FE Y RAZÓN

"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"

Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo

(Santo Tomás de Aquino)


COMUNICACIÓN PRESENTADA EN EL 1er ENCUENTRO DE FILOSOFAR LATINOAMERICANO. "PROBLEMÁTICA FILOSOFICA DEL URUGUAY DE HOY" –MONTEVIDEO URUGUAY –9-10 SETIEMBRE DE 1989

 

ALBERTO ZUM FELDE Y LA IDENTIDAD DE LA CULTURA SUDAMERICANA.

 

Profesora : María Cristina Araújo Azarola

1. Presentación.-

1.1.El pensador.-

El pensador uruguayo Alberto Zum Felde (1887-1976) es conocido como historiador, literato y crítico de la literatura (1). Sus escritos evidencian a un hombre sudamericano que piensa al ritmo de los acontecimientos. Desde el Uruguay. En ellos se observa la evolución intelectual de Alberto Zum Felde y su permanente preocupación por la cultura.

Es interesante subrayar la variedad de estilos cultivada por este pensador. No siempre es el académico; a veces opta por el estilo testimonial y vivencial.

La reflexión de Zum Felde sobre los sucesos históricos, políticos y sociales, descubren sus interrogantes sobre el sentido de la existencia humana, por los valores que orientan la acción de los hombres, por la verdad de las corrientes filosóficas imperantes. Todo lo cual puede encerrarse en la palabra "cultura".

Alberto Zum Felde tiene una visión existencial de la cultura. Ha reflexionado sobre ella; sobre su ser y sus frutos; sobre lo universal de ser occidental y lo particular de ser sudamericano. En estas reflexiones se encuentra su rasgo filosófico. Arturo Ardao asevera que Alberto Zum Felde ha realizado obra filosófica por la vía del ensayo y del drama (2).Es ese tipo de filósofo que en el ámbito hispanoamericano llamamos "pensador".

1.2. La época

El tiempo histórico vivido por Zum Felde es un determinante importante de su horizonte cultural. El mismo pensador describe su época como caracterizada por un gran vacío espiritual. Los hombres de la generación del novecientos se debaten en las tinieblas y viven torturados intelectualmente. Así los describe en su obra: Proceso Intelectual del Uruguay. En un pasaje se lee lo siguiente:

"Epoca de criticismo agudo cual ninguna, es también época de escepticismo general nunca igualado; todas las creencias religiosa y filosóficas se hallaban postradas; todos los principios morales y estéticos en derrota, del derrumbe de toda estructura espiritual, sólo había quedado en pie el individuo entregado a su arbitrio, desorientado entre la multitud heterogénea, el individualismo en moral y en arte, es el rasgo psicológico típico de la época, y él impera hasta en aquellos sectores y en aquellas doctrinas que, como el socialismo marxista, parecían oponérsele por sus disciplinas científicas ya que, en sus bases materialistas no pueden invocar ningún principio metafísico superior a las conveniencias del individuo. Si cada época espiritual tiene su palabra simbólica, la de esa época decadente del fin del siglo sería "Yo".

Más esa soledad del "Yo", ese escepticismo espiritual y esa compleja desorientación de rumbos, trajeron consigo una inquietud profundamente dolorosa y una ansiedad indefinible que se resolvían en una sed de experiencias intelectualistas ." (3)

Esta descripción de Alberto Zum Felde corresponde a los intelectuales uruguayos formados en el racionalismo positivista.

Años más tarde, en 1937 Zum Felde escribe su drama Aula Magna. El autor duda sobre el acierto de publicar esta obra filosófico-literaria que descubre el drama de la conciencia metafísica del hombre. Los motivos de su incertidumbre los expresa en estos términos:

"Duros tiempos para las cosas del espíritu, son estos que atravesamos. Los problemas inmediatos de la realidad histórica, apasionan y embargan a tal punto el ánimo de los hombres que, todo aquello que no pertenezca al orden de la definición positiva -sistemas económicos, regímenes de gobierno - van siendo cada vez más, relegado a zonas marginales .

El "zoon-politikon" predomina en grado tan imperioso y exclusivo en nuestra época, que ha decretado, de hecho, la desvalorización temporal de cuanto no se supedite a los fines concretos de la acción .

Para subsistir en medio de las condiciones adversas de esta ruda objetividad de plaza pública, bajo este azote de la tempestad demagógica ,los valores puros del pensamiento y del arte, tienen que someterse al servicio de los bandos en pugna, ostentar la insignia militante del Comité, pagando tributo a las ideologías pragmáticas, o sino, resignarse al silencio de los cenobios, mientras se oye agitar y rugir bajo las ventanas la azuzada fiera de los "ismos" multitudinarios.

