Fe
y Razón
Revista virtual gratuita
Desde Montevideo (Uruguay), al servicio de la
evangelización de la cultura
Nº 18 – Octubre/Noviembre de 2007
“Omne verum, a quocumque
dicatur, a Spiritu Sancto est”
“Toda verdad, dígala quien la diga,
procede del Espíritu Santo” (Santo Tomás de Aquino)
“Hoy se hace necesario rehabilitar la auténtica apologética que
hacían los Padres de la Iglesia como explicación de
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Equipo de Dirección: Diác.
Colaboradores: Dr. Carlos Álvarez Cozzi, Pbro. Dr. Miguel
Antonio Barriola, R.P. Lic.
Horacio Bojorge, Pbro. Dr.
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Sección |
Título |
Autor o Fuente |
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Editorial |
Equipo
de Dirección |
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Documentos |
Congregación para la Doctrina de la Fe |
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Historia |
Card. Giacomo Biffi |
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Historia |
Dr. Pedro Gaudiano |
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Historia |
Ing. |
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Familia
y Vida |
Instituto Arquidiocesano
de Bioética “Juan Pablo II” |
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Ciencia
y Fe |
Mariano Artigas |
|
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Teología |
Sacramentos de Iniciación. Orden y
unidad del itinerario de iniciación |
Diác.
Jorge Novoa |
|
Poesía |
San
Juan de la Cruz |
Defendamos el primero de los
derechos humanos
Equipo de Dirección
1.
Rehabilitar la apologética
Como podrán apreciar, “Fe y Razón” está estrenando un nuevo lema. A la
clásica frase de Santo Tomás de Aquino, que nos sirve de lema desde 1999, hemos
agregando un párrafo del Documento de Aparecida que llama a una rehabilitación
de la auténtica apologética. Mucho nos complace este pronunciamiento de
2. El Nº 18 de “Fe y Razón”
Por segunda vez nuestro exceso de trabajo ha impedido que “Fe y Razón” fuera publicada en fecha. Por ello volvemos a pedir disculpas a nuestros suscriptores.
En este número de “Fe y Razón” incluimos:
a. Un reciente documento de la Congregación de la Doctrina de la Fe que reafirma la obligación moral de suministrar alimento e hidratación a los enfermos en estado vegetativo.
b. El vivaz discurso del Cardenal Giacomo Biffi, Arzobispo de Bolonia (Italia), en una de las asambleas que precedieron inmediatamente al Cónclave del año 2005, cuando fue elegido el actual Papa, Benedicto XVI.
c. Un interesante artículo del Dr. Pedro Gaudiano sobre la historia de la Virgen de los Treinta y Tres, Patrona del Uruguay.
d.
Una reflexión del Ing.
e. La carta que el Instituto Arquidiocesano de Bioética “Juan Pablo II” envió a todos los Senadores del Uruguay, exhortándoles a votar negativamente en su totalidad el proyecto de ley de “defensa del derecho a la salud sexual y reproductiva”, acompañado de un resumen breve de las razones que fundamentan esa exhortación.
f. Un notable artículo de Mariano Artigas sobre los casos de Galileo, Lavoisier y Duhem. De este modo “Fe y Razón” realiza un sencillo homenaje a este gran filósofo católico español, fallecido recientemente, quien ha dejado una profusa obra escrita, sobre todo acerca de las relaciones entre la ciencia, la razón y la fe cristiana.
g.
Un artículo del Diác.
h. La famosa poesía “Llama de amor viva” de San Juan de la Cruz, admirable expresión de la experiencia mística y una de las obras culminantes de la literatura española.
3. Una grave amenaza contra el derecho humano
a la vida y contra los derechos de la familia
El Senado uruguayo está considerando el proyecto de ley denominado “de defensa del derecho a la salud sexual y reproductiva”, cuyo principal objetivo es la legalización del aborto. El pasado 17 de octubre el Senado rechazó dicho proyecto, por 15 votos a favor y 15 en contra. El mismo día los Senadores aprobaron por unanimidad en general un proyecto de ley igual al citado, pero excluyendo el capítulo 2, que trata directamente acerca de la legalización del aborto. Este nuevo proyecto, sin embargo, incluye aspectos muy negativos, que representan entre otras muchas cosas una oficialización de la ideología de la “perspectiva de género”, la imposición por ley de falsos principios éticos, una grave amenaza contra la libertad de expresión y contra la patria potestad y la extensión a todos los centros de salud del país de una iniciativa que en los hechos equivale a una promoción del aborto farmacológico.
Quince Senadores del partido de gobierno (Frente Amplio) votaron a favor de la legalización del aborto, mientras que otros dos votaron en contra. Además votaron en contra los once Senadores del Partido Nacional y dos Senadores del Partido Colorado. El restante Senador colorado se retiró de sala en el momento de esa votación. Los 31 Senadores apoyaron con su voto el citado proyecto alternativo.
Se espera que el martes 6 de
noviembre el Senado continúe tratando este asunto. Se dice que se podría reconsiderar
la votación sobre la legalización del aborto. Exhortamos a todos los cristianos
a estar atentos a estos acontecimientos y a redoblar sus esfuerzos en la
defensa del derecho a la vida humana y los derechos de la familia. ¡Que la
Virgen de los Treinta y Tres proteja a nuestra Patria
en esta hora decisiva para la calidad moral de nuestra comunidad política!
4. Una ordenación sacerdotal
El pasado jueves 1º de noviembre,
Fiesta de Todos los Santos, el Diác.
Vuelve a la Tabla de Contenidos
Respuestas
a algunas preguntas de la Conferencia Episcopal Estadounidense
sobre la
alimentación e hidratación artificiales
Congregación para la Doctrina de
la Fe
Primera pregunta: ¿Es
moralmente obligatorio suministrar alimento y agua (por vías naturales o
artificiales) al paciente en “estado vegetativo”, a menos que estos alimentos
no puedan ser asimilados por el cuerpo del paciente o no se le puedan
suministrar sin causar una notable molestia física?
Respuesta: Sí. Suministrar
alimento y agua, incluso por vía artificial, es, en principio, un medio
ordinario y proporcionado para la conservación de
Segunda pregunta: ¿Si la
nutrición y la hidratación se suministran por vías artificiales a un paciente
en “estado vegetativo permanente”, pueden ser interrumpidos cuando los médicos
competentes juzgan con certeza moral que el paciente jamás recuperará la
conciencia?
Respuesta: No. Un paciente en
“estado vegetativo permanente” es una persona, con su dignidad humana
fundamental, por lo cual se le deben los cuidados ordinarios y proporcionados,
que incluyen, en principio, el suministro de agua y alimentos, incluso por vías
artificiales.
El Sumo Pontífice Benedicto XVI,
en la audiencia concedida al infrascrito Cardenal Prefecto, ha aprobado las
presentes Respuestas, decididas en
Dado en Roma, en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 1 de agosto de 2007.
William Cardenal Levada
Prefecto
Angelo Amato, S.D.B.
Arzobispo titular de Sila
Secretario
*****
Artículo
de Comentario
Congregación para la Doctrina de
la Fe
La Congregación para la Doctrina
de la Fe ha respondido a algunas preguntas presentadas el 11 de julio de 2005,
por S. E. R. Mons. William S. Skylstad, Presidente de
A favor de la posibilidad de
renunciar a la alimentación e hidratación de estos pacientes se invoca
frecuentemente el Discurso del Papa Pío XII a los participantes en un Congreso
de Anestesiología el 24 de noviembre de 1957. Allí el Pontífice confirmaba dos
principios éticos generales. Por una parte, la razón natural y la moral
cristiana enseñan que, en caso de enfermedad grave, el paciente y los que lo
atienden tienen el derecho y el deber de aplicar los cuidados médicos
necesarios para conservar la salud y
Hay que notar, ante todo, que las respuestas dadas por Pío XII se referían al uso e interrupción de las técnicas de reanimación. Pero el caso en cuestión nada tiene que ver con esas técnicas. Los pacientes en “estado vegetativo” respiran espontáneamente, digieren naturalmente los alimentos, realizan otras funciones metabólicas y se encuentran en una situación estable. No pueden, sin embargo, alimentarse por sí mismos. Si no se les suministra artificialmente alimento y líquido mueren, y la causa de la muerte no es una enfermedad o el “estado vegetativo”, sino únicamente inanición y deshidratación. Por otra parte, el suministro artificial de agua y alimento generalmente no impone una carga pesada ni al paciente ni a sus familiares. No conlleva gastos excesivos, está al alcance de cualquier sistema sanitario de tipo medio, no requiere de por sí hospitalización y es proporcionada a su finalidad: impedir que el paciente muera por inanición y deshidratación. No es ni tiene la intención de ser una terapia resolutiva, sino un cuidado ordinario para conservar la vida.
Lo que, por el contrario, puede
constituir una carga notable es el hecho de tener un pariente en “estado
vegetativo”, si ese estado se prolonga en el tiempo. Es una carga semejante a
la de atender a un tetrapléjico, a un enfermo mental
grave, a un paciente con Alzheimer avanzado, etc. Son
personas que necesitan asistencia continua por espacio de meses e incluso años.
