Fe y Razón

Revista virtual gratuita

Desde Montevideo (Uruguay), al servicio de la evangelización de la cultura

Nº 32 – Marzo de 2009

 

Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est

“Toda verdad, dígala quien la diga, procede del Espíritu Santo”

(Santo Tomás de Aquino)

 

 

“Hoy se hace necesario rehabilitar la auténtica apologética que hacían los Padres de la Iglesia como explicación de la fe. La apologética no tiene por qué ser negativa o meramente defensiva per se. Implica, más bien, la capacidad de decir lo que está en nuestras mentes y corazones de forma clara y convincente, como dice San Pablo "haciendo la verdad en la caridad" (Ef 4,15). Los discípulos y misioneros de Cristo de hoy necesitan, más que nunca, una apologética renovada para que todos puedan tener vida en Él.” (Documento de Aparecida, n. 229).

 

 

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Equipo de Dirección: Diác. Jorge Novoa, Lic. Néstor Martínez, Ing. Daniel Iglesias Grèzes.

 

Colaboradores: Pbro. Dr. Miguel Antonio Barriola, R.P. Lic. Horacio Bojorge, Pbro. Dr. Antonio Bonzani, Pbro. Eliomar Carrara, Dr. Eduardo Casanova, Ing. Agr. Álvaro Fernández, Pbro. Dr. Jaime Fuentes, Dr. Pedro Gaudiano, Ec. Rafael Menéndez, Dr. Gustavo Ordoqui Castilla, Pbro. Miguel Pastorino, Sr. Juan Carlos Riojas Álvarez, Dra. Dolores Torrado.

 

 

Tabla de Contenidos

 

Sección

Título

Autor o Fuente

Editorial

El Camino que conduce a la Vida

Equipo de Dirección

Iglesia

Carta del Papa sobre el levantamiento de la excomunión a los “lefebvrianos

Zenit

Documentos

Encíclica Veritatis Splendor - Introducción

Papa Juan Pablo II

Familia y Vida

El fracaso de la legalización del aborto en el Uruguay

Equipo de Dirección

Noticias

Los católicos surcoreanos ya entrenan misioneros para evangelizar Corea del Norte

P. J. Ginés

Noticias

MERCOSUR religioso, frenesí de la teología de la liberación

Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja

Espiritualidad

Meter el corazón. Enséñanos a orar

José Félix Medina

Oración

Oración final de la Veritatis Splendor

Papa Juan Pablo II

Eventos

Eventos recomendados

Varios

 

 

El Camino que conduce a la Vida

 

Equipo de Dirección

 

En este número de Fe y Razón publicamos la reciente Carta de Su Santidad Benedicto XVI a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la remisión de la excomunión de los cuatro Obispos consagrados por Monseñor M. Lefebvre en 1988. En esa Carta, el Papa explica en forma detallada y convincente los motivos que lo impulsaron a levantar en este momento dicha excomunión, hace una autocrítica sobre el modo en que la Santa Sede manejó este caso (que dio lugar a la mayor crisis de su pontificado), reprocha con fineza y firmeza a sus críticos y detractores y anuncia una importante decisión acerca del tratamiento que se dará de ahora en adelante a la situación cismática de la Fraternidad San Pío X. Se puede afirmar que esta Carta es un documento eclesial sin precedentes por el tono íntimo con el cual el Papa justifica una medida de su gobierno de la Iglesia.

 

En este mismo número publicamos también un artículo firmado por los tres miembros de Fe y Razón, donde se narra y se analiza el proceso legislativo seguido por el proyecto de ley de “Defensa del Derecho a la Salud Sexual y Reproductiva”. Este artículo fue publicado originalmente en la revista virtual española Arbil, en respuesta al gran interés suscitado en el exterior por el fracaso del intento de legalización del aborto en el Uruguay, en virtud del veto parcial del Poder Ejecutivo.

 

A los católicos de Uruguay, un país donde el impulso misionero de la Iglesia Católica parece debilitado, nos hace bien enterarnos de cómo van las cosas en países como Corea del Sur, donde el catolicismo muestra una gran pujanza. Por eso reproducimos un interesante artículo del periodista español P. J. Ginés (un amigo de Fe y Razón) sobre los misioneros surcoreanos.

 

El artículo de J. C. Sanahuja (sacerdote argentino, destacado activista pro-vida) muestra que la amenaza para la fe cristiana planteada por determinada “Teología de la Liberación”, rechazada por el Magisterio pontificio en 1984, continúa viva en amplios sectores. Impresionan sobre todo las palabras citadas de Leonardo Boff, que lamentablemente evidencian una innegable apostasía.

 

Con el artículo de J. F. Medina intentamos hacer un aporte en un área que quizás hemos descuidado: la formación espiritual.

 

Por último, en este Nº 32 proponemos un nuevo acercamiento a la magnífica encíclica Veritatis Splendor, uno de los documentos más importantes del largo pontificado de Juan Pablo II, el Grande. En esa encíclica el Papa trata sobre los fundamentos de la moral católica. Publicamos la introducción, donde el Papa explica el objetivo principal de la encíclica, y la oración final, con la esperanza de que esto mueva a algunos lectores a leer toda la encíclica, haciendo uso del enlace hacia el sitio de Multimedios.

 

Hoy como ayer, cada hombre se encuentra continuamente en una encrucijada en la que debe elegir el camino del bien o el camino del mal. Jesucristo nos ha dicho que Él mismo es el Camino, la Verdad y la Vida; el Camino que, en fidelidad a la Verdad, nos conduce a la Vida. Por la intercesión de San José, Custodio del Redentor, rogamos a Dios que nos ayude a seguir (personal y colectivamente) el Camino de Jesús, el Camino de la salvación.

 

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Carta del Papa sobre el levantamiento de la excomunión a los “lefebvrianos

 

CIUDAD DEL VATICANO, jueves 12 de marzo de 2009 (ZENIT – www.zenit.org).

Ofrecemos a continuación el texto completo de la carta que el Papa Benedicto XVI ha enviado a los obispos de todo el mundo y en la que explica largamente las razones y los hechos en torno al levantamiento de la excomunión a los obispos ordenados ilegítimamente en 1988 por monseñor Marcel Lefebvre. La carta ha sido hecha pública hoy por la Santa Sede.

 

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CARTA DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI

A LOS OBISPOS DE LA IGLESIA CATÓLICA

sobre la remisión de la excomunión

de los cuatro Obispos consagrados por el Arzobispo Lefebvre

 

Queridos Hermanos en el ministerio episcopal:

 

La remisión de la excomunión a los cuatro Obispos consagrados en el año 1988 por el Arzobispo Lefebvre sin mandato de la Santa Sede ha suscitado por múltiples razones, dentro y fuera de la Iglesia católica, una discusión de una vehemencia como no se había visto desde hace mucho tiempo. Muchos Obispos se han sentido perplejos ante un acontecimiento sucedido inesperadamente y difícil de encuadrar positivamente en las cuestiones y tareas de la Iglesia de hoy. A pesar de que muchos Obispos y fieles estaban dispuestos en principio a considerar favorablemente la disposición del Papa a la reconciliación, a ello se contraponía sin embargo la cuestión sobre la conveniencia de dicho gesto ante las verdaderas urgencias de una vida de fe en nuestro tiempo. Algunos grupos, en cambio, acusaban abiertamente al Papa de querer volver atrás, hasta antes del Concilio. Se desencadenó así una avalancha de protestas, cuya amargura mostraba heridas que se remontaban más allá de este momento. Por eso, me siento impulsado a dirigiros a vosotros, queridos Hermanos, una palabra clarificadora, que debe ayudar a comprender las intenciones que me han guiado en esta iniciativa, a mí y a los organismos competentes de la Santa Sede. Espero contribuir de este modo a la paz en la Iglesia.

 

Una contrariedad para mí imprevisible fue el hecho de que el caso Williamson se sobrepusiera a la remisión de la excomunión. El gesto discreto de misericordia hacia los cuatro Obispos, ordenados válidamente pero no legítimamente, apareció de manera inesperada como algo totalmente diverso: como la negación de la reconciliación entre cristianos y judíos y, por tanto, como la revocación de lo que en esta materia el Concilio había aclarado para el camino de la Iglesia. Una invitación a la reconciliación con un grupo eclesial implicado en un proceso de separación, se transformó así en su contrario: un aparente volver atrás respecto a todos los pasos de reconciliación entre los cristianos y judíos que se han dado a partir del Concilio, pasos compartidos y promovidos desde el inicio como un objetivo de mi trabajo personal teológico. Que esta superposición de dos procesos contrapuestos haya sucedido y, durante un tiempo haya enturbiado la paz entre cristianos y judíos, así como también la paz dentro de la Iglesia, es algo que sólo puedo lamentar profundamente. Me han dicho que seguir con atención las noticias accesibles por Internet habría dado la posibilidad de conocer tempestivamente el problema. De ello saco la lección de que, en el futuro, en la Santa Sede deberemos prestar más atención a esta fuente de noticias. Me ha entristecido el hecho de que también los católicos, que en el fondo habrían podido saber mejor cómo están las cosas, hayan pensado deberme herir con una hostilidad dispuesta al ataque. Justamente por esto doy gracias a los amigos judíos que han ayudado a deshacer rápidamente el malentendido y a restablecer la atmósfera de amistad y confianza que, como en el tiempo del Papa Juan Pablo II, también ha habido durante todo el período de mi Pontificado y, gracias a Dios, sigue habiendo.

 

Otro desacierto, del cual me lamento sinceramente, consiste en el hecho de que el alcance y los límites de la iniciativa del 21 de enero de 2009 no se hayan ilustrado de modo suficientemente claro en el momento de su publicación. La excomunión afecta a las personas, no a las instituciones. Una ordenación episcopal sin el mandato pontificio significa el peligro de un cisma, porque cuestiona la unidad del colegio episcopal con el Papa. Por esto, la Iglesia debe reaccionar con la sanción más dura, la excomunión, con el fin de llamar a las personas sancionadas de este modo al arrepentimiento y a la vuelta a la unidad. Por desgracia, veinte años después de la ordenación, este objetivo no se ha alcanzado todavía. La remisión de la excomunión tiende al mismo fin al que sirve la sanción: invitar una vez más a los cuatro Obispos al retorno. Este gesto era posible después de que los interesados reconocieran en línea de principio al Papa y su potestad de Pastor, a pesar de las reservas sobre la obediencia a su autoridad doctrinal y a la del Concilio. Con esto vuelvo a la distinción entre persona e institución. La remisión de la excomunión ha sido un procedimiento en el ámbito de la disciplina eclesiástica: las personas venían liberadas del peso de conciencia provocado por la sanción eclesiástica más grave. Hay que distinguir este ámbito disciplinar del ámbito doctrinal. El hecho de que la Fraternidad San Pío X no posea una posición canónica en la Iglesia no se basa al fin y al cabo en razones disciplinares sino doctrinales. Hasta que la Fraternidad no tenga una posición canónica en la Iglesia, tampoco sus ministros ejercen ministerios legítimos en la Iglesia. Por tanto, es preciso distinguir entre el plano disciplinar, que concierne a las personas en cuanto tales, y el plano doctrinal, en el que entran en juego el ministerio y la institución. Para precisarlo una vez más: hasta que las cuestiones relativas a la doctrina no se aclaren, la Fraternidad no tiene ningún estado canónico en la Iglesia, y sus ministros, no obstante hayan sido liberados de la sanción eclesiástica, no ejercen legítimamente ministerio alguno en la Iglesia.

