Fe y Razón

Revista virtual gratuita

Desde Montevideo (Uruguay), al servicio de la evangelización de la cultura

Nº 28 – Noviembre de 2008

Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est

“Toda verdad, dígala quien la diga, procede del Espíritu Santo” (Santo Tomás de Aquino)

 

 

“Hoy se hace necesario rehabilitar la auténtica apologética que hacían los Padres de la Iglesia como explicación de la fe. La apologética no tiene por qué ser negativa o meramente defensiva per se. Implica, más bien, la capacidad de decir lo que está en nuestras mentes y corazones de forma clara y convincente, como dice San Pablo "haciendo la verdad en la caridad" (Ef 4,15). Los discípulos y misioneros de Cristo de hoy necesitan, más que nunca, una apologética renovada para que todos puedan tener vida en Él.” (Documento de Aparecida, n. 229).

 

 

Sitio web original: Fe y Razónwww.feyrazon.org

Lo invitamos a visitar Fe y Razón con frecuencia.

 

Blog: Revista Virtual Fe y Razónwww.revistafeyrazon.blogspot.com

Aquí podrá encontrar los números anteriores de la revista.

 

Dirección de contacto: feyrazon@gmail.com

Por favor envíenos sus comentarios o sugerencias a esta dirección.

 

Si el mensaje está referido a una suscripción, por favor indique “Crear suscripción”, “Modificar suscripción” o “Suprimir suscripción” en el “Asunto” e incluya los siguientes datos en el cuerpo del mensaje:

nombre completo, ciudad o localidad, país, e-mail.

 

 

Equipo de Dirección:

·        Diác. Jorge Novoa – Blog personal: www.diaconojorge.blogspot.com

·        Lic. Néstor Martínez

·        Ing. Daniel Iglesias Grèzes – Blog personal: www.lmillau.blogspot.com – Sus libros en: http://stores.lulu.com/diglesias

 

Colaboradores: Dr. Carlos Álvarez Cozzi, Pbro. Dr. Miguel Antonio Barriola, R.P. Lic. Horacio Bojorge, Pbro. Dr. Antonio Bonzani, Pbro. Eliomar Carrara, Dr. Eduardo Casanova, Ing. Agr. Álvaro Fernández, Pbro. Dr. Jaime Fuentes, Dr. Pedro Gaudiano, Dra. María Lourdes González, Ec. Rafael Menéndez, Dr. Gustavo Ordoqui Castilla, Pbro. Miguel Pastorino, Sr. Juan Carlos Riojas Álvarez, Dra. Dolores Torrado.

 

 

Tabla de Contenidos

 

Sección

Título

Autor o Fuente

Editorial

Teología y nueva evangelización, para que nuestro pueblo tenga vida en Cristo

Equipo de Dirección

Documentos

Homilía al inaugurar el Sínodo de los Obispos

Papa Benedicto XVI

Documentos

Homilía en el 50º aniversario del fallecimiento de Pío XII

Papa Benedicto XVI

Biblia

San Jerónimo, guía para un fructuoso encuentro con la Biblia

Pbro. Dr. Miguel Antonio Barriola

Teología

La verdadera libertad según San Pablo

Pbro. Dr. Miguel Antonio Barriola

Filosofía

¿La razón es evolutiva o la evolución es racional?

Lic. Néstor Martínez

Doctrina Social

Divorcio entre Palabra y vida pública en América

Dr. Carlos Álvarez Cozzi

Ciencia y Fe

Evolución y Creación

Ing. Daniel Iglesias Grèzes

Familia y Vida

La sexualidad en el último siglo: perspectiva histórica

Juan Francisco Vélez y María Luisa Estrada de Vélez

Oración

Salmo 22

Biblia de Jerusalén

 

 

Teología y nueva evangelización, para que nuestro pueblo tenga vida en Cristo

 

Equipo de Dirección

 

1.      Nuestras felicitaciones a dos miembros del Equipo

 

El lunes 20 de octubre de 2008, en la Facultad de Teología del Uruguay “Mons. Mariano Soler”, tuvo lugar el Acto Académico de Inicio del Rectorado del Pbro. Dr. Antonio Bonzani Adorna. Felicitamos cálidamente al Padre Antonio, miembro del Equipo de Colaboradores de Fe y Razón, y rogamos al Señor que bendiga su labor como Rector de dicha Facultad, para que el estudio de la ciencia de Dios produzca frutos -cada vez más abundantes- de sabiduría, bondad y nueva evangelización en las diez Diócesis de nuestro país.

 

En la misma fecha y lugar comenzó la 36ª Semana Teológica, en el Centenario de la Pascua de Mons. Mariano Soler (1908-2008), primer Arzobispo de Montevideo, destacadísimo e infatigable predicador del Evangelio. La conferencia de ese día, titulada “Una nueva biografía de Mons. Mariano Soler en el centenario de su muerte”, estuvo a cargo del Prof. Dr. Pedro Gaudiano. Felicitamos al Dr. Gaudiano, miembro del Equipo de Colaboradores de Fe y Razón, por la excelente síntesis presentada en esa ocasión de su reciente investigación histórica sobre la vida y obra de uno de los más notables eclesiásticos que ha tenido el Uruguay. Esperamos que próximamente pueda ser publicada la investigación completa.

 

2.      La crisis de fe al comienzo de la adolescencia

 

Por considerar que contiene una reflexión muy lúcida y una propuesta muy interesante sobre un tema pastoral que, pese a su fundamental importancia, ha sido insuficientemente analizado, a continuación reproducimos íntegramente un artículo editorial de la magnífica revista virtual católica española Forum Libertas. Aunque no disponemos de datos precisos al respecto, sospechamos fuertemente que el problema de la crisis de fe al comienzo de la adolescencia de los católicos uruguayos es análogo al de los españoles, y aún más grave en términos estadísticos.

 

***

A los 13 años se pierde la fe masivamente: hagamos algo

 

Acaban de presentar la reciente Encuesta de Infancia en España 2008, a partir de entrevistas a 15.000 niños de entre 6 y 14 años, realizada por profesores de la Universidad de Comillas, con colaboración de la Fundación SM y la rama infantil-junior de Acción Católica.

 

Los datos son claros: de 6 a 11 años, el 40% de los niños van a misa casi cada semana. De 12 a 14 años, ya sólo va el 20%. Apenas 2 años de preadolescencia bastan para dividir por la mitad la práctica religiosa de los niños españoles.

 

El tema es gravísimo y merece una prioridad absoluta por parte de la Iglesia. Un 20% es casi nada. Visualicemos lo que dice el estudio. Dice que si en la clase de nuestro hijo de 14 años hay 20 alumnos, sólo 4 van a misa semanal. Evidentemente, en la cultura grupal adolescente, significa que son 4 bichos raros, con la presión que ello significa. Dejarán de ir a misa -y de ser cristianos en cualquier sentido relevante-, antes de llegar a los 18 años.

 

Es necesaria una acción seria por parte de la Iglesia en el mundo pre-adolescente. Todos saben que hay un vacío total entre la primera comunión (los 8 años) y la Confirmación (los 13-15 años). Puesto que la práctica y la fe se pierden a los 12-13 años, antes de la Confirmación (cada son menos los que llegan a este sacramento) parece evidente la necesidad de actuar sobre este periodo.

 

Y existe una fórmula perfectamente adaptada a esta edad: el escultismo cristiano. Pero cristiano de verdad. En Europa funcionan muy bien los Scouts de Europa (http://scouts-de-europa.org), fuente de numerosas vocaciones religiosas en Francia, por ejemplo. Sin duda hay otros grupos scouts y juveniles eficaces para transmitir la fe, pero menos extendidos de lo que necesitamos. 

 

En el escultismo de 8 a 12 años, los niños y niñas son "lobatos", aprenden a escuchar, como los lobos de El Libro de la Selva a su monitor, el Lobo Sabio, Akela. De 13 a 16 años, la edad en que se forman las pandillas, los adolescentes scouts aprenden de otros adolescentes mayores, de líderes naturales. Aprenden que hay que estar "siempre dispuestos" para poder servir a los demás. La genialidad de Baden Powell al inventar los scouts fue que los mismos chavales educarían a los otros chavales, en una edad en que ya no quieren aprender de los padres. El ejemplo de un jefe de 15 años, serio y responsable, sobre un niño de 12 o 13 años, es determinante.

 

El escultismo trabaja precisamente la edad en que se pierde la fe. Por desgracia, muchos grupos "scouts" han perdido eficacia a medida que se alejaban del modelo de Baden Powell o desatendían el aspecto espiritual, religioso, que es clave, uno de los 5 pilares del escultismo. 

 

Los profesores de la Universidad de Comillas señalan además que entre un 10% y un 20% de los niños españoles están en riesgo de aislamiento social y dicen que el trabajo desde el asociacionismo es clave para que nuestros niños no repitan el modelo que ya se ha implantado en el mundo anglosajón, de niños solitarios y aislados. De nuevo, la fórmula scout parece una propuesta cuya eficacia está probada después de 100 años de forjar muchachos y muchachas líderes, y una respuesta a una necesidad social. 

 

En una sociedad blanda, el escultismo aporta reciedumbre. Y los cristianos de nuestra época -y más aún los adolescentes- necesitan ser recios y alegres. Como decía Baden Powell: "ante las dificultades, el scout sonríe y canta".

 

Con el modelo scout o con otro modelo que trabaje con chicos y chicas de 12 a 16 años, la edad en que cientos de miles de chavales desalojan a Cristo de sus vidas -vidas que rellenarán con cualquier sucedáneo-, la Iglesia debe dar prioridad absoluta a este tema. Dentro de 3 años, el Papa vendrá a Madrid a las Jornadas Mundiales de la Juventud. Ojalá la Iglesia española tenga hechos sus deberes.

 

Fuente: ForumLibertas.com

 

Vuelve a la Tabla de Contenidos

 

 

Homilía del Papa Benedicto XVI al inaugurar el Sínodo de los Obispos

 

Homilía que pronunció Benedicto XVI durante la celebración eucarística de inauguración del Sínodo de los Obispos sobre la Palabra que presidió en la Basílica de San Pablo Extramuros.

 

Ciudad del Vaticano, 5 de octubre de 2008.

 

Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, queridos hermanos y hermanas:

 

La primera lectura, tomada del libro del profeta Isaías, así como la página del Evangelio según Mateo, han propuesto a nuestra asamblea litúrgica una sugerente imagen alegórica de la Sagrada Escritura: la imagen de la viña, de la que hemos ya escuchado hablar en los domingos precedentes. La perícopa inicial de la narración evangélica hace referencia al "cántico de la viña", que encontramos en Isaías. Se trata de un canto situado en el contexto otoñal de la vendimia: una pequeña obra maestra de la poesía judía, que debía resultar sumamente familiar a quienes escuchaban a Jesús, y de la que -como en otras referencias de los profetas (cf. Oseas 10,1; Jeremías 2,21; Ezequiel 17,3-10; 19,10-14; Salmos 79,9-17)- se comprendía que la viña hacía referencia a Israel. Dios dedica a su viña, al pueblo que ha escogido, los mismos cuidados que un esposo fiel ofrece a su esposa (cf. Ezequiel 16,1-14; Efesios 5,25-33).

 

La imagen de la viña, junto a la de las bodas, describe por tanto el proyecto divino de la salvación, y se presenta como una conmovedora alegoría de la alianza de Dios con su pueblo. En el Evangelio, Jesús retoma el cántico de Isaías, pero lo adapta a quienes lo escuchan y a la nueva hora de la historia de la salvación. No se fija tanto en la viña, sino más bien en los viñadores, a quienes los servidores del dueño piden, en su nombre, el arrendamiento. Los servidores son maltratados e incluso asesinados. ¿Cómo no pensar en las vicisitudes del pueblo elegido y en la suerte reservada a los profetas enviados por Dios? Al final, el propietario de la viña hace un último intento: manda a su propio hijo, convencido de que al menos a él le escucharán. Sin embargo, sucede lo contrario: los viñadores lo matan porque es su hijo, es decir, el heredero, convencidos de apoderarse fácilmente de la viña. Nos encontramos, por tanto, ante un salto de calidad frente a la acusación de violación de la justicia social, como se puede ver en el cántico de Isaías. Aquí vemos con claridad cómo el desprecio por la orden impartida por el dueño se convierte en desprecio de él: no es simple desobediencia a un precepto divino, es un verdadero rechazo de Dios: aparece el misterio de la Cruz.

 

La denuncia de esta página evangélica interpela a nuestra manera de pensar y actuar. No habla sólo de la "hora" de Cristo, del misterio de la Cruz en aquel momento, sino de la presencia de la Cruz en todos los tiempos. Interpela, de manera especial, a los pueblos que han recibido el anuncio del Evangelio. Si contemplamos la historia, nos vemos obligados a constatar con frecuencia la frialdad y la rebelión de cristianos incoherentes. Como consecuencia, Dios, si bien nunca abandona su promesa de salvación, ha tenido que recurrir al castigo. En este contexto, el pensamiento se dirige espontáneamente al primer anuncio del Evangelio del que surgieron comunidades cristianas, en un primer momento florecientes, que después desaparecieron y que hoy sólo son recordadas por los libros de historia. ¿No podría suceder lo mismo en nuestra época? Naciones que en un tiempo tenían una gran riqueza de fe y vocaciones ahora están perdiendo su identidad, bajo la influencia deletérea y destructiva de una cierta cultura moderna. Hay quien, habiendo decidido que "Dios ha muerto", se declara a sí mismo "dios", considerándose el único agente de su propio destino, el propietario absoluto del mundo.

 

Desembarazándose de Dios, al no esperar de Él la salvación, el hombre cree que puede hacer lo que quiere y ponerse como la única medida de sí mismo y de su acción. Pero cuando el hombre elimina a Dios de su horizonte, cuando declara que “Dios ha muerto”, ¿es verdaderamente feliz? ¿Se hace verdaderamente más libre? Cuando los hombres se proclaman propietarios absolutos de sí mismos y únicos dueños de la creación, ¿pueden verdaderamente construir una sociedad en la que reinen la libertad, la justicia y la paz? ¿O no sucede más bien -como lo demuestran cotidianamente las crónicas- que se difunden el poder arbitrario, los intereses egoístas, la injusticia y el abuso, la violencia en todas sus expresiones? Al final el hombre se encuentra más solo y la sociedad más dividida y confundida.

 

Pero en las palabras de Jesús hay una promesa: la viña no será destruida. Mientras abandona a su destino a los viñadores infieles, el dueño no abandona a su viña y la confía a otros servidores fieles. Esto indica que, si bien en algunas regiones la fe se debilita hasta extinguirse, siempre habrá otros pueblos dispuestos a acogerla. Precisamente por este motivo Jesús, citando el Salmo 117 (118) -"La piedra que desecharon los arquitectos es ahora piedra angular" (versículo 22)-, asegura que su muerte no será la derrota de Dios. Tras su muerte, no permanecerá en la tumba, es más, precisamente lo que parecerá un fracaso total, será el inicio de una victoria definitiva. A su dolorosa pasión y muerte le seguirá la gloria de la resurrección. La viña seguirá entonces dando uva y será arrendada por el dueño "a otros labradores que le paguen los frutos a su tiempo" (Mateo 21,41).

