el mundo con la caída de los dioses, con el dolor y el martirio de los testigos.


Pensemos en los grandes poderes de la historia de hoy, pensemos en los capitales anónimos que esclavizan al hombre, que ya no son algo humano, sino que son un poder anónimo al cual sirven los hombres, por el cual los hombres son atormentados y hasta asesinados. Son un poder destructivo que amenaza al mundo. Y luego el poder de las ideologías terroristas. Aparentemente se ejerce violencia en nombre de Dios, pero no es Dios: son falsas divinidades que deben ser desenmascaradas, porque no son Dios. Y luego la droga, este poder que como una bestia voraz extiende sus manos sobre todas las regiones de la tierra y destruye: es una divinidad, pero una divinidad falsa que debe caer. O también el modo de vivir propagado por la opinión pública: hoy se hace así, el matrimonio no cuenta más, la castidad no es una virtud, etc.


Estas ideologías que dominan, de tal forma que se imponen con fuerza, son divinidades. Y en el dolor de los santos, en el dolor de los creyentes, de la Madre Iglesia de la que somos parte, deben caer estas divinidades, debe realizarse cuanto dicen las cartas a los Colosenses y a los Efesios: las dominaciones y los poderes caen y se convierten en súbditos de Jesucristo, el único Señor.


De esta lucha en la que estamos, de este despotenciamiento de los dioses, de esta caída de los falsos dioses, que caen porque no son divinidades, sino poderes que destruyen el mundo, habla el Apocalipsis en el capítulo 12, también con una imagen misteriosa de la que, me parece, hay sin embargo diversas interpretaciones bellas. Se dice que el dragón vierte un gran río de agua contra la mujer que huye, para sumergirla. Y parece inevitable que la mujer se ahogue en este río. Pero la buena tierra absorbe este río y éste no puede ser perjudicial. Pienso que el río es fácilmente interpretable: son estas corrientes que dominan todo y que quieren hacer desaparecer la fe de la Iglesia, la cual parece que ya no tiene más lugar frente a la fuerza de estas corrientes que se imponen como la única racionalidad, como el único modo de vivir. Y la tierra que absorbe estas corrientes es la fe de los sencillos, que no se deja arrollar por este río y salva a la madre y salva al hijo. Por eso el salmo dice, el primer salmo de la hora intermedia: "La fe de de los sencillos es la verdadera sabiduría" (cfr. Salmo 118, 130). Esta sabiduría verdadera de la fe simple, que no se deja devorar por las aguas, es la fuerza de la Iglesia. Y así hemos retornado al misterio mariano.


Hay también una última frase en el salmo 81: "Movebuntur omnia fundamenta terrae" (Salmo 82 [81], 5), vacilan todos los cimientos de la tierra. Lo vemos hoy, con los problemas climáticos, cómo son amenazados los cimientos de la tierra, pero son amenazados por nuestro comportamiento. Vacilan los cimientos exteriores, porque vacilan los cimientos interiores, los cimientos morales y religiosos, la fe de la que deriva el recto modo de vivir. Y sabemos que la fe es el cimiento y, en definitiva, los cimientos de la tierra no pueden vacilar si permanece firme la fe, la verdadera sabiduría.


Luego el salmo dice: "Levántate, Señor, y juzga a la tierra" (Salmo 82 [81], 8). Así también nosotros le decimos al Señor: "Levántate en este momento, toma la tierra entre tus manos, protege a tu Iglesia, protege a la humanidad, protege a la tierra". Y confiémonos de nuevo a la Madre de Dios, a María, y recemos: "Tú, la gran creyente, tú que has abierto la tierra al cielo, ayúdanos, abre también hoy las puertas, para que sea vencedora la verdad, la voluntad de Dios que es el verdadero bien, la verdadera salvación del mundo". Amén.

__________

Traducción en español de Juan Diego Muro (Lima, Perú) y de José Arturo Quarracino (Buenos Aires, Argentina).

11.10.2010 

Fuente: http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1345109?sp=y

 

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El derecho a la vida en la Encíclica “Caritas in Veritate”

de S.S. Benedicto XVI

 

Lic. Néstor Martínez

 

Esquema de la conferencia

 

1)      INTRODUCCIÓN.

2)      EL MENSAJE DE LA “POPULORUM PROGRESSIO”.

3)      EL DESARROLLO HUMANO EN NUESTRO TIEMPO.

4)      FRATERNIDAD, DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIEDAD CIVIL.

5)      DESARROLLO DE LOS PUEBLOS, DERECHOS Y DEBERES, AMBIENTE.

6)      LA COLABORACIÓN DE LA FAMILIA HUMANA.

7)      EL DESARROLLO DE LOS PUEBLOS Y LA TÉCNICA.

8)      CONCLUSIÓN.

 

1)      INTRODUCCIÓN.

a.       En la introducción a la Encíclica, el Papa insiste en la relación entre caridad y verdad. Es una insistencia muy oportuna, a nuestro juicio, frente a una cierta desvalorización de la verdad ligada a una mal entendida primacía de la caridad frecuente en nuestro tiempo.

                                                              i.      “Sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vacío que se rellena arbitrariamente. Éste es el riesgo fatal del amor en una cultura sin verdad. Es presa fácil de las emociones y las opiniones contingentes de los sujetos, una palabra de la que se abusa y que se distorsiona, terminando por significar lo contrario. La verdad libera a la caridad de la estrechez de una emotividad que la priva de contenidos relacionales y sociales, así como de un fideísmo que mutila su horizonte humano y universal. En la verdad, la caridad refleja la dimensión personal y al mismo tiempo pública de la fe en el Dios bíblico, que es a la vez «Agapé» y «Lógos»: Caridad y Verdad, Amor y Palabra.”

                                                           ii.      “La verdad, rescatando a los hombres de las opiniones y de las sensaciones subjetivas, les permite llegar más allá de las determinaciones culturales e históricas y apreciar el valor y la sustancia de las cosas.”

                                                         iii.      “Un cristianismo de caridad sin verdad se puede confundir fácilmente con una reserva de buenos sentimientos, provechosos para la convivencia social, pero marginales.”

                                                          iv.      “La Iglesia no tiene soluciones técnicas que ofrecery no pretende «de ninguna manera mezclarse en la política de los Estados». No obstante, tiene una misión de verdad que cumplir en todo tiempo y circunstancia en favor de una sociedad a medida del hombre, de su dignidad y de su vocación. Sin verdad se cae en una visión empirista y escéptica de la vida, incapaz de elevarse sobre la praxis, porque no está interesada en tomar en consideración los valores —a veces ni siquiera el significado— con los cuales juzgarla y orientarla. La fidelidad al hombre exige la fidelidad a la verdad, que es la única garantía de libertad (cf. Jn 8,32) y de la posibilidad de un desarrollo humano integral.”

b.      También relaciona el Papa la caridad con la justicia y el compromiso social:

                                                              i.      “El compromiso por el bien común, cuando está inspirado por la caridad, tiene una valencia superior al compromiso meramente secular y político. Como todo compromiso en favor de la justicia, forma parte de ese testimonio de la caridad divina que, actuando en el tiempo, prepara lo eterno. La acción del hombre sobre la tierra, cuando está inspirada y sustentada por la caridad, contribuye a la edificación de esa ciudad de Dios universal hacia la cual avanza la historia de la familia humana.”

c.       Y advierte los riesgos y peligros del actual proceso de “globalización” (sobre el cual tiene una abundante enseñanza en esta misma Encíclica, resaltando sus aspectos positivos a la vez que sus riesgos y peligros).

d.      “9. El amor en la verdad —caritas in veritate— es un gran desafío para la Iglesia en un mundo en progresiva y expansiva globalización. El riesgo de nuestro tiempo es que la interdependencia de hecho entre los hombres y los pueblos no se corresponda con la interacción ética de la conciencia y el intelecto, de la que pueda resultar un desarrollo realmente humano”

2)      EL MENSAJE DE LA “POPULORUM PROGRESSIO”.

a.       En este capítulo el Papa rememora la Encíclica “Populorum progressio” de Pablo VI, dedicada al tema del desarrollo. Para nuestro tema, interesa destacar que Benedicto XVI hace memoria de otros dos documentos de Pablo VI:

                                                              i.      “15. Otros dos documentos de Pablo VI, aunque no tan estrechamente relacionados con la doctrina social —la Encíclica Humanae vitae, del 25 de julio de 1968, y la Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, del 8 de diciembre de 1975— son muy importantes para delinear el sentido plenamente humano del desarrollo propuesto por la Iglesia. Por tanto, es oportuno leer también estos textos en relación con la Populorum progressio.”

                                                             ii.      La Encíclica Humanae vitae subraya el sentido unitivo y procreador a la vez de la sexualidad, poniendo así como fundamento de la sociedad la pareja de los esposos, hombre y mujer, que se acogen recíprocamente en la distinción y en la complementariedad; una pareja, pues, abierta a la vida.

                                                         iii.      “No se trata de una moral meramente individual: la Humanae vitae señala los fuertes vínculos entre ética de la vida y ética social, inaugurando una temática del magisterio que ha ido tomando cuerpo poco a poco en varios documentos y, por último, en la Encíclica Evangelium vitae de Juan Pablo II.”

                                                          iv.      “La Iglesia propone con fuerza esta relación entre ética de la vida y ética social, consciente de que «no puede tener bases sólidas una sociedad que —mientras afirma valores como la dignidad de la persona, la justicia y la paz— se contradice radicalmente aceptando y tolerando las más variadas formas de menosprecio y violación de la vida humana, sobre todo si es débil y marginada».”

3)      EL DESARROLLO HUMANO EN NUESTRO TIEMPO.

a.       Este capítulo tiene el carácter de una mirada descriptiva al desarrollo humano tal como se da en nuestra época, en la que no falta, por supuesto, la valoración evangélica de tales situaciones. En relación con nuestro tema, destacamos los siguientes pasajes:

                                                              i.      “La movilidad laboral, asociada a la desregulación generalizada, ha sido un fenómeno importante, no exento de aspectos positivos porque estimula la producción de nueva riqueza y el intercambio entre culturas diferentes. Sin embargo, cuando la incertidumbre sobre las condiciones de trabajo a causa de la movilidad y la desregulación se hace endémica, surgen formas de inestabilidad psicológica, de dificultad para abrirse caminos coherentes en la vida, incluido el del matrimonio.”

                                                            ii.      “Se nota, en primer lugar, un eclecticismo cultural asumido con frecuencia de manera acrítica: se piensa en las culturas como superpuestas unas a otras, sustancialmente equivalentes e intercambiables. Eso induce a caer en un relativismo que en nada ayuda al verdadero diálogo intercultural; en el plano social, el relativismo cultural provoca que los grupos culturales estén juntos o convivan, pero separados, sin diálogo auténtico y, por lo tanto, sin verdadera integración.”

                                                          iii.      “Existe, en segundo lugar, el peligro opuesto de rebajar la cultura y homologar los comportamientos y estilos de vida. De este modo, se pierde el sentido profundo de la cultura de las diferentes naciones, de las tradiciones de los diversos pueblos, en cuyo marco la persona se enfrenta a las cuestiones fundamentales de la existencia. El eclecticismo y el bajo nivel cultural coinciden en separar la cultura de la naturaleza humana. Así, las culturas ya no saben encontrar su lugar en una naturaleza que las transciende, terminando por reducir al hombre a mero dato cultural. Cuando esto ocurre, la humanidad corre nuevos riesgos de sometimiento y manipulación.”

                                                          iv.      “El derecho a la alimentación y al agua tiene un papel importante para conseguir otros derechos, comenzando ante todo por el derecho primario a la vida. Por tanto, es necesario que madure una conciencia solidaria que considere la alimentación y el acceso al agua como derechos universales de todos los seres humanos, sin distinciones ni discriminaciones”

b.      Finalmente, el Papa entra de lleno en nuestro tema:

                                                              i.      “28. Uno de los aspectos más destacados del desarrollo actual es la importancia del tema del respeto a la vida, que en modo alguno puede separarse de las cuestiones relacionadas con el desarrollo de los pueblos. Es un aspecto que últimamente está asumiendo cada vez mayor relieve, obligándonos a ampliar el concepto de pobreza y de subdesarrollo a los problemas vinculados con la acogida de la vida, sobre todo donde ésta se ve impedida de diversas formas.”

c.       Esta “ampliación del concepto de pobreza” a que hace referencia Benedicto XVI nos parece muy oportuna, teniendo en cuenta el extraño fenómeno de muchos cristianos y católicos muy comprometidos con la defensa y promoción de los pobres pero totalmente insensibles al drama del aborto, la eutanasia, la agresión a la familia, al matrimonio, etc., lo cual los lleva muchas veces a apoyar opciones políticas radicalmente contrarias a los principios evangélicos en esos temas.

d.      El Papa muestra también que ante el hecho mundial de la pobreza existen formas de acercamiento muy diferentes:

                                                              i.      “La situación de pobreza no sólo provoca todavía en muchas zonas un alto índice de mortalidad infantil, sino que en varias partes del mundo persisten prácticas de control demográfico por parte de los gobiernos, que con frecuencia difunden la contracepción y llegan incluso a imponer también el aborto.”

e.       Que estas palabras de Benedicto XVI reflejan realidades innegables de nuestro tiempo lo queremos apuntar simplemente en la siguiente digresión:

                                                               i.      Informe Kissinger de 1974.

