FE Y RAZÓN

"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"

Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo

(Santo Tomás de Aquino)


Homenaje a SANTO TOMAS DE AQUINO en el VII Centenario de su muerte 1274 — 1974

 

Actualidad de Santo Tomás de Aquino

Trascripción de la versión taquigráfica de la conferencia dictada por el Prof. Dr. Héctor Barbé Pérez en el Aula Dr, Pablo de María de la «Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de la República, el 13 de noviembre de 1974.

PRESENTACION Por el Profesor Ese. Julio R. Bardallo Señor Presidente de la República; señores acompañantes de la Presidencia; señor Arzobispo de Montevideo; señor Decano de la Facultad de Derecho; señoras y señores: la facultad de Derecho y Ciencias Sociales vive hoy un acontecimiento inédito en los ya largos años que nos separan de nuestro joven ingreso. No recuerdo en tanto tiempo haber encontrado reunidas, para escuchar la palabra autorizada de un distinguido profesor, a las más altas jerarquías de la Nación.

Quienes por aquellas añosas circunstancias hemos incorporado a nuestras vidas, en una simbiosis inseparable, el ser vital de esta Casa de Altos Estudios, sentimos hoy el regocijo de su recuperación y la distinción con que la engalanan estas presencias que nos honran.

En estos Claustros por donde discurre el diario trajinar, la avidez atenta de miles de alumnos y el magisterio atento de la palabra sapiente y rectora de nuestros docentes, vuelve felizmente a escucharse en las enseñanzas de hombres que, como nuestro disertante de hoy, son ciudadanos naturales de la cultura.

¡Qué otro bien más encumbrado podemos dar al hombre para elevarlo a su sitial de dignidad! ¡Qué mejor cosa podemos hacer, para ayudarlo a liberarse ciertamente, que iluminar su entendimiento con las luces que la cultura ha encendido!

Tal vez por olvidados o por querer sustituirlo por otras cosas que hablan a la pasión y no a la razón del hombre, hemos padecido tanto. .

Esto explica nuestra satisfacción presente. Ver y sentir a nuestra Facultad cumpliendo en silencio sus tradiciones, sus funciones esenciales, su destino natural, para los muchos profesores que a ella debemos todo lo que somos, constituye una alegría inmensa que, perdónesenos, no podemos disimular en tan especiales circunstancias.

Debo ser breve porque ustedes se han congregado para escuchar a nuestro estimado profesor, el Doctor Héctor Barbé Pérez. Para sus méritos y valores no debí ser yo, sino alguien con mejores credenciales, quien lo trajera a esta Tribuna. No digo quien lo presentara, porque él no necesita de tales anuncios.

Cuando la generosidad del señor Decano me señaló esta gratísima tarea, me di a rebuscar el currículo de nuestro viejo amigo en los archivos de la Casa. Pero pronto caí en la cuenta de que el Dr. Barbé Pérez no concurría como Profesor de Derecho Administrativo ni a ustedes les dará curiosidad saber de la brillante trayectoria jurídica y docente de nuestro conferenciante.

El Dr. Barbé Pérez, con su vitalidad exuberante, su contagiosa alegría, su fe radiante en el hombre y su trascendencia, su polifacética actividad, ha venido a nuestra Tribuna como filósofo, y no me equivoco y, por lo tanto, no me ratifico. Filósofo es, simplemente, quien ama a la madre de las ciencias y la practica, y puede transitar por ella sin obstáculos y expresarse en el maravilloso lenguaje de los universales. Esto puede hacerle el Doctor Barbé Pérez .En este campo del saber yo nada puedo decirles sobre el Doctor Barbé Pérez que vosotros no conozcáis mejor que yo.

Termino ya. Ha elegido como tema a uno de los más grandes genios de la humanidad, a ese hombre prodigioso y estelar que a siete siglos de distancia sigue vigente: Santo Tomás de Aquino. Nos descubrirá el Doctor Barbé Pérez, seguramente, la vigencia de su inmenso tesoro, -de su obra inmortal.

Con ustedes, el -Doctor Barbé Pérez.

 

 

TRASCENDENCIA DEL HOMENAJE A SANTO TOMAS DE AQUINO

DOCTOR BARBE PEREZ. — Señor Presidente de la República; Señor Arzobispo de Montevideo; .Señor Decano; Autoridades presentes; Profesores; Señoras y Señores: la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de la República se honra honrando la memoria de Santo Tomás de Aquino como se honraría cualquier Universidad, en cualquier meridiano, pues honra al que mereció ser llamado "Doctor Común" por la universalidad de su doctrina y "Doctor Angélico" por la penetración de su inteligencia pues parece ser el hombre que tenía una inteligencia superior a los humanos.

Nuestra Universidad, aún antes de la extinción de lo que se ha llamado la Universidad Vieja, tomó un derrotero que no siguió la inspiración de Santo Tomás de Aquino.

Yo he de decir que cuando ingresé como estudiante en esta Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, que tenia entonces una magnífica biblioteca, quise leer algunas cosas sobre derecho en Santo Tomás de Aquino, directamente y me encontré con que esta Facultad no tenía la Suma Teológica. Fue comprada a requerimiento expreso del que habla, exigiéndolo de las autoridades que dirigían la Biblioteca de la «Facultad de Derecho y Ciencias Sociales.

Quizá esta Conferencia en la Universidad de la República indique la iniciación de una renovación en el Instituto, así como en mi experiencia personal el acceder al tomismo significó una renovación que me capacitó para enfocar ideológicamente la realidad contemporánea y me proyecta con esperanza y optimismo en el mundo nuevo que nace. Porque esta Conferencia no será ni puede ser una exposición del pensamiento de Santo Tomás de Aquino, aún limitado a lo filosófico y a lo jurídico, y no lo sería porque el tiempo no daría para exponer su magnífica doctrina.

La Conferencia va a ser otra cosa: como lo indica el sumario, es una referencia a algunas vivencias fundamentales que yo debo a Santo Tomas de Aquino en el plano filosófico y jurídico; yo, en cuanto Profesor de Filosofía —concretamente de Ontología y de Introducción a la Filosofía— y como Abogado y Jurista.

Por tanto, aquí trataremos sólo esos aspectos, mediocrizados en realidad, con respecto a Santo Tomás de Aquino; porque no trataremos del santo, ni del místico ni del teólogo, aunque merecerían ser tratados, pero no es hoy la oportunidad.

MI ACCESO AL TOMISMO

Yo mismo accedí al tomismo, yo no era tomista. Yo estaba, como toda nuestra generación, impregnado por la filosofía alemana que nos llegaba a través de Ortega y Gasset en la "Revista de Occidente"; y es bajo esa luz intelectual que comprendí que no encontraba la solución a las angustias fundamentales que un casi adolescente, en los inicios de la juventud, se planteaba sobre los grandes problemas que el hombre tiene de alguna manera que resolver: qué es el hombre; qué es el bien; qué es el mal; qué es Dios; qué es el espíritu; y por ese camino llegué al tomismo.

Llegué al tomismo de la mano de un intimo amigo, Profesor Enrique Grauert, una gloria nacional, desconocida...

(Aplausos)

.. .pero que dejó su obra que hoy puede ser estudiada sobre los temas fundamentales del conocimiento y de la ontología.

Es casi inconcebible lo que acaeció con nosotros. En 1934 llega Maritain al Uruguay. Nosotros éramos estudiantes, oímos sus conferencias en el Club Católico, y en el Paraninfo de la Universidad de la República. Y aquel hombre, en la cumbre de su prestigio, se aviene a que dos muchachos uruguayos sean dirigidos por él y en qué forma! El no sólo nos da la dirección, nos indica dónde debemos estudiar, sino que nos consigue los libros! y hace recoger en las librerías de rastro de París los libros que quedaban de los italianos, etc. del Siglo XIX para que contempláramos una auténtica biblioteca tomista como hay pocas, quizás, en América, y que no es mérito nuestro tenerla. Nosotros pusimos, eso sí, el dinero con gran sacrificio y comprando los libros a medias con Grauert. Poníamos nuestro dinero de estudiantes y logramos tener una biblioteca actualizada, completamente actualizada del tomismo.