 

La imagen de la viña, con sus implicaciones morales, doctrinales y espirituales, volverá en el discurso de la Última Cena, cuando al despedirse de los apóstoles, el Señor dirá: "Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto" (Juan 15,1-2). A partir del acontecimiento pascual, la historia de la salvación experimentará, por tanto, un giro decisivo, y los protagonistas serán esos "nuevos labradores" que, injertados como brotes en Cristo, verdadera vid, llevarán frutos abundantes de vida eterna (cf. Colecta de la liturgia de este domingo). Entre estos "labradores" nos encontramos también nosotros, injertados en Cristo, quien quiso convertirse Él mismo en la "verdadera vid". Pidamos al Señor, quien nos entrega su sangre, a sí mismo, en la Eucaristía, que nos ayude a "dar fruto" para la vida eterna y para nuestro tiempo.

 

El consolador mensaje que recogemos de estos textos bíblicos es la certeza de que el mal y la muerte no tienen la última palabra, sino que al final Cristo vence. ¡Siempre! La Iglesia no se cansa de proclamar esta Buena Nueva, como sucede también hoy, en esta basílica dedicada al apóstol de las gentes, quien se convirtió en el primero en difundir el Evangelio en grandes regiones de Asia Menor y Europa. Renovaremos significativamente este anuncio durante la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tiene por tema: "La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia". Quisiera saludaros con afecto cordial a todos vosotros, venerados padres sinodales, y a quienes participáis en este encuentro como expertos, auditores e invitados especiales. Acojo también con alegría a los delegados fraternos de otras iglesias y comunidades eclesiales. Al secretario general del Sínodo de los Obispos y a sus colaboradores les expreso el reconocimiento de todos por el comprometedor trabajo que han realizado en estos meses y por el cansancio que les espera en las próximas semanas.

 

Cuando Dios habla, siempre exige una respuesta; su acción de salvación exige la cooperación humana; su amor espera ser correspondido. Que no suceda nunca, queridos hermanos y hermanas, lo que narra el texto bíblico sobre la viña: "Esperó que diese uvas, pero dio agraces" (cf. Isaías 5,2). Sólo la Palabra de Dios puede cambiar profundamente el corazón del hombre, por eso es importante que entremos en una intimidad cada vez mayor con ella tanto cada uno de los creyentes como las comunidades. La asamblea sinodal dirigirá su atención a esta verdad fundamental para la vida y la misión de la Iglesia. Alimentarse de la Palabra de Dios es para ella su primera y fundamental tarea. De hecho, si el anuncio del Evangelio constituye su razón de ser y su misión, es indispensable que la Iglesia conozca y viva lo que anuncia, para que su predicación sea creíble, a pesar de las debilidades y las pobrezas de los hombres que la conforman. Sabemos, además, que el anuncio de la Palabra, siguiendo a Cristo, tiene como contenido el Reino de Dios (cf. Marcos 1,14-15), pero el Reino de Dios es la misma persona de Jesús, que con sus palabras y obras ofrece la salvación a los hombres de todas las épocas. En este sentido es interesante la consideración de san Jerónimo: "Quien no conoce las Escrituras, no conoce la potencia de Dios ni su sabiduría. Ignorar las Escrituras significa ignorar a Cristo" (Prólogo al comentario del profeta Isaías: PL 24,17).

 

En este Año Paulino escucharemos resonar con particular urgencia el grito del apóstol de las gentes: "¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!" (1 Corintos 9,16); grito que para cada cristiano se convierte en una invitación insistente a ponerse al servicio de Cristo. "La mies es mucha" (Mateo 9,37), repite también hoy el Maestro divino: muchos todavía no lo han encontrado y están en espera del primer anuncio de su Evangelio; otros, a pesar de que han recibido una formación cristiana, han perdido el entusiasmo y sólo mantienen un contacto superficial con la Palabra de Dios; otros se han alejado de la práctica de la fe y tienen necesidad de una nueva evangelización. No faltan, además, personas de recta conciencia que se plantean preguntas esenciales sobre el sentido de la vida y de la muerte, preguntas a las que sólo Cristo puede ofrecer respuestas convincentes. Se hace entonces indispensable el que los cristianos de todo continente estén dispuestos a responder a quien pida razón de la esperanza que les habita (cf. 1 Pedro 3,15), anunciando con alegría la Palabra de Dios y viviendo sin compromisos el Evangelio.

 

Venerados y queridos hermanos, que el Señor nos ayude a plantearnos juntos, durante las próximas semanas de las sesiones sinodales, cómo hacer cada vez más eficaz el anuncio del Evangelio en nuestro mundo. Todos experimentamos la necesidad de poner en el centro de nuestra vida la Palabra de Dios, de acoger a Cristo como nuestro único Redentor, como Reino de Dios en persona, para hacer que su luz ilumine a todos los ámbitos de la humanidad: desde la familia hasta la escuela, desde la cultura hasta el trabajo, desde el tiempo libre hasta los demás sectores de la sociedad y de nuestra vida. Al participar en la celebración eucarística, experimentamos cada vez más el íntimo lazo que se da entre el anuncio de la Palabra de Dios y el Sacrificio eucarístico: es el mismo Misterio que se nos ofrece a nuestra contemplación. Por este motivo "la Iglesia -como subraya el Concilio Vaticano II- ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo Cuerpo del Señor, no dejando de tomar de la mesa y de distribuir a los fieles el pan de vida, tanto de la palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo, sobre todo en la Sagrada Liturgia" (Dei Verbum, 21).

 

Con razón el Concilio concluye: "Como la vida de la Iglesia recibe su incremento de la renovación constante del misterio Eucarístico, así es de esperar un nuevo impulso de la vida espiritual de la acrecida veneración de la palabra de Dios, que 'permanece para siempre'" (Dei Verbum, 26).

 

Que el Señor nos permita acercarnos con fe a la doble mesa de la Palabra y del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Que nos alcance este don María Santísima, quien "guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón" (Lucas 2,19). Que ella nos enseñe a escuchar las Escrituras y a meditarlas en un proceso interior de maduración, que nunca separe la inteligencia del corazón. Que nos ayuden también los santos, en particular el apóstol Pablo, a quien estamos descubriendo cada vez más este año como intrépido testigo y heraldo de la Palabra de Dios. ¡Amén!

 

Homilía del Papa Benedicto XVI en el 50º aniversario del fallecimiento de Pío XII

 

Benedicto XVI presidió, en la Basílica Vaticana, la Santa Misa en sufragio del difunto Sumo Pontífice Pío XII, en el 50º aniversario de su muerte.

 

Ciudad del Vaticano, 10 de octubre de 2008.

 

¡Señores Cardenales, venerados Hermanos en el Episcopado y en el Sacerdocio, queridos hermanos y hermanas!

 

El pasaje del libro del Eclesiástico y el prólogo de la Primera Carta de San Pedro, proclamados como primera y segunda lecturas, nos ofrecen significativos elementos de reflexión en esta celebración eucarística, durante la cual recordamos a mi venerado predecesor, el Siervo de Dios Pío XII. Han trascurrido exactamente cincuenta años desde su muerte, que tuvo lugar en las primeras horas del 9 de octubre de 1958. El Eclesiástico, como hemos escuchado, ha recordado a todos los que se proponen seguir al Señor que tienen que prepararse a afrontar pruebas, dificultades y sufrimientos. Para no sucumbir a ellos -advierte- se necesita un corazón recto y constante, se necesitan la fidelidad a Dios y la paciencia, unidas a una inflexible determinación por mantenerse en el camino del bien. El sufrimiento afina el corazón del discípulo del Señor, como se purifica el oro en el fuego. "Todo lo que te sobrevenga, acéptalo -escribe el autor sagrado- y en las humillaciones, sé paciente, porque en el fuego se purifica el oro, y los que agradan a Dios, en el horno de la humillación" (2,4-5).

 

San Pedro, por su parte, en la perícopa que hemos escuchado, dirigiéndose a los cristianos de las comunidades de Asia Menor que eran "afligidos con diversas pruebas", va incluso más allá: les pide que, a pesar de ello, "rebosen de alegría" (1 P 1,6). En efecto, la prueba es necesaria, observa, "a fin de que la calidad probada de vuestra fe, más preciosa que el oro perecedero que es probado por el fuego, se convierta en motivo de alabanza, de gloria y de honor, en la Revelación de Jesucristo" (1 P 1,7). Y luego, por segunda vez, los exhorta a rebosar de alegría, incluso a exultar "de alegría inefable y gloriosa" (v. 8). La razón profunda de este gozo espiritual está en el amor a Jesús y en la certeza de su invisible presencia. Él hace que sean inquebrantables la fe y la esperanza de los creyentes, incluso en las fases más complicadas y duras de su existencia.

 

A la luz de estos textos bíblicos, podemos leer la vida terrena del Papa Pacelli y su largo servicio a la Iglesia, comenzado en 1901 durante el Pontificado de León XIII, y que continuó con san Pío X, Benedicto XV y Pío XI. Estos textos bíblicos nos ayudan ante todo a comprender cuál fue la fuente de la que sacó valor y paciencia en su ministerio pontifical, desarrollado durante los atormentados años del segundo conflicto mundial y el periodo siguiente, no menos complejo, de la reconstrucción y de las difíciles relaciones internacionales pasadas a la historia con el significativo nombre de "guerra fría".

 

"Miserere mei Deus, secundum magnam misericordiam tuam": con esta invocación del Salmo 50/51 Pío XII comenzaba su testamento. Y seguía: "Estas palabras, que, consciente de no ser digno y de no estar a la altura, pronuncié en el momento en el que acepté, temblando, mi elección a Sumo Pontífice, con mayor fundamento las repito ahora". En ese momento faltaban dos años para su muerte. Abandonarse en las manos misericordiosas de Dios: ésta fue la actitud que cultivó constantemente este venerado Predecesor mío, último de los Papas nacidos en Roma y perteneciente a una familia ligada desde hacía muchos años a la Santa Sede. En Alemania, donde llevó a cabo su tarea de Nuncio Apostólico, primero en Munich y luego en Berlín hasta 1929, dejó tras de sí una grata memoria, sobre todo por haber colaborado con Benedicto XV en el intento de detener "la inútil masacre" de la Gran Guerra, y por haber advertido desde el principio el peligro que constituía la monstruosa ideología nacionalsocialista con su perniciosa raíz antisemita y anticatólica. Creado Cardenal en diciembre de 1929, y nombrado Secretario de Estado poco después, durante nueve años fue fiel colaborador de Pío XI, en una época marcada por los totalitarismos: el fascista, el nazi y el comunista soviético, condenados respectivamente en las Encíclicas Non abbiamo bisogno, Mit Brennender Sorge y Divini Redemptoris.

 

"El que escucha mi palabra y cree... tiene vida eterna" (Jn 5,24). Esta afirmación de Jesús, que hemos escuchado en el Evangelio, nos hace pensar en los momentos más duros del pontificado de Pío XII cuando, al darse cuenta del menoscabo de toda certeza humana, sentía una gran necesidad, también mediante un constante esfuerzo ascético, de adherirse a Cristo, única certeza que no decae. La Palabra de Dios se convertía así en luz de su camino, un camino en el que el Papa Pacelli ofreció su consuelo a evacuados y perseguidos, tuvo que secar lágrimas de dolor y llorar las innumerables víctimas de la guerra. Sólo Cristo es verdadera esperanza del hombre; sólo confiando en él el corazón humano puede abrirse al amor que vence el odio. Esta conciencia acompañó a Pío XII en su ministerio de Sucesor de Pedro, ministerio que comenzó precisamente cuando se adensaban sobre Europa y el resto del mundo las nubes amenazadoras de un nuevo conflicto mundial, que intentó evitar por todos los medios: "El peligro es inminente, pero todavía hay tiempo. Con la paz, nada está perdido. Todo puede perderse con la guerra", gritó en su mensaje por radio del 24 de agosto de 1939 (AAS, XXXI, 1939, p. 334).

 

La guerra puso en evidencia el amor que nutría por su "Roma dilecta", amor testimoniado por la intensa obra de caridad que promovió en defensa de los perseguidos, sin distinción alguna de religión, etnia, nacionalidad, ideología política.

 

Cuando, con la ciudad ocupada, le aconsejaron repetidas veces que dejara el Vaticano para ponerse a salvo, su respuesta fue siempre idéntica y decidida: "No dejaré Roma y mi puesto, aunque tuviese que morir" (cfr. Summarium, p. 186). Los familiares y otros testigos hablaron también de la falta de alimentos, calefacción, ropa y comodidades, privaciones a las que se sometió voluntariamente para compartir las condiciones de la gente duramente debilitada por los bombardeos y las consecuencias de la guerra (cfr. A. Tornielli, Pio XII, Un uomo sul trono di Pietro). Y ¿cómo olvidar el mensaje navideño enviado por la radio en diciembre de 1942? Con la voz quebrada por la emoción deploró la situación de los "centenares de miles de personas, las cuales, sin culpa alguna, a veces sólo por razones de nacionalidad o raza, están destinadas a la muerte o a un progresivo deterioro" (AAS, XXXV, 1943, p. 23), con una clara referencia a la deportación y al exterminio perpetrado con los judíos. A menudo actuó de manera secreta y silenciosa, precisamente porque, consciente de las situaciones concretas de ese complejo momento histórico, él intuía que sólo de ese modo se podía evitar lo peor y salvar el mayor número posible de judíos. Debido a estas intervenciones, recibió numerosas y unánimes pruebas de gratitud al final de la guerra, así como en el momento de su muerte, de las autoridades más relevantes del mundo judío, como, por ejemplo, la Ministra de Asuntos Exteriores de Israel Golda Meir, que así escribió: "Cuando el martirio más espantoso ha golpeado a nuestro pueblo, durante los diez años de terror nazi, la voz del Pontífice se alzó en favor de las víctimas", concluyendo con emoción: "Nosotros lloramos la pérdida de un gran servidor de la paz".

 

Lamentablemente, el debate histórico, no siempre sereno, sobre la figura del Siervo de Dios Pío XII, ha descuidado algunos aspectos de su poliédrico pontificado. Muchísimos fueron los discursos, las alocuciones y los mensajes que sostuvo con científicos, médicos y exponentes de los más variados grupos profesionales, algunos de los cuales siguen siendo todavía hoy de una extraordinaria actualidad y un punto seguro de referencia. Pablo VI, que fue su fiel colaborador durante muchos años, lo describió como un erudito, un estudioso atento, abierto a los modernos caminos de la investigación y de la cultura, con una fidelidad siempre firme y coherente tanto con los principios de la racionalidad humana como con el intangible depósito de las verdades de la fe. Lo consideraba como un precursor del Concilio Vaticano II (cfr. Angelus del 10 de marzo de 1974). En esta perspectiva, muchos documentos suyos merecerían ser recordados, pero me limito a citar sólo algunos. Con la Encíclica Mystici Corporis, publicada el 29 de junio de 1943 mientras la guerra aún arreciaba, él describía las relaciones espirituales y visibles que unen a los hombres con el Verbo encarnado y proponía incluir en esa perspectiva todos los principales temas de la eclesiología, ofreciendo por primera vez una síntesis dogmática y teológica que fue luego la base de la Constitución dogmática conciliar Lumen gentium.