 

A la luz de esta situación, tengo la intención de asociar próximamente la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei", institución competente desde 1988 para esas comunidades y personas que, proviniendo de la Fraternidad San Pío X o de agrupaciones similares, quieren regresar a la plena comunión con el Papa, con la Congregación para la Doctrina de la Fe. Con esto se aclara que los problemas que deben ser tratados ahora son de naturaleza esencialmente doctrinal, y se refieren sobre todo a la aceptación del Concilio Vaticano II y del magisterio postconciliar de los Papas. Los organismos colegiales con los cuales la Congregación estudia las cuestiones que se presentan (especialmente la habitual reunión de los Cardenales el miércoles y la Plenaria anual o bienal) garantizan la implicación de los Prefectos de varias Congregaciones romanas y de los representantes del Episcopado mundial en las decisiones que se hayan de tomar. No se puede congelar la autoridad magisterial de la Iglesia al año 1962, lo cual debe quedar bien claro a la Fraternidad. Pero a algunos de los que se muestran como grandes defensores del Concilio se les debe recordar también que el Vaticano II lleva consigo toda la historia doctrinal de la Iglesia. Quien quiere ser obediente al Concilio, debe aceptar la fe profesada en el curso de los siglos y no puede cortar las raíces de las que el árbol vive.

 

Espero, queridos Hermanos, que con esto quede claro el significado positivo, como también sus límites, de la iniciativa del 21 de enero de 2009. Sin embargo, queda ahora la cuestión: ¿Era necesaria tal iniciativa? ¿Constituía realmente una prioridad? ¿No hay cosas mucho más importantes? Ciertamente hay cosas más importantes y urgentes. Creo haber señalado las prioridades de mi Pontificado en los discursos que pronuncié en sus comienzos. Lo que dije entonces sigue siendo de manera inalterable mi línea directiva. La primera prioridad para el Sucesor de Pedro fue fijada por el Señor en el Cenáculo de manera inequívoca: "Tú confirma a tus hermanos" (Lc 22,32). El mismo Pedro formuló de modo nuevo esta prioridad en su primera Carta: "Estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere" (1 Pe 3,15). En nuestro tiempo, en el que en amplias zonas de la tierra la fe está en peligro de apagarse como una llama que no encuentra ya su alimento, la prioridad que está por encima de todas es hacer presente a Dios en este mundo y abrir a los hombres el acceso a Dios. No a un dios cualquiera, sino al Dios que habló en el Sinaí; al Dios cuyo rostro reconocemos en el amor llevado hasta el extremo (cf. Jn 13,1) en Jesucristo crucificado y resucitado. El auténtico problema en este momento actual de la historia es que Dios desaparece del horizonte de los hombres y, con el apagarse de la luz que proviene de Dios, la humanidad se ve afectada por la falta de orientación, cuyos efectos destructivos se ponen cada vez más de manifiesto.

 

Conducir a los hombres hacia Dios, hacia el Dios que habla en la Biblia: Ésta es la prioridad suprema y fundamental de la Iglesia y del Sucesor de Pedro en este tiempo. De esto se deriva, como consecuencia lógica, que debemos tener muy presente la unidad de los creyentes. En efecto, su discordia, su contraposición interna, pone en duda la credibilidad de su hablar de Dios. Por eso, el esfuerzo con miras al testimonio común de fe de los cristianos -el ecumenismo- está incluido en la prioridad suprema. A esto se añade la necesidad de que todos los que creen en Dios busquen juntos la paz, intenten acercarse unos a otros, para caminar juntos, incluso en la diversidad de su imagen de Dios, hacia la fuente de la Luz. En esto consiste el diálogo interreligioso. Quien anuncia a Dios como Amor "hasta el extremo" debe dar testimonio del amor. Dedicarse con amor a los que sufren, rechazar el odio y la enemistad, es la dimensión social de la fe cristiana, de la que hablé en la Encíclica Deus caritas est.

 

Por tanto, si el compromiso laborioso por la fe, por la esperanza y el amor en el mundo es en estos momentos (y, de modos diversos, siempre) la auténtica prioridad para la Iglesia, entonces también forman parte de ella las reconciliaciones pequeñas y medianas. Que el humilde gesto de una mano tendida haya dado lugar a un revuelo tan grande, convirtiéndose precisamente así en lo contrario de una reconciliación, es un hecho del que debemos tomar nota. Pero ahora me pregunto: ¿Era y es realmente una equivocación, también en este caso, salir al encuentro del hermano que "tiene quejas contra ti" (cf. Mt 5,23s) y buscar la reconciliación? ¿Acaso la sociedad civil no debe intentar también prevenir las radicalizaciones y reintegrar a sus eventuales partidarios en la medida de lo posible- en las grandes fuerzas que plasman la vida social, para evitar su segregación con todas sus consecuencias? ¿Puede ser totalmente desacertado el comprometerse en la disolución de las rigideces y restricciones, para dar espacio a lo que haya de positivo y recuperable para el conjunto? Yo mismo he visto en los años posteriores a 1988 cómo, mediante el regreso de comunidades separadas anteriormente de Roma, ha cambiado su clima interior; cómo el regreso a la gran y amplia Iglesia común ha hecho superar posiciones unilaterales y ablandado rigideces, de modo que luego han surgido fuerzas positivas para el conjunto. ¿Puede dejarnos totalmente indiferentes una comunidad en la cual hay 491 sacerdotes, 215 seminaristas, 6 seminarios, 88 escuelas, 2 institutos universitarios, 117 hermanos, 164 hermanas y millares de fieles? ¿Debemos realmente dejarlos tranquilamente ir a la deriva lejos de la Iglesia? Pienso por ejemplo en los 491 sacerdotes. No podemos conocer la trama de sus motivaciones. Sin embargo, creo que no se hubieran decidido por el sacerdocio si, junto a varios elementos distorsionados y enfermos, no existiera el amor por Cristo y la voluntad de anunciarlo y, con Él, al Dios vivo. ¿Podemos simplemente excluirlos, como representantes de un grupo marginal radical, de la búsqueda de la reconciliación y de la unidad? ¿Qué será de ellos luego?

 

Ciertamente, desde hace mucho tiempo y después una y otra vez, en esta ocasión concreta hemos escuchado de representantes de esa comunidad muchas cosas fuera de tono: soberbia y presunción, obcecaciones sobre unilateralismos, etc. Por amor a la verdad, debo añadir que he recibido también una serie de impresionantes testimonios de gratitud, en los cuales se percibía una apertura de los corazones. ¿Acaso no debe la gran Iglesia permitirse ser también generosa, siendo consciente de la envergadura que posee; en la certeza de la promesa que le ha sido confiada? ¿No debemos como buenos educadores ser capaces también de dejar de fijarnos en diversas cosas no buenas y apresurarnos a salir fuera de las estrecheces? ¿Y acaso no debemos admitir que también en el ámbito eclesial se ha dado alguna salida de tono? A veces se tiene la impresión de que nuestra sociedad tenga necesidad de un grupo al menos con el cual no tener tolerancia alguna; contra el cual pueda tranquilamente arremeter con odio. Y si alguno intenta acercársele -en este caso el Papa- también él pierde el derecho a la tolerancia y puede también ser tratado con odio, sin temor ni reservas.

 

Queridos Hermanos, por circunstancias fortuitas, en los días en que me vino a la mente escribir esta carta, tuve que interpretar y comentar en el Seminario Romano el texto de Ga 5,13-15. Percibí con sorpresa la inmediatez con que estas frases nos hablan del momento actual: «No una libertad para que se aproveche el egoísmo; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la ley se concentra en esta frase: "Amarás al prójimo como a ti mismo". Pero, atención: que si os mordéis y devoráis unos a otros, terminaréis por destruiros mutuamente». Siempre fui propenso a considerar esta frase como una de las exageraciones retóricas que a menudo se encuentran en San Pablo. Bajo ciertos aspectos puede ser también así. Pero desgraciadamente este "morder y devorar" existe también hoy en la Iglesia como expresión de una libertad mal interpretada. ¿Sorprende acaso que tampoco nosotros seamos mejores que los Gálatas? ¿Que quizás estemos amenazados por las mismas tentaciones? ¿Que debamos aprender nuevamente el justo uso de la libertad? ¿Y que una y otra vez debamos aprender la prioridad suprema: el amor? En el día en que hablé de esto en el Seminario Mayor, en Roma se celebraba la fiesta de la Virgen de la Confianza. En efecto, María nos enseña la confianza. Ella nos conduce al Hijo, del cual todos nosotros podemos fiarnos. Él nos guiará, incluso en tiempos turbulentos. De este modo, quisiera dar las gracias de corazón a todos los numerosos Obispos que en este tiempo me han dado pruebas conmovedoras de confianza y de afecto y, sobre todo, me han asegurado sus oraciones. Este agradecimiento sirve también para todos los fieles que en este tiempo me han dado prueba de su fidelidad intacta al Sucesor de San Pedro. El Señor nos proteja a todos nosotros y nos conduzca por la vía de la paz. Es un deseo que me brota espontáneo del corazón al comienzo de esta Cuaresma, que es un tiempo litúrgico particularmente favorable a la purificación interior y que nos invita a todos a mirar con esperanza renovada al horizonte luminoso de la Pascua.

 

Con una especial Bendición Apostólica me confirmo

 

Vuestro en el Señor

 

Benedictus PP. XVI

 

[Traducción distribuida por la Santa Sede © Libreria Editrice Vaticana]

 

ZS09031201

12-03-2009

Esta noticia es de la Agencia ZENIT.

 

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Carta encíclica Veritatis Splendor del Sumo Pontífice Juan Pablo II

a todos los Obispos de la Iglesia Católica

sobre algunas cuestiones fundamentales

de la enseñanza moral de la Iglesia

(6 de agosto de 1993)

 

Venerables Hermanos en el Episcopado, Salud y Bendición Apostólica.           

EL ESPLENDOR DE LA VERDAD brilla en todas las obras del Creador y, de modo particular, en el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios (cf. Gén 1, 26), pues la verdad ilumina la inteligencia y modela la libertad del hombre, que de esta manera es ayudado a conocer y amar al Señor. Por esto el salmista exclama: «¡Alza sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor!» (Sal 4, 7).

INTRODUCCIÓN

                                

Jesucristo, luz verdadera que ilumina a todo hombre

1. Llamados a la salvación mediante la fe en Jesucristo, «luz verdadera que ilumina a todo hombre» (Jn 1, 9), los hombres llegan a ser «luz en el Señor» e «hijos de la luz» (Ef 5, 8), y se santifican «obedeciendo a la verdad» (1 Pe 1, 22).

Mas esta obediencia no siempre es fácil. Debido al misterioso pecado del principio, cometido por instigación de Satanás, que es «mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8, 44), el hombre es tentado continuamente a apartar su mirada del Dios vivo y verdadero y dirigirla a los ídolos (cf. 1 Tes 1, 9), cambiando «la verdad de Dios por la mentira» (Rom 1, 25); de esta manera su capacidad para conocer la verdad queda ofuscada y debilitada su voluntad para someterse a ella. Y así, abandonándose al relativismo y al escepticismo (cf. Jn 18, 38), busca una libertad ilusoria fuera de la verdad misma.

Pero las tinieblas del error o del pecado no pueden eliminar totalmente en el hombre la luz de Dios Creador. Por esto, siempre permanece en lo más profundo de su corazón la nostalgia de la verdad absoluta y la sed de alcanzar la plenitud de su conocimiento. Lo prueba de modo elocuente la incansable búsqueda del hombre en todo campo o sector. Lo prueba aún más su búsqueda sobre el sentido de la vida. El desarrollo de la ciencia y la técnica -testimonio espléndido de las capacidades de la inteligencia y de la tenacidad de los hombres-, no exime a la humanidad de plantearse los interrogantes religiosos fundamentales, sino que más bien la estimula a afrontar las luchas más dolorosas y decisivas, como son las del corazón y de la conciencia moral.

