Fe
y Razón
Revista virtual gratuita
Desde Montevideo (Uruguay), al servicio de la
evangelización de la cultura
Nº 28 – Noviembre de 2008
“Omne
verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est”
“Toda verdad, dígala quien la diga,
procede del Espíritu Santo” (Santo Tomás de Aquino)
“Hoy se hace necesario
rehabilitar la auténtica apologética que hacían los Padres de la Iglesia como
explicación de
Sitio web original: Fe y Razón – www.feyrazon.org
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Equipo de Dirección:
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Diác.
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Lic. Néstor Martínez
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Ing.
Colaboradores: Dr. Carlos Álvarez Cozzi, Pbro. Dr. Miguel Antonio Barriola, R.P. Lic.
Horacio Bojorge, Pbro. Dr.
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Sección |
Título |
Autor o Fuente |
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Editorial |
Teología y nueva evangelización, para que nuestro pueblo
tenga vida en Cristo |
Equipo
de Dirección |
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Documentos |
Papa Benedicto
XVI |
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Documentos |
Papa Benedicto XVI |
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Biblia |
San Jerónimo, guía para un fructuoso encuentro con la Biblia |
Pbro. Dr. Miguel Antonio Barriola |
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Teología |
Pbro. Dr. Miguel Antonio Barriola |
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Filosofía |
Lic. Néstor Martínez |
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Doctrina
Social |
Dr. Carlos Álvarez Cozzi |
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Ciencia
y Fe |
Ing. |
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Familia
y Vida |
Juan Francisco Vélez y María Luisa Estrada de Vélez |
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Oración |
Biblia
de Jerusalén |
Teología y nueva
evangelización, para que nuestro pueblo tenga vida en Cristo
Equipo de Dirección
1. Nuestras felicitaciones a dos miembros del
Equipo
El lunes 20 de octubre de 2008,
en la Facultad de Teología del Uruguay “Mons. Mariano Soler”, tuvo lugar el
Acto Académico de Inicio del Rectorado del Pbro. Dr.
En la misma fecha y lugar comenzó la 36ª Semana Teológica, en el Centenario de la Pascua de Mons. Mariano Soler (1908-2008), primer Arzobispo de Montevideo, destacadísimo e infatigable predicador del Evangelio. La conferencia de ese día, titulada “Una nueva biografía de Mons. Mariano Soler en el centenario de su muerte”, estuvo a cargo del Prof. Dr. Pedro Gaudiano. Felicitamos al Dr. Gaudiano, miembro del Equipo de Colaboradores de Fe y Razón, por la excelente síntesis presentada en esa ocasión de su reciente investigación histórica sobre la vida y obra de uno de los más notables eclesiásticos que ha tenido el Uruguay. Esperamos que próximamente pueda ser publicada la investigación completa.
2. La crisis de fe al comienzo de la
adolescencia
Por considerar que contiene una reflexión muy lúcida y una propuesta muy interesante sobre un tema pastoral que, pese a su fundamental importancia, ha sido insuficientemente analizado, a continuación reproducimos íntegramente un artículo editorial de la magnífica revista virtual católica española Forum Libertas. Aunque no disponemos de datos precisos al respecto, sospechamos fuertemente que el problema de la crisis de fe al comienzo de la adolescencia de los católicos uruguayos es análogo al de los españoles, y aún más grave en términos estadísticos.
***
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A los 13 años se pierde la fe masivamente: hagamos
algo Acaban
de presentar la reciente Encuesta de Infancia en España 2008,
a partir de entrevistas a 15.000 niños de entre 6 y 14 años, realizada
por profesores de la Universidad de Comillas, con colaboración de Los
datos son claros: de 6 a 11 años, el 40% de los niños van a misa casi cada
semana. De 12 a 14 años, ya sólo va el 20%. Apenas 2
años de preadolescencia bastan para dividir por la mitad la práctica
religiosa de los niños españoles. El
tema es gravísimo y merece una prioridad absoluta por parte de Es
necesaria una acción seria por parte de la Iglesia en el mundo
pre-adolescente. Todos saben que hay un vacío total entre la primera
comunión (los 8 años) y la Confirmación (los 13-15 años). Puesto que la
práctica y la fe se pierden a los 12-13 años, antes de la Confirmación
(cada son menos los que llegan a este sacramento) parece evidente la
necesidad de actuar sobre este periodo. Y
existe una fórmula perfectamente adaptada a esta edad: el escultismo
cristiano. Pero cristiano de verdad. En Europa funcionan muy
bien los Scouts de Europa (http://scouts-de-europa.org),
fuente de numerosas vocaciones religiosas en Francia, por ejemplo. Sin duda
hay otros grupos scouts y
juveniles eficaces para transmitir la fe, pero menos
extendidos de lo que necesitamos. En el
escultismo de 8 a 12 años, los niños y niñas son "lobatos",
aprenden a escuchar, como los lobos de El Libro de la Selva a su
monitor, el Lobo Sabio, Akela. De 13 a 16 años, la edad en que se forman las
pandillas, los adolescentes scouts aprenden
de otros adolescentes mayores, de líderes naturales. Aprenden que hay que
estar "siempre dispuestos" para poder servir a los
demás. La genialidad de Baden Powell al inventar los scouts fue que los mismos chavales
educarían a los otros chavales, en una edad en que ya no quieren aprender de
los padres. El ejemplo de un jefe de 15 años, serio y responsable, sobre un
niño de 12 o 13 años, es determinante. El escultismo trabaja precisamente la edad en que se pierde Los
profesores de la Universidad de Comillas señalan además que entre un
10% y un 20% de los niños españoles están en riesgo de aislamiento social y
dicen que el trabajo desde el asociacionismo es clave para que nuestros
niños no repitan el modelo que ya se ha implantado en el mundo anglosajón, de
niños solitarios y aislados. De nuevo, la fórmula scout parece una propuesta cuya eficacia está probada después de
100 años de forjar muchachos y muchachas líderes, y una respuesta a una
necesidad social. En
una sociedad blanda, el escultismo aporta reciedumbre. Y los cristianos de
nuestra época -y más aún los adolescentes- necesitan ser recios y alegres.
Como decía Baden Powell: "ante las
dificultades, el scout sonríe y
canta". Con
el modelo scout o con otro modelo
que trabaje con chicos y chicas de 12 a 16 años, la edad en que cientos de
miles de chavales desalojan a Cristo de sus vidas -vidas que rellenarán con
cualquier sucedáneo-, la Iglesia debe dar prioridad absoluta a este tema.
Dentro de 3 años, el Papa vendrá a Madrid a las Jornadas Mundiales de Fuente: ForumLibertas.com |
Homilía
del Papa Benedicto XVI al inaugurar el Sínodo de los Obispos
Homilía
que pronunció Benedicto XVI durante la celebración eucarística de inauguración
del Sínodo de los Obispos sobre la Palabra que presidió en la Basílica de San
Pablo Extramuros.
Ciudad del Vaticano, 5 de octubre de 2008.
Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, queridos hermanos y hermanas:
La primera
lectura, tomada del libro del profeta Isaías, así como la página del Evangelio
según Mateo, han propuesto a nuestra asamblea litúrgica una sugerente imagen
alegórica de
La imagen de la
viña, junto a la de las bodas, describe por tanto el proyecto divino de la
salvación, y se presenta como una conmovedora alegoría de la alianza de Dios
con su pueblo. En el Evangelio, Jesús retoma el cántico de Isaías, pero lo
adapta a quienes lo escuchan y a la nueva hora de la historia de
La denuncia de esta página evangélica interpela a nuestra manera de pensar y actuar. No habla sólo de la "hora" de Cristo, del misterio de la Cruz en aquel momento, sino de la presencia de la Cruz en todos los tiempos. Interpela, de manera especial, a los pueblos que han recibido el anuncio del Evangelio. Si contemplamos la historia, nos vemos obligados a constatar con frecuencia la frialdad y la rebelión de cristianos incoherentes. Como consecuencia, Dios, si bien nunca abandona su promesa de salvación, ha tenido que recurrir al castigo. En este contexto, el pensamiento se dirige espontáneamente al primer anuncio del Evangelio del que surgieron comunidades cristianas, en un primer momento florecientes, que después desaparecieron y que hoy sólo son recordadas por los libros de historia. ¿No podría suceder lo mismo en nuestra época? Naciones que en un tiempo tenían una gran riqueza de fe y vocaciones ahora están perdiendo su identidad, bajo la influencia deletérea y destructiva de una cierta cultura moderna. Hay quien, habiendo decidido que "Dios ha muerto", se declara a sí mismo "dios", considerándose el único agente de su propio destino, el propietario absoluto del mundo.
Desembarazándose de Dios, al no esperar de Él la salvación, el hombre cree que puede hacer lo que quiere y ponerse como la única medida de sí mismo y de su acción. Pero cuando el hombre elimina a Dios de su horizonte, cuando declara que “Dios ha muerto”, ¿es verdaderamente feliz? ¿Se hace verdaderamente más libre? Cuando los hombres se proclaman propietarios absolutos de sí mismos y únicos dueños de la creación, ¿pueden verdaderamente construir una sociedad en la que reinen la libertad, la justicia y la paz? ¿O no sucede más bien -como lo demuestran cotidianamente las crónicas- que se difunden el poder arbitrario, los intereses egoístas, la injusticia y el abuso, la violencia en todas sus expresiones? Al final el hombre se encuentra más solo y la sociedad más dividida y confundida.
Pero en las
palabras de Jesús hay una promesa: la viña no será destruida. Mientras abandona
a su destino a los viñadores infieles, el dueño no abandona a su viña y la
confía a otros servidores fieles. Esto indica que, si bien en algunas regiones
la fe se debilita hasta extinguirse, siempre habrá otros pueblos dispuestos a
acogerla. Precisamente por este motivo Jesús, citando el Salmo 117 (118) -"La piedra que desecharon los
arquitectos es ahora piedra angular" (versículo 22)-, asegura que su
muerte no será la derrota de Dios. Tras su muerte, no permanecerá en la tumba,
es más, precisamente lo que parecerá un fracaso total, será el inicio de una
victoria definitiva. A su dolorosa pasión y muerte le seguirá la gloria de
La imagen de la
viña, con sus implicaciones morales, doctrinales y espirituales, volverá en el
discurso de
El consolador
mensaje que recogemos de estos textos bíblicos es la certeza de que el mal y la
muerte no tienen la última palabra, sino que al final Cristo vence. ¡Siempre!
La Iglesia no se cansa de proclamar esta Buena Nueva, como sucede también hoy,
en esta basílica dedicada al apóstol de las gentes, quien se convirtió en el
primero en difundir el Evangelio en grandes regiones de Asia Menor y Europa.
