FE Y RAZÓN

"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"

Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo

(Santo Tomás de Aquino)

EL PRINCIPIO DE NO CONTRADICCIÓN

EL PRINCIPIO DE NO CONTRADICCIÓN

O DE IDENTIDAD

LEY FUNDAMENTAL D ELO REAL

 

Hemos insistido, de manera especial, sobre las propiedades fundamentales del ser o trascendentales, unidad, verdad, bondad y belleza, no solamente a causa del interés que cada una de ellas ofrece en particular, sino principalmente para habituar el espíritu a considerar el ser bajo aspectos diferentes, y  a distinguir bien su universalidad. Es por analogía, hemos dicho, que el ser se aplica a la vez a Dios, a un árbol, a una virtud; es también por analogía que la verdad se aplica a una cosa verdadera, a un juicio y a un razonamiento verdadero, a una teoría y a una palabra verdadera. Es aún por analogía que yo llamaré bien, con referencia al pájaro, a la semilla que va a nutrirle; y bien, para el hombre, el hecho de sacrificarse por la justicia, o todavía, llamaré bello a un monumento hábilmente construido, a un canto, y a un procedimiento demostrativo. Hay una multitud de modos de ser uno: los miembros de un viviente no son uno de la misma manera que una sociedad, que una sinfonía, o que un sistema de filosofía. Existe, por tanto, un número indefinido de modos de ser verdadero, bueno, bello. Pero todo ser tiene esas propiedades en la medida en que es: en estado rudimentario si es rudimentario, y en estado perfecto si es perfecto.

 

Una vez bien entendido esto, podemos comprender asimismo que el ser, por diverso que sea, se opone siempre, igualmente, y en todas partes, a su negación: el ser o la nada. La nada no es un espacio vacío, ni algo que pueda ser imaginado aún vagamente; es, simplemente, negación del ser: es decir, que no es en manera alguna. La idea que nosotros nos formamos de la nada tiene como punto de apoyo el ser que ella niega.

 

La nada no es, pues, contraria al ser como lo cálido es contrario a lo frío, o el día a la noche, sino que es su contradictorio, es decir, la negación pura y absoluta del ser, sin adición de otra cosa, e incompatible con él.

 

Así, de la consideración de la primera idea: el ser, y de su negación: la nada, el espíritu deduce inconscientemente el primer juicio, que es también el primero de todos los principios, el cual consiste en afirmar la incompatibilidad absoluta del ser y del no-ser. Se llama principio de no-contradicción. Este principio es, de sí, evidente aunque los filósofos lo hayan formulado con alguna diferencia unos de otros. Podemos enunciarlo así:"El ser no es el no-ser: una misma cosa no puede, a un mismo tiempo y bajo un mismo aspecto, ser y no ser". Por consiguiente,"todo ser es idéntico a sí mismo"; "todo ser es uno y el mismo".

 

Este principio es absolutamente cierto, ya que no podemos negarle sin contradecirnos, lo cual es propio del absurdo. Así el espíritu humano se adhiere a él naturalmente. El es, por otra parte, ley fundamental del pensamiento: un pensamiento cesa por el hecho de contradecirse identificando, así, el ser con el no-ser. Mas, lo que precisa ver con claridad es que ese principio siendo ley del pensamiento, es también, y ante todo, ley de lo real, porque como decía un antiguo filósofo griego, Parménides: "El ser es, y la nada no es".