                                                             ii.      OMS: Vacunas abortivas.

1.      1974: El HRP, de la OMS, comienza la investigación sobre la "vacuna abortiva".

2.      1975: En el Instituto de Inmunología de la India comienzan las investigaciones acerca de la posibilidad de realizar una vacuna abortiva, basada en la hormona gonadotrofina coriónica (HCG) que impide la implantación del óvulo fecundado.

3.      1990: Linacre Quarterly, una revista católica de bioética, informa que la OMS ha patrocinado la prueba en seres humanos de una vacuna abortiva anti-hCG y que la compañía Sandoz Pharmaceuticals ha financiado parcialmente esta nueva vacuna.

4.      1992: Encuentro en Ginebra, Suiza, patrocinado por el HRP. Participan la OMS, la ONU, el PNUD, el FNUAP y el Banco Mundial. Investigación sobre las vacunas para regular la fertilidad. Son vacunas abortivas que usan HCG (hormona gonadotrofina coriónica).

5.      1994: El Comité Pro Vida de México denuncia que en ampollas utilizadas en la campaña antitetánica del país se encontró que contenían Gonadotrofina Coriónica Humana (GCh), lo cual les da un efecto abortivo.

6.      1995: El gobierno peruano suspende una campaña de vacunación antitetánica ante las denuncias de los grupos pro-vida de que se trata de vacunas abortivas.

7.      1995: La BBC de Londres publica un reportaje sobre vacunas contra el tétano administradas por la OMS a mujeres en Filipinas que fueron combinadas con la sustancia gonadotrofina coriónica humana, con efectos abortivos.

8.      1995: La OMS suspende la prueba clínica de la "vacuna abortiva" debido a efectos colaterales surgidos en las primeras 7 mujeres en que fue probada.

9.      2006: Campaña de vacunación gratuita y obligatoria contra la rubeola en Argentina, dirigida a mujeres en edad fértil, también a embarazadas. Denuncias de que la vacuna contiene la hormona gonadotrofina coriónica, lo que le da efecto abortivo.

10.  2006: "Encuentro de Parlamentarios de América Latina y el Caribe sobre Aborto Inducido" en Bogotá, Colombia, auspiciado por la Universidad del Externado de Colombia, la IPPF, el FNUAP y el Banco Mundial. Tema: las vacunas abortivas.

10.

f.        Es este trasfondo, del cual hemos trasmitido solamente un detalle, el que apoya las palabras de Benedicto XVI:

                                                              i.      “En los países económicamente más desarrollados, las legislaciones contrarias a la vida están muy extendidas y han condicionado ya las costumbres y la praxis, contribuyendo a difundir una mentalidad antinatalista, que muchas veces se trata de transmitir también a otros estados como si fuera un progreso cultural.”

g.       Dice además Benedicto XVI:

                                                              i.      “Algunas organizaciones no gubernamentales, además, difunden el aborto,”

h.       Permítasenos corroborar esta afirmación con algunas referencias concretas:

                                                               i.      IPPF, Fundación Rockefeller, Bill Gates, Ford, etc.

                                                             ii.      Grupo Parlamentario Interamericano. M. Percovich.

i.         Que el aborto no es la única estrategia de estos grupos lo señala el Papa:

                                                              i.      “promoviendo a veces en los países pobres la adopción de la práctica de la esterilización, incluso en mujeres a quienes no se pide su consentimiento.”

j.        En ese sentido, algunos datos pueden ser particularmente estremecedores:

                                                               i.      1959: La Fundación Ford financia proyectos de control de natalidad en la India.

                                                             ii.      1970: La ONU comienza sus experimentos en el tema del control demográfico. Lanza la campaña "Cero crecimiento poblacional". Se producen esterilizaciones masivas en India, Corea del Sur y otros países.

                                                            iii.      1975: Comienzan las campañas de esterilización en la India bajo Indhira Gandhi. Hasta 1980 son esterilizados compulsivamente 27 millones de personas, varones y mujeres.

                                                           iv.      1977: Elecciones en la India. Es derrotado el partido oficialista. La oposición procede principalmente de los estados en los que más fuerte fue la campaña de esterilización.

                                                             v.      1996: “Programa de Planificación Familiar” en Perú (Fujimori). Hasta el año 1998 más de 300.000 mujeres son esterilizadas y miles de hombres también a través de la vasectomía. Auspicia AID. Esterilización encubierta o a cambio de alimentos.

                                                           vi.      2002: Un informe del Parlamento peruano involucra al FNUAP y a la AID en la campaña de esterilización promovida por el gobierno de Fujimori.

                                                          vii.      1997: Un informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Población, revela que la esterilización se está aplicando al 40 por ciento de la población como un método de control demográfico.

                                                        viii.      1991: En Brasil, el 80% de las mujeres fértiles del estado de Marañón, el 74% de Goiás y el 64% de Algoias, han sido esterilizadas.

                                                           ix.      1991: En un informe del FNUAP, hablando de Panamá y Puerto Rico, se calcula que de seguir las tendencias de aquel momento, para el año 2000, el 80% de la población iba a ser esterilizada.

                                                             x.      1991: El ministro de Salud Alceni Guerra afirma en una entrevista que ya hay más de 25 millones de mujeres mayores de 15 años que han sido esterilizadas en el Brasil.

                                                           xi.      2001: Una pequeña compañía de biotecnología de California, Epicyte, anuncia el desarrollo de maíz genéticamente modificado que contiene un espermicida que esteriliza el semen de los hombres que lo comen. Epicyte tiene en ese momento un acuerdo de sociedad conjunta para propagar su tecnología con DuPont y Syngenta. Se dice que la investigación fue realizada con fondos del Departamento de Agricultura de EE.UU. [USDA]. La compañía presenta su descubrimiento como una contribución para solucionar el problema de la superpoblación en el mundo.

k.      El Papa hace referencia también a la relación entre imposición del control demográfico y programas de asistencia económica a los países pobres:

                                                              i.      “Por añadidura, existe la sospecha fundada de que, en ocasiones, las ayudas al desarrollo se condicionan a determinadas políticas sanitarias que implican de hecho la imposición de un fuerte control de la natalidad.”

l.         Sirvan de ilustración los siguientes datos:

                                                              i.      1965. Lyndon Johnson, presidente de EE.UU, afirma en el XXV aniversario de las Naciones Unidas que "5 dólares invertidos en control de la natalidad equivalen a 100 en ayuda al desarrollo."

                                                             ii.      1968. El presidente del Banco Mundial, Robert McNamara, declara en el encuentro anual con el FMI, que los países que practiquen el control de la natalidad recibirán ayuda preferencial.

m.     Benedicto XVI habla también de la eutanasia:

                                                               i.      “Preocupan también tanto las legislaciones que aceptan la eutanasia como las presiones de grupos nacionales e internacionales que reivindican su reconocimiento jurídico.”

n.       En nuestro país acabamos de ser testigos, en la legislatura pasada, de la promulgación de una ley de “voluntad anticipada” que, en lo concreto, se preocupa solamente de dar cobertura legal al médico que suspende el tratamiento de un paciente terminal, dejando sin protección, en casos concretos, el derecho del paciente a la vida.

o.      A continuación, Benedicto XVI entra en el tema de las relaciones entre respeto al derecho a la vida, y desarrollo, o sea, las proyecciones sociales del aborto, la eutanasia, etc.

                                                              i.      “La apertura a la vida está en el centro del verdadero desarrollo. Cuando una sociedad se encamina hacia la negación y la supresión de la vida, acaba por no encontrar la motivación y la energía necesaria para esforzarse en el servicio del verdadero bien del hombre. Si se pierde la sensibilidad personal y social para acoger una nueva vida, también se marchitan otras formas de acogida provechosas para la vida social.”

p.      Incluso en su proyección respecto de las relaciones entre los países, es abordado el tema del derecho a la vida por el Papa:

                                                              i.      “La acogida de la vida forja las energías morales y capacita para la ayuda recíproca. Fomentando la apertura a la vida, los pueblos ricos pueden comprender mejor las necesidades de los que son pobres, evitar el empleo de ingentes recursos económicos e intelectuales para satisfacer deseos egoístas entre los propios ciudadanos y promover, por el contrario, buenas actuaciones en la perspectiva de una producción moralmente sana y solidaria, en el respeto del derecho fundamental de cada pueblo y cada persona a la vida.”

q.      A continuación Benedicto XVI hace dos observaciones que tienen que ver con el entorno de verdades y valores que son esenciales tanto para la protección del derecho a la vida de todo ser humano como para el verdadero desarrollo de los pueblos:

                                                              i.      “Cuando el Estado promueve, enseña, o incluso impone formas de ateísmo práctico, priva a sus ciudadanos de la fuerza moral y espiritual indispensable para comprometerse en el desarrollo humano integral y les impide avanzar con renovado dinamismo en su compromiso en favor de una respuesta humana más generosa al amor divino.”

r.        La segunda observación tiene que ver con la necesidad de una cultura humanista, basada en una complementación entre ciencia, filosofía y teología. Resalta en ese sentido el papel de la doctrina social de la Iglesia:

                                                              i.      “31. Esto significa que la valoración moral y la investigación científica deben crecer juntas, y que la caridad ha de animarlas en un conjunto interdisciplinar armónico, hecho de unidad y distinción. La doctrina social de la Iglesia, que tiene «una importante dimensión interdisciplinar», puede desempeñar en esta perspectiva una función de eficacia extraordinaria. Permite a la fe, a la teología, a la metafísica y a las ciencias encontrar su lugar dentro de una colaboración al servicio del hombre. La doctrina social de la Iglesia ejerce especialmente en esto su dimensión sapiencial. Pablo VI vio con claridad que una de las causas del subdesarrollo es una falta de sabiduría, de reflexión, de pensamiento capaz de elaborar una síntesis orientadora, y que requiere «una clara visión de todos los aspectos económicos, sociales, culturales y espirituales».”

s.       Insiste el Papa en la necesidad de una razón abierta al misterio del ser, que supere los positivismos, materialismos, reduccionismos y relativismos de nuestro tiempo:

                                                              i.      “La excesiva sectorización del saber, el cerrarse de las ciencias humanas a la metafísica, las dificultades del diálogo entre las ciencias y la teología, no sólo dañan el desarrollo del saber, sino también el desarrollo de los pueblos, pues, cuando eso ocurre, se obstaculiza la visión de todo el bien del hombre en las diferentes dimensiones que lo caracterizan. Es indispensable «ampliar nuestro concepto de razón y de su uso» para conseguir ponderar adecuadamente todos los términos de la cuestión del desarrollo y de la solución de los problemas socioeconómicos.”

4)      FRATERNIDAD, DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIEDAD CIVIL.

a.       Es en este tercer capítulo, sobre todo, que el Papa desarrolla los aspectos económicos de su argumentación, por lo que lo dejamos para quienes quieran presentar ese importantísimo aspecto de la Encíclica que estamos estudiando.

5)      DESARROLLO DE LOS PUEBLOS, DERECHOS Y DEBERES, AMBIENTE.

a.       Benedicto XVI constata en este cuarto capítulo una contradicción:

                                                              i.      Hoy se da una profunda contradicción. Mientras, por un lado, se reivindican presuntos derechos, de carácter arbitrario y superfluo, con la pretensión de que las estructuras públicas los reconozcan y promuevan, por otro, hay derechos elementales y fundamentales que se ignoran y violan en gran parte de la humanidad.”

b.      Pensemos solamente en Peter Singer, autor del libro “Animal liberation”, texto base del movimiento por los derechos de los animales, que además es partidario de la legalización del aborto, y que, en un alarde de coherencia que lo distingue de otros que defienden esa misma causa, defiende también la licitud del infanticidio en ciertas condiciones.

c.       El Papa subraya que los derechos no tienen sentido sin los deberes correspondientes, y entra concretamente en nuestro tema al explicitar esa afirmación:

                                                              i.      “44. La concepción de los derechos y de los deberes respecto al desarrollo, debe tener también en cuenta los problemas relacionados con el crecimiento demográfico. Es un aspecto muy importante del verdadero desarrollo, porque afecta a los valores irrenunciables de la vida y de la familia. No es correcto considerar el aumento de población como la primera causa del subdesarrollo, incluso desde el punto de vista económico: baste pensar, por un lado, en la notable disminución de la mortalidad infantil y el aumento de la edad media que se produce en los países económicamente desarrollados y, por otra, en los signos de crisis que se perciben en las sociedades en las que se constata una preocupante disminución de la natalidad.”

d.      Algunas referencias de la historia reciente ilustran con bastante elocuencia estas reflexiones de Benedicto XVI:

                                                              i.      1988 - Príncipe Felipe de Gran Bretaña: "En caso de reencarnar me gustaría volver bajo la forma de un virus mortal, para ayudar a solucionar la superpoblación."