2. Ningún hombre puede eludir las preguntas fundamentales: ¿qué debo hacer?, ¿cómo puedo discernir el bien del mal? La respuesta es posible sólo gracias al esplendor de la verdad que brilla en lo más íntimo del espíritu humano, como dice el salmista: «Muchos dicen: "¿Quién nos hará ver la dicha?" ¡Alza sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor!» (Sal 4, 7).

La luz del rostro de Dios resplandece con toda su belleza en el rostro de Jesucristo, «imagen de Dios invisible» (Col 1, 15), «resplandor de su gloria» (Heb 1, 3), «lleno de gracia y de verdad» (Jn 1, 14): Él es «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14, 6). Por esto la respuesta decisiva a cada interrogante del hombre, en particular a sus interrogantes religiosos y morales, la da Jesucristo; más aún, como recuerda el Concilio Vaticano II, la respuesta es la persona misma de Jesucristo: «Realmente, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. Pues Adán, el primer hombre, era figura del que había de venir, es decir, de Cristo, el Señor. Cristo, el nuevo Adán, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocación» (1).

Jesucristo, «luz de los pueblos», ilumina el rostro de su Iglesia, la cual es enviada por Él para anunciar el Evangelio a toda criatura (cf. Mc 16, 15) (2). Así la Iglesia, pueblo de Dios en medio de las naciones (3), mientras mira atentamente a los nuevos desafíos de la historia y a los esfuerzos que los hombres realizan en la búsqueda del sentido de la vida, ofrece a todos la respuesta que brota de la verdad de Jesucristo y de su Evangelio. En la Iglesia está siempre viva la conciencia de su «deber permanente de escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, de manera adecuada a cada generación, pueda responder a los permanentes interrogantes de los hombres sobre el sentido de la vida presente y futura y sobre la relación mutua entre ambas» (4).

3. Los Pastores de la Iglesia, en comunión con el Sucesor de Pedro, están siempre cercanos de los fieles en este esfuerzo, los acompañan y guían con su magisterio, hallando expresiones siempre nuevas de amor y misericordia para dirigirse no sólo a los creyentes sino a todos los hombres de buena voluntad. El Concilio Vaticano II sigue siendo un testimonio privilegiado de esta actitud de la Iglesia que, «experta en humanidad» (5), se pone al servicio de cada hombre y de todo el mundo (6).

La Iglesia sabe que la cuestión moral incide profundamente en cada hombre; implica a todos, incluso a quienes no conocen a Cristo, su Evangelio y ni siquiera a Dios. Ella sabe que precisamente por la senda de la vida moral está abierto a todos el camino de la salvación, como lo ha recordado claramente el Concilio Vaticano II: «Los que sin culpa suya no conocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, pero buscan a Dios con sincero corazón e intentan en su vida, con la ayuda de la gracia, hacer la voluntad de Dios, conocida a través de lo que les dice su conciencia, pueden conseguir la salvación eterna». Y prosigue: «Dios en su Providencia tampoco niega la ayuda necesaria a los que, sin culpa, todavía no han llegado a conocer claramente a Dios pero se esfuerzan con su gracia en vivir con honradez. La Iglesia aprecia todo lo bueno y verdadero que hay en ellos, como una preparación al Evangelio y como un don de Aquel que ilumina a todos los hombres para que puedan tener finalmente vida» (7).

Objeto de la presente Encíclica

4. Siempre, pero sobre todo en los dos últimos siglos, los Sumos Pontífices, ya sea personalmente o junto con el Colegio Episcopal, han desarrollado y propuesto una enseñanza moral sobre los múltiples y diferentes ámbitos de la vida humana. En nombre y con la autoridad de Jesucristo, han exhortado, denunciado, explicado; en fidelidad a su misión, y comprometiéndose en la causa del hombre, han confirmado, sostenido, consolado; con la garantía de la asistencia del Espíritu de verdad han contribuido a una mejor comprensión de las exigencias morales en los ámbitos de la sexualidad humana, de la familia, de la vida social, económica y política. Su enseñanza, dentro de la tradición de la Iglesia y de la historia de la humanidad, representa una continua profundización del conocimiento moral (8).

Sin embargo, hoy se hace necesario reflexionar sobre el conjunto de la enseñanza moral de la Iglesia, con el fin preciso de recordar algunas verdades fundamentales de la doctrina católica, que en el contexto actual corren el riesgo de ser deformadas o negadas. En efecto, ha venido a crearse una nueva situación dentro de la misma comunidad cristiana, en la que se difunden muchas dudas y objeciones de orden humano y psicológico, social y cultural, religioso e incluso específicamente teológico, sobre las enseñanzas morales de la Iglesia. Ya no se trata de contestaciones parciales y ocasionales, sino que, partiendo de determinadas concepciones antropológicas y éticas, se pone en tela de juicio, de modo global y sistemático, el patrimonio moral. En la base se encuentra el influjo, más o menos velado, de corrientes de pensamiento que terminan por erradicar la libertad humana de su relación esencial y constitutiva con la verdad. Y así, se rechaza la doctrina tradicional sobre la ley natural y sobre la universalidad y permanente validez de sus preceptos; se consideran simplemente inaceptables algunas enseñanzas morales de la Iglesia; se opina que el mismo Magisterio no debe intervenir en cuestiones morales más que para «exhortar a las conciencias» y «proponer los valores» en los que cada uno basará después autónomamente sus decisiones y opciones de vida.

Particularmente hay que destacar la discrepancia entre la respuesta tradicional de la Iglesia y algunas posiciones teológicas -difundidas incluso en Seminarios y Facultades teológicas- sobre cuestiones de máxima importancia para la Iglesia y la vida de fe de los cristianos, así como para la misma convivencia humana. En particular, se plantea la cuestión de si los mandamientos de Dios, que están grabados en el corazón del hombre y forman parte de la Alianza, son capaces verdaderamente de iluminar las opciones cotidianas de cada persona y de la sociedad entera. ¿Es posible obedecer a Dios y, por tanto, amar a Dios y al prójimo, sin respetar en todas las circunstancias estos mandamientos? Está también difundida la opinión que pone en duda el nexo intrínseco e indivisible entre fe y moral, como si sólo en relación con la fe se deban decidir la pertenencia a la Iglesia y su unidad interna, mientras que se podría tolerar en el ámbito moral un pluralismo de opiniones y de comportamientos, dejados al juicio de la conciencia subjetiva individual o a la diversidad de condiciones sociales y culturales.

5. En un tal contexto -todavía actual- he tomado la decisión de escribir -como ya anuncié en la Carta apostólica Spiritus Domini, publicada el 1 de agosto de 1987 con ocasión del segundo centenario de la muerte de San Alfonso María de Ligorio- una Encíclica destinada a tratar, «más amplia y profundamente, las cuestiones referentes a los fundamentos mismos de la teología moral» (9), fundamentos que sufren menoscabo por parte de algunas tendencias actuales.

Me dirijo a vosotros, venerables Hermanos en el Episcopado, que compartís conmigo la responsabilidad de custodiar la «sana doctrina» (2 Tim 4, 3), con la intención de precisar algunos aspectos doctrinales que son decisivos para afrontar la que sin duda constituye una verdadera crisis, por ser tan graves las dificultades derivadas de ella para la vida moral de los fieles y para la comunión en la Iglesia, así como para una existencia social justa y solidaria.

Si esta Encíclica -esperada desde hace tiempo- se publica precisamente ahora, se debe también a que ha parecido conveniente que la precediera el Catecismo de la Iglesia Católica, el cual contiene una exposición completa y sistemática de la doctrina moral cristiana. El Catecismo presenta la vida moral de los creyentes en sus fundamentos y en sus múltiples contenidos como vida de «los hijos de Dios». En él se afirma que «los cristianos, reconociendo en la fe su nueva dignidad, son llamados a llevar en adelante una "vida digna del Evangelio de Cristo" (Flp 1, 27). Por los sacramentos y la oración reciben la gracia de Cristo y los dones de su Espíritu que les capacitan para ello» (10). Por tanto, al citar el Catecismo como «texto de referencia seguro y auténtico para la enseñanza de la doctrina católica» (11), la Encíclica se limitará a afrontar algunas cuestiones fundamentales de la enseñanza moral de la Iglesia, bajo la forma de un necesario discernimiento sobre problemas controvertidos entre los estudiosos de la ética y de la teología moral. Éste es el objeto específico de la presente Encíclica, la cual trata de exponer, sobre los problemas discutidos, las razones de una enseñanza moral basada en la Sagrada Escritura y en la Tradición viva de la Iglesia (12), poniendo de relieve, al mismo tiempo, los presupuestos y consecuencias de las contestaciones de que ha sido objeto tal enseñanza.

1)      Const. past. sobre la Iglesia en el mundo actual Gaudium et spes, 22.

2)      Cf. Conc. Vat. II, Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium, 1.

3)      Cf. ibid., 9.

4)      Conc. Vat. II, Const. past. sobre la Iglesia en el mundo actual Gaudium et spes, 4.

5)      Pablo VI, Alocución a la Asamblea general de las Naciones Unidas (4 octubre 1965), 1: AAS 57 (1965), 878; cf. Carta enc. Populorum progressio (26 marzo 1967), 13: AAS 59 (1967), 263-264.

6)      Cf. Conc. Vat. II, Const. past. sobre la Iglesia en el mundo actual Gaudium et spes, 33.

7)      Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium, 16.

8)      Pío XII ya había puesto de relieve este desarrollo doctrinal: cf. Radiomensaje en ocasión del cincuenta aniversario de la carta enc. Rerum novarum de León XIII (1 junio 1941): AAS 33 (1941), 195-205. También Juan XXIII, Carta enc. Mater et magistra (15 mayo 1961): AAS 53 (1961), 410-413.

9)      Carta ap. Spiritus Domini (1 agosto 1987): AAS 79 (1987), 1374.

10)  Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1692.

11)  Const. ap. Fidei depositum (11 octubre 1992), 4.

12)  Cf. Conc. Vat. II, Const. dogm. sobre la divina revelación Dei Verbum, 10.

 

Fuente: http://multimedios.org/docs/d000452/

 

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El fracaso de la legalización del aborto en el Uruguay

Una victoria pro-vida con sabor amargo

 

Ing. Daniel Iglesias Grèzes

Lic. Néstor Martínez

Diác. Jorge Novoa

 

1.    Principales antecedentes

La Ley Nº 9.763, vigente en la República Oriental del Uruguay desde 1938, considera siempre al aborto como un delito, aunque permite al Juez la exención o atenuación de la pena con base en cuatro causales bastante amplias. Tradicionalmente el Estado uruguayo ha aplicado esa ley con escasa diligencia. La cantidad anual de personas procesadas judicialmente por el delito de aborto es muy baja. Generalmente se trata de médicos o parteras; casi nunca de madres que han abortado.

 

Desde hace décadas existe en nuestro país un organismo público (llamado actualmente Comisión Reguladora de la Interrupción de la Gravidez) que, contrariando la ley vigente, autoriza la realización de abortos en determinados casos puntuales.

 

Durante el pasado período de gobierno (2000-2005), bajo la Presidencia del Dr. Jorge Batlle (del Partido Colorado), ocurrieron tres hechos de gran importancia en torno a la cuestión de la penalización del aborto.

 

El 5 de diciembre de 2003 el Ministerio de Salud Pública autorizó la venta de Misoprostol, un fármaco indicado para el tratamiento de úlceras gastroduodenales, que también puede ser utilizado (ilegalmente) para producir abortos. El Misoprostol tiene una alta eficacia abortiva durante los dos primeros trimestres del embarazo y puede causar graves problemas de salud a las mujeres que lo utilizan con fines abortivos sin supervisión médica. El uso abortivo de Misoprostol se ha difundido bastante en Uruguay, mientras las autoridades públicas fingen ignorarlo.

