Fe y Razón

Revista gratuita de teología y cultura católicas

Publicación del Centro Cultural Católico “Fe y Razón”

Desde Montevideo (Uruguay), al servicio de la evangelización

Nº 129 – 3 de marzo de 2017

 

Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est

(“Toda verdad, dígala quien la diga, procede del Espíritu Santo”)

Santo Tomás de Aquino

 

 

Tabla de Contenidos

 

Sección

Título

Autor o Fuente

Editorial

Tres principios para la pastoral de la Iglesia

Equipo de Dirección

Libros

Libros publicados o recomendados por Fe y Razón

Equipo de Dirección

Donaciones

Solicitud de donaciones para Fe y Razón

Equipo de Dirección

Magisterio

Discurso a los Obispos de Alemania en visita ad limina

Papa Francisco

Magisterio

Respuesta a una duda planteada sobre la doctrina propuesta en la Carta Apostólica Ordinatio Sacerdotalis

Congregación para la Doctrina de la Fe

Espiritualidad

«Silencio» de Scorsese y «Clamor» de los mártires de Nagasaki

Pbro. Dr. José María Iraburu

Espiritualidad

Nuestra Señora de Fátima hoy: oración y penitencia

Pbro. Dr. José María Iraburu

Espiritualidad

Después del año de la misericordia, el año de la conversión

Pbro. Leandro Bonnin

Teología

La apostasía de la razón

Bruno M.

Teología

Y ahora, cambiemos la fe católica sobre el sacerdocio

Bruno M.

Misiones

Testimonio de un budista convertido a la Santa Fe Católica

Padre Federico

Apologética

La divinidad de Cristo –El judaísmo, de entonces y de ahora

Raymond de Souza, KM

Familia y Vida

Population Council, Eugenesia, Racismo, ¿Vaticano?

Lic. Néstor Martínez Valls

Familia y Vida

El determinismo biológico como base del racismo

Lic. José Alfredo Elía Marcos

Humor

La Guardia Suiza se prepara para la invasión de San Marino

Cavernícola

Oración

Invocación a San José

Papa San Juan XXIII

 

 

Tres principios para la pastoral de la Iglesia

 

Equipo de Dirección

 

En estos tiempos, en los que se busca afanosamente una renovación de la pastoral de la Iglesia, vale la pena buscar en el pensamiento y la vida de los santos algunos principios básicos que sirvan de guía para que esa renovación sea lo más fructuosa posible. En esta ocasión ofrecemos tres frases de santos de los siglos XIX y XX que nos parecen especialmente apropiadas a esos efectos.

 

San Juan Bosco: “Dame las almas y llévate lo demás” (Da mihi animas caetera tolle: Génesis 14,21 según la Vulgata)

 

La pastoral de la Iglesia incluye la denominada “pastoral social”, que hoy suele estar centrada casi exclusivamente en las obras de misericordia corporales. Sin embargo, es preciso que la pastoral social y toda la pastoral den el debido relieve también a las obras de misericordia espirituales. El objetivo último de la Iglesia no es aumentar el bienestar material de las personas, sino ayudar a salvarlas, es decir conducirlas al Cielo. Se podría objetar que la Iglesia no tiene un solo objetivo último, sino dos: dar gloria a Dios y salvar a los hombres. Pero en realidad esos dos fines no son más que dos aspectos de una misma realidad, como nos enseñó San Ireneo de Lyon: “La gloria de Dios es el hombre viviente; y la vida del hombre es la visión de Dios”. El verdadero amor a Dios y el verdadero amor al prójimo nunca se oponen, sino que son las dos caras de una misma moneda. Por eso está bien decir que la Iglesia, Pueblo de Dios y Cuerpo de Cristo, existe para evangelizar, que tiene una índole misionera y que su ley suprema es la salvación de las almas (“Salus animarum, suprema Ecclesiae lex”). A fin de cumplir su misión de integrar a los hombres en la salvífica comunión divino-humana de la Iglesia, los cristianos (clérigos y laicos) debemos hacer y hacemos muchas cosas auxiliares (por ejemplo, quizás recaudaciones de fondos, actividades recreativas, deportivas o culturales, etc.). Pues bien, a menudo tendemos a perder de vista la necesaria conexión entre esas actividades periféricas y el fin central y último de la Iglesia. Y en este punto viene en nuestra ayuda el poderoso lema de Don Bosco: “Dame las almas y llévate lo demás”. En definitiva, lo importante en la acción pastoral es la salvación de las almas, su vida eterna. Todo lo demás es accesorio.

 

Beato Juan Bautista Scalabrini: “Un alma vale una diócesis

 

Esta frase del Beato Mons. Scalabrini, Obispo de Piacenza (Italia) que fundó una congregación religiosa dedicada a la atención espiritual de los migrantes, nos recuerda con fuerza el valor infinito de cada ser humano, creado por Dios a Su imagen y semejanza y llamado por Él a ser hijo de Dios y miembro de Su Iglesia. Como Mons. Scalabrini era Obispo, se dijo a sí mismo que un alma vale una diócesis; pero por ejemplo un Párroco podría aplicar este mismo principio diciéndose a sí mismo que un alma vale una parroquia. O sea, dejando de lado todo “carrerismo” eclesiástico (mal que también afecta a algunos laicos), los cristianos debemos poner todas las estructuras eclesiales, todos los oficios y encargos eclesiásticos, todos los programas e iniciativas pastorales, al servicio de la salvación, no sólo de los hombres en general, sino de cada uno en particular. El Buen Pastor trabaja intensamente por cada una de sus ovejas y da la vida por cualquiera de ellas.

 

San Josemaría Escrivá: “De cien almas nos interesan las cien” (Surco, 183)

 

Esta frase del fundador del Opus Dei nos recuerda que en cierto nivel fundamental (apriorístico o absoluto, digamos) no hay “prioridad pastoral” que valga. ¿A quiénes nos manda Nuestro Señor Jesucristo llevar su mensaje de conversión, salvación y vida eterna? A todas las personas, sin excepción alguna, sea cual sea su sexo, edad, nacionalidad, raza, condición social, religión o irreligión, etc. Ahora bien, esto no significa que las distintas prioridades pastorales establecidas por las Iglesias locales o la Iglesia universal en distintos momentos o lugares no sean válidas. Para comprender esto, podemos hacer una comparación con dos principios de la doctrina social de la Iglesia que se complementan entre sí. El principio de solidaridad dice que todos somos responsables de todos; pero el principio de subsidiariedad establece que esta corresponsabilidad fundamental debe respetar un orden, de tal modo que cada persona u organización tenga una responsabilidad propia y que las estructuras superiores (por ejemplo, los gobiernos nacionales o locales) no asuman para sí las tareas que deben hacer las personas, las familias, las empresas o las asociaciones civiles, sino que ayuden a éstas a cumplir sus propios roles. Volviendo a la pastoral, explicaremos esto con un ejemplo. Está bien que un Párroco dé una mano de vez en cuando a una parroquia vecina, si ésta lo necesita, pero básicamente él deberá dedicar su tiempo y sus energías a su propia parroquia. De cada cien parroquianos suyos, habrá de trabajar con alma y vida por los cien; y de cada cien parroquianos ajenos, también le interesarán los cien, pero por lo común no habrá de ocuparse personalmente de ellos. Como dice un refrán español que también le gustaba repetir a San Josemaría: “Que cada palo aguante su vela”. Ahora bien, si nuestro Párroco es responsable de una parroquia con diez mil habitantes, obviamente no podrá dirigirse a los diez mil a la vez, por lo que tampoco estará mal que empiece por unos u otros, según las estrategias o prioridades pastorales definidas por él, por su Obispo o por el Papa. Pero lo fundamental es que, aunque empiece con algunos, tenga siempre en mente a todos y de un modo u otro termine por hacer llegar a todos el Evangelio de Cristo y de la Iglesia; aunque al final algunos acepten el Evangelio y otros no.

 

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Libros publicados o recomendados por Fe y Razón

 

Equipo de Dirección

 

Libros de la Colección “Fe y Razón” disponibles en esta página de Lulu

(en dos versiones: impresa y electrónica; la versión electrónica es gratis)

 

1.      Miguel Antonio Barriola, “En tu palabra echaré la red” (Lc 5,5). Reflexiones sobre Dios en la historia

2.      Daniel Iglesias Grèzes, Razones para nuestra esperanza. Escritos de apologética católica

3.      Néstor Martínez Valls, Baúl apologético. Selección de trabajos filosóficos y teológicos publicados en “Fe y Razón”

4.      Guzmán Carriquiry Lecour, Realidad y perspectivas del laicado católico en nuestro tiempo

5.      Miguel Antonio Barriola, “Cristo amó a la Iglesia” (Ef 5,25). Reflexiones sobre la cristología de J. L. Segundo y la eclesiología de H. Küng

6.      Horacio Bojorge, Teologías deicidas. El pensamiento de Juan Luis Segundo en su contexto, Segunda edición

7.      Daniel Iglesias Grèzes, En el principio era el Logos. Apologética católica en diálogo con los no creyentes

8.      Daniel Iglesias Grèzes, Vosotros sois la sal de la tierra. El choque entre la civilización cristiana y la cultura de la muerte

9.      Daniel Iglesias Grèzes, Soy amado, luego existo. Reflexiones sobre el darwinismo, el diseño inteligente y la fe cristiana

10.  María Cristina Araújo Azarola, ¡Atrévanse a pensar! Selección de escritos filosóficos

11.  Néstor Martínez Valls, “No sin grave daño”. La necesidad urgente de la filosofía tomista en la Iglesia y en el mundo

           

Libros de la Colección “Fe y Razón” disponibles en Amazon (en formato electrónico)

 

12.  José María Iraburu, Comentarios sobre la Amoris Laetitia

13.  Néstor Martínez Valls, Comentarios sobre la Amoris Laetitia

 

Libros de Daniel Iglesias Grèzes disponibles en Amazon

 

Todo lo hiciste con sabiduría. Reflexiones sobre la fe cristiana y la ciencia contemporánea (impreso)

Todo lo hiciste con sabiduría. Reflexiones sobre la fe cristiana y la ciencia contemporánea (electrónico)

Columna y fundamento de la verdad. Reflexiones sobre la Iglesia y su situación actual (impreso)

Columna y fundamento de la verdad. Reflexiones sobre la Iglesia y su situación actual (electrónico)

Proclamad la Buena Noticia. Meditaciones sobre algunos puntos de la doctrina cristiana (impreso)

Proclamad la Buena Noticia. Meditaciones sobre algunos puntos de la doctrina cristiana (electrónico)

 

Libros de Carlos Caso-Rosendi disponibles en Amazon (en formato electrónico)

 

Vademécum de Apologética Católica: cómo usar la Biblia para defender la fe

Arca de Gracia: La Virgen María en la Biblia

Ark of Grace: Our Blessed Mother in Holy Scripture

Arca de Graça: Nossa Senhora nas Sagradas Escrituras (traducción al portugués de Carlos Martins Nabeto)

 

Libros de la Fundación GRATIS DATE: en esta página están disponibles 69 libros de diversos autores. Todas las obras pueden descargarse gratuitamente en formato EPUB, MOBI, PDF o ZIP.

 

Libros de la Editorial Vita Brevis: el catálogo de esta editorial abarca 29 libros de diversos autores. Todas las obras pueden adquirirse en formato impreso o electrónico.

 

Otros libros recomendados (en formato electrónico)

 

José Alfredo Elía Marcos, ¿Superpoblación? La conjura contra la vida humana

 

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Solicitud de donaciones para Fe y Razón

 

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Discurso a los Obispos de la Conferencia Episcopal Alemana

en su visita ad limina

Viernes 20 de Noviembre de 2015

 

Su Santidad el Papa Francisco

 

Queridos hermanos,

 

Me alegra poder saludarlos aquí en el Vaticano con motivo de su visita ad limina. La peregrinación a las tumbas de los Apóstoles es un momento importante en la vida de cada obispo. Significa una renovación de su vínculo con la Iglesia universal, que avanza a través del espacio y el tiempo como el Pueblo de Dios en movimiento, llevando fielmente el patrimonio de la fe a lo largo de los siglos y a todos los pueblos. Agradezco cordialmente al Cardenal Reinhard Marx, Presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, por su cortés saludo. Expreso mi gratitud a todos ustedes por ayudarme a cumplir el Ministerio de Pedro por medio de sus oraciones y su trabajo en las Iglesias particulares. Les agradezco especialmente por el gran apoyo que la Iglesia en Alemania ofrece a personas de todo el mundo por medio de sus numerosas obras de caridad.

 

Vivimos en un momento excepcional en el tiempo. Cientos de miles de refugiados han venido a Europa o han salido en búsqueda de refugio de la guerra y la persecución. Las Iglesias cristianas y muchos ciudadanos individuales de su país están proporcionando una enorme cantidad de ayuda a fin de alojar a estas personas, dándoles asistencia y cercanía humana. En el espíritu de Cristo continuemos enfrentando el desafío del enorme número de personas desposeídas. Al mismo tiempo apoyemos todas las iniciativas humanitarias que apuntan a hacer más soportables las condiciones de vida en sus países de origen.

 

Hay una gran diferencia entre las comunidades católicas del Este y del Oeste de Alemania, así como entre las del Norte y del Sur. La Iglesia trabaja con profesionalismo en los medios sociales y caritativos en todas partes y también es muy activa en el campo educativo. Es necesario asegurar que en estas instituciones se preste atención a la identidad católica; de esta manera ellas serán un factor positivo que no ha de ser subestimado en la construcción de una sociedad habitable. Además se nota un decrecimiento muy fuerte de la concurrencia a la Misa dominical, así como de la vida sacramental, particularmente en las regiones de tradición católica. En los años ’60 del siglo pasado casi cada miembro de la Iglesia asistía a Misa cada domingo, mientras que ahora los fieles [que asisten] representan menos del 10 por ciento. Cada vez menos gente recibe los sacramentos. El sacramento de la Penitencia casi ha desaparecido. Cada vez menos católicos reciben la Confirmación o contraen un Matrimonio católico. El número de las vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada ha disminuido notoriamente. Dados estos hechos se puede hablar verdaderamente de una erosión de la fe católica en Alemania.

 

¿Qué podemos hacer? Primeramente es necesario superar la resignación que paraliza. Por supuesto no es posible reconstruir lo que existía en el pasado a partir de los restos de los “bellos tiempos pasados”. Sin embargo, podemos dejarnos inspirar por las vidas de los primeros cristianos. Basta pensar en Priscila y Aquila, fieles de San Pablo. Como esposos ellos dieron testimonio con palabras convincentes (cf. Hechos 18:26), pero sobre todo con sus vidas, de que la verdad fundada en el amor de Cristo por su Iglesia es verdaderamente digna de fe. Ellos abrieron su hogar a la proclamación del Evangelio y sacaron fuerza para su misión de la Palabra de Dios. El ejemplo de estos “voluntarios” puede impulsarnos a reflexionar, dada la tendencia hacia una creciente institucionalización. Se inauguran nuevas estructuras en las que al final los fieles están ausentes. Es una suerte de nuevo pelagianismo que nos conduce a poner fe en las estructuras administrativas y las organizaciones perfectas. La excesiva centralización, en vez de mostrarse útil, complica tanto la vida de la Iglesia como su dinámica misionera

(cf. Evangelii Gaudium, n. 32). La Iglesia no es un sistema cerrado que rota constantemente alrededor de las mismas preguntas y dudas. La Iglesia está viva, se dirige a los seres humanos en su realidad, sabe cómo tocarlos y animarlos. Su rostro no está endurecido, su cuerpo se mueve; crece y tiene sentimientos: ella es el Cuerpo de Jesucristo.

 

El imperativo actual es la conversión pastoral, en otras palabras: La reforma de estructuras [de la Iglesia] que exige la conversión pastoral sólo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras, que la pastoral ordinaria en todas sus instancias sea más expansiva y abierta, que coloque a los agentes pastorales en constante actitud de salida y favorezca así la respuesta positiva de todos aquellos a quienes Jesús convoca a su amistad.” (Evangelii Gaudium, n. 27). Por supuesto, las condiciones en la sociedad de hoy no son enteramente favorables. Una cierta mundanidad prevalece. Esta mundanidad deforma a las almas y sofoca la conciencia de la realidad: una persona mundana vive en un mundo artificial que él o ella construye. Es como si se rodearan por un vidrio oscuro a fin de no ver hacia afuera. Es difícil alcanzarlos. Sin embargo la fe nos dice que es Dios quien actúa primero. Esta certeza nos conduce ante todo a la oración. Oramos por los hombres y mujeres de nuestras ciudades y nuestras diócesis y también oramos por nosotros mismos para que Dios nos envíe un rayo de caridad divina a través de nuestro vidrio oscuro, tocando los corazones para que puedan entender su mensaje. Debemos ir entre la gente con el ardor de los primeros que recibieron el Evangelio. Y “cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual. En realidad, toda auténtica acción evangelizadora es siempre «nueva»” (Evangelii Gaudium, n. 11). Así es posible presentar nuevas vías y formas de catequesis para ayudar a los jóvenes y las familias a redescubrir con gozo la auténtica fe común de la Iglesia.

 

En este contexto de la nueva evangelización es indispensable que el obispo lleve a cabo con diligencia su mandato de enseñar la fe –la fe transmitida y vivida en la comunión viva de la Iglesia universal– en los muchos campos de su ministerio pastoral. Como un padre cariñoso, el prelado estará junto a las facultades teológicas, ayudando a los docentes a redescubrir la gran importancia eclesial de su misión. La fidelidad a la Iglesia y a su Magisterio no va en contra de la libertad académica sino que exige una actitud humilde de servicio a los dones de Dios. El sentire cum Ecclesia [sentir con la Iglesia] debe distinguir de un modo particular a aquellos que educan y forman a las nuevas generaciones. Además, la presencia de facultades teológicas en institutos educativos del Estado ofrece una verdadera oportunidad de buscar el diálogo con la sociedad. Hagan buen uso también de la Universidad Católica de Eichstätt con su facultad de teología y sus diversos departamentos en otros campos de estudio. Dado que es la única Universidad Católica en su país, esta institución es invalorable para toda Alemania, por lo que se espera un compromiso apropiado de parte de toda la Conferencia Episcopal a fin de reforzar su importancia supra-regional y de promover un intercambio interdisciplinario sobre temas presentes y futuros de acuerdo con el espíritu del Evangelio.

 

Luego, volviendo la mirada a las comunidades parroquiales en las que la fe es experimentada y vivida principalmente, el obispo debe tener la vida sacramental especialmente en el corazón. Quiero subrayar dos puntos: la Confesión y la Eucaristía. El próximo Año Jubilar Extraordinario de la Misericordia será una oportunidad para redescubrir el Sacramento de la Penitencia y la Reconciliación. La Confesión es el lugar en el cual el perdón y la misericordia de Dios son recibidos como un don. Es en la Confesión que comienzan la transformación de cada miembro individual de los fieles y la reforma de la Iglesia. Confío en que durante el Año Santo, y después de él también, se preste mayor atención a este sacramento, tan importante para la renovación espiritual, en los programas pastorales diocesanos y parroquiales. Es igualmente necesario resaltar siempre la estrecha conexión entre la Eucaristía y la Ordenación Sacerdotal. La experiencia ha demostrado que los programas pastorales que no dan suficiente importancia a los sacerdotes en su ministerio de gobierno, enseñanza y santificación con respecto a la estructura de la Iglesia y a la vida sacramental están condenados al fracaso. La preciosa cooperación de los fieles laicos, especialmente donde faltan las vocaciones, no puede sustituir al ministerio sacerdotal o incluso hacer que parezca meramente opcional. Sin sacerdote no hay Eucaristía. Y el cuidado pastoral de las vocaciones comienza con el deseo ardiente de tener sacerdotes en los corazones de los fieles. Por último, una de las tareas del obispo que nunca se aprecia suficientemente es el compromiso con la vida. La Iglesia nunca debe cansarse de ser una defensora de la vida y no debe olvidarse de proclamar que la vida humana debe ser protegida incondicionalmente desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. Aquí nunca podremos hacer concesiones sin volvernos también culpables de participar en la desafortunadamente muy extendida cultura del descarte. ¡Qué heridas abiertas debe sufrir nuestra sociedad por haber desechado a los más débiles e indefensos: las vidas de los niños no nacidos, así como de los ancianos y los enfermos! Al final todos sufriremos las consecuencias dolorosas.