                                                             ii.      En "El Correo de la UNESCO" de Noviembre de 1991, Jacques Cousteau afirma que "en orden a estabilizar la población mundial debemos eliminar a 350.000 personas por día".

                                                            iii.      Ted Turner, dueño de la CNN: La cantidad ideal de personas en el planeta es de 500 millones.

                                                           iv.      La ONU: 1.000 a 3.000 millones.

                                                             v.      Colonia.

                                                           vi.      1954.  BROWN, Harrison: "The Challenge of Man's Future". Analiza la probabilidad de que el planeta pueda albergar entre 50.000 y 200.000 millones de personas y la conveniencia de mantener esto en secreto.

                                                          vii.      1995.  COHEN, J.E.: "¿Cuánta gente puede mantener la Tierra?" No hay ninguna fórmula para calcular la capacidad de carga de la Tierra, incluso para un determinado estándar de vida

e.       Complementariamente, el Papa apunta a la importancia de la paternidad responsable y de la educación sexual bien entendida:

                                                              i.      “Obviamente, se ha de seguir prestando la debida atención a una procreación responsable que, por lo demás, es una contribución efectiva al desarrollo humano integral. La Iglesia, que se interesa por el verdadero desarrollo del hombre, exhorta a éste a que respete los valores humanos también en el ejercicio de la sexualidad: ésta no puede quedar reducida a un mero hecho hedonista y lúdico, del mismo modo que la educación sexual no se puede limitar a una instrucción técnica, con la única preocupación de proteger a los interesados de eventuales contagios o del «riesgo» de procrear. Esto equivaldría a empobrecer y descuidar el significado profundo de la sexualidad, que debe ser en cambio reconocido y asumido con responsabilidad por la persona y la comunidad.”

                                                            ii.      “En efecto, la responsabilidad evita tanto que se considere la sexualidad como una simple fuente de placer, como que se regule con políticas de planificación forzada de la natalidad. En ambos casos se trata de concepciones y políticas materialistas, en las que las personas acaban padeciendo diversas formas de violencia. Frente a todo esto, se debe resaltar la competencia primordial que en este campo tienen las familias respecto del Estado y sus políticas restrictivas, así como una adecuada educación de los padres.”

f.        Insiste Benedicto XVI en el aspecto positivo, también desde el punto de vista económico, de la apertura a la vida:

                                                              i.      “La apertura moralmente responsable a la vida es una riqueza social y económica. Grandes naciones han podido salir de la miseria gracias también al gran número y a la capacidad de sus habitantes.”

g.       Por el contrario, señala los males que se siguen para las sociedades de la falta de apertura al don de la vida:

                                                              i.      “Al contrario, naciones en un tiempo florecientes pasan ahora por una fase de incertidumbre, y en algún caso de decadencia, precisamente a causa del bajo índice de natalidad, un problema crucial para las sociedades de mayor bienestar.”

                                                            ii.      “La disminución de los nacimientos, a veces por debajo del llamado «índice de reemplazo generacional», pone en crisis incluso a los sistemas de asistencia social, aumenta los costes, merma la reserva del ahorro y, consiguientemente, los recursos financieros necesarios para las inversiones, reduce la disponibilidad de trabajadores cualificados y disminuye la reserva de «cerebros» a los que recurrir para las necesidades de la nación.”

h.       Recordemos que recientemente en nuestro país ha sonado la voz de alarma, desde fuentes académicas vinculadas a la Universidad de la República, y desde el mismo gobierno, ante el problema de la escasez y el envejecimiento de la población uruguaya, de la baja natalidad, la emigración de los jóvenes, el creciente desnivel entre activos que aportan para la seguridad social y pasivos que tienen derecho a disfrutar de su jubilación.

i.         Continúa sobre ese tema Benedicto XVI:

                                                              i.      “Además, las familias pequeñas, o muy pequeñas a veces, corren el riesgo de empobrecer las relaciones sociales y de no asegurar formas eficaces de solidaridad. Son situaciones que presentan síntomas de escasa confianza en el futuro y de fatiga moral.”

                                                            ii.      “Por eso, se convierte en una necesidad social, e incluso económica, seguir proponiendo a las nuevas generaciones la hermosura de la familia y del matrimonio, su sintonía con las exigencias más profundas del corazón y de la dignidad de la persona.”

j.        Todo esto lleva naturalmente al Papa a abordar el tema del matrimonio y la familia y su necesaria promoción por parte del Estado:

                                                              i.      “En esta perspectiva, los estados están llamados a establecer políticas que promuevan la centralidad y la integridad de la familia, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, célula primordial y vital de la sociedad, haciéndose cargo también de sus problemas económicos y fiscales, en el respeto de su naturaleza relacional.”

k.      Lamentablemente, este enfoque verdadero y centrado del Papa contrasta fuertemente con la realidad de nuestros Estados copados en la mayoría de los casos por la así llamada “perspectiva de género”. Sobre la cual aportamos aquí algunos datos que no suelen ocupar mucho espacio en los medios de comunicación.

                                                               i.      Perspectiva de género, promoción de la homosexualidad, negación de la naturaleza humana.

                                                            ii.      Aparecida: “Entre los presupuestos que debilitan y menoscaban la vida familiar, encontramos la ideología de género, según la cual cada uno puede escoger su orientación sexual, sin tomar en cuenta las diferencias dadas por la naturaleza humana. Esto ha provocado modificaciones legales que hieren gravemente la dignidad del matrimonio, el respeto al derecho a la vida y la identidad de la familia.” (Documento conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, 13 al 31-05-2007, n. 40).

                                                          iii.      1952. MONEY, John: "Hermaphroditism: An Inquiry into the Nature of a Human Paradox." Tesis de doctorado en la Universidad de Harvard. Creador de la expresión "identidad de género", sostiene que la identidad sexual depende de la educación.

                                                          iv.      1968. STOLLER, Robert: "Sexo y género". Populariza las ideas de John Money. El vocablo "género" no tiene significado biológico, sino psicológico y cultural. Lo masculino o femenino puede llegar a ser independiente del sexo biológico.

                                                            v.      1969. Primer curso de "Women's Studies" en la Universidad de San Diego (California), financiado por la Fundación Ford. Origen del "feminismo de género".

                                                          vi.      1970. MILLET, Kate: "Política sexual". Influida por Robert Stoller y Simone de Beauvoir. Al nacer, no hay ninguna diferencia entre los sexos. "El sexo es política".

                                                        vii.      1970. FIRESTONE, Shulamith: "The dialectics of sex". "La meta definitiva de la revolución feminista debe ser, a diferencia del primer movimiento feminista, no simplemente acabar con el privilegio masculino, sino con la distinción de sexos misma".

                                                      viii.      1972. MONEY, John : "Man & Woman, Boy & Girl: Gender Identity from Conception to Maturity". Hasta los dos años el ser humano es sexualmente indeterminado y puede ser criado como varón o mujer. Presenta como prueba el caso de Bruce "Brenda" Reimer.

                                                          ix.      1973. ROCKEFELLER, John Davidson III: "The second american revolution". Una visión positiva de la sexualidad, pensada como una “actitud relajada y abierta hacia la sexualidad humana” y como un “descarte de los roles estereotipados de lo masculino y femenino."

                                                            x.      1991. OMS, "Creating Common Ground in Asia". Informe del encuentro entre feministas (IWHC, Adrienne Germaine) y controladores de la población (PNUD, FNUAP, OMS, Banco Mundial) en Manila.

                                                          xi.      1992. ELU, Ma. Del Carmen; OTERO, Luis Leñero: "De carne y hueso. Estudios sociales sobre género y reproducción", IMEC, A.C., México. "La despenalización del aborto colaboraría también a resolver el problema demográfico", p. 171.

                                                        xii.      1992. NACIONES UNIDAS: "Gender perspectives in Family Planning Programmes", Viena. "Se deberán cambiar los roles de género en orden a reducir la fertilidad."

                                                      xiii.      1995. Conferencia de la ONU sobre la mujer en Beijing. Incorporación de la "perspectiva de género" a la temática de la mujer en la ONU.

                                                      xiv.      1995. IV CONFERENCIA MUNDIAL SOBRE LA MUJER, Declaración de interpretación del término «género» por la Santa Sede. "La Santa Sede entiende el término “género” como fundado en una identidad biológico-sexual, varón y mujer."

                                                        xv.      1997. La Asamblea General de la ONU aprueba la resolución 52/100, por la que se adopta la ideología de género para una reinterpretación de los "derechos humanos" en la órbita dependiente de las Naciones Unidas.

                                                      xvi.      1998. La Fundación Ford financia en la Universidad de Stanford un programa de investigación sobre "Género y Raza" que estudia la relación entre alta fertilidad, pobreza, raza negra e hispanos. "La cuestión de la pobreza se relaciona con la de la raza".

                                                    xvii.      1999 BUTLER, Judith: "Gender trouble. Feminism and the Subversion of Identity". "Hombre y masculino podrían significar tanto un cuerpo femenino como uno masculino; mujer y femenino, tanto un cuerpo masculino como uno femenino".

                                                  xviii.      2000. PONTIFICIO CONSEJO PARA LA FAMILIA, Familia, matrimonio y “uniones de hecho”. La "perspectiva de género" tiene un papel en la "gradual desestructuración cultural y humana de la institución matrimonial".

                                                      xix.      2000. Objetivos del Milenio. Meta 3.A: Eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza antes de finales de 2015.

                                                        xx.      2000. Carta de la Tierra: - "Erradicar la pobreza como un imperativo ético, social y ambiental." - "Afirmar la igualdad y equidad de género como prerrequisitos para el desarrollo sostenible."

                                                      xxi.      2002. LAMAS, Marta: "Cuerpo: diferencia sexual y género". "La inexistencia de una esencia femenina o masculina nos lleva a desechar la supuesta superioridad de un sexo sobre otro."… “La sociedad está equivocada respecto a la homosexualidad y a la heterosexualidad: ni la primera es antinatural, ni la segunda es natural.”

l.         A continuación Benedicto XVI enfoca otro tema de gran actualidad, el del medio ambiente, pero al hacerlo realiza consideraciones sobre la relación entre este tema y el del derecho a la vida que son absolutamente infrecuentes en nuestra cultura de masas.

m.     En primer lugar, el Papa reivindica, contra un cliché muy extendido en nuestro tiempo, el papel positivo de la fe cristiana en relación con la promoción del respeto al medio ambiente:

                                                              i.      “48. El tema del desarrollo está también muy unido hoy a los deberes que nacen de la relación del hombre con el ambiente natural. Éste es un don de Dios para todos, y su uso representa para nosotros una responsabilidad para con los pobres, las generaciones futuras y toda la humanidad. Cuando se considera la naturaleza, y en primer lugar al ser humano, fruto del azar o del determinismo evolutivo, disminuye el sentido de la responsabilidad en las conciencias. El creyente reconoce en la naturaleza el maravilloso resultado de la intervención creadora de Dios, que el hombre puede utilizar responsablemente para satisfacer sus legítimas necesidades —materiales e inmateriales— respetando el equilibrio inherente a la creación misma. Si se desvanece esta visión, se acaba por considerar la naturaleza como un tabú intocable o, al contrario, por abusar de ella. Ambas posturas no son conformes con la visión cristiana de la naturaleza, fruto de la creación de Dios.”

                                                            ii.      “La naturaleza es expresión de un proyecto de amor y de verdad. Ella nos precede y nos ha sido dada por Dios como ámbito de vida. Nos habla del Creador (cf. Rm 1,20) y de su amor a la humanidad. Está destinada a encontrar la «plenitud» en Cristo al final de los tiempos (cf. Ef 1,9-10; Col 1,19-20). También ella, por tanto, es una «vocación». La naturaleza está a nuestra disposición no como un «montón de desechos esparcidos al azar», sino como un don del Creador que ha diseñado sus estructuras intrínsecas para que el hombre descubra las orientaciones que se deben seguir para «guardarla y cultivarla» (cf. Gn 2,15).”

n.       Benedicto XVI señala, sin embargo, los límites de una indebida exaltación de la naturaleza, cosa que no es frecuente en la mentalidad neopagana actual:

                                                               i.      “Pero se ha de subrayar que es contrario al verdadero desarrollo considerar la naturaleza como más importante que la persona humana misma. Esta postura conduce a actitudes neopaganas o de nuevo panteísmo: la salvación del hombre no puede venir únicamente de la naturaleza, entendida en sentido puramente naturalista.

o.      Sobre este punto nos parece oportuno recordar al ex-teólogo Leonardo Boff, que ha pasado de un promocionado compromiso con los pobres en las décadas de los 70 y 80 a una especie de visión panteísta y naturalista en la cual de lo que se trata, según ha dicho, es de liberar a la Tierra del género humano.

                                                              i.      Leonardo Boff, Gaia, la Carta de la Tierra, Paulo Freire, Mercedes Sosa, Gorbachev, Steven Rockefeller.

