Fe y Razón
Revista virtual de suscripción
gratuita
Desde Montevideo (Uruguay), al servicio de la
evangelización de la cultura
Nº 2 – Abril de 2006
“Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu
Sancto est”
“Toda
verdad, dígala quien la diga, procede del Espíritu Santo” (Santo Tomás de
Aquino)
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Sección |
Título |
Autor o Fuente |
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Editorial |
Equipo
de Dirección |
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Tema
central |
Joseph
Ratzinger |
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Tema
central |
Conmemoración del primer aniversario del fallecimiento de S.S.
Juan Pablo II |
Dr. |
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Tema
central |
Santa
Sede |
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Tema
central |
Ing. |
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Tema
central |
Dr. Eduardo Casanova |
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Tema
central |
Europa
Press |
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Derecho
canónico |
Pedro
Sánchez |
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Familia
y Vida |
Comisión
Arquidiocesana de Bioética de Montevideo |
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Familia
y Vida |
Dr. Eduardo Casanova |
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Familia
y Vida |
Ing. Agr. Álvaro Fernández |
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Familia
y Vida |
Dra. Dolores Torrado |
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Familia
y Vida |
España: «Ridícula»
la sustitución de los términos «padre» y «madre» por progenitores A y B |
Zenit |
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Familia
y Vida |
La preocupación del episcopado español por el embrión humano, a los ojos de un científico |
Zenit |
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Apologética |
Miguel Pastorino |
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Documentos |
Compendio
del Catecismo de la Iglesia Católica |
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Reseñas |
Los
días del silencio. La herencia de un gran Papa. Textos de Juan Pablo II |
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Oración |
Papa
Juan Pablo II |
Equipo de Dirección
El sábado 2 de abril de 2005
murió el Papa Juan Pablo II, cuyo pontificado, extraordinariamente largo y
fecundo, seguramente será recordado como uno de los principales de la ya
bimilenaria historia de
El martes 19 de abril de 2005 el Colegio de Cardenales reunido en cónclave eligió como nuevo Sucesor de San Pedro al Cardenal Joseph Ratzinger, quien aceptó y decidió tomar el nombre de Benedicto XVI. Recientemente el nuevo Papa publicó su primera carta encíclica, llamada “Deus caritas est” (Dios es amor).
En este mes de abril, en el que se cumple el primer aniversario de ambos acontecimientos, la revista “Fe y Razón” tiene como temas centrales el legado de Juan Pablo II a la Iglesia y el primer año del pontificado de Benedicto XVI. Dado que ambos temas son casi inabarcables, la mayoría de los artículos que hemos incluido destacan aspectos particulares de los mismos, no necesariamente los de mayor importancia. Acerca de estos temas, publicamos hoy:
·
Un fragmento de una entrevista de Peter Seewald
a Joseph Ratzinger, en el que el entonces Cardenal hace una evaluación de la
relevancia histórica del pontificado de Juan Pablo II.
·
Un artículo inédito del Dr.
· Sendas síntesis de dos documentos muy importantes, pero quizás insuficientemente conocidos, de dicho pontificado: la exhortación apostólica “Christifideles laici” y la Carta de los Derechos de la Familia.
·
Un artículo del Dr.
·
Un breve comentario del Arzobispo de Barcelona
sobre
A partir de este número se
incorporan al equipo de “Fe y Razón”
El mes pasado varios legisladores
del partido de gobierno intentaron presentar al Parlamento uruguayo un nuevo
proyecto de ley para la legalización del aborto. Este intento fue frenado
debido a la firme oposición del Presidente de la República, quien anunció que
lo vetaría si fuera aprobado. Por consiguiente, inaugurando la sección “Familia
y Vida”, en este número publicamos varios artículos y noticias acerca de la
amenaza contra el derecho a la vida de las personas no nacidas. Destacamos
especialmente el comunicado de
Por la intercesión de
¡Felices Pascuas de Resurrección!
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contenidos
Joseph Ratzinger
Peter Seewald: Juan Pablo II
ha sido la piedra del siglo XX. El Papa polaco ha influido en la Iglesia más
que muchos de sus predecesores. Su primera encíclica, Redemptor hominis (Redentor del ser humano), señaló su
programa: las personas, el mundo, los sistemas políticos se habían “alejado de
las demandas de la moral y la justicia”. La Iglesia, pues, tenía que
suministrar el modelo contrario con una doctrina clara. Esta idea directriz
está presente en todas las circulares papales. Contra la “cultura de la
muerte”, la Iglesia tenía que proclamar una “cultura de la vida”. ¿Ha
proporcionado Juan Pablo II a la Iglesia las bases para que pueda transitar sin
tropiezos por el nuevo siglo?
Joseph Ratzinger: La auténtica base es Cristo, por supuesto, pero la Iglesia necesita siempre nuevos estímulos, ha de ser continuamente construida. A este respecto, bien podemos afirmar que su pontificado ha ejercido un extraordinario influjo. Ha sido una confrontación con todas las preguntas fundamentales de nuestro tiempo y, además, ha suministrado directamente y propiciado avances positivos.
Las grandes encíclicas del Papa –primero Redemptor hominis, después su tríptico trinitario en el que presenta la imagen de Dios, la gran encíclica de la moral, la encíclica de la vida, la circular sobre la razón y la fe- constituyen hitos y muestran también, como usted ha dicho, la base sobre la que se puede construir de nuevo. En concreto porque el cristianismo siempre necesita manifestarse en este mundo tan cambiante.
Con la misma visión de futuro con
Fuente: Joseph Ratzinger, Dios y el mundo. Creer y vivir en nuestra época. Una conversación con Peter Seewald, Editorial Sudamericana, Buenos Aires 2005, pp. 419-421.
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contenidos
Conmemoración del primer aniversario
del fallecimiento de S.S. Juan Pablo II
Prof. Dr.
Subsecretario
del Pontificio Consejo para los Laicos
La presencia del Señor se hizo evidente en el
año 2005 de manera misteriosa y pedagógicamente eficaz. Hace un año sucedió un
espectáculo sorprendente en torno a San Pedro: miles y miles, centenares de
miles de personas confluyeron en Roma, provenientes de todas las regiones de
Italia y del mundo entero, espontáneamente, por ímpetus de corazón, para un
último saludo a S.S. Juan Pablo II, yaciente de frente a la tumba del apóstol
Pedro. Toda la humanidad parecía estar representada en esos momentos. No las
convocaba sino el reconocimiento de una paternidad, una capacidad de acogida y
un abrazo de caridad de los que los hombres no pueden prescindir, aunque vivan
en condiciones de distracción y confusión. Sin duda, en esa peregrinación
singular y durante las horas de colas interminables hasta el féretro, hubo
muchas conversiones.
Un año después no puede ser un sentimiento de “amarcord” lo que nos mueve a reflexionar
sobre el gran pontificado de S.S. Juan Pablo II. Y esto, por tres razones. La
primera es que nos ponemos en sintonía con aquellas filas interminables de
personas que hasta hoy se acercan a su tumba, con la actitud humana más
verdadera y profunda, la de
Es muy difícil concentrarse sintéticamente en
la conmemoración del pontificado de Juan Pablo II, después de más de 26 años de
increíble densidad de vida, acontecimientos, iniciativas, documentos...
Llevamos grabados en el corazón y aún presentes ante los ojos un agolparse
variadísimo de impresiones: la sorpresa de un Papa “venido de un país lejano”, la firma de su primera extraordinaria
encíclica programática, “Redemptor
Hominis”, el terrible atentado contra su vida en plaza S. Pedro, el
agradecimiento en Fátima por la protección de
Ahora bien, conmemorando este gran pontificado,
hay que superar dos tentaciones. La primera es la de quedar encandilados por
este “impresionismo” abundante y variado de imágenes, en la que cada uno
destaca particularidades. La segunda es la de exaltar en tal medida al Papa
“magno” hasta convertirlo en un “héroe” considerado aisladamente de la realidad
del conjunto de
Karol Wojtyla fue, sin duda, el último Papa que
tuvo el don de participar como “padre conciliar” en el Concilio Ecuménico
Vaticano II, el evento más importante del siglo XX eclesial, clave de toda
inteligencia sobre
-
el
recentramiento kerigmático de una auténtica experiencia cristiana,
-
una
renovada responsabilidad por custodiar y trasmitir educativamente el patrimonio
de verdades del “depositum fidei”,
-
la
reconstrucción del verdadero “sensum
ecclessiae”,
-
el
despliegue del ímpetu misionero que es propio de la vocación cristiana,
-
el
abrazo de la caridad a todas las necesidades de los hombres y los pueblos.