Y puso no sólo eso, Maritain, puso al Profesor Ives Simón a nuestra disposición para dirigirnos y formarnos. Bajo esa dirección concursé para la Cátedra de Filosofía en Enseñanza Secundaria. Algún miembro del Tribunal encontraba un poco tendenciosa la formación; concretamente el Presidente —Gran Masón Grado 33— ya hizo un escandalete en la primera presentación.

Yo fui a mi padre, que era un hombre viejo de gran sabiduría y le dije que en esas condiciones yo no podía concursar. ¿Y saben lo que me dijo mi padre?: "Mira, debes seguir en el concurso ... (Interrupción)

(Entra a Sala el Señor Ministro de Educación y Cultura, Rector Interventor de la Universidad de la República Profesor Edmundo Narancio).

Estaba hablando de mi padre. Bien vale la pena hablar de él. Me dijo: "Mira, debes concursar porque es muy difícil que suceda que cinco hombres grandes se pongan de acuerdo para perjudicar conscientemente a una persona, más si este es un joven".

Seguí el consejo de mi padre, como lo he seguido en muchas cosas con muy buen resultado; y concursé. Ganamos el concurso Ardao y yo.

¿Y saben qué día me designaron? El 7 de marzo de 1942, la fiesta de Santo Tomás de Aquino. Santo Tomás viajaba en misión de servicio, iba al Concilio de Lyon llevando por su Santidad el Papa, como consultor y asesor, y cerca de Piperno, con las primeras luces del 7 de marzo de 1274, fallece. Y como ustedes saben, la Iglesia conmemora la fecha de la muerte porque es la fecha de acceso a la eternidad para los que creen, para los demás igual la Iglesia lo hace por eso, aunque ellos sostengan que no hay eternidad. (Risas)

ACTUALIDAD E IMPORTANCIA DE SANTO TOMAS DE AQUINO

Hoy trataremos la actualidad de Santo Tomás de Aquino, pues pese a que conmemoramos el séptimo centenario de la muerte del "Doctor Común" y "Doctor Angélico" éste mantiene incólume ¡su validez y se proyecta como el Doctor Común del mundo que amanece. Esto lo veremos ahora en esta Conferencia.

Yo me voy a permitir la única lectura en toda la Conferencia. leer un trozo de Guillermo de Tocco, que fue el primer historiador de Santo Tomás de Aquino, el que tenía muy cerca toda la documentación. Parece que el hombre no conociera mucho de lenguaje porque en el breve párrafo que voy a leer, ocho veces! emplea el término "nuevo" ¡Cómo seria de nuevo, entonces, Santo Tomás de Aquino. que Guillermo de Tocco en estas siete líneas, emplea ocho veces el término "nuevo"! Lo voy a leer despaciosamente y ustedes subrayen los "nuevos" que van apareciendo en esto y con respecto a qué, dice Guillermo de Tocco que es "nuevo".

"Tomás de Aquino planteaba en sus lecciones problemas nuevos, descubría nuevos métodos, empleaba nuevos argumentos, de tal manera que sus oyentes no podían menos de asombrarse con fruición intelectual de que enseñaba una doctrina nueva fundada en nuevas razones y, en definitiva de que Dios iluminaba al mundo por medio del hombre con rayos de nueva luz".

Todavía añade: "Cundió, pues, comunitariamente la opinión de que enseñaba y escriba nuevas doctrinas, inspiradas de nuevo desde lo alto para iluminar al mundo". (Guillermo de Tocco, Historia b. Thomas de Aquino: Vitae fontes, ed. A., Ferrua, Alba, p.p. 48 -49).

¿Qué significó y qué significa Santo Tomás de Aquino? Significa la culminación de nuestra cultura, la culminación de toda cultura, es el Doctor Común. Nosotros pertenecemos a una determinada cultura, la occidental cristiana, y en ella él representa la culminación. El responde a las dos raíces de nuestra cultura: la raíz racional expresada en el pensamiento griego, proyectada desde Tales de Mileto en el Siglo VII a.c. y culminada en el siglo V con las tres magnificas figuras de Sócrates, Platón y Aristóteles; aún, hoy, rectores del pensamiento en cualquier Universidad del mundo. Nuestra cultura tiene una raíz religiosa, que es la raíz judeo-cristiana, que la supongo conocida por todos y no vamos a entrar en sus detalles, pero se produce la confluencia en el Siglo I, y se manifiesta esta influencia en la concreción del pensamiento de San Agustín, Siglos IV y V de esta era. Y sigue el proceso y vienen otras influencias, y esto culmina en el Siglo XIII con la figura de Santo Tomás de Aquino, que es la absorción de todo el conocimiento, -quien enseña todo lo sabido hasta la época con una simplicidad extraordinaria y publica la "Suma Teológica" —esa misma que no estaba en nuestra Facultad de Derecho— como una síntesis para estudiantes; la Edición de la B.A.C. tiene diecisiete volúmenes. La, Biblioteca de Autores Católicos, la última que conozco. por lo menos en castellano.

Era una síntesis para estudiantes; parece que los estudiantes de entonces también estudiaban.

Esto fue posible por una triple circunstancia que favoreció potentemente en el comienzo del Siglo XIII, el apogeo de la escolástica y el surgimiento del tomismo. ¿Cuáles son estos hechos? El surgimiento de las universidades, el surgimiento de las órdenes mendicantes y la traducción de Aristóteles. Las órdenes mendicantes como por ejemplo los Dominicos, los Franciscanos, etc., que están también en el origen de nuestra Universidad, el Colegio de San Gerónimo es de los Franciscanos. Después viene la Casa de Estudios Generales, y tenemos a Larrañaga, representante de la Iglesia, en el surgimiento de nuestra Universidad. Luego los blancos con Oribe, que funda la Universidad Mayor de la República, con fuero propio en su jurisdicción. Vean que estamos hablando de gente que sentía muy de cerca la hispanidad y decía que tenía fuero propio la Universidad de la República y era un blanco. Y la concreta el colorado Suárez. Y allí, en los tres, en los programas proyectados por Larrañaga —la Iglesia— por Oribe, los blancos y por Suárez los colorados, la rectoría de la Universidad en el pensamiento está en los estudios filosóficos y teológicos, con Facultad de Teología. Después veremos qué pasó en el país para que eso no acaeciera y cómo es necesario traerlo hoy. si es que realmente esta Universidad ha de ser o no renovada.

Pero ¿qué pasó después del Siglo XIII? Inmediatamente después del Siglo XIII se produce eso que se llama el Renacimiento en el plano cultural, la Reforma en el plano religioso y la Revolución en el plano político; que es el mismo proceso histórico. Y entonces hay una corriente que "re-nace", es decir, vuelve a las fuentes meramente racionales de la cultura que Santo Tomás las había integrado. Pero estos se olvidaron. Estaban en reacción contra ese tipo de cultura de formación universalista y humanista auténtica que se había, expresado en Santo Tomás de Aquino. Pero otra corriente siguió bajo su influencia, y no vamos ahora a entrar en detalles, está la Escuela de Salamanca, —el Padre Suárez ,etc.— y luego un debilitamiento hasta que hace prácticamente un siglo, una gran inteligencia, pero una extraordinaria inteligencia desde el punto de vista científico, que fue León XIII, lanza la Encíclica "Aeternis Patris", y propone a la humanidad, ante los peligros de la deformación que se estaba dando en el plano de la educación y de la cultura en el mundo contemporáneo Siglo XIX, indica que el instrumento rector tiene que ser Santo Tomás de Aquino. Por qué. Lo era por esto mismo que estamos diciendo, porque era el hombre que había agregado a la tradición judeo-cristiana de nuestra cultura todo el bagaje que los paganos —utilizando la razón— habían aportado, integrando una síntesis magnifica. Por eso lo indica como el hombre que debe regir el pensamiento contemporáneo.