Renovaremos significativamente este anuncio durante
Cuando Dios
habla, siempre exige una respuesta; su acción de salvación exige la cooperación
humana; su amor espera ser correspondido. Que no suceda nunca, queridos
hermanos y hermanas, lo que narra el texto bíblico sobre la viña: "Esperó que diese uvas, pero dio agraces"
(cf. Isaías 5,2). Sólo la Palabra de Dios puede cambiar profundamente el
corazón del hombre, por eso es importante que entremos en una intimidad cada
vez mayor con ella tanto cada uno de los creyentes como las comunidades. La
asamblea sinodal dirigirá su atención a esta verdad fundamental para la vida y
la misión de
En este Año Paulino escucharemos resonar con particular urgencia el grito del apóstol de las gentes: "¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!" (1 Corintos 9,16); grito que para cada cristiano se convierte en una invitación insistente a ponerse al servicio de Cristo. "La mies es mucha" (Mateo 9,37), repite también hoy el Maestro divino: muchos todavía no lo han encontrado y están en espera del primer anuncio de su Evangelio; otros, a pesar de que han recibido una formación cristiana, han perdido el entusiasmo y sólo mantienen un contacto superficial con la Palabra de Dios; otros se han alejado de la práctica de la fe y tienen necesidad de una nueva evangelización. No faltan, además, personas de recta conciencia que se plantean preguntas esenciales sobre el sentido de la vida y de la muerte, preguntas a las que sólo Cristo puede ofrecer respuestas convincentes. Se hace entonces indispensable el que los cristianos de todo continente estén dispuestos a responder a quien pida razón de la esperanza que les habita (cf. 1 Pedro 3,15), anunciando con alegría la Palabra de Dios y viviendo sin compromisos el Evangelio.
Venerados y
queridos hermanos, que el Señor nos ayude a plantearnos juntos, durante las
próximas semanas de las sesiones sinodales, cómo hacer cada vez más eficaz el
anuncio del Evangelio en nuestro mundo. Todos experimentamos la necesidad de
poner en el centro de nuestra vida la Palabra de Dios, de acoger a Cristo como
nuestro único Redentor, como Reino de Dios en persona, para hacer que su luz
ilumine a todos los ámbitos de la humanidad: desde la familia hasta la escuela,
desde la cultura hasta el trabajo, desde el tiempo libre hasta los demás
sectores de la sociedad y de nuestra vida. Al participar en la celebración
eucarística, experimentamos cada vez más el íntimo lazo que se da entre el
anuncio de la Palabra de Dios y el Sacrificio eucarístico: es el mismo Misterio
que se nos ofrece a nuestra contemplación. Por este motivo "la Iglesia -como subraya el Concilio Vaticano II- ha venerado siempre las Sagradas Escrituras
al igual que el mismo Cuerpo del Señor, no dejando de tomar de la mesa y de
distribuir a los fieles el pan de vida, tanto de la palabra de Dios como del
Cuerpo de Cristo, sobre todo en
Con razón el Concilio concluye: "Como la vida de la Iglesia recibe su incremento de la renovación constante del misterio Eucarístico, así es de esperar un nuevo impulso de la vida espiritual de la acrecida veneración de la palabra de Dios, que 'permanece para siempre'" (Dei Verbum, 26).
Que el Señor nos permita acercarnos con fe a la doble mesa de la Palabra y del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Que nos alcance este don María Santísima, quien "guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón" (Lucas 2,19). Que ella nos enseñe a escuchar las Escrituras y a meditarlas en un proceso interior de maduración, que nunca separe la inteligencia del corazón. Que nos ayuden también los santos, en particular el apóstol Pablo, a quien estamos descubriendo cada vez más este año como intrépido testigo y heraldo de la Palabra de Dios. ¡Amén!
¡Señores Cardenales, venerados Hermanos en el Episcopado y en el Sacerdocio, queridos hermanos y hermanas!
El pasaje del
libro del Eclesiástico y el prólogo de
San Pedro, por su parte, en la perícopa que hemos escuchado, dirigiéndose a los cristianos de las comunidades de Asia Menor que eran "afligidos con diversas pruebas", va incluso más allá: les pide que, a pesar de ello, "rebosen de alegría" (1 P 1,6). En efecto, la prueba es necesaria, observa, "a fin de que la calidad probada de vuestra fe, más preciosa que el oro perecedero que es probado por el fuego, se convierta en motivo de alabanza, de gloria y de honor, en la Revelación de Jesucristo" (1 P 1,7). Y luego, por segunda vez, los exhorta a rebosar de alegría, incluso a exultar "de alegría inefable y gloriosa" (v. 8). La razón profunda de este gozo espiritual está en el amor a Jesús y en la certeza de su invisible presencia. Él hace que sean inquebrantables la fe y la esperanza de los creyentes, incluso en las fases más complicadas y duras de su existencia.
A la luz de estos textos bíblicos, podemos leer la vida terrena del Papa Pacelli y su largo servicio a la Iglesia, comenzado en 1901 durante el Pontificado de León XIII, y que continuó con san Pío X, Benedicto XV y Pío XI. Estos textos bíblicos nos ayudan ante todo a comprender cuál fue la fuente de la que sacó valor y paciencia en su ministerio pontifical, desarrollado durante los atormentados años del segundo conflicto mundial y el periodo siguiente, no menos complejo, de la reconstrucción y de las difíciles relaciones internacionales pasadas a la historia con el significativo nombre de "guerra fría".
"Miserere mei Deus, secundum magnam
misericordiam tuam": con esta invocación del Salmo 50/51 Pío XII
comenzaba su testamento. Y seguía: "Estas
palabras, que, consciente de no ser digno y de no estar a la altura, pronuncié
en el momento en el que acepté, temblando, mi elección a Sumo Pontífice, con
mayor fundamento las repito ahora". En ese momento faltaban dos años
para su muerte. Abandonarse en las manos misericordiosas de Dios: ésta fue la
actitud que cultivó constantemente este venerado Predecesor mío, último de los
Papas nacidos en Roma y perteneciente a una familia ligada desde hacía muchos
años a
"El que escucha mi palabra y cree...
tiene vida eterna" (Jn 5,24). Esta afirmación de Jesús, que hemos
escuchado en el Evangelio, nos hace pensar en los momentos más duros del
pontificado de Pío XII cuando, al darse cuenta del menoscabo de toda certeza
humana, sentía una gran necesidad, también mediante un constante esfuerzo
ascético, de adherirse a Cristo, única certeza que no decae. La Palabra de Dios
se convertía así en luz de su camino, un camino en el que el Papa Pacelli
ofreció su consuelo a evacuados y perseguidos, tuvo que secar lágrimas de dolor
y llorar las innumerables víctimas de
La guerra puso en evidencia el amor que nutría por su "Roma dilecta", amor testimoniado por la intensa obra de caridad que promovió en defensa de los perseguidos, sin distinción alguna de religión, etnia, nacionalidad, ideología política.
Cuando, con la
ciudad ocupada, le aconsejaron repetidas veces que dejara el Vaticano para
ponerse a salvo, su respuesta fue siempre idéntica y decidida: "No dejaré Roma y mi puesto, aunque
tuviese que morir" (cfr. Summarium,
p. 186). Los familiares y otros testigos hablaron también de la falta de
alimentos, calefacción, ropa y comodidades, privaciones a las que se sometió voluntariamente
para compartir las condiciones de la gente duramente debilitada por los
bombardeos y las consecuencias de la guerra (cfr. A. Tornielli, Pio XII, Un uomo sul trono di Pietro). Y ¿cómo
olvidar el mensaje navideño enviado por la radio en diciembre de 1942? Con la
voz quebrada por la emoción deploró la situación de los "centenares de miles de personas, las cuales, sin culpa alguna, a
veces sólo por razones de nacionalidad o raza, están destinadas a la muerte o a
un progresivo deterioro" (AAS, XXXV, 1943, p. 23), con una clara
referencia a la deportación y al exterminio perpetrado con los judíos. A menudo
actuó de manera secreta y silenciosa, precisamente porque, consciente de las
situaciones concretas de ese complejo momento histórico, él intuía que sólo de
ese modo se podía evitar lo peor y salvar el mayor número posible de judíos.
Debido a estas intervenciones, recibió numerosas y unánimes pruebas de gratitud
al final de la guerra, así como en el momento de su muerte, de las autoridades
más relevantes del mundo judío, como, por ejemplo, la Ministra de Asuntos
Exteriores de Israel Golda Meir, que así escribió: "Cuando el martirio más espantoso ha golpeado a nuestro pueblo,
durante los diez años de terror nazi, la voz del Pontífice se alzó en favor de
las víctimas", concluyendo con emoción: "Nosotros lloramos la pérdida de un gran servidor de la
paz".
Lamentablemente,
el debate histórico, no siempre sereno, sobre la figura del Siervo de Dios Pío
XII, ha descuidado algunos aspectos de su poliédrico pontificado. Muchísimos
fueron los discursos, las alocuciones y los mensajes que sostuvo con
científicos, médicos y exponentes de los más variados grupos profesionales,
algunos de los cuales siguen siendo todavía hoy de una extraordinaria
actualidad y un punto seguro de referencia. Pablo VI, que fue su fiel
colaborador durante muchos años, lo describió como un erudito, un estudioso
atento, abierto a los modernos caminos de la investigación y de la cultura, con
una fidelidad siempre firme y coherente tanto con los principios de la
racionalidad humana como con el intangible depósito de las verdades de
Pocos meses
después, el 20 de septiembre de 1943, con
La Encíclica reconocía su justa aplicación, declarando legítimo para el estudio el uso, no sólo del Antiguo Testamento, sino también del Nuevo. "Hoy ,además, este arte -explicó el Papa- que suele llamarse crítica textual y en las ediciones de los autores profanos se emplea con gran exaltación e iguales resultados, se aplica con pleno derecho a los Sagrados Libros precisamente por la reverencia debida a la palabra de Dios". Y agrega: "El objetivo de aquel es, de hecho, devolver el texto sagrado, con la mayor precisión posible, a su primitivo contenido, purgándolo de las deformaciones introducidas por los errores de los copistas y liberándolo de las anotaciones y lagunas, de la transposición de palabras, de las repeticiones y de otros defectos de todo género que en los escritos transmitidos a mano durante muchos siglos suelen infiltrarse" (AAS, XXXV, 1943, p. 336).
No podemos, además, no hacer mención al impulso notable que este Pontífice imprimió a la actividad misionera de la iglesia con las Encíclicas Evangelii praecones (1951) y Fidei donum (1957), poniendo de relieve el deber de cada comunidad de anunciar el Evangelio a las gentes, como el Concilio Vaticano II hará con valiente vigor. Asimismo, el Papa Pacelli había demostrado su amor por las misiones desde el comienzo de su pontificado cuando, en octubre de 1939, había querido consagrar personalmente doce Obispos de países de misión, entre los cuales un indio, un chino, un japonés, el primer obispo africano y el primer obispo de Madagascar. Una de sus constantes preocupaciones pastorales fue, por último, la promoción del papel de los laicos, para que la comunidad eclesial pudiera aprovechar todos los recursos y energías disponibles. También por este motivo la Iglesia y el mundo le están agradecidos.
Queridos hermanos y hermanas, mientras rezamos para que continúe felizmente la causa de la beatificación del Siervo de Dios Pío XII, es bueno recordar que la santidad fue su ideal, ideal que propuso a todos. Por eso impulsó las causas de beatificación y de canonización de personas pertenecientes a pueblos diversos, representantes de todos los estados de vida, funciones y profesiones, reservando un gran espacio a las mujeres. Y precisamente fue a María, la Mujer de la Salvación, a quien indicó como signo de segura esperanza para la humanidad cuando proclamó el dogma de la Asunción durante el Año Santo de 1950. En este mundo nuestro, como también entonces, lleno de preocupaciones y angustias por su futuro; en este mundo, donde, tal vez más que entonces, el alejamiento de muchos de la verdad y de la virtud deja entrever unos escenarios privados de esperanza, Pío XII nos invita a dirigir nuestra mirada a María en su asunción a la gloria celeste. Nos invita a invocarla con confianza, para que nos haga apreciar cada vez más el valor de la vida en la tierra y nos ayude a dirigir la mirada hacia la meta verdadera a la cual todos estamos destinados: esa vida eterna que, como asegura Jesús, posee ya quien escucha y sigue su palabra. ¡Amén!
