Fe y Razón

"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"

Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo

(Santo Tomás de Aquino)


Homilía de Monseñor Nicolás Cotugno al concluir el encuentro del CELAM (17/10/1999)

 

La pastoral familiar la hacen las familias

 

Un saludo muy cordial a todos ustedes, empezando por mi querido hermano Cándido, hermano Obispo de Argentina que acompaña a la delegación argentina a este encuentro de la Pastoral Familiar, del CELAM, de la Conferencia Episcopal Latinoamericana en esta Zona Sur de América Latina. Y a todos los hermanos que ya han recibido la bienvenida ya sea en el encuentro, o a través del párroco de la Catedral en esta celebración dominical. A los hermanos argentinos, brasileños, paraguayos, chilenos y también tengo que decir uruguayos porque hoy hablo, desde varias carteras: no sólo como Arzobispo de Montevideo, no sólo como Presidente de la Comisión de la Conferencia Episcopal del Uruguay sobre la familia, sino sobre todo como Presidente del Departamento de la Familia de la Conferencia Episcopal de América Latina, lo cual me da un poco de miedo, un poco bastante.

 

Familia acorde al Proyecto de Dios

Bienvenidos entonces, para poder celebrar en este domingo, el regalo del Señor que nos da con su cuerpo y con su sangre, su espíritu, su amor, su vida. Concluimos hoy nuestro Encuentro de Pastoral Familiar del CELAM. Es un servicio que prestamos que no quiere sustituir a ninguna diócesis, a ningún obispo, a ningún país; es un servicio de animación, de buscar juntos los caminos que nos llevan a una vida familiar cada vez más acorde con el proyecto de Dios. Y el Señor nos espera hoy con su Palabra que acabamos de escuchar, esa Palabra que Él mismo nos dirige hoy y que de una forma providencial quiere orientarnos en nuestra vida, porque siempre la Palabra de Dios tiene esta providencial función.

 

Vivir según la voluntad de Dios

Desde la globalidad del mensaje de la revelación nos quiere decir a través de la Iglesia, lo que sirve para que nuestra vida familiar sea realmente una vida de acuerdo a la voluntad de Dios Nuestro Padre.

Nos hemos encontrado en la primera lectura con el Rey Ciro, que alcance con decir que es como un Profeta, por más que no lo fuera, que Dios ha utilizado como mediación para realizar su proyecto acerca de su pueblo. Y en la Primera Carta a los Tesalonicenses, nos dice Pablo, "siempre doy gracias al Señor por la generosidad de ustedes, porque han sido fieles a esos dones que han recibido para ponerlos al servicio de la Iglesia, al servicio de la comunidad cristiana."

 

La Iglesia y los problemas del mundo

En el Evangelio, Mateo nos presenta ese diálogo entre los fariseos y los escribas y el Maestro. Y seguramente que ahí hay en esa moneda, una cáscara de banana donde Jesús hubiera podido resbalar y caer; y esa fue la intención con que le preguntaron. No le dijeron: Maestro bueno, tú hablas de la libertad, no miras en la cara a nadie o dirían sabemos que eres muy radical, por eso le preguntamos: ¿es lícito, no es lícito?

Y seguramente que en este texto no vamos a buscar orientaciones de carácter socio-político: "al César lo que es del César", no es éste el sentido de esta expresión; por más que, entendidos o pseudo entendidos quieren escribir de todo y de todos y utilizan la Palabra de Dios para hacerle decir lo que no quiere decir.

 

No hay una familia humana y una familia divina

Aquí, cuando se habla del César y se habla de Dios, no se habla de una contraposición entre el orden temporal y el orden divino, lo natural y lo sobrenatural; se quiere decir con toda claridad: Dios está por encima de todo y está en todo, y Dios es la etapa final de toda la historia y de todas las instituciones humanas, y de toda persona humana y de la vida humana. Dios es el principio y fin de todo. Y si hay que darle al César lo que le corresponde al César, no hay que olvidar en la globalidad, lo que es la revelación: ¿Maestro, cuál es el mandamiento?: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu vida, con toda tu mente, con todo tu ser, con todo al César también".