Pero el principio formulado por Pío XII no puede ser interpretado, por razones
obvias, como si fuera lícito abandonar a su propia suerte a los pacientes cuya
atención ordinaria imponga una carga considerable para la familia, dejándolos
morir. Éste no es el sentido en el que Pío XII hablaba de medios
extraordinarios.
Todo hace pensar que a los
pacientes en “estado vegetativo” se les debe aplicar la primera parte del
principio formulado por Pío XII: en caso de enfermedad grave, hay derecho y
deber de aplicar los cuidados médicos necesarios para conservar la salud y
La Declaración sobre la eutanasia,
publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe el 5 de mayo de 1980,
explica la distinción entre medios proporcionados y desproporcionados, y entre
tratamientos terapéuticos y cuidados normales que se deben prestar al enfermo:
«Ante la inminencia de una muerte
inevitable, a pesar de los medios empleados, es lícito en conciencia tomar la
decisión de renunciar a unos tratamientos que procurarían únicamente una
prolongación precaria y penosa de la existencia, sin interrumpir sin embargo
los cuidados normales debidos al enfermo en casos similares» (parte IV).
Menos aún se pueden interrumpir los cuidados ordinarios para los pacientes que
no se encuentran ante la muerte inminente, como lo es generalmente el caso de
los que entran en “estado vegetativo”, para quienes la causa de la muerte sería
precisamente la interrupción de los cuidados ordinarios.
El 27 de junio de 1981 el Pontificio Consejo Cor Unum publicó un documento titulado Algunas cuestiones de ética relativas a los enfermos graves y a los moribundos, en que se afirma, entre otras cosas: «Pero permanece la obligación estricta de procurar a toda costa la aplicación de los medios llamados “mínimos”, los que están destinados normalmente y en las condiciones habituales a mantener la vida (alimentación, transfusión de sangre, inyecciones, etc.). Interrumpir su administración constituirá prácticamente querer poner fin a la vida del paciente» (n. 2.4.4).
En un discurso dirigido a los
participantes de un Curso internacional de actualización sobre las preleucemias humanas, del 15 de noviembre de 1985, el Papa
Juan Pablo II, haciendo referencia a la Declaración sobre la eutanasia, afirmó
claramente que, en virtud del principio de la proporcionalidad de los cuidados
médicos, no nos podemos eximir «del
esfuerzo médico necesario para sostener la vida ni de la atención con medios
normales de mantenimiento vital», entre los cuales está ciertamente el
suministro de alimento y líquidos, y advierte que no son lícitas las omisiones
que tienen la finalidad «de acortar la
vida para mitigar el sufrimiento al paciente o a los familiares».
En 1995 el Pontificio Consejo
para la Pastoral de los Asistentes Sanitarios publicó la Carta de los
agentes sanitarios. En el n. 120 se afirma explícitamente: «La alimentación y la hidratación, aun
artificialmente administradas, son parte de los cuidados normales que siempre
se le han de proporcionar al enfermo cuando no resultan gravosos para él: su
indebida suspensión significa una verdadera y propia eutanasia».
El Discurso de Juan Pablo II a un grupo de Obispos de los
Estados Unidos de América en visita ad limina,
del 2 de octubre de 1998, es explícito al respecto: la alimentación y la
hidratación son consideradas como cuidados médicos normales y medios ordinarios
para la conservación de
En el Discurso del 20 de marzo de 2004, dirigido a los participantes en un congreso internacional sobre “tratamientos de mantenimiento vital y estado vegetativo. Progresos científicos y dilemas éticos”, Juan Pablo II confirmó en términos muy claros lo que ya se había dicho en los documentos antes citados, y ofreció también la interpretación de los mismos apropiada a las circunstancias. El pontífice subrayó los siguientes puntos:
1) «Para indicar la condición de aquellos cuyo “estado vegetativo” se
prolonga más de un año, se ha acuñado la expresión estado vegetativo permanente.
En realidad, a esta definición no corresponde un diagnóstico diverso, sino sólo
un juicio de previsión convencional, que se refiere al hecho de que, desde el
punto de vista estadístico, cuanto más se prolonga en el tiempo la condición de
estado vegetativo, tanto más improbable es la recuperación del paciente» (n.
2) (1).
2) Frente a quienes ponen en duda la misma “cualidad humana” de los pacientes en “estado vegetativo permanente”, es necesario reafirmar «que el valor intrínseco y la dignidad personal de todo ser humano no cambian, cualesquiera que sean las circunstancias concretas de su vida. Un hombre, aunque esté gravemente enfermo o impedido en el ejercicio de sus funciones superiores, es y será siempre un hombre; jamás se convertirá en un “vegetal” o en un “animal”» (n. 3).
3) «El enfermo en estado vegetativo, en espera de su recuperación o de su fin natural, tiene derecho a una asistencia sanitaria básica (alimentación, hidratación, higiene, calefacción, etc.), y a la prevención de las complicaciones que se derivan del hecho de estar en cama. Tiene derecho también a una intervención específica de rehabilitación y a la monitorización de los signos clínicos de su eventual recuperación. En particular, quisiera poner de relieve que la administración de agua y alimento, aunque se lleve a cabo por vías artificiales, constituye siempre un medio natural de conservación de la vida, no un acto médico. Por tanto, su uso se debe considerar, en principio, ordinario y proporcionado, y como tal moralmente obligatorio, en la medida y mientras demuestre alcanzar su finalidad propia, que en este caso consiste en proporcionar alimento al paciente y alivio a sus sufrimientos» (n. 4).
4) Los documentos precedentes son
asumidos e interpretados en ese sentido: «la
obligación de proporcionar “los cuidados normales debidos al enfermo en esos
casos” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración sobre la eutanasia,
parte IV), incluye también el empleo de la alimentación y la hidratación (cf.
Pontificio Consejo Cor unum,
Algunas
cuestiones de ética relativas a los enfermos graves y a los moribundos,
n. 2.4.4; Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, Carta de los agentes
sanitarios, n. 120). La valoración de las probabilidades, fundada en
las escasas esperanzas de recuperación cuando el estado vegetativo se prolonga
más de un año, no puede justificar éticamente el abandono o la interrupción de
los cuidados mínimos al paciente, incluidas la alimentación y
Por lo tanto, las Respuestas que
la Congregación para la Doctrina de la Fe da ahora están en línea con los
documentos de
Al afirmar que suministrar alimento y agua es, en principio, moralmente obligatorio, la Congregación para la Doctrina de la Fe no excluye que, en alguna región muy aislada o extremadamente pobre, la alimentación e hidratación artificiales puede que no sean físicamente posibles, entonces ad impossibilia nemo tenetur, aunque permanece la obligación de ofrecer los cuidados mínimos disponibles y de buscar, si es posible, los medios necesarios para un adecuado mantenimiento vital. Tampoco se excluye que, debido a complicaciones sobrevenidas, el paciente no pueda asimilar alimentos y líquidos, resultando totalmente inútil suministrárselos. Finalmente, no se descarta la posibilidad de que, en algún caso raro, la alimentación e hidratación artificiales puedan implicar para el paciente una carga excesiva o una notable molestia física vinculada, por ejemplo, a complicaciones en el uso del instrumental empleado.
Estos casos excepcionales nada quitan, sin embargo, al criterio ético general, según el cual el suministro de agua y alimento, incluso cuando hay que hacerlo por vías artificiales, representa siempre un medio natural de conservación de la vida y no un tratamiento terapéutico. Por lo tanto, hay que considerarlo ordinario y proporcionado, incluso cuando el “estado vegetativo” se prolongue.
1)
La terminología que se refiere a las diferentes fases y formas del “estado
vegetativo” es objeto de controversia, pero para el juicio moral eso es
irrelevante.
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Conclave 2005, qué le
dije al futuro Papa
Giacomo Biffi
Los días más trabajosos para los cardenales son aquellos que preceden
inmediatamente al cónclave. El Sacro Colegio se reúne diariamente desde las
9:30 a las 13:00h., en una asamblea donde cada uno de los presentes es libre de
decir todo lo que cree.
Pero se intuye que no se puede tratar públicamente el argumento que está en lo
más íntimo de los electores del futuro obispo de Roma: 'a quién debemos elegir’?
Y así esto va a terminar en que cada cardenal es tentado de citar más que otro
sus problemas y sus dificultades: o mejor, los problemas y las dificultades de
su cristiandad, de su nación, de su continente, del mundo entero. Es sin duda
muy útil esta general, espontánea, incondicionada reseña de información y de
juicios. Pero sin duda el cuadro que resulta de ello no es un hecho alentador.
Cuál fue en aquella ocasión mi estado de ánimo y cuál mi reflexión prevalente emerge de la intervención que después de muchos
asombros me decidí a pronunciar el viernes 15 de abril de 2005. He aquí el
texto:
“1. Después de haber escuchado todas las
intervenciones –justas, oportunas, apasionadas– que
aquí han resonado, quisiera expresar al futuro Papa (que me está escuchando)
toda mi solidaridad, mi simpatía, mi comprensión y también un poco de mi fraterna
compasión. Pero quisiera sugerirle también que no se preocupe demasiado por
todo aquello que aquí ha escuchado y no se asuste demasiado. El Señor Jesús no
le pedirá resolver todos los problemas del mundo. Le pedirá que lo quiera con
un amor extraordinario: ‘'Me amas más que estos?’ (cfr. Jn 21,15). En una ‘tira’ y
‘caricatura’ que nos llegaba de Argentina,
2. Quisiera decir al futuro Papa que preste atención a todos los problemas.
Pero primero y más todavía que se dé cuenta del estado de confusión, de desorientación,
de descarrío que aflige en estos años al pueblo de Dios, y sobre todo que
aflige a los ‘pequeños’.