 

El día 4 de mayo de 2004 el proyecto de ley "de Defensa de la Salud Reproductiva", que establecía la legalidad del aborto dentro de las primeras doce semanas de embarazo y que contaba con media sanción de la Cámara de Representantes, fue rechazado por la Cámara de Senadores, al obtener 13 votos a favor, 17 votos en contra y una abstención. En total, alrededor del 90% de los Senadores y Representantes (también llamados Diputados) del Frente Amplio (una coalición de izquierda, actual partido de gobierno) votaron a favor del proyecto. Al parecer este dato no fue tenido en cuenta por muchos ciudadanos católicos en las elecciones nacionales de 2004.

 

Poco después de esa derrota legislativa, los sectores pro-abortistas lograron poner en marcha, en el principal hospital pediátrico de Montevideo (el Pereira Rossell), una “iniciativa sanitaria contra el aborto en condiciones de riesgo”, que consiste esencialmente en promover el aborto químico. No se realizan abortos, pero se atiende a la mujer antes del aborto (poniendo énfasis en el asesoramiento sobre el uso abortivo de Misoprostol) y después del aborto. Los médicos tampoco recetan Misoprostol, pero éste puede ser adquirido ilegalmente en las inmediaciones del Hospital o incluso dentro del mismo.

 

2.      Una embestida contra la familia y la vida

El día 26 de mayo de 2006, poco más de un año después del comienzo del primer gobierno de izquierda de la historia del Uruguay, el proyecto de ley de “defensa del derecho a la salud sexual y reproductiva” fue presentado en la Cámara de Senadores con la firma de 12 de los 17 Senadores del partido de gobierno. El núcleo de este proyecto de ley era muy similar al proyecto rechazado por el Senado en 2004. Sin embargo, se le había agregado un capítulo programático (el Cap. I), que a la postre sería casi lo único que subsistiría para convertirse en ley.

 

Dejando de lado el Capítulo I, que analizaremos luego, cabe destacar que el nuevo proyecto de ley:

·        autorizaba el aborto por la sola voluntad de la mujer hasta las doce semanas de gravidez;

·        autorizaba el “aborto terapéutico” y el “aborto eugenésico” en cualquier momento;

·        desestimaba absolutamente la voluntad del padre (el varón);

·        establecía el aborto como “acto médico”;

·        limitaba arbitrariamente y violaba el derecho a la objeción de conciencia;

·        obligaba a todas las instituciones de asistencia médica a realizar abortos;

·        obligaba a los Jueces a autorizar abortos.

 

Como cabía esperar, durante el actual período de gobierno (2005-2010) la gran mayoría de los legisladores frenteamplistas ha impulsado una amplia ofensiva contra la familia y la vida. Además del nuevo intento de legalización del aborto, que comentaremos ampliamente, dicha ofensiva incluyó, entre otras, las siguientes iniciativas:

·        el reconocimiento legal de las uniones concubinarias heterosexuales u homosexuales (logrado por medio de la Ley Nº 18.246);

·        el intento de legalización de algunas formas de eutanasia pasiva (a través del proyecto de ley de “voluntad anticipada”);

·        la puesta en marcha de un programa de educación sexual de sesgo relativista en la Administración Nacional de Educación Pública;

·        un proyecto de ley que otorgaría a las parejas homosexuales el derecho a la adopción;

·        un proyecto de ley que permitiría el cambio de “identidad de género” en el Registro Civil;

·        un proyecto de ley de “reproducción humana asistida” que atenta contra el orden moral objetivo de varias maneras.

 

3.      Desprecio de la ley

En mayo de 2007, en un momento en que el trámite parlamentario del proyecto de ley de “defensa del derecho a la salud sexual y reproductiva” parecía estancado, los pro-abortistas recurrieron a una estrategia muy singular, que revela su desprecio de la ley vigente en nuestro país.

 

El procesamiento sin prisión de una mujer que cometió un aborto reavivó la polémica sobre la legalización del aborto. Los partidarios de la legalización sacaron a relucir un nuevo argumento, según el cual los médicos que denuncian un aborto violan el secreto médico, incurriendo en una grave falta contra la ética de su profesión. Resulta paradójico que se acuse de falta de ética a los médicos que cumplen su deber moral de denunciar un delito conocido, mientras se pasa por alto la gravísima falta ética de los médicos que realizan abortos o recomiendan cómo hacerse un aborto supuestamente “seguro” (para la madre, claro está).

 

Poco después, un grupo de más de 8.000 personas, entre las cuales figuraban varios ministros y legisladores del partido de gobierno y muchas personas conocidas e influyentes, publicó en Internet una declaración en la que, solidarizándose con dicha mujer procesada, cada uno de ellos manifiesta haber violado la Ley Nº 9.763. Esta estratagema parecía provenir de un sentimiento de frustración por no haber logrado aún, por la vía parlamentaria, la legalización del aborto a petición. De este modo se agravó la división de los uruguayos acerca del aborto, ya que se puso en cuestión, no sólo una ley determinada, sino la actitud misma de respeto a la ley vigente que debe inspirar a los ciudadanos de cualquier Estado de derecho. Da la impresión de que se pretendió proclamar una especie de derogación de facto de una ley. Esa declaración parecía un desafío arrogante, como diciendo: “Veamos si hay algún fiscal que se anime a abrir un expediente judicial para indagar sobre la legalidad de un manifiesto firmado por tantas y tan prestigiosas personas como nosotros”. Como si en el Uruguay no hubiera un ordenamiento jurídico en el cual nadie es más que nadie, una ley vigente que todos por igual debemos respetar, nos guste o no nos guste.

 

4.      Un trámite parlamentario muy irregular

La Ley de Defensa del Derecho a la Salud Sexual y Reproductiva viola el orden jurídico de nuestra República, no sólo por atentar gravemente contra los derechos humanos, sino también por su irregular trámite legislativo.

 

Las irregularidades denunciadas por el movimiento pro-vida son básicamente tres:

·        A principios de 2007, la Comisión de Salud de la Cámara de Senadores discutió y votó en particular el proyecto de ley, sin antes discutirlo y aprobarlo en general, como correspondía.

·        A fines del mismo año, el Senado rechazó el proyecto; pero algunas semanas después, de un modo antirreglamentario, volvió a someterlo a votación y lo aprobó.

·        En 2008, la Comisión de Salud de la Cámara de Representantes pasó el proyecto de ley al Plenario de la misma Cámara con dos informes en minoría (¡?) cuando, según el Reglamento, al haber dos miembros de la Comisión a favor y dos en contra, el proyecto debió ser archivado.

 

Analizaremos con más detalle la más grave de esas irregularidades (la segunda), resumiendo la exposición que el Dr. Carlos María Freira, representante del Instituto Americano de Defensa de los Derechos Humanos, realizó el día 3/09/2008 ante la Comisión de Salud Pública y Asistencia Social de la Cámara de Representantes.

 

Por medio del Repartido Nº 551/07, la Comisión de Salud del Senado remitió al Plenario de la Cámara de Senadores dos proyectos de ley diferentes:

·        El primero, que es el que luego envió el Senado a la Cámara de Representantes, como si hubiera sido aprobado, era denominado “Proyecto de Ley” y figuraba a fs. 19 del Repartido. El día 17/10/2007, en la Sesión Extraordinaria Nº 40, fue rechazado en la votación en general (por 15 votos en 30).

·        El segundo era denominado “Proyecto de ley sustitutivo” y figuraba a fs. 5 del Repartido. En la misma Sesión Extraordinaria fue aprobado en general en votación unánime (31 votos en 31). En consecuencia, debía ser votado en particular en una sesión posterior. El día 6/11/2007, en la Sesión Extraordinaria Nº 42, fue tratado como único punto del orden del día. Como varios Senadores habían variado de posición, se pidió la reconsideración de la votación en general de este proyecto, la que fue aprobada (por 30 votos en 31). De inmediato se pasó a votar nuevamente en general el “Proyecto de ley sustitutivo”, y esta vez resultó rechazado (por 13 votos en 30).

 

Por lo tanto los dos proyectos presentados por la Comisión de Salud fueron rechazados en forma legítima e irrevocable por el Senado. El rechazo de un proyecto de ley por una de las Cámaras tiene varios efectos:

a) en primer lugar, un proyecto de ley sólo puede ser pasado a la otra Cámara cuando ha sido previa y debidamente aprobado por la Cámara de origen (art. 137 de la Constitución);

b) a partir del rechazo, deja de existir como proyecto de ley, excepto que se haya solicitado su reconsideración en la misma sesión o en la siguiente y que la misma sea aprobada;

c) una vez firme el rechazo, un proyecto que ha sido rechazado por cualquiera de las Cámaras o por la Asamblea General no puede ser presentado nuevamente hasta la siguiente legislatura.

 

Cuando en la Sesión del día 6/11/2007 el Presidente de la Cámara sometió nuevamente a votación el proyecto de fs. 19 (rechazado por la misma Cámara el día 17/10/2007), se violó el Reglamento de la Cámara: ese proyecto no estaba en el orden del día (art. 61), no se pidió su inclusión en el orden del día (art. 66) y ya no podía ser reconsiderado porque su rechazo había quedado firme (art. 105). Por lo tanto, la aprobación de ese proyecto carece de valor alguno. A pesar de esto, el Senado envió dicho proyecto a la Cámara de Representantes, como si fuera un proyecto de ley debidamente aprobado.

 

Tan claro es todo esto que ninguna de las dos abogadas que asumieron la representación de la Cámara de Representantes en los juicios de nulidad tramitados ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo se animó a controvertir ninguno de los hechos relacionados en las demandas y tampoco la irregularidad e improcedencia de los mismos. En una palabra, en dichos juicios de nulidad no existen hechos controvertidos, puesto que todos los hechos referidos fueron reconocidos por el Poder Legislativo.

 

5.      Las dos votaciones del año 2007 en el Senado

El 17 de octubre de 2007 el Senado rechazó el proyecto de ley de “defensa del derecho a la salud sexual y reproductiva”, por 15 votos a favor y 15 en contra. El mismo día los Senadores aprobaron por unanimidad en general un proyecto de ley igual al citado, pero excluyendo el Capítulo II, que trataba directamente acerca de la legalización del aborto. El nuevo proyecto, sin embargo, incluía aspectos muy negativos, como por ejemplo la adhesión oficial a la ideología de la “perspectiva de género”, la imposición por ley de falsos principios éticos, graves amenazas contra la libertad de expresión y la patria potestad y la extensión a todos los centros de salud del país de una iniciativa que en los hechos equivale a promover el aborto farmacológico.

Quince Senadores del Frente Amplio votaron a favor de la legalización del aborto, mientras que otros dos votaron en contra. Además votaron en contra los once Senadores del Partido Nacional y dos Senadores del Partido Colorado. El restante Senador colorado se retiró de sala en el momento de la votación. Los 31 Senadores apoyaron con su voto el citado proyecto alternativo.

 

Lamentablemente, el 6 de noviembre de 2007 la Cámara de Senadores volvió a tratar el proyecto de ley rechazado veinte días antes, aprobándolo en esa ocasión por 18 votos sobre 31. Votaron a favor 16 Senadores del Frente Amplio, un Senador del Partido Nacional y un Senador del Partido Colorado. Los cambios con respecto a la votación anterior fueron los siguientes: el Senador frenteamplista Alberto Cid, que había votado en contra del proyecto en octubre, votó a favor del mismo esta vez; el Senador nacionalista Julio Lara, cuyo suplente había votado en octubre contra la legalización del aborto, votó a favor en noviembre; el Senador colorado Julio María Sanguinetti, cuyo suplente se había retirado de sala durante la votación de octubre, votó a favor de la legalización del aborto en esta segunda instancia. El proyecto de ley aprobado por el Senado pasó a consideración de la Cámara de Representantes.