 

Pocos meses después, el 20 de septiembre de 1943, con la Encíclica Divino afflante Spiritu establecía las normas doctrinales para el estudio de la Sagrada Escritura, poniendo de relieve la importancia y el papel de la vida cristiana. Se trata de un documento que da testimonio de una gran apertura hacia la investigación científica de los textos bíblicos. ¿Cómo no recordar esta Encíclica mientras se están llevando a cabo los trabajos del Sínodo que tiene como tema precisamente "La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia"? Se debe a la intuición profética de Pío XII la puesta en marcha de un serio estudio sobre las características de la historiografía antigua, para comprender mejor la naturaleza de los libros sagrados, sin debilitar ni negar su valor histórico. Un estudio más profundo de los "géneros literarios", cuya finalidad era comprender mejor lo que el autor sagrado había querido decir, hasta el año 1943 se miraba con una cierta sospecha, debido también a los abusos que se habían producido.

 

La Encíclica reconocía su justa aplicación, declarando legítimo para el estudio el uso, no sólo del Antiguo Testamento, sino también del Nuevo. "Hoy ,además, este arte -explicó el Papa- que suele llamarse crítica textual y en las ediciones de los autores profanos se emplea con gran exaltación e iguales resultados, se aplica con pleno derecho a los Sagrados Libros precisamente por la reverencia debida a la palabra de Dios". Y agrega: "El objetivo de aquel es, de hecho, devolver el texto sagrado, con la mayor precisión posible, a su primitivo contenido, purgándolo de las deformaciones introducidas por los errores de los copistas y liberándolo de las anotaciones y lagunas, de la transposición de palabras, de las repeticiones y de otros defectos de todo género que en los escritos transmitidos a mano durante muchos siglos suelen infiltrarse" (AAS, XXXV, 1943, p. 336).

 

La tercera Encíclica que quisiera mencionar es la Mediator Dei, dedicada a la liturgia, publicada el 20 de noviembre de 1947. Con este documento el Siervo de Dios dio impulso al movimiento litúrgico, insistiendo en el "elemento esencial del culto", que "debe ser el interior: es necesario, de hecho -escribió-, vivir siempre en Cristo, dedicarse por completo a Él, para que en Él, con Él y por Él se dé gloria al Padre. La sagrada Liturgia requiere que estos dos elementos estén íntimamente unidos... De otra forma, la religión se convierte en un formalismo sin fundamento y sin contenido".

 

No podemos, además, no hacer mención al impulso notable que este Pontífice imprimió a la actividad misionera de la iglesia con las Encíclicas Evangelii praecones (1951) y Fidei donum (1957), poniendo de relieve el deber de cada comunidad de anunciar el Evangelio a las gentes, como el Concilio Vaticano II hará con valiente vigor. Asimismo, el Papa Pacelli había demostrado su amor por las misiones desde el comienzo de su pontificado cuando, en octubre de 1939, había querido consagrar personalmente doce Obispos de países de misión, entre los cuales un indio, un chino, un japonés, el primer obispo africano y el primer obispo de Madagascar. Una de sus constantes preocupaciones pastorales fue, por último, la promoción del papel de los laicos, para que la comunidad eclesial pudiera aprovechar todos los recursos y energías disponibles. También por este motivo la Iglesia y el mundo le están agradecidos.

 

Queridos hermanos y hermanas, mientras rezamos para que continúe felizmente la causa de la beatificación del Siervo de Dios Pío XII, es bueno recordar que la santidad fue su ideal, ideal que propuso a todos. Por eso impulsó las causas de beatificación y de canonización de personas pertenecientes a pueblos diversos, representantes de todos los estados de vida, funciones y profesiones, reservando un gran espacio a las mujeres. Y precisamente fue a María, la Mujer de la Salvación, a quien indicó como signo de segura esperanza para la humanidad cuando proclamó el dogma de la Asunción durante el Año Santo de 1950. En este mundo nuestro, como también entonces, lleno de preocupaciones y angustias por su futuro; en este mundo, donde, tal vez más que entonces, el alejamiento de muchos de la verdad y de la virtud deja entrever unos escenarios privados de esperanza, Pío XII nos invita a dirigir nuestra mirada a María en su asunción a la gloria celeste. Nos invita a invocarla con confianza, para que nos haga apreciar cada vez más el valor de la vida en la tierra y nos ayude a dirigir la mirada hacia la meta verdadera a la cual todos estamos destinados: esa vida eterna que, como asegura Jesús, posee ya quien escucha y sigue su palabra. ¡Amén!

 

Vuelve a la Tabla de Contenidos

 

 

San Jerónimo, guía para un fructuoso encuentro con la Biblia

 

Miguel Antonio Barriola

 

A pocos días del comienzo del Sínodo de los obispos sobre la Palabra de Dios en la Iglesia, en medio del año Paulino y festejando hoy a San Jerónimo (30/IX/08), parece oportuno valernos de su experiencia y consejos para la lectura provechosa de la Sagrada Escritura.

Con algunas explicaciones y aditamentos, nos dejaremos conducir por la encíclica de Benedicto XV, “Spiritus Paraclitus” (15/IX/1920), con ocasión del 15° centenario de la muerte del “Príncipe y Doctor Máximo” de los intérpretes (ibid., Prólogo).

A semejanza de S. Agustín (Confesiones 3, 5; 8, 12), Jerónimo abandonó los placeres, a los que se había entregado en Roma, retirándose al desierto de Chalcis (Siria). Pero él atestigua igualmente todo lo que le costó ambientarse en el nuevo horizonte.

Eustoquia era hija de Paula, santa matrona romana, que, siguiendo a Jerónimo, abandonó las brillantes tertulias romanas, para empaparse del amor a las Escrituras, hasta el punto de aprender hebreo y hablarlo a la perfección.

El santo le dirige su carta 22, la más extensa y bella de su epistolario, donde recuerda sus apuros, ya insinuados, en el nuevo panorama de su vida: “Llevaba mi locura hasta privarme de comer, por leer a Cicerón. Después de haber pasado muchas noches sin dormir y después de haber derramado lágrimas, que hacía brotar de mi corazón el recuerdo de mis faltas pasadas, tomaba a Plauto (1) entre mis manos. Si llegaba a suceder que por una mudanza de ánimo emprendiese la lectura de los profetas, su estilo exótico me sublevaba y cuando mis ojos enceguecidos permanecían cerrados a la luz, no acusaba yo a mis ojos, sino al sol” (2).

Notemos cómo estas experiencias, tanto de Jerónimo como de Agustín (3), son una advertencia sobre las “impresiones primerizas”, tanto agradables como arduas. Si los dos grandes doctores de la Iglesia Latina se hubieran dejado llevar por sus inmediatas reacciones, no tendríamos hoy a tan grandes maestros en la Sagrada Escritura.

San Jerónimo nos indica asimismo el camino para ir superando las propias repugnancias. En primer lugar, se ha de invocar al Espíritu Santo: “En la explicación de las Sagradas Escrituras tenemos siempre necesidad del auxilio del Espíritu Santo” (4).

Después, desconfiando de su propia ciencia, procura asesorarse en la Santa Tradición: “Todo lo que sé no lo obtuve por mí mismo, o sea, en la escuela de ese tristísimo maestro, que es el orgullo, sino junto a ilustres doctores de la Iglesia” (5). Con lo cual hace eco a San Pablo, que no proponía un cara a cara con el misterio de Cristo meramente individual, sino en la compañía de los creyentes de todos los tiempos, dado que los tesoros de Cristo siempre nos superarán por todas partes y pretender encararlos de modo solitario sería, en el fondo, una osadía: “¡Que Cristo habite en sus corazones por la fe y sean arraigados y edificados en el amor! Así podrán comprender, con todos los santos, cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, en una palabra, ustedes podrán conocer el amor de Cristo, que supera todo conocimiento, para ser colmados por la plenitud de Cristo” (Ef 3, 18-19).

Y más concretamente, busca la compañía de la Iglesia de Roma: “Nada hay que más nos importe que salvaguardar los derechos del cristianismo, no cambiando nada el lenguaje de los Padres, sin perder jamás de vista esta fe romana, cuyo elogio hizo el Apóstol” (6).

Abundando todavía más, reconoce el peso especial del sucesor de Pedro, escribiendo de este modo al Papa Dámaso (7): “No queriendo otro guía que Cristo, me mantengo en estrecha comunión con vuestra Beatitud, es decir, con la Cátedra de Pedro. Yo sé que sobre esta piedra está edificada la Iglesia. Dad vuestra sentencia, os lo suplico” (8).

Nada le importaba su comodidad, poniendo por encima de todo su sintonía con la sana doctrina de la Iglesia, llegando a confesar: “He puesto todo mi celo en hacer de los enemigos de la Iglesia mis enemigos personales” (9). “Hay un punto sobre el cual no podré estar de acuerdo contigo: transigir con los herejes, no mostrarme católico” (10).

Con tal telón de fondo, después de una decisión tesonera, que no se queda en arranques primerizos (ni de desilusión ni de entusiasmo), apunta el santo a la lectura asidua, cotidiana, de la Biblia, cosa que recomienda a todo tipo de fieles cristianos, pero muy en especial a los sacerdotes. “Libremos nuestro cuerpo del pecado y se abrirá nuestra alma a la Sabiduría; cultivemos nuestra inteligencia mediante la lectura de los Libros Santos: que nuestra alma encuentre allí su alimento de cada día” (11). Recomienda a Eustoquia, en la ya mentada carta: “Sé muy asidua en la lectura y estudia lo más posible. Que el sueño te encuentre con el libro en la mano y que sobre la página sagrada caiga tu cabeza agobiada por el cansancio” (12).

El alimento propuesto a todos los creyentes es considerado indispensable para los sacerdotes. De ahí que escriba al monje Rusticus:

“Haz de tu celda un paraíso, come los frutos variados de las Escrituras; pon tus delicias en estos Santos Libros y goza de su intimidad… Ten siempre el Libro en tus manos y bajo tus ojos; aprende palabra por palabra el Salterio, que tu oración sea incesante, tu corazón vigile constantemente y permanezca cerrado a los pensamientos vanos” (13).

Análogamente aconsejaba al presbítero Nepociano: “Relee con frecuencia las Divinas Escrituras, más aún, que el Santo Libro no se aparte jamás de tus manos. Aprende allí lo que luego has de enseñar. Permanece firmemente adherido a la doctrina tradicional, que te ha sido enseñada, a fin de estar en condiciones de exhortar según la santa doctrina y de refutar a aquellos que la contradicen” (14).

A San Paulino (que más tarde sería obispo de Nola), le hacía ver que “la santidad sin la ciencia de las Escrituras no aprovecha a nadie, porque, si bien podría edificar a la Iglesia de Cristo por el espectáculo de una vida virtuosa, la perjudica en realidad, porque no es capaz de rechazar el ataque de sus contradictores” (15).

Benedicto XV se quejará “¡Ah! Cuántos ministros sagrados, por haber descuidado la lectura de la Escritura, perecen ellos mismos de hambre y dejan perecer un grandísimo número de almas, según lo que está escrito: ‘Los niños pedían pan y no había quien se los diera’ (Lam 4, 4) y: ‘Está desolada horrorosamente toda la tierra, porque no hay quien medite en su corazón’ (Jer 12, 11)” (16).

Semejante trabajo para obtener una familiaridad asidua con la Biblia no es fácil. Pero lo que cuesta, más se aprecia. Por lo mismo, no oculta el santo las dificultades, alentando, con todo, al trabajo, valido de su propia experiencia: “Todo lo que leemos en los Divinos Libros brilla ciertamente y es espléndido también en su corteza; pero mucho más dulce es su médula. El que quiere saborear la almendra, ha de romper la cáscara. David pide: ‘Quita el velo de mis ojos y consideraré las maravillas de tu ley’ (Sal 119/118, 18). Si tan gran profeta confiesa las tinieblas de su ignorancia, ¡qué noche de ignorancia piensas tú nos rodea a nosotros, pequeños y casi lactantes!” (17).

Doble razón, pues, para la humildad, a saber: no creerse dueño del Evangelio, procurando no tanto llamar la atención con originalidades, cuanto servir a la Palabra de Dios y a quienes la leen y meditan. Así, con total honestidad, sostiene Jerónimo: “El deber del intérprete es exponer, no ideas personales, sino las del autor que comenta” (18). En igual sentido, expresó en el prefacio a su “Comentarium In Galatas”: “No tengo por objeto hacer aplaudir mis palabras, sino hacer comprender en su verdadero sentido las excelentes palabras de los demás” (19). Abundando todavía, se puede encontrar, en un hombre tan versado, consultado por todo el mundo católico, respetado en Oriente y Occidente, la siguiente convicción: “No quiero decir nada de aquellos que, como yo mismo en otro tiempo, no llegan a abordar el estudio de las Sagradas Escrituras, sino después de haber frecuentado la literatura profana y halagado el oído de las muchedumbres por su estilo florido y que toman todas sus propias palabras por la ley de Dios, sin dignarse averiguar lo que quisieron decir los profetas y los apóstoles, sino que adaptan textos incongruentes a lo que ellos sienten, como si fuera gran hazaña y no manera muy viciosa de hablar, torcer las sentencias y atraer por violencia la Escritura a servir los fines que persiguen” (20).

La fidelidad de Jerónimo le atrajo la inquina de los desviados herejes, no sólo en escaramuzas verbales o escritas, sino con persecuciones muy violentas. Le escribía, a este propósito, a San Agustín: “¡Honor a ti por tu valor! El mundo entero tiene los ojos fijos en ti. Los católicos veneran y reconocen en ti al restaurador de la fe de los primeros días y, lo que es una señal más gloriosa todavía, todos los herejes te maldicen y me persiguen contigo con un odio igual, hasta llegar a matarnos por el deseo, en su impotencia para inmolarnos con la espada” (21).

Aquel odio hizo padecer a Jerónimo graves sufrimientos, sobre todo cuando los pelagianos saquearon su monasterio de Belén. Pero soportó con ecuanimidad los malos tratos y ultrajes, sin desalentarse, ya que estaba listo para morir en defensa de la fe cristiana. Así se lo manifestó a Apronio: “Lo que causa mi alegría es saber que mis hijos combaten por Cristo. ¡Que Aquel en quien creemos fortalezca en nosotros este celo valeroso, a fin de que estemos prontos para derramar nuestra sangre por la fe en él… Las persecuciones de los herejes han arruinado del todo nuestro monasterio en cuanto a sus riquezas materiales, pero la bondad de Cristo lo colma de riquezas espirituales. Más vale no tener pan que comer, que perder la fe” (22). Donde estaba su tesoro, allí estaba su corazón y por eso relativizó aún lo que había construido materialmente sólo para sus monjes: “¿De qué sirve recubrir los muros con piedras preciosas, si Cristo muere de hambre en la persona del pobre?” (23).

