Fe y Razón

Revista virtual gratuita de teología católica

Desde Montevideo (Uruguay), al servicio de

la evangelización de la cultura

Nº 37 – Agosto de 2009

 

Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est

“Toda verdad, dígala quien la diga, procede del Espíritu Santo”

(Santo Tomás de Aquino)

 

 

“Hoy se hace necesario rehabilitar la auténtica apologética que hacían los Padres de la Iglesia como explicación de la fe. La apologética no tiene por qué ser negativa o meramente defensiva per se. Implica, más bien, la capacidad de decir lo que está en nuestras mentes y corazones de forma clara y convincente, como dice San Pablo "haciendo la verdad en la caridad" (Ef 4,15). Los discípulos y misioneros de Cristo de hoy necesitan, más que nunca, una apologética renovada para que todos puedan tener vida en Él.” (Documento de Aparecida, n. 229).

 

 

Contacto: feyrazon@gmail.com - Por favor envíenos sus comentarios o sugerencias a esta dirección. Si el mensaje está referido a una suscripción, por favor indique “Crear suscripción”, “Modificar suscripción” o “Suprimir suscripción” en el “Asunto” e incluya los siguientes datos en el cuerpo del mensaje: nombre completo, ciudad o localidad, país, e-mail.

 

 

Equipo de Dirección: Diác. Jorge Novoa, Lic. Néstor Martínez, Ing. Daniel Iglesias Grèzes.

 

Colaboradores: Pbro. Dr. Miguel Antonio Barriola, R.P. Lic. Horacio Bojorge, Pbro. Dr. Antonio Bonzani, Pbro. Eliomar Carrara, Dr. Eduardo Casanova, Ing. Agr. Álvaro Fernández, Pbro. Dr. Jaime Fuentes, Dr. Pedro Gaudiano, Ec. Rafael Menéndez, Dr. Gustavo Ordoqui Castilla, Pbro. Miguel Pastorino, Sr. Juan Carlos Riojas Álvarez, Dra. Dolores Torrado.

 

 

Tabla de Contenidos

 

Sección

Título

Autor o Fuente

Editorial

Fe y Razón” inicia una nueva etapa

Equipo de Dirección

Magisterio

Homilía en la Clausura del Año Paulino

Papa Benedicto XVI

Biblia

Prepara tu alma para la prueba

Diác. Jorge Novoa

Teología

Un diálogo sobre Jesús

Lic. Néstor Martínez

Filosofía

Contra el relativismo

Ing. Daniel Iglesias Grèzes

Familia y Vida

Declaración sobre el Proyecto de Ley de Células Madre

Instituto Arquidiocesano de Bioética “Juan Pablo II”

Familia y Vida

Entrevista a Juan Claudio Sanahuja

Jorge Enrique Mújica

Historia de la Iglesia

San Bernardo de Claraval (20 de agosto)

30 Días en la Iglesia y en el Mundo

Oración

Himno

San Bernardo de Claraval

 

 

Fe y Razón” inicia una nueva etapa

 

Equipo de Dirección

 

1.      Jornada Conmemorativa del 10° aniversario de “Fe y Razón

 

Tenemos el agrado de informarles que el miércoles 4 de noviembre de 2009, de 18:30 a 22:00, en el Aula Magna “Pablo VI” de la Facultad de Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler” (San Juan 2666 casi San Fructuoso - Montevideo), tendrá lugar una Jornada Conmemorativa del 10° aniversario de “Fe y Razón (www.feyrazon.org), bajo el lema “Hacia una nueva evangelización de la cultura”.

 

Este evento académico, el primero que organiza nuestro Centro Cultural Católico “Fe y Razón”, comenzará con unas palabras de bienvenida a cargo del Pbro. Dr. Antonio Bonzani, Rector de la Facultad de Teología del Uruguay, y se desarrollará por medio de diversas ponencias, a cargo de los siguientes expositores: Pbro. Dr. Miguel Barriola (Miembro de la Pontificia Comisión Bíblica), Dr. Pedro Gaudiano (Docente de la Facultad de Teología del Uruguay), Dr. Gustavo Ordoqui (Miembro de la Pontificia Academia pro Vida), Pbro. Miguel Pastorino (Director del Departamento de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Montevideo), Ing. Daniel Iglesias, Lic. Néstor Martínez y Diác. Jorge Novoa (los tres Co-Directores de Fe y Razón).

 

Esperamos poder comunicarles más detalles sobre esta Jornada en el próximo número de esta revista. Desde ya invitamos cordialmente a la Jornada a todos nuestros lectores que tengan la posibilidad de concurrir.

 

2.      Cambios en el blog de la revista

 

Quienes ingresen al blog de la revista “Fe y Razón” (www.revistafeyrazon.blogspot.com) podrán notar que recientemente le efectuamos varios cambios:

 

a)      Cambiamos la plantilla (colores, etc.).

b)      En el cuerpo principal (a la izquierda) se muestran las últimas 20 entradas.

c)      A la derecha agregamos los siguientes nuevos ítems:

i)        Un logo de nuestro 10º aniversario (agradecemos a Juan Pablo Novoa el ingenioso diseño de este logo).

ii)       Una funcionalidad que permite a nuestros lectores contribuir con el Centro Cultural Católico “Fe y Razón”, donando la suma de dinero que deseen, a través de PayPal (una especie de “banco virtual”, el principal del mundo). Para ello necesitan tener una tarjeta internacional o una cuenta de PayPal.

iii)     Un buscador, con la tecnología de Google, que permite buscar dentro del blog.

iv)     Una funcionalidad llamada “Seguidores”, que permite a los usuarios de Blogger seguir fácilmente las nuevas entradas del blog.

v)      Una funcionalidad de suscripción, que permite recibir las entradas del blog y, si se desea, también los comentarios, a través de un sistema RSS.

d)       También a la derecha, hemos mejorado los siguientes ítems:

i)        El archivo del blog.

ii)       La lista de sitios recomendados (ésta incluye ahora un enlace a una página donde se explica cómo suscribirse gratuitamente a la revista y un enlace a la “tienda” de libros de “Fe y Razón”, donde se puede comprar un excelente libro del Padre Barriola).

e)      Por último, hemos agregado una funcionalidad invisible para ustedes, pero muy útil para nosotros: las estadísticas de tráfico de Google Analytics.

 

3.      Donaciones

 

A pesar de nuestra gran escasez de recursos, ésta es la primera vez en diez años que solicitamos vuestra contribución para el financiamiento de los costos de nuestra labor apostólica. Dejando de lado el valor de las horas hombre que los miembros del equipo de “Fe y Razón” aportamos gratuitamente y el costo de los equipos informáticos y los accesos a Internet (dado que “Fe y Razón” utiliza los equipos y accesos personales de sus miembros), el costo principal es el servicio de hosting de la firma norteamericana Ipower para el sitio www.feyrazon.org. Por lo tanto, el primer objetivo de esta campaña de recolección de donaciones es cubrir dicho costo, que asciende a US$ 110 por año.

 

Si vuestra generosidad nos permitiera superar esa meta, utilizaríamos los fondos excedentarios para financiar la compra de más ejemplares de los libros de la Colección “Fe y Razón”. Dicho sea de paso, estamos preparando el Nº 2 de esa Colección y tenemos varios números más en mente.

 

*****

 

Por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, cuya gloriosa Asunción celebraremos este mes, rogamos a Dios que bendiga y guarde día tras día a todos y cada uno de nuestros suscriptores y lectores.

 

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Solemnidad de San Pedro y San Pablo

Primeras Vísperas con ocasión de la Clausura del Año Paulino

Homilía del Santo Padre Benedicto XVI

Basílica de San Pablo Extramuros - Domingo 28 de junio de 2009

 

Señores cardenales;

venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;

ilustres miembros de la delegación del Patriarcado ecuménico;

queridos hermanos y hermanas:

Dirijo a cada uno mi saludo cordial. Saludo en particular al cardenal arcipreste de esta basílica y a sus colaboradores; saludo al abad y a la comunidad monástica benedictina; saludo asimismo a la delegación del Patriarcado ecuménico de Constantinopla.

El año conmemorativo del nacimiento de san Pablo se concluye esta tarde. Nos encontramos reunidos junto a la tumba del Apóstol, cuyo sarcófago, conservado bajo el altar papal, recientemente ha sido objeto de un esmerado análisis científico: en el sarcófago, que nunca había sido abierto en muchos siglos, se realizó una pequeñísima perforación para introducir una sonda especial, mediante la cual se descubrieron rastros de un valioso tejido de lino teñido de púrpura, laminado con oro coronario, y de un tejido de color azul con fibras de lino. También se constató la presencia de granos de incienso rojo y de sustancias proteínicas y calcáreas. Además, se comprobó que algunos fragmentos óseos muy pequeños, sometidos al examen del carbono 14 por expertos que desconocían su procedencia, pertenecían a una persona que vivió entre los siglos I y II. Eso parece confirmar la tradición unánime y concorde, según la cual se trata de los restos mortales del apóstol san Pablo. [Énfasis agregado por “Fe y Razón”].

Todo esto embarga nuestro corazón de profunda emoción. Durante estos meses muchas personas han seguido los caminos que el Apóstol recorrió durante su vida, tanto los exteriores como sobre todo los interiores: el camino de Damasco hacia el encuentro con el Resucitado; los caminos del mundo mediterráneo, que recorrió con la antorcha del Evangelio, encontrando oposiciones y adhesiones, hasta el martirio, por el cual pertenece para siempre a la Iglesia de Roma. A ella le dirigió también su carta más grande e importante.

El Año paulino se concluye, pero estar en camino juntamente con san Pablo, alcanzar con él y gracias a él el conocimiento de Jesús, y ser iluminados y transformados por el Evangelio como él, siempre formará parte de la existencia cristiana. Y, superando el ámbito de los creyentes, san Pablo seguirá siendo siempre "maestro de los gentiles", que quiere llevar el mensaje del Resucitado a todos los hombres, porque Cristo los conoce y ama a todos, pues murió y resucitó por todos ellos. Por eso, queremos escucharlo también en este momento en que iniciamos solemnemente la fiesta de los dos Apóstoles unidos entre sí por un vínculo muy estrecho.

Forma parte de la estructura de las cartas de san Pablo el hecho de que, siempre con referencia al lugar y a la situación particular, explican ante todo el misterio de Cristo, nos enseñan la fe. En una segunda parte sigue la aplicación a nuestra vida: ¿Qué consecuencias derivan de esta fe? ¿Cómo modela nuestra existencia cada día? En la carta a los Romanos, esta segunda parte comienza con el capítulo doce, en los primeros dos versículos del cual el Apóstol resume inmediatamente el núcleo esencial de la existencia cristiana. ¿Qué nos dice san Pablo a nosotros en ese pasaje?

Ante todo afirma, como dato fundamental, que con Cristo ha comenzado un nuevo modo de venerar a Dios, un nuevo culto. Este culto consiste en que el hombre vivo se convierte él mismo en adoración, en "sacrificio" incluso en su propio cuerpo. Ya no ofrecemos a Dios cosas; es nuestra misma existencia la que debe transformarse en alabanza de Dios. Pero, ¿cómo se realiza esto? En el versículo segundo encontramos la respuesta: "No os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestro modo de pensar, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios" (Rm 12, 2).

