FE Y RAZON

"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"

Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo

(Santo Tomás de Aquino) 


El milagro de los monos literatos

Daniel Iglesias Grèzes

Quisiera plantear brevemente una idea que encontré en un libro del filósofo católico Claude Tresmontant, cuyo objetivo es refutar estadísticamente la teoría de que la causa de la evolución biológica es el azar. Dice Tresmontant que sostener esa teoría es creer en "el milagro de los monos literatos".

Supongamos que un mono inmortal ha sido adiestrado para escribir a máquina. Como no es inteligente, la mayor parte del tiempo escribirá cosas sin ningún sentido. Sin embargo, según el cálculo de probabilidades, después de un período de tiempo suficientemente largo, el mono acabará por escribir, por puro azar, una novela, por ejemplo "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha".

Pero hay dos graves dificultades:

Una evolución biológica guiada sólo por el azar se parece mucho a la tarea de este mono literato. Cada mutación genética aleatoria se asemeja a la escritura de una letra elegida al azar. La transformación de una especie viable en otra especie viable diferente se asemeja a la escritura completa de una formidable obra literaria. Implica una sucesión enorme de mutaciones y un lapso de tiempo suficientemente largo entre cada par de mutaciones, para permitir el funcionamiento del mecanismo de selección natural.

Ahora bien, si la evolución biológica funcionara de este modo, debería producir una inmensa cantidad de "basura biológica" (con este término nos referimos a plantas o animales defectuosos, no a personas) equivalente a la "basura literaria" que produciría el mono en cuestión. Por cada ser vivo normal debería haber trillones de monstruos: aves sin cabeza, mamíferos de tres o cinco patas, peces con plumas, etc. Pero en realidad no es así. Tanto en el origen de cada especie como en el de cada individuo, la evolución avanza de acierto en acierto, de invención genial en invención genial, como dirigida por la mano maestra de un artista supremo. Cada especie es una maravilla en sí misma, y cada órgano de cada especie, y cada función de cada órgano de cada especie, etc.

Además, si la evolución biológica estuviera dirigida sólo por el azar, habría llevado trillones de años alcanzar un solo resultado coherente (una nueva especie viable), puesto que habría que "escribir" aleatoriamente una sucesión de millones de mutaciones aleatorias magníficamente coordinadas entre sí.

Multiplicar los monos literatos no resuelve el problema. En efecto, cuanto mayor sea la cantidad de monos, menor será el tiempo requerido para escribir por azar una gran obra literaria; pero, a igual tiempo, una mayor cantidad de monos producirá una mayor cantidad de "basura literaria". La multiplicación de los monos resuelve una de las dos objeciones, pero al precio de hacer insoluble la restante.

En esta teoría los números simplemente "no cierran".

Conclusión: La evolución biológica no es guiada sólo por el azar, sino que es la ejecución de un diseño inteligente. Es la creación misma, desarrollándose ante nuestros ojos. No es tanto "la evolución creadora", como decía el filósofo Henri Bergson (convertido al catolicismo al final de sus días), cuanto "la creación evolutiva".

Negar esto implica acumular milagro de mono literato sobre milagro de mono literato en una sucesión vertiginosa de improbabilidades cada vez más inadmisibles.

Aceptarlo significa entrever la sabiduría de la obra creadora de Dios.


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