FE Y RAZON

"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"

Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo

(Santo Tomás de Aquino) 


El Gran Jubileo del año 2000

Daniel Iglesias

"Mirad: ahora es el tiempo de la gracia; ahora es el día de la salvación" (2Co 6,2).

Muchas personas, incluyendo a algunos cristianos, piensan que el año 2000 es un año como cualquier otro, salvo porque termina con tres ceros... Si esto fuera cierto, no tendría sentido alegrarse por la llegada del año 2000. Las personas que así piensan pierden de vista el significado humano y cristiano del tiempo y del calendario que lo mide, significado que va mucho más allá de una convención ligada a unos hechos astronómicos.

Es común que cada año, en el aniversario de su nacimiento, uno se reúna con sus familiares y amigos para celebrar su cumpleaños. Es justo que ese día uno se alegre especialmente y dé gracias a Dios por el gran don de la existencia y por un año más de vida. De un modo semejante, cada año la familia de los hijos de Dios (la Iglesia) celebra en Navidad el nacimiento de Jesucristo, el Redentor de los hombres.

Pues bien, este año se cumplen nada menos que 2000 años del acontecimiento central de la historia, el misterio de la encarnación del Hijo de Dios; por eso la Iglesia se prepara para cruzar el umbral del tercer milenio de la era cristiana celebrando un "año santo", el Gran Jubileo del año 2000.

Un jubileo es un tiempo de gracia y de salvación, durante el cual somos llamados con renovada insistencia a encontrarnos con Cristo vivo, a arrepentirnos de nuestros pecados, a entregarnos por entero a Dios Padre y a dejarnos santificar por su Espíritu. En este tiempo la Iglesia, administradora del tesoro de la gracia de Cristo, pone a nuestra disposición muchos medios de reconciliación (el sacramento de la penitencia, las indulgencias, etc.) y nos invita a ejercitar diversas prácticas que nos ayudan a abrir las puertas de nuestros corazones a Cristo (oración, limosnas, peregrinaciones, etc.).

Rogamos al Padre que en este Gran Jubileo todos los cristianos seamos fortalecidos en la fe y demos un testimonio ardoroso de alegría, amor, esperanza y unidad ante el mundo.


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