Su única riqueza consistía en explorar sin descanso la Palabra de Dios y en adoptar los medios necesarios para hacerlo (24). Sulpicio Severo recoge el siguiente testimonio de un contemporáneo (Postumiano) sobre la actividad incansable de Jerónimo: “Siempre se le encuentra dedicado a la lectura, enteramente sumergido en los libros; ni de día ni de noche toma descanso; constantemente lee o escribe” (25).

De ahí sus célebres y escultóreas sentencias: “Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo” (26). Combinando los datos de Sal 1, 3; Ez 47, 1 y Apoc 22, 1, sintetiza admirablemente: “No hay más que un río que mana bajo el trono de Dios y es el Espíritu Santo. Y esta gracia del Espíritu Santo está encerrada en las Sagradas Escrituras y corre entre dos riberas, que son el Antiguo y el Nuevo Testamento y en cada orilla se encuentra plantado un árbol, que es Cristo” (27).

Por fin, el amor de Jerónimo por la Biblia le hace apreciar en ella al Cristo vivo, casi como un preludio de la presencia eucarística. Bien lo podemos considerar como un antecesor del redescubrimiento de la importancia de la liturgia de la Palabra en el Vaticano II (28).

Los Libros Divinos son para Jerónimo otra forma de la presencia real de Jesús, que él ve y descubre casi por igual en el Antiguo y el Nuevo Testamento: “Ahora bien, dado que la carne del Señor es verdadera comida y su sangre verdadera bebida, es el único bien que tenemos en el siglo presente, según el sentido anagógico (29), con tal que nos alimentemos de su carne y bebamos su sangre, no sólo en el misterio (o: sacramento), sino también en la lectura de las Escrituras. Pues la ciencia de las Escrituras es verdadera comida y verdadera bebida” (30).

Exhortando a los monjes a una atención asidua de la lectura bíblica, llegará a decir: “El que escucha distraídamente la Palabra de Dios es tan culpable como el que deja caer una partícula del pan sagrado” (31).

Fue Jerónimo una personalidad rica y exuberante. Podría haber usado sus dotes eximias para una carrera brillante en la política. Pero encauzó la totalidad de su ingenio y empeño para ponerse al servicio de la Palabra para bien de la Iglesia, huyendo de todo protagonismo.

Así, con total humildad, dejando a Dios y la posteridad que juzguen, podrá escribir: “Mientras vivimos aquí abajo y estamos encerrados en la frágil vasija de nuestro cuerpo, parece que halagan los favores de los amigos y duelen las injurias de los émulos. Pero cuando el barro habrá vuelto a su tierra y la pálida muerte se habrá llevado no sólo a nosotros, los que escribimos, sino también a aquellos que juzgan nuestras obras, cuando habrá venido otra generación y, caídas las primeras hojas, se enriquecerá con nueva frondosidad la selva, entonces sin tener en cuenta la fama de los nombres, sólo serán juzgados los ingenios y el que leerá no considerará de quién sea sino de qué valor sea aquello que lee… No se juzgará según la diversidad de los honores, sino según el mérito de las obras” (32).

 

***

 

1) Era un comediógrafo latino del siglo I AC, muy ingenioso y de estilo elegante.

2) Epistula 22,30. Enseguida sigue su famoso sueño, donde, presentándose ante el tribunal divino como “cristiano”, el juez le respondió: “Mientes. Eres ‘ciceroniano’ y no cristiano, porque donde está tu tesoro está tu corazón”.

3) El cual dejó su vida disipada por la lectura del “Hortensius” de Cicerón (Confesiones, 3, 4), no por el Evangelio o el mensaje cristiano.

Como se adelantó, también San Agustín, en un primer acercamiento, se vio decepcionado por el estilo pobre de las Sagradas Escrituras. Pero, al igual que Jerónimo, que se arrepentirá de haber “acusado al sol y no a sus ojos”, Agustín tendrá la humildad de reconocer: “Yo no era tal que pudiera entrar por ella (la Escritura) o doblar la cerviz a su paso por mí” (ibid., 5, 9).

4) In Michaeam, 1, 10, 15.

5) Epistula 108, 26, 2.

6) Epistula 63, 2. Se está refiriendo al elogio de San Pablo, con que casi enmarca su carta a los Romanos: “Su fe es alabada en el mundo entero” (Rom 1, 8). “En todas partes se conoce la obediencia de ustedes.” (ibid., 16, 19).

7) Del cual había sido secretario. Después de la muerte de dicho Papa, en 385, se vio obligado a huir casi de Roma, por la inquina del clero mundano, que él había fustigado (Ver: Epistula 45, ad Asellam).

8) Epistula 16, 2, 2.

9) Dialogus cum Pelagio, Prol. 2.

10) Contra Rufinum, 3, 43.

11) In Titum, 3, 9.

12) Epistula 22, ad Eustochium, 17.

13) Epistula 125, ad Rusticum, 3 y 10.

14) Epistula 52, ad Nepotianum, 7, 1.

15) Epistula 53, ad Paulinum, 3.

Se ha de aportar algún matiz al juicio de Jerónimo, ambientando históricamente este punto de vista particular, ya que consta en la vida de la Iglesia acerca de santos pastores que no brillaron por su competencia teológica y, sin embargo, fueron enseñados por el mismo Espíritu Santo. Pensemos en el Santo Cura de Ars, en el Beato Giovanni Calabria y tantos más. Jerónimo, en cambio, está teniendo en cuenta a quienes, por oficio, han de ser orientadores de la fe del pueblo creyente, pero no se pertrechan de la necesaria ciencia. Recuérdese el duro pero certero juicio del Papa San León Magno sobre el monje hereje Eutiques, muy piadoso, pero necio: “Un anciano inexperimentado, muy imprudente” (“imperitus senex, imprudentissimus senex” - Epistula 29 ad Theodosium). “Según pienso, ha errado más por ignorancia que por malicia o engaño” (error qui, ut arbitror, de imperitia magis quam de versutia natus est” - Epistula 31 ad Pulcheriam augustam).

16) Spiritus Paraclitus, en: Enchiridion Biblicum, Neapoli / Romae, 1956, 482.

17) Epistula 58, ad Paulinum, 9, 1.

18) Epistula 49, ad Pammachium, 17.

19) In Galatas, Praef. 1, 3

20) Epistula 53, ad Paulinum, 7, 2.

21) Epistula 141, ad Augustinum, 2.

22) Epistula 239, ad Apronium, 22.

23) Epistula 58, ad Paulinum, 7, 1.

24) El santo se hizo discípulo de rabinos judíos con el fin de aprender hebreo y arameo. Se procuraba los mejores códices para sus trabajos de traducción. Conocía vastos comentarios de antiguos escritores eclesiásticos.

25) Dialogus, 1, 9.

26) In Isaiam, Prologus. Texto de la 2ª Lectura en el Oficio Divino de la fiesta del Santo Doctor.

27) Tractatus in Psalmum 1.

28) La Constitución Sacrosanctum Concilium habla de la “mesa de la Palabra” (N° 51) e insiste en la unidad de las dos partes de la Misa (N° 56). “Cristo está presente en su Palabra, pues, cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura, es ÉL quien habla” (ibid., 7).

29) Interrumpimos para recordar uno de los alcances del sentido típico de las Escrituras: que nos lleva “hacia arriba” (ana: arriba; ago: conduzco: anagogía). O sea: la finalidad última, la vida eterna, de todo en la revelación divina, ya de las Escrituras, ya de los sacramentos o de la misma Iglesia.

30) Commentarium in Ecclesiasten, 12, 23.

31) En: Anecdota Maredsolana, III, 302.

32) In Oseam, Prologus.

 

Vuelve a la Tabla de Contenidos

 

 

La verdadera libertad según San Pablo

 

Miguel Antonio Barriola

 

La libertad es una aspiración constante de cada individuo y la humanidad toda. Para atenernos a lo más cercano en la historia, rememoremos el lema de la Revolución Francesa: “Liberté, Égalité, Fraternité”. Se presenta dicho anhelo en casi todos los himnos de independencia: “El grito sagrado: ¡Libertad, libertad, libertad!”.

Se aprecia la “libertad de espíritu” de quienes no se dejan condicionar por la opinión pública y piensan con la propia cabeza.

Más sublime, todavía, es el ejemplo de santos y mártires cristianos, que, a contracorriente, bajo el oprobio de ser tenidos por extravagantes y retrógrados, con tal de permanecer fieles a los ideales de su fe, arriesgaron en supremo gesto de libertad su propia vida.

Este último caso deja entrever algo más que un talante personal y nada gregario. Es lo que podemos calificar como “libertad en el Espíritu”, dado que esos santos, comenzando por Pablo y como fue ya anunciado por Cristo, dieron muestra de que “el Espíritu hablaba en ellos” (Mt 10, 20) y fueron muestra patente de que “el Espíritu les enseñaría lo que debían decir” (Lc 12, 12).

 

¿En qué consiste tal libertad? Nos responde San Pablo que “donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (II Cor 3, 17).

Un primer paso para la comprensión consiste en iluminar tal libertad, oponiéndola a su contrario (la esclavitud), según Gal 5,1: “Cristo nos ha librado para la libertad. Permanezcan, pues, firmes y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud”.

¿A qué esclavitud se refiere? A la de la ley del Antiguo Testamento, tal como era interpretada por las corrientes fariseas, que él conocía y vivió desde dentro, como recuerda con lujo de detalles en Filip 3, 6.

Habían caído en un perfeccionismo, llegando a tomar la ley como objeto de minuciosos análisis humanos, con prescindencia casi de su dinamismo interpersonal, ya con Dios, ya con los semejantes.

Para darnos una idea de tal distorsión, cuando dialogamos, hemos de echar mano al idioma, que se rige por reglas gramaticales. Pero las palabras, frases, entonación, etc. tienen por objetivo la comunicación entre personas. Si, en lugar de tener presente al interlocutor, se detuviera uno a cada paso, anotando: “Esto es sujeto, aquello verbo. Uso complementos directos e indirectos, frases principales y subordinadas”, estaría arruinando el intercambio social, poniendo en primer lugar un instrumento útil e imprescindible, pero que ha de permanecer en segundo orden, al servicio de la comunicación, no para ocupar el centro del escenario.

Cuentan una broma, que puede servir para ilustrar este exceso.

Están implicados un marido y su esposa, ambos célebres profesores de idioma castellano. Un día, la mujer, llegando inesperadamente a su hogar, se encuentra con su consorte abrazando a la sirvienta. Ella exclamó: “Eufemio, me quedo sorprendida”. El culto académico replicó: “No, Ágata, tú estás abochornada, confundida o extrañada. El sorprendido soy yo”. O sea, dejando de lado el penoso fondo de la cuestión, se fue por las ramas, en asuntos lexicográficos.

Así se comportaba también el fariseo de la parábola. Yendo al templo a orar, cosa que supone “diálogo” con Dios, va cambiando poco a poco su discurso en un “monólogo”: “No soy como los demás hombres, pago el diezmo, ayuno” (Lc 18, 11-12). Cumplía la ley, pero, en lugar de servir como instrumento de comunicación entre Dios y el prójimo, la desfiguró en pedestal para su estrellato ante Dios y desprecio de los otros (“no soy como los demás hombres”).

Eugenio Zolli, que fuera gran Rabino de Roma, convertido al catolicismo, da testimonio de cuánto lo fastidiaban los estudios rabínicos, de lo que llamaba irónicamente los “grandes temas”, por ejemplo, si se podía comer el huevo puesto por una gallina en día sábado (1).

Pablo combatirá toda su vida contra esta experiencia amarga: la ley de Dios que, en manos de los hombres, se convierte en “la letra que mata” (II Cor 3, 6).

Contra este negro telón de fondo adquiere relieve la libertad, que Cristo nos trajo y pone fin al yugo constituido por estos embrollos legalistas.

 

Pero, ¿cómo se desarrolla esta acción liberadora? ¿Qué papel le cabe al Espíritu de Cristo?

El proyecto de la “justicia propia”, la planificación personal con la ilusión de poder llevarla a cabo, es sustituido por la renuncia a uno mismo y la apertura radical de la entrega total a Jesucristo. “Por ÉL he sacrificado todas las cosas, a las que considero como desperdicio, con tal de ganar a Cristo y estar unido a ÉL, no por mi propia justicia -la que procede de la ley- sino por la que nace de la fe en Cristo” (Filip 3, 8-9).

Se trata de aceptar sin prejuicios y condicionamientos a Cristo muerto y resucitado, tal como lo presenta el Evangelio. Si nos cerramos a esta oferta, seguimos prisioneros de nuestra ineficiencia, buscando “nuestra justicia”, en la cual “nos servimos” de la ley, para la propia aureola de vanagloria, pero no “servimos” por medio de la ley, ni a Dios ni al prójimo, porque “aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada” (I Cor 12, 3).

Al contrario, la apertura permanente de la fe irá haciendo superar el egoísmo como factor determinante de la vida, aquello que Pablo llama “la carne”. “Ustedes demuestran que son carta de Cristo, escrita por intermedio nuestro, no con tinta, sino mediante el Espíritu del Dios viviente; no sobre tablas de piedra, sino sobre las tablas que son sus corazones de carne” (II Cor 3, 3).

Pablo, en este texto, tiene como referencia de fondo la gran profecía de Jer 31, 32 ss (retomada por Ez 36, 26 ss) sobre la “Nueva Alianza” que hará Dios con su pueblo. Allí el mismo Antiguo Testamento da paso al Nuevo. La diferencia consiste en que la ley de Dios no estará sólo grabada en piedras o escrita en pergaminos, sino que se volverá viviente, en el interior de los creyentes, dado que el mismo Dios la inscribiría en los corazones (Jer 31, 33), infundiendo su propio Espíritu en lo íntimo de sus fieles (Ez 36, 27).

Así como, excepcionalmente, algunas personas enfermas necesitan de la caridad de quienes les ofrezcan una transfusión de sangre y hasta trasplante de corazón, en la vida de relación con Dios es general la deficiencia e incapacidad para cumplir sus mandamientos. De ahí que esa fuerza suplementaria y necesarísima se nos interiorice, por medio de la “sangre de la nueva alianza” (I Cor 11, 25), en la Eucaristía.

Se desprende de esto otra característica de esta libertad: “No recibieron un espíritu de esclavitud, para volver a caer nuevamente en el temor, sino un espíritu de filiación, que nos hace gritar: ‘Abbá, Padre’” (Rom 8, 15). Somos asemejados al mismo Jesús, que usaba idénticas palabras, cuando oraba a su Padre en Getsemaní (Mc 14, 36). Nos encontramos en una situación alejada del temor servil, que continuamente tenemos que custodiar, para no contaminarla con motivaciones más bajas.

Lo expresaba limpiamente el famoso soneto:

 

“No me mueve, Señor, para quererte

el cielo que me tienes prometido,

ni me mueve el infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte

clavado en una cruz y escarnecido,

muéveme el ver tu cuerpo tan herido,

muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor de tal manera,

que aunque no hubiera infierno, te temiera,

y aunque no hubiera cielo, te quisiera.”