Las dos palabras decisivas de este versículo son: "transformar" y "renovar". Debemos llegar a ser hombres nuevos, transformados en un modo nuevo de existencia. El mundo siempre anda buscando novedades, porque con razón nunca se siente satisfecho de la realidad concreta. San Pablo nos dice: el mundo no puede renovarse sin hombres nuevos. Sólo si hay hombres nuevos habrá también un mundo nuevo, un mundo renovado y mejor. Lo primero es la renovación del hombre. Esto vale para cada persona. El mundo sólo será nuevo si nosotros mismos llegamos a ser nuevos. Esto significa también que no basta adaptarse a la situación actual.

El Apóstol nos exhorta a un inconformismo. En esta misma carta dice que no hay que someterse al esquema de la época actual. Volveremos a abordar este punto al reflexionar sobre el segundo texto que quiero meditar con vosotros esta tarde. El "no" del Apóstol es claro y también convincente para cualquiera que observe el "esquema" de nuestro mundo. Pero ¿cómo podemos llegar a ser nuevos? ¿Somos realmente capaces de lograrlo? Con las palabras "llegar a ser nuevo" san Pablo alude a su propia conversión, a su encuentro con Cristo resucitado, del cual dice en la segunda carta a los Corintios: "El que está en Cristo, es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo" (2 Co 5, 17).

Ese encuentro con Cristo lo transformó hasta tal punto que dice al respecto: "He muerto" (Ga 2, 19; cf. Rm 6). Ha llegado a ser nuevo, otro, porque ya no vive para sí mismo y en virtud de sí mismo, sino para Cristo y en él. Sin embargo, con el paso de los años, vio que también este proceso de renovación y transformación continúa durante toda la vida. Llegamos a ser nuevos si nos dejamos aferrar y modelar por el Hombre nuevo: Jesucristo. Él es el Hombre nuevo por excelencia. En él se ha hecho realidad la nueva existencia humana, y nosotros de verdad podemos llegar a ser nuevos si nos ponemos en sus manos y nos dejamos modelar por él.

San Pablo aclara más aún este proceso de "renovación" diciendo que llegamos a ser nuevos si transformamos nuestro modo de pensar. Lo que aquí se traduce por "modo de pensar" es la palabra griega “nous”. Es una palabra compleja. Se puede traducir con "espíritu", "sentimientos", "razón" y precisamente con "modo de pensar". Nuestra razón debe llegar a ser nueva. Esto nos sorprende. Tal vez podíamos esperar que se refiriera más bien a alguna actitud: lo que deberíamos cambiar en nuestro obrar. Pero no. La renovación debe llegar hasta el fondo. Debe cambiar desde sus cimientos nuestro modo de ver el mundo, de comprender la realidad, todo nuestro modo de pensar. El pensamiento del hombre viejo, el modo de pensar común se orienta por lo general hacia la posesión, el bienestar, la influencia, el éxito, la fama, etc., pero de este modo tiene un alcance muy limitado. Así, el propio "yo" sigue estando, en definitiva, en el centro del mundo.

Debemos aprender a pensar de manera más profunda. En la segunda parte de la frase, san Pablo nos explica lo que significa eso: es preciso aprender a comprender la voluntad de Dios, de modo que sea ella la que modele nuestra voluntad, para que también nosotros queramos lo que quiere Dios, para que reconozcamos que Dios quiere lo bello y lo bueno. Por tanto, se trata de un viraje en nuestra orientación espiritual de fondo. Dios debe entrar en el horizonte de nuestro pensamiento: lo que él quiere y el modo según el cual ha ideado el mundo y me ha ideado a mí. Debemos aprender a compartir el pensar y el querer de Jesucristo. Así seremos hombres nuevos en los que emerge un mundo nuevo.

En dos pasajes de la carta a los Efesios san Pablo ilustra ulteriormente el mismo pensamiento de una renovación necesaria de nuestro ser persona humana. Por eso quiero reflexionar brevemente en ellos. En el capítulo cuarto de esa carta el Apóstol nos dice que con Cristo debemos alcanzar la edad adulta, una fe madura. Ya no podemos seguir siendo "niños llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina" (Ef 4, 14). San Pablo desea que los cristianos tengan una fe madura, una "fe adulta".

En los últimos decenios la palabra "fe adulta" se ha convertido en un eslogan generalizado. A menudo se entiende como la actitud de quien ya no escucha a la Iglesia y a sus pastores, sino que elige autónomamente lo que quiere creer y no creer, o sea, una fe fabricada por cada uno. Y se la presenta como "valentía" de expresarse contra el Magisterio de la Iglesia. Sin embargo, en realidad, para eso no hace falta valentía, porque siempre se puede estar seguro de obtener el aplauso público. Para lo que de verdad se requiere valentía es para adherirse a la fe de la Iglesia, aunque esta fe esté en contraposición con el "esquema" del mundo contemporáneo. Éste es el inconformismo de la fe que san Pablo llama una "fe adulta". Ésta es la fe que él quiere. En cambio, considera infantil el correr tras los vientos y las corrientes de la época.

Así, por ejemplo, forma parte de la fe adulta comprometerse en favor de la inviolabilidad de la vida humana desde su primer momento, oponiéndose radicalmente al principio de la violencia, de modo especial en defensa de las criaturas humanas más indefensas. Forma parte de la fe adulta reconocer el matrimonio entre un hombre y una mujer para toda la vida como ordenamiento del Creador, restablecido de nuevo por Cristo. La fe adulta no se deja zarandear de un lado a otro por cualquier corriente. Se opone a los vientos de la moda. Sabe que esos vientos no son el soplo del Espíritu Santo; sabe que el Espíritu de Dios se expresa y se manifiesta en la comunión con Jesucristo. [Énfasis agregado por “Fe y Razón].

Con todo, tampoco aquí san Pablo se detiene en la negación, sino que nos lleva al gran "sí". Describe la fe madura, verdaderamente adulta, de un modo positivo con la expresión: "Obrar según la verdad en la caridad" (Ef 4, 15). El nuevo modo de pensar, que nos da la fe, se dirige ante todo hacia la verdad. El poder del mal es la mentira. El poder de la fe, el poder de Dios, es la verdad. La verdad sobre el mundo y sobre nosotros mismos se hace visible cuando miramos a Dios. Y Dios se nos hace visible en el rostro de Jesucristo. Contemplando a Cristo reconocemos algo más: la verdad y la caridad son inseparables. En Dios ambas son inseparablemente una sola cosa: ésta es precisamente la esencia de Dios. Por eso, para los cristianos, la verdad y la caridad van juntas. La caridad es la prueba de la verdad. Siempre deberíamos regularnos según este criterio: que la verdad se transforme en caridad y la caridad nos lleve a la verdad.

En el versículo de san Pablo encontramos otro pensamiento importante. El Apóstol nos dice que, obrando según la verdad en la caridad, contribuimos a hacer que el todo —ta panta—, el universo, crezca tendiendo hacia Cristo. San Pablo, basándose en su fe, no sólo se interesa por nuestra rectitud personal y por el crecimiento de la Iglesia. Se interesa por el universo: ta panta. La finalidad última de la obra de Cristo es el universo, la transformación del universo, de todo el mundo humano, de toda la creación. Quien, juntamente con Cristo, sirve a la verdad en la caridad, contribuye al verdadero progreso del mundo. Sí; aquí se ve claramente que san Pablo conoce la idea de progreso. Para la humanidad, para el mundo, Cristo, su vivir, sufrir y resucitar fue el verdadero gran salto del progreso. Pero ahora el universo deber crecer con vistas a él. El verdadero progreso del mundo se da donde aumenta la presencia de Cristo. Allí el hombre llega a ser nuevo y así también el mundo se hace nuevo.

San Pablo nos pone de manifiesto eso mismo desde otra perspectiva. En el capítulo tercero de la carta a los Efesios nos habla de la necesidad de ser "fortalecidos en el hombre interior" (Ef 3, 16). Así retoma un tema que antes, en una situación de tribulación, había tratado en la segunda carta a los Corintios: "Aun cuando nuestro hombre exterior se va desmoronando, el hombre interior se va renovando de día en día" (2 Co 4, 16). El hombre interior debe fortalecerse; es un imperativo muy apropiado para nuestro tiempo, en el que con mucha frecuencia los hombres se quedan interiormente vacíos y, por tanto, deben recurrir a promesas y narcóticos, que luego tienen como consecuencia un aumento ulterior del sentido de vacío en su interior. El vacío interior, la debilidad del hombre interior, es uno de los grandes problemas de nuestro tiempo.

Es preciso fortalecer la interioridad, la "perceptividad" del corazón, la capacidad de ver y comprender el mundo y al hombre desde dentro, con el corazón. Necesitamos una razón iluminada por el corazón, para aprender a obrar según la verdad en la caridad. Ahora bien, esto no se realiza sin una relación íntima con Dios, sin la vida de oración. Necesitamos el encuentro con Dios, que se nos da en los sacramentos. Y no podemos hablar a Dios en la oración si no dejamos que hable antes Él mismo, si no lo escuchamos en la Palabra que nos ha dado.

San Pablo, al respecto, nos dice: "Que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, para que, arraigados y cimentados en el amor, podáis comprender con todos los santos cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento" (Ef 3, 17-19). El amor ve más lejos que la sola razón; es lo que san Pablo nos dice con esas palabras. Y nos dice también que sólo podemos conocer la amplitud del misterio de Cristo en la comunión con todos los santos, o sea, en la gran comunidad de todos los creyentes, y no contra ella o sin ella. Esta amplitud la define con palabras que quieren expresar las dimensiones del cosmos: la anchura y la longitud, la altura y la profundidad.

El misterio de Cristo tiene una amplitud cósmica: no pertenece sólo a un grupo determinado. Cristo crucificado abraza el universo entero en todas sus dimensiones. Toma el mundo en sus manos y lo eleva hacia Dios. Comenzando por san Ireneo de Lyon —por tanto, desde el siglo II—, los santos Padres vieron en las palabras "anchura, longitud, altura y profundidad" del amor de Cristo una alusión a la cruz. El amor de Cristo alcanzó en la cruz la profundidad más honda —la noche de la muerte— y la altura suprema —la altura de Dios mismo—. Y tomó entre sus brazos la anchura y la longitud de la humanidad y del mundo en todas sus distancias. Él siempre abraza el universo, nos abraza a todos nosotros.

Pidamos al Señor que nos ayude a reconocer algo de la inmensidad de su amor. Pidámosle que su amor y su verdad toquen nuestro corazón. Pidamos que Cristo habite en nuestro corazón y nos haga hombres nuevos, para que obremos según la verdad en la caridad. Amén.

Fuente: www.vatican.va

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“Prepara tu alma para la prueba”

 

Diác. Jorge Novoa

 

Sólo en Dios reside la sabiduría perfecta. Israel, en su literatura sapiencial, ha sostenido tal afirmación, destacando especialmente su riqueza doctrinal para con la vida de los hombres. Los sabios son reconocidos como maestros, dado que la sabiduría divina los capacita para ello; ésta se expresa bajo la forma de máximas o consejos. La sabiduría que el Señor comunica a Israel, crece y se desarrolla en un diálogo de fe, “por ello, el “temor del Señor”, es decir, la orientación religiosa y vital hacia Él, fue considerado el “principio”, el “fundamento”, la “escuela” de la verdadera sabiduría (Proverbios 1,7; 9,10; 15,33)” (Juan Pablo II, Catequesis, 22 de abril de 1987).