Observemos, esto que es muy importante. El que tenga tiempo y ganas, vaya esta noche y relea la Aeterni Patris. Y no pierda tiempo en el principio, y lea en el final y se va a encontrar que el Papa dice que para el progreso de las ciencias naturales, de la ciencia moderna, es necesario volver a Santo Tomás de Aquino. Hago meramente la indicación.

EL PROCESO DE NUESTRO PAIS EN EL ULTIMO SIGLO

La Encíclica "Aeterni Patris", es del 4 de agosto de 1879. Qué pasaba en ese momento en nuestro país? En nuestro país accede al Rectorado Alfredo Vázquez Acevedo el 18 de julio de 1880. No había pasado un año de la "Aeterni Patris". Ese acceder de Alfredo Vázquez Acevedo supone en el país el acceso del positivismo al ámbito de la enseñanza superior. La misma influencia positivista que había proyectado en la enseñanza primaria José Pedro Várela, y que había sido ya proyectada en la reforma, del estudio de las ciencias en la vieja universidad, la lleva al apogeo Alfredo Vázquez Acevedo. Ustedes que subieron por esa escalinata, (la de acceso al Rectorado de la Universidad), vieron que preside el busto de Alfredo Vázquez Acevedo y dice abajo de él: Rector. - 1880 - 1899". Veinte años de predominio del positivismo en la Universidad. Lo cual estaba muy bien porque la modernizaba y ponía a la altura de las exigencias de las ciencias del mundo contemporáneo de entonces. Sin embargo se equivocaron profundamente, y han dejado una huella que es necesario corregir, que es ésta: siguiendo el pensamiento de Augusto Comte con su ley de los tres estados —teológico, metafísico y positivo— creyeron que la etapa teológica y la etapa metafísica estaban superadas. Trajeron el positivismo y estuvieron bien, pero echaron abajo el estado teológico y el estado metafísico y como consecuencia en nuestra Universidad desaparecieron las Facultades de Teología y de Filosofía, aquellas que habían proyectado y realizado, repito, la Iglesia con Larrañaga, los blancos con Oribe y los colorados con Suárez.

Digo esto para que todo el mundo se sienta satisfecho y ninguno se sienta cohibido. Hago hincapié en la Iglesia y en los dos partidos tradicionales para que todos se pongan contentos. Además, está de acuerdo con la orientalidad que le gusta al señor Presidente ... (Hilaridad)

Esto es en cierto sentido, trágico. Porque, a ver si enfocamos bien el problema. En el mismo momento en que una mente rectora del pensamiento de nuestra cultura —León XIIIi— indica los peligros que se están afrontando, que indica el camino, nuestra Universidad agarra a contrapelo. Eso es lo importante. Faltó humildad, creían que lo sabían todo. Es cierto que elevaban magníficamente el nivel de nuestra Universidad; pero eliminaban, como dije, lo teológico y lo filosófico. Y ahí entramos en otra línea, surge enseguida la Facultad de Medicina; luego la de Matemáticas que se escinde luego en Ingeniería y Agrimensura; después la Facultad de Agronomía, etc. Surgen las figuras estupendas de Eduardo Acevedo, de Martín C. Martínez y muchos otros que nos dan esta Universidad de la cual nos sentimos orgullosos; porque nótese que estamos desarrollando no sólo el catálogo de las deficiencias sino también el catálogo de los méritos. Pero hay que marcar el catálogo de las deficiencias, sobre todo si, como se quiere hoy, hay que renovar esta Universidad de la República.

Qué pasó al final del proceso, en el ocaso del Siglo XIX? Intervino mi familia, hoy cité a mi padre y ahora, perdonen, voy a citar otro familiar. El gran enredo se armó en torno a la cátedra que era básica: que era la cátedra de Filosofía, porque ahí se centraba la discusión: se era positivista o no se era positivista. Ya llevábamos veinte años de predominio del positivismo. Y entonces el hombre que rompe con el positivismo y ocupa la cátedra de Filosofía es mi tío abuelo, don Ruperto Pérez Martínez.

Ocupa la Cátedra, renueva los programas, la desempeña durante cuatro o cinco años, se llama a concurso, él integra el Tribunal y saben quién gana el concurso? ¡Carlos Vaz Ferreira!, que significa la superación del positivismo en el país. Teóricamente, porque no significó la renovación de los estudios teológicos y filosóficos, superando la concepción comtista.

Tanto es esto así que don Carlos Vaz Ferreira debe quemar su vida y jugarse para lograr que en los años cuarenta, se le creara la Facultad. Todos dirán: "¡Pero por fin llegó la Facultad de Filosofía!", no, nada de eso, Humanidades y Ciencias. Y por ley, que en realidad era inconstitucional, lo nombraron Decano, y nadie protestó, y la Universidad tampoco, porque era un homenaje merecido a quien traía a nuestro ámbito la Facultad de Humanidades y Ciencias.

Sin embargo, no habíamos logrado lo que, en realidad, es absolutamente exigido por la evolución de los tiempos y de las cosas. El resumen es este juicio que tengo escrito acá y que voy a leer. Qué pasó en la Universidad cuando se crea la Universidad Nueva, ésta Universidad que es la nuestra ahora, y que estamos sufriendo las consecuencias y gozando las consecuencias: el positivismo era sustituido y nosotros nos jugábamos al positivismo; andábamos a contra flecha de la historia.

Yo cuando ingreso a la Facultad heredo esta situación. Ingreso a la Universidad tarde, al término del primer tercio del Siglo XX, en plena crisis del mundo moderno; se marca la Primera Guerra Mundial como la liquidación de la "Belle époque" y el cambio de las cosas; que en realidad eso perdura todavía hasta la Segunda Guerra y recién después de la postguerra, en el 45. podríamos ya estar marcando otros rumbos, pero ya se había producido, como ustedes saben, la revolución rusa, con toda su influencia en el mundo contemporáneo.

Yo accedí a la Facultad en ese momento. Estábamos, como dije, en plena crisis, pero crisis del mundo moderno —entiéndase bien— porque este es uno de los temas medulares que voy a desarrollar, pero hoy no; hoy no estamos para desarrollar, vamos a comentar simplemente.

REALISMO TOMISTA

Valor Ontológico y Trascendente de Nuestra Inteligencia

Santo Tomás de Aquino era realista. Hoy vamos a ver la alegría del realismo funcionando en el ámbito de la filosofía y en el ámbito del derecho. Se vino el idealismo moderno, bajo las dos formas: la empirista y la racionalista y nos trajeron este mundo moderno que a ustedes les gustará o les dejará de gustar, pero que está históricamente liquidado, y entramos, indudablemente, en el mundo nuevo. En este momento, es la era del realismo.

Ustedes saben que hay dos posibilidades para el realismo en el mundo contemporáneo: o se va al realismo marxista o se va al realismo tomista: y no hay otra salida, lo demás son perduraciones del pasado, y bellas nostalgias que se mantendrán quebrando las posibilidades del desarrollo hacia un auténtico florecer de la cultura.

Se ha agotado el idealismo, tanto el racionalista como el empirista y estamos frente a la crisis del positivismo. Entonces yo accedo al tomismo y en ello destaco tres puntos; el tomismo me afirma en el realismo; me ubica en la adecuada consideración de la ciencia moderna y me encuadra adecuadamente en el derecho.

