Fe y Razón
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Desde Montevideo (Uruguay), al servicio de la
evangelización de la cultura
Nº 10 – Noviembre de 2006
“Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu
Sancto est”
“Toda
verdad, dígala quien la diga, procede del Espíritu Santo” (Santo Tomás de
Aquino)
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Cardenal
Joseph Ratzinger |
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Tres aportes para una plataforma política cristiana de corto
plazo |
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Zenit |
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Inglaterra: aerolínea suspende a empleada por negarse a ocultar un crucifijo |
Noticias
Eclesiales |
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Directivos de la BBC admiten que favorecen al Islam y a los gays y discriminan a los cristianos |
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R.P. Lic. Horacio Bojorge SJ |
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Oración |
Catecismo
de la Iglesia Católica - Compendio |
El testimonio cristiano en la ciudad secular
Equipo de Dirección
1. Una reflexión sobre el secularismo.
En el mes de noviembre las fiestas litúrgicas nos ayudan especialmente a recordar el sublime destino sobrenatural del ser humano: el 1º de noviembre celebramos el Día de Todos los Santos, el 2 de noviembre conmemoramos el Día de los Fieles Difuntos y el domingo 26 de noviembre (este año) celebraremos la fiesta de Cristo Rey.
Sobre todo esta última festividad
nos sugirió el tema central del Nº 10 de Fe y Razón. Jesucristo es Rey de
Reyes, Rey del Universo, pero su Reino no es de este mundo (cf. Juan 18,
33-37). Nuestra vocación cristiana nos impulsa a contribuir al crecimiento del
Reino de Cristo en el mundo. Los fieles cristianos laicos, en particular, están
llamados a vivir esa vocación inmersos en las
realidades temporales, ordenándolas de acuerdo con la voluntad de Dios revelada
por Cristo y transmitida por
El texto del Compendio de
Si ya el liberalismo clásico, con su pretensión de establecer la neutralidad moral del Estado, representaba una amenaza a la auténtica laicidad, la actual tendencia a la “dictadura del relativismo”, con su pretensión de que la pacífica convivencia social esté basada en la renuncia de cada ciudadano a las certezas absolutas en el ámbito religioso y moral, representa un notable agravamiento de esa amenaza. La memorable homilía del Cardenal Joseph Ratzinger en el día previo a su elección como Sucesor de Pedro -también reproducida en este número- nos alerta sobre esta amenaza tan actual.
Los dos artículos de
Las cuatro noticias incluidas en nuestro tema central ilustran distintos aspectos de la actual ofensiva secularista contra la religión en general y contra el cristianismo en particular.
2. El cristiano en el mundo contemporáneo.
Se sigue hablando, aunque cada vez menos, de la “civilización occidental y cristiana”. Sin embargo, es preciso reconocer que, aunque en Europa y en América los cristianos seguimos constituyendo la mayoría de la población, hace mucho tiempo que en ambos continentes las ideologías dominantes en la clase dirigente y en la clase intelectual son incompatibles con el cristianismo. Nos referimos (en una rápida enumeración) al racionalismo de la Ilustración, al liberalismo individualista y secularista, al materialismo, al marxismo, al economicismo, al positivismo, al psicoanálisis freudiano y a un largo etcétera. La mayoría de las principales fuerzas políticas del siglo XX fueron anticristianas. Cabe suponer, entonces, que el colectivo con mayor responsabilidad en la construcción del mundo contemporáneo, con sus luces y sus sombras, no es el de los cristianos sino el de los autodenominados “librepensadores”. Aún no hemos visto, sin embargo, que estos últimos hayan entonado un mea culpa, haciéndose cargo de las taras de la clase de mundo que han edificado.
El cristiano occidental vive en una civilización “post-cristiana” y está llamado a evangelizarla, contribuyendo a la formación y el crecimiento de una cultura cristiana en el seno de esa misma civilización. Lleva a cabo esta misión evangelizadora con el testimonio de sus palabras y sus obras, manteniendo una íntima unidad entre fe y vida, pensamiento y acción.
En el siglo XX la Iglesia Católica
volvió a ser la Iglesia de los mártires. En el contexto de la preparación del
Gran Jubileo del año 2000, por disposición del Papa Juan Pablo II, se
constituyó en Roma
Todavía hoy la Iglesia católica es clandestina en China (el país más poblado del mundo), sufre la violencia de fanáticos hindúes en la India (el segundo país más poblado) y de fanáticos musulmanes en Indonesia, Pakistán y otros países, y sufre injustas restricciones a su libertad en muchos países (Cuba, Vietnam, Arabia Saudita, Irán, etc.).
En los países liberales de Occidente, aunque no hay persecuciones sangrientas, hay discriminaciones más sutiles y efectivas. Por muchos medios el poder dominante ha buscado y sigue buscando marginar a la Iglesia de la vida pública y social, relegando la religión a la categoría de fenómeno exclusivamente privado, fundado en sentimientos irracionales que no tienen ningún valor en la arena política. La actual civilización occidental tiene fuertes raíces cristianas, pero no puede decirse que hoy sea cristiana. Basta abrir un diario o prender la televisión para darse cuenta de ello. Un ejemplo entre miles: la amenazadora perspectiva de la clonación humana. Como dijo Goya, los sueños de la razón engendran monstruos.
3. El Uruguay laicista.
¿Y qué decir del secularismo en nuestro querido Uruguay? El Uruguay laicista es sin duda un caso especial en el ámbito latinoamericano. Tal vez basten algunas pinceladas para familiarizar a nuestros lectores no-uruguayos con esta singularidad uruguaya:
· Se suele decir que José Batlle y Ordóñez, dos veces Presidente de la República (1903-1907 y 1911-1915) es el constructor del Uruguay moderno. El carácter laicista de este “Uruguay moderno” podrá apreciarse mejor si se considera que Batlle atacó dura y sistemáticamente a la Iglesia Católica durante más de dos décadas, calificándola de absurda e inmoral, y que en 1926 llegó a vetar la candidatura presidencial de Gabriel Terra, por haber actuado éste como padrino en la boda religiosa de su propia hija (Raquel Terra). Carlos Manini Ríos, un alto dirigente del Partido Colorado (el partido liderado por Batlle) cuenta en su libro “Una nave en la tormenta” que Batlle, en su diario El Día, “denigraba en toda ocasión a sacerdotes y monjas; se complacía en relatar las infracciones a los votos -particularmente el de castidad- y atacaba en forma constante al arzobispo Aragone, a quien llamaba el Cotorrón” (cf. Jorge Pelfort [historiador uruguayo], en: El Observador, 21/08/1999, Correo del Lector, Iglesia y Estado).
· Que el viejo laicismo uruguayo no había perdido su veta anticatólica se pudo apreciar claramente después de la primera visita del Papa Juan Pablo II al Uruguay (en 1987), cuando un grupo importante, aunque minoritario, de parlamentarios manifestó una cerrada oposición a la conservación como monumento histórico de la cruz erigida en el lugar de la Misa papal, que congregó a un número inesperadamente alto de personas.
· En Uruguay el laicismo impregnó también fuertemente el pensamiento de muchos cristianos. Veamos en primer lugar el caso de los protestantes, a través de una cita de un historiador protestante uruguayo:
“En líneas generales, resulta posible
afirmar que las iglesias protestantes uruguayas apoyaron, en mayor o menor
medida, el proceso secularizador impulsado por el Estado en las postrimerías
del siglo XIX y comienzos del siglo XX. En efecto, si se considera ese proceso
como una disputa por la construcción y ocupación de un “espacio”, se puede
concluir que los protestantes se aliaron con aquellas fuerzas que propugnaban
la “privatización” de lo religioso, y que no sólo apoyaron sino que incluso
promovieron algunas medidas secularizadoras. Tal comportamiento parece no haber
sido exclusivo del protestantismo uruguayo, sino que fue verificable en la
mayoría de los países latinos, tanto europeos (el caso francés es
paradigmático) como latinoamericanos.
Las razones de este posicionamiento estarían directamente relacionadas con el hecho de ser una minoría dentro de sociedades predominantemente católicas y, en la inmensa mayoría de los casos, con Estados confesionales. Tal situación llevó al protestantismo a identificar el impulso secularizador, en tanto anticlerical y anticatólico, como un fenómeno saludable y beneficioso para la sociedad y para sus propios intereses. No obstante, en la medida que la “secularización” se fue extendiendo, esa comunidad de intereses con el Estado y otras fuerzas anticlericales comenzó a perder sustento. En otras palabras, mientras el proceso secularizador se mantuvo dentro de límites anticatólicos y no violó la neutralidad frente al fenómeno religioso en general, el apoyo protestante se mantuvo, pero cuando se pasó a formas antirreligiosas beligerantes, la alianza se rompió.”
(Roger Geymonat, Protestantismo y secularización en el Uruguay, en: Autores Varios, Las religiones en el Uruguay. Algunas aproximaciones, Ediciones La Gotera, Montevideo 2004, pp. 108-109).
Absteniéndonos de sacar conclusiones de la osada suposición de Geymonat de que se puede ser a la vez anticatólico y neutral frente al fenómeno religioso, nos interesa subrayar que esta confesión de la responsabilidad protestante en la descristianización del Uruguay no ha ido acompañada de ninguna expresión de arrepentimiento o de pedido de perdón.
· También entre muchos protestantes uruguayos sobrevive el viejo sentimiento anticatólico. Un ejemplo de esto es la declaración de fecha 25/04/2005 de la Federación de Iglesias Evangélicas del Uruguay (FIEU), protestando por el traslado a un espacio público de una estatua de Juan Pablo II, fallecido el día 2 del mismo mes. Según la FIEU esta medida violó la salutífera “laicidad” del Estado uruguayo.
·
Pero el laicismo ha calado también hasta los
huesos de muchos católicos uruguayos. Uruguay es un país donde pueden ocurrir
cosas como que el Movimiento de Cristianos Universitarios (MCU) y el Movimiento
de Profesionales Católicos (MPC) se opongan a la creación de
“Como movimientos laicos de la Iglesia
Católica, estamos desde hace tiempo comprometidos en una pastoral definida por
una perspectiva de servicio, solidaria con los ambientes pluralistas, a partir
de la opción por los pobres y en la práctica concreta de la comunión y
participación, corresponsable en la Iglesia y en el Mundo. Esta línea pastoral
que estamos llevando adelante no necesita de instituciones paralelas de este
tipo, para crecer en la identidad cristiana y para cumplir la misión
evangelizadora en
La nueva institución tendrá la carga de
remontar, con hechos, las condiciones en que ha nacido y de demostrar que está
verdaderamente al servicio del pueblo, de la cultura universitaria y del
anuncio del Evangelio”.