1.      La “Carta de la Tierra” y Mikhail Gorbachev: sustituir con ella los Diez Mandamientos.

2.      Steven Rockefeller, actual director de la iniciativa. Profesor de historia de las religiones perteneciente al “clan” Rockefeller, que siempre ha estado muy interesado por la religión: Consejo Federal de Iglesias, Consejo Nacional de Iglesias y Consejo Mundial de Iglesias.

3.      Paulo Freire, Leonardo Boff, Mercedes Sosa, figuran entre los integrantes actuales o pasados de ese Comité.

p.      Obviamente, Benedicto XVI es consciente de la necesidad de superar una visión meramente utilitarista y mercantilista de los recursos naturales:

                                                              i.      “Por otra parte, también es necesario refutar la posición contraria, que mira a su completa tecnificación, porque el ambiente natural no es sólo materia disponible a nuestro gusto, sino obra admirable del Creador y que lleva en sí una «gramática» que indica finalidad y criterios para un uso inteligente, no instrumental y arbitrario. Hoy, muchos perjuicios al desarrollo provienen en realidad de estas maneras de pensar distorsionadas. Reducir completamente la naturaleza a un conjunto de simples datos fácticos acaba siendo fuente de violencia para con el ambiente, provocando además conductas que no respetan la naturaleza del hombre mismo.”

q.      A continuación el Papa plantea un concepto que ha formado parte de su enseñanza desde hace tiempo: el de la “ecología humana”.

                                                              i.      “La Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creación y la debe hacer valer en público. Y, al hacerlo, no sólo debe defender la tierra, el agua y el aire como dones de la creación que pertenecen a todos. Debe proteger sobre todo al hombre contra la destrucción de sí mismo. Es necesario que exista una especie de ecología del hombre bien entendida. En efecto, la degradación de la naturaleza está estrechamente unida a la cultura que modela la convivencia humana: cuando se respeta la «ecología humana» en la sociedad, también la ecología ambiental se beneficia. Así como las virtudes humanas están interrelacionadas, de modo que el debilitamiento de una pone en peligro también a las otras, así también el sistema ecológico se apoya en un proyecto que abarca tanto la sana convivencia social como la buena relación con la naturaleza.”

r.        Llega así Benedicto XVI a uno de los puntos a nuestro juicio más incisivos de la Encíclica:

                                                              i.      “Para salvaguardar la naturaleza no basta intervenir con incentivos o desincentivos económicos, y ni siquiera basta con una instrucción adecuada. Éstos son instrumentos importantes, pero el problema decisivo es la capacidad moral global de la sociedad. Si no se respeta el derecho a la vida y a la muerte natural, si se hace artificial la concepción, la gestación y el nacimiento del hombre, si se sacrifican embriones humanos a la investigación, la conciencia común acaba perdiendo el concepto de ecología humana y con ello de la ecología ambiental.”

                                                            ii.      “Es una contradicción pedir a las nuevas generaciones el respeto al ambiente natural, cuando la educación y las leyes no las ayudan a respetarse a sí mismas. El libro de la naturaleza es uno e indivisible, tanto en lo que concierne a la vida, la sexualidad, el matrimonio, la familia, las relaciones sociales, en una palabra, el desarrollo humano integral. Los deberes que tenemos con el ambiente están relacionados con los que tenemos para con la persona considerada en sí misma y en su relación con los otros. No se pueden exigir unos y conculcar otros. Es una grave antinomia de la mentalidad y de la praxis actual, que envilece a la persona, trastorna el ambiente y daña a la sociedad.”

s.       El Papa termina este capítulo volviendo sobre el principio fundamental de la necesidad de una actitud contemplativa y realista, no idealista ni subjetivista, ante el misterio del ser. Es precisamente la falta de esa actitud lo que está en la raíz del actual desconocimiento de la ley natural y de la dignidad propia de la persona humana:

                                                              i.      “52. La verdad, y el amor que ella desvela, no se pueden producir, sólo se pueden acoger. Su última fuente no es, ni puede ser, el hombre, sino Dios, o sea Aquel que es Verdad y Amor. Este principio es muy importante para la sociedad y para el desarrollo, en cuanto que ni la Verdad ni el Amor pueden ser sólo productos humanos; la vocación misma al desarrollo de las personas y de los pueblos no se fundamenta en una simple deliberación humana, sino que está inscrita en un plano que nos precede y que para todos nosotros es un deber que ha de ser acogido libremente. Lo que nos precede y constituye –el Amor y la Verdad subsistentes– nos indica qué es el bien y en qué consiste nuestra felicidad. Nos señala así el camino hacia el verdadero desarrollo.”

6)      LA COLABORACIÓN DE LA FAMILIA HUMANA.

a.       En medio de este capítulo Benedicto XVI hace consideraciones que son de gran actualidad en nuestra sociedad uruguaya:

                                                              i.      “56. La religión cristiana y las otras religiones pueden contribuir al desarrollo solamente si Dios tiene un lugar en la esfera pública, con específica referencia a la dimensión cultural, social, económica y, en particular, política. La doctrina social de la Iglesia ha nacido para reivindicar esa «carta de ciudadanía» de la religión cristiana.”

                                                            ii.      “La negación del derecho a profesar públicamente la propia religión y a trabajar para que las verdades de la fe inspiren también la vida pública, tiene consecuencias negativas sobre el verdadero desarrollo.”

b.      Es obvio el comentario ante el actual intento de imponer a las mutualistas, incluidas las de inspiración cristiana, la práctica del aborto y del asesoramiento para el mismo.

c.       El discurso papal, por otra parte, transita la vía recta entre el laicismo y el fundamentalismo. Para ser más precisos, habría que hablar del “fundamentalismo laicista” y el “fundamentalismo religioso”:

                                                              i.      “La exclusión de la religión del ámbito público, así como, el fundamentalismo religioso por otro lado, impiden el encuentro entre las personas y su colaboración para el progreso de la humanidad. La vida pública se empobrece de motivaciones y la política adquiere un aspecto opresor y agresivo. Se corre el riesgo de que no se respeten los derechos humanos, bien porque se les priva de su fundamento trascendente, bien porque no se reconoce la libertad personal.”

d.      El defecto de ambos fundamentalismos, para el Papa, está justamente en el planteo inicial de oposición entre la fe y la razón:

                                                              i.      “En el laicismo y en el fundamentalismo se pierde la posibilidad de un diálogo fecundo y de una provechosa colaboración entre la razón y la fe religiosa. La razón necesita siempre ser purificada por la fe, y esto vale también para la razón política, que no debe creerse omnipotente. A su vez, la religión tiene siempre necesidad de ser purificada por la razón para mostrar su auténtico rostro humano. La ruptura de este diálogo comporta un coste muy gravoso para el desarrollo de la humanidad.”

e.       A continuación entra Benedicto XVI en el tema central de la ley natural:

                                                              i.      “En todas las culturas se dan singulares y múltiples convergencias éticas, expresiones de una misma naturaleza humana, querida por el Creador, y que la sabiduría ética de la humanidad llama ley natural. Dicha ley moral universal es fundamento sólido de todo diálogo cultural, religioso y político, ayudando al pluralismo multiforme de las diversas culturas a que no se alejen de la búsqueda común de la verdad, del bien y de Dios. Por tanto, la adhesión a esa ley escrita en los corazones es la base de toda colaboración social constructiva.”

f.        El Papa es consciente de la posibilidad y la realidad de los oscurecimientos de la ley natural en las diversas culturas. Su planteo no es ni ahistóricamente monolítico ni relativista: sabe de la posibilidad de errar que la mente humana tiene en estos temas, lo cual implica la posibilidad correlativa de conocer la verdad sobre la ley natural:

                                                              i.      “En todas las culturas hay costras que limpiar y sombras que despejar. La fe cristiana, que se encarna en las culturas trascendiéndolas, puede ayudarlas a crecer en la convivencia y en la solidaridad universal, en beneficio del desarrollo comunitario y planetario.”

7)      EL DESARROLLO DE LOS PUEBLOS Y LA TÉCNICA.

a.      La parte de este capítulo que tiene que ver con nuestro tema es la dedicada a la bioética.

                                                              i.      “74. En la actualidad, la bioética es un campo prioritario y crucial en la lucha cultural entre el absolutismo de la técnica y la responsabilidad moral, y en el que está en juego la posibilidad de un desarrollo humano e integral. Éste es un ámbito muy delicado y decisivo, donde se plantea con toda su fuerza dramática la cuestión fundamental: si el hombre es un producto de sí mismo o si depende de Dios.”

b.      Nuevamente el tema de la recta concepción de la razón aparece estrechamente ligado al del respeto de la vida humana, y la necesidad por tanto de una verdadera armonía entre la fe y la razón:

                                                              i.      “Los descubrimientos científicos en este campo y las posibilidades de una intervención técnica han crecido tanto que parecen imponer la elección entre estos dos tipos de razón: una razón abierta a la trascendencia o una razón encerrada en la inmanencia. Estamos ante un aut-aut decisivo. Pero la racionalidad del quehacer técnico centrada sólo en sí misma se revela como irracional, porque comporta un rechazo firme del sentido y del valor. Por ello, la cerrazón a la trascendencia tropieza con la dificultad de pensar cómo es posible que de la nada haya surgido el ser y de la casualidad la inteligencia. Ante estos problemas tan dramáticos, razón y fe se ayudan mutuamente. Sólo juntas salvarán al hombre. Atraída por el puro quehacer técnico, la razón sin la fe se ve avocada a perderse en la ilusión de su propia omnipotencia. La fe sin la razón corre el riesgo de alejarse de la vida concreta de las personas.”

c.       La proyección social de la bioética es fuertemente subrayada por Benedicto XVI:

                                                              i.      “75. Pablo VI había percibido y señalado ya el alcance mundial de la cuestión social. Siguiendo esta línea, hoy es preciso afirmar que la cuestión social se ha convertido radicalmente en una cuestión antropológica, en el sentido de que implica no sólo el modo mismo de concebir, sino también de manipular la vida, cada día más expuesta por la biotecnología a la intervención del hombre. La fecundación in vitro, la investigación con embriones, la posibilidad de la clonación y de la hibridación humana nacen y se promueven en la cultura actual del desencanto total, que cree haber desvelado cualquier misterio, puesto que se ha llegado ya a la raíz de la vida. Es aquí donde el absolutismo de la técnica encuentra su máxima expresión. En este tipo de cultura, la conciencia está llamada únicamente a tomar nota de una mera posibilidad técnica. Pero no han de minimizarse los escenarios inquietantes para el futuro del hombre, ni los nuevos y potentes instrumentos que la «cultura de la muerte» tiene a su disposición.”

d.      El Papa señala en concreto la mentalidad eugenésica que es como el telón de fondo de todos estos atentados contra la dignidad de la persona humana:

                                                              i.      “A la plaga difusa, trágica, del aborto, podría añadirse en el futuro, aunque ya subrepticiamente in nuce, una sistemática planificación eugenésica de los nacimientos.”

e.      Éste es otro de esos hechos no suficientemente publicitados en los medios de comunicación ni en el mercado cultural: el origen eugenésico de las prácticas antinatalistas.

f.        En efecto, la historia del movimiento antinatalista puede dividirse en dos partes: una que llega hasta la segunda guerra mundial, y otra que parte del final de la guerra y llega hasta nuestros días.

g.      Durante la primera etapa, el tema de fondo no era ni la superpoblación ni la planificación familiar ni los derechos de la mujer, sino la “eugenesia”, es decir, la posibilidad de mejorar la raza humana favoreciendo la reproducción solamente de los “aptos” y desalentando la de los “no aptos”.

h.      El origen del movimiento estaba en Inglaterra y pronto prendió en los EE.UU. Galton, el fundador, era primo de Darwin y estaba influenciado por su filosofía evolucionista. La evolución y la selección natural continúan dentro de la especie humana. Se suele presentar al “darwinismo social” como una versión extrema y aberrante de esta mentalidad, pero las raíces en el fondo son las mismas. Los “aptos” son anglosajones de buena posición económica.

i.        Cuando los nazis tomaron de EE.UU. el modelo “eugenésico” para la esterilización y agregaron posteriormente la eliminación de los “no aptos”, la palabra “eugenesia” quedó “quemada”, y las mismas personas y grupos, a lo sumo con algún cambio de nombre, comenzaron a hablar de “paternidad responsable”; “superpoblación”, “derechos de la mujer”, y actualmente, “cambio climático” y “calentamiento global”.

j.        Ver por ejemplo “Un mundo feliz” de Aldous Huxley.

k.      En la otra punta de la vida, el Papa señala el otro atentado contra el derecho a la vida, que es la eutanasia:

                                                              i.      “Por otro lado, se va abriendo paso una mens eutanasica, manifestación no menos abusiva del dominio sobre la vida, que en ciertas condiciones ya no se considera digna de ser vivida. Detrás de estos escenarios hay planteamientos culturales que niegan la dignidad humana. A su vez, estas prácticas fomentan una concepción materialista y mecanicista de la vida humana.”

l.        Las consecuencias sociales y para el desarrollo de los pueblos de una tal visión “selectiva” de los derechos humanos son agudamente marcadas por la Encíclica:

                                                              i.      “¿Quién puede calcular los efectos negativos sobre el desarrollo de esta mentalidad? ¿Cómo podemos extrañarnos de la indiferencia ante tantas situaciones humanas degradantes, si la indiferencia caracteriza nuestra actitud ante lo que es humano y lo que no lo es? Sorprende la selección arbitraria de aquello que hoy se propone como digno de respeto. Muchos, dispuestos a escandalizarse por cosas secundarias, parecen tolerar injusticias inauditas. Mientras los pobres del mundo siguen llamando a la puerta de la opulencia, el mundo rico corre el riesgo de no escuchar ya estos golpes a su puerta, debido a una conciencia incapaz de reconocer lo humano.”