 

La sabiduría se manifiesta como luz que todo lo ilumina, como Palabra reveladora de la verdad sobre el camino que conduce a la verdadera felicidad, y como amor que lleva a plenitud el verdadero sentido orientador de las decisiones. Con las motivaciones profundas del amor, la Sabiduría invita al hombre a la comunión con ella y, en consecuencia, a la comunión con el Dios vivo. Ella es revelación de esta luz única que tiene su origen en Dios y que conjuga admirablemente el binomio amor y verdad con relación a la existencia humana. Manifestado en plenitud en las palabras y obras de Jesús de Nazaret, quien es personalmente la Sabiduría de Dios.

 

“ 1 Hijo, si te decides a servir al Señor, prepara tu alma para la prueba.” 

Resulta interesante constatar como los que “deciden” acercarse a servir al Señor, al poco tiempo, se enfrentan personalmente a un cuestionamiento que les resulta inexplicable. “Yo antes gozaba de ciertos reconocimientos familiares o de mis amistades, e incluso en medio de mis decisiones frívolas, y ahora que me he acercado al Señor, a vivir en la fe, a tratar de cumplir sus mandamientos, he comenzado a ser blanco de muchas incomprensiones, críticas desproporcionadas y en muchos casos de los que más me aman y me son más cercanos. ¿Qué pasa?” Algunos se realizan esta pregunta, sintiéndose un tanto desconcertados.

 

La Sagrada Escritura viene en nuestra ayuda, con este texto tomado del Capítulo 2 del Eclesiástico. Hay una constatación; algo ha marcado en nuestra existencia un antes y un después, y esto tiene su origen en una decisión. Nuestra voluntad nos dispone en una dirección que afecta toda nuestra vida: “servir al Señor”.

 

Entre “servir al Señor” y la “prueba” se establece una relación de causa-efecto. ¿Por qué se establece esta consecuencia irremediable? ¿Cómo debemos comprenderla?

 

Tratando de sintetizar, digamos que la decisión de “servir al Señor” comporta conformar la propia vida con Su voluntad. Servirlo supone “hacer su voluntad”, conformar la voluntad humana a la voluntad divina, según el modelo del Hijo. Jesús, nuestro Maestro repite en el Huerto: “que no se cumpla mi voluntad sino la tuya”. Esta decisión no supone la alienación personal, y menos aún la imagen de un Dios que arbitrariamente nos impone caprichos. Se establece el diálogo entre el hombre y Dios, dos amores y dos libertades, uno con capacidad para revelar y el otro para creer.

 

Siguiendo a san Agustín, digamos que conformar la voluntad propia con la voluntad de Dios comporta un cierto itinerario, que podría presentarse así: conocer, amar y seguir. Así lo expresa este gran maestro de la fe: “a Cristo es imposible conocerlo y no amarlo, amarlo y no seguirlo”. El conocer y el amar están íntimamente compenetrados, y en ellos se da la acción misteriosa y fecunda del Espíritu Santo; incluso primero puede encontrarse el amor y luego el conocer, debido a que hay un modo de conocer que nos viene únicamente del amor. Hay muchos ejemplos que verifican este camino: “estoy conociendo al que amo”. Y de hecho, el camino que realizan los niños en tantas familias cristianas tiene también esta afirmación: “han comenzado por amar al que luego irán conociendo”.

 

Este itinerario de fe tiene la particularidad de ponernos en relación con alguien que está Resucitado, al que queremos conocer, amar y servir. Él ha vencido la muerte y vive. Por ello, puede presentarse como “camino, verdad y vida”. Y esta presencia suya es luz para mi existencia, revelación de mi verdad e invitación a “conformar mi voluntad a la suya”. Su luz es amable incluso cuando purifica mi existencia y es amigable incluso cuando ilumina mis oscuridades.

 

Su luz permite descubrir en nuestras vidas la desproporción entre lo que soy y lo que estoy llamado a ser, y ello sin sumirme en la desesperanza, porque según el apóstol Pablo “todo lo puedo en Aquel que me conforta”. El poder vislumbrar, aunque sea imperfectamente, este abismo entre lo que soy y lo que estoy llamado a ser, se traduce para mí en el “camino de la conversión”. Todo camino de “conversión” conlleva la prueba como lugar de posibilidad de crecimiento. En la prueba se purifica nuestro conocimiento de Dios y se adquiere un conocimiento más perfecto de nosotros mismos.

 

El Señor nos advierte para prepararnos e instruirnos, por medio de la sabiduría divina, sobre cómo debemos comportarnos en tales situaciones. En las inevitables pruebas y dificultades de la existencia, como en los momentos de alegría y entusiasmo, confiarse al Señor infunde paz en el ánimo, induce a reconocer el primado de la iniciativa divina y abre el espíritu a la humildad y a la verdad.

 

“2 Endereza tu corazón, sé firme, y no te inquietes en el momento de la desgracia. 3 Únete al Señor y no te separes, para que al final de tus días seas enaltecido. 4 Acepta de buen grado todo lo que te suceda, y sé paciente en las vicisitudes de tu humillación. 5 Porque el oro se purifica en el fuego, y los que agradan a Dios, en el crisol de la humillación. 6 Confía en él, y él vendrá en tu ayuda, endereza tus caminos y espera en él.” 

 

Desde el versículo 2 hasta el 6 inclusive, el escritor inspirado nos da una serie de recomendaciones, que debemos asumir para no sucumbir en la prueba. Divido la perícopa en cuatro partes, todas destinadas al creyente, para que obre conforme a estas recomendaciones.

 

La primera parte (v. 2) tiene como sujeto el “corazón” del creyente, y está orientada a las disposiciones profundas, a las opciones y decisiones que se han de vivir y confirmar en las “adversidades”. Éste parece ser el sentido que tiene la expresión “desgracia”, como traducen algunas ediciones de la Biblia; expresa las circunstancias adversas en las que viven los creyentes. La “prueba” puede asumir distintos rostros, entre ellos el del sufrimiento u otros, distintos modos de experimentar desdicha o desventura.

 

Hay tres recomendaciones que se dan a los que se encuentran en tal situación. La primera queda expresada por el verbo “enderezar”. La “adversidad” provoca un sacudón. Parece que no encontramos un lugar de donde agarrarnos; todo se vuelve movedizo. El corazón siente el peso de sus inclinaciones, de las pasiones desordenadas, y puede entrar en diálogo con las cosas que le propone la tentación. Enderezar el corazón es tomar el timón de la nave, reafirmando las decisiones profundas en medio de las adversidades. Ellas no se aplacarán si cambiamos nuestras decisiones. Sé hacia donde me dirijo y no debo cambiar, aunque me encuentre en medio de las adversidades. San Ignacio de Loyola recomienda “no mudar” en desolación. La segunda exige el ejercicio de la fortaleza, de allí la recomendación sé firme”; hay que alejar los pensamientos dubitativos que nos debilitan para enfrentar la tentación. Estas dos recomendaciones ayudan a superar la inquietud que viene como consecuencia. Aquí nos da la tercera recomendación: la prueba genera cierta inquietud, experiencia interior que debilita y confunde.

 

La segunda parte (v. 3) manifiesta la presencia del Señor en medio de las adversidades. En estas situaciones hay una sensación de ausencia del Señor; parece que estamos librados a nuestras fuerzas y, aunque clamamos, nos cuesta percibir cercana la presencia del Señor. El foco que nos guía es la fe, que nos impulsa a unirnos al Señor y no separarnos de Él. La fe nos revela la presencia del Señor y, aunque estén ausentes los consuelos sensibles, ella encuentra en la Iglesia la palabra que nos conduce al puerto seguro.

 

¿Cómo puedo unirme al Señor en estas circunstancias adversas? Me fortalecerá perseverar recibiendo la Eucaristía y escuchando su Palabra. Aunque sensiblemente no experimente los consuelos habituales, debo perseverar en la unión con el Señor. La Iglesia es la que me indica dónde lo encuentro. Ella es la que lo señala presente. El Resucitado está en medio de su Pueblo, “allí donde dos o tres se reúnen en su nombre”. No es una decisión acertada apartarse de la comunidad eclesial cuando atravesamos adversidades.

 

Adorar al Señor siempre fortalece. Y así como nuestros rostros expuestos al sol no perciben inmediatamente su acción, sino luego que transcurre el tiempo, y podemos percibir cuánto nos ha quemado, la adoración eucarística produce en nosotros un efecto análogo, que con el tiempo se percibe: estamos bajo su acción y Él en la adoración nos modela lentamente.

 

La tercera parte (vv. 4-5) nos devela el valor de aceptar en la prueba la humillación. Dice Jesús en el Evangelio, “el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado”. La prueba deja en evidencia nuestra debilidad, experimentamos la fuerza que muchas veces tienen las tentaciones, y la “falsa seguridad” espiritual en la que nos creíamos encontrar. De allí emergen expresiones de asombro: ¿Cómo me pudo ocurrir a mí esto? Esta vivencia nos hace desconfiar de nuestras posibilidades. El que actúa humillándose, dobla su rodilla ante Aquél que todo lo puede, para implorar su auxilio.

 

La prueba es una escuela de humildad. Benedicto XVI nos hace reparar en la experiencia del apóstol Pedro: La escuela de la fe no es una marcha triunfal, sino un camino salpicado de sufrimientos y de amor, de pruebas y fidelidad que hay que renovar todos los días. Pedro, que había prometido fe absoluta, experimenta la amargura y la humillación del que reniega: el orgulloso aprende, a costa suya, la humildad. También Pedro tiene que aprender que es débil y que necesita perdón. Cuando finalmente se le cae la máscara y entiende la verdad de su corazón débil de pecador creyente, estalla en un llanto de arrepentimiento liberador. Tras este llanto ya está listo para su misión”. (Papa Benedicto XVI, Intervención durante la Audiencia General dedicada al tema "Pedro, el apóstol").

 

“Aceptar y ser paciente” son las palabras orientadoras de estos versículos. La aceptación no es mera pasividad, es la posibilidad de descubrir y vivir cumpliendo la voluntad de Dios, en la situación adversa que debo enfrentar. Para ello, es necesario el ejercicio de la virtud de la paciencia. Éste es el binomio que la sabiduría divina presenta como insustituible en las adversidades: humildad y paciencia. En la prueba se acrisola la virtud, y la humillación es el lugar elegido por Dios.

 

La cuarta parte (v. 6) parece ser un consejo presentado a modo de síntesis perfecta, con los tres desafíos que deben enfrentar los creyentes en estas circunstancias: confiar, enderezar y esperar, contra sus consiguientes tentaciones, que son: desconfiar, “tomar atajos” y desesperar. El tiempo de la prueba es propicio para crecer en la confianza, la esperanza y la determinación del camino emprendido. Las dos primeras de las tres acciones a realizar me enseñan a disponerme en la relación con Dios, asegurándome sobre la viabilidad y la posibilidad del camino emprendido. Allí está el fundamento. Aunque experimentemos la debilidad y la limitación, si confiamos y esperamos, Dios vendrá en nuestro auxilio, y nos socorrerá en la hora de la tribulación.