 

Ésta es, paradójicamente, una “ley de libertad” (Sant 1, 25). A primera vista, parecieran conceptos y realidades contrapuestos, porque la ley coarta lo que tenemos ganas de hacer espontáneamente. Sin embargo es el elemento más característico que expresa y actúa la novedad de Cristo. Porque, como bien lo expresa H. De Lubac : “La paradoja es la búsqueda o la espera de la síntesis” (2). Lo cual, aplicado a nuestro tema, quiere decir que esta “libertad en el Espíritu” no consiste en un pase de magia. La situación de filiación (respecto al Padre y los hermanos) no es sólo el nuevo nacimiento, así como no se es padre o madre por el mero hecho de haber engendrado, siendo imprescindible además la posterior educación. Así es como se llega a ser “hijo de Dios”. Hay un punto de partida y otro de llegada. Por eso, Pablo empuja a los tesalonicenses hacia el camino de la ley del Espíritu: “No extingan al Espíritu, no desprecien las profecías, examínenlo todo y quédense con lo bueno. Cuídense del mal en todas sus formas” (I Tes 5, 19-20). Con lo cual previene contra el riesgo de una libertad ilusoria, al practicar engañosamente esa misma ley del Espíritu. Análogamente escribe a los gálatas: “Han sido llamados para vivir en libertad, pero estén atentos a que esta libertad no sea un pretexto para satisfacer los deseos carnales” (Gal,5 13).

Siempre acecha el riesgo de que la libertad funcione en sentido inverso, opuesto a su naturaleza. Por lo cual es necesario “aprender a ser libre”. Tal cual fue la etapa del camino por el desierto, después de la liberación de Egipto. Como lo expresa compendiosa y certeramente el título que Auzou diera a su comentario al libro del Éxodo: “De la esclavitud al servicio” (3). La opresión externa, sufrida bajo el Faraón, fue superada por el “nacimiento a través de las aguas” hacia la tierra de promisión. Pero las ataduras interiores necesitaron las pruebas del desierto durante cuarenta años, para ir siendo superadas. No en vano las evoca Pablo en I Cor 10, 1-13, acotando que “todo esto aconteció en figuras, para ejemplo nuestro, a fin de que no nos dejemos arrastrar por los malos deseos” (ibid., v. 6). Los padres hebreos ya no eran esclavos de Egipto, pero lo eran todavía de sí mismos, de sus caprichos y rebeldías.

Así, los corintios eran muy dados a esa libertad en el Espíritu, pero, a la vez embriagados con la ilusión de practicarla enseguida, por un frenesí peligroso. Así fue como consintieron en tolerar un caso de inmoralidad sexual (I Cor 5, 1-2), una propensión a la ciencia que hincha, con menosprecio de la caridad (los cuatro primeros capítulos). Ve el Apóstol en ellos un estado de inflación espiritual fatua: “No se infle uno contra otro” (4, 6). “La ciencia hincha, el amor edifica” (8, 1). “El amor no se infla” (13, 4). Había entre aquellos cristianos de Acaya y la ley del Espíritu, como un diafragma, un obstáculo, que impedía su pleno funcionamiento. Justamente en un intento por favorecer su maduración, tratando de llevar a los corintios al necesario nivel de profundización, Pablo repite algunos de los slogans aproximativos, superficiales, que corrían entre ellos, mostrando cómo la ley del Espíritu y de la libertad debe ser completada. No basta decir: “Todo me es lícito”, sino que se ha de ver también aquello que conviene. “Todo me está permitido, pero no me dejaré dominar por nada” (I Cor 6, 12); volviéndolo a repetir tal cual en 10, 23.

De modo que, para permanecer de verdad en la ley del Espíritu, no es suficiente contar con la liberación de todo el conjunto esclavizante de prescripciones, añadidas a la ley por los fariseos. El cristiano puede decir que todo le es lícito, en el sentido que “puede examinarlo todo” (I Tes 5, 21), pero esto sería sólo un primer paso de libertad, ya que enseguida sigue allí mismo: “Elijan lo bueno”, porque nadie, ni el cristiano, es “libre de establecer lo que es bueno o malo”. Eso ya ha sido indicado por Dios en la ley natural o revelada.

 

Sin elevarse a esa conciencia, admitiéndola por convicción, se permanecería en un coqueteo o donjuanismo, tal como era descrita la conducta libertina de Cherubino en “Le Nozze di Figaro”, de Mozart:

“Non più andrai farfallone amoroso, / notte e giorno d’intorno girando, / delle belle turbando il riposo, / Narcisetto, Adoncino d‘amor” (= no más andarás, mariposón amoroso, / dando vueltas de día y de noche, / perturbando el reposo de las bellas, / pequeño Narciso, diminuto Adonis de amor).

Semejante actitud sería fatal, porque llevaría a tomarse cada uno a sí mismo, a los propios caprichos egoístas, como parámetro determinante de su conducta. Así caería en la esclavitud de la carne: “Han sido llamados para vivir en libertad, pero procuren que esta libertad no sea un pretexto para satisfacer los deseos carnales” (Gal 5, 13).

Tanto le urge a Pablo esta profundización, que no duda en hablar de sí mismo. En su vida, tan sufrida y fatigosa, tan llena de imprevistos, de padecimientos y contradicciones, los corintios podrán ver, en síntesis, lo que significa la práctica madura de la libertad y la ley del Espíritu. El apóstol subraya a propósito su estilo de vida, contraponiéndola al modo de comportarse antojadizo de los corintios, justamente para llevarlos a aquel nivel de profundidad, en el que comienza a funcionar la ley del Espíritu y la genuina libertad.

En un vivo diálogo con sus corresponsales se pregunta a sí mismo: “¿No soy libre acaso? ¿No soy apóstol? ¿Acaso no he visto al Señor?” (I Cor 9, 1). Pablo está presentando sus credenciales más sublimes: Apóstol, vio al Señor, pero encabezándolo todo: “Libre”. Él ya ha hecho entrenamiento en la libertad. Pero, ¿cómo se porta, justamente el que es libre? “Siendo… libre de todos, me hice esclavo de todos” (I Cor 9, 19). El ejercicio adulto de la libertad implica el servicio a los demás. Es lo mismo que inculca a los gálatas, según el texto recién citado, que ahora completamos: “Han sido llamados bajo el signo de la libertad, pero estén atentos a que la libertad no se convierta en pretexto para la carne, más bien, háganse esclavos los unos de los otros” (Gal 5, 13).

 

Compendiando, podemos decir que esta libertad en el Espíritu no se improvisa. Se ha de vigilar siempre para no confundir el estado de prisión en los propios antojos con la libertad genuina. Al contrario, se aprende el arte de la libertad, sólo por medio de una profundización cotidiana, que lleva al cristiano a despojarse cada vez más de sí mismo, dando atención a los demás. Cuanto más el amor a los otros entra en la propia vida, tanto más se practica la ley del Espíritu, más se es libre.

Pero, ¿no es un sueño, una utopía? ¿Se es libre cuando uno se hace esclavo?

Ésta es la esclavitud: el amor hacia todos. “Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo: el que ama al prójimo ya cumplió la ley” (Rom 13, 8). Se trata de una deuda, que es determinada aquí más bien por el deudor que por el acreedor: “El amor no busca lo que es suyo” (I Cor 13, 15). Como Cristo, que no buscó su propia complacencia (Jn 5, 30). Pero, ¿es esto posible para nuestra fragilidad? Sí, pues Dios la fortifica, porque “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones, por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado” (Rom 5, 5). Y justamente, “el Espíritu de Dios viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inenarrables” (Rom 8, 26).

No hay, pues, excusa posible. Por incapaces que nos sintamos, está a nuestro alcance la vitamina que nos fortifica, siempre que, con humildad y fe, pese a nuestros límites, no dejemos de confiar en la fuerza que sólo nos puede dar el Espíritu de Dios, que nos hace hijos y herederos con Cristo (Rom 8, 17).

Esta libertad, entonces, no es una especie de indiferencia, como una equidistancia entre el bien y el mal, sino la capacidad de amar, de dar con toda la creatividad e iniciativa propia de un amor verdadero. Así se entiende la expresión audaz de San Pablo: “El Espíritu es el Señor” (II Cor 3, 17), porque el Espíritu Santo es el artífice en nosotros del amor del mismo Cristo.

 

En conclusión, y volviendo a los comienzos de estas reflexiones, el cristiano no se precia de una mera “libertad de espíritu”, en un auto-exhibicionismo que se instala por encima del vulgo. Más bien goza de una independencia verdadera, pero para un compromiso de amor.

Es ésta una riqueza incómoda, porque, para disfrutarla, es menester aceptar la fatiga del continuo aprendizaje. Una vida sin Cristo, sin su Espíritu, privada de esta libertad, lejos del amor servicial, podría obtener la comodidad chata y saturada del materialismo consumista, pero resultaría inevitablemente engañosa, justamente porque la vida se mediría por lo que se tiene, no por lo que se es; por cosas, no por personas, o se llegaría a usar de estas últimas, como si fueran objetos.

La “libertad en el Espíritu” no es, pues, el mero afirmarse uno mismo, en un gesto titánico de independencia, a la manera de Prometeo, sino en el lúcido y no menos libre reconocimiento del mendigo o del enfermo, que, confesando su impotencia, no desespera, sino que extiende su mano, implorando a quien puede ayudarlo y sanarlo por dentro. No para volverse una marioneta impersonal en manos del supremo titiritero, sino para colaborar personalmente, lejos de todo asomo de servilismo miedoso, con el único médico capaz de darle la sangre que le hace falta, para poder “caminar en el Espíritu” (Rom 8, 4).

 

***

 

1) R. L. Breide Obeid, “Eugenio Zolli, el rabino que se convirtió a Cristo” en: Gladius, 25 (2007), N° 68, 9.

2) Paradojas y Nuevas Paradojas, Madrid (1966) 5.

3) G. Auzou, De la Servitude au service – Étude du livre de l ‘Exode, Paris (1961).

 

¿La razón es evolutiva o la evolución es racional?

 

Lic. Néstor Martínez

 

Se encuentran dos viejos amigos, Mercurio y Formoso. La conversación deriva hacia el tema de la evolución y su relación con la razón humana.

 

MERCURIO: Sostengo que la razón humana es un producto de la evolución. En algún momento se produjo, azarosamente, una mutación que dio lugar a un ser dotado de la capacidad de hacer una cierta evaluación racional de la realidad. Eso significó una ventaja evolutiva y fue por ello mismo naturalmente seleccionado. Del mismo modo, no tiene por qué haber un solo tipo de razón, ni el nuestro tiene por qué serlo. Ha sido simplemente el que mejor se adaptó a las circunstancias particulares de nuestro mundo; en otro mundo, podría haber sido diferente.

 

FORMOSO: Por mi parte, no estoy muy seguro de que haya habido una evolución o, si la hubo, de que se explique sólo o principalmente por la selección natural. Pero supongamos que así fue; en ese caso, si la razón humana es un producto de la evolución, entonces, nada racional había en el mundo antes del surgimiento del hombre. Ahora bien, si esto es así, la evolución misma ha sido irracional. Pero entonces, ¿cómo ha podido ser conocida científicamente? No puede haber conocimiento racional de lo irracional.

 

MERCURIO: Que la ciencia deba ser siempre racional no quiere decir que su objeto deba serlo siempre. Un retrato impresionista no tiene por qué ser el retrato de un impresionista.

 

FORMOSO: Pero ha de ser necesariamente el retrato de algo dotado de extensión, figura, colores. Es decir, el retrato de algo “pintable”. Del mismo modo, una teoría racional sólo puede hacerse sobre algo que pueda ser racionalmente conocido, inteligible. No puede haber ciencia de lo absurdo, lo contradictorio, lo irracional como tal.

 

MERCURIO: Sí, pero que algo sea inteligible no quiere decir que sea inteligente ni que tenga inteligencia, ni que tenga razón.

 

FORMOSO: Sin embargo, no es necesario que algo tenga razón para ser racional. En un automóvil hay razón, en su funcionamiento, en su estructura, y en ese sentido un automóvil es algo racional, sin que por ello sea un ser dotado de razón.

 

MERCURIO: Es distinto el caso del automóvil, que es obra, justamente, de la razón humana, del caso de la naturaleza, que no lo es.

 

FORMOSO: ¿Pero es que la naturaleza no es inteligible, como también lo es el automóvil? ¿Qué es la teoría de la evolución sino un intento de captar la inteligibilidad de la naturaleza?

 

MERCURIO: El caso del automóvil sólo prueba que lo que procede de la inteligencia es inteligible, no que lo que es inteligible proceda de la inteligencia.

 

FORMOSO: Pero ahora no estamos discutiendo eso. Estamos discutiendo si la naturaleza es o no es inteligible antes de la aparición de la razón humana. ¿Y cómo no lo sería, si ha podido ser entendida, al menos, hasta donde las diversas teorías científicas, incluida la de la evolución, sean verdaderas? ¿Y cómo lo que es inteligible no va a ser racional? Lo irracional, en cuanto tal, no puede ser entendido. Ahora bien, si admitimos esa racionalidad general de la naturaleza, que ha hecho posible, a la postre, y de algún modo, el surgimiento de la razón humana, quiere decir que en el fondo no es la razón la que es evolutiva, sino la evolución la que es racional.

 

MERCURIO: ¿Qué quieres decir?

 

FORMOSO: Siempre es el predicado el que modifica al sujeto, y no a la inversa. El color blanco es el mismo color, sea el color de una hoja de papel o el color del diente de un animal. Si la razón es evolutiva, entonces lo supremo es la evolución, y la razón es afectada por ella, y en concreto, es algo cambiante. Si la evolución es racional, entonces lo supremo es la razón, y la evolución viene afectada por ella, y la razón, en definitiva, no cambia. Obviamente, no estoy hablando aquí de la razón humana en cuanto humana, sino de la razón como tal, o la inteligencia, que ha debido existir antes, por tanto, que la razón humana, ya que aquella preside toda la evolución y toda la historia del Universo (pues en efecto, el Universo en principio es inteligible, ya que a todo él apunta la actividad científica), mientras que ésta ha aparecido muy tardíamente, como sabemos.

 

MERCURIO: ¿Qué racionalidad puede haber en un proceso azaroso como es el proceso evolutivo, basado en mutaciones genéticas casuales, y guiado por una fuerza eficaz pero ciega como es la selección natural? ¿No es cierto, a la postre, que confundes la racionalidad de la descripción del proceso con la racionalidad del proceso mismo?

 

FORMOSO: Tú lo has dicho: la selección natural es “eficaz”. Eso es tanto como decir que es racional. En efecto, se comprende que si entre los miembros de una especie algunos tienen una ventaja comparativa en la lucha por la vida, tienen más probabilidades de trasmitir sus genes a la descendencia, y que si este proceso se repite suficientes y adecuadas veces, al final se produce una diferencia muy grande entre los descendientes y sus ancestros. Y se comprende porque es racional. Y entonces, hay una racionalidad interna del proceso evolutivo. La racionalidad no está en la descripción del proceso, sino en el proceso mismo que se describe. Porque la teoría habla de la evolución, no de sí misma, e intenta captar, justamente, la racionalidad interna de la evolución, como toda teoría intenta captar la racionalidad interna de lo real. Justamente, lo que mueve a la investigación científica es el convencimiento de que la realidad es explicable, o sea, es racional, a la postre. Pero además, hay otra cosa a tener en cuenta.