 

Queridos hermanos, espero que sus reuniones con la Curia Romana en estos días sirvan para iluminar el camino de sus Iglesias particulares en los años venideros, ayudándolos a redescubrir cada vez más su gran patrimonio espiritual y pastoral. Así ustedes podrán continuar con confianza su apreciado trabajo en la misión de la Iglesia universal. Por favor sigan rezando por mí para que con la ayuda de Dios yo pueda cumplir mi Ministerio Petrino. Similarmente los confío a la intercesión de la Bienaventurada Virgen María y de los Apóstoles Pedro y Pablo, así como de los Beatos y Santos de su país. Imparto cordialmente mi Bendición Apostólica a ustedes y a los fieles de sus diócesis.

 

Fuente:

http://w2.vatican.va/content/francesco/en/speeches/2015/november/documents/papa-francesco_20151120_adlimina-rep-fed-germania.html

 

(La traducción del inglés es de Daniel Iglesias Grèzes).

 

Nota de Fe y Razón: Acerca de este discurso papal, recomendamos leer estos artículos de los vaticanistas Sandro Magister y Marco Tosatti. El primero está en español y el segundo en italiano.

 

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Respuesta a una duda planteada sobre la doctrina propuesta

en la Carta Apostólica Ordinatio Sacerdotalis

 

Congregación para la Doctrina de la Fe

 

Pregunta: Si la doctrina que debe mantenerse de manera definitiva, según la cual la Iglesia no tiene facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres propuesta en la Carta Apostólica Ordinatio sacerdotalis, se ha de entender como perteneciente al depósito de la fe.

 

Respuesta: Sí.

 

Esta doctrina exige un asentimiento definitivo, puesto que, basada en la Palabra de Dios escrita y constantemente conservada y aplicada en la Tradición de la Iglesia desde el principio, ha sido propuesta infaliblemente por el Magisterio ordinario y universal (cf. Lumen gentium, 25,2). Por consiguiente, en las presentes circunstancias, el Sumo Pontífice, al ejercer su ministerio de confirmar en la fe a sus hermanos (cf. Lc 22,32), ha propuesto la misma doctrina con una declaración formal, afirmando explícitamente lo que siempre, en todas partes y por todos los fieles se debe mantener, en cuanto perteneciente al depósito de la fe.

 

El Sumo Pontífice Juan Pablo II, durante la Audiencia concedida al infrascrito Cardenal Prefecto, ha aprobado la presente Respuesta, decidida en la Reunión ordinaria de esta Congregación, y ha ordenado su publicación.

 

Roma, en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 28 de octubre de 1995, en la fiesta de los Santos Simón y Judas.

 

Joseph Card. Ratzinger, Prefecto

Tarcisio Bertone, Arzobispo emérito de Vercelli, Secretario

 

Fuente: http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19951028_dubium-ordinatio-sac_sp.html

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En torno a la Respuesta de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre la doctrina propuesta en la Carta Apostólica Ordinatio sacerdotalis

 

Congregación para la Doctrina de la Fe

 

Con ocasión de la publicación de la Respuesta de la Congregación para la Doctrina de la Fe a un dubium sobre el motivo por el que la doctrina expuesta en la Carta apostólica Ordinatio sacerdotalis debe considerarse como definitive tenenda, parece oportuno detenerse en algunas reflexiones.

 

La misma fecha de publicación 22 de mayo de 1994, Solemnidad de Pentecostés, subrayaba la importancia eclesiológica de esta Carta apostólica. Tal importancia, sin embargo, podía descubrirse sobre todo en las palabras conclusivas: “Con el fin de alejar toda duda sobre una cuestión de gran importancia que atañe a la misma constitución divina de la Iglesia, en virtud de mi ministerio de confirmar en la fe a los hermanos (cfr. Lc 22,32), declaro que la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia” (n. 4).

 

La intervención del Papa se había hecho necesaria, no simplemente para reafirmar la validez de una disciplina observada en la Iglesia desde el inicio, sino para confirmar una doctrina (n. 4) “conservada por la Tradición constante y universal de la Iglesia” y “enseñada firmemente por el Magisterio en los documentos más recientes”: doctrina que “atañe a la misma constitución divina de la Iglesia” (ibid). De este modo, el Santo Padre deseaba aclarar que la enseñanza de que la ordenación sacerdotal debe reservarse solamente a los varones no podía considerarse como “discutible”, ni se podía atribuir a la decisión de la Iglesia “un valor meramente disciplinar” (ibid).

 

En el tiempo transcurrido desde la publicación de la Carta, se han visto sus frutos. Muchas conciencias que, en buena fe, quizá se habían dejado agitar por la inseguridad más que por la duda han vuelto a encontrar la serenidad gracias a las enseñanzas del Santo Padre. De todas formas, no han desaparecido las perplejidades, no sólo en aquellos que, lejos de la fe católica, no aceptan la existencia de una autoridad doctrinal en la Iglesia es decir, del Magisterio sacramentalmente investido de la autoridad de Cristo (cfr. Const. Lumen gentium, 21), sino también por parte de algunos fieles a los que continúa pareciendo que la exclusión del ministerio sacerdotal representa una violencia o una discriminación hacia las mujeres. Algunos objetan que no consta por la Revelación que una tal exclusión haya sido voluntad de Cristo para su Iglesia, y otros se interrogan sobre el asentimiento debido a las enseñanzas de la Carta.

 

Ciertamente, se puede profundizar todavía más en los motivos por los que la Iglesia no tiene la facultad de conferir a las mujeres la ordenación sacerdotal; motivos ya expuestos, por ejemplo, en la Declaración Inter insigniores (15-X-1976), de la Congregación para la Doctrina de la Fe, aprobada por Pablo VI, y en varios documentos de Juan Pablo II (como la Ex. ap. Christifideles laici, 51; y la Carta ap. Mulieris dignitatem, 26), así como en el Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1577. Pero en todo caso, no se puede olvidar que la Iglesia enseña, como verdad absolutamente fundamental de la antropología cristiana, la igual dignidad personal entre el varón y la mujer, y la necesidad de superar y de eliminar “toda forma de discriminación en los derechos fundamentales de la persona” (Const. Gaudium et spes, 29). A la luz de esta verdad, se puede intentar una mejor comprensión de la doctrina según la cual la mujer no puede recibir la Ordenación sacerdotal. Una correcta teología no puede prescindir ni de una ni de otra enseñanza, sino que debe mantenerlas juntas; solamente así podrá profundizar en los designios de Dios sobre la mujer y sobre el sacerdocio (y por tanto, sobre la misión de la mujer en la Iglesia). En cambio, si admitiese la existencia de una contradicción entre estas dos verdades, quizá dejándose condicionar demasiado por las modas o por el espíritu del tiempo, habría perdido el camino del progreso en la inteligencia de la fe.

 

Las consideraciones del Papa en la Carta Ordinatio sacerdotalis se detienen, de modo paradigmático, en la persona de la Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia. El hecho de que Ella “no recibiera la misión propia de los Apóstoles ni el sacerdocio ministerial, muestra claramente que la no admisión de las mujeres a la ordenación sacerdotal no puede significar una menor dignidad ni una discriminación hacia ellas” (n. 3). La diversidad, por lo que se refiere a la misión, no supone menoscabo alguno de la igualdad en la dignidad personal.

 

Por otra parte, para comprender que no hay violencia ni discriminación hacia las mujeres, es necesario considerar también la naturaleza misma del sacerdocio ministerial, que es un servicio y no una posición de poder humano o de privilegio sobre los demás. Quien ya sea hombre o mujer concibe el sacerdocio como una afirmación personal, como término o incluso como punto de partida de una carrera de humano progreso, se equivoca profundamente, porque el verdadero sentido del sacerdocio cristiano ya sea el sacerdocio común de los fieles como, de un modo totalmente peculiar, el sacerdocio ministerial no se puede encontrar si no es en el sacrificio de la propia existencia, en unión con Cristo, para el servicio de los hermanos. Es evidente que el ministerio sacerdotal no puede constituir ni el ideal general ni, menos aún, la meta de la vida cristiana. En este sentido, no resulta superfluo recordar, una vez más, que “el único carisma superior, que se puede y se debe desear, es la caridad (cfr. 1 Cor 12-13)” (Decl. Inter insigniores, VI).

 

Por lo que se refiere al fundamento en la Sagrada Escritura y en la Tradición, Juan Pablo II se detiene en el hecho de que Jesucristo como atestigua el Nuevo Testamento llamó al ministerio del Orden solamente a varones, y no a mujeres, y que los Apóstoles “hicieron lo mismo cuando eligieron a sus colaboradores que les sucederían en su ministerio” (Carta ap. Ordinatio sacerdotalis, n. 2; cfr. 1 Tim 3,1 ss.; 2 Tim 1,6; Tit 1,5). Hay argumentos válidos para sostener que el modo de actuar de Cristo no estuvo determinado por motivos culturales (cfr. n. 2), y hay también razones suficientes para afirmar que la Tradición ha interpretado la elección que hizo el Señor como vinculante para la Iglesia en todas las épocas.

 

Pero aquí nos encontramos ya ante la esencial interdependencia entre Sagrada Escritura y Tradición; interdependencia que hace que estos dos modos de transmisión del Evangelio formen una unidad inseparable junto con el Magisterio, el cual es parte integrante de la Tradición e instancia interpretativa auténtica de la Palabra de Dios escrita y transmitida (cfr. Const. Dei Verbum, 9 y 10). En el caso específico de las ordenaciones sacerdotales, los sucesores de los Apóstoles han observado siempre la norma de conferir la ordenación sacerdotal solamente a varones, y el Magisterio, con la asistencia del Espíritu Santo, nos enseña que esto ha sucedido no por casualidad, ni por acostumbramiento repetitivo, ni por sujeción a condicionamientos sociológicos, ni menos aún por una imaginaria inferioridad de la mujer, sino porque “la Iglesia ha reconocido siempre como norma perenne el modo de actuar de su Señor en la elección de los doce hombres que Él puso como fundamento de su Iglesia” (Carta ap. Ordinatio sacerdotalis, n. 2).

 

Como es sabido, existen motivos de conveniencia mediante los cuales la teología ha procurado y procura entender el carácter razonable de la voluntad de Nuestro Señor. Tales motivos, como se encuentran expuestos por ejemplo en la Declaración Inter insigniores, tienen indudable valor, pero no están concebidos ni usados como si fueran demostraciones lógicas y conclusivas derivadas de principios absolutos. En todo caso, es importante tener presente que la voluntad humana de Cristo no sólo no es arbitraria como de hecho ayudan a entender esos motivos de conveniencia, sino que está íntimamente unida a la voluntad del Hijo eterno, de la cual depende la verdad ontológica y antropológica de la creación de ambos sexos.

 

Ante este preciso acto magisterial del Romano Pontífice, explícitamente dirigido a toda la Iglesia Católica, todos los fieles tienen el deber de prestar su asentimiento a la doctrina enunciada. Y a este propósito, la Congregación para la Doctrina de la Fe, con la aprobación del Papa, ha dado una respuesta oficial sobre la naturaleza de ese asentimiento. Se trata de un pleno asentimiento definitivo es decir, irrevocable a una doctrina propuesta infaliblemente por la Iglesia. En efecto, como explica la Respuesta, este carácter definitivo deriva de la verdad de la misma doctrina porque, fundada en la Palabra de Dios escrita y constantemente mantenida y aplicada en la Tradición de la Iglesia, ha sido propuesta infaliblemente por el Magisterio ordinario universal (cfr. Const. Lumen gentium, 25). Por eso, la Respuesta afirma que esta doctrina pertenece al depósito de la fe de la Iglesia. Se debe subrayar, pues, que el carácter definitivo e infalible de esta enseñanza de la Iglesia no ha nacido de la Carta Ordinatio sacerdotalis. En esa Carta, como también explica la Respuesta de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Romano Pontífice, teniendo en cuenta las circunstancias actuales, ha confirmado la mencionada doctrina mediante una declaración formal, enunciando de nuevo quod semper, quod ubique et quod ab omnibus tenendum est, utpote ad fidei depositum pertinens [lo que siempre, en todas partes y por todos los fieles se debe mantener, en cuanto perteneciente al depósito de la fe]. En este caso, un acto del Magisterio ordinario pontificio, por sí solo y en sí mismo no infalible, atestigua el carácter infalible de la enseñanza de una doctrina ya poseída por la Iglesia.

 

Finalmente, no han faltado comentarios que tienden a ver en la Carta Ordinatio sacerdotalis una ulterior e inoportuna dificultad en el camino, ya de por sí difícil, del movimiento ecuménico. A este respecto es necesario no olvidar que, según la letra y el espíritu del Concilio Vaticano II (cfr. Decr. Unitatis redintegratio, 11), el auténtico empeño ecuménico, en el que la Iglesia Católica no puede ni quiere cejar, exige una plena sinceridad y claridad en la presentación de la identidad de la propia fe. Además, es necesario decir que la doctrina reafirmada en la Carta Ordinatio sacerdotalis no puede dejar de favorecer la plena comunión con las Iglesias ortodoxas que, conformemente a la Tradición, han mantenido y mantienen con fidelidad la misma enseñanza.

 

La singular originalidad de la Iglesia y del sacerdocio ministerial dentro de ella reclama una precisa claridad de criterios. Concretamente, no se debe perder nunca de vista que la Iglesia no encuentra la fuente de su fe y de su estructura constitutiva en los principios de la vida social de cada momento histórico. Reconociendo el mundo en el que vive y por cuya salvación obra, la Iglesia se sabe portadora de una fidelidad superior a la que se encuentra vinculada. Se trata de la fidelidad radical a la Palabra de Dios recibida por la misma Iglesia establecida por Cristo hasta el fin de los tiempos. Esta Palabra de Dios, al proclamar el valor sustancial y el destino eterno de cada persona, manifiesta el fundamento último de la dignidad de todo ser humano: de toda mujer y de todo hombre.

 

Fuente: http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19951028_commento-dubium-ordinatio-sac_sp.html

 

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«Silencio» de Scorsese y «Clamor» de los mártires de Nagasaki

 

José María Iraburu, sacerdote

 

–¿Ha visto Silencio, la última película de Scorsese?

–Hace bastantes decenios que no veo cine. Pero hoy, 6 de febrero, la liturgia de la Iglesia celebra a los mártires de Nagasaki, y me ha parecido oportuno contrastar ese Silencio con los mártires que celebramos.

 

«Silencio», el último filme de Martín Scorsese

 

El drama histórico dirigido por este famoso director se basa en la novela Silencio escrita por el japonés Shushaku Endo. Dos jesuitas portugueses, el P. Sebastián Rodrigues y el P. Francisco Garrpe, viajan en la segunda mitad del siglo XVII a Japón, para buscar al formador que tuvieron en la Compañía de Jesús, el P. Cristóbal Ferreira, de quien se dice que ha apostatado de la fe cristiana. Cuando lo encuentran, comprueban que los rumores eran ciertos. Horrorizado por los tormentos espantosos que sufren los cristianos de un Estado que quiere acabar con ellos, finalmente renunció a su fe, tomó una esposa japonesa y, oficialmente protegido, vivía como una especie de filósofo. Al ser hallado por sus antiguos alumnos, trata de que abandonen la pretensión de evangelizar el país.

 

La película se centra en las luchas interiores que sufre el P. Rodrigues, que termina apostatando y, como su antiguo maestro, él también pasa a vivir como filósofo amparado por el Estado, toma un nombre japonés, una esposa japonesa, y acepta la exigencia de pisar cada cierto tiempo una imagen cristiana y de reafirmar su formal renuncia a la fe. En esta situación vive hasta que muere a los 64 años, y su entierro se celebra en un ritual budista. El filme da también imágenes terribles de los tormentos sufridos hasta la muerte por cristianos fieles, gente del pueblo.

 

El resumen que acabo de hacer sobre un filme de dos horas y media, que según no pocos críticos de cine resulta muy ambiguo y complejo, es una simplificación escasa, del todo insuficiente. Por eso les recomiendo el análisis y comentario que hizo de él Mons. Robert Barron, Obispo Auxiliar de Los Ángeles (EE.UU.), publicado en Aciprensa (2-I-2017), del que transcribo sólo un párrafo: «El establishment secular siempre prefiere a los cristianos vacilantes, inseguros, divididos y ansiosos por privatizar su religión. Y está demasiado dispuesto a desechar a las personas apasionadamente religiosas, tildándolas de peligrosas, violentas y, seamos realistas, no tan brillantes».

 

Los 26 mártires de Nagasaki (Japón)

 

El primer anuncio del Evangelio en el Japón lo realizó en 1549 San Francisco de Javier, con dos compañeros, Cosme de Torres y Juan Fernández. Lograron ser autorizados en su empresa por el daimio de Kagosima, Shimazu Takahisa. Esta primera misión tuvo un tiempo favorable, y contó con el respaldo del principal daimio del Japón, Oda Nobunga. Pero, asesinado éste, su sucesor promulgó en 1587 el primer edicto de prohibición del cristianismo, ordenando la expulsión de los jesuitas. La aplicación de este edicto de persecución llegó a la máxima violencia en Nagasaki, en 1597, con la crucifixión de 26 mártires cristianos.

 

Entre ellos murió San Pedro Bautista, franciscano español, con cuatro compañeros de hábito, uno de ellos mexicano, San Felipe de Jesús, y otro indio, San Gonzalo García; tres jesuitas japoneses, entre ellos San Pablo Miki (1564-1597), gran evangelizador de sus compatriotas, y diecisiete laicos japoneses, incluidos tres niños. Conocemos al detalle cómo fue su martirio por crónicas de cristianos que lo presenciaron. Del Oficio de lectura de la Liturgia de las Horas de hoy transcribo la narración que sigue.

 

De la Historia del martirio de san Pablo Miki y compañeros, escrita por un contemporáneo: Clavados en la cruz, era admirable ver la constancia de todos, a la que les exhortaban el padre Pasio y el padre Rodríguez. El Padre Comisario estaba casi rígido, los ojos fijos en el cielo. El hermano Martín daba gracias a la bondad divina entonando algunos salmos y añadiendo el verso: A tus manos, Señor. También el hermano Francisco Blanco daba gracias a Dios con voz clara. El hermano Gonzalo recitaba también en alta voz la oración dominical y la salutación angélica.

 

Pablo Miki, nuestro hermano, al verse en el púlpito más honorable de los que hasta entonces había ocupado, declaró en primer lugar a los circunstantes que era japonés y jesuita, y que moría por anunciar el Evangelio, dando gracias a Dios por haberle hecho beneficio tan inestimable. Después añadió estas palabras: «Al llegar este momento no creerá ninguno de vosotros que me voy a apartar de la verdad. Pues bien, os aseguro que no hay más camino de salvación que el de los cristianos. Y como quiera que el cristianismo me enseña a perdonar a mis enemigos y a cuantos me han ofendido, perdono sinceramente al rey y a los causantes de mi muerte, y les pido que reciban el bautismo».

 

Y, volviendo la mirada a los compañeros, comenzó a animarlos para el trance supremo. Los rostros de todos tenían un aspecto alegre, pero el de Luis era singular. Un cristiano le gritó que estaría en seguida en el paraíso. Luis hizo un gesto con sus dedos y con todo su cuerpo, atrayendo las miradas de todos.

Antonio, que estaba al lado de Luis, fijos los ojos en el cielo, y después de invocar los nombres de Jesús y María, entonó el salmo: Alabad, siervos del Señor, que había aprendido en la catequesis de Nagasaki, pues en ella se les hace aprender a los niños ciertos salmos. Otros repetían: «¡Jesús! ¡María!», con rostro sereno. Algunos exhortaban a los circunstantes a llevar una vida digna de cristianos. Con éstas y semejantes acciones mostraban su prontitud para morir.

 

Entonces los verdugos desenvainaron cuatro lanzas como las que se usan en Japón. Al verlas, los fieles exclamaron: «¡Jesús! ¡María!», y se echaron a llorar con gemidos que llegaban al cielo. Los verdugos remataron en pocos instantes a cada uno de los mártires.”

 

Oración. Oh Dios, fortaleza de todos los santos, que has llamado a San Pablo Miki y a sus compañeros a la vida eterna por medio de la cruz; concédenos, por su intercesión, mantener con vigor, hasta la muerte, la fe que profesamos. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

Fuente: http://infocatolica.com/blog/reforma.php/1702060204-418-lsilencior-de-scorsese-y

 

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Nuestra Señora de Fátima hoy: oración y penitencia

 

José María Iraburu, sacerdote

 

–Los dos primeros párrafos de este artículo me parece que ya los publicó usted en alguna otra ocasión.