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Miguel Antonio Barriola
A pocos días del comienzo del
Sínodo de los obispos sobre la Palabra de Dios en la Iglesia, en medio del año
Paulino y festejando hoy a San Jerónimo (30/IX/08), parece oportuno valernos de
su experiencia y consejos para la lectura provechosa de
Con algunas explicaciones y aditamentos, nos dejaremos conducir por la encíclica de Benedicto XV, “Spiritus Paraclitus” (15/IX/1920), con ocasión del 15° centenario de la muerte del “Príncipe y Doctor Máximo” de los intérpretes (ibid., Prólogo).
A semejanza de S. Agustín (Confesiones 3, 5; 8, 12), Jerónimo abandonó los placeres, a los que se había entregado en Roma, retirándose al desierto de Chalcis (Siria). Pero él atestigua igualmente todo lo que le costó ambientarse en el nuevo horizonte.
Eustoquia era hija de Paula, santa matrona romana, que, siguiendo a Jerónimo, abandonó las brillantes tertulias romanas, para empaparse del amor a las Escrituras, hasta el punto de aprender hebreo y hablarlo a la perfección.
El santo le dirige su carta 22, la más extensa y bella de su epistolario, donde recuerda sus apuros, ya insinuados, en el nuevo panorama de su vida: “Llevaba mi locura hasta privarme de comer, por leer a Cicerón. Después de haber pasado muchas noches sin dormir y después de haber derramado lágrimas, que hacía brotar de mi corazón el recuerdo de mis faltas pasadas, tomaba a Plauto (1) entre mis manos. Si llegaba a suceder que por una mudanza de ánimo emprendiese la lectura de los profetas, su estilo exótico me sublevaba y cuando mis ojos enceguecidos permanecían cerrados a la luz, no acusaba yo a mis ojos, sino al sol” (2).
Notemos cómo estas experiencias,
tanto de Jerónimo como de Agustín (3), son una advertencia sobre las
“impresiones primerizas”, tanto agradables como arduas. Si los dos grandes
doctores de
San Jerónimo nos indica asimismo el camino para ir superando las propias repugnancias. En primer lugar, se ha de invocar al Espíritu Santo: “En la explicación de las Sagradas Escrituras tenemos siempre necesidad del auxilio del Espíritu Santo” (4).
Después, desconfiando de su
propia ciencia, procura asesorarse en
Y más concretamente, busca la compañía de la Iglesia de Roma: “Nada hay que más nos importe que salvaguardar los derechos del cristianismo, no cambiando nada el lenguaje de los Padres, sin perder jamás de vista esta fe romana, cuyo elogio hizo el Apóstol” (6).
Abundando todavía más, reconoce
el peso especial del sucesor de Pedro, escribiendo de este modo al Papa Dámaso
(7): “No queriendo otro guía que Cristo,
me mantengo en estrecha comunión con vuestra Beatitud, es decir, con la Cátedra
de Pedro. Yo sé que sobre esta piedra está edificada
Nada le importaba su comodidad, poniendo por encima de todo su sintonía con la sana doctrina de la Iglesia, llegando a confesar: “He puesto todo mi celo en hacer de los enemigos de la Iglesia mis enemigos personales” (9). “Hay un punto sobre el cual no podré estar de acuerdo contigo: transigir con los herejes, no mostrarme católico” (10).
Con tal telón de fondo, después de una decisión tesonera, que no se queda en arranques primerizos (ni de desilusión ni de entusiasmo), apunta el santo a la lectura asidua, cotidiana, de la Biblia, cosa que recomienda a todo tipo de fieles cristianos, pero muy en especial a los sacerdotes. “Libremos nuestro cuerpo del pecado y se abrirá nuestra alma a la Sabiduría; cultivemos nuestra inteligencia mediante la lectura de los Libros Santos: que nuestra alma encuentre allí su alimento de cada día” (11). Recomienda a Eustoquia, en la ya mentada carta: “Sé muy asidua en la lectura y estudia lo más posible. Que el sueño te encuentre con el libro en la mano y que sobre la página sagrada caiga tu cabeza agobiada por el cansancio” (12).
El alimento propuesto a todos los creyentes es considerado indispensable para los sacerdotes. De ahí que escriba al monje Rusticus:
“Haz de tu celda un paraíso, come los frutos variados de las Escrituras; pon tus delicias en estos Santos Libros y goza de su intimidad… Ten siempre el Libro en tus manos y bajo tus ojos; aprende palabra por palabra el Salterio, que tu oración sea incesante, tu corazón vigile constantemente y permanezca cerrado a los pensamientos vanos” (13).
Análogamente aconsejaba al presbítero Nepociano: “Relee con frecuencia las Divinas Escrituras, más aún, que el Santo Libro no se aparte jamás de tus manos. Aprende allí lo que luego has de enseñar. Permanece firmemente adherido a la doctrina tradicional, que te ha sido enseñada, a fin de estar en condiciones de exhortar según la santa doctrina y de refutar a aquellos que la contradicen” (14).
A San Paulino (que más tarde sería obispo de Nola), le hacía ver que “la santidad sin la ciencia de las Escrituras no aprovecha a nadie, porque, si bien podría edificar a la Iglesia de Cristo por el espectáculo de una vida virtuosa, la perjudica en realidad, porque no es capaz de rechazar el ataque de sus contradictores” (15).
Benedicto XV se quejará “¡Ah! Cuántos ministros sagrados, por haber descuidado la lectura de la Escritura, perecen ellos mismos de hambre y dejan perecer un grandísimo número de almas, según lo que está escrito: ‘Los niños pedían pan y no había quien se los diera’ (Lam 4, 4) y: ‘Está desolada horrorosamente toda la tierra, porque no hay quien medite en su corazón’ (Jer 12, 11)” (16).
Semejante trabajo para obtener
una familiaridad asidua con la Biblia no es fácil. Pero lo que cuesta, más se
aprecia. Por lo mismo, no oculta el santo las dificultades, alentando, con
todo, al trabajo, valido de su propia experiencia: “Todo lo que leemos en los Divinos Libros brilla ciertamente y es
espléndido también en su corteza; pero mucho más dulce es su médula. El que
quiere saborear la almendra, ha de romper
Doble razón, pues, para la humildad, a saber: no creerse dueño del Evangelio, procurando no tanto llamar la atención con originalidades, cuanto servir a la Palabra de Dios y a quienes la leen y meditan. Así, con total honestidad, sostiene Jerónimo: “El deber del intérprete es exponer, no ideas personales, sino las del autor que comenta” (18). En igual sentido, expresó en el prefacio a su “Comentarium In Galatas”: “No tengo por objeto hacer aplaudir mis palabras, sino hacer comprender en su verdadero sentido las excelentes palabras de los demás” (19). Abundando todavía, se puede encontrar, en un hombre tan versado, consultado por todo el mundo católico, respetado en Oriente y Occidente, la siguiente convicción: “No quiero decir nada de aquellos que, como yo mismo en otro tiempo, no llegan a abordar el estudio de las Sagradas Escrituras, sino después de haber frecuentado la literatura profana y halagado el oído de las muchedumbres por su estilo florido y que toman todas sus propias palabras por la ley de Dios, sin dignarse averiguar lo que quisieron decir los profetas y los apóstoles, sino que adaptan textos incongruentes a lo que ellos sienten, como si fuera gran hazaña y no manera muy viciosa de hablar, torcer las sentencias y atraer por violencia la Escritura a servir los fines que persiguen” (20).
La fidelidad de Jerónimo le atrajo la inquina de los desviados herejes, no sólo en escaramuzas verbales o escritas, sino con persecuciones muy violentas. Le escribía, a este propósito, a San Agustín: “¡Honor a ti por tu valor! El mundo entero tiene los ojos fijos en ti. Los católicos veneran y reconocen en ti al restaurador de la fe de los primeros días y, lo que es una señal más gloriosa todavía, todos los herejes te maldicen y me persiguen contigo con un odio igual, hasta llegar a matarnos por el deseo, en su impotencia para inmolarnos con la espada” (21).
Aquel odio hizo padecer a Jerónimo graves sufrimientos, sobre todo cuando los pelagianos saquearon su monasterio de Belén. Pero soportó con ecuanimidad los malos tratos y ultrajes, sin desalentarse, ya que estaba listo para morir en defensa de la fe cristiana. Así se lo manifestó a Apronio: “Lo que causa mi alegría es saber que mis hijos combaten por Cristo. ¡Que Aquel en quien creemos fortalezca en nosotros este celo valeroso, a fin de que estemos prontos para derramar nuestra sangre por la fe en él… Las persecuciones de los herejes han arruinado del todo nuestro monasterio en cuanto a sus riquezas materiales, pero la bondad de Cristo lo colma de riquezas espirituales. Más vale no tener pan que comer, que perder la fe” (22). Donde estaba su tesoro, allí estaba su corazón y por eso relativizó aún lo que había construido materialmente sólo para sus monjes: “¿De qué sirve recubrir los muros con piedras preciosas, si Cristo muere de hambre en la persona del pobre?” (23).
Su única riqueza consistía en explorar sin descanso la Palabra de Dios y en adoptar los medios necesarios para hacerlo (24). Sulpicio Severo recoge el siguiente testimonio de un contemporáneo (Postumiano) sobre la actividad incansable de Jerónimo: “Siempre se le encuentra dedicado a la lectura, enteramente sumergido en los libros; ni de día ni de noche toma descanso; constantemente lee o escribe” (25).
De ahí sus célebres y escultóreas sentencias: “Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo” (26). Combinando los datos de Sal 1, 3; Ez 47, 1 y Apoc 22, 1, sintetiza admirablemente: “No hay más que un río que mana bajo el trono de Dios y es el Espíritu Santo. Y esta gracia del Espíritu Santo está encerrada en las Sagradas Escrituras y corre entre dos riberas, que son el Antiguo y el Nuevo Testamento y en cada orilla se encuentra plantado un árbol, que es Cristo” (27).
Por fin, el amor de Jerónimo por la Biblia le hace apreciar en ella al Cristo vivo, casi como un preludio de la presencia eucarística. Bien lo podemos considerar como un antecesor del redescubrimiento de la importancia de la liturgia de la Palabra en el Vaticano II (28).
Los Libros Divinos son para Jerónimo otra forma de la presencia real de Jesús, que él ve y descubre casi por igual en el Antiguo y el Nuevo Testamento: “Ahora bien, dado que la carne del Señor es verdadera comida y su sangre verdadera bebida, es el único bien que tenemos en el siglo presente, según el sentido anagógico (29), con tal que nos alimentemos de su carne y bebamos su sangre, no sólo en el misterio (o: sacramento), sino también en la lectura de las Escrituras. Pues la ciencia de las Escrituras es verdadera comida y verdadera bebida” (30).
Exhortando a los monjes a una atención asidua de la lectura bíblica, llegará a decir: “El que escucha distraídamente la Palabra de Dios es tan culpable como el que deja caer una partícula del pan sagrado” (31).