El pontificado de Juan Pablo II sobre todo
condujo a recentrar la vida de
Por ser testigo de Cristo, Juan Pablo II fue
padre y maestro de muchos. Tuvo que manifestar una vigilante, renovada y firme
responsabilidad por la verdad confiada a
Desde su permanente llamamiento al reencuentro
con Jesucristo, Juan Pablo II operó decididamente por la reconstrucción del “sensum ecclessiae”. S.S. Pablo VI había
tenido que cargar una pesada cruz cuando advertía la dramática contradicción entre
la muy profunda y bella eclesiología de comunión del Concilio -fruto de potente
moción del Espíritu Santo en la autocomprensión eclesial del misterio que la
constituye– y la ráfaga de “contestaciones”, manipulaciones, laceraciones,
crisis y alejamientos que se sufrían en
Juan Pablo II ha sido un extraordinario Papa
misionero, urgido en la tarea apremiante de comunicar a todos los hombres y
pueblos, a la humanidad entera, la buena noticia de la salvación, el Evangelio
de la vocación, dignidad y destino de la persona, “fuerza de libertad y mensaje de liberación”. Invirtió hasta sus
últimas desfallecientes energías en esa tarea. “¡Ay de mí si no evangelizase!” Y quiso desatar detrás de sí una
fase de movilización misionera de las comunidades cristianas, poniendo a toda
Un Papa que convoca a “abrir las puertas a Cristo” en todos ámbitos de la vida pública,
peregrino a las naciones, que abraza en la caridad las necesidades y esperanzas
de los hombres, que fortalece la unidad y la adhesión a la verdad en filas
católicas, que renueva, enriquece y relanza la doctrina social de
El trabajo de más de 25 años en la viña del
Señor ha sido incesante, en intensidad, extensión y profundidad, consumiéndose
en una siembra cuyos tiempos y modalidades de germinaciones, crecimientos y
maduraciones dependen sólo del Patrón de
Carta de los
Derechos de la Familia (versión resumida)
Santa Sede
Artículo 1
Todas las personas tienen el derecho de elegir libremente su estado de vida y por lo tanto derecho a contraer matrimonio y establecer una familia o a permanecer célibes.
Artículo 2
El matrimonio no puede ser contraído sin el libre y pleno consentimiento de los esposos debidamente expresado.
Artículo 3
Los esposos tienen el derecho inalienable de fundar una familia y decidir sobre el intervalo entre los nacimientos y el número de hijos a procrear, teniendo en plena consideración los deberes para consigo mismos, para con los hijos ya nacidos, la familia y la sociedad, dentro de una justa jerarquía de valores y de acuerdo con el orden moral objetivo, que excluye el recurso a la contracepción, la esterilización y el aborto.
Artículo 4
La vida humana debe ser respetada y protegida absolutamente desde el momento de la concepción.
Artículo 5
Por el hecho de haber dado la vida a sus hijos, los padres tienen el derecho originario, primario e inalienable de educarlos; por esta razón ellos deben ser reconocidos como los primeros y principales educadores de sus hijos.
Artículo 6
La familia tiene el derecho de existir y progresar como familia.
Artículo 7
Cada familia tiene el derecho de vivir libremente su propia vida religiosa en el hogar, bajo la dirección de los padres, así como el derecho de profesar públicamente su fe y propagarla, participar en los actos de culto en público y en los programas de instrucción religiosa libremente elegidos, sin sufrir alguna discriminación.
Artículo 8
La familia tiene el derecho de ejercer su función social y política en la construcción de la sociedad.
Artículo 9
Las familias tienen el derecho de poder contar con una adecuada política familiar por parte de las autoridades públicas en el terreno jurídico, económico, social y fiscal, sin discriminación alguna.
Artículo 10
Las familias tienen derecho a un orden social y económico en el que la organización del trabajo permita a sus miembros vivir juntos y que no sea obstáculo para la unidad, bienestar, salud y estabilidad de la familia, ofreciendo también la posibilidad de un sano esparcimiento.
Artículo 11
La familia tiene derecho a una vivienda decente, apta para la vida familiar y proporcionada al número de sus miembros, en un ambiente físicamente sano que ofrezca los servicios básicos para la vida de la familia y de la comunidad.
Artículo 12
Las familias de emigrantes tienen derecho a la misma protección que se da a las otras familias.
22 de
octubre de 1983.
Nota: Para leer el texto completo de la Carta de los Derechos de la Familia haga clic aquí.
Los laicos en la Iglesia y en el mundo
Ing.
Partiendo de la parábola de los obreros de la viña (Mateo 20,1-16), el Papa desarrolla el tema de la vocación cristiana: Dios llama a cada uno de nosotros a trabajar en su viña. A nadie le es lícito permanecer ocioso. En la parábola, la viña representa al mundo, que debe ser transformado según el designio divino. Sin embargo, la viña encierra un misterio: los fieles cristianos no son simplemente los obreros que trabajan en la viña, sino que forman parte de la viña misma (Juan 15,5: "Yo soy la vid; vosotros los sarmientos"). La Iglesia misma es, por tanto, la viña evangélica.
Unidos a Cristo y a su Iglesia
por el Bautismo, sacramento de la fe, los fieles laicos deben tener conciencia
no sólo de pertenecer a la Iglesia, sino de ser
El misterio de la Iglesia es un misterio de comunión. La participación de los fieles laicos en la vida de la Iglesia asume distintas formas personales o asociadas e incluye el ejercicio de diversos ministerios, oficios, funciones y carismas confiados por el Espíritu Santo para enriquecer a la Iglesia-Comunión.
La comunión eclesial es una comunión misionera. Los fieles laicos son corresponsables de la misión de la Iglesia: anunciar el Evangelio a todos los hombres con la fuerza del Espíritu Santo. Dada la actual situación del mundo y de la Iglesia, ha llegado la hora de emprender una nueva evangelización. El Papa desarrolla las líneas principales que deben seguir los cristianos para vivir el Evangelio sirviendo a la persona y a la sociedad.
La gracia de Dios es multiforme. Existe en la Iglesia una variedad de vocaciones particulares según las diversas edades, sexos, cualidades y condiciones de vida. Juan Pablo II dedica un mensaje particular a los niños, los jóvenes, los ancianos, los enfermos, etc. y nos habla de la colaboración de los hombres y de las mujeres en la misión de la Iglesia.
Por último el Papa destaca la importancia de la formación de los fieles laicos, que deben madurar continuamente para dar siempre más fruto. ¿No sería conveniente que, respondiendo a este llamado del Vicario de Cristo, los laicos dedicáramos algunas horas a la lectura y meditación de la riquísima exhortación apostólica Christifideles Laici?
Nota: Para leer la exhortación apostólica Christifideles Laici haga clic aquí.
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De Juan Pablo II a Benedicto XVI
Dr.
Introducción
Los coordinadores de la revista virtual Fe y Razón plantearon a sus lectores y colaboradores un tema que resulta un desafío para el intelecto de todo católico que haya leído las encíclicas de Juan Pablo II y la primera publicada por el actual Papa, Benedicto XVI. Lo consideramos un desafío, por cuanto resulta al mismo tiempo, una tarea necesaria y difícil. Pero es ante todo una tarea grata, porque comprobamos una clara continuidad y coherencia en el Magisterio.
Sin duda, no pretendemos analizar toda la obra doctrinal que nos ha regalado Juan Pablo II en sus escritos, dirigidos no sólo a los católicos, sino a todos los seres humanos que quisiesen escucharlo con un espíritu abierto: “A todas las personas de buena voluntad” (Dedicatoria de Evangelium Vitae). Sólo destacaremos aquí el carácter humanista de sus enseñanzas, tomando a la vida humana como valor ético de referencia. El bien y la verdad, el “esplendor de la verdad”, los conocemos en la vida humana, como reflejo de su imagen y semejanza con Dios.
Desde las páginas de Evangelium Vitae nos ha sido posible
recordar verdades tan antiguas como las referidas por el Génesis, “Hagamos al hombre a nuestra imagen y
semejanza” (Gn 2, 26). Pero no sólo en torno a la imagen y semejanza de esa
hechura con el Creador, sino también pudimos recordar la teleología humana, su
vocación, al servicio de la promoción de la vida y el desarrollo de la persona:
“Sean fecundos y multiplíquense. Llenen
la tierra y sométanla” (Gn 2, 28).
Básicamente, por anverso y por reverso, se dice la misma cosa: el
desarrollo humano, la fecundidad sobre la tierra, utilizando la naturaleza
creada, comienza y termina, se ata, al “multiplicarse”, al llenar cooperativa y
solidariamente
Desconocer estos fundamentos lleva a una cultura de la muerte, a comprobar que “nuestras ciudades corren el riesgo de pasar a ser sociedades de ‘con-vivientes’ a sociedades de excluidos” (EV n° 18)
Desde estos conceptos, Juan Pablo
II define la cultura de la vida, como
algo absolutamente reñido con el homicidio en el que “se viola el parentesco
‘espiritual’ que agrupa a los hombres en una única familia” (EV n° 8). La
cultura de la vida “es mucho más que un existir en el tiempo. Es tensión hacia
una plenitud de vida, es germen de una
existencia que supera los mismos límites del tiempo” (EV n° 34) A
diferencia de cualquier otro cultivo, de cualquier otro germen, la cultura de
la vida humana, se distingue de toda otra vida por su trascendencia, por no
agotarse en el tiempo de su corporeidad.