 

MERCURIO: ¿Qué otra cosa?

 

FORMOSO: Que si la realidad natural en general no es racional, y por tanto, si no hay racionalidad antes de la aparición de la razón humana, entonces la razón humana tampoco es racional.

 

MERCURIO: ¿Qué quiere decir eso?

 

FORMOSO: Tú lo has dicho: no hay nada racional en lo azaroso como tal. Pero en tu explicación, la razón misma es algo azaroso. Luego, la razón, según tu tesis, es irracional.

 

MERCURIO: Un momento. Hace poco decías que en la evolución, concebida en base al azar, como hace el evolucionismo darwinista, había racionalidad, y ahora dices que en lo azaroso no hay racionalidad: ¿en qué quedamos?

 

FORMOSO: Nunca he dicho que en lo azaroso en cuanto azaroso haya racionalidad. Sí he dicho que hay racionalidad en un proceso que, partiendo de ciertos hechos azarosos y ciertas circunstancias determinadas, produce ciertos resultados. En efecto, no es azaroso que las ventajas no sean desventajosas, ni que el más apto sobreviva, ni que a medida que los cambios se acumulan, generación tras generación, la diferencia con los primitivos ancestros vaya siendo más grande.

 

MERCURIO: ¿Y no alcanza con esa racionalidad, entonces, para decir que la razón no es irracional, pues no brota de lo azaroso como tal?

 

FORMOSO: Pero es que entonces deberíamos decir que la razón brota, no del azar, sino de la racionalidad. Yo estoy de acuerdo, por lo que ya dije, en que todas las cosas fuera de la razón misma brotan de la racionalidad. Pero me parece contradictorio decir que la razón brota de la racionalidad: la racionalidad es más bien una propiedad de la razón y de las obras de la razón.

 

MERCURIO: No entiendo.

 

FORMOSO: Lo que quiero decir es que si la razón es algo derivado, no es racional, y entonces, no es razón. Porque si es algo derivado, deriva de lo irracional, y de lo irracional no puede proceder lo racional.

 

MERCURIO: Con ese argumento, el mundo no podría haber sido creado por Dios, porque si lo racional no puede proceder de lo irracional, tampoco lo material podría haber procedido de lo inmaterial.

 

FORMOSO: No es lo mismo. Cuando decimos “irracional”, hablamos de una privación: la carencia de razón. Cuando decimos “inmaterial”, no hablamos de una privación, sino al contrario, de una plenitud, sólo que nosotros, precisamente por nuestra limitación, sólo podemos nombrarla negativamente. El espíritu es una plenitud, la materia limita esa plenitud. Por tanto, que la razón provenga de lo irracional es imposible, porque es sacar lo más de lo menos, en cambio, que la materia proceda del espíritu, es sacar lo menos de lo más: eso no es imposible. Y es que en el fondo, ambos casos son uno solo: el espíritu es justamente lo racional. Decir que la materia procede del espíritu es decir que lo irracional procede de lo racional, mientras que yo he negado la posibilidad de lo contrario, precisamente: de que lo racional proceda de lo irracional.

 

MERCURIO: No veo que la razón o el espíritu sea superior a lo irracional o la materia, que lo sólido, lo fuerte, lo resistente, lo que indudablemente existe fuera de nosotros.

 

FORMOSO: Sin embargo, es la razón la que explica, hasta donde es posible, a lo irracional, y no viceversa. En efecto, es la ciencia la que estudia e investiga a la materia, y no la materia la que estudia e investiga a la ciencia. En cuanto a qué cosa existe más, cabe dudar: las verdades matemáticas que eran verdaderas en tiempos de Euclides siguen siéndolo hoy, pero los soportes materiales en que fueron escritas en aquellos tiempos ya no existen. La materia misma no parece ser, al menos para la física moderna, sino el soporte de ciertas leyes matemáticas. Sin ir tan lejos, la materia no es lo decisivo de las cosas: baste ver que todas las cosas materiales son igualmente materiales, y sin embargo, difieren en su ser unas de otras: piedra, agua, oro, plata, metal, madera, tierra, fuego, aire, etc. Luego, lo que las hace ser lo que son no es la materia, sino precisamente algo del orden de la idea, del pensamiento, de la razón, eso que Aristóteles llamaba “forma”: por eso la ciencia puede conocerlas, es decir, son “inteligibles”.

 

MERCURIO: Sin embargo, no hay duda de que efectivamente la razón humana ha surgido tardíamente en la naturaleza.

 

FORMOSO: En efecto, y por eso, en tanto humana, es algo derivado. Pero no en tanto razón: la razón como tal, o la Inteligencia, mejor dicho, existe antes que todas las cosas. Y por eso la razón humana, en tanto es razón y participa de la Inteligencia, puede conocer la realidad que es racional, no por participación en la razón humana, sino en la Inteligencia Primera.

 

MERCURIO: Contra esto, yo sostengo que la inteligencia es el fruto de la evolución.

 

FORMOSO: Eso, así dicho sin más, no puede ser, por las razones ya mencionadas. Pero además, hay una última razón. Si la inteligencia es fruto de la evolución, entonces no sabemos si ha habido evolución.

 

MERCURIO: ¿Cómo es eso?

 

FORMOSO: Es muy claro: es la razón humana, en todo caso, la que dice que ha habido una evolución. Si lo que dice es verdad, entonces la razón humana puede captar las leyes de lo real, y entonces, las leyes de la razón son también leyes de lo real, y entonces la evolución misma es racional, como ya dijimos. Pero si la razón es un producto azaroso de la evolución, entonces las leyes de la razón no tienen por qué coincidir con las de la realidad, y entonces, que la razón diga que hubo una evolución no es garantía alguna de que la haya habido. Llegaríamos a una contradicción: no sabemos que haya habido evolución, porque hubo una evolución. Y llegamos a esa contradicción a partir de la hipótesis de que la razón es un producto azaroso de la evolución. Luego, dicha hipótesis es falsa.

 

MERCURIO: Ahí te salteas algo: la razón, en el curso de su evolución, ha debido irse adaptando a la realidad, para resultar realmente eficaz. Y de ahí le viene su capacidad de conocer las leyes de lo real, no de que la realidad misma sea dependiente de la razón. La evolución ha producido así, por pura casualidad, el medio de conocerse a sí misma.

 

FORMOSO: Eso no afecta mi argumento. Supongamos que diversas mutaciones genéticas dan origen, al comienzo, a diversos “tipos” de razón, unos más adaptados a la realidad que otros. Obviamente, los más adaptados son seleccionados con preferencia a los otros. Y así, a lo largo de los siglos, la razón “se va haciendo” más adaptada a la realidad y más capaz de conocerla. Es decir, cada vez son seleccionadas aquellas mutaciones de la “razón” que se adaptan más a la realidad. Pero eso mismo supone, que la realidad misma da “preferencia”, por así decir, a unos modelos de “razón” sobre otros, es decir, que la realidad es inteligible y que no es igualmente inteligible por cualquier tipo de razón y que, entonces, la razón se adapta a la realidad porque la realidad ya es previamente adaptada a la razón, es decir, es racional, es inteligible de un modo determinado.

 

MERCURIO: Sin embargo, la realidad misma va evolucionando junto con la razón, así, que en todo caso la razón se adapta en cada etapa a la forma que la realidad tiene en ese momento, sin que deba haber una razón única y universal, por lo tanto, ni tenga que depender la realidad de una razón así.

 

FORMOSO: Algo que impide pensar así hasta el fondo es justamente la teoría de la evolución basada en la selección natural. Porque evidentemente ahí se entiende hablar de una ley que atraviesa toda la historia de la vida y aún del cosmos, y por lo mismo, la unifica. La inteligibilidad básica de lo real, que luego se traduce en las leyes de la razón, ha debido ser siempre la misma y seguir siéndolo, si es verdad que en todo momento, al menos por lo que toca a la vida y la razón, el motor del cambio han sido las mutaciones genéticas y la selección natural de esas mutaciones sobre la base de la lucha por la vida. Pero además, hay al menos una ley de la razón que ha debido valer siempre, y por tanto la razón sí es algo universal. Se trata del principio de no contradicción. “Una cosa no puede ser y no ser a la vez y en el mismo sentido”. En cualquier momento de la evolución, la evolución ha sido evolución y no ha podido no ser evolución, y el cambio ha sido cambio y no ha podido no ser cambio. Y si hubo diversos tipos de realidades en las diversas épocas, no han podido no ser diversos ni esos tipos de realidad ni esas épocas, pero además, todas las realidades han sido realidades, y las épocas, épocas. Por eso mismo, aún si hubiese habido distintos tipos de “razón”, la razón sería una sola, porque todos ellos habrían sido “razón” ya que todos ellos habrían debido ser no contradictorios.

 

Vuelve a la Tabla de Contenidos

 

 

Divorcio entre Palabra y vida pública en América

 

Prof. Dr. Carlos Alvarez Cozzi

 

Ante esta constatación del Informe Continental del actual Sínodo de los Obispos sobre la Palabra, en el Vaticano, a propuesta de un documento del Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, de que existe una dicotomía entre fe y vida de parte de los cristianos comprometidos en la vida pública en América Latina, nos preguntamos junto a tantos otros, desde hace tiempo, cuáles son las causas.

América, continente cristiano, continente de la esperanza, decía el Siervo de Dios Juan Pablo II.

Pensamos que han existido carencias en la formación del laicado en nuestro continente, ya que de otra manera no se explica que, a la hora de asumir responsabilidades públicas, los cristianos, algunos formados en los mejores colegios y Universidades Católicas, defeccionen en el desempeño de sus cargos, ostentando muchas veces conductas poco transparentes, y por ello con total falta de virtudes humanas y por ende cristianas.

Quien no comprenda que la política es una forma suprema de amor por los hermanos, como reitera el Santo Padre Benedicto XVI, no tiene nada que hacer en la vida pública, si es que se considera verdaderamente cristiano.

El Dr. Guzmán Carriquiry, Subsecretario del Pontificio Consejo para los Laicos de la Santa Sede, ha trabajado mucho este tema y varias veces hemos tenido el honor de recibir de nuestro compatriota orientaciones para el accionar en el trabajo de formación de los cristianos que actúan en la vida pública.

Nunca serán pocos los Congresos y Talleres que se realicen en nuestra América sobre este tema, en directa relación con la formación tendente a la actuación orientada al bien común. A las Conferencias Episcopales, en el marco de la Misión Continental lanzada por la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Aparecida, a las Universidades Católicas, al CEDIDOSC -entre nosotros- y a instituciones socialcristianas, tales como la ODCA (Organización Demócrata Cristiana de América) y la Fundación Konrad Adenauer, entre otras, les cabe un gran protagonismo.

El reto está planteado. Depende del trabajo seriamente proyectado, con la ayuda del Altísimo, guiado por los Sagrados Pastores, pero con los laicos en primera fila de lucha, el cambiar esta triste realidad para decirle al Señor Jesús que también lo proclamamos en la vida pública en América Latina con una conducta digna de los hijos de Dios.

Transcribimos la noticia.

 

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 8 de octubre de 2008 (ZENIT.org).

El Sínodo de los Obispos ha constatado el divorcio que se da entre la Palabra de Dios y los católicos comprometidos en la vida pública en el continente americano.

El cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, presentó el lunes ante la asamblea un informe sobre "La Biblia y su comprensión en América", como parte de las ponencias sobre la Palabra y su presencia en los diferentes continentes.

"La globalización tiene sus aspectos positivos especialmente cuando se trata de información. Estamos informados de lo que está sucediendo en el mundo público de nuestros países, muchas veces en grandes escándalos de todo tipo".

"Sin embargo, lamentamos que muchos de los actores de este escenario social y político han pasado por nuestros centros de formación (ya sea catequesis, grupos juveniles, colegios y universidades)", constató en la conclusión de su intervención.

El purpurado hondureño preguntó: "¿cuál ha sido el papel de la enseñanza de la Palabra de Dios en todos ellos? ¿Los hemos ayudado a encontrarse con el Dios de la Palabra? ¿Por qué al llegar al mundo público, cualquiera sea el escenario donde le toque actuar, los valores del Evangelio no son la directriz de la vida de ellos?".

"Es necesario, en una formación cristiana sólida, un encuentro interpelante con el Dios de la Palabra, que cambie, modifique las conductas hasta volverlas cristianas. Es necesario por lo tanto replantear la manera en que educamos en la fe bíblica, para la vida de los cristianos".

"Vida que se manifieste en todos los aspectos, y que abarque la totalidad de las acciones, no solamente la vida al interior de nuestros templos", dijo.

 

Evolución y Creación

 

Ing. Daniel Iglesias Grèzes

 

El quincenario de la Arquidiócesis de Montevideo ha publicado un artículo titulado “Evolución vs. Creación: ¿Son irreconciliables a la luz de la Fe?” (cf. Entre Todos, Nº 189, 27/09/2008, p. 5). Dicho artículo fue escrito por el grupo de reflexión sobre “La ciencia y la Fe en el Tercer Milenio”, que se reúne en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes (Malvín), que casualmente es también mi Parroquia. El citado artículo contiene varios aspectos positivos, entre los cuales destaco una manifiesta y loable voluntad de cultivar un diálogo armonioso y fructuoso entre la ciencia y la fe. Sin embargo, a mi juicio, el mismo artículo contiene también afirmaciones cuestionables o que requieren clarificaciones. Para mayor brevedad, me detendré sólo en esas afirmaciones, reproduciéndolas en letra itálica e intercalando mis comentarios en letra normal.

 

“Los debates, entre quienes sostienen la teoría de la evolución y quienes defienden la doctrina de la creación, continúan hasta hoy aún cuando debería ser un tema superado, ya que son complementarios y no excluyentes.”

Las nociones de “creación” y “evolución” no son necesariamente excluyentes, pero tampoco son necesariamente complementarias. Pueden ser excluyentes o complementarias, según qué se entienda exactamente por “creación” y por “evolución”.

Por ejemplo, el “creacionismo de la Tierra joven” (young Earth creationism), sostenido por grupos protestantes fundamentalistas de Norteamérica, es incompatible con cualquier teoría de la evolución porque, con base en las cronologías bíblicas, afirma que Dios creó el universo alrededor del año 5.000 AC. En esa perspectiva, las numerosas evidencias científicas de que el universo tiene una antigüedad de miles de millones de años son vistas como engaños diabólicos.

Por otra parte, el evolucionismo materialista sostenido por muchísimos científicos (como Jacques Monod y Richard Dawkins, por nombrar sólo dos) es incompatible con cualquier doctrina de la creación del mundo por parte de Dios, simplemente porque en la cosmovisión materialista Dios no existe ni puede existir, por ser inmaterial.