Ese realismo tomista, que es la base de todo el problema, me sostiene durante cuarenta años de lucha —desde 1934 hasta ahora— y me proyecta con certeza y optimismo, como ya dije, hacia el futuro inmediato y mediato.

Por eso mi agradecimiento sin limites a Santo Tomás de Aquino .

Entramos, entonces, al tema que habíamos proyectado, que Uds. tienen en el sumario.

Hay un tema que es central, que es el valor ontológico y trascendente de nuestra inteligencia. Acá se juega todo. Ese fue el gran pecado del mundo moderno, el que se manifiesta en el "cogito ergo sum*', "Pienso, luego existo" de Descartes que marca precisamente eso, que el objeto de nuestro conocimiento no es el ser y la realidad, sino mi pensamiento y que sólo llego al Ser y la existencia como una consecuencia razonada no por captación directa del Ser y de la existencia. Con ese enfoque quedamos encerrados dentro de nosotros mismos y como no podíamos salir por el camino de la Inteligencia, salimos por el de la voluntad, y Goethe lo manifiesta claramente afirmando: "En el principio era la acción". Yo, perdonen. creo más en San Juan. Y saben lo que dice San Juan?, aquel que se simboliza por el águila, que mira desde arriba y desde lejos y dice: "En el principio era el Verbo y el Verbo era Dios".

Todos sabemos que esa primacía de la acción en el mundo contemporáneo nos trajo todas las consecuencias: del pragmatismo, del nazismo, del marxismo y todas las demás que estamos padeciendo; somos las víctimas de esa concepción voluntarista y ello porque no había una salida por el camino de la inteligencia, porque se había cerrado con el simbólico "cogito ergo sum".

Pero a mí, a mi personalmente, influido por la filosofía alemana, me salvó Santo Tomás de Aquino y me trajo al realismo. Me mostró que la inteligencia llega al ser, pero ¿cómo llega al Ser? Llega al ser de las cosas sensibles. Yo conozco las cosas sensibles y luego mi intelecto agente abstrae de la imagen sensible lo que ésta tiene de inteligible y se lo presenta al intelecto posible; y el intelecto posible teniendo frente a si algo que es similar a su naturaleza, conoce y capta la esencia de lo conocido y forma luego la idea, y ha llegado al ser de las cosas sensibles.

¿Y cómo accedo a lo que no es sensible? Por un conocimiento negativo y analógico. Yo ni a mi propio espíritu lo conozco, yo digo de mi propio espíritu que es in-material, que no es como la materia, que no es material. ¿Cómo es? Ah! Yo qué sé. sé que no es material Los atributos que le doy a la materia no se los puedo dar al espíritu.

Y accedo también mediante un conocimiento análogo. Digo por ejemplo de Dios que es infinitamente bueno. "In-finitamente", digo que no tiene fin. No sé que es "in-finitamente" pero sí que no tiene fin. Y lo mismo acaece con el calificativo "bueno" que es una noción análoga. Puedo decir, por ejemplo que el agua es buena, que mi madre es buena y que Dios es bueno; ¿estoy hablando de lo mismo cuando me refiero a la bondad del agua, a la bondad de mi madre, y a la bondad de Dios? Son nociones análogas; están bien empleadas pero el término empleado no es un término unívoco que se tome siempre de la misma manera; no es un término equivoco que se toma inadecuadamente si no que es un término análogo que se toma adecuadamente pero no de la misma manera. Y yo por ese procedimiento, apoyado en el realismo y partiendo humildemente de las cosas sensibles porque yo soy un animal —por suerte racional y además bautizado, resulta... (Hilaridad)

...y no, no es chica cosa, ¿verdad. Porque hay muchos que son animales racionales y se quedaron ahí pero Dios me hizo el don de la gracia que podía no habérmelo dado, pero me lo dio, que no lo merezca es otra cosa y que sea debidamente acreedor a ese regalo... pero que el regalo es grande no cabe ninguna duda.

¡De manera qué cómo no va a ser mi agradecimiento al realismo tomista? Del realismo de nuestra Inteligencia no se puede hacer una demostración porque es evidente. La vista ve el color. Demuéstreme que la vista ve el color. Qué demostración quiere que le haga. Mire y ve el color. La inteligencia capta al ser y lo único que hay que hacer es aclarar los términos para que la gente se dé cuenta que efectivamente es así. No lo voy a desarrollar aunque lo tenia acá para desarrollar. La negación de este valor conduce al empirismo, al idealismo y a dificultades insolubles; y por reducción al absurdo, hace absurdos el objeto, la idea, los principios, el acto de pensar y la inteligencia. Y hay una defensa directa, que es explicar los términos para comprender mejor; tanto la Inteligencia como el rol primordial del ser en toda idea, en todo juicio y en todo razonamiento. Indico, el que tenga ganas de estudiar que vaya y estudie. Y el que lo sabía, que lo refuerce esta noche, si queda con ganas.

Bien. Pero dice el sumario: "Valor ontológico de la Inteligencia. Consecuencias". ¿Cuáles son estas consecuencias? Es nada menos que toda la ontología tomista. Como ustedes comprenden, no puedo darlo aquí.

DATOS PRIMEROS DE LA INTELIGENCIA

Pero, cuáles son, de todos modos, los datos absolutamente primarios de la inteligencia desde el punto de vista de la inteligibilidad, de la existencia, de la acción. Yo. como estoy dando vivencias mías —ustedes vieron que esto es una confesión— que estoy haciendo el elogio de lo que me pasó a mí; no el elogio: el comentario de lo que me pasó a mi. El elogio es para Santo Tomás de Aquino y los buenos amigos que me llevaron al tomismo. No es para mí. Yo fui el que, por suerte, tuvo la fortuna de dar con esa guía en mi camino.

ESENCIA Y EXISTENCIA

Ustedes saben que desde el punto de vista de la inteligibilidad, lo que la inteligencia capta es la esencia de la cosa; pero inmediatamente capta la distinción entre esencia y existencia. Bueno, yo les voy a decir lo que a mi me sirvió esto. A mí, a un tomista que tuvo que enfrentar el problema del existencialismo... Ustedes recuerdan que el existencialismo se nos vino con motivo, sobre todo, no sólo porque ya estaba, pero se manifestó socialmente, diremos, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. La gente allí había visto en la guerra, lo que era morir y lo que era sufrir, y entonces empezaron a decir, y a notar que lo importante no era decir "el hombre es un animal racional"; eso parece muy lindo para una Academia, dicho en una clase, etc.; importante es que a mí me duele esto, que no tengo recursos, que quiero a esta mujer, que tengo estos hijos, que odio a tal otro; que el otro me tiene rabia! esos actos de existencia, son los que a mí me hacen ser el que yo soy y yo soy distinto de usted, de usted y de usted, precisamente porque los actos de existencia nuestros son distintos. La esencia es la misma —usted es animal racional; yo soy animal racional, él es animal racional—, pero los actos de existencia son distintos. Yo tengo tres hijos, usted tiene nueve, eso debe repercutir; por lo menos en el presupuesto. Son actos de existencia que nos concretan.