Es el César el que está orientado a Dios y no Dios al César. La historia humana tiene una finalidad que es única, divina; por más que el hombre y la historia no lo sepan conscientemente. Y ahí viene la tarea de la Iglesia. No existe una familia humana y una familia divina; la familia, desde el proyecto de Dios es una sola. Que tiene una dimensión humana y una dimensión divina y lo humano está en función de lo divino.

Por eso hoy el Señor nos dice con claridad qué tenemos que hacer.

 

Por una familia llena de vida y de salud

Acabamos de oír y de decir a nivel de trabajo de la Comisión de la Familia que la familia es como el ámbito en el que confluyen todas las pastorales de la Iglesia; que la Familia es un trascendental de la pastoral. ¿Se acuerdan de esto, verdad? En la introducción hablábamos de eso. Y los queridos hermanos y hermanas, familias (esto es lo bueno), aquí están las familias del cono sur de América.

Sí, vino un queridísimo obispo, pero no es el obispo el que hace la pastoral familiar, son las familias, y aquí están, hermosas, simpáticas, con quienes hemos compartido estos tres días de vida, de intercambio, de experiencias. Y hemos sido regalados no sólo a nivel de Uruguay, de Argentina, de Brasil, de Chile, de Paraguay, sino también a nivel de América Latina por esta experiencia que nos han traído: su vida, su vida de familia, en su contexto eclesial, nacional de donde vienen. Y realmente hemos encontrado pautas muy concretas para traducir esto porque el gran desafío no es decir y creer y repetir si la familia es la célula inicial de la sociedad y de la Iglesia; el desafío es cómo realmente en la práctica podemos llegar a hacer de la familia esta célula originaria llena de vida y de salud, y que tenga la capacidad de esta multiplicación, de esta irradiación, de este testimonio y de esta influencia en la vida social del César, empapándola de valores humanos y cristianos que se unifican en esa visión de la persona a la luz de Dios.

 

La humanidad pasa por la familia

La familia hemos dicho, ha sido y es la pista de aterrizaje de la encarnación del Hijo de Dios. Cuando Dios se hizo hombre, ¿qué hizo? Se hizo familia. Y ahí está José, y ahí está María, y ahí está Él que es el hijo. Fíjense que bonito este logotipo de la familia: el padre, la madre, el hijo, pastoral familiar. Se quiere vivir la familia desde este proyecto de Dios. Pero la familia es también la pista de despegue de la respuesta del hombre a Dios que lo llama a compartir su propia vida divina. La casi totalidad de la humanidad pasa por la familia, en ella están los pasos para poder volver a Dios.

 

Vivir el amor a nivel de familia

Lo que no se vive en familia, tampoco se vive en Iglesia. Y lo que no se vive en Iglesia, difícilmente se vive en plenitud. Estoy diciendo que si no vivimos el amor a nivel de familia, este amor, difícilmente llega a su plenitud también humana. Y todo lo que hiere a la familia, y todo lo que limita a la familia, limita también la vocación humana a la plenitud del amor. Porque ésta es la vocación del ser humano: la plenitud del amor.

 

La política debe priorizar la familia

Si la política es el arte de la construcción de la sociedad humana, no hay quien no vea que no puede haber una política acertada que no de a la familia una prioridad absoluta. Y de nuevo, el Arzobispo se mete en política. No, hermanos, no hermanas.

Si hay que dar a Dios todo lo que es de Dios, y TODO es de Dios, no hay nada en la creación que no sea de Dios. Y entonces, de parte de Dios, y me atrevo a decir yo como persona individual me pongo debajo de las baldosas, pero como sucesor de los Apóstoles no, me quedo aquí. Y tengo que decir, en el nombre de Dios, que toda realidad humana, la económica y la política, la cultural, la deportiva, la de la salud, tiene que ser vista desde Dios, para poder ser humana. Por eso es que la Iglesia debe -es una obligación que tiene- hablar en nombre de Dios acerca de todo lo que constituye la sociedad humana, el César. Porque también el César está en función de Dios.

 

¿A qué responden los proyectos humanos?

Sería infiel a mi misión y cada obispo en su unidad colegial con el Papa, todos juntos como sucesores de los Apóstoles, si no habláramos de todo lo que es la vida humana, seríamos infieles al mandato apostólico que el Señor nos ha confiado.

¿A qué tienden efectivamente los proyectos educativos, económicos, culturales, deportivos, laborales, recreativos, empresariales, sino a la realización de la persona humana en el contexto de su identidad personal, social, cultural, nacional, continental y mundial?

