Fe
y Razón
Revista virtual gratuita
Desde Montevideo (Uruguay), al servicio de la
evangelización de la cultura
Nº 32 – Marzo de 2009
“Omne verum, a quocumque
dicatur, a Spiritu Sancto est”
“Toda verdad, dígala quien la diga,
procede del Espíritu Santo”
(Santo Tomás de Aquino)
“Hoy se hace necesario
rehabilitar la auténtica apologética que hacían los Padres de la Iglesia como
explicación de
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Iglesia |
Carta del Papa sobre el levantamiento
de la excomunión a los “lefebvrianos” |
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Los
católicos surcoreanos ya entrenan misioneros para evangelizar Corea del Norte |
P. J. Ginés |
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Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja |
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José Félix Medina |
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Papa Juan Pablo II |
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Varios |
El Camino que conduce a la Vida
Equipo de Dirección
En este número de Fe y Razón publicamos
En este mismo número publicamos también
un artículo firmado por los tres miembros de Fe y Razón, donde se narra y se analiza el proceso legislativo
seguido por el proyecto de ley de “Defensa del Derecho a
A los católicos de Uruguay, un país donde el impulso misionero de la Iglesia Católica parece debilitado, nos hace bien enterarnos de cómo van las cosas en países como Corea del Sur, donde el catolicismo muestra una gran pujanza. Por eso reproducimos un interesante artículo del periodista español P. J. Ginés (un amigo de Fe y Razón) sobre los misioneros surcoreanos.
El artículo de J. C. Sanahuja (sacerdote argentino, destacado activista pro-vida) muestra que la amenaza para la fe cristiana planteada por determinada “Teología de la Liberación”, rechazada por el Magisterio pontificio en 1984, continúa viva en amplios sectores. Impresionan sobre todo las palabras citadas de Leonardo Boff, que lamentablemente evidencian una innegable apostasía.
Con el artículo de J. F. Medina intentamos hacer un aporte en un área que quizás hemos descuidado: la formación espiritual.
Por último, en este Nº 32 proponemos un nuevo acercamiento a la magnífica encíclica Veritatis Splendor, uno de los documentos más importantes del largo pontificado de Juan Pablo II, el Grande. En esa encíclica el Papa trata sobre los fundamentos de la moral católica. Publicamos la introducción, donde el Papa explica el objetivo principal de la encíclica, y la oración final, con la esperanza de que esto mueva a algunos lectores a leer toda la encíclica, haciendo uso del enlace hacia el sitio de Multimedios.
Hoy como ayer, cada hombre se
encuentra continuamente en una encrucijada en la que debe elegir el camino del
bien o el camino del mal. Jesucristo nos ha dicho que Él mismo es el Camino, la
Verdad y la Vida; el Camino que, en fidelidad a la Verdad, nos conduce a
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Carta del Papa sobre el levantamiento de la excomunión a los “lefebvrianos”
CIUDAD DEL VATICANO, jueves 12 de
marzo de 2009 (ZENIT – www.zenit.org).
Ofrecemos a continuación el texto
completo de la carta que el Papa Benedicto XVI ha enviado a los obispos de todo
el mundo y en la que explica largamente las razones y los hechos en torno al
levantamiento de la excomunión a los obispos ordenados ilegítimamente en 1988
por monseñor Marcel Lefebvre. La carta ha sido hecha
pública hoy por la Santa Sede.
******
CARTA DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI
A LOS OBISPOS DE LA IGLESIA CATÓLICA
sobre la
remisión de la excomunión
de los cuatro
Obispos consagrados por el Arzobispo Lefebvre
Queridos Hermanos en el
ministerio episcopal:
La remisión de la excomunión a
los cuatro Obispos consagrados en el año 1988 por el Arzobispo Lefebvre sin mandato de la Santa Sede ha suscitado por múltiples
razones, dentro y fuera de la Iglesia católica, una discusión de una vehemencia
como no se había visto desde hace mucho tiempo. Muchos Obispos se han sentido
perplejos ante un acontecimiento sucedido inesperadamente y difícil de
encuadrar positivamente en las cuestiones y tareas de la Iglesia de hoy. A
pesar de que muchos Obispos y fieles estaban dispuestos en principio a
considerar favorablemente la disposición del Papa a la reconciliación, a ello
se contraponía sin embargo la cuestión sobre la conveniencia de dicho gesto
ante las verdaderas urgencias de una vida de fe en nuestro tiempo. Algunos
grupos, en cambio, acusaban abiertamente al Papa de querer volver atrás, hasta
antes del Concilio. Se desencadenó así una avalancha de protestas, cuya amargura
mostraba heridas que se remontaban más allá de este momento. Por eso, me siento
impulsado a dirigiros a vosotros, queridos Hermanos, una palabra clarificadora,
que debe ayudar a comprender las intenciones que me han guiado en esta
iniciativa, a mí y a los organismos competentes de la Santa Sede. Espero
contribuir de este modo a la paz en la Iglesia.
Una contrariedad para mí
imprevisible fue el hecho de que el caso Williamson
se sobrepusiera a la remisión de la excomunión. El gesto discreto de misericordia
hacia los cuatro Obispos, ordenados válidamente pero no legítimamente, apareció
de manera inesperada como algo totalmente diverso: como la negación de la
reconciliación entre cristianos y judíos y, por tanto, como la revocación de lo
que en esta materia el Concilio había aclarado para el camino de la Iglesia.
Una invitación a la reconciliación con un grupo eclesial implicado en un
proceso de separación, se transformó así en su contrario: un aparente volver
atrás respecto a todos los pasos de reconciliación entre los cristianos y
judíos que se han dado a partir del Concilio, pasos compartidos y promovidos
desde el inicio como un objetivo de mi trabajo personal teológico. Que esta
superposición de dos procesos contrapuestos haya sucedido y, durante un tiempo
haya enturbiado la paz entre cristianos y judíos, así como también la paz
dentro de la Iglesia, es algo que sólo puedo lamentar profundamente. Me han
dicho que seguir con atención las noticias accesibles por Internet habría dado
la posibilidad de conocer tempestivamente el problema. De ello saco la lección
de que, en el futuro, en la Santa Sede deberemos prestar más atención a esta
fuente de noticias. Me ha entristecido el hecho de que también los católicos,
que en el fondo habrían podido saber mejor cómo están las cosas, hayan pensado
deberme herir con una hostilidad dispuesta al ataque. Justamente por esto doy
gracias a los amigos judíos que han ayudado a deshacer rápidamente el
malentendido y a restablecer la atmósfera de amistad y confianza que, como en
el tiempo del Papa Juan Pablo II, también ha habido durante todo el período de
mi Pontificado y, gracias a Dios, sigue habiendo.
Otro desacierto, del cual me
lamento sinceramente, consiste en el hecho de que el alcance y los límites de
la iniciativa del 21 de enero de 2009 no se hayan ilustrado de modo
suficientemente claro en el momento de su publicación. La excomunión afecta a
las personas, no a las instituciones. Una ordenación episcopal sin el mandato
pontificio significa el peligro de un cisma, porque cuestiona la unidad del
colegio episcopal con el Papa. Por esto, la Iglesia debe reaccionar con la
sanción más dura, la excomunión, con el fin de llamar a las personas
sancionadas de este modo al arrepentimiento y a la vuelta a la unidad. Por
desgracia, veinte años después de la ordenación, este objetivo no se ha
alcanzado todavía. La remisión de la excomunión tiende al mismo fin al que
sirve la sanción: invitar una vez más a los cuatro Obispos al retorno. Este
gesto era posible después de que los interesados reconocieran en línea de
principio al Papa y su potestad de Pastor, a pesar de las reservas sobre la
obediencia a su autoridad doctrinal y a la del Concilio. Con esto vuelvo a la
distinción entre persona e institución. La remisión de la excomunión ha sido un
procedimiento en el ámbito de la disciplina eclesiástica: las personas venían
liberadas del peso de conciencia provocado por la sanción eclesiástica más
grave. Hay que distinguir este ámbito disciplinar del ámbito doctrinal. El
hecho de que la Fraternidad San Pío X no posea una posición canónica en la
Iglesia no se basa al fin y al cabo en razones disciplinares sino doctrinales.
Hasta que la Fraternidad no tenga una posición canónica en la Iglesia, tampoco
sus ministros ejercen ministerios legítimos en la Iglesia. Por tanto, es
preciso distinguir entre el plano disciplinar, que concierne a las personas en
cuanto tales, y el plano doctrinal, en el que entran en juego el ministerio y
la institución. Para precisarlo una vez más: hasta que las cuestiones relativas
a la doctrina no se aclaren, la Fraternidad no tiene ningún estado canónico en
la Iglesia, y sus ministros, no obstante hayan sido liberados de la sanción
eclesiástica, no ejercen legítimamente ministerio alguno en la Iglesia.
A la luz de esta situación, tengo
la intención de asociar próximamente la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei", institución
competente desde 1988 para esas comunidades y personas que, proviniendo de la
Fraternidad San Pío X o de agrupaciones similares, quieren regresar a la plena
comunión con el Papa, con la Congregación para la Doctrina de la Fe. Con esto
se aclara que los problemas que deben ser tratados ahora son de naturaleza
esencialmente doctrinal, y se refieren sobre todo a la aceptación del Concilio
Vaticano II y del magisterio postconciliar de los Papas. Los organismos
colegiales con los cuales la Congregación estudia las cuestiones que se
presentan (especialmente la habitual reunión de los Cardenales el miércoles y
la Plenaria anual o bienal) garantizan la implicación de los Prefectos de
varias Congregaciones romanas y de los representantes del Episcopado mundial en
las decisiones que se hayan de tomar. No se puede congelar la autoridad
magisterial de la Iglesia al año 1962, lo cual debe quedar bien claro a la Fraternidad.
Pero a algunos de los que se muestran como grandes defensores del Concilio se
les debe recordar también que el Vaticano II lleva consigo toda la historia
doctrinal de la Iglesia. Quien quiere ser obediente al Concilio, debe aceptar
la fe profesada en el curso de los siglos y no puede cortar las raíces de las
que el árbol vive.