(Fuente: El
Día, 1/09/1984, “Católicos Universitarios
Están Contra
Sin comentarios.
Que la Virgen de los Treinta y Tres, Patrona de nuestra Patria, cuya fiesta acabamos de celebrar, interceda por todos nosotros para que podamos expresar y vivir el verdadero principio de laicidad.
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Fuente: Compendio de
571. El compromiso político de los católicos con frecuencia se pone en relación con la “laicidad”, es decir, la distinción entre la esfera política y la esfera religiosa. (1194) Esta distinción “es un valor adquirido y reconocido por la Iglesia, y pertenece al patrimonio de civilización alcanzado”. (1195) La doctrina moral católica, sin embargo, excluye netamente la perspectiva de una laicidad entendida como autonomía respecto a la ley moral: “En efecto, la “laicidad” indica en primer lugar la actitud de quien respeta las verdades que emanan del conocimiento natural sobre el hombre que vive en sociedad, aunque tales verdades sean enseñadas al mismo tiempo por una religión específica, pues la verdad es una”. (1196) Buscar sinceramente la verdad, promover y defender con medios lícitos las verdades morales que se refieren a la vida social –la justicia, la libertad, el respeto de la vida y de los demás derechos de la persona- es un derecho y un deber de todos los miembros de una comunidad social y política.
Cuando el Magisterio de la Iglesia interviene en cuestiones inherentes a la vida social y política, no atenta contra las exigencias de una correcta interpretación de la laicidad, porque “no quiere ejercer un poder político ni eliminar la libertad de opinión de los católicos sobre cuestiones contingentes. Busca, en cambio –en cumplimiento de su deber- instruir e iluminar la conciencia de los fieles, sobre todo de los que están comprometidos en la vida política, para que su acción esté siempre al servicio de la promoción integral de la persona y del bien común. La enseñanza social de la Iglesia no es una intromisión en el gobierno de los diferentes países. Plantea ciertamente, en la conciencia única y unitaria de los fieles laicos, un deber moral de coherencia”. (1197)
572 El principio de laicidad conlleva el respeto de cualquier confesión religiosa por parte del Estado, “que asegura el libre ejercicio de las actividades del culto, espirituales, culturales y caritativas de las comunidades de creyentes. En una sociedad pluralista, la laicidad es un lugar de comunicación entre las diversas tradiciones espirituales y la Nación”. (1198) Por desgracia todavía permanecen, también en las sociedades democráticas, expresiones de un laicismo intolerante, que obstaculizan todo tipo de relevancia política y cultural de la fe, buscando descalificar el compromiso social y político de los cristianos sólo porque éstos se reconocen en las verdades que la Iglesia enseña y obedecen al deber moral de ser coherentes con la propia conciencia; se llega incluso a la negación más radical de la misma ética natural. Esta negación, que deja prever una condición de anarquía moral, cuya consecuencia obvia es la opresión del más fuerte sobre el débil, no puede ser acogida por ninguna forma de pluralismo legítimo, porque mina las bases mismas de la convivencia humana. A la luz de este estado de cosas, “la marginalización del Cristianismo… no favorecería ciertamente el futuro de proyecto alguno de sociedad ni la concordia entre los pueblos, sino que pondría más bien en peligro los mismos fundamentos espirituales y culturales de la civilización”. (1199)
Notas:
1194) Cf. Concilio Vaticano II, Const. Past. Gaudium et spes, 76: AAS 58 (1966) 1099-1100.
1195) Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política (24 de noviembre de 2002), 6: Librería Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 2002, p. 12.
1196) Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política (24 de noviembre de 2002), 6: Librería Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 2002, p. 13.
1197) Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política (24 de noviembre de 2002), 6: Librería Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 2002, pp. 13-14.
1198) Juan Pablo II, Discurso al Cuerpo Diplomático (12 de enero de 2004), 3: L’Osservatore Romano, edición española, 16 de enero de 2004, p. 6.
1199) Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política (24 de noviembre de 2002), 6: Librería Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 2002, pp. 14-15.
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A continuación publicamos la
homilía pronunciada en la mañana del día 18/04/2005 en la Basílica de San Pedro
por el Cardenal Joseph Ratzinger, Decano del Colegio Cardenalicio, en
***
Cardenal Joseph Ratzinger
En
esta hora de gran responsabilidad, escuchemos con particular atención lo que
nos dice el Señor con sus mismas palabras. De las tres lecturas, quisiera
escoger sólo algún pasaje que nos afecta directamente en un
momento
La primera lectura ofrece un retrato profético de la
figura del Mesías, un retrato que alcanza todo su significado en el momento en
el que Jesús lee este texto en la sinagoga de Nazaret, cuando dice: «Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha
cumplido hoy» (Lucas 4, 21). En
La misericordia de Cristo no es una gracia barata, no supone la banalización
Pasemos a la segunda lectura, la carta a los Efesios.
Afronta esencialmente tres argumentos: en primer lugar, los ministerios y los
carismas en la Iglesia, como dones del Señor resucitado y elevado al cielo; a
continuación, la maduración en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios,
como condición y contenido de la unidad en el cuerpo de Cristo; y, por último,
la participación común en el crecimiento del Cuerpo de Cristo, es decir, la
transformación del mundo en la comunión con el Señor.
Detengámonos en dos puntos. El primero es el camino
hacia la «madurez de Cristo»,
Cuántos vientos de doctrina hemos conocido en estas últimas décadas, cuántas
Nosotros tenemos otra medida: el Hijo de Dios, el verdadero hombre. Él es la
medida
Tenemos que madurar en esta fe adulta, tenemos que
guiar hacia esta fe al rebaño de Cristo. Y esta fe,
sólo la fe, crea unidad y tiene lugar en
Pasemos ahora al Evangelio, de cuya riqueza quisiera sacar tan sólo dos
pequeñas observaciones. El Señor nos dirige estas maravillosas palabras: «No os llamo ya siervos… a vosotros os he
llamado amigos» (Juan 15, 15). Muchas veces nos sentimos simplemente
siervos inútiles, y es verdad (cf. Lucas 17, 10). Y, a pesar
de ello, el Señor nos llama amigos, nos hace sus amigos, nos da su amistad.
El Señor define la amistad de dos maneras. No hay
secretos entre amigos: Cristo nos dice todo lo que escucha al Padre; nos da su
plena confianza y, con la confianza, también el conocimiento. Nos revela su
rostro, su corazón. Nos muestra su ternura por nosotros, su amor apasionado que
va hasta la locura de
El segundo elemento con el que Jesús define la amistad es la comunión de las
voluntades. «Idem velle – idem nolle»,
era también para los romanos la definición de la
amistad. «Vosotros sois
mis amigos, si hacéis lo que yo os mando» (Juan 15, 14). La amistad
con Cristo coincide con lo que expresa la tercera petición del
Padrenuestro: «Hágase tu voluntad así en
la tierra
El otro elemento del Evangelio que quería mencionar es
el discurso de Jesús sobre llevar fruto: «os
he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca»
(Juan 15, 16). Aquí aparece el dinamismo de la existencia
Hemos recibido la fe para entregarla a los demás,
somos sacerdotes para servir a los demás. Y tenemos que llevar un fruto que permanezca. Pero, ¿qué queda?
El dinero no queda. Los edificios tampoco quedan, ni los libros. Después de un cierto
tiempo, más o menos largo, todo esto desaparece. Lo único que permanece
eternamente es el alma humana, el hombre creado por
Dios para
Volvamos, por último, una vez más a la carta a los Efesios.
La carta dice, con las palabras
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1. La dimensión política de la fe
cristiana
La Iglesia Católica reconoce la justa
autonomía de la realidad terrena, de la cultura humana y de la comunidad
política (cf. Concilio
Vaticano II, constitución pastoral Gaudium et Spes, nn. 36, 59,
76). Este principio contradice tanto al
integrismo, que niega o minimiza la autonomía de la realidad creada, como al
secularismo, que la exagera considerándola como independencia respecto de Dios.
Mientras que el integrismo une indisolublemente a la fe cosas que le pertenecen
sólo accidentalmente, el secularismo separa de la fe cosas que le pertenecen
sustancialmente. El Concilio rechaza ambos errores, afirmando que las cosas
creadas y la sociedad gozan de leyes y valores propios que el hombre debe
descubrir y emplear y que la realidad creada depende de Dios y debe ser usada
con referencia a Él (cf. ídem, n. 36).
De acuerdo con su afirmación de la
legítima autonomía de la comunidad política, la Iglesia reconoce no tener las
soluciones a todos los problemas políticos que enfrentan las sociedades
humanas. Por ejemplo, no es tarea de la Iglesia enseñar a los uruguayos si
debemos o no debemos privatizar
Por otra parte, sin embargo, esta verdad
revelada acerca del hombre se refiere tanto a la dimensión individual como a la
dimensión social del ser humano. La fe cristiana tiene consecuencias
ineludibles en el terreno de la moral social. Por ende la Iglesia tiene
valiosísimos principios orientadores para ofrecer en el área de los asuntos
culturales, políticos y económicos, a tal punto que se puede afirmar que “no
existe verdadera solución para la “cuestión social” fuera del evangelio”
(Juan Pablo II, encíclica Centesimus Annus, n. 5; cf. n. 43).
“El carácter secular es propio
y peculiar de los laicos. […] A
los laicos corresponde, por propia vocación, tratar de obtener el reino de Dios
gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios.”
(Concilio Vaticano II, constitución dogmática Lumen Gentium, n. 31). No
debemos confundir la secularidad del laico con el secularismo. Éste propone una
visión dualista que disocia absolutamente los ámbitos público y privado de la
vida del hombre, relegando a la religión únicamente a la esfera privada. Esta
visión no toma realmente en serio la unidad radical de la persona humana, que
es una y la misma en todos los ámbitos de su vida. Procede de un racionalismo
que considera a la fe como un sentimiento irracional que desune a los hombres y
que no tiene derecho de ciudadanía en el ámbito público, por ser éste el ámbito
reservado a la mera racionalidad. Contra los postulados secularistas, la fe
cristiana implica que no
tenemos que dejar de ser cristianos al salir de nuestras casas o templos y
entrar a las escuelas, los lugares de trabajo, el Parlamento, etc. Debemos
actuar como cristianos siempre y en todo lugar, también en el ámbito político.
