"Omne verum, a
quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"
Toda verdad, dígala quien la
diga, viene del Espíritu Santo
(Santo
Tomás de Aquino)
Resultados del test básico de doctrina
católica
Daniel Iglesias Grèzes
A continuación indicamos (en subrayado) las respuestas correctas y damos
una breve explicación de cada una de ellas.
Por favor no olvide enviarnos un archivo con sus respuestas a diglesia@adinet.com.uy (para fines
estadísticos).
La existencia de Dios no puede ser conocida por la razón natural.
Verdadero / Falso
Jamás puede haber un verdadero conflicto entre la fe y la razón.
Verdadero / Falso
Todos los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento tienen a Dios por
autor.
Verdadero / Falso
Todas las afirmaciones de la Sagrada Escritura, consideradas en su sentido
literal, son verdaderas desde el punto de vista de la ciencia y de la historia
profanas.
Verdadero / Falso
Sólo la Iglesia puede juzgar con la autoridad de Cristo acerca del
verdadero sentido de las Sagradas Escrituras.
Verdadero / Falso
El mundo creado por Dios existe desde toda la eternidad.
Verdadero / Falso
Dios ha creado el mundo con la misma necesidad con la que se ama a Sí
mismo.
Verdadero / Falso
Hay en el alma humana algo increado: La inteligencia.
Verdadero / Falso
Jesucristo es una persona divina con dos naturalezas, la divina y la
humana.
Verdadero / Falso
En Jesucristo hay dos voluntades, la divina y la humana.
Verdadero / Falso
Jesucristo no fue sujeto de ignorancia o error en aquellas cosas que
pertenecen a su misión de salvación.
Verdadero / Falso
La Virgen María no puede ser llamada en sentido propio Madre de Dios.
Verdadero / Falso
La Virgen María fue preservada inmune del pecado original desde su
concepción.
Verdadero / Falso
El Padre es omnipotente, el Hijo es omnipotente, el Espíritu Santo es
omnipotente; pero no hay tres omnipotentes, sino un solo omnipotente.
Verdadero / Falso
En Dios hay una sola persona o hipóstasis en tres substancias o esencias:
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Verdadero / Falso
El Espíritu Santo procede solamente del Padre, no del Padre por el Hijo.
Verdadero / Falso
La Iglesia católica es la única Iglesia de Cristo, fuera de la cual no hay
salvación.
Verdadero / Falso
La Iglesia terrestre y el cuerpo místico de Cristo son dos realidades
diferentes, una humana y otra divina.
Verdadero / Falso
Nadie usa bien su libre albedrío si no es por la gracia de Dios.
Verdadero / Falso
Una obra buena, aun la mejor, es pecado venial.
Verdadero / Falso
Todos los cristianos tienen poder para administrar el sacramento del
bautismo en cualquier caso.
Verdadero / Falso
En el sacramento de la eucaristía, después de la consagración, está
presente Jesucristo en cuerpo, sangre, alma y divinidad, bajo la apariencia
del pan y del vino.
Verdadero / Falso
Por la fe conocemos sólo dos posibles estados definitivos para los hombres
resucitados (después del juicio universal): El Cielo y el Infierno.
Verdadero / Falso
En el Cielo los justos participarán de la naturaleza divina.
Verdadero / Falso
Explicaciones de las respuestas
El Concilio Vaticano I (en el año 1870) definió como un dogma de fe que la
existencia de Dios puede ser conocida por las solas fuerzas de la razón
natural. Esto implica que la existencia de Dios puede ser demostrada
racionalmente, pero no que dicha demostración pueda ser comprendida por
cualquier persona en su estado actual.
La fe y la razón son dos dones de Dios que nos permiten acceder al
conocimiento de la verdad. Como la verdad no puede contradecir a la verdad, es
imposible que haya un verdadero conflicto entre la fe y la razón. Cuando se
dan conflictos aparentes entre ambas, esto se debe a una incomprensión de las
exigencias de la fe o de las de la razón.