El inicio del puente
La propia etimología de la
palabra “pontífice” evoca el significado de “puente”. En este sentido Juan
Pablo II fue un gran pontífice, también al abrir un camino nuevo para entender
la cultura como actividad humana vinculada a la promoción de la vida: no existe
cultura, como no existe ningún cultivo, que no promueva el desarrollo de
Cultura, vida, desarrollo y
libertad son conceptos que se integran en un mismo significado, dado por su “vínculo constitutivo con la verdad” (EV
n° 19). Ese “vínculo” debe ser educado para lograr una libre adhesión al bien y
a
La adhesión inteligente y libre al bien y a la verdad es el requisito imprescindible para reconocer a Jesús como Camino, Verdad y Vida, especialmente en épocas en las que como las actuales predominan los fundamentalismos de diferente signo, materialista o espiritualista. La libertad debe ser educada para abrazarse al bien: “la verdad ilumina la inteligencia y modela la libertad del hombre, que de esta manera es ayudado a conocer y amar al Señor”, nos recuerda Juan Pablo II en Veritatis Splendor (VS Prólogo). Esa educación ha de ser la que ilumine “toda acción humana, la búsqueda secreta y el impulso íntimo que mueve la libertad” (VS n° 7)
El otro extremo del puente
El planteo y propuestas de Juan Pablo II son continuados por su Sucesor.
No parecen haber revertido esas “influencias y condicionamientos de carácter
internacional, que producen y favorecen situaciones de injusticia y violencia
en las que se degrada y vulnera la vida humana de poblaciones enteras” (EV
n° 18). Tampoco parecerían haberse atenuado los fundamentalismos de uno y otro
signo. No se ha conseguido superar las limitaciones comprobadas al escribirse
Ante esta situación, ¿cuál es la
“continuidad” que mencionábamos al principio, respecto a un mismo Magisterio
católico, apostólico y romano? ¿Es acaso, solamente, la continuidad que
constata la misma situación preocupante de un mundo que se mantiene
deshumanizado, pese a los avances de la ciencia y de la técnica? No, es una
continuidad, que es la misma que trasciende al tiempo, y que se mantiene con la
misma lozanía de
A los planteos de Juan Pablo II,
hoy se responde refiriéndonos al amor de Dios. ¿Dónde advertimos la
continuidad? Ya que Dios es Amor (Jn 4,
16), en dicho Amor puede encontrarse el verdadero significado de la libertad
humana y la necesidad de su educación. La educación para el conocimiento de la
verdad es necesaria para alcanzar el desarrollo en plenitud de todas las potencialidades
humanas... correspondiendo al Amor. Es el mismo evangelista Juan, el que nos
dice que: “conoceréis la verdad y la
verdad os hará libres” (Jn 8, 32).
Es frecuente, al agravarse la crisis del mundo actual, que muchos se pregunten en forma incrédula, por el amor de Dios: “¿por qué, -dicen- Dios permite tantas injusticias; si es todopoderoso e infinitamente bueno, por qué permite tanta maldad y sufrimiento, tanta injusticia en el mundo?” A esta pregunta responde Benedicto XVI en su encíclica Deus Caritas Est, citando a San Agustín: “Dios está más dentro de mí que lo más íntimo mío […] en Dios y con Dios, amo también a la persona que no me agrada o ni siquiera conozco” (DCE n° 17 y 18).
La pregunta de los incrédulos tiene una respuesta: Dios es todopoderoso, pero no para dejar de ser Dios. Dios no puede tampoco dejar de ser Amor. Por ello tampoco puede dejar de respetar la libertad humana, pues implicaría tanto como renunciar a que los seres humanos perdiesen la capacidad para corresponder a su Amor: no es posible amar sin libertad.
La persona humana es imagen y semejanza de Dios (Gn 2, 26), precisamente por ser persona, por su carácter personal, de inteligencia racional y libre, que le da la capacidad de amar, de reconocerse amado y corresponder a ese amor. Por ello, Dios nunca podrá dejar de respetar esa libertad (a pesar de todos los pesares), porque implicaría tanto como renunciar a Su Amor y al requerimiento de correspondencia, que ese Amor implica.
El puente con Juan Pablo II queda
constituido por un mismo Magisterio, que se funda en la libertad, como
requisito para corresponder el Amor de Dios. Es el mismo requisito que exige
como condición, la educación de la libertad personal: “la Iglesia tiene el deber de ofrecer, mediante la purificación de la
razón y la formación ética, su contribución específica, para que las exigencias
de la justicia sean compatibles y políticamente realizables” (DCE n°
Estas expresiones de Benedicto XVI nos hacen reflexionar, acerca de estos deberes que tiene la Iglesia, para la “purificación de la razón y la formación ética”, y acerca de la responsabilidad que para ello tienen todas las universidades católicas del mundo.
Estas reflexiones nos recuerdan
especialmente las expresiones de Juan Pablo II en nuestro país, cuando en
nuestra universidad católica insistía en la necesidad de “crear esa original institución que llamamos Universidad, donde se
intentan conjugar los distintos aportes del acervo cultural de la humanidad
[...] para formar un mundo más fraterno y humano, una cultura más verdadera y
más bella, más acogedora de cada hombre” (Juan Pablo II, Discurso en
La continuidad de la que hablábamos al principio, queda confirmada en la misma necesidad de respeto por la vida y la libertad humana, sin exclusiones, y proyectada al desarrollo pleno del ser humano: “estas orientaciones -ante el avance del progreso- se han de afrontar en diálogo con todos los que se preocupan seriamente por el hombre y su mundo” (DCE n° 27).
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El arzobispo de Barcelona
señala que la encíclica supone "el relanzamiento de la doctrina social de
la Iglesia"
Europa Press - 27/01/2006.
Monseñor Martínez Sistach considera
que el texto de Benedicto XVI es una "clara continuidad con el magisterio
de Juan Pablo II"
El
arzobispo de Barcelona, monseñor Lluís Martínez Sistach, manifestó ayer que la
encíclica de Benedicto XVI "se sitúa en clara continuidad con el
magisterio de Juan Pablo II". También recomendó que "todos hagamos un
esfuerzo para asumir y aplicar la doctrina" que expresa el Papa en el
texto, "tanto en el ámbito personal como en las Iglesias locales y las
comunidades cristianas".
En declaraciones a Europa Press, monseñor Sistach puntualizó que el sexo
sin amor "instrumentaliza y explota a las personas, las degrada y
convierte el ser humano en objeto de consumo y en mercancía".
Para monseñor Sistach, este aspecto es uno de los "más proféticos"
del documento, aunque "no nuevo", ya que Juan Pablo II ya había
insistido antes en esta doctrina.
El arzobispo de Barcelona subrayó que esta encíclica supone "el
relanzamiento de la doctrina social de la Iglesia, a
Monseñor Sistach señaló "el carácter central en el cristianismo de los
temas tratados" en
Asimismo, señaló que "Benedicto XVI nos ha facilitado mucho la recepción
de su primera encíclica" y confió en que "un tema tan central como el
del amor cristiano pueda ayudar al ecumenismo y a las relaciones
interreligiosas".
Nota: Para leer la carta encíclica Deus caritas est haga
clic aquí.
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Clérigos, cargos públicos y militancia política
El Pbro. Uberfil Monzón,
perteneciente al clero secular de la Arquidiócesis de Montevideo, desempeña desde 2005 un cargo en el Poder Ejecutivo
de
Dado que algunas declaraciones públicas sobre este caso han presentado de forma confusa, errónea o incompleta la legislación de la Iglesia universal acerca de determinadas obligaciones de los clérigos, nos parece oportuno reproducir aquí los cánones pertinentes del Código de Derecho Canónico:
Canon 285, inciso 3: “Les
está prohibido a los clérigos aceptar aquellos cargos públicos que llevan consigo
una participación en el ejercicio de la potestad civil.”
Canon 287, inciso 2: “[Los
clérigos] No han de participar activamente en los partidos políticos ni en la
dirección de asociaciones sindicales, a no ser que, según el juicio de la
autoridad eclesiástica competente, lo exijan la defensa de los derechos de la
Iglesia o la promoción del bien común.”
Agregaremos unos pocos comentarios:
1. Mientras que la prescripción del canon 287 #2 prevé la posibilidad de una dispensa, la del canon 285 #3 no prevé esa posibilidad.
2. La prohibición incondicionada del canon 285 #3 se aplica a cualquier cargo que implique una participación en el poder civil (ejecutivo, legislativo o judicial).