2. Los dos problemas políticos
principales
El problema político principal del siglo XX
probablemente pueda expresarse en forma sintética mediante la siguiente
pregunta: ¿Cuál debe ser el rol del Estado en la vida de la sociedad? Las
distintas respuestas a esta cuestión suelen ser representadas gráficamente
sobre un eje horizontal:
·
En la extrema izquierda se ubica el socialismo colectivista, en el
cual el Estado asume un rol totalitario.
·
En la extrema derecha se ubica el liberalismo individualista, en el
cual el Estado asume un rol mínimo.
·
Entre ambos extremos se ubica toda una gama de posiciones más
moderadas.
Desde la perspectiva de la fe cristiana
existe un pluralismo político legítimo. Las propuestas políticas legítimas para
un cristiano deben ser compatibles con los siguientes dos principios básicos de
la doctrina social de la Iglesia:
·
El principio de solidaridad, según el cual el Estado debe promover la
justicia social, tutelando especialmente los derechos de los débiles y los
pobres (cf. Juan Pablo II, encíclica Centesimus Annus, nn. 10, 15).
·
El principio de subsidiariedad, según el cual el Estado no debe
sofocar los derechos del individuo, la familia y la sociedad, sino que debe
promoverlos (cf. ídem, nn. 11, 15).
Si uno se mueve desde el centro hacia la
derecha sobre el eje referido, llega un momento en que deja de respetar el
principio de solidaridad. En cambio, si uno se mueve desde el centro hacia la
izquierda, llega un momento en que deja de respetar el principio de
subsidiariedad. Entre ambos puntos está la zona del pluralismo político
legítimo.
Los conflictos políticos cotidianos se dan
habitualmente entre las distintas posiciones existentes sobre este “eje
horizontal”. Sin embargo, de vez en cuando determinados asuntos ponen de
manifiesto otro problema político fundamental, que tal vez podría formularse
así: ¿Cuál debe ser la actitud del Estado con respecto a la ley moral natural?
Las distintas respuestas a esta segunda cuestión podrían ser representadas
gráficamente sobre un eje vertical:
·
En la parte superior ubicamos la respuesta que propone una actitud
positiva del Estado hacia la ley moral natural. Aquí se inscribe la doctrina
cristiana, ya que según ésta el Estado existe para buscar el bien común y esto
sólo puede lograrse respetando el orden moral establecido por Dios en la
naturaleza humana (cf. Concilio Vaticano II, constitución pastoral Gaudium
et Spes, n. 74).
·
En la parte central ubicamos la respuesta del
liberalismo político, que propone
una actitud neutral del Estado hacia la cuestión del bien y el mal.
·
En la parte inferior ubicamos las respuestas radicales que proponen una actitud negativa
del Estado hacia la ley moral natural. Aquí se inscribe el actual peligro de
que la democracia se convierta en una “dictadura del relativismo”, según ha
denunciado el Papa Benedicto XVI.
Creemos que, por diversas razones, entre las
cuales ocupa un lugar de primer orden el fracaso del sistema comunista, el “eje
vertical” asumirá un papel cada vez más importante en la vida política de las
sociedades del siglo XXI, llegando quizás a superar la notoriedad del “eje
horizontal” (cf. Juan Pablo II, encíclica Centesimus Annus, n. 42). En
el siguiente apartado procuraremos mostrar que esto ya está ocurriendo.
3. El choque de dos civilizaciones
Samuel Huntington ha alcanzado fama mundial mediante
la siguiente tesis: la política internacional del siglo XXI estará dominada por
el “choque de civilizaciones” y especialmente por el choque entre las
civilizaciones occidental e islámica. Por nuestra parte creemos que hay muchas
y buenas razones para sostener que la principal amenaza a la paz mundial no
provendrá del choque entre el Occidente y el Islam, sino del choque de
Occidente consigo mismo, de su rebelión contra sus propias raíces cristianas.
En la parábola del trigo y la cizaña (Mateo 13,
24-30.36-43) Jesucristo nos enseña que el Reino de Dios y el reino del diablo
coexistirán y se enfrentarán entre sí hasta el fin del mundo, cuando Dios
manifestará su juicio definitivo sobre cada ser humano, retribuyendo a cada uno
en función de sus obras. Notemos que la pugna entre ambos reinos se produce no
sólo en el nivel individual, sino también en el nivel social, tendiendo a
constituir por una parte una civilización o cultura del amor y por otra parte
una “anticivilización” o “cultura de la muerte” (cf. Juan Pablo II, Gratissimam sane, Carta a las familias,
2/02/1994, n. 13).
Si bien es cierto que esta pugna se ha dado siempre
en toda sociedad humana desde el origen de la historia del pecado, cabe afirmar
que ella ha adquirido una especial intensidad en nuestros días y en particular
en nuestra civilización occidental. Ésta aparece hoy como una civilización
dividida en dos: la civilización cristiana y la civilización secularista. Tanto
en nuestra América como en
Dado que la familia es la célula básica y
fundamental de la sociedad humana, no es extraño que ella esté en el centro de
la lucha entre las dos civilizaciones mencionadas. Los episodios de esta lucha
se manifiestan con frecuencia cada vez mayor en muchos países: intentos
(exitosos o no, según los casos) de legalización del aborto, la fecundación in
vitro, la experimentación con embriones humanos y las uniones libres
heterosexuales u homosexuales; embates consistentes contra la libertad de
educación y la libertad de expresión acerca de temas morales etc.
En la raíz del actual avance de la “cultura
de la muerte” en el Occidente cristiano probablemente esté la introducción y la
difusión del divorcio. En efecto, en el fondo la legislación divorcista supone
que el ser humano es incapaz de amar de verdad, comprometiéndose realmente con
otra persona para toda la vida, o bien asume que un amor así es una esclavitud
destructiva.
Nuestra sociedad puede ser descripta como
“sociedad del divorcio”, pues ha divorciado realidades que deben permanecer unidas
o en fecunda relación. En efecto, ella se caracteriza no sólo por el divorcio
entre marido y mujer, sino también por:
·
El divorcio entre la fe y la razón (cf. Juan Pablo II, encíclica Fides
et Ratio, nn. 45-48).
·
El divorcio (y no la sana separación) entre la Iglesia y el Estado.
·
El divorcio entre la moral, por un lado, y la ley civil, la economía,
la ciencia y la tecnología, por otro lado.
·
El divorcio entre la relación sexual y la procreación, mediante la
anticoncepción y la fecundación artificial.
·
El divorcio entre la naturaleza y la cultura en la “ideología de
género”, de creciente y nefasta influencia en todo el mundo.
Estos “divorcios” particulares tienen su
primer principio en el “divorcio” fundamental entre el hombre y Dios, propio
del ateísmo práctico, cuya primera consecuencia es el “divorcio” entre el
hombre y su prójimo, propio del individualismo.
Ante esta penosa y peligrosa situación, los
cristianos debemos retomar cada día con nuevo ardor la gran tarea de la
evangelización de la cultura, renovando la cultura cristiana y sembrando la
buena semilla de la verdad cristiana en las familias, las empresas, los centros
educativos, los medios de comunicación social, los partidos políticos, etc.
Nuestra tarea política consiste en reconstruir en el seno de la sociedad los
vínculos deshechos por la “cultura del divorcio”.
4. Tres modelos de participación
política del pueblo católico
Como nos recordó recientemente
·
La
unidad en lo necesario exige que nuestra lealtad primera y
fundamental esté referida a Jesucristo y a la doctrina católica, tal como ésta
es enseñada por el Magisterio de la Iglesia.
·
La libertad en lo opinable supone que cada católico
tiene plena libertad de opinión y de acción en todos los asuntos sobre los
cuales la doctrina de la Iglesia no se pronuncia. Pero debe evitar presentar su
opinión como la única cristianamente legítima (cf. Código de Derecho Canónico, cc. 227;
212,1; 747,2).
·
La caridad, forma de todas las virtudes, no puede
dejar de informar también los actos políticos.
A continuación
describiremos brevemente, en función de estos principios, tres modelos de
organización del voto del pueblo católico:
·
El primer modelo es el del partido político
confesional “único”. Decimos “único” no porque implique la inexistencia de
otros partidos políticos, sino porque este partido confesional, con el apoyo
explícito o implícito de la Jerarquía de la Iglesia, es considerado como el
único que puede ser votado legítimamente por los ciudadanos católicos. Este
modelo privilegia la unidad con respecto a
·
El segundo modelo es el de la pluralidad de partidos
políticos, confesionales o no. Se reconoce de buen grado que cada ciudadano
católico puede votar legítimamente a cualquier partido cuya propuesta sea
sustancialmente compatible con la fe cristiana. Este modelo privilegia la
libertad con respecto a
Estos dos modelos se
han enfrentado al siguiente dilema:
·
La vida política cotidiana transcurre habitualmente en
el “eje horizontal” y en este eje muchas veces hay menor distancia entre un
católico y un no católico, ambos de centro-izquierda o ambos de centro-derecha,
que entre dos católicos, uno de centro-derecha y otro de centro-izquierda. Así
el primer modelo se ve sometido a una fuerza centrífuga que tiende a dividir al
partido confesional según las distintas tendencias horizontales.
·
La vida política tiene también un “eje vertical”,
habitualmente oculto, pero siempre determinante. Ocurre normalmente que los
partidos políticos no confesionales, organizados en función del “eje
horizontal”, albergan posiciones muy heterogéneas con respecto al “eje
vertical”. Cuando esto se pone de manifiesto, suele ocurrir que los ciudadanos
católicos que han votado a partidos no confesionales por razones de afinidad en
el “eje horizontal” perciben súbitamente que esos partidos (o algunos de sus
sectores) traicionan radicalmente sus convicciones morales. Pero además suele
ocurrir que los ciudadanos católicos entrevean que sus discrepancias en el “eje
horizontal” son menos importantes que sus acuerdos en el “eje vertical”. Así el
segundo modelo se ve sometido a una fuerza centrípeta que tiende a reconstituir
un partido confesional.