Dios es el autor principal de la Biblia. Los hagiógrafos (o escritores
sagrados) fueron sus autores instrumentales. Ellos escribieron todo y sólo lo
que Dios quería transmitirnos por escrito en orden a nuestra salvación, lo
cual no fue obstáculo para que actuaran como verdaderos autores humanos. Cada
uno de ellos dejó en sus escritos las huellas de su estilo personal y de la
cultura de su época. No es necesario que los hagiógrafos hayan sido
conscientes de su inspiración.
El "sentido literal" de un texto bíblico es lo que éste significa
realmente, no lo que parece significar de acuerdo con una lectura simplista
("fundamentalista"). Todas las afirmaciones de la Biblia son verdaderas en
"sentido literal", pero este sentido no pertenece al plano de la ciencia o de
la historia profana, sino al plano religioso-salvífico. El sentido
religioso-salvífico de la Biblia es el único que su autor principal (Dios) ha
querido comunicar a los hombres al inspirar a los escritores sagrados. La
verdad que la Biblia transmite sin error es la verdad que Dios quiso revelar a
los hombres y dejar consignada por escrito para nuestra salvación.
Sólo el Magisterio supremo de la Iglesia tiene el don divino de la
infalibilidad, que se manifiesta cuando el Papa o un Concilio Ecuménico
aprobado por el Papa define solemnemente un dogma de fe. La Iglesia Católica
rechaza la doctrina protestante del "libre examen", según la cual cada
cristiano individual puede interpretar auténticamente la Sagrada Escritura sin
referirse a la Sagrada Tradición ni al Magisterio de la Iglesia.
Dios, si hubiera querido, podría haber creado un universo "eterno" (sin
comienzo temporal), si es que este concepto no es contradictorio en sí mismo
(cosa que corresponde determinar a la filosofía, pues no forma parte del
objeto de la Revelación). Pero es dogma de fe que Dios creó un universo con
comienzo temporal (Génesis 1,1: "En el principio creó Dios el cielo y la
tierra"). Este dogma concuerda bien con la actual visión científica de un
cosmos en evolución.
La creación del mundo es un acto libérrimo de Dios. Sólo Dios es un Ser
Necesario (un ser que no puede no ser). Todos los seres creados son
contingentes: Son pero pueden no ser.
La proposición es del místico alemán Eckhart y fue condenada por el Papa
Juan XXII en 1329 por "contener error o mancha de herejía" (tiene sabor
panteísta). La inteligencia humana es una realidad creada por Dios.
Éste es el dogma de la Encarnación, tal como fue definido solemnemente por
el Concilio de Calcedonia (en el año 451).
El Concilio de Constantinopla III (en el siglo VII), al condenar la
herejía monotelista, que consistía en afirmar una sola voluntad (la divina) en
Jesucristo, definió como un dogma de fe que en Jesucristo hay dos voluntades,
la divina y la humana. Esto es así porque en la única persona de Cristo hay
dos naturalezas reales y completas, la divina y la humana. La naturaleza
humana completa incluye una voluntad humana distinta de la voluntad divina. La
voluntad humana de Cristo estuvo siempre de acuerdo con la voluntad divina,
pero por medio de un acto libre de obediencia. El hombre Jesús fue libre ante
Dios.
Jesucristo tuvo una inteligencia humana distinta de la inteligencia
divina. Una inteligencia humana corriente no es omnisciente ni, en esta vida
terrena, infalible en todas sus operaciones. El alcance del conocimiento
humano de Jesús es una cuestión disputada dentro de la teología católica, pero
podemos afirmar con certeza que incluyó al menos todo lo referente a su misión
de salvación.
El Concilio de Éfeso (en el año 431) dio a María el título de Madre de
Dios, condenando la doctrina de Nestorio, que negaba a María este título
porque dividía a Jesús en dos personas (persona divina y persona humana).
Jesús es una sola persona (persona divina, la segunda persona de la Santísima
Trinidad), con dos naturalezas (divina y humana). Las propiedades de cada
naturaleza se atribuyen a la única persona del Hijo de Dios hecho hombre.