 

6.      El desenlace: un veto parcial muy anunciado

En una larga sesión, que se extendió del martes 4 al miércoles 5 de noviembre de 2008, la Cámara de Representantes aprobó el proyecto de ley. La votación del proyecto en general arrojó 49 votos a favor y 48 votos en contra. Todos los votos a favor provinieron de Diputados del Frente Amplio. Votaron en contra los 46 Diputados presentes de la oposición (integrada por el Partido Nacional, el Partido Colorado y el Partido Independiente) y dos Diputados del Frente Amplio. Dicha aprobación sólo fue posible porque, bajo una intensa presión de la mayoría de sus compañeros de bancada, otros dos Diputados del Frente Amplio que habían anunciado su intención de votar en contra del proyecto terminaron votando a favor del mismo. Uno de ellos, sin embargo, votó contra el Artículo 2º del proyecto, que instituía a los “derechos sexuales y reproductivos” como “derechos humanos universales”. Así, ese artículo fue rechazado, por lo cual el proyecto de ley tuvo que volver al Senado.

 

Cabe mencionar que dos Diputados titulares del Frente Amplio, de conocida posición anti-abortista, no participaron de esta sesión de la Cámara de Representantes. Según informes de prensa, esto se debió a maniobras de su propio sector político, Asamblea Uruguay (cuyo líder, el Senador Danilo Astori, es uno de los precandidatos del Frente Amplio a la Presidencia de la República). Asamblea Uruguay se había comprometido a hacer los esfuerzos necesarios para asegurar que se alcanzarían los votos requeridos para aprobar ese proyecto de ley en la Cámara Baja.

 

El martes 11 de noviembre de 2008 el proyecto en cuestión -con la modificación hecha por la Cámara de Representantes- fue aprobado por la Cámara de Senadores, por 17 votos contra 13. Votaron a favor los 17 Senadores del Frente Amplio. En contra votaron los once Senadores del Partido Nacional y dos de los tres Senadores del Partido Colorado. El restante Senador colorado (el Dr. Julio María Sanguinetti, quien fue dos veces Presidente de la República) se ausentó de sala en el momento de la votación. Habiendo sido aprobado por ambas Cámaras, el proyecto de ley pasó a consideración del Poder Ejecutivo.

 

El jueves 13 de noviembre de 2008, en un hecho que tuvo resonancia mundial, el Poder Ejecutivo, ejercido en ese caso por el Dr. Tabaré Vázquez, Presidente de la República, y la Dra. María Julia Muñoz, Ministra de Salud Pública, vetó los Capítulos II, III y IV del proyecto de ley. Esos tres Capítulos trataban directamente acerca de la legalización del aborto. De este modo, el Dr. Vázquez (médico oncólogo de reconocido prestigio profesional) cumplió su reiterado compromiso público de vetar dichas disposiciones. Recomendamos la lectura del documento por medio del cual el Poder Ejecutivo interpuso ese veto parcial y explicó los fundamentos del mismo (el documento está disponible en: http://www.presidencia.gub.uy/_Web/proyectos/2008/11/s511__00001.PDF).

Diversos comentaristas, tanto en el Uruguay como en otros países, han destacado la fuerte coincidencia entre las razones esgrimidas en este documento y muchos de los principales argumentos del movimiento pro-vida.

 

El jueves 20 de noviembre de 2008 se reunió la Asamblea General (integrada por todos los miembros de ambas Cámaras parlamentarias) para considerar el veto presidencial. Para levantar el veto se requería un mínimo de tres quintos de los votos de los miembros presentes de cada Cámara. Votaron negativamente (es decir, en contra del veto presidencial) 15 de los 29 Senadores presentes y 46 de los 90 Diputados presentes. De los 61 votos negativos, 60 fueron de legisladores del partido de gobierno. El restante voto negativo fue el del ya mencionado Dr. Sanguinetti. Al principio la sesión fue presidida por el Senador José Mujica (un ex guerrillero tupamaro, otro precandidato del Frente Amplio a la Presidencia de la República), quien sin embargo se retiró antes de la votación. Dado que no se alcanzaron las mayorías especiales requeridas, el veto quedó firme. Por consiguiente, del proyecto original fueron aprobados únicamente el Capítulo I (sin el Artículo 2º) y el Capítulo V.

 

Los hechos de los últimos dos años galvanizaron al movimiento pro-vida en el Uruguay. Esto se puso de relieve en varios actos públicos realizados en 2007 y 2008, sobre todo en la gran manifestación del lunes 3 de noviembre de 2008, que contó con unos 3.000 participantes, que marcharon por la principal avenida de Montevideo. Pese a sus escasos recursos, la Mesa Coordinadora Nacional por la Vida, organismo que convocó estos actos, consolidó su liderazgo en esta temática dentro de la sociedad civil.

 

7.      Nuestra valoración del desenlace

Los hechos reseñados en el numeral anterior contienen aspectos positivos y aspectos negativos.

 

Por una parte, celebramos el gran triunfo alcanzado por la “cultura de la vida” al ser rechazadas las disposiciones legislativas que habrían convertido al Uruguay en el primer país de América Latina (excepto Cuba) en introducir la legalización del aborto por la sola voluntad de la madre, bajo condiciones muy amplias. Una vez más, con la ayuda de Dios, el pequeño David ha vencido al gigante Goliat. Felicitamos, entonces, a todos los legisladores, gobernantes y ciudadanos uruguayos que defendieron el derecho humano a la vida.

 

Destacamos el coraje manifestado por el Presidente de la República al mantenerse fiel a profundas convicciones éticas, pese a la existencia de fortísimas presiones contrarias. No es nada común que un importante líder político actúe en contra de la firme voluntad de casi todos sus seguidores y de sus propios intereses electorales, para seguir el dictado de su conciencia.

 

Con la misma claridad lamentamos los aspectos negativos de estos acontecimientos. Como veremos en detalle más adelante, la ley promulgada contiene muchas disposiciones inadmisibles.

 

Por otra parte, subrayamos que, en el mismo momento en que se difundió la noticia del veto parcial, el sitio web de la Presidencia de la República emitió un comunicado que abre las puertas para una eventual legalización del “aborto terapéutico” y el “aborto eugenésico”.

 

En resumen, corresponde que el movimiento pro-vida siga trabajando a fin de lograr la derogación total de la nueva ley, en el momento oportuno.

 

8.      El Artículo 2º

El Artículo 2º, finalmente rechazado por el Parlamento, definía como los “principios” de la ley. Originalmente se los denominó “principios rectores” y “principios éticos”, pero luego se abandonaron los dos adjetivos para contemplar (sólo en las formas) la posición de quienes sostenían que no correspondía establecer nuevos “principios éticos” por ley.

 

El Art. 2º establecía que los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos universales, intransferibles e inalienables.

 

El literal a) establecía que la protección de esos derechos incluye: “la promoción de la equidad en términos de género”, introduciendo así la peligrosa noción de “género” en nuestro orden jurídico.

 

Más adelante, el mismo artículo determinaba que: “En materia de sexualidad humana se reconocerá tanto la función biológica vinculada a la procreación como el carácter placentero de la comunicación interpersonal.”

Este “principio” contradice la ley moral natural tal como ésta es expuesta por la Iglesia Católica, la que enseña que -desde el punto de vista ético- la relación sexual tiene dos finalidades o significados inseparables: el significado unitivo (la unión de los cónyuges) y el significado procreativo (la apertura al don de los hijos). El texto en cuestión admite la disociación de ambos significados y no respeta el significado unitivo, puesto que en ningún momento enmarca el ejercicio de la sexualidad dentro de la unión matrimonial. Dentro del concepto de “comunicación interpersonal”, destaca sólo su carácter placentero, no su carácter de expresión del amor conyugal. Se manifestaba así una fuerte tendencia a una ética individualista, subjetivista y hedonista.

 

También corresponde destacar los siguientes literales:

·        “f) reconocer el derecho de toda persona a procurar su satisfacción sexual según sus propias necesidades y preferencias, siempre que resulten respetados los derechos de terceros.”

Este “principio”, desarrollado con coherencia, conduciría a extremos evidentemente inhumanos, como el sado-masoquismo, la zoofilia, la necrofilia, la pedofilia y un largo etcétera.

Según este literal, los “derechos sexuales” incluyen un supuesto derecho al placer sexual, procurado sin ningún tipo de barreras éticas, salvo el caso del daño directo a otros. Aquí se evidenciaba un individualismo radical.

En la exposición de motivos de la ley se encuentra otra muestra notable de esta antropología individualista: “Por otro lado, una de cada cuatro mujeres nunca ha consultado al ginecólogo por motivos vinculados a su autocuidado, sin mediación de su rol materno. […] Las mujeres que completan 12 años de estudio, muestran un mayor nivel de autocuidado. Se manifiesta así el estereotipo de género de “ser para los demás”, “cuidar de los otros”, en detrimento de “ser para sí”, “cuidarse a sí misma”, que sólo parece debilitarse con el acceso a estudios superiores.” Por lo tanto, según la filosofía que inspira esta ley, “ser para los demás” no es una virtud moral, sino un “estereotipo de género” que habría que erradicar, y “ser para sí” no es la inmoralidad por excelencia (el egoísmo), sino una actitud apropiada, que todo el aparato del Estado deberá promover.

·        “g) combatir las discriminaciones de orden cultural que impidan la toma de decisiones autónomas y en igualdad de condiciones entre hombres y mujeres.”

¿Qué se entendía aquí por “decisiones autónomas”? Probablemente se trataba de decisiones libres de toda referencia a un orden moral objetivo, es decir de decisiones amorales.

·        “h) Combatir toda forma de violencia sexual y otras presiones de carácter físico, social, económico o cultural.”

Sería interesante saber si -por ejemplo- la doctrina católica sobre la inmoralidad de los actos homosexuales es una de las presiones de carácter cultural sobre el ejercicio de la sexualidad que el Estado uruguayo habría asumido el deber de combatir. Se insinuaba aquí un grave atentado contra la libertad religiosa, la libertad de pensamiento y la libertad de expresión de los uruguayos.

·        “i) Reconocer y difundir el derecho y la obligación de hombres y mujeres, cualquiera sea su edad, a controlar responsablemente su sexualidad por los medios más adecuados y compatibles con sus convicciones.”

Aquí, además del subjetivismo ético, se insinúa un grave atentado contra la patria potestad.

 

9.      Análisis de la ley promulgada

El Capítulo I de la Ley (titulado "De los Derechos Sexuales y Reproductivos"), es la versión modificada de un texto aprobado el día 3/07/2007 por unanimidad por la Comisión de Salud Pública del Senado, conformada por siete Senadores (cuatro frenteamplistas, dos nacionalistas y un colorado).

 

El Artículo 1º establece que: “El Estado garantizará condiciones para el ejercicio pleno de los derechos sexuales y reproductivos de toda la población. A tal efecto, promoverá políticas nacionales de salud sexual y reproductiva, diseñará programas y organizará los servicios para desarrollarlos, de conformidad con los principios y normas que se establecen en los artículos siguientes.”

Se introduce en nuestra legislación un concepto muy ambiguo y peligroso: los “derechos sexuales y reproductivos”. Según la mayoría de sus propulsores, los “derechos sexuales” incluyen el derecho a la actividad sexual fuera del matrimonio y los “derechos reproductivos” incluyen el derecho a la anticoncepción, la esterilización y el aborto.