–Así es: hace un par de años en mi artículo (206) Reforma o apostasía. –II. La reforma necesaria de la Iglesia. Pero estimo conveniente repetirlos.

 

–La santísima Virgen María, en sus últimas apariciones, hace muy graves denuncias sobre la situación de la Iglesia. La Virgen de La Salette llora los pecados del pueblo cristiano, especialmente los de sus sacerdotes y personas consagradas (1846). Y la Virgen de Fátima, en 1917, les dice a los tres niños videntes: «Jesucristo es horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes… Rezad, rezad mucho, y haced sacrificios por los pecadores, pues van muchas almas al infierno por no tener quien se sacrifique y pida por ellas… No ofendan más a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido»…

 

¡Eso lo dice la Virgen en 1917!, cuando todavía eran muchos los cristianos que se confesaban e iban a Misa, que guardaban hasta la muerte la unión conyugal, que tenían hijos y los educaban cristianamente; cuando las playas estaban desiertas y los Seminarios y Noviciados llenos, cuando muchos sacerdotes y religiosos eran fieles a la doctrina y disciplina de la Iglesia, y florecían las misiones, y había un influjo real de los cristianos en la vida política y cultural; cuando los colegios católicos daban formación cristiana, y las Universidades católicas, etc. ¡Cuánto han crecido desde entonces los males en la Iglesia! ¿Qué diría hoy la Virgen en Fátima a los Pastores sagrados y al pueblo católico?… Juan

Pablo II, visitando Fátima (13-V-1982), se lamentaba diciendo: «¡Cuánto nos duele que la invitación a la penitencia, a la conversión y a la oración no haya encontrado aquella acogida que debía! ¡Cuánto nos duele que muchos participen tan fríamente en la obra de la Redención de Cristo! ¡Que se complete tan insuficientemente en nuestra carne “lo que falta a los sufrimientos de Cristo!” [Col 1,24]».

***

 

La Virgen María se apareció en Fátima a tres niños pastores, analfabetos, Lucía dos Santos, Jacinta y Francisco Marto entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917. A ellos, tan ignorantes, como a Santa Bernardita en Lourdes, les confía la Virgen unos mensajes importantes para la Iglesia y el mundo. Haré un resumen muy breve de ellos tal como Sor Lucía, por mandato de su Obispo, los escribió en 1941 (Memórias da Irmâ Lúcia, Fátima, 2000, 8ª ed.).

 

1915, entre abril y octubre, aparición del Ángel. No recuerda Lucía con exactitud la fecha; tenía ella entonces 9 años: «¡No temáis! Yo soy el Ángel de la Paz. Orad conmigo… Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman… Orad así, y los Corazones de Jesús y de María están atentos a la voz de vuestras súplicas»…

 

En una segunda aparición: «¡Orad! ¡Rezad mucho!… Ofreced constantemente al Altísimo plegarias y sacrificios… De todo lo que podáis, ofreced un sacrificio, un acto de reparación por los pecados con que Él es ofendido… Sobre todo, aceptad y soportad con sumisión el sufrimiento que el Señor os envíe».

 

Y en una tercera, teniendo el Ángel en la mano un cáliz y una hostia: «Santísima Trinidad, Padre, Hijo, Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pecadores… Tomad y bebed el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios».

 

1917, 13 de mayo, aparición de una Señora vestida de blanco, estando los tres niños jugando en una cuesta de Cova de Iría. «No tengáis miedo… Soy del cielo… Vengo a pediros que vengáis aquí seis meses seguidos, el día 13 a esta misma hora… ¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quiera enviaros, en acto de desagravio por los pecados con que es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores? –Sí, queremos… –Rezad el rosario todos los días para alcanzar la paz para el mundo y el fin de la guerra.»

 

1917, 13 de junio, aparición de Nuestra Señora, sobre la encina, habiendo rezado el Rosario los tres niños con otras personas. «Quiero que recéis el Rosario todos los días y que aprendáis a leer». Y a Lucía: «A Jacinta y a Francisco los llevaré pronto [al cielo]. Pero tú te quedarás aquí algún tiempo más. Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer y amar. Él quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. A quien la abrazase, le prometo la salvación… No te desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios». Fue entonces cuando la Virgen les hizo ver su corazón, rodeado de espinas. «Comprendimos que era el Inmaculado Corazón de María, ultrajado por los pecados de la Humanidad, que pedía reparación».

 

1917, 13 de julio, aparición de de Nuestra Señora, mientras los niños rezaban el Rosario con una multitud de fieles. «Sacrificaos por los pecadores, y decid muchas veces, en especial cuando hicierais algún sacrificio: “Oh Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en desagravio por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María”. Al decir estas palabras, abrió las manos… Vimos como un mar de fuego. Sumergidos en ese fuego, los demonios y las almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas…

 

Asustados, levantamos la vista hacia nuestra Señora, que nos dijo entre bondadosa y triste: “Habéis visto el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hicieran lo que os voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar. Pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando vierais una noche alumbrada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra, del hambre y de persecuciones contra la Iglesia y el Santo Padre.

 

Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si atendieran mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz. Si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones contra la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas. Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá y será concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal se conservará siempre la doctrina de la fe… Cuando recéis el Rosario, diréis después de cada misterio: “¡Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al Cielo, principalmente las más necesitadas –Ó meu Jesus, perdoai-no, livrai-nos de fogo do inferno; levai as alminhas todas para o Céu, principalmente aquelas que mais preisarem».

 

1917, 19 de agosto, aparición de Nuestra Señora, con gran luz, sobre un carrasco, mientras los niños cuidaban de las ovejas en un lugar llamado Valiños. No se celebró el 13 porque los niños estaban presos en Ourem, sufriendo interrogatorios. «Quiero que sigáis yendo a Cova de Iría el día 13; que continuéis rezando el Rosario todos los días. El último mes haré un milagro para que todos crean. –Los niños le preguntan qué deben hacer con el dinero que da la gente en Cova de Iría. –Que hagan dos andas: una, llévala tú con Jacinta y dos niñas más, vestidas de blanco; y otra, que la lleve Francisco y tres niños más. El dinero de las andas es para la fiesta de Nuestra Señora del Rosario; lo que sobre es para ayudar a una capilla que deben hacer… Rezad, rezad mucho, y haced sacrificios por los pecadores, pues van muchas almas al infierno por no tener quien se sacrifique y pida por ellas».

 

1917, 13 de septiembre, aparición de de Nuestra Señora, en Cova de Iría, acompañados los tres niños por una inmensa multitud de fieles, que querían presentar ante la Virgen sus peticiones. «Comenzamos a rezar el Rosario con el pueblo. Poco después, el reflejo de la luz, y seguidamente, Nuestra Señora sobre la encina», que les dice: «Continuad rezando el Rosario, para alcanzar el fin de la guerra… Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no quiere que durmáis con la cuerda [atada al cuerpo, para mortificación]; llevadla sólo durante el día». Los niños manifiestan a la Virgen que les han encomendado presentarle muchas peticiones. «Sí, a algunos los curaré, a otros no. En octubre haré el milagro para que todos crean».

 

1917, 13 de octubre, aparición de de Nuestra Señora sobre la encina, tras un reflejo de luz. Enorme multitud en Cova de Iría, gran tormenta de lluvia, rezo del Rosario. «Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honra. Yo soy la Señora del Rosario. Que continúen rezando el Rosario todos los días. La guerra va a acabar… No ofendan más a Dios nuestro Señor, que ya está muy ofendido. –Y abriendo sus manos las hizo reflejarse en el Sol. Y mientras se elevaba, continuaba el reflejo de su propia luz proyectándose en el Sol. He aquí el motivo por el cual exclamé que mirasen al Sol».

 

En esta última aparición, como tres meses antes lo había anunciado la Virgen, se produjo un gran signo, que suele llamarse «el milagro del Sol», que giraba sobre sí mismo en un espectáculo impresionante. Fue contemplado por unas 70.000 personas, y de él se guardan numerosos testimonios personales, crónicas de periodistas, fotografías, etc.

 

«Desaparecida Nuestra Señora en la inmensa lejanía del firmamento, vimos al lado del Sol a San José con el Niño y a Nuestra Señora vestida de blanco, con un manto azul. San José con el Niño parecían bendecir al mundo, con unos gestos que hacían con la mano en forma de cruz. Poco después, desvanecida esta aparición, vimos a Nuestro Señor y a Nuestra Señora, que me daba idea de ser Nuestra Señora de los Dolores. Nuestro Señor parecía bendecir el Mundo de la misma forma que San José. Al desvanecerse esta aparición me pareció ver todavía a Nuestra Señora en forma parecida a Nuestra Señora del Carmen».

 

«No pocas personas –añadía Sor Lucía– se han mostrado bastante sorprendidas por la memoria que Dios se dignó darme. Por una bondad infinita, la tengo bastante privilegiada en todos los sentidos. Pero en estas cosas sobrenaturales no es de admirar, porque ellas se graban en el alma de tal forma, que casi es imposible olvidarlas. Por lo menos el sentido que indican nunca se olvida, a no ser que Dios quiera también que se olvide».

 

La Iglesia ha dado su aprobación a la realidad de estas aparicionesPío XI concede una especial indulgencia a quienes peregrinan a Fátima (1-X-1930). Pío XII consagra la humanidad al Inmaculado Corazón de María en un radiomensaje (31-X-1942). Juan XXIII, siendo Cardenal, visitó Fátima, y a su Santuario legó su cruz pectoral pontificia. Pablo VI visitó Fátima en el cincuentenario de las apariciones (13-V-1967).

 

San Juan Pablo II visita Fátima en 12/13-V-1982, un año después de sufrir un atentado en la plaza vaticana de San Pedro, y en esa ocasión consagra a la Iglesia y a todos los pueblos al Inmaculado Corazón de María. El 25 de marzo de 1984 repite esta consagración con especial solemnidad en Roma, en la plaza de San Pedro, habiendo invitado previamente a todos los Obispos católicos para que se unieran a este acto, que más tarde Sor Lucía considera que satisface la petición hecha por la Virgen. Y el mismo Papa, en el décimo aniversario del atentado, visita de nuevo el santuario de Fátima (12/13-V-1991). En su tercera visita, San Juan Pablo II beatificó a Francisco y Jacinta, con asistencia de Sor Lucía y de inmensa multitud de peregrinos (13-V-2000).

 

Benedicto XVI también visita Fátima (12/13-V-2010), consagrando a la Virgen especialmente a todos los sacerdotes de la Iglesia. Siendo todavía Cardenal, Prefecto de la Doctrina de la Fe, el Secretario de la Congregación, Mons. Tarcisio Bertone, había hecho público un importante documento, El mensaje de Fátima, en el que se afirma que «Fátima es sin duda la más profética de las apariciones modernas» de la Virgen María.

 

El mensaje de la Virgen de Fátima tiene hoy una actualidad acrecentada. Sufre hoy la Iglesia católica muy fuertes persecuciones exteriores, procedentes de tantas fuentes antiguas y modernas –protestantismo, liberalismo, masonería, marxismo, laicismo agresivo, modernismo–, que han ido configurando una cultura moderna cada vez más cerrada a Cristo y a Dios.

 

Gran parte del mundo se cierra herméticamente al Evangelio en muchas naciones del Islam, del budismo y del hinduismo, y de antiguas dictaduras comunistas. Y en las naciones de antigua filiación cristiana, pero hoy apóstatas, también se cierra en la escuela y la universidad, en la filosofía y el arte, en grandes organismos internacionales, en leyes criminales de Estados sin-Dios y sin ley natural, en muchos medios de comunicación social, etc. Eso explica que los cristianos sean actualmente entre los hombres religiosos del mundo los más perseguidos. «En nuestro tiempo –dice Benedicto XVI–, en vastas regiones de la tierra la fe corre el riesgo de apagarse como una llama que se extingue» (Fátima, 12-V-2010).

 

Y aún sufre hoy más la Iglesia por las infidelidades que se dan en su propio interior. En ese mismo viaje decía el Papa a los periodistas, que «la mayor persecución de la Iglesia no procede de los enemigos externos, sino que nace del pecado en la Iglesia» (11-V-2010). El pecado de las herejías que se difunden en su interior, de los sacrilegios en la liturgia, de la anticoncepción generalizada, del absentismo mayoritario a la Misa dominical, de la casi desaparición del sacramento de la penitencia y en algunas Iglesias de la confirmación y del matrimonio, de la mundanización de mentes y costumbres, de la falta de vocaciones, de la invasión universalizada de la lujuria y del impudor, del culto a la riqueza y de tantas otras infidelidades al Evangelio, a la Tradición y al Magisterio. Es una hora muy grave de la historia, y más que nunca los católicos debemos estar unidos al Papa y a nuestros Obispos, fieles a la doctrina de la fe y a la gran disciplina de la Iglesia. Pero ante todo, unidos a Cristo, el único Salvador, por la oración y la penitencia. Y a la Virgen María por el Rosario.

 

Nuestra Señora de Fátima, ruega por nosotros.

 

Post-post. El Santuario de Fátima es hoy uno de los más venerados de la Iglesia, anualmente visitado por más de cinco millones procedentes de muchas naciones. Es un poco raro que tanto el Misal Romano, como la Liturgia de las Horas, al menos en su edición española, ignoren a la Virgen de Fátima el 13 de mayo.

 

Fuente: http://infocatolica.com/blog/reforma.php/1505130237-321-nuestra-senora-de-fatima

 

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Después del año de la misericordia, el año de la conversión

 

Leandro Bonnin

 

Como el 2017 no fue señalado por el Santo Padre ni los obispos de Argentina como orientado hacia algún tema en especial, acabo de declararlo para mí mismo, y de decidir contagiarlo, como el año de la conversión.

 

Porque tanto nos ama el Padre, tanto, ¡tanto!, que seríamos ingratos si siguiéramos iguales que antes, frente a tanta bondad. ¿Cómo no vamos a aceptar su llamada? ¿Es que existe acaso una manera diferente de acoger su misericordia que convirtiéndonos por completo a Él?

 

CONVERSIÓN es, por otro lado, el mensaje clave del acontecimiento de Fátima, cuyo centenario estamos ya viviendo. No otra cosa ha pedido María, cada vez que se ha manifestado: conversión y oración.

 

Meditando sobre lo que implica para mí y para al menos algunos de nosotros la conversión, he querido plasmarlo en algunas palabras, que me resuenan con enorme potencia en el corazón por estos días.

 

Es tiempo de CONVERTIRNOS.

 

Tiempo de radicalidad. De decisión, de valentía, de arrojo. No es tiempo de componendas, ni de hábiles camuflajes con el entorno. No es lógico que nos mimeticemos con el aspecto y la realidad del podrido follaje del mundo, para no ser notados. Ni tiene sentido aprender e imitar el “paso de baile” de un mundo que se encamina, entre sonoras carcajadas, hacia el abismo.

 

Es tiempo de aprender, de una vez para siempre, el “paso” de Dios. De moverse al “ritmo” de Cristo. De aferrarse a las refulgentes certezas que emanan de su Corazón y de sus Palabras, y no soltarlas ni un instante. No es tiempo de dudar, ni tampoco de entenderlo todo. Es tiempo de escuchar con corazón humilde, y obedecer con prontitud y confianza. No es tiempo para elaborar complicadas teorías en abstrusos lenguajes, ni de “ablandar” las pétreas palabras del Maestro o trocarlas por buenismos arenosos.

 

Es tiempo de abrazarse a la Cruz y al Crucificado. De abrazar al Viviente y beber sólo de su abierto Costado nuestra agua y nuestro aliento. Es tiempo de arrodillarse y caminar, o quizá, de caminar de rodillas. Es tiempo de abrir las manos y los brazos y el corazón, para recibirlo todo del que es el Todo, y entregar el infinito tesoro que es Cristo al mundo vacío y enfermo. Es tiempo de decir la Verdad, bien fuerte, sin matices, sin tapujos, sin glosas ni eufemismos. De decirla tal cual es y nos ha sido dada, se entienda o no, confiando en su ínsita eficacia fecundante.

 

Es tiempo de sanpablear, tiempo de sanfranciscojavierear, tiempo de donbosquear y de sanmaximilianokolbear. Y tiempo de santateresear, como en Lisieux o Calcuta, o en Auschwitz o Ávila. Es tiempo de afirmarnos en nuestra identidad. De cancelar todo intento de aguar nuestro ser. De clausurar toda puerta abierta por la cual pueda estar escapándose nuestra esencia. De vigilar para que la sal que somos no pierda su sabor, y de mezclarnos sabiamente con quienes necesitan ser salados. Es tiempo de sonreír ante la incomprensión, y cantar con todas nuestras fuerzas, alternadamente, el Miserere y el Aleluya. Tiempo de iluminar al mundo con la única alegría que perdura: la que emana del Calvario y el Sepulcro abierto.

 

Es tiempo de cobijarnos en el regazo de María para no perder el calor de la caridad, de meternos en su Inmaculado Corazón, confiando en que allí vuelva a encenderse siempre el fuego del celo apostólico. Meternos una y otra vez, para luego lanzarnos, ardientes y entusiastas, a irradiar a Cristo.

 

Es tiempo de DIOS, así, sin eufemismos, sin cuidadosos prolegómenos ni complicadas justificaciones.

 

Porque sólo Dios basta. Sólo Dios sacia. Porque sólo DIOS es la vida, la libertad y la plenitud.

 

Fuente: http://infocatolica.com/blog/ite.php/1702170404-despues-del-ano-de-la-miseric

 

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La apostasía de la razón

 

Bruno M.

 

No creo que sorprenda a nadie si digo que el pecado típico de nuestra época es la apostasía. Los católicos han abandonado y siguen abandonando la fe por millones. Muchos de ellos lo habrán hecho sin culpa propia, por supuesto, como resultado de la mala catequesis y el mal ejemplo recibido, pero eso no quita que el pecado objetivo de nuestra generación sea enorme: nuestro mundo vomita la fe, reniega de Cristo y se arroja en brazos de ídolos menos exigentes, como el bienestar económico, la ecología o la democracia, entre tantos otros.

 

A esto hay que añadir, como también sabemos todos, que muchos han abandonado la fe pero permanecen en la Iglesia como apóstatas silenciosos, más o menos conscientes de su propia apostasía. Por desgracia, uno también se encuentra con clérigos en esa situación, a menudo amargados por la contradicción en la que viven. El daño que esto hace a la Iglesia es enorme, porque los catequistas, padres, vecinos y clérigos que no tienen fe inevitablemente tienden a destruir la fe por donde pasan, sembrando todo de sal para que no vuelva a crecer nada durante generaciones.

 

Supongo que esto bastaría para un artículo enjundioso, porque la apostasía masiva es una herida terrible para la Iglesia, pero me temo que va unida a otro problema no sé si más grave, pero sí más básico: la apostasía de la razón.

 

Esta modalidad natural de la apostasía afecta a la facultad natural de la razón, del mismo modo que la apostasía sobrenatural afecta a la virtud teologal y sobrenatural de la fe. El mundo moderno o, mejor dicho, el mundo posmoderno es el mundo que ha renunciado a conocer la verdad, que es el objeto de la razón, sustituyéndola por el pensamiento débil, el relativismo y la subjetividad exacerbada.

 

Constantemente escuchamos a nuestro alrededor que el bien y el mal no existen y lo que importa es el consenso “democrático”, que no hay verdades absolutas  sino que cada uno tiene su verdad, que el único conocimiento posible es el científico o que la metafísica es un conjunto de tonterías y supersticiones. Son afirmaciones propias de personas que han apostatado de la razón humana y resultan equivalentes, en su propio plano, a confundir el amor con la mera sexualidad animal (algo que, no por casualidad, también caracteriza a nuestra época). Es decir, comenzando por la razón se abandona a la carrera todo lo que hace humano al hombre, asimilándolo a un simple animal entre muchos otros, algo más espabilado quizá, pero determinado por sus instintos y separado irremediablemente de cualquier realidad trascendente y duradera.

 

Por desgracia, cada vez más católicos, incluidos los clérigos, se apuntan a esa apostasía de la razón. Viven la fe católica como algo irracional y no encuentran problema en que un día (o un siglo) la fe diga una cosa y al siguiente la contraria, porque ya no discurren en el plano de la razón y la verdad, sino en el del sentimentalismo. El principio de no contradicción, que es la base de todo pensamiento humano, se desestima en la práctica como una antigualla escolástica sin importancia para la “vida de la gente” y como un obstáculo para un cristianismo moderno, misericordioso, en constante evolución y a tono con los “signos de los tiempos”.