Espero, queridos Hermanos, que
con esto quede claro el significado positivo, como también sus límites, de la
iniciativa del 21 de enero de 2009. Sin embargo, queda ahora la cuestión: ¿Era
necesaria tal iniciativa? ¿Constituía realmente una prioridad? ¿No hay cosas
mucho más importantes? Ciertamente hay cosas más importantes y urgentes. Creo
haber señalado las prioridades de mi Pontificado en los discursos que pronuncié
en sus comienzos. Lo que dije entonces sigue siendo de manera inalterable mi
línea directiva. La primera prioridad para el Sucesor de Pedro fue fijada por
el Señor en el Cenáculo de manera inequívoca: "Tú confirma a tus hermanos" (Lc
22,32). El mismo Pedro formuló de modo nuevo esta prioridad en su primera
Carta: "Estad siempre prontos para dar razón de vuestra
esperanza a todo el que os la pidiere" (1 Pe 3,15). En nuestro tiempo,
en el que en amplias zonas de la tierra la fe está en peligro de apagarse como
una llama que no encuentra ya su alimento, la prioridad que está por encima de
todas es hacer presente a Dios en este mundo y abrir a los hombres el acceso a
Dios. No a un dios cualquiera, sino al Dios que habló en el Sinaí;
al Dios cuyo rostro reconocemos en el amor llevado hasta el extremo (cf. Jn 13,1) en Jesucristo crucificado y resucitado. El
auténtico problema en este momento actual de la historia es que Dios desaparece
del horizonte de los hombres y, con el apagarse de la luz que proviene de Dios,
la humanidad se ve afectada por la falta de orientación, cuyos efectos
destructivos se ponen cada vez más de manifiesto.
Conducir a los hombres hacia
Dios, hacia el Dios que habla en la Biblia: Ésta es la prioridad suprema y
fundamental de la Iglesia y del Sucesor de Pedro en este tiempo. De esto se
deriva, como consecuencia lógica, que debemos tener muy presente la unidad de
los creyentes. En efecto, su discordia, su contraposición interna, pone en duda
la credibilidad de su hablar de Dios. Por eso, el esfuerzo con miras al
testimonio común de fe de los cristianos -el ecumenismo- está incluido en la
prioridad suprema. A esto se añade la necesidad de que todos los que creen en
Dios busquen juntos la paz, intenten acercarse unos a otros, para caminar
juntos, incluso en la diversidad de su imagen de Dios, hacia la fuente de la
Luz. En esto consiste el diálogo interreligioso. Quien anuncia a Dios como Amor
"hasta el extremo" debe dar
testimonio del amor. Dedicarse con amor a los que sufren, rechazar el odio y la
enemistad, es la dimensión social de la fe cristiana, de la que hablé en la
Encíclica Deus caritas est.
Por tanto, si el compromiso
laborioso por la fe, por la esperanza y el amor en el mundo es en estos
momentos (y, de modos diversos, siempre) la auténtica prioridad para la
Iglesia, entonces también forman parte de ella las reconciliaciones pequeñas y
medianas. Que el humilde gesto de una mano tendida haya dado lugar a un revuelo
tan grande, convirtiéndose precisamente así en lo contrario de una reconciliación,
es un hecho del que debemos tomar nota. Pero ahora me pregunto: ¿Era y es
realmente una equivocación, también en este caso, salir al encuentro del
hermano que "tiene quejas contra
ti" (cf. Mt 5,23s) y buscar la
reconciliación? ¿Acaso la sociedad civil no debe intentar también prevenir las
radicalizaciones y reintegrar a sus eventuales partidarios en la medida de lo
posible- en las grandes fuerzas que plasman la vida social, para evitar su
segregación con todas sus consecuencias? ¿Puede ser totalmente desacertado el
comprometerse en la disolución de las rigideces y
restricciones, para dar espacio a lo que haya de positivo y recuperable para el
conjunto? Yo mismo he visto en los años posteriores a 1988 cómo, mediante el
regreso de comunidades separadas anteriormente de Roma, ha cambiado su clima
interior; cómo el regreso a la gran y amplia Iglesia común ha hecho superar
posiciones unilaterales y ablandado rigideces, de
modo que luego han surgido fuerzas positivas para el conjunto. ¿Puede dejarnos
totalmente indiferentes una comunidad en la cual hay 491 sacerdotes, 215
seminaristas, 6 seminarios, 88 escuelas, 2 institutos universitarios, 117
hermanos, 164 hermanas y millares de fieles? ¿Debemos realmente dejarlos
tranquilamente ir a la deriva lejos de la Iglesia? Pienso por ejemplo en los
491 sacerdotes. No podemos conocer la trama de sus motivaciones. Sin embargo,
creo que no se hubieran decidido por el sacerdocio si, junto a varios elementos
distorsionados y enfermos, no existiera el amor por Cristo y la voluntad de
anunciarlo y, con Él, al Dios vivo. ¿Podemos simplemente excluirlos, como
representantes de un grupo marginal radical, de la búsqueda de la
reconciliación y de la unidad? ¿Qué será de ellos luego?
Ciertamente, desde hace mucho
tiempo y después una y otra vez, en esta ocasión concreta hemos escuchado de
representantes de esa comunidad muchas cosas fuera de tono: soberbia y
presunción, obcecaciones sobre unilateralismos, etc.
Por amor a la verdad, debo añadir que he recibido también una serie de impresionantes
testimonios de gratitud, en los cuales se percibía una apertura de los
corazones. ¿Acaso no debe la gran Iglesia permitirse ser también generosa,
siendo consciente de la envergadura que posee; en la certeza de la promesa que
le ha sido confiada? ¿No debemos como buenos educadores ser capaces también de
dejar de fijarnos en diversas cosas no buenas y apresurarnos a salir fuera de
las estrecheces? ¿Y acaso no debemos admitir que
también en el ámbito eclesial se ha dado alguna salida de tono? A veces se
tiene la impresión de que nuestra sociedad tenga necesidad de un grupo al menos
con el cual no tener tolerancia alguna; contra el cual pueda tranquilamente
arremeter con odio. Y si alguno intenta acercársele -en este caso el Papa-
también él pierde el derecho a la tolerancia y puede también ser tratado con
odio, sin temor ni reservas.
Queridos Hermanos, por
circunstancias fortuitas, en los días en que me vino a la mente escribir esta
carta, tuve que interpretar y comentar en el Seminario Romano el texto de Ga 5,13-15. Percibí con sorpresa la inmediatez con que
estas frases nos hablan del momento actual: «No
una libertad para que se aproveche el egoísmo; al contrario, sed esclavos unos
de otros por amor. Porque toda la ley se concentra en esta frase: "Amarás
al prójimo como a ti mismo". Pero, atención: que si os mordéis y devoráis
unos a otros, terminaréis por destruiros mutuamente». Siempre fui propenso
a considerar esta frase como una de las exageraciones retóricas que a menudo se
encuentran en San Pablo. Bajo ciertos aspectos puede ser también así. Pero
desgraciadamente este "morder y devorar" existe también hoy en la
Iglesia como expresión de una libertad mal interpretada. ¿Sorprende acaso que
tampoco nosotros seamos mejores que los Gálatas? ¿Que
quizás estemos amenazados por las mismas tentaciones? ¿Que debamos aprender
nuevamente el justo uso de la libertad? ¿Y que una y otra vez debamos aprender
la prioridad suprema: el amor? En el día en que hablé de esto en el Seminario
Mayor, en Roma se celebraba la fiesta de la Virgen de la Confianza. En efecto,
María nos enseña la confianza. Ella nos conduce al Hijo, del cual todos
nosotros podemos fiarnos. Él nos guiará, incluso en tiempos turbulentos. De
este modo, quisiera dar las gracias de corazón a todos los numerosos Obispos
que en este tiempo me han dado pruebas conmovedoras de confianza y de afecto y,
sobre todo, me han asegurado sus oraciones. Este agradecimiento sirve también
para todos los fieles que en este tiempo me han dado prueba de su fidelidad intacta
al Sucesor de San Pedro. El Señor nos proteja a todos nosotros y nos conduzca
por la vía de la paz. Es un deseo que me brota espontáneo del corazón al
comienzo de esta Cuaresma, que es un tiempo litúrgico particularmente favorable
a la purificación interior y que nos invita a todos a mirar con esperanza
renovada al horizonte luminoso de la Pascua.
Con una especial Bendición
Apostólica me confirmo
Vuestro en el Señor
Benedictus PP. XVI
[Traducción distribuida por
ZS09031201
12-03-2009
Esta noticia es de la Agencia
ZENIT.
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Carta
encíclica Veritatis Splendor
del Sumo Pontífice Juan Pablo II
a todos los Obispos de la Iglesia
Católica
sobre algunas cuestiones fundamentales
de la enseñanza moral de la Iglesia
(6
de agosto de 1993)
Venerables Hermanos en el Episcopado, Salud y Bendición Apostólica.
EL
ESPLENDOR DE LA VERDAD brilla en todas las obras del Creador y, de modo
particular, en el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios (cf. Gén 1, 26), pues la verdad ilumina la
inteligencia y modela la libertad del hombre, que de esta manera es ayudado a
conocer y amar al Señor. Por esto el salmista exclama: «¡Alza sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor!» (Sal 4, 7).
1.
Llamados a la salvación mediante la fe en Jesucristo, «luz verdadera que ilumina a todo hombre» (Jn
1, 9), los hombres llegan a ser «luz en
el Señor» e «hijos de la luz» (Ef 5, 8), y se santifican «obedeciendo a la verdad» (1 Pe 1, 22).
Mas esta
obediencia no siempre es fácil. Debido al misterioso pecado del principio,
cometido por instigación de Satanás, que es «mentiroso
y padre de la mentira» (Jn 8, 44), el
hombre es tentado continuamente a apartar su mirada del Dios vivo y verdadero y
dirigirla a los ídolos (cf. 1 Tes 1, 9),
cambiando «la verdad de Dios por la
mentira» (Rom 1, 25); de esta manera su
capacidad para conocer la verdad queda ofuscada y debilitada su voluntad para
someterse a ella. Y así, abandonándose al relativismo y al escepticismo (cf. Jn 18, 38), busca una libertad ilusoria fuera de la
verdad misma.