3. La posibilidad de dispensar a un clérigo de la prescripción del canon 287 #2 está sujeta a una condición muy exigente, difícilmente aplicable al caso de la larga militancia del Pbro. Uberfil Monzón en el Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros.
4. Las prohibiciones de los cánones 285 #3 y 287 #2 no afectan a los diáconos permanentes (cf. canon 288), pero sí a los religiosos (cf. canon 672).
Comisión Arquidiocesana de Bioética de
Montevideo
1- El
aborto no es una cuestión de credos o de creencias religiosas. Ello no
obsta a que distintas religiones se hayan pronunciado a favor del respeto por
la vida desde la concepción hasta la muerte natural en atención a una
concepción antropológica que, en nuestro caso, es coherente con la Revelación y
el Magisterio de
2- El Sr. Presidente no hace más que actuar como defensor de los valores esenciales consagrados en nuestra Constitución que refieren a la protección de la vida humana y especialmente la de los más débiles e indefensos.
3- Como médico y como máxima autoridad pública, el presidente Tabaré Vázquez ha asumido verdades incuestionables: la vida humana comienza desde el momento de la concepción y desde entonces debe ser protegida contra cualquier tipo de agresión, ya sea mecánica, quirúrgica o química.
4- Es también destacable que como médico no haya olvidado los compromisos del juramento hipocrático: más allá de todo lo que se pueda hacer a favor de la defensa de los derechos de la mujer, lo primero es no hacer daño a sus hijos, defendiendo sus derechos de madre.
5- Respaldamos una actitud clara y valiente, que al margen de especulaciones electoralistas, defiende la verdad y la justicia en la preservación de la vida de los uruguayos. El pleno desarrollo de los seres humanos, más allá de cualquier dificultad, es siempre incompatible con el homicidio.
6- La legítima preocupación por la eventual pobreza de las madres y de sus hijos al nacer no justifica como solución la destrucción de vidas humanas sino que, por el contrario, nos impone el deber de buscar soluciones legislativas tendientes a promocionar a la mujer embarazada y a su familia contemplando, entre otros, los aspectos de vivienda, educación, laborales y de seguridad social.
7- Por último, destacamos que el deber de respetar los derechos humanos, como el de la vida, no depende de mayorías parlamentarias ni plebiscitarias, sino del orden moral natural que hace a la verdad y a la justicia.
Montevideo, marzo de 2006.
Una opinión sobre los temas opinables
Dr.
Cada vez nos resulta más frecuente comprobar que, bajo el pretexto de la libertad de opinión y con la falsa excusa del consenso, se pretenden justificar conceptos que carecen de fundamento científico y conductas que no son éticas. En este sentido nos parece necesario destacar que no es “materia opinable” la evidencia científica y no es tampoco “materia de consenso” la propuesta de conductas contrarias al ordenamiento moral.
La “cultura de la encuesta” y el mito de una pseudo-democracia pretenden que la verdad se alcanza por el voto de las mayorías. Sin embargo, la opinión mayoritaria puede resultar tan absurda y rechazable como el mismo “argumento de autoridad”, que termina toda discusión y búsqueda de la verdad, con el fácil recurso de asegurar que “lo dice éste o aquél”.
Algo de lo que venimos sosteniendo lo comprobamos en temas referidos a la vida humana, por ejemplo para promocionar el aborto a nivel de la opinión pública. Es un discurso frecuente sostener que, dado que no hay unanimidad de criterios, el tema debería plebiscitarse o bien discutirse en el Parlamento, como si el Parlamento (por su sola autoridad) o el plebiscito (por la sola acumulación de votos) pudiesen promulgar con legitimidad aquello que es falso o es verdadero, lo que es ético o lo que es inmoral, respecto a la vida humana.
En nuestros días y en nuestro país, se repite el debate tanto sobre la posibilidad de despenalizar el aborto, como sobre la de estimular medios anticonceptivos que resultan abortígenos. Tanto para lo uno como para lo otro, se recurre a razones que, sin ser científicas, se pretende respaldar por el puro consenso, incluso de científicos, pero que no utilizan la evidencia para sostener sus afirmaciones. Ello ocurre por ejemplo, cuando se pretende fijar arbitrariamente el inicio del embarazo varios días después de que se inicia la vida biológica. Se pretende que, por la sola razón de que sea sostenido por diversas personas (incluso médicos, biólogos o bioeticistas), sea válido, aunque carezca de evidencia científica objetiva. En otros casos, se pretende validarlo como postulado aprobado por una mayoría de ciudadanos o de legisladores. Sin embargo, ni los plebiscitos ni los acuerdos parlamentarios alcanzan por sí mismos categoría de verdad científica ni de justificación ética.
Dadas estas circunstancias parece imprescindible realizar las siguientes precisiones:
1. Al parecer estamos todos de acuerdo en que la vida humana tiene igual categoría aunque sea pequeña, tiene los mismos derechos a ser vivida y genera los mismos deberes a ser respetada. Por ello no podemos justificar su homicidio, por el solo hecho de que en la “realidad” sea frecuente dicha agresión. Cuando se habla de “realidad”, se sustituye la evidencia científica objetiva por la mera constatación de una determinada práctica o preferencia del público, recogida a través de una encuesta o interpretada por los parlamentarios. Desde luego, esta “realidad” es muy diferente de la evidencia científica, que recoge un fenómeno que no depende de una voluntad o de una mayoría de voluntades, sino de un ordenamiento presente en la naturaleza estudiada, con una reiteración y una extensión que le da carácter de ley. Es esa ley la que tiene valor de referencia, no la ley presente en una “realidad”, que no necesariamente coincide con el ordenamiento moral natural. Si no fuese así, el actual incremento en el uso de la pasta base debería considerarse como una señal de la realidad, que podría inducirnos a aprobar su uso y hasta a recomendarlo.
2. Parece claro que el elemento de referencia para interpretar esa “realidad”, en relación al conocimiento de lo que es mejor para el ser humano, y para regular su conducta en un sentido ético es la relación con el ordenamiento moral, presente en la naturaleza objetiva del cosmos, de la que forma parte el ser humano. No de otra manera puede entenderse la salud individual y la salud del cuerpo social y familiar integrado. No se trata de una simple “opinión”, ni de un mero “consenso de opiniones”, sino de una relación coherente con el bien de la persona y de su desarrollo en plenitud. Depende fundamentalmente de excluir opciones que no pueden considerarse auténticamente “libres”, ni legítimas, cuando causan un daño real al ser humano individual o a la sociedad en su conjunto. En este sentido, la orientación hipocrática de primum non nocere, lo primero es no hacer daño, sigue oficiando de referencia ética fundamental.
3. Es frecuente comprobar por ejemplo, en relación con los abusos que sufre la mujer en diversos lugares del mundo, que ese solo hecho se utilice como argumento para legitimar el aborto. Como si el atropello realizado contra un ser humano, legitimase el atropello a realizarse contra otro, que ni es responsable de la situación de su madre, ni es capaz de defenderse de ella. Si realmente deseamos promover los derechos de la mujer, deberíamos en propiedad no dejarla de concebir como madre, para atribuirle una “licencia para matar” a su propio hijo. ¿De qué consenso, de qué “realidad” estamos hablando? ¿Cuál es la mayoría plebiscitaria o parlamentaria que justificaría esta opción como de validez ética?
4. Nos llama la atención que legisladores que se proclaman a sí mismos como defensores de los derechos humanos, y particularmente de los derechos de la mujer, no tengan una imaginación más creativa para proponer otros medios, para que las mujeres puedan encarar sus embarazos de modo más positivo y en favor del desarrollo humano.
5. El derecho a opinar y a debatir, desde luego siempre existe, pero en la medida que esas opiniones y esos debates, no agravien el derecho de los demás. No puede debatirse, ni opinarse, de modo legítimo, acerca de si deben o no ser respetados los derechos de personas de otras razas o religiones. Tampoco debería debatirse u opinarse, ni en el Parlamento, ni en ningún otro ámbito, acerca del derecho que tienen otros seres humanos para mantener su propia vida. ¿Nada menos que en el Parlamento se pretende violar el derecho a la vida, de los más débiles e indefensos, y ello, bajo el pretexto de defender derechos humanos? ¿Podemos debatir acerca del modo de compatibilizar el asesinato de los inocentes e indefensos, con la defensa de los derechos humanos?
6.
Si para despenalizar el aborto debemos partir de que es
un hecho frecuente y realizado en condiciones de riesgo, deberíamos razonar que
podría también despenalizarse
De estas reflexiones rescatamos un aspecto que nos parece fundamental: la libertad sólo puede proclamarse en la medida que se defienda la vida de los demás, que es condición para ejercer la misma libertad. De otro modo, no defendiendo la libertad a vivir de los más indigentes y necesitados, tampoco podrá defenderse ningún derecho.