La ley no puede reconocer otros derechos humanos que los reconocidos explícitamente por la Constitución Nacional o los “que son inherentes a la personalidad humana o se derivan de la forma republicana de gobierno” (Art. 72 de la Constitución). Pero estos supuestos “derechos sexuales y reproductivos” no son reconocidos por nuestra Constitución, ni por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ni por la Convención Americana sobre Derechos Humanos; tampoco son inherentes a la personalidad o naturaleza humana ni se deducen de la forma republicana o democrática de gobierno. No se puede inventar nuevos derechos humanos por ley positiva. Eso es un ejercicio de dictadura de las mayorías.

 

El Artículo 2º (ex 3º) define los objetivos generales de las políticas y programas de salud sexual y reproductiva.

Su literal b) define como objetivo general: “[garantizar] la incorporación de la perspectiva de género en todas las acciones”).

Se erige a la “perspectiva de género” (que afirma que el “género” es una mera construcción cultural y una opción libre de la persona, independiente de su realidad biológica) como ideología oficial del Estado uruguayo, contrariando así el principio de laicidad;

El concepto de “perspectiva de género” está asociado a una ideología feminista radical que desconoce o subestima las diferencias naturales entre los sexos, considera los géneros masculino y femenino como construcciones culturales modificables y sostiene la existencia de cinco o más géneros, todos ellos igualmente legítimos.

La ambigüedad terminológica permite la manipulación por medio del lenguaje. Por eso se debería exigir una definición muy precisa de lo que se entiende aquí por “género”. Así se pondría en evidencia una cuestión fundamental: ¿Por qué un Estado laico (supuestamente neutral en el terreno filosófico) debería adherirse a la “perspectiva de género”, acerca de la cual cuando menos debería admitirse que es muy cuestionable?

 

El literal d) presenta este otro objetivo general: “Capacitar a las y los docentes de los ciclos primario, secundario y terciario para la educación en el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos como parte de una ciudadanía plena y en el respeto de los valores de referencia de su entorno cultural y familiar”.

Pese a la referencia al respeto a los valores del “entorno familiar” (relativizado quizás por el respeto paralelo a los valores del “entorno cultural”), este literal abre perspectivas funestas.

Además, según la exposición de motivos, el Estado asume como deber fundamental el de “garantizar la educación sexual a todos los niveles del sistema educativo formal, informal y no formal como herramienta sustancial para la promoción de una sexualidad plena y saludable.”

No es aventurado suponer que se pretende utilizar todo el sistema educativo para difundir la ética individualista y hedonista que sustenta esta ley y que muchos docentes inculcarán en sus alumnos la falsa noción de que la homosexualidad y el aborto son derechos humanos.

 

El Artículo 3º (ex 4º) define los objetivos específicos de las políticas y programas de salud sexual y reproductiva.

Citaremos solamente algunos de sus literales:

“a) difundir y proteger los derechos de niños, niñas, adolescentes y personas adultas en materia de información y servicios de salud sexual y reproductiva;

(…)

f) garantizar el acceso universal a diversos métodos anticonceptivos seguros y confiables;

g) incluir la ligadura tubaria y la vasectomía con consentimiento informado de la mujer y del hombre, respectivamente;”

 

El Artículo 4º establece las funciones que asume el Ministerio de Salud Pública para el cumplimiento de los objetivos antes definidos.

Cabe destacar su numeral 2:

“Implementar en todo el territorio nacional la normativa sanitaria vigente (Ordenanza 369/04, de 6/8/2004 del MSP) a cerca de la atención integral en los casos de embarazo no deseado-no aceptado, denominada “Asesoramiento para la maternidad segura, medidas de protección materna frente al aborto provocado en condiciones de riesgo”;”

Esto equivale a implantar en todo el país el programa de “asesoramiento para la maternidad segura” que hoy funciona en el Hospital Pereira Rossell de Montevideo, programa que consiste esencialmente en promover el aborto farmacológico basado en el Misoprostol;

 

El Artículo 5º establece las funciones que asume el Ministerio de Salud Pública para el cumplimiento de los objetivos antes definidos.

 

El Artículo 6º establece la universalidad de los servicios de salud sexual y reproductiva.

 

El Capítulo II (ex V), titulado “Disposiciones finales”, en su Artículo 7º (ex 22) establece lo siguiente:

Incorpórase al Código de la Niñez y la Adolescencia el siguiente artículo:

“ARTICULO 11 bis. (Información y acceso a los servicios de salud).- Todo niño, niña o adolescente tiene derecho a la información y acceso a los servicios de salud, inclusive los referidos a la salud sexual y reproductiva, debiendo los profesionales actuantes respetar la confidencialidad de la consulta y ofrecerle las mejores formas de atención y tratamiento cuando corresponda.

De acuerdo a la edad del niño, niña o adolescente se propenderá a que las decisiones sobre métodos de prevención de la salud sexual u otros tratamientos médicos que pudieran corresponder, se adopten en concurrencia con sus padres u otros referentes adultos de su confianza, debiendo respetarse en todo caso la autonomía progresiva de los adolescentes.

En caso de existir riesgo grave para la salud del niño, niña o adolescente y no pudiera llegarse a un acuerdo con éste o con sus padres o responsables del mismo en cuanto al tratamiento a seguir, el profesional podrá solicitar el aval del Juez competente en materia de derechos vulnerados o amenazados de niños, niñas y adolescentes, quien a tales efectos deberá recabar la opinión del niño, niña o adolescente, siempre que sea posible.””

 

Aquí se viola gravemente la patria potestad, dado que se establece que en el ejercicio de los supuestos “derechos sexuales y reproductivos” y la recepción de “servicios de salud reproductiva” por parte de niños o adolescentes, es posible en ciertos casos ignorar las convicciones y la voluntad de sus padres. Más aún, debido al carácter confidencial que se asigna a esos servicios médicos, en muchos casos los padres ni siquiera podrán enterarse de lo que se hace en esta materia con sus hijos menores de edad.

 

10.  Consideraciones estratégicas

Se equivoca absolutamente quien piense que los pocos artículos de la ley promulgada son irrelevantes porque no se refieren directamente a la legalización del aborto. Como lo hemos mostrado más arriba, esos artículos constituían el núcleo ideológico del proyecto, del cual se desprendían luego (en los tres Capítulos vetados) sus disposiciones concretas.

Puede parecer sorprendente que un texto legal que violenta tan profundamente la mentalidad y las costumbres de amplios sectores del pueblo uruguayo haya sido aprobado por unanimidad por siete Senadores pertenecientes a los tres mayores partidos políticos del país. Esto es un indicio más de la gran desproporción existente entre la importancia histórica y social de la religión mayoritaria del Uruguay (es decir, la católica) y la notoria debilidad política de los católicos.

Sin embargo, no es hora de quejarse ni de lamentarse. Si hemos llegado hasta esta situación es porque -muy a menudo y durante largo tiempo- muchos católicos dejaron de lado (prácticamente) parte de sus convicciones morales más profundas cuando les tocó actuar en el ámbito público o político. Tanto le hemos hecho el juego al secularismo, tanto ha calado éste dentro de nosotros mismos, que a veces sentimos que estamos haciendo algo incorrecto al profesar nuestros principios cristianos en esos ámbitos, cuando en realidad sólo estamos haciendo uso de nuestros inalienables derechos.

Resulta urgente, pues, que los católicos uruguayos despertemos de nuestro actual letargo y pasividad y rápidamente nos organicemos y movilicemos para defender, junto con las personas no católicas que reconocen la ley moral natural, el derecho humano fundamental a la vida y la recta concepción del hombre, el matrimonio, la familia y la sociedad. Además, hemos de tomar nota cuidadosamente de las actuaciones de cada legislador y de cada político en estos asuntos y tenerlas muy presentes en cada ocasión en que seamos convocados a las urnas.

 

En esta nueva fase de la embestida contra la familia y la vida en el Uruguay, exhortamos a los católicos uruguayos que aún no hayan hecho nada al respecto a movilizarse y sumarse a los grupos pro-vida y pro-familia. Dejemos de lado ya la apatía y la resignación en torno a asuntos de los que depende en gran parte la calidad moral de nuestra República. Creemos que, ante hechos tan graves como éstos, los católicos uruguayos debemos salir de nuestra actual y masiva pasividad, y movilizarnos para procurar -por todos los medios lícitos- que en nuestro país el derecho fundamental a la vida humana sea respetado. Despertemos ya, antes de que sea demasiado tarde.

 

¿Cómo enfrentar esta ofensiva anti-vida y anti-familia? Nos parece que deberíamos tomar en cuenta, entre otros, los siguientes criterios básicos:

 

1)      Los fieles cristianos laicos deben actuar en plena comunión con la Jerarquía de la Iglesia. Es importante que los católicos laicos ejerciten la “libertad de los hijos de Dios” (Romanos 8,21), pero dentro de un orden justo, bajo la guía del Magisterio eclesial. A su vez pensamos que en el tiempo presente, tan caracterizado por la confusión doctrinal, los laicos necesitan y anhelan escuchar la voz de sus Pastores.

2)      Los cristianos deberían evitar dos errores contrapuestos: el irenismo y el moralismo.

a)      Según la clásica definición de San Agustín, la paz es la “tranquilidad en el orden”. Por lo tanto, no podemos sentirnos totalmente en paz en medio de la injusticia. Rechazando las promesas de los falsos profetas que anuncian una “paz” meramente exterior (cf. Jeremías 6,14), debemos comprometernos con la búsqueda pacífica de una armonía social integral, basada en la obediencia a la voluntad de Dios sobre el hombre.

b)      El cristianismo no empieza ni termina en la moral natural, sino en el encuentro personal con Dios en Cristo. En medio de la lucha, a menudo enconada, a escala planetaria, de dos cosmovisiones (la cristiana y la secularista) en torno a los derechos de la familia, no es ocioso recordarnos y recordar a los demás que nuestro “no” al aborto, la eutanasia, el mal llamado “matrimonio homosexual”, etc. es la consecuencia lógica de un “” a la verdad sobre Dios, que es Amor, y a la verdad sobre el hombre, creado para amar y llamado a participar del Amor divino.

 

11.  Un silogismo para católicos en tiempos electorales

El año 2009 será en Uruguay un año electoral: en junio tendremos las elecciones internas de los partidos políticos, en octubre la elección nacional y en noviembre la eventual segunda vuelta, si ninguno de los candidatos a la Presidencia de la República reúne la mayoría absoluta en octubre. En ese contexto, concluiremos este artículo presentando un silogismo que busca orientar el voto de los ciudadanos católicos.

 

Partimos de la siguiente premisa mayor:

“Un ciudadano cristiano no puede lícitamente votar a favor de un candidato, sector o partido que promueve la legalización del aborto”.

Nos referimos aquí a la licitud moral del voto, no a su licitud jurídica. Esta premisa mayor puede ser demostrada tanto filosóficamente (es decir, apelando a la razón humana natural) como teológicamente (es decir, apelando a la razón iluminada por la fe sobrenatural). Para mayor brevedad, nos atendremos aquí a la vía teológica, apelando a la autoridad del Magisterio de la Iglesia Católica:

“Cuando en ámbitos y realidades que remiten a exigencias éticas fundamentales se proponen o se toman decisiones legislativas y políticas contrarias a los principios y valores cristianos, el Magisterio enseña que «la conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral».” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n. 570).

De esta doctrina católica se deduce fácilmente la premisa mayor referida.

 

Nuestro silogismo continúa con la siguiente premisa menor:

“El candidato, sector o partido X promueve la legalización del aborto”.

Esta premisa puede ser demostrada con base en hechos públicos y notorios, como por ejemplo el voto de cada candidato, sector o partido en las diversas instancias del trámite parlamentario de la Ley de “Defensa del Derecho a la Salud Sexual y Reproductiva”.