Pero las
tinieblas del error o del pecado no pueden eliminar totalmente en el hombre la
luz de Dios Creador. Por esto, siempre permanece en lo más profundo de su
corazón la nostalgia de la verdad absoluta y la sed de alcanzar la plenitud de
su conocimiento. Lo prueba de modo elocuente la incansable búsqueda del hombre
en todo campo o sector. Lo prueba aún más su búsqueda sobre el sentido
de la vida. El desarrollo de la ciencia y la técnica -testimonio
espléndido de las capacidades de la inteligencia y de la tenacidad de los
hombres-, no exime a la humanidad de plantearse los interrogantes religiosos
fundamentales, sino que más bien la estimula a afrontar las luchas más
dolorosas y decisivas, como son las del corazón y de la conciencia moral.
2. Ningún
hombre puede eludir las preguntas fundamentales: ¿qué debo hacer?, ¿cómo puedo
discernir el bien del mal? La respuesta es posible sólo gracias al esplendor de
la verdad que brilla en lo más íntimo del espíritu humano, como dice el
salmista: «Muchos dicen: "¿Quién nos
hará ver la dicha?" ¡Alza sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor!»
(Sal 4, 7).
La luz del
rostro de Dios resplandece con toda su belleza en el rostro de Jesucristo, «imagen de Dios invisible» (Col
1, 15), «resplandor de su gloria» (Heb 1, 3), «lleno
de gracia y de verdad» (Jn 1, 14): Él es «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14, 6). Por esto la respuesta decisiva a cada
interrogante del hombre, en particular a sus interrogantes religiosos y
morales, la da Jesucristo; más aún, como recuerda el Concilio Vaticano II, la
respuesta es la persona misma de Jesucristo: «Realmente, el misterio del hombre sólo se esclarece en
el misterio del Verbo encarnado. Pues Adán, el primer hombre, era figura del que había de
venir, es decir, de Cristo, el Señor. Cristo, el nuevo Adán, en la misma
revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre
al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocación» (1).
Jesucristo,
«luz de los pueblos», ilumina el
rostro de su Iglesia, la cual es enviada por Él para anunciar el Evangelio a
toda criatura (cf. Mc 16, 15) (2). Así la
Iglesia, pueblo de Dios en medio de las naciones (3), mientras mira atentamente
a los nuevos desafíos de la historia y a los esfuerzos que los hombres realizan
en la búsqueda del sentido de la vida, ofrece a todos la respuesta que brota de
la verdad de Jesucristo y de su Evangelio. En la Iglesia está siempre viva la
conciencia de su «deber permanente de
escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del
Evangelio, de forma que, de manera adecuada a cada generación, pueda responder
a los permanentes interrogantes de los hombres sobre el sentido de la vida
presente y futura y sobre la relación mutua entre ambas» (4).
3. Los
Pastores de la Iglesia, en comunión con el Sucesor de Pedro, están siempre
cercanos de los fieles en este esfuerzo, los acompañan y guían con su
magisterio, hallando expresiones siempre nuevas de amor y misericordia para
dirigirse no sólo a los creyentes sino a todos los hombres de buena voluntad.
El Concilio Vaticano II sigue siendo un testimonio privilegiado de esta actitud
de la Iglesia que, «experta en humanidad»
(5), se pone al servicio de cada hombre y de todo el mundo (6).
La Iglesia
sabe que la cuestión moral incide profundamente en cada hombre; implica a
todos, incluso a quienes no conocen a Cristo, su Evangelio y ni siquiera a Dios.
Ella sabe que precisamente por la senda de la vida moral está abierto a
todos el camino de la salvación, como lo ha recordado
claramente el Concilio Vaticano II: «Los
que sin culpa suya no conocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, pero buscan
a Dios con sincero corazón e intentan en su vida, con la ayuda de la gracia,
hacer la voluntad de Dios, conocida a través de lo que les dice su conciencia,
pueden conseguir la salvación eterna». Y prosigue: «Dios en su Providencia
tampoco niega la ayuda necesaria a los que, sin culpa, todavía no han llegado a
conocer claramente a Dios pero se esfuerzan con su gracia en vivir con
honradez. La Iglesia aprecia todo lo bueno y verdadero que hay en ellos, como
una preparación al Evangelio y como un don de Aquel que ilumina a todos los
hombres para que puedan tener finalmente vida» (7).
4.
Siempre, pero sobre todo en los dos últimos siglos, los Sumos Pontífices, ya
sea personalmente o junto con el Colegio Episcopal, han desarrollado y propuesto
una enseñanza moral sobre los múltiples y diferentes ámbitos de la vida
humana. En nombre y con la autoridad de Jesucristo, han
exhortado, denunciado, explicado; en fidelidad a su misión, y comprometiéndose
en la causa del hombre, han confirmado, sostenido, consolado; con la garantía
de la asistencia del Espíritu de verdad han contribuido a una mejor comprensión
de las exigencias morales en los ámbitos de la sexualidad humana, de la
familia, de la vida social, económica y política. Su enseñanza, dentro de la
tradición de la Iglesia y de la historia de la humanidad, representa una
continua profundización del conocimiento moral (8).
Sin
embargo, hoy se hace necesario reflexionar sobre el conjunto de la enseñanza moral
de la Iglesia, con el fin preciso de recordar algunas
verdades fundamentales de la doctrina católica, que en el contexto actual
corren el riesgo de ser deformadas o negadas. En efecto, ha venido a crearse una
nueva situación dentro de la misma comunidad cristiana, en la
que se difunden muchas dudas y objeciones de orden humano y psicológico, social
y cultural, religioso e incluso específicamente teológico, sobre las enseñanzas
morales de la Iglesia. Ya no se trata de contestaciones parciales y
ocasionales, sino que, partiendo de determinadas concepciones antropológicas y
éticas, se pone en tela de juicio, de modo global y sistemático, el patrimonio
moral. En la base se encuentra el influjo, más o menos velado, de corrientes de
pensamiento que terminan por erradicar la libertad humana de su relación
esencial y constitutiva con la verdad. Y así, se rechaza la doctrina
tradicional sobre la ley natural y sobre la universalidad y permanente validez
de sus preceptos; se consideran simplemente inaceptables algunas enseñanzas
morales de la Iglesia; se opina que el mismo Magisterio no debe intervenir en
cuestiones morales más que para «exhortar a las conciencias» y «proponer los
valores» en los que cada uno basará después autónomamente sus decisiones y
opciones de vida.
Particularmente
hay que destacar la discrepancia entre la respuesta tradicional
de la Iglesia y algunas posiciones teológicas -difundidas
incluso en Seminarios y Facultades teológicas- sobre cuestiones de máxima
importancia para la Iglesia y la vida de fe de los cristianos, así
como para la misma convivencia humana. En particular, se plantea la cuestión de
si los mandamientos de Dios, que están grabados en el corazón del hombre y
forman parte de la Alianza, son capaces verdaderamente de iluminar las opciones
cotidianas de cada persona y de la sociedad entera. ¿Es posible obedecer a Dios
y, por tanto, amar a Dios y al prójimo, sin respetar en todas las
circunstancias estos mandamientos? Está también difundida la opinión que pone
en duda el nexo intrínseco e indivisible entre fe y moral, como si sólo en
relación con la fe se deban decidir la pertenencia a la Iglesia y su unidad
interna, mientras que se podría tolerar en el ámbito moral un pluralismo de
opiniones y de comportamientos, dejados al juicio de la conciencia subjetiva
individual o a la diversidad de condiciones sociales y culturales.
5. En un
tal contexto -todavía actual- he tomado la decisión de escribir -como ya
anuncié en la Carta apostólica Spiritus Domini, publicada el 1 de agosto de 1987 con ocasión
del segundo centenario de la muerte de San Alfonso María de Ligorio-
una Encíclica destinada a tratar, «más
amplia y profundamente, las cuestiones referentes a los fundamentos mismos de
la teología moral» (9), fundamentos que sufren menoscabo por parte de
algunas tendencias actuales.
Me dirijo
a vosotros, venerables Hermanos en el Episcopado, que compartís conmigo la
responsabilidad de custodiar la «sana
doctrina» (2 Tim 4, 3), con la
intención de precisar algunos aspectos doctrinales que son decisivos para afrontar
la que sin duda constituye una verdadera crisis, por ser tan
graves las dificultades derivadas de ella para la vida moral de los fieles y
para la comunión en la Iglesia, así como para una existencia social justa y
solidaria.
Si esta
Encíclica -esperada desde hace tiempo- se publica precisamente ahora, se debe
también a que ha parecido conveniente que la precediera el Catecismo de la Iglesia
Católica, el cual contiene una exposición completa y
sistemática de la doctrina moral cristiana. El Catecismo presenta la vida moral
de los creyentes en sus fundamentos y en sus múltiples contenidos como vida de
«los hijos de Dios». En él se afirma que «los
cristianos, reconociendo en la fe su nueva dignidad, son llamados a llevar en
adelante una "vida digna del Evangelio de Cristo" (Flp 1, 27).
Por los sacramentos y la oración reciben la gracia de Cristo y los dones de su
Espíritu que les capacitan para ello» (10). Por tanto, al citar el
Catecismo como «texto de referencia
seguro y auténtico para la enseñanza de la doctrina católica» (11), la
Encíclica se limitará a afrontar algunas cuestiones fundamentales de la
enseñanza moral de la Iglesia, bajo la forma de un necesario
discernimiento sobre problemas controvertidos entre los estudiosos de la ética
y de la teología moral. Éste es el objeto específico de la presente Encíclica,
la cual trata de exponer, sobre los problemas discutidos, las razones de una
enseñanza moral basada en la Sagrada Escritura y en la Tradición viva de la
Iglesia (12), poniendo de relieve, al mismo tiempo, los presupuestos y
consecuencias de las contestaciones de que ha sido objeto tal enseñanza.
1)
Const. past. sobre la Iglesia en el mundo actual Gaudium et spes,
22.
2)
Cf. Conc. Vat. II, Const. dogm. sobre la
Iglesia Lumen gentium, 1.
3) Cf. ibid., 9.
4) Conc. Vat. II, Const. past. sobre la Iglesia en el mundo actual Gaudium et spes, 4.
5)
Pablo VI, Alocución a la Asamblea general
de las Naciones Unidas (4 octubre 1965), 1: AAS 57 (1965), 878; cf. Carta enc. Populorum progressio (26 marzo 1967), 13: AAS 59 (1967), 263-264.