Los defectos de ambos
modelos han contribuido significativamente a la situación de gran debilidad
política que sufren los católicos, en Uruguay y en otros países.
Proponemos ahora un
tercer modelo que intenta combinar los principios cristianos de unidad y
libertad de una manera más adecuada a la actual situación histórica. Nos referimos a una
plataforma política cristiana “transversal”. Sus miembros, manteniendo su adhesión a
distintos partidos políticos compatibles con la fe cristiana y su libertad de
acción en todos los asuntos opinables, actuarían unidos (como si fueran un
partido) en todas aquellas materias sobre las cuales la doctrina católica exige
una postura definida. Esta plataforma política cristiana (que podría ser
denominada, por ejemplo, “Cristianos por el Uruguay”) no sería un partido
político y por lo tanto no participaría en las elecciones con listas propias.
Se configuraría como una corriente de pensamiento y de acción política
transversal a los partidos. En
el Parlamento, la plataforma que proponemos podría funcionar de un modo análogo
a la bancada feminista. Las legisladoras feministas pertenecen a distintos
partidos, opinan y votan de un modo divergente en multitud de asuntos, pero
convergen a la hora de defender lo que ellas consideran derechos de la mujer.
Nuestra plataforma
política cristiana, para ser una fuerza operativa, históricamente relevante,
debería no sólo alcanzar la unidad teórica o doctrinal sino también
trascenderla y llegar al plano de
El ideario de
“Cristianos por el Uruguay” estaría constituido por toda la doctrina social de
la Iglesia (evitando todo tipo de claudicaciones) y sólo la doctrina social de
la Iglesia (evitando todo tipo de manipulaciones para otros fines). Este
ideario encontraría una expresión autorizada en el Compendio de
Como enseñó el Papa Juan Pablo II, la doctrina social de la Iglesia “no pertenece al ámbito de la ideología, sino
al de la teología y especialmente de la teología moral” (Juan Pablo II,
encíclica Sollicitudo rei socialis,
n. 41). Por lo tanto la plataforma “Cristianos por el Uruguay” tendría un
“núcleo” católico, pero estaría abierta al diálogo y la cooperación con
cristianos de otras denominaciones y también con creyentes no cristianos y no
creyentes de buena voluntad, que reconozcan la vigencia de la ley moral
natural.
Desde el punto de vista canónico, “Cristianos por el Uruguay” sería una
asociación privada de fieles. Esto significa que la Iglesia la
reconocería como una asociación católica, pero que no actúa oficialmente en
representación de la Iglesia, sino de un modo autónomo.
Si, Dios mediante,
surgieran iniciativas similares en varios países, sería oportuno que
“Cristianos por el Uruguay” formara parte de un movimiento más amplio, de
carácter latinoamericano o mundial.
Antes de concluir, afrontaremos una posible objeción a nuestra propuesta. El problema social tiene muchas dimensiones y la dimensión política es sólo una de ellas. Otra dimensión es la cultural, que tiene una grandísima importancia. Es necesario actuar en ambas dimensiones a la vez, con acciones que se complementen entre sí. No debemos oponer cosas que no son opuestas. Dicho esto, subrayamos que también es fundamental actuar en la dimensión política, por muchas razones, entre otras la cuestión de los plazos (obviamente sería ruinoso esperar -para actuar políticamente- hasta después de educar a una nueva generación) y la cuestión de la debilidad política de los católicos, desproporcionada con respecto a su importancia histórica y numérica en nuestra sociedad. Pensamos que se podría obtener rápidamente efectos relevantes con sólo pasar de la actual situación de disgregación política de los católicos a una acción unificada y coordinada en los temas que lo exigen.
Terminaremos con algunas conclusiones prácticas:
·
La
situación actual requiere que los fieles laicos salgamos cuanto antes de la
apatía o la resignación políticas.
·
Lo primero que debemos procurar es que los católicos
conozcan la doctrina social de la Iglesia y dejen de votar a candidatos y
partidos cuyas propuestas la contradicen gravemente.
·
La demanda para una fuerza política católica relevante
existe; falta sólo organizarla y manifestarla.
·
Es
necesario que nos fijemos objetivos realistas y trabajemos
fraternalmente unidos para alcanzarlos.
·
En el camino no faltarán dificultades ni
persecuciones. Estemos dispuestos al sacrificio por el Reino de Cristo.
Nota: La versión
original de este artículo fue presentada el día 19/03/2005 como aporte al IV
Sínodo Arquidiocesano de Montevideo. Ahora publicamos una nueva versión -algo
modificada- de dicho aporte.
Vuelve a la Tabla de Contenidos
Tres aportes para una plataforma política cristiana de
corto plazo
El cristianismo tiene una dimensión política.
La fe cristiana tiene muchas consecuencias necesarias en lo referente a la
acción política en general y a la defensa y la promoción de la vida y la
familia en particular. En todo aquello que brota necesariamente de la verdad
revelada por Jesucristo acerca del hombre y de la sociedad, los católicos
debemos mantenernos siempre unidos, a pesar de nuestras legítimas diferencias
sobre otros asuntos políticos, los que son opinables. Por esto cabe hablar de
una "plataforma política cristiana", en la que deberían converger los
esfuerzos de todos los católicos, a fin de traducir en logros históricos concretos
los principios de la doctrina moral social de la Iglesia.
En todos los órdenes de la vida conviene
plantearse metas asequibles (cf. Lucas 14,28-32), empezando por las más fáciles
y dejando para el final las más difíciles. Considerando la notable debilidad
política de los católicos en el Uruguay, este principio general tiene una
especial vigencia en cuanto a la formulación de una plataforma política
cristiana. Es muy conveniente que las metas de corto plazo sean relativamente
sencillas de alcanzar, lo cual implica que no sean demasiado polémicas, sino
que respondan a visiones compartidas por la gran mayoría de
Dicho cuestionario constaba de diez preguntas
cerradas y dos preguntas abiertas. Cada una de las diez preguntas cerradas
contenía una propuesta razonable desde una perspectiva cristiana. Pues bien, es
interesante notar que tres de esas diez preguntas (concretamente, las preguntas
8, 9 y 10) fueron respondidas afirmativamente por los cinco precandidatos que
respondieron el cuestionario. Dos de estos precandidatos subrayaron incluso la
importancia de
¿Se comprome Ud. a impulsar las siguientes medidas de gobierno en caso
de ser electo Presidente de la República?
[...]
8.
Reducción de los tiempos de
espera requeridos en los trámites de adopción.
9.
Aplicación efectiva del horario
de protección al menor en la televisión.
10.
Reconocimiento oficial del
nombre "Navidad" para el feriado del 25 de diciembre.
Dedicaremos el resto de este artículo a
comentar brevemente cada una de estas tres propuestas.
1.
Las adopciones.
Desgraciadamente, el abandono de niños por
parte de sus padres es un fenómeno bastante frecuente. Si bien dicho abandono
nunca debe ser estimulado, es una realidad, un problema grave que requiere
soluciones urgentes. Por sus muy negativas consecuencias, el hecho de que
existan niños criados por funcionarios públicos en hogares colectivos debería
ser visto como una aberración. En muchos casos sería mejor para estos niños
crecer en un hogar problemático que ser criados por el Estado; entre otras
muchas razones, porque la tutela del Estado cesa abruptamente al llegar la
mayoría de edad. Si hay algo cuya "privatización" es imprescindible,
se trata de los niños. Ser padre es una vocación, no un empleo. Los niños deben
ser criados por sus padres, en el seno de una familia.
En este asunto tienen prioridad los derechos
de los hijos, no los de los padres. Los padres no tienen derecho a tener hijos
de cualquier manera, por ejemplo recurriendo a la fecundación in vitro (FIV). Nótese que la FIV
heteróloga (la que se usa semen u óvulos procedentes de un tercero, ajeno a la
pareja) ni siquiera soluciona el problema de la esterilidad de uno de los
cónyuges, sino que lo suplanta por medio de un tipo sofisticado y costoso de
adulterio, el "adulterio in vitro".
En cambio los hijos tienen derecho a ser concebidos de un modo humano, como
fruto de un acto de amor conyugal y no como producto de una manipulación
técnica. Cuando los padres que sufren el problema de la esterilidad desechan el
camino arduo pero hermoso de la adopción, optando por el camino quizás más
fácil pero moralmente ilícito de la FIV, resultan dañados no sólo ellos y sus hijos,
sino también los niños que ellos podrían haber adoptado.
En el Uruguay la tasa de adopciones es muy
baja debido a la gran lentitud de los trámites de adopción. Según informes de
prensa, el tiempo promedio de espera de un matrimonio para adoptar un hijo por
medio del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU) es de cuatro
años, un tiempo exageradamente largo. Es justo que el INAU evalúe rigurosamente
a los candidatos a padres adoptivos, pero la seriedad de esta tarea no debe
obstar a que se cumpla en un plazo más breve. También es justo que los padres
naturales de los niños abandonados tengan una oportunidad de recuperar a sus
hijos, pero las normas vigentes extienden esta oportunidad a tal extremo que
perjudican gravemente las posibilidades de ser adoptados de estos niños.
Creemos que el tiempo de espera referido no
debería superar los nueve meses, el tiempo de espera natural de un hijo en un
embarazo. Para alcanzar esta meta probablemente se requiera introducir
modificaciones legales, optimizar los procedimientos del INAU e incrementar los
recursos que este Instituto asigna a las tareas correspondientes.
2.
El horario de protección al
menor en la televisión.
Los medios de comunicación social a menudo
utilizan mal su enorme poder y se vuelven promotores de un relativismo moral
que atenta contra la familia y el recto orden social. Según esta mentalidad
disolvente, cada uno tiene derecho a buscar la felicidad a su manera y todo
está bien: unión libre, adulterio, homosexualidad y un largo etcétera. Abundan
los programas de televisión que se burlan de los valores morales. No reflejan
fielmente la realidad, sino que la transforman deliberadamente en un sentido
negativo.
El Estado no debe coartar la legítima
libertad de expresión, pero puede estimular a los medios (especialmente los
televisivos) a comportarse más responsablemente, colocando los valores morales
por encima de la búsqueda inescrupulosa del mayor rating.