                                                           ii.      “Dios revela el hombre al hombre; la razón y la fe colaboran a la hora de mostrarle el bien, con tal que lo quiera ver; la ley natural, en la que brilla la Razón creadora, indica la grandeza del hombre, pero también su miseria, cuando desconoce el reclamo de la verdad moral.”

 

8)      CONCLUSIÓN.

a.      “78. Sin Dios el hombre no sabe adonde ir ni tampoco logra entender quién es. Ante los grandes problemas del desarrollo de los pueblos, que nos impulsan casi al desasosiego y al abatimiento, viene en nuestro auxilio la palabra de Jesucristo, que nos hace saber: «Sin mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5). Y nos anima: «Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final del mundo» (Mt 28,20). Ante el ingente trabajo que queda por hacer, la fe en la presencia de Dios nos sostiene, junto con los que se unen en su nombre y trabajan por la justicia. Pablo VI nos ha recordado en la Populorum progressio que el hombre no es capaz de gobernar por sí mismo su propio progreso, porque él solo no puede fundar un verdadero humanismo. Sólo si pensamos que se nos ha llamado individualmente y como comunidad a formar parte de la familia de Dios como hijos suyos, seremos capaces de forjar un pensamiento nuevo y sacar nuevas energías al servicio de un humanismo íntegro y verdadero.”

b.      “Por tanto, la fuerza más poderosa al servicio del desarrollo es un humanismo cristiano, que vivifique la caridad y que se deje guiar por la verdad, acogiendo una y otra como un don permanente de Dios. La disponibilidad para con Dios provoca la disponibilidad para con los hermanos y una vida entendida como una tarea solidaria y gozosa.”

c.       “Al contrario, la cerrazón ideológica a Dios y el indiferentismo ateo, que olvida al Creador y corre el peligro de olvidar también los valores humanos, se presentan hoy como uno de los mayores obstáculos para el desarrollo. El humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano.”

d.      “Solamente un humanismo abierto al Absoluto nos puede guiar en la promoción y realización de formas de vida social y civil –en el ámbito de las estructuras, las instituciones, la cultura y el ethos–, protegiéndonos del riesgo de quedar apresados por las modas del momento. La conciencia del amor indestructible de Dios es la que nos sostiene en el duro y apasionante compromiso por la justicia, por el desarrollo de los pueblos, entre éxitos y fracasos, y en la tarea constante de dar un recto ordenamiento a las realidades humanas. El amor de Dios nos invita a salir de lo que es limitado y no definitivo, nos da valor para trabajar y seguir en busca del bien de todos, aun cuando no se realice inmediatamente, aun cuando lo que consigamos nosotros, las autoridades políticas y los agentes económicos, sea siempre menos de lo que anhelamos. Dios nos da la fuerza para luchar y sufrir por amor al bien común, porque Él es nuestro Todo, nuestra esperanza más grande.”

 

Montevideo, 14/10/2010, Segunda Jornada Académica de “Fe y Razón”.

 

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Los desafíos de la técnica según la Encíclica “Caritas in Veritate

 

Ing. Daniel Iglesias Grèzes

 

El propósito de esta ponencia es presentar una reflexión sobre los actuales desafíos éticos y sociales de la técnica, a la luz de las enseñanzas del Sumo Pontífice Benedicto XVI en su “Carta Encíclica “Caritas in Veritate” sobre el desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad”, y sobre todo en su Capítulo 6º, titulado “El desarrollo de los pueblos y la técnica”.

 

Mi ponencia constará de una premisa y ocho tesis.

 

La premisa básica de esta ponencia es el hecho evidente de que nuestra cultura contemporánea está caracterizada en gran medida por un desarrollo científico y tecnológico cada vez más veloz.

 

La Revolución Científica iniciada en el siglo XVII trajo como consecuencia la Revolución Industrial, que comenzó en el siglo XVIII y alcanzó grandes progresos en los siglos siguientes. Por ejemplo: a mediados del siglo XX la humanidad logró dominar las fuerzas encerradas en el átomo; y hacia fines del mismo siglo produjo la “revolución electrónica o digital”, que está generando lo que comúnmente llamamos la “sociedad de la información y el conocimiento”. Más aún, en los años más recientes ha comenzado a delinearse una “revolución biotecnológica”, que podría llegar a tener impactos sociales mayores incluso que los de la “revolución electrónica”. Por eso el Papa Benedicto XVI dice que “El problema del desarrollo en la actualidad está estrechamente unido al progreso tecnológico y a sus aplicaciones deslumbrantes en el campo biológico.” (Caritas in Veritate = CV, 69).

 

Mi primera tesis es que la técnica, aunque a priori es moralmente ambivalente, es en términos generales algo muy bueno, porque responde a la vocación humana al trabajo y el desarrollo.

 

Veamos primero el punto de la ambivalencia moral. Lo que Benedicto XVI, citando a Juan Pablo II, dice de la globalización, podemos decirlo también de la técnica: Ella «no es, a priori, ni buena ni mala. Será lo que la gente haga de ella». Debemos ser sus protagonistas, no sus víctimas, procediendo razonablemente, guiados por la caridad y la verdad.” (CV, 42).

 

Pasemos al segundo punto. A pesar de ser una espada de doble filo, la técnica es, hablando simplemente, algo bueno. El trabajo no es en sí mismo una maldición ni un castigo, sino una vocación fundamental del hombre y un medio muy importante para su santificación. Pues bien, la técnica es un instrumento principalísimo del que el hombre se vale para trabajar y cumplir así el mandato que Dios dio a nuestros primeros padres: “Creced y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla” (Génesis 1,28). La técnica es una de las cualidades que distingue al hombre de los animales. Ella “consiste esencialmente en que el hombre se sirve de ciertos instrumentos producidos por él mismo. También algunos animales hacen algo parecido. Un mono, por ejemplo, tendrá gusto en usar un bastón. Pero la producción, con miras a un fin, de instrumentos complicados con largo y paciente trabajo es típicamente humana.1

 

El Papa Benedicto XVI presenta los aspectos positivos de la técnica y del progreso tecnológico de la siguiente manera:

“La técnica… es un hecho profundamente humano, vinculado a la autonomía y libertad del hombre. En la técnica se manifiesta y confirma el dominio del espíritu sobre la materia. «Siendo… [el espíritu] “menos esclavo de las cosas, puede más fácilmente elevarse a la adoración y a la contemplación del Creador”». La técnica permite dominar la materia, reducir los riesgos, ahorrar esfuerzos, mejorar las condiciones de vida. Responde a la misma vocación del trabajo humano: en la técnica, vista como una obra del propio talento, el hombre se reconoce a sí mismo y realiza su propia humanidad. La técnica es el aspecto objetivo del actuar humano, cuyo origen y razón de ser está en el elemento subjetivo: el hombre que trabaja. Por eso, la técnica nunca es sólo técnica. Manifiesta quién es el hombre y cuáles son sus aspiraciones de desarrollo, expresa la tensión del ánimo humano hacia la superación gradual de ciertos condicionamientos materiales. La técnica, por lo tanto, se inserta en el mandato de cultivar y custodiar la tierra (cf. Gn 2,15), que Dios ha confiado al hombre, y se orienta a reforzar esa alianza entre ser humano y medio ambiente que debe reflejar el amor creador de Dios.” (CV, 69).

 

Mi segunda tesis es que la técnica, para contribuir auténticamente al desarrollo humano, debe respetar la verdad del hombre.

 

En primer lugar, quisiera destacar un hecho que me parece muy sintomático. La proposición que afirma que “el auténtico desarrollo debe respetar la naturaleza” concita hoy un amplísimo consenso, porque sintoniza con la actual sensibilidad ecológica. Sin embargo, si aplicamos esa misma proposición al ser humano y, por ende, afirmamos que “el auténtico desarrollo humano debe respetar la naturaleza humana”, ese consenso se esfuma y se convierte en controversia, a menudo agria. Las lúcidas y oportunas enseñanzas de Juan Pablo II y de Benedicto XVI sobre la necesidad de una “ecología humana” (cf. CV, 51) son hoy “contra-culturales”, “políticamente incorrectas”.

 

Al principio del Capítulo 6º de nuestra encíclica, Benedicto XVI subraya que el desarrollo humano debe respetar la verdad del hombre, es decir la naturaleza humana:

“La persona humana tiende por naturaleza a su propio desarrollo. Éste no está garantizado por una serie de mecanismos naturales, sino que cada uno de nosotros es consciente de su capacidad de decidir libre y responsablemente. Tampoco se trata de un desarrollo a merced de nuestro capricho, ya que todos sabemos que somos un don y no el resultado de una autogeneración. Nuestra libertad está originariamente caracterizada por nuestro ser, con sus propias limitaciones. Ninguno da forma a la propia conciencia de manera arbitraria, sino que todos construyen su propio «yo» sobre la base de un «sí mismo» que nos ha sido dado. No sólo las demás personas se nos presentan como no disponibles, sino también nosotros para nosotros mismos.” (CV, 68).

 

Para tratar de comprender esto, haré tres consideraciones, que corresponden respectivamente a la ontología, a la teología y a la moral fundamental.

 

La ontología tomista afirma la existencia de varias propiedades trascendentales del ser (unidad, verdad, bondad y belleza) que en cierto modo se identifican o son intercambiables entre sí. Ser y verdad se identifican, porque ser es ser conocido por Dios. Ser y bien se identifican, porque ser es ser querido por Dios. Como escribió Hans Urs von Balthasar, parafraseando polémicamente a Descartes: “amor, ergo sum” (“soy amado, luego existo”).

 

Sin embargo, hay una prioridad lógica de la verdad sobre el bien. No se puede amar lo que no se conoce en absoluto, porque amar es querer y buscar el bien de la persona amada y para ello es necesario conocer ese bien de algún modo. Esto no quita que exista una realimentación positiva entre el conocimiento y el amor, porque también es cierto que no se puede conocer plenamente lo que no se ama.

 

Esto nos lleva a una consideración teológica. El teólogo suizo Romano Amerio, en “Iota Unum”, un libro muy interesante cuyas tesis comparto sólo parcialmente, afirma que en la base de la actual crisis eclesial se encuentra un ataque (en la línea del escepticismo) a la potencia cognoscitiva del hombre, ataque que supone una desviación metafísica. Se ha difundido mucho dentro de la Iglesia Católica una tendencia a la desvalorización radical del conocimiento y a la desvinculación del bien con respecto a la verdad2. Amerio dice que, en última instancia, en el fondo ese error proviene de una falsa teología trinitaria, en la cual el Espíritu Santo, la Persona-Amor3, procede sólo e inmediatamente del Padre, no del Padre y del Hijo, del Padre por el Hijo, como afirma el dogma católico4. Recordemos que, según el prólogo del Evangelio de Juan (1,1-18), el Hijo de Dios es el Logos (es decir, la Palabra o Razón, la Palabra Razonable); y recordemos también que, según San Pablo, el mismo Cristo es la Sabiduría de Dios (1 Corintios 1,24). Por lo tanto, las mismas relaciones entre las tres Personas divinas nos indican que dentro de la Trinidad existe un orden que señala una prioridad lógica de la verdad con respecto al amor5.

 

Esto no quita nada de lo que el mismo San Pablo enseña sobre la caridad como virtud cristiana suprema6: “la ciencia hincha, el amor en cambio edifica” (1 Corintios 8,1); y también:Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy.” (1 Corintios 13,2). Como enseñó el mismo Jesús, el conocimiento de la verdad nos libera para el bien (cf. Juan 8,32); es decir que el conocimiento es para el amor.

 

Escribe Amerio: “Así como en la divina Trinidad el amor procede del Verbo, en el alma humana lo vivido procede de lo pensado. Si se niega la precedencia de lo pensado respecto a lo vivido o de la verdad respecto a la voluntad, se intenta una dislocación de la Trinidad. Si se niega la capacidad de captar el ser, la expansión del espíritu en la primacía del amor queda desconectada de la verdad, perdiendo toda norma y degradándose a pura existencia.7

 

En tercer lugar, plantearé una consideración de moral fundamental. La moral cristiana está basada en una antropología metafísica y teleológica, es decir en una ciencia del ser humano caracterizada por las nociones de naturaleza humana y de fin último del hombre. Dios, que es Verdad y Amor, creó al hombre a su imagen y semejanza, haciéndolo capaz de conocimiento y de amor, y lo creó con una finalidad: para que el hombre alcance su felicidad plena conociendo y amando a Dios por toda la eternidad. La moralidad o inmoralidad de los actos humanos depende de su conformidad o no-conformidad con ese fin último del hombre. Es bueno todo acto humano que conduce al hombre a su comunión con Dios; es malo todo acto humano que separa al hombre de su fin, que es Dios.

