FE Y RAZON

"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"

Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo

(Santo Tomás de Aquino) 


Diez errores comunes de los ateos en materia filosófica

Daniel Iglesias Grèzes

No todos los errores que indicaremos a continuación se deducen necesariamente de la esencia del ateísmo, pero ellos se encuentran con mucha frecuencia en el pensamiento ateo o agnóstico. Indicamos entre paréntesis las verdades respectivas para presentar más claramente el sentido de las proposiciones rechazadas.

(Verdad Nº 1: Dios creó el universo).

(Verdad Nº 2: Dios creó la vida).

(Verdad Nº 3: Dios creó al hombre).

(Verdad Nº 4: Dios es la causa primera del orden y la evolución del cosmos).

(Verdad Nº 5: Dios es la causa primera del orden y la evolución de los seres vivos).

(Verdad Nº 6: El hombre es un espíritu encarnado).

(Verdad Nº 7: El hombre puede conocer naturalmente algunas verdades).

(Verdad Nº 8: El hombre es libre).

(Verdad Nº 9: El hombre no cesa de existir totalmente en la muerte).

(Verdad Nº 10: Dios es el fin último del hombre y del mundo).

Quienes se adhieren a estos errores filosóficos muy a menudo ni siquiera intentan fundamentar racionalmente su adhesión. En esos casos las proposiciones que hemos rechazado funcionan como meras suposiciones, que se asumen acríticamente como verdaderas. A partir de estos principios falsos es posible deducir correctamente otras proposiciones, tan falsas como estos principios.

En muchas otras ocasiones este esquema postulatorio se aplica a la afirmación básica del ateísmo, la inexistencia de Dios; en este caso se sostendrá que Dios no existe porque simplemente no puede haber un Dios. O bien se aplica a otras afirmaciones conexas, como la inexistencia de los milagros; en este caso se sostendrá que los milagros no existen porque simplemente no puede haber milagros. Como es fácil apreciar, se trata de burdas peticiones de principio. Si los cristianos insistiéramos en pedir a nuestros hermanos ateos una fundamentación racional de sus creencias básicas, podríamos comprobar que muchas veces ellos no tienen realmente nada que decir.


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