6) Cf. Conc. Vat. II, Const. past. sobre la Iglesia en el mundo actual Gaudium et spes, 33.
7) Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium, 16.
8)
Pío XII ya había puesto de relieve este
desarrollo doctrinal: cf. Radiomensaje en ocasión del cincuenta
aniversario de la carta enc. Rerum
novarum de León XIII (1 junio 1941): AAS
33 (1941), 195-205. También Juan XXIII, Carta enc. Mater et magistra
(15 mayo 1961): AAS 53 (1961), 410-413.
9) Carta ap. Spiritus Domini (1 agosto 1987): AAS 79 (1987), 1374.
10) Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1692.
11) Const. ap. Fidei depositum (11 octubre 1992), 4.
12) Cf. Conc. Vat. II, Const. dogm. sobre la divina revelación Dei Verbum, 10.
Fuente: http://multimedios.org/docs/d000452/
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El fracaso de la legalización del aborto en
el Uruguay
Una victoria pro-vida con sabor amargo
Ing.
Lic. Néstor Martínez
Diác.
1. Principales antecedentes
Desde hace décadas existe en nuestro país un organismo público (llamado actualmente Comisión Reguladora de la Interrupción de la Gravidez) que, contrariando la ley vigente, autoriza la realización de abortos en determinados casos puntuales.
Durante el pasado período de gobierno (2000-2005), bajo la Presidencia del Dr. Jorge Batlle (del Partido Colorado), ocurrieron tres hechos de gran importancia en torno a la cuestión de la penalización del aborto.
El
5 de diciembre de 2003 el Ministerio de Salud Pública autorizó la venta de Misoprostol,
un fármaco indicado para el tratamiento de úlceras gastroduodenales,
que también puede ser utilizado (ilegalmente) para producir abortos.
El Misoprostol
tiene una alta eficacia abortiva durante los dos primeros trimestres del
embarazo y puede causar graves problemas de salud a las mujeres que lo utilizan
con fines abortivos sin supervisión médica. El uso abortivo de Misoprostol se ha
difundido bastante en Uruguay, mientras las
autoridades públicas fingen ignorarlo.
El día 4 de mayo de 2004 el proyecto de ley "de
Defensa de
Poco después de esa derrota
legislativa, los sectores pro-abortistas lograron poner en marcha, en el
principal hospital pediátrico de Montevideo (el Pereira Rossell),
una “iniciativa sanitaria contra el aborto en condiciones de riesgo”, que
consiste esencialmente en promover el aborto químico. No se realizan abortos,
pero se atiende a la mujer antes del aborto (poniendo énfasis en el
asesoramiento sobre el uso abortivo de Misoprostol) y después del aborto. Los médicos tampoco
recetan Misoprostol,
pero éste puede ser adquirido ilegalmente en las inmediaciones del Hospital o
incluso dentro del mismo.
2. Una embestida contra la familia y la vida
El día 26 de mayo de 2006, poco
más de un año después del comienzo del primer gobierno de izquierda de la
historia del Uruguay, el proyecto de ley de “defensa del derecho a la salud
sexual y reproductiva” fue presentado en la Cámara de Senadores con la firma de
12 de los 17 Senadores del partido de gobierno. El núcleo de este proyecto de
ley era muy similar al proyecto rechazado por el Senado en 2004. Sin embargo,
se le había agregado un capítulo programático (el Cap.
I), que a la postre sería casi lo único que subsistiría para convertirse en ley.
Dejando de lado el Capítulo I, que analizaremos luego, cabe destacar que el nuevo proyecto de ley:
·
autorizaba el aborto por la sola voluntad de la mujer hasta las doce
semanas de gravidez;
·
autorizaba el “aborto terapéutico” y el “aborto eugenésico” en
cualquier momento;
·
desestimaba absolutamente la voluntad del padre (el varón);
·
establecía el aborto como “acto médico”;
·
limitaba arbitrariamente y violaba el derecho a la objeción de
conciencia;
·
obligaba a todas las instituciones de asistencia médica a realizar
abortos;
·
obligaba a los Jueces a autorizar abortos.
Como cabía
esperar, durante el actual período de gobierno (2005-2010) la gran mayoría de
los legisladores frenteamplistas ha impulsado una
amplia ofensiva contra la familia y
·
el reconocimiento legal de las uniones concubinarias heterosexuales u homosexuales (logrado por
medio de
· el intento de legalización de algunas formas de eutanasia pasiva (a través del proyecto de ley de “voluntad anticipada”);
·
la puesta en marcha de un programa de educación
sexual de sesgo relativista en
· un proyecto de ley que otorgaría a las parejas homosexuales el derecho a la adopción;
· un proyecto de ley que permitiría el cambio de “identidad de género” en el Registro Civil;
· un proyecto de ley de “reproducción humana asistida” que atenta contra el orden moral objetivo de varias maneras.
3. Desprecio de la ley
En mayo de 2007, en un momento en que el trámite parlamentario del proyecto de ley de “defensa del derecho a la salud sexual y reproductiva” parecía estancado, los pro-abortistas recurrieron a una estrategia muy singular, que revela su desprecio de la ley vigente en nuestro país.
El procesamiento sin prisión de
una mujer que cometió un aborto reavivó la polémica sobre la legalización del
aborto. Los partidarios de la legalización sacaron a relucir un nuevo
argumento, según el cual los médicos que denuncian un aborto violan el secreto
médico, incurriendo en una grave falta contra la ética de su profesión. Resulta
paradójico que se acuse de falta de ética a los médicos que cumplen su deber
moral de denunciar un delito conocido, mientras se pasa por alto la gravísima
falta ética de los médicos que realizan abortos o recomiendan cómo hacerse un
aborto supuestamente “seguro” (para la madre, claro está).
Poco después, un grupo de más de 8.000
personas, entre las cuales figuraban varios ministros y legisladores del
partido de gobierno y muchas personas conocidas e influyentes, publicó en Internet una declaración en la que,
solidarizándose con dicha mujer procesada, cada uno de ellos manifiesta haber
violado
4.
Un trámite
parlamentario muy irregular
La Ley de Defensa del Derecho a
Las irregularidades denunciadas por el movimiento pro-vida
son básicamente tres:
· A principios de 2007, la Comisión de Salud de la Cámara de Senadores discutió y votó en particular el proyecto de ley, sin antes discutirlo y aprobarlo en general, como correspondía.
·
A fines del mismo año, el Senado rechazó el
proyecto; pero algunas semanas después, de un modo antirreglamentario, volvió a
someterlo a votación y lo aprobó.
·
En 2008, la Comisión de Salud de la Cámara de
Representantes pasó el proyecto de ley al Plenario de
Analizaremos con más detalle la más grave de esas
irregularidades (la segunda), resumiendo la exposición que el Dr. Carlos
María Freira, representante del Instituto Americano de Defensa de los Derechos
Humanos, realizó el
día 3/09/2008 ante la Comisión de Salud Pública y Asistencia Social de
la Cámara de Representantes.
Por medio del Repartido Nº
551/07, la Comisión de Salud del Senado remitió al Plenario de la Cámara de
Senadores dos proyectos de ley diferentes:
·
El primero, que es el que luego envió el Senado
a la Cámara de Representantes, como si hubiera sido aprobado, era denominado
“Proyecto de Ley” y figuraba a fs. 19 del Repartido.
El día 17/10/2007, en
·
El segundo era denominado “Proyecto de ley
sustitutivo” y figuraba a fs. 5 del Repartido. En
Por lo tanto los dos proyectos
presentados por la Comisión de Salud fueron rechazados en forma legítima e
irrevocable por el Senado. El rechazo de un proyecto de ley por una de las
Cámaras tiene varios efectos:
a) en primer lugar, un proyecto
de ley sólo puede ser pasado a
b) a partir del rechazo, deja de
existir como proyecto de ley, excepto que se haya solicitado su reconsideración
en la misma sesión o en la siguiente
y que la misma sea aprobada;
c) una vez firme el rechazo, un
proyecto que ha sido rechazado por cualquiera de las Cámaras o por
Cuando en la Sesión del día
6/11/2007 el Presidente de la Cámara sometió nuevamente a votación el proyecto
de fs. 19 (rechazado por
Tan claro es todo esto que
ninguna de las dos abogadas que asumieron la representación de la Cámara de
Representantes en los juicios de nulidad tramitados ante el Tribunal de lo
Contencioso Administrativo se animó a controvertir ninguno de los hechos
relacionados en las demandas y tampoco la irregularidad e improcedencia de los
mismos. En una palabra, en dichos juicios de nulidad no existen hechos
controvertidos, puesto que todos los hechos referidos fueron reconocidos por el
Poder Legislativo.
5. Las dos votaciones del año 2007 en el
Senado
El 17 de octubre de 2007 el
Senado rechazó el proyecto de ley de “defensa del derecho a la salud sexual y
reproductiva”, por 15 votos a favor y 15 en contra. El mismo día los Senadores
aprobaron por unanimidad en general un proyecto de ley igual al citado, pero
excluyendo el Capítulo II, que trataba directamente acerca de la legalización
del aborto. El nuevo proyecto, sin embargo, incluía aspectos muy negativos, como
por ejemplo la adhesión oficial a la ideología de la “perspectiva de género”,
la imposición por ley de falsos principios éticos, graves amenazas contra la
libertad de expresión y la patria potestad y la extensión a todos los centros
de salud del país de una iniciativa que en los hechos equivale a promover el
aborto farmacológico.
Quince Senadores del Frente
Amplio votaron a favor de la legalización del aborto, mientras que otros dos
votaron en contra. Además votaron en contra los once Senadores del Partido
Nacional y dos Senadores del Partido Colorado. El restante Senador colorado se
retiró de sala en el momento de
Lamentablemente, el 6 de
noviembre de 2007 la Cámara de Senadores volvió a tratar el proyecto de ley
rechazado veinte días antes, aprobándolo en esa ocasión por 18 votos sobre 31.