 

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Un diálogo sobre Jesús

 

Lic. Néstor Martínez

 

- ¿Jesús es Dios?

- Sí, porque es el Hijo de Dios.

- Pero si es el hijo, entonces no es Dios.

- El hijo de un hombre es un hombre, el Hijo de Dios es Dios.

- ¿Son dos personas distintas entonces?

- Sí.

- Entonces son dos dioses.

- No. Sólo hay un Dios. Las Tres Personas son un solo Dios verdadero. Ahí está el misterio de la Trinidad.

- ¿Por qué de la Trinidad, si son solamente el Padre y el Hijo?

- Porque lo mismo sucede con el Espíritu Santo. Es Dios, es Persona divina distinta del Padre y del Hijo, y las Tres Personas son un solo Dios verdadero.

- ¿Entonces no es lo mismo decir “Dios” que decir “Persona divina”?

- Depende. Si cuando decimos “Dios” queremos decir la naturaleza divina, la divinidad, eso es común a las Tres Personas, y no es lo mismo, por tanto, que “Persona divina”. En cambio, si nos referimos a alguna de las Personas divinas en particular, es lo mismo.

- ¿Cada Persona divina es una parte de Dios?

- No. Cada Persona divina posee la naturaleza divina en su totalidad, y es totalmente Dios.

- ¿Hay tres naturalezas divinas entonces?

- No. Hay una sola y única Naturaleza divina, que es poseída totalmente por cada una de las Tres Personas divinas realmente distintas entre sí.

- ¿Entonces hay cuatro realidades distintas en Dios, es decir, las Tres Personas y la Naturaleza Divina?

- No. En Dios hay Tres Personas divinas realmente distintas entre sí, cada una de las cuales posee totalmente la única naturaleza divina, la cual no se distingue realmente de ninguna de las Tres Personas.

- ¿Podemos entender esto?

- No, porque trasciende toda inteligencia creada. Pero tampoco podemos mostrar que sea contradictorio.

- ¿Pero Jesús no es nuestro Padre?

- No. Jesús es Nuestro Señor y Nuestro Salvador. Nuestro Padre es toda la Trinidad, porque toda ella nos ha dado la vida eterna.

- ¿No es el Padre una sola de las Tres Personas?

- El Padre de Jesús es una sola de las Tres Personas. Nuestro Padre son las Tres Personas, porque así como sólo el Padre ha engendrado al Hijo, así las Tres Personas nos han engendrado a la vida eterna.

- ¿Entonces el Padre Nuestro se lo rezamos a toda la Trinidad?

- Sí, porque de toda la Trinidad santificamos el Nombre, y a toda la Trinidad le pedimos que venga su Reino, que se haga su voluntad, que nos dé el pan de cada día, que perdone nuestras ofensas, que no nos deje caer en la tentación y que nos libre del mal.

- ¿Pero no es Jesús el que nos enseñó a llamar a Dios “Padre Nuestro”?

- Sí, pero, al hacerlo, no se incluyó a sí mismo en ese “nuestro”. Al contrario, siempre que habla de su relación con Dios dice “mi Padre” y no “nuestro Padre”. Y dice a los Apóstoles por medio de la Magdalena: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios”.

- ¿No está diciendo ahí que el mismo que es Padre suyo es Padre nuestro?

- Sí, pero ahí está “apropiando” a la Primera Persona algo que es común a las Tres Personas: ser nuestro Padre. Lo que no es por apropiación, sino en forma exclusiva, es que la Primera Persona sea el Padre de Jesús.

- ¿No es el Padre el que se ha encarnado?

- No. El Padre ha enviado al Hijo para que éste, no el Padre, se hiciese hombre y salvase al mundo con su muerte y resurrección.

- Pero si las Tres Personas divinas son un solo Dios verdadero, al encarnarse una de ellas ¿no se encarnan las otras?

- No. La que se encarnó es solamente la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, el Hijo de Dios. No se encarnó ni el Padre ni el Espíritu Santo.

- ¿Y entonces, el mundo, lo creó solamente el Padre?

- No. La creación del mundo y todo lo que las divinas Personas hacen en la creación, lo hacen totalmente en común. La creación es obra de toda la Trinidad, así como la misma Encarnación, porque son las Tres Personas las que han hecho que sólo la Segunda Persona se hiciese hombre.

- Pero lo que Jesús hace y dice en la tierra como hombre ¿no es una acción divina en la creación? ¿No debería ser entonces común a toda la Trinidad?

- No, porque el sujeto de la Encarnación es la Persona del Hijo de Dios, no la naturaleza divina común a las tres Personas. De modo que lo que el Hijo hecho hombre hace mediante su naturaleza humana, lo hace como Persona divina distinta de las otras dos Personas divinas. Lo que hace mediante su naturaleza divina y no mediante su naturaleza humana (por ejemplo, mantener el mundo en la existencia) lo hace en común con las otras dos Personas divinas.

- ¿Jesús no empezó a existir cuando María dijo al ángel “Hágase en mí según tu palabra”?

- Depende. Como hombre, empezó a existir en ese instante. Como Dios, existe desde toda la eternidad.

- Pero ¿cómo existe desde toda la eternidad, si es el Hijo de Dios? ¿El hijo no viene después del padre, y no comienza a existir cuando nace?

- El Hijo de Dios es Dios como el Padre, y por tanto, es Eterno como el Padre. Eso quiere decir que nace eternamente, sin comienzo ni fin. No quiere decir tampoco que nunca termine de nacer, sino que desde siempre y para siempre nace perfectamente y es perfectamente Hijo y perfectamente Dios. Eso es así porque la Eternidad de Dios está por encima del tiempo, y es un eterno presente, sin pasado ni futuro, sin antes y sin después.

- ¿Y dejó de ser Dios cuando se hizo hombre?

- No. Ha sido, es y será Dios por toda la eternidad, sin cambio y sin interrupción.

- Pero si antes no era hombre, y después lo fue, ¿no fue eso un cambio para el Hijo de Dios?

- El antes y el después pertenecen al tiempo, en el cual existe la naturaleza humana, pero no pertenecen a la Eternidad, que es lo propio de Dios. En su naturaleza divina, por tanto, el Hijo de Dios no conoce ni un antes ni un después, ni cambio alguno. En su naturaleza humana, solamente, ha comenzado a existir en el tiempo, cuando María dijo al ángel: “Hágase en mí según tu palabra”.

- ¿Pero Jesús no dejó de existir cuando murió en la Cruz?

- Depende. Dejó de existir como hombre, no como Dios.

- ¿Entonces el Hijo de Dios y Jesús son dos personas distintas?

- Al contrario. Es la misma y única Persona, que tiene dos naturalezas: la divina y la humana. En su naturaleza divina, el Hijo de Dios existe desde toda y para toda la Eternidad, con el Padre y el Espíritu Santo. En su naturaleza humana, comenzó a existir al ser concebido en el vientre de María, dejó de existir al morir en la Cruz, cuando su alma se separó de su cuerpo, y volvió a la existencia con su Resurrección de entre los muertos, cuando su alma se reunió con su cuerpo, para ya no morir ni dejar de existir nunca más.

- ¿Entonces la Persona, en Jesús, es una tercera realidad distinta de las dos naturalezas, la divina y la humana?

- No. Ya dijimos que cada Persona divina es realmente idéntica a la única naturaleza divina. En Jesús, la Persona divina y la naturaleza divina no se distinguen realmente, y ambas se distinguen realmente de la naturaleza humana de Jesús.

- ¿Entonces sólo la naturaleza divina le pertenece en realidad?

- No. Ambas naturalezas le pertenecen, la divina y la humana, porque de ambas es sujeto la Segunda Persona de la Trinidad, por más que con una de ellas se identifique realmente y con la otra no.

- ¿Cuándo hablamos de la naturaleza humana de Jesús, hablamos de su cuerpo, de modo que la Encarnación sería que el Hijo de Dios tomó para sí un cuerpo humano?

- No solamente. Al hablar de la naturaleza humana de Jesús, hablamos de su cuerpo y de su alma humana, sustancialmente unidos. Y la Encarnación del Hijo de Dios consistió en que asumió un cuerpo y un alma humana al ser concebido en el seno de María Santísima.

- ¿Tanto el cuerpo como el alma los recibió de la Virgen?

- No. De modo semejante a nosotros, Jesús recibió de su Madre el cuerpo, mientras que su alma humana fue creada por Dios directamente, en el mismo instante de su concepción.

- ¿Esa alma humana de Jesús la creó solamente el Padre?

- No. Como todo lo que Dios hace en la Creación según la naturaleza divina, esa alma fue creada por toda la Trinidad.

- ¿Se puede decir que Dios sufrió y murió?

- Depende. Jesús es Dios, y es una única Persona que tiene las dos naturalezas, la divina y la humana. Sufrió y murió en su naturaleza humana, no en su naturaleza divina. La Persona que sufrió y murió es la única Persona divina del Hijo de Dios, pero sufrió y murió en su naturaleza humana, no en su naturaleza divina, que es impasible e inmortal. Así que, si al decir “Dios sufrió y murió”, entendemos hablar solamente de la Segunda Persona de la Trinidad, y solamente considerada en su naturaleza humana, no en su naturaleza divina, la frase es verdadera. Pero si lo afirmamos de esa misma Persona en su naturaleza divina, es falsa, y lo mismo si lo afirmamos del Padre o del Espíritu Santo, o de la misma naturaleza divina como tal.

- Pero en el Antiguo Testamento se habla del dolor de Dios, el arrepentimiento de Dios, lo cual se refiere evidentemente a la naturaleza divina.

- Esas expresiones del Antiguo Testamento son metafóricas. Nada que implique algo de imperfección o negatividad puede darse propiamente en Dios.

- Si la Encarnación no hubiese ocurrido: ¿Jesús no habría existido?

- Depende. No habría existido como hombre, pero existiría, desde siempre y para siempre, como Dios e Hijo de Dios.

- ¿Jesús es Hijo de Dios porque nació de María y del Espíritu Santo?

- No. Jesús es Hijo de Dios porque nace eternamente del Padre y porque siendo así Hijo de Dios desde toda la eternidad, se hizo hombre en el tiempo, en el seno de María Santísima.

- ¿El Espíritu Santo no es entonces el Esposo de la Virgen?

- No. El esposo de María es San José.

- ¿Jesús no nació entonces del Espíritu Santo?

- No. Jesús nace eternamente del Padre como Dios y, en el tiempo, nació de María como hombre. “Por obra y gracia del Espíritu Santo” no quiere decir que el Espíritu Santo sea el padre de Jesús ni el esposo de María.

- ¿Pero no es que Dios Padre es el Padre de Jesús y el Espíritu Santo es como su Madre?

- No en cuanto a lo segundo. El Hijo procede del Padre, y el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo. La única Madre del Hijo de Dios es María Santísima.

- ¿Entonces el Espíritu Santo nace de Jesús?

- Tampoco, porque no es Hijo, sino Espíritu Santo. El que nace eternamente del Padre es el Hijo, el Espíritu Santo procede eternamente del Padre y del Hijo, no nace de ellos.