Álvaro Fernández Texeira-Nunes
Cuenta la historia que a fines del siglo XIX un poderoso jefe político del interior del país abusó sexualmente de una adolescente de apenas 13 años que era nada más ni nada menos que la hermana menor de su legítima esposa. Como en aquellos tiempos no estaba de moda abortar a los hijos "no deseados", enviaron a la joven a pasar su embarazo en una estancia, donde meses más tarde dio a luz un hijo varón. Entregaron al niño al cuidado de una señora, que luego lo entregó a otra, y se desentendieron del "problema". Al parecer, ni el padre ni la madre volvieron a ver al niño. Y ello a pesar de que, fallecida la hermana mayor, el caudillo se terminó casando con la joven de la que había abusado y tuvo con ella varios hijos legítimos.
Para los partidarios del aborto -y aún para algunos de los que dicen estar en contra-, éste es un caso típico de abuso sexual de una menor, en el que debiera haberse permitido, cuando no obligado, a la niña abortar para salvaguardar sus "derechos", etc., etc., etc.
Gracias a Dios, pese a su
hipocresía y a su bajeza, el viejo caudillo no llegó a quitar la vida
a su hijo, inocente de su presencia en el mundo. El niño vivió, creció y, ya
adulto, le cantó a la vida y al amor. Tan bien lo hizo, que terminó siendo
conocido como "El Zorzal Criollo"... Grabó infinidad de discos
y fue el cantante más famoso y admirado del Río de
¿A la muerte de cuántos "Carlitos" habrán contribuido las feministas y los políticos que apoyan en aborto?
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El embrión
humano en sus primeras dos semanas
Dra. Dolores Torrado
Persona humana es la unidad sustancial compuesta por cuerpo y alma. El cuerpo humano está “animado” (alma – ánima) por un alma espiritual, racional y libre.
Cada hombre tiene determinadas capacidades, ejecuta operaciones y se comporta de cierta manera, pero siempre es el mismo a lo largo de su vida, se diferencia de los otros, como “alguien” que es único e irrepetible. Como persona, es sujeto de derechos inviolables, entre ellos, el más básico, el derecho a la vida.
La persona es esencialmente racional y libre. Ello puede comprobarse en distintas manifestaciones que tienen lugar en el razonamiento abstracto, la categorización y el pensamiento lógico, en la comunicación a través de un lenguaje conceptual y en la capacidad de modificar racionalmente el ambiente en que vive, tanto en beneficio propio como en el de toda la sociedad.
Se es esencialmente persona humana aunque la racionalidad
no se encuentre actualizada en el plano de la naturaleza, en un espacio-tiempo
concreto, con expresión en el plano de
El ser persona pertenece al orden ontológico: la persona es o no es. No se puede ser más o menos persona. Tampoco se puede ser preembrión o prepersona. El término preembrión (con menos de 15 días, antes de su implantación uterina), se utiliza en la legislación de algunos países para negar el carácter de persona (sujeto de derechos), que sin embargo ya es digna de protección jurídica. Resulta contradictorio que se niegue su condición personal aunque se reconozca su esencia y naturaleza humana, pero se hace para justificar su manipulación, su utilización como material de experimentación e industria.
Los conceptos de Tertuliano “es ya hombre, aquel que lo será”, coinciden con el hecho de que el embrión humano es desde el inicio un verdadero individuo humano. La unidad y continuidad del desarrollo embrionario requiere que desde el momento de la concepción sea un individuo de la especie humana, una persona.
Al concepto de persona están ligados los de dignidad y valor. El ser humano es fin en sí mismo, es inviolable y goza de derechos y deberes fundamentales, no es disponible, no puede utilizarse como medio ni como instrumento para otros.
Programa de
desarrollo.
La vida de la persona requiere de un programa de desarrollo, de una secuencia de mensajes ordenados en el tiempo y coordinados en el espacio. Al fusionarse los gametos del padre y de la madre se pone en marcha la información contenida en los pronúcleos de esos gametos, iniciándose la emisión del programa. Con este primer desarrollo del mensaje genético ha comenzado la existencia de un nuevo ser humano, de una persona.
La singularidad de la vida es consecuencia de la singularidad genética y de su ubicación espacio-temporal específica. Este segundo aspecto es tan importante como el primero, y puede advertirse por ejemplo en los gemelos univitelinos, que pese a ser genéticamente idénticos son personas diferentes por existir en un espacio y en un tiempo diferente, que es el que corresponde a su corporeidad individual.
Dejando de lado el caso especial de los gemelos, cada individuo es genéticamente idéntico a sí mismo, desde el cigoto, pasando por todas y cada una de las etapas de la vida, hasta llegar a su muerte natural.
El cigoto se autoorganiza y determina su propia información de modo de que su proceso vital continúe ordenadamente y de manera irreversible, para constituirse en embrión, en feto, en recién nacido, en niño y así sucesivamente.
Este programa, que “autoconstruye” el propio cuerpo, no está enteramente predeterminado por la carga genética; en cada etapa de la vida la información genética se expresa de diferente forma, modificándose por la información que es recibida desde el medio ambiente (información epigenética), prolongándose el proceso a lo largo de toda la vida.
Fecundación.
La fecundación es un proceso que se inicia con el reconocimiento y activación mutuo de los gametos masculino y femenino (células haploides, que contienen 23 cromosomas, a diferencia de los 46 contenidos por las diploides) y que concluye constituyendo el cigoto.
Los espermatozoides luego de experimentar su capacitación en el tracto genital femenino, son atraídos a las trompas de Falopio. Uno de ellos se acerca al óvulo, se fusiona con su membrana y lo penetra. Se forma así un nuevo individuo unicelular, el cigoto, que está dotado de una nueva información genética procedente del padre y madre, pero distinta a la de ellos. Queda organizado un individuo dotado de 46 cromosomas, de la especie humana, con un ADN único y singular, compuesto por un patrimonio genético propio.
El inicio de la emisión del mensaje genético comunica al cigoto una identidad individual que se desarrollará según un programa que actualmente posee y que le habilita a un desarrollo coordinado y continuo, gradual.
El cigoto es la única verdadera célula totipotencial. Es una célula polarizada, que ya tiene definidos sus polos cefálico-caudal y sus polos dorso-ventrales, presentes en su primera división, cuando ya se encuentran trazados los ejes de su próxima estructura corporal. La primera división mitótica, en el estado de dos células, se produce entre las 25 y 33 horas de producida la fecundación.
Las primeras divisiones celulares son asincrónicas. Ello significa que los blastómeros (células iniciales) no se dividen todos al mismo tiempo. Por ello en sus primeras etapas tienen un número impar de células, comparando el polo superior respecto al inferior, que será el de la futura implantación. Las que derivan de la primera división, van a dar lugar en su evolución, a la existencia de dos tipos celulares diferentes: a) el que corresponde al embrión y b) el que forma el trofoblasto que da lugar al tejido extraembrionario. Estas segundas células son las del polo inferior.
Durante las primeras etapas del desarrollo se produce una segmentación sucesiva de las células que componen el embrión (mórula), sin que haya un incremento de su tamaño. Se encuentra todavía dentro de la zona pelúcida, que rodeaba primitivamente al óvulo. En el momento en que la mórula penetra en la cavidad uterina, pasa a la etapa de blastocisto.
Al finalizar la primera semana el embrión aumenta el número de células y comienza el proceso de implantación en la pared uterina, proceso que se completa al final de la segunda semana.
A partir de las primeras divisiones comienza la etapa de diferenciación celular como consecuencia de la expresión de diferentes genes (información ya contenida en el cigoto) para constituir los distintos tipos de tejidos, órganos y sistemas.
Evidencia
científica.
La evidencia científica muestra:
1. Que el nuevo ser es una unidad biológica que se desarrolla en perfecta coordinación, como un todo.
2. Que todas sus actividades están coordinadas. El embrión no es un mero acúmulo de células, sino que ya desde la etapa de cigoto es un individuo humano actualizado en un espacio y tiempo determinados.
3. Su desarrollo es continuo, no presentando saltos cualitativos. Permanece siendo siempre el mismo individuo, como lo seguirá siendo luego en su vida extrauterina hasta el momento de su muerte.
4. Su desarrollo es gradual; alcanza gradualmente su desarrollo en una sucesión no sólo de formas estructurales sino también de funciones, cuya maduración se prolongará mucho más allá de su nacimiento y, en cierto sentido, durante toda su vida extrauterina. El propio fenómeno que conocemos bajo los términos de desarrollo humano puede concebirse iniciado desde el cigoto, como condición para alcanzar los grados más elevados de maduración socio-familiar, política y económica.
5. El embrión que cumple con su ciclo vital mantiene su identidad, su individualidad, y su unicidad: es siempre el mismo e idéntico individuo.
Bibliografía:
· Bioética para todos. Ramón Lucas Lucas. Trillas, México,2003.