Fue Jerónimo una personalidad
rica y exuberante. Podría haber usado sus dotes eximias para una carrera
brillante en
Así, con total humildad, dejando a Dios y la posteridad que juzguen, podrá escribir: “Mientras vivimos aquí abajo y estamos encerrados en la frágil vasija de nuestro cuerpo, parece que halagan los favores de los amigos y duelen las injurias de los émulos. Pero cuando el barro habrá vuelto a su tierra y la pálida muerte se habrá llevado no sólo a nosotros, los que escribimos, sino también a aquellos que juzgan nuestras obras, cuando habrá venido otra generación y, caídas las primeras hojas, se enriquecerá con nueva frondosidad la selva, entonces sin tener en cuenta la fama de los nombres, sólo serán juzgados los ingenios y el que leerá no considerará de quién sea sino de qué valor sea aquello que lee… No se juzgará según la diversidad de los honores, sino según el mérito de las obras” (32).
***
1) Era un comediógrafo latino del siglo I AC, muy ingenioso y de estilo
elegante.
2) Epistula 22,30. Enseguida
sigue su famoso sueño, donde, presentándose ante el tribunal divino como
“cristiano”, el juez le respondió: “Mientes.
Eres ‘ciceroniano’ y no cristiano, porque donde está tu tesoro está tu
corazón”.
3) El cual dejó su vida disipada por la lectura del “Hortensius” de Cicerón (Confesiones, 3, 4), no por el Evangelio
o el mensaje cristiano.
Como se adelantó, también San Agustín, en un primer acercamiento, se
vio decepcionado por el estilo pobre de las Sagradas Escrituras. Pero, al igual
que Jerónimo, que se arrepentirá de haber “acusado al sol y no a sus ojos”,
Agustín tendrá la humildad de reconocer: “Yo
no era tal que pudiera entrar por ella (la Escritura) o doblar la cerviz a su
paso por mí” (ibid., 5, 9).
4) In Michaeam, 1, 10, 15.
5) Epistula 108, 26, 2.
6) Epistula 63, 2. Se está
refiriendo al elogio de San Pablo, con que casi enmarca su carta a los Romanos:
“Su fe es alabada en el mundo entero”
(Rom 1, 8). “En todas partes se conoce la
obediencia de ustedes.” (ibid.,
16, 19).
7) Del cual había sido secretario. Después de la muerte de dicho Papa,
en 385, se vio obligado a huir casi de Roma, por la inquina del clero mundano,
que él había fustigado (Ver: Epistula
45, ad Asellam).
8) Epistula 16, 2, 2.
9) Dialogus cum Pelagio,
Prol. 2.
10) Contra Rufinum, 3, 43.
11) In Titum, 3, 9.
12) Epistula 22, ad Eustochium, 17.
13) Epistula 125, ad Rusticum, 3 y 10.
14) Epistula 52, ad Nepotianum, 7, 1.
15) Epistula 53, ad Paulinum, 3.
Se ha de aportar algún matiz al juicio de Jerónimo, ambientando
históricamente este punto de vista particular, ya que consta en la vida de la
Iglesia acerca de santos pastores que no brillaron por su competencia teológica
y, sin embargo, fueron enseñados por el mismo Espíritu Santo. Pensemos en el
Santo Cura de Ars, en el Beato Giovanni Calabria y tantos más. Jerónimo, en
cambio, está teniendo en cuenta a quienes, por oficio, han de ser orientadores
de la fe del pueblo creyente, pero no se pertrechan de la necesaria ciencia.
Recuérdese el duro pero certero juicio del Papa San León Magno sobre el monje
hereje Eutiques, muy piadoso, pero necio: “Un
anciano inexperimentado, muy imprudente” (“imperitus senex, imprudentissimus
senex” - Epistula 29 ad Theodosium).
“Según pienso, ha errado más por ignorancia que por malicia o engaño” (error
qui, ut arbitror, de imperitia magis quam de versutia natus est” - Epistula 31 ad
Pulcheriam augustam).
16) Spiritus Paraclitus, en: Enchiridion
Biblicum, Neapoli / Romae, 1956, 482.
17) Epistula 58, ad Paulinum,
9, 1.
18) Epistula 49, ad Pammachium,
17.
19) In Galatas, Praef. 1, 3
20) Epistula 53, ad Paulinum,
7, 2.
21) Epistula 141, ad Augustinum,
2.
22) Epistula 239, ad Apronium,
22.
23) Epistula 58, ad Paulinum,
7, 1.
24) El santo se hizo discípulo de rabinos judíos con el fin de aprender
hebreo y arameo. Se procuraba los mejores códices para sus trabajos de
traducción. Conocía vastos comentarios de antiguos escritores eclesiásticos.
25) Dialogus, 1, 9.
26) In Isaiam, Prologus.
Texto de la 2ª Lectura en el Oficio Divino de la fiesta del Santo Doctor.
27) Tractatus in Psalmum 1.
28)
29) Interrumpimos para recordar uno de los alcances del sentido típico
de las Escrituras: que nos lleva “hacia arriba” (ana: arriba; ago:
conduzco: anagogía). O sea: la finalidad última, la vida eterna, de todo en la
revelación divina, ya de las Escrituras, ya de los sacramentos o de
30) Commentarium in Ecclesiasten,
12, 23.
31) En: Anecdota Maredsolana,
III, 302.
32) In Oseam, Prologus.
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Contenidos
Miguel Antonio Barriola
La libertad es una aspiración
constante de cada individuo y la humanidad toda. Para atenernos a lo más
cercano en la historia, rememoremos el lema de
Se aprecia la “libertad de espíritu” de quienes no se dejan condicionar por la opinión pública y piensan con la propia cabeza.
Más sublime, todavía, es el ejemplo de santos y mártires cristianos, que, a contracorriente, bajo el oprobio de ser tenidos por extravagantes y retrógrados, con tal de permanecer fieles a los ideales de su fe, arriesgaron en supremo gesto de libertad su propia vida.
Este último caso deja entrever algo más que un talante personal y nada gregario. Es lo que podemos calificar como “libertad en el Espíritu”, dado que esos santos, comenzando por Pablo y como fue ya anunciado por Cristo, dieron muestra de que “el Espíritu hablaba en ellos” (Mt 10, 20) y fueron muestra patente de que “el Espíritu les enseñaría lo que debían decir” (Lc 12, 12).
¿En qué consiste tal libertad? Nos responde San Pablo que “donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (II Cor 3, 17).
Un primer paso para la
comprensión consiste en iluminar tal libertad, oponiéndola a su contrario (la
esclavitud), según Gal 5,1: “Cristo nos
ha librado para
¿A qué esclavitud se refiere? A la de la ley del Antiguo Testamento, tal como era interpretada por las corrientes fariseas, que él conocía y vivió desde dentro, como recuerda con lujo de detalles en Filip 3, 6.
Habían caído en un perfeccionismo, llegando a tomar la ley como objeto de minuciosos análisis humanos, con prescindencia casi de su dinamismo interpersonal, ya con Dios, ya con los semejantes.
Para darnos una idea de tal distorsión, cuando dialogamos, hemos de echar mano al idioma, que se rige por reglas gramaticales. Pero las palabras, frases, entonación, etc. tienen por objetivo la comunicación entre personas. Si, en lugar de tener presente al interlocutor, se detuviera uno a cada paso, anotando: “Esto es sujeto, aquello verbo. Uso complementos directos e indirectos, frases principales y subordinadas”, estaría arruinando el intercambio social, poniendo en primer lugar un instrumento útil e imprescindible, pero que ha de permanecer en segundo orden, al servicio de la comunicación, no para ocupar el centro del escenario.
Cuentan una broma, que puede servir para ilustrar este exceso.
Están implicados un marido y su
esposa, ambos célebres profesores de idioma castellano. Un día, la mujer,
llegando inesperadamente a su hogar, se encuentra con su consorte abrazando a
Así se comportaba también el
fariseo de
Eugenio Zolli, que fuera gran Rabino de Roma, convertido al catolicismo, da testimonio de cuánto lo fastidiaban los estudios rabínicos, de lo que llamaba irónicamente los “grandes temas”, por ejemplo, si se podía comer el huevo puesto por una gallina en día sábado (1).
Pablo combatirá toda su vida contra esta experiencia amarga: la ley de Dios que, en manos de los hombres, se convierte en “la letra que mata” (II Cor 3, 6).
Contra este negro telón de fondo adquiere relieve la libertad, que Cristo nos trajo y pone fin al yugo constituido por estos embrollos legalistas.
Pero, ¿cómo se desarrolla esta acción liberadora? ¿Qué papel le cabe al Espíritu de Cristo?
El proyecto de la “justicia propia”, la planificación personal con la ilusión de poder llevarla a cabo, es sustituido por la renuncia a uno mismo y la apertura radical de la entrega total a Jesucristo. “Por ÉL he sacrificado todas las cosas, a las que considero como desperdicio, con tal de ganar a Cristo y estar unido a ÉL, no por mi propia justicia -la que procede de la ley- sino por la que nace de la fe en Cristo” (Filip 3, 8-9).
Se trata de aceptar sin prejuicios y condicionamientos a Cristo muerto y resucitado, tal como lo presenta el Evangelio. Si nos cerramos a esta oferta, seguimos prisioneros de nuestra ineficiencia, buscando “nuestra justicia”, en la cual “nos servimos” de la ley, para la propia aureola de vanagloria, pero no “servimos” por medio de la ley, ni a Dios ni al prójimo, porque “aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada” (I Cor 12, 3).
Al contrario, la apertura permanente de la fe irá haciendo superar el egoísmo como factor determinante de la vida, aquello que Pablo llama “la carne”. “Ustedes demuestran que son carta de Cristo, escrita por intermedio nuestro, no con tinta, sino mediante el Espíritu del Dios viviente; no sobre tablas de piedra, sino sobre las tablas que son sus corazones de carne” (II Cor 3, 3).
Pablo, en este texto, tiene como
referencia de fondo la gran profecía de Jer 31, 32 ss (retomada por Ez 36, 26
ss) sobre
Así como, excepcionalmente, algunas personas enfermas necesitan de la caridad de quienes les ofrezcan una transfusión de sangre y hasta trasplante de corazón, en la vida de relación con Dios es general la deficiencia e incapacidad para cumplir sus mandamientos. De ahí que esa fuerza suplementaria y necesarísima se nos interiorice, por medio de la “sangre de la nueva alianza” (I Cor 11, 25), en la Eucaristía.
Se desprende de esto otra característica de esta libertad: “No recibieron un espíritu de esclavitud, para volver a caer nuevamente en el temor, sino un espíritu de filiación, que nos hace gritar: ‘Abbá, Padre’” (Rom 8, 15). Somos asemejados al mismo Jesús, que usaba idénticas palabras, cuando oraba a su Padre en Getsemaní (Mc 14, 36). Nos encontramos en una situación alejada del temor servil, que continuamente tenemos que custodiar, para no contaminarla con motivaciones más bajas.
Lo expresaba limpiamente el famoso soneto:
“No me mueve, Señor, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme el ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor de tal manera,
que aunque no hubiera infierno, te temiera,
y aunque no hubiera cielo, te quisiera.”