3. Hace unos días escuché en la televisión a una religiosa anciana y devota que
respondía así al entrevistador: ‘Este Papa, que ha muerto, ha sido grande sobre
todo porque nos ha enseñado que todas las religiones son iguales’. No sé si a
Juan Pablo II le hubiese gustado mucho un elogio como ése.
4. En fin, quisiera señalar al nuevo Papa el caso de
5. Me contaron de un buen católico que propuso a su párroco hacer una
presentación de
Giacomo Biffi, "Memorie e digressioni di un italiano cardinale
[Memorias y digresiones de un italiano cardenal]", Cantagalli,
Siena, 2007, pp. 614-615.
Fuente: http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/173182?sp=y
Vuelve a la Tabla de Contenidos
Pedro Gaudiano
1.
Los Fuertes
del Pintado
A mediados del
siglo XVIII, además de las ciudades amuralladas de Colonia del Sacramento y
Montevideo (1), en
La única medida eficaz para ofrecer una resistencia estable y enérgica ante las invasiones de los indios o de los bandoleros portugueses que venían de Río Grande, era ubicar fortines o apostaderos militares en lugares más o menos estratégicos, y allí establecer milicias que periódicamente recorrieran la campaña.
El primero de aquellos fuertes
que levantaron tierra adentro
A pesar de aquella disposición
del Cabildo,
Los fuertes del Pintado, pues,
fueron construidos para defender la jurisdicción de Montevideo. Fueron la
primera valla que Montevideo colocó tierra adentro para protegerse de las
correrías de los indios y bandoleros. Favorecieron, además, la entrada del
elemento colonizador en los días iniciales de nuestra formación estancieril. Ariosto Fernández
afirma: “En el lugar, hoy, ni una ruina,
en la región, ni memoria, y en nuestra historia colonial, una página olvidada” (2).
2.
Al parecer, era costumbre que junto con la erección de fortines avanzados, se estableciera una estancia en sus tierras inmediatas. El Cabildo de Montevideo creyó conveniente disponer de las tierras contiguas al fuerte del Pintado para situar el ganado que serviría de manutención a los guardias. Se pensaba, además, formar un establecimiento que se convirtiera en fuente de recursos.
El 22 de
diciembre de 1760, en el Cabildo se hizo referencia a la “estancia que está dispuesto establecerse por esta Ciudad y en
particular beneficio de ella”. El mismo sentir ratificó el 9 de junio del
año siguiente, al manifestar que estaba “destinada
privadamente en pro de esta Ciudad”. Éste es el origen de
Se debe señalar
que cuando el Cabildo ocupó las tierras linderas con el fortín del Pintado para
ubicar su estancia, no indicó ni determinó los límites de aquella posesión. Por
eso hacendados y vecinos del lugar no sólo hicieron uso de esos campos, sino
que llegaron a radicarse en ellos. Recién en el acuerdo capitular del 30 de
julio de 1773 se fijaron los límites de la estancia: “desde la horqueta del arroyo de Pintado, hasta el desagüe de éste en
Santa Lucía Chico, y siguiendo este mismo arroyo de Santa Lucía Chico aguas
arriba hasta donde entra en el mismo Santa Lucía Chico el arroyo de
El progreso de
3.
La capilla del
Luján, origen de la villa del Pintado
Las tierras de
la jurisdicción del Pintado estaban comprendidas entre los arroyos de
En
Para conocer los orígenes de la villa del Pintado, es necesario remontarse a los orígenes de la capilla del Luján o del Pintado. Se han dedicado a este tema autores como Raúl Montero Bustamante en 1904 (4), Mario Falcao Espalter en 1915 (5), Ariosto Fernández en 1928 (6), Monseñor Carlos Parteli en 1961 (7) y Juan Antonio Presas en 1985 (8).
Montero
Bustamante deriva la capilla del Pintado de cierto “humilladero” o templete
levantado por los jesuitas, alrededor del cual se habrían agrupado más tarde
los vecinos del lugar. Ariosto Fernández, por su
parte, rechaza firmemente este origen jesuítico de esa capilla aduciendo dos
motivos: 1º) Cuando en 1767 fueron expulsados los jesuitas, todas sus
propiedades fueron escrupulosamente inventariadas. Dentro del actual departamento
de Florida,
Recién en 1779, doce años después de la expulsión de los jesuitas, es cuando se pretendió erigir la mencionada capilla. Existen documentos históricos que atestiguan el origen de la misma:
1º) Bernardo
Suárez del Rondelo declaró ante autoridad judicial: “Que en 1779 donó el Indio Antonio Díaz seis
cuadras de terreno al Reverendo Padre don Vicente Chaparro, para construir en la
cumbre la cuchilla del Pintado, un templo a la reina de la Ángeles bajo la
advocación de Nuestra Señora del Luján, hecho que se lleva a cabo de orden
expresa del Obispo de Buenos Aires, Monseñor Malvar...” (9).
2º) En enero de
1837 el mismo Bernardo Suárez de Rondelo declaraba: “Que a mediados del año de mil setecientos
setenta y cuatro, conoció al Indio Antonio Díaz por dueño, y posehedor del campo que reclama con justicia Dn. Francisco de Alba; que oyó decir entonces que le había
sido dado por el Gobierno diez y ocho años hazia. Que
llegado el año de 1779 presentado que se hubo el religioso Fr. Vicente Chaparro
a construir un oratorio o Capilla del Orden del Obispo Malvar, reunió a Antonio
Díaz con los demás vecinos del circulo para elegir el punto en que devia sentarse y hallando por conveniente fixarla en el terreno del Campo de Antonio Díaz condonó
diez cuadras de terreno paraque se fixase
3º) Existe un
dato documental terminante y preciso. El 25 de marzo de 1809 el presbítero
Santiago Figueredo dirigió una carta al Cabildo de
Montevideo, iniciando las gestiones para que le cedieran
El indio Antonio Díaz, natural de Santo Domingo Soriano, fue quien donó los campos donde se erigió la capilla del Luján, alrededor de la cual, poco a poco, se fue plasmando la villa del Pintado. Cabe señalar que los deseos del Obispo Malvar y Pinto no se llevaron a cabo tan rápidamente. La autorización expresa del Gobernador de Montevideo, imprescindible para que se pudiera establecer la capilla, recién llegó en 1782.
4. La
imagen de
Es tradición que
la santa imagen de
El indio Díaz,
bueno y piadoso, debió pedir o recibir aquella imagen de los jesuitas de la
estancia “Nuestra Señora de los Desamparados”, situada en las cercanías de la
actual ciudad de Florida. Inmediatamente el indio la puso a la veneración de
los fieles, y en un pilar o en el hueco de un árbol, formando una pequeña hornacina,
se esforzó para que los pocos pobladores del lugar honrasen a
Se tiene como cosa cierta que la imagen procede de las misiones jesuíticas del Paraguay. Los señores Monestier Hnos., al restaurarla en 1909, comprobaron que la madera tallada era de cedro de dichas misiones y que conservaba el color y perfume característico de su especie; notaron además que los colores primitivos de la imagen, y que fueron respetados, eran el azul, el rojo y el oro, muy propios de la decoración artística misionera. Al parecer, data de los años 1730. Los autores que de ella han hablado, tanto por su forma como por su postura, la han tomado como Inmaculada, del tipo de las Vírgenes pintadas por Murillo.
5. La
parroquia de Nuestra Señora del Luján
Sabemos que en
1787 la capilla del Luján contaba ya con un sacerdote. En efecto, el presbítero
José M. Pérez Castellano, en su carta a Benito Rivas, al referirse a las
capillas dependientes de la parroquia de Canelones, menciona: “...y
En 1790 las
autoridades eclesiásticas ordenaron que la capilla fuera promovida a viceparroquia de Canelones, también bajo la advocación de
Sin embargo, a fines del siglo XVIII se inició el período de definitiva decadencia de la villa del Pintado. La aldea estaba ubicada sobre la cumbre árida y pedregosa de una cuchilla, en zona distante del monte y del arroyo –y por lo tanto lejos de la leña y el agua–, y además su solar era muy estrecho y carente de ejido. Pero especialmente la fundación de la villa de Melo en 1795, y de las capillas de Farruco y Diego González en tierras de “Entre Ríos Yí y Negro”, quitaron a la villa del Pintado la afluencia de los habitantes de aquella vasta y rica región.
A pesar del
lento morir de la villa, sus habitantes no disminuyeron su fervor religioso. El
6 de noviembre de 1804 dirigieron una carta al obispo de Buenos Aires, Monseñor
Benito Lué y Riega, que por entonces realizaba la
visita pastoral a
El obispo Lué y Riega atendió el pedido de los vecinos de la villa y el 12 de febrero de 1805, erigió la parroquia de Nuestra Señora de Luján (11), y designó como cura interino a León Porcel de Peralta. A fines de 1808 y mediante concurso, fue designado cura efectivo el entonces teniente cura de Canelones, presbítero Antonio Domingo Sánchez. Razones de índole privada –y muy especialmente su precaria salud–, le obligaron a presentar renuncia al cargo, desde Montevideo, con fecha 21 de diciembre del mismo año. El 12 de enero de 1809 el obispado envió al Gobierno la terna integrada por los presbíteros Santiago Figueredo, Mariano Gadea y Julián Castrelos. Y el 19 de enero siguiente el virrey Santiago Liniers designó al presbítero Figueredo para ocupar el curato de Nuestra Señora del Luján en el Partido del Pintado.