· Los primeros quince días de una vida humana. Natalia López Moratalla - María J. Iraburu Elizalde. Eunsa, Navarra, 2004.
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España: «Ridícula» la sustitución de los términos
«padre»
y «madre» por progenitores A y B
VALENCIA, miércoles, 8 marzo 2006 (ZENIT.org-Veritas).
El arzobispo de Valencia, monseñor Agustín García-Gasco, califica en su carta de esta semana de «ridículo» haber sustituido en el registro civil los términos «padre» y «madre» por «progenitor A» y «progenitor B», respectivamente.
Según informó Aván, el prelado advierte que «quienes se dedican a anular la
identidad familiar, quienes están haciendo desaparecer el significado jurídico
y social de “ser padre” y de “ser madre” están poniendo sus consignas
ideológicas para destruir la sociedad familiar y, con ella, la sociedad misma».
Como consecuencia de la ley que permite las uniones entre personas del mismo
sexo, incluyendo la adopción de niños, el Boletín Oficial del Estado establece
con una orden del Ministerio de Justicia la creación de un nuevo formulario de
libro de familia, en el que se utilizarán los términos «progenitor A» y
«progenitor B» en lugar de «padre» y «madre».
Para monseñor García-Gasco, «la legislación española en materia de matrimonio y
familia es cada día más mentirosa, sectaria y radical» y, además, «falta a la
verdad del ser humano y a la misma naturaleza».
En su carta pastoral, el arzobispo invita a las familias a «romper silencios
absurdos» porque «quejarnos o reírnos de las disparatadas políticas
antifamiliares no basta», y anima a considerar el V Encuentro Mundial de las
Familias como «una ocasión privilegiada para que las familias de todo el mundo
manifiesten su iniciativa y su solidaridad».
ZS06030810
Fuente: www.zenit.org
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La preocupación del episcopado español
por el embrión humano, a los ojos de un
científico
Comentario del doctor Justo Aznar, de
MADRID, lunes, 13 marzo 2006 (ZENIT.org).
Publicamos los comentarios del
doctor Justo Aznar -miembro de
Los comentarios del especialista fueron difundidos el pasado miércoles por
«Análisis Digital», órgano informativo de la archidiócesis de Madrid.
*******
Comentarios a la nota del episcopado
sobre
Justo Aznar
Médico del Hospital de Valencia
Miembro de
El pasado jueves día 16 de febrero el Congreso de los Diputados dio el visto
bueno al proyecto de ley presentado por la Comisión de Sanidad y Consumo, sobre
«Técnicas de Reproducción Humana Asistida». Dicho proyecto de Ley suscita
importantes problemas éticos, por lo que el Comité Ejecutivo de
En primer lugar, merece destacar que, aunque la opinión de los obispos
españoles se circunscribe, por su propia naturaleza, al área moral, su
magisterio está basado en consideraciones científicas debidamente razonadas.
Para analizar esto me referiré a los cuatro puntos en los que en la Nota se
evalúan aspectos técnicos de la ley.
En efecto, en el primer punto se denuncia que la ley va a permitir la
«clonación terapéutica». Ciertamente hay que admitir que en la nueva ley sobre
«Técnicas de reproducción humana asistida», no se hace ninguna referencia concreta
a que se vaya a permitir la denominada «clonación terapéutica». Sin embargo, en
el punto 3 de su artículo 1, se dice que «se
prohibe la clonación de seres humanos con fines reproductivos». Es decir,
parece que al referirse tan explícitamente a la clonación reproductiva no se
condena cualquier otro tipo de clonación humana, lo que indirectamente puede
inducir a pensar que se permite la clonación terapéutica. Seguramente esta
ambigüedad en el texto legal es lo que ha inducido a los obispos a comentar en
su Nota que la nueva ley va a permitir la clonación de seres humanos.
Sin embargo, me permito hacer dos consideraciones adicionales: la primera es
que, hasta el momento actual, no se ha podido demostrar que los productos
biológicos obtenidos por transferencia nuclear somática, la denominada
«clonación terapéutica», hayan sido realmente embriones humanos, pues las
experiencias del grupo coreano que públicamente manifestó que lo había
conseguido, han sido desautorizadas por fraudulentas y las del equipo de Newcastle,
el primero en Europa en anunciar que había clonado un embrión humano, no
pudieron realmente confirmarse, pues los «embriones» conseguidos no vivieron
más allá de 4 ó 6 días. La segunda, es que con este tipo de experiencias, hasta
el momento actual, no se ha curado a nadie, por lo que no se le debe denominar
«clonación terapéutica». En efecto, las células madre obtenidas a partir de
estos «embriones» clonados no pueden ser aplicadas a seres humanos con fines
terapéuticos, por muchas razones biológicas, de entre las cuales no es la menos
importante que pueden generar tumores si esas células madre se transfunden a un
paciente. Por ello, estimo que los obispos alertan, con toda razón, sobre unos
hechos experimentales que presentan, además de la ineludible valoración ética
negativa que merecen, pues indudablemente vana servir para destruir vidas
humanas inocentes, importantes lagunas científicas.
Con relación al segundo punto comentado por los obispos, en el que se afirma
que esta ley va a favorecer la creación de embriones humanos «sobrantes» de las
prácticas de reproducciones asistida, que van a ser destinados a
experimentaciones biomédicas, nada parece más cierto, ya que la ley 45/2003 de
21 de noviembre tenía como objetivo fundamental no permitir que se generaran
más embriones de los que se fueran a implantar. Así se trataba de evitar que se
produjeran embriones excedentes que hubiera que congelar, por lo que se
resolvería de raíz el problema de los bancos de embriones congelados, de los
que en España no hay menos de 200.000. Pues bien, la ley actual permite generar
el número de embriones que el clínico que dirige el proceso estime conveniente,
para una mayor eficiencia técnica. Como por otro lado, no se permite implantar
más de tres, para evitar los embarazos múltiples, que como se sabe son
peligrosos para madre e hijos, indudablemente se va a favorecer el que sobren
embriones que deberán ser congelados. Es decir, no solamente no se va a
resolver el acuciante problema de los bancos de embriones congelados, sino que
se va a dar cobertura legal a su creación.
Con relación al tercer punto, en el que la Nota episcopal se refiere al
diagnóstico genético preimplantacional, indudablemente no es posible abordar
aquí un tema tan amplio como éste, sólo me referiré a dos aspectos concretos.
Primero, con el diagnóstico genético preimplantacional se pretenden dos
objetivos, evitar que nazcan niños con determinados tipos de enfermedades
hereditarias y crear niños-medicamento. En relación con el primer objetivo, y ante
el problema de una pareja en la que alguno de sus miembros padece o es portador
de una alteración genética de carácter hereditario y que quiera tener hijos, se
puede, por fecundación in vitro, generar un número elevado de embriones,
generalmente más de cinco. Después por un procedimiento técnico de biología
molecular, se averigua si alguno o algunos de esos embriones esta libre de la
enfermedad o del factor genético de riesgo correspondiente, y solamente a éste,
o a uno de éstos si son varios, se le permite vivir, el resto se congela o se
destruye.
Evidentemente es ésta una clara técnica eugenésica pues selecciona a los
embriones humanos por sus condiciones de salud. Conviene además añadir que con
esta técnica no se cura a nadie, como equivocadamente se ha puesto de
manifiesto en algunos medios de comunicación, pues lo que únicamente se hace es
permitir nacer a los niños sanos, terminando con la vida de los enfermos. Por
tanto, no parece ilógico que los obispos alerten sobre la connotación ética
negativa que esta práctica merece.
El segundo tema al que me quería referir es a los niños medicamento. Con esta
técnica lo que se persigue es generar, por fecundación in vitro, un numero no
determinado de embriones, para seleccionar alguno de ellos, que no padezca la
enfermedad hereditaria que sufren sus padres y, que ya ha heredado un hermano
nacido. Así de este embrión generado, cuando nazca el niño, se podrá obtener el
material biológico necesario para tratar al hermano enfermo. Aunque la
finalidad de esta práctica puede aparentar un cierto humanitarismo, no hay que
olvidar que aquí también se desechan, destruyéndolos o congelándolos, no solo
los embriones que han heredado la enfermedad, sino también los embriones sanos
que no sean inmunológicamente compatibles con su hermano enfermo. Es decir, no
solamente se van a destruir seres humanos portadores de un gen patológico, sino
también niños sanos por el simple motivo de no ser inmunológicamente
compatibles con su hermano enfermo, algo que desde un punto de vista ético
parece difícilmente justificable.
Finalmente los obispos alertan sobre las imprevisibles consecuencias que puede
acarrear la creación de híbridos creados a partir de fusionar gametos humanos y
animales. En relación con ello, y aunque este proyecto de ley establece que no
se permitirá el desarrollo de estos seres más allá de la primera división
celular, lo cierto es que se abre la puerta a la creación de híbridos de hombre
y animal, algo que puede ser calificados como una de las técnicas más
aberrantes que la ciencia médica puede plantear.