Ésta es, paradójicamente, una “ley de libertad” (Sant 1, 25). A primera vista, parecieran conceptos y realidades contrapuestos, porque la ley coarta lo que tenemos ganas de hacer espontáneamente. Sin embargo es el elemento más característico que expresa y actúa la novedad de Cristo. Porque, como bien lo expresa H. De Lubac : “La paradoja es la búsqueda o la espera de la síntesis” (2). Lo cual, aplicado a nuestro tema, quiere decir que esta “libertad en el Espíritu” no consiste en un pase de magia. La situación de filiación (respecto al Padre y los hermanos) no es sólo el nuevo nacimiento, así como no se es padre o madre por el mero hecho de haber engendrado, siendo imprescindible además la posterior educación. Así es como se llega a ser “hijo de Dios”. Hay un punto de partida y otro de llegada. Por eso, Pablo empuja a los tesalonicenses hacia el camino de la ley del Espíritu: “No extingan al Espíritu, no desprecien las profecías, examínenlo todo y quédense con lo bueno. Cuídense del mal en todas sus formas” (I Tes 5, 19-20). Con lo cual previene contra el riesgo de una libertad ilusoria, al practicar engañosamente esa misma ley del Espíritu. Análogamente escribe a los gálatas: “Han sido llamados para vivir en libertad, pero estén atentos a que esta libertad no sea un pretexto para satisfacer los deseos carnales” (Gal,5 13).
Siempre acecha el riesgo de que la libertad funcione en sentido inverso, opuesto a su naturaleza. Por lo cual es necesario “aprender a ser libre”. Tal cual fue la etapa del camino por el desierto, después de la liberación de Egipto. Como lo expresa compendiosa y certeramente el título que Auzou diera a su comentario al libro del Éxodo: “De la esclavitud al servicio” (3). La opresión externa, sufrida bajo el Faraón, fue superada por el “nacimiento a través de las aguas” hacia la tierra de promisión. Pero las ataduras interiores necesitaron las pruebas del desierto durante cuarenta años, para ir siendo superadas. No en vano las evoca Pablo en I Cor 10, 1-13, acotando que “todo esto aconteció en figuras, para ejemplo nuestro, a fin de que no nos dejemos arrastrar por los malos deseos” (ibid., v. 6). Los padres hebreos ya no eran esclavos de Egipto, pero lo eran todavía de sí mismos, de sus caprichos y rebeldías.
Así, los corintios eran muy dados a esa libertad en el Espíritu, pero, a la vez embriagados con la ilusión de practicarla enseguida, por un frenesí peligroso. Así fue como consintieron en tolerar un caso de inmoralidad sexual (I Cor 5, 1-2), una propensión a la ciencia que hincha, con menosprecio de la caridad (los cuatro primeros capítulos). Ve el Apóstol en ellos un estado de inflación espiritual fatua: “No se infle uno contra otro” (4, 6). “La ciencia hincha, el amor edifica” (8, 1). “El amor no se infla” (13, 4). Había entre aquellos cristianos de Acaya y la ley del Espíritu, como un diafragma, un obstáculo, que impedía su pleno funcionamiento. Justamente en un intento por favorecer su maduración, tratando de llevar a los corintios al necesario nivel de profundización, Pablo repite algunos de los slogans aproximativos, superficiales, que corrían entre ellos, mostrando cómo la ley del Espíritu y de la libertad debe ser completada. No basta decir: “Todo me es lícito”, sino que se ha de ver también aquello que conviene. “Todo me está permitido, pero no me dejaré dominar por nada” (I Cor 6, 12); volviéndolo a repetir tal cual en 10, 23.
De modo que, para permanecer de verdad en la ley del Espíritu, no es suficiente contar con la liberación de todo el conjunto esclavizante de prescripciones, añadidas a la ley por los fariseos. El cristiano puede decir que todo le es lícito, en el sentido que “puede examinarlo todo” (I Tes 5, 21), pero esto sería sólo un primer paso de libertad, ya que enseguida sigue allí mismo: “Elijan lo bueno”, porque nadie, ni el cristiano, es “libre de establecer lo que es bueno o malo”. Eso ya ha sido indicado por Dios en la ley natural o revelada.
Sin elevarse a esa conciencia, admitiéndola por convicción, se permanecería en un coqueteo o donjuanismo, tal como era descrita la conducta libertina de Cherubino en “Le Nozze di Figaro”, de Mozart:
“Non più andrai farfallone amoroso, / notte e giorno d’intorno girando, / delle belle turbando il riposo, / Narcisetto, Adoncino d‘amor” (= no más andarás, mariposón amoroso, / dando vueltas de día y de noche, / perturbando el reposo de las bellas, / pequeño Narciso, diminuto Adonis de amor).
Semejante actitud sería fatal, porque llevaría a tomarse cada uno a sí mismo, a los propios caprichos egoístas, como parámetro determinante de su conducta. Así caería en la esclavitud de la carne: “Han sido llamados para vivir en libertad, pero procuren que esta libertad no sea un pretexto para satisfacer los deseos carnales” (Gal 5, 13).
Tanto le urge a Pablo esta profundización, que no duda en hablar de sí mismo. En su vida, tan sufrida y fatigosa, tan llena de imprevistos, de padecimientos y contradicciones, los corintios podrán ver, en síntesis, lo que significa la práctica madura de la libertad y la ley del Espíritu. El apóstol subraya a propósito su estilo de vida, contraponiéndola al modo de comportarse antojadizo de los corintios, justamente para llevarlos a aquel nivel de profundidad, en el que comienza a funcionar la ley del Espíritu y la genuina libertad.
En un vivo diálogo con sus
corresponsales se pregunta a sí mismo:
“¿No soy libre acaso? ¿No soy apóstol? ¿Acaso no he visto al Señor?” (I Cor
9, 1). Pablo está presentando sus credenciales más sublimes: Apóstol, vio al
Señor, pero encabezándolo todo: “Libre”.
Él ya ha hecho entrenamiento en
Compendiando, podemos decir que esta libertad en el Espíritu no se improvisa. Se ha de vigilar siempre para no confundir el estado de prisión en los propios antojos con la libertad genuina. Al contrario, se aprende el arte de la libertad, sólo por medio de una profundización cotidiana, que lleva al cristiano a despojarse cada vez más de sí mismo, dando atención a los demás. Cuanto más el amor a los otros entra en la propia vida, tanto más se practica la ley del Espíritu, más se es libre.
Pero, ¿no es un sueño, una utopía? ¿Se es libre cuando uno se hace esclavo?
Ésta es la esclavitud: el amor hacia todos. “Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo: el que ama al prójimo ya cumplió la ley” (Rom 13, 8). Se trata de una deuda, que es determinada aquí más bien por el deudor que por el acreedor: “El amor no busca lo que es suyo” (I Cor 13, 15). Como Cristo, que no buscó su propia complacencia (Jn 5, 30). Pero, ¿es esto posible para nuestra fragilidad? Sí, pues Dios la fortifica, porque “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones, por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado” (Rom 5, 5). Y justamente, “el Espíritu de Dios viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inenarrables” (Rom 8, 26).
No hay, pues, excusa posible. Por incapaces que nos sintamos, está a nuestro alcance la vitamina que nos fortifica, siempre que, con humildad y fe, pese a nuestros límites, no dejemos de confiar en la fuerza que sólo nos puede dar el Espíritu de Dios, que nos hace hijos y herederos con Cristo (Rom 8, 17).
Esta libertad, entonces, no es una especie de indiferencia, como una equidistancia entre el bien y el mal, sino la capacidad de amar, de dar con toda la creatividad e iniciativa propia de un amor verdadero. Así se entiende la expresión audaz de San Pablo: “El Espíritu es el Señor” (II Cor 3, 17), porque el Espíritu Santo es el artífice en nosotros del amor del mismo Cristo.
En conclusión, y volviendo a los comienzos de estas reflexiones, el cristiano no se precia de una mera “libertad de espíritu”, en un auto-exhibicionismo que se instala por encima del vulgo. Más bien goza de una independencia verdadera, pero para un compromiso de amor.
Es ésta una riqueza incómoda, porque, para disfrutarla, es menester aceptar la fatiga del continuo aprendizaje. Una vida sin Cristo, sin su Espíritu, privada de esta libertad, lejos del amor servicial, podría obtener la comodidad chata y saturada del materialismo consumista, pero resultaría inevitablemente engañosa, justamente porque la vida se mediría por lo que se tiene, no por lo que se es; por cosas, no por personas, o se llegaría a usar de estas últimas, como si fueran objetos.
La “libertad en el Espíritu” no es, pues, el mero afirmarse uno mismo, en un gesto titánico de independencia, a la manera de Prometeo, sino en el lúcido y no menos libre reconocimiento del mendigo o del enfermo, que, confesando su impotencia, no desespera, sino que extiende su mano, implorando a quien puede ayudarlo y sanarlo por dentro. No para volverse una marioneta impersonal en manos del supremo titiritero, sino para colaborar personalmente, lejos de todo asomo de servilismo miedoso, con el único médico capaz de darle la sangre que le hace falta, para poder “caminar en el Espíritu” (Rom 8, 4).
***
1) R. L. Breide Obeid, “Eugenio
Zolli, el rabino que se convirtió a Cristo” en: Gladius, 25 (2007), N° 68, 9.
2) Paradojas y Nuevas Paradojas,
Madrid (1966) 5.
3) G. Auzou, De la Servitude au
service – Étude du livre de l ‘Exode, Paris (1961).
¿La razón es evolutiva o la evolución es racional?
Lic. Néstor Martínez
Se encuentran dos viejos amigos, Mercurio y Formoso. La conversación deriva hacia el tema de la evolución y su relación con la razón humana.
MERCURIO: Sostengo que la razón
humana es un producto de
FORMOSO: Por mi parte, no estoy muy seguro de que haya habido una evolución o, si la hubo, de que se explique sólo o principalmente por la selección natural. Pero supongamos que así fue; en ese caso, si la razón humana es un producto de la evolución, entonces, nada racional había en el mundo antes del surgimiento del hombre. Ahora bien, si esto es así, la evolución misma ha sido irracional. Pero entonces, ¿cómo ha podido ser conocida científicamente? No puede haber conocimiento racional de lo irracional.
MERCURIO: Que la ciencia deba ser siempre racional no quiere decir que su objeto deba serlo siempre. Un retrato impresionista no tiene por qué ser el retrato de un impresionista.
FORMOSO: Pero ha de ser necesariamente el retrato de algo dotado de extensión, figura, colores. Es decir, el retrato de algo “pintable”. Del mismo modo, una teoría racional sólo puede hacerse sobre algo que pueda ser racionalmente conocido, inteligible. No puede haber ciencia de lo absurdo, lo contradictorio, lo irracional como tal.
MERCURIO: Sí, pero que algo sea inteligible no quiere decir que sea inteligente ni que tenga inteligencia, ni que tenga razón.
FORMOSO: Sin embargo, no es necesario que algo tenga razón para ser racional. En un automóvil hay razón, en su funcionamiento, en su estructura, y en ese sentido un automóvil es algo racional, sin que por ello sea un ser dotado de razón.
MERCURIO: Es distinto el caso del automóvil, que es obra, justamente, de la razón humana, del caso de la naturaleza, que no lo es.
FORMOSO: ¿Pero es que la naturaleza no es inteligible, como también lo es el automóvil? ¿Qué es la teoría de la evolución sino un intento de captar la inteligibilidad de la naturaleza?
MERCURIO: El caso del automóvil sólo prueba que lo que procede de la inteligencia es inteligible, no que lo que es inteligible proceda de la inteligencia.