En este sentido adquiere importancia una
norma vigente, pero sistemáticamente incumplida en nuestro país: el horario de
protección al menor en
3.
La Navidad y otras fiestas
religiosas.
Los uruguayos a menudo no nos damos cuenta de
cuán excéntrico es nuestro ordenamiento legal con respecto a los feriados de
origen religioso cristiano. Hasta donde sabemos, Uruguay es el único país de
civilización occidental que ha secularizado oficialmente todos esos feriados, cambiando
sus denominaciones. En efecto, en 1919 se promulgó una ley que convirtió al 6
de enero en el "Día de los Niños", a
El experimento uruguayo ha sido mucho más
duradero que el francés e incluso que el soviético. Sin embargo las
denominaciones dadas por el secularismo uruguayo a los feriados religiosos han
corrido suertes diversas:
·
Los nombres "Día de los Niños" y "Día de la
Familia" han fracasado totalmente. Todos los uruguayos continúan llamando
"Reyes" y "Navidad" a estas dos fiestas.
·
El nombre "Día de las Playas" se había difundido bastante,
pero de todos modos ya no existe, porque hace algunos años el feriado del 8 de
diciembre fue suprimido.
·
El nombre "Semana de Turismo" es utilizado por gran parte de
los uruguayos y es evitado sistemáticamente sólo por una minoría de cristianos
más o menos militantes. Por otra parte, desde hace años se discute la posible
supresión del carácter de feriado de los días lunes, martes y miércoles de esta
semana.
El calendario oficial de 1919 es un
anacronismo, un residuo del agudo sentimiento anticatólico del primer
batllismo. Los uruguayos cristianos no debemos seguir resignándonos a que
nuestras fiestas sean ignoradas o desnaturalizadas por el Estado. Éste es un
momento propicio para exigir el reconocimiento oficial de los nombres
verdaderos de estas fiestas religiosas. Se trata de un claro derecho de los
cristianos, que constituyen alrededor del 80% de la población de nuestro país.
Una medida de este tipo tendría también un sentido simbólico, indicando el
final del predominio de una forma de laicismo hostil a la religión, siempre
dispuesta a negar a ésta su derecho a una presencia y una influencia en el
espacio público. Sería también una medida favorable a la integración
latinoamericana, puesto que las mismas fiestas, con el mismo carácter
religioso, son celebradas en toda América Latina. Para nuestros hermanos
argentinos, brasileños, chilenos etc. resultaría inconcebible adoptar o aceptar
un calendario semejante al calendario uruguayo de 1919.
Nota: La versión original de este
artículo fue publicada con el título “Reflexiones
sobre las respuestas de los Precandidatos” en la revista “Pastoral Familiar”, Año 2 Nº 9,
Agosto-Septiembre 2004, pp. 25-27. Ahora publicamos una nueva versión,
levemente modificada.
Vuelve a la Tabla de Contenidos
En China sigue habiendo campos de concentración
Entrevista a Harry Wu, director de la
Fundación de Investigación Laogai
ROMA, jueves, 5 octubre 2006
(ZENIT.org).
Al inicio del tercer milenio
existen todavía campos de concentración como los «gulags» soviéticos y los «lagers»
nazis. Se encuentran en China y se llaman «laogais».
Desde 1992, una organización sin
ánimo de lucro,
El director de la Fundación de Investigación Laogai es Harry Wu, que pasó 19 años en los «laogais» con la acusación de haber criticado la invasión de Hungría por parte de los soviéticos. Todos sus parientes y amigos fueron obligados a denunciarlo como contrarrevolucionario. Su madre se negó y se suicidó.
Según la Fundación, el «laogai» es un sistema de campos de concentración, introducido por Mao Zedong con el objetivo de utilizar a los prisioneros como esclavos. Se calcula que desde su constitución estos campos han acogido al menos a cincuenta millones de personas, y que no existe un chino que no conozca al menos a una persona que ha sido internada en los mismos.
La Fundación, que ha denunciado también las ejecuciones públicas para extraer los órganos de los prisioneros ajusticiados, las persecuciones por motivos religiosos y la aplicación coactiva de la política reproductiva en China (la «ley del hijo único»), ha recogido una amplia y sólida documentación para demostrar que en los «laogais» se comete la mayor parte de las graves violaciones de los derechos humanos de China.
El 28 de octubre próximo, Harry
Wu participará en Milán en un congreso titulado «Ziyou» («Libertad»),
organizado por los Comités para
Para profundizar un tema tan candente, Zenit lo ha entrevistado.
-¿Cuáles fueron los delitos por los que fue usted condenado a 19 años de
prisión en un «laogai»?
-Harry Wu: Estudiaba geología en
la Universidad de Shangai. Quería profundizar mi formación y no participar en la actividades de adoctrinamiento de
-¿Cómo logró resistir sin ceder a la desesperación?
-Harry Wu: En mi libro «Bitter Winds» («Vientos amargos») expliqué cómo pasé mi vida en los «laogais». En el texto relaté que
gracias a mi testarudez, a la fuerza interior y a la oración no cedí a
-Ser católico, ¿le ayudó o hizo más dura la persecución?
-Harry Wu: Ciertamente hizo que
fuera más dura. Ser creyente era y es un crimen en China, excepto si se
participa en
-¿Por qué ha escrito el libro «Laogai. Los gulag de Mao Zedong». Qué objetivos pretende alcanzar?
-Harry Wu: El libro es una traducción de mi primer libro publicado en 1992 en Estados Unidos «Laogai. El gulag chino», «Laogai: The Chinese Gulag», que llevó a la atención del mundo esta trágica realidad. Un horror que existe todavía. El objetivo es el de hacer saber al mundo lo que sucedía y lo que sucede hoy en los «laogais». Repito a menudo que el día en que la palabra «laogai» aparezca en los diccionarios, como es el caso de los términos «lager» y «gulag», podré morir en paz. He logrado algún resultado. El Diccionario Oxford y el Duden Woerterbuch han añadido la palabra «laogai». Estoy tratando de hacer lo mismo con otros diccionarios.
-¿Cuál es la situación de los derechos humanos en China y cuáles son las
condiciones y los riesgos que corren los católicos?
-Harry Wu: Sencillamente trágica. En los «laogais» sufre un número indefinido de millones de hombres, mujeres y niños obligados a trabajar en condiciones inhumanas, con el único objetivo de ofrecer beneficios al gobierno chino y a las numerosas multinacionales.
Pero no acaba ahí. Hay ejecuciones en masa con la consecuente venta de órganos humanos. Se ha difundido la explotación de niños obligados a trabajos forzados. Las diversas Iglesias y comunidades de creyentes sufren amenazas y represalias. Los abortos y las esterilizaciones forzadas se practican ampliamente.
Existe un difundido abuso de la psiquiatría como instrumento de opresión política. ¡Son graves violaciones de los derechos humanos que constituyen la realidad de la China actual! Realidades ignoradas por los medios de comunicación del mundo libre que no quieren causar molestias al comercio internacional.
ZS06100502
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Inglaterra: aerolínea suspende a empleada por negarse
a ocultar un crucifijo
Londres, 16 (NOTICIAS
ECLESIALES - http://www.eclesiales.org).
"No voy a ocultar mi creencia en Jesús. British Airways permite a los musulmanes llevar un pañuelo, a los sikh portar un turbante y el lucimiento de otras prendas religiosas", señaló Eweida, hija de padre egipcio y madre inglesa, quien añadió que "sólo se prohíbe a los cristianos expresar su fe. Soy una empleada fiel y concienciada de British Airways, pero defiendo los derechos de todos los ciudadanos". Sin embargo, para la aerolínea discutir el caso es "inapropiado". Por su parte, el sindicato (TGWU) en seguida ha mostrado su respaldo a esta trabajadora y más de doscientos compañeros han firmado una carta de apoyo.
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Los peligros de estar en contra de
Los
LONDRES, viernes, 20 octubre 2006
(Zenit - www.zenit.org).
En muchos países hablar abiertamente en contra de la homosexualidad puede acarrear graves problemas legales. Y en la actual batalla por proteger la libertad de expresión de forma que los cristianos puedan expresar sus creencias, el futuro no está muy claro.
En una victoria reciente, en Gran Bretaña, se retiraron los cargos contra
Stephen Green, informaba el 29 de septiembre el periódico Telegraph. Green fue arrestado por la policía a principios de
septiembre tras repartir folletos en el festival homosexual «Mardi Gras» de Cardiff, en Gales. El
folleto contenía versículos de la Biblia contra
Un reportaje el 6 de septiembre
en el periódico Daily Mail citaba las
palabras de la policía sobre el hecho de que Green no fue ni violento ni
agresivo. Su único delito fue distribuir los folletos. El artículo observaba
que ésta no era sino la última de una serie de actuaciones policiales contra la
oposición a
También fue advertida una pareja cristiana de Lancashire tras quejarse por las
políticas de la administración local a favor de los derechos homosexuales. Y la
policía de Londres investigó a Sir Iqbal Sacranie, antiguo líder del Consejo
Musulmán de Gran Bretaña, tras afirmar en una entrevista que la homosexualidad
era dañina.
El Christian Institute cuestionó el
comportamiento de la policía con respecto a la homosexualidad en una nota de
prensa el 22 de septiembre. Estando pendiente el juicio contra Green, el grupo
observó que no se presentaron cargos contra
Presión de
Al caso de Green podrían seguir
muchos otros, si se aprueba la legislación propuesta por el gobierno británico.
Las Regulaciones de
En un comentario publicado el 2 de octubre en el Telegraph, Philip Johnston observaba que la legislación se
introducía por la insistencia de
Uno de los problemas implicados, indicaba Johnston, es el conflicto de
derechos. Los cristianos sostienen su derecho a expresar puntos de vista
basados en sus creencias religiosas, mientras que los grupos homosexuales
quieren que se silencie cualquier oposición basándose en prohibir la
discriminación. «Éstas son las negras
aguas en las que entramos cuando buscamos encerrar cada vez más los ‘derechos’
en la legislación», concluía Johnston.
La legislación propuesta recibió duras críticas del cardenal escocés Keith
O’Brien. En una homilía a los parlamentarios el 14 de junio, advirtió que las
leyes son «una amenaza a la libertad de
conciencia» y «a la libertad de
religión».