 

Las polémicas relacionadas con la comunión de los divorciados en una nueva unión y el Sínodo de la Familia son un ejemplo perfecto de esta apostasía de la razón. Al seguir este tema, tuve que contemplar asombrado y desalentado cómo eclesiásticos de altísimo rango negaban en público el principio de no contradicción en repetidas ocasiones y no tenían reparo en decir que se iba a cambiar la fe católica en puntos esenciales. Monseñor Vesco, obispo de Orán, nos explicó que la nueva unión de un divorciado era “tan indisoluble como la primera” y que por lo tanto la Iglesia no tenía derecho a hablar contra ella. Monseñor Agrelo, arzobispo de Tánger, indicó que el adulterio era un “camino de acercamiento a Dios” y se quedó tan ancho, a la vez que reconocía que él nunca hablaba de la inmoralidad de las parejas del mismo sexo, porque él no se “metía en esas cosas”. Monseñor Cortés, obispo de Sant Feliú, sugirió la posibilidad de abandonar los preceptos de Jesús y volver a la ley de Moisés en relación con el divorcio. El Cardenal Sistach, arzobispo de Barcelona, defendió la posibilidad de que, “respetando la indisolubilidad”, el “Papa tuviera” la facultad de “disolver un matrimonio que era válido”, sin explicar cómo pretendía lograr el absurdo lógico de disolver lo indisoluble ni por qué pensaba que la Iglesia podía inventar de la nada nuevas prerrogativas papales para dispensar de la ley de Dios. El Cardenal Kasper (y luego la Relatio final del Sínodo de 2014) propuso un “camino penitencial” de conversión para los divorciados en una nueva unión en el que, llamativamente, ni había penitencia, ni conversión, ni se caminaba en absoluto, porque el punto de llegada era el mismo que el de salida, de modo que se seguía adulterando como al principio, pero, eso sí, con el premio de recibir la comunión. Unos Obispos argentinos, que se supone que aceptan la doctrina de la Iglesia sobre que el fin no justifica los medios y sobre los actos intrínsecamente malos que no deben realizarse en ninguna circunstancia, decidieron aun así que aquellos que siguieran realizando esos actos graves podrían comulgar siempre que tuvieran el buen fin de cuidar de sus hijos. En fin, así podríamos seguir durante párrafos y párrafos. Y todo esto sin que el Papa o sus hermanos obispos les corrijan, horrorizados, ni ellos mismos hayan reconocido que habían dicho barbaridades.

 

¿De verdad piensan que se puede jugar con la fe y que todo vale en Teología? ¿Es que no se dan cuenta unos y otros de que pretender lo que es contradictorio es renunciar a la razón y de que el intento de cambiar la fe y la moral católicas es equivalente a llamar mentiroso a Dios? ¿Es que no son conscientes de que, al renunciar a la razón, renuncian a encontrar la verdad, porque sin razón no hay nada que nos permita distinguir lo verdadero de lo falso? Más aún, ¿es que no se dan cuenta de que al renunciar a la razón están renunciando a Cristo, que es el Logos eterno y la Verdad reflejada en todas las pequeñas verdades?

 

Hablando de este tema en los comentarios del artículo anterior, un amable lector me señaló algo que me impresionó, porque ejemplificaba perfectamente el problema. Un reciente twitter del P. Spadaro SJ en el que el portavoz oficioso del Vaticano decía: “La Teología no es matemáticas. 2+2 en Teología pueden ser 5. Porque tiene que ver con Dios y con la vida real de la gente…”

 

Al leer estas frases, me quedé un momento sobrecogido y tuve que releerlas para asegurarme de que las había entendido bien. Pretender que para la Teología no valen las leyes de la lógica es un ejemplo brutal de apostasía de la razón… y de inevitable destrucción de la Teología, porque si 2+2 pueden ser 5, también pueden ser 328 o 5.000 o guisantes con jamón, porque ya no hay nada que permita aceptar una respuesta y rechazar otra. Será igualmente “cierto” que Lutero es un heresiarca y un testigo del Evangelio, el adulterio será a la vez un pecado mortal y un camino de santidad. Cualquier cosa será verdad y, al mismo tiempo, nada lo será.

 

Cualquiera puede ver, además, que es una afirmación en contra de todo el pensamiento cristiano de dos milenios. Si Santo Tomás, San Agustín, San Buenaventura o Francisco Suárez escucharan esa frase en labios de un religioso, habrían llorado amargamente al darse cuenta de que la filosofía cristiana había sido olvidada por completo. En cualquier seminario decente, tanto la frase del P. Spadaro como las de los obispos mencionados habrían causado que los interesados fueran enviados de nuevo a primer curso, a aprender lo más básico de la Filosofía y la Teología. ¿Será casualidad que el P. Spadaro sea uno de los partidarios más conocidos de dar la comunión a los divorciados en una nueva unión? ¿Será casualidad que esa propuesta se base, en última instancia, en la idea absurda y sin sentido de que el matrimonio es indisoluble pero se puede disolver?

 

Por supuesto, nadie puede vivir en la realidad negando las leyes de la lógica, así que no sería descabellado suponer que estas afirmaciones auto-contradictorias, aparte de manifestar una formación tan mala que debería impedir el desempeño de cualquier cargo eclesiástico, son más bien excusas que, consciente o inconscientemente, apenas disimulan el deseo de cambiar los elementos del cristianismo que molestan al mundo de hoy. Como la lógica no lo permite, abandonemos la lógica… pero sólo para conseguir lo que queremos, por supuesto. ¿O es que el P. Spadaro, cuando en vez de recibir cuarenta euros de cambio en una tienda le entregan veinte céntimos lo que hace es aceptar que en la “vida de la gente” no rigen las leyes de la lógica? ¿O es que Mons. Agrelo asume que la explotación del inmigrante puede ser un “camino de acercamiento a Dios”? ¿O quizá Mons. Cortés cree que podríamos volver a la ley de Moisés en lo de lapidar a las adúlteras o prohibir el jamón? Es muy difícil no darse cuenta de que las excusas se usan única y exclusivamente en una misma dirección: lo que está de moda hoy, lo que desea el mundo, lo que hace el cristianismo más cómodo… la huida del martirio.

 

Nada bueno puede salir de esto. Dios nos conceda no renunciar nunca a la Fe católica, pero también nos conceda no renunciar a la razón, porque sin ella no se podría tener Fe, ya que uno habría dejado de ser humano.

 

Fuente: http://infocatolica.com/blog/espadadedoblefilo.php/1701090815-la-apostasia-de-la-razon

 

Nota de Fe y Razón: Con alegría anunciamos que Bruno M., excelente bloguero y miembro del Consejo de Redacción de InfoCatólica, ha aceptado ser colaborador de la revista Fe y Razón. Bruno es laico, está casado y tiene tres hijos. Su blog se denomina Espada de doble filo. En este número de Fe y Razón incluimos dos aportes de Bruno.

 

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Y ahora, cambiemos la fe católica sobre el sacerdocio

 

Bruno M.

 

Como sabrán los lectores, La Civiltà Cattolica, revista oficiosa del Vaticano e impresa con el control previo de la Santa Sede, acaba de publicar un artículo del P. Giancarlo Pani SJ dedicado a la propuesta de cambiar la doctrina católica sobre el sacerdocio, de modo que se admita el sacerdocio femenino en la Iglesia.

 

Es un artículo pasmoso, que revela una actitud de rechazo abierto y frontal de la fe de la Iglesia, al servicio de las ideologías de moda en nuestra época. Resulta casi increíble que un medio como la Civiltà preste cobijo y apoyo a posturas como esta, imposibles de reconciliar con el catolicismo.

 

La doctrina de que la Iglesia no está facultada para ordenar mujeres ha sido enseñada siempre por el Magisterio, sigue el ejemplo del mismo Cristo y es parte de la fe católica. Recogiendo una larga sucesión de textos magisteriales sobre el mismo tema, San Juan Pablo II enseñó que: “Con el fin de alejar toda duda sobre una cuestión de gran importancia, que atañe a la misma constitución divina de la Iglesia, en virtud de mi ministerio de confirmar en la fe a los hermanos (cf. Lc 22,32), declaro que la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia” (Ordinatio Sacerdotalis).

 

Por si eso fuera poco, la Congregación para la Doctrina de la Fe declaró un año después que “la Iglesia no tiene facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres” y que esa verdad “exige un asentimiento definitivo”, está “basada en la Palabra de Dios escrita y constantemente conservada y aplicada en la Tradición de la Iglesia desde el principio”, “se ha de entender como perteneciente al depósito de la fe” y “ha sido propuesta infaliblemente por el Magisterio ordinario y universal” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Respuesta a dubia del 28 de octubre de 1995).

 

En principio, uno pensaría que “infalible”, “definitivo”, “Palabra de Dios”, “Tradición” y “depósito de la fe” bastan para que un tema quede perfectamente claro para los católicos. Sin embargo, el P. Pani SJ no lo considera así y propone un cambio en esta doctrina, quizá sin ser consciente de que algo así equivale a pedir la destrucción completa de la doctrina católica, porque si una doctrina infalible y definitiva está equivocada y se puede cambiar, eso quiere decir que no existen las doctrinas infalibles y definitivas. Si la fe católica puede cambiar, eso quiere decir que no es verdadera revelación de Dios, sino una mera opinión humana.

 

¿Cuáles son los argumentos de peso del P. Giancarlo para pedir algo tan grave? En apoyo del sacerdocio femenino, de forma bastante trillada pero no por eso menos sorprendente, apela a que la doctrina no contempla los “profundos cambios sociales y culturales que han afectado a las mujeres” “en el siglo XX”. ¿Qué sentido tiene dar ahora como argumento los cambios del siglo XX, si precisamente la Iglesia del siglo XX fue la que definió de manera irreformable la cuestión? ¿No vivía San Juan Pablo II en el siglo XX? En otro lugar, el articulista intenta camuflar un poco la incoherencia apelando al siglo XXI y diciendo que la Iglesia, al definir que el sacerdocio ministerial está reservado a los hombres, “no toma en cuenta los desarrollos que en el siglo XXI han tenido la presencia y el rol de la mujer en la familia y en la sociedad. Se trata de dignidad, de responsabilidad y de participación eclesial”. Esta táctica, sin embargo, produce más bien sonrojo, porque, como hemos visto, en otra parte del artículo reconoce que esos “desarrollos” son los mismos del siglo XX, algo evidente por otra parte, teniendo en cuenta que el nuevo siglo apenas lleva diecisiete años de andadura, en los que, francamente, no hemos inventado nada nuevo.

 

Por otra parte, se trasluce un entendimiento de la cuestión completamente ajeno al catolicismo. En primer lugar, es una forma de razonar burdamente cronolátrica, como si la naturaleza del hombre, de la mujer y del sacerdocio no fuera la misma hoy que hace dos milenios. En segundo lugar y de forma fundamental, el artículo revela un enfoque montanista de la Revelación, que nada tiene que ver con la fe católica: “No se puede recurrir siempre al pasado, como si solamente en el pasado hubiera indicaciones del Espíritu. También hoy el Señor guía a la Iglesia y sugiere asumir con valentía perspectivas nuevas”.

 

Es asombroso que en un artículo publicado en una revista católica seria y tan importante, se digan estas cosas. La frase “no se puede recurrir siempre al pasado” es frontal y expresamente anticatólica. El autor olvida (o rechaza) que el catolicismo no es una filosofía que construimos, sino la Verdad revelada por Dios en su Hijo Jesucristo, encarnado en el siglo I para nuestra salvación, que es “mediador y plenitud de toda la Revelación” (Dei Verbum 2). Contra lo que dice el P. Pani SJ, la misión de la Iglesia es, expresamente, recurrir siempre al pasado, volver la mirada a la Revelación “entregada de una vez a los santos” en Jesucristo y transmitida por la Tradición, y proponerla de modo siempre nuevo a los hombres. Las fuentes de la Revelación son dos, Escritura y Tradición, interpretadas por el Magisterio (cf. Dei Verbum 10), y no hay una tercera consistente en “perspectivas nuevas” o “indicaciones del Espíritu”, que se salgan de lo revelado. No hay nuevas revelaciones públicas, ni el Señor puede guiar a la Iglesia a algo fundamentalmente diferente de lo que siempre ha enseñado. Como explica San Juan de la Cruz (y cita el Catecismo): “el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra alguna cosa o novedad” (San Juan de la Cruz, Subida del monte Carmelo 2,22,3-5).

  

Como ya hemos indicado, la Iglesia, al definir esta verdad de fe católica, hizo lo que tenía que hacer: recordarnos una verdad “basada en la Palabra de Dios escrita y constantemente conservada y aplicada en la Tradición de la Iglesia desde el principio”, siguiendo el ejemplo del mismo Cristo. Quien critica algo así, está criticando toda la fe de la Iglesia, porque toda ella la hemos recibido “del pasado”. Así lo enseña el Catecismo: “la fe cristiana no puede aceptar ‘revelaciones’ que pretenden superar o corregir la Revelación de la que Cristo es la plenitud” (Catecismo de la Iglesia Católica 67).

 

Por otra parte, el artículo utiliza un lenguaje engañoso, inadmisible en cualquier reflexión teológica seria. Se dice, por ejemplo, que “las dificultades de recepción de la respuesta crearon «tensiones» en las relaciones entre Magisterio y Teología por los problemas vinculados”. Con esto, a lo que realmente se refiere es a que, a pesar de la definición infalible, hubo algunos teólogos que continuaron sin aceptar la enseñanza de la Iglesia y siguieron defendiendo lo indefendible, pura y simplemente porque no estaban dispuestos a aceptar la fe católica. No se trata de tensiones entre Magisterio y Teología, sino de falta de fe por parte de algunos seudoteólogos (que, además, en el artículo de la Civiltà, se identifican directamente con la “Teología”, con una desfachatez asombrosa, como si no hubiera innumerables teólogos católicos que aceptaron con alegría la definición infalible de la Iglesia, del mismo modo que antes habían aceptado siempre su doctrina constante sobre este tema).

 

Del mismo modo, se utiliza como argumento a favor de cambiar nuestra fe católica que “hoy hay malestar entre quienes no llegan a comprender cómo la exclusión de la mujer del ministerio de la Iglesia puede coexistir con la afirmación y la valoración de su igual dignidad”. Para ver lo absurdo de esta forma de razonar, basta aplicarla a cualquier otra parte de la fe de la Iglesia y decir, por ejemplo, que “hoy hay malestar entre quienes no llegan a comprender cómo la existencia de tres personas en Dios puede coexistir con la afirmación y la valoración de su unidad de naturaleza”. Cualquier teólogo con dos dedos de frente sabe que, ante esa “objeción” lo que hay que hacer es, por un lado, explicar lo mejor posible la fe de la Iglesia (cosa que la Civiltà se abstiene significativamente de hacer en este caso) y, por otro, recordar a los que sufren ese malestar que la fe de la Iglesia no es producto de un razonamiento humano, sino de la Revelación de Dios. Crede ut intelligas. Cree, acepta, ora, contempla y entenderás.

 

Da la impresión de que, en realidad, lo que se está ofreciendo es simplemente un argumento basado en el sentimentalismo: mirad a los pobres angustiados y agobiados porque no entienden lo que dice la Iglesia (con la insinuación de que no lo entienden porque es absurdo); si no queremos que la gente viva angustiada, debemos cambiar lo que enseña la Iglesia para que dejen de sufrir. ¿Por qué resulta tan familiar ese argumento? Quizá porque es el mismo que utiliza el mundo contra todas las doctrinas de la Iglesia que le resultan incómodas, desde la pecaminosidad de los anticonceptivos hasta la condena del aborto, pasando por el matrimonio indisoluble y la fe en la Trinidad, la transustanciación o la misma Encarnación. O quizá porque numerosos seudoteólogos llevan décadas utilizándolo “dentro” de la Iglesia para acabar con esas mismas doctrinas.

 

Asimismo, el P. Pani SJ afirma, citando a otro teólogo, que los pronunciamientos de la Iglesia sobre el sacerdocio “más que expresión de autoridad, parecen significar autoritarismo”. ¿Y qué criterio se nos da para diferenciar ambas cosas? Ninguno, más allá de que todo lo que le cueste creer al mundo (paganizado) de hoy es autoritarismo y debe cambiarse. El criterio de verdad es lo que quiere el mundo moderno o, mejor dicho, lo que quiere el Mundo en el sentido teológico del término. Y, por supuesto, lo que quiere y propone el autor, por mucho que se esconda de forma algo pueril tras expresiones como “muchos católicos”, la “participación”, los “cambios socioculturales”, la “Teología” o “los que no llegan a comprender”.

 

Quizá lo más triste de todo esto es que ni siquiera se trata de una sesuda especulación teológica, aunque sea errada, sino de una argumentación de niño pequeño. Tengo un hijo de dos años y sé de lo que hablo. Cuando quiere algo, no pierde el tiempo en grandes argumentaciones o razones sólidas, sino que se limita a decir “quero”, “quero”, “quero”, una y otra vez, a un volumen cada vez más alto, con lágrimas y, si es necesario, con una pataleta. Hasta que alguien le dé lo que quiere o, si sus padres cumplen su deber, le hagan entender que no puede tener todo lo que quiere. Así ha sucedido con los defensores del sacerdocio femenino, aunque algunos mantengan aún hoy la pataleta infantil.

 

Dicho más finamente, se trata de un argumento que ya expresó hace dieciocho siglos el poeta romano Juvenal: Hoc volo, sic iubeo, sit pro ratione voluntas. Es decir, “quiero esto y lo exijo; valga mi voluntad como razón”. Un “razonamiento”, este sí, definitivo, porque vale absolutamente para todo y tiene la ventaja de terminar con cualquier discusión. Contra la nuda voluntad no caben argumentaciones.

 

Curiosamente, este último párrafo lo escribí ya, casi idéntico, hace un año y medio. Tengo una cierta sensación de dejà vu, porque esta situación ya la hemos vivido. Cuando comenzaron los Sínodos sobre la Familia, se afirmó, increíblemente, que en el Sínodo habría “un clima de respeto por todas las posturas, de caridad mutua y con auténtico sentido constructivo. […] De hecho, es importante expresarse claramente y con valentía. En un clima de diálogo sereno y leal, los participantes estarán llamados a no presentar su propio punto de vista como exclusivo, sino a buscar juntos la verdad”.

 

Ya entonces señalé que esas afirmaciones no tenían sentido en la Iglesia, porque pretendían partir de cero, como si en la Iglesia no hubiera “puntos de vista exclusivos”, que son precisamente los formados por la fe y la doctrina católicas, que no se pueden discutir y cuya negación nunca es respetable. Por aquel entonces, diversos comentaristas afirmaron que yo exageraba en mi crítica, que sólo se estaba buscando una discusión sana de los temas, que nadie pensaba cambiar la doctrina de la Iglesia… y un año y medio después, se está dando la comunión a los divorciados en una nueva unión en la mitad de las diócesis del mundo, sin necesidad de arrepentimiento y propósito de enmienda.

 

Usando la misma táctica, la Civiltà pretende crear de nuevo una tabula rasa y partir de cero en un tema que ya está definido por la Iglesia. De un plumazo, se borra la doctrina constante de la Iglesia sobre el tema a lo largo de dos milenios e incluso el magisterio clarísimo y específico sobre este tema de los dos últimos Papas, exactamente igual que ha sucedido ya con el acceso de los divorciados a la comunión. Y todo eso sin ningún argumento, más allá de vagas referencias a la misericordia, al siglo XX, al malestar, a la angustia, al acompañamiento y al discernimiento.

 

De todas formas, a mi entender, no importa que el artículo esté desprovisto de argumentos, porque su única finalidad real es introducir dos frases envenenadas: “La objeción básica, que ha reaparecido en el debate, es: ¿por qué la Iglesia antigua admitió a algunas mujeres al diaconado y hasta al apostolado? ¿Y por qué después la mujer fue excluida de estas funciones?”

 

Estas frases muestran con claridad por dónde van los tiros y cuál va a ser la táctica del nuevo ataque contra la doctrina: basarse en la innecesaria comisión sobre el diaconado que se creó recientemente, para atacar desde ahí la fe de la Iglesia sobre este tema. En las frases, maliciosamente, se asume que las mujeres ya fueron diaconisas ordenadas sacramentalmente e incluso de alguna forma obispos, al igual que los Apóstoles, pero que después la malvada Iglesia les arrebató inmisericordemente ese derecho.

 

Igual que sucedió en el Sínodo con el pretexto de “hablar con libertad”, con la excusa de la comisión se desea reabrir un tema zanjado. A fin de cuentas, como sabe todo el mundo, tanto los defensores de la fe de la Iglesia como los partidarios de cambiarla, el tema no es el diaconado (no sacramental) de las mujeres, sino dar sea como sea un nuevo paso hacia el sacerdocio de la mujer, al igual que ya ocurrió en el anglicanismo.