Votaron a favor 16 Senadores del Frente Amplio, un Senador del Partido Nacional
y un Senador del Partido Colorado. Los cambios con respecto a la votación
anterior fueron los siguientes: el Senador frenteamplista
Alberto Cid, que había votado en contra del proyecto en octubre, votó a favor
del mismo esta vez; el Senador nacionalista Julio Lara, cuyo suplente había votado
en octubre contra la legalización del aborto, votó a favor en noviembre; el
Senador colorado Julio María Sanguinetti, cuyo
suplente se había retirado de sala durante la votación de octubre, votó a favor
de la legalización del aborto en esta segunda instancia. El proyecto de ley
aprobado por el Senado pasó a consideración de la Cámara de Representantes.
6. El desenlace: un veto parcial muy anunciado
En una larga sesión, que se
extendió del martes 4 al miércoles 5 de noviembre de 2008, la Cámara de
Representantes aprobó el proyecto de ley. La votación del proyecto en general
arrojó 49 votos a favor y 48 votos en contra. Todos los votos a favor
provinieron de Diputados del Frente Amplio. Votaron en contra los 46 Diputados
presentes de la oposición (integrada por el Partido Nacional, el Partido
Colorado y el Partido Independiente) y dos Diputados del Frente Amplio. Dicha
aprobación sólo fue posible porque, bajo una intensa presión de la mayoría de
sus compañeros de bancada, otros dos Diputados del Frente Amplio que habían anunciado
su intención de votar en contra del proyecto terminaron votando a favor del
mismo. Uno de ellos, sin embargo, votó contra el Artículo 2º del proyecto, que
instituía a los “derechos sexuales y reproductivos” como “derechos humanos
universales”. Así, ese artículo fue rechazado, por lo cual el proyecto de ley
tuvo que volver al Senado.
Cabe mencionar que dos Diputados
titulares del Frente Amplio, de conocida posición anti-abortista, no
participaron de esta sesión de la Cámara de Representantes. Según informes de
prensa, esto se debió a maniobras de su propio sector político, Asamblea
Uruguay (cuyo líder, el Senador Danilo Astori, es uno de los precandidatos del Frente Amplio a la
Presidencia de la República). Asamblea Uruguay se había comprometido a hacer
los esfuerzos necesarios para asegurar que se alcanzarían los votos requeridos
para aprobar ese proyecto de ley en
El martes 11 de noviembre de 2008
el proyecto en cuestión -con la modificación hecha por la Cámara de
Representantes- fue aprobado por la Cámara de Senadores, por 17 votos contra
13. Votaron a favor los 17 Senadores del Frente Amplio. En contra votaron los
once Senadores del Partido Nacional y dos de los tres Senadores del Partido
Colorado. El restante Senador colorado (el Dr. Julio María Sanguinetti,
quien fue dos veces Presidente de la República) se ausentó de sala en el
momento de
El jueves 13 de noviembre de
2008, en un hecho que tuvo resonancia mundial, el Poder Ejecutivo, ejercido en
ese caso por el Dr. Tabaré Vázquez, Presidente de la
República, y
Diversos comentaristas, tanto en
el Uruguay como en otros países, han destacado la fuerte coincidencia entre las
razones esgrimidas en este documento y muchos de los principales argumentos del
movimiento pro-vida.
El jueves 20 de noviembre de 2008
se reunió
Los hechos de los últimos dos
años galvanizaron al movimiento pro-vida en el Uruguay. Esto se puso de relieve
en varios actos públicos realizados en 2007 y 2008, sobre todo en la gran
manifestación del lunes 3 de noviembre de 2008, que contó con unos 3.000
participantes, que marcharon por la principal avenida de Montevideo. Pese a sus
escasos recursos,
7. Nuestra valoración del desenlace
Los hechos reseñados en el
numeral anterior contienen aspectos positivos y aspectos negativos.
Por una parte, celebramos el gran
triunfo alcanzado por la “cultura de la vida” al ser rechazadas las disposiciones
legislativas que habrían convertido al Uruguay en el primer país de América
Latina (excepto Cuba) en introducir la legalización del aborto por la sola
voluntad de la madre, bajo condiciones muy amplias. Una vez más, con la ayuda
de Dios, el pequeño David ha vencido al gigante Goliat. Felicitamos, entonces,
a todos los legisladores, gobernantes y ciudadanos uruguayos que defendieron el
derecho humano a la vida.
Destacamos el coraje manifestado por el Presidente de la República al mantenerse fiel a profundas convicciones éticas, pese a la existencia de fortísimas presiones contrarias. No es nada común que un importante líder político actúe en contra de la firme voluntad de casi todos sus seguidores y de sus propios intereses electorales, para seguir el dictado de su conciencia.
Con la misma claridad lamentamos
los aspectos negativos de estos acontecimientos. Como veremos en detalle más
adelante, la
ley promulgada contiene muchas disposiciones inadmisibles.
Por otra parte, subrayamos que, en el mismo
momento en que se difundió la noticia del veto parcial, el sitio web de la Presidencia de la República
emitió un comunicado que abre las puertas para una eventual legalización del
“aborto terapéutico” y el “aborto eugenésico”.
En resumen, corresponde que el movimiento
pro-vida siga trabajando a fin de lograr la derogación total de la nueva ley,
en el momento oportuno.
8. El Artículo 2º
El Artículo 2º, finalmente
rechazado por el Parlamento, definía como los “principios” de
El Art. 2º establecía que los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos universales, intransferibles e inalienables.
El literal a) establecía que la
protección de esos derechos incluye: “la
promoción de la equidad en términos de género”, introduciendo así la
peligrosa noción de “género” en nuestro orden jurídico.
Más adelante, el mismo artículo
determinaba que: “En materia de
sexualidad humana se reconocerá tanto la función biológica vinculada a la
procreación como el carácter placentero de la comunicación interpersonal.”
Este “principio” contradice la ley moral natural tal como ésta es expuesta por la Iglesia Católica, la que enseña que -desde el punto de vista ético- la relación sexual tiene dos finalidades o significados inseparables: el significado unitivo (la unión de los cónyuges) y el significado procreativo (la apertura al don de los hijos). El texto en cuestión admite la disociación de ambos significados y no respeta el significado unitivo, puesto que en ningún momento enmarca el ejercicio de la sexualidad dentro de la unión matrimonial. Dentro del concepto de “comunicación interpersonal”, destaca sólo su carácter placentero, no su carácter de expresión del amor conyugal. Se manifestaba así una fuerte tendencia a una ética individualista, subjetivista y hedonista.
También corresponde destacar los siguientes
literales:
·
“f) reconocer
el derecho de toda persona a procurar su satisfacción sexual según sus propias
necesidades y preferencias, siempre que resulten respetados los derechos de
terceros.”
Este “principio”,
desarrollado con coherencia, conduciría a extremos evidentemente inhumanos,
como el sado-masoquismo, la zoofilia, la necrofilia,
la pedofilia y un largo etcétera.
Según este literal, los “derechos sexuales” incluyen un supuesto derecho al placer sexual, procurado sin ningún tipo de barreras éticas, salvo el caso del daño directo a otros. Aquí se evidenciaba un individualismo radical.
En la
exposición de motivos de la ley se encuentra otra muestra notable de esta
antropología individualista: “Por otro
lado, una de cada cuatro mujeres nunca ha consultado al ginecólogo por motivos
vinculados a su autocuidado, sin mediación de su rol
materno. […] Las mujeres que
completan 12 años de estudio, muestran un mayor nivel de autocuidado.
Se manifiesta así el estereotipo de género de “ser para los demás”, “cuidar de los
otros”, en detrimento de “ser para sí”, “cuidarse a sí misma”, que sólo parece
debilitarse con el acceso a estudios superiores.” Por lo tanto, según la
filosofía que inspira esta ley, “ser para los demás” no es una virtud moral,
sino un “estereotipo de género” que habría que erradicar, y “ser para sí” no es
la inmoralidad por excelencia (el egoísmo), sino una actitud apropiada, que
todo el aparato del Estado deberá promover.
·
“g) combatir
las discriminaciones de orden cultural que impidan la toma de decisiones
autónomas y en igualdad de condiciones entre hombres y mujeres.”
¿Qué se entendía
aquí por “decisiones autónomas”? Probablemente se trataba de decisiones libres
de toda referencia a un orden moral objetivo, es decir de decisiones amorales.
·
“h) Combatir
toda forma de violencia sexual y otras presiones de carácter físico, social,
económico o cultural.”
Sería
interesante saber si -por ejemplo- la doctrina católica sobre la inmoralidad de
los actos homosexuales es una de las presiones de carácter cultural sobre el
ejercicio de la sexualidad que el Estado uruguayo habría asumido el deber de
combatir. Se insinuaba aquí un grave atentado contra la libertad religiosa, la
libertad de pensamiento y la libertad de expresión de los uruguayos.
·
“i) Reconocer
y difundir el derecho y la obligación de hombres y mujeres, cualquiera sea
su edad, a controlar responsablemente su sexualidad por los medios más
adecuados y compatibles con sus convicciones.”
Aquí, además
del subjetivismo ético, se insinúa un grave atentado contra la patria potestad.
9.
Análisis de la ley promulgada
El Capítulo I de la Ley (titulado "De los Derechos Sexuales y Reproductivos"), es la versión modificada de un texto aprobado el día 3/07/2007 por unanimidad por la Comisión de Salud Pública del Senado, conformada por siete Senadores (cuatro frenteamplistas, dos nacionalistas y un colorado).
El Artículo 1º establece
que: “El Estado garantizará
condiciones para el ejercicio pleno de los derechos sexuales y
reproductivos de toda
Se introduce en nuestra legislación
un concepto muy ambiguo y peligroso: los “derechos sexuales y reproductivos”.
Según la mayoría de sus propulsores, los “derechos sexuales” incluyen el
derecho a la actividad sexual fuera del matrimonio y los “derechos
reproductivos” incluyen el derecho a la anticoncepción, la esterilización y el
aborto.
La ley no puede reconocer otros
derechos humanos que los reconocidos explícitamente por
El Artículo 2º (ex 3º) define los objetivos generales de las políticas y programas de salud sexual y reproductiva.
Su literal b) define como
objetivo general: “[garantizar] la
incorporación de la perspectiva de género en todas las acciones”).
Se erige a la “perspectiva de género” (que afirma que el
“género” es una mera construcción cultural y una opción libre de la persona,
independiente de su realidad biológica) como ideología oficial del Estado
uruguayo, contrariando así el principio de laicidad;
El concepto de “perspectiva de
género” está asociado a una ideología feminista radical que desconoce o
subestima las diferencias naturales entre los sexos, considera los géneros
masculino y femenino como construcciones culturales modificables y sostiene la
existencia de cinco o más géneros, todos ellos igualmente legítimos.