María es Madre de Dios porque es Madre de Uno que es Dios, aunque este título
mariano se refiere a la generación humana de Jesús,
no a la generación eterna del Hijo por el Padre.
Éste es el dogma de la Inmaculada Concepción de María, proclamado por el
Papa Pío IX en el año 1854.
La omnipotencia divina es un atributo que pertenece a la naturaleza de
Dios, que es sólo una. Las tres personas divinas poseen ese atributo.
El dogma de la Santísima Trinidad afirma exactamente lo opuesto: En Dios
hay una sola naturaleza, esencia o substancia divina y tres personas,
hipóstasis o subsistencias (Padre, Hijo y Espíritu Santo). Tres substancias
divinas equivaldrían a tres seres divinos, es decir
tres dioses.
Según la doctrina católica, el Espíritu Santo procede del Padre y del
Hijo. El Credo de Nicea-Constantinopla dice que el Espíritu Santo "procede del
Padre". Posteriormente, comenzando por Occidente, la Iglesia Católica agregó a
esa frase las palabras "y del Hijo" (el "Filioque"). Esa adición al Credo no
cambió la fe católica, puesto que el "Filioque" expresa de manera legítima y
razonable la verdad sobre Dios revelada por Cristo. Cuando ocurrió el primer
Cisma de Oriente (en el siglo IX), Focio argumentó que la Iglesia de Occidente
se había apartado de la fe católica al introducir el "Filioque" en el Credo.
Actualmente los teólogos ortodoxos tienden a coincidir con los católicos,
interpretando el "Filioque" de esta manera aceptada por ambas partes: El
Espíritu Santo procede del Padre por el Hijo. Esta interpretación es aceptable
siempre y cuando no implique negar ni dejar de afirmar que el Espíritu Santo
procede del Padre y del Hijo.
La única Iglesia de Cristo subsiste en la Iglesia Católica gobernada por
el sucesor de San Pedro. Es dogma de fe que fuera de la Iglesia no hay
salvación. Esto no significa que los no católicos no puedan de ninguna manera
acceder a la salvación, sino que todos los salvados son salvados por Cristo y
pertenecen al Reino de Cristo. Los cristianos no católicos pertenecen
imperfectamente a la Iglesia. Los no cristianos de buena voluntad tienen una
misteriosa relación con la Iglesia. En este contexto se discute la tesis del
teólogo Karl Rahner acerca de los "cristianos anónimos".
La Iglesia es una sola realidad, humana y divina a la vez. Separar estas
dos dimensiones de la Iglesia es un error eclesiológico semejante al error
cristológico de Nestorio.
Todo bien, incluso el realizado libremente por el hombre, procede de Dios;
es un don de su gracia.
La obra redentora de Cristo produce una verdadera justificación del
hombre. Su gracia lo santifica, haciéndolo capaz de realizar obras buenas.
Los fieles laicos sólo pueden administrar el bautismo en caso de necesidad
grave (cuando hay peligro de muerte y no hay sacerdotes o diáconos
disponibles).
La presencia real de Cristo en la eucaristía y la transubstanciación son
dogmas de fe. Esta presencia incluye las dos naturalezas de Cristo: La divina
y la humana, en cuerpo y alma (glorificados).
La existencia del Purgatorio es un dogma de fe. El Purgatorio es un
"estado intermedio" de purificación que conduce al Cielo, no un Infierno
temporal. Después de la resurrección de los muertos y del juicio universal, el
Purgatorio dejará de existir. En cuanto al limbo, su existencia no fue nunca
un dogma de fe, sino sólo una hipótesis teológica, que, según todo parece
indicar, ha sido abandonada por la Iglesia (como
surge por ejemplo del Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1261).
Según 2 Pedro 1,4 el Señor hace a sus discípulos "partícipes de la
naturaleza divina". Esta participación comienza ya en la tierra por la gracia
de Cristo y alcanza su plenitud en la gloria del Cielo.