Así como en el cuerpo humano los órganos están constituidos por células y los órganos a su vez constituyen el organismo, del mismo modo la persona que vive en familia es el elemento básico para la construcción de una sociedad verdaderamente humana. En los cambios epocales, y estamos en esto, estamos en un cambio de época, son imprescindibles y totalmente necesarios los cerebros que vean claro hacia donde hay que transitar para no sólo no perder la propia identidad, sino para compendiarla cada vez más.

 

Que Dios sea todo en todos

En la historia de la salvación, cuya materia prima es la historia humana, porque la salvación se da en el hombre; la salvación de Dios se da en la persona humana. Los cerebros son los profetas, es decir, los que hablan en nombre de Dios. Podemos afirmar tajantemente, con esa autoridad que le reconocían a Jesús el Señor, que la profecía se ha agotado en Cristo Jesús; Jesús ha dicho la última palabra que se pueda decir acerca de la verdad de Dios y del hombre. Porque él no es una persona humana que hable en nombre de Dios, es Dios mismo quien habla humanamente. La plenitud del misterio de Dios, pone el misterio de Dios a nuestro alcance, habla en nombre propio: "Habéis oído decir, pero yo os digo..." y nos manifiesta cuál es el proyecto de Dios sobre el hombre. Cristo no dice una verdad, dice La Verdad: "A Dios lo que es de Dios" y hemos visto como a Dios todo tiene que devolver, porque todo es vuestro, nosotros de Cristo, Cristo de Dios para que Dios sea TODO en TODOS.

 

Dos afirmaciones finales

Todo esto para la familia. Yo les voy a decir dos cosas nada más, como despedida.

Para la familia de cada uno de ustedes, para la familia de cada uno de nosotros, para las familias de nuestros países del Cono Sur y de toda América Latina; dos cosas, la primera:

 

Una relación familia y eucaristía.

En esta época nuestra que se abre a los horizontes del Tercer Milenio, indudablemente el fenómeno de la globalización es factor determinante en lo positivo y en lo negativo. El potenciar la institución familiar es condición "sine qua non" para asegurar una globalización al servicio del hombre y de la sociedad humana en su alcance universal. Y aquí nos encontramos en la encrucijada del cómo, de los medios, de las estrategias, de las políticas. ¿Cómo poner al servicio de la globalización de la humanidad esta mundialización de la historia que nosotros estamos haciendo, construyendo todos juntos? Jesucristo, con su existencia histórica y con su glorificación final, escatológica, plena, total; Cristo resucitado vive y está en el Padre y está en la historia, está entre nosotros. Cristo es el eje de toda metodología de trabajo pastoral; en todos los ámbitos, también para la familia.

La Pascua de Cristo es la metodología salvífica, divina, puesta al alcance de la salvación del hombre en la sociedad. No hay metodología más eficaz para afirmar y vivir el misterio de la familia humana que actualizar la Pascua de Cristo en este proceso de mundialización globalizada y globalizante. Entonces, queremos poner la Pascua de Cristo al alcance de la familia humana como verdadero y real e insuperable método pastoral de encarnación de los valores divinos en la familia humana. La Iglesia, pueblo de Dios es el sacramento vivo de Cristo en su peregrinación hacia la plenitud. Por lo tanto, no se puede vivir el misterio de la familia si no es en el contexto de la vida eclesial que es el cuerpo de Cristo Vivo. Y este Cristo que vive en su cuerpo que es la Iglesia, todos los domingos celebra la Pascua del Señor. La vida de la Iglesia no puede ser históricamente el misterio sacramental de Cristo si no se encarna en la vida cotidiana de la familia. ¿Dónde encontrar la fuerza para vivir estos valores divinos que están en la familia si no es en contacto con este Cristo verdaderamente cercano, familiarmente presente en medio de nosotros?

¡Qué hermosura! Ayer y hoy yendo por la rambla para ir y venir del encuentro, de la reunión, veía a casi todo Montevideo volcado en la rambla para respirar sol y aire. Hoy de mañana también. El domingo es el día del sol, el día de la Pascua de Cristo y entonces, una insinuación que es también un pedido y una oración: queridas familias, si no se reúnen como familia, con Cristo Pascua los domingos, todo esto se queda en las nubes, o mejor dicho, se queda en las tumbas.