 

Evidentemente, el silogismo termina en la siguiente conclusión:

“Un ciudadano cristiano no puede lícitamente votar a favor de X”.

 

Para evitar esta conclusión, es preciso rechazar una doctrina católica (lo cual no debe hacer ningún católico), o bien rechazar hechos públicos y notorios (lo cual no debe hacer ningún ciudadano informado), o bien rechazar las leyes de la lógica (lo cual no debe hacer ningún ser racional).

 

Nótese que, aunque en general los Pastores de la Iglesia se limitan a enseñar la premisa mayor, ellos suponen que los fieles católicos están suficientemente capacitados para informarse acerca de los hechos que fundamentan la premisa menor y para deducir por sí mismos la necesaria conclusión.

 

***

 

·        Los tres autores son los directores del sitio web “Fe y Razón” (www.feyrazon.org).

·        El presente artículo combina contenidos de los editoriales de varios números de la revista virtual “Fe y Razón” (www.revistafeyrazon.blogspot.com).

 

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Los católicos surcoreanos ya entrenan misioneros para evangelizar Corea del Norte

Corea del Sur, con sólo 4,8 millones de católicos, ya tiene 400 misioneros en el extranjero

P. J. Ginés

Nadie lo duda: los mejor preparados para evangelizar Corea son los coreanos. En Corea del Sur hay casi 50 millones de habitantes, y sólo 4,8 millones son católicos. Pero es el país del mundo donde se dan más bautismos de adultos en el catolicismo. También el cristianismo protestante crece con fuerza.

 

Hay una primavera de vocaciones sacerdotales y un fuerte impulso misionero. Hay 400 misioneros católicos coreanos en el extranjero. Más de 150 están en Hispanoamérica. Otros muchos en EE.UU., Australia y países de Asia, incluyendo la atención a las comunidades católicas coreanas de Siberia. La diáspora coreana en todo el mundo aprecia tener sus propios sacerdotes y la misa en su idioma.

 

Pero el sueño de la Iglesia coreana es poder evangelizar en Corea del Norte, un país cerrado a cal y canto, dormido en el sueño totalitario de su dictador.

La Iglesia calcula que antes de la Guerra de Corea (1950-1953), había unos 55.000 católicos en Corea del Norte. En la diócesis norcoreana de Pyongyang había unos 20 sacerdotes. Quedan siete de ellos activos; viven en el Sur, por supuesto. El anciano monseñor Mateo Hwang In-kuk, nacido en 1936 y fugado de Pyongyang con 14 años, es el vicario episcopal de la capital del Norte. No puede pastorear a los católicos de su diócesis (suponiendo que quede alguno; se habla de que aún hay 4.000 católicos, clandestinos) pero desde el sur está entrenando nuevos sacerdotes para cuando llegue la unificación y caiga el régimen anticlerical de Corea del Norte.

La agencia Reuters recogía el 5 de marzo el inicio de curso de los 5 primeros seminaristas que ya están siendo entrenados específicamente para ser sacerdotes en el Norte. Y cada año se quiere añadir otra remesa de voluntarios. Serán diez años de formación, y quizá en 2019 el Norte siga siendo un país fantasma, cerrado al mundo y a la fe. "Nosotros, los viejos sacerdotes del norte, quizá estaremos muertos, pero nuestros estudiantes espero que no lo estén", dice monseñor Hwang.

 

Corea no es una esquina sin importancia para la Iglesia católica, sino una importante cabeza de puente en Asia. Es el país asiático con más católicos, después de Filipinas e India. Tiene incluso un cardenal, Nicholas Cheong Jin-suk, creado hace 3 años. Es una puerta para China. El idioma es distinto, pero en Asia, donde las formas de sentarse, de comer, de saludarse incluso, son absolutamente ajenas para el occidental, Corea es una plataforma de cercanía cultural que no se puede menospreciar.

 

El número de sacerdotes diocesanos es de 4.116, y atienden más de 1.500 parroquias en 15 diócesis. Los seminarios están llenos con cerca de 1.500 seminaristas. Asimismo también es muy fuerte la presencia de las congregaciones religiosas, con 9.861 religiosas y 1.539 religiosos. Los católicos están bien vistos por la población, porque se opusieron con valor a la ocupación japonesa (dieron muchos mártires que se negaron a ofrecer sacrificios al Emperador nipón). La comunidad católica también ha dado un presidente a Corea del Sur, Kim Dae-Jung, premio Nobel de la Paz en el año 2000.

 

En 1984, el Papa Juan Pablo II, en su viaje apostólico a Corea, agradecía a Dios la vitalidad de esta Iglesia asiática y, dirigiéndose al clero y a los religiosos y religiosas coreanos les decía: "Vuestro servicio ofrece grandes esperanzas para el futuro, no sólo para la Iglesia de vuestro país sino también para otros países que recibirán misioneros desde Corea. La Iglesia universal cuenta con vuestra aportación misionera".

 

Fuente: ForumLibertaswww.forumlibertas.com

 

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MERCOSUR religioso, frenesí de la teología de la liberación

 

Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja

 

El 11 de marzo comenzó en Asunción (Paraguay) la primera reunión del llamado “MERCOSUR religioso”, convocada por el presidente Fernando Lugo, en la que las estrellas invitadas son los brasileños Leonardo Boff (vid. NG 808, 809, 891) a quien Lugo considera su padre espiritual, y Carlos Alberto Libanio Christo, conocido como “Frei Betto”, ambos ideólogos de la Teología de la Liberación. La reunión concluirá el 13 de marzo.

 

Fernando Lugo (obispo católico reducido al estado laical), lanzó su propuesta en febrero pasado en el Foro Social Mundial (Belem do Pará, Brasil), el mismo ámbito en el que el presidente de Bolivia, Evo Morales, llamó a constituir “otra fe, otra religión, otra iglesia” (vid. NG 958). Lugo (vid. NG 941, 958), aprovechando su período como presidente del MERCOSUR, convocó al neomarxista Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) para que coordinara los encuentros que se realizarán en Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Según algunos cronistas de temas religiosos, Lugo intenta, así, levantar la bandera de una Teología de la Liberación renovada con un mensaje eco-indigenista, más demoledor para la Iglesia Católica que su antiguo objetivo de promover la lucha armada.

 

El secretario regional del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) es el pastor Juan Gattinoni, quien intervino en la inauguración de la reunión junto a Lugo, su vicecanciller Jorge Lara Castro y el viceministro de Culto, Hugo Brítez.

 

Institucionalizar el marxismo a través de la religión

 

El siguiente paso será llevar las propuestas religiosas consensuadas a la cumbre de jefes de Estado prevista para junio próximo en Asunción, porque son los presidentes y cancilleres quienes deben institucionalizarlas, aclaró el sociólogo argentino Fortunato Mallimaci, el mismo que en abril de 2007 declarara que “es posible crear una cultura en la que los obispos no decidan qué hacer en la vida pública o en la cama”, en la presentación del libro Cristo Vence de Horacio Verbitsky, en la que intervino junto a Felipe Pigna, (Página 12, 30-04-07).

 

Participantes y temas

 

Junto a quienes se dicen católicos, figuran entre los invitados la Asociación de Iglesias Evangélicas, Asociación de Pastores CIPAE (Comité de Iglesias para Ayuda de Emergencias), Día Mundial de Oración, Centro Regional de Asesorías y Servicios, Iglesia Anglicana, Iglesia Discípulos de Cristo, Iglesia Evangélica Metodista, Iglesia Menonita, Iglesia Bautista, Asamblea de Dios, Asociación de Iglesias, Centro de Adoración Familiar; Comunidad Indígena Mbya, su chamán y notables de la comunidad; Comunidad Indígena Pãi Tavyterã, su chamán, notables de la comunidad; Comunidad Indígena Ava Guaraní, su chamán, notables de la comunidad; Fe Baha’i (vid. NG 338, 808). También estarán la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, la Iglesia Ortodoxa, Budistas, el CLAI, la Comunidad Judía y los Musulmanes (vid. NG 850).

 

En el temario destacan algunos temas, antiguas aspiraciones masónicas: Ley de culto, relación con el Estado, es decir, entre otras cosas, igualitarismo religioso anticatólico e intromisión del Estado en las cuestiones internas de los cultos, convirtiéndose en el árbitro de la disciplina eclesiástica. Ciudadanía religiosa, rol de las religiones en el marco socio político, es decir, la religión convertida en arma de control político, instrumento para imponer el pensamiento único. Defensa del medio ambiente desde la perspectiva de la Fe, es decir, los contenidos panteístas de la prédica de Boff: “La especie humana, está condenada a hacer lo que hace porque es un parásito de la tierra” (...) “Es mucho mejor para la Tierra que desaparezca ese cáncer. La Tierra puede seguir tranquila desarrollando otra forma de vida. La infraestructura biológica, candidata a sucedernos, es portadora de espiritualidad. (...) Las religiones abrahámicas son las más violentas, porque se creen portadoras de la verdad, como el Papa en Ratisbona. Lo necesario es la espiritualidad, no los credos y las doctrinas” (cfr. NG 808).

 

NOTICIAS GLOBALES (NG) – www.noticiasglobales.org

Año XII. Número 840, 15/09. Gacetilla nº 963. Buenos Aires, 12 marzo 2009.

963) PARAGUAY: FRENESÍ DE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN.

Fuentes: Propias; Página 12 (Buenos Aires), 31-01-09; DyN (Buenos Aires), 28-02-09; La Nación (Asunción), 06-03-09; ABC Color, 08-03-09; CLAI, 11-03-09.

 

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Meter el corazón. Enséñanos a orar

 

José Félix Medina

jfmedina@legionaries.org

 

Querer aprender a orar

 

Es conocida como proverbial la sencilla sabiduría del refranero español. Sentencias claras y contundentes como: “nunca es tarde si la dicha es buena”, o “no te acostarás sin haber aprendido algo nuevo”, junto con otros refranes como: “más vale tarde que nunca”, y también: “el saber no ocupa espacio”, nos motivan para seguir aprendiendo diariamente detalles nuevos, sin desfallecer, sin preocuparnos por la edad o las capacidades personales. Además, estos refranes contienen un gran aliciente pedagógico para los que nos dedicamos al arte y ministerio de la enseñanza.

 

Eso mismo me sucede a mí, que cada día aprendo algo nuevo del arte del bien orar. Procuro aplicármelo a mí mismo, para enseñárselo después a los demás. Por eso, dedico estas líneas a quienes quieren progresar en el sistema personal de la oración. De este modo, me remonto humildemente a la mejor escuela de orantes, a la de nuestro Señor Jesucristo, a quien un día los apóstoles, impresionados por su testimonio, le preguntaban sobre cómo orar, desplegando aquella petición que se ha hecho clásica entre nosotros: «Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos». (Lc 11,1).

 

El punto clave, el meollo de la cuestión, algo que uno aprende a base de intentarlo, reside en el fondo de nosotros mismos. Preside como título nuestro artículo: para orar hay que meter el corazón. No basta usar fórmulas superficialmente o ponerse de rodillas con descuido. La oración ha de brotar del corazón, con ganas, con pasión, con sentido de urgencia. Meter el corazón se antoja una expresión fácil, inteligible y directa, pero vaya si cuesta pasarla a la vida real. Recuerdo bien el consejo de mi director espiritual en los años mozos de mi iniciación, diciéndome constantemente: mete el corazón en la oración. Al inicio, lo confieso, me sonaba a música celestial, como algo reservado para los altos vuelos de la mística. Luego, poco a poco, ha penetrado como aceite que impregna y percude el paño de los tejidos interiores de mi vida.