- ¿Pero no es que la Trinidad es como una familia?

- Depende. Es como una familia porque hay una comunión de Personas en el amor. No es como una familia, porque allí no hay un padre y una madre, ni tampoco un matrimonio, sino el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y porque en una familia hay varias naturalezas individuales, mientras que en la Trinidad hay un solo Dios.

- ¿Entonces las Tres Personas son de sexo masculino?

- No. Dios no tiene sexo. El sexo es algo que depende de la condición corporal. Dios es Espíritu. Ésa es otra diferencia que hay entre Dios y una familia, la cual está basada en la relación conyugal de los esposos.

- ¿Entonces podríamos llamar a la Primera Persona Dios Madre, en vez de Dios Padre?

- Solamente si así lo hubiese revelado la Palabra de Dios. De hecho, en la Sagrada Escritura, bajo la inspiración del Espíritu Santo, a la Primera Persona de la Trinidad se la llama Dios Padre, y por eso lo debemos llamar así.

- ¿Y no nació Jesús de San José?

- No, porque María es Virgen antes del parto, en el parto, y después del parto.

- ¿Y entonces tampoco Jesús tuvo hermanos o hermanas?

- No, no los tuvo. Los “hermanos de Jesús” de los que habla la Escritura son parientes próximos, por ejemplo primos. También ha habido quienes han sostenido que se trata de hijos de un matrimonio anterior de José, el cual habría luego enviudado antes de casarse con María.

- ¿No es correcto decir que “Dios está en Jesús”?

- No es suficiente. No se trata solamente de que Dios esté en Jesús. Dios está en todos los justos. Y no se trata tampoco de que esté “más perfectamente” en Jesús, sino de que Jesús es Dios, porque es el Hijo de Dios, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, hecho hombre sin dejar de ser Dios.

 

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Contra el relativismo

 

Daniel Iglesias Grèzes

 

Uno de los aspectos principales de la moderna sociedad pluralista es la gran difusión que ha alcanzado en ella el relativismo cultural, moral y filosófico.

 

“Cultura” es la parte del ambiente hecha por el hombre. El relativismo cultural parte de la constatación de las amplias diferencias existentes entre las diversas culturas. En efecto, las diversas sociedades humanas han dado lugar a distintas lenguas, distintas tradiciones, distintas formas de pensar y de actuar, etc. A partir de allí el relativismo cultural niega la existencia de una escala de valores que permita juzgar objetivamente a todas las culturas.

 

Esta tendencia a dar el mismo valor a todas las manifestaciones culturales está en profunda contradicción con la fe cristiana. Es verdad, como se dice con frecuencia, que el Evangelio debe encarnarse en todas las culturas (éste es el gran problema de la “inculturación” del cristianismo, tan agudo hoy en África y en Asia, por ejemplo). Pero esto no implica solamente buscar modos de expresión de la fe cristiana adecuados a cada cultura, sino también –y principalmente- transformar todas las culturas según el Evangelio. La evangelización debe “alcanzar y transformar los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad que están en contraste con la Palabra de Dios. Lo que importa es evangelizar hasta sus mismas raíces la cultura y las culturas del hombre.” (Pablo VI, Evangelii Nuntiandi).

 

Por lo tanto, no es correcto aceptar costumbres contrarias a la voluntad de Dios (por ejemplo, la poligamia o el infanticidio en algunas sociedades primitivas y la prostitución o la pornografía en muchas sociedades modernas) con el argumento de que son características de una cultura que debe ser respetada. El pecado debe ser combatido tanto en el nivel individual como en el nivel social o cultural. El tan mentado “pecado social” no es otra cosa que pecado arraigado en la cultura.

 

Esto nos lleva al tema del relativismo moral, doctrina que niega la existencia del bien absoluto. El bien y el mal se convierten en conceptos totalmente relativos, en función de los pensamientos o deseos propios de cada individuo o cada cultura. Al unirse al individualismo, el relativismo moral conduce a que cada uno busque la felicidad a su manera y a dar el mismo valor a todas las formas de buscar la felicidad. No es necesario razonar mucho para convencerse de que esta amoral forma de pensar tiende a facilitar todo tipo de inconductas y aberraciones.

 

A esta funesta concepción, el cristianismo opone la fe en la existencia y vigencia de la ley moral, natural y revelada. La ley moral natural ha sido inscrita por Dios en la conciencia de cada ser humano y puede ser conocida incluso por la sola razón natural, sin la ayuda de la Divina Revelación. Está basada en el respeto a la dignidad del hombre, creado por Dios. La ley moral cristiana ha sido revelada por Dios a los hombres en Jesucristo y puede ser conocida por la fe en la Divina Revelación. Lleva a su plenitud la ley moral natural y está basada en el doble mandamiento del amor a Dios y al prójimo.

 

Consideremos por último al relativismo filosófico, doctrina que niega la existencia de la verdad absoluta. Verdad y falsedad se vuelven conceptos puramente relativos. Cada persona tiene “su verdad” y se da igual valor a todas las opiniones y puntos de vista subjetivos. Esta versión moderna del escepticismo es en definitiva absurda, ya que postula como verdad absoluta que la verdad absoluta no existe. El relativismo filosófico corrompe totalmente las bases sobre las que se asientan todo diálogo, todo razonamiento y toda ciencia. De por sí tiende a facilitar la manipulación y la violencia: cuando, en cualquier sociedad, debemos tomar una decisión conjunta, si es imposible que yo convenza a otros de la verdad de mi opinión apelando a su valor objetivo, independiente del sujeto, sólo me queda tratar de manipularlos (procurando con engaño y astucia que los otros hagan lo que yo quiero) o de vencerlos mediante la fuerza (ya sea física o electoral), para imponerles mi modo de pensar. Fácilmente se advierte la frontal oposición entre el relativismo filosófico, por un lado, y la fe cristiana, la recta razón y el sentido común, por otro lado.

 

La vida cristiana no es sólo gracia; es también lucha. Los cristianos no podemos dejar de luchar a favor de la verdad y del bien y, por consiguiente, contra el relativismo.

 

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Declaración sobre el Proyecto de Ley de Células Madre

Comunicado Nº 2/09

 

El día 14/07/2009, sin que el hecho trascendiera mayormente a la opinión pública, la Cámara de Senadores aprobó un proyecto de ley de células madre que nos merece serias objeciones desde el punto de vista bioético. Sin perjuicio de otros aspectos que merecerían un análisis detallado, queremos referirnos aquí al punto más grave: el relativo a las células madre embrionarias.

 

El proyecto de ley aprobado por el Senado permite implícitamente la destrucción de embriones humanos para la obtención de células madre, por lo cual viola el primero de los derechos humanos: el derecho a la vida. Desde el punto de vista científico no cabe la menor duda acerca de que el embrión humano es un individuo de la especie humana, un ser humano. De allí se deduce que tratarlo como un simple objeto, un mero proveedor de células madre, que puede ser sacrificado para supuesto beneficio de otras personas, es una gravísima falta ética. El fin no justifica los medios, máxime cuando está en juego la vida humana. Cabe agregar que, pese al ingente número de embriones humanos destruidos en el mundo por esta inmoral línea de investigación científica, hasta ahora no se ha logrado curar a un solo enfermo a partir de esa práctica aberrante.

 

Concretamente, el Artículo 4º del citado proyecto de ley establece lo siguiente:

 

Ámbito de aplicación. La presente Ley se aplica a todos los tejidos y células de origen humano incluyendo las células madre y progenitoras de sangre periférica, cordón umbilical y médula ósea; células y tejidos fetales; y células madre adultas y embrionarias. No se aplica a órganos, gametos, embriones con fines reproductivos, sangre ni a sus elementos constitutivos, a excepción de sus células madre y progenitoras.”

 

Resulta oportuno citar los numerales 31 y 32 de la Instrucción “Dignitas personae” sobre algunas cuestiones de bioética, emitida por la Congregación para la Doctrina de la Fe con fecha 8/09/2008, con la aprobación expresa del Papa Benedicto XVI. Como podrá apreciarse a continuación, en dichos numerales se expone muy claramente la doctrina moral católica sobre el uso terapéutico de las células madre.

 

“31. Las células troncales o células madre son células indiferenciadas que poseen dos características fundamentales: a) la prolongada capacidad de multiplicarse sin diferenciarse; b) la capacidad de dar origen a células progenitoras de tránsito, de las que descienden células sumamente diferenciadas, por ejemplo, nerviosas, musculares o hemáticas.

 

Desde la verificación experimental de que las células troncales transplantadas a un tejido dañado tienden a favorecer la repoblación de células y la regeneración del tejido, se han abierto nuevas perspectivas para la medicina regenerativa, que han suscitado gran interés entre los investigadores de todo el mundo. 

 

En el hombre, se han encontrado hasta ahora las siguientes fuentes de células troncales: el embrión en los primeros estadios de su desarrollo, el feto, la sangre del cordón umbilical, varios tejidos del adulto (médula ósea, cordón umbilical, cerebro, mesénquima de varios órganos, etc.) y el líquido amniótico. Inicialmente, los estudios se concentraron en las células troncales embrionarias, ya que se creyó que sólo éstas poseían grandes potencialidades de multiplicación y diferenciación. Numerosos estudios han demostrado, en cambio, que también las células troncales adultas presentan una propia versatilidad. Aunque éstas no parecen tener la misma capacidad de renovación y plasticidad que las células troncales de origen embrionario, estudios y experimentaciones de alto nivel científico tienden a poner las células troncales adultas por encima de las embrionarias, en base a los resultados obtenidos. De hecho, los protocolos terapéuticos que se practican actualmente prevén la utilización de células troncales adultas, y por ello se han iniciado distintas líneas de investigación que abren nuevos y prometedores horizontes.

 

32. Para la valoración ética hay que considerar tanto los métodos de recolección de células troncales como los riesgos de su utilización clínica o experimental

 

En lo que atañe a los métodos usados para la recolección de células troncales, éstos deben considerarse en relación a su origen. Se deben considerar lícitos los métodos que no procuran grave daño al sujeto del que se extraen. Esta condición se verifica generalmente en el caso de: a) extracción de células de tejidos de un organismo adulto; b) de la sangre del cordón umbilical en el momento del parto; c) de los tejidos de fetos muertos de muerte natural. Por el contrario, la extracción de células troncales del embrión humano viviente causa inevitablemente su destrucción, resultando por consiguiente gravemente ilícita. En este caso «la investigación, prescindiendo de los resultados de utilidad terapéutica, no se pone verdaderamente al servicio de la humanidad, pues implica la supresión de vidas humanas que tienen igual dignidad que los demás individuos humanos y que los investigadores. La historia misma ha condenado en el pasado y condenará en el futuro esa ciencia, no sólo porque está privada de la luz de Dios, sino también porque está privada de humanidad». 

 

El uso de células troncales embrionarias o de células diferenciadas derivadas de ellas, que han sido eventualmente provistas por otros investigadores mediante la supresión de embriones o que están disponibles en comercio, pone serios problemas desde el punto de vista de la cooperación al mal y del escándalo.