Bueno, ustedes saben que a los existencialistas les gustaba la angustia, la náusea, etc.; toda esa serie de cosas, que efectivamente se dan, lamentablemente se dan. Yo creo mucho más en los actos de existencia en la caridad y creo en aquel relato de cómo va a ser el juicio final. Cuando a mí me llamen a rendir cuentas, me van a decir: "Venid, benditos de mi Padre al Cielo que os tengo reservado, porque tuve hambre y me diste de comer, porque tuve sed y me diste de beber..." Son mis actos de existencia con el prójimo los que me van a dar o me van a quitar el perdón, porque además a los que los echan, los echan por lo mismo: "Idos malditos, porque tuve hambre y no me diste de comer; tuve sed y no me diste de beber". Actos de existencia. Bueno, este tomista, frente al existencialismo, estaba muy tranquilo, porque ya Santo Tomas de Aquino le había enseñado, siguiendo el pensamiento de Aristóteles, que el Ser se compone de esencia y de existencia. Es cierto que los actos de existencia me concretan a mi y me hacen ser yo el que soy. Y eso estaba muy bien que se le dijera a un mundo excesivamente racionalista e idealista como el mundo moderno; pero lo que se olvidaba es que los actos de existencia tienen que ser de acuerdo a la esencia; que si yo me propongo vivir tres años abajo del agua, porque estoy cansado de los hombres y no tengo el pensamiento de Bismark que se refugiaba en la amistad con el perro... "Cuanto más conozco a los hombres más amo a mi perro", decía Bismark. Yo digo: no; voy a ser más profundo, me voy a ir debajo del agua, ustedes saben que no duro ni dos minutos y me muero porque los actos de existencia son de acuerdo a mi esencia. Y lo que digo esto en un ejemplo burdo, sirve para cualquier acto. Ahora quieren 'transformar todo; por ejemplo estos inventos que nos están trayendo sobre el sexo. El sexo existe desde que existe el hombre. Ya Adán tiene sexo; se sabe y Eva también. Se sabe. Además Dios en la Biblia dice: "creced y multiplicaos"; eran dos, nada más, y ya les dijo: "creced y multiplicaos". Pero ahora hemos descubierto yo qué sé cuántas cosas nuevas. Estaba diciendo esto del existencialismo; cómo eso tiene que armonizarlo dentro de la esencia. Nosotros somos un animal racional, que se rige por la razón; y no somos un mero animal de manera que usted no puede tomar el comportamiento animal sexual del hombre de la misma manera que toma el comportamiento sexual del animal, por una razón muy simple; porque la relación sexual y el sexo en el animal está vertido hacia la especie, y el hombre es el único animal que cuando termina la capacidad de reproducción, es decir el volcarse hacia la especie, entra en la segunda vida espiritual. Hay un magnífico libro de un alemán que se llama "La vejez, la segunda vida del hombre". Porque es el hombre que ya no está volcado hacia la especie, está volcado hacia otra cosa: hacia la caridad. Pero no voy a insistir por ese lado.

LA SUBSTANCIA Y EL ACCIDENTE

El otro problema fundamental de la ontología, recuerdan, la inteligencia, capta la esencia y distingue la esencia de la existencia; desde el punto de vista de la existencia distingue entre la sustancia y el accidente, que la sustancia es, ante todo, lo que existe: el sujeto de acción. Pero no la desarrollaré.

LA POTENCIA Y EL ACTO

Pero voy a desarrollar otra cosa. Desde el punto de vista de la acción Santo Tomás me enseñó la estupenda doctrina de la potencia y el acto. ¿Ustedes recuerdan? Voy a ser muy breve. Había que explicar el cambio. El problema estaba planteado desde Parménides y Heráclito; no se salta del problema y personas inteligentes como Engels, Marx y Lenin estudiaron esos temas y tienen sobre él magnificas tesis doctorales porque son los imbéciles los que creen que los temas filosóficos no tienen importancia, y que se va a la acción sin pensar primero. Primero se piensa, porque el hombre sigue siendo un animal racional por más que los desvirtúe y venga el idealismo y demás. De manera que estas tesis doctorales, que vale la pena, además leerlas, son muy importantes.

Bueno, del problema que estaba planteado entre Heráclito y Parménides, ¿cómo se salía y como se explicaba el cambio? Vino el genio de Aristóteles, que después lo toma Santo Tomás y dice: "Bueno, mire, se sale siempre sobre la base del ser, ".Se pasa del ser en potencia al ser en acto y ese pasaje de la potencia al acto es el cambio. Entonces todo cambio, todo proceso de cambio se explica por las nociones de la potencia y el acto. ¡Cuidado! Con la primacía del acto, y, fundamentalmente, del Acto Puro, que es Dios; donde no hay ni sombra de potencia. Es tan Acto Puro que los que están acá y hoy en Misa, recuerdan que cuando llega el Sanctus, se unen a los santos que cantan "Santo, Santo" y no terminan nunca. Porque Dios es infinito y nunca acaban de admirar la santidad de Dios. Y lo digo de la santidad de Dios, podría decir de la Belleza, de la Bondad, etc. Evidentemente es así porque es el Acto Puro.

La primacía es del acto. Esta noción a mí me sirvió; les voy a decir cómo. Este tomista vivió tranquilo en el avance ideológico del marxismo que es enormemente atrayente para la gente no formada. Y por eso usted se pregunta ¿por qué la gran mayoría de los intelectuales son marxistas? y yo contesto, porque no le hicieron caso a León XIII, que dijo que había que tomar como guía a Santo Tomás; hicieron caso a Alfredo Vázquez Acevedo y a otros como él que se apoyaron en el positivismo levantando el nivel desde el punto de vista científico, empiriológico, pero no filosófico y teológico. Pero yo no. Yo con la doctrina tomista me quedé muy tranquilo en la estimación del proceso dialéctico. Digo así; hay evidentemente todo un proceso dialéctico, desde luego, de transformación, pero con la primacía del Ser. No es la mera evolución, porque si no estamos en aquello de Goethe: "En el principio era la acción". No es tan sólo accionar.

. Santo Tomás nos enseñó —perdónenme el paréntesis— en qué consiste la contemplación. Que uno va al cielo y contempla intelectualmente y entonces se embelesa con esa contemplación y no ve otra cosa que a Dios y está en el gozo permanente de su contemplación. Eso es posible por el camino de la inteligencia y por eso San Juan dijo: "En el principio era el Verbo y el Verbo era Dios". Pero el marxismo afirma otra cosa, y está equivocado.

Una manera de combatir al marxismo es fundar universidades con auténtica formación filosófica, que prepare a los hombres ideológicamente para enfrentar este problema que es muy importante.

Y si quieren otra digresión, yo fui el primer profesor de este país, en el Instituto Alfredo Vázquez Acevedo (IAVA), en los cursos de Preparatorios 2do. Metafísica, y Moral, que di en cada curso, durante un mes, filosofía del comunismo; daba las nociones de materia, de espacio, de naturaleza, la antropología, la concepción de la vida del espíritu, etc., toda esa serie de cosas en la concepción marxismo. No era una exposición en favor ni en contra, y se me llenaba la clase de muchachos. A mis discípulos les hacia este argumento: ustedes van a vivir en un mundo donde está el marxista. En este momento ustedes saben que en el planeta de cada tres habitantes uno dice que es marxista o cree que es marxista. Y como usted no los va a echar del planeta —no los puede echar del planeta; son muchos para echarlos del planeta— lo único que hay que hacer es saber si usted los combate o no los combate. ¿Cómo? Hay muchas maneras de combatirlos, pero entre seres racionales... deben primar las exigencias racionales. Porque el comunista, antes que ser comunista es hombre. Usted tiene, primero, que respetarlo como hombre y después lo discute como comunista. Y si tiene que tomar alguna medida policial también la toma contra el comunismo, si usted entiende que hay que salvar ciertas cosas; está perfectamente bien, pero sobre la base de que primero está estudiando el problema y está comprendiendo al hombre.