Por lo tanto, la afirmación de que el debate entre creación y evolución debería ser un tema superado puede entenderse de diversas maneras, algunas válidas y otras inválidas. Por ejemplo, sería justo decir que las lecturas fundamentalistas de la Biblia están desacreditadas por el actual nivel de conocimientos teológicos. Es probable que ése sea el significado pretendido por la frase que estoy analizando. Sin embargo, la frase así interpretada podría dar lugar a la falsa impresión de que ya no hay nada que discutir (en los niveles científico, filosófico y teológico) acerca de la teoría de la evolución que predomina actualmente, es decir el neodarwinismo. Esto está muy lejos de ser cierto. Al contrario, en los tres niveles mencionados se están desarrollando actualmente, sobre todo en los Estados Unidos de América, intensos e interesantes debates sobre el neodarwinismo (1). Todavía hay mucho para investigar y debatir acerca de esa teoría, que no puede considerarse como una verdad probada por la ciencia.

 

“La mayoría de los científicos adhieren a teorías evolucionistas explicando a nivel estelar la creación del universo por el “Big Bang”.”

La teoría del Big Bang no explica la creación del universo sino su evolución a partir de una Gran Explosión en el comienzo del tiempo. La creación en cuanto tal es inaccesible para las ciencias particulares (matemática, física, química, biología, etc.), pudiendo ser conocida sólo por medio de las ciencias universales (filosofía y teología).

 

“En la tierra el desarrollo de las especies se explica desde la ciencia, por una serie de pequeños cambios sobre formas de vida rudimentarias, que surgieron del barro, o vinieron como ADN viajero en los cometas y se incorporaron a la memoria que guardan las células en los llamados genes y que hoy conocemos como genoma. Esos elementos incorporados a la memoria de cada célula se transmitieron a la descendencia. Una de esas líneas evolutivas habría culminado en la especie humana.”

Este párrafo se refiere a tres problemas diferentes: el origen de la vida, la evolución biológica y el origen del hombre.

En lo que respecta al origen de la vida, sería falso sostener que está explicado por la ciencia. La generación espontánea del primer o los primeros seres vivos a partir de la materia inerte (“el barro”) no pasa de ser un postulado arbitrario de los científicos materialistas o naturalistas (2). No existe ninguna prueba empírica de tal teoría, que parece depender de una concepción mecanicista de la vida. Cuanto más descubre la ciencia sobre la inmensa complejidad de los seres vivos (incluso los unicelulares), más parece alejarse la esperanza, alentada desde ámbitos materialistas, de llegar a crear artificialmente seres vivos. Además, desde la filosofía clásica la noción de una generación espontánea de la vida se ve como un absurdo. Nadie puede dar lo que no tiene. La vida no puede surgir de la no-vida.

Llama la atención la mención de la teoría del origen extraterrestre de la vida, que no pasa de ser una mera conjetura. En realidad esa teoría no explicaría el origen de la vida en general, sino sólo en nuestro planeta. El problema de fondo no sería resuelto, sino trasladado al espacio. Detrás de esta extraña teoría se puede esconder una intención atea. En efecto, para el ateo los comienzos absolutos en el tiempo del ser material, el ser vivo y el ser racional son extremadamente problemáticos, porque son evidentes signos de contingencia, que conducen fácilmente al monoteísmo. (3)

La teoría del origen extraterrestre de la vida (o panspermia) no cuenta con mucho crédito en el ámbito científico y es considerada generalmente como “heterodoxa”. Cabe mencionar que uno de sus principales propulsores -el notable astrofísico Fred Hoyle (4)- tenía una clara noción de la increíble improbabilidad estadística de la generación espontánea de la vida. Expresó esa improbabilidad mediante una famosa comparación: es más probable que un tornado que pasa sobre un depósito de chatarra ensamble por pura casualidad un Boeing 747 que la aparición de un ser vivo a partir de reacciones químicas casuales, incluso en un ambiente propicio.

En cuanto a la evolución biológica, tampoco sería exacto decir que ha sido explicada por la ciencia con base en la teoría darwinista (5) o neodarwinista (6). En último análisis las explicaciones darwinistas son meramente verbales. Permanecen en pie formidables objeciones científicas contra estas teorías, al punto que el famoso paleontólogo no creyente Stephen Jay Gould consideró que el darwinismo debe ser descartado como teoría científica (7). De ahí que, abandonando uno de los axiomas capitales de Darwin (el gradualismo evolutivo), Gould haya propuesto una nueva teoría (llamada “equilibrio puntuado”) que supone que la historia de las especies contiene largos períodos de estabilidad y breves períodos de cambios grandes y rápidos, impulsados por macro-mutaciones. Dado que la enorme mayoría de esas macro-mutaciones serían perjudiciales, se suele calificar a la tesis de Gould como la teoría del hopeful monster (monstruo esperanzado).

En cuanto al origen del hombre, habría sido oportuno mencionar los grandes problemas filosóficos y teológicos adjuntos a la tesis de que ese origen se explica adecuadamente a partir de la teoría darwinista, del mismo modo que el origen de cualquier otra rama del “árbol de la vida”. Por cierto, la fe cristiana es incompatible con la convicción de Charles Darwin de que entre el hombre y los demás animales no hay una diferencia esencial, sino sólo diferencias de grado.

 

“Para los católicos, al igual que con los discípulos de Emaús, los ojos no se abrieron en el primer momento para comprender que el relato mítico del Génesis cap. 1º mostraba desde el inicio la creación como parte de un plan.”

Esta frase refuerza la impresión -ya latente en el primer párrafo citado- de que se intenta insinuar que la culpa o responsabilidad de que haya habido un innecesario debate entre “creación” y “evolución” estuvo principalmente del lado de los cristianos -“insensatos y tardos de corazón” (Lucas 24,25)- y no de parte de los científicos que postularon un evolucionismo materialista o naturalista. Por supuesto, yo no estaría de acuerdo con esa insinuación.

Además, desde el punto de vista de la fe cristiana, no es exacto referirse al relato de la creación de Génesis 1 como “relato mítico”. Si bien es verdad que ese relato utiliza elementos míticos, los integra dentro de un conjunto cuyo contenido no es mitológico, sino teológico. Se trata de un texto inspirado por Dios que, sirviéndose de imágenes tomadas de una cosmología arcaica, enseña verdades religiosas tales como la creación de todo lo visible y lo invisible por parte de Dios, la bondad de todo lo creado por Dios, la existencia de una jerarquía ontológica dentro del universo material (cuya cumbre es el ser humano), la igualdad de naturaleza o esencia entre el hombre y la mujer, etc.

 

“Hasta ahora, las evidencias científicas acumuladas sobre la evolución de la vida en nuestro planeta nos llevan a concluir que se ha desarrollado de acuerdo a un plan.”

Coincido totalmente con esta afirmación. Ésa es precisamente una de las razones fundamentales por las cuales el debate sobre la relación entre creación y evolución aún no ha concluido, dado que, dentro del ámbito científico, continúa predominando una visión de la evolución biológica como un proceso no planificado ni guiado, sino impulsado únicamente por fuerzas ciegas como el azar y la necesidad, visión que excluye todo diseño inteligente y toda finalidad.

 

***

 

1)      Como introducción a los aspectos científicos de ese debate, recomiendo el sitio web Dissent from Darwin, el cual contiene una lista de más de 700 científicos que se han adherido a la siguiente declaración:

"We are skeptical of claims for the ability of random mutation and natural selection to account for the complexity of life. Careful examination of the evidence for Darwinian theory should be encouraged."
(“Somos escépticos con respecto a las pretensiones sobre la capacidad de las mutaciones aleatorias y la selección natural para dar cuenta de la complejidad de la vida. Se debería estimular un cuidadoso examen de la evidencia a favor de la teoría darwinista.”
; la traducción es mía).

Cada firmante de la declaración tiene un Doctorado en alguna disciplina científica o es un Médico que además es Profesor de Medicina.

En la sección del sitio titulada About, las razones que motivaron esa iniciativa se explican de la siguiente manera (ofrezco mi traducción del original inglés):

“Durante las décadas recientes, nueva evidencia científica de muchas disciplinas científicas, tales como cosmología, física, biología, investigación sobre "inteligencia artificial" y otras, han impulsado a científicos a comenzar a cuestionar el postulado central del darwinismo -la selección natural- y a estudiar con mayor detalle la evidencia que lo apoya.

Sin embargo los programas de TV, las declaraciones de política educativa y los libros de texto de ciencia han afirmado que la teoría de la evolución de Darwin explica plenamente la complejidad de los seres vivos. Al público se le ha asegurado que toda la evidencia conocida apoya el darwinismo y que prácticamente cada científico del mundo cree que esa teoría es verdadera.

Los científicos de esta lista discuten la primera afirmación y se presentan como vivo testimonio en contradicción con la segunda. Desde que el Discovery Institute lanzó esta lista en 2001, cientos de científicos han dado valientemente un paso al frente para firmarla con sus nombres.

La lista está creciendo e incluye científicos de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, de las Academias Nacionales Rusa, Húngara y Checa, así como de Universidades tales como Yale, Princeton, Stanford, MIT, UC Berkeley, UCLA y otras. (…)

Hay un disenso científico con respecto al darwinismo. Merece ser escuchado."

La sección del sitio llamada Links da acceso a tres documentos que presentan objeciones científicas muy fuertes contra el darwinismo y contra la forma en que éste es enseñado habitualmente.

 

2) “Naturalismo” es la doctrina filosófica que niega la existencia de lo sobrenatural o la posibilidad de que sucedan hechos sobrenaturales.

 

3) Por lo tanto, no es sorprendente que científicos no creyentes hayan ideado y apoyado con fervor la teoría del “universo de estado estacionario” (steady state universe), opuesta al Big Bang. Esa teoría, que pretendía sostener la noción de la eternidad del mundo, fue prácticamente descartada en 1965, cuando se descubrió la radiación cósmica de fondo de microondas, que fue vista como una confirmación empírica del Big Bang.

 

4) Hoyle fue también uno de los creadores de la teoría del “universo de estado estacionario”. Habiendo sido ateo durante buena parte de su vida, Hoyle terminó sosteniendo una forma de panteísmo.

 

5) Los principios básicos del darwinismo son dos:

·        En primer lugar, la idea del “árbol de la vida” (este “árbol” es la única representación gráfica que aparece en el célebre libro “El origen de las especies” de Charles Darwin). Se afirma la existencia de un origen común de todos los seres vivos y el origen de unas especies a partir de otras.

·        En segundo lugar, la idea de “selección natural”. Se afirma que las especies se transforman a través de un proceso de descendencia con pequeñas modificaciones graduales y de “selección natural”, es decir de sobrevivencia de los seres vivos más aptos o mejor adaptados a su ambiente. Al cabo de un larguísimo proceso, la acumulación de pequeñas modificaciones daría lugar a una nueva especie vegetal o animal.

 

6) En el neodarwinismo (la versión actual del darwinismo), el rol creativo o positivo del proceso evolutivo es desempeñado exclusivamente por las mutaciones genéticas aleatorias, que producen las pequeñas modificaciones graduales postuladas por Darwin. El rol destructivo o negativo de ese proceso sigue estando a cargo de la selección natural, igual que en el primer darwinismo.

 

7) S. J. Gould escribió que “la escasez de formas transicionales es el secreto profesional de la paleontología”. Según las teorías darwinista y neodarwinista, los registros fósiles deberían conservar enormes cantidades de formas de transición entre especies, lo cual no se verifica en la realidad. C. Darwin reconocía que ésa era una objeción muy grave contra su teoría, pero esperaba que esos abundantes fósiles fueran descubiertos más adelante. 150 años después, los fósiles con “formas de transición” siguen siendo demasiado escasos, por lo cual sólo muy difícilmente se puede mantener la postura esperanzada de Darwin.

 

La sexualidad en el último siglo: perspectiva histórica

 

Juan Francisco Vélez y María Luisa Estrada de Vélez

Fundadores de PROTEGE TU CORAZÓN (*)

 

El siguiente es un resumen cronológico de algunas ideas y sucesos durante el último siglo que han dado origen a tendencias relacionadas con la sexualidad. Mirados en perspectiva aportan explicaciones que ayudan a comprender lo que ha pasado y luces para lo que ha de hacerse en adelante.

 

1916 - Margaret Sanger, influenciada por Malthus (la población crece exponencialmente, mientras que la producción de alimentos lo hace aritméticamente), lucha por la planificación social, incorporando el control reproductivo. Funda en Nueva York la National Birth Control League que se extiende rápidamente en EEUU. En 1921 se transforma en American Birth Control League y en 1942 cambia su nombre por el de Planned Parenthood Federation of America (Federación Americana de Paternidad Planificada), para que tuviera una imagen más amigable.

1921 - Marie Stopes, con propósitos similares a los de M. Sanger, funda en Inglaterra la Marie Stopes Internacional (MSI), organización especializada en servicios de salud sexual y reproductiva: contracepción, consejería sobre embarazo no deseado, información sobre aborto, ayuda para mujeres necesitadas de aborto, esterilización, etc. El superávit en Inglaterra contribuye a apoyar servicios similares en 40 países pobres: “Utilizando nuestros servicios…, usted ayuda a mejorar las vidas de 5 millones de personas cada año”. (1)

1948 - El Dr. Alfred Kinsey publica “El comportamiento sexual del macho humano” conocido como Informe Kinsey (2) afirmando que “todo sexo es buen sexo”. Influenciado por Freud (3), consideraba necesario que los niños empiecen a tener actividad sexual a los 6 años, antes de que sean atrapados por los tabúes culturales.

1952 - La Federación Americana de Paternidad Planificada y otras asociaciones, constituyen la Federación Internacional de Paternidad Planificada (IPPF). Ocho asociaciones son socios fundadores: India, Inglaterra, Estados Unidos, Holanda, Suecia, Alemania Occidental, Singapur y Hong Kong. Para 1995 ya tenía miembros en 134 países. Según Human Life International, la IPPF es la organización que más promueve el aborto, la esterilización y la educación sexual basada en el “sexo seguro” a nivel mundial. Tiene sede en Londres y sus ingresos provienen de aportes hechos por diferentes gobiernos y fundaciones privadas. (4)

1956 - Hasta estas fechas se diagnostican básicamente dos tipos de Enfermedades de Transmisión Sexual: Sífilis y Gonorrea.

1960’s inicios - El 11.5% de las adolescentes en EEUU que dieron a luz no estaban casadas. (5)

1960’s mitad - Nueva controversia internacional sobre los riesgos de una posible sobrepoblación. Se extienden programas para reducir nacimientos. Se fundan “Mexfam” en México y “Profamilia” en Colombia, entidades inspiradas por la IPPF.

1963 - Se aprueba la comercialización de la “píldora”.

1964 - Nace SIECUS (The Sexuality Information and Education Council of US), como brazo educativo del Instituto Kinsey, para proporcionar asistencia técnica a instituciones educativas sobre educación sexual. Su cofundadora, la Dra. Mary S. Calderone fue Directora Médica de la PPFA y Wardell B. Pomeroy -coautor del Informe Kinsey- fue miembro del primer Consejo de Dirección (6). En la entrega de Mayo-Julio de 1983 del Reporte SIECUS se expresa que la sexualidad de los niños debería “ser desarrollada de la misma manera que su capacidad innata para hablar o para caminar y que el papel de los padres debería reducirse exclusivamente a enseñar la conveniencia del lugar, la persona y la privacidad. En una palabra a socializar”. (7)

1968 - Se crea el Instituto Alan Guttmacher, como una sección de Planned Parenthood de EEUU, para llevar a cabo investigaciones sobre políticas y programas de educación en el área de la salud reproductiva, los derechos reproductivos y la población.