 

En relación a la utilización clínica de células troncales conseguidas a través de procedimientos lícitos no hay objeciones morales. Sin embargo, hay que respetar los criterios comunes de deontología médica. En este sentido, se debe proceder con gran rigor y prudencia, reduciendo al mínimo los riesgos potenciales para los pacientes, facilitando la confrontación mutua de los científicos y proporcionando información completa al público en general.

 

Es necesario alentar el impulso y el apoyo a la investigación sobre el uso de células troncales adultas, ya que no implica problemas éticos.” 

Confiamos en que una atenta reflexión sobre estas consideraciones éticas podrá impulsar a los Señores Legisladores a rectificar el proyecto de ley en cuestión, durante su próximo tratamiento en la Cámara de Representantes, a fin de que no se introduzca en el orden jurídico nacional un nuevo y grave atentado contra la dignidad humana.

 

Instituto Arquidiocesano de Bioética “Juan Pablo II”

Montevideo, 17 de julio de 2009.

 

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Entrevista a Juan Claudio Sanahuja

 

Jorge Enrique Mújica

 

Juan Claudio Sanahuja es Director de Noticias Globales y reconocido especialista mundial en temas sobre familia y vida, homosexualismo, nuevo orden mundial, ecologismo, etc.

 

Noticias Globales (www.noticiasglobales.org) fue uno de los primeros boletines telemáticos distribuidos a través del correo electrónico. Nacido en 1998, en sus 11 años de vida se ha ido consolidando como una de las fuentes claves y fiables para comprender temas relacionados con los ataques a la familia y a la vida; sobre el homosexualismo, el ecologismo, la teología de la liberación, las políticas de reducción de la natalidad y todo el proceso internacional para la instauración de un nuevo orden mundial a través de una nueva ética. Entrevistamos al doctor Juan Claudio Sanahuja, sacerdote y estudioso de todos estos temas.

Buenos Aires, Argentina, 3 de julio de 2009.

 

*****

 

-Jorge Enrique Mújica: Hoy conocemos a un servicio consolidado como una de las mejores fuentes en temas vinculados a tantos puntos de actualidad. ¿Cómo nació Noticias Globales y cuáles siguen siendo sus objetivos prioritarios?

 

-Juan Claudio Sanahuja: Noticias Globales nació porque comprobamos que una de las causas más importantes del auge de la cultura de la muerte era la falta de información detallada. Me explico mejor. En 1992, el Cardenal Alfonso López Trujillo, en el marco de un congreso de movimientos pro-vida que se realizó en Monterrey (México), nos convocó a un grupo no muy numeroso de sacerdotes y obispos que trabajábamos desde hacía años en los temas relacionados con la defensa de la vida humana, para transmitirnos que debíamos hacer lo posible para introducir la agenda pro vida en las estructuras pastorales de la Iglesia. Después llegaron otras reuniones internacionales, tanto de movimientos pro vida como de políticos y legisladores, orientadas fundamentalmente a informar, promovidas también por el Cardenal López Trujillo, en las que personalmente comprobé la preocupación del Cardenal.

 

Los invitados a esas reuniones -todos muy bien intencionados- no conocían, por ejemplo, los documentos internacionales originales y tampoco conocían su proceso de gestación; ignoraban los alcances jurídicos del programa de acción de las conferencias internacionales; ignoraban la jerarquía de normas internacionales; confundían una reunión de la Asamblea General con la de un comité o una agencia de la ONU; no creían que las conclusiones de las reuniones internacionales pudieran afectar a la legislación de sus países. Ingenuamente caían en alianzas estratégicas con agencias de la ONU, como la OMS, UNICEF o el Programa para el Desarrollo de Naciones Unidas; aceptaban ayudas de las ONG’s abortistas, etc.

 

En temas más específicos, como por ejemplo “salud reproductiva”, no veían que ese término era un eufemismo de la palabra aborto… y así siguiendo. ¡Cuánto costó! Aún sigue dándonos trabajo otro punto en el que debemos seguir insistiendo: mostrar la incompatibilidad de la llamada “perspectiva de género” con la antropología cristiana.

 

Por eso, años después, el Cardenal López Trujillo ideó el Lexicon, publicación del Pontificio Consejo para la Familia, para aclarar los términos confusos y ambiguos usados en el lenguaje de los documentos internacionales. Cabe recordar que Benedicto XVI, en la homilía del funeral del Cardenal, citó al Lexicon explícitamente, como una importante obra de servicio a la Iglesia.

 

Noticias Globales nació en 1998 con esa intención: informar detalladamente. Y nuestro objetivo prioritario sigue siendo el mismo: informar. Informar es también alertar, ayudar a pensar y ayudar a reaccionar, para que cualquier persona que analice la realidad pueda encontrar los rastros de la cultura de la muerte en su entorno.

 

Contra la opinión de muchos, desde el principio comenzamos a nombrar a instituciones y a personas, porque la información tiene que huir de la vaguedad. La cultura de la muerte tiene usinas y a éstas las conforman personas con nombres y apellidos, y esas personas tienen un historial. Todo eso hay que conocerlo y darlo a conocer.

 

Tratamos de evitar expresamente la postura peligrosísima de aquellos que, a pesar de todas las evidencias, se empeñan en buscar puntos de contacto y de diálogo con posiciones que son irreconciliables entre las distintas manifestaciones de la cultura de la muerte y la doctrina católica o la misma ley natural.

 

Sigue vigente todo lo que decíamos, en 1999, en la introducción a la página de Noticias Globales.

 

-Jorge Enrique Mújica: Cuando finalizaron los grandes conflictos bélicos mundiales del siglo pasado, el mundo estaba ansioso de un cambio: pasar de un caos producido por el odio, la guerra y la muerte a uno de fraternidad, vida y paz. Los beneficios económicos de la globalización empezaban a ensanchar algunas carteras así que, aprovechándose de la buena disposición, algunos grupos vieron la posibilidad de instaurar un nuevo orden mundial donde todo girara en torno a sus intereses, aunque haciendo ver todas las “mejoras” como aparentes beneficios para la humanidad. Había que empezar por algún lado, así que el plan de partida fue construir una nueva ética mundial, en relación con las normas y los valores, que fomentase una nueva visión del mundo que a ellos les favoreciesen. Infiltrados en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) comenzaron a promover su ideología organizando una serie de conferencias de carácter planetario donde se abordaban puntos neurálgicos que les ayudasen a producir ese cambio: la educación (Jomtien, 1990), la infancia (Nueva York, 1990), el medio ambiente (Río de Janeiro, 1992), los derechos humanos (Viena, 1993), la población (El Cairo, 1994), el desarrollo social (Copenhagen, 1995), la mujer (Beijing, 1995), el hábitat (Estambul, 1996) y la seguridad alimenticia (Roma, 1996). Toda esa serie de conferencias no logró de una vez su cometido, aunque sí sembró la semilla necesaria para hacer surgir crédulos adeptos y ver nacer nuevas organizaciones focalizadas en la lucha por la implantación y aplicación de la nueva ideología. Sabían de dónde partir (imponer una nueva ética mundial) y a dónde querían llegar (a un nuevo orden mundial), pero el medio, las conferencias, no les había dado los frutos esperados, así que el paso más importante fue encontrar otra hoja de ruta, otro instrumento: la Carta de la Tierra. ¿Qué es esa carta y en qué consiste?

 

-Juan Claudio Sanahuja: Más que hablar de la Carta de la Tierra, yo prefiero hablar de los nuevos paradigmas éticos o nueva religión universal: un credo sin principios inmutables, en el que se ha abolido la trascendencia de la persona humana, del que la Carta de la Tierra es sólo una manifestación.

 

Pienso que el origen está en el llamado Informe Kissinger (1974), cuando se establece como objetivo político de los Estados Unidos que se deben cambiar los preceptos religiosos y culturales de los pueblos, que son los que hacen inviables las políticas de control de natalidad.

 

Las llamadas grandes conferencias internacionales de los años 90, organizadas por las Naciones Unidas, fueron el modo de poner en práctica el Informe Kissinger. En ellas se planifica el nuevo proyecto de poder global, un proyecto de poder totalitario. Como proyecto totalitario, intenta dar una respuesta única y universal a todas las cuestiones que se puedan plantear los seres humanos en cualquier situación en la que se encuentren, cualquiera sea el lugar dónde estén. Entonces, por definición, este proyecto necesita colonizar la inteligencia y el espíritu de todos y cada uno de los habitantes del planeta.

 

En los mismos textos de esas conferencias se habla de “reingeniería social”, para construir una nueva sociedad sobre bases totalmente distintas a las que conocemos, tratando de contrarrestar y anular lenta y discretamente toda visión trascendente del hombre, para sustituirla por un nuevo sistema de valores. Por eso, yo la llamo “reingeniería social anticristiana”.

 

Con la Carta de la Tierra se pretende sustituir los Diez mandamientos; lo han declarado ellos mismos. Se endiosa a Gaia, la “madre tierra”. Se reduce a un mismo nivel a todas las creaturas, la persona humana se equipara a los individuos de las otras especies: recordemos que existe un proyecto -el proyecto Gran Simio- que pretende declarar los derechos “humanos” de algunas especies de monos (gorilas, chimpancés, bonobos, etc.). Es más, en algunos casos se llega a hablar de la persona humana como parásito de la naturaleza. Por supuesto que desaparecen la noción de creación y la noción de trascendencia de la persona.

 

Hay proyectos menos “groseros” que la Carta de la Tierra, aunque en todos ellos está presente el ecologismo como ideología. Por ejemplo, la Ética Planetaria de Hans Küng y, en general, todos los que imponen la idea de una moralidad autónoma, por la que el ser humano construye su propio código moral sin sujetarse a ninguna norma inmutable, universalmente válida para todos los hombres. Se elimina así la noción de ley natural y de ley divina positiva. La New Age presta un gran servicio a estas corrientes.

 

Los llamados “nuevos derechos humanos” son fruto de esa visión materialista de la persona, de una antropología falsa y distorsionada, que por un lado reduce a la persona a su materialidad y, por otro, la convierte en su propio supremo legislador.

 

-Jorge Enrique Mújica: Uno de los puntos a favor que se han ganado los promotores del nuevo orden mundial es la confusión generada y la aceptación pasiva de gran parte de la humanidad. Muchos se preguntan: “¿qué hay de malo en que se declaren “nuevos derechos” para el hombre?”; en todo caso sería un beneficio más con el cual nos veríamos favorecidos.

 

-Juan Claudio Sanahuja: Justamente, uno de los “nuevos paradigmas éticos” a los que me refería antes, es el “nuevo paradigma de los derechos humanos”, según el cual los derechos humanos están en continua evolución. Los que crean los “nuevos derechos” son los Comités del Sistema de Derechos Humanos de la ONU.

 

Los “nuevos derechos” están en contradicción con la naturaleza humana. No sólo el supuesto derecho al aborto, que le da a la mujer la potestad de matar nada menos que a su propio hijo, sino también, por ejemplo, el falso derecho a la “identidad de género autopercibida”, por el cual ya no se nace varón o mujer, sino que cada uno “construye” su propia sexualidad, dando pie de esa forma a la aceptación social y jurídica de todo tipo de aberraciones. Así, la ONU hablará del “nuevo paradigma de familia”, para justificar el mal llamado “matrimonio” entre personas del mismo sexo.