La ambigüedad terminológica
permite la manipulación por medio del lenguaje. Por eso se debería exigir una
definición muy precisa de lo que se entiende aquí por “género”. Así se pondría
en evidencia una cuestión fundamental: ¿Por qué un Estado laico (supuestamente
neutral en el terreno filosófico) debería adherirse a la “perspectiva de
género”, acerca de la cual cuando menos debería admitirse que es muy
cuestionable?
El literal d) presenta este otro
objetivo general: “Capacitar a las y
los docentes de los ciclos primario, secundario y terciario para la educación
en el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos como parte de una
ciudadanía plena y en el respeto de los valores de referencia de su entorno
cultural y familiar”.
Pese a la referencia al respeto a
los valores del “entorno familiar” (relativizado
quizás por el respeto paralelo a los valores del “entorno cultural”), este
literal abre perspectivas funestas.
Además, según la exposición de
motivos, el Estado asume como deber fundamental el de “garantizar la educación sexual a todos los niveles del sistema
educativo formal, informal y no formal como herramienta sustancial para la
promoción de una sexualidad plena y saludable.”
No es aventurado suponer que se
pretende utilizar todo el sistema educativo para difundir la ética
individualista y hedonista que sustenta esta ley y que muchos docentes inculcarán en
sus alumnos la falsa noción de que la homosexualidad y el aborto son derechos
humanos.
El Artículo 3º (ex 4º) define los objetivos específicos de las políticas y programas de salud sexual y reproductiva.
Citaremos solamente algunos de
sus literales:
“a) difundir y proteger los derechos de niños, niñas, adolescentes y
personas adultas en materia de información y servicios de salud sexual y
reproductiva;
(…)
f) garantizar el acceso universal a diversos métodos anticonceptivos
seguros y confiables;
g) incluir la ligadura tubaria
y la vasectomía con consentimiento informado de la mujer y del hombre, respectivamente;”
El Artículo 4º establece las funciones que asume el Ministerio de Salud Pública para el cumplimiento de los objetivos antes definidos.
Cabe destacar su numeral 2:
“Implementar en todo el territorio nacional la normativa sanitaria
vigente (Ordenanza 369/04, de 6/8/2004 del MSP) a cerca de la atención integral
en los casos de embarazo no deseado-no aceptado, denominada “Asesoramiento para
la maternidad segura, medidas de protección materna frente al aborto provocado
en condiciones de riesgo”;”
Esto equivale a implantar en todo el país el
programa de “asesoramiento para la maternidad segura” que hoy funciona en el
Hospital Pereira Rossell de Montevideo, programa que
consiste esencialmente en promover el aborto farmacológico basado en el Misoprostol;
El Artículo 5º establece las funciones que asume el Ministerio de Salud Pública para el cumplimiento de los objetivos antes definidos.
El Artículo 6º establece la
universalidad de los servicios de salud sexual y reproductiva.
El Capítulo II (ex V), titulado “Disposiciones finales”, en su Artículo
7º (ex 22) establece lo siguiente:
“Incorpórase al Código de la Niñez y la
Adolescencia el siguiente artículo:
“ARTICULO 11 bis. (Información y acceso a los servicios de salud).-
Todo niño, niña o adolescente tiene derecho a la información y acceso a los
servicios de salud, inclusive los referidos a la salud sexual y reproductiva,
debiendo los profesionales actuantes respetar la confidencialidad de la
consulta y ofrecerle las mejores formas de atención y tratamiento cuando
corresponda.
De acuerdo a la edad del niño, niña o adolescente se propenderá a que
las decisiones sobre métodos de prevención de la salud sexual u otros
tratamientos médicos que pudieran corresponder, se adopten en concurrencia con
sus padres u otros referentes adultos de su confianza, debiendo respetarse en
todo caso la autonomía progresiva de los adolescentes.
En caso de existir riesgo grave para la salud del niño, niña o
adolescente y no pudiera llegarse a un acuerdo con éste o con sus padres o
responsables del mismo en cuanto al tratamiento a seguir, el profesional podrá
solicitar el aval del Juez competente en materia de derechos vulnerados o
amenazados de niños, niñas y adolescentes, quien a tales efectos deberá recabar
la opinión del niño, niña o adolescente, siempre que sea posible.””
Aquí se viola gravemente la patria
potestad, dado que se establece que en el ejercicio de los supuestos “derechos
sexuales y reproductivos” y la recepción de “servicios de salud reproductiva”
por parte de niños o adolescentes, es posible en ciertos casos ignorar las
convicciones y la voluntad de sus padres. Más aún, debido al carácter
confidencial que se asigna a esos servicios médicos, en muchos casos los padres
ni siquiera podrán enterarse de lo que se hace en esta materia con sus hijos
menores de edad.
10. Consideraciones estratégicas
Se equivoca absolutamente quien
piense que los pocos artículos de la ley promulgada son irrelevantes porque no
se refieren directamente a la legalización del aborto. Como lo hemos mostrado
más arriba, esos artículos constituían el núcleo ideológico del proyecto, del
cual se desprendían luego (en los tres Capítulos vetados) sus disposiciones
concretas.
Puede parecer sorprendente que un
texto legal que violenta tan profundamente la mentalidad y las costumbres de
amplios sectores del pueblo uruguayo haya sido aprobado por unanimidad por
siete Senadores pertenecientes a los tres mayores partidos políticos del país.
Esto es un indicio más de la gran desproporción existente entre la importancia
histórica y social de la religión mayoritaria del Uruguay (es decir, la
católica) y la notoria debilidad política de los católicos.
Sin embargo, no es hora de
quejarse ni de lamentarse. Si hemos llegado hasta esta situación es porque -muy
a menudo y durante largo tiempo- muchos católicos dejaron de lado
(prácticamente) parte de sus convicciones morales más profundas cuando les tocó
actuar en el ámbito público o político. Tanto le hemos hecho el juego al
secularismo, tanto ha calado éste dentro de nosotros mismos, que a veces
sentimos que estamos haciendo algo incorrecto al profesar nuestros principios
cristianos en esos ámbitos, cuando en realidad sólo estamos haciendo uso de
nuestros inalienables derechos.
Resulta urgente, pues, que los
católicos uruguayos despertemos de nuestro actual letargo y pasividad y
rápidamente nos organicemos y movilicemos para defender, junto con las personas
no católicas que reconocen la ley moral natural, el derecho humano fundamental
a la vida y la recta concepción del hombre, el matrimonio, la familia y
En esta nueva fase de la
embestida contra la familia y la vida en el Uruguay, exhortamos a los católicos
uruguayos que aún no hayan hecho nada al respecto a movilizarse y sumarse a los
grupos pro-vida y pro-familia. Dejemos de lado ya la apatía y la resignación en
torno a asuntos de los que depende en gran parte la calidad moral de nuestra
República. Creemos que, ante hechos tan graves como éstos, los católicos
uruguayos debemos salir de nuestra actual y masiva pasividad, y movilizarnos
para procurar -por todos los medios lícitos- que en nuestro país el derecho
fundamental a la vida humana sea respetado. Despertemos ya, antes de que sea
demasiado tarde.
¿Cómo enfrentar esta ofensiva
anti-vida y anti-familia? Nos parece que deberíamos tomar en cuenta, entre otros,
los siguientes criterios básicos:
1)
Los fieles cristianos laicos deben actuar en plena
comunión con la Jerarquía de
2)
Los cristianos deberían evitar dos errores contrapuestos:
el irenismo y el moralismo.
a)
Según la clásica definición de San Agustín, la paz es
la “tranquilidad en el orden”. Por lo
tanto, no podemos sentirnos totalmente en paz en medio de
b)
El cristianismo no empieza ni termina en la moral
natural, sino en el encuentro personal con Dios en Cristo. En medio de la
lucha, a menudo enconada, a escala planetaria, de dos cosmovisiones (la
cristiana y la secularista) en torno a los derechos de la familia, no es ocioso
recordarnos y recordar a los demás que nuestro “no” al aborto, la eutanasia, el mal llamado “matrimonio
homosexual”, etc. es la consecuencia lógica de un “sí” a la verdad sobre Dios, que es Amor, y a la verdad sobre el
hombre, creado para amar y llamado a participar del Amor divino.
11. Un silogismo para católicos en tiempos
electorales
El año 2009 será en Uruguay un año electoral: en junio tendremos las elecciones internas de los partidos políticos, en octubre la elección nacional y en noviembre la eventual segunda vuelta, si ninguno de los candidatos a la Presidencia de la República reúne la mayoría absoluta en octubre. En ese contexto, concluiremos este artículo presentando un silogismo que busca orientar el voto de los ciudadanos católicos.
Partimos de la
siguiente premisa mayor:
“Un ciudadano cristiano no puede lícitamente
votar a favor de un candidato, sector o partido que promueve la legalización
del aborto”.
Nos referimos
aquí a la licitud moral del voto, no
a su licitud jurídica. Esta premisa mayor puede ser demostrada tanto
filosóficamente (es decir, apelando a la razón humana natural) como
teológicamente (es decir, apelando a la razón iluminada por la fe
sobrenatural). Para mayor brevedad, nos atendremos aquí a la vía teológica,
apelando a la autoridad del Magisterio de la Iglesia Católica:
“Cuando en ámbitos y realidades que remiten
a exigencias éticas fundamentales se proponen o se toman decisiones
legislativas y políticas contrarias a los principios y valores cristianos, el
Magisterio enseña que «la conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer
con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación
de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los
contenidos fundamentales de la fe y la moral».” (Compendio de
De esta doctrina católica se
deduce fácilmente la premisa mayor referida.
Nuestro silogismo continúa con la
siguiente premisa menor:
“El candidato, sector o partido X promueve la legalización del aborto”.
Esta premisa puede ser demostrada
con base en hechos públicos y notorios, como por ejemplo el voto de cada
candidato, sector o partido en las diversas instancias del trámite
parlamentario de la Ley de “Defensa del Derecho a
Evidentemente, el silogismo
termina en la siguiente conclusión:
“Un ciudadano cristiano no puede lícitamente votar a favor de X”.