Para concluir, me gustaría añadir que si, como en la Nota se indica, «no es posible a los diputados católicos
apoyar esta ley con su voto», ello sin duda es debido a que ningún
católico, y yo diría que ningún hombre sensato, y por ende también ningún
político que se defina como tal, puede dar su aprobación a una ley que va abrir
la puerta a experiencias con embriones dirigidas directamente a utilizarlos
como material de investigación, algo absolutamente incompatible con la dignidad
que cualquier ser humano intrínsecamente posee, aunque sea en su fase
embrionaria más incipiente.
ZS06031320
Fuente: www.zenit.org
“New
Age”: La punta de un iceberg
Miguel A.
Este artículo es un resumen del
publicado en noviembre de 2004 en el quincenario católico “
En febrero de 2003 el Pontificio Consejo para
el Diálogo Interreligioso del Vaticano publicó un informe, el primero sobre el
fenómeno de
Aunque mucho se ha escrito en los
años noventa acerca de
La propagación, en las librerías y supermercados, de inelegantes anaqueles exhibiendo volúmenes de autoayuda, esoterismo, secretos espirituales, magia, rei ki, gurús orientales, astrología, terapias sanadoras, “Insight”, técnicas adivinatorias, ángeles y un sinfín de temas exóticos directa o indirectamente ligados a lo religioso, es una constatación para cualquiera de nosotros. Este “boom” literario no es más que la punta de un iceberg cuyo cuerpo mayor se hunde en aguas más profundas y veladas.
¿Qué es
Es frente a este panorama que el
ecléctico consumidor de
Dilatada
y cambiante, sin fundadores concretos y visibles, sin expresiones sociales y
programáticas orgánicas,
¿Cuál es su origen?
Como podrá conjeturar el
lector, las raíces de
Pero
es necesario señalar que muchos de los precursores, gurús y difusores de
La crisis cultural y la crisis de las religiones.
La
crisis de la modernidad, con su alergia a la autoridad, a la burocracia, a las
mediaciones institucionales, ha puesto en crisis todas las instituciones
modernas. Entre ellas, las grandes iglesias. Su lugar es ocupado por las
llamadas “vías alternativas", ya en el campo médico, político o religioso.
La
lógica instrumental de la tecnoeconomía ha ido por su parte colonizando la
cultura, convirtiendo todo en mero producto de consumo. También "lo
divino" es volcado al mercado en útiles envases descartables. Los urgidos
clientes, deseosos de refrescantes dosis para el alma, van abrazando
sucesivamente una y otra técnica espiritual, o varias a la vez, con la mente y
el bolsillo fijos en su eficacia. Un floreciente y múltiple negocio se ha
erigido entre nosotros, pródigo en fantasía, temas y libros afiebrados
-prohijando como nuevas, turbulentamente, doctrinas e ideas seculares, cuando
no milenarias-, en prolíficos grupos sectarios y movimientos pseudorreligiosos
con apariencia empresarial... ¿O empresas con apariencia religiosa?
En
lugar de vernos enriquecidos con la diversidad e identidad de cada una de las
religiones, en lugar de preservar su historia, raíz y tradición, en lugar de
asistir al diálogo entre ellas,
Una espiritualidad de mercado.
En
esta corriente cada cual se siente libre de incorporar a su personal credo aquellas
vivencias, prácticas y ofertas que considere convenientes, ya sin yugo, ya sin
censores, ya sin instituciones ni mediaciones que se interpongan en el camino.
¿Una religiosidad adecuada al sistema neoliberal que coloniza todos los ámbitos
con su lógica instrumental, transformándolo todo en algo que se puede usar
según el capricho de cada cual, a gusto del consumidor? ¿Un Dios a mi imagen y
semejanza?
El
mismo nombre "New Age” remite a una concepción astrológica de
El “gran secreto” de los movimientos gnósticos, siempre reservados a una élite, ahora se vende en el “mercado religioso”. Mediante una iniciación progresiva en un cierto conocimiento (gnosis en griego), se alcanza la verdad escondida: “somos la divinidad”. He aquí las tres etapas de esta conciencia: “Dios está dentro de mí”, luego “Dios y yo somos una misma realidad”, y finalmente “Yo Soy Dios”.
La conciencia del “Yo Soy” es la conciencia de la propia divinidad. Es la conciencia panteísta (pan: todo; theos: Dios); por esta vía espiritual Dios no es ya una Persona. Ahora se trata de una energía impersonal que todo lo invade y de la cual somos parte. Ya no hay distinción, “todo es la divinidad”, todo es “energía”.
Esta concepción se alimenta de la
milenaria tradición esotérica (del griego esoteros:
lo oculto), la cual canoniza a toda una serie de personajes de dudosa reputación
y grandes maestros del ocultismo occidental, junto a magos, alquimistas,
masones, rosacruces y teósofos. Círculos herméticos, logias masónicas y
sociedades ocultistas caminaron siempre por carriles paralelos a los de las
religiones tradicionales buscando secretos ocultos y una filosofía perenne.
Pero
Siguiendo a sus precursores teósofos,
No quieren saber nada con la ascesis, ni con el sacrificio, sólo crear una religiosidad para hombres y mujeres de éxito, donde no hay fracasos, ni debilidad, ni error. Toman de las religiones de oriente sólo lo que les conviene.
Una nueva sensibilidad ecológica, de carácter animista y panteísta –nuestro planeta recibe el apelativo de Madre Tierra (la primordial diosa Gaia)- colorea la atmósfera “New Age", sacralizando toda la naturaleza hasta el punto de divinizarla.
La práctica del channeling (canalización) forma parte
del abigarrado y pintoresco panorama de
Los adeptos a
Bajo el título de "METAFÍSICA CRISTIANA" –que
no tiene nada de cristiana-, librillos y cursos saturan nuestro medio en un
clima y lenguaje espiritualmente abiertos, positivos y agradables, pero no
son más que instancias de iniciación al esoterismo, a la confusión irracional y
con cierta peligrosidad psicológica para quienes
Entre novelas, manuales de autoayuda y revistas de moda.
Entre los autores vinculados al movimiento directa o indirectamente podemos mencionar a M. Blavatsky, Annie Besant, Rudolf Steiner, Alice Bailey, Eileen Caddy, Marylin Ferguson, Michael Murphy, David Spangler, Louise L. Hay, la notable actriz Shirley McLaine, Claudio María Domínguez, Enrique Barrios (con sus libritos sobre Ami, el niño de las estrellas), y los sacerdotes católicos Ricardo L. Gerula y Lauro Trevisan.
Pero las ideas de
Se multiplican toda clase de libros y artículos de dudosos autores sobre temas sibilinos y gnósticos, evangelios apócrifos manipulados, conocimientos secretos supuestamente “ocultados” por la Iglesia católica, cursos de parapsicología, adivinación, control mental, piramidología, chamanes, turismo astral, cábala, ufología, radiestesia, etc. Y así se van repletando los anaqueles de librerías y las góndolas de supermercados con toneladas de sus publicaciones.
Como habrá podido inferir el
lector, en el terreno espiritual de
La superchería de numerosos mercaderes se aprovecha de la desinformación y la ingenuidad de mucha gente en temas religiosos.
Magia y ocultismo con fachada científica.
La cosmovisión de
En el fondo está el viejo anhelo de la magia y de la ciencia: tener técnicas que logren manipularlo todo para propio beneficio y para sostener sus postulados como “científicos” recurren a la psicología de James y Jung, a la física cuántica de F. Capra, y a algunos escritos de Lessing, Teilhard de Chardin, Maslow, A. Huxley y muchos otros.
No olvidemos que la religión (cualquiera que sea) religa al hombre, lo pone en relación y de ahí se desprende una ética hacia el otro y hacia el medio en el que vive, en cambio la magia es meramente instrumental, funcionalista y desinteresada del bien común.
Aunque
algunas terapias de supuesto origen oriental (llamadas "alternativas"
o "complementarias") puedan contener elementos valiosos, es necesario
decir que, en el contexto en que son presentadas y vividas por
El
especialista J. M. Baamonde hablando de las inducciones a estados de trance
escribe: “Estas similitudes, también, indicarían la
inconveniencia de fomentar estos estados alterados de conciencia, por el riesgo
implícito de generar serias perturbaciones psíquicas a raíz de
personificaciones y automatismos inconscientes que, en ciertos casos, asumirán
el carácter de delirios sistematizados... Una de las consecuencias más
habituales es la generación de brotes esquizofrénicos de diversa intensidad, en
asistentes a estos cultos que cuenten con una subestructura psicótica”.