 

En síntesis, para comprender la moral cristiana necesitamos tener en cuenta por lo menos tres elementos básicos: primero, el hombre tal como es de hecho (la naturaleza humana, don de Dios que incluye la libertad humana); segundo, el hombre tal como puede y debe llegar a ser (la vocación o fin último del hombre, que incluye la gracia como oferta e impulso de salvación); y tercero, el camino que el hombre debe recorrer para llegar a ser lo que está llamado a ser, a partir de lo que es (camino que está pautado por la ley moral natural y que implica el ejercicio responsable y razonable de la libertad humana).

 

Mi tercera tesis es que, si no respeta la naturaleza humana, la técnica se convierte en una grave amenaza contra el mismo ser humano, en sus dimensiones individual y social.

 

Si las nociones de “naturaleza humana” y de “fin último trascendente del hombre” faltan o se oscurecen, como ocurre en las corrientes de pensamiento dominantes de la cultura contemporánea, el significado de la moral cristiana se vuelve incomprensible. Si Dios no existe y el hombre es sólo un producto del azar, su existencia no tiene ninguna finalidad objetiva, por lo cual tampoco puede existir ningún orden moral objetivo, ninguna ley moral natural. Por lo tanto, en última instancia todo está permitido. Al que no va a ningún lugar, cualquier camino le sirve. En la perspectiva atea, la moral se reduce a un conjunto de convenciones sociales con un valor puramente relativo y utilitario, más o menos como las normas de etiqueta o las leyes del tránsito. De allí se llega fácilmente a la noción liberal de una autonomía moral absoluta del individuo. La libertad de elección, que en la visión cristiana es sólo un medio para el desarrollo humano integral, pasa a ser considerada en el liberalismo como el valor supremo. Cuando predominan estas ideologías relativistas y liberales, se pierde el sistema de referencia adecuado para medir la moralidad de las distintas aplicaciones de la técnica y surge el peligro de una ciencia sin conciencia y de una cultura tecnocrática, que muy a menudo confunde lo técnicamente posible con lo moralmente lícito.

 

El Papa Benedicto XVI alerta contra estas tendencias con las siguientes palabras:

El desarrollo de la persona se degrada cuando ésta pretende ser la única creadora de sí misma. De modo análogo, también el desarrollo de los pueblos se degrada cuando la humanidad piensa que puede recrearse utilizando los «prodigios» de la tecnología. Lo mismo ocurre con el desarrollo económico, que se manifiesta ficticio y dañino cuando se apoya en los «prodigios» de las finanzas para sostener un crecimiento antinatural y consumista. Ante esta pretensión prometeica, hemos de fortalecer el aprecio por una libertad no arbitraria, sino verdaderamente humanizada por el reconocimiento del bien que la precede. Para alcanzar este objetivo, es necesario que el hombre entre en sí mismo para descubrir las normas fundamentales de la ley moral natural que Dios ha inscrito en su corazón.” (CV, 68).

 

En esta perspectiva, el error principal hoy en boga consiste en la concepción que reduce el desarrollo humano y social al mero desarrollo económico. El ser humano es una unidad sustancial de cuerpo material y alma espiritual. La sociedad que, por medios técnicos, busca únicamente el desarrollo material e ignora completamente la dimensión espiritual y religiosa de la persona humana, sólo puede lograr un desarrollo que no respeta la verdad integral sobre el hombre y que, a la corta o a la larga, se vuelve contra el mismo hombre. Como respondió Jesucristo nada menos que a Satanás, “no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4,4).

 

Al respecto, el Papa Benedicto XVI nos enseña lo siguiente:

El desarrollo tecnológico puede alentar la idea de la autosuficiencia de la técnica, cuando el hombre se pregunta sólo por el cómo, en vez de considerar los porqués que lo impulsan a actuar. Por eso, la técnica tiene un rostro ambiguo. Nacida de la creatividad humana como instrumento de la libertad de la persona, puede entenderse como elemento de una libertad absoluta, que desea prescindir de los límites inherentes a las cosas. El proceso de globalización podría sustituir las ideologías por la técnica, transformándose ella misma en un poder ideológico, que expondría a la humanidad al riesgo de encontrarse encerrada dentro de un a priori del cual no podría salir para encontrar el ser y la verdad. En ese caso, cada uno de nosotros conocería, evaluaría y decidiría los aspectos de su vida desde un horizonte cultural tecnocrático, al que perteneceríamos estructuralmente, sin poder encontrar jamás un sentido que no sea producido por nosotros mismos. Esta visión refuerza mucho hoy la mentalidad tecnicista, que hace coincidir la verdad con lo factible. Pero cuando el único criterio de verdad es la eficiencia y la utilidad, se niega automáticamente el desarrollo. En efecto, el verdadero desarrollo no consiste principalmente en hacer. La clave del desarrollo está en una inteligencia capaz de entender la técnica y de captar el significado plenamente humano del quehacer del hombre, según el horizonte de sentido de la persona considerada en la globalidad de su ser. Incluso cuando el hombre opera a través de un satélite o de un impulso electrónico a distancia, su actuar permanece siempre humano, expresión de una libertad responsable. La técnica atrae fuertemente al hombre, porque lo rescata de las limitaciones físicas y le amplía el horizonte. Pero la libertad humana es ella misma sólo cuando responde a esta atracción de la técnica con decisiones que son fruto de la responsabilidad moral. De ahí la necesidad apremiante de una formación para un uso ético y responsable de la técnica. Conscientes de esta atracción de la técnica sobre el ser humano, se debe recuperar el verdadero sentido de la libertad, que no consiste en la seducción de una autonomía total, sino en la respuesta a la llamada del ser, comenzando por nuestro propio ser.” (CV, 70).

 

Prosigue el Papa:

El desarrollo debe abarcar, además de un progreso material, uno espiritual, porque el hombre es «uno en cuerpo y alma», nacido del amor creador de Dios y destinado a vivir eternamente. El ser humano se desarrolla cuando crece espiritualmente, cuando su alma se conoce a sí misma y la verdad que Dios ha impreso germinalmente en ella, cuando dialoga consigo mismo y con su Creador. Lejos de Dios, el hombre está inquieto y se hace frágil. La alienación social y psicológica, y las numerosas neurosis que caracterizan las sociedades opulentas, remiten también a este tipo de causas espirituales. Una sociedad del bienestar, materialmente desarrollada, pero que oprime el alma, no está en sí misma bien orientada hacia un auténtico desarrollo. Las nuevas formas de esclavitud, como la droga, y la desesperación en la que caen tantas personas, tienen una explicación no sólo sociológica o psicológica, sino esencialmente espiritual. El vacío en que el alma se siente abandonada, contando incluso con numerosas terapias para el cuerpo y para la psique, hace sufrir. No hay desarrollo pleno ni un bien común universal sin el bien espiritual y moral de las personas, consideradas en su totalidad de alma y cuerpo.” (CV,76).

 

Mi cuarta tesis es que la grave amenaza de un progreso técnico amoral no es una mera posibilidad teórica sino una triste realidad que hiere seriamente a nuestra actual civilización.

 

En el siglo XIX, muchos racionalistas, positivistas, liberales y masones esperaban que la razón humana llegara a conocerlo todo, resolviendo todos los misterios; y que, rompiendo con todas las tradiciones irracionales del pasado (sobre todo religiosas), produjera por sí misma una nueva era de progreso indefinido. Sin embargo, todo el siglo XX, con sus dos guerras mundiales, sus sistemas totalitarios, sus genocidios y su bomba atómica, fue un tremendo desmentido de este proyecto de la Ilustración y una prueba de su fracaso catastrófico.

 

A pesar de estas evidencias, no se ha corregido sustancialmente el rumbo. En las últimas décadas, nuestra cultura ha pasado del racionalismo de la modernidad al irracionalismo de la post-modernidad, pero eso no ha hecho mella en el auge de la mentalidad cientificista y tecnocrática. Muchos hombres de nuestro tiempo han perdido la fe en las religiones, las filosofías y las ideologías políticas, pero sin embargo conservan la fe en el progreso. Generalmente ellos ponen su confianza absoluta sólo en la ciencia y en la técnica, a las que convierten así en ídolos.

 

El filósofo escocés Alasdair MacIntyre, en After Virtue (Tras la Virtud)8, uno de los libros de filosofía política más influyentes de nuestra época, narró de forma elocuente y penetrante la historia del surgimiento y el auge del relativismo o subjetivismo moral en nuestra civilización occidental, destacando especialmente la influencia del pensamiento de Kant y de Nietzche en ese proceso. MacIntyre sostiene que el subjetivismo moral (al que él llama “emotivismo”) ha llegado a predominar en tal grado en el ámbito público que ha vuelto imposible dilucidar en ese ámbito los debates morales más importantes de nuestra época, debido a la falta de principios intelectuales comunes entre los diversos interlocutores o contendientes. El mismo autor afirma que los tres personajes más característicos de nuestra época son el manager (o gerente), el terapeuta y el vividor rico (the rich aesthete). El rasgo común más saliente de esos tres personajes es su amoralidad. El manager y el terapeuta típicos tratan los objetivos como algo dado, más allá de su competencia, y se preocupan solamente de aplicar de forma eficaz y eficiente las técnicas empresariales o terapéuticas requeridas para que su empresa o su paciente “funcionen”, alcanzando los fines que se han propuesto. El vividor rico elige sus propios fines en términos igualmente amorales, buscando maximizar su placer, riqueza o poder individual. Los tres personajes manipulan hábilmente a sus semejantes.

 

Benedicto XVI, además de hacer un análisis general de la crisis causada por el desequilibrio entre el gran desarrollo técnico y el escaso desarrollo moral y espiritual en las sociedades contemporáneas, analiza también dos ámbitos particulares donde ese desequilibrio es especialmente grave. Consideraré ahora el primero de esos ámbitos (los medios de comunicación social), dejando para la tesis siguiente el otro ámbito (el de la biotecnología y la bioética).

 

Acerca de los medios, Benedicto XVI dice –entre otras cosas– lo siguiente:

“El desarrollo tecnológico está relacionado con la influencia cada vez mayor de los medios de comunicación social. Es casi imposible imaginar ya la existencia de la familia humana sin su presencia. Para bien o para mal, se han introducido de tal manera en la vida del mundo, que parece realmente absurda la postura de quienes defienden su neutralidad y, consiguientemente, reivindican su autonomía con respecto a la moral de las personas. Muchas veces, tendencias de este tipo, que enfatizan la naturaleza estrictamente técnica de estos medios, favorecen de hecho su subordinación a los intereses económicos, al dominio de los mercados, sin olvidar el deseo de imponer parámetros culturales en función de proyectos de carácter ideológico y político.” (CV, 73).

 

El afán desenfrenado de lucro que prevalece hoy en tantas empresas tiene consecuencias particularmente graves en las empresas que gestionan grandes medios de comunicación social, que detentan una enorme influencia social, que con demasiada frecuencia es utilizada como vehículo para difundir una mentalidad consumista, hedonista e individualista, que es la antítesis casi perfecta de los tres consejos evangélicos: pobreza, castidad y obediencia. Se produce así una especie de invasión del mal o contaminación moral en nuestras familias y sociedades.

 

Subrayo aquí que la democratización de la información posibilitada por Internet ofrece hoy a la Iglesia una gran oportunidad para la evangelización de la cultura, contrariamente a lo que sucede con la televisión y la prensa escrita, controladas por un número relativamente pequeño de grupos muy poderosos.

 

Mi quinta tesis es que la causa primera del actual divorcio entre la tecnología y la moral es el pecado original.

 

En un texto que ya he citado (CV, 68), el Papa aludió al mito de Prometeo, que tiene algunas semejanzas con el relato bíblico del pecado original. Según la mitología griega, Prometeo, uno de los titanes, robó fuego del cielo y lo transmitió a los hombres, iniciando así la primera civilización humana. Prometeo no recibió el desarrollo como un don de lo alto, sino que lo arrebató por la fuerza, por lo que fue castigado por Zeus. Análogamente, Adán y Eva, en la dramática instancia de la caída, se dejaron seducir por el deseo de llegar a ser como dioses, pero obrando en contra de la voluntad de Dios. El pecado original no residió en que Adán y Eva quisieran ser como dioses, pues Dios mismo los había creado a su imagen y semejanza y los había llamado a ser sus hijos, sino en que comieron del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, el único que Dios les había prohibido comer. Su pecado tampoco consistió en querer conocer el bien y el mal (puesto que esto es lo que corresponde a una conciencia recta), sino en querer determinar por sí mismos, arbitrariamente, qué era el bien y qué era el mal para ellos. Adán y Eva desoyeron la ley moral inscrita en su propia conciencia y obraron en contra de su misma naturaleza. Quisieron ser felices al margen de Dios o en contra de Dios, cosa absurda e imposible.