Las palabras del cardenal fueron pronunciadas en el mismo corazón del
parlamento británico, en una cripta de la Cámara de los Comunes.
«Las leyes que son aprobadas por
cualquier autoridad humana deben respetar siempre la dignidad de la persona
humana y la integridad de conciencia de cada una, esté formada esta conciencia
por principios cristianos o por otros sistema de creencias», insistía el
cardenal O’Brien. «El estado se excede en
su papel cuando pisotea las libertades morales legítimas y cuando impone
valores que no tienen mérito racional y sociológico alguno».
Esta falta de libertad queda ilustrada en un reciente caso en Escocia. Nueve
bomberos de Strathclyde sufrieron sanciones disciplinarias tras negarse a
repartir panfletos en una marcha del «orgullo gay», informaba el 1 de
septiembre el Guardian. La marcha
tuvo lugar en junio. Como castigo, se ordenó a los bomberos que se sometieran a
«reeducación». Uno de los hombres fue degradado de rango, por lo que perdió
cerca de
Escribiendo en el Sunday Herald el 3
de septiembre, el arzobispo de Glasgow, Mons. Mario Conti, explicaba que aunque
a los homosexuales, y a otros grupos, se les dan consejos de seguridad en caso
de fuego, el lugar para hacerlo no es un festival tipo carnaval. Los bomberos,
observaba, sabían que al ir a este evento «estarían
sometidos a silbidos, comentarios inapropiados y, para algunos de ellos, a
graves insultos a sus creencias religiosas».
El arzobispo indicaba que la razón verdadera para repartir material durante la
marcha «no era ofrecer asesoría de
salvamento a los individuos presentes – era permitir que la brigada como
institución fuera vista como tolerante, ‘que abrazaba la diversidad’ y
políticamente correcta». La tolerancia, sin embargo, no se extendía a las
creencias de los bomberos.
En la línea de fuego
Existen riesgos similares en Estados Unidos. Robert J. Smith, miembro de la Autoridad de Tránsito del Área Metropolitana de Washington, perdió su trabajo tras sostener en un programa local por cable, que la homosexualidad consistía en una «desviación sexual».
Según el periódico Baltimore Sun del
16 de junio, el gobernador Robert Ehrlich Jr destituyó a Smith. Ehrlich
describía los comentarios de Smith como «inadecuados,
insensibles e inaceptables», y estando «en
conflicto directo con el compromiso de mi administración por la no
exclusividad, la tolerancia y la oportunidad».
Tras su despido, Smith, católico, manifestó que tenía derecho a expresar su
opinión. Sus comentarios tuvieron lugar durante un programa entrevista que
incluía el tema del matrimonio homosexual.
En California, el gobernador Arnold Schwarzenegger ha firmado una ley que
convierte en ilegal para los proveedores de servicios financiados por el
estado, como la policía, el departamento de bomberos y las universidades, la
discriminación contra homosexuales, bisexuales y transexuales.
Las organizaciones cristianas, junto a otras, criticaron la medida, afirmando
que amenaza las universidades de inspiración religiosa, los centros de día y
las organizaciones sin ánimo de lucro, informó el 31 de agosto el Washington Times. Los grupos que tienen
contratos gubernamentales o reciben financiación del estado corren ahora el
riesgo de tener que aceptar homosexuales, bisexuales y transexuales.
Una victoria, por ahora
En Canadá, los cristianos ganaron a principios de año una larga batalla por la libertad de expresión religiosa. El periódico National Post del 17 de abril informaba de que un tribunal de tres jueces de la Corte de Apelaciones de Saskatchewan revocó la sentencia del juicio del caso Hugh Owens. Éste es un cristiano que había sido acusado del crimen de publicar anuncios de periódicos citando pasajes de la Biblia contra la homosexualidad.
En 1997 Owens puso un anuncio en el Saskatoon
Star-Phoenix como respuesta personal a los anuncios que celebraban la
«semana del orgullo gay». Se le consideró culpable de violar el código de
derechos humanos de Saskatchewan, aunque este código contiene excepciones por
las creencias religiosas y la libre expresión. La sentencia de abril, no
obstante, está lejos de ser una clara victoria, comentaba el National Post. El tribunal hizo alusión
a que en las circunstancias actuales, con mayores derechos legales para los
homosexuales, tal anuncio no debía haberse permitido.
De hecho, una carta pastoral del obispo de Calgary, Mons. Frederick Henry,
expresaba su preocupación por las amenazas a los cristianos que se oponen a
«El estilo de vida homosexual debe
tratarse ahora como sano y legítimo, cuando en realidad es malsano e inmoral»,
afirmaba. «La libertad de expresión está
amenazada por quienes se oponen al ‘matrimonio’ del mismo sexo en público».
Y se ha despedido a funcionarios civiles que han rechazado oficiar matrimonios
del mismo sexo.
En un discurso a los obispos de la provincia canadiense de Ontario, Benedicto
XVI advertía la dramática separación entre el Evangelio y la cultura
contemporánea. En su discurso el 8 de septiembre, el Papa observaba cómo en
nombre de la «tolerancia vuestro país ha
tenido que soportar la insensatez de la redefinición del término cónyuge».
«La democracia sólo tiene éxito si se
basa en la verdad y en una correcta comprensión de la persona humana»,
explicaba el Pontífice. Los católicos implicados en la vida pública y civil «no pueden aceptar componendas con respecto
a este principio», añadía. Principios a los que les esperan muchas
batallas.
P.
John Flynn
ZS06102013
Vuelve a la Tabla de Contenidos
Directivos de
la BBC admiten que favorecen al Islam y a los gays
y discriminan a los cristianos
En una
reunión de directivos reconocieron que "hemos ido un poco lejos en lo
políticamente correcto".
Era una
reunión secreta, o al menos discreta, de directivos de la BBC, la televisión
pública británica. Sucedió el pasado septiembre, y la anfitriona era la
entrevistadora y veterana periodista televisiva Sue Lawley. Y allí, en un
entorno seguro y amigable -hasta que la reunión se filtró al DAILY MAIL- admitieron que la BBC tiene prejuicios contra el
cristianismo, exceso de respeto a todo lo islámico, abusa de lo políticamente
correcto y milita en la ideología multiculturalista.
O dicho
de otra forma, la TV que pagan los ingleses con sus impuestos no es neutral. Ni
pretende serlo.
Simon
Walters, periodista del DAILY MAIL, ha publicado algunas de las cosas que se
comentaron en esa reunión de VIPs de la BBC.
"Los ejecutivos de la BBC admitieron que
la corporación está dominada por homosexuales y gente de minorías étnicas, que
deliberadamente promueven el multiculturalismo, que es anti-EEUU, anti-gente
del campo y más sensible a los sentimientos de los musulmanes que a los de los
cristianos", resume Simon Walters en
su artículo.
Un veterano ejecutivo de cadena televisiva dijo: "hubo un amplio reconocimiento de que hemos ido demasiado lejos en
la dirección de lo políticamente correcto. Desgraciadamente, mucho de ello está
tan profundamente incrustado en la cultura de la BBC que es muy difícil
cambiarlo".
La prueba del cómico grosero
Es como la prueba del algodón, pero usando un humorista grosero tipo Leo Bassi.
En Inglaterra el equivalente es Sacha Baron Cohen.
La BBC tiene un programa llamado Room 101 al que acuden famosos a los que se
les invita a tirar a una papelera aquello que odian. "¿Qué pasaría si invitásemos a Sacha Baron Cohen a este programa y arrojase
a la papelera algo de comida judía kosher, al Arzobispo de Canterbury, una
Biblia y el Corán?", se le preguntó a los
directivos en esta reunión.
Casi todos en la reunión -incluyendo al responsable de este programa, Alan
Yentob, que también es jefe de dramatizaciones de la cadena- estuvieron de
acuerdo: el humorista podía arrojar lo que quisiese, excepto el Corán, porque
eso puede ofender a los musulmanes.
También se plantearon: "¿si Osama Bin Ladin
se nos ofreciese para una entrevista, deberíamos acudir, ser una plataforma
para difundir sus ideas?" La mayoría decidió que sí.
Un antiguo editor de programas económicos de la BBC, Jeff Randall, contó al
periodista del DAILY MAIL que en cierta ocasión acudió a quejarse a un alto
directivo de la casa por la evidente ideología multiculturalista del la
televisión. "La BBC no es neutral en
lo que respecta a multiculturalismo: cree en él y lo promueve", le
respondió el directivo.
El analista político Andrew Marr no está sorprendido por estas filtraciones de
la reunión de directivos. "La BBC no
es imparcial ni neutral. Es una organización urbana con fondos públicos y una
cantidad anormalmente grande de jóvenes, minorías étnicas y gays. Tiene un
prejuicio pro-liberal, no un prejuicio de partido. Es un prejuicio
liberal cultural".
.
La BBC continúa su particular cruzada contra el Papa
La BBC, el NY Times y The Guardian en la crisis del Papa y el
Islam
Fuente: ForumLibertas.com
Instituto Pastoral de Bioética
Habiéndose difundido en los primeros días de este mes (El
Observador del 4 de octubre) la noticia de que la Intendencia de
Montevideo brindará a las mujeres su apoyo para lograr el objetivo de disminuir
la cantidad de abortos, sin descartar la ayuda en el período preaborto y
postaborto a aquellas que reafirman su deseo de abortar, el Instituto Pastoral
de Bioética de la Arquidiócesis de Montevideo tiene el deber de formular las
precisiones siguientes:
1.
La tarea de
asesoramiento que se propone realizar la Intendencia de Montevideo sólo será
legítima y éticamente aceptable en la medida en que incluya en sus propósitos la
información objetiva y completa sobre: a) lo que acontece en el cuerpo de la
mujer, b) la vida humana en gestación que se cercenaría con el aborto, c) las
consecuencias en la salud física y psicológica de la madre debidas al aborto, y
d) las normativas legales vigentes en nuestro país, con el fin de lograr
disuadir a la madre sobre su deseo de abortar; y no incluya el asesoramiento acerca de los
métodos abortivos menos peligrosos para la salud de la mujer, en la medida en
que esto implica el desconocimiento del derecho humano básico, que es el
derecho a la vida, merecido por todos en forma igualitaria. Si la madre no desea criar al niño, se la debe orientar
para que éste sea amparado por un centro materno-infantil privado o estatal.