Me remito a un libro magnífico que está a disposición . Este libro se llama "La Filosofía del Comunismo" de Mc. Fadden, tiene un prólogo de Monseñor Fulton Sheen quien explica que teniendo Mc. Fadden que hacer la tesis del doctorado, le dijo: "Mire, escriba sobre la filosofía del comunismo porque sobre esto nadie sabe nada. Entonces escribió sobre este tema, en dos partes; es interesantísimo leerlo. Usted lee primero la exposición tal cual de los textos de los autores marxistas y después la refutación de acuerdo al pensamiento tomista. Fue tan importante el trabajo de este Profesor, en su tesis de doctorado, que el gobierno norteamericano no permite que ningún hombre, en representación del gobierno norteamericano, salga al exterior, si no conoce el libro de Mc. Fadden; es decir, para que no esté sujeto a la captación ideológica.

Iba a hablar de las cuatro causas del cambio, etc. pero si lo hago nos vamos a ir demasiado lejos. Todavía no he entrado en el aspecto jurídico del problema.

UBICACION DE LA CIENCIA MODERNA EN EL CUADRO DE LOS CONOCIMIENTOS HUMANOS

Hay otro tema importantísimo. Yo enfrentaba, al acceder a la Universidad, una Universidad positivista, a la que ya le he hecho el elogio, era magnífica; sigue siendo magnífica; comparativamente muy buena, aunque tiene, como todas las cosas de este mundo deficiencias; pero, de cualquier manera, es muy buena. Limitada a lo científico en el sentido moderno, ella nos presentó el problema de la ubicación, valoración subordinación de la ciencia moderna en el cuadro de los conocimientos humanos.

Me referiré muy someramente al enfoque que me dio el tomismo de esa ciencia que, teniéndonos a todos enorgullecidos, es tan apasionante que muchos, como los seguidoras de Moisés, convirtiéndola en becerro de oro, terminan adorándola en sustitución de Dios.

Yo siempre he pensado —perdón esta digresión— que Cristo vino en una época del mundo donde no había ni ciencia ni técnica moderna; como para darnos el ejemplo de que no había que entusiasmarse mucho con la técnica y con la ciencia, que él no la tenía y cumplió toda su misión.

Pero la ciencia es algo muy precioso, el propio Papa lo dice en la Aeterni Patris. Vuelvo atrás; lean la última parte del Aeterni Patris, en donde se sostiene que para el progreso de las ciencias naturales la guía es Santo Tomás de Aquino. Porque hay en el tomismo un enorme respeto por la ciencia en el sentido moderno con una muy adecuada valoración y ubicación, al esclarecer su subordinación a las dos ciencias de explicación, que son la Filosofía y las Matemáticas.

Veamos dónde está ubicada en el cuadro general de los conocimientos humanos esta ciencia moderna porque aquí está otro de los puntos fundamentales en que debe producirse la reforma de la Universidad. Ya indiqué uno: acá tenemos que volver a la rectoría de las Facultades de Teología y de Filosofía. Y por si alguno se pone nervioso y dice: "Bueno, está hablando en católico", digo que en muchas universidades europeas y americanas tienen no una sino tres o cinco 'Facultades de Teología"; una Facultad judía, una católica y una protestante; y aún una budista o una musulmana. Porque no se trata de hacer prosélitos; los prosélitos se hacen en otro tipo de acción; hay gente que se encarga de eso, pero esa es otra tarea; la Universidad es otra cosa. De lo que se trata, es que en plano intelectual, a nivel universitario, se aprecia la trascendencia de los valores religiosos en las culturas. Esto es lo que es necesario.

Una vez, en una famosa discusión en un Consejo, —yo actuaba como Asesor Letrado de ese Consejo— estaba un señor formado en la "14", de esos que escriben Dios —nombre propio— con minúscula. Yo estaba haciendo asesoramiento jurídico, recurrí a textos bíblicos, expresé: "Porque como dice la Biblia, tal cosa", etc. Y este hombre, como para apabullarme, me dijo: "Yo no conozco ni leo la Biblia". Como para decirme: "bueno, a este lo liquidé". A pesar de que no era Consejero sino Asesor —no estuve muy correcto— le dije; "Eso lo único que demuestra es su ignorancia". (Hilaridad)

Ustedes saben que el ser es el objeto de la inteligencia. El ser de razón lo estudia la Lógica, del punto de vista formal y material; al ser real lo estudia la Filosofía Especulativa. En el tercer grado de abstracción, la consideración del ser en cuanto ser la realiza la Metafísica; en la Crítica estudia la posibilidad del conocimiento del ser, en la Ontología el estudio del ser en general en la Neumología el estudio del ser espiritual y en la Teodicea el estudio del ser total. En el segundo grado de abstracción se estudia el ser en cuanto cantidad. Ahí está la Filosofía de las Matemáticas en su sitio. Y en el primer grado de abstracción se estudia el ser en cuanto sensible.

Los actos humanos se estudian en la Filosofía Práctica; hay que distinguir el actuar y el hacer, el actuar lo estudia la Ética y el hacer lo estudia la Estética. Y como nosotros vamos a referirnos a la virtud de justicia dentro de un ratito, señalo que ésta está ubicada dentro de los actos humanos, ahí.

La ciencia moderna considera el ser sensible. Cuando el ser sensible se considera como "ser" sensible, por la inteligencia, ontológicamente, la rama del conocimiento pertinente en la Filosofía de la Naturaleza; y cuando se estudia intelectualmente pero del punto de vista meramente empírico, sensible, son las ciencias empiriológicas. Estas ciencias magnificas del mundo contemporáneo, que no habían existido antes, sobre todo en este tipo especial. Consideran al ser en cuanto sensible y surgen las ciencias empiriológicas en las que hay que distinguir dos tipos; ciencias empiriomórficas y ciencias empirioesquemáticas. Por un lado, las ciencias empiriométricas, que son las que consideran el ser sensible del punto de vista meramente empírico y lo interpretan o lo leen matemáticamente, es decir, un poco a contrapelo del proceso natural de la inteligencia. Pero sin embargo son las que nos han dado el magnifico desarrollo del mundo moderno. Esta ciencia se viene desarrollando desde hace cuatro siglos pero no ha culminado por cierto. Estamos en la época atómica gracias a este tipo de conocimientos. Es decir, la lectura matemática de una realidad sensible. Por ejemplo, una pareja está contemplando la noche, emocionada. Es estupendo, pero si van a hablar con un profesor de Cosmografía, entonces los llena de fórmulas matemáticas para expresar esto mismo: los astros colocados así se están moviendo de esta forma, bajo esta relación matemática etc. Es lo mismo pero leído matemáticamente. Claro emocionalmente es preferible que sea como lo hacen las parejas, pero lo que hace progresar la ciencia no son ellos sino la consideración físico matemática de esa realidad. Estas ciencias, en cuanto matemáticas están subordinadas a las matemáticas; y por lo tanto, a la Filosofía de las Matemáticas. Mientras que las ciencias empirioesquemáticas son también empiriológicas, pero están referidas a objetos que no se pueden tomar en lo esencial del punto de vista de la cantidad: así la Biología, la Sicología, la Sociología; en ellas lo que prima es la totalidad del ser vivo, la totalidad del psiquismo, el núcleo social en el cual se está actuando; y estas ciencias, si bien pueden tener un aspecto cuantificable, como lo tienen hasta muy intenso la Sociología, la Sicología y la Biología lo que les es propio se subordina a la Filosofía de la Naturaleza, y esto es lo que, aquí, en esta Universidad, falta.

Supongamos un buen profesor de Física, -ese que hemos tenido, ese que es muy bueno, que enseña magníficamente Física, ya sea a nivel Secundario -1° o 2° Ciclo- a nivel de enseñanza técnica o de enseñanza universitaria- pero pregúntenle cómo concibe el espacio, el tiempo, la materia, la cantidad continua y discontinua, probablemente le dirá: "Ud. qué problema me trae". Y no hay una Facultad de Filosofía debidamente formada que le pueda dar lo que ese hombre puede exigir. No digo que ese hombre haga los cursos de la Facultad de Filosofía, sino que pueda investigar en su materia. Lo que estoy diciendo del físico matemático lo puedo decir del biólogo, del psicólogo y del sociólogo.