 

Un agudo pensador ha observado que el dogma del pecado original es el único dogma cristiano que es casi susceptible de una comprobación empírica. En efecto, es fácil constatar que, en el ámbito de nuestra experiencia, rige lo que podríamos “la ley de la culpabilidad universal”. Todos nosotros, con nuestras culpas leves o graves, contribuimos a embrollar las cosas en todos los niveles.

 

La Biblia vincula el origen de la técnica con la descendencia de Caín (cf. Génesis 4,22) y asocia una portentosa obra técnica (la construcción de la torre de Babel: Génesis 11,1-9) con un momento importante en la historia del pecado. Esto nos indica que, en el hombre caído por el pecado, el poderío técnico puede convertirse en una herramienta muy eficaz de alienación y de desunión social.

 

Mi sexta tesis es que, si extrapolamos simplemente la actual tendencia a un desarrollo técnico mayormente desvinculado de la ley moral natural, nos enfrentamos a la oscura perspectiva de una sociedad cada vez más deshumanizada.

 

El Papa Benedicto XVI se detiene a analizar un ámbito (el de la bioética) donde esa tendencia se muestra hoy con máxima claridad. Dice lo siguiente:

“En la actualidad, la bioética es un campo prioritario y crucial en la lucha cultural entre el absolutismo de la técnica y la responsabilidad moral, y en el que está en juego la posibilidad de un desarrollo humano e integral. Éste es un ámbito muy delicado y decisivo, donde se plantea con toda su fuerza dramática la cuestión fundamental: si el hombre es un producto de sí mismo o si depende de Dios. Los descubrimientos científicos en este campo y las posibilidades de una intervención técnica han crecido tanto que parecen imponer la elección entre estos dos tipos de razón: una razón abierta a la trascendencia o una razón encerrada en la inmanencia. Estamos ante un aut-aut decisivo. Pero la racionalidad del quehacer técnico centrada sólo en sí misma se revela como irracional, porque comporta un rechazo firme del sentido y del valor. Por ello, la cerrazón a la trascendencia tropieza con la dificultad de pensar cómo es posible que de la nada haya surgido el ser y de la casualidad la inteligencia. Ante estos problemas tan dramáticos, razón y fe se ayudan mutuamente. Sólo juntas salvarán al hombre. Atraída por el puro quehacer técnico, la razón sin la fe se ve abocada a perderse en la ilusión de su propia omnipotencia. La fe sin la razón corre el riesgo de alejarse de la vida concreta de las personas.” (CV, 74).

 

La biotecnología divorciada de la ética está generando hoy problemas cada vez más graves y parece estar empeñada en una tarea de deshumanización que C. S. Lewis, en el título de uno de sus libros9, denominó “la abolición del hombre”, o sea de la naturaleza humana y, por consiguiente, de la humanidad.

 

Continúa Benedicto XVI:

Pablo VI había percibido y señalado ya el alcance mundial de la cuestión social. Siguiendo esta línea, hoy es preciso afirmar que la cuestión social se ha convertido radicalmente en una cuestión antropológica, en el sentido de que implica no sólo el modo mismo de concebir, sino también de manipular la vida, cada día más expuesta por la biotecnología a la intervención del hombre. La fecundación in vitro, la investigación con embriones, la posibilidad de la clonación y de la hibridación humana nacen y se promueven en la cultura actual del desencanto total, que cree haber desvelado cualquier misterio, puesto que se ha llegado ya a la raíz de la vida. Es aquí donde el absolutismo de la técnica encuentra su máxima expresión. En este tipo de cultura, la conciencia está llamada únicamente a tomar nota de una mera posibilidad técnica. Pero no han de minimizarse los escenarios inquietantes para el futuro del hombre, ni los nuevos y potentes instrumentos que la «cultura de la muerte» tiene a su disposición. A la plaga difusa, trágica, del aborto, podría añadirse en el futuro, aunque ya subrepticiamente in nuce, una sistemática planificación eugenésica de los nacimientos. Por otro lado, se va abriendo paso una mens eutanasica, manifestación no menos abusiva del dominio sobre la vida, que en ciertas condiciones ya no se considera digna de ser vivida. Detrás de estos escenarios hay planteamientos culturales que niegan la dignidad humana. A su vez, estas prácticas fomentan una concepción materialista y mecanicista de la vida humana. ¿Quién puede calcular los efectos negativos sobre el desarrollo de esta mentalidad? ¿Cómo podemos extrañarnos de la indiferencia ante tantas situaciones humanas degradantes, si la indiferencia caracteriza nuestra actitud ante lo que es humano y lo que no lo es?” (CV, 75).

 

La extrapolación de estas tendencias ya presentes en la actual “cultura de la muerte” nos enfrenta a un futuro posible particularmente inquietante, anticipado en la novela (yo diría profética) de Aldous Huxley, “Un mundo feliz10, que hace casi 80 años previó el advenimiento de una sociedad hedonista, masificada y clasista, marcada por la manipulación del origen de la vida humana, por medio de la clonación. De proseguir el curso actual, el ser humano se convertirá en un producto técnico más, comprable y vendible por catálogo.

 

Mi séptima tesis es que Nuestro Señor Jesucristo, único Redentor del hombre y Salvador del mundo, es también el Salvador de la ciencia y de la técnica.

 

Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, asumió la naturaleza humana y, al asumirla, la redimió, uniéndola a su divinidad. Nada de lo verdaderamente humano le es ajeno. Dado que la ciencia y la técnica son realidades humanas, Cristo también ha redimido la ciencia y la técnica.

 

El físico, historiador y teólogo húngaro Stanley Jaki, en varias de sus numerosas obras, ha insistido en que Cristo es el Salvador de la Ciencia, mostrando que sólo el cristianismo ha proporcionado las condiciones espirituales y culturales adecuadas para hacer posible el florecimiento de la ciencia11. Por eso, no es ninguna casualidad que la ciencia moderna haya nacido en la civilización cristiana, y no en otras.

 

Jesucristo fue carpintero (cf. Marcos 6,3) e hijo adoptivo de un carpintero (cf. Mateo 13,55). En el original griego, en ambos casos se utiliza el término “tekton”, que significa “carpintero”, pero tiene también un sentido más amplio de artesano, albañil o constructor. De ese término deriva la palabra “arquitecto”, que etimológicamente significa “constructor principal”. Los años de la vida oculta de Jesús en Nazaret nos muestran que Jesús ha santificado el trabajo, en su caso concretamente un trabajo técnico. Por lo tanto, también para nosotros la técnica puede ser un medio de santificación.

 

En la parábola de la casa sobre roca (cf. Mateo 7,24-27), Jesús, el tekton, enseña el camino de salvación para nuestra civilización técnica. Debemos reconstruirla sobre la roca firme de la Palabra de Dios revelada por Cristo. Él mismo es la piedra que los constructores desecharon y que se ha convertido en piedra angular del edificio espiritual del que todos debemos formar parte como piedras vivas (cf. 1 Pedro 2,4-8).Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los albañiles” (Salmos 126,1).  

 

Mi octava y última tesis es que, para superar la actual crisis moral de nuestra civilización técnica, necesitamos ante todo personas y comunidades santas.

 

Benedicto XVI escribió que “El desarrollo es imposible sin hombres rectos, sin operadores económicos y agentes políticos que sientan fuertemente en su conciencia la llamada al bien común.” (CV, 71).

 

Durante su largo pontificado, el gran Papa Juan Pablo II insistió mucho en que el primer deber de los cristianos de hoy es ser santos12. De ahí que un elemento fundamental de su “estrategia evangelizadora” (por así decir) fueron las canonizaciones y beatificaciones, que llevó a cabo en gran número, para re-proponer con fuerza al mundo el testimonio de los santos.

 

Para ser santos, es decir, para alcanzar la plena realización de nuestra vocación sobrenatural, no alcanza la práctica de las virtudes técnicas. Todos sabemos, por experiencia, que es posible ser un buen ingeniero, un buen mecánico o un buen pianista y ser a la vez una mala persona. Para llegar a ser hombres cabales, necesitamos adquirir y practicar otra clase de virtudes, las virtudes morales, que no nos perfeccionan en uno u otro aspecto particular, limitado o relativo, sino en cuanto personas. A las virtudes morales, el santo añade las virtudes teologales, practicadas en grado heroico.

 

Al final de su ya citado libro “Tras la Virtud”, Alasdair MacIntyre subraya que nuestra civilización, en su presente estado de crisis moral, tiene una urgente necesidad de comunidades abocadas a la conservación y el cultivo de la práctica de las virtudes morales. Haciendo un paralelismo entre la situación actual y la del final del Imperio Romano de Occidente, MacIntyre dice que, en nuestro caso, los bárbaros ya llevan bastante tiempo gobernándonos y termina afirmando que esperamos a un nuevo San Benito, indudablemente muy distinto del primero13.

 

G. K. Chesterton escribió una vez que la actual crisis moral es ante todo una crisis mental. Creo que hay mucho de verdad en ello. Por eso, sin negar nada de lo anterior, agregaré que hoy también necesitamos con urgencia doctores o maestros que cultiven eficazmente el apostolado intelectual, la evangelización de la cultura.  

 

Nos puede animar una idea que expone Christopher Dawson en uno de sus libros. Dice Dawson que el enemigo contra el que luchamos (podríamos llamarlo el secularismo tecnocrático) puede parecer un Leviatán inexpugnable, pero tiene un punto débil: es un monstruo grande con un cerebro pequeño.

 

Creyendo firmemente que somos humildes portadores del único mensaje de salvación que nuestro mundo necesita y en alguna medida también espera, no nos desanimemos y redoblemos nuestros esfuerzos por cooperar, en la verdad y la caridad, con la obra redentora de Jesucristo, el Técnico que nos liberó –entre otras cosas– también de nuestra tendencia a convertir la técnica en instrumento de esclavitud. Confiemos en Él, quien nos alienta diciéndonos: “En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo.” (Juan 16,33).

 

Montevideo, 14/10/2010, Segunda Jornada Académica de “Fe y Razón”.

 

Notas

 

1)      J. M. Bochenski, Introducción al pensamiento filosófico, Editorial Herder, Barcelona, 1986, p. 78).

 

2)      Esta tendencia se nota en muchos de los errores de la teología católica “progresista” (sobre todo post-conciliar), por ejemplo en materia de diálogo ecuménico, interreligioso y con los no creyentes.

 

3)      Como lo llama Juan Pablo II en su carta encíclica Dominum et Vivificantem, n. 10.

 

4)      Cf. Eugenio IV, Bula Laetentur coeli (6/07/1439), DS 1300-1302, FIC 503-504; Eugenio IV, Bula Cantate Domino (4/02/1442), DS 1330-1331, FIC 505-508; Pablo VI, Credo del Pueblo de Dios (30/06/1968), nn. 8-13, FIC 509-514.

 

5)      La nueva analogía trinitaria propuesta por Karl Rahner apunta en la misma línea del Filioque católico: basándose en la idea de la auto-comunicación de Dios al mismo Dios, Rahner concibe al Padre como aquel que emite y recibe esa auto-comunicación, al Hijo como aquel que es emitido y al Espíritu Santo como aquel que es recibido. Lo recibido no puede ser auto-comunicado si antes no es emitido. (cf. Karl Rahner, The Trinity, The Crossroad Publishing Company, New York, 1999, c. III, especialmente pp. 101-102).

 

6)      Santo Tomás de Aquino enseña que la caridad es forma, motor, madre y raíz de todas las virtudes (cf. De Caritatae, a. 3).

 

7)      Romano Amerio, Iota Unum, Tomo 3, Capítulo XV, n. 147.

 

8)      Alasdair MacIntyre, After Virtue. A Study in Moral Theory, University of Notre Dame Press, Notre Dame, Indiana, 1984, Second edition).

 

9)      C. S. Lewis, La abolición del hombre, Ediciones Encuentro, Madrid, 1990.

 

10)  Aldous Huxley, Un mundo feliz, Plaza & Janes Editores S.A., Barcelona, 1994, 9ª edición. Esta obra, cuyo título original es “Brave New World”, fue publicada por primera vez en 1932.

 

11)  Cf. Stanley L. Jaki, The Savior of Science, Real View Books; Stanley L. Jaki, Christ and Science, Real View Books; en: http://www.realviewbooks.com/catalog8.html

 

12)  Por ejemplo, cf. Juan Pablo II, carta apostólica Novo Millennio Ineunte, nn. 30-31.

 

13)  Cf. Alasdair MacIntyre, o.c., p. 263.

 

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Sábana Santa: fe y razón (Nota 7)

 

Dr. Eduardo Casanova

 

Desde el Sepulcro Vacío a Turín

 

Uno de los aportes tecnológicos fundamentales para documentar la autenticidad de la Sábana Santa provino, como ya se mencionó, de la palinología, una rama de la botánica que estudia las esporas o pólenes, de milésimas de milímetro, mediante microscopía electrónica.

