FE Y RAZON

"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"

Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo

(Santo Tomás de Aquino) 


Un catecismo para todos

Ing. Daniel Iglesias Grèzes

Hay quienes piensan que el Catecismo de la Iglesia Católica es un compendio de teología dirigido exclusivamente a los expertos en catequesis y que en ningún caso debe ser utilizado directamente en la catequesis, porque no está adaptado a nuestra cultura. Sin embargo, el propio Catecismo define de la siguiente manera quiénes son sus destinatarios:

"El presente Catecismo está destinado principalmente a los responsables de la catequesis: en primer lugar a los obispos, en cuanto doctores de la fe y pastores de la Iglesia. Les es ofrecido como instrumento en la realización de su tarea de enseñar al Pueblo de Dios. A través de los obispos, se dirige a los redactores de catecismos, a los sacerdotes y a los catequistas. Será también de útil lectura para todos los demás fieles cristianos." (Catecismo de la Iglesia Católica, 12).

El Papa Juan Pablo II, en la constitución apostólica mediante la cual ordenó publicar el Catecismo, profundiza más en este punto:

"Pido, por tanto, a los pastores de la Iglesia y a los fieles, que reciban este Catecismo con un espíritu de comunión y lo utilicen constantemente cuando realizan su misión de anunciar la fe y llamar a la vida evangélica. Este Catecismo... se ofrece también a también a todos aquellos fieles que deseen conocer mejor las riquezas inagotables de la salvación... Es finalmente ofrecido a todo hombre que nos pida razón de la esperanza que hay en nosotros y que quiera conocer lo que cree la Iglesia católica" (Constitución apostólica Fidei Depositum, 4).

En cuanto a las adaptaciones del Catecismo a las diferentes culturas, edades, situaciones, etc., el mismo Catecismo expresa lo siguiente:

"Estas indispensables adaptaciones corresponden a catecismos propios de cada lugar, y más aún a aquellos que toman a su cargo instruir a los fieles" (Catecismo de la Iglesia Católica, 24).

De lo dicho hasta aquí podemos extraer las siguientes conclusiones:

  1. Los catequistas deben conocer el Catecismo de la Iglesia Católica y utilizarlo asiduamente en la catequesis, realizando las debidas adaptaciones en función de la situación de sus catequizandos. Esta tarea de adaptación será más sencilla cuando exista un catecismo uruguayo.
  2. La lectura del Catecismo es muy recomendable para todos los cristianos e incluso para los no cristianos.

El Papa Juan Pablo II ha escrito que "este Catecismo es una contribución importantísima a la obra de la renovación de la vida eclesial, deseada y promovida por el Concilio Vaticano II" (Constitución apostólica Fidei Depositum, 1). El Catecismo podrá contribuir a esa obra tanto más cuanto mayores frutos obtengan de él los fieles cristianos, particularmente los catequistas.


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