Estamos con una Universidad degollada y donde el enorme valor -vuelvo a reiterar- y el prestigio de Carlos Vaz Ferreira permitió, solamente, el surgimiento de una «Facultad de Humanidades y Ciencias", no lo que tenía que ser para lograr estas soluciones que estamos indicando.

Hasta aquí lo que me proponía decir sobre temas de Filosofía, que no es que sea mucho en homenaje a Santo Tomás de Aquino, pero son las vivencias de un oriental con respecto a Santo Tomás de Aquino.

EL DERECHO COMO OBJETO DE LA JUSTICIA

Estoy narrando, lo que me pasó en mi vida tomando como base al tomismo; pero, además, este oriental es también jurista. Voy a indicar cuál fue la gran revelación cuando vine a la Facultad. Yo ya estaba convertido, ya era tomista a esa altura de los acontecimientos, y desde luego quería saber lo que decía Santo Tomás de Aquino sobre el Derecho. Y fue cuando me encontré con que la Biblioteca no tenia la Suma Teológica. La compraron porque yo lo pedí. Entonces recurrí a Cathrein. Los compañeros juristas sabrán que es un eminente autor tomista. Me enseñó que el Derecho es el objeto de la justicia, nada menos que eso! Yo jurista, llevo cerca de cuarenta años siendo un hombre que está al servicio de la justicia, no al servicio de la iniquidad, no al servicio del interés, no al servicio del cliente, no al servicio de los honorarios sino al servicio de la justicia. Cuando lo que el cliente busca y exige es la justicia, yo soy Abogado de mi cliente. Por suerte, esto lo puedo decir con orgullo, nunca he estado al servicio del cliente, jamás, -y he defendido muy bien a algunos clientes- pero en cuanto el cliente estaba en la búsqueda de la justicia, como me enseñó Santo Tomás de Aquino.

Es decir, que frente a una Facultad de Derecho positivista -aunque con magníficos docentes- pero con esa formación científica y filosófica, yo aprendí que el Derecho es el objeto de la Justicia y que la Justicia consiste en dar a cada uno lo suyo. Es decir, que el objeto del Derecho no es la norma jurídica, como muchos creen, no es el resultado de los hechos sociales, económicos y políticos como ciertas tendencias -el marxismo, etc.- nos quiere enseñar y nos quieren enseñar hoy en día. No; el Derecho es el objeto de la justicia.

LA VIRTUD DE JUSTICIA

Y qué es la Justicia? La Justicia es una virtud moral. Uds. recuerdan, que hay cuatro virtudes fundamentales: la templanza, la fortaleza, la prudencia y la justicia; naturales son. no sobrenaturales. Si usted me perdona, si usted no está apurado señor Presidente, yo voy a hacer un pequeño relato de lo que hacía con los alumnos del Instituto Batlle y Ordóñez (IBO). El IBO queda frente a la Iglesia de la Aguada. Tenía discípulos judíos, agnósticos, católicos y algún protestante. Yo llevaba a toda la clase a la Iglesia de la Aguada. Iba todo el mundo enfrente, no había problema. Algunos se persignaban y otros entraban muy tranquilos, como si fuera una cancha de bochas. (Hilaridad) — Yo lo que les iba a mostrar era esto: que allí hay cuatro columnas que sostienen toda la cúpula, cuadradas y que tienen arriba cuatro pinturas -muy malas ellas desde el punto de vista estético- que representan, justamente, esto: la templanza, la fortaleza, la prudencia y la justicia, la justicia, esta virtud mía! Yo le decía a los muchachos: "Miren: si el mundo hubiera terminado con los griegos, este edificio terminaba acá; pero después, como resulta que vino el cristianismo, el cristianismo le agregó sobre esa base de las cuatro virtudes fundamentales, el orden sobrenatural; culminó el edificio donde la luz viene de arriba, si ustedes miran arriba hay una palomita -que, para los que no saben significa eel Espíritu Santo que ilumina el mundo- porque toda la luz viene de arriba y toda luz viene de Dios. Pero el edificio está apoyado en las cuatro columnas -las cuatro virtudes naturales-porque si no todo el edificio, la luz, la bóveda, se viene abajo. Y allí está la Justicia, y yo, al igual que todos los de esta Casa, somos gente al servicio de la Justicia. Esto es lo importante que me enseñó Santo Tomás. Pero miremos un poco más cerca a la Justicia. La Justicia está en la voluntad para hacer que ésta salga del egoísmo o amor propio desordenado y dé así al prójimo lo que es debido, dar a cada uno lo suyo. Las otras tres virtudes miran a la perfección individual concreta, hacia adentro, la justicia se abre hacia el prójimo. Es soberbio, ¿eh? Por eso yo estoy orgulloso de haber dedicado mi vida no sólo a ser Profesor de Filosofía sino a enseñar Derecho y a vivir el Derecho en la lucha a veces amarga, cruenta y dura de andar traspirando detrás de los expedientes y los procedimientos y obstáculos y contrapartes. Porque somos la profesión de la contraparte. Por eso cuando la gente me dice: "Le van a llevar la contra", y a mí me lo dicen, a mí que soy Abogado que ya sé que tengo una contraparte, y si no la tengo me la nombran de oficio. La Justicia es una virtud moral, y Santo Tomás de Aquino distingue entre las virtudes morales adquiridas y las virtudes morales infusas. Aristóteles hablaba sólo de las virtudes morales adquiridas. Es un "habitus" de actuar realizando el bien en ese plano. Además, existe la virtud, que Dios infunde. La virtud moral de Justicia adquirida está conexa con la prudencia, que es la que dirige. Mientras que la virtud moral infusa está conexa con la caridad -y resulta que por ahí Santo Tomás de Aquino me volvió a abrir el horizonte. No sólo era yo un hombre al servicio de la Justicia sino que esa Justicia me dejaba conectado con la Caridad, que quiere decir amor. Y si se piensa bien el hombre es animal racional, es decir, porque piensa y porque ama porque tiene inteligencia y voluntad; ya en la inteligencia Santo Tomás me había regalado el realismo y resulta que en el plano de la voluntad me llevaba, en una cosa mediocrizada como es la justicia, me llevaba hacia la Caridad. ¿No voy a estar agradecido y no voy a hacer este homenaje en el 7° centenario? ¿Y voy a creer que está muerto, que esta noche estamos homenajeando a un difunto? Estamos conmemorando a un hombre que -ya lo vamos a decir dentro de un momento- tiene que ser la antorcha del mundo que se abre o el mundo que se abre va a fracasar, como esta Universidad fracasó en 1880 porque no hizo caso de un documento público que había salido un año antes y que se llamaba el "Aeterni Patris" y que indicaba que la guía de estudios era Santo Tomás de Aquino.

Hay cuatro especies de Justicia. La Justicia conmutativa, o sea, a cada uno hay que darle lo suyo lealmente. Si usted, es almacenero -como dice ahora la propaganda de la orientalidad- hay que darle mil gramos y no ochocientos y hay que darlos... (Hilaridad) — Y hay que darlos convencidos de que eso es una exigencia de la Justicia conmutativa.

Luego está la Justicia distributiva. Ésta obliga al Estado a proceder con justicia; es decir, a tratar desigualmente porque no todos son iguales. Esto es texto constitucional. El artículo 8 de la Constitución dice que todos los hombres son iguales ante la ley, salvo las virtudes y los talentos. Es decir, no sólo en la voluntad somos diferentes; en las virtudes y en los talentos también somos diferentes; y hay que tratarnos diferente y lo dice el texto constitucional. De manera que en una [¿visa?] de Estudios de Derecho, podemos decir que nada menos que a nivel constitucional hay que tratar desigual lo que es desigual y lo que es desigual por esfuerzo -algunos por don de Dios- indudablemente a unos les da más inteligencia que a otros etc., pero en el otro, en el de las virtudes eso es por esfuerzo propio de su voluntad porque si no la decadencia es inmediata.