2. El médico o el profesional de la salud puede ejercer como asesor cualificado en lo que concierne a los asuntos sanitarios en el inicio de la vida y al embarazo en la medida en que esa información sea completa, pública y dosificada. La información proporcionada en el asesoramiento debe ser parte de un patrón estandarizado y escrito, específicamente aprobado por el MSP, a fin de que todo el personal de la salud y cualquier ciudadano de nuestro país pueda acceder a su contenido, disminuyendo así el sesgo subjetivo del asesoramiento llevado a cabo por el médico en la entrevista individual con las mujeres que consultan.
3.
Según informa la prensa, el Director de Salud de
la Intendencia, Dr. Pablo Anzalone, quien aprueba la capacitación de los
agentes de salud departamentales que desarrollarán la normativa “Asesoramiento
para una maternidad segura. Medidas de protección materna frente al aborto
provocado en condiciones de riesgo”, no hay en el sistema de salud
uruguayo mecanismos de apoyo a la mujer para que los abortos no se den en
situación de riesgo para su salud, "realidad
[que] no es aceptable".
Estas manifestaciones llevan a la convicción de que bajo la cubierta de una
información sobre los riesgos del aborto, se aconsejará el mal llamado
"aborto seguro", despreocupándose de la vida del niño por nacer.
4.
Aparece así como real objetivo del Programa
evitar los abortos así llamados “en situación de riesgo”, desentendiéndose de
los demás. El pretexto usado por la Directora de la Secretaría de la Mujer de
la Intendencia, Elena Ponte, en sus declaraciones supone ignorar la realidad,
porque si es cierto que los así llamados abortos
realizados en situaciones de riesgo atentan contra la salud de la mujer, "desde la salud mental hasta la salud
física", no es menos cierto que los estudios científicos realizados demuestran
que todo aborto es nocivo para la salud mental y física de la mujer,
provocándole angustias emocionales en un 60% de los casos, sentimientos de
remordimiento en un 70%, duplicación de las posibilidades de
cáncer de mama, cuadruplicación de suicidios consumados, quintuplicación
de la posibilidad de posterior abuso de psicofármacos, etc.
5. El Código Penal considera al aborto, aunque sea
practicado con consentimiento de la mujer, como un delito de homicidio. Que sea realizado por un médico
dentro de los tres meses de la concepción no le quita tal carácter, si bien, según los casos, puede dar lugar a
una exención de la pena o a una disminución de la misma dispuesta por la misma
ley o por decisión del juez (arts. 325 y sig.).
6. El médico deberá
saber que si asesora o informa a la madre sobre cómo realizarse un aborto –ya
sea quirúrgico o farmacológico-, estará cooperando indirectamente en la
comisión de un delito contra la vida, penalizado por Art. 325 del Código Penal:
"El
que colabore en el aborto de una mujer con su consentimiento con actos de
participación principal o secundaria
será castigado con
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Asociación
Civil (en formación) “Derecho y Vida”
1)
2) El Dr. Briozzo apareció el
jueves 5 de octubre, en Televisión Nacional (programa "Poder
Ciudadano"), alabando la medida adoptada por la Intendencia y justificando
el consejo del médico de cómo mejor abortar, dentro del marco de la
confidencialidad médico-paciente. Nos parece muy claro que matar a un inocente
es un hecho muy grave y ayudar a ello también. Esto es un profundo error porque
si el médico aconseja cómo mejor abortar comete el delito del art. 325 CP: es
coautor o cómplice de aborto.
3) Pero además, dicho profesional
olvida que en el Código de Ética Médica, en el Cap. IV art. 22 se dice
claramente que "el derecho al
secreto no implica un deber absoluto para el médico. Además de los casos
establecidos por la ley éste deberá revelar el secreto en situaciones como las siguientes:
... 3) Amenaza a la vida de terceros..." Y justamente el feto es un
tercero respecto de su madre y del médico .
4) De manera que exhortamos a las
autoridades públicas, por elementales razones de interés general, tanto del MSP
como en este caso de la IMM a tomar conciencia de la gravedad de la situación y
a disponer las medidas correctivas acordes con la Constitución, los Tratados
Internacionales ratificados por el país y nuestra legislación vigente que
protegen la vida del concebido no nacido desde el momento de la concepción.
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Dr.
Carlos Álvarez Cozzi
En caso que el Parlamento aprobara la legalización del aborto, el
Estado uruguayo estaría generando responsabilidad internacional por el
incumplimiento de lo dispuesto por el art. 4 del Pacto de San José de Costa Rica de Derechos
Humanos.
Jerarquía supralegal de los tratados internacionales ratificados.
Constitucionalización de la protección de los derechos humanos
consagrados por instrumentos internacionales.
Responsabilidad internacional del país en
caso de violar lo preceptuado en un tratado.
1) En el Derecho Internacional de los
tratados, regido por la Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados, se
establece que el texto convencional ratificado por un Estado tiene rango
supralegal. A tal punto ello es así que la Convención referida establece en sus
arts. 27 y 33 en cuanto a jerarquía e interpretación de los convenios
internacionales, que un país no puede dejar de cumplir lo preceptuado por un
tratado alegando que su legislación interna sea
diversa. Queda el Estado obligado a modificar la legislación interna que sea
diversa a lo pactado internacionalmente.
2) Esa mayor jerarquía del tratado con
respecto a la ley surge claramente también del art. 1 de
3) Ahora bien, por el juego de lo
establecido en un tratado cuando la Constitución de la República consagra
derechos en los artículos 7 y 72, se puede perfectamente colegir que la
protección de la vida desde la concepción no solamente está consagrada por el
Pacto de San José de Costa Rica sobre Derechos Humanos, en especial el art. 4,
aprobado por el Uruguay por Ley 15.737, ratificado y en vigencia, que como
venimos de ver ya tiene rango supralegal, sino que por la constitucionalización
que
4) El pretendido argumento de que el
Pacto de San José de Costa Rica en su art. 4 establece que la protección de la
persona humana lo será en general desde el momento de la concepción, lejos de
limitar el alcance de la misma, como pretenden los que desean legitimar la
violación de la tutela del derecho a la vida, es justamente al revés, lo amplía
la propia norma al decir que se protege la vida del concebido en todos los
casos desde el momento de
5) En caso que el Parlamento aprobara la
legalización del aborto, actualmente de nuevo a estudio del Senado, luego de su
rechazo por
Nota: Este artículo fue publicado primeramente
en Catholic.net.
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Forum Libertas – www.forumlibertas.com
Según el IPF, en el primer semestre de
El matrimonio se ve sometido a una presión enorme desde la aprobación del "divorcio exprés" en España. En tan sólo un año de nueva ley (julio 2005-junio 2006) se han alcanzado 163.444 rupturas. Y por si fuera poco, en el primer semestre del 2006 se han producido 85.633 rupturas que representa un crecimiento del 21,1% con respecto al mismo semestre del 2005, señala el Instituto de Política Familiar.
En efecto, en el primer semestre del 2006 se han producido 15.000 rupturas más que en el primer semestre del 2005, pasando de 70.689 rupturas a las 85.633 actuales. Todo ello provocará que, al final del 2006, la ruptura sea de más de 170.000 matrimonios, con un incremento de más del 14% con respecto al 2005.
Esto tiende a crear un desprestigio del matrimonio y del compromiso en general, en una sociedad que ya está bastante escasa de compromisos. Muchos tienden a unirse con miedo a una falsa estabilidad y así crecen las uniones en co-habitación. Sin embargo, la cohabitación aumenta el riesgo de ruptura (incluso si le sigue la boda) y, en cualquier caso, no es lo mismo que el matrimonio.
El periodista Dennis Prager, autor de "La
felicidad es un serio problema: manual de reparación de la naturaleza humana",
al asistir a las bodas de sus hijos, entendió mejor por qué casarse es distinto
(y mucho más valioso y beneficioso) que simplemente cohabitar. Traducimos sus
reflexiones publicadas en TownHall.com.
***
Cinco argumentos no religiosos a favor del matrimonio en vez del "vivir
juntos"
Dennis Prager
Yo siempre he creído que no hay comparación posible entre vivir juntos y el matrimonio. Hay enormes diferencias entre ser esposo o esposa y ser "un compañero", "un amigo", o un "compañero sentimental"; enormes diferencias entre un compromiso legal y una asociación voluntaria; entre levantarse ante la sociedad y anunciar públicamente tu compromiso y el vivir, simplemente, junto a otro.
Al asistir a las bodas de dos de mis tres hijos este pasado verano vi las diferencias con más claridad.
Primera diferencia: desde que te casas, ves la relación con más seriedad
No importa lo que pensabais cuando cohabitabais; en el momento que os casáis vuestra relación con el otro cambia. Ahora habéis hecho un compromiso con el otro como esposo o esposa delante de casi toda la gente importante de tu vida. Ahora os veréis el uno al otro con una luz diferente, más seria.
Segunda diferencia: las palabras sí importan
Las palabras nos afectan profundamente. Vivir con tu "novio" no es lo mismo que con tu "esposo". Y vivir con tu "amiga" o cualquier otro título que le des no es lo mismo que hacer un hogar con tu "esposa". Cuando presentas a esa persona como tu esposo o esposa, estás haciendo una afirmación más importante sobre el papel de esa persona en tu vida que con cualquier otro título.
Tercera diferencia: la legalidad sí importa
Estar legalmente atado y ser responsable por otra persona es algo que importa. Es un anuncio para él/ella y para ti de que tomáis esta relación con la máxima seriedad. Ninguna palabra de afecto, promesas de compromiso, etc... no importa lo sinceras que sean, pueden igualar la seriedad de un compromiso legal.
Cuarta diferencia: jamás reunirás a tanta gente que te importa
Para ver lo importante que es el matrimonio para la inmensa mayoría de la gente que te importa, piensa en esto: no hay ningún acontecimiento, ninguna ocasión, ningún momento en tu vida en el que tanta gente que te importa se reunirá en un lugar como en tu boda.
Ni el nacimiento de ninguno de tus hijos, ni un cumpleaños importante, ni la confirmación o la bar-mitzvah de tus hijos... Sólo hay otro momento en que se reunirá en un lugar la mayoría de las personas que aprecias y que te aprecian: es en tu funeral. Pero, a menos que mueras joven, para entonces casi todas las personas que amas mayores que tú ya habrán muerto.