FORMOSO: Pero ahora no estamos discutiendo eso. Estamos discutiendo si la naturaleza es o no es inteligible antes de la aparición de la razón humana. ¿Y cómo no lo sería, si ha podido ser entendida, al menos, hasta donde las diversas teorías científicas, incluida la de la evolución, sean verdaderas? ¿Y cómo lo que es inteligible no va a ser racional? Lo irracional, en cuanto tal, no puede ser entendido. Ahora bien, si admitimos esa racionalidad general de la naturaleza, que ha hecho posible, a la postre, y de algún modo, el surgimiento de la razón humana, quiere decir que en el fondo no es la razón la que es evolutiva, sino la evolución la que es racional.
MERCURIO: ¿Qué quieres decir?
FORMOSO: Siempre es el predicado
el que modifica al sujeto, y no a
MERCURIO: ¿Qué racionalidad puede haber en un proceso azaroso como es el proceso evolutivo, basado en mutaciones genéticas casuales, y guiado por una fuerza eficaz pero ciega como es la selección natural? ¿No es cierto, a la postre, que confundes la racionalidad de la descripción del proceso con la racionalidad del proceso mismo?
FORMOSO: Tú lo has dicho: la
selección natural es “eficaz”. Eso es tanto como decir que es racional. En
efecto, se comprende que si entre los miembros de una especie algunos tienen
una ventaja comparativa en la lucha por la vida, tienen más probabilidades de
trasmitir sus genes a la descendencia, y que si este proceso se repite
suficientes y adecuadas veces, al final se produce una diferencia muy grande
entre los descendientes y sus ancestros. Y se comprende porque es racional. Y
entonces, hay una racionalidad interna del proceso evolutivo. La racionalidad
no está en la descripción del proceso, sino en el proceso mismo que se
describe. Porque la teoría habla de la evolución, no de sí misma, e intenta
captar, justamente, la racionalidad interna de la evolución, como toda teoría
intenta captar la racionalidad interna de lo real. Justamente, lo que mueve a
la investigación científica es el convencimiento de que la realidad es
explicable, o sea, es racional, a
MERCURIO: ¿Qué otra cosa?
FORMOSO: Que si la realidad natural en general no es racional, y por tanto, si no hay racionalidad antes de la aparición de la razón humana, entonces la razón humana tampoco es racional.
MERCURIO: ¿Qué quiere decir eso?
FORMOSO: Tú lo has dicho: no hay nada racional en lo azaroso como tal. Pero en tu explicación, la razón misma es algo azaroso. Luego, la razón, según tu tesis, es irracional.
MERCURIO: Un momento. Hace poco decías que en la evolución, concebida en base al azar, como hace el evolucionismo darwinista, había racionalidad, y ahora dices que en lo azaroso no hay racionalidad: ¿en qué quedamos?
FORMOSO: Nunca he dicho que en lo azaroso en cuanto azaroso haya racionalidad. Sí he dicho que hay racionalidad en un proceso que, partiendo de ciertos hechos azarosos y ciertas circunstancias determinadas, produce ciertos resultados. En efecto, no es azaroso que las ventajas no sean desventajosas, ni que el más apto sobreviva, ni que a medida que los cambios se acumulan, generación tras generación, la diferencia con los primitivos ancestros vaya siendo más grande.
MERCURIO: ¿Y no alcanza con esa racionalidad, entonces, para decir que la razón no es irracional, pues no brota de lo azaroso como tal?
FORMOSO: Pero es que entonces
deberíamos decir que la razón brota, no del azar, sino de
MERCURIO: No entiendo.
FORMOSO: Lo que quiero decir es que si la razón es algo derivado, no es racional, y entonces, no es razón. Porque si es algo derivado, deriva de lo irracional, y de lo irracional no puede proceder lo racional.
MERCURIO: Con ese argumento, el mundo no podría haber sido creado por Dios, porque si lo racional no puede proceder de lo irracional, tampoco lo material podría haber procedido de lo inmaterial.
FORMOSO: No es lo mismo. Cuando decimos “irracional”, hablamos de una privación: la carencia de razón. Cuando decimos “inmaterial”, no hablamos de una privación, sino al contrario, de una plenitud, sólo que nosotros, precisamente por nuestra limitación, sólo podemos nombrarla negativamente. El espíritu es una plenitud, la materia limita esa plenitud. Por tanto, que la razón provenga de lo irracional es imposible, porque es sacar lo más de lo menos, en cambio, que la materia proceda del espíritu, es sacar lo menos de lo más: eso no es imposible. Y es que en el fondo, ambos casos son uno solo: el espíritu es justamente lo racional. Decir que la materia procede del espíritu es decir que lo irracional procede de lo racional, mientras que yo he negado la posibilidad de lo contrario, precisamente: de que lo racional proceda de lo irracional.
MERCURIO: No veo que la razón o el espíritu sea superior a lo irracional o la materia, que lo sólido, lo fuerte, lo resistente, lo que indudablemente existe fuera de nosotros.
FORMOSO: Sin embargo, es la razón
la que explica, hasta donde es posible, a lo irracional, y no viceversa. En
efecto, es la ciencia la que estudia e investiga a la materia, y no la materia
la que estudia e investiga a
MERCURIO: Sin embargo, no hay duda de que efectivamente la razón humana ha surgido tardíamente en la naturaleza.
FORMOSO: En efecto, y por eso, en
tanto humana, es algo derivado. Pero no en tanto razón: la razón como tal, o la
Inteligencia, mejor dicho, existe antes que todas las cosas. Y por eso la razón
humana, en tanto es razón y participa de la Inteligencia, puede conocer la
realidad que es racional, no por participación en la razón humana, sino en
MERCURIO: Contra esto, yo sostengo que la inteligencia es el fruto de la evolución.
FORMOSO: Eso, así dicho sin más, no puede ser, por las razones ya mencionadas. Pero además, hay una última razón. Si la inteligencia es fruto de la evolución, entonces no sabemos si ha habido evolución.
MERCURIO: ¿Cómo es eso?
FORMOSO: Es muy claro: es la
razón humana, en todo caso, la que dice que ha habido una evolución. Si lo que
dice es verdad, entonces la razón humana puede captar las leyes de lo real, y
entonces, las leyes de la razón son también leyes de lo real, y entonces la
evolución misma es racional, como ya dijimos. Pero si la razón es un producto
azaroso de la evolución, entonces las leyes de la razón no tienen por qué
coincidir con las de la realidad, y entonces, que la razón diga que hubo una
evolución no es garantía alguna de que la haya habido. Llegaríamos a una
contradicción: no sabemos que haya habido evolución, porque hubo una evolución.
Y llegamos a esa contradicción a partir de la hipótesis de que la razón es un
producto azaroso de
MERCURIO: Ahí te salteas algo: la
razón, en el curso de su evolución, ha debido irse adaptando a la realidad,
para resultar realmente eficaz. Y de ahí le viene su capacidad de conocer las
leyes de lo real, no de que la realidad misma sea dependiente de
FORMOSO: Eso no afecta mi
argumento. Supongamos que diversas mutaciones genéticas dan origen, al
comienzo, a diversos “tipos” de razón, unos más adaptados a la realidad que
otros. Obviamente, los más adaptados son seleccionados con preferencia a los
otros. Y así, a lo largo de los siglos, la razón “se va haciendo” más adaptada
a la realidad y más capaz de conocerla. Es decir, cada vez son seleccionadas
aquellas mutaciones de la “razón” que se adaptan más a
MERCURIO: Sin embargo, la realidad misma va evolucionando junto con la razón, así, que en todo caso la razón se adapta en cada etapa a la forma que la realidad tiene en ese momento, sin que deba haber una razón única y universal, por lo tanto, ni tenga que depender la realidad de una razón así.
FORMOSO: Algo que impide pensar
así hasta el fondo es justamente la teoría de la evolución basada en la
selección natural. Porque evidentemente ahí se entiende hablar de una ley que
atraviesa toda la historia de la vida y aún del cosmos, y por lo mismo,
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Divorcio entre Palabra y vida pública en América
Prof. Dr.
Ante esta constatación del Informe Continental del actual Sínodo de los Obispos sobre la Palabra, en el Vaticano, a propuesta de un documento del Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, de que existe una dicotomía entre fe y vida de parte de los cristianos comprometidos en la vida pública en América Latina, nos preguntamos junto a tantos otros, desde hace tiempo, cuáles son las causas.
América, continente cristiano, continente de la esperanza, decía el Siervo de Dios Juan Pablo II.
Pensamos que han existido carencias en la formación del laicado en nuestro continente, ya que de otra manera no se explica que, a la hora de asumir responsabilidades públicas, los cristianos, algunos formados en los mejores colegios y Universidades Católicas, defeccionen en el desempeño de sus cargos, ostentando muchas veces conductas poco transparentes, y por ello con total falta de virtudes humanas y por ende cristianas.
Quien no comprenda que la política es una forma suprema de amor por los hermanos, como reitera el Santo Padre Benedicto XVI, no tiene nada que hacer en la vida pública, si es que se considera verdaderamente cristiano.
El Dr.
Nunca serán pocos los Congresos y
Talleres que se realicen en nuestra América sobre este tema, en directa
relación con la formación tendente a la actuación orientada al bien común. A
las Conferencias Episcopales, en el marco de
El reto está planteado. Depende del trabajo seriamente proyectado, con la ayuda del Altísimo, guiado por los Sagrados Pastores, pero con los laicos en primera fila de lucha, el cambiar esta triste realidad para decirle al Señor Jesús que también lo proclamamos en la vida pública en América Latina con una conducta digna de los hijos de Dios.
Transcribimos la noticia.
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 8
de octubre de 2008 (ZENIT.org).
El Sínodo de los Obispos ha constatado el divorcio que se da entre la
Palabra de Dios y los católicos comprometidos en la vida pública en el
continente americano.
El cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa,
presentó el lunes ante la asamblea un informe sobre "La Biblia y su
comprensión en América", como parte de las ponencias sobre la Palabra y su
presencia en los diferentes continentes.
"La globalización tiene sus aspectos positivos especialmente
cuando se trata de información. Estamos informados de lo que está sucediendo en
el mundo público de nuestros países, muchas veces en grandes escándalos de todo
tipo".
"Sin embargo, lamentamos que muchos de los actores de este
escenario social y político han pasado por nuestros centros de formación (ya
sea catequesis, grupos juveniles, colegios y universidades)", constató en
la conclusión de su intervención.
El purpurado hondureño preguntó: "¿cuál ha sido el papel de la
enseñanza de la Palabra de Dios en todos ellos? ¿Los hemos ayudado a
encontrarse con el Dios de la Palabra? ¿Por qué al llegar al mundo público,
cualquiera sea el escenario donde le toque actuar, los valores del Evangelio no
son la directriz de la vida de ellos?".
"Es necesario, en una formación cristiana sólida, un encuentro
interpelante con el Dios de la Palabra, que cambie, modifique las conductas
hasta volverlas cristianas. Es necesario por lo tanto replantear la manera en
que educamos en la fe bíblica, para la vida de los cristianos".
"Vida que se manifieste en todos los aspectos, y que abarque la
totalidad de las acciones, no solamente la vida al interior de nuestros
templos", dijo.
Ing.
El quincenario de la
Arquidiócesis de Montevideo ha publicado un artículo titulado “Evolución vs. Creación: ¿Son
irreconciliables a la luz de la Fe?” (cf.
“Los debates, entre quienes sostienen la teoría de la evolución y
quienes defienden la doctrina de la creación, continúan hasta hoy aún cuando
debería ser un tema superado, ya que son complementarios y no excluyentes.”