Evidentemente, la lucha política es el signo de este momento histórico; y toda labor del espíritu que no responda a las demandas necesariamente simplistas de sus postulados, pierde interés de cosa viva y humana. Arrecia la borrasca sociológica, el grito sustituye a la palabra, el puño al pensamiento. El escritor está fuera de clima." (4)

Dos años después, los acontecimientos políticos de Europa lo cuestionan nuevamente sobre los principios que orientaron su vida. Así surge en 1939, su obra: El Ocaso de la Democracia. En su Nota Preliminar describe la situación histórica. Zum Felde juzga la situación en estos términos:

"El hecho primario que tenemos frente a nosotros, con el carácter ineludible de una objetividad histórica inmediata es la crisis de orden político y social del mundo, fenómeno en cuya vasta complejidad va involucrado, necesariamente, el orden positivo de la cultura.

Las normas del régimen democrático liberal, que nos legara como conquista definitiva de la Razón, el siglo XIX , van siendo arrastradas por el desborde inmenso de la fuerzas históricas, cuyo avance incontenible parece obedecer a una fatalidad de los tiempos…

Las tres cuartas partes del territorio y de la población de Europa están ya bajo el régimen dictatorial que requieren la mística nacionalista y militar, por una parte , y el "mesianismo" marxista del proletariado por otra, dos fuerzas pragmáticas, cuyo antagonismo coincide en la negación de la libertad individual, tal como se la había entendido y practicado hasta ahora. …

El influjo antiliberal ha cruzado el Atlántico , en virtud de esa comunidad de civilización existente entre Europa y América, que identifica en muchos sentidos, sus fenómenos…

Así la supeditación del individuo a la sociedad va cobrando en este tiempo, el carácter de una ética necesaria. Todo, y en suma el hombre mismo, tiende a ser sometido a la Razón de Estado. Tal la desconcertante realidad frente a la cual nos hallamos …"(5)

¿Qué puede hacer América del Sur en esta situación? Zum Felde parece entender que, para contestar a esta interrogante, es preciso conocer la realidad cultural de Sudamérica.

  1. El problema de la identidad cultural.-

2.1.Voluntad de ser lo que no somos

Alberto Zum Felde describe la realidad cultural sudamericana, como voluntad de ser lo que aún no somos. En su ensayo titulado El Problema de la Cultura Americana, escrito en 1943, se lee lo siguiente:

"Si nuestra realidad, hoy no es más que ésta –una interrogación, una inquietud, una angustia, una voluntad: la voluntad de ser, la angustia de no ser aún , la inquietud de nuestra perplejidad, la interrogación de nuestra búsqueda- sea ésta el imperativo de nuestra actitud y la verdad de nuestra expresión en la literatura, en el arte, en la educación, en el gobierno…

Lo único que puede justificarnos es, al menos, la angustia por ese estado de no ser; y más la angustia activa, la que se tiende apasionadamente hacia su fin. Pues, si aún no somos, si lo que hemos de ser pertenece al futuro ¿qué sentido tiene todo lo que hacemos, si no tiende dramáticamente hacia la entidad? ¿No es vano hacer novelas, poemas, cuadros, ensayos, si todo ello carece de sentido propio, si todo ello es trasunto de una cultura sin propiedad? Solo aquello que sea, en alguna forma, expresión de esa conciencia del drama ontológico de la americanidad, sólo aquello que tienda de algún modo, a la realización de nuestra voluntad de ser, tiene un valor y un sentido, frente al mundo y frente a nosotros mismos. El valor de su autenticidad, el sentido de su presencia." (6)

Alberto Zum Felde observa que el problema de la identidad de nuestra cultura tiene diversas raíces. Por un lado se encuentran las herencias coloniales ibero-indígenas. Por otro lado, está la fuerte corriente inmigratoria que viene acompañada de diversos aportes psicológicos y culturales. A esto se suma la costumbre de mirar a Europa o a los Estados Unidos como modelos a imitar, lo cual hace que importemos patrones culturales que no son correlativos a nuestra idiosincracia ni a nuestro ser original. El adelanto técnico, industrial y económico de esos países nos hace olvidar nuestras propias riquezas y valores.

Se quiere parecer europeo o se pretende poseer el confort del norteamericano. Esto significa renegar lo sudamericano .

Zum Felde considera que vivimos el drama de un cruce de personalidades históricas que es necesario solucionar (7). El pensador uruguayo comprende la necesidad de importar técnicas y brazos, pero encuentra indigno importar el alma (8). Con relación a este aspecto escribe:

"La diferencia grande entre nuestra posición futura y la que ha prevalecido hasta nuestros días, consiste en la propiedad de esa función de síntesis y de ese espíritu de universalidad que caracterizan la cultura francesa. Nutrirnos en la síntesis universal ya elaborada por el órgano francés, ha sido nuestra actividad intelectual. Propia de la minoría de edad,del tutelaje; elaborar por nosotros mismos esa síntesis cultural, convirtiéndonos en el órgano de nuestras propias funciones, y por tanto imponer a ese producto las condiciones y las formas propias de nuestra personalidad : tal la actitud de la inteligencia americana en lo porvenir, mayoría de edad en que ya es hora entremos." (9)

En 1943 Alberto Zum Felde insiste a los sudamericanos a entrar en la mayoría de edad, lo cual supone una autoconciencia de lo que somos, y una responsabilidad de construir nuestra propia cultura. Esta exigencia motiva la reflexión sobre el ser sudamericano.