 

Digámoslo una vez más: todo esto nada tiene que ver con el catolicismo. Es pura mundanidad, disfrazada de palabras bonitas y vagas para confundir las cuestiones. La única respuesta posible de un católico ante estos despropósitos es recordar las palabras de San Pablo: Mas si aun nosotros o un ángel del cielo os anunciara otro evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea anatema.

 

Fuente: http://infocatolica.com/blog/espadadedoblefilo.php/1702080400-y-ahora-cambiemos-la-fe-catol

 

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Testimonio de un budista convertido a la Santa Fe Católica

 

Padre Federico, misionero en la meseta tibetana

 

Hace un tiempo, en nuestra Misión, tuvimos contacto con un alma en la que el Espíritu Santo obró una magnífica conversión. Se trata del caso un budista recientemente convertido a la Santa Fe Católica.

 

El converso es un alma que dejó en su juventud la Fe Católica y se metió en varios errores (Ocultismo, Budismo e Hinduismo) guiado por un espíritu de rebeldía. Él hizo dos breves textos en los que relata su conversión. A continuación, reproducimos sus escritos. Los textos fueron originalmente escritos en inglés, pero los tradujimos.

 

Esperamos que este testimonio sirva para alertar a los cristianos acerca del peligro que encierra la lucrativa moda de las “espiritualidades” orientales. A su vez, pensamos que este vehemente testimonio dará más aliento a quienes trabajan generosamente para convertir a los budistas (e hinduistas) a la única Fe Verdadera, la Santa Fe Católica. Suplicamos oraciones y sacrificios por la conversión de quienes, en el Extremo Oriente, aún no conocen a Cristo.

 

Testimonio

 

Siendo un adolescente me rebelé contra la Iglesia Católica y el Cristianismo en general. Fui hacia el lado oscuro del ocultismo, desde el cual no gané nada salvo depresión, miseria y oscuridad, las cuales penetraban profundamente mi corazón. Más tarde, me di cuenta de cuán insano era seguir esas prácticas o incluso leer sobre ellas.

 

Encontré el Budismo. Pensé que había encontrado la verdad. Después de unos quince años de Budismo Chino (Tierra Pura y Ch’ang / Zen), a su vez, intensamente estudié y practiqué el Budismo Tibetano bajo dos Lamas (uno de la Secta Karma Kagyu, otro de la Secta Nyingma). En vez de convertirme en una mejor persona, tenía sólo sentimientos casi compulsivos de separación de los demás, de un aplastante cansancio e incluso pensamientos de rechazar a mi propia familia, abandonando a mi hijo y a mi esposa, etc. No había paz. Si había algo de paz, era solo momentánea. No hay nada positivo que yo pueda recordar. Incluso, experimenté el Sanatana Dharma (Hinduísmo) por unos seis meses, y a pesar de que sus escritos son inspiradores en cierta medida, sus prácticas eran extrañas y bastante inaceptables para mí. Estaba vacío, insatisfecho, confundido. En ninguna de las religiones Orientales y/o filosofías [Orientales] pude encontrar paz, calidez, amor verdadero. [Al practicar estas religiones] la negatividad, el pesimismo, el enojo y aun el odio no fueron reducidos [en mí]. Tan solo [tenía una] vacía insensibilidad, un alma que era fría.

 

Por mucho tiempo, resistí los siempre crecientes sentimientos de rezarle nuevamente a Cristo [nuestro] Señor y Su Santa Madre. Finalmente, me rendí [o me entregué] y recité oraciones cristianas, [por] primera vez en treinta años. Lo que recibí en las semanas siguientes no lo puedo describir aquí, porque sería considerado con incredulidad, o aun con criticismo. Pero, en una palabra: recibí la Gracia.

 

A raíz de lo sucedido, puedo verdadera y gozosamente admitir que desde mi retorno al Cristianismo mi corazón se ha inflamado, fui profundamente “tocado”, las palabras de Jesucristo tuvieron [para mí] un significado y un pleno cumplimiento en mí […] Sentimientos de amor, sabiduría y real compasión se suscitaron [en mí]. Y las lágrimas del arrepentimiento estaban fluyendo de nuevo en mi rostro.

 

Me di cuenta de que estuve buscando a Dios toda mi vida, que anduve por todo el camino dando vueltas buscándolo a Él, pero el Señor estuvo siempre enfrente de mí. Su amor nunca me abandonó, ni siquiera en los más oscuros momentos, sin importarle cuán intensamente yo lo estaba rechazando, nuestro Señor nunca se rindió respecto de mí. Sin importarle cuán indigno yo fui [ni] como yo lo había traicionado y asesinado mi corazón, [nuestro] Señor Jesucristo estuvo siempre listo para perdonarme, para recibirme de vuelta con los brazos abiertos dándome su ilimitado amor.

 

Más aún, volví a mi verdadero refugio: la Santa Iglesia Católica.

 

Para todos los que encuentran algo familiar en mi historia, [para] aquellos que están pensando en volver a Jesucristo, o para aquellos que están envueltos en el Budismo o el Hinduismo, yo necesito decirles esto: […] la Confesión es una herramienta mucho más efectiva que todos los medios de purificación (*) […] El solo hecho de pensar en Cristo y aceptarlo da una paz que eclipsa toda meditación oriental. Nuestras peticiones a Santa María, [a los] Santos y Ángeles no caen en oídos sordos, [sino que] nosotros recibimos su ayuda, bendiciones e incesante protección. Es necesario tan solo abrir los ojos y mirar cuidadosamente nuestra vida, cada día […] Esas oraciones son verdaderos milagros: los milagros de amor. Amor de tan grande fuerza que los hombres jamás podremos comprender totalmente. Esta es la verdadera fuente de las bendiciones. […].

 

Lo que he escrito está basado en mi propia experiencia […]. He encontrado tal verdad en el dicho de San Francisco de Asís: “He sido todas las cosas impías. Si Dios puede obrar a través de mí, Él puede obrar a través de cualquiera”.

 

La semana siguiente a la confesión y la absolución después de 30 años

 

[La paz] descendió sobre mí (…). Nunca sospeché que las trampas de Satanás podían ir tan lejos: entramparme en el Budismo (*) por tanto tiempo para alejarme de la Fuente de la Verdad.

 

Desde el tiempo en que recibí su Santa Absolución, mi espíritu sana y yo puedo reconocerme de nuevo. Estuve bajo el oscuro velo del olvido por 30 años, y sólo ahora puedo recordar el sentimiento de increíble suavidad [o luminosidad], mi alma regocijándose, finalmente bañada en paz. ¿Cómo puede refutar el poder de la Confesión católica y de la absolución, quien experimentó semejante sentimiento [como el mío]? Sentimiento de ser verdaderamente perdonado.

 

Las trampas del diablo están inteligentemente diseñadas, pues están disfrazadas bajo una ilusoria santidad de varios ministros no-católicos [que están] convencidos de la corrección de su enfoque [o propuesta o método], de su pureza y de su lógica concepción religiosa.

 

Estoy convencido de que no puedo comprehender lógicamente a Dios y de que la “Teología racional” no nos puede liberar de los pecados, por más que estemos fuertemente arrepentidos. Es aún misterioso para mí el por qué [de esto]. El ser liberado del pecado solo puede ser experimentado a través de la recepción de la absolución en la vía correcta y cumpliendo la prometida penitencia. Entonces, la ilimitada compasión de nuestro Señor Jesucristo no es un concepto o tópico para la discusión, sino una experiencia directa de la “Paz Divina”.

 

Nota


*) Por mucho tiempo pensé que el Budismo y el Hinduismo eran santas directivas de vida. Sólo ahora pude ver claro que no son sino herramientas de Satanás. Una [el Budismo], disfrazada bajo [una] “pacífica, pasiva filosofía del ateísmo”, la otra como vías prácticas para unirse con la Luz Divina a través de prácticas que se aproximan al ocultismo. Especialmente peligroso es el Tantra. He aquí que el Budismo Tibetano debe ser evitado a toda costa, no importa cuán atractivo sea. Debemos siempre analizar las razones de la atracción hacia tal religión, hacer una muy objetiva investigación por nosotros mismos antes de hacer entregas de las que luego nos lamentaremos.

 

Fuente: http://infocatolica.com/blog/maradentro.php/1611091223-testimonio-de-un-budista-conv

 

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La divinidad de Cristo –El judaísmo, de entonces y de ahora

Curso de Apologética –Lección 15

 

Raymond de Souza, KM

 

El judaísmo, la religión establecida de un modo formal por Moisés desde el Monte Sinaí, fue la única religión del mundo antiguo que estuvo basada sobre la divina revelación. Todas las otras religiones fueron fundadas por hombres e influenciadas por demonios en un grado mayor o menor, como el mismo Espíritu Santo inspiró a David a decir: “porque todos los dioses de los gentiles son demonios” (Salmos 95:5). El judaísmo, por lo tanto, fue la gran excepción en el mundo antiguo, una religión inspirada por Dios mismo para preparar al mundo para recibir al Mesías.

 

¿Los israelitas fueron siempre fieles a su gran vocación? No, no lo fueron. Ellos no estaban contentos con tener a un Dios puramente espiritual –envidiaban a los paganos que los rodeaban, quienes tenían ídolos. Y una y otra vez se involucraron en la idolatría, especialmente en Egipto. ¡Ellos simplemente no podían estar sin un pequeño ídolo para adorar a escondidas en casa! Por eso Dios nuestro Señor fue tan fuerte contra la idolatría en el Antiguo Testamento. Pero Él alentó la construcción de estatuas que representaban ángeles y otras criaturas y fueron ubicadas en el Templo de Salomón. El Arca de la Alianza, el objeto más sagrado del mundo, tenía dos estatuas de ángeles sobre su tapa.

 

En el Monte Sinaí, los hebreos hicieron un ídolo –el famoso e infame becerro de oro– y pagaron cara su idolatría: sólo los hijos de Aarón fueron sacerdotes, y sólo los levitas tenían permitido servir en el Templo. Todos los varones de todas las once tribus fueron excluidos para siempre del sacerdocio.

 

Pero afortunadamente ellos abandonaron su idolatría de una vez para siempre durante su exilio en Babilonia. Más de medio siglo de esclavitud los curó de su manía idolátrica. Así, en tiempos de Jesús no había un verdadero problema de idolatría. Había un problema con la hipocresía (fariseos) y con la adoración de la riqueza (saduceos). Pero el judaísmo era todavía la religión de Dios, y Nuestro Señor Jesucristo fue un verdadero judío, fiel a todas las enseñanzas y tradiciones de Moisés. ¡Desde Su infancia hasta Su muerte Él practicó la religión judía, pagó los impuestos, adoró en el Templo, celebró las fiestas, todo! Sí, el judaísmo era lo que decía ser: el modo de Dios para traer la salvación a la humanidad, como el mismo Jesús afirmó: “La salvación viene de los judíos” (Juan 4:22).

 

Y sí vino. Él era su salvación, como incluso Su nombre lo dice: Jesús significa “Salvador”, y por medio de los judíos la salvación sería propagada en todo el mundo. Pero –y a menudo hay un trágico “pero”– Él [la Palabra] “vino a los suyos, y los suyos no la recibieron” (Juan 1:11). Nosotros, los hijos de los gentiles, sí la recibimos. Pero éste es otro tema para posteriores artículos.

 

Los libros escritos por los profetas hebreos son reconocidos por la Iglesia Católica como divinamente inspirados, y ellos profetizaron al Mesías con increíble detalle, como hemos visto antes. Pero los judíos de la época de Jesús querían su propio tipo de Mesías. Ellos se habían entregado a toda clase de corrupción moral y doctrinal. El mismo Jesús los llamó “generación malvada y adúltera” (Mateo 16:4; cf. Marcos 8:38). Flavio Josefo, el famoso historiador judío del siglo I, quien fue contemporáneo con la destrucción del Templo, escribió que si los romanos no hubieran castigado a los judíos, una inundación, un terremoto o los fuegos de Sodoma los habrían abrumado…

 

A ellos no les gustó la idea de que también los gentiles estaban llamados al reino: después de todo, sólo ellos eran el pueblo elegido de Dios, destinado a gobernar el mundo cuando el Mesías viniera como un nuevo Judas Macabeo, enviando a los romanos de regreso a Roma, y prevaleciendo sobre todas las naciones. Y ellos, especialmente los fariseos, odiaban a Cristo porque Él no predicaba como ellos predicaban. Los saduceos no adoraban al becerro de oro; adoraban al oro del becerro. Ellos gobernaban el Templo y les disgustaban los fariseos y todas las otras sectas y grupos (herodianos, zelotas, publicanos), pero se unieron a ellos para gritar “¡Crucifícalo!”

 

Es impresionante cómo la historia se repite: las sectas judías sostenían credos y códigos morales diferentes, pero se pusieron de acuerdo para condenar a Jesús. Hoy todas las religiones no católicas que dicen ser cristianas están en desacuerdo entre sí en cuanto a credos y códigos morales, pero todas concuerdan en decir que la Iglesia Católica está equivocada. Lo que se dijo acerca de Jesús en el pasado se dice acerca de Su Iglesia hoy. Pero me aparto del tema.

 

El hecho histórico es que ellos rechazaron a su propio Mesías. Y su Dios, el único Dios verdadero, los castigó por ello. Su templo fue destruido, los registros de los sacerdotes fueron destruidos, el Arca ya se había perdido, las tribus se mezclaron, de modo que nadie sabe quién es levita para administrar el culto en un eventual nuevo Templo o quién desciende de Aarón, para ser capaz de cumplir la Ley de Moisés y ofrecer los sacrificios diarios… El pueblo judío se dispersó entre las naciones. En resumen, ellos perdieron su Alianza con Dios.

 

Las noticias de que un nuevo Templo será construido en Jerusalén no deberían sorprendernos. Será un monumento a la Antigua Alianza, pero no la cosa verdadera, y por dos razones simples: no está en el lugar correcto (la Mezquita de la Roca ocupa hoy el lugar correcto) y no habrá sacrificios, porque sólo los descendientes de Aarón tenían permitido hacerlos, según la voluntad explícita de Dios.

 

Pero el mismo Dios que los castigó dando fin a la Antigua Alianza estableció una Nueva Alianza, no más basada en la sangre de terneros y bueyes, sino en la Sangre de Su propio Hijo, como Él afirmó en la Última Cena. Porque hoy no hay dos Alianzas, sino sólo una. La Antigua Alianza fue reemplazada por la Nueva, y la nación judía perdió su elección exclusiva.

 

San Pablo, que había sido un fariseo fiel, sufrió al ver a su propio amado pueblo desconectado del Mesías de Dios a causa de la ceguera de sus corazones endurecidos (Romanos 9:1-5). Incluso el mismo Jesús lloró sobre Jerusalén (Mateo 23:37), pero San Pablo profetizó que el pueblo judío un día volvería a Dios y se convertiría (Romanos 11:12. 15. 25-26. 31).

 

A lo largo de los siglos, se han establecido congregaciones católicas de sacerdotes y monjas para orar y trabajar por la conversión de los judíos, nuestros ancestros en la fe. Un verdadero católico nunca puede ser anti-semita, pues sería contrario a nosotros mismos, como Pío XI declaró una vez: “espiritualmente, todos nosotros somos semitas”.

 

Muchos grandes conversos del judaísmo han adornado a la Iglesia Católica con ejemplos sobresalientes de fe y de fidelidad al propósito de su nación, es decir, ser la cuna para el Mesías. Edith Stein fue una filósofa judía alemana y una santa canonizada que murió en Auschwitz. En abril de 1933 ella escribió una carta al Papa Pío XI “como una hija del pueblo judío que, por la gracia de Dios, durante los últimos once años ha sido también una hija de la Iglesia Católica”. 

 

Próximo artículo: Fariseos, saduceos, escribas, zelotes, esenios; las sectas judías, con mayor detalle.

 

Raymond de Souza KM está disponible para hablar en eventos católicos en cualquier lugar del mundo libre en inglés, español, francés y portugués. Por favor envíe un email a SacredHeartMedia@Outlook.com o visite www.RaymonddeSouza.com o llame por teléfono a 507-450-4196 en los Estados Unidos.

 

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Population Council, Eugenesia, Racismo, ¿Vaticano?

 

Lic. Néstor Martínez Valls

 

Ante la reciente noticia acerca de que se planea invitar este año al Population Council de los Rockefeller a un evento sobre medio ambiente en el Vaticano, organizado por la Pontificia Academia para las Ciencias y la Pontificia Academia para las Ciencias Sociales, presentamos aquí algunos datos históricos acerca del contexto en que fue creada esa organización antinatalista de control poblacional.

 

1865 - GALTON, Francis: Hereditary Talent and Character. Primer trabajo de orientación eugenésica del autor. Primo de Darwin, influido por El origen de las especies.

 

1871 - DARWIN, Charles: El origen del hombre. Conceptos eugenésicos: “Entre los salvajes, los débiles de mente o cuerpo se eliminan pronto y los que sobreviven muestran un vigoroso estado de salud.” “Los miembros débiles de las naciones civilizadas van propagando su naturaleza, con grave detrimento de la especie humana, como fácilmente comprenderán los que se dedican a la cría de animales domésticos […]; a excepción hecha del hombre, ninguno es tan ignorante que permita sacar crías a sus peores animales”. “Si los distintos obstáculos que hemos señalado […] no impiden que los holgazanes, los viciosos y otros miembros inferiores de la sociedad aumenten en mayor proporción que los hombres de clase superior, la nación atrasará en vez de adelantar, como es fácil probarlo, por abundar los ejemplos en la historia del mundo”.

 

1883 - GRAHAM BELL, Alexander: Memoria acerca de la formación de una variedad sorda de la raza humana. Estudio acerca de la sordera hereditaria en la isla Martha’s Vineyard. Receta medidas eugenésicas para erradicar la sordera.

 

1883 - GALTON, Francis: Investigaciones sobre las facultades humanas y su desarrollo. Primer uso del término “eugenesia”.

 

1888 - Irving Fisher, futuro economista, teórico del racismo y secretario de la American Eugenics Society, ingresa a Skull and Bones [sociedad secreta de la Universidad de Yale, EE.UU.].

 

1889 - Gifford Pinchot, futuro fundador de la American Eugenics Society, ingresa a Skull and Bones.

 

1904 - Fundación de la Sociedad de Higiene Racial en Alemania. Ernst Haeckel, presidente honorario. Eugenesia para preservar la raza alemana. Cofundador: Ernst Rudin. Uno de sus miembros es Eugen Fischer.

 

1904 - Se crea una cátedra de Eugenesia en la Universidad de Londres.

 

1905 - FOREL, Auguste: Die sexuelle Frage (La Cuestión Sexual). Forel quería legalizar “la igualdad completa de los sexos y el reconocimiento formal del trabajo doméstico femenino equivalente al trabajo profesional masculino. Además fomentó la despenalización del concubinato y de todas las relaciones sexuales de consentimiento mutuo entre adultos, incluyendo el incesto y todas las “perversiones” mientras que éstas no violen los derechos de otros. En el caso de la homosexualidad, lamentó incluso que el matrimonio entre hombres fuera prohibido, ya que sería “completamente inofensivo a la sociedad”. Además Forel fomentó la “disponibilidad libre de métodos anticonceptivos”, e incluso quiso que el aborto fuese permitido en casos de violación, peligro para la salud de la madre, enfermedades mentales y eventualidades similares. (…) Fue, del mismo modo, creyente en materia de leyes estadounidenses referidas a la esterilización forzada, la cual fue aplicada presumiblemente sólo en casos excepcionales. El abuso racista de dicha ley simplemente se le escapó. Forel elogió tales leyes como “eugenésicas” y creyó seriamente que ellas contribuirían a una reproducción deliberada y eternamente perfecta de la raza humana.”

http://www.sexarchive.info/GESUND/ARCHIV/SPANISCH/FOREL.HTM

 

1906 - “En 1906, John Harvey Kellogg proporcionó financiamiento para una Fundación para la mejora de la raza en Battle Creek, Michigan.” - http://es.wikipedia.org/wiki/Eugenesia_en_Estados_Unidos

 

1908 - Se crea la Eugenics Education Society en Inglaterra. Presidente: Francis Galton.