A fines de
febrero de 1809 Figueredo inició su ministerio en su
nueva parroquia (12). Con este sacerdote se inició un nuevo período en la
historia lugareña: él fundó la ciudad de Florida y fue, en los primeros días de
la patria vieja, uno de los más entusiastas propagandistas de
El traslado o
cambio de los pobladores de la villa del Pintado a la nueva villa de Florida,
seguramente fue por etapas y sobre la fecha de
La caravana
llegó felizmente a la nueva villa, que poseía abundante agua y leña. Un nuevo
horizonte se abría ante aquellos pobladores. La santa imagen de
6. Misa
por
El cura Figueredo fue el principal agente de la revolución en la extensa campaña de su parroquia. En 1809 la casa parroquial de Florida fue el teatro de las primeras reuniones secretas de los patriotas. Los hermanos y primos del párroco, junto con Francisco Melo, Pedro Celestino Bauzá, y otros vecinos, se reunían allí, y Figueredo supo infundirles un vivo deseo de trabajar por la independencia.
Al primer grito
de guerra en 1811 el pago de Florida se puso en movimiento. El cura congregó a
sus feligreses y en pocos días las ofrendas llenaron la casa parroquial. En
mayo de 1811, en la plaza mayor de Florida, se formó el primer escuadrón de patriotas.
El cura Figueredo estaba entre ellos, organizando los
detalles de
7. Ante
el Altar de
Treinta y tres
patriotas orientales, reunidos en Buenos Aires, concibieron la idea de pasar a
Las rápidas victorias de Soriano, Colonia, San José, Guadalupe y otras, levantaron el ánimo de los orientales y no tardaron en agruparse bajo esa bandera algunos miles de patriotas, que ansiaban la libertad de su patria.
Llegaron a
Florida y desde allí Lavalleja convocó a los pueblos de
A mediodía el brigadier Lavalleja y los miembros del gobierno provisorio, asistidos de los funcionarios civiles y jefes militares, y seguidos por el pueblo que llenaba la plaza mayor, se dirigieron a la iglesia parroquial, donde se cantó el solemne Tedeum y el párroco dio la bendición a héroes y pueblo.
La bandera
tricolor se inclinó entonces, por primera vez, ante la imagen sagrada de
8.
El 25 de agosto
de 1825 comenzó a deliberar la asamblea de los Convencionales en la ciudad de
Florida, en la casa de doña Ana Hernández. El sacerdote Juan Francisco Larrobla ocupaba
La antigua
imagen del Luján del Pintado vio entonces nuevamente postrarse a sus pies a los
representantes del pueblo, y hasta ella subieron las oraciones de los
Convencionales de agosto. Luego todos se dirigieron a
9. Un regalo a
Manuel Oribe, el
segundo jefe de los Treinta y Tres Orientales, en 1857 –el mismo año de su muerte– efectuó un regalo a
10.
Desde 1890 en adelante es cada
vez más abundante la documentación que menciona a la imagencita de Florida con
el nombre de “Virgen de los Treinta y Tres”. Antes de esa fecha existía
principalmente una tradición oral, como se pone de relieve en los siguientes
testimonios:
a)
b)
c) El
vasco Pedro Recalde, que en 1937 tenía más de noventa
años, en su idioma atravesado declaraba: “Desde
que vine de España, a la edad de quince años, siempre Virgen de los Treinta y
Tres”.
En 1894, el obispo de Montevideo,
Mariano Soler, colocaba ante el altar de
El 11 de agosto de 1931 el Papa
Pío XI erigió en sede episcopal la ciudad de Florida. Este hecho dio un gran
impulso al culto y devoción de
El 2 de febrero de 1961 el obispo
de Florida, Monseñor Humberto Tonna, pidió al Papa
Juan XXIII la coronación pontificia para la histórica imagen. Cerraba su carta
con estas palabras de Monseñor Mariano Soler: “Ella,
A mediados del año siguiente, el
episcopado uruguayo en pleno, en nombre inclusive del Presidente de
El 25 de agosto de 1975, al
conmemorarse el sesquicentenario de
Todos los años se celebra su
fiesta el segundo domingo de noviembre, con una peregrinación a nivel nacional.
Ese día se reúne en Florida el pueblo anónimo, presidido por los obispos, y
acompañado por los sacerdotes, religiosos y religiosas. Todos van a expresar su
amor a
Notas:
1) Colonia del Sacramento, fundada en 1680, es la población más antigua
hoy existente en el actual territorio uruguayo. El 24 de diciembre de 1726 don
Pedro Millán delineó los límites jurisdiccionales de la ciudad de Montevideo;
dichos límites rigieron durante todo el período colonial.
2) Ariosto Fernández,
Historia de la villa de San Fernando de
3) Vid. el detallado y documentado itinerario de los distintos
encargados y arrendatarios de
4) Raúl Montero Bustamante,
5) Mario Falcao Espalter, Notas a una tradición, en: «Revista
Histórica» [Montevideo] t. VII, nº 20 (1915) 515-531.
6) A. Fernández, Historia...
7) Carlos Parteli,
8) Juan A. Presas, Historia de
9) Declaración publicada por Serapio de
10) José M. Pérez Castellano,
11) En la misma fecha Lué y Riega creó otras
seis parroquias en
12) Sobre el cura Figueredo y la fundación de
Florida, vid. A. Fernández, Historia..., pp. 67-114.
13) Vid. ibid., pp. 83-84.
Vuelve a la Tabla de Contenidos
1. Introducción
Durante el período 1965-1985 gran parte de América Latina sufrió una tremenda crisis política, cuyos efectos negativos aún no han sido superados del todo. Simultáneamente se consolidó y tuvo su momento de auge en nuestra región un neo-catolicismo de cuño marxista, impulsado por la corriente principal de la llamada “Teología de la Liberación”. Un amplio sector del clero y del laicado latinoamericanos, al que podríamos llamar (en sus propios términos) “progresista”, apoyó a esa corriente en mayor o menor medida. Dentro de ese sector hubo una minoría más radical, “revolucionaria”, que llegó a tomar las armas, incorporándose a las guerrillas marxistas del continente.
El “Martirologio Latinoamericano” de “Servicios Koinonía” es una interesante fuente de información acerca de dicho grupo revolucionario, que fue algo así como “la punta del iceberg” del mencionado movimiento católico-marxista. Véase: http://www.servicioskoinonia.org/martirologio/
No es difícil identificar la ideología que inspira a este pseudo-martirologio. Basta observar que entre los “mártires latinoamericanos” se incluye a Ernesto “Che” Guevara y al sacerdote uruguayo Indalecio Olivera, del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros, muerto el 12 de noviembre de 1969 durante un operativo en el que también murió el agente policial Juan Antonio Viera. Por error, el “Martirologio Latinoamericano” llama Oliveira a este sacerdote.
Para comprender mejor el fenómeno del “clero revolucionario” del pasado reciente de América Latina, consideremos un ejemplo que encontré en el citado “Martirologio”: el caso de Fernando Hoyos, misionero jesuita que trabajó pastoralmente entre los campesinos indígenas de Guatemala, se sumó luego a la guerrilla guatemalteca y murió el 13 de julio de 1982 (en un enfrentamiento con el ejército) junto con Chepito, un monaguillo de 15 años de edad.
A continuación citaré dos cartas
de Fernando Hoyos a sus compañeros jesuitas
2. Primera carta (del 9 de septiembre de 1980)
Dentro de las exigencias de la
lucha revolucionaria actual, hoy doy el paso de integrarme más a la lucha
revolucionaria donde lo exige la situación: en un lugar de la montaña de
Guatemala. Pienso que es lo que de mí exige la lucha revolucionaria en este momento.
Mi fidelidad es a ese pueblo en el que Dios está presente y lo demás son
instrumentos para esa lucha.
O sea: el fin último de su acción es contribuir a la Revolución
marxista; todo lo demás (incluso la Iglesia) es sólo un medio para alcanzar ese
fin.
Mi decisión está tomada
después de pensarlo suficientemente, es el resultado de un proceso de evolución
y el fruto de la exigencia del momento de la lucha revolucionaria de nuestro
pueblo. No es una decisión fácil, y, en todo caso, la menos cómoda, pero hoy es
en ese puesto concreto donde pienso que debo estar y doy este paso con
toda la decisión, alegría y esperanza con la que siempre he procurado dar los
pasos decisivos en mi vida.
Para mí este paso no significa
dejar la Compañía de Jesús, aunque estoy abierto al futuro y puede ser que
dentro de unos meses no piense así. Pero si esto es incompatible con seguir
siendo jesuita, tendré que aceptar, no sin dolor, el dejar de serlo.
Aquí se ve que Fernando Hoyos considera su vocación religiosa como algo
secundario frente a su compromiso con la Revolución.