Es absolutamente indispensable que la familia devuelva al domingo el sentido que tiene: es el día del Señor, entonces la prioridad más importante para la familia el domingo, si es cristiana, es programar en cuanto a familia el encuentro con Cristo Pascua; el poder compartir el banquete que Cristo Jesús nos prepara todos los domingos para que lo comamos a Él, para que Él nos identifique con Él dándonos su Espíritu Santo de tal manera que en la sociedad podamos ser ese rostro de Cristo Vivo que está contemplando al Padre y que puede decirle también al César desde las entrañas de la vida social, cuáles son los valores humanos fundamentales que tienen que ser potenciados, que tienen que ser respetados, que tienen que ser potenciados por todos, cualquiera que sea la ideología y la religión y la ubicación en la vida. Me atrevo a decir que no hay familia humana sin misa dominical.

 

La familia y la misión evangelizadora.

Dice Santo Domingo en el número 101(Santo Domingo son esos documentos de la 4ta. Conferencia del Episcopado Latinoamericano, que nos ha dejado unas orientaciones estupendas): "Consideramos que nuevas expresiones y nuevos métodos para nuestra misión evangelizadora, estamos viendo que la Iglesia si no evangeliza, no es la Iglesia de Jesucristo, encuentra amplios campos de realización en ministerios, oficios y funciones que pueden desempeñar algunos laicos cuidadosamente escogidos y preparados. Una forma adecuada podría ser que a una familia completa se le de el cargo pastoral de animar a otras familias preparándose debidamente para este oficio." El considerar a la familia cristiana como sujeto de misión apostólica, sujeto de misión evangelizadora, no sólo destinataria de una acción pastoral de una Iglesia ad intra, esto ya lo decía Santo Domingo en el 92.

El Santo Padre, sucesor de Pedro, Vicario de Cristo para la Iglesia universal, ha pedido a algunas familias la disponibilidad para ser enviadas como misioneras en el mundo. Como pastor de la Iglesia universal, su corazón abraza al mundo entero.

El Arzobispo de Montevideo, también él, Vicario de Cristo para Montevideo y como sucesor de Jacinto Vera, primer gran misionero del Uruguay, humilde y ardientemente pide a algunos matrimonios, o mejor, algunas familias, la disponibilidad de ser enviadas como misioneras a algunas zonas de la Arquidiócesis que necesitan presencia de hermanos que sirvan a comunidades cristianas que no tienen pastor, sacerdote o diácono, o hermanos o hermanas consagradas. Por eso la misión de la familia en el contexto concreto de la misión evangelizadora de la comunidad eclesial; Diócesis nuestra, Arquidiócesis de Montevideo.

Yo sé que mi secretario, cuando llaman por teléfono para hablar con el Arzobispo, hace un tamiz, pero si hay alguna familia que se quiera presentar al Arzobispo para asumir ese desafío, díganle directamente eso y van a ver que el secretario inmediatamente las comunicará con el Arzobispo.

 

Familia Imagen de la Trinidad.

Bueno, vamos concluyendo. Juan Pablo II ha lanzado este grito en defensa del hombre: "No toquen al hombre, es imagen de Dios"; yo me atrevo a decir: "No toquen a la familia, es imagen de la Trinidad."

Queremos devolver la familia al hombre y el hombre a la familia, y la familia y el hombre a Dios. Del César a Dios. Como Iglesia en América Latina queremos lanzar una cruzada en pro de la liberación de la familia; a fin de humanizar, redimir, cristianizar la globalización de nuestra cultura que pasa necesariamente por una familia o por un acerbo de resto humanos. Teniendo presente los elementos peculiares de nuestras tradiciones culturales, tendremos seguramente la posibilidad de mundializar los valores evangélicos al alcance de la persona humana que vive en familia. María, desde Nazaret, desde la cruz, desde Pentecostés, llegó a ser la Madre de Dios, la Madre del hombre; a María, Madre del camino nos dirigimos, que Ella nos enseñe a traducir en metodología pastoral el entregar todo a Dios lo que es de Dios, en el campo de la familia, de nuestras familias de Uruguay, de Argentina, de Brasil, de Paraguay, de Chile, de América Latina y del mundo entero, para eso rezamos, y que Así sea.