Luego tenemos la Justicia legal o social, la que está de moda ahora en el mundo moderno, que apunta concretamente al bien común. Y no voy a insistir ahora en esto, aunque fue otro de los grandes regalos que me hizo Santo Tomás de Aquino. Me enseñó lo que era el bien común. Aquí, en esta Facultad entonces dominada por la ciencia del Derecho privado, siendo ámbito del derecho privado el bien propio, muy respetable; pero está lo otro que es el bien común. Por ejemplo, en una familia debe lograrse el bien común de la comunidad familiar. En una región, por ejemplo, nosotros ahora integrados con la Argentina y el Brasil etc. en la región, debemos lograr el bien común regional. En un ámbito más amplio, el bien común latinoamericano, después el bien común mundial, en la sociedad de naciones, etc.

Y ustedes saben que para la concepción tomista, está el bien común, que es toda la Iglesia universal presidida por Dios y todos sus integrantes —que es el destino de los hombres. A ese bien común todos estamos llamados a gozarlo y a disfrutarlo, no sólo el bien individual. Pero no insisto en ese ángulo, abro simplemente la ventana para ese conducto.

Luego tenemos la exquisitez de la Justicia, que es la equidad o epikeia. La equidad, esa forma de Justicia que es la más elevada y es la que atiende no sólo a la letra de las leyes sino también a su espíritu a la intención del legislador, a las circunstancias excepcionales particularmente difíciles, aflictivas, aquélla que considera que el summum jus puede ser la summa injuria, que se puede afectar a la gente precisamente porque se aplica el derecho fría y secamente, porque además existe una forma delicada y sutil de Justicia que es la equidad. Ya reconocida por Aristóteles en el plano meramente natural; luego Santo Tomás de Aquino la perfecciona, porque esta virtud, para él, es más conforme con la sabiduría y con un notable buen sentido, mira a la ley concreta. La epikeia tiene una semejanza con la Caridad. La Justicia debe ser vivificada por la Caridad —nos enseña Santo Tomás de Aquino— porque la Justicia considera al prójimo como otro, dar a cada uno lo suyo; y la epikeia, la equidad nos lleva a considerar al otro como prójimo. Aristóteles miraba al otro como otro, y ya era bastante; sacaba al hombre del egoísmo y por la virtud de Justicia lo volcaba hacia el otro, pero Santo Tomás nos muestra que el amor, la caridad, nos tiene que hacer ver en el otro a uno mismo. Ama a tu prójimo como a ti mismo, dicho en lenguaje bíblico y popular.

 

LA LEY COMO PRESCRIPCION DE LA RAZON PARA EL BIEN COMUN

Iba a hablar de la ley, pero no hablo de la ley porque ya hice una referencia. La ley —me enseñó Santo Tomás desde que entré acá— es una ordenación o prescripción de la razón para el bien común dictada y promulgada por aquel que debe velar por la comunidad. De manera que aprendí desde que entré acá que hay leyes que no son leyes, si no están dictadas por una exigencia racional para el bien común. Y entonces, que se diga, por ejemplo que el aborto es o no es delito etc., usted lo podrá decir como legislador; pero vamos a ver cómo lo analizamos desde otro ángulo para saber si eso es una ley o no es una ley. Y si esas exoneraciones en cierto tipo de actividad caben o no caben, para un jurista, dentro del concepto de la ley; y sobre todo, me enseñó que toda ley, toda ley, es para el bien común, que esta es la aspiración última de la ley. Pero no voy a entrar en eso.

EL JUSNATURALISMO REALISTA

Voy a entrar ahora, y para terminar, a tratar del jusnaturalismo realista. Es lo que en el derecho me enseñó el realismo de Santo Tomás, y que yo le enseño a mis alumnos en las clases, y creo que los hago compenetrar con él y si acá tengo presente a alguno de los alumnos que ha seguido este curso o que han seguido un curso anterior, sabrán si esto que voy a decir acá no se lo conocen al dedillo; pero acá, simplemente, lo voy a sintetizar. Es decir el Derecho consiste en dar a cada uno lo suyo de manera que nosotros para actuar adecuadamente en derecho, tenemos que elevarnos a la virtud de Justicia, y para elevarnos a la virtud de Justicia tenemos que estar considerando el problema desde el punto de vista moral. Una auténtica moral, que fue lo que me enseñó Santo Tomás, tiene que tener una base metafísica. Los fundamentos metafísicos del orden moral son ineludibles. Y a su vez ese orden metafísico, tiene un fundamento teológico en la concepción de Santo Tomás de Aquino y en la realidad, aunque algunos no lo admiten. Algunos tienen pocas alas y vuelan nada más que hasta el plano metafísico, y otros tienen menos alas todavía y vuelan solamente hasta el plano moral y creen que el plano moral lo pueden arreglar buenamente. Hay que ser buenos, porque si este niño parece que no tiene sexo, este niño parece que no tiene egoísmo, este niño parece que no tiene soberbia —como si no la tuviera— la tenemos todos. La concupiscencia está dentro de nosotros y la virtud de templanza es la virtud que nos sirve para vencer esas tendencias; pero no insisto en esto.

Luego están los hechos, lo que viene de abajo, que es lo que nos enseñó el positivismo, que es muy necesario tenerlo en cuenta; eso que nos enseña el marxismo, que es una realidad, de los hechos económicos y sociales; y muchos otros aspectos tienen que ser tenidos en cuenta. Y todo eso tiene que conglomerarse en la institución jurídica, esto es lo que aprendimos en esta Casa y debemos solucionar los problemas no de acuerdo a las normas sino de acuerdo a las exigencias de la Institución y sobre todo, de los principios generales que regulan la institución y de los cuales las normas no pueden ser más que un trasunto. Y si no es, se está violentando el derecho. El derecho —reitero— está integrado no sólo por normas, está integrado sí, pero no sólo por normas sino también los principios generales.

Los principios generales de la institución jurídica pertinente son instrumentos técnicos muy importantes, que debe aprenderse a descubrir, utilizando el método jurídico realista, para luego poder aplicarlos a los casos concretos; superando las meras consideraciones formales o empíricas, para integrarlas a ambas en una auténtica captación jurídica sin exclusiones, realista.

LA SINTESIS TOMISTA. — SU FUTURO

Yo tengo acá algo que dice el Sumario: "La síntesis tomista. Su futuro". Ahora, después de todo lo que dije, voy a ser muy breve para no alargar inoportunamente esta conferencia, como muy brevemente me he referido a los temas jurídicos.

Es evidente que Santo Tomás de Aquino no es un muerto aunque lo estemos conmemorando. Santo Tomás está vivo. muy vivo, proyectándose en la síntesis magnifica, del conocimiento humano en todas sus formas, que realizó con tanta eficiencia y a la que ahora no puedo referirme, limitándose a señalar su existencia y trascendencia. Afirmamos que está regirando, con su capacidad angélica, de Doctor Angélico, el mundo Intelectual.

Pero además como Doctor Común de toda la humanidad, que los hombres han dado a Santo Tomás, es el hombre para el mundo futuro que surge. Y yo aquí me limitaré, simplemente, a decir que al final de mi vida tengo un agradecimiento profundo para Santo Tomás de Aquino. y hago solemnemente votos para que el "Doctor Común" ilumine el mundo futuro, y especialmente a nuestro país y a nuestra Universidad.

Muchas gracias.


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