Para evitar esta conclusión, es
preciso rechazar una doctrina católica (lo cual no debe hacer ningún católico),
o bien rechazar hechos públicos y notorios (lo cual no debe hacer ningún
ciudadano informado), o bien rechazar las leyes de la lógica (lo cual no debe
hacer ningún ser racional).
Nótese que, aunque en general los Pastores de la Iglesia se limitan a enseñar la premisa mayor, ellos suponen que los fieles católicos están suficientemente capacitados para informarse acerca de los hechos que fundamentan la premisa menor y para deducir por sí mismos la necesaria conclusión.
***
·
Los tres autores son los directores del
sitio web “Fe y Razón” (www.feyrazon.org).
·
El presente artículo combina contenidos de
los editoriales de varios números de la revista virtual “Fe y Razón” (www.revistafeyrazon.blogspot.com).
Vuelve a la Tabla de Contenidos
Los católicos surcoreanos ya
entrenan misioneros para evangelizar Corea del Norte
Corea del Sur, con sólo 4,8 millones de católicos, ya
tiene 400 misioneros en el extranjero
P. J.
Ginés
Nadie lo duda: los mejor
preparados para evangelizar Corea son los coreanos. En Corea del Sur hay casi
50 millones de habitantes, y sólo 4,8 millones son católicos. Pero es el país
del mundo donde se dan más bautismos de adultos en el catolicismo. También el
cristianismo protestante crece con fuerza.
Hay una primavera de vocaciones
sacerdotales y un fuerte impulso misionero. Hay 400 misioneros católicos
coreanos en el extranjero. Más de 150 están en Hispanoamérica. Otros muchos en EE.UU., Australia y países de Asia, incluyendo la atención
a las comunidades católicas coreanas de Siberia.
La diáspora coreana en todo el mundo aprecia tener sus propios sacerdotes y
la misa en su idioma.
Pero el sueño de la Iglesia
coreana es poder evangelizar en Corea del Norte, un país cerrado a cal y
canto, dormido en el sueño totalitario de su dictador.
La Iglesia calcula que antes de la Guerra de
Corea (1950-1953), había unos 55.000 católicos en Corea del Norte. En la
diócesis norcoreana de Pyongyang había unos 20 sacerdotes. Quedan siete de
ellos activos; viven en el Sur, por supuesto. El anciano monseñor
Mateo Hwang In-kuk,
nacido en 1936 y fugado de Pyongyang con 14 años, es el vicario episcopal de la
capital del Norte. No puede pastorear a los católicos de su diócesis (suponiendo
que quede alguno; se habla de que aún hay 4.000
católicos, clandestinos) pero desde el sur está entrenando nuevos
sacerdotes para cuando llegue la unificación y caiga el régimen
anticlerical de Corea del Norte.
La agencia Reuters
recogía el 5 de marzo el inicio de curso de los 5 primeros seminaristas que
ya están siendo entrenados específicamente para ser sacerdotes en el Norte.
Y cada año se quiere añadir otra remesa de voluntarios. Serán diez años de
formación, y quizá en 2019 el Norte siga siendo un país fantasma, cerrado
al mundo y a la fe. "Nosotros,
los viejos sacerdotes del norte, quizá estaremos muertos, pero nuestros
estudiantes espero que no lo estén", dice monseñor Hwang.
Corea no es una esquina sin
importancia para la Iglesia católica, sino una importante cabeza de puente en
Asia. Es el país asiático con más católicos, después de Filipinas e India.
Tiene incluso un cardenal, Nicholas Cheong Jin-suk,
creado hace 3 años. Es una puerta para China. El idioma es distinto, pero en
Asia, donde las formas de sentarse, de comer, de saludarse incluso, son
absolutamente ajenas para el occidental, Corea es una plataforma de cercanía
cultural que no se puede menospreciar.
El número de sacerdotes
diocesanos es de 4.116, y atienden más de 1.500 parroquias en 15
diócesis. Los seminarios están llenos con cerca de 1.500 seminaristas.
Asimismo también es muy fuerte la presencia de las congregaciones religiosas,
con 9.861 religiosas y 1.539 religiosos. Los católicos están bien vistos por la
población, porque se opusieron con valor a la ocupación japonesa (dieron muchos
mártires que se negaron a ofrecer sacrificios al Emperador nipón). La comunidad
católica también ha dado un presidente a Corea del Sur, Kim
Dae-Jung, premio Nobel de la Paz en el año 2000.
En 1984, el Papa Juan Pablo II,
en su viaje apostólico a Corea, agradecía a Dios la vitalidad de esta Iglesia
asiática y, dirigiéndose al clero y a los religiosos y religiosas coreanos les
decía: "Vuestro servicio ofrece
grandes esperanzas para el futuro, no sólo para la Iglesia de vuestro país sino
también para otros países que recibirán misioneros desde Corea. La Iglesia
universal cuenta con vuestra aportación misionera".
Fuente: ForumLibertas
– www.forumlibertas.com
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MERCOSUR religioso, frenesí de la teología de la liberación
Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja
El 11 de marzo comenzó en Asunción (Paraguay) la primera reunión del llamado “MERCOSUR religioso”, convocada por el presidente Fernando Lugo, en la que las estrellas invitadas son los brasileños Leonardo Boff (vid. NG 808, 809, 891) a quien Lugo considera su padre espiritual, y Carlos Alberto Libanio Christo, conocido como “Frei Betto”, ambos ideólogos de la Teología de la Liberación. La reunión concluirá el 13 de marzo.
Fernando Lugo (obispo católico reducido al estado laical), lanzó su propuesta en febrero pasado en el Foro Social Mundial (Belem do Pará, Brasil), el mismo ámbito en el que el presidente de Bolivia, Evo Morales, llamó a constituir “otra fe, otra religión, otra iglesia” (vid. NG 958). Lugo (vid. NG 941, 958), aprovechando su período como presidente del MERCOSUR, convocó al neomarxista Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) para que coordinara los encuentros que se realizarán en Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Según algunos cronistas de temas religiosos, Lugo intenta, así, levantar la bandera de una Teología de la Liberación renovada con un mensaje eco-indigenista, más demoledor para la Iglesia Católica que su antiguo objetivo de promover la lucha armada.
El secretario regional del
Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) es el pastor Juan Gattinoni, quien intervino en la inauguración de la reunión
junto a Lugo, su vicecanciller Jorge Lara Castro y el viceministro de Culto,
Hugo Brítez.
Institucionalizar el marxismo a través de la religión
El siguiente paso será llevar las propuestas religiosas consensuadas a la cumbre de jefes de Estado prevista para junio próximo en Asunción, porque son los presidentes y cancilleres quienes deben institucionalizarlas, aclaró el sociólogo argentino Fortunato Mallimaci, el mismo que en abril de 2007 declarara que “es posible crear una cultura en la que los obispos no decidan qué hacer en la vida pública o en la cama”, en la presentación del libro Cristo Vence de Horacio Verbitsky, en la que intervino junto a Felipe Pigna, (Página 12, 30-04-07).
Participantes y temas
Junto a quienes se dicen católicos, figuran entre los invitados la Asociación de Iglesias Evangélicas, Asociación de Pastores CIPAE (Comité de Iglesias para Ayuda de Emergencias), Día Mundial de Oración, Centro Regional de Asesorías y Servicios, Iglesia Anglicana, Iglesia Discípulos de Cristo, Iglesia Evangélica Metodista, Iglesia Menonita, Iglesia Bautista, Asamblea de Dios, Asociación de Iglesias, Centro de Adoración Familiar; Comunidad Indígena Mbya, su chamán y notables de la comunidad; Comunidad Indígena Pãi Tavyterã, su chamán, notables de la comunidad; Comunidad Indígena Ava Guaraní, su chamán, notables de la comunidad; Fe Baha’i (vid. NG 338, 808). También estarán la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, la Iglesia Ortodoxa, Budistas, el CLAI, la Comunidad Judía y los Musulmanes (vid. NG 850).
En el temario destacan algunos
temas, antiguas aspiraciones masónicas: Ley de culto, relación con el Estado,
es decir, entre otras cosas, igualitarismo religioso anticatólico e intromisión
del Estado en las cuestiones internas de los cultos, convirtiéndose en el
árbitro de la disciplina eclesiástica. Ciudadanía religiosa, rol de las
religiones en el marco socio político, es decir, la religión convertida en arma
de control político, instrumento para imponer el pensamiento único. Defensa del
medio ambiente desde la perspectiva de la Fe, es decir, los contenidos
panteístas de la prédica de Boff: “La especie humana, está condenada a hacer
lo que hace porque es un parásito de la tierra” (...) “Es mucho mejor para la
Tierra que desaparezca ese cáncer. La Tierra puede seguir tranquila
desarrollando otra forma de vida. La infraestructura biológica, candidata a
sucedernos, es portadora de espiritualidad. (...) Las religiones abrahámicas son las más violentas, porque se creen
portadoras de la verdad, como el Papa en Ratisbona.
Lo necesario es la espiritualidad, no los credos y las doctrinas” (cfr. NG 808).
NOTICIAS GLOBALES (NG) – www.noticiasglobales.org
Año XII. Número 840, 15/09. Gacetilla nº 963. Buenos Aires, 12 marzo
2009.
963) PARAGUAY: FRENESÍ DE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN.
Fuentes: Propias; Página 12 (Buenos Aires), 31-01-09; DyN (Buenos Aires), 28-02-09; La Nación (Asunción),
06-03-09; ABC Color, 08-03-09; CLAI, 11-03-09.
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Meter el corazón. Enséñanos a orar
José Félix Medina
jfmedina@legionaries.org
Querer aprender a orar
Es conocida como proverbial la
sencilla sabiduría del refranero español. Sentencias claras y contundentes
como: “nunca es tarde si la dicha es buena”, o “no te acostarás sin haber
aprendido algo nuevo”, junto con otros refranes como: “más vale tarde que
nunca”, y también: “el saber no ocupa espacio”, nos motivan para seguir
aprendiendo diariamente detalles nuevos, sin desfallecer, sin preocuparnos por
la edad o las capacidades personales. Además, estos refranes contienen un gran
aliciente pedagógico para los que nos dedicamos al arte y ministerio de la
enseñanza.