Así que tu boda es la mayor concentración de seres amados de tu vida. Y eso es por una razón: es el momento más grande de tu vida. Un momento así no sucederá jamás si no tienes una boda.
Quinta diferencia: sólo el matrimonio convierte ajenos en familia
Sólo mediante el matrimonio la familia de tu hombre o tu mujer será tu familia. Las dos bodas transformaron a la mujer que estaba en la vida de mi hijo en mi nuera, y transformaron al hombre de la vida de mi hija en mi yerno. E instantaneamente las bodas me convirtieron en suegro, cuando antes era sólo "el padre de su novio/a". Fue la idea que más me impactó. Ahora yo era pariente de las parejas de mis hijos. Sus parientes y padres se convirtieron en familia. Nada comparable sucede cuando dos personas cohabitan sin casarse.
¿Sólo "un trozo de papel"?
Muchas mujeres llaman a mi programa de radio diciendo que el hombre de su vida no ve razón para casarse. "Sólo es un pedazo de papel", dicen estos hombres (y ahora algunas mujeres).
Hay dos respuestas a este argumento.
Una es que, de hecho, si "sólo es un pedazo de papel", ¿qué es exactamente lo que le asusta? ¿Qué teme de un pedazo de papel? O se miente a sí mismo y a su pareja, o miente sólo a su pareja porque sabe que no es "sólo un trozo de papel".
La otra respuesta es la que hemos dado arriba: casarse significa que yo ahora soy tu esposa, no tu co-habitante; ahora soy tu esposo, no tu pareja. Significa que vamos a tener una boda donde la mayoría de las personas vivas que significan mucho para nosotros estarán. Nos comprometeremos. Significa que hemos decidido traer toda esta gente que apreciamos a nuestras vidas. Significa que tenemos obligaciones legales el uno con el otro. Significa que mi familia se hace la tuya, y la tuya será la mía.
Gracias a Dios mis hijos, de 30 y 23 años, decidieron casarse. Sus parejas ahora son mi nuera y mi yerno. Son míos para que los ame, no sólo personas que aman mis hijos.
Cuando te das cuenta de que todo esto se consigue al casarse y no se consigue viviendo juntos sin casarse, te preguntas por qué alguien voluntariamente eligiría no casarse con la persona con quien desea vivir para siempre.
A menos, claro, que uno de los dos realmente no esté haciendo planes para siempre.
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“¿Entiendes lo que lees? La interpretación bíblica
en crisis”
Anuncio del libro:
“Éstas son aquellas palabras mías”
Horacio Bojorge
S.J.
Presento el libro "¿Entiendes lo que lees? La interpretación bíblica en crisis"
y anuncio el que lo seguirá en breve y que forma con él un díptico: "Éstas son aquellas palabras mías. El
lugar de
El título
¿Entiendes lo que
lees? es lo que
le pregunta el diácono Felipe al eunuco etíope de
A la pregunta de Felipe respondió el Eunuco: "¿cómo voy a poder entender, si nadie
me guía?". El termino griego hodegései
derivado de la palabra hodos, que
significa "camino", podríamos traducirlo: ¿cómo voy a entender si
nadie me encamina, me conduce, me guía hacia el sentido de la palabra leída en
el rollo de Isaías?
El viajero tuvo la suerte de dar con un
evangelizador que lo encaminó revelándole el justo sentido de
¿Entiendes lo que lees? es lo que le pregunta
este libro, desde su título, a más de un intérprete, exegeta o predicador, que
no entiende o entiende mal las Sagradas Escrituras y las tergiversa, con
autorización, envío y nombramiento eclesiástico, desde el púlpito o desde la
cátedra del Instituto catequístico o de la Facultad de Teología, extraviando a
quienes no conocen su sentido o escandalizando a los creyentes sencillos.
Con toda propiedad podría aplicárseles con
justeza el dicho de Jesús: "Ciegos,
guías de ciegos" (2). O lo de Pablo a los intérpretes judíos
que, Escrituras en mano, rechazaban a Jesús: "presumes ser guía de ciegos, luz de los que andan en tinieblas,
educador de necios, maestro de niños... tú, pues, que a otro pretendes enseñar
¿a ti mismo no te enseñas?" (3).
Estos tales deberían temer ser tenidos como
merecedores del castigo que Jesús, el dulce maestro galileo, afirma que merecen
los que escandalizan a los pequeños que creen en él: ser arrojados a la
profundidad del mar con una piedra de molino al cuello.
Hay en efecto una relación estrecha entre la
predicación de la Palabra, la fe, la Iglesia y
Toda tergiversación del sentido de la Palabra
revelada obstaculiza el acceso a la fe o produce
Fides ex auditu
Se nos cuenta en los Hechos de los Apóstoles
que "al oír [la predicación del
apóstol Pedro] sintieron traspasado de
dolor su corazón y preguntaron ¿qué tenemos que hacer?" (5). Y en
otros pasajes del mismo libro encontramos la misma relación causal entre la
predicación de la palabra, la escucha de la palabra y la fe: "muchos que oyeron la palabra,
creyeron" (6). La predicación produce la fe y por la fe congrega Dios
a los creyentes en comunión eclesial: "ellos
pues, habiendo acogido [con fe] la
palabra, fueron bautizados y fueron agregadas [por Dios a la Iglesia] en aquel día como unas tres mil almas"
(7).
"La fe viene
por el oído"
afirma san Pablo (8), es decir, por la escucha de la Palabra de Dios, escrita y
predicada. Existe una relación estrecha entre lo que se predica y lo que se
cree. Si la predicación se aparta de la verdad de
De ahí que, necesariamente, "la
interpretación bíblica en crisis" es consecuencia de "la fe en
crisis", pero también, viceversa, es causante principal de las crisis de
fe. Cuando la fuente de la inteligencia de las Sagradas Escrituras se envenena,
los que beben de esas aguas envenenadas mueren.
Si la proclamación de la fe verdadera y de la
Palabra de Dios pura, auténtica e incontaminada es proclamada, tiene poder para
suscitar
Esto lo vio San Pío X cuando afirmó en
Pablo amplifica este asunto retóricamente en
un crescendo de preguntas "Todo
aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a
aquél en quien no creyeron? ¿Y cómo creerán en aquél de quien no oyeron? ¿Y
cómo oirán sin haber quien predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?
... Pero no todos prestaron oído al Evangelio. Porque Isaías dice: 'Señor,
¿quién dio fe a lo que escuchamos?' (10). Luego, la fe viene de la
escucha, y la escucha, por la palabra de Cristo" (11).
Qué hacer
Ante los males de la Iglesia, ha dicho el
Padre José María Iraburu algo que le agradezco por iluminador y que aplico a la
crisis actual de la interpretación bíblica y a la que debe ser nuestra actitud
ante ella. Dice el P. Iraburu: "La
suave cortesía con que hoy se enfrentan - las raras veces que se enfrentan -
las enseñanzas gravemente contrarias a la doctrina de la Iglesia es, desde
luego, diversa de la costumbre bíblica y de la tradición secular de
Se aplica a la crisis actual de la
interpretación bíblica lo que el P. José María Iraburu observa en general sobre
muchos males de la Iglesia en las últimas décadas: "¿Cómo es posible que nunca haya habido en la Iglesia un cuerpo
doctrinal tan amplio, asequible y precioso - y yo podría especificar
también: un progreso tan grande de las ciencias bíblicas y de la divulgación de
las Sagradas Escrituras puestas al alcance de los fieles como nunca antes en la
historia de la Iglesia - y que al mismo
tiempo nunca haya habido en ella una proliferación comparable de errores y
abusos?" - Y yo podría acotar: tanta tergiversación del sentido
auténtico de las Escrituras, esgrimidas a menudo contra la fe -. "Parecen dos datos contradictorios,
inconciliables”. - continúa el P. Iraburu para responder inmediatamente: "La respuesta es obligada: porque
nunca en la Iglesia se ha tolerado la difusión de errores y abusos tan
ampliamente" (13).
Es verdad en exégesis e interpretación
bíblica que "se ha sembrado
abundantemente el error y que los Obispos no han impedido suficientemente esta
mala siembra" (14).
Dado lo perjudicial que es para la salvación
de los hombres, como queda dicho, la ausencia de la predicación de la Palabra
y, peor aún, la tergiversación del sentido verdadero de la Palabra, asombra la
indulgencia y la tolerancia con que lo han venido tolerando y permitiendo
durante décadas los enviados por Cristo a proclamar su Palabra a las naciones y
a custodiar su rebaño defendiéndolo de los falsos profetas. Donde los pastores
están por lo general omisos, corresponden que los fieles asuman sus
responsabilidades para preservar
Este libro termina sugiriendo los caminos a
seguir para reaccionar ante esta crisis reclamando los derechos que tiene el
fiel a ser enseñado en la recta doctrina de la fe y una recta interpretación de
Notas:
1) El episodio se narra en Hechos 8, 26-39. La pregunta
de Felipe y la respuesta del eunuco en los vv. 30-31.
2) Mateo 15, 14.
3) Romanos 2, 19-21.
4) Lumen Gentium Cap. 2, Nº 15; Gaudium
et Spes 45.
5) Hechos 2, 37.
6) Hechos 4, 4. En el texto "la palabra" se refiere a la predicación de Pedro en Hechos 3,
12-26.
7) Hechos 2, 41.
8) Romanos 10, 17.
9) Pascendi 40.
10) Isaías 53, 1. Cfr. Jer 12, 38.
11) Romanos 10, 13-17.
12) José María Iraburu, De Cristo o del Mundo, Ed. Gratis Date, Pamplona 1997, página 11,
Col. 2.
13) José María Iraburu, Infidelidades en la Iglesia, Ed. Gratis Date, Pamplona 2005, página
16, Col. 2.
14) José María Iraburu, Infidelidades en la Iglesia, Ed. Gratis Date, Pamplona 2005, página
20, Col. 2.
|
Alma de Cristo Alma de Cristo, santifícame. |
Anima Christi Ánima Christi, sanctífica me. |
Fuente: Catecismo de la Iglesia
Católica – Compendio, Apéndice, A) Oraciones comunes.
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