- Se publica la Encíclica Humanae Vitae de Pablo VI sobre la regulación de la natalidad. (8)

1970 - Se cuadruplican (aumento del 306%) los fondos públicos destinados a programas de control natal entre adolescentes en EEUU.

- El 30.5% de las adolescentes en EEUU que dieron a luz no estaban casadas. (9)

1972 - Avanzan en EEUU los programas oficiales de Educación Sexual inspirados en el modelo SIECUS. Se pone énfasis en reducir los nacimientos entre madres adolescentes a través de la contracepción, el aborto y la esterilización.

1973 - La APA (Asociación Psiquiátrica Americana) elimina la homosexualidad como “trastorno mental”. (10)

1977 - Robert Kistner, coinventor de la “píldora” comenta: “Hace cerca de 10 años declaré que la píldora no alentaría la promiscuidad. Pues bien, estaba equivocado...” (11)

1980 - El 48.3 % de las adolescentes en EEUU que dieron a luz no estaban casadas. (12)

1981 - Se publican en EEUU los resultados de la campaña de apoyo estatal mantenida durante una década para reducir los nacimientos entre madres adolescentes: crecen los embarazos un 48.3% y los abortos en un 133%. (13)

- William Bennet, Secretario de Educación de EEUU, promueve fondos para buscar soluciones nuevas a estos problemas. Surgen instituciones privadas que promueven la educación de la abstinencia.

- Se descubre el SIDA y los medios de comunicación empiezan a popularizar el concepto de “sexo seguro”.

1989 - Dinamarca da reconocimiento jurídico a las relaciones afectivas entre homosexuales, denominadas “Convivencia Registrada”. Regula la unión homosexual equiparándola al matrimonio heterosexual, tanto en lo que se refiere al Derecho Civil como a efectos fiscales, de seguridad social, pensiones, etc. Le sigue Noruega en 1993, pero sin permitir la adopción de niños. Francia (2000) aprueba el llamado “Pacto Civil de Solidaridad”. Holanda es el primer país en aprobar el matrimonio entre homosexuales en el 2000, permitiendo la adopción de niños holandeses. Le siguen Alemania (2000), Suecia (2002), Bélgica (2003). Canadá y España lo hacen posteriormente. (14)

1990’s - Se diagnostican 25 subgrupos de enfermedades de transmisión sexual (ETS), incluida el SIDA.

- El 74.5% de las adolescentes en EEUU que dieron a luz no estaban casadas. (15)

- La Dra. Onalee McGraw declara: “La sexualidad conecta positiva o negativamente con la persona en su conjunto” (16). Su trabajo abre camino a alternativas diferentes a los lineamientos de SIECUS.

- La educación del carácter como fundamento de la educación de la sexualidad, recibe aportes importantes de los escritos del Dr. Thomas Lickona (17), profesor en Cortland University de Nueva York.

- Internet se convierte en el canal más importante de distribución de pornografía en el mundo.

1995 - Aunque de la ideología feminista de género empezó a hablarse en la década 1960-1970, comenzó a tener una fuerte difusión a partir de la Conferencia Internacional de la Mujer en Beijing en 1995. Según ella la masculinidad y la feminidad no estarían determinadas fundamentalmente por el sexo biológico, sino por la cultura. (18)

1996 - Después de varias décadas de patrocinio a los programas de planificación familiar, el Congreso de los EEUU asigna una partida de US$ 87.5 millones anuales hasta el 2001 para apoyar los programas de educación de la abstinencia hasta el matrimonio, que se empiezan a utilizar en 1998.

- La oveja Dolly es el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta en el Instituto Roshin de Edimburgo, transfiriendo el núcleo de una célula donante no diferenciada a un óvulo no fecundado, implantado después en una hembra adulta. Abre camino a la clonación humana, tanto reproductiva como terapéutica, que crea un embrión humano para luego destruirlo una vez desarrollado. En la reproductiva, al menos, se le da la oportunidad para vivir, pero ambas faltan a la ética porque se manipula la vida humana. (19)

2001 - Entre 1991 y 2000 decrece en un 21.9 % el número de mujeres embarazadas entre los 15 y los 19 años en EEUU, según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades. (20)

- El porcentaje de adolescentes que reportan haber elegido la abstinencia crece del 45.9 % en 1991 al 54.4 % en 2001, según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU. (21)

2002 - Por encima de cualquier otro método, el remedio más eficaz contra el SIDA en Uganda ha sido lograr un cambio en el comportamiento sexual, utilizando la campaña denominada “ABC”. Las tasas decrecen de 30% de incidencia en 1992 a 12% en el 2000 y a 6% en el 2002. (22)

2003 - Silvia Ortega, Subsecretaria de Servicios Educativos de Ciudad de México, DF, declara: “Se han impulsado desde hace una década contenidos de enseñanza sexual centrados en los aspectos genitales... Se ha elevado el embarazo adolescente, no se ha contenido, sigue la tendencia al alza, cosa que es muy sorprendente, en vista de que ya desde hace una década estamos enfatizando la educación sexual en primaria y secundaria. No parecemos estar teniendo el éxito que deberíamos para que los adolescentes relacionen lo que saben con lo que practican”. (23)

2004 - Los datos estadísticos en Inglaterra revelan que las Enfermedades de Transmisión Sexual están creciendo: a la cabeza está la Clamidia, con 80.000 nuevos casos cada año. El número de infectados por SIDA que buscó atención creció un 20% en 2001. (24)

2004 - En España se ha duplicado el número de adolescentes embarazadas menores de 18 años en los últimos diez años. En Cataluña quedan embarazadas un 80% más que hace tres años. Un 25% de los jóvenes entre 15 y 17 años mantiene relaciones sexuales, y el resultado es que un 3.3% quedan embarazadas. (25)

- El 34% de las adolescentes mexicanas que son madres, son solteras. (26)

2005 - Aproximadamente el 50% de las adolescentes activas sexualmente en EEUU están infectadas con el Virus de Papiloma Humano, causa del 99% de los casos de Cáncer Cervical, causando tantas muertes como el SIDA entre las mujeres. (27)

2006 - La FDA estadounidense aprueba Gardasil (vacuna contra el Virus del Papiloma Humano tipos 6, 11, 16 y 18) para la prevención del cáncer de cuello de útero y de las lesiones precancerosas vulvares y vaginales causadas por el VPH tipos 16 y 18 y verrugas genitales causadas por el VPH tipos 6, 11, 16 y 18. La vacuna ha sido aprobada para niñas y mujeres entre 9 y 26 años. Existe preocupación por el efecto que pueda causar la vacuna para alentar la promiscuidad. El 1° de junio, la vacuna también recibe autorización en México.

2008 - La XVIII Cumbre Iberoamericana en octubre tendrá lugar en El Salvador y debatirá los derechos de la Juventud con presencia de los Presidentes de la región. En el seminario previo de abril se aprobaron las siguientes recomendaciones:

- Se debe dar un nuevo impulso a la salud sexual y reproductiva, haciéndola efectiva y accesible a toda la población juvenil.

- Es necesario incluir la educación sexual en las escuelas, involucrándolas en la información sobre el uso de métodos anticonceptivos.

- Para enfrentar los embarazos no deseados, es importante empoderar a las adolescentes para que puedan decidir sobre su vida sexual y su maternidad. (28)

 

*) PROTEGE TU CORAZÓN es un programa de educación de la sexualidad basado en la formación del carácter, difundido en más de catorce países de América y Europa, vid. www.protegetucorazon.com. Se inició en Uruguay el 29 y 30 de agosto de 2008 con un Seminario sobre “Educación de la Afectividad y Sexualidad en la Adolescencia”, que contó con una asistencia de 70 personas, entre ellos el Dr. Pedro Gaudiano, integrante del equipo de la Revista Virtual “Fe y Razón”. Para más información sobre PTC-Uruguay, dirigirse a María José Soler, mariajsoler@gmail.com.

1) www.mariestopes.org.uk, 11/08/2008.

2) Para ampliar la información acerca del Informe Kinsey se puede leer a la Dra. Judith Reisman en su libro “Kinsey, Crimes and Consequences” publicado por The Institute for Media Education. En este libro, la Dra. Reisman revela algunas inconsistencias científicas del Informe Kinsey. Cita, por ejemplo, que los encuestados eran prisioneros entre un 25% y un 48%, de los cuales 1.400 se clasificaban como abusadores sexuales. Otra inconsistencia que cita es que entre las mujeres casadas se incluía a prostitutas.

3) Para Freud, la represión de las fantasías, deseos e impulsos sexuales resultaban ser la clave indicadora del comportamiento humano en determinadas etapas de su desarrollo. “La neurosis podría evitarse si se ahorrase esa tarea al yo infantil, es decir, si se dejara en plena libertad la vida sexual del niño como sucede en los pueblos primitivos.” (Esquema del Psicoanálisis, Buenos Aires, 1952. Citado por Enciclopedia GER, Tomo 10, págs. 524 y siguientes).

4) www.vidahumana.org, 10/10/2004. Véase la página web de la Fundación Mac Arthur: www.macfound.org.

5) The Adolescent & Young Adult Fact Book, Children’s Defense Found, Washington, DC, 2001.

6) SIECUS ha sido líder en promover la neutralidad moral en la educación sexual. La abstinencia es considerada como una meta irrealista e innecesaria frente al “sexo seguro”.

7) Policy Concerns, Concerned Women for America, Washington, DC, Mayo 2002.

8) “Por ello el amor conyugal exige a los esposos una conciencia de su misión de “paternidad responsable”, sobre la que hoy tanto se insiste con razón y que hay que comprender exactamente. Hay que considerarla bajo diversos aspectos legítimos y relacionados entre sí. En relación con los procesos biológicos, paternidad responsable significa conocimiento y respeto de sus funciones; la inteligencia descubre, en el poder de dar la vida, leyes biológicas que forman parte de la persona humana. En relación con las tendencias del instinto y de las pasiones, la paternidad responsable comporta el dominio necesario que sobre aquellas han de ejercer la razón y la voluntad. En relación con las condiciones físicas, económicas, psicológicas y sociales, la paternidad responsable se pone en práctica ya sea con la deliberación ponderada y generosa de tener una familia numerosa, ya sea con la decisión, tomada por graves motivos y en el respeto de la ley moral, de evitar un nuevo nacimiento durante algún tiempo o por tiempo indefinido”. (Pablo VI, Carta Encíclica Humanae Vitae, Paternidad Responsable, II-10, Roma, Julio 28, 1968.

9) The Adolescent & Young Adult Fact Book, op cit.

10) William Dannemeyer, Shadow in the land. Homosexuality in America, Ignatius Press, San Francisco, 1989. Resumido y traducido por Carla Arturez, Edifica Editores, México DF, 2004, bajo el título “El homosexualismo en Estados Unidos, una sombra sobre la nación”.

11) Richard, Dinah, Has Sex Education Failed Our Teenagers?, Focus on the Family Publishing, Colorado, 1990.

12) The Adolescent & Young Adult Fact Book, op cit.

13) The Adolescent & Young Adult Fact Book, op cit.

14) Una minoría de países reconocen jurídicamente las uniones homosexuales, Boletín Aceprensa, 05/09/2003.

15) The Adolescent & Young Adult Fact Book, op cit.

16) La Dra. McGraw establece el marco teórico de muchos programas de educación de la sexualidad, en “Foundations for Family Life Education”, Educational Guidance Institute, Arlington, VA., 1991.

17) Para conocer más sobre lo que plantea el Dr. Lickona véase su libro “Educating for Character”, Bantam Books, New York, 1991.

18) Las diferencias entre varón y mujer no corresponderían a una naturaleza dada, sino que serían meras construcciones culturales según los estereotipos en cada sociedad. Pretende instaurar una cultura en la que cada individuo pueda escoger libremente la orientación sexual por la que sienta inclinación, independientemente de sus características biológicas. Para conseguir la igualdad de la mujer con el hombre hay que reeducar a la sociedad en la perspectiva de género, redefiniendo especialmente el concepto de familia, porque es el modelo donde se transmiten dichos estereotipos. La educación, los medios de comunicación y la política son los canales para lograrlo. La ideología de género, más que basada en un análisis objetivo de la realidad, parte de un planteamiento con base marxista. Engels sentó las bases de la unión entre marxismo y feminismo influenciado por la dialéctica y la lucha de clases que defendía, explicando la relación entre hombre y mujer como un conflicto habitual e histórico. “El primer antagonismo de clases de la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer unidos en matrimonio monógamo y la primera opresión de una clase por otra, con la del sexo femenino por el masculino”. (Frederick Engels, The Origin of the Family, Property and State, International Publishers, New York, 1972, pag. 56-66. Citado por Jutta Burggraf, voz Género (“Gender”) en Lexicon, Ediciones Palabra, Madrid, 2004, pags. 511 a 513).

19) www.aciprensa.com, Clonación in vitro, 18/02/2007.

20) Stephanie J. Ventura, M.A, T.J. Mathews, M.S, and Brandy E. Hamilton, Ph D, Teenage Births in the United States: State Trends, 1991-2000, an Update, publicado en el National Vital Statistics Report, Volume 50, Number 9, Center for Disease Control and Prevention, Mayo 30 de 2002.

21) Citado en Teen Pregnancy Rate Drops as Teenage Virginity Rate rises for Tenth Straight Year. Abstinence Clearinghouse Press Release, Feb. 19, 2004, www.abstinence.net.

22) Project Lessons Learned Case Study: What Happened in Uganda?, presentado en la Conferencia RegionalTeens & Sex: What’s occurring, What’s disturbing and What’s working”, organizada por el Medical Institute of Sexual Health, Houston, Texas, Agosto de 2003.

23) “Admiten fracaso de programas de educación sexual”, Periódico El Norte, Monterrey, Abril 29 de 2003.

24) Country Profiles, IPPF, www.ippfnet.ippf.org, 13/06/2004.

25) Revista Fusión, España, 06/02/2004, citada en la página de Federación de Planificación Familiar de España.

26) Periódico Reforma, Ciudad de México, Mayo 10, 2004.

27) The Medical Institute of Sexual Health. The Medical Institute Advisory, www.medinstitute.org, 07/07/2005.

28) Informe sobre el Seminario Juventud y Desarrollo, Cuadernos SEGIB, San Salvador, 2008.

 

Salmo 22

 

Salmo. De David.

Yahveh es mi pastor, nada me falta.

Por prados de fresca hierba me apacienta.

Hacia las aguas de reposo me conduce,

y conforta mi alma;

me guía por senderos de justicia,

en gracia de su nombre.

Aunque pase por valle tenebroso,

ningún mal temeré, porque Tú vas conmigo;

tu vara y tu cayado, ellos me sosiegan.

Tú preparas ante mí una mesa

frente a mis adversarios;

unges con óleo mi cabeza,

rebosante está mi copa.

Sí, dicha y gracia me acompañarán

todos los días de mi vida;

mi morada será la casa de Yahveh

a lo largo de los días.

 

Este mensaje no es un SPAM. Si desea cancelar su suscripción, por favor escríbanos a: feyrazon@gmail.com