Las nociones de “creación” y “evolución” no son necesariamente excluyentes, pero tampoco son necesariamente complementarias. Pueden ser excluyentes o complementarias, según qué se entienda exactamente por “creación” y por “evolución”.
Por ejemplo, el “creacionismo de la Tierra joven” (young Earth creationism), sostenido por grupos protestantes fundamentalistas de Norteamérica, es incompatible con cualquier teoría de la evolución porque, con base en las cronologías bíblicas, afirma que Dios creó el universo alrededor del año 5.000 AC. En esa perspectiva, las numerosas evidencias científicas de que el universo tiene una antigüedad de miles de millones de años son vistas como engaños diabólicos.
Por otra parte, el evolucionismo materialista sostenido por muchísimos científicos (como Jacques Monod y Richard Dawkins, por nombrar sólo dos) es incompatible con cualquier doctrina de la creación del mundo por parte de Dios, simplemente porque en la cosmovisión materialista Dios no existe ni puede existir, por ser inmaterial.
Por lo tanto, la afirmación de que el debate entre creación y evolución debería ser un tema superado puede entenderse de diversas maneras, algunas válidas y otras inválidas. Por ejemplo, sería justo decir que las lecturas fundamentalistas de la Biblia están desacreditadas por el actual nivel de conocimientos teológicos. Es probable que ése sea el significado pretendido por la frase que estoy analizando. Sin embargo, la frase así interpretada podría dar lugar a la falsa impresión de que ya no hay nada que discutir (en los niveles científico, filosófico y teológico) acerca de la teoría de la evolución que predomina actualmente, es decir el neodarwinismo. Esto está muy lejos de ser cierto. Al contrario, en los tres niveles mencionados se están desarrollando actualmente, sobre todo en los Estados Unidos de América, intensos e interesantes debates sobre el neodarwinismo (1). Todavía hay mucho para investigar y debatir acerca de esa teoría, que no puede considerarse como una verdad probada por la ciencia.
“La mayoría de los científicos adhieren a teorías evolucionistas
explicando a nivel estelar la creación del universo por el “Big Bang”.”
La teoría del Big Bang no explica la creación del universo sino su evolución a partir de una Gran Explosión en el comienzo del tiempo. La creación en cuanto tal es inaccesible para las ciencias particulares (matemática, física, química, biología, etc.), pudiendo ser conocida sólo por medio de las ciencias universales (filosofía y teología).
“En la tierra el desarrollo de las especies se explica desde la
ciencia, por una serie de pequeños cambios sobre formas de vida rudimentarias,
que surgieron del barro, o vinieron como ADN viajero en los cometas y se
incorporaron a la memoria que guardan las células en los llamados genes y que
hoy conocemos como genoma. Esos elementos incorporados a la memoria de cada
célula se transmitieron a
Este párrafo se refiere a tres problemas diferentes: el origen de la vida, la evolución biológica y el origen del hombre.
En lo que respecta al origen de
la vida, sería falso sostener que está explicado por
Llama la atención la mención de la teoría del origen extraterrestre de la vida, que no pasa de ser una mera conjetura. En realidad esa teoría no explicaría el origen de la vida en general, sino sólo en nuestro planeta. El problema de fondo no sería resuelto, sino trasladado al espacio. Detrás de esta extraña teoría se puede esconder una intención atea. En efecto, para el ateo los comienzos absolutos en el tiempo del ser material, el ser vivo y el ser racional son extremadamente problemáticos, porque son evidentes signos de contingencia, que conducen fácilmente al monoteísmo. (3)
La teoría del origen
extraterrestre de la vida (o panspermia)
no cuenta con mucho crédito en el ámbito científico y es considerada
generalmente como “heterodoxa”. Cabe mencionar que uno de sus principales
propulsores -el notable astrofísico Fred Hoyle (4)- tenía una clara noción de
la increíble improbabilidad estadística de la generación espontánea de
En cuanto a la evolución biológica, tampoco sería exacto decir que ha sido explicada por la ciencia con base en la teoría darwinista (5) o neodarwinista (6). En último análisis las explicaciones darwinistas son meramente verbales. Permanecen en pie formidables objeciones científicas contra estas teorías, al punto que el famoso paleontólogo no creyente Stephen Jay Gould consideró que el darwinismo debe ser descartado como teoría científica (7). De ahí que, abandonando uno de los axiomas capitales de Darwin (el gradualismo evolutivo), Gould haya propuesto una nueva teoría (llamada “equilibrio puntuado”) que supone que la historia de las especies contiene largos períodos de estabilidad y breves períodos de cambios grandes y rápidos, impulsados por macro-mutaciones. Dado que la enorme mayoría de esas macro-mutaciones serían perjudiciales, se suele calificar a la tesis de Gould como la teoría del hopeful monster (monstruo esperanzado).
En cuanto al origen del hombre, habría sido oportuno mencionar los grandes problemas filosóficos y teológicos adjuntos a la tesis de que ese origen se explica adecuadamente a partir de la teoría darwinista, del mismo modo que el origen de cualquier otra rama del “árbol de la vida”. Por cierto, la fe cristiana es incompatible con la convicción de Charles Darwin de que entre el hombre y los demás animales no hay una diferencia esencial, sino sólo diferencias de grado.
“Para los católicos, al igual que con los discípulos de Emaús, los ojos
no se abrieron en el primer momento para comprender que el relato mítico del
Génesis cap. 1º mostraba desde el inicio la creación como parte de un plan.”
Esta frase refuerza la impresión -ya latente en el primer párrafo citado- de que se intenta insinuar que la culpa o responsabilidad de que haya habido un innecesario debate entre “creación” y “evolución” estuvo principalmente del lado de los cristianos -“insensatos y tardos de corazón” (Lucas 24,25)- y no de parte de los científicos que postularon un evolucionismo materialista o naturalista. Por supuesto, yo no estaría de acuerdo con esa insinuación.
Además, desde el punto de vista de la fe cristiana, no es exacto referirse al relato de la creación de Génesis 1 como “relato mítico”. Si bien es verdad que ese relato utiliza elementos míticos, los integra dentro de un conjunto cuyo contenido no es mitológico, sino teológico. Se trata de un texto inspirado por Dios que, sirviéndose de imágenes tomadas de una cosmología arcaica, enseña verdades religiosas tales como la creación de todo lo visible y lo invisible por parte de Dios, la bondad de todo lo creado por Dios, la existencia de una jerarquía ontológica dentro del universo material (cuya cumbre es el ser humano), la igualdad de naturaleza o esencia entre el hombre y la mujer, etc.
“Hasta ahora, las evidencias científicas acumuladas sobre la evolución
de la vida en nuestro planeta nos llevan a concluir que se ha desarrollado de
acuerdo a un plan.”
Coincido totalmente con esta afirmación. Ésa es precisamente una de las razones fundamentales por las cuales el debate sobre la relación entre creación y evolución aún no ha concluido, dado que, dentro del ámbito científico, continúa predominando una visión de la evolución biológica como un proceso no planificado ni guiado, sino impulsado únicamente por fuerzas ciegas como el azar y la necesidad, visión que excluye todo diseño inteligente y toda finalidad.
***
1)
Como introducción a los
aspectos científicos de ese debate, recomiendo el sitio web Dissent
from Darwin, el cual contiene una lista de más de 700
científicos que se han adherido a la siguiente declaración:
"We are skeptical of claims for the ability of random
mutation and natural selection to account for the complexity of life. Careful
examination of the evidence for Darwinian theory should be encouraged."
(“Somos escépticos con respecto a las pretensiones sobre la capacidad de
las mutaciones aleatorias y la selección natural para dar cuenta de la
complejidad de
Cada firmante de la declaración tiene un Doctorado en
alguna disciplina científica o es un Médico que además es Profesor de Medicina.
En la sección del sitio titulada About, las
razones que motivaron esa iniciativa se explican de la siguiente manera
(ofrezco mi traducción del original inglés):
“Durante las décadas recientes, nueva evidencia científica
de muchas disciplinas científicas, tales como cosmología, física, biología,
investigación sobre "inteligencia artificial" y otras, han impulsado
a científicos a comenzar a cuestionar el postulado central del darwinismo -la
selección natural- y a estudiar con mayor detalle la evidencia que lo apoya.
Sin embargo los programas de TV, las declaraciones de
política educativa y los libros de texto de ciencia han afirmado que la teoría
de la evolución de Darwin explica plenamente la complejidad de los seres vivos.
Al público se le ha asegurado que toda la evidencia conocida apoya el
darwinismo y que prácticamente cada científico del mundo cree que esa teoría es
verdadera.
Los científicos de esta lista discuten la primera
afirmación y se presentan como vivo testimonio en contradicción con
La lista está creciendo e incluye científicos de
Hay un disenso científico con respecto al darwinismo.
Merece ser escuchado."
La sección del sitio llamada Links da acceso a tres documentos que presentan objeciones científicas muy fuertes contra el darwinismo y contra la forma en que éste es enseñado habitualmente.
2) “Naturalismo” es la doctrina filosófica que niega la existencia de lo sobrenatural o la posibilidad de que sucedan hechos sobrenaturales.
3) Por lo tanto, no es
sorprendente que científicos no creyentes hayan ideado y apoyado con fervor la
teoría del “universo de estado estacionario” (steady state universe), opuesta al Big Bang. Esa teoría, que pretendía sostener la noción de la
eternidad del mundo, fue prácticamente descartada en
1965, cuando se descubrió la radiación cósmica de fondo de microondas, que fue
vista como una confirmación empírica del Big Bang.
4) Hoyle fue también uno de los creadores de la teoría del “universo de estado estacionario”. Habiendo sido ateo durante buena parte de su vida, Hoyle terminó sosteniendo una forma de panteísmo.
5) Los principios básicos del darwinismo son dos:
· En primer lugar, la idea del “árbol de la vida” (este “árbol” es la única representación gráfica que aparece en el célebre libro “El origen de las especies” de Charles Darwin). Se afirma la existencia de un origen común de todos los seres vivos y el origen de unas especies a partir de otras.
· En segundo lugar, la idea de “selección natural”. Se afirma que las especies se transforman a través de un proceso de descendencia con pequeñas modificaciones graduales y de “selección natural”, es decir de sobrevivencia de los seres vivos más aptos o mejor adaptados a su ambiente. Al cabo de un larguísimo proceso, la acumulación de pequeñas modificaciones daría lugar a una nueva especie vegetal o animal.
6) En el neodarwinismo (la versión actual del darwinismo), el rol creativo o positivo del proceso evolutivo es desempeñado exclusivamente por las mutaciones genéticas aleatorias, que producen las pequeñas modificaciones graduales postuladas por Darwin. El rol destructivo o negativo de ese proceso sigue estando a cargo de la selección natural, igual que en el primer darwinismo.