Nuevas sectas para
A partir de los ochenta en los
EE.UU. y de los noventa en el resto del mundo, las sectas de mayor crecimiento
–que son precisamente las que enarbolan la bandera de
La avalancha del esoterismo.
El
enorme caudal de información esotérica se ha vuelto público, distorsionado y
generador de no poca confusión, sobre todo para aquellos que no conocen un
mínimo de historia de las religiones y no distinguen la verdad de la ficción
literaria y, más aún, para los que su cristianismo no pasa de un simple
“barniz”.
De
esta manera se ha desarrollado una avalancha de literatura, películas y
conferencias que dan nuevas interpretaciones a los conceptos y categorías
teológicas del cristianismo, vaciándolas de sus contenidos originales,
recreando y resignificándolo todo en clave ocultista y gnóstica, hasta el punto
de querer “devolver” al cristianismo las “verdades secretas” escondidas durante
siglos por
El
esoterismo actual es un buen negocio para más de un charlatán que se aprovecha
de la ingenuidad de tantos sedientos de verdad, de paz, de amor y de armonía
interior..., de Dios.
Juan
Pablo II se ha pronunciado varias veces advirtiendo que el principal desafío
para la Iglesia es la penetración de
¿Católicos new agers?
En muchos retiros la Palabra de Dios es
progresivamente dejada de lado. En su lugar, de modo creciente, se proponen
técnicas psicológicas, meditativas y esotéricas. En varias parroquias se ofrecen cursos de Rei Ki y
de Yoga muy poco purificados de sus contenidos orientales (karma,
reencarnación, panteísmo, "chakras"...). El Eneagrama –un diagrama de
tipología de la personalidad- es otra de estas técnicas promovidas, la cual se
habría originado en el misticismo sufí... pulida, reinterpretada y difundida
por iniciados en el esoterismo como Claudio Naranjo y Óscar Ichazo –fundador de
Muchos
catequistas, fascinados con novelas como las de P. Coelho, comenzaron, sin
pretenderlo, a cambiar aspectos fundamentales de
Son
muchos los católicos que se sienten ofendidos al ser observados por sus
prácticas directa o indirectamente contrarias al Evangelio de Jesucristo y a
las orientaciones de
El primer informe Vaticano afirma: “...una invitación a encontrarse con Jesucristo,... tendrá más peso si se ve que quien la realiza es alguien que ha sido profundamente tocado por su propio encuentro con Jesús; porque lo hace no uno que simplemente ha oído hablar de Él, sino alguien que está seguro de “que Él es realmente el salvador del mundo (Jn. 4,42)”.
No es cuestión de copiar a las sectas, ni de consentir una espiritualidad
sensiblera y emocionalista, sino de volver a la auténtica fuente: Jesucristo,
en toda su verdad y sin recortes ni reduccionismos ideológicos conservadores o
progresistas.
Es urgente leer la sed de Dios de nuestra gente y dar respuestas eficaces. No es cuestión de métodos, es cuestión de testimonio, es cuestión de ver en los católicos el ardor de Jesucristo, de cristianos que vivan la pasión por el pobre, por el que sufre y no se queden en discursos morales, de cristianos que irradien el amor de Dios y el gozo de anunciar sus maravillas. Sólo así los jóvenes podrán ver un cristianismo para ellos, que los mueva a soñar, a ser auténticos, a vivir con un Dios vivo y verdadero. Sólo así encontrarán un Dios que los arranque de un mundo cerrado en el consumo, el inmediatismo y la superficialidad que congela tantos corazones.
Una tarea como ésta nos exige mucha humildad y apertura a un Dios que no se cansa de insistirnos en la primacía de su gracia, de su amor y de su Palabra que no pasa de moda.
Si hay una crisis en la Iglesia, es una crisis de espiritualidad; y he ahí donde hemos de renovarnos volviendo a la fuente, para no salir a buscar otros pozos donde nos vendan caricaturas de la verdadera experiencia de Dios.
El documento vaticano de próxima
aparición, "Reflexión pastoral sobre
Algunos
de los criterios contenidos en el documento son:
1. que la técnica sea aceptada por el conocimiento
científico vigente;
2. que esté libre de inducir patologías psíquicas y del
deterioro de la salud mental;
3. que esté libre de transmitir la ideología religiosa de
4. que acerque a Dios en lugar de alejarnos de Él;
5. que tenga un correcto marco de referencia doctrinal y
moral;
El
documento también exhorta al diálogo sano y maduro entre las religiones,
la inclusión del mundo de las religiones y nuevos movimientos religiosos en los
programas académicos y de formación pastoral, la formación de acompañantes
espirituales y sobre todo la
prioridad pastoral que deben tener los retiros y los centros de espiritualidad
cristiana. Invita asimismo a las iglesias a crear equipos de estudio,
nacionales e internacionales, acerca de estos temas y a evitar toda propaganda
"New Age" dentro de los ámbitos católicos.
El mismo San Pablo nos advierte:
“Predica a tiempo y a destiempo, corrige, reprende y exhorta, hazlo con
mucha paciencia y conforme a
Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2-5.
2. ¿Por qué late en el hombre el deseo de Dios?
Dios mismo, al crear al hombre a su propia imagen, inscribió en el corazón de éste el deseo de verlo. Aunque el hombre a menudo ignore tal deseo, Dios no cesa de atraerlo hacia sí, para que viva y encuentre en Él aquella plenitud de verdad y felicidad a la que aspira sin descanso. En consecuencia, el hombre, por naturaleza y vocación, es un ser esencialmente religioso, capaz de entrar en comunión con Dios. Esta íntima y vital relación con Dios otorga al hombre su dignidad fundamental.
3. ¿Cómo se puede conocer a Dios con la sola luz de la razón?
A partir de la creación, esto es, del mundo y de la persona humana, el hombre, con la sola razón, puede con certeza conocer a Dios como origen y fin del universo y como sumo bien, verdad y belleza infinita.
4. ¿Basta la sola luz de la razón para conocer el misterio de Dios?
Para conocer a Dios con la sola luz de la razón, el hombre encuentra muchas dificultades. Además no puede entrar por sí mismo en la intimidad del misterio divino. Por ello, Dios ha querido iluminarlo con su Revelación, no sólo acerca de las verdades que superan la comprensión humana, sino también sobre verdades religiosas y morales que, aun siendo de por sí accesibles a la razón, de esta manera pueden ser conocidas por todos sin dificultad, con firme certeza y sin mezcla de error.
5. ¿Cómo se puede hablar de Dios?
Se puede hablar de Dios a todos y con todos, partiendo de las perfecciones del hombre y las demás criaturas, las cuales son un reflejo, si bien limitado, de la infinita perfección de Dios. Sin embargo, es necesario purificar continuamente nuestro lenguaje de todo lo que tiene de fantasioso e imperfecto, sabiendo bien que nunca podrá expresar plenamente el infinito misterio de Dios.
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Los días del silencio. La herencia de un gran Papa.
Textos de Juan Pablo II
Reseña de: Juan Pablo II. Los días del silencio. La herencia de un gran Papa, Ciudad Nueva,
Madrid 2005, 144 páginas, 10 euros.
Algunos de
los últimos documentos y palabras de Juan Pablo II, cuando hablaba con su
cuerpo enfermo más que con palabras.
“¡Qué abandonados nos hemos sentido tras el
fallecimiento de Juan Pablo II!, el papa que durante 26 años ha sido nuestro
pastor y guía por el camino a través de nuestros tiempos”. Éstas son palabras de Benedicto XVI, en el inicio de su
pontificado. Recogen también el sentimiento de millones de personas que, en los
últimos años, han caminado en la Iglesia guiados por el carisma del Papa que
llegó del frío.
Juan
Pablo II ya es conocido como el Grande. No es accidental que le correspondiera
a él introducir a la Iglesia en el tercer milenio y que, bajo su pontificado y
a iniciativa suya, se vivieran momentos intensos en
Es
difícil medir la herencia de este pontificado. En parte porque muchas cosas han
de ser asimiladas y otras saldrán a la luz cuando pasen los años y sean
decantadas por el tamiz de
Esta
breve antología, limitada a los últimos meses de su vida, recoge además de su
testamento, fragmentos de las diversas intervenciones. Sobresalen los dedicados
a
Aquel
grito con el que inició su pontificado: “No
tengáis miedo, abrid las puertas a Cristo”, lo mantuvo durante todo su
gobierno. Incluso lo oímos al final, cuando le fallaba
Libro,
pues, de homenaje a un gran Papa y útil para paladear sus últimas palabras y,
con ellas, rehacer el camino de los últimos 26 años de la Iglesia.
Fuente: www.forumlibertas.com
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Oración
de
Papa Juan Pablo II
Oh María,
aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira, Madre, el número inmenso
de niños a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas
de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia
o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu Hijo
sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo
el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo
como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud
durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo
con solícita constancia, para construir,
junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.
Amén.
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