El Dr. Max Frei Sulzer fue uno de los primeros y más eminentes palinólogos, y fue también quien utilizó su especialidad analizando la Síndone. Gracias a sus estudios pudo establecerse el itinerario geográfico-histórico de la Sábana Santa a través de los siglos, pues en cada lugar geográfico existen plantas con esporas o pólenes propios. Las flores los emiten y sólo alcanzan radios geográficos limitados. Dado que esos micro-gránulos se encuentran revestidos por una doble membrana sumamente resistente, se mantienen a través del tiempo sin ser afectados por los agravios del medio ambiente, alcanzando una duración prácticamente indefinida. Una de sus características es la de adherirse a los distintos tejidos de prendas de vestir, y por dicho motivo son usados por la policía a fin de formar evidencia acerca de la permanencia de una persona en determinado lugar. Además, la cantidad de pólenes es acumulativa, por lo que su mayor o menor cantidad traduce el tiempo de permanencia del tejido en cada lugar.

 

El Dr. Max Frei, que aplicaba esta tecnología al servicio de Interpol, accedió a analizar la Sábana Santa y luego expresó a La Gazzeta del Popolo: “Yo no soy católico, pero la Síndone me interesaba como hecho científico” Al aplicar tiritas de cinta scotch sobre distintas zonas del lino obtuvo cantidades de polvo que luego analizó. Su conclusión fue la siguiente: “puedo afirmar con toda seguridad que la Síndone, hace dos mil años, fue abierta en Galilea, y que sucesivamente fue llevada a Turquía y después a Francia”.

 

Max Frei falleció en 1983; sin embargo recientemente dos botánicos israelíes hicieron nuevos análisis e hicieron públicos resultados similares.

 

Los hallazgos de Frei fueron de 49 especies de pólenes de plantas, correspondientes a las siguientes regiones fito-geográficas: 16 del centro-norte de Europa; 13 con alto componente salino, casi exclusivas del Negheb o del Mar Muerto (Palestina); y 20 que resultaron típicas de las estepas de Anatolia, correspondientes a las ciudades de Urfa (antigua Edesa) y Constantinopla.

 

El valor histórico-arqueológico de esos hallazgos es enorme, fundamentalmente porque se encuentran en absoluta concordancia con distintos documentos históricos, como son por ejemplo los que se registran en Archivos Vaticanos, con la llegada de la Sábana Santa a Constantinopla, en el año 944. Más allá de los relatos de los cuatro Evangelios sinópticos, la concordancia también existe con relatos procedentes de los Evangelios apócrifos, y con elementos transmitidos por la Tradición, que ha llevado a que en el rito oriental aún se celebre el 16 de agosto del año 944, como llegada de la Síndone a Constantinopla.

 

La primera etapa: en Edesa

 

Los discípulos más íntimos de Jesús, luego de la Pasión, Muerte y Resurrección, permanecían todavía bajo la normativa de la Antigua Ley, por la que no podían tocar las mortajas, consideradas “objetos impuros”. Ello les detuvo para recoger la Sábana y el Sudario encontrados en el Sepulcro Vacío.

 

Según cuentan los Evangelios apócrifos, la Sábana Santa fue recogida por Josar, un discípulo de Jesús no judío, procedente de Edesa (actual Urfa, Turquía), donde oficiaba como escriba del rey Abgaro V (Abgaro “el negro”, que padecía de lepra). A instancias de su esposa, y de su escriba y amigo, Abgaro había hecho llegar a Jesús una misiva, entregada por Josar, en la que pedía su presencia en Edesa para curarle de su lepra. En conocimiento de los enemigos con que contaba en Jerusalén, le ofrecía no sólo hospitalidad, sino compartir con Él su reino.

 

Luego de la Resurrección Josar volvió a Eddesa con la Sábana Santa, convencido que curaría a su rey.

 

Los edessianos se llenaron de admiración y alegría al comprobar la asombrosa curación, luego de que Abgaro tomase contacto con el lienzo. Eddesa fue la primera ciudad que albergó y veneró la Síndone. Muchos de sus habitantes se convirtieron al cristianismo, y Edesa fue el primer reino cristiano de la historia.

 

A la muerte de Abgaro, su hijo Maanú, (que odiaba a sus padres y les condenaba por su conversión al cristianismo), lideró a quienes como él se habían mantenido adheridos a los antiguos ídolos: la Luna y el dios Sin, que les permitía todo tipo de transgresiones, perversiones y violencias. Maanú encarceló a su madre, destruyó los templos cristianos y transformó a muchos edessianos en los primeros mártires de la primitiva Cristiandad. Pese a que el propósito de Maanú era incendiar la Sábana Santa en la plaza pública, Abgaro había previsto antes de su muerte esta posibilidad, y la había puesto a resguardo, a través de Marcio, amigo personal y arquitecto del reino, que entonces estaba abocado a la construcción de las murallas de la ciudad. En este lugar seguro y secreto la Síndone permaneció durante siglos, en la muralla occidental de Edesa. Los cristianos sobrevivientes a la matanza mantuvieron su fe de un modo similar.

 

El intento de destrucción de la Síndone también había sido el primero, y fue el primer signo, luego repetido durante toda la historia, en el que la violencia se repite, pero no consigue su fin destructor.

 

Luego de cinco siglos, hasta el año 944

 

En el año 544 Edesa estaba siendo sitiada por las tropas persas de Cosroes I, y estaba a punto de caer ante sus enemigos. Todavía resistía la última de sus murallas, la muralla occidental, cuando se descubrió en su interior la Sábana Santa. Dicho hallazgo produjo en los defensores un nuevo aliento en su lucha: comenzaron a ser más certeros en sus disparos, y las flechas incendiarias pronto dispersaron al ejército persa, que debió retirarse con sus carros y equipo bélico. Cuando los sitiadores optaron por retirarse, nunca más volvieron. Los vencedores llevaron a la Síndone en procesión por la ciudad, como signo de su victoria, y allí permaneció venerada por los cristianos, y luego también por los musulmanes, cuando éstos conquistaron la ciudad en el año 639. Fue trasladada a Constantinopla en el año 944.

 

La segunda etapa: en Constantinopla

 

El emperador de Bizancio, Romano Lecapeno, había considerado que quienes debían custodiar la Sábana Santa eran más los cristianos que los musulmanes, ya que eran quienes adoraban a Jesús como Dios hecho Hombre. Los musulmanes sólo lo consideraban un profeta. Con este motivo envió a su mejor general, Juan Curcuas, con la finalidad de llegar a Edesa y hacerse de la Sábana Santa. Esta expedición militar fue reconocida luego como “una de las más curiosas expediciones guerreras de la historia” (1). El ejército procedente de Bizancio no reclamó otro bien que la Síndone. Si la entregaban se les garantizaba inmunidad de la ciudad ante cualquier otro ataque. Se ofrecía también la libertad de 200 prisioneros musulmanes de alta alcurnia y 10.000 escudos de plata. Estas ofertas determinaron que el Emir aceptase rápidamente la oferta, aunque los cristianos residentes intentaron sin éxito ofrecer una copia falsificada.

 

El 16 de agosto de 944 el archidiácono Gregorio de Santa Sofía, en su homilía, daba la bienvenida de la Sábana Santa a Constantinopla (2). Alli permaneció por más de dos siglos, hasta una fecha imprecisa, probablemente hasta que la capital de Bizancio fuese saqueada en el año 1204.

 

La tercera etapa: en Europa

 

Se estima que el pasaje de Constantinopla a Europa tuvo lugar al inicio del siglo XIII luego del saqueo de Constantinopla. Lo cierto es que aparece en Lirey, Francia, 150 km al sureste de París, recién en el año 1357, un siglo y medio después. Resulta poco claro cuál fue su destino durante ese siglo y medio, hasta que surge en dicha ciudad francesa, como propiedad de Godofredo de Charny.

 

Existen sobre todo especulaciones acerca del tiempo transcurrido entre las Cruzadas y la aparición de la Sábana Santa en Lirey. Algunos historiadores, como Ian Wilson (agnóstico convertido al cristianismo a propósito de sus estudios sobre la Síndone), suponen que estuvo oculta y custodiada por los caballeros del Temple, que habían participado en las Cruzadas, 150 años antes.

 

Los templarios, hasta 1291, habían sido custodios de grandes tesoros en la fortaleza de San Juan de Acre (que es actualmente la más conocida de las ruinas que quedan de las fortalezas templarias). Estos monjes militares habían sido en su tiempo los pioneros de la actual actividad bancaria: se les confiaba bienes de todo tipo, que custodiaban en sus fortalezas, extendiendo certificados para pagos que se acreditaban con esos bienes. Dicha actividad y el poder económico y político derivado de ella, hizo que se crease una creciente enemistad entre el rey de Francia, Felipe IV el Hermoso, y los integrantes de la Orden del Temple. Luego de un prolongado enfrentamiento, se alcanzó un punto culminante el 19 de marzo de 1314, cuando el rey condenó a la tortura, y a la muerte en el cadalso, al gran maestre de los templarios franceses, Jaques La Molay. Su compañero de suplicio era el maestre templario de Normandía, Godofredo de Charnay.

 

Los investigadores históricos se fundan en documentos que, durante su persecución política, acusaban a los templarios de ser adoradores de un ídolo, una figura masculina barbada, que presenta un gran parecido con la figura de la Síndone. Ello se establece luego de que se descubriese en 1951 esta imagen, en Templecombe (Somerset, Inglaterra), en un refectorio templario de la época.

 

La teoría de Ian Wilson plantea que la persecución de que fueron objeto los templarios contribuyó a que mantuviesen en secreto la posesión de la Síndone. De todos los tesoros guardados y custodiados, éste sería el más precioso de todos. Durante la persecución, cuando era ya inminente el riesgo que se cernía sobre la Orden, la Síndone habría sido confiada a la familia de Godofredo de Charnay.

 

Según la mencionada teoría se explicaría la reaparición de la Sábana Santa medio siglo después de la muerte de las autoridades francesas del Temple. El nombre de Godofredo I de Charny, probablemente debe relacionarse con el nombre de la misma familia Charnay, con una leve modificación en la grafía del apellido, ocurrida ya sea por error o intencionalmente, para evitar la persecución.

 

Al año siguiente de la muerte de Godofredo de Charny ante los ingleses, en la batalla de Poitiers, su viuda, apremiada por necesidades económicas, decidió exponer la Síndone a los peregrinos; y obtuvo un éxito inesperado en sus propósitos. Según lo expresa Carreño: “En 1389, el obispo de Troyes, alarmado por la creciente multitud de fieles que acudían a venerar la Síndone en la Iglesia de Nuestra Señora de Lirey (su diócesis)… dio órdenes al deán de Lirey de suspender el culto…” (3). Posteriormente el Mandylion (nombre griego de la Síndone que se refiere al lienzo plegado en el que sólo aparece la cara), pasa a ser propiedad de la familia de Saboya, quien la adquiere y alberga en una caja de plata, depositándola para su culto en una capilla que hacen construir para ello en la iglesia de Chambery. Es allí donde sufre graves daños en la noche del 3 al 4 de diciembre de 1532, durante un incendio que había ya comenzado a fundir la caja de plata en que se hallaba alojada. Luego, monjas clarisas cosen una tela al lienzo original a efectos de conservarlo mejor; pero, pese a ello, aún hoy se mantienen los estigmas de aquel incendio.

 

La cuarta etapa: en Turín

 

En 1578 la familia de Saboya dispone su traslado a la catedral de Turín, actual sede, para facilitar de este modo la peregrinación de San Carlos Borromeo desde Milán, en acción de gracias luego de superada una grave epidemia que asolaba su ciudad. Ya en Turín, la Sábana Santa sufre varios intentos de robo y nuevos incendios, cuyas secuelas todavía pueden advertirse en la estructura de la catedral de Turín, que visitamos a comienzos de este tercer milenio.

 

19-10-2010

 

Notas

 

1) STEVENSON K. y HABERMAS G. K., Dictamen sobre la Sábana de Cristo, Ed. Planeta, Barcelona.

2) Hallazgo de Gino Zaninotto, en 1993, en Archivos Vaticanos.

3) CARREÑO, J. L., La Señal, Ed. Don Bosco, 1983, p. 351.

 

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Salmo 99

 

Salmo. Para la acción de gracias.

¡Aclamad a Yahveh, toda la tierra,

servid a Yahveh con alegría,

llegaos ante Él entre gritos de júbilo!

Sabed que Yahveh es Dios,

Él nos ha hecho y suyos somos,

su pueblo y el rebaño de su pasto.

¡Entrad en sus pórticos con acciones de gracias,

con alabanzas en sus atrios,

dadle gracias, bendecid su nombre!

Porque es bueno Yahveh,

para siempre su amor,

por todas las edades su lealtad.

 

Fuente: Biblia de Jerusalén.

 

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Sitios web recomendados

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