7) S. J. Gould escribió que “la escasez de formas transicionales es el
secreto profesional de la paleontología”. Según las teorías darwinista y
neodarwinista, los registros fósiles deberían conservar enormes cantidades de
formas de transición entre especies, lo cual no se verifica en
La
sexualidad en el último siglo: perspectiva histórica
El siguiente es un resumen
cronológico de algunas ideas y sucesos durante el último siglo que han dado
origen a tendencias relacionadas con
|
1916 - Margaret Sanger,
influenciada por Malthus (la población crece exponencialmente, mientras que
la producción de alimentos lo hace aritméticamente), lucha por la
planificación social, incorporando el control reproductivo. Funda en Nueva |
|
1921 - Marie Stopes, con
propósitos similares a los de M. Sanger, funda en Inglaterra |
|
1948 - El Dr. Alfred
Kinsey publica “El comportamiento
sexual |
|
1952 - |
|
1956 - Hasta estas fechas se diagnostican básicamente dos tipos de Enfermedades de Transmisión Sexual: Sífilis y Gonorrea. |
|
1960’s inicios - El 11.5% de las adolescentes en EEUU que dieron a luz no estaban casadas. (5) |
|
1960’s mitad - Nueva
controversia internacional sobre los riesgos de una posible sobrepoblación.
Se extienden programas para reducir nacimientos. Se fundan “Mexfam” en México
y “Profamilia” en |
|
1963 - Se aprueba la comercialización de la “píldora”. |
|
1964 - Nace SIECUS (The Sexuality Information and Education
Council of US), como brazo educativo del Instituto Kinsey, para proporcionar
asistencia técnica a instituciones educativas sobre educación sexual. Su
cofundadora, |
|
1968 - Se crea el
Instituto Alan Guttmacher, - Se publica |
|
1970 - Se cuadruplican
(aumento - El 30.5% de las adolescentes en EEUU que dieron a luz no estaban casadas. (9) |
|
1972 - Avanzan en EEUU los programas oficiales de Educación Sexual inspirados en el modelo SIECUS. Se pone énfasis en reducir los nacimientos entre madres adolescentes a través de la contracepción, el aborto y la esterilización. |
|
1973 - |
|
1977 - Robert Kistner,
coinventor de la “píldora” comenta: “Hace
cerca de 10 años declaré que la píldora no alentaría |
|
1980 - El 48.3 % de las adolescentes en EEUU que dieron a luz no estaban casadas. (12) |
|
1981 - Se publican en EEUU los resultados de la campaña de apoyo estatal mantenida durante una década para reducir los nacimientos entre madres adolescentes: crecen los embarazos un 48.3% y los abortos en un 133%. (13) - William Bennet, Secretario de Educación de EEUU, promueve fondos para buscar soluciones nuevas a estos problemas. Surgen instituciones privadas que promueven la educación de la abstinencia. - Se descubre el SIDA y los medios de comunicación empiezan a popularizar el concepto de “sexo seguro”. |
|
1989 - Dinamarca da
reconocimiento jurídico a las relaciones afectivas entre homosexuales,
denominadas “Convivencia Registrada”. Regula la unión homosexual
equiparándola al matrimonio heterosexual, tanto en lo que se refiere al
Derecho Civil |
|
1990’s - Se diagnostican 25 subgrupos de enfermedades de transmisión sexual (ETS), incluida el SIDA. - El 74.5% de las adolescentes en EEUU que dieron a luz no estaban casadas. (15) - - La educación - Internet se convierte en el canal más importante de distribución de pornografía en el mundo. |
|
1995 - Aunque de la
ideología feminista de género empezó a hablarse en la década 1960-1970,
comenzó a tener una fuerte difusión a partir de |
|
1996 - Después de varias décadas de patrocinio a los programas de planificación familiar, el Congreso de los EEUU asigna una partida de US$ 87.5 millones anuales hasta el 2001 para apoyar los programas de educación de la abstinencia hasta el matrimonio, que se empiezan a utilizar en 1998. - |
|
2001 - Entre 1991 y 2000 decrece en un 21.9 % el número de mujeres embarazadas entre los 15 y los 19 años en EEUU, según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades. (20) - El porcentaje de adolescentes que reportan haber elegido la abstinencia crece del 45.9 % en 1991 al 54.4 % en 2001, según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU. (21) |
|
2002 - Por encima de
cualquier otro método, el remedio más eficaz contra el SIDA en |
|
2003 - Silvia Ortega, Subsecretaria de Servicios Educativos de Ciudad de México, DF, declara: “Se han impulsado desde hace una década contenidos de enseñanza sexual centrados en los aspectos genitales... Se ha elevado el embarazo adolescente, no se ha contenido, sigue la tendencia al alza, cosa que es muy sorprendente, en vista de que ya desde hace una década estamos enfatizando la educación sexual en primaria y secundaria. No parecemos estar teniendo el éxito que deberíamos para que los adolescentes relacionen lo que saben con lo que practican”. (23) |
|
2004 - Los datos estadísticos en Inglaterra revelan que las Enfermedades de Transmisión Sexual están creciendo: a la cabeza está la Clamidia, con 80.000 nuevos casos cada año. El número de infectados por SIDA que buscó atención creció un 20% en 2001. (24) |
|
2004 - En España se ha duplicado el número de adolescentes embarazadas menores de 18 años en los últimos diez años. En Cataluña quedan embarazadas un 80% más que hace tres años. Un 25% de los jóvenes entre 15 y 17 años mantiene relaciones sexuales, y el resultado es que un 3.3% quedan embarazadas. (25) - El 34% de las adolescentes mexicanas que son madres, son solteras. (26) |
|
2005 - Aproximadamente el 50% de las adolescentes activas sexualmente en EEUU están infectadas con el Virus de Papiloma Humano, causa del 99% de los casos de Cáncer Cervical, causando tantas muertes como el SIDA entre las mujeres. (27) |
|
2006 - |
|
2008 - - Se debe dar un nuevo impulso a la salud sexual y reproductiva,
haciéndola efectiva y accesible a toda la población juvenil. - Es necesario incluir la educación sexual en las escuelas,
involucrándolas en la información sobre el uso de métodos anticonceptivos. - Para enfrentar los embarazos no deseados, es importante empoderar a las adolescentes para que puedan decidir sobre su vida sexual y su maternidad. (28) |
*) PROTEGE TU CORAZÓN es un programa de educación de la
sexualidad basado en la formación del carácter, difundido en más de catorce
países de América y Europa, vid. www.protegetucorazon.com.
Se inició en Uruguay el 29 y 30 de agosto de 2008 con un Seminario sobre
“Educación de
1) www.mariestopes.org.uk,
11/08/2008.
2) Para ampliar la información acerca del Informe Kinsey
se puede leer a
3) Para Freud, la represión de las fantasías, deseos e
impulsos sexuales resultaban ser la clave indicadora del comportamiento humano
en determinadas etapas de su desarrollo. “La
neurosis podría evitarse si se ahorrase esa tarea al yo infantil, es decir, si
se dejara en plena libertad la vida sexual del niño como sucede en los pueblos
primitivos.” (Esquema del Psicoanálisis, Buenos Aires, 1952. Citado por
Enciclopedia GER, Tomo 10, págs. 524 y siguientes).
4) www.vidahumana.org, 10/10/2004. Véase la página web de
5) The
Adolescent & Young Adult Fact Book, Children’s Defense Found,
6) SIECUS ha sido
líder en promover la neutralidad moral en la educación sexual. La abstinencia
es considerada como una meta irrealista e innecesaria frente al “sexo seguro”.
7) Policy
Concerns, Concerned Women for
8) “Por ello el
amor conyugal exige a los esposos una conciencia de su misión de “paternidad responsable”,
sobre la que hoy tanto se insiste con razón y que hay que comprender
exactamente. Hay que considerarla bajo diversos aspectos legítimos y
relacionados entre sí. En relación con los procesos biológicos, paternidad
responsable significa conocimiento y respeto de sus funciones; la inteligencia
descubre, en el poder de dar la vida, leyes biológicas que forman parte de la
persona humana. En relación con las tendencias del instinto y de las pasiones,
la paternidad responsable comporta el dominio necesario que sobre aquellas han
de ejercer la razón y
9) The
Adolescent & Young Adult Fact Book, op cit.
10) William Dannemeyer, Shadow in the land. Homosexuality in
11) Richard, Dinah, Has Sex Education Failed Our Teenagers?, Focus on the Family
Publishing,
12) The
Adolescent & Young Adult Fact Book, op cit.
13) The
Adolescent & Young Adult Fact Book, op cit.
14) Una minoría
de países reconocen jurídicamente las uniones homosexuales, Boletín
Aceprensa, 05/09/2003.
15) The
Adolescent & Young Adult Fact Book, op cit.
16)
17) Para
conocer más sobre lo que plantea el Dr. Lickona véase su libro “Educating for Character”, Bantam Books,
New York, 1991.
18) Las diferencias entre varón y mujer no
corresponderían a una naturaleza dada, sino que serían meras construcciones
culturales según los estereotipos en cada sociedad. Pretende instaurar una
cultura en la que cada individuo pueda escoger libremente la orientación sexual
por la que sienta inclinación, independientemente de sus características
biológicas. Para conseguir la igualdad de la mujer con el hombre hay que
reeducar a la sociedad en la perspectiva de género, redefiniendo especialmente
el concepto de familia, porque es el modelo donde se transmiten dichos
estereotipos. La educación, los medios de comunicación y la política son los
canales para lograrlo. La ideología de género, más que basada en un análisis
objetivo de la realidad, parte de un planteamiento con base marxista. Engels
sentó las bases de la unión entre marxismo y feminismo influenciado por la
dialéctica y la lucha de clases que defendía, explicando la relación entre
hombre y mujer como un conflicto habitual e histórico. “El primer antagonismo de clases de la historia coincide con el
desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer unidos en matrimonio
monógamo y la primera opresión de una clase por otra, con la del sexo femenino
por el masculino”. (Frederick Engels, The
Origin of the Family, Property and State, International Publishers,
19) www.aciprensa.com,
Clonación in vitro, 18/02/2007.
20) Stephanie J. Ventura, M.A, T.J. Mathews, M.S, and
Brandy E. Hamilton, Ph D, Teenage Births
in the United States: State Trends, 1991-2000, an Update, publicado en el National Vital Statistics Report, Volume 50,
Number 9, Center for Disease Control and Prevention, Mayo 30 de 2002.
21) Citado en Teen
Pregnancy Rate Drops as Teenage Virginity Rate rises for Tenth Straight Year.
Abstinence Clearinghouse Press Release, Feb. 19, 2004, www.abstinence.net.
22) Project
Lessons Learned Case Study: What Happened in
23) “Admiten
fracaso de programas de educación sexual”, Periódico El Norte, Monterrey,
Abril 29 de 2003.
24) Country
Profiles, IPPF, www.ippfnet.ippf.org,
13/06/2004.
25) Revista Fusión, España, 06/02/2004,
citada en la página de Federación de Planificación Familiar de España.
26) Periódico
Reforma, Ciudad de México, Mayo 10, 2004.
27) The Medical
Institute of Sexual Health. The Medical Institute Advisory, www.medinstitute.org, 07/07/2005.
28) Informe
sobre el Seminario Juventud y Desarrollo, Cuadernos SEGIB, San Salvador,
2008.
Salmo. De David.
Yahveh es mi pastor, nada me falta.
Por prados de fresca hierba me apacienta.
Hacia las aguas de reposo me conduce,
y conforta mi alma;
me guía por senderos de justicia,
en gracia de su nombre.
Aunque pase por valle tenebroso,
ningún mal temeré, porque Tú vas conmigo;
tu vara y tu cayado, ellos me sosiegan.
Tú preparas ante mí una mesa
frente a mis adversarios;
unges con óleo mi cabeza,
rebosante está mi copa.
Sí, dicha y gracia me acompañarán
todos los días de mi vida;
mi morada será la casa de Yahveh
a lo largo de los días.
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