 

-Jorge Enrique Mújica: En la edición quincenal de La Civiltá Cattolica (cf. 16 de mayo de 2009, cuaderno 3814), los padres jesuitas reproducen el texto de la Comisión Teológica Internacional titulado “En busca de una ética universal: nueva mirada sobre la ley natural”, ahora también disponible en la página web del Vaticano. En buena medida es como un vademécum sobre la visión católica –y respuesta– a todo ese programa de reingeniería social que usted ha denunciado en múltiples ocasiones. ¿La ley natural ha dejado de ser válida para fundar la ética universal? Tal parece que ahora hay una tendencia a separar el orden ético del económico, jurídico y político.

 

-Juan Claudio Sanahuja: Se trata del último documento de la Comisión Teológica Internacional, que responde a la constante prédica de Juan Pablo II y Benedicto XVI llamándonos a redescubrir la ley natural.

 

Juan Pablo II nos dijo, hablando justamente de la cultura de la vida: “Para la eficacia del testimonio cristiano, especialmente en estos campos delicados y controvertidos, es importante hacer un gran esfuerzo para explicar adecuadamente los motivos de las posiciones de la Iglesia, subrayando sobre todo que no se trata de imponer a los no creyentes una perspectiva de fe, sino de interpretar y defender los valores radicados en la naturaleza misma del ser humano”.

 

Benedicto XVI tiene muchas intervenciones en este sentido. Una de ellas, quizás la más sencilla para el común de las personas, es la enunciación de los “principios no negociables”: la defensa de la vida humana desde la concepción hasta su muerte natural; el matrimonio como la unión de un hombre con una mujer y el derecho de los padres a la educación de sus hijos. Estos principios el Papa los enuncia para guiarnos en el testimonio público y en la acción social y política. El mismo lo dice: “son las pautas que nunca se podrán derogar ni dejar a merced de consensos partidistas en la configuración cristiana de la sociedad”.

 

Tengo la impresión de que, a nivel de toda la Iglesia, hace falta una catequesis muchísimo más profunda sobre los principios no negociables, por parte de la jerarquía católica.

 

-Jorge Enrique Mújica: En los últimos años hemos visto como algunas religiones se van alineando a las directrices emanadas de Conferencias Mundiales organizadas por la ONU. De hecho, en 1993 el “Parlamento de las Religiones” (en el que no está la Iglesia católica) hizo pública la “Declaración por una ética planetaria”. En ella afirmaba que existe ya un consenso para fundar una ética planetaria. ¿Qué sentido tiene entonces la Declaración de los Derechos Humanos? ¿Por qué la Iglesia católica no suscribió la Declaración del Parlamento de las Religiones? ¿Se puede hablar de un manejo de las religiones por parte de la ONU?

 

-Juan Claudio Sanahuja: Entre las Conferencias del Milenio (ONU, New York, 2000), tuvo lugar la Conferencia de Líderes Religiosos, organizada por el Secretario General de la ONU y la United Religion Iniciative (URI) de Ted Turner. En el documento final, que la Santa Sede no firmó ya que se opone a la esencia del cristianismo, esos líderes se comprometieron a no enseñar verdades dogmáticas -principios inmutables-, a relativizar su lenguaje y a no hacer proselitismo. Para darnos una idea, la URI considera el proselitismo cristiano como una forma de dominación colonialista.

 

Un acontecimiento más reciente fue la reunión de 2004, en Ámsterdam, organizada por el gobierno holandés y el Fondo para la Población de las Naciones Unidas, en preparación para El Cairo+10, que versó sobre “derechos sexuales y reproductivos, cultura y religión”. Una de sus conclusiones, calificada de vital en el documento final, fue la de invertir recursos humanos y económicos para “convencer a los líderes religiosos de democratizar su discurso en materia de derechos sexuales y de derechos reproductivos”.

 

Se trata de imponer una nueva ética o una religión universal que se asiente, por un lado, en el relativismo y, por otro lado, en la idolatría de la ley positiva, la ley civil, fruto de consensos parlamentarios o políticos que van cambiando con el tiempo, al servicio de los intereses de quienes detentan el poder. Ya a finales de los años 80 y principios de los 90 la UNESCO comenzó a impulsar una ética universal de valores relativos.

 

El binomio relativismo-positivismo jurídico es una clarísima manifestación de “la alianza de la democracia con el relativismo ético (…) que quita a la convivencia civil cualquier punto seguro de referencia moral, despojándola más radicalmente del reconocimiento de la verdad”, como nos advirtió Juan Pablo II. Esta alianza “se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto”.

 

En el caso específico de lo religioso, el relativismo, además de combatir toda verdad inmutable, fomenta el sincretismo (la mezcla de distintas tradiciones religiosas). Otra variante del relativismo en este campo es el igualitarismo entre las religiones, que dice: “no importa en lo que se crea, lo importante es creer en algo”.

 

El Cardenal Ratzinger respondió a esto: “Cristo es totalmente diferente a todos los fundadores de otras religiones, y no puede ser reducido a un Buda, o a un Sócrates, o a un Confucio. Es realmente el puente entre el cielo y la tierra, la luz de la verdad que se nos ha aparecido”. Sobre todo, recordemos que al tiempo que se daba la Conferencia de Líderes Religiosos de la ONU, el 5 de septiembre de 2000, la Congregación para la Doctrina de la Fe presentó la declaración Dominus Iesus sobre la unicidad y la universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia. La relación de la declaración con la avalancha de los nuevos paradigmas éticos y sobre todo con la imposición del sincretismo y del indiferentismo religioso está más que clara.

 

Todas las grandes reuniones de Naciones Unidas van acompañadas de foros o reuniones menores de “líderes religiosos”. Allí han tenido su origen organismos permanentes como el Global Faith-Based Organizations Forum, que depende de la organización Religiones para la Paz (Religions for Peace), cuyo presidente emérito, ahora moderador internacional, es el príncipe El Hassan bin Talal de Jordania, que fuera presidente del Club de Roma y es miembro de la Iniciativa Carta de la Tierra.

 

Religiones para la Paz apoyó en la ONU la creación de la nueva religión universal para “una nueva era, era dorada de armonía y prosperidad, de paz y justicia”. El texto mezcla pasajes bíblicos del Profeta Isaías, las Profecías de Zoroastro, las Promesas del Corán, la Visión Sikh, la Doctrina Jain, y las teorías de Confucio, del Budismo, el Taoísmo, el Bhagavad-Gita, el sintoísmo, las escrituras Bahá’í y la religión sioux: se trata de la consagración internacional del sincretismo religioso.

 

-Jorge Enrique Mújica: Uno de los temas que más abundan en relación a la así llamada “nueva ética” son los derechos de la naturaleza o de la “madre tierra”. Cuando los propulsores del nuevo orden mundial hablan de respeto a la naturaleza, ¿qué quieren significar exactamente?

 

-Juan Claudio Sanahuja: Antes que nada, digamos que hay un legítimo mensaje de preocupación por la naturaleza en la doctrina católica, que está expuesto por Juan Pablo II, por ejemplo, en la encíclica Sollicitudo rei socialis.

 

Por otro lado, ya hemos visto que en el paradigma “de nueva religión universal” se entrelazan el relativismo moral, con el sincretismo y el indiferentismo religioso y el panteísmo.

 

En cuanto a la preocupación del “nuevo orden” por la naturaleza, ésta es muy relativa, yo diría que es una fachada. En el fondo está el propósito de los países centrales de conservar grandes reservas naturales para alimentar sus opulentos patrones de consumo. Juan Pablo II advertía sobre “la carrera desenfrenada al acaparamiento y a la explotación de los bienes de la tierra por parte de unos pocos privilegiados que sienta las bases para otra forma de guerra fría, entre el Norte y el Sur del planeta”.

 

Es decir, el poder político-económico de los países centrales fomenta el ecologismo como un disfraz para sus intereses y se da la paradoja de que el neo-marxismo indigenista -por ejemplo de Leonardo Boff, Evo Morales, Rafael Correa- le está haciendo el juego al capitalismo extremo al cual ellos declaran que quieren combatir.

 

-Jorge Enrique Mújica: En todo este tiempo estoy seguro que su trabajo habrá causado más de alguna molestia al poner en evidencia a personas o grupos de poder…

 

-Juan Claudio Sanahuja: Los problemas que hemos tenido nos confirman que la buena información sólo molesta al tirano. Hay tiranos de todos los colores y en todos los ámbitos.

 

Por citar dos extremos que nos han causado molestias, por un lado, están los dialoguistas para los que el diálogo y el consenso, aún en temas que no lo admiten -como los principios no negociables-, son valores supremos. Y por otro lado, están quienes pretenden imponer la “normalidad” de su estilo de vida antinatural, por ejemplo, los grupos de homosexuales.

 

Todos tienen en común la pretensión de imponer un pensamiento único, políticamente correcto. Hasta ahora, gracias a Dios, hemos tenido fortaleza para sobrellevar esas presiones, y esperamos que Dios nos la siga concediendo.

 

-Jorge Enrique Mújica: Si uno lee cualquiera de las noticias que usted elabora, es fácil constatar lo bien preparadas que están. Sin embargo viene una pregunta que podría parecer un poco fuerte: en estos once años de existencia, ¿puede decir que algo ha cambiado para bien con su abnegada labor? ¿Cuáles cree que son los mejores frutos de su trabajo en todo este tiempo?

 

-Juan Claudio Sanahuja: Pienso que no somos nosotros los que tenemos que hacer balance. Sé que hemos influido para que en algunos medios cristianos se haya comenzado a nombrar instituciones y personas, tratando de dar una información más concreta. Tengo conocimiento de muchas personas a las que los boletines de Noticias Globales han alertado sobre algún tema y a raíz de eso han comenzado a trabajar en algún aspecto de la cultura de la vida. Más de una Conferencia Episcopal nos ha pedido información sobre algún tema en particular, etc. Pero yo prefiero dejar el balance en manos de Dios.

 

*****

 

El padre Juan Claudio Sanahuja nació en Buenos Aires el 16 de septiembre de 1947. En 1968 terminó la licenciatura en Ciencias de la Información en la Universidad de Navarra. Luego de cursar estudios de Teología en Roma, obtuvo el grado de Doctor en Teología por la Universidad de Navarra, en 1973. Se ordenó sacerdote en Madrid, el 13 de agosto de 1972. Pertenece al clero de la Prelatura del Opus Dei. Es profesor de Teología Moral Fundamental y Teología Moral de Sacramentos del Studium Generale de la Prelatura del Opus Dei en Argentina. Ha dictado también numerosos cursos de Historia de la Filosofía e Historia de la Teología.

 

Profesor de Historia de la Iglesia IV en el Instituto de Ciencias Religiosas (San Luis, Argentina), desde 1980 se dedica a cuestiones relacionadas con la vida humana y la familia. Es miembro correspondiente de la Pontificia Academia Pro Vida, Vice-asesor del Consorcio de Médicos Católicos de Buenos Aires y Asesor eclesiástico de la Fundación Nueva Cristiandad.

 

Ha colaborado con asociaciones como AFAN (Asociación Familias Numerosas), SAEMB (Sociedad Argentina de Ética Médica y Biológica), Mujeres por la Vida, etc.