 

1911 - Eugenics Records Office (Oficina de Registros Eugenésicos). Perteneciente a la Carnegie Institution. Con ayuda de J. D. Rockefeller Jr. Los no aptos para la reproducción proceden de medios económicamente pobres. Rama americana del Galton National Laboratory de Londres. “La “Eugenic Records Office” fue fundada en Cold Spring Harbor, New York, por Davenport con apoyo inicial de Mary Williamson Averell (Mrs. E. H. Harriman) y John Harvey Kellog, y más tarde de la Institución Carnegie de Washington.” http://en.wikipedia.org/wiki/Harry_H._Laughlin (traducción mía). “En los años subsiguientes, la Eugenics Record Office recogió una masa de información sobre árboles genealógicos y concluyó que aquellos que no eran aptos procedían de entornos económicos y socialmente pobres. Eugenesistas tales como Davenport, el psicólogo Henry H. Goddard, Harry H. Laughlin y el conservacionista Madison Grant (todos ellos muy respetados en su tiempo) empezaron a ejercer presión para la aprobación de varias soluciones al problema de los «no aptos»: Davenport defendió la restricción de la inmigración y la esterilización como métodos principales; Goddard favoreció la segregación en su libro “La Familia Kallikak: Un estudio de la herencia de la debilidad mental”; Grant apoyó todas las medidas anteriores y muchas más, incluso examinando la idea del exterminio.” http://es.wikipedia.org/wiki/Eugenesia_en_Estados_Unidos

 

1911 - Leonard Darwin, hijo de Charles Darwin, segundo presidente de la Eugenics Education Society.

 

1911 - Reporte preliminar del Comité de la Sección Eugenésica de la Asociación Americana de Criadores, sobre métodos eugenésicos. El Nº 8: eutanasia. Sponsorizado por Carnegie.

 

1912 - DARWIN, Leonard: “Ningún gobierno democrático existente iría tan lejos como nosotros los eugenistas pensamos en el sentido de limitar la libertad de los ciudadanos por el bien de las cualidades raciales de las generaciones futuras.”

 

1912 - El socialista Karl Pearson, discípulo y sucesor de Galton, organiza el Primer Congreso Internacional de Eugenesia, presidido por Leonard Darwin. Entre los asistentes se encuentra el joven Winston Churchill.

 

1912 - ELLIS, Havelock: The Task of Social Hygiene. Libro favorable a la eugenesia: “finalmente, resulta evidente que un sistema general, ya sea privado o público, donde quedan debidamente y sistemáticamente registrados todos los hechos personales, biológicos y mentales, normales o patológicos, será inevitable si queremos disponer de una guía real para saber qué personas son más o menos adecuadas para el desarrollo de la raza.” El autor fue vicepresidente de la Eugenics Education Society en Inglaterra.

 

1917 - La Eugenics Records Office se vuelve una división del departamento de Genética del Instituto Carnegie de Washington.

 

1918 - POPENOE, Paul: Eugenesia Aplicada. Defiende la ejecución como método eugenésico y la “selección letal” operada mediante cambios en el medio ambiente, enfermedades infecciosas, etc.

 

1919 - Alfred Kinsey se doctora en Biología en la Universidad de Harvard. Su tesis es sobre entomología, acerca de una especie de avispas. El Instituto de Biología Bussey de Harvard estaba totalmente impregnado de darwinismo y eugenesia. Dice Reisman en Kinsey: Crimes and Consequences, que Kinsey era “uno de los eugenistas académicos pre-Segunda Guerra Mundial que lanzó un terrorífico llamado a la esterilización masiva de americanos del “nivel más bajo” y un plan de cría para clases superiores”. Kinsey es también un admirador de Aldous Huxley y de Julian Huxley, notorios eugenistas.

 

1920 - SANGER, Margaret: Some moral aspects of EugenicsBirth Control Review, Junio de 1920.

 

1920 - Comienza la represión de la propaganda eugenista en Francia, por la preocupación poblacionista del Estado.

 

1921 - SANGER, Margaret, The Eugenic ConscienceBirth Control Review, Febrero de 1921.

 

1921 - Segundo Congreso Internacional de Eugenesia en Nueva York. Participa entre otros William H. Gatesabuelo de Bill Gates.

 

1921 - SANGER, Margaret, El valor eugenésico de la propaganda del control de natalidad, en: Birth Control Review, Octubre de 1921.

 

1921 - Carta Pastoral del Arzobispo de Nueva York, Mons. Patrick Hayes, en defensa de los minusválidos y contra la eugenesia.

 

1921 - BAUR, Erwin; FISCHER, Eugen; LENZ, Fritz: Teoría de la herencia humana y la higiene racial. Reeditado en 1936. Texto base de la política racista nazi.

 

1922 - Primer ley eugenésica en Suecia.

 

1922 - CHESTERTON, G. K.: La eugenesia y otros males. Según el autor, la finalidad real de la eugenesia es remediar la decadencia de la mano de obra, provocada por las condiciones inhumanas de la sociedad industrial.

 

1922 - LAUGHLING, Harry: Eugenical Sterilization in the United States. El vocero de la Eugenics Records Office publica este libro que se convierte en la “Biblia” del movimiento eugenésico y esterilizador. “Uno de los principales intereses de Laughlin fue ayudar en la proliferación de la legislación pro esterilización compulsiva en los Estados Unidos, que presumiblemente esterilizaría a los miembros “no aptos” de la población. Para 1914, 12 Estados habían aprobado leyes de esterilización, comenzando con Indiana en 1907 y Connecticut en 1909. Sin embargo, las leyes no eran aplicadas con mucho vigor, con la excepción de California. En su estudio de este “problema”, Laughlin dedujo que mucha de la legislación esterilizadora estatal estaba pobremente redactada y abierta a cuestiones de constitucionalidad y confusiones acerca de la responsabilidad burocrática. Como consecuencia, Laughlin redactó una “ley modelo” sobre esterilización compulsiva, orientada a resolver esas dificultades, y publicó la propuesta en su estudio de 1922 sobre la política americana de esterilización: “Eugenical Sterilization in the United States”. Incluía como sujetos de esterilización eugenésica a los débiles mentales, locos, criminales, epilépticos, alcohólicos, ciegos, sordos, deformes e indigentes18 estados más aprobaron leyes basadas en el modelo de Laughlin, incluido Virginia en 1924.”

http://en.wikipedia.org/wiki/Harry_H._Laughlin (traducción mía).

“Tanto como estaba interesado en la eugenesia, Laughlin estaba fascinado por la idea de establecer un gobierno mundial. Trabajó en sus planes para esta institución a lo largo de su vida adulta. El modelo de gobierno mundial que diseñó estaba en parte basado en la Constitución de los EE.UU y la Sociedad de las Naciones. La repartición de representación en ese cuerpo estaba pesadamente flechada en favor de Europa y Norteamérica, especialmente Gran Bretaña y los Estados Unidos. Laughlin creía que este gobierno mundial promovería la finalidad eugenésica de impedir la mezcla de razas diferentes. Muchos e importantes internacionalistas manifestaron interés en el gobierno mundial de Laughlin, incluido Edward M. House, el consejero de política exterior de Woodrow Wilson.”

http://en.wikipedia.org/wiki/Harry_H._Laughlin (traducción mía).

 

1922 - Fundación de la American Eugenics Society. Henry Fairfield Osborn, Madison Grant y Harry H. Laughlin.

 

1922 - La oficina de París de la Fundación Rockefeller comienza a enviar dinero a un Comité alemán liderado por el eugenista Heinrich Poll, consejero del Ministro de Salud de Prusia y conferencista sobre “rasgos hereditarios” y “débiles mentales”.

 

1923 - Primer ley eugenésica en Noruega.

 

1924 - SANGER, Margaret: The purpose of EugenicsBirth Control Review, Diciembre de 1924.

 

1924 - Inmigration Restriction Act en EE.UU. Son racialmente inferiores los polacos, negros, griegos, irlandeses, orientales y otros europeos del Sur y del Este. Son superiores los ingleses, alemanes, escoceses, daneses, suecos, y franceses no católicos. “Laughlin proveyó extenso testimonio estadístico al Congreso de los EE.UU. en apoyo del Acta de Inmigración de Johnson-Reed de 1924. Parte de su testimonio tuvo que ver con la “excesiva” anormalidad mental entre los inmigrantes del Sur de Europa y de Europa Oriental. Fue agregado como experto eugenista al Comité de Inmigración y Naturalización (la ley de 1924 aplicó cuotas a los inmigrantes basadas en la nacionalidad, lo cual detuvo el gran flujo de italianos y rusos de los tempranos años 1900).”

 

1925 - SANGER, Margaret: Birth Control and Positive Eugenics, Birth Control Review, Julio de 1925.

 

1926 - DARWIN, Leonard: The need for eugenic reform.

 

1926 - La Eugenics Education Society pasa a ser la British Eugenics Society.

 

1927 - Fundación del Instituto “Kaiser Guillermo” de Antropología, Herencia humana y Eugenesia en Alemania. Eugen Fischer, director. Donantes: Krupp (armamentos) y Loeb (Warburg).

 

1928 - SANGER, Margaret: Birth Control: The True Eugenics, Birth Control Review, Agosto de 1928.

 

1929 - Primera ley eugenésica en Dinamarca.

 

1929 - POPENOE, Paul y GOSNEY, E. S.: Sterilization for Human Betterment: A Summary of Results of 6,000 Operations in California, 1909-1929 (“Esterilización para el mejoramiento humano. Un sumario de resultados de 6.000 operaciones en California, 1909-1929”). Traducido al alemán por el gobierno nazi y citado por los eugenistas alemanes.

 

1930 - William H. Gates, abuelo de Bill Gates, ingresa en la American Eugenics Society.

 

1930 - Margaret Sanger hospeda al antropólogo nazi Eugen Fischer.

 

1930 - Conferencia anglicana de Lambeth. Los obispos anglicanos aceptan la utilización de medios artificiales de contracepción para situaciones excepcionales. Obra del Reverendo William R. Inge, miembro influyente de la Sociedad Inglesa de Eugenesia.

 

1930 - MYRDAL, Alva: Crisis in the Population Question. “Por la misma época Alva Myrdal, otra eugenista sueca, se plantea el problema de conseguir un desarrollo económico sostenido, y para ello planteó un modelo familiar dentro de una sociedad de consumo con los dos padres recibiendo ingresos. La necesidad de mantener el trabajo llevaría a las mujeres a evitar los embarazos, ahora bien, una igualdad en el trabajo remunerado requería la misma igualdad en el trabajo doméstico. Los días del “ganador de pan” se habían acabado.” (ELÍAS MARCOS, José Alfredo: Las lágrimas de Raquel. Historia, ideología y estrategias de la guerra contra la población, p. 35).

 

1931 - Decreto del Santo Oficio condenando la eugenesia. Debe ser totalmente reprobada y tenida por falsa y condenada.

 

1931 - Artículo de Julian Huxley acerca de “La importancia vital de la eugenesia”. “Otro destacado promotor del criptoeugenismo fue el inglés Julian Huxley (1887-1975) nieto de Thomas Huxley. Miembro de la Eugenics Society en 1931, vicepresidente de 1937 a 1944 y presidente de 1959 a 1962. Fue el primer Secretario General de la UNESCO, de 1946 a 1948. Fundador del World Wildlife Fund. Miembro del comité ejecutivo de la Euthanasia Society, fue vicepresidente de la Asociación por la Reforma de la Ley del Aborto de 1969 a 1970. Huxley marcó algunas líneas directrices de la “nueva eugenesia”… ‘Cuando la eugenesia se haya convertido en práctica corriente, su acción […] estará enteramente dedicada, al principio, a elevar el nivel medio, modificando la proporción entre los buenos y malos linajes, y eliminando en lo posible las capas más bajas, en una población genéticamente mezclada’”. (ELÍAS MARCOS, José Alfredo: Las lágrimas de Raquel. Historia, ideología y estrategias de la guerra contra la población, p. 35).

 

1931 - “Desde 1931 hasta 1953, Blacker fue secretario de la Eugenics Society y le dio un nuevo enfoque al control de la natalidad y la planificación de la población. Su incorporación como secretario fue no sin alguna preocupación de Leonard Darwin, su presidente. Las diferencias de enfoque, aspiraciones y juicio de estos dos hombres mientras compartieron su trabajo en la Eugenics Society llevó a tensiones (…) Dos asuntos principales eran la duda de Darwin acerca de la profunda convicción de Blacker de que la investigación y provisión de la contracepción debía ser una característica principal de la estrategia de la Eugenics Society para reducir la fecundidad de las clases más bajas y menos capaces, y su desacuerdo con la aspiración de Blacker de redirigir más del esfuerzo de la Eugenic Society desde la educación y la propaganda hacia la investigación y la promoción de la contracepción.” https://en.wikipedia.org/wiki/Carlos_Blacker (traducción mía). “A finales de los años 50, el doctor Carlos Paton Blacker, que había sido secretario general y luego presidente de la Eugenics Society inglesa desde 1931 hizo la siguiente propuesta: ‘Que la Sociedad (de Eugenesia) debería perseguir objetivos eugenésicos por medios menos visibles, es decir una política de cripto-eugenesia, que aparentemente es un éxito en la Eugenics Society Americana’”. (ELÍAS MARCOS, José Alfredo: Las lágrimas de Raquel. Historia, ideología y estrategias de la guerra contra la población, p. 35).

 

1932 - La Fundación Rockefeller aporta U$S 9 millones para el Instituto Kaiser Guillermo de Antropología, Herencia Humana y Eugenesia, para ser dedicados a investigación sobre gemelos y herencia de resultados de sustancias tóxicas para el aparato reproductivo.

 

1932 - Herrmann Muller recibe una beca Guggenheim para ir a estudiar a Berlín en el Instituto Kaiser Guillermo de investigación sobre el cerebro, institución central de la eugenesia alemana. Allí es alumno de Ernst Rudin, fundador de la Sociedad de Higiene Racial alemana.

 

1932 - El nazi Ernst Rudin es designado Presidente de la Federación Eugenésica Mundial, durante el Tercer Congreso Internacional de Eugenesia en Nueva York. Participa en ese congreso William H. Gates, abuelo de Bill Gates.

 

1933 - Fritz Lenz ingresa en el Instituto Kaiser Guillermo de Antropología, Herencia Humana y Eugenesia.

 

1933 - Leyes de esterilización en Alemania. Hacia fines del régimen nazi unas 400.000 personas habían sido esterilizadas contra su voluntad. Redactores: Ernst Rüdin, Eugen Fischer y Fritz Lenz. Inspirada en las leyes estadounidenses. “El Parlamento de la Alemania Nazi aprobó la Ley para la Prevención de la Descendencia con Enfermedades Hereditarias en 1933, fuertemente basada en el modelo de Laughlin. Entre 35.000 y 80.000 personas fueron esterilizadas en sólo el primer año. (Se sabe ahora que fueron esterilizadas más de 350.000 personas)” https://en.wikipedia.org/wiki/Harry_H._Laughlin (traducción mía).

 

1933 - El número de Setiembre de Eugenical News (EE.UU.) publica la ley de esterilización alemana con la firma de Adolf Hitler.

 

1934 - Frederick Osborn (sobrino de Henry) es elegido para el directorio de la American Eugenics Society.

 

1934 - La masonería de rito escocés en EE.UU. se une a la Fundación Rockefeller para financiar estudios sobre el carácter hereditario de la esquizofrenia con finalidad eugenésica.

 

1934 - Artículo de la American Public Health Association (APHA) en el que se aplaude el programa alemán de esterilización comenzado ese mismo año. El artículo señala que la oposición más grande en Alemania procede de la Iglesia Católica.

 

1935 - “Sin embargo, comenzaron a aparecer en los periódicos de EE.UU. noticias acerca del uso extensivo de la esterilización compulsiva en Alemania. Para el fin de la década, la eugenesia había quedado asociada con el nazismo y la mala ciencia. Comenzó a debilitarse el apoyo a grupos como la American Eugenics Society. En 1935, un comité de revisión convocado por la Institución Carnegie concluyó que la investigación de la Eugenics Records Office no tenía valor. En 1939 la Institución cesó de financiar a la Eugenic Records Office, y ésta tuvo que cerrar.”

http://en.wikipedia.org/wiki/Harry_H._Laughlin (traducción mía).

 

1936 - Un ejemplar de Eugenical News, revista de la American Eugenics Society, da una lista de colaboradores de 27 países, entre ellos tres alemanes: Eugen Fischer, Ernst Rudin y Falk Ruttke.

 

1936 - Otmar Von Verschuer es director del Instituto del Tercer Reich para la Herencia, la Biología y la Pureza Racial, en Francfort.

 

1937 - Frederick Osborn elogia el programa eugenésico nazi.

 

1937 - Julian Huxley, vicepresidente de la British Eugenics Society.

 

1937 - OSBORN, Frederick: Desarrollo de una filosofía eugénica (Development of a Eugenic Philosophy), American Sociological Review, Vol. 2, Nº 3 (Jun. 1937), pp. 389-397.

 

1938 - Frederick Osborn se lamenta de que el “excelente” programa alemán de esterilización sea rechazado por su origen nazi.

 

1940 - Un artículo del New York Times titulado Eugenesia para la democracia describe a Frederick Osborn como “el líder de la nueva eugenesia medioambiental”.

 

1942 - Otmar Von Verschuer es hecho director del Instituto Kaiser Guillermo de Antropología, Herencia Humana y Eugenesia.

 

1944 - Heinrich Himmler autoriza a Otmar Von Verschuer a hacer trabajos de investigación en Auschwitz. Asistente de Verschuer es Joseph Mengele (“el ángel de la muerte”), que realiza experimentos criminales con gemelos. Dice Von Verschuer en una carta: “Mi asistente, el Dr. Mengele, se me ha unido en esta rama de investigación. Está actualmente empleado como Hauptsturmführer y médico de campo en el campo de concentración de Auschwitz. Se está llevando adelante investigación antropológica de los más diversos grupos raciales en este campo de concentración, con permiso del SS Reichsführer (Himmler); las muestras de sangre se envían a mi laboratorio para el análisis.” https://en.wikipedia.org/wiki/Otmar_Freiherr_von_Verschuer (traducción mía).

 

1945 - BURCH, Guy Irving: Rutas de población. Congresista norteamericano. Aconseja la esterilización obligatoria de todas las personas biológica o socialmente “inadecuadas”. “Burch y sus compatriotas trabajaron durante toda la década de los años cincuenta, reagrupando, poniendo nombres nuevos a sus organizaciones, formando otras nuevas y, sobre todo, excavando en los consejos de poder. A principios de la década de los 60 el movimiento volvió a reflotar como una Campaña para Comprobar la Explosión de Población y, haciendo sonar la alarma de la considerada “bomba de población”, quien capturó la imaginación de los medios masivos de comunicación.” (ELÍAS MARCOS, José Alfredo: Las lágrimas de Raquel. Historia, ideología y estrategias de la guerra contra la población, p. 35).

 

1945 - La oposición católica impide la aprobación de un proyecto de ley de esterilización en el estado de Colorado, EE.UU.

 

1946 - Frederick Osborn es elegido Presidente de la American Eugenics Society.

 

1946 - El Manifiesto Geneticista es publicado en la revista de la American Eugenics Society.

 

1946 - Un artículo de Eugenical News informa sobre El presente estado de las leyes de esterilización en EE.UU. En California, hasta 1945, se habían llevado a cabo 17.835 esterilizaciones. El artículo informa también de la oposición de la Iglesia Católica.

 

1948 - DAVIS, Kingsley: La sociedad humana. “El sociólogo y demógrafo Davis Kingsley diseñó en los años 40 un modelo de transición demográfica que expuso en su obra ‘La sociedad humana’ (1948). Miembro de la Sociedad Eugenésica Americana, Kingsley acuñaría los términos neomalthusianos de ‘explosión poblacional’ y ‘crecimiento cero’.”

(ELÍAS MARCOS, José Alfredo: Las lágrimas de Raquel. Historia, ideología y estrategias de la guerra contra la población, p. 35).

 

1948 - Franz J. Kallmann y Otmar Von Verschuer fundan la ASGH, Sociedad Americana de Genética Humana. Se le atribuye la iniciativa remota del Proyecto del Genoma Humano.

 

1949 - Eugenistas de todo el mundo reunidos en Cheltenham (Inglaterra) fundan el Comité Internacional de Paternidad Planificada, que en 1952 se convertirá en la IPPF (International Planned Parenthood Federation).

 

1951 - Otmar Von Verschuer es nombrado profesor de Genética Humana en la Universidad de Münster.

 

1952 - John D. Rockefeller III funda el Consejo de Población (Population Council). Primer Presidente: Frederick Osborn.