 

No entendía yo si meter el corazón se refería a echarle ganas, a poner sentimientos o a ser tenaz contra las distracciones. Pero terminé intuyendo con los años que se refería a convertir mis plegarias en un diálogo afectivo y personal, en un encuentro diario y directo con el Señor. Porque, efectivamente, en la oración he de involucrar los sectores más íntimos y personales de mi ser: el corazón, los afectos, los sentimientos profundos, las ansias y preocupaciones, las pasiones y necesidades. De la oración bien hecha, así de íntima, sale uno convertido, tocado o transformado en su corazón.

 

Si no metemos el corazón, nos descorazonamos, se nos va el alma tras las inquietudes, afanes personales, sueños y demás ramillas del egoísmo. El corazón constituye la sede central de todo ser humano, el núcleo de mi personalidad. Ahí encontramos lo bueno, lo malo y lo indiferente. Precisamente del corazón brota todo lo que me define como persona y también los móviles de mis acciones, mi conciencia, mi identidad y mis anhelos.

 

Jesús decía que «del corazón salen las intenciones malas, los asesinatos, los adulterios, las fornicaciones, los robos, falsos testimonios e injurias. Eso es lo que contamina al hombre» (Mt 15, 19-20). También, por la misma razón, podemos decir en positivo que del fondo del corazón brotan las acciones buenas, la bondad en las palabras, la verdad de los juicios, los actos de caridad, los buenos propósitos, los actos heroicos de virtud… etc. Y, por añadidura, de ahí ha de brotar con más razón la oración sencilla y filial del creyente, como sistema de orar y también como fuente originaria de mis súplicas.

 

Entremos en la oración con este buen espíritu: metamos el corazón, purifiquemos el corazón, convirtámoslo en un corazón creyente, bondadoso, humilde y generoso. Como el Corazón de Jesús cuando hablaba con su Padre. Así, la oración tocará y convertirá las fibras más hondas de nuestro ser. No será superflua o aleatoria. Será eficaz, suavizará como un bálsamo, sacudirá como un vendaval, curará como un colirio, agrandará mis ideales como un vasodilatador de mi corazón. Me transformará en persona nueva.

 

La verdad es que para una sociedad tan agitada, estresada y convulsa como la nuestra, la oración afectiva viene como anillo al dedo. No precisa mucho tiempo, sino sólo interés y práctica. Hace falta parar el carro un rato al día y entregarnos a cargar las baterías del espíritu, para que nuestra alma no quede confusa y contaminada con los mil ruidos y avatares de nuestra precipitada existencia. ¡Se ven tantas almas descorazonadas, lánguidas y medio secas! Nos contagiamos de desesperanza, nos hartamos de rezos infructuosos, nos salpica el malhumor por no sentirnos escuchados por el más allá...

 

Orar bien, con el corazón, es algo que se aprende. Nadie nace orando. Hay métodos, sistemas, fórmulas. Cada individuo tiene que probar y hacer propio un sistema personal para unirse con Dios y descansar con Él, al inicio o al final del vértigo de la jornada. Así lo hizo Jesús y lo enseñó a sus seguidores con su palabra y ejemplo. Así se recogía a menudo, de noche y de día en profunda oración. Como aquel día en que les llevó a un sitio sereno para que descansaran. «”Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco”. Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer» (Mc 6, 31). Algo semejante nos acontece a nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI, que muchas veces no disponemos de tiempo ni de ganas para rezar. ¡Tan llenos estamos de nosotros mismos, por nerviosismo, por el tráfago vertiginoso de nuestras jornadas! Por eso, más que nunca necesitamos del retiro, de unos ejercicios espirituales, de un alto en el camino para separarnos de negocios y afectos desordenados, para centrar nuestro corazón en la comunión con Dios.

 

Aprendamos a meter el corazón cuando oramos

 

Repasemos brevemente aspectos esenciales que nos permiten avanzar por la senda de la vida de oración. Somos conscientes de que el modo y la profundidad de nuestra oración marcan siempre el estado y la altura del alma en su dimensión espiritual. Dime cómo oras -podríamos decir, glosando el refrán castizo- y te diré quién y cómo eres.

 

1. Meter el corazón equivale a poner interés. En efecto, el mejor ingrediente de la oración es QUERER ORAR, tener ganas de hacerlo, aplicarse a ello. Es decir: querer ponerse en contacto con Dios, venciendo las rémoras de las circunstancias adversas. Esta difícil tarea se aprende con tiempo y con mucha práctica. A veces sólo querríamos remotamente orar, pero no ponemos los medios conducentes para ello. El que no pone el corazón se distrae, se aburre, se cansa y lo deja, porque sus afanes, gustos y deseos no están centrados en Dios. Sin el corazón ferviente, apaga y vámonos.

 

2. Meter el corazón significa dirigirnos a Dios como a Alguien que nos escucha. Dios no es una cosa, una idea o un cachito de historia sagrada. Es un Padre misericordiosísimo que nos ama y desea comunicarse con nosotros. Es un Hijo redentor que está siempre ahí, llamando a nuestra puerta, para reconducirnos a su Amor. Es un Espíritu santificador amantísimo que nos guía con su luz y su fuerza. Recurramos a Él por medio de esas oraciones preparatorias espontaneas, breves, que brotan del corazón en ocasiones especiales: como acciones de gracias, peticiones de perdón, elevaciones del alma para pedir favores a Dios, súplicas por necesidades personales o ajenas, suspiros que buscan su atención. Y una vez conectados en esa frecuencia de fe, recorramos el camino del diálogo juntamente con Él, inspirados por su compañía.

 

3. Meter el corazón implica dar vida a las fórmulas de las oraciones vocales. El alma orante no es un papagayo o un aparato reproductor de palabras. Muchos rezos que hacemos de prisa y corriendo están muy lejos de la verdadera oración. De nada vale rezar distraídos o ausentes, como quien pierde el tiempo silabeando o canturreando mientras atiende realmente a otros asuntos. Hay que poner el alma en la oración, dedicarle lo mejor de mi propio ser. Dedicarle un tiempo fijo, sereno y cotidiano. Así cundirá efecto y notaremos su fruto.

 

4. Meter el corazón para quedarse a solas con el Amado. No se ora bien de cara a la galería, delante de todo el mundo, haciéndose notar, procurando llamar la atención, como deslumbrando a los que miran. No hemos de buscar aparecer, sino estar a solas con quien nos ama: «Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga». (Mt 6, 5) Es un consejo claro y terminante: eso entendemos por oración íntima y ferviente.

 

5. Meter el corazón requiere dejar otras aficiones. El que algo quiere, deja otras alternativas, por muy agradables que se antojen. Normalmente no oramos bien cuando conducimos, cuando guisamos en la cocina, cuando escuchamos música, cuando hacemos aerobics o cuando vemos el televisor. Aunque en esas actividades podamos elevar puntualmente la mente a Dios, no oramos bien, porque no podemos hacer dos cosas simultáneamente. Hay que saber cerrar la puerta exterior e interior para evitar sentirse dividido. Si quieres orar, ora. Si no, haz otra cosa. Hay que dedicarse cien por cien a la oración: cuerpo, alma, tiempo y lugar: «Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará». (Mt 6,6) Se entiende que lo secreto, lo nuestro más íntimo es nuestro corazón. Y se comprende que el buen Dios nos paga con abundante recompensa en esta vida y en la eternidad.

 

Conclusión: Ejercítate y ponlo en práctica

 

«Haz esto y vivirás» (Lc 10,28), decía Jesús al escriba que preguntaba sobre la caridad con el prójimo. A modo de conclusión y de modo análogo podríamos decir lo mismo en relación a nuestro progreso espiritual. Si queremos aprender a orar, hagamos esto: metamos el corazón, unámonos más a Él, escuchémosle con atención y mejoraremos sensiblemente cuando nos relacionamos con Dios. Abre tu corazón, exponle tus problemas al buen Padre Dios, mete el corazón cuando ores, dedícale tiempo, aunque sea poco, pero de calidad. Y vivirás como buen creyente, bendecido por Dios y dando abundante fruto. Lo testimonia excelentemente quien canta con el salmista su propia experiencia: «Confía en el Señor y haz el bien; sea el Señor tu delicia y Él te dará lo que pide tu corazón. Encomienda tu camino al Señor, confía en Él y Él actuará». (Sal 37, 3-5).

 

Fuente: Gama, Semanario de artículos de actualidad, análisis, investigación, opinión y reflexión para medios de comunicación, Año III, Número 14. Del 10 al 16 de marzo de 2009.

 

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Oración final de la Veritatis Splendor

 

María,
Madre de misericordia,
cuida de todos

para que no se haga inútil

la cruz de Cristo,
para que el hombre
no pierda el camino del bien,
no pierda la conciencia del pecado

y crezca en la esperanza en Dios,
«rico en misericordia» (Ef 2,4),
para que haga libremente

las buenas obras que Él le asignó (cf. Ef 2,10)

y, de esta manera,

toda su vida sea
«un himno a su gloria» (Ef 1,12).

 

(Papa Juan Pablo II, Carta Encíclica Veritatis Splendor, n. 120).

 

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Eventos recomendados

 

Hacemos extensivas a nuestros lectores las invitaciones recibidas para los siguientes eventos.

 

***

 

Facultad de Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler”

 

El Rector de la Facultad de Teología del Uruguay, Pbro. Dr. Antonio Bonzani Adorna, tiene el agrado de invitarlo a la Lectio Inauguralis, que tendrá lugar en el Aula Magna Pablo VI de nuestra Casa Mayor de estudios teológicos, el día martes 24 de marzo a la hora 19:30.

 

La conferencia estará a cargo del Pbro. Dr. Miguel Barriola, actual miembro de la Pontificia Comisión Bíblica, quien tratará el tema: "Pablo y Pedro en Antioquía".

        

El acto expresa así la adhesión de la Facultad al año Paulino proclamado para toda la Iglesia por nuestro Papa Benedicto XVI.

 

***

 

Día del Niño por Nacer

Miércoles 25 de marzo

19:00 hs.

Plaza de la Bandera

 

En este año de decisiones cruciales para nuestro país,

queremos hacernos presentes una vez más para decir:

"Yo voto por los que defienden la vida".

Te esperamos.

 

Convoca:

Mesa Coordinadora Nacional por la Vida

 

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Sitios web recomendados

 

Sitios de Fe y Razón:

 

Fe y Razón

www.feyrazon.org

Revista Virtual Fe y Razón

www.revistafeyrazon.blogspot.com

 

 

Sitios de miembros de Fe y Razón:

 

Diácono Jorge Novoa

www.diaconojorge.blogspot.com

Meditaciones Cristianas

www.lmillau.blogspot.com

Verdades de Fe

www.verdadesdefe.blogspot.com

Aportes al IV Sínodo Arquidiocesano de Montevideo

www.ivsinodo.blogspot.com

 

Libros de Teología de Daniel Iglesias

http://stores.lulu.com/diglesias

Introducción a la Teología Moral

www.slideshare.net/feyrazon

 

 

Sitios de colaboradores de Fe y Razón:

 

Toma y Lee. Sagradas Escrituras

www.tomaylee-sagradasescrituras.blogspot.com

El Blog del Buen Amor

www.elblogdelbuenamor.blogspot.com

A ver qué hacemos

www.algotipocomo.blogspot.com

 

 

Otros sitios uruguayos:

 

Veritas de terra orta est

www.verdaddelcielo.blogspot.com

Obra Social Pablo VI

www.osp6.blogspot.com

 

 

Otros sitios:

 

Santa Sede

www.vatican.va

Zenit

www.zenit.org

ForumLibertas

www.forumlibertas.com

Noticias Globales

www.noticiasglobales.org

 

 

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