En todo caso, nunca dejaré de
ser cristiano, pues pienso que aunque yo dejara de creer en Dios, Él nunca
dejaría de creer en mí.
Argumento bastante pueril: que Dios siempre sea fiel a su alianza de
amor con el hombre no implica que el hombre no pueda ser infiel a ella,
despreciando radicalmente el amor de Dios.
Ahí está el principio y el
secreto de mi esperanza para avanzar por
Los “principios cristianos” suponen la adhesión confiada y humilde a
El momento de lucha es tan
grande, tan fuerte, tan importante que exige que los que estamos luchando,
vayamos caminando hacia compromisos cada vez mayores, que exigen nuevas formas
de lucha.
3. Segunda carta (del 19 de marzo de 1981)
Mi camino va por otro rumbo.
Como las estaciones y la claridad del día, todo tiene su tiempo y es ahora que
ese tiempo ha llegado.
La Compañía de Jesús era un
instrumento para mí en la lucha revolucionaria, como forma de aportar en la
liberación definitiva de nuestro pueblo.
¿Cómo fue posible que los superiores del P. Hoyos no notaran que, según
esta transparente confesión suya, él había estado usando a la Compañía de Jesús
con fines políticos (incompatibles con la fe cristiana, además)?
Instrumento que fue muy
importante para mí durante muchos e importantes años de mi vida. Pero hoy,
encuentro otro camino, mi participación en el EGP [Ejército Guerrillero de los Pobres]. Que me ayuda más a
realizar el objetivo de mi vida.
Un sacerdote católico traiciona su vocación religiosa al convertirse en
guerrillero. Abandona el camino cristiano de transformación del mundo mediante
el amor y el perdón y pervierte su sacerdocio al elegir el camino de la
violencia para cambiar las estructuras sociales.
Cuando hablo de instrumento,
sé que puede haberlo mejores para cada uno. Hoy, para mí, en la lucha
revolucionaria de Guatemala, el mejor camino, el mejor instrumento, es mi
pertenencia al EGP. Eso no quiere decir que sea un instrumento sin defectos ni
deficiencias, pero es el mejor que encuentro y en el que daré mi aporte a la
lucha revolucionaria.
Es triste ver cómo alguien desprecia la “perla fina” del Evangelio de
Jesucristo, que había adquirido vendiendo todo lo que tenía, para quedarse con
una perla falsa.
Después que logremos el
triunfo, seguiré en las tareas necesarias a la construcción de una nueva
sociedad revolucionaria, siempre en las tareas que la revolución me asigne.
Aquí el P. Hoyos muestra su apego al erróneo dogma marxista sobre la inevitabilidad de la Revolución y de su triunfo.
Respeto y aprecio otros
caminos, pero cada quien tiene la responsabilidad de hacer la opción por el
camino que cree más apropiado para uno mismo. Una vez echada la suerte con la del
pueblo, yo sentiría grandes contradicciones sabiendo que aún en el caso de no
llegar al triunfo, podría sobrevivir. Si fracasa nuestro pueblo (cosa que no
sucederá), prefiero correr todas sus consecuencias.
Gracias a Dios, la Revolución marxista no logró su objetivo ni en
Guatemala ni en el resto de
Donde quiera que me llegue la
última hora, estaré sirviendo al pueblo con los mismos ideales y luchando
siempre con la misma esperanza y seguridad del triunfo y haciendo que el amor
esté presente por encima de las demás cosas en todo lo que haga. El hombre
Nuevo tardará mucho en crecer en mí, pero al menos, daré los primeros pasos
para lograrlo y contribuiré a que sea el hombre nuevo el que viva en la nueva
sociedad.
El “hombre nuevo” referido por
San Pablo nace de la gracia de Dios, acogida con fe, esperanza y caridad. No
surgirá jamás del esfuerzo del hombre por alcanzar una salvación puramente
terrena, al margen o en contra de Dios.
4. Conclusión
Pese a los notables
acontecimientos del año 1989 y a sus grandes repercusiones sobre la popularidad
del marxismo, la seria amenaza que el catolicismo marxista representó para la
Iglesia latinoamericana no ha desaparecido todavía. Líderes de la teología de
la liberación de tendencia marxista, como Leonardo Boff,
continúan teniendo demasiada influencia dentro de
Nuestro Señor Jesucristo, quien
nos prometió que los poderes del infierno no prevalecerán contra Su Iglesia, la
guarde hoy contra los errores de Boff y compañía,
como antaño la guardó contra los errores de Arrio, Nestorio y Eutiques.
Carta a los Senadores sobre el Proyecto de
Ley
de Defensa del Derecho a
Instituto Arquidiocesano
de Bioética “Juan Pablo II”
Sr/a. Senador/a
De nuestra mayor consideración:
Le agradecemos la gentileza de prestar su
atención a los comentarios que nos merece el Proyecto de ley de "Salud
sexual y reproductiva" que será puesto a consideración del Senado el Martes 16 de Octubre del presente año.
El Instituto Arquidiocesano
de Bioética "Juan Pablo II" viene siguiendo desde hace muchos años
con atención y preocupación la temática de la legalización del aborto y otros
proyectos de ley relacionados con la vida y la familia.
Nuestra conciencia nos obliga a plantearle
las razones por las cuales entendemos altamente inconveniente la aprobación de
este proyecto de ley que costaría la vida de niños uruguayos inocentes y
dañaría el bienestar de la familia y de la sociedad uruguaya toda.
Esto último lo decimos en referencia al
capítulo 1º del proyecto, en el cual se establece una serie de normas
desvinculadas de la realidad natural del varón y la mujer, la sexualidad humana
y la familia, que sólo pueden llevar a la destrucción de la misma familia y por
tanto de la sociedad toda, así como a la tragedia individual de las personas.
Nos preocupa especialmente en este punto la
posibilidad de que los derechos de la patria potestad sean en la práctica
abolidos en caso de aprobarse este proyecto, quedando los menores de edad a
disposición de extraños, en materia tan grave como la sexualidad, sin
posibilidad de intervención de los padres.
Los motivos en que nos apoyamos son los que
surgen de la razón basada en el respeto a la naturaleza y la dignidad de la
persona humana y los valores que le son esenciales, y que también están
recogidos en
Nos interesa destacar que no solamente
aportamos críticas al proyecto de ley, sino que también presentamos otro
proyecto, que ya fue entregado al Presidente de
Entendemos que la solidaridad con la mujer
no debe expresarse ante todo presionándola de diversas maneras para que aborte,
sino apoyándola para que pueda dar a luz y eliminando obstáculos y dificultades
que la puedan llevar a tomar decisiones que lamente durante toda su vida.
Los problemas que se enfrentan y que
involucran a una madre y a un hijo no pueden resolverse propiciando la
destrucción o el desinterés por uno u otro, sino apoyándolos a los dos.
Todos y cada uno de los párrafos que aparecen
en este informe fueron debidamente meditados y estudiados por todos los
miembros del Instituto, en donde hay médicos, abogados y psicólogos, cuyo
principal fin está en hacer sugerencias que puedan iluminar en un momento de
decisiones tan difíciles.
Este correo es simplemente un anticipo del
documento escrito que le será entregado a Ud.
personalmente en el decurso de los próximos días. En él adjuntamos el
comentario al proyecto de ley precedido de un breve resumen del mismo.
Agradeciéndole la deferencia y anunciándole
desde ya, en la medida de que a Ud. le sea posible,
nuestra próxima visita, le saluda atentamente
Por el Instituto Arquidiocesano de Bioética "Juan Pablo II"
Prof. Dr.
Montevideo,
13 de octubre de 2007
*******
Resumen breve de las razones por las que entendemos
que este proyecto
debe
ser votado negativamente en su totalidad
1)
Atropella la libertad de enseñanza (art.
68 de
2) Al proclamar: a) que la satisfacción del placer sexual predomina sobre la función biológica vinculada a la procreación, desconoce la realidad, que indica que ambos aspectos tienen por lo menos la misma importancia; y b) que cada uno tiene derecho a procurar su satisfacción sexual según sus propias necesidades y preferencias, reconoce como contenidos de la “libertad sexual” al incesto, la poligamia, la poliandria, la necrofilia, la zoofilia y una larga serie de etcéteras.
3) Impone la educación, ya desde el ciclo primario, en el ejercicio de los “derechos sexuales y reproductivos”.
4) Promueve unos pretendidos derechos de los niños, las niñas y los adolescentes a la información y a servicios de salud sexual y reproductiva.
5) Promueve el acceso universal a métodos contraceptivos como la ligadura de trompas y la vasectomía en un país con una población envejecida y escasa, donde los nacimientos no alcanzan a cubrir las defunciones y la emigración.
6) Hace del aborto (llamándolo “interrupción del embarazo” para disimular la realidad del aborto) un derecho de la mujer, que puede ejercer: a) dentro de los 3 meses de embarazo por su sola voluntad, sin más requisito que invocar “las condiciones en que sobrevino la concepción” o “situaciones de penuria económica, sociales, familiares o etáreas que, a su criterio [sin respaldo de prueba o investigación alguna], le impidan continuar con el embarazo”; y b) en cualquier momento, si el embarazo implica un grave riesgo para la salud de la mujer o si implica un proceso patológico que provoque malformaciones congénitas incompatibles con la vida extrauterina; hoy en día, los avances de la ciencia médica permiten afirmar que son excepcionalísimos los casos en que la vida del hijo ponga en peligro la vida de la madre sin que se pueda intentar salvar a ambos, aunque pueda darse como efecto no querido la muerte del hijo. Con el concepto amplio de “salud” que maneja el proyecto, en realidad se autoriza el aborto por cualquier motivo hasta los nueve meses. Y por lo que hace a las malformaciones del feto incompatibles con la vida extrauterina, el aborto es innecesario.