 

1953 - DARWIN, Charles Galton: The next million years. El autor es nieto de Darwin. Insiste con los temas de la eugenesia, el control de la natalidad, la oligarquía, la guerra biológica, el gobierno mundial. Participó en el proyecto Manhattan (bomba atómica).

 

1953 - PÍO XII: Discurso en la 1ª reunión internacional de Genética Médica. La prohibición de matrimonios por razones eugenésicas es una injusticia, sea que la imponga un particular o los poderes públicos.

 

1954 - Comienza el apoyo económico de la Fundación Ford al Population Council, que durará hasta 1983.

 

1954 - La British Eugenics Society decide apoyar a ALRA, organización que busca la legalización del aborto en Inglaterra.

 

1954 - Se instalan en Japón 700 consultorios de eugenesia para controlar la natalidad.

 

1955 - Franz J. Kallmann se hace miembro de la American Eugenics Society.

 

1956 - Discurso de Frederick Osborn a la British Eugenics Society. Ante el descrédito de post-guerra de la palabra “eugenesia”, propone la “selección voluntaria inconsciente”, basada en la idea del hijo “no deseado”. Frederick Osborn, Eugenics Review, abril 1956, nº 1: “Es posible construir un sistema de selección voluntaria inconsciente… Dejemos de decirle a todo el mundo que tienen una calidad genética globalmente inferior, porque jamás estarán de acuerdo. Basemos nuestras propuestas en el deseo de tener hijos (nacidos) en hogares donde disfrutarán de cuidados afectuosos y responsables, quizás entonces nuestras propuestas sean aceptadas. Me parece que si el eugenismo ha de progresar como debería, tiene que seguir políticas nuevas y reafirmarse, y de este renacimiento quizás podamos, durante nuestras vidas, verle alcanzar los elevados objetivos que Galton le había fijado.” (ELÍAS MARCOS, José Alfredo: Las lágrimas de Raquel. Historia, ideología y estrategias de la guerra contra la población, p. 35).

 

1956 - Alan Guttmacher es hecho vicepresidente de la American Eugenics Society.

 

1956 - Otmar Von Verschuer se hace miembro de la American Eugenics Society.

 

1959 - Julian Huxley, Presidente de la British Eugenics Society.

 

1959 - Artículo de la APHA (American Public Health Association) fundamentando la necesidad del control de la natalidad ya no en la eugenesia, sino en la “superpoblación”. Habla de conceder “libertad” para que las personas regulen su natalidad.

 

1959 - Simposio de la IPPF y el Population Council. El investigador sueco Bent Boving propone “un prudente hábito de lenguaje” para preservar al “control de la implantación” (DIU) la “ventaja social” de ser considerado anticonceptivo y no abortivo. El investigador sueco, en un simposio de 1959 de IPPF (Planned Parenthood) y el Consejo de Población (Population Council) notó que: “El hecho de si se puede reservar al control de la implantación la ventaja social de ser considerado como preventivo de la concepción más que como destructivo de un embarazo establecido podría depender de algo tan simple como un prudente hábito de lenguaje.”

http://www.all.org/article.php?id=10678

                                               

1960 - La Sociedad Eugenésica de Inglaterra resuelve que “las actividades de la Sociedad en el criptoeugenismo deberían ser continuadas con energía, en particular, la Sociedad debería aumentar su sostén económico (…) a la IPPF.”

 

1963 - Se crea una Oficina de Población en la sede de la Fundación Ford en Nueva York. Una de sus finalidades es asistir al Population Council.

 

1964 - 2ª Conferencia Internacional sobre Contracepción Intrauterina organizada por el Population Council. Preocupación por el rechazo que genera el carácter abortivo del DIU. Propuesta de redefinir el embarazo haciéndolo comenzar con la implantación. “En 1964 el Population Council realizó en Nueva York su 2ª Conferencia Internacional sobre Contracepción Intrauterina. Más de 500 representantes de 44 países. Según T. Hilgers ‘los delegados a esa Conferencia expresaron preocupación sobre la etiqueta de ‘abortivo’ que se le estaba dando al DIU, ya que esto sería perjudicial en la promoción del dispositivo en países como Paquistán, donde el aborto era fuertemente rechazado’. ‘Como resultado de esta preocupación el debate apuntó a redefinir el comienzo del embarazo en la implantación del huevo fecundado’.” http://humanitas.cl/biblioteca/articulos/d0084/ “En el simposio de 1964 del Population Council, el Dr. Samuel Wishik apuntó que la aceptación o rechazo del control de natalidad podría depender de si causaba un aborto temprano. El Dr. Tietze, de IPPF y del Population Council, sugirió, como política de relaciones públicas, ‘no turbar a esa gente para la cual esto es una cuestión de la mayor importancia’. Tietze agregó que los teólogos y los juristas han tomado siempre el consenso biológico y médico prevalente en su tiempo como verdadero, y que ‘si se desarrolla un consenso médico y se mantiene que el embarazo, y por tanto, la vida, comienza con la implantación, eventualmente nuestros hermanos de las otras facultades escucharán’.” http://www.all.org/article.php?id=10678

 

1964 - La lista del directorio del Population Council incluye a J. D. Rockefeller III, Frank Notestein, Frederick Osborn, Marshall Balfour, Alan Guttmacher, Christopher Tietze. Representantes de la OMS, el New York Times, Harvard, Carnegie, etc.

 

1965 - Los eugenistas norteamericanos practican campañas de esterilización forzosa de mujeres en Puerto Rico.

 

1965 - Primera Conferencia Internacional sobre Planificación Familiar en Ginebra, Suiza, patrocinada por el Population Council, la Fundación Rockefeller, y la Fundación Ford.

 

1968 - OSBORN, Frederick: El futuro de la herencia humana: Una introducción a la eugenesia en la sociedad modernaEl control de la natalidad entre los más pobres llevará a un mejoramiento de la raza humana. Se debe abandonar la palabra “eugenesia”.

 

1969 - George Cadbury, miembro de la Sociedad Eugenista inglesa, presidente del comité de dirección de la IPPF.

 

1973 - Dos meses antes de Roe vs. Wade, la American Eugenics Society cambia su nombre a Society for the Study of Social Biology. Osborn aclara que el tema de la eugenesia es un obstáculo, y que hay que insistir en el aborto y el control de la natalidad.

 

1977 - El Dr. Aníbal Faúndes se integra al Population Council y es su representante para el Brasil.

 

1978 - La Dra. Beverly Winikoff se integra al Population Council. Previamente ha integrado la Fundación Rockefeller.

 

1981 - La Fundación Ford concede al Population Council una donación de 7,5 millones de dólares.

 

1986 - “El 8 y 9 de octubre de 1986 tiene lugar una reunión que consideramos decisiva, entre la Coalición Internacional para la Salud de la Mujer y Population Council, con la participación de líderes del Boston Woman’s Health Book Collective y otra activista experta en salud femenina… Felizmente las aproximaciones entre los Movimientos de Liberación Femenina y los Programas de Planificación Familiar abren un camino hacia una convergencia y una colaboración que consideramos decisiva.” (Elvira Lutz, partera uruguaya, jefa de educación de la Asociación Uruguaya de Planificación Familiar e Investigaciones sobre Reproducción Humana (AUPFIRH, filial de la IPPF), vicepresidenta de la Sociedad Uruguaya de Sexología y Secretaria Permanente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual (FLASSES); citado por SCALA, Jorge: IPPF. La multinacional de la muerte, J. C. Ediciones, Rosario, 1995, p. 233).

 

1987 - El Instituto Chileno de Medicina Reproductiva firma un contrato hasta 1991 con el Population Council para desarrollar la vacuna abortiva anti-HCG.

 

1994 - El multimillonario Warren Buffet otorga dos millones de dólares al principal promotor de la la píldora abortiva RU-486, el Population Council, para ensayos clínicos que condujeran a la Food and Drug Administration (FDA) a aprobar la droga.

 

1995 – “En 1995 se publica el Consensus Statement on Emergency Contraception. En este documento se declara categóricamente, sin fundamentarlo, que los AE [anticonceptivos de emergencia] no son abortivos. El consenso se obtuvo de los 24 expertos que representaban los campos de investigación, política, comunicaciones, organizaciones feministas y medicina reunidos en el Centro de Conferencias de la Fundación Rockefeller en Bellagio, Italia. La reunión estuvo a cargo de la South-to-South Cooperation in Reproductive Health y fue copatrocinada por International Planned Parenthood Federation (IPPF), Family Health International (FHI), el Population Council y la Organización Mundial de la Salud (OMS).” http://humanitas.cl/biblioteca/articulos/d0084/

 

1995 - Ley eugenésica en China.

 

2003 - La Dra. Beverly Winikoff, que desde 1978 ha sido Directora de Salud Reproductiva del Population Council de Nueva York, abandona la entidad para fundar una ONG llamada Gynuitypara dedicarse completamente a la difusión de la práctica del aborto por medio de medicamentos en países en desarrollo, donde el aborto no es legal. La estrategia se basa en recomendar y enseñar a utilizar un medicamento, el Misoprostol, que tiene efectos secundarios abortivos.

 

2003 - Los gobiernos que colaboran económicamente con el Population Council en este año son los de Australia, Canadá, Dinamarca, Japón, Holanda, Nueva Zelanda, Noruega, Reino Unido y Vietnam. En el caso de EE.UU, la ayuda llega a través de la USAID, el Instituto Nacional de la Salud, y la Fundación Nacional para la Ciencia. También hay colaboración de organizaciones multilaterales: la Unión Europea, el programa de la ONU para el SIDA (UNAIDS, en español ONUSIDA), la UNICEF, el FNUAP, el Banco Mundial y la OMS. Entre las fundaciones e instituciones privadas donantes, tenemos a la Fundación Rockefeller, la Fundación Ford, la Fundación Bill y Melinda Gates, la Fundación William y Flora Hewlett, la Fundación MacArthur, la Fundación Andrew Mellon, la Fundación David y Lucille Packard, la Fundación de ONUPathfinder International, el Population Reference Bureau y las universidades de Princeton, Rockefeller, Stanford, California y Michigan.

 

2005 - En agosto de 2005 el Population Council, la principal entre las organizaciones de Rockefeller que se dedican a la promoción del aborto y el control poblacional, juntamente con Gynuity, la IPPF y las Católicas por el Derecho de Decidir, realizó un congreso en la Ciudad de México sobre los “retos del aborto inseguro en America Latina”, con la presencia de más de 70 profesionales de México, Perú y Brasil donde, además de la discusión acerca de las estrategias para aumentar el acceso a los servicios de aborto seguro en la región, Gynuity presentó un estudio conteniendo una “revisión de la experiencia obtenida en más de 10.000 abortos por medio de medicamentos en una clínica clandestina de Latino America”. El encuentro terminó con la decisión de crear un Consorcio Latino Americano contra el Aborto Inseguro. 

www.forumvida.org/aborto/gynuity-y-la-historia-del-aborto-quimico

 

2006 - Gynuity funda en Perú el Consorcio Latinoamericano sobre el Aborto Inseguro. Participan “proveedores de abortos”, grupos de investigadores y organizaciones feministas. Entre los integrantes del Consorcio Latino Americano contra el Aborto Inseguro fundado en Perú están el Population Council de las organizaciones de Rockefeller, el IPAS de Estados Unidos, de Bolivia, de Brasil y de Mexico, las Católicas por el Derecho de Decidir, la Gynuity y la IPPF. Uno de los países con mayor número de representantes es Uruguay. Figuran entre otros la propia Universidad de la República de Uruguay y, por medio del Sindicato Médico de Uruguay, la ONG fundada por el Dr. Leonel Briozzo dentro del Hospital Pereira Rossell.

 

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El determinismo biológico como base del racismo

 

Lic. José Alfredo Elía Marcos

 

La ideología racista se fundamenta en una concepción filosófica, denominada determinismo, que considera que todo acontecimiento físico, incluyendo el pensamiento y las acciones humanas, están perfectamente determinados por relaciones de causa-efecto.

 

El determinismo había sido planteado ya previamente por los estoicos como un determinismo cosmológico (fatalismo). Según esta corriente filosófica cada una de las acciones humanas responde a un plan predeterminado, conocido como Destino o Hado por los clásicos. La ética estoica se basa en la existencia de una fuerza irresistible e inamovible que está en todas partes aunque no la veamos y actuemos ignorantes, creyéndonos libres. El destino es pues quien maneja los hilos de la historia y del ser humano. Zenón de Citio, Séneca y Epicteto fueron los principales representantes de esta corriente filosófica.

 

El fatalismo estoico fue retomado por los pensadores ilustrados del materialismo francés. La Mettrie, d´Holbach y Diderot fueron los máximos representantes inspirados en el pensamiento determinista de Espinoza. Para estos filósofos del iluminismo, el hombre no es dueño de su voluntad ni de su juicio, sino que está determinado fatalmente por las características de su nacimiento y de su educación.

 

Julien Offray de La Mettrie (1709-1751) tomará la materia como principio único y rector del universo (El hombre máquina, 1747). Una materia que no ha sido creada sino que es eterna y que a través de su movimiento va dando forma a distintos objetos, como seres humanos, animales y plantas. Según La Mettrie la materia se regiría a sí misma como una máquina que tiene resortes y mecanismos que la impulsan y mantienen: “El cuerpo humano es una máquina que se monta ella misma sus resortes: viva imagen del movimiento perpetuo”. Para La Mettrie la actividad humana es hedonista ya que se reduce a una continua búsqueda del placer. De esta manera negaba cualquier componente psicológico en el ser humano, reducido únicamente a simple fisiología. La Mettrie apoyaba su pensamiento en el sensualismo postulado por el francés Étienne Bonnot de Condillac (1714-1780) para quien la fórmula del hombre se reducía a estatua + sentidos. Para Condillac no existen ideas innatas sino que todo conocimiento humano procede de los sentidos. Llegaría incluso a afirmar que el lenguaje no es expresión del pensamiento sino que sería una mera herramienta más.

 

El materialismo tiene como dogma fundamental la circularidad de la historia humana. Un sucederse de ciclos de apogeo y decadencia. Giambattista Vico (1668-1744), animado por el espíritu mecanicista de la época, postulará una visión circular y fatalista, estableciendo ciertas leyes que rigen el proceso del hombre hacia el estado de perfección al que aspira. Este camino seguiría una línea espiral, con ciclos (“cursos” y “recursos”), donde determinadas situaciones se reproducen en momentos distintos.

 

Diderot afirmará en Los Elementos de Fisiología (1774-1780): «la voluntad no es menos mecánica que el entendimiento; la volición precede a la acción de las fibras musculares; pero la volición sigue a la sensación; son dos funciones del cerebro; son corporales». Ya en la Carta a Landois, escribía en 1756: “Obsérvelo de cerca, y verá que la palabra libertad es una palabra vacía de significado; que no puede haber seres libres; que no somos otra cosa que aquello que conviene al orden general, a la organización, a la educación y a la cadena de acontecimientos. He ahí lo que dispone de nosotros invenciblemente. No se concibe un ser que actúe sin la atadura o bien de una naturaleza o de una causa cualquiera que no está en nosotros”. [1]

 

El iluminismo ilustrado encontraba así en la doctrina del fatalismo la mejor excusa para liberar al hombre de la responsabilidad de sus actos, al ser estos fruto del destino. Ahora bien, para hacer frente al crimen sólo hay una salida: el castigo. El gobierno ha de tener el poder de castigar a los criminales para que su ejemplo disuada a los demás. “Si la sociedad tiene derecho a conservarse a sí misma, tiene el derecho de emplear los medios para hacerlo; tales medios son las leyes, que presentan a los hombres los motivos para disuadirles de las acciones dañinas. ¿Que estos motivos no son suficientes? La sociedad, por su propio bien, está obligada a quitarles el poder de dañar”. [2]

 

El fatalismo materialista fue sustituido por el determinismo radical en las ciencias a partir de las reflexiones filosóficas del positivismo de Auguste Comte. El principal representante en las ciencias físicas que aplicó esta metodología fue el francés Pierre Simon Laplace (1749-1827). Laplace aseguraba que una vez conocidas todas las ecuaciones de las leyes naturales, y las condiciones iniciales de partida, se podía predecir con absoluta fidelidad las condiciones finales de cualquier proceso físico. El conocimiento científico permitía de esta manera conseguir el dominio del universo. Este fue el principal sueño de la razón del hombre ilustrado: lograr, mediante la ciencia y el progreso, el control y dominio de la propia naturaleza. En su obra Méchanique Laplace concibe el sistema solar como una enorme máquina que no necesita intervenciones divinas ni principios metafísicos. “Podemos mirar el estado presente del universo como el efecto del pasado y la causa de su futuro. Se podría considerar un intelecto que en cualquier momento dado sabría todas las fuerzas que animan la naturaleza y las posiciones de los seres que la componen, si este intelecto fuera lo suficientemente vasto para someter los datos al análisis, podría condensar en una simple fórmula de movimiento de los grandes cuerpos del universo y del átomo más ligero; para tal intelecto nada podría ser incierto y el futuro así como el pasado estarían frente a sus ojos”. [3]

 

Palabras con intenciones parecidas a las de Laplace tienen precedentes, o expresiones similares, entre diversos autores que consideraron el sometimiento de todos los fenómenos existentes a la necesidad: “Aunque podamos imaginarnos que nos sentimos en libertad, un espectador puede comúnmente deducir nuestros actos de nuestros motivos y de nuestro carácter; aún si no lo puede, deduce de manera general que él podría llegar a conocer perfectamente todas las circunstancias de nuestra situación y de nuestro carácter, y los más secretos resortes de nuestra constitución y de nuestras disposiciones. Ahora bien, ésta es la esencia de la necesidad.” (Hume 1748, ed. 1975: p. 103).

 

“Se puede, pues, admitir que si para nosotros fuere posible tener en el modo de pensar de un hombre, tal y como se muestra por actos interiores y exteriores, una visión tan profunda que todo motor, aun el más insignificante, nos fuera conocido, y del mismo modo todas las circunstancias exteriores que operen sobre él, se podría calcular con seguridad la conducta de un hombre en lo porvenir, como los eclipses de sol o de la luna, y, sin embargo, sostener que el hombre es libre.” (Kant 1788, ed. española 1994: p. 125).

 

“En planes y empresas propios tenemos en cuenta el efecto de los motivos sobre los hombres con una seguridad que vendría a ser del todo igual a aquella con la que se calculan los efectos mecánicos de los dispositivos mecánicos, siempre y cuando conociésemos los caracteres individuales de los hombres a tratar aquí con la misma exactitud con que allí se conoce el largo y grosor de la viga, los diámetros de las ruedas, el peso de las cargas, etc.” (Schopenhauer 1841, ed. española 1993: p. 72).

 

El universo determinista ideado por Pierre Simón Laplace se ha demostrado falso con los descubrimientos de la física moderna, especialmente la mecánica cuántica y el principio de incertidumbre. Estas prueban que la existencia de un intelecto [humano] que conozca con exactitud es imposible. La ciencia prefiere hablar en la actualidad de predictibilidad.

 

El planteamiento determinista es heredero del mecanicismo planteado en el s. XVII por René Descartes. Con él se inicia en el pensamiento occidental una corriente en la que el ser vivo es asimilado a una máquina mecánica. En la parte V de su Discurso del método (1637), Descartes compara el mundo, animado e inanimado, con una máquina (la bête machine). Para Descartes los animales no son sino mecanismos, sin sensibilidad ni alma. Los humanos tendrían una parte animal-material-mecánica y otra inmaterial formada por el alma. Esta metáfora cartesiana de la máquina ha llegado a dominar la ciencia y a funcionar como base legitimizadora de la visión burguesa del mundo. La máquina es el símbolo de las relaciones productivas burguesas.