Eso mismo me sucede a mí, que
cada día aprendo algo nuevo del arte del bien orar. Procuro aplicármelo a mí
mismo, para enseñárselo después a los demás. Por eso, dedico estas líneas a
quienes quieren progresar en el sistema personal de
El punto clave, el meollo de la
cuestión, algo que uno aprende a base de intentarlo, reside en el fondo de
nosotros mismos. Preside como título nuestro artículo: para orar hay que meter
el corazón. No basta usar fórmulas superficialmente o ponerse de rodillas con
descuido. La oración ha de brotar del corazón, con ganas, con pasión, con
sentido de urgencia. Meter el corazón se antoja una expresión fácil,
inteligible y directa, pero vaya si cuesta pasarla a la vida real. Recuerdo
bien el consejo de mi director espiritual en los años mozos de mi iniciación,
diciéndome constantemente: mete el corazón en
No entendía yo si meter el
corazón se refería a echarle ganas, a poner sentimientos o a ser tenaz contra
las distracciones. Pero terminé intuyendo con los años que se refería a convertir
mis plegarias en un diálogo afectivo y personal, en un encuentro diario y
directo con el Señor. Porque, efectivamente, en la oración he de involucrar los
sectores más íntimos y personales de mi ser: el
corazón, los afectos, los sentimientos profundos, las ansias y preocupaciones,
las pasiones y necesidades. De la oración bien hecha, así de íntima, sale uno
convertido, tocado o transformado en su corazón.
Si no metemos el corazón, nos
descorazonamos, se nos va el alma tras las inquietudes, afanes personales,
sueños y demás ramillas del egoísmo. El corazón constituye la sede central de
todo ser humano, el núcleo de mi personalidad. Ahí encontramos lo bueno, lo
malo y lo indiferente. Precisamente del corazón brota todo lo que me define
como persona y también los móviles de mis acciones, mi conciencia, mi identidad
y mis anhelos.
Jesús decía que «del corazón salen las intenciones malas, los
asesinatos, los adulterios, las fornicaciones, los robos, falsos testimonios e
injurias. Eso es lo que contamina al hombre» (Mt
15, 19-20). También, por la misma razón, podemos decir en positivo que del
fondo del corazón brotan las acciones buenas, la bondad en las palabras, la
verdad de los juicios, los actos de caridad, los buenos propósitos, los actos
heroicos de virtud… etc. Y, por añadidura, de ahí ha de brotar con más razón la
oración sencilla y filial del creyente, como sistema de orar y también como
fuente originaria de mis súplicas.
Entremos en la oración con este
buen espíritu: metamos el corazón, purifiquemos el corazón, convirtámoslo en un
corazón creyente, bondadoso, humilde y generoso. Como el Corazón de Jesús
cuando hablaba con su Padre. Así, la oración tocará y convertirá las fibras más
hondas de nuestro ser. No será superflua o aleatoria. Será eficaz, suavizará
como un bálsamo, sacudirá como un vendaval, curará como un colirio, agrandará
mis ideales como un vasodilatador de mi corazón. Me transformará en persona
nueva.
La verdad es que para una
sociedad tan agitada, estresada y convulsa como la nuestra, la oración afectiva
viene como anillo al dedo. No precisa mucho tiempo, sino sólo interés y
práctica. Hace falta parar el carro un rato al día y entregarnos a cargar las
baterías del espíritu, para que nuestra alma no quede confusa y contaminada con
los mil ruidos y avatares de nuestra precipitada existencia. ¡Se ven tantas
almas descorazonadas, lánguidas y medio secas! Nos contagiamos de desesperanza,
nos hartamos de rezos infructuosos, nos salpica el malhumor por no sentirnos
escuchados por el más allá...
Orar bien, con el corazón, es
algo que se aprende. Nadie nace orando. Hay métodos, sistemas, fórmulas. Cada
individuo tiene que probar y hacer propio un sistema personal para unirse con
Dios y descansar con Él, al inicio o al final del vértigo de
Aprendamos a meter el corazón cuando oramos
Repasemos brevemente aspectos
esenciales que nos permiten avanzar por la senda de la vida de oración. Somos
conscientes de que el modo y la profundidad de nuestra oración marcan siempre
el estado y la altura del alma en su dimensión espiritual. Dime cómo oras -podríamos
decir, glosando el refrán castizo- y te diré quién y cómo eres.
1. Meter el corazón equivale a poner interés. En efecto, el mejor
ingrediente de la oración es QUERER ORAR, tener ganas de hacerlo, aplicarse a
ello. Es decir: querer ponerse en contacto con Dios, venciendo las rémoras de
las circunstancias adversas. Esta difícil tarea se aprende con tiempo y con
mucha práctica. A veces sólo querríamos remotamente orar, pero no ponemos los
medios conducentes para ello. El que no pone el corazón se distrae, se aburre,
se cansa y lo deja, porque sus afanes, gustos y deseos no están centrados en
Dios. Sin el corazón ferviente, apaga y vámonos.
2. Meter el corazón significa dirigirnos a Dios como a Alguien que nos
escucha. Dios no es una cosa, una idea o un cachito de historia sagrada. Es
un Padre misericordiosísimo que nos ama y desea
comunicarse con nosotros. Es un Hijo redentor que está siempre ahí, llamando a
nuestra puerta, para reconducirnos a su Amor. Es un Espíritu santificador
amantísimo que nos guía con su luz y su fuerza. Recurramos a Él por medio de
esas oraciones preparatorias espontaneas, breves, que
brotan del corazón en ocasiones especiales: como acciones de gracias,
peticiones de perdón, elevaciones del alma para pedir favores a Dios, súplicas
por necesidades personales o ajenas, suspiros que buscan su atención. Y una vez
conectados en esa frecuencia de fe, recorramos el camino del diálogo juntamente
con Él, inspirados por su compañía.
3. Meter el corazón implica dar vida a las fórmulas de las oraciones
vocales. El alma orante no es un papagayo o un aparato reproductor de
palabras. Muchos rezos que hacemos de prisa y corriendo están muy lejos de la
verdadera oración. De nada vale rezar distraídos o ausentes, como quien pierde
el tiempo silabeando o canturreando mientras atiende realmente a otros asuntos.
Hay que poner el alma en la oración, dedicarle lo mejor de mi propio ser. Dedicarle
un tiempo fijo, sereno y cotidiano. Así cundirá efecto y notaremos su fruto.
4. Meter el corazón para quedarse a solas con el Amado. No se ora
bien de cara a la galería, delante de todo el mundo, haciéndose notar,
procurando llamar la atención, como deslumbrando a los que miran. No hemos de
buscar aparecer, sino estar a solas con quien nos ama: «Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en
las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de
los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga». (Mt 6, 5) Es un consejo claro y terminante: eso entendemos
por oración íntima y ferviente.
5. Meter el corazón requiere dejar otras aficiones. El que algo
quiere, deja otras alternativas, por muy agradables que se antojen. Normalmente
no oramos bien cuando conducimos, cuando guisamos en la cocina, cuando
escuchamos música, cuando hacemos aerobics o cuando
vemos el televisor. Aunque en esas actividades podamos elevar puntualmente la
mente a Dios, no oramos bien, porque no podemos hacer dos cosas
simultáneamente. Hay que saber cerrar la puerta exterior e interior para evitar
sentirse dividido. Si quieres orar, ora. Si no, haz otra cosa. Hay que
dedicarse cien por cien a la oración: cuerpo, alma, tiempo y lugar: «Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en
tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en
lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará». (Mt 6,6) Se entiende que lo secreto, lo nuestro más íntimo
es nuestro corazón. Y se comprende que el buen Dios nos paga con abundante
recompensa en esta vida y en la eternidad.
Conclusión: Ejercítate y ponlo en práctica
«Haz esto y vivirás» (Lc 10,28), decía
Jesús al escriba que preguntaba sobre la caridad con el prójimo. A modo de
conclusión y de modo análogo podríamos decir lo mismo en relación a nuestro
progreso espiritual. Si queremos aprender a orar, hagamos esto: metamos el
corazón, unámonos más a Él, escuchémosle con atención y mejoraremos sensiblemente
cuando nos relacionamos con Dios. Abre tu corazón, exponle tus problemas al
buen Padre Dios, mete el corazón cuando ores, dedícale tiempo, aunque sea poco,
pero de calidad. Y vivirás como buen creyente, bendecido por Dios y dando
abundante fruto. Lo testimonia excelentemente quien canta con el salmista su
propia experiencia: «Confía en el Señor y
haz el bien; sea el Señor tu delicia y Él te dará lo que pide tu corazón.
Encomienda tu camino al Señor, confía en Él y Él actuará». (Sal 37, 3-5).
Fuente: Gama, Semanario de artículos de actualidad, análisis,
investigación, opinión y reflexión para medios de comunicación, Año III, Número
14. Del 10 al 16 de marzo de 2009.
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Oración final de la Veritatis Splendor
María,
Madre de misericordia,
cuida de todos
para que no se haga inútil
la cruz de Cristo,
para que el hombre
no pierda el camino del bien,
no pierda la conciencia del pecado
y crezca en la esperanza en Dios,
«rico en misericordia» (Ef 2,4),
para que haga libremente
las buenas obras que Él le asignó (cf. Ef 2,10)
y, de esta manera,
toda su vida sea
«un himno a su gloria» (Ef 1,12).
(Papa Juan Pablo II, Carta Encíclica Veritatis Splendor, n. 120).
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Hacemos extensivas a nuestros lectores las invitaciones recibidas para los siguientes eventos.
***
Facultad de Teología
del Uruguay “Monseñor Mariano Soler”
El Rector de la Facultad de
Teología del Uruguay, Pbro. Dr.
La conferencia estará a cargo del Pbro. Dr. Miguel Barriola, actual miembro de
El acto expresa así la adhesión de la Facultad al año Paulino proclamado para toda la Iglesia por nuestro Papa Benedicto XVI.
***
Día del Niño por Nacer
Miércoles 25 de marzo
19:00 hs.
Plaza de la Bandera
En este año de decisiones cruciales para nuestro país,
queremos hacernos presentes una vez más para decir:
"Yo voto por los que defienden la vida".
Te esperamos.
Convoca:
Mesa Coordinadora Nacional por la Vida
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