7) Permite el aborto por la sola voluntad del médico cuando la mujer no se halla en condiciones de manifestar la suya propia, presumiendo en ella, de manera arbitraria, la opción por el aborto.
8) Impone al juez autorizar el aborto a pedido de una persona declarada incapaz, dejando de lado al curador, al que ni siquiera se le da noticia.
9)
Obliga a las instituciones privadas a realizar los
abortos que sus beneficiarios le solicitan, inclusive en contra de los
objetivos para los que la institución fue creada y que fueron aprobados por el
P. Ejecutivo; esto supone una violación de la libertad de asociación (art. 39
de
10)
Limita arbitrariamente de diversas maneras la objeción
de conciencia que el art. 72 de
Vuelve
a la Tabla de Contenidos
Mariano Artigas
Publicado en Aceprensa, 46/92 (1 abril 1992).
Todo el mundo ha oído
hablar del caso de Galileo, casi siempre de modo tendencioso. Pocos saben que Lavoisier, uno de los fundadores de la química, fue
guillotinado por
Cuando se habla de
ciencia y fe, a mucha gente le pasan por la cabeza dos palabras: oposición
y Galileo. Pocos piensan en colaboración y nadie en Duhem. Es una lástima.
Galileo murió de muerte
natural
Cada año hablo varias
veces de Galileo en mis clases y conferencias. Seguramente, muchos oyentes
piensan que Galileo fue quemado por
Esto me sucedió por
última vez en enero pasado. Vino a verme un sacerdote que había asistido a mi
conferencia. Estaba indignado, y con razón. Nos encontrábamos en Roma, donde él
trabaja en su tesis doctoral en Teología, y me preguntaba: ¿cómo se explica que
una persona como yo, que soy sacerdote católico desde hace varios años, que he
estudiado en un Seminario y en una Universidad Pontificia, me entere ahora, a
estas alturas, de que a Galileo no le mataron? Y añadió: hace pocos días, un
compañero de mi Residencia estuvo visitando el Palacio del Quirinal, y nos
contó que el guía, en un momento de la visita, señaló un balcón bien visible y
dijo: desde ese balcón, el Papa hizo el gesto de poner el dedo hacia abajo,
para condenar a Galileo a muerte.
¿Cómo se explica todo
esto? No lo sé. Es muy raro. La verdad es que Galileo nació el martes 15 de
febrero de 1564, y murió el miércoles 8 de enero de 1642, en su casa, una villa
en Arcetri, cerca de Florencia. Cuenta Viviani, que permaneció continuamente junto a él en los
últimos treinta meses, que su salud estaba muy agotada: tenía una grave
artritis desde los 30 años, y a esto se unía "una irritación constante y casi insoportable en los párpados"
y "otros achaques que trae consigo
una edad tan avanzada, sobre todo cuando se ha consumido en el mucho estudio y
vigilia". Añade que, a pesar de todo, seguía lleno de proyectos de
trabajo, hasta que por fin "le asaltó
una fiebre que le fue consumiendo lentamente y una fuerte palpitación, con lo
que a lo largo de dos meses se fue extenuando cada vez más, y, por fin, un
miércoles, que era el 8 de enero de 1642, hacia las cuatro de la madrugada,
murió con firmeza filosófica y cristiana, a los setenta y siete años de edad,
diez meses y veinte días".
El fantasma de Galileo
En 1633 tuvo lugar, en
Roma, el famoso proceso contra Galileo. No fue condenado a muerte, ni nadie lo
pretendió. Nadie le torturó, ni le pegó, ni le puso un dedo encima; no hubo
ninguna clase de malos tratos físicos. Fue condenado a prisión que, teniendo en
cuenta sus buenas disposiciones, fue inmediatamente conmutada por arresto
domiciliario. Desde el proceso hasta que murió, vivió en su casa. Siguió
trabajando con intensidad, y publicó su obra más importante en esa época.
Tres de los diez altos
dignatarios del tribunal se negaron a firmar
Por tanto, acaban de
cumplirse 350 años desde la muerte natural de Galileo. Estoy de acuerdo con mi
oyente de Roma: parece mentira que, a estas alturas, casi todo el mundo, curas
católicos incluidos, estén seriamente equivocados sobre importantes aspectos de
un caso que se utiliza continuamente para atacar a la Iglesia y para afirmar,
como si fuera un hecho histórico, que la religión en general y la Iglesia
católica en particular siempre han estado en contra del progreso científico.
El caso de Lavoisier
¿Quién sabe algo, en
cambio, acerca del caso de Lavoisier, bastante más
serio que el de Galileo?
Antoine Laurent
Lavoisier nació el 26 de agosto de 1743 en París.
Realizó muchos trabajos científicos importantes. En la Academia de Ciencias se
publicaron más de 60 comunicaciones suyas. Fue uno de los protagonistas
principales de la revolución científica que condujo a la consolidación de la
química, por lo que se le considera, con frecuencia, como el padre de la
química moderna.
Su gran pecado consistió
en trabajar en el cobro de las contribuciones. Por este motivo, fue arrestado
en 1793. Importantes personajes hicieron todo lo que pudieron para salvarle.
Parece que Halle expuso al tribunal todos los trabajos que había realizado Lavoisier, y se dice que, a continuación, el presidente del
tribunal pronunció una famosa frase: "La
República no necesita sabios". Lavoisier fue
guillotinado el 8 de mayo de 1794, cuando tenía 51 años. Joseph Louis Lagrange, destacado matemático cuyo apellido es bien
conocido por todos los matemáticos y físicos, dijo el día siguiente: "ha bastado un instante para segar su
cabeza; habrán de pasar cien años antes de que nazca otra igual".
Evidentemente, Lavoisier no fue guillotinado por
Cuando acababa de
escribir el párrafo anterior -les doy mi palabra- ha venido a verme un amigo,
profesor de biología y buen católico. Hemos comentado lo que yo estaba
escribiendo. Me ha dicho que hace poco, un amigo suyo de otro país, le comentó:
¿Eres biólogo y católico a la vez?, ¡qué raro! Es el primer caso que conozco...
Lo sucedido viene como
anillo al dedo. Resulta un poco extraño, pero es real. Probablemente, por
motivos que los historiadores y sociólogos podrían investigar, durante mucho
tiempo se ha pensado, en muchos ambientes, que la ciencia y la religión son
cosas opuestas. La verdad es que no es verdad. Los grandes pioneros de la
ciencia moderna eran cristianos. Galileo siempre fue católico. Entre los
científicos de todas las épocas, no son pocos los cristianos convencidos. En la
actualidad, los científicos no creyentes suelen reconocer que su agnosticismo
no tiene nada que ver con la ciencia, y que no existe ninguna dificultad
objetiva para ser buen científico y buen cristiano a la vez.
Duhem: físico, filósofo,
historiador... y católico
Esto nos lleva de la
mano al caso de Duhem. Se trata de un personaje muy
conocido, aunque no siempre bien interpretado, en el ámbito de la filosofía de
la ciencia, y totalmente desconocido para la opinión pública. Sin embargo, vale
la pena saber qué hizo.
Pierre Duhem fue un físico francés de gran talla intelectual.
Nació en 1861 y murió en 1916. La lista de sus artículos y libros ocupa 17
páginas de un libro de buen tamaño. Escribió mucho sobre temas científicos muy
especializados, y también se ocupó de filosofía e historia de
Que yo sepa, ninguna
obra de Duhem, al menos de las más importantes, está
traducida al castellano. Hay, en cambio, algunas traducidas a otros idiomas;
incluso una de ellas, "La teoría
física", fue traducida al alemán dos años después de su aparición, con
un prefacio muy favorable de Ernst Mach, otro
importante físico-filósofo cuyas ideas tenían poco de católicas.
Duhem es el pionero de los
estudios históricos acerca de la ciencia medieval, tema que tiene una
importancia cada vez mayor en la actualidad. Éste es el aspecto en el que me
voy a detener.
El origen de la ciencia
moderna
Duhem era un trabajador
infatigable que, a pesar de su gran talla, no llegó a ser profesor en París,
quizá debido a obstáculos ideológicos. Esto le permitió trabajar mucho por su
cuenta. Estaba interesado en la historia de la ciencia y se puso a investigar
en el pasado. Ante su sorpresa, fue encontrando en los archivos franceses
muchos manuscritos antiguos, nunca publicados, que arrojaban nuevas luces
acerca del nacimiento de la ciencia moderna.
Según el cliché generalmente admitido, la ciencia
moderna parecía haber nacido en el siglo XVII prácticamente de
Para comprender la
situación, conviene tener en cuenta que la imprenta no existió hasta el siglo
XV. Las obras anteriores, y por tanto, las obras de los medievales, eran
manuscritos. Cuando se descubrió la imprenta, muchos manuscritos quedaron en el
olvido de los archivos. Los pioneros de la nueva ciencia no se preocuparon de
señalar sus deudas intelectuales con los autores anteriores, sino más bien de
subrayar la novedad de sus trabajos.
Duhem trabajó directamente
con muchos manuscritos medievales inéditos. Su trabajo le llevó al
convencimiento de que
La matriz cultural
cristiana
Stanley Jaki
nació en Hungría en 1924. Se estableció en los Estados Unidos en 1951. Es
doctor en Física y en Teología, profesor de la Universidad de Seton Hall (New Jersey), y ha sido invitado a dar cursos en las
Universidades de Edimburgo, Oxford, Princeton, Sidney y en muchas otras. Ha publicado cerca de 30 libros
sobre las relaciones de la ciencia con la filosofía y
Jaki dedicó un gran esfuerzo
a escribir la primera biografía amplia sobre Pierre Duhem,
que fue publicada en 1984 por
Jaki afirma que en las
grandes culturas de la antigüedad (Babilonia, Egipto, Grecia, Roma, India,
China, etc.), la ciencia experimental no encontró un terreno propicio. Más
bien, los escasos intentos de nacimiento acabaron en sucesivos abortos. Un
factor determinante fue que en esas culturas se representaba la naturaleza como
sometida a unas divinidades caprichosas, o se pensaba en ella de modo
panteísta. Jaki examina estos problemas desde el
punto de vista histórico y concluye que el nacimiento de la ciencia moderna
sólo fue posible en la Europa cristiana, cuando se llegó a dar lo que llama la
"matriz cultural cristiana".
Esa matriz cultural
incluía la creencia en un Dios personal creador, que ha creado libremente el
mundo. Porque la creación es libre, el mundo es contingente, y sólo lo podemos
conocer si lo estudiamos con ayuda de la observación y
De hecho, es fácil
comprobar que los grandes pioneros de la ciencia moderna compartían estas
convicciones, que las tenían porque eran cristianos y vivían dentro de una
matriz cultural cristiana, y que en algunos casos ellos mismos afirmaron la
importancia que esas ideas tenían para su trabajo científico. Por ejemplo, Kepler hizo muchos intentos durante años hasta que encontró
sus famosas leyes, convencido de que tenían que existir en un universo creado
por la sabiduría divina, y de que tenían que estar de acuerdo con los datos observacionales de Tycho Brahe.
Desde luego, no basta
ser cristiano para hacer ciencia; la ciencia se hace con matemáticas y
experimentos. Pero la ciencia moderna nació y se ha desarrollado durante siglos
en un occidente cristiano que le ha proporcionado una matriz adecuada.
Ciencia, cultura e
ideología
Comprendo que estas
afirmaciones puedan extrañar a algunos. Las obras de Duhem,
las de Jaki y otros autores semejantes, no suelen
estar traducidas al castellano. Además, durante mucho tiempo se ha presentado a
la ciencia como si estuviera en perpetua lucha con la religión, aunque esto no
corresponde a los hechos. A la opinión pública le llega una imagen deformada del
caso de Galileo y, en general, de las relaciones entre ciencia y religión.
Duhem advirtió expresamente
acerca de la importancia ideológica y cultural que tienen la ciencia y la
filosofía de la ciencia en nuestra civilización. Esto es cada vez más actual.
No me resisto a darles algunas pistas, por si les interesan.
Stanley Jaki
ha publicado recientemente un libro sobre Duhem.
Tiene 278 páginas, e incluye una selección de textos originales de Duhem. Se titula "Scientist and Catholic:
Pierre Duhem", y ha sido publicado en 1991
por Christendom Press: Christendom College, Front Royal, VA 22630, USA.
En 1990, Ediciones
Palabra, de Madrid, publicó "Ciencia,
fe y cultura", que contiene una serie de ensayos de Stanley Jaki, lo primero de Jaki que se ha publicado en castellano.
El que suscribe ha
escrito tres libros fáciles de leer sobre estos temas. Uno acaba se publicarse
en Ediciones Palabra (Madrid), y se titula "El hombre a la luz de la ciencia". En un par de meses estrarán disponibles otros dos, de la misma editorial,
titulados "Las fronteras del
evolucionismo" y "Ciencia,
razón y fe". Perdonen por la auto-propaganda, pero con frecuencia
recibo consultas sobre este tipo de bibliografía. Si les interesan estos temas,
les gustarán: en sus primeras versiones, se han hecho cuatro ediciones en pocos
años. Si tienen alguna queja y la escriben, la recibiré con gusto y les
contestaré. De veras. Va siendo hora de que se aclaren unas cuantas cosas.
Fuente: http://www.unav.es/cryf/trescasos.html
Orden y unidad del
itinerario de iniciación
Diác.
Los sacramentos de iniciación,
Bautismo, Confirmación y Eucaristía, ponen los fundamentos de la vida
cristiana. En los primeros siglos del cristianismo, los sacramentos de
iniciación se celebraban simultáneamente (1). Es a partir del siglo IV y hasta
el XIII que, al incorporarse masivamente el Bautismo de los párvulos, éste se
separa de la Confirmación y la Eucaristía, manteniendo el orden de los
sacramentos de iniciación: Bautismo, Confirmación y Eucaristía. La decisión de
san Pío X de admitir a la recepción de la Eucaristía en una edad más temprana,
en el entorno de los 7 años, hizo que algunos propusieran y desplazaran la
Confirmación hacia la adolescencia, 14 o 15 años. Hoy el RICA (2) establece
para los adultos, pidiendo autorización al ordinario del lugar, que se celebren
en el orden inicial.
El sacramento de la confirmación
en algunas diócesis (3), en la actualidad, se administra luego de la primera
comunión, esta decisión pastoral tomada por los obispos, presenta algunas
distorsiones en torno a la fundamentación teológica
del orden en que deben recibirse, y a la conveniente unidad que debe expresarse
en el itinerario de la iniciación cristiana. El Papa Benedicto XVI, tratando
acerca de las diversas praxis de la Iglesia en Occidente y Oriente en torno al
orden de los sacramentos de iniciación, precisa que “no se trata propiamente de diferencias de orden dogmático, sino de
carácter pastoral” (4).
El Catecismo de
la Iglesia Católica en el número 1212 nos habla de los sacramentos de
iniciación y de sus mutuas relaciones:
“Mediante los sacramentos de la iniciación
cristiana, el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, se ponen los
fundamentos de toda vida cristiana. "La participación en la naturaleza
divina que los hombres reciben como don mediante la gracia de Cristo, tiene
cierta analogía con el origen, el crecimiento y el sustento de la vida natural.
En efecto, los fieles renacidos en el
Bautismo se fortalecen con el sacramento de la Confirmación y finalmente, son
alimentados en la Eucaristía con el manjar de la vida eterna, y así, por
medio de estos sacramentos de la iniciación cristiana, reciben cada vez con más
abundancia los tesoros de la vida divina y avanzan hacia la perfección de la
caridad" (Pablo VI, Const. apost. "Divinae consortium naturae"; cf OICA, praen. 1-2)”.
Desde que esta práctica ha
entrado en vigencia pasaron más de 50 años, lo que permite afirmar que es
posible y deseable una evaluación. ¿Cuál será el parámetro que nos ayude a
evaluar la situación actual? No resulta sencillo establecer un parámetro único.
Tal vez la razón pastoral más esgrimida sea aquella que privilegia la decisión
libre y responsable de los candidatos.
Quiero partir de una serie de
hechos constatables de signo negativo que se
visualizan en nuestras comunidades y que motivan esta reflexión: hay un número
considerable de personas que no han recibido la Confirmación (5) y que,
participando habitualmente de las eucaristías dominicales, sin impedimento
alguno, no ven la necesidad de corregir esta situación. Por otra parte, el
porcentaje de confirmados es muy inferior al de los que reciben la primera
comunión, y éste, se encuentra muy por debajo de los que son bautizados. Una
Iglesia local que tiene este mapa de porcentajes con tales características en
la recepción de los sacramentos de iniciación, seguramente carece de testigos.
La comunidad eclesial seguramente tiene una tendencia a la inmadurez de la fe,
debido al porcentaje bajo de creyentes que poseen los tres sacramentos de la
iniciación cristiana. Hay una eficacia insustituible de la maduración en la
vida cristiana que nos viene por la Confirmación.
Abordaremos dos de las
dificultades frutos de este orden, que encontramos en la situación actual: la
primera es la distorsionada comprensión de la relación que se establece entre
bautismo y confirmación, y la segunda es la que se origina entre los
sacramentos de la confirmación y
El orden de los sacramentos de iniciación cristiana
Hay un orden en la recepción de
los sacramentos de iniciación, que tiene su impronta en la verdad intrínseca de
cada sacramento y en sus relaciones mutuas. A nadie se le ocurre pensar que es
posible alterar el orden comenzando por otro sacramento que no sea el Bautismo.
Él es la puerta que nos introduce en la vida sacramental. El Bautismo es la
fuente de la vida nueva en Cristo, de la cual brota toda la vida cristiana (6).
La situación actual ha generado diversas incomprensiones y
confusiones, frutos del orden de recepción actual: Bautismo, Eucaristía y
Confirmación. Se ha desvanecido en la conciencia creyente la relación que hay entre Bautismo y Confirmación. “Para comprender toda la riqueza de gracia
contenida en el sacramento de la confirmación, que con el bautismo y la
Eucaristía constituye el conjunto orgánico de los «sacramentos de la iniciación
cristiana», es preciso captar su significado a la luz de la historia de la
salvación” (7). “El vínculo
inseparable que existe entre la Pascua de Jesucristo y la efusión pentecostal del Espíritu Santo se expresa en la íntima
relación que une los sacramentos del bautismo y
Recordemos que el n. 1275 del
Catecismo de la Iglesia Católica dice:
“La iniciación cristiana se realiza mediante el conjunto de tres
sacramentos: el Bautismo, que es el comienzo de la vida nueva; la Confirmación
que es su afianzamiento; y la Eucaristía que alimenta al discípulo con el
Cuerpo y la Sangre de Cristo para ser transformado en Él”.
La Confirmación es presentada en
relación al Bautismo, es decir, algo que se inició en el Bautismo y que alcanza
su plenitud con
“Desde los tiempos
apostólicos, para llegar a ser cristiano se sigue un camino y una iniciación
que consta de varias etapas. Este camino puede ser recorrido rápida o
lentamente. Y comprende siempre algunos elementos esenciales: el anuncio de la
Palabra, la acogida del Evangelio que lleva a la conversión, la profesión de
fe, el Bautismo, la efusión del Espíritu Santo, el acceso a la comunión
eucarística”.
Santo Tomás de Aquino, conocido
por el apelativo de doctor Angélico, expresa con total claridad los vínculos
que se establecen entre ambos sacramentos:
“El
carácter de la confirmación supone necesariamente el carácter del bautismo. De
tal manera que si alguien se confirmase sin haber recibido el bautismo, no
recibiría nada y tendría que confirmarse de nuevo después del bautismo. Y la
razón se funda en que, como ya vimos (a.l; q.65 a.l), la
confirmación viene a ser con relación al bautismo lo que el crecimiento al
nacimiento. Ahora bien, es evidente que nadie puede llegar a la madurez si
previamente no nace. Y, de modo semejante, nadie puede recibir la confirmación
si antes no se bautiza” (9).
Nuevamente aborda las mutuas
relaciones que se establecen entre ambos al responder a la pregunta sobre la
necesidad de todos los sacramentos para la salvación: “Según la segunda manera de necesidad son necesarios los otros
sacramentos, porque la confirmación
perfecciona en cierto modo el bautismo...” (10). Como enseña el
Catecismo de la Iglesia católica, la confirmación «perfecciona la gracia bautismal; (...) da el Espíritu Santo para
enraizarnos más profundamente en la filiación divina, incorporarnos más
firmemente a Cristo, hacer más sólido nuestro vínculo con la Iglesia,
asociarnos todavía más a su misión y ayudarnos a dar testimonio de la fe
cristiana por la palabra acompañada de las obras» (11). En la tercera
fórmula de las renuncias bautismales el Obispo le dice a los confirmandos: “Por
medio de la Confirmación el Espíritu Santo completará en ustedes la obra
del Bautismo. Así serán cristianos perfectos” (12).
El obispo de la diócesis de
Phoenix, al igual que otras muchas a lo largo de América, ha revertido la
situación actual, volviendo al orden establecido históricamente, “el orden natural de los Sacramentos de
Iniciación Cristiana” (13).
La Confirmación es una etapa de
un itinerario de iniciación, no es una realidad autónoma, está en relación al
Bautismo y
La Eucaristía fuente y cumbre de
la iniciación cristiana
Es vital reafirmar con la Iglesia, que la
Eucaristía es la plenitud de la iniciación cristiana. Disponen hacia ella el
Bautismo y la Confirmación, al tiempo que luego de recibida, ella se vuelve el
alimento que nutre la vida de todo peregrino. Nuestra vida tiende a la unión
con Cristo, presente substancialmente, con su cuerpo, alma, sangre y divinidad,
en
Seguimos el pensamiento de Santo Tomás:
“Hablando en
absoluto, la eucaristía es el más importante de todos los sacramentos. Y esto
resulta de tres consideraciones. Primera, porque contiene realmente a Cristo en persona, mientras que los otros
contienen una virtud instrumental participada de Cristo, como se ha dicho más
arriba (q. 62 a. 4 ad 3; a. 5). Y ya se sabe que ser una cosa por esencia es
más importante que serlo por participación. Segunda, por la relación de los
sacramentos entre sí. Todos los demás
sacramentos están ordenados a la eucaristía como a su fin. Es claro, por ej., que el sacramento del orden está destinado a la
consagración de la eucaristía, el bautismo tiende a recibirla, la confirmación
dispone a no abstenerse de ella por vergüenza, la penitencia y la extremaunción
preparan al hombre para recibir dignamente el cuerpo de Cristo y, finalmente,
el matrimonio se aproxima a la eucaristía al menos por su significado, en
cuanto que significa la unión de Cristo con la Iglesia, cuya unidad está
representada en el sacramento de la eucaristía, por lo que el Apóstol dice en Ef 5,32: Este sacramento es grande, lo digo
refiriéndolo a Cristo y a
Postergar la Confirmación para el período de
la adolescencia-juventud y cubrirla con palabras de reconocimiento a la
responsabilidad y madurez de los candidatos, ¿no distorsiona la verdad que
acabamos de expresar? ¿No deberíamos exigir esta responsabilidad y madurez para
la unión tan única que se da por medio de la Eucaristía?
Es curioso
observar, no sólo la magra respuesta de los candidatos al sacramento de la Confirmación,
sino el corrimiento que se ha realizado, ubicándose al final de
Es necesario
prepararse adecuadamente, acompañado por la comunidad eclesial y familiar, pero
siempre será una acción gratuita de Dios. “Se
ha de tener siempre presente que toda la iniciación cristiana es un camino de
conversión, que se debe recorrer con la ayuda de Dios y en constante referencia
a la comunidad eclesial, ya sea cuando es el adulto mismo quien solicita entrar
en la Iglesia, como ocurre en los lugares de primera evangelización y en muchas
zonas secularizadas, o bien cuando son los padres los que piden los Sacramentos
para sus hijos. A este respecto, deseo llamar la atención de modo especial
sobre la relación que hay entre iniciación cristiana y familia. En la acción
pastoral se tiene que asociar siempre la familia cristiana al itinerario de
iniciación” (17).
La
iniciación es un proceso mistagógico que lleva toda
1) Hoy, pues, en todos los ritos latinos y orientales la iniciación
cristiana de adultos comienza con su entrada en el catecumenado, para alcanzar
su punto culminante en una sola celebración de los tres sacramentos del
Bautismo, de la Confirmación y de la Eucaristía (cf. AG 14; CIC can. 851. 865.
866). En los ritos orientales la iniciación cristiana de los niños comienza con
el Bautismo, seguido inmediatamente por la Confirmación y la Eucaristía,
mientras que en el rito romano se continúa durante unos años de catequesis,
para acabar más tarde con la Confirmación y la Eucaristía, cima de su
iniciación cristiana (cf. CIC can. 851, 2; 868).
2) Ritual de Iniciación
Cristiana de Adultos.
3) Todas las diócesis
en Uruguay han asumido esta práctica.
4) Benedicto XVI,
Exhortación Apostólica Sacramentum Caritatis, n.
17.
5) Mons. William S. Skylstad reflexionaba en torno a la Confirmación y los
sacramentos de Iniciación, en la página 7 de la edición del 30 de julio de 1998
del Inland Register:
“Todavía no se han sellado muchos de
nuestros adultos con este regalo. Es por eso que he dado un permiso especial a
los pastores para que en los próximos dos años, al Tiempo de
6) CIC n. 1254.
7) Juan Pablo II,
Catequesis del 30 de septiembre de 1998; la confirmación como culminación de la
gracia bautismal.
8) Ibíd.
9) Santo Tomás de
Aquino, Suma Teológica IIIa, c. 72, a. 6.
10) Ibíd. IIIa, c. 65, a. 4.
11) CIC n. 1316.
12) Ritual Romano de
los Sacramentos, 490.
13) El 15 de mayo de
2005, el obispo Thomas J. Olmestd promulgó las nuevas
Normas y guías para el establecimiento del orden de los sacramentos de
Iniciación en la Diócesis de Phoenix.
14) Benedicto XVI,
Exhortación Apostólica Sacramentum Caritatis, n.
18.
15) Ibíd., n. 17.
16) Ibíd., n. 17.
17) Ibíd., n. 19.
18) Benedicto XVI, SC,
n. 64.
Canciones del alma en la íntima comunicación de unión
de amor de Dios
San Juan de la Cruz
¡Oh
llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!,
pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres;
rompe
la tela de este dulce encuentro.
¡Oh cauterio suave!,
¡oh regalada llaga!,
¡oh mano blanda!, ¡oh toque
delicado,
que a vida eterna sabe
y
toda deuda paga!;
matando muerte, en vida la has trocado.
¡Oh lámparas de fuego,
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que
estaba oscuro y ciego,
con extraños primores
calor y luz dan junto a su querido!
¡Cuán
manso y amoroso
recuerdas en mi seno,
donde
secretamente solo moras!,
y en tu aspirar sabroso,
de bien y gloria lleno,
¡cuán delicadamente me enamoras!
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