 

“Para Descartes el mundo era como una máquina, y los organismos vivos son simplemente tipos particulares de mecanismos de relojería o máquinas hidráulicas. Es esta imagen cartesiana de la máquina la que ha venido a dominar la ciencia y actúa como metáfora legitimadora de una particular visión del mundo, en la que se tomaba la máquina como modelo para los organismos vivos y no al revés. Los cuerpos son unidades indisolubles que pierden sus características esenciales si los dividimos en piezas. Las máquinas por el contrario se pueden desmontar y volver a montar. Cada parte sirve para una función separada y analizable, y el todo funciona de una manera regular que se puede describir por la operación de sus partes componentes incidiendo las unas en las otras”. [4]

 

Pero hay una esencial diferencia entre una máquina y un ser vivo. Mientras la máquina puede ser desmontada para ser estudiada y luego volver a ser reconstruida, un ser vivo en el momento en que se “desmonta”, deja de estar vivo. Parecía que hubiera algo en el ser vivo que es el ánima de su vitalidad y que no puede ser diseccionado en partes para comprobar su funcionamiento. Además en el ser humano existe algo más que su propia vitalidad y es la conciencia de saberse vivo. Para solventar todos estos problemas Descartes habló de dos sustancias diferentes: la materia, sujeta a las leyes mecánicas de la física, y el alma, una sustancia inmaterial donde se hallaría la conciencia del individuo y que era inmortal. La interacción entre estas dos sustancias se llevaba a cabo a través de la glándula pineal, mediante la cual el alma/mente accionaba los distintos mecanismos que articulaban el cuerpo material. Este es el comienzo del dualismo que llevó inevitablemente al reduccionismo materialista. Un dualismo que favorecía al capitalismo naciente y que sirvió para legitimar que la religión ocupara el espacio privado de las personas, mientras que la “civitas” ocupaba el espacio público. Durante la semana los hombres eran tratados como máquinas susceptibles de una explotación productiva regulada por el Estado, mientras que los domingos podían ser tratados en su iglesia como almas inmortales con un espíritu libre incorpóreo ajena a los traumas del mundo físico.

 

Para Descartes el mundo es como una enorme máquina de relojería. El papel de Dios se reduce a ser el relojero que le da cuerda… el resto es movimiento dirigido por ese impulso inicial.

 

Continuador de este mecanicismo cartesiano será el empirista inglés Thomas Hobbes (1588-1679), quien aplicará los postulados materialistas a la política. Para él el universo es concebido como una gran máquina corpórea, donde todo se rige por estrictas leyes mecánicas de la materia y sus relaciones dinámicas por el espacio: “El universo es corpóreo. Todo lo que es real es material y lo que no es material no es real” [5].

 

Este fragmento resume la filosofía materialista de Hobbes para quien todos los fenómenos del universo están determinados por una cadena causal de acontecimientos. Nada surge del azar, sino que sigue una serie de causas, y por ello todo puede ser anticipado y previsto. Por ello el propósito de la organización social es básicamente regular las características inevitables de la condición humana. En su obra Leviatán (1651), Hobbes expone la máxima social “homo homini lupus” (el hombre es un lobo para el hombre). De esta manera, anteponiendo los intereses individuales a los colectivos, ayudó a sentar las bases de la sociedad burguesa, sustentadas en la competitividad, el egocentrismo, la desconfianza y la depredación humana; hechos naturales e inevitables para Hobbes, puesto que según él la estructura biológica del hombre así lo determina.

 

Este determinismo materialista también lo asumirá uno de los ideólogos más importantes del racismo: Hyppolite Taine, para quien no hay ningún acontecimiento que ocurra sin una causa; incluso nuestras formas de pensar y de sentir, así como nuestros actos, nos son dictados por causas perfectamente identificables y extraordinariamente estables. “Aquí, como en todas partes, no hay más que un problema de mecánica: el efecto total es un compuesto determinado en su totalidad por la magnitud y la dirección de las fuerzas que lo producen”. [6] “Es también así para cada especie de producción humana, para la literatura, la música, el arte del dibujo, la filosofía, las ciencias, el Estado, la industria y todo lo demás. Cada uno de estos aspectos tiene como causa una disposición moral, o un concurso de disposiciones morales: dada esta causa, el aspecto aparece; si se retira esta causa, desaparece”. [7]

 

Auguste Comte lleva estas conclusiones del ámbito científico al campo de la sociología en toda su radicalidad. En su opinión, cuando se conozcan con exactitud las leyes que regulan la conducta social, se podrá conseguir un orden social perfecto y científico.

 

Para el determinismo cada pieza es empujada por la anterior y a su vez empuja a la siguiente. El materialismo además afirma que no existe primera ni última pieza, sino que la cadena de efectos es infinita…

 

El determinismo científico no es más que la consecuencia secular del protestantismo calvinista, para el cual el ser humano carece de libre albedrío, pues su destino está perfectamente predestinado por Dios. Para Juan Calvino la omnipotencia de Dios es tan absoluta que no puede dejar nada al azar. Esta negación de la acción providente de Dios concluye que tanto las normas de conducta compartidas, como las diferencias sociales y económicas que existen entre los diferentes grupos humanos, ya sean razas, clases o sexos, son consecuencia de ciertas diferencias innatas heredadas. La sociedad, como defenderá H. Spencer, se comportará como un gran superorganismo que se rige por las leyes de la biología: supervivencia del más fuerte y eliminación del más débil.

 

Muchos biólogos materialistas, como Moleschott y Vogt, tuvieron una gran influencia en el desarrollo de los presupuestos ideológicos del racismo. Para ellos, una persona es lo que come. La inteligencia es cuestión de fósforo, y el cerebro segrega pensamiento de igual manera que el riñón secreta la orina. El fisiólogo holandés Jacob Moleschott (1823-1893) convertirá el estudio y la curación de las diversas “partes” humanas en la forma de “curar” a los individuos y sociedades. Así una molécula alterada produciría una mente enferma, o la extirpación de ciertas zonas del cerebro permitirían reducir la violencia en las ciudades. Su lema fue: “No hay materia sin fuerza, no hay fuerza sin materia”.

 

“Hay muchos, dice, que creen la actividad mental íntimamente unida a la cantidad de fósforo asimilada por el cerebro. […] La cerebrina, que es el producto verdaderamente característico del tejido cerebral, no presenta huellas de fósforo. Así, los fisiólogos y los químicos verdaderamente autorizados se han negado siempre a admitir que el fósforo sea más indispensable a la actividad cerebral que el carbono o el azoe, u otro cualquier elemento de los tejidos animales y vegetales. Esto no impide que todo el mundo repita la famosa frase alemana: Ohne Phosphor keine Gedanke (sin fósforo no hay pensamiento), y que a cada paso se encuentre más o menos definida la creencia de que el pensamiento procede del fósforo. La idea más extendida a este propósito es que la actividad del cerebro debe ir acompañada de cierta fosforescencia del órgano”. [8]

 

Para estos científicos su compromiso con el mecanicismo formaba parte de su lucha contra la religión. Muchas de estas tesis las adoptará el materialismo de Feuerbach, quien a su vez será punto de partida del materialismo de Karl Marx y F. Engels.

 

Thomas H. Huxley asimiló la mente humana al silbato de una máquina de vapor, afirmando de esta manera que el pensamiento era un producto irrelevante de la función fisiológica. Pretendía convertir la conciencia en un producto colateral del funcionamiento del cuerpo, que no tiene poder alguno para modificar dicho funcionamiento, de la misma manera que el silbato de vapor que acompaña los movimientos de una locomotora no tiene ninguna influencia en su maquinaria. Con toda esta argumentación Huxley negaba la libertad humana convirtiendo al hombre en un autómata consciente.

 

Pavlov y su teoría de los reflejos condicionados pretendía reducir la psicología a mera fisiología. De esta manera la actividad celular produciría el comportamiento, y como los genes son los que elaboran las moléculas, la relación entre la química humana y la violencia criminal sería una relación de causa y efecto.

 

Para el criminólogo italiano Cesareo Lombroso se podía identificar a los criminales a través de ciertos rasgos fisiológicos básicos, como la forma del cráneo, el aspecto de su cara, o la presencia de tatuajes o manchas en su cuerpo. “El criminal tiene por naturaleza una débil capacidad craneal, una mandíbula pesada y pronunciada, los arcos ciliares salientes, un cráneo anormal y asimétrico… orejas prominentes y, con frecuencia, una nariz torcida o chata. Los criminales padecen daltonismo; es común que sean zurdos; su fuerza muscular es débil… Su degeneración moral se corresponde con su físico, sus tendencias criminales se manifiestan en la infancia en (la masturbación), la crueldad, la inclinación al robo, la vanidad excesiva, el carácter impulsivo. El criminal es por naturaleza perezoso, vicioso, cobarde, inasequible al remordimiento, escaso de frente… su caligrafía es peculiar… su jerga es sumamente difusa… Es la persistencia… generalizada de un tipo de raza inferior”. [9]

 

Lombroso se planteó conseguir un método criminológico que predijera los comportamientos antisociales a partir de los rasgos físicos de una persona. De sus estudios realizados en prisiones dedujo entre otras cosas que los criminales tienen ojos fríos, vidriosos, inyectados en sangre, cabello rizado y abundante, mandíbulas fuertes, orejas grandes y labios finos”; que los falsificadores son pálidos y amables, tienen ojos pequeños y nariz grande; y pronto se vuelven canosos y calvos”; y que los criminales sexuales tienen “ojos centelleantes, mandíbulas fuertes, labios gruesos, cabello abundante y orejas prominentes”. [10]

 

Existe otra forma de determinismo en algunos aspectos teológicos del islamismo. Para los filósofos del islám (yaharíes y asaríes) todas las cosas están sujetas a un determinismo marcado por la libérrima voluntad divina. Los actos del hombre no dependen de él, sino de la voluntad de Dios, el cual, y no el hombre, es el responsable de las acciones humanas.

 

En la actualidad, el determinismo biológico se plantea en términos de determinismo genético. Sus principales defensores son Edgard O. Wilson y Richard Dawkins, promotores de la sociobiología, para quienes la estructura genética de animales y seres humanos determina la conducta y el comportamiento de estos. Para ellos el gen es ontológicamente previo al individuo y el individuo a la sociedad. Dawkins afirma, por ejemplo, que si existen personas religiosas es porque existe un gen en sus organismos que hace que estas sean religiosas. Así, las manifestaciones sociales de los individuos serían el reflejo de leyes evolutivas orientadas a la supervivencia y selección de los genes mejores, y la eliminación de aquellos que por defectuosos no aportan nada a la supervivencia, no ya del individuo, sino de su especie. Para justificar sus teorías acuden a términos extraídos del capitalismo económico, como coste-beneficio, oportunidad de inversión, teoría del juego, ingeniería de sistemas, etc., justificando de esta manera el orden social y las relaciones de explotación de unos hombres sobre otros.

 

No son pocos los científicos de renombre que se han manifestado críticos con estos planteamientos tan simplistas y reduccionistas. Entre ellos destacamos a Richard Lewontin (genetista), Steven Rose (neurobiólogo), Marshall Sahtius (antropólogo), Leon Kamin (psicólogo), Alfie Kohn (pedagogo) y Stephen Jay Gould (biólogo). El determinismo genético elimina el concepto de responsabilidad de los actos y por ello plantea problemas muy serios a nivel judicial, ya que puede provocar que la gente culpe a sus genes para justificar sus conductas violentas o antisociales. Estos mismos autores critican al determinismo sociobiológico de pretender justificar el status quo de las élites, justificando los programas políticos de gobiernos autoritarios. Así ha sucedido con la Heritage Foundation, sociedad contraria a los afroamericanos de los EE.UU., y con el Frente Nacional neonazi británico, que, apoyados en estas doctrinas sociobiológicas, sostienen en la actualidad posturas neoracistas.

 

Ahora bien, si los seres humanos estamos regidos por leyes físicas tan inmutables como las que gobiernan el movimiento de los planetas, ¿qué sentido tendrían nuestros esfuerzos? Karl Popper llama a este callejón sin salida “la pesadilla del determinismo físico”: un mundo en el que parece que todo lo que hace libremente el ser humano es pura ilusión. En el prefacio de El Universo abierto (1982) reconoce la imposibilidad científica del determinismo: “Mantengo que el determinismo laplaciano es insostenible y, además, que no lo requieren ni la física clásica ni la contemporánea. Este es un cometido serio, que no tiene nada que ver con subterfugios verbales. Mi argumentación, pues, será más en un plano cosmológico: hablaré del carácter de nuestro mundo en vez de hablar del significado de las palabras.” (Popper 1956, Prefacio de 1982). “Entre las razones de mi convicción destaca el argumento intuitivo de que la creación de una obra nueva, tal como la Sinfonía en sol menor de Mozart, no puede predecirse en todos los detalles por un físico o un fisiólogo.” (Popper 1956, cap. 3).


 

[1] Denis Diderot, Lettre à Landois, 29 juin 1756.

[2] D´Holbach, Sistema de la naturaleza, 1770.

[3] S. de Laplace, Le traité de mécanique celeste, París 1799-1825; 1829-1839.

[4] A. Woods y T. Grant, Razón y Revolución. Citado en: Cuadernos del CAUM, Qúe es el determinismo biológico.

[5] Hobbes, Leviatán.

[6] Hyppolite Taine, Histoire de la littérature anglaise, p. XXIX. Citado por: Tzvetan Todorov, Nosotros y los otros, Ed. Siglo Veintiuno, 2007, p. 122.

[7] Ídem.

[8] Jacobo Moleschott, El fósforo y el pensamiento, en: La Ilustración hispano-americana, Barcelona, 17 de mayo de 1891, año XII, nº 550, p. 314.

[9] Cesareo Lombroso, citado en: S. Chorover, From Genesis to Genocide, MIT Press, Cambridge, Mass., 1979, pp. 179-180 (hay traducción castellana: Del génesis al genocidio, Ediciones Orbis, Barcelona, 1987).

[10] Ídem, p. 180.

 

(José Alfredo Elía Marcos, Las mentiras del Racismo. El peligroso mito de la raza y la falaz ideología del determinismo biológico, Sección 1.5).

 

Nota de Fe y Razón: Estamos publicando en entregas sucesivas, con permiso del autor, el libro Las mentiras del Racismo del Lic. José Alfredo Elía Marcos. En este libro, el autor expone el verdadero origen de la ideología del racismo, su desarrollo histórico (colonialismo, apartheid, nazismo...) y cómo fue vencida (teóricamente, que no en la práctica) durante el siglo XX. Es un texto sorprendente y revelador de cómo una ideología materialista y atea originó una falsa antropología sobre el hombre y sus relaciones; una ideología que tiene su sustituto actual en otro planteamiento deshumanizador y destructor: la ideología de género.

 

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La Guardia Suiza se prepara para la invasión de San Marino

 

Cavernícola

 

(ECOS de la CAVERNA). Una nueva filtración de información reservada de la Santa Sede ha revelado secretos vaticanos que podrían tener repercusiones internacionales de gran envergadura. En este caso, en lugar de referirse a temas propiamente religiosos, los documentos filtrados tienen carácter militar.

 

El origen de la filtración no está claro, aunque algunos señalan al Vicesecretario Adjunto de la Congregación para la Elección de los Anteojos Papales, que se ha mostrado disconforme con que el Pontífice vaya él mismo a la óptica a comprarse gafas y podría haber filtrado la información secreta por despecho. En cualquier caso, los documentos revelan que la Guardia Suiza, encargada de la protección del Papa y del Estado Vaticano, ha elaborado un plan confidencial para una posible invasión de la República de San Marino. Es la primera vez que se publica un plan de estas características, aunque hace años que diversos vaticanistas suponen su existencia.

 

Situado a unos doscientos kilómetros al noreste de Roma, el pequeño Estado de San Marino es una de las naciones independientes más pequeñas del mundo. Su territorio es de solo sesenta kilómetros cuadrados, que albergan a una población de poco más de treinta mil personas. Sus ingresos principales provienen de la venta de sellos postales y de los numerosos turistas interesados en conocer el único país del mundo con más coches que personas.

 

Los planes de invasión de la Guardia Suiza, descritos con todo lujo de detalles en los documentos filtrados, prevén un “ataque relámpago por tierra, aire y mar, con objeto de sobrecargar y anular las defensas” de la diminuta república. Para ello, los guardias suizos atravesarían el territorio italiano de incógnito, disfrazados de “comediantes, políticos y otras gentes de mal vivir”, hasta llegar al territorio sanmarinense.

 

El plan calcula que la invasión se realizaría de forma fácil y encontraría una resistencia muy escasa, gracias al “prestigio mundial del Papa” y a que “atacaríamos a la hora de la siesta”. De esta forma, “las tropas estarían de vuelta en Roma para Navidad”, señala el plan, siguiendo una venerable tradición militar.

 

El plan esboza también una ofensiva diplomática, que tendría lugar ante la ONU y en las principales cancillerías europeas, con el objetivo de lograr apoyo internacional para la invasión. Incluso se prevé un casus belli o causa justa para declarar la guerra: “Siendo San Marino un santo católico, es evidente que un país que lleva su nombre debe pertenecer a la jurisdicción eclesiástica y no a la civil”.

 

“La idea nos la dio lo sucedido con Malta”, explicó a ECOS de la CAVERNA una fuente de la Guardia Suiza, que ha preferido permanecer en el anonimato. “Cuando el Papa prescindió de la soberanía de un sujeto internacional como la Soberana Orden de Malta, nos dimos cuenta de que no hay razón para excluir que, en algún momento, decida ampliar los territorios vaticanos a costa de algún país pequeño, como San Marino. Y la Guardia Suiza debe estar preparada para cumplir sus deseos”.

 

No es el único plan confidencial que tenemos”, continuó nuestro informante. “Se han elaborado varios, para las posibilidades que el alto mando de la Guardia considera más probables en un futuro próximo: la reconquista de la antigua sede papal de Aviñón, una operación para destituir militarmente a Donald Trump con el fin de imponer un régimen democrático en los Estados Unidos, y el envío de comandos al Palmar de Troya, para apresar al antipapa Pedro III y trasladarlo a las mazmorras vaticanas”.

 

Las consecuencias internacionales de la filtración no se han hecho esperar. Los Capitanes Regentes, que son los máximos dignatarios de la Serenísima República de San Marino, han protestado enérgicamente por lo que consideran una “amenaza contra la paz y la seguridad internacionales”, que podría “desencadenar la Tercera Guerra Mundial”. Asimismo, previnieron al Vaticano que San Marino ha firmado acuerdos de defensa mutua con Andorra, Mónaco y Vanuatu y que, “en caso de conflicto, lucharíamos hasta derramar la última gota de sangre o hasta que pongan fútbol en la televisión, lo que ocurra primero”.

 

La Secretaría de Estado del Vaticano no ha querido realizar declaraciones y se ha limitado a recordar que, según la bula Unam Sanctam de Bonifacio VIII, “es absolutamente necesario para la salvación que toda criatura humana esté sujeta al Romano Pontífice”. 

 

Nota: Una foto de ECOS de la CAVERNA aparece en el diccionario de la RAE como ilustración del término "periódico ficticio y humorístico".

 

Fuente: http://infocatolica.com/blog/caverna.php/1702010624-la-guardia-suiza-se-prepara-p

 

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Invocación a San José

 

Papa San Juan XXIII

 

San José, guardián de Jesús y casto esposo de María, 
tú empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber,
tú mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos.
Protege bondadosamente a los que recurren confiadamente a ti.
Tú conoces sus aspiraciones y sus esperanzas.
Se dirigen a ti porque saben que tú los comprendes y proteges.
Tú también conociste pruebas, cansancio y trabajos.
Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida,
tu alma estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera alegría
por el íntimo trato que goza con el Hijo de Dios,
el cual te fue confiado a ti a la vez que a María, su tierna Madre.
Amén.

 

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“Hoy se hace necesario rehabilitar la auténtica apologética que hacían los Padres de la Iglesia como explicación de la fe. La apologética no tiene por qué ser negativa o meramente defensiva per se. Implica, más bien, la capacidad de decir lo que está en nuestras mentes y corazones de forma clara y convincente, como dice San Pablo "haciendo la verdad en la caridad" (Ef 4,15). Los discípulos y misioneros de Cristo de hoy necesitan, más que nunca, una apologética renovada para que todos puedan tener vida en Él.” (Documento de Aparecida, n. 229).

 

 

Contacto: feyrazon@gmail.com

 

 

Fundadores: Ing. Daniel Iglesias, Lic. Néstor Martínez, Diác. Jorge Novoa.

 

Equipo de Dirección: Ing. Daniel Iglesias, Lic. Néstor Martínez, Ec. Rafael Menéndez.

 

Colaboradores: Mons. Dr. Miguel Antonio Barriola, R. P. Lic. Horacio Bojorge SJ, Mons. Dr. Antonio Bonzani, Pbro. Eliomar Carrara, Dr. Eduardo Casanova, Carlos Caso-Rosendi, Raymond de Souza KM, Lic. José Alfredo Elía Marcos, Ing. Agr. Álvaro Fernández, Dr. Pedro Gaudiano, Diác. Prof. Milton Iglesias Fascetto (+), Pbro. Dr. José María Iraburu, Bruno M., Diác. Jorge Novoa, Dr. Gustavo Ordoqui Castilla, Miguel Pastorino, Santiago Raffo.

 

 

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