 

Desde 1998 es editor del boletín Noticias Globales, sobre temas que se relacionan con la defensa y promoción de la vida humana a nivel internacional y, desde el año 2001, es editor de Notivida, boletín de noticias relacionadas con Argentina.

 

Ha dictado numerosas conferencias y cursos relacionados con la promoción de la vida humana y la familia en Argentina (San Luis, Corrientes, Paso de los Libres, San Juan, Bariloche, Salta, Tucumán, Mendoza, Catamarca) y en el extranjero (Brasil, Paraguay, España, Ecuador, Uruguay, Chile, México).

 

Colaboró en diversas iniciativas del Pontificio Consejo para la Familia. Ha publicado, entre otros:

 

a) “El Gran Desafío. La Cultura de la Vida contra la Cultura de la Muerte”, Ed. Serviam, 1995, Buenos Aires; con prólogo del Cardenal Alfonso López Trujillo, Presidente del Pontificio Consejo para la Familia. Premio Faja de Honor P. Leonardo Castellani, de la Exposición del Libro Católico de Buenos Aires (1996).

 

b) “El Desarrollo Sustentable. Nueva Ética Internacional”, Ed. Vórtice, 2003, Buenos Aires; con presentación del Cardenal Alfonso López Trujillo, Presidente del Pontificio Consejo para la Familia. Premio Faja de Honor P. Leonardo Castellani, de la Exposición del Libro Católico (2004).

 

Libros en colaboración:

 

a) “Universidad e Integración” en “América Latina: el factor educativo en la integración”. Instituto de Cooperación Universitaria (ICU). Ed. Japadre, L’Aquila (Italia), 1969.

 

b) “De El Cairo a Beijing pasando por Copenhague” en “La mujer hoy, después de Pekín”, J.C. Ediciones, Rosario, 1995.

 

c) “La Cuestión Ecológica” en Actas del 3er Congreso Latinoamericano de Movimientos Pro-Vida, promovido por el Pontificio Consejo para la Familia, Imprenta Congreso de la Nación, Buenos Aires, 1997.

 

d) Tuvo a su cargo la publicación de las Actas del 3er Congreso Latinoamericano de Movimientos Pro-Vida (Luján 1996), promovido por el Pontificio Consejo para la Familia, Imprenta Congreso de la Nación, Buenos Aires, 1997.

 

e) “El desarrollo sustentable como paradigma ético”, en “Bioética: Un compromiso existencial y científico”, Universidad Católica San Antonio, Murcia, 2005

 

f) “La Familia y la vida en la legislación internacional actual”, en “Soplo de Vida. Actas del 1er Congreso Nacional Pro Vida Ecuador 2007”, Guayaquil, 21 al 25 de marzo 2007, Consejo Ecuatoriano de Laicos Católicos, Guayaquil.

 

g) “La ideología de género y el proceso de reingeniería social anticristiana”, en “Mujer y Varón. ¿Misterio o autoconstrucción?”, CEU, Universidad Francisco de Vitoria y UCAM, Madrid, 2008.

 

Es autor de numerosos artículos sobre temas que hacen a la promoción de la vida humana y la familia.

 

Fuente: GAMA Análisis y Actualidad, semanario electrónico de actualidad general para medios de comunicación editado en Roma-Monterrey, Año III, Número especial, 16 de julio de 2009.

 

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San Bernardo de Claraval (20 de agosto)

 

Era una mañana fresca y luminosa de primavera del año 1112. La gran abadía de Citeaux, donde apenas doce años antes había comenzado la aventura de los cistercienses, quienes pretendían renovar el monaquismo benedictino, estaba en decadencia. Pues bien, esa mañana el monje portero se encontró ante un espectáculo extraño: un joven de unos veinte años, de apariencia tímida, (Bernardo) y con él un grupo de unos treinta jóvenes. Todos querían hacerse monjes.

 

Bernardo había nacido en 1090 en Fontaines, en una familia aristocrática. En esa época la juventud aristocrática se dedicaba a las armas y a los caballos. Bernardo era un auténtico conquistador: llevó consigo a Citeaux a sus jóvenes amigos, que estaban ocupados en el asedio del castillo de Grancey. Con el correr del tiempo también su padre, sus seis hermanos, sus tíos y sus sobrinos seguirían sus pasos y se harían monjes. Los hombres que le seguían a Citeaux se sentían fascinados por su personalidad. Bernardo llegó a ser “la columna de la Iglesia”. Toda la cristiandad contempló su figura durante décadas.

 

Antes de esa mañana de primavera, el abad Esteban pensaba cerrar la abadía y marcharse. Después de la llegada de Bernardo, las paredes de Citeaux no bastaban para contener a todos los nuevos monjes. Esteban mandó construir dos nuevas abadías. En 1114 eligió a Bernardo para dirigir una nueva fundación, a pesar de su juventud, su falta de experiencia y su mala salud. Bernardo se estableció con un grupo de monjes en un valle solitario y luminoso, Clairvaux (Claraval), al sudeste de París. La vida de los monjes era difícil: a la severidad de la regla se añadían el frío y el hambre. El trabajo era mucho más duro que en Citeaux. Bernardo, pese a su frágil salud, no evitaba ninguna fatiga. Casi no se ocupaba de la organización; se preocupaba sobre todo de las personas que le habían sido confiadas. La dulzura y los bríos de su amistad sostuvieron desde sus comienzos la fundación de Claraval. Bernardo sobresalía “en la capacidad de penetrar los estados de ánimo de los otros, para consolar y confortar”.

 

Un día, mientras los monjes de Claraval estaban rezando, vieron llegar desde las colinas a una multitud de personas: gente de toda condición social, de diferentes edades y lugares de procedencia. Así comenzó el gran florecimiento cisterciense. En 1153, cuando murió Bernardo, había 350 monasterios cistercienses diseminados en los valles, bosques y montañas de Europa, desde Escandinavia hasta Italia. “En los monasterios admitimos a todos, con la esperanza de que lleguen a ser mejores”, escribió Bernardo en De consideratione.

 

Bernardo dice en los Sermones: “Dios ofreció la carne a seres que gozan de la carne para que aprendan, a través de ella, a gozar del mismo modo del Espíritu”, es decir, de la presencia de Jesús, Dios hecho hombre. El motivo dominante de sus Sermones es precisamente “la historia del Verbo” y, en el interior del maravilloso misterio de la Encarnación, la grandeza de María y su maternidad universal. Bernardo no tenía dudas: sólo vale la pena vivir para gustar la presencia de Cristo.

 

La palabra clave para comprender a San Bernardo es “experiencia”. Lo repitió incansablemente: “Sólo quien lo experimenta puede comprender qué significa amar a Jesús”. Y en el De diligendo Deo insiste: “Amamos a Dios porque hemos experimentado y sabemos cuán dulce es el Señor”. Todo lo que Bernardo hizo y dijo, las cosas importantes que dejó en la historia de la Iglesia, se comprenden como defensa, incentivo y ayuda para la experiencia de la amistad con Cristo. San Bernardo intervino en el nombramiento de obispos, solicitó la deposición de algunos otros, recorrió Europa predicando contra la herejía cátara, corrigió con vehemencia a los cistercienses y a los monjes de otras órdenes que vivían las reglas de manera muy relajada; pero por encima de todo está su invitación apasionada a atesorar la experiencia de la dulzura de Jesús.

 

No por su voluntad, sino por obediencia, Bernardo se vio implicado en la disputa con Abelardo, el gran doctor cuya dialéctica prevalecía en aquel entonces en París. El 2 de junio de 1140 Bernardo leyó sólo las proposiciones heréticas y absurdas de Abelardo y le pidió que renegara de ellas y se corrigiera o, de lo contrario, que diera una prueba de sus afirmaciones. Abelardo se marchó enfurecido, con sus seguidores, y apeló al Papa; pero también en Roma sus tesis fueron condenadas.

 

Muchas otras cosas hizo Bernardo: evitó un cisma, predicó una cruzada, aconsejó a Eugenio III, uno de sus monjes, elegido Papa en 1145, etc. Tuvo la gracia de vivir una intimidad mística con el Señor y la Virgen. En su monasterio de Claraval (que era como una antesala del Paraíso) murió humildemente el 20 de agosto de 1153.

 

Fuente: Revista “30 Días en la Iglesia y en el Mundo”

(artículo resumido por Daniel Iglesias Grèzes).

 

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Himno de San Bernardo de Claraval

 

Oh Jesús, dulce memoria,

fuente de verdadera alegría para el corazón;

pero por encima de toda dulzura,

dulce es Su presencia.

 

Nada se canta que sea más suave,

nada se oye que sea más alegre,

nada se piensa que sea más dulce,

que Jesús, Hijo de Dios.

 

Jesús, esperanza de quien se arrepiente,

¡cuán piadoso eres con quien te desea!

¡Cuán bueno eres con quien te busca!

Pero ¿qué serás para quien te encuentre?

 

Ninguna boca puede decirlo,

ninguna palabra puede expresarlo:

sólo quien lo ha experimentado puede comprender

qué signifique amar a Jesús.

 

Sé Tú, oh Jesús, nuestra alegría,

Tú que eres el premio futuro:

esté en Ti nuestra gloria,

siempre, en todo tiempo. Amén.

 

Fuente: Revista “30 Días en la Iglesia y en el Mundo”.

 

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Sitios web recomendados

 

Sitios de Fe y Razón:

 

Fe y Razón

www.feyrazon.org

Revista Virtual Fe y Razón

www.revistafeyrazon.blogspot.com

Colección de Libros Fe y Razón

http://stores.lulu.com/feyrazon

 

 

Sitios de miembros de Fe y Razón:

 

Diácono Jorge Novoa

www.diaconojorge.blogspot.com

Meditaciones Cristianas

www.lmillau.blogspot.com

Verdades de Fe

www.verdadesdefe.blogspot.com

Aportes al IV Sínodo Arquidiocesano de Montevideo

www.ivsinodo.blogspot.com

Libros de Daniel Iglesias Grèzes

http://stores.lulu.com/diglesias

Presentaciones de Daniel Iglesias Grèzes

www.slideshare.net/diglesias

Curso de Introducción a la Teología Moral

www.slideshare.net/feyrazon

 

 

Sitios de colaboradores de Fe y Razón:

 

Toma y Lee. Sagradas Escrituras

www.tomaylee-sagradasescrituras.blogspot.com

El Blog del Buen Amor

www.elblogdelbuenamor.blogspot.com

A ver qué hacemos

www.algotipocomo.blogspot.com

 

 

Otros sitios uruguayos:

 

Veritas de terra orta est

www.verdaddelcielo.blogspot.com

Obra Social Pablo VI

www.osp6.blogspot.com

Defensores del pueblo

www.defpueblo.blogspot.com

Cultura de la Vida

http://es.geocities.com/yazgur1/index.htm

 

 

Otros sitios:

 

Santa Sede

www.vatican.va

Zenit

www.zenit.org

ForumLibertas

www.forumlibertas.com

Noticias Globales

www.noticiasglobales.org

Aceprensa

www.aceprensa.com

Primera Luz

www.voxfidei.com

Chiesa

http://chiesa.espresso.repubblica.it

 

 

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