2.2. El problema ontológico de Sud América

El pensador uruguayo plantea el problema ontológico de América en  relación al problema de la identidad cultural. Al mismo tiempo, le parece incomprensible que un americano del sur desconozca el drama de su propia entidad cultural. En el primer capítulo de su obra. El Problema de la Cultura Americana se lee lo siguiente:

"El hombre sudamericano que quiera tener conciencia de sí mismo, está obligado a encarar el problema de la cultura americana como un problema propio. …

La americanidad es, para nosotros, la forma definida y activa de la universalidad, que, en sí, es otra abstracción. Y puesto que ninguna abstracción vive activamente, sino en lo concreto, vivir concretamente - en acto y no en potencia – es para nosotros, ser americanos, americanos del Sur, sin confusiones.

….Quienes pretenden evadirse,…no hacen sino ingresar en una indefinición que tiene, ella también, su determinante característica en la misma realidad americana. Son americanos flotantes; y lo que es peor, vergonzantes. Su situación es doblemente falsa, porque reniegan de su propia identidad …

Renegando su condición de americanidad, ¿puede un americano dejar de serlo? Auténticamente no. Y no siendo auténtico, es inferior aún a aquello mismo de que ha renegado." (10)

Ser sudamericanos es estar inscritos geográficamente en Occidente. Renegarlo es no querer reconocer una realidad. Cuando en el ámbito intelectual se habla de "cultura occidental "no se refiere a una única cultura, pues en occidente hay varias: cultura sajona, cultura francesa, cultura alemana, cultura española, etc. La expresión "cultura occidental" solo pretende significar un rasgo de universalidad en las valoraciones fundamentales, pero diferenciado en sus expresiones.

Por lo tanto, la cultura sudamericana formaría parte de esa cultura occidental, porque geográficamente Sud América se encuentra en occidente, y porque su matriz cultural originalmente es europea.

Sin embargo, además de la realidad histórica propia, Sud América tiene un destino específico y una psicología propia. Estos factores son los constitutivos formales de su propia cultura.

Por estos motivos, Zum Felde asegura que no existe conflicto entre ser sudamericano y ser occidental. El conflicto aparece cuando los hombres cultivan lo que los separa y no lo que los une. (11)

En consecuencia, lo sudamericano está contenido en lo occidental, pero "lo occidental" no se identifica con "lo europeo". En otras palabras: "lo sudamericano" es lo particular; y "lo occidental" es lo universalizable. En las reflexiones de Alberto Zum Felde queda aclarado pues, que "lo occidental" sólo existe concretamente en sus modalidades fenoménicas

3- Conclusión -

América del Sur tiene una misión que cumplir. Para esto debe ser "sí misma"; tiene que descubrir su propia identidad y asumirla.

Por lo tanto, no podemos renunciar a ser sudamericanos.No podemos renunciar a nuestra propia historia. Tampoco podemos ignorar nuestra actual indefinición cultural.

Alberto Zum Felde define la misión de Sud América en estos términos:

"… comprendemos que esa problematicidad de lo sudamericano que tan especialmente nos signa- y tan paradojalmente nos dramatiza- ha de resolverse en nuevo tipo de virtud y de superación, que signifique, a la vez que la solución de nuestro propio problema, y nuestro propio drama, la solución implícita de ciertos fundamentales problemas de la cultura universal contemporánea; y del conflicto dramático que ha determinado la crisis de la cultura occidental en este siglo.

Cuando hayamos resuelto nuestro problema- el de nuestra entidad – acaso nos convirtamos en un órgano universal de cultura, más plenamente que otro pueblo de esta edad lo haya sido en la historia. Tal nuestro seguro signo, y tal nuestra probable compensación." (12)

NOTAS

  1. En 1939 Alberto Zum Felde fue nombrado miembro de Número del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay. En 1943 fue designado Académico de Número de la Academia Nacional de Letras. Fue incorporado como Miembro Académico Correspondiente en las siguientes instituciones: Academia Nacional de la Historia de la República Argentina (1942) ;del Instituto Paraguayo de Investigaciones Históricas (1946);de la Real Academia de Historia de España (1946); de la Academia de Historia de Ecuador (1952); de la Academia Colombiana de la Historia (1955).
  2. Arturo Ardao: Filosofía en el Uruguay en el siglo XX, México, F.C.E.,1956,PP179-183.
  3. Alberto Zum Felde : Proceso Intelectual del Uruguay. Crítica de su Literatura : T.II. Montevideo, Libro Sur, 1985,p.10s.
  4. Alberto Zum Felde: Aula Magna, Montevideo, Imprenta Altuna, 1937,p.5s
  5. Alberto Zum Felde: El Ocaso de la Democracia, Santiago de Chile , Ed. Zig-Zag, 1939,p 9ss.
  6. Alberto Zum Felde: El problema de la Cultura Americana. Buenos Aires, Ed. Losada, 1943,p.97.
  7. IDEM, p.129.
  8. IDEM, p.96.
  9. IDEM, p. 135.
  10. IDEM pp. 12 s.
  11. IDEM,p.17